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Adelgazar sin dieta: cambios fáciles que ayudan a perder peso

agosto 10, 2018

No tienes que pasar hambre ni controlar las calorías de tu dieta. Te contamos cuáles son los mejores trucos para evitar las tentaciones calóricas.

Mujer Hoy, por Raquel Alcolea

No es raro sentir durante las vacaciones de verano e incluso poco después, cuando retomamos la rutina y el trabajo, una cierta ansiedad en torno a la comida. Los alimentos y las bebidas hipercalóricas nos atraen especialmente. Helados, patatas fritas, hamburguesas y pasta son opciones fáciles, rápidas y… ¡tan ricas! Es como si el cuerpo buscase constantemente una recompensa o un disfrute. Al fin y al cabo, nos lo hemos ganado, ¿no? Pero al terminar el verano la balanza no engaña y entonces intentamos ponernos en forma con dietas drásticas y sacrificios. Para evitar llegar a este punto te proponemos que evites esas tentaciones de una forma inteligente: sustituyéndolas por otros alimentos y bebidas igualmente sabrosos pero menos calóricos. Estas son algunas de las sugerencias de Rubén Bravo, experto en nutrición del IMEO, para lograrlo:

Cambios en lo que comes para adelgazar

  • Si te encantan los bocadillos de embutidos (chorizo, salchichón, lomo…) y los más grasos (panceta, bacon, morcilla…), cambiálos por una alternativa más saludable: montado integral de jamón ibérico, tomate y atún o melva con pimiento.
  • Si te gusta picar entre horas, cambia los frutos secos por pepinillos o cebolletas y las patatas fritas por mejillones o berberechos, que son alternativas menos calóricas.
  • Si sueles consumir patatas fritas caseras con salsas (bravas, ali oli o ketchup), prepara mejor patatas cocidas aliñadas con un aderezo de aceite de oliva virgen extra, vinagre, sal y perejil.
  • Cambia la tortilla de patata por una tortilla francesa con atún.
  • Si adoras el pescadito frito, elige mejor los espetos de sardina o cualquier otro tipo de pescado a la brasa.
  • La sepia con ali oli está rica, pero será mejor que consumas sepia al ajillo con poco aceite.
  • En lugar de salmorejo, toma gazpacho casero sin pan.
  • Si te gusta la ensalada César, apuesta mejor por una ensalada casera de tomate, mozzarella y anchoa.
  • Cambia la ensalada de pasta por una ensalada de espinaca, aguacate, queso fresco y atún.
  • Si eres fan de la ensaladilla rusa, elige mejor un picadillo casero a base de tomate, pimiento, pepino y cebolla aliñado con aceite de oliva virgen extra, vinagre y sal.
  • Cambia la paella tradicional por un arroz con pollo y verduras (en mayor proporción de pollo y verduras que arroz).
  • Olvida el filete empanado con patatas y hazlo a la plancha acompañándolo de una ensalada verde.
  • Sabemos que te encanta la barbacoa, pero si en lugar de incluir chorizo, morcilla, panceta y hamburguesa, eliges brochetas de verduras, sardinas o contramuslos de pollo sin piel será mucho más saludable. Si no puedes pasar sin pan, elige siempre el integral.
  • Para el postre, nada de helados cremosos. La fruta fresca, el yogur y el polo sin azúcar son alternativas menos calóricas.

¿Cómo debo cambiar lo que bebo para adelgazar?

  • Si adoras los refrescos azucarados, cámbialos por agua con gas.
  • El café bombón está muy rico, pero el café solo con hielo o las infusiones son más saludables. Si te gusta más con leche, elige desnatada.
  • Los batidos o zumos no son tan saludables como una buena macedonia de fruta casera. En cuanto a los granizados, que sean sin azúcar.
  • El tinto de verano con casera o incluso con agua con gas es más saludable que el que lleva limón o naranja.
  • Cambia la cerveza o el vino blanco por cerveza sin alcohol. El vino tinto, en cantidades moderadas (1 copa al día), es más saludable que el blanco.
  • Evita los cócteles con alcohol como mojito, margarita y daikiri y elabora cócteles caseros sin alcohol ni azúcar.

Además de hacer estos pequeños cambios en tu día a día, los expertos de IMEO aconsejan incrementar la actividad física.

Para ello, te resultará útil aprovechar las distancias cortas para caminar, en lugar de desplazarte en coche o en transporte público. Otra fórmula es subir las escaleras siempre que puedas evitando el ascensor o las escaleras mecánicas.

Durante el fin de semana puedes romper la monotonía practicando senderismo, paseos en bicicleta en la zona verde de la ciudad o en el paseo marítimo. Y si te gusta el deporte aprovecha para practicar juegos al aire libre como pádel, fútbol, baloncesto o voley playa.

Estas son las tapas que debes pedir para no engordar

julio 31, 2018

Descubre los aperitivos más saludables que puedes encontrar en cualquier chiringuito estas vacaciones

Levante-emv.com

C. G.El verano es sinónimo de buen tiempo, tardes de terrazas y, como no podía ser de otra manera, de ‘tapeo’. Porque estos meses de calor invitan a disfrutar de un buen aperitivo al aire libre casi a diario, algo que puede afectar a nuestro peso.

Pero las tapas también se pueden disfrutar sin que la báscula lo note. Antes que nada se deben controlar las cantidades y la hora a las que se toman, para evitar que se junten con la comida o la cena. Además, una buena opción para mantener la línea es huir de los fritos, las salsas o el pan.

Pero si lo que buscas es algo más concreto, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad tiene una lista de tapas saludables que se pueden comer en verano sin riesgo a engordar. ¿Quieres sabes cuáles son?

Banderillas de encurtidos

La tradicional banderilla de aceituna, pepinillo, cebolleta y pimiento que se pueden encontrar en la mayoría de bares es la mejor opción para mantenerse a dieta en verano. Tiene muchas variantes: el pimiento por una anchoa o boquerón en vinagre, el pepinillo se puede cambiar por una guindilla, alcaparras o cualquier otra opción entre los encurtidos.

Las tapas de aceitunas son otro aperitivo perfecto que no afectará a nuestro peso.

Salpicón de marisco

Esta deliciosa tapa apenas tiene aporte calórico y posee muy poca grasa. Más bien todo lo contrario. El marisco es un alimento que posee un alto nivel de vitaminas, minerales y proteínas de calidad, que ayudan a saciar el apetito.

Tosta o bocadillo de jamón

El jamón ibérico es otro de los alimentos recomendados por el Imeo ya que tiene un alto valor nutricional y aporta vitaminas a nuestro organismo. Además, se trata de un alimento con propiedades similares al aceite de oliva. La mitad de las grasas que contiene son insaturadas (grasas buenas). Estos ácidos grasos son esenciales para el organismo ya que aportan la energía para el día a día.

Un bocadillo pequeño con un poco de jamón o una tosta con un poco de tomate son aperitivos perfectos para mantener la línea y disfrutar del ‘tapeo’. El tomate es un alimento muy beneficioso que ayuda a la digestión y  aporta vitaminas que el cuerpo necesita para funcionar correctamente.

Boquerones en vinagre

Este aperitivo es muy común en los bares y chiringuitos españoles, especialmente en los meses de verano. Lo que muchos no saben es que los boquerones son muy beneficiosos para la salud. Al igual que el resto de pescados azules, tienen un alto contenido de proteínas, minerales como el selenio o el magnesio y omega-3, que ayuda a mantener a raya el colesterol.

