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Expertos avisan de los peligros de autoestima y nutricionales que puede suponer la ropa ajustada para muchas mujeres

febrero 16, 2017

Por Europa Press · La Información

Expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) han alertado de los peligros nutricionales y de autoestima que pueden suponer seguir la moda de la ropa ajustada para muchas mujeres y, especialmente, para aquellas con sobrepeso u obesidad.

expertos-peligros-autoestima-nutricionales-ajustada_999811394_122219338_667x375“La experiencia en consulta nos revela que en época de rebajas las mujeres con sobrepeso u obesidad se muestran más susceptibles y descontentas con su físico, debido a la insatisfacción de cómo les queda determinado tipo de ropa”, ha explicado el nutricionista y portavoz del IMEO, Rubén Bravo.

Se trata de la moda “no apta para gorditas” y la desesperación para entrar en un vestido en pocos días para asistir a una boda, cita o evento, impulsa a las representantes del sexo femenino a probar métodos raros y dietas ‘milagrosas’ a ciegas, sin pensar en las secuelas negativas que pueden dejar rastro en su salud, metabolismo o equilibrio emocional y vital.

“Es un problema complejo que va más allá de la moda y las apariencias”, han señalado los expertos del IMEO y con el fin de aclarar dudas sobre el tema, ofrecen algunas pautas como solución a nivel nutricional y psicológico.

Y es que, tal y como han recordado, cada vez más consumidoras se preguntan ¿es la ropa la que se debe adaptar a las personas o a la inversa?. En este sentido, en Estados Unidos han solucionado el asunto, aumentado con varios tamaños el patrón establecido en los años 50, porque se había quedado anticuado para el siglo XXI donde el 67 por ciento de la población femenina, unas cien millones de americanas, lleva una ropa de talla grande ‘plus size’.

EL TALLAJE ACTUAL NO REFLEJA LAS MEDIDAS REALES DE LAS MUJERES

El tallaje que se usa actualmente en España se basa en estudios de los años 70 y no refleja las medidas reales del colectivo femenino, donde un 44, 7 por ciento de las mujeres de 18 y más años está por encima del peso considerado normal. No obstante, predomina la tendencia de hacer la ropa cada vez más pequeña y muchas consumidoras se quejan de que ya no entran en su talla habitual, manteniendo el mismo peso.

Si se compara España con los países vecinos, se observa que una talla 42 española equivale a una 40 alemana, una 42 francesa y una 46 italiana. En este contexto, los expertos han avisado de que “no es de extrañar” que muchas multinacionales y tiendas ‘on line’ que se dedican a la venta de ropa de mujer utilizan el tallaje alemán: hace que sus clientas se sientan más delgadas al saber que utilizan una talla menor.

“El hecho de que se lleva una talla superior a la habitual, de tamaño especial o grande, puede acarrear serios problemas de autoestima en la mujer y en adolescentes puede derivar en algún trastorno de la alimentación”, ha añadido la psicóloga experta en obesidad y conducta alimentaria del IMEO, María González.

En el contexto de las rebajas, prosigue, se suman otras variables de igual importancia como, por ejemplo, tener que enfrentarse a los probadores tras el periodo navideño, cuando se producen más sobreingestas y rupturas de la rutina de actividad física, que podrían estar en la base de mucha toma de decisiones en cuanto a iniciar una dieta o cambio físico.

“La autoestima es la valoración que hacemos de nosotros mismos sobre la base de las sensaciones y experiencias que hemos ido incorporando a lo largo de la vida. Esta autovaloración es muy importante, dado que de ella dependen en gran parte la realización de nuestro potencial y logros personales”, ha explicado González.

Es un conjunto de percepciones, pensamientos, evaluaciones y tendencias de comportamiento dirigidas hacia nosotros mismos, hacia nuestra manera de ser y de comportarnos, y hacia los rasgos de nuestro cuerpo y carácter. Por lo tanto, puede afectar a la manera de estar, de actuar en el mundo y de relacionarse con los demás.

En concreto, el problema estriba cuando se sostiene el pilar de la autoestima únicamente en un rasgo físico, en una cifra, en una talla, en este momentos entran en juego las distorsiones cognitivas de generalización o abstracción selectiva, ya que no hay datos objetivos que nos muestren una misma talla en cuerpos idénticos y depende de más variables como la constitución de cada persona, la distribución de la grasa corporal o la altura.

