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Campamentos militares contra la obesidad: sangre, sudor y ‘quemagrasas’

septiembre 14, 2018

Los campamentos para adelgazar se extienden por la península y se consolidan como un nuevo destino turístico para las personas con sobrepeso.

Libre Mercado, por Elena Berberana

Suena el silbato a las 7:00h de la mañana. Un entrenador militar al estilo del Sargento de Hierro de Clint Eastwood pone en pie a los soldados del campamento. Van a entrenar como nunca lo han hecho en sus vidas con un claro objetivo: quemar los kilos que les sobran. Este verano, la demanda de personas con sobrepeso que deciden pasar unas vacaciones castigo para perder grasa ha aumentado. El número de campamentos con este fin se extiende por toda la península y la Sociedad Española de Endocrinología (SEEN) ya ha advertido de la peligrosidad para la salud de los pacientes que se someten a estos duros métodos.

Estos campamentos aseguran que se puede llegar a perder “hasta 6 kilos en una semana“. Esta tendencia, que empezó en Estados Unidos hace una década, se instaló en nuestro país en 2011. Lo que nadie esperaba es que tuviera tanto éxito y que el negocio del adelgazamiento en un entorno rural iba a subir como la espuma, lo cual es un síntoma del aumento de la obesidad en España que bien refleja el reciente estudio del SEEN. Actualmente, el 53% de españoles está por encima de su peso y supone un gasto sanitario del 7% con cargo al contribuyente.

La desesperación por conseguir el cuerpo deseado al momento lleva a muchos a buscar la ayuda de campamentos de disciplina militar donde no habrá piedad para los kilos de más. Seis horas de ejercicio diario combinado con dietas quemagrasas harán sudar lágrimas de sangre a los campistas. Escalada, senderismo, aerobic, natación y equitación ofrece, por ejemplo, el campamento A Camp, en Valencia. Las rutinas exigen un esfuerzo extremo, aunque el campamento valenciano asegura que tienen nutricionistas, personal sanitario, psicólogos, militares, exmilitares y coachs personales, tal y como indican en su web.

Muchos de estos campamentos para obesos son reacios a abrir sus puertas a los medios de comunicación: “Hemos tenido muy malas experiencias cuando hemos enseñado lo que hacemos en el campamento. Nos han ridiculizado y nuestros clientes se han visto violentados. Lo que hacemos aquí es muy serio. Tenemos profesionales de alto nivel que trabajan para que nuestros clientes salgan con el objetivo cumplido. Aquí hay psicólogos, nutricionistas y profesores de Educación Física que están realizando una gran labor”, explica a Libre Mercado Jorge de la Fuente, director de Campamento para Adelgazar, en Pozuelo de Alarcón de Madrid.

“La gente come muy mal”

Parte de ese trabajo es hacer pedagogía nutricional. A los dietistas no les falta el empleo. “Somos más necesarios que nunca, la gente come muy mal, no hay cultura del saber comer”, explica Aitor Sánchez, nutricionista e investigador alimentario en la Universidad de Granada y autor del blog Mi dieta cojea.

Precisamente, los campamentos para adelgazar insisten en incorporar expertos que enseñan a cocinar alimentos con grasas saludables a través de talleres. Y no sólo eso, también realizan prácticas de “cómo comprar en el supermercado”. La cuestión es que no sólo se necesita preparación mental para acudir a estos campamentos castigos como el que puso en marcha el pueblo de Lanjarón, en Granada, también hay que tener a punto la cartera para pagar la nueva delgadez.

En Campamento para Adelgazar una estancia de una semana de entrenamiento y dieta cuesta 1.350 euros. En el caso de FatiCamp, un día de programa presencial vale 140 euros y así hasta que se logre el peso ideal. Pero la verdadera prueba suele estar en la vuelta a casa. La metodología de estos campamentos suele incorporar cuatro meses de seguimiento psicológico cuando se regresa a la vida normal.

El peligro de entrenar como un militar

A Rubén Bravo, portavoz y experto en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, le parece “una barbaridad tanto ejercicio de golpe en estos campamentos”. Señala que “no se puede pasar del sofá y comer dulces a un entrenamiento de militares que está diseñado para el ejército y no para personas que no hacen deporte jamás y comen mal”. Bravo alerta de que es un “cambio muy drástico y que ese ejercicio físico sólo lo pueden hacer los soldados preparados”. En este sentido, añade que el problema está en que normalmente cuando se vuelve al hogar “se recuperan los kilos perdidos rápidamente si se ha perdido mucho en poco tiempo”, recalca el experto de IMEO.

El sacrificio puede convertirse en un auténtico fracaso que mina la moral de aquellos que acuden en busca del milagro dietético. No obstante, el negocio antiobesidad parece que funciona en vista del éxito que tienen según informan en su canal residencias especializadas como Campamento Vida: “A nosotros nos preocupa que haya gente que desee perder peso y no pueda. Esto no es una cuestión de voluntad, nuestra formación sirve para que sepan cómo hacerlo”, concluye María Sanchidrián, nutricionista y dietista especializada en campamentos.

Cinco razones por las que tu cuerpo agradece la vuelta al cole

septiembre 11, 2018

Dormir en exceso, el aire acondicionado o salirnos de la rutina, algunos hábitos poco saludables del verano

ABC

La mayoría ha vuelto de las vacaciones y con la «depresión post vacacional» pero… hay muchas cosas positivas de la vuelta a la rutina. Desde Sanitas señalan que «en verano es común abandonar la rutina del resto del año y caer en descuidos en la alimentación, dormir en exceso y otros hábitos que pueden afectar a nuestra salud, por eso la vuelta al cole trae también el regreso de muchos hábitos saludables».

Desde Sanitas recuerdan algunos de ellos:

• Picar entre horas: La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) indica que el fin de las vacaciones de verano es el momento ideal para «erradicar malos hábitos alimenticios». Y es que en vacaciones solemos picotear pero abusamos de alimentos que contienen grasas saturadas, bollería industrial o alimentos procesados que son malos porque «contribuyen a aumentar el colesterol «malo» en nuestro organismo y favorecen el sobrepeso lo que supone un factor de riesgo cardiovascular», explica Natalia Galán, nutricionista de Blua de Sanitas. Además, recomienda que «es preferible sustituir este picoteo por alimentos más saludables como frutos secos, chips al horno de verdura o encurtidos». De media engordamos de 3 a 5 kg en verano según el Instituto Médico Europeo de Obesidad (IMEO).