Pulpo a la gallega

El pulpo con pimentón es un plato muy rico y saludable. A las proteínas, vitaminas y minerales del molusco, rico en zinc, potasio o yodo, hay que sumar las grasas saludables del aceite de oliva. Además, el pimentón te ayudará a digerir mejor la carne del pulpo.

Mejillones a la vinagreta o en escabeche

Los mejillones contienen muy poca grasa, además las que tiene son grasas saludables que aportan Omega 3 al organismo. También son ricos en proteínas, vitaminas y minerales. Si te decantas por este aperitivo estarás disfrutando de una tapa rica y saludable que proporcionará a tu organismo los nutrientes que necesita a lo largo del día. Otra opción muy parecida y saludable son los berberechos.

Cómo repercute la ‘pulserita’ del todo incluido en tu dieta

julio 12, 2018

CuidatePlus, por Ana Callejo Mora

Desde que te ponen la ‘pulserita’ del todo incluido en tu hotel de vacaciones, dispones las 24 horas del día de toda la comida y bebida que se te antoje, lo que es claramente un peligro en algunos pacientes que no controlan su apetito o su ansiedad. “Dejamos de comer por necesidad (por hambre), y empezamos a comer por ‘gula’ o ansiedad. Por ello, es muy importante seguir diferenciando eso. Tener comida y bebida incluida las 24 horas no implica tener que estar bebiendo y comiendo durante todo el día. Hay que intentar controlar esa ansiedad, no pedir la comida no implica perderla; mañana tendremos más”. Así lo explica Mireia Elías, nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Por tanto, el objetivo es mantener nuestros horarios y hábitos pese a que comamos ciertos alimentos que se salgan de nuestra pauta dietética.

Ocho consejos para no dejarse llevar por la tentación

Elías ofrece las siguientes recomendaciones para resistir a la tentación constante de la comida y bebida pagada previamente.

  1. Respetar las cinco comidas, evitando picar entre horas durante todo el día.
  2. En cuanto a las comidas, llevar un control en las cantidades. Aunque pueda servirme toda la cantidad que quiera, es importante terminar la comida saciado, pero sin sentir que estoy a punto de explotar, porque esto me provocará digestiones pesadashinchazón abdominalgases y posiblemente aumento de peso. Intentar masticar lo suficiente y comer despacio en las comidas principales, en unos 20-30 minutos. Para ello, podría ser de ayuda servirnos un plato o dos con la cantidad que solemos tomar en nuestra rutina. Será mejor que levantarnos muchas veces a coger cantidades más pequeñas porque así no sabremos cuánto hemos comido.
  3. En nuestras comidas principales intentar no guiarnos por la vista y coger lo que más pueda apetecernos, ya que esto nos llevará a los alimentos más calóricos. Por el contrario, fiarnos de nuestra razón y escoger aquellos alimentos que sean más saludables y nos aporten mayores beneficios a largo plazo aunque no calmen esa ansiedad temprana tanto como los otros.
  4. Nuestros platos deberían incluir una ración de verduras, por ejemplo en ensaladas fresquitas, gazpacho, cremas frías, al vapor o rehogadas. Evitar que estas verduras estén fritas o rebozadas. También debemos incorporar una ración de proteínas: carnes, pescados o huevos. Además, podemos incluir alguna ración de legumbres, como un hummus, o de hidratos de carbono, como pasta, arroz o patata, combinados con verdura y proteína a mediodía.
  5. Intenta valorar la calidad de las comidas y lo que aportan a tu salud. Muchas veces comemos alimentos no recomendables por pura atracción, parecen más sabrosos pero realmente saben mejor alimentos más saludables como pescados al horno o pechugas a la plancha con el complemento extra del beneficio a la salud que nos aportan.
  6. Respecto a las bebidas, piensa que muchas llevan gran cantidad de azúcar con un mayor aporte  de calorías. Si tienes sed, el agua es lo que más te va a refrescar y saciar. Si, por el contrario, te apetece simplemente beber algo, intenta escoger alguna bebida que sea “cero azúcares” y deja los cócteles para momentos más puntuales.
  7. Estamos de vacaciones y podemos tomar algún alimento “especial”, de consumo ocasional que no solamos incluir en nuestra dieta habitual. Sería buena idea tener preferencias y escoger un capricho en vez de permitirnos lujos durante todo el día, según nos va apeteciendo. Es recomendable tener claro que no existen alimentos prohibidos, pero sí algunos más sanos que otros. Por ello, puedo tomar algunos en mayor cantidad y en más ocasiones que otros.
  8. Todos los excesos nos llevarán a kilos de más los cuales repercuten en sobrepeso u obesidad con sus respectivas consecuencias, tales como riesgo de diabetes tipo 2hipertensión arterialarterioesclerosisenfermedades cerebrovascularesmayor riesgode algunos tipos de cáncerartritisdepresión y disminución de la fertilidad, entre otras.

¿A qué tienes que decir un ‘no’ categórico?

Todos sabemos lo tentador que es tener la ‘pulserita’ del todo incluido cuando estás de vacaciones en un hotel o en un crucero. Sea la hora que sea, te puedes pasar por el bufet libre a tomar algo, o bien comida o bebida. Según Estefanía Ramo López, diplomada en Nutrición y Dietética, y licenciada en Tecnología de los Alimentos, “en la mayoría de los casos, la gente no elige bien el tipo, cantidad y la calidad de los alimentos en cada opción de comida y se sirve demasiada comida en el plato, con frecuencia demasiado grasas, y comete excesos en dulces (por los postres) y alcohol (barra libre)”.

La experta señala que a la vuelta de vacaciones, en la consulta de Nutrición se encuentran con la misma excusa en la mayoría de los veraneantes: “Ya que he pagado la pulserita del todo incluido voy a disfrutar de la comida y de la bebida durante todo el día”.

A continuación, Ramo aclara algunas comidas o bebidas a las que hay que intentar decir un ‘no’ categórico para no descuidar nuestra alimentación y evitar coger esos kilos que luego tanto cuestan perder el resto del año:

En los desayunos hay que evitar:

  • Alimentos más grasos de lo normal y que no estamos acostumbrados a tomar de forma habitual (huevos fritos, bacon, salchichas fritas, etc.).
  • Bollería industrial, como croissant, napolitanas, palmeritas con o sin chocolate y mermeladas.
  • Bebidas muy azucaradas (zumos de frutas comerciales o naturales azucarados, batidos comerciales o naturales azucarados).
  • Bebidas muy grasas (a base de leche entera).
  • Abusar endulzando las bebidas.

En las comidas y cenas hay que rechazar:

  • “Echarnos un poco de todo en el plato para probar”, pues acabaremos con un atracón o sobrará la mitad de la comida.
  • Alimentos grasos (tipo fritos, tempuras, rebozados, empanados, etc.).
  • Salsas y aliños con mucho aceite.
  • Bebidas azucaradas y alcohol. La mejor opción es el agua en comida y cena).
  • “Sobrecargar” las comidas y cenas con exceso de dulces en el postre.
  • Consumo excesivo de helados de crema.

Entre horas y al final del día hay que negarse a ingerir:

  • Consumo excesivo de alcohol en las barras libres de bebidas. Se puede optar en estos casos mejor por bebidas “sin” o 0,0 por ciento, o combinarlo con refrescos “sin azúcares añadidos”, light o zero.
  • Snacks, galletas, zumos comerciales, bollos. En cambio, hacer una elección más saludable entre horas de pieza de fruta, montadito de pan o sándwich con fiambre magro (pechuga de pavo, jamón york o serrano), lácteos desnatados, granizados naturales sin azúcar o frutos secos crudos.