“Lo saludable para nuestra autoestima seria entender que las tallas no clasifican la belleza o salud del cuerpo femenino, sino un mero tallaje textil, que varía según el país y la marca comercial, con lo cual dirijamos la atención a la prenda y como se adapta a nuestra silueta y no a la cifra numérica”, han apostillado los expertos.

Finalmente, prosiguen, en el mundo de la moda también hay una tendencia de vuelta al corsé con el fin de estilizar aún más la línea. “Llevar una faja o moldeador de cuerpo no es malo desde un punto psicológico, siempre y cuando estas prendas se utilicen como un instrumento para complementar una prenda y se busca un resultado más estético”, ha zanjado la psicóloga.

Por qué comemos más cuando estamos ansiosos

octubre 28, 2016

Las emociones están relacionadas con impulsos básicos y comer es uno de ellos
La Vanguardia

comer-por-ansiedadlavanguardia-webUn examen, hablar en público o una entrevista de trabajo son situaciones que activan las alertas. Cuerpo y mente se ponen en tensión y, según la personalidad, los nervios afloran con mayor o menor intensidad. Y a menudo se manifiestan de formas indeseables que nos predisponen al ridículo, al agotamiento, a la obsesión o al desorden alimentario.

Un estado moderado y manejable de nervios es bueno y normal. “Nos permiten tener una conducta más diligente, a poner más atención en las cosas, a estar más concentrados y despiertos”, indica Antonio Cano, catedrático de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid y presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés (SEAS).

Ansiedad y malos hábitos alimentarios

Pero cuando la reacción sobrepasa la normalidad, entramos en el terreno de la ansiedad. “La ansiedad surge ante una situación en la que puede haber un resultado negativo”, señala el experto. “Conlleva un malestar psicológico que, a su vez, nos empuja a estudiar más, pero también aparecen pensamientos de amenaza que impiden la correcta preparación que buscamos”.

“A nivel cognitivo nos sobreactivamos sin límite y pensamos en cosas que nos alarman y que impiden nuestra concentración”, añade. Un bucle.

Temor, inseguridad, preocupación, dificultar para tomar decisiones o miedo son algunas de las manifestaciones de la ansiedad. Señales que a menudo traspasan los límites de la mente y se trasladan al cuerpo: entonces es cuando sudamos, fumamos más, nos mareamos, podemos sufrir jaquecas, el corazón se acelera, nos cuesta respirar y… comemos sin límite o se nos cierra el estómago.
La estampa cinematográfica y televisiva del recipiente de helado gigante devorado en el sofá, frente al televisor, es el resultado de un estado de estrés y ansiedad. “En la mayoría de casos un exceso emocional conlleva sobreingesta”, afirma el profesor Cano. Y normalmente de comida nada saludable.

“En general, las emociones están relacionadas con impulsos básicos como la alimentación, el interés por el ejercicio físico, el sueño o el sexo”. El estrés genera ansiedad, irritabilidad, depresión, insomnio y cambios de peso y de alimentación.

Los trasiegos con la comida abren la puerta a dos abismos: la obesidad y los trastornos de la conducta alimentaria (TCA, básicamente anorexia y bulimia). La primera se ha extendido con demasiada facilidad en los últimos años, y no siempre como respuesta a la ansiedad.

Sin embargo, las personas obesas no son ajenas al malestar. “Es muy probable que los obesos presenten altos niveles de ansiedad y depresión, estados mucho más acentuados en las personas con TCA”, apunta el especialista.

El poder de los genes

Las personas perfeccionistas también andan al borde de la ansiedad. Sin tener que llegar a caer en los TCA ni la obesidad, pueden sufrir cambios de peso y de alimentación bajo determinadas circunstancias.

Nuestra configuración genética nos llevará a comer en exceso o a dejar de hacerlo: “las características biológicas no cambian a lo largo de la vida”, asegura Antonio Cano. Hay quien tiende a ganar peso y hay quien tiende a no hacerlo, punto.