• El uso del aire acondicionado. Llegar de la calle a 40 grados y ponernos el aparato a 20 grados o dormir toda la noche con él repercute negativamente en nuestro organismo. Una de las enfermedades que puede aparecer es la lumbalgia, ya que, según José Javier López Marcos, fisioterapeuta y entrenador personal de Blua de Sanitas, «el uso excesivo del aire acondicionado y el contacto directo del aire con el cuerpo puede ser el origen de este tipo de patología. Es importante que la piel y, por tanto, la musculatura no reciba directamente el chorro de aire porque el cuerpo ante la sensación de frío responderá con una brusca contracción muscular».

Además, puede originar cervicalgias, así como patologías de tipo respiratorio que en ciertos grupos poblacionales puede ser también un problema más grave por infecciones derivadas de esos procesos.

• Bebidas y alimentos muy fríos: combatir el calor con bebidas refrescantes o helados es muy habitual en verano, pero, ¿sabías que las comidas frías producen sensibilidad dental y hacen que saborear ciertos productos, como los helados, sea una auténtica tortura? Por otro lado, la nutricionista explica que, «cualquier tipo de alimento que consumamos origina una digestión. Como efecto en nuestro organismo se produce una termogénesis que aumenta la temperatura corporal. Otra cosa diferente es la sensación que tengamos al tomar algún alimento fresco, que puede ser de frescor, pero en realidad no baja la temperatura corporal».

Vovler a la rutina: el cerebro agradece volver a la seguridad de la rutina, de la casa, del trabajo, de las actividades… En definitiva, recuperar la serenidad de lo cotidiano. Por ello, Rocío Asperilla, psicóloga de Blua de Sanitas, indica que «es importante no etiquetar la rutina como algo negativo y recomienda concebirla como sinónimo de la constancia que hace que nos acerquemos a nuestras metas. Tener unos horarios, unas actividades pautadas y un equilibrio en el día a día nos ayuda a tener un mayor bienestar emocional, nos permite aprender, dominar nuevas destrezas y solucionar problemas». Una vida simplificada y ordenada nos ayuda a avanzar y nos da seguridad al saber qué va a suceder después.

• Dejar atrás las chanclas: según el fisioterapeuta de Blua Sanitas, «usar las chanclas en exceso en verano puede producir inestabilidad de tobillo (peligro de esguinces y torceduras); dolor e inflamación por tensión de la fascia plantar (la conocida como fascitis plantar); cambios en el patrón de marcha al dar pasos más cortos que nos obligan a usar otros músculos no preparados para la marcha; y la aparición de los conocidos dedos en garra, para que no se salga la chancla, generando una tensión mayor en los dedos”». Por esta razón se recomienda no abusar de las mismas y si se quiere un calzado abierto que tenga algún tipo de fijación o anclaje al tobillo.

Tras las vacaciones: ¡depuración digital!

septiembre 3, 2018

Vuelta a las actividades habituales, un buen momento para efectuar una depuración digital, evitando el uso excesivo de redes sociales y dispositivos electrónicos que pueden fomentar trastornos de la alimentación, afectar el peso corporal y perjudicar la salud nutricional. Cuatro expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) nos lo explican

EFE Reportajes, por Ricardo Segura
Estar sumergido en exceso en un entorno virtual favorece un estilo de vida sedentario, cuadros de sobrepeso y también de desnutrición, desajustes en los horarios de sueño y comidas”, señala el experto en nutrición del IMEO, Rubén Bravo.

La psicóloga María González de este mismo instituto, recomienda reflexionar sobre como utilizamos las redes sociales, dedicarles un tiempo máximo establecido de antemano al día, y eliminar aquellas que no usemos o que nos generen negatividad psicológica, y redirigir nuestra atención a otras actividades o “hobbies” no digitales.

Los excesos ‘en línea’ afectan nuestra línea

“Además, estar sumergido en un entorno virtual durante más tiempo que el necesario favorece un estilo de vida sedentario, cuadros de sobrepeso y también de desnutrición, desajustes en los horarios de sueño y comidas, además del picoteo de alimentos altamente procesados ricos en grasas y azúcares”, señala Bravo.

“El uso excesivo de Internet y de las redes sociales (RRSS), como Facebook, Twitter, Instagram o de sitios como YouTube, podría considerarse una adicción psicosocial, ya que puede generar tolerancia (necesidad de entrar a las RRSS más frecuentemente y durante más tiempo) y abstinencia (ansiedad, si no es posible acceder a las redes)”, señala Ana Gutiérrez, psicóloga del IMEO

“Este tipo de plataformas pueden contribuir al desarrollo de trastornos de orden alimenticio (atracón, comedor compulsivo, bulimia, ortorexia, vigorexia o anorexia) que tienen mucho que ver con el aspecto físico y pueden acarrear otras consecuencias desfavorables, como ansiedad, depresión, comparación social negativa o ‘bullying’, entre otras”, apunta Gutiérrez.

Consultar sistemáticamente páginas sobre la pérdida de peso, la quema de grasa, alimentación deportiva, ejercicios para aumentar o reducir volumen, dietas desaconsejadas, venta de esteroides o sustancias dopantes, puede alimentar conductas obsesivas o compulsivas en las personas predispuestas a los desórdenes alimentarios, según la nutricionista Andrea Marqués, también del IMEO.

“Con la inercia del día a día vamos generando hábitos que, poco a poco, nos hacen más dependientes del mundo tecnológico”, añade la psicóloga María González.

Según esta profesional, el uso y consumo de tecnología y RRSS puede considerarse adictivo “cuándo afecta a la vida diaria de la persona, enlenteciendo o interrumpiendo su desarrollo habitual, tanto académico o laboral, y cuando el cese del consumo o el contacto con estos medios genera ansiedad en la persona”.

“Si en un cómputo general se dedica más tiempo a las RRSS y los dispositivos electrónicos que al contacto social real con familiares o amigos y a la actividad al aire libre, podríamos decir que entramos en un consumo abusivo“, enfatiza González.

“El falso ‘contacto social’ que experimenta el internauta en las RRSS refuerza su aislamiento y compararse con los estilos de vida que se muestran en estas plataformas, que ensalzan un ideal poco realista de la felicidad 24 horas, puede generar a esa persona sentimientos de insatisfacción y ansiedad que pueden intentar compensar a través de ingestiones excesivas de alimentos dulces o muy calóricos”, según esta psicóloga.

La reentrada: ocasión para desenredarse

Si las vacaciones pueden fomentar el uso excesivo de los dispositivos electrónicos y las redes sociales, volver a las actividades cotidianas tras la pausa estival, pueden ser un buen momento para “desenredar” y “depurar” nuestra vida y actividades “en línea”.