Medidas para compensar

“Sabemos que el ejercicio siempre es un buen aliado para compensar los excesos y durante las vacaciones disponemos de más tiempo para practicarlo. Además, los deportes al aire libre son una buena alterativa en verano para combinar un momento social de ocio y diversión con ejercicio y podemos practicarlos también con los más pequeños”, comenta Sonia Peinado Escalada, nutricionista del IMEO.

No debemos olvidar que una buena pauta deportiva también ayuda en el mantenimiento del peso a largo plazo, pudiendo regular su intensidad o duración en función de los excesoscometidos. Sin embargo, subraya esta nutricionista, no todos los ejercicios y actividades compensan grandes excesos y eso se deberá tener en cuenta tanto a la hora de realizarlos como a la hora de escoger el tipo de actividad física a realizar.

¿Cuántos kilos suelen cogerse en verano?

La época estival, al igual que las Navidades, son fechas muy señaladas en cuanto a lo que a coger peso se refiere. “Normalmente, comemos más fuera de casa, sobre todo durante los días de vacaciones, recurrimos a la terracita muy frecuentemente y también solemos beber más alcohol y/o refrescos abusar de alimentos como los helados”, recuerda Andrea Marqués, directora del Departamento de Nutrición del IMEO.

Teniendo en cuenta que las comidas fuera de casa siempre son más calóricas, dice esta experta, “también solemos hacer peores elecciones de alimentos, y todo ello, junto con el incremento del consumo de alcohol y otras bebidas, hace habitual que durante el verano el paciente incremente su peso en 2-3 kilos”.

Evidentemente, esto implica un resultado negativo, ya que si el paciente engorda 3 kilos o más “debemos reflexionar sobre si está consiguiendo el cambio de hábitos deseado como objetivo final de su proceso de adelgazamiento. Si nos acaban pudiendo las cervecitas, los helados, las pipas, las cenas calóricas, los aperitivos con frituras, etc., quiere decir que aún tenemos mucho trabajo por hacer”, indica Marqués. El éxito está en el equilibrio y la variedad.

“Nos merecemos disfrutar de unas estupendas vacaciones, pero siempre con cabeza. Este verano elige bien los alimentos y luego haz ejercicio: ¡date un buen chapuzón!”, concluye Ramo.

Expertos urgen modificar la dieta y hábitos poco saludables en niños, que fomenta el riesgo de diabetes o hipotiroidismo

junio 21, 2018

Destacan, además, la importancia de satisfacer los requerimientos nutricionales en edad de crecimiento

El Economista / Europa Press

Expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) han urgido a modificar la dieta y hábitos de vida poco saludables que influyen en el crecimiento y desarrollo de los menores, y que elevan su riesgo de padecer en edad adulta enfermedad cardiovascular, diabetes tipo dos, hígado graso, hipercolesterolemia o hipotiroidismo.

“Nuestros hijos ya no siguen el patrón alimentario de la dieta mediterránea y esto explica los niveles bajos detectados de ácido a-linolénico y docosahexaenoico, vitamina D, hierro y iodo como consecuencia del bajo consumo de pescado, verduras y hortalizas que se dan entre los menores”, ha explicado Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del Instituto.

Ante esta situación, ha instado a fomentar una “cultura nutricional”, algo que, en su opinión, significa no sólo centrarse en el aspecto saludable o propiedades organolépticas de los alimentos (color, sabor, textura y aroma), sino también en “satisfacer los requerimientos nutricionales relacionados con el crecimiento somático y el desarrollo psicoafectivo del menor”.

“Para empezar, es fundamental implicar a los niños en las tareas relacionadas, desde el momento de la compra para familiarizarse con el aspecto natural de los alimentos hasta el emplatado”, destaca Carmen Escalada, nutricionista clínica del centro, quien señala que los pequeños tienden a “imitar los adultos”.

En este contexto, da una serie de recomendaciones y trucos para ayudar a que los niños coman saludable como no ponerlos en una mesa separada o darles platos diferentes. Así, detalla que hay que respetar su hambre y apetencia, sin obligarles que tomen determinado alimento, porque esto sólo aumentará su rechazo, y que los niños diestros suelen comer antes al comida situada a su derecha y los zurdos los de la izquierda. “Por eso, debemos colocar los ingredientes que el niño come peor en el lado correspondiente”, ha expuesto.

Otro “error frecuente” para la experta es servir al pequeño un plato saturado de comida esperando que se lo acabe. “Esta estrategia no funciona y solo puede convertir la hora de la comida en una batalla campal. Sería mejor que haya espacios libres entre los alimentos y que éstos tengan formas divertidas como, por ejemplo, palmeras dibujadas de fruta, caras con melenas hechas de calabacín en tiras, etcétera. A veces no es el alimento que genera el rechazo del niño, sino la forma en que está cocinado, de modo que podemos probar a dárselo como un plato completamente distinto”, asegura.

En cualquier caso, desde IMEO recalcan que es “importante” recordar que ningún alimento es “esencial” para la salud del niño, “siempre y cuando coma variado, ya que ningún nutriente está exclusivamente presente en un alimento”.

LOS MICRONUTRIENTES EN LA EDAD DE CRECIMIENTO

Otra de las claves la aporta Sonia Peinado, experta en nutrición pediátrica del IMEO, que apunta a los micronutrientes como “esenciales” por su “papel fundamental en distintos procesos metabólicos y bioquímicos del organismo y de allí su importancia en la edad de crecimiento”.

Este grupo engloba principalmente las vitaminas y, en menor proporción, los minerales que se encuentran en forma ionizada en el cuerpo y participan en distintas funciones estructurales, reguladoras y hormonales. “El hierro, magnesio, zinc, calcio, cromo y selenio, por ejemplo, juegan un rol importante a la hora de calmar el cerebro, relajar los músculos y disminuir los niveles de estrés. Además, ayudan a excretar metales pesados del cuerpo, prevenir alergias, mitigar el cansancio, mejoran las habilidades cognitivas y favorecen el proceso de aprendizaje”, ha explicado.

En cuanto a los minerales que no deben faltar en la dieta del niño, la experta considera que son: potasio y magnesio, que intervienen en la transmisión del impulso nervioso, la contracción muscular y síntesis de proteínas; el calcio, implicado en la estructura del esqueleto y la relajación muscular; el hierro, necesario para la creación de hemoglobina encargada de transportar oxígeno a los tejidos; cobre, que ayuda al hierro a transportar la hemoglobina e interviene en la formación del color de piel y cabello; cinc, que participa en algunas funciones inmunitarias y en curación de heridas, el cromo, que interviene en la regulación de los niveles de glucosa y en la coagulación y el metabolismo de las grasas; o el sodio, fundamental en el equilibrio de líquidos y la transmisión del impulso nervioso.

Vacaciones sin atracones

mayo 21, 2018

EFE, Extra.ec
Combinados con otros potenciadores del sabor, como el glutamato y los edulcorantes, o con las grasas, la sal y el azúcar activan nuestra serotonina a nivel cerebral, desencadenando una sensación de placer y bienestar, con un efecto adictivo difícil de controlar en personas con ansiedad, según señala la nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), Andrea Marqués.

