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El mapa de los países más ‘vagos’ del mundo

agosto 14, 2017

El País, por Miguel Ángel Criado

Los españoles dan 5.936 pasos al día de media. La cifra los coloca en el quinto lugar del mapa mundial de la actividad física, solo superados por chinos, japoneses, rusos y ucranianos. Entre los menos activos están los habitantes de los países del golfo Pérsico y los del sudeste asiático. EE UU, México y Brasil aparecen como las naciones occidentales más perezosas. El mapa, obtenido gracias a una app para contar pasos instalada en el móvil, ha permitido a sus autores descubrir que allí donde hay más variación (desigualdad de actividad) hay más obesidad.

Investigadores de la Universidad de Stanford (EE UU) han aprovechado que la mayoría de la población adulta de los países más desarrollados (y cerca del 50% en los menos) tienen un teléfono avanzado o smartphone para dibujar un novedoso mapa mundial de la actividad física. La mayor parte de estos móviles vienen con una aplicación para contar pasos o podómetro que, gracias a los sensores de movimiento que hay dentro del terminal, miden la distancia recorrida. Si a la app se le dan detalles como la edad, el sexo, el peso, la altura y pistas sobre la dieta, determina el índice de masa corporal (IMC) y estima las calorías quemadas a cada paso.

Para crear su mapa, los científicos de Stanford contaron con toda esa información de más de 717.000 personas de 111 países recopilada durante una media de 95 días, en total 68 millones de días de actividad física. La primera variable que manejaron fue la media aritmética de los pasos al día recorridos en cada país. La clasificación de los más activos está encabezada por los chinos y, dentro de China, los habitantes de Hong Kong son los humanos (con móvil) que más caminan del planeta, con 6.880 pasos. Les siguen los ucranianos, japoneses y rusos, cerrando los españoles la lista de los cinco más activos.

En el extremo más ocioso del mapa aparecen varios países del golfo Pérsico, como Arabia Saudí y Catar, y del sudeste asiático como Filipinas y Malasia. Los menos activos son los indonesios, con casi la mitad de los pasos que dan los chinos, 3.513. Para encontrar a un país de América Latina hay que ir al puesto 34, donde están los mexicanos (4.692 pasos) o al 40, en el que aparece Brasil (4.289). Venezolanos, argentinos o colombianos tampoco son muy activos.

El mapa se puede reordenar según diferentes criterios, como la actividad física por género, por edad o en función del IMC declarado. Pero, como no todos caminan lo mismo, también se puede redibujar con otra variable que los autores del estudio llaman desigualdad en la actividad y refleja la variación de actividad dentro de cada país. La idea es la misma que la de otras desigualdades, como la de los ingresos o la de la distribución de la renta: es un buen indicador de la mayor o menor desigualdad que hay en un país determinado, en este caso de la mayor o menor prevalencia de la obesidad.

“Si lo ves como que algunas personas de un determinado país son ricas en actividad y otras pobres en actividad, la distancia entre ellas es un fuerte indicador de los niveles de obesidad en esa sociedad”, dice en una nota el profesor de Stanford y coautor del estudio, Scott Delp. Al volver a dibujar el mapa pero con este índice de desigualdad de actividad, los chinos vuelven a ser los más igualitarios, es decir, los menos obesos. Los japoneses aguantan en la sexta posición, pero rusos y ucranianos son desplazados por los suecos y los surcoreanos. Los españoles bajan a la décima posición. Casi más interesante es lo que sucede al final de la lista. Los países árabes copan los últimos puestos pero acompañados por varios grandes países de ascendencia británica: Canadá, Australia, Nueva Zelanda o Estados Unidos están entre los 10 menos activos y más obesos.

El índice de desigualdad de actividad desvela otro dato: el peso del género en el mapa. “Cuando la desigualdad de actividad es mayor, la actividad de las mujeres se reduce mucho más que la de los hombres, lo que implica que la conexión con la obesidad puede afectar en mayor grado a las mujeres”, explica el investigador y coautor del estudio, Jurij Leskovec. De hecho, al pintar el mapa combinando género y desigualdad de actividad, entre los más igualitarios aparecen los países nórdicos y, entre los menos, los árabes y EE UU.

Debilidades y sesgos en el estudio

Aunque los datos sobre obesidad desvelados por los móviles concuerdan a grandes rasgos con los que maneja la Organización Mundial de la Salud, los investigadores reconocen que puede haber algunos sesgos en el diseño de su trabajo que afecten a sus resultados.

En primer lugar, a pesar de que tenían datos de ciudadanos de 111 países, redujeron la lista a los 46 de los que tenían información de al menos 1.000 personas. Otra limitación es inherente al estudio: La aplicación usada para contar los pasos (Argus, de Azumio) no viene de serie en los móviles, hay que instalarla y es probable que los interesados en una app como esta ya estén predispuestos a realizar más actividad física. Además, la conexión entre obesidad y actividad física va más allá de caminar. Los que nadan o van en bicicleta se quedan sin contar esos pasos.

Pero el mayor problema podría ser que, aún estando disponible para móviles Android, los investigadores restringieron su estudio a teléfonos iPhone, lo que podría devaluar la validez estadística de la muestra.