“La vuelta a la rutina después de unas vacaciones o una escapada puede ser una ocasión ideal para cambiar nuestra relación con el mundo digital”, explica a Efe la psicóloga Ana Gutiérrez.

“Se trata de un momento en el que solemos volver más relajados, con un buen estado de ánimo y es un excelente punto de partida para evitar malos hábitos en el uso de dispositivos móviles”, asegura.

“Empezar este ‘Détox digital’ después de las vacaciones, nos ayuda a la hora de marcarnos límites concretos en la utilización del ocio digital”, según Gutiérrez.

“La reentrada es un momento oportuno para plantearse nuevas actividades de ocio y desconexión en las que no medie la tecnología, como hacer deporte, leer, tocar algún instrumento musical o dibujar”, indica la especialista.

Doce claves de una buena “depuración” digital

La psicóloga María González ofrece algunos consejos para disfrutar de un bienestar digital sin caer en la trampa de la dependencia emocional u otros trastornos psicológicos y comportamentales, realizando un ‘détox o depuración’:

1.- Revise y dé baja aquellos “emails” de ‘newsletters’ que no lea.

2.- Desactive los avisos del móvil para la bandeja de entrada del correo electrónico, y propóngase dos horarios específicos al día para realizar una revisión de sus correos.

3.- Silencie los grupos de chat y elimine aquellos que ya no utilice.

4.- Desactive las notificaciones y sonidos de WhatsApp, para no dedicar mucho tiempo del día a consultar la pantalla de los dispositivos para comprobar si hay mensajes nuevos.

5.- Reflexione sobre como utiliza las redes sociales, y elimine aquellas que no use o que le generen negatividad psicológica.

6.- Controle las horas al día que dedica a las redes sociales, fijándose un máximo de tiempo y, cuando ese tiempo se agote, dirija su atención a otras actividades.

7.- En su tiempo de descanso, fines de semana o vacaciones, desconecte de las redes sociales durante la mayor parte del día.

8.- Retome las lecturas atrasadas y actividades al aire libre.

9.- Cree su propia rutina: establezca unos horarios que incluyan los tiempo de trabajo y de ocio y las cinco comidas principales le ayudará a planificar qué momentos del día va a destinar al mundo digital, para que este lapso no interfiera con el resto de tareas.

10.- Preste atención al momento presente: la comida es una actividad importante a la que debemos dedicarle tiempo y atención, y centrarnos en ella cuando la estemos realizando. Por ello esta psicóloga recomienda:

a) Evitar el uso de pantallas y del móvil mientras comemos, por ejemplo durante la jornada de trabajo, poniendo nuestra atención en aquello que estamos comiendo.

b) Ponernos de acuerdo con la persona que nos acompaña a comer para dejar el teléfono móvil fuera de la vista y centrar la atención en la conversación y la comida.

c) Reduzca las conversaciones constantes por redes sociales y sustitúyalas por encuentros en persona o llamadas de teléfono en las que podamos prestar una atención plena al aquí y ahora.

11.- Organice momentos libres de tecnología: haga un listado de actividades alternativas o aficiones que no requieran el uso de dispositivos electrónicos.

12.- Utilice un reloj despertador en vez de la alarma del móvil. Este sencillo gesto ayudará a que consultar las redes sociales no sea la primera actividad que realice al despertarse.

Cinco alimentos saludables que no lo son tanto si abusas de ellos

agosto 31, 2018

Algunas comidas pueden ser buenas con moderación, pero convertirse en dañinas en grandes cantidades

Faro de Vigo

Todo el mundo sabe que comerse un paquete de galletas de un atracón no es sano, pero los expertos dicen que exagerar con comidas mucho más nutritivas podría tener el mismo efecto negativo en el cuerpo.

Cada vez son más las personas que se preocupan de llevar una alimentación sana y equilibrada: verduras, productos frescos, legumbres… Sin embargo, es importante tener en cuenta que más no siempre es mejor, tal como publica el portal especializado en salud healthline.com.

Omega-3 y aceites de pescado

5 alimentos saludables que no lo son tanto si abusas de ellos

Los ácidos grasos Omega-3 son esenciales para nuestra salud ya que luchan contra la inflamación en el cuerpo, ayudan al desarrollo del cerebro y reducen el riesgo de enfermedad cardíaca.

No obstante, demasiado omega-3 puede ser dañino para el cuerpo por su efecto anticoagulante. La dosis habitual oscila entre 1-6 gramos por día, pero tomar alrededor del doble (13-14 gramos por día) puede tener efectos anticoagulantes en personas sanas.

Esto puede ser un riesgo, sobre todo para las personas que son propensas a sangrar o que están tomando medicamentos anticoagulantes.

Atún (tanto fresco como enlatado)

5 alimentos saludables que no lo son tanto si abusas de ellos

El atún es uno de los pescados que más se consumen y que se considera muy saludable gracias a su gran aportación en proteínas y en ácidos grasos de omega 3.

Sin embargo, el atún también puede contener altos niveles de metilmercurio, un contaminante ambiental presente en los océanos. Si se abusa, esta toxina neurológica puede causar muchos efectos negativos para la salud como retrasos en el desarrollo de los niños, problemas de visión, falta de coordinación y problemas de audición y del habla.

Hay dos tipos principales de atún enlatado, y su contenido de mercurio varía:

Atún blanco: de color claro y por lo general proviene de pescado blanco. Contiene 4-5 veces la cantidad de mercurio que se encuentra en el atún claro.
Atún claro: el atún claro contiene mucho menos mercurio que el atún blanco. Es de color más oscuro y por lo general no proviene del atún blanco.

El límite de seguridad superior de metilmercurio para humanos es de 0,1 microgramos por kilogramo de peso corporal. Se aconseja a las mujeres embarazadas y los niños limitar su ingesta de mariscos que contienen mercurio a no más de dos veces por semana.

Arroz integral

5 alimentos saludables que no lo son tanto si abusas de ellos

El arroz es el alimento más consumido del mundo: nos aporta energía gracias al almidón que posee. Si optamos por el arroz integral la energía que nos aportará será más duradera y aumentaremos la dosis de fibra, vitaminas y minerales.

Pero como venimos explicando, abusar de un alimento sano puede ser igual de perjudicial. Si nos sobrepasamos con este alimento puede aportarnos más calorías en la alimentación que nos acabe engordando. Además, en función de su origen y del agua utilizada para su conreo puede tener cantidades grandes de arsénico.

Canela

5 alimentos saludables que no lo son tanto si abusas de ellos

La canela es una deliciosaespecia que puede tener algunas propiedades medicinales. Tiene un alto contenido de antioxidantes y se ha demostrado que combate la inflamación y reduce los niveles de azúcar en la sangre. Comer canela también se ha relacionado con un menor riesgo de enfermedad cardíaca, diabetes, cáncer y enfermedades neurodegenerativas .

