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Las dietas más raras y sus consecuencias mortales

noviembre 15, 2013
  • Se practicaban desde hace muchos años; son regímenes alimenticios que ponían en peligro su vida, pero que realizaban con tal de perder peso.
  • En la actualidad cambiaron las técnicas, pero son igual de dañinas

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la dieta de la manzana y el atúnDiciembre es el mes de las dietas porque entre los propósitos de Año Nuevo casi siempre está: adelgazar. El gimnasio se satura y la heladera se llena de comida saludable con tal de tener el cuerpo ideal para el verano. Pero eso sí, hay quienes recurren a más que el ejercicio y la comida sana para bajar de peso con tal de hacerlo rápido. De ahí que incluso llegan a poner sus vidas en peligro. Y es que, ¿de cuántas dietas extremas no hemos escuchado hablar?
A continuación te presentamos una serie de ellas que a pesar de que fueron populares no son buenas para la salud.

La solitaria. Muchos bromean con tener una “solitaria” en el estómago, pero resulta que la broma en realidad viene de principios de 1900, cuando se acostumbraba a tomar píldoras que contenían huevos de lombriz solitaria. ¡Aunque no lo creas! La gente esperaba a que las lombrices crecieran dentro del intestino para que se alimentaran de la comida que ellos ingerían y así bajar de peso a causa de las diarreas y vómito que esto provocaba. Cuando lograban obtener los kilos de menos que querían, se desparasitaban, pero no era tan fácil porque hacerlo traía fuertes dolores abdominales y rectales. Eso lo hacían sin tomar en cuenta que una solitaria puede llegar a medir hasta 9 metros, provocar epilepsia, demencia, problemas de vista y otras complicaciones. Aun así fue una dieta muy exitosa.

Arsénico. ¿Aún los encontramos? Hace algunos años, había hombres vendiendo productos que aseguraban bajar de peso casi mágicamente. El ingrediente secreto era arsénico y la gente no lo sabía, así que muchas personas seguramente murieron envenenadas al tomar más de lo debido de este producto “mágico”.

Vinagre. En la época del romanticismo, Lord Byron, conocido como uno de los poetas más versátiles de la época, cuidaba mucho su figura y recurría a una dieta que terminó haciéndose famosa: la dieta del vinagre; consistía en beber todos los días una taza de vinagre y comer papas. La idea era purgar el organismo, así que eran varias las personas que decidían seguir este método con tal de tener unja figura esbelta.

Masticar y escupir. La idea es quitarle todos los nutrientes a la comida por medio de estarla masticando; cuando lo habían logrado, masticar hasta dejar muy bien molido todo, era momento de escupir, porque así la materia fibrosa no entraba al organismo y no se engordaba. Las personas que seguían esta técnica lograban defecar apenas una vez cada dos semanas porque realmente no comían nada. Franz Kafka fue un seguidor de la dieta.

Caucho. No se lo comían, pero lo usaban para hacer corsés y hasta calzones que hicieran presión y causaran sudoración para bajar de peso. Lo malo es que la piel se dañaba debido a la humedad y se hacía mucho más propensa a tener infecciones. Cuando llegó la Primera Guerra Mundial, esta moda desapareció.

Atún y manzana. Se trata de un régimen alimenticio donde únicamente se ingiere eso: una manzana y una lata de atún, durante todo el día. Esta fue la que siguió el actor Christian Bale para el papel que interpretó en la cinta El Maquinista (2004).

Parche en la lengua. La idea es coser una malla de polietileno en la lengua para producir dolor al momento de comer alimentos sólidos, lo que obliga a las personas a llevar una dieta líquida. Una dieta que augura enfermedad, ya que para llevar una dieta sana hay que ingerir todo tipo de alimentos para no dañar el organismo.

Inyecciones de orina. Se supone que la orina que proviene de mujeres embarazadas es la ideal, porque ésta tiene una hormona que ayuda al metabolismo a ser más rápido. Se dice que se pueden perder hasta 20 kilos en seis meses. La dieta se complementa al consumir apenas 500 calorías diarias. Sin embargo, este régimen alimenticio es de los más peligrosos que existen porque inyectar orina a la sangre puede provocar la muerte a causa de septicemia, casi instantánea. Además, se engaña al cuerpo y se le hace creer que está en proceso de embarazo y crear desequilibrio en las personas. Por otro lado, consumir apenas 500 calorías es lo que realmente hace bajar de peso y no la inyección.