De todas formas, estudios recientes están observando cómo, a nivel genético, metabolismo y desórdenes relacionados con la ansiedad están conectados. Comparten mecanismos de activación, lo que podría abrir una vía para tratarlos desde la terapia génica.

Mientras los nuevos tratamientos no llegan, la rotundidad del profesor Cano no es inmutable. “El metabolismo no es el culpable de todo”, sostiene. El entorno en el que vivimos y nuestra conciencia permiten contrarrestar y, si es necesario, corregir los malos hábitos adquiridos, los espontáneos y las obsesiones enfermizas mediante la terapia cognitivo-conductual.

¿Sabes qué es la pregorexia en el embarazo? Aquí te lo contamos

agosto 15, 2016

La pregorexia es un comportamiento muy preocupante en las embarazadas.

Imujer, por Alejandra Guerrero
peso-en-el-embarazo“Pregorexia” combina las palabras pregnacy (embarazo en inglés) y “anorexia”. Describe a las mujeres que tienen miedo a aumentar de peso durante el embarazo, y por lo tanto no se nutren adecuadamente a sí mismas y a su bebé en desarrollo. Y aunque no es considerado todavía un diagnóstico médico, describe un comportamiento muy real y preocupante.

¿Comer más o comer menos durante el embarazo?

Hoy en día es casi un cumplido decirle a una mujer embarazada “¡Casi no parece que estuvieras embarazada!” Y aunque cada mujer sube una cantidad de peso diferente durante el embarazo, el aumento de peso es saludable.

No subir de peso lo suficiente durante el embarazo es peligroso: puede aumentar el riesgo de aborto espontáneo y complicaciones de nacimiento, tales como prematuridad y bajo peso al nacer. Además, si se restringe la ingesta de alimentos durante el embarazo, el bebé no recibe los nutrientes adecuados que necesita para desarrollarse.

Y la restricción de alimentos durante el embarazo es contraria a la biología. Las mujeres con anorexia están ejerciendo un enorme control ante un impulso biológico natural, que es comer durante el embarazo. Y todos los trastornos alimentarios durante el embarazo son peligrosos, tanto para la madre como para el bebé.

Las mujeres más vulnerables de sufrir pregorexia

Las mujeres con antecedentes de trastornos alimentarios están particularmente en riesgo de sufrir de pregorexia durante el embarazo. Esto es especialmente cierto para las madres primerizas, que no están preparadas para lo que le va a suceder a su cuerpo. Algunas mujeres piensan que estarán bien al quedar embarazadas, pero cuando empiezan a ganar peso se desencadena una reacción que las pone de nuevo en el modo anoréxico.

Pero los trastornos alimenticios también pueden afectar a las futuras mamás que no los sufrieron en el pasado. Algunas de estas mujeres han mantenido un estrecho control de su peso corporal y figura durante toda su vida. Y cuando empiezan a subir de peso durante el embarazo desarrollan comportamientos poco saludables con los alimentos.

Las mujeres a menudo no hablan de sus trastornos alimenticios con su ginecólogo. Esto sería lo más saludable, ya que el médico las derivará a dietistas, psiquiatras y psicólogos que les brinden apoyo.

La buena noticia es que, a pesar de los desafíos que el embarazo puede traer, muchas mujeres con trastornos alimentarios lo utilizan como punto de inflexión para hacer cambios positivos para la salud de su bebé, que luego se extienden durante la lactancia y más allá, y pueden significar un futuro más saludable para la madre y el bebé.

Del comer sano a la obsesión enfermiza

julio 18, 2016

Todo comienza con un inocente intento de comer más saludable, basado en la calidad. Pero las cosas se complican cuando se convierte en obsesión. Aquí, las claves de una nueva enfermedad: Ortorexia.

El Entre Ríos, por Gisela Penco

Young woman looking at plate of salad  GETTY

Young woman looking at plate of salad. GETTY

“Te entra hambre a media mañana. Vas a la máquina de café y, de paso, sacas un bollo de chocolate. De pronto alguien clama con voz de profeta: ¡No le pongas azúcar! Es malísimo por la glicación (un proceso químico debido al exceso de azúcar que lleva al envejecimiento prematuro). ¿Sacarina? -¡Peor aún! ¡Es veneno! Y el bollo ese es masa industrial, lleno de aditivos artificiales y químicos cancerígenos-. Acto seguido le hinca el diente a una manzana de agricultura ecológica y se va tan campante, convencido de ser el último baluarte de una dieta saludable”.