Sin embargo, la canela contiene altas cantidades de un compuesto llamado cumarina, que puede ser perjudicial en grandes dosis.
La ingesta diaria tolerable de cumarina es de 0,1 mg por kg de peso corporal. Consumir mucho más que eso puede causar toxicidad hepática y cáncer.

Verduras crucíferas

5 alimentos saludables que no lo son tanto si abusas de ellos

Las verduras crucíferas son una familia de verduras que incluyen el brócoli, las coles de Bruselas, la col rizada, el repollo y la col rizada. Estas verduras se han relacionado con muchos beneficios para la salud, como un menor riesgo de cáncer y enfermedades cardíacas .

Las verduras crucíferas constituyen una gran parte de la ingesta diaria de vegetales de las personas. También se han vuelto muy populares como ingredientes en varios batidos verdes y jugos de vegetales frescos.

Sin embargo, los compuestos en estos vegetales llamados tiocianatos pueden interferir con la capacidad del cuerpo para absorber yodo. Esto puede contribuir a una afección llamada hipotiroidismo, que puede comportar aumento de peso, estreñimiento, piel seca y niveles de energía reducidos.

Las personas que son sensibles a los problemas de tiroides deben evitar consumir estas verduras en grandes cantidades.

Aceite de coco, chía, aguacate: ¿sabes que si llevas días comiéndolos pueden perjudicarte?

agosto 30, 2018

Los expertos en nutrición nos cuentan la cara B de estos superalimentos

Telva.com, por Clara Sánchez de Ron

Si bien sabemos que algunos superalimentos como el aceite de coco, las semillas de chía o el aguacate son la última moda y un básico de tu despensa, hay estudios que demuestran que no son tan inocuos como parecen e incluso a veces, pueden perjudicarte. Preguntamos a los número uno en nutrición cuál es la cara B de los alimentos de moda que ahora están siempre en tu despensa.
Últimamente, los superalimentos están en el punto de mira. Pero últimamente más aún tras recientes estudios científicos y médicos con algunos de los alimentos de moda que ahora siempre están presentes en tu despensa y en tus platos. Hablamos del aceite de coco, de las semillas de chía, del aguacate, el té matcha o el açai.

Y porque Leticia B. Carrera, directora técnica de Felicidad Carrera, si hablamos de los beneficios de los superalimentos, “en ningún caso se puede afirmar que sean alimentos milagrosos, y hay que dosificar su consumo y no demonizarlos, ya que los beneficios que nos aportan son ciertos pero un mal uso podría generar algunas contraindicaciones”, apunta.

Aceite de coco: en el punto de mira de Harvard

Según recientes estudios de Harvard, el aceite de coco es más peligroso para el corazón de lo que parece. Sabemos que es rico en grasas saturadas, más de un 80 por ciento que “podrían aumentar los niveles del colesterol malo en el torrente sanguíneo, lo que conllevaría a la formación de placas de ateroma que obstruyen nuestras arterias”, nos cuenta Andrea Marqués, experta en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad. Por eso, debes moderar su consumo y tener ojo porque aunque Gisele Bündchen lo utilice a todas horas para cocinar, no conviene excederte con la cantidad diaria que consumes porque como cualquier grasa “puede generar un exceso de depósitos si el metabolismo no lo consume eficazmente”, asegura Marqués. Por no hablar de que contiene 9 calorías por gramo.

La doctora Mar Mira, de la Clínica Mira + Cueto además comenta, que aunque, tiene propiedades antiinflamatorias y microbianas, “aporta un 10 por ciento de triglicéridos” por lo que si tienes los niveles altos, tendrías que tener mucho más cuidado a la hora de consumirlo regularmente.

Por regla general, “nunca más de 30 ml y nunca en procesos que exijan un aumento de temperatura por encima de los 100 grados para evitar su desnaturalización” nos recomienda la doctora María Angeles López Marín, del Centro Médico Rusiñol.

Semillas de chía: ¿cuándo es demasiado?

Si bien es cierto que las semillas de chía se han convertido en un básico de nuestra despensa y de muchos desayunos y porridges, “al contener tanta fibra, si la consumimos en exceso podemos favorecer la aparición de diarrea, gases e irritar el colon”, nos comenta Leticia B. Carrera, de Felicidad Carrera.

Y es que se trata de un alimento rico en omega 3, que nuestro organismo genera menos del necesario y es rico en mucílagos que aumenta la saciedad y es recomendable para controlar el peso, ojo porque no son tan buenas si tienes la tensión baja porque pueden disminuir aún más la presión arterial (se recomiendan a las personas con hipertensión por su contenido en polifenoles). Así que “deben tener más cuidado personas son con tendencia a diarreas, porque acelera el peristaltismo intestinal y aumenta el bolo fecal, y los hipotensos en su uso excesivo”, recomienda Mar Mira, de la Clínica Mira+Cueto.

Además, debes tener en cuenta que “sus beneficios sólo serán aportados si bebes suficiente agua durante el día manteniendo unos niveles de hidratación saludables; tomando dos cucharadas al día (unos 25 gramos) para asimilarlas bien y dejándolas remojar en agua antes o tomándolas con un alimento que contenga agua como un zumo de frutas, verduras o bebidas vegetales” como apunta Mireia Elías, experta en nutrición del IMEO.

“Las semillas de chía aumentan 27 veces su tamaño cuando se sumergen en agua, por eso nunca se deben tomar crudas, sin haberlas remojado antes para que alcancen todo su volumen o cocinadas”, nos cuenta la doctora María Angeles López Marín, del Centro Médico Rusiñol.. Así que, ojo si te las pones en el yogur todos los días.

“El aumento de volumen a nivel intestinal puede ocasionar estreñimiento y obstrucción intestinal sobre todo si no se consume suficiente agua después de su ingesta en crudo (para una cucharadita pequeña 15 gr. unos 2 litros)”, puntualiza la doctora.

Pero es que además, si se consumen en exceso, no sólo aportan una cantidad importante de calorías (100 gramos, unas 500 calorías) si no que el exceso de aporte de potasio puede incluso producir un descenso del ritmo cardiaco (bradicardia e hipotensión).

Aguacate: ¿a todas horas es tan sano?

Para empezar, aunque las grasas del aguacate son sanas, posee una cantidad alta, “por lo que consumido en exceso puede producir sobrepeso y un efecto saciante que nos puede impedir ingerir otros alimentos necesarios en toda dieta equilibrada” nos cuenta Leticia B. Carrera, de Felicidad Carrera a propósito del alimento rey en las cuentas de Instagram de las chicas más healthy.