Cerca del 80 % de la población de los países desarrollados sufre de “obesidad oculta”

agosto 5, 2017

Un estudio sugiere que es más efectivo descubrir si una persona tiene problemas de salud por medio del exceso de grasa que teniendo el peso como referencia

El Espectador

En promedio, la proporción de adultos y niños con exceso de grasa (obesidad oculta) en los países desarrollados es extremadamente alta y mayor que la de los individuos con sobrepeso y obesos, al menos así lo expone un artículo publicado recientemente en la revista Frontiers in Public Health. Los investigadores detrás de este estudio explican que entre el 62 y el 76% de la población mundial han alcanzado niveles de grasa corporal que pueden perjudicar la salud.

Esta obesidad oculta que se le identifica bajo el término sobre- grasa, el cual significa exceso de grasa corporal, puede perjudicar incluso a aquellas personas de peso normal (no obesas), pues se estima que hasta el 90% de los hombres adultos, el 80% de las mujeres y el 50% de los niños tienen un porcentaje de grasa problemático para la salud.

De hecho, los expertos explican que el exceso de grasa tiene consecuencias más agresivas en el organismo, como vínculos directos con la resistencia a la insulina y la inflamación crónica; la hipertensión, enfermedad coronaria, apoplejía, cáncer, diabetes tipo 2, enfermedad de la vesícula biliar y osteoartritis, entre otras.

El problema principal es que la forma habitual de medir si un individuo tiene un peso saludable es bajo el índice de masa corporal, que tiene en cuenta la estatura y el peso de una persona.  Los investigadores de este trabajo, liderados por Paul B. Laursen de la Universidad Politécnica de Auckland, explican que esta fórmula no siempre ayuda a predecir si una persona va a tener problemas de salud asociados con esta enfermedad, por eso la manera más óptima de hacerlo sería por medio del exceso de grasa.

“Diversos estudios han observado que muchos individuos que se consideran delgados o con un ligero sobrepeso, pero que tienen un porcentaje de grasa elevado, tienen niveles de presión arterial, insulina o inflamación propios alguien con obesidad”, afirman los expertos.

No obstante, medir con precisión los niveles de grasa corporal requeriría métodos tecnológicamente más complejos como la absorciometría -técnica que se utiliza para medir la densidad mineral ósea, principalmente en la columna lumbar, fémur proximal y cuerpo completo- con rayos X de doble energía, lo que impondría una carga sustancial a los recursos económicos de los países que deseen implementarlo, lo que genera otro desafío en la salud pública mundial.

El estudio presenta que en 2011 la OMS estimó que la carga económica de enfermedades evitables y no contagiosas, como la obesidad, la diabetes y las cardiovasculares, crearán una pérdida acumulada de producción de 47 billones de dólares durante las próximas dos décadas, partiendo de que en 2010 esto representó el 75% del PIB mundial (63 billones de dólares), suficiente capital para levantar a los 2.500 millones de personas que actualmente están por debajo de la línea de pobreza.

Si bien es difícil determinar la carga absoluta de la pandemia de grasa excesiva, “es vital poner en práctica estrategias de tratamiento y prevención de éxito, ya que es un fuerte factor causal en el desarrollo de una parte significativa de la enfermedad crónica y la reducción de la calidad de vida”, concluyeron estos científicos de la Universidad Politécnica de Auckland.

Pequeños cambios en la dieta pueden reducir hasta un 17% el riesgo de mortandad

julio 24, 2017
  • Algunos ejemplos: sustituir diariamente las carnes rojas y procesadas por frutos secos y legumbres o las bebidas azucaradas por frutas y verduras.
  • Es uno de los resultados de un estudio sobre la relación entre longevidad y dieta alimenticia.
  • Más de 100.000 personas han sido estudiadas durante más de 30 años.EFE, 20 minutos

Pequeños cambios en la dieta alimenticia, como sustituir diariamente las carnes rojas y procesadas por frutos secos y legumbres o las bebidas azucaradas por frutas y verduras, pueden reducir entre un 8 y un 17 por ciento el riesgo de mortalidad en la persona.

Esta relación entre cambios en la dieta y longevidad se demuestra por primera vez en un estudio longitudinal y de amplia envergadura realizado por Mercedes Sotos-Prieto, ya que abarca una muestra de más de 100.000 personas estudiadas durante más de 30 años y continua con el seguimiento en la actualidad.

Sotos-Prieto, doctora en Epidemiología Nutricional y Salud Pública por la Universitat de Valencia (premio extraordinario) y premio nacional en las carreras de Nutrición Humana y Dietética y Ciencia y Tecnología de Alimentos, ha asegurado que este estudio supone una “oportunidad única” porque permite “estudiar cambios dinámicos en el tiempo”.

El estudio, dirigido por Sotos-Prieto en la Escuela de Salud Publica de Harvard y publicado en la revista New England Journal of Medicine, concluye que pequeños cambios en la dieta están asociados con la reducción de entre un 8 y un 17 por ciento de la mortalidad total, independientemente de otras variables como la actividad física o dejar de fumar.

Para su elaboración, Sotos-Prieto estudió la asociación entre cambios en la calidad de tres patrones de dieta durante doce años (1986-1998) y su asociación con la mortalidad total en los subsecuentes 12 años (1998-2010) en una muestra de cerca de 48.000 mujeres y unos 25.000 hombres.