Comer por la nariz. Olvídate de comer… por la boca. Lo que se hace es aplicar una mezcla de proteínas, grasas y agua por un tubo de goteo que se introduce por la nariz hasta llegar al estómago. Se tiene que traer puesto el tubo durante las 24 horas y se consumen 800 calorías al día. Una dieta que además de extraña, resulta ser la provocadora de diferentes males como deshidratación, dolor de cabeza, cálculos renales, estreñimiento y hasta mal aliento. Con esto, dicen, se pueden reducir hasta 9 kilos en 10 días.

Anillo para adelgazar. Al igual que el caucho, hoy en día las personas buscan cualquier cosa que les prometa bajar de peso, así que muchos han confiado en un supuesto anillo que adelgaza. Se supone está hecho con imanes y metales especiales que actúan en el cuerpo. Se dice que es un tratamiento milenario que inventaron monjes chinos al mezclar la acupuntura y la magnetoterapia.

La obsesión por la comida sana puede causar ortorexia

febrero 20, 2011

Orígenes

La ortorexia es un término moderno creado a finales del siglo XX para definir la obsesión patológica de una persona por la comida saludable. La palabra viene del griego orthos, “correcto”, y orexis, “apetito” y es un símil de anorexia, “sin apetito”. Muchas veces, culpable para esta conducta poco sana es la obsesión por una mejor salud o el temor a ser lentamente envenenado por los colorantes y conservantes de las industrias alimentarias. 

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) esta enfermedad afecta al 28% de la población mundial, tiene más incidencia en mujeres y adolescentes y en deportistas que practican el atletismo y el fisicoculturismo. Algunos estudios aseguran que sus precedentes son el culto al cuerpo, la obsesión por las dietas y el temor a la comida tratada con productos artificiales. Los seguidores de estas malas prácticas suelen estar aislados socialmente y jamás acuden a restaurantes o a reuniones que impliquen comer en casas o sitios públicos que no garanticen una alimentación sana. Eso sí, a veces llevan su propia comida, lo cual crea malestar y distanciamiento con los anfitriones.

Se trata de un trastorno obsesivo-compulsivo perjudicial para la salud que en algunos casos podría causar la muerte. El perfil de un paciente que padece ortorexia se caracteriza con extrema obsesión por una alimentación que él mismo considera saludable. Son personas que emplean más de 3 horas para organizar su dieta. La alimentación sana les aumenta su autoestima y para esto están dispuestos a renunciar los  alimentos que les gustan. Se evitan ciertos alimentos, sobretodo los que contienen grasas, conservantes o productos animales y se corre el riesgo de tener una mala alimentación o incluso desnutrición debida a descompensación por falta de proteínas y minerales, carencia o exceso de vitaminas. Como consecuencias dañinas de esta conducta aparecen las anemias, hipervitaminosis o hipovitaminosis y carencias de oligoelementos, como cobre, hierro, cinc, yodo, etc. En algunos casos la obsesión excesiva por comer sano puede derivar en dolencias más graves como hipotensión y osteoporosis, depresión, ansiedad e hipocondría.

Las personas que padecen esta enfermedad suelen evitar los productos con preservantes que consideran “peligrosos”, los alimentos industriales o prefabricados que tachan de  “artificiales”. Únicamente son tolerados los producidos biológicamente “saludables”, dando prioridad a la fruta y verdura ecológica. A diferencia de las personas que nos son enfermos, los ortoréxicos nunca interrumpen su dieta, ni siquiera en ocasiones especiales. Excluyen de la dieta carnes rojas, huevos, harinas, lácteos, azúcares, grasas y los alimentos tratados con herbicidas o pesticidas, pero sin el debido reemplazo de los alimentos necesarios para el correcto funcionamiento del organismo. Leen de forma atenta las etiquetas con los valores nutricionales e ingredientes de los productos. En estos casos también se observa realización de purgas para purificarse y desintoxicarse muy seguido.

Algunos ortoréxicos convierten en ritual la preparación y conservación de los alimentos: algunos se niegan a cortarlos para no estropear su aura; otros sólo admiten vajillas y utensilios de madera; terceros los mastican una número exacto de veces antes de tragarlos… Invierten su jornada en planificar al milímetro las comidas, examinan y comparan etiquetas, llevados por un miedo que limita con la paranoia.

Este tipo de pacientes suelen experimentar ataques de ansiedad, nerviosismo, estrés, frustración o deseos fuertes de comer con cada cambio emocional. Para seguir el régimen, hacen prueba de una gran fuerza de voluntad, pero si rompen los votos y sucumben a la tentación de los alimentos prohibidos, se sienten culpables y corrompidos. Este comportamiento es similar al de las personas que sufren anorexia o bulimia nerviosa, sin embargo, los anoréxicos y bulímicos se preocupan por la cantidad de comida que consumen, mientras que los ortoréxicos se obsesionan con la calidad de la misma, fomentada de forma excesiva por los medios de comunicación.