Esta situación planteada por Rubén Bravo, especialista en Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, refleja cómo funciona la mente de un ortoréxico.

Todo comienza con un inocente intento de comer más saludable, basado en la calidad; pero luego se torna en algo obsesivo respecto de qué y cuánto comer, y cómo hacer frente a los deslices. Cada día es un día para comer bien. Las personas que esta patología con frecuencia se sienten superiores a otros, especialmente en lo que respecta a la ingesta de alimentos. Nunca piensan en si la comida es rica o no, sino en si es “conveniente” o “buena para la salud”, según describen los especialistas.

La palabra ortorexia proviene del latin: “orto” quiere decir correcto y “rexia”, alimentación; es decir, el hecho de buscar lo correcto para alimentarse o, más bien, lo que se cree que es lo correcto, que puede llegar a contraponerse con lo que recomiendan los profesionales. Ocurre que el bombardeo de información, consecuencia de este mundo cada vez más tecnológico y globalizado, no siempre proviene de fuentes válidas o científicas; y esto termina llevando a algunas personas a una crisis.

Una obsesión que puede producir desnutrición y muerte

Viviana Schauvinhold trabaja como nutricionista en Concordia y actualmente atiende a una paciente con ortorexia. “Cuando se cruzan ciertos límites, ya deja de ser sano para enfermar, para producir desnutrición primero e, incluso, hasta la muerte”, advierte.

La especialista confiesa que no hace mucho que se habla de esta enfermedad en el país y menos en la ciudad entrerriana. “Hace no más de dos o tres años que yo conozco casos”.

De hecho, el término fue acuñado recién a fines de los 90´. Un estadounidense fue el primero en describir esta enfermedad. Quizá ya existía desde antes, pero gracias a Bratman es que se puede decir que tal persona la padece.

Ahora bien, cómo nos damos cuenta de que comenzamos a recorrer el camino de ortorexia. Schauvinhold explica que lo primero que se tiende a dejar de comer son las grasas, que todo el mundo sabe que hacen mal. Después les toca el turno a los aceites, que son esenciales para el organismo, en su justa medida. Luego dejamos las harinas y las carnes. Sin darnos cuenta, nos hacemos cruríboros e ingresamos al mundo del veganismo.

“Cada vez van sacando más alimentos, sacan los que se llaman protectores, porque justamente nos protegen de no enfermarnos. Después ya no alcanza con los productos comunes, sino que pasa a ser todo orgánico. Muchas veces no se consiguen estos alimentos y encima salen mucho más caro. Entonces cada vez se come menos y el cuerpo se debilita cada vez más”, detalla la nutricionista.

Esto trae como consecuencia que las personas empiecen a retraerse y que casi no salgan porque no pueden comer en ninguna parte, no pueden tomar un café. Es decir, no solo se pierde salud, sino también contacto con el mundo que nos rodea, provocando un quiebre en las relaciones.

Como cualquier enfermedad, tiene distintos grados. “Cuando recién empieza, es mucho más fácil de solucionar. Se trata de orientar a ver por qué realmente quieren determinada alimentación, hay que ver cómo hacer para que la persona vaya pudiendo seleccionar cuáles son los consejos saludables, verdaderos, científicos y de personalidades que tengan cierto peso dentro del ámbito de la salud”.

La especialista hace hincapié en que hay que desterrar los mitos de que tal cosa es buena y tal otra no lo es y enferma. “Todos tenemos que hacer cambios en nuestros hábitos alimentarios, pero no llegando a un límite en el que ya no se pueda vivir”.

Si se comprenden los beneficios de comer bien, la enfermedad se cura con la ayuda de una nutricionista. En los casos más graves, al igual que ocurre con la anorexia, las personas dejan de ser conscientes de que las cosas andan mal y se torna necesaria la intervención de un siquiatra para preservar la vida.