El estudio ha demostrado que en las personas que tenían una mala alimentación durante los primeros años de investigación y mejoraron su dieta en los años posteriores disminuyeron significativamente su riesgo mortalidad.

“Si aumentamos un 20% la calidad de la dieta, hemos encontrado que se disminuye el riesgo de mortalidad total entre el 8 y el 17% dependiendo del índice de dieta estudiado”, ha asegurado Sotos-Prieto.

En este sentido, ha explicado que un 20% de aumento de la calidad de la dieta se puede alcanzar, por ejemplo, sustituyendo el consumo de carne roja procesada por el consumo de frutos secos y legumbres a una ración diaria.

“No hace falta adherirse a una dieta mágica, sino tener un equilibrio nutricional, porque pequeños cambios mantenidos en el tiempo pueden tener un gran impacto a largo plazo, mejorando la longevidad”, ha afirmado la investigadora albaceteña, que ha añadido que “nunca es tarde para mejorar la dieta”.

De hecho, ha agregado, la gran mayoría de los participantes en el estudio eran de mediana edad, lo que significa que “nunca es tarde para mejorar tu dieta y conseguir un beneficio”.

Según ha señalado, en España hay un alto consumo de cereales refinados, “cuyo consumo se ha asociado a mayor riesgo de diabetes o enfermedades cardiovasculares”. “Hay que concienciar a la gente de la importancia de cambiar los cereales refinados por cereales integrales (pan, arroz o pasta integral)”, ha apostillado.

Las dietas milagro fracasan

La nutricionista también ha abogado por abandonar las “dietas milagro”, ya que cualquier dieta que no se pueda mantener en el tiempo “es un fracaso”.

Según Sotos-Prieto, las últimas recomendaciones de las guías dietéticas de Estados Unidos reconocen la importancia de distintos patrones de dieta, entre ellos la Mediterránea y la dieta DASH (elaborada en EEUU para disminuir la hipertensión arterial), patrones estudiados en esta investigación.

“Queremos demostrar que aunque hay distintas dietas, no importa el nombre si comparten características saludables como el consumo de frutos secos, legumbres, ácidos grasos saludables (como el aceite de oliva virgen extra o el omega 3 del pescado), cereales integrales, frutas y verduras”, ha concluido.

Cómo logró Japón tener uno de los índices de obesidad más bajos del mundo

marzo 6, 2017

BBC Mundo, por

_94956864_sushigettyLa lista de los 50 países del mundo con el índice de obesidad más bajo está poblada de naciones que luchan contra la pobreza, el hambre, la inseguridad o todo a la vez. Pero en el número 38, entre Mali y Zimbabwe, destaca un país que no encaja con el resto del cuadro: Japón.

Con sólo un 3,5% de obesidad entre la población adulta, Japón es, de lejos, la nación desarrollada con el índice más bajo.

Si se compara con otros miembros del G8, el grupo de países con las economías más industrializadas del planeta, las diferencias son enormes: Alemania, Francia e Italia tienen entre 21% y 22%, Reino Unido un 26% y casi en el otro extremo de la clasificación mundial está Estados Unidos, con un 33,6%.

El nivel de obesidad de Japón es tan bajo que el gobierno prefiere planificar sus políticas de acuerdo con el nivel de sobrepeso, para que los números sean más altos.

En BBC Mundo hablamos con Katrin Engelhardt, experta en nutrición para la región del Pacífico Occidental de la Organización Mundial de la Salud (OMS), sobre cómo Japón ha logrado mantener un nivel bajo de obesidad y sobrepeso en todas las edades de la población.

“Salud Japón 21”

_94956865_sumoreutersDetrás del “éxito japonés”, destaca Engelhardt, hay un gobierno comprometido en sus políticas a mantener a raya el sobrepeso, invirtiendo recursos sustanciales en programas de nutrición y de educación para la salud pero también en leyes específicas.

Todas estas medidas forman parte de una campaña nacional para la promoción de la salud llamada Salud Japón 21.

Entre esas medidas, la experta en nutrición destaca dos leyes que han sido exitosas en frenar la obesidad.

La ley Shuku Iku, para la educación de los niños

_94956863_japoncomidaepaEsta ley tiene un nombre bastante profundo“, explica Engelhardt. Shuku hace referencia a la comida, a la dieta y al comer e Iku hace referencia a la educación intelectual, moral y física.

El objetivo de esta norma es incrementar la información de los estudiantes sobre la cadena alimentaria, sobre la procedencia y la producción de los alimentos, y define la educación sobre nutrición desde los primeros años pre escolares hasta secundaria.

La ley Shuku Iku, vigente desde 2005, determina procesos como:

  • Los menús saludables en las escuelas.
  • La contratación de nutricionistas profesionales que además tienen titulación de profesores y dan clases específicas sobre alimentación.
  • La promoción de una cultura social alrededor de la comida: los niños ayudan a preparar y a repartir la comida en el colegio, cada día a la hora de comer transforman la clase en una suerte de restaurante, ayudan a poner la mesa, el mantel, se sirven unos a otros y comen juntos en la clase. Mantienen la idea de que “comer es un acto social”, dice Engelhardt.