Sobre todo, porque aunque dentro de una dieta equilibrada es bueno, “hay que tener cuidado con aquellas personas que se exceden en la toma de este alimento porque no sólo contiene grandes cantidades de vitamina E y ácidos grasos, sino que además es hipercalórico y puede, en casos de problemas biliares, dificultar la digestión”, apunta la doctora Mar Mira, de la Clínica Mira + Cueto.

Té matcha: ¿el mejor sustituto del café o no?

Si eres de las que todos los días desayuna té matcha a diario, cuidado. Sobre todo, con las cantidades que te pones de este alimento. Los expertos recomiendan no sobrepasar las tres tazas de esta bebida al día. “Si se superan las cinco tazas diarias se pueden encontrar efectos secundarios como dolores de cabeza, diarrea, nerviosismo o problemas con el sueño”, nos comenta Leticia B. Carrera, de Felicidad Carrera.

Además, se debe evitar el consumo en caso de anemia ya que el té limita la absorción de hierro, y en casos de úlcera u otros trastornos digestivos del mismo estilo ya que el té matcha aumenta la secreción gástrica así como las personas con osteoporosis ya que el consumo de té en exceso favorece la eliminación de calcio por la orina” apunta la nutricionista clínica del Instituto Médico de la Obesidad, Carmen Escalada. Además, de que “las personas con estreñimiento, deben tener especial cuidado con él”, matiza mar Mira, de la Clínica Mira + Cueto.

Y atención, otro de los motivos para limitar su consumo es porque “en las hojas de la planta, de donde sale el té matcha, es donde más plomo se acumula”, matiza Escalada.

En conclusión, que tanto el aceite de coco, las semillas de chía, el aguacate y el té matcha no son inocuos del todo, “por eso no podemos basar nuestra dieta únicamente en estos alimentos aunque sí podemos incluirlos dentro la alimentación evitando los excesos, que nunca son buenos”, sentencia la doctora Mira.

La dieta de Kate Middleton: lo que come la Duquesa de Cambridge en un día

agosto 28, 2018

¿Qué hace Kate Middleton para mantener el tipo después de tener a sus tres hijos?

Telva, por Clara Sánchez de Ron

Britain’s Prince William and Kate Middleton, Duchess of Cambridge with Theresa May during Wimbledon 2018 in London, Sunday July 15, 2018.

La duquesa de Cambridge sigue una dieta sana pero nunca estricta porque no renuncia a sus sabores favoritos y algún postre que le encanta. Y es que después de tener a sus tres hijos, nos preguntamos qué es lo que come Kate Middleton en un día. Y sus claves no son otras que incluir más alimentos crudos en cada ingesta, tomar más proteínas y pocos carbohidratos (de hacerlo, que sean integrales), y comer más comida hecha en casa, en la que sabe los ingredientes que lleva cada uno de los platos.

Todas nos preguntamos cómo ha hecho Kate Middleton para mantener el tipo, mejor dicho tipazo con una figura impresionante después de tres embarazos y volviendo a su peso antes de tener a su tercer hijo Louis. Es más, hace poco te contábamos un día después de la boda de Meghan Markle y el Príncipe Harry, cómo había recuperado su figura la Duquesa de Cambridge y cómo siempre ha confiado en nutricionistas como Louise Parker para estar delgada sin perder un ápice de energía.

Ahora vamos más allá después de que en el Daily Mailhaya revelado más concretamente, qué es lo que come la Duquesa de Cambridge en un día.

Y a diferencia de su hermana Pippa, Kate Middleton no se machaca a ejercicio pero sí sigue una dieta muy equilibrada en la que incluye alimentos crudos, una alta ingesta de proteínas, mínimos hidratos de carbono y algún postre de forma ocasional.

Porque a pesar de algunas restricciones personales a la hora de comer, no impide que la Duquesa de Cambridge disfrute del placer de comer.

FAN DE LA COMIDA CRUDA

Todos los miembros de la Familia Real Británica son susceptibles a las tendencias alimentarias y de la dieta. Según los informes, Kate, de 36 años, es una auténtica fanática de los alimentos crudos, lo que no significa que sólo coma alimentos no cocinados.

Algunos de sus platos preferidos son el ceviche o el pescado crudo marinado en jugo de limón o lima y otras especias, la ensalada de sandía, el gazpacho, las bayas de goji, el tabulé y la leche de almendras. Recetas ricas en antioxidantes, proteínas y otros nutrientes además de tener una acción diurética y antiinflamatoria.

Muchos cuentan que, además, a la Duquesa de Cambridge, le obsesiona tener una piel radiante y luminosa y cuida mucho lo que come para conseguir su objetivo.

COMIDAS ALTAS EN PROTEÍNAS Y BAJAS EN CARBOHIDRATOS

En muchas ocasiones, se ha rumoreado que Kate Middleton siguió la dieta Dukan para perder peso antes de su boda y después de tener a sus dos primeros hijos, aunque algunas veces, ella misma lo haya desmentido. Pero entre sus platos favoritos a la hora de almorzar, se encuentran aquellos que contienen proteínas magras, verduras, frutas y pan de trigo integral.

COMIDA CASERA

Kate Middleton y el Príncipe William tienen a un chef en su propia casa, como hacen la mayoría de los royals, pero se sabe que laDuquesa de Cambridge supervisa los menús de su familia e incluso le encanta cocinar. Muchos aseguran que le encanta cocinar asados con chutney de frutas.

APASIONADA DE LOS CURRIES

Como a la mayoría de los británicos, a Kate Middleton le encanta el curry en todas sus versiones y en un viaje a Canadá con el Príncipe William, ha revelado su amor por este cóctel de especias indias. Tanto acompañado de vegetales como de carnes como el cordero pero en pequeñas cantidades.

ALIMENTOS INUSUALES

Kate Middleton no es de las que evitan las comidas que algunos consideramos extrañas. Durante su visita a Canadá en 2016, Kate rompió su regla de comer frente a las cámaras para comer almejas Geoduck con salsa de mostaza, tataki de salmón rojo con miso, sirope de arce y rábanos, y rabo de toro estofado.

Porque aunque Kate Middleton sigue su dieta con mucha constancia, tampoco es de las que evitan las delicias navideñas cuando la ocasión lo requiere. Y en algunas de sus fiestas de Navidad de la Familia Real, incluye un pudin con mantequilla, brandy y pastel de frutas, ensalada de langosta, pavo asado y cenas buffet con 15 o 20 delicias diferentes.