Ortorexia: cuando comer sano se convierte en una enfermedad

febrero 11, 2016

El Mundo, por Isaac J. Martín

ortorexia trastorno alimentarioFue terminar los estudios de Bachillerato y cumplir la mayoría de edad cuando Yolanda, una joven de 25 años que prefiere no dar su nombre real, empezó a interesarse junto a su grupo de amigas por los llamados “alimentos sanos”. Compaginarlo con una actividad física intensa en el gimnasio era la primera regla a cumplir.

Horas en el supermercado, revisar el dorso de cada producto con el fin de averiguar si iba incluida la etiqueta ecológica europea y examinar si cumplían los requisitos de cultivo sin pesticidas. Éstas eran las premisas que ocupaban un hueco pequeño de su nevera familiar. “Llegó un momento en el que sólo comía frutas, verduras y frutos secos”, explica Yolanda tras llevar dos años en tratamiento en el Instituto Médico Europeo de la Obesidad.

Una vez que cumplió la segunda década, su obsesión cada día iba a más. “No quedaba con nadie ya que era incapaz de ir a tomar algo que no supiese de dónde provenía. No comía con aquellos utensilios que sabía que habían tocado comida contaminada. En ocasiones, me llevaba mi propio tupper si me obligaban a cenar fuera”, cuenta esta joven licenciada en Administración y Dirección de Empresas.

Cuando Yolanda traspasó esta frontera de la realidad, sus padres pudieron percatarse pronto de que algo le ocurría. Las comidas familiares ya no eran lo mismo y encerrarse en casa los fines de semana se convirtió en el primer atisbo de desesperanza ante un problema al que no ponían nombre.

No era anorexia ni bulimia, como en un principio llegó a creerse su entorno familiar. Esa obsesión, hasta ahora bastante ignorada y que ni siquiera ella conocía, le dijeron que se llamaba ortorexia, término descrito por primera vez por el doctor Steven Bratman en 1997.

Este trastorno obsesivo-compulsivo que lleva al extremo la alimentación sana aún no está reconocido como trastorno de conducta alimentaria (TCA). Asimismo, dada la novedad de esta patología aún no se conocen datos oficiales de personas afectadas por ortorexia en España. Algunos especialistas en TCA lo cifran en un porcentaje bajo; sin embargo, muchos de estos expertos sitúan esta fijación como “subgénero” de la anorexia nerviosa.

Según explica a ZEN el director del departamento de nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, Rubén Bravo, “la cifra de ortoréxicos a nivel mundial va en aumento y sobre todo en sociedades de países desarrollados. Son personas con un perfil de clase media-alta que pueden permitirse comprar este tipo de productos“. A diferencia de la anorexia nerviosa o la bulimia, esta alteración se fija en la calidad de los alimentos y no en la cantidad.

Lo cierto es que el desconocimiento que existe ante esta preocupación enfermiza hacia la comida saludable hace que muchas personas sigan encerradas en sí mismas y antepongan la frase: “Yo como sano así que el problema no lo tengo yo, sino tú” a la realidad del problema, detalla el naturópata de IMEO.

Yolanda rememora cómo el círculo de amigas donde comenzó todo se ha dividido entre aquellas que han dejado de lado este empeño por la imagen perfecta y las que siguen aprisionadas entre los mitos de la alimentación sana y la desinformación.

Educación como terapia

Luis Alberto Zamora, dietista y nutricionista especialista en TCA, considera precisamente que esta obsesión viene dada por “el exceso de información que encuentran en distintos blogs o foros. Leen y analizan exhaustivamente los estudios relacionados con la alimentación y los dictámenes de la OMS”.

El problema no viene porque coman sano, “eso es sólo la punta de un iceberg”, puntualiza Luis, miembro de la Asociación de Dietistas y Nutricionistas de Madrid, sino por “cómo cambian sus hábitos, cómo limitan su comportamiento y el sufrimiento por tener que seguir un patrón”.

Yolanda enumera alguna que otra tienda de la capital donde acudía para informarse directamente sobre lo que no debía consumir. Veía esos lugares como puntos de reunión donde “la gente normal” compraba “alimentos puros”. En esos espacios no se veía excluida socialmente. Era feliz. “De alguna manera, la sociedad de ahora favorece que una persona caiga en esta obsesión“, comenta Luis.