Además, explica la experta en nutrición, en Japón no hay tiendas ni máquinas expendedoras de comida dentro de los colegios así que los alumnos difícilmente puedan conseguir tentempiés que no son saludables, como papas fritas o refrescos azucarados.

La ley Metabo, para controlar el peso en adultos

_94954122_cinturamedicion2Otra legislación que Engelhardt destaca para explicar el éxito japonés es la ley Metabo (de metabolismo), que anima a los adultos entre 40 y 75 años a hacerse una medición anual del contorno de la cintura.

Según la OMS una circunferencia de mas de 94 para los hombres y de más de 80 para las mujeres conlleva un mayor riesgo de complicaciones metabólicas, como enfermedades cardiovasculares.

Estas mediciones las promueve la administración pública de salud pero también las empresas.

“Los empleadores tienen un día anual claramente identificado en el que todo su personal debe medirse la circunferencia de la cintura”, explica la experta de la OMS.

Si las medidas no son saludables las empresas animan a los empleados a acudir a sesiones de ayuda y a hacer más ejercicio.

El objetivo de la ley es animar a los adultos a ser más conscientes de lo que es un peso saludable y a ser físicamente activos. En el marco de la Ley Metabo:

  • Las compañías promueven los descansos de los trabajadores para hacer ejercicio. Algunas compañías tienen gimnasios o canchas de badmington para que los empleados puedan hacer ejercicio fácilmente durante la hora del almuerzo o antes o después del trabajo.
  • Se anima a los empleados a acudir al trabajo caminando o en bicicleta y el gobierno promueve la seguridad de las vías para ciclistas para facilitar el ejercicio.

Comida tradicional y porciones pequeñas

_94954123_chefpreparandosushiPero además de las medidas legislativas, existen peculiaridades culturales que ayudan a los japoneses a mantener el peso a raya.

Igual que en otras sociedades asiáticas como Corea del Sur, -que también tiene un índice de obesidad muy bajo (4,6%), en Japón se le da mucha importancia a la comida tradicional.

El énfasis se pone en la comida fresca, de producción local“, destaca Katrin Engelhardt.

Los japoneses están muy orgullosos de los pequeños terrenos y de las huertas suburbanas donde producen sus alimentos de manera natural.

“En algunas culturas asiáticas la comida siempre se ha considerado como algo casi medicinal”, dice la experta en nutrición.

Además, destaca un factor cultural que también tiene su impacto: la predilección histórica por las porciones pequeñas.

“En Japón en los eventos familiares, en la cocina tradicional, se sirven muchos platos en porciones pequeñas, con muchos vegetales y con mucha comida fresca”, explica Engelhardt.

Mientras que por ejemplo en las islas del pacífico que tienen los índices de obesidad más altos del mundo, Tonga, Palau, Nauru, Niue y Cook Islands (más del 40%), las porciones son gigantescas, y eso, además, se combina con un nivel de actividad extremadamente bajo.


¿CUÁLES SON LOS PAÍSES DE AMÉRICA LATINA CON EL ÍNDICE DE OBESIDAD MÁS BAJO?

1. Haití:6,7%

2. Honduras: 12,3%

3. Bolivia: 12,4%

4. Nicaragua: 12,6%

5. Guatemala:13,4%

¿CUÁLES SON LOS PAÍSES DE AMÉRICA LATINA CON EL ÍNDICE DE OBESIDAD MÁS ALTO?

1. Argentina: 26,7%

2. Chile: 24,8%

3. México: 23,7%

4. Uruguay: 23,5%

5. Venezuela:21,9%


Pueden consultar aquí las cifras globales de obesidad de la OMS.


Un 60 % de obesos atendidos por enfermeras de atención primaria pierde peso

noviembre 9, 2016

Fotolia_13580853_Subscription_Monthly_M_xoptimizadax--644x362Entre un 54 y un 60 % de los pacientes obesos que son atendidos por las enfermeras de la atención primaria logra disminuir de peso, según un estudio elaborado por la Asociación de Enfermería Familiar y Comunitaria de Cataluña (AIFICC).

La Vanguarida, EFE
El objetivo del estudio ha sido analizar la evolución clínica de los pacientes obesos que siguen una dieta en relación al número de visitas que hacen a la enfermería de la Atención Primaria, así como la relación entre obesidad y otras patologías como diabetes, hipertensión y dislipemia.

Sobre una muestra de 1.639 pacientes obesos de edades comprendidas entre los 30 y los 60 años y visitados en un área básica de salud urbana, el estudio ha comprobado que aquellos que mantenían el régimen de visitas a las consultas de enfermería, seguían mejor la dieta y conseguían bajar de peso.

De hecho, según el estudio, el 60 % de los diabéticos perdió peso, así como el 54,2 % de los hipertensos y el 58 % de los dislipémicos.

El estudio también ha constatado la pérdida de peso en un 58 % de los fumadores activos y que, paradójicamente, aquellos que se iniciaron en el ejercicio físico presentaron una menor pérdida de peso.