¿Por qué adelgazo cuando dejo de beber alcohol?

agosto 14, 2018

Estos líquidos despiertan el apetito pero no son saciantes

La Vanguardia, por Alejandra Sánchez Mateos

No es ningún secreto que el alcohol es uno de los mayores enemigos de nuestra figura. Más aún en verano, con las populares cañas en terrazas o los cócteles refrescantes que pueden tirar por tierra la puesta a punto. Pero, ¿cuáles son las verdaderas razones por las que el néctar de los dioses engorda tanto?

El problema de las ‘calorías vacías’

El alcohol contiene lo que se denominan calorías vacías, aquellas que no aportan a nuestro cuerpo ningún valor. En términos nutricionales, sería mejor comerse una hamburguesa que tiene macronutrientes (como proteínas y grasas), que beberse una copa. Otro de sus inconvenientes es que pueden facilitar el aumento calórico total y reducir la combustión de grasas.

Según un estudio realizado por la Universidad de California en Berkeley y San Francisco, el cuerpo considera el alcohol como la toxina que es y el hígado lo convierte en acetato, un químico que se libera en el torrente sanguíneo. Este proceso que inhibe el sistema metabólico.

Por ello, cuando tomamos estas bebidas junto a comidas pesadas, el hígado, que desempeña un papel fundamental en la digestión de grasas, da prioridad a deshacerse del “veneno”. Lo que retrasa el proceso de quema de carbohidratos, proteínas y lípidos y favorece su almacenamiento.

 

“Desde un punto de vista bioquímico, el etanol suprime a corto plazo la oxidación de los ácidos grasos”, asegura la Dra. Teresa Lajo, endocrinóloga de la clínica de medicina integral Nuosalud y autora del blog drateresalajo.es.

Más ganas de comer y más estrógenos

Una piña colada aporta unas 450 calorías, en su mayoría azúcar. Un estudio del National Health Interview Survey, descubrió que los hombres consumen 433 calorías extras los días que beben una cantidad moderada de alcohol (una o dos unidades), mientras que las mujeres alrededor de unas 300.

Asimismo, la ciencia ha comprobado que aumenta el apetito. De acuerdo con un estudio publicado en el American Journal of Nutrition, el alcohol es uno de los mayores impulsores de la ingesta excesiva de alimentos. Los investigadores observaron que las mujeres que bebieron “una infusión alcohólica”, equivalente a dos copas, comieron un 30% más que las que recibieron una solución salina.

“Beber alcohol induce a que comamos más, posiblemente porque el bienestar producido por su ingesta multiplica el de la comida”, indica Lajo.

Además, beber reporta otro inconveniente al género masculino: disminuye su rendimiento sexual. “Acelera la conversión de la testosterona y la androstendiona (uno de sus precursores) en estrógenos, la hormona femenina. Tomado en grandes cantidades disminuiría los niveles de testosterona en varones y tendría como efecto la disminución de la libido, impotencia…”, señala la endocrinóloga.

La moderación trae algún beneficio

Pese a la larga lista de contraindicaciones, el consumo limitado de algunas bebidas puede aportar algún beneficio.

“Está demostrado que el vino tinto tiene una gran capacidad antioxidante. Por lo que un vaso de esta bebida al día en mujeres y dos en hombres puede reportar beneficios. Recomiendo, dentro de las bebidas alcohólicas, el vino tinto. Si queremos es algo más refrescante, invito a tomar un tinto de verano con casera, por ser más baja en calorías”, explica la endocrinologa.

Pese a la larga lista de contraindicaciones, el consumo limitado de algunas bebidas puede aportar algún beneficio.

“Está demostrado que el vino tinto tiene una gran capacidad antioxidante. Por lo que un vaso de esta bebida al día en mujeres y dos en hombres puede reportar beneficios. Recomiendo, dentro de las bebidas alcohólicas, el vino tinto. Si queremos es algo más refrescante, invito a tomar un tinto de verano con casera, por ser más baja en calorías”, explica la endocrinologa.

Cinco alimentos que te ayudan a no tener hambre

julio 30, 2018

Las estrellas Tv, por Elizabeth González

¡Que el hambre no te ponga en aprietos! Estos productos te ayudarán a eliminarla

Hay personas que necesitan saciar su apetito continuamente o bien, hay otras que cuando están a dieta suelen sentir ese vacío en el estómago, lo que les provoca comer de más. De acuerdo con el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), existen 5 alimentos que te garantizan mayor sensación de saciedad, ¿quieres conocerlos?

1. Aguacate
Sus azúcares naturales evitan que el cuerpo tenga necesidad de otros no tan naturales. Además contiene  grasas monosaturadas que aumentan el ritmo metabólico, ¿el resultado? Las grasas buenas acaban con las malas.

2. Batidos de proteínas
Los batidos ricos en proteínas son un buen recurso contra el aumento de peso, ya que logran saciar el apetito más rápido. Empieza el día con uno de plátano, papaya o piña.

3. Queso curado
La combinación del queso curado con una tostada integral (proteína más fibra) es uno de los mejores alimentos para perder peso. Lo importante es que no pasen más de ocho horas entre cada alimento.

4. Plátano
Si tienes hambre por la noche elige un plátano. Su potasio hará que tus músculos se relajen, ayudándote a dormir mejor. Los expertos de IMEO aseguran que entre más verdes sean, mayor sensación de saciedad dejan.

5. Aceite de oliva virgen
Un poco de aceite de oliva en tus alimentos acelerará la combustión de las grasas y eliminará la sensación de vacío en tu interior.

Obesógenos: ¿son el mayor enemigo de las dietas de adelgazamiento?

julio 28, 2018

Perder peso puede ser una tarea complicada y frustrante para algunas personas, sobre todo si en su camino se cruzan los obesógenos, unas sustancias químicas que impiden adelgazar sea cual sea tu alimentación

Alimente, El Confidencial, por Ana Durá

Apesar de llevar sumo cuidado a la hora de escoger los alimentos y productos que forman parte de nuestra rutina diaria, es habitual toparnos de manera inesperada con ciertos compuestos que tienen un efecto negativo sobre el metabolismo y que interfieren en el funcionamiento de las hormonas del cuerpo, perturbando así todo el sistema. Una de estas sustancias químicas son los obesógenos, responsables de promover la obesidad tanto en humanos como en animales y presentes en la contaminación del aire, algunos pesticidas, el humo de los cigarros o la alimentación, entre otros.

Un enemigo a batir

En 2010, un grupo de científicos publicó un estudio en el que se relacionaba el aumento de peso de ciertas poblaciones de animales con la influencia de los humanos con los que convivían. Entre las razones de este incremento se barajaron el sedentarismo, una mala alimentación o un ambiente perjudicial para dichas criaturas. Sin embargo, tras meses de investigación, descubrieron que todos ellos vivían en un ambiente controlado, con una dieta constante y unos hábitos de vida inalterables. Fue entonces cuando aparecieron en escena los obesógenos.