Para evitar que el mito se convierta en realidad, las personas que son tratadas como ortoréxicas deben pasar por un tratamiento psicológico y educativo bastante duro, tanto para el paciente como para el especialista. “Tienes que ser un buen conocedor y estar actualizado sobre todo el tema de la alimentación dado que van a rebatir toda tu información”, agrega Rubén.

Por eso mismo, estos dos expertos consideran que la educación alimentaria en todas las edades es primordial para evitar este tipo de trastornos de conducta alimentaria. Es destacable que muchos diagnosticados de anorexia y bulimia creen que “han salido de la enfermedad” una vez que adoptan el hábito de comer únicamente sano. Se equivocan.

Aunque continúe con el tratamiento, Yolanda ya ha ampliado el hueco de su nevera e ingiere algunos productos que antes no tomaba, pese a que todavía rechace algunos de ellos. Su rutina intensiva en el gimnasio se ha reducido. Y lo más importante, es capaz de quedar con sus amigos y comer junto a sus padres.

7 riesgos de la drunkorexia

mayo 1, 2015

La drunkorexia es una práctica muy cerca de ser considerada como un nuevo trastorno alimenticio, por ello te presentamos a continuación algunos de los daños que genera a la salud de quienes la realizan.

Informe 21

drinkorexiaEl término drunkorexia se refiere a alguien que restringe las calorías de los alimentos en su dieta para hacerle lugar a las que provienen de las bebidas alcohólicas. Pese a los riesgos, se estima que 30% de las mujeres realiza esta práctica.
La drunkorexia deriva del miedo por aumentar de peso debido al alcohol y aunque es más frecuente en las mujeres universitarias, las de mayor edad y los hombres también son susceptibles, afirma la University of Texas (UT).

1. Daño cognitivo
Privar al cerebro de una nutrición adecuada y el consumo de grandes cantidades de alcohol puede causar problemas cognitivos como la dificultad para concentrarse o tomar decisiones, afirma Victoria Osborne, profesora de la University of Missouri-Columbia.

2. Pérdida del control
Beber con el estómago vacío hace que las personas se emborrachen más rápido, lo que a su vez deriva en la pérdida del control sobre el cuerpo aumentando el riesgo de sufrir graves accidentes, afirma la University of Texas.

3. Atracones de comida
Éstos son experimentados porque la persona está extremadamente hambrienta y es incapaz de controlar sus impulsos e ingesta de alimentos indica la UT. Cuando se hace de manera cotidiana se corre el riesgo de desarrollar bulimia.

4. Purgas
Es común que después de comer demasiado la culpa y el miedo por subir de peso aparezcan, por lo que la persona buscará deshacerse mediante el vómito de todos los excesos, afirma el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

5. Violencia
Osborne afirma que la drunkorexia incrementa el riesgo de que una persona sufra o infrinja violencia sobre las demás. Además también son propensos a llevar a cabo conductas sexuales peligrosas que dañen el resto de sus vidas.

6. Mal funcionamiento de los órganos
La reducción de la ingesta de calorías en los alimentos pone una persona en riesgo de no obtener los nutrientes necesarios para que cada uno de sus órganos funcione de manera correcta, señala la UT.

7. Daño hepático
Con la drunkorexia el hígado sufre más daños por el alcohol, especialmente en las mujeres debido a que aunque ingieran menos cantidad y durante un tiempo más corto que los hombres, su sangre absorbe entre 30 y 50% más de la sustancia, indica el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

¿Qué es mejor?
Los investigadores de la University of Texas indican que se puede consumir alcohol sin alterar el peso si se mantiene una dieta balanceada y se equilibran las calorías de los alimentos con los de las bebidas los días que éstas se consumen.
Además es importante elegir inteligentemente el alcohol que se consume. Muchas bebidas mezcladas y algunas cervezas son más altas en calorías que otras. Limitar la ingesta también es otra manera de disfrutar sin subir de peso.
Las mujeres en general tienen mayor riesgo de problemas de salud relacionados con el consumo excesivo de alcohol, debido a que metabolizan el líquido de manera diferente a los hombres, afirma la profesora Victoria Osborne.
Fuente: Salud 180

abril 24, 2015

Comer demasiado sano puede convertirse en una grave enfermedad. Se llama ortorexia y, según los últimos datos de la Organización Mundial de la Salud, afecta ya al 28 por ciento de la población mundial.
Qué, por Diana García Bujarrabal

anorexiaDicen los grandes filósofos que en el equilibrio está la virtud. Los excesos no son buenos, y mucho menos cuando hablamos de la salud. Sin embargo, en los países desarrollados la obsesión por la buena salud y la figura están desembocando en una enfermedad de nuevo cuño: la ortorexia.