El estudio concluye que “si bien es cierto, que hay que hacer ejercicio físico y éste es imprescindible para una buena salud y tiene demostrados beneficios, lo que realmente es efectivo para perder peso es hacer dieta, y mantenerla en el tiempo, lo que se consigue manteniendo las visitas regulares de seguimiento con la enfermera de primaria”.

La AIFICC ha recordado que la obesidad es un factor de riesgo importante de enfermedades como la diabetes, las patologías cardiovasculares o los trastornos del aparato locomotor, entre otros, que causan un elevado gasto sanitario, social e individual.

Aunque es posible prevenir y modificar la obesidad, casi la mitad de la población catalana de 18 a 74 años padece sobrepeso u obesidad, y esto afecta significativamente a la población infantil, según datos de la Encuesta de Salud de Cataluña. EFE

La vacuna de la gripe podría no funcionar en obesos con alto riesgo de padecer el virus

agosto 12, 2016

Investigadores del Hospital de Investigación Infantil St. Jude Children, en EEUU, han probado con un experimento en ratones que la vacuna de la gripe podría no proteger a pacientes obesos con alto riesgo de padecer la enfermedad.

Diario Médico

La vacuna contra la gripe podría no proteger a los pacientes obesos con alto riesgo de padecer la enfermedad MADRID | EUROPA PRESS

La vacuna contra la gripe podría no proteger a los pacientes obesos con alto riesgo de padecer la enfermedad MADRID | EUROPA PRESS

Un estudio realizado en ratones por miembros del Hospital de Investigación Infantil St. Jude Children, en Estados Unidos, ha mostrado que la vacuna contra la gripe podría no proteger a los pacientes obesos con alto riesgo de padecer la enfermedad.

Para la realización del estudio, que se publica en mBio, los científicos utilizaron vacunas preparadas con virus muertos dirigidas a la gripe A H1N1, cepa de la gripe estacional y la gripe A H7N9, un virus que podría desencadenar una pandemia humana. Posteriormente, analizaron la respuesta inmune a vacunas con y sin adyuvantes en ratones delgados y obesos.

Después de la vacunación, lo investigadores comprobaron que los ratones obesos tenían niveles más bajos de anticuerpos y niveles más altos de virus. Los ratones que tenían un peso elevado consiguieron generar anticuerpos neutralizantes al virus, pero que no les protegía de una infección grave de gripe.

Además, cuando se incluyeron anticuerpos protectores de ratones delgados a los obesos, tampoco se detectó que les protegieran de la infección gripal. Esto sugiere, según Erik Karlsson, autor del estudio, que el problema radica en la respuesta inmune de los animales con obesidad en lugar de los propios anticuerpos.

Tanto es así, que los autores del estudio sostienen que el virus de la gripe penetra más profundamente en los pulmones de los ratones obesos, por lo que estos animales tienen más dificultades para reparar los daños.

“Este es el primer trabajo que muestra que las estrategias actuales para reforzar la eficacia de las vacunas contra la gripe en ratones con enfermedad grave no son suficientes para proteger a los roedores obesos de posibles infecciones”, sostiene Stacey Schulz-Cherry, autor principal del estudio.

Analizan la relación entre obesidad, discapacidad y satisfacción laboral

julio 21, 2016

Investigadores de la Universidad de Málaga han estudiado la interacción entre obesidad y discapacidad y su impacto en los niveles de satisfacción laboral indicados por trabajadores de entre 50 a 64 años en diez países de la Unión Europea. Los resultados ayudarán al diseño y la implementación de políticas públicas englobadas en la Estrategia Europea de Discapacidad 2010-2020.

SINC

Analizan-la-relacion-entre-obesidad-discapacidad-y-satisfaccion-laboral_image_380El sobrepeso es un problema de salud relacionado con el consumo de más calorías de las que una persona puede gastar durante un periodo de tiempo. Actualmente afecta, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), a más del 35% de los adultos. Estas tasas, que se han doblado prácticamente desde 1980, continúan creciendo a una velocidad preocupante.

Además de los trastornos que conlleva, como el aumento de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, desórdenes musculares y diversos tipos de cáncer, trae consigo también otros problemas asociados con el bienestar psicosocial y las expectativas económicas individuales, así como también afecta a la productividad económica del ambiente de trabajo.

Particularmente en adultos a partir de los 50 años, la obesidad está relacionada con el incremento de incapacidad y, en consecuencia, de la probabilidad de un retiro antes de tiempo. Sin embargo, la interacción entre estas variables requiere de más investigación al respecto.

Un nuevo estudio, realizado por los investigadores Ricardo Pagán, Carmen Ordóñez de Haro y Carlos Rivas, del departamento de Economía Aplicada de la Universidad de Málaga, investiga la interacción entre obesidad y discapacidad y su impacto en los niveles de satisfacción laboral indicados por trabajadores de entre 50 a 64 años en diez países de la Unión Europea.

Los resultados, como indica Pagán, “pueden contribuir al diseño e implementación de políticas públicas específicas encaminadas a la prevención y corrección de las consecuencias de la obesidad en la satisfacción laboral entre personas con discapacidades, lo cual incrementará el estándar de vida en general y su integración en el mercado laboral en particular”.

Es en esta dirección en la que apunta la Estrategia de Discapacidad Europea 2010-2020, cuyos objetivos están centrados en asegurar que las personas con discapacidad puedan ganarse la vida en un mercado laboral abierto y sin barreras.