“La Oganización Mundial de la Salud (OMS) recomienda limitar el consumo de azúcar al 10 por ciento de la ingesta calórica diaria (unos 25-50 gramos), y no consumir más de 5 gramos de sal al día, o lo que es lo mismo una cucharadita de café, pero estas cantidades suelen superarse, debido a los malos hábitos alimentarios y el consumo de productos elaborados y procesados”, añade Marqués.

Respecto a la grasa, su consumo diario debe representar de 20 a 30 por ciento de la ingesta calórica total (entre 50 y 80 gramos en adultos), mientras que las grasas saturadas, perjudiciales para la salud y presentes en los lácteos enteros, en las grasas vegetales de baja calidad y en las carnes grasas, no deben superar el 10 por ciento de esa ingesta total, apuntan desde el IMEO.

Combatir el excesivo consumo de sal, azúcar y grasas nos ayudará a prevenir tanto la obesidad, como las enfermedades cardiovasculares, la diabetes tipo 2, la hipertensión o el cáncer, según los expertos de este instituto.

ATENCIÓN A LOS DESLICES VERANIEGOS.

“En verano, a modo de premio, la mayoría de las personas relajan su estilo de vida, permitiéndose alimentos y hábitos menos saludables, y además aumenta el consumo de alcohol y de “calorías vacías” (que no aportan nutrientes)”, explica a Efe Rubén Bravo, portavoz del IMEO y experto en nutrición.

“En las reuniones sociales en el intervalo tarde-noche se dispara, no sólo el consumo de bebidas espirituosas y combinados como el ‘gin-tonic’, sino también de vino o cervezas frías que, hay que reconocerlo, apetecen a pie de playa, en terrazas o restaurantes, pero no son lo más idóneo para apagar la sensación de sed provocada por el exceso de calor”, puntualiza.

Según Bravo, en verano también se dispara el consumo de refrescos fríos, con alto contenido en cafeína y azúcares, que habitualmente se acompañan de ‘tapas’ (pequeñas porciones de algún alimento) y raciones ricas en sal, que incrementan la sed y, por lo tanto, el número de consumiciones.

“El consumo de helados ricos en azúcares es un clásico en la temporada estival, cuando también se come más fuera de casa, por lo que no existe un control sobre los ingredientes que, en muchos casos, pueden ser de una calidad pobre y abundantes en grasas, sal y/o azúcar”, de acuerdo a Bravo.

“Los conciertos, festivales de música u otros eventos al aire libre ofertan la denominada “comida sobre ruedas” o “food truck”, en inglés, que normalmente se basa en comida rápida, fritos, ‘snacks’ (aperitivos entre horas) muy salados, repostería y dulces”, según este experto en nutrición.

Añade que el verano también es la estación de las barbacoas (parrillas para asar carne al aire libre), donde las carnes ricas en grasas son las elecciones más habituales.

Consultado por Efe sobre qué medidas prácticas podemos adoptar durante las vacaciones de verano para evitar consumir más sal, azúcar y grasas, Bravo aconseja intentar en todo momento realizar comidas en casa, donde tenemos un mayor control de lo que ingerimos, reduciendo las salidas a restaurantes.

Este experto además sugiere cambiar el consumo de refrescos industrializados por zumos naturales o por una pieza de fruta entera, señalando que la mejor opción de zumos, en cuanto a valor nutricional, son los de frutas con la pulpa y sin azúcares añadidos.

“Si se opta por exprimir las naranjas en casa, no hay problema, ya que la vitamina C se conserva hasta 12 horas”, informa.

Este experto también aconseja considerar opciones más saludables en las barbacoas como pescados a la brasa, parrilladas de verduras o cortes de carne magros (con menos grasa), como los solomillos, y limitar el consumo de bebidas espirituosas y combinarlas con refrescos “zero” o “light” (con edulcorantes sin calorías), si se diera el caso.

Bravo sugiere además “preparar helados caseros compuestos de fruta natural y yogures de sabores “0% calorías”, y recalca la necesidad de “no acostumbrarse a improvisar con la comida fuera de casa, ni elegir “a ciegas” el menú o picotear por simple aburrimiento”.

SABORIZANTES Y SUSTITUTOS NATURALES.

“Cuando cocinamos y comemos en casa, la manera más sencilla de endulzar nuestros platos de manera saludable es usando fruta frescamadura o deshidratada (manzana, plátano, higo y pera), o verduras dulces (calabaza, zanahoria y remolacha)”, indica por su parte Carmen Escalada, nutricionista clínica del IMEO.

“Todas ellas se pueden emplear en recetas variadas para hacer masa de bizcochos, salsas o siropes, solas o mezcladas con leche o bebida vegetal, en ensaladas o guisos. Además, los platos quedan más coloridos y atractivos para los niños”, apunta.

Según Escalada, otra opción para conseguir este efecto es recurrir a los frutos secos (almendras, avellanas, pistachos, nueces o castañas) y ciertas especias dulces (canela, vainilla, nuez moscada y jengibre) que, debido a sus propiedades organolépticas, se utilizan fundamentalmente en la repostería.

Por otro lado, hay hierbas aromáticas o especias picantes que pueden ayudarnos a reducir el consumo de sal en la dieta.

“En ensaladas o platos de carne y pescado se suele añadir albahaca, perejil, tomillo o romero, lo que aportaría un sabor fresco y refrescante al plato, pero también algunas propiedades medicinales, debido a su poder antiséptico, antiinflamatorio y antibacteriano”, aconseja Escalada.

Añade que las especies picantes como curri, pimienta roja, cayena, guindilla o chile “son ideales para aderezar carnes adobadas, arroces, pescados o encurtidos y cuentan con la ventaja de que, además de aportar sabor, pueden reducir la cantidad de alimento ingerida, debido a la presencia de compuestos que, como la capsaicina, ayudan a regular el apetito”.

Respecto a las grasas, Escalada aconseja evitar aquellas más nocivas para la salud como la de palma y aquellos productos que tienden a contenerla, como los ultraprocesados o la repostería industrial.

“El aceite de oliva virgen extra, por ser rico en grasas monoinsaturadas, ácido oleico y antioxidantes, ayuda a reducir el riesgo de enfermedades coronarias, así como los altos niveles de colesterol en la sangre, aunque se deben controlar las cantidades, porque es muy calórico”, según esta nutricionista.

“Una opción para reducir su consumo sería hacer fondos con mucha variedad de verduras que den sabor a nuestros guisos y otra, dejarlos enfriar tras el cocinado para que la grasa se solidifique en la superficie y se pueda retirar” concluye Escalada.

Las diez claves para no engordar en navidades sin tener que pasar hambre

diciembre 25, 2017

La Navidad puede convertirse en un momento de excesos en muchos aspectos, incluso en el de conseguir unos kilos de más.

El Diario, Marta Chavarrías

Desde el puente de la Constitución (6 de diciembre), hasta el Día de Reyes (6 de enero), podemos llegar a engordar entre 2 y 4 kilos las mujeres y entre 3 y 4 los hombres, en función de la complejidad física, el estilo de vida y la práctica deportiva, según el informe Cómo reducir a la mitad las calorías de la cesta de Navidad, publicado por el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). En solo dos días, Navidad y Fin de Año, podemos llegar a ingerir las mismas calorías que en una semana normal.