“Hace cinco años se veían muy pocos casos y ahora se ven muchos, son entre el 15 y 20 por ciento de los casos que atendemos”,  cuenta Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad. Pero, ¿en qué consiste la ortorexia?, ¿qué comportamientos tienen quienes padecen esta enfermedad?

Han tenido éxito en una dieta anterior:

El perfil más habitual del ortoréxico, según Bravo, es la persona que ha tenido éxito en una dieta anterior y tiene un miedo atroz, irracional, a recuperar el peso. “El cambio a veces es en poco tiempo, hay gente que pierde 40 kilos en dos años y les cuesta acostumbrarse a su nuevo yo”. De repente, un cambio de alimentación les ha dado la felicidad. “Son como mariposas que han salido del capullo, dse ven guapos, recuperan sus relaciones sociales, tienen éxito…”. A prtir de ahí se desarrolla la obsesión.

Cuentan cuantas veces mastican….

Además de preocuparse por lograr siempre los alimentos más sanos según el último estudio, los ortoréxicos desarrollan comportamientos extraños. Por ejemplo, cuentan cuantas veces mastican cada bocado o dejan de beber agua durante las comidas de forma radical. “Cada ortoréxico tiene su propia teoría de lo que es comer sano. Pero los instauran con muchas fuerza”.

Asegura Bravo que algunos llegan a irse a vivir al campo “para cultivar su propia comida”.

Se enfadan si les cuestionan:

Esta forma tan extraña de manejarse con la comida suele terminar provocando muchos problemas en sus relaciones sociales, sobre todo con el entorno más cercano. El problema es que, además, ante cualquier crítica el ortoréxico responde con cierta agresividad. “Creen en lo que hacen, piensan que es lo mejor. Son personas con un ego muy alto que se ven por encima de los demás”, describe Bravo. De hecho, si pueden intentan imponer a los demás su forma de comer.

Una enfermedad de personas racionales:

La ortorexia es una enfermedad típica de un perfil muy racional: todas las decisiones que toma un ortoréxico las basa en el último estudio nutricional publicado en las revistas médicas más conocidas o bien en opiniones de nutricionistas que ha rastreado por Internet. El ortoréixco está plenamente convencido de que está en posesión de la verdad.

Una enfermedad cara:

La ortorexia sale cara. No solo por las limitaciones que impone al enfermo, o por lo que afecte a sus relaciones con amigos y familiares. Los complementos alimenticios, los productos orgánicos y ecológicos, en general, la compra de herbolario es más cara de lo habitual. Normalmente es una enfermedad de un perfil socioeconómico medio-alto.

Muy difícil de tratar:

Precisamente por su carácter hiperrracional la ortorexia es muy difícil de tratar. “Se necesita un nutricionista muy preparado, a la última. Que tire por tierra todas sus teorías”. Tanto más cuanto que normalmente van al tratamiento “a regañadientes”.

Para curarlos se trabaja desde el aspecto nutricional y el psicológico un mínimo de seis meses y, a veces, toda la vida. Los trastornos alimentarios son así, siempre que hay un problema en su vida la persona tiende a recaer”. En el caso de la ortorexia cuenta Bravo que no es raro que meses después del tratamiento un paciente te mande un enlace a un estudio que acredite sus teorías…

Puede desembocar en anorexia:

Bravo ve un vínculo entre la ortorexia y la anoeria y, en ocasiones, una enfermedad puede desembocar en otra. “La ortorexia es la obsesión por la calidad de los alimentos, mientras que la anorexia es la obsesión por la cantidad”, observa Bravo. De una a otra se tienden puentes.