La investigación demuestra que los trabajadores obesos son más propensos a estar satisfechos con su trabajo que aquellos con un peso considerado normal según el Índice de Masa Corporal (IMC), aunque tener incapacidades limitadas o deficiencias en la salud contribuye a reducir los efectos positivos de dicha satisfacción laboral en personas con obesidad.

Por otro lado, las conclusiones no muestran ningún efecto de la obesidad en la satisfacción laboral según el diferente grado de incapacidad. Es necesario tener en cuenta para la correcta lectura de estos resultados que las personas obesas tienen menos probabilidades de conseguir empleo y que generalmente reportan menores niveles de auto-aceptación que individuos con un peso estándar.

Ello, unido a ser objeto de múltiples discriminaciones –también en el entorno laboral– podría apuntar a que las personas obesas tengan de partida menos expectativas de encontrar trabajo o estar bien en él, especialmente si no gozan de buena salud.

Mejor comprensión del entorno laboral

Para realizar este estudio multidisciplinar, se ha utilizado una base de datos incluyendo aspectos sobre la salud y socioeconómicos de más de 45.000 individuos de más de 50 años. Los datos han sido extraídos del Survey of Health, Ageing and Retirement in Europe (SHARE) durante los años 2004, 2007 y 2011 para estimar la satisfacción laboral con una ecuación que incluye variables para medir la obesidad y el grado de incapacidad de los trabajadores.

El cuestionario contiene información sobre salud (como los hábitos de consumo o ejercicio físico), aspectos psicológicos (equilibrio mental, bienestar, satisfacción) y socioeconómicos (tipo de trabajo y características, hábitos de consumo, educación) y de apoyo social (redes sociales) entre otros.

“Desde el punto de vista de las políticas públicas, explica el investigador, los resultados son muy importantes en tanto que consiguen una mejor comprensión del entorno laboral que puede permitir diseñar medidas para mantener y promover el empleo de este colectivo”, señala Ricardo Pagán.

A pesar de que ser los resultados muestran que la obesidad contribuye positivamente a la satisfacción laboral, la hipótesis de que sea explicado por menores expectativas sugieren condiciones laborales discriminatorias, por lo que sería necesario intervenir en los diferentes ambientes para mejorar las condiciones laborales y la productividad de personas con obesidad.

Referencia bibliográfica:

Ricardo Pagán, Carmen Ordóñez de Haro, Carlos Rivas Sánchez.”Obesity, job satisfaction and disability at older ages in Europe”, Economics & Human Biology, Volume 20, March 2016, Pages 42-54. Disponible en línea: http://dx.doi.org/10.1016/j.ehb.2015.10.001

EEUU: aumentan los niveles de obesidad en jóvenes y mujeres

junio 9, 2016

Se ha avanzado en la lucha contra la obesidad, pero las investigaciones más recientes indican que aún queda mucho por hacer para evitar que esta enfermedad se convierta en una epidemia mundial

Univision.com

75Aunque algo se ha avanzado en la lucha contra la obesidad, los niveles en jóvenes y mujeres siguen aumentando. Al menos esa es la conclusión de dos estudios publicados este martes en la revista Journal of the American Medical Association (JAMA).

“Se necesitan soluciones más inmediatas. El énfasis tiene que estar en la prevención, aunque la evidencia diga que las campañas de educación de los gobiernos locales y las asociaciones profesionales en escuelas y programas comunitarios hasta ahora no han tenido un gran éxito”, escribieron en la editorial los doctores Jody W. Zylke y Howard Bauchner.

En el primero de los estudios Cynthia L. Ogden, Ph.D., del Centro Nacional de Estadísticas de Salud de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades investigó junto a otros colegas las tendencias en la prevalencia de la obesidad y la obesidad extrema en niños y adolescentes de edades entre 2 y 19 años, usando datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (NHANES). 

Obesidad en niños y jóvenes (2013-2014)
El estudio analizó información de 40,780 niños y adolescentes.

obesidad EEUU 1

Tras analizar información de 40,780 niños y adolescentes, concluyeron que la obesidad ha disminuido entre los niños de 2 años a 5 años, se ha estabilizado en los niños de 6 a 11 años y ha aumentado en los adolescentes de 12 a 19 años de edad. Este último grupo aumentó de 10.5% entre 1988-1994 y 20.6% entre 2013-2014.

Las cifras globales del estudio muestran que, en el período más reciente (2011-2014), 17% de los niños y adolescentes presentaron obesidad y 5.8% obesidad extrema.

Obesidad en hombres y mujeres (2013-2014)
El estudio analizó información de 2,638 hombres y 2,817 mujeres.
Obesidad en EEUU, fuente JAMA

El segundo estudio analizó a 2,638 adultos e indica que la obesidad entre 2013- 2014 afectó a 35% de los hombres y 40% de las mujeres y, entre 2005 y 2014, hubo un aumento en la prevalencia entre las mujeres, pero no en los hombres.