A la suma de unos kilos de más, los excesos navideños pasan factura también con otros problemas digestivos. Según la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD), durante las Navidades aumenta de forma considerable el número de consultas por abusos con la comida, con problemas como la indigestión, acidez o cuadros de diarrea. El consumo de comidas con alto contenido en grasas hace que la digestión sea más lenta y que puedan presentarse trastornos digestivos, aunque sean leves.

Productos navideños, más calóricos

Las comidas navideñas suelen ser muy densas desde el punto de vista calórico, por la cantidad de grasas que se ingieren y porque son copiosas: sumando platos, se acaban consumiendo más cantidad de alimentos de la habitual. Además, el aporte calórico por cada 100 gramos de la cesta de Navidad se puede “disparar hasta el doble, para un mismo número de productos, pero de características diferentes”.

Según el estudio de IMEO, la diferencia en la cesta de Navidad puede llegar a ser del doble de calorías, pasando de casi 3.000 kilocalorías a más de 6.000 por cada 100 gramos del peso del producto comestible. Bebidas alcohólicas de alta graduación, productos de charcutería muy grasos y dulces típicos abundantes son algunos de los alimentos más típicos de estas fiestas.

Según los expertos de IMEO, los productos que más engordan son las bebidas alcohólicas de alta graduación, como el whisky y el ron, además de otros productos como quesos, embutidos, carnes grasas, patés de hígado y mermeladas azucaradas, así como los turrones y otros dulces típicos.

Las 10 claves para no engordar

No engordar en Navidad no quiere decir tener que renunciar a ninguna comida. Ni tampoco tener que sacrificarse sin probar los dulces más típicos. Una de las claves está en tomarse estos días como una suma y resta de calorías, es decir, la suma se guarda para los días especiales y la resta para el resto de días, en los que es aconsejable llevar una dieta más baja en calorías y equilibrada.

1. Consumir turrones y otros dulces de forma puntual

Solo los días festivos, en pequeñas cantidades. Lo más recomendable es tomarlos por la mañana, de manera moderada y en cantidades “muy pequeñas”. Esperar a comprarlos justo antes de los días señalados; hacerlo antes y guardarlos en la despensa puede conducirnos a tentaciones difíciles de evitar.

2. Aplicar el “efecto aperitivo”

Según el informe de IMEO se trata de, una media hora antes de la comida, tomar alimentos bajos en calorías para que el cuerpo tenga tiempo de segregar el estímulo de la saciedad. De esta manera, llegaremos a la comida con menos hambre.

3. Optar por carnes magras

Además, retirar las partes más grasas antes de cocinarlas.

4. No saltarse ninguna comida

Es importante desayunar, aunque nos despertemos tarde. Según la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) es importante tomar lácteos, cereales y fruta para desayunar, aunque sea más tarde de lo habitual. Saltarse una comida significa llegar a la otra con más hambre y, por tanto, tener menos control a la hora de comer.

Foto: Pixabay

5. Mejor el pescado que la carne

El pescado blanco o azul tienen un componente graso beneficioso, igual que el marisco. Para la SEEN, es mejor optar por el pescado que la carne.

6. Fruta de postre

Mejor que sean frutas como piña, naranja o kiwi. Contienen pocas calorías y son digestivas, muy recomendables para comidas copiosas. Es importante destacar que la fruta es mejor tomarla entera y no en zumo ya que de esta manera se toman menos calorías.

Incluso si el zumo es natural, por la cantidad de azúcar que contiene. Incluir fruta en las comidas navideñas es una buena medida para controlar el peso porque consumiremos menos alimentos demasiado calóricos. La fibra vegetal se absorbe más lentamente, por lo que tardaremos más en volver a tener hambre.

7. Equilibrar los excesos con comidas más ligeras y controlar las cantidades

Si hemos hecho una cena abundante, la comida deberá ser más ligera, a base de verduras y algo a la plancha. Es recomendable, según la SEEN, un cocinado sencillo y con aceite de oliva: asados en su jugo, cocidos, a la plancha o guisos con poca elaboración. Es importante vigilar las raciones de la comida y de la bebida de los menús especiales. Es conveniente controlar las cantidades que se sirven.

Foto: Wikimedia Commons

 

8. Atención a los alimentos “light”

Para los expertos de la SEEN, es mejor disfrutar con moderación del producto original que tomar cantidades descontroladas de productos con esta denominación.

9. Cuidado con el alcohol

Aunque no se mastique, el alcohol también engorda, y mucho con las denominadas “calorías vacías”. Una copa de vino puede llegar a tener entre 170 y 270 calorías (variará según el tipo de vino), lo que equivale a un bocadillo. Es preferible tomar alcohol acompañado de comida, nunca en ayuno. Es importante beber abundante agua, ya que no tiene calorías. Una buena medida es beber un vaso de agua antes de cada comida festiva.

10. No olvidarse de la actividad física

Es importante no dejar de lado la actividad física (andar, pasear, hacer excursiones, ir en bici…) los días no festivos.

Vida Saludable también en Navidad

diciembre 13, 2017

Asimismo, los europeos pueden ganar entre dos y cuatro kilos, esto varía en función de la complexión física, estilo de vida y práctica deportiva de la persona, y la ingesta calórica que, por regla general, es más elevada en estas fechas, según IMEO.

Econoticias/ Infosalus
Se aproximan las fechas navideñas, y con ellas las cenas en los días festivos, las comida de empresa, así como la ingesta de alimentos con un alto contenido en azúcares. Todo ello significa un aumento de peso, en concreto, en el caso de los españoles la media de sitúa en 3 o 5 kilos de más, según datos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Asimismo, los europeos pueden ganar entre dos y cuatro kilos, esto varía en función de la complexión física, estilo de vida y práctica deportiva de la persona, y la ingesta calórica que, por regla general, es más elevada en estas fechas, según IMEO.

De igual modo, la entidad asegura que se espera que los excesos navideños afecten en mayor parte a los hombres, que este año subirán entre 3 y 4 kilos de media, mientras que las mujeres aumentarán entre 2 y 3.

Sin embargo, mantener el peso y la forma física es posible a través de varios “trucos”, uno de ellos es que “antes de empezar a comer es ver bien lo que hay en la mesa, seleccionar lo que nos queremos comer y ponernos un poquito de cada cosa en nuestro plato, evitando así el picoteo constante”, ha recomendado María Sánchez Maroto, nutricionista de Zagros Sports.

Por todo ello, los expertos de Zagros Sports ofrecen ocho consejos de nutrición y entrenamiento para “afrontar el mes de las fiestas sin que estas pasen factura a la salud del organismo y la forma física”:

– Selección de los alimentos: tanto en los días festivos como durante el resto del mes, la selección de alimentos es clave para evitar un consumo extra de calorías.

Los platos precocinados y alimentos con alta concentración de grasas saturadas y azúcares refinados pasarán a un segundo plano para compensar los excesos en comidas familiares, de empresas, ect. A nivel práctico, los alimentos con menor aporte de nutrientes beneficiosos se pueden cambiar por otros.

Un ejemplo son las salsas que pueden ser sustituidas por especias o aliños más saludables, como una vinagreta ligera o zumo de limón o de naranja.

– Control de las cantidades: la dinámica de las comidas de Navidad implica múltiples y variados platos en la mesa y un clima distendido en el que no se está controlando cuántas porciones se come de cada plato.

Al mismo tiempo, comer despacio hace que los alimentos se asimilen mejor y la señal de saciedad llegue antes al cerebro.