“La teoría de los obesógenos considera que hay ciertas sustancias en los envases alimenticios que son los responsables de la estimulación y proliferación en el organismo de las células grasas llamadas adipocitos y que como en la sociedad actual muchos alimentos están envasados, todos estamos expuestos a ellos”, explican desde el Instituto Médico Europeo de Obesidad. Bajo esta premisa, son muchos los expertos en la materia que han comprobado el vínculo entre el aumento de agentes químicos ambientales y el aumento de la obesidad. Una epidemia social que solo en España se traduce en un 53% de la población por encima de su peso, un 36% con sobrepeso y un 17% con obesidad diagnosticada.

Sin embargo, es importante aclarar que los obesógenos no provocan directamente ese aumento de peso. Su función es potenciar la sensibilidad de nuestro cuerpo ante esa tendencia, especialmente durante los primeros años de vida. Tal y como explica Sanitas, compañía aseguradora y proveedora de servicios de salud, su modus operandi se basa en tres procedimientos igual de problemáticos para el ser humano:

  • Elevar la capacidad de almacenamiento de grasa de nuestro cuerpo y multiplicar a la vez el número de células de grasa.

  • Modificar la manera en la que el organismo regula las sensaciones de hambre y saciedad, o incrementar los efectos de las dietas altas en azúcar y otras sustancias perjudiciales.

  • Transformar la cantidad de calorías consumidas, lo que altera el equilibrio energético a favor del almacenamiento de grasa.

“A pesar de las pruebas científicas que avalan esta influencia en tejidos y animales, todavía existen muy pocos datos de estudios en humanos que permitan establecer definitivamente su papel como obesógenos“, concluye una investigación realizada por expertos de la Universidad de Vigo. Aun así, es importante tener en cuenta su radio de actuación para evitar posibles riesgos. A día de hoy, ¿dónde habitan los temidos obesógenos?

¿Dónde están y cómo podemos evitarlos?

Como ya hemos visto anteriormente, los obesógenos no solo forman parte de la alimentación. Una de estas sustancias, el bisfenol A, se utiliza mucho en productos industriales y de consumo como, por ejemplo, los envases de plástico. Un objeto de uso diario que también incluye ftalatos en su composición, además de en juguetes, detergentes y productos de cosmética, higiene personal y limpieza del hogar. “Se considera que la exposición a niveles inadecuados y en momentos del desarrollo, sobre todo en la etapa fetal y la infancia, influyen en la obesidad y la diabetes”, alerta Sanitas en relación a ambos compuestos sintéticos.

Los parabenos, muy presentes en los productos de cuidado personal, también forman parte de este grupo. Se trata de una sustancia química con propiedades similares a los estrógenos, una hormona asociada al aumento de peso. Los obesógenos cierran el círculo con otras dos sustancias igual de perjudiciales: el tributilestaño, un agente contaminante que se emplea en los sistemas de conducción de agua o como fungicida de los alimentos; y los pesticidas organoclorados que, a pesar de haber sido prohibidos todavía se detectan en la población, encuentran su peor versión en los alimentos ricos en grasas animales.

En España un 53% de la población está por encima de su peso y un 17% tiene obesidad diagnosticada

En base a estos hallazgos, los expertos “sugieren recomendaciones específicas para reducir la exposición a los obesógenos, como elegir alimentos frescos sobre productos procesados con listas largas de ingredientes en la etiqueta -cuanto más larga es la lista, es más probable que el producto contenga obesógenos- y comprar frutas y verduras producidas sin pesticidas, como productos certificados orgánicos o locales libres de pesticidas”, aconsejan desde la Clínica Cisem.

Asimismo, resulta fundamental reducir al máximo la ingesta de carnes, las bebidas que vengan en envases de plástico, el agua embotellada, no utilizar plásticos en el microondas o recurrir exclusivamente a sartenes de cerámica. De esta forma, la posibilidad de reducir los riesgos y la acción de los obesógenos sobre nuestro organismo será mucho mayor.

 

 

El 50% de las frutas y verduras tiene pesticidas hormonales

julio 10, 2018

Una de cada dos piezas contiene restos de plaguicidas que alteran el sistema endocrino y favorecen enfermedades, desde la obesidad al cáncer.

Cuerpo mente, por Claudine Navarro

Si todavía no consumes productos ecológicos estás jugando a la ruleta rusa con la mitad del tambor lleno de balas. En España uno de cada dos vegetales frescos contiene por lo menos un pesticida y muchas piezas de fruta o verdura presentan un cóctel de 3 a 7 pesticidas. Y buena parte de estos pesticidas son disruptores endocrinos con capacidad para alterar tu organismo de muchas maneras.
Son los últimos y alarmantes datos oficiales disponibles, correspondientes al año 2015, pero la realidad es peor, según denuncia la organización Ecologistas en Acción en su informe “Directo a tus hormonas: guía de alimentos disruptores”.

Los alimentos que se venden en España están cargados con pesticidas, muchos de ellos con efecto hormonal

En los análisis realizados por el Ministerio de Agricultura la mitad de las muestras están contaminadas, pero las pruebas no buscaron todos los pesticidas que se están utilizando (por ejemplo, el glifosato, uno muy común y controvertido) y solo se consideraron como muestras contaminadas cuando el pesticida se encontraba por encima de cierta dosis mínima.
Por eso, según los análisis oficiales, el 98 % de las muestras cumplen con la normativa, pues las concentraciones de cada uno de los diferentes plaguicidas se hallan por debajo de los límites máximos legales.
Sin embargo, la ley actual no tiene en cuenta que en el caso de los disruptores endocrinos no existe una dosis segura. La cantidad más pequeña ya produce una acción indeseable.
Tampoco valoran que las mujeres embarazadas, los lactantes, los niños y los adolescentes son especialmente vulnerables a sus efectos.

38 pesticidas se comportan como hormonas en el cuerpo

El informe de Ecologistas en Acción se ha fijado especialmente en los pesticidas que son disruptores endocrinos.
De los 761 plaguicidas analizados por la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aecosán), por lo menos 38 poseen sustancias aún legales con capacidad para alterar el sistema hormonal.
A estas hay que sumar pesticidas cuyo uso está prohibido pero que se siguen encontrando en los alimentos, como el DDT o el endosulfán.