Una epidemia en puertas

Los hallazgos de estos nuevos estudios concuerdan con las cifras reveladas en una investigación a escala global publicada en abril en la revista científica británitca The Lancet. La población mundial pasó de tener 105 millones de personas obesas a 641 millones, en solo cuatro décadas, y de mantenerse la tendencia, para el año 2025 la quinta parte de la población del planeta será obesa.

“Durante los últimos 40 años, hemos pasado de un mundo en el que la prevalencia del peso bajo fue más del doble que el de la obesidad, a uno en el que hay más gente obesa”, explicó el autor principal del estudio, el profesor Majid Ezzati de la Escuela de Salud Pública del Imperial College de Londres. La investigación, cuya muestra incluye a individuos de casi 200 países, analiza las tendencias a nivel mundial y regional del Índice de Masa Corporal (IMC) en adultos mayores de 18 años, entre 1975 y 2014.

To GO WITH AFP STORY by JAVIER TOVAR - Solange de Goncalves, 38, speaks with AFP at her house in Sao Goncalo, Niteroi, 35km north of Rio de Janeiro, Brazil on August 28, 2012. Solange dropped from 138 kilograms of weight to 123 kilograms in 50 days, after an operation to reduce the size of her stomach from 1,2 liters to 30 mililiters of capacity.                    AFP PHOTO/VANDERLEI ALMEIDA        (Photo credit should read VANDERLEI ALMEIDA/AFP/GettyImages)

To GO WITH AFP STORY by JAVIER TOVAR – Solange de Goncalves, 38, speaks with AFP at her house in Sao Goncalo, Niteroi, 35km north of Rio de Janeiro, Brazil on August 28, 2012. Solange dropped from 138 kilograms of weight to 123 kilograms in 50 days, after an operation to reduce the size of her stomach from 1,2 liters to 30 mililiters of capacity. AFP PHOTO/VANDERLEI ALMEIDA (Photo credit should read VANDERLEI ALMEIDA/AFP/GettyImages)

“El número de personas en todo el mundo cuyo peso supone una seria amenaza para su salud es mayor que nunca antes”, afirmó el profesor.

La proporción de hombres obesos se ha triplicado, pasando de 3.2% a 10.8%, y la de mujeres se ha duplicado, de 6.4% a 14.9%. La obesidad mórbida –cuando el peso interfiere con funciones físicas básicas, como respirar o caminar- también ha aumentado y hoy afecta a alrededor del 1% de los hombres y 2% de las mujeres, lo que es igual a decir que unos 55 millones de adultos son obesos mórbidos.

Otro de los puntos que precisa la investigación es la ubicación geográfica. Casi una quinta parte de los adultos obesos del mundo (118 millones) vive en sólo seis países de habla inglesa y altos ingresos: Australia, Canadá, Irlanda, Nueva Zelanda, Reino Unido y Estados Unidos. Más de un cuarto de las personas con obesidad severa del mundo (50 millones) también vive en estos países.

Estudio ENPE: Más del 60% de los españoles sufre sobrepeso y obesidad

mayo 5, 2016

El 39,3 % de los españoles sufren sobrepeso y el 21, 6 obesidad, por lo que más de la mitad de la población (60,9%), y en comparación con datos precedentes, muestra un aumento importante de la sobrecarga ponderal, según datos del Estudio Nutricional de la Población Española (ENPE), que acaba de publicar la Revista Española de Cardiología

EFE, por Ana Soteras
mapa-1024x659ENPE ha basado esta vez su análisis en la prevalencia del sobrepeso y la obesidad mediante mediciones antropométricas de una muestra de 3.966 personas entre 25 y 64 años realizado entre mayo de 2014 y mayo de 2015.

Los hombres presentan mayores índices de obesidad general que las mujeres, pero si se analiza la obesidad localizada en la zona abdominal (que sufre un 33,4% de las personadas analizadas) se invierte la tendencia. Tanto la obesidad general, como la abdominal aumentan con la edad.

Se considera sobrepeso el que se sitúa entre el 25 y el 29,9 del Índice de Masa Corporal (IMC), la fórmula que relaciona peso y talla, y obesidad a partir del 30. La obesidad abdominal se tipificó para valores de cintura a partir de 102 centímetros para varones y de 88 centímetros en mujeres.

Los datos del estudio ENPE reafirman las estimaciones realizadas en el estudio ENRICA, desarrollado del 2008 al 2010, en el cual se estimó una prevalencia de obesidad del 22,9% en la población española mayor de 18 años.

Por comunidades autónomas

Este análisis arroja una distribución desigual por comunidades autónomas siendo Asturias (25,7); Galicia (24,9) y Andalucía (24,4) las regiones con mayores tasas de obesidad, frente a las más bajas, Baleares (10,5%); Cataluña (15,5%) y País Vasco (16,8%).

Un reto de salud

La prevalencia de obesidad en población adulta en España (21,6%) se sitúa en tasas inferiores a las estimadas en Estados Unidos (35,1%9), aunque las más altas se sitúan en países de Oriente Medio y Golfo Pérsico (37,38%).

El aumento de la obesidad es uno de los retos de la salud pública ya que se asocia a mayor mortalidad, discapacidad y deterioro de la calidad de vida, además de aumentar el gasto sanitario, al ser un factor de riesgo de enfermedades como la diabetes mellitus tipo 2, las enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer.