– No olvidar las verduras: las verduras tienen que estar presentes en el menú de Navidad como fuente rica en fibra y en vitaminas y minerales. Hay muchas recetas elaboradas que llevan verduras y, siendo bajas en calorías, no restan sabor a las comidas o cenas, como por ejemplo una tarta de espinacas y queso feta.

– Ejercicio más intenso: durante todo el mes es recomendable aumentar la intensidad del ejercicio diario para quemar un mayor número de calorías y grasas acumuladas.

La exigencia del ejercicio en materia de resistencia cardiovascular y fuerza debe ser mayor para aumentar su efectividad. Cada persona establece el nivel de su alta intensidad acorde con su forma física y el desarrollo de sus cualidades.

El entrenamiento más adecuado es el interválico, es decir, intercalar trabajo cardiovascular con trabajo muscular para tonificar los músculos a la vez que se queman grasas. Se trata del ejercicio que reporta más beneficios en un menor margen de tiempo.

– Entrenamiento 4 días a la semana: a pesar de los días de fiesta, el director de Salud de Zagros Sports Puerta de Europa, Sergio Daza, sostiene que la frecuencia más adecuada de entrenamiento debería ser de cuatro días a la semana, entre 45 y 60 minutos cada sesión.

Para que los resultados sean visibles antes y después de las navidades se debe seguir el plan de la forma más rigurosa posible, con máxima motivación para conseguirlo.

– Cardio y ejercicios en circuito: sin olvidar el calentamiento y los estiramientos para preparar el cuerpo para la actividad y evitar lesiones, la parte principal del entrenamiento debe estar basada en 5 repeticiones de un circuito de 5 ejercicios con 1 minutos de descanso entre cada repetición y 20 minutos de trabajo cardiovascular como correr, nadar o montar en bici.

El circuito, con ejercicios como las sentadillas o las planchas para quemar grasa abdominal, es una de las maneras más eficaces de alcanzar la alta intensidad.

– Correcta hidratación: a pesar de que en invierno no sufrimos las consecuencias del calor, el cuerpo se puede deshidratar de la misma manera si no se toma la cantidad suficiente de líquidos.

Una correcta hidratación, sobre todo basada en el agua, es clave para asegurar el correcto funcionamiento del organismo y evitar lesiones.

El peligro de las navidades es que se cambia el agua por bebidas carbonatadas y alcohólicas, siendo el alcohol enemigo del deporte al provocar en el cuerpo un mayor estado de cansancio. Además, las bebidas azucaradas son uno de los principales causantes de los aumentos de peso.

– Retrasar las compras: teniendo el consumo de alimentos y el entrenamiento controlados, un truco que previene el picoteo y la ingesta de dulces es no comprarlos hasta que lleguen los días festivos.

“Aunque desde octubre los turrones y polvorones inundan los supermercados, debemos pensar bien las cantidades que necesitaremos y comprarlos en el momento justo”, ha aconsejado la nutricionista.

¿Sabes los kilos que vas a engordar durante las próximas cinco semanas?

diciembre 5, 2017

El Mundo, por Gema García Marcos
La ciencia, a veces, se equivoca. Hay -al menos- una manera demostrable de alargar el tiempo. Si no ¿cómo es posible que esos instantes de placer en el paladar que nos provocan las delicias culinarias navideñas se conviertan en una eternidad en la cintura, la tripa y los muslos? Este ancestral misterio marca las vidas de medio planeta -el rico- durante el mes de diciembre. En sólo cinco semanas, las que transcurren entre el inicio de las cenas de empresa y la traca final del día de Reyes, nos lo comemos todo. Tragamos como si no hubiera un mañana y, un buen día -normalmente, el 7 de enero- la báscula nos escupe en la cara nuestra penosa realidad: hemos alcanzado nuestro máximo histórico.

Los datos están ahí: los españoles solemos engordar entre dos y cinco kilos durante estas fechas tan entrañables. Para los que todavía se sorprenden ante su súbito aumento de volumen, Rubén Bravo, experto en Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), recuerda que cada comilona que nos metemos entre pecho y espalda ronda “las 2.500 kcal, el equivalente a dos días de dieta normal”. Lo ideal, en opinión de este experto, sería que en estos banquetes “no sobrepasemos nunca el 30% de la ingesta calórica total del día, en torno a 450-540 kcal en el caso de las mujeres y de 600 a 750 kcal, en el de los hombres”. Una misión que se antoja algo complicada al ver las calorías que nos aporta un menú típico navideño: sopa de marisco (entre 110 y 150 calorías por plato), cordero asado (270 calorías por cada 100 gramos) y turrón (unas 533 calorías por 100 gramos). Una suma que se nos va de las manos al añadir el alcohol: dos copas de cava aportan unas 124 calorías y una de vino tinto, unas 127.

TRUCOS EN LA MESA

El primer mandamiento para controlar el impulso de comérnoslo todo sería: “Uno de los grandes errores que se suelen cometer es no comer nada o muy poco durante el día para luego poder pegarnos un atracón durante la celebración. Lo ideal es hacer una pequeña toma -a media mañana o merienda- de una pieza de fruta, un yogur o un puñado de frutos secos para no llegar al banquete ni hambrientos ni ansiosos“, recomiendan Carmen Escalada y Andrea Marqués, nutricionistas del IMEO.

Un truco para no pasarse sería empezar con entrantes poco calóricos que nos sacien y llegar así satisfechos al plato principal: “Lo mejor es arrancar con un caldo de gallina y verduras desgrasado, ventresca de bonito del norte con pimientos rojos asados, jamón ibérico, marisco -navajas, percebes, mejillones, gambas a la plancha, langostinos, etc- o pimientos del piquillo rellenos de carne picada”. Y de segundo: “Lubina o besugo al horno con ajetes y limón, solomillo de ternera con pimientos verdes serían unas buenísimas opciones”.

Más allá de la elección de los alimentos, los expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad dan la clave para desengrasar el asunto: “Optar por las técnicas culinarias más saludables, como horno, papillote, vapor, hervido, plancha y salteado». En cambio, desaconsejan “los guisos, fritos, sofritos, estofados, brasa y microondas que, en algunas ocasiones, pueden multiplicar por tres las calorías del plato”.

También advierten sobre la amenaza para nuestra silueta que suponen “esas calorías añadidas, encubiertas bajo forma de salsas, rebozados, natas y mantecas. Esas tres inofensivas cucharas soperas de mayonesa que añadimos a los espárragos, por ejemplo, pueden aportar hasta 800Kcal, más de lo que sería el equivalente a una sola comida”.

Cómo reducir a la mitad las calorías de la Cesta de Navidad

diciembre 3, 2017

En lugar de una cesta que rebosa de alcohol, grasas y azúcares, se puede optar por una más saludable y moderada en calorías e igual de apetecible, sugieren los expertos del IMEO y enumeran los diez imprescindibles en la lista de alimentos 

A pocas semanas de Navidad, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ha hecho público un informe sobre las calorías que nos aporta el lote de productos gourmet que tradicionalmente se concede a los empleados de las empresas. Como resultado de la comparación de diferentes productos típicos que forman parte de la selección, los expertos han observado que, a falta de un criterio nutricional, el aporte calórico por cada 100grs de la cesta se puede disparar hasta el doble para un mismo número de productos, pero de características diferentes, donde el compromiso con la salud marcaría la diferencia.