En frutas y verduras

Los alimentos más contaminados son, por desgracia, aquellos que deberíamos consumir en más cantidad y de los que esperamos un efecto más positivo sobre la salud.
En frutas y verduras se han encontrado 118 pesticidas diferentes, 38 de ellos con efectos hormonales.
Los tomates y los pimientos son los alimentos más contaminados, con 37 plaguicidas diferentes, 16 hormonales. Les siguen muy de cerca las peras con 35 plaguicidas.
Uno de los plaguicidas que se halló con más frecuencia fue el clorpirifós, Se encontró en 117 muestras de 20 alimentos diferentes, y en muestras de miel, zanahorias, patatas y piña estaba en niveles por encima de los permitidos.
Este insecticida afecta al sistema hormonal humano, se relaciona con graves daños en el cerebro infantil y puede alterar el ADN.
Entre las 1.273 muestras analizadas, 28 fueron de productos ecológicos y solo en uno de ellos se descubrió un plaguicida, en concreto, un melón de Murcia, seguramente por contaminación accidental desde un campo vecino.
Los análisis confirman, por tanto, que consumir frutas y verduras ecológicas es la única manera de librarse de los pesticidas.

En productos de origen animal

Los pesticidas y otros compuestos tóxicos tienden a acumularse en los tejidos grasos de los animales. Y cuando estos se convierten en alimento de las personas, se acumulan en nuestras grasas, si seguimos una dieta omnívora.
En los análisis realizados por AECOSAN, en los filetes y lácteos como mantequilla y leche entera se encontraron incluso pesticidas prohibidos como el endosulfán y el DDT.
Los huevos no se libran: una muestra, por ejemplo, contenía clorpirifós, el insecticida neurotóxico y hormonal que se encuentra con más frecuencia en los alimentos.

En los cereales

Se han encontrado residuos de tres plaguicidas hormonales en muestras de arroz blanco procedentes de España y de Pakistán. Otro plaguicida, la deltametrina, se halló en copos de avena alemanes y en maíz argentino.
En el trigo se han hallado tres pesticidas: cipermetrina, deltametrina y clorpirifós-metil.

Los alimentos infantiles se salvan

La ley obliga a que los preparados para bebés –potitos, papillas, etc– estén completamente libres de pesticidas y los
análisis realizados prueban que los fabricantes cumplen.

En otros productos

Todos los productos alimentarios sin certificado ecológico pueden contener plaguicidas, pero es más probable un mayor grado de contaminación en productos importados de países menos exigentes que la Unión Europea.
En los análisis de Aecosán destaca en este sentido una muestra de té chino que contenía 13 plaguicidas distintos, 4 de ellos disruptores hormonales.

¿Qué hacen los pesticidas hormonales en tu cuerpo?

Desde principios del siglo XX se sabe que algunas sustancias químicas actúan en el cuerpo humano y en muchos animales como si fueran hormonas.
Se les llaman disruptores endocrinos porque alteran el delicado equilibrio que debe reinar en la producción de hormonas, de las que dependen muchos procesos fisiológicos y, por tanto, la salud.
Los efectos pueden ser más o menos inmediatos. Si la alteración se produce durante el desarrollo fetal, puede dar lugar a malformaciones y enfermedades irreversibles.
Uno de los trastornos más frecuentes es la criptorquidia (no descenso de los testículos) en niños, que puede requerir una intervención quirúrgica.
Algunos disruptores producen cambios epigenéticos, es decir, modificaciones en la expresión de los genes que se pueden transmitir a los descendientes, dando lugar a efectos adversos en los hijos y nietos.

Una amenaza para la fertilidad de las parejas

Los disruptores son sobre todo una amenaza para la fertilidad de las parejas. Disminuyen la calidad del semen y favorecen la infertilidad masculina, así como los ovarios poliquísticos, endometriosis, fibroides uterinos y abortos.
Se relacionan asimismo con los tumores hormono-dependientes de mama, ovarios, próstata, testículo y tiroides.
Algunas de las enfermedades típicas de los tiempos actuales son favorecidas por los disruptores endocrinos, que raramente son señalados como culpables.
Nos referimos a enfermedades como el síndrome metabólico, la obesidad y la diabetes. O trastornos neurológicos y del comportamiento como la falta de concentración, la pérdida de memoria la fatiga crónica, la fibromialgia y la esclerosis múltiple.

No existe una dosis inocua

Estudios como los del doctor Miquel Porta, científico del Instituto de Investigación Médica del Hospital del Mar, adherido a la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), muestran que la media de la población ya posee en su cuerpo un cóctel de disruptoresendocrinos en cantidades suficientes para producir efectos estrogénicos.
Por eso, tanto las organizaciones ecologistas como los científicos que estudian los disruptores endocrinos aseguran que no existe una dosis mínima inocua que se pueda aceptar como residuo en los alimentos y reclaman su prohibición.
Sin embargo, las leyes siguen hablando de dosis seguras. Aunque un Reglamento de 2009 prohibió la comercialización de disruptores endocrinos, la orden nunca se llevó a efecto porque no se establecieron los criterios científicos y legales para clasificar una sustancia como disruptora endocrina.
Una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de la Unión Europea obligó a la Comisión a presentar esa normativa y finalmente, el pasado mes de abril, fue aprobado un nuevo Reglamento (2018/605) que desvirtuó el de 2009, basado en el principio de precaución, y estableció unos criterios tan exigentes para la clasificación como disruptor endocrino que muy pocos serán prohibidos en los próximos años.

Qué puedes hacer tú

Los alimentos que elegimos son la principal vía de entrada de los disruptores endocrinos en nuestro cuerpo. Los expertos de Ecologistas en Acción ofrecen los siguientes consejos para reducir los riesgos:

  • Consume fruta y verdura a diario. Las autoridades sanitarias recomiendan un mínimo de 5 al día.
  • Elige alimentos sin plaguicidas, de temporada y locales. Consume alimentos con certificación ecológica, producidos sin plaguicidas sintéticos, siempre que sea posible.
  • Selecciona alimentos con menos plaguicidas. Si compras alimentos sin aval, procura que se encuentren entre los menos contaminados. Algunos de los menos contaminados son aguacates, cebollas, maíz, ciruelas y uvas pasas, piña, papaya, espárragos, col…
  • Lava y pela la fruta y la verdura. Si no son ecológicos, es la manera más eficaz de reducir la ingesta de pesticidas, pero también disminuye la de nutrientes. Cuando desees utilizar la piel es mejor recurrir a los productos ecológicos.
  • Cuida los alimentos para bebés. Evita los productos sin una garantía específica. Si quieres preparar tú mismo los platos, recurre a productos ecológicos. Si no son ecológicos, los alimentos infantiles elaborados son seguros.