Tratamientos realizados en el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO)

Una dieta saludable debe ser aquella que contenga todo tipo de nutrientes: proteínas, hidratos de carbono y grasas, restringiendo siempre las que son saturadas. Y hacia ese equilibrio se dirige el tratamiento de la ortorexia. Su finalidad, además de tratar los posibles trastornos emocionales, será que la persona analice y supere sus creencias erróneas sobre lo que considera una alimentación sana con la intención de que consiga modificar sus pautas.

En primer lugar el tratamiento intenta abastecer las necesidades nutricionales del organismo, aportando de forma progresiva los alimentos básicos hasta que el enfermo recupere el peso adecuado y la salud en general. Paralelamente, se recomienda un tratamiento psicológico con el fin de desterrar la obsesión por la comida sana.
Para remediar el estrés y la ansiedad, también se podrían aplicar terapias de apoyo como la biorresonancia que permite equilibrar el funcionamiento emocional, corregir los pensamientos negativos y positivizar los traumas acumulados a nivel inconsciente. La magnetoterapia asistida combinada con técnicas de relajación también es muy útil para mitigar el estrés, la fatiga o los estados depresivos.

Tratamiento del estrés

febrero 15, 2011

Hoy en día el estrés es el principal culpable de la aparición de  trastornos alimentarios en los adolescentes (anorexia, bulimia, ortorexia) y de trastornos de apetito en los adultos (obesidad). Aquí os ennumeramos algunos de los tratamientos de estrés que realizan en el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Cuando se trata de hacer frente al estrés, es importante contar con la opinión de un biomédico, quién podrá confirmar la diagnóstica y recomendar una terapia adecuada. La homeopatía ofrece algunas soluciones, como son las flores de Bach o la aromaterapia con aceites esenciales, que permiten controlar la ansiedad sin necesidad de tomar ansiolíticos. Este último tipo de fármacos suele relentecer las funciones nerviosas, produciendo relajación o sensación de calma temporal y en muchos casos –adicción al alcohol, hiperactividad, apnea del sueño, embarazo, enfermedades cerebrales, renales o del pulmón son sólo algunos de ellos,…– están desaconsejados.  

Para mitigar los efectos del estrés en nuestro organismo, como pueden ser las contracturas, el dolor de cabeza o el insomnio, los médicos recomiendan, como parte de la psicoterapia, un buen plan de sport y hábitos saludables. Existen una serie de alimentos ricos en vitaminas y minerales que resultan muy beneficiosos para el sistema nervioso. Entre ellos son el agua, la leche, algunos frutos secos como las almendras o las pasas, el plátano y las espinacas por su poder antioxidante. 

Las terapias de biorresonancia permiten equilibrar el funcionamiento emocional, corregir los pensamientos negativos de nuestro consciente y positivizar los traumas acumulados a nivel inconsciente. Se recurre a la utilización de un equipo sofisticado que regula las ondas alfa, beta, delta y gamma, cuyo desequilibrio provoca el estrés. El procedimiento es muy simple: el paciente se sienta en un sillón y es conectado por medio de unos cables al aparato detector de las ondas internas, desde donde se realiza el retorno de las mismas al organismo. Gracias a esta técnica se logra reequilibrar las ondas cerebrales relacionadas con el estado anímico y se regulan las funciones de los neurotransmisores más importantes.

La magnetoterapia asistida combinada con técnicas de relajación es muy útil para liberarnos del estrés, la fatiga o los estados depresivos. El paciente, además de estar recibiendo puntualmente los olenoides, es decir, los campos magnéticos, está recibiendo estímulos de relax. Las personas que tienden a ser depresivas suelen mostrar niveles muy bajos de serotonina y dopamina, ambos neurotransmisores están relacionados de forma directa con el bienestar. A través de la inducción de campos magnéticos de baja frecuencia, se produce un aumento de estos “mensajeros alegres” que ayudan a combatir la ansiedad y el estrés.

La electro impedancia es otro método, no invasivo, al que recurre la medicina moderna para identificar posibles problemas de salud. Nuestro cuerpo está formado por múltiples elementos, muchos de ellos, como el potasio, el sodio, el calcio, el magnesio, el hidrógeno, el oxígeno, etc., denominados iones, poseen cargas eléctricas y sus respectivas concentraciones en los tejidos influyen en la impedancia de estos. A través de este análisis se obtiene información indirecta sobre las propiedades físicas y químicas del tejido. El déficit de serotonina, por ejemplo, que tiene mucho que ver con el estado de animo, es un indicador de niveles altos de ansiedad. Gracias a este método, los especialistas pueden obtener información sobre los diferentes fases de tratamiento y la evolución de pacientes con problemas de trastornos alimentarios. 


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