“Queríamos demostrar que la cesta de Navidad no tiene porque suponer un extra en calorías para toda la familia por la desmesurada cantidad de bebidas alcohólicas de alta graduación que la componen, productos de charcutería muy grasos y dulces típicos abundantes, colmados de manteca y azúcar”, sostiene Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del Instituto. La experiencia en consulta nos indica que la gente se vuelca en la celebración de las fiestas navideñas durante todo un mes, desde el puente de la Constitución (6 de diciembre) hasta el Día de Reyes (6 de enero). Son muchos días seguidos de reuniones familiares, cenas de empresa y amigos alrededor de la mesa que a fin de año suelen pasar factura en algunos kilos de más, entre 2 y 4, en función de la complexión física, estilo de vida y práctica deportiva de la persona, y dependiendo de la ingesta calórica que, por regla general, es más elevada en estas fechas.

Por esta razón desde el IMEO animan a empresas y particulares con especial sensibilidad por la salud a sumarse a esta insólita iniciativa denominada Por una Cesta de Navidad Saludable. Su objetivo es concienciar a la sociedad que contra la obesidad todo esfuerzo suma, y promover la selección de productos menos calóricos y de un valor nutricional destacado. A partir del mes de diciembre, se podrá descargar de la web www.imeoobesidad.com/blog/calorias-de-la-cesta-de-navidad de forma totalmente gratuita la lista con los diez alimentos imprescindibles de un lote de Navidad, con su aporte calórico respectivo y propiedades destacadas en el cuidado de la salud, así como una descripción de ejemplo de una cesta saludable.

Comparación entre Cesta de Navidad saludable y otra, más calórica

Después de un análisis a fondo, los expertos en Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad han determinado que los productos que no pueden faltar en un lote destinado a nuestra mesa de Navidad son: el jamón ibérico, el vino blanco verdejo, el tinto, la cava, las conservas y patés vegetales, las latas de marisco y pescados y el chocolate negro de pureza. Aún así, aconsejan, no excederse en la cantidad para evitar que se multiplique la ingesta calórica.

Los productos que “más engordan” en una Cesta de Navidad son las bebidas alcohólicas de alta graduación como el  whisky y el ron, los quesos, embutidos y carnes grasas, los patés de hígado tipo ‘foie-gras’, las mermeladas azucaradas, turrones y demás dulces típicos. Éstos últimos hay que tomarlos de forma puntual y, a ser posible, solo los días festivos, con el postre de la comida o cena festiva, en pequeñas cantidades, dicta la recomendación general.

Como conclusión, señala la nutricionista Mireia Elías quien ha realizado el cálculo en función de la composición, la diferencia en la cesta puede llegar a ser hasta el doble de calorías, pasando de casi tres mil kilocalorías a más de 6 mil por cada 100 gramos del peso del producto comestible.

Diferencia en calorías en la composición de una cesta de navidad

10 alimentos imprescindibles en una Cesta de Navidad saludable y moderada en calorías

En lugar de llenar la Cesta de Navidad con productos hipercalóricos a base de alcohol, embutidos grasos y dulces típicos, los expertos del IMEO proponen como alternativa saludable una lista con los diez imprescindibles que nos alegrarán en estas fechas con su toque gurmé y nos ayudarán a cuidar la línea con su aporte bajo o moderado en calorías. Además, sus múltiples beneficios suponen un plus a nuestra salud cardiovascular, ósea y emocional.

Lista de los 10 imprescindibles

  1. Huevas de salmón y ahumados Las huevas de salmón (119 Kcal/100 g) son ricas en omega 3 y en vitaminas del grupo B y se emplean para decorar los platos de Navidad, para preparar aperitivos o completar ensaladas.

El salmón y la trucha ahumada (117 Kcal/100 g), al igual que las huevas, son protectores cardiovasculares. Contienen elevados niveles de vitamina D, necesaria para fijar el calcio en los huesos y esencial para nuestro sistema inmunitario. “Son ideales para montar canapés saludables o como entrante acompañado de huevo duro picado y alcaparras”, explica la nutricionista del IMEO Andrea Marqués.

  1. Conservas Los berberechos (48 Kcal/ 100 g) contienen un alto valor nutritivo, tienen un aporte graso prácticamente nulo y son ricos en proteínas, minerales y vitaminas.

Los mejillones al natural (83 Kcal/ 100 g) son muy beneficiosos para el organismo humano, sobre todo por su elevado nivel de grasas buenas, como el omega 3. “Por su contenido en ácidos grasos, se recomienda su consumo para prevenir enfermedades cardiovasculares y reducir el colesterol”, añade la nutricionista Estefanía Ramo.

Las almejas (81 Kcal/ 100 g) tienen bajo contenido en grasas y destacan en vitaminas del grupo B, hierro y calcio, ayudando a reforzar nuestras defensas.  

La caballa (208 Kcal/ 100 g) es rica en ácidos grasos omega 3, DHA y EPA en concreto, sumamente beneficiosas para el corazón. Es un alimento ideal para reducir el colesterol, la inflamación y la hipertensión arterial.

  1. Aceite de oliva virgen extra y especies El aceite de oliva virgen se caracteriza por su alto contenido en ácido oleico que contribuye a regular el colesterol y los triglicéridos. Tiene numerosos beneficios para la salud a nivel cardiovascular. No obstante, se aconseja un consumo moderado, por su alto aporte calórico (900 Kcal/ 100 ml).

Las especias juegan importante papel en la Dieta Mediterránea, destacando el ajo, el perejil y la cúrcuma que además de añadir sabor, aroma y olor a nuestros platos, repercuten positivamente sobre la salud.

El perejil (35 Kcal/ 100 g) nos ayuda a purificar nuestros órganos vitales y es un potente antioxidante. Contiene minerales como el calcio, hierro, fósforo y azufre. Se puede consumir crudo en ensaladas o en infusiones.

El ajo (149 Kcal/ 100 g) es rico en vitamina C, B6 y manganeso. Además, contiene alicina, un principio activo que le aporta la mayoría de sus propiedades y efectos medicinales. Protege contra el daño celular y el envejecimiento, reduce el colesterol, mejora la presión sanguínea en caso de hipertensión y puede paliar los efectos de la gripe o el resfriado común.

La cúrcuma (354 Kcal/ 100 g), debido a su color amarillo-anaranjado, se utiliza como colorante natural especialmente en platos de arroz y de carne. Su toque ligeramente picante estimula el sistema nervioso y la producción de serotonina, ayudando a mejorar nuestro estado de ánimo. Por ello se recomienda tomarla contra estrés de forma periódica o estacional.

  1. Cafés, tés e infusiones Una taza de estas bebidas sin añadirle leche, azúcar o edulcorante nos aporta apenas 2 Kcal. El café, además de cafeína, contiene antioxidantes, aminoácidos y fibra. Por la noche sería preferible tomarlo descafeinado y puede ser un sustituto de los dulces o ayudarnos a consumir menor cantidad.

El té blanco es una de las infusiones más ricas en antioxidantes, es más dulce que el resto y menos astringente. “Su contenido en cafeína es reducido, por lo que podemos utilizarlo tras una cena en la que nos hayamos excedido, para ayudar al hígado a depurar la grasa y facilitar la eliminación de líquidos”, apunta la nutricionista Andrea Marqués.

La infusión de jengibre y canela tiene un sabor ligeramente picante y un aroma fantástico. Mejorará nuestras digestiones tras las comidas más pesadas y ayuda a eliminar los gases. Además, el jengibre nos aportará un plus  ya que fortalecerá nuestro sistema inmunológico frente a los catarros producidos por el frío y la contaminación.