Ante esta alta prevalencia del sobrepeso y la obesidad en España, el estudio ENPE concluye que es necesario una mejor vigilancia sistemática, especialmente de los grupos de población con mayor riesgo, la implementación de estrategias preventivas de carácter general dirigidas a toda la población y acciones asistenciales específicas para los individuos afectados.

Los cardiólogos aconsejan

Así, la Sociedad Española de Cardiología, en cuya revista científica se ha publicado el estudio ENPE, alerta de la importancia de adquirir hábitos de vida saludables, puesto que la obesidad está considerada como uno de los principales factores de riesgo cardiovascular.

Recomienda realizar un mínimo de 30 minutos de actividad física diaria moderada, como pasear, aprovechar para volver del trabajo caminando o evitar el uso del ascensor y subir escaleras, así como cuidar las alimentación siguiendo estas pautas:

  • Verduras y hortalizas: dos o más raciones al día
  • Fruta: una o dos piezas en cada comida principal
  • Aceite de oliva virgen: una o dos raciones en cada comida (unos 10 ml)
  • Pan, arroz, pasta y otros cereales (preferiblemente integrales): una o dos raciones por cada comida (40-60 gramos de pan o 60-80 gramos de arroz)
  • Legumbres: dos o más raciones a la semana
  • Lácteos: dos raciones al día, preferentemente desnatados o bajos en grasa
  • Pescado blanco/azul: dos o más raciones a la semana
  • Evitar al máximo el consumo de carnes rojas (menos de dos raciones a la semana) e intentar sustituirlo por el consumo de carnes blancas, puesto que tienen menos grasa
  • Evitar los dulces y la bollería industrial

En el mundo, ya hay más obesos que flacos

abril 4, 2016

Una investigación publicada en The Lancet analiza el avance de la obesidad en 20 millones de personas en 40 años

La Vanguardia
Que la obesidad es una problemática actual no es noticia. La novedad es que las personas que padecen obesidad ya son más que quienes tienen problemas relacionados al bajo peso, según un estudio realizado por la revista científica “The Lancet”.

En cuarenta años la cifra de personas que padecen sobrepeso se ha multiplicado por 500 al pasar de 105 millones en 1975 a 641 en la actualidad. De estas, el 58% son mujeres y el 41% restante, hombres. De hecho, en 1975 la cantidad de personas con bajo peso duplicaba a los obesos.

Número de hombres que padecen sobrepeso por regiones del mundo
La obesidad se refiere a un Índice de Masa Corporal (IMB) superior a 30 kg/m²

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Se trata, en primer lugar, de un problema social ya que el colectivo más afectado son las personas con menos recursos económicos. Las clases bienestantes suelen estar mejor informados de las posibles enfermedades que pueden derivar el problema de sobrepeso. Estas son las conclusiones del mayor estudio que se ha realizado hasta ahora sobre el índice de masa corporal (IMC) en casi 20 millones de personas de 186 países.

“El resultado principal es que el mundo está engordando, o que el mundo ha venido engordando, y sigue haciéndolo”, explica Carlos Boissonnet, cardiólogo del CEMIC y miembro del grupo CARMELA (Cardiovascular Risk factor Multiple Evaluation in LatinAmerica), que participó de la investigación con siete muestras poblacionales, correspondientes a las ciudades de Buenos Aires, Bogotá, Barquisimeto (Venezuela), Santiago de Chile, Quito, ciudad de México y Lima.

En el período considerado, la humanidad aumentó en promedio 1,5 kilos por cada década en los últimos 40 años. La obesidad incrementó en hombres más de 3 veces y en mujeres más de 2 veces. Para dar un ejemplo: un hombre de 1,70 metros de altura aumentó un promedio de 7,2 kilos, mientras que una mujer de 1,60 metros aumentó 6,1 kilos.

Mapa de la obesidad en el mundo
La obesidad se refiere a un Índice de Masa Corporal (IMB) superior a 30 kg/m²

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El aumento fue prácticamente en todos los países, con las únicas excepciones de Corea del Norte, Nauru, los países del África Subsahariana, Japón, Singapur y varios países europeos en los que no aumentó en mujeres.

En la mayoría de los países ricos (europeos, norteamericanos y asiáticos) y en Oceanía el aumento por año fue menor desde 2000 hasta el momento actual, mientras que en Latinoamérica y el Caribe, en Europa central y del este, y el este y sudeste asiático, el aumento anual fue mayor desde 2000 a esta parte.

“Antes el obeso era el rico. En los últimos años la obesidad se traslada cada vez más a los pobres, porque comen alimentos de baja calidad y no hacen actividades físicas que los favorezcan”, explica Boissonnet.

China es el país el mayor número de personas que padecen obesidad -43,2 millones de varones y 46,4 millones de mujeres-, seguido por los Estados Unidos -41,7 millones de hombres y 46,1 millones de mujeres -.

España se encuentra en el puesto número 106 respecto a la obesidad femenina y en el 35 si tenemos en cuenta esta afectación par los hombres. En ambos sexos esta variable se encuentra por encima de la media mundial.

Evolución del Índice de Masa Corporal para hombres y mujeres en España, desde 1975 hasta 2014
El área coloreada representa el 95% del intervalo de credibilidad

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