  1. Frutos secos y frutas confitadas

“Los frutos secos nos pueden ser muy útiles para preparar platos dulces o salados, sin embargo, no debemos olvidar que se han de consumir crudos para aprovechar al máximo sus propiedades y ahorrarnos calorías de más”, señala la nutricionista Andrea Marqués.

Las nueces (654 Kcal/100 g), por todos conocidas, son ricas en ácidos grasos omega 3 y por tanto, cardioprotectoras en cuanto a que ayudan a reducir el colesterol. Podemos emplearlas para completar una ensalada o para adornar o enriquecer la masa de algún postre casero.

Las almendras (578 Kcal/100 g) son ricas en vitamina E, que es un potente antioxidante natural. Se emplean ralladas en recetas dulces o como relleno para el pavo de Navidad.

Los piñones (673 Kcal/100 g) son ricos en proteína vegetal y muy socorridos para rellenar o saltear alguna verdura, como acelgas o lombarda.

Las frutas confitadas (321 Kcal/100 g) no contienen grasa, pero su consumo debe ser ocasional, ya que su contenido en azúcar es importante. Podemos emplearlas como postre sustituyendo a mantecados o polvorones.

  1. Chocolate negro como base y menor cantidad de dulces típicos

La época de las fiestas navideñas que está a punto de comenzar incluye algunos dulces típicos que desde el punto de vista nutricional no son lo más recomendable, debido su alto contenido en grasas y azúcares. Cabe recordar que la Organización Mundial de la Salud recomienda no sobrepasar los 25 gramos de azúcar al día, cuando el contenido habitual en 100 gramos de turrón ronda los 30. En el ranking de los postres más calóricos primer lugar ocupa el turrón duro (547Kcal), seguido por el mazapán (500Kcal), turrón blando (490Kcal), polvorón (480Kcal), peladillas (461Kcal) y mantecados (460Kcal)[1].

Por esta razón “hay que tomarlos de forma puntual y, a ser posible, solo los días festivos, con el postre de la comida o cena festiva y en pequeñas cantidades”, recalca la nutricionista del IMEO Estefanía Ramo.

El chocolate negro de más del 70 por ciento de pureza es la opción más saludable, pero no por ello menos calórica (543 Kcal/ 100 g). Ayuda a mantener el equilibrio de nuestros niveles de serotonina y favorece un mejor descanso, gracias a las propiedades antioxidantes del cacao en polvo y su efecto anti estrés. Nos aportará un extra de energía durante la celebración y un notable estado de ánimo, pero la recomendación general es limitar su consumo a las dos onzas diarias.   

  1. Carnes y embutidos como entrante y aperitivo

El jamón serrano (319 Kcal/ 100 g) o ibérico (303 Kcal/ 100 g) es uno de los alimentos estrella que se consumen en época de Navidad en España. Destaca por su sabor y es rico en hierro, zinc, calcio, fosforo, magnesio, vitaminas B1, B2, B3, B6 y D. “Su consumo moderado es recomendado dentro de una dieta saludable, ya que sus propiedades contribuyen a aumentar la capacidad intelectual y juegan un papel protector a la hora de prevenir enfermedades como la osteoporosis, la arterioesclerosis o el colesterol”, subraya la nutricionista Estefanía Ramo.

Otros protagonistas culinarios de la mesa son la cecina (243 Kcal/ 100 g), una carne de vacuno curada y deshidratada, rica en proteínas y baja en grasas, y el lomo embuchado de cerdo (323 Kcal/ 100 g), curado en sal y condimentado con pimentón y especias que se come crudo. Ambos alimentos poseen proteínas de elevado valor biológico, vitaminas del grupo B y alto contenido en hierro que al ser muy biodisponible se absorbe con mayor eficacia que el de los vegetales.

  1. Patés vegetales “En sustitución de los típicos patés de hígado de pato o de cerdo, ricos en grasas saturadas y altamente calóricos, podemos optar por otras variedades, como el paté de tomate seco (234 Kcal/100 g), o cremas de untar vegetales, como el hummus de garbanzo (177 Kcal/100 g), que son más saludables y se pueden elaborar en casa”, aconseja la nutricionista Andrea Marqués.
  1. Quesos Resulta difícil excluir este delicatesen de una cesta de navidad y para encontrar el equilibrio entre sabor y calidad nutricional nos quedamos con el semicurado (391 Kcal/100 g). Esta variedad contiene menos calorías que los quesos curados o cremosos. “Además, es rico en calcio y vitamina D, importante para el mantenimiento de nuestro sistema óseo y contiene menos lactosa que los quesos frescos o tiernos, por lo que es de más fácil digestión, sobre todo para aquellos que tienen intolerancia a este azúcar”, añade Marqués.
  1. Vinos y cavas El vino tinto (71 Kcal/ 100 ml), en concreto, contiene algunas sustancias (flavonoides,antocianos y resveratrol) que actúan como antioxidantes naturales. Combina mejor con carnes, quesos y algunos entrantes.

El vino blanco (61 Kcal/ 100 ml) es ideal para acompañar pescados, mariscos y arroces. El rosado (67 Kcal/ 100 ml) es bueno para acompañar pastas, arroces y entrantes.

El vino verde (52 Kcal/ 100 ml), que está de moda, es un tipo de vino blanco ligero y fresco que recibe su nombre debido a la excesiva juventud de la uva, casi sin madurar, que le da un toque sutilmente espumoso y con tintes ácidos. Al ser bajo en alcohol, es también menos calórico que los vinos clásicos.

Lo que no puede faltar en una cesta de Navidad, sin duda, es el cava (70 Kcal/ 100 ml) para el último brindis del año. En función del licor añadido tenemos diferentes variedades, desde el brut nature que es el menos calórico, con  hasta 3 g/l sin azúcar añadido, hasta el cava dulce con más de 50 g/l de azúcar.

[1] Kcal que corresponden a 100 g de cada producto.

“Coger un par de kilos en verano no es un problema”

agosto 29, 2017

‘Mediodía COPE’
La paella, el ‘pescaíto’ frito, los helados, las tapitas, el vino… Las tentaciones del verano hacen que mantener la línea pueda resultar difícil. Pero Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del Instituto Médico de Obesidad, ha afirmado en ‘Mediodía COPE’ que “coger un par de kilos en verano no es un problema”.

ESCUCHA LA ENTREVISTA COMPLETA | Rubén Bravo en ‘Mediodía COPE’

“En cuanto retomamos los hábitos normales, en una o dos semanas perdemos el peso cogido en vacaciones” explica Rubén Bravo. Las personas que tienen que tener más cuidado son las personas con sobrepeso: “Las personas que ya le sobran muchos kilos se dan vacaciones también en la dieta. Tenemos pacientes con cinco o seis kilos de más, cogidos en dos semanas. Aquí sí que hay que tener cuidado”.
El experto en nutrición abre una puerta a la esperanza y dice que “hay que disfrutar del verano. Si tenemos exceso de peso habrá que tener ciertas pautas, pero lo ideal es uno pueda irse de terracitas, comer paella, y tener un buen verano”.

Rubén Bravo aconseja que para cuidar la figura hay que “comer principalmente fruta y verdura, evitar fritos, no pasarnos con el alcohol y no tomar cantidades abundantes. Eso no quiere decir que no se pueda hacer alguna excepción”.