Las chicas adolescentes se ven más gordas de que los chicos

abril 5, 2015

ortorexiaUn estudio de la UPV así lo revela aunque constata que distancia empieza a reducirse. Cada vez hay más chicos que se sienten con sobrepeso.
El Correo, por Javier Guillenea

No siempre quienes se miran en un espejo encuentran el reflejo de su imagen. Hay quien descubre al otro lado a una persona que parece ser ella pero no lo es. Tiene la misma mirada y gestos, la misma boca y unas manos similares, quizá algo más gruesas. Es parecida pero es otra porque se ve gorda, aunque no sea cierto. Para ella lo real es lo que percibe.

Según una investigación sobre trastornos de conducta alimentaria realizada por la psicóloga de la UPV/EHU Lorea Kortabarria, las diferencias entre realidad y percepción son más acusadas entre las jóvenes adolescentes, que “se ven más gordas de lo que realmente son”. Por el contrario, los chicos “tienen una percepción más real de su peso”, aunque cada vez menos. Pese a que aún no existen datos que lo prueben, Kortabarria está convencida de que “la diferencia entre chicos y chicas tenderá a decrecer, ya que cada vez más chicos padecerán trastornos alimentarios por la presión publicitaria sobre la propia imagen”.

Es un convencimiento que nace de sus propias vivencias como psicóloga, que le han permitido atender a chicos extremadamente delgados que rompían a llorar en su consulta porque se veían gordos. “Los que más me han impresionado estaban en primero de Bachillerato. Uno que medía 1,88 metros y pesaba 67 kilos empezó a llorar y me preguntó si pesaba demasiado. El otro medía 1,99, su peso era de 74 kilos y le ocurría lo mismo. Los dos estaban muy delgados, lo que pasa es que la presión social hacia los chicos también es muy grande”.

La sociedad puede presionar de muy diferentes maneras. Puede hacerlo por ejemplo sobre niñas consumidoras de golosinas que, cuando su cuerpo empieza a cambiar por la edad, comienzan a escuchar preguntas del tipo ‘¿cómo puedes comer tantas golosinas y no engordar?’ “Empiezan a preocuparse y si dejan de comerlas les preguntarán por qué lo han dejado. ¿Qué hacen? Para ellas es complicado”, explica Kortabarria.

La presión también se sufre en el propio hogar. “En muchas familias hay gente que hace dieta constantemente, sobre todo las madres. Las niñas ven que en su casa hay preocupación por el cuerpo y es eso lo que aprenden. Si sus madres adelgazan, ellas hacen lo mismo y muchas veces son dietas muy poco saludables”.

Para llevar a cabo su investigación, Lorea Kortabarria repartió cuestionarios a 1.075 adolescentes y jóvenes (536 chicos y 539 chicas). Con la ayuda de numerosos centros docentes, la psicóloga midió y pesó a cada uno de los participantes.Los resultados han quedado plasmados en la tesis ‘Variables asociadas a los trastornos de conducta alimentaria’, que ha sido dirigida por Carmen Maganto y Maite Garaigordobil.

La tableta de chocolate

Los cambios corporales empiezan en las chicas hacia los catorce años y es entonces cuando su imagen comienza a distorsionarse en el espejo. Se ven más gordas y quieren adelgazar pese a que no lo necesitan: buscan entrar en el selecto grupo de la gente feliz. “La principal razón que mencionan es que están insatisfechas con sus cuerpos”, afirma Kortabarria. “Dicen que se ven mal y que así no van a lograr nada en el futuro, que no van a tener tanto prestigio ni van a ser aceptadas en la sociedad, que no van a ser felices ni lograr sus objetivos con tanta facilidad como si estuviesen delgadas”.

Los chicos se sienten más a gusto que las chicas con su cuerpo y su autoestima es mayor, pero poco a poco están cediendo a las exigencias de su entorno. “Quieren ser más altos de lo que son y tener un índice de masa corporal mayor”, indica la autora del estudio. Si antes el ideal estético para los chicos era “el de un culturista con los músculos bien marcados”, ahora esa imagen ha cambiado. Lo que se lleva entre ellos, dice Kortabarria, es “la tableta de chocolate pero que no se le marque demasiado”.

El estudio propone una serie de medidas como el desarrollo de programas de prevención y de intervención en la enseñanza, la familia y la sociedad en general. “Hay que prevenir estos trastornos en los niños desde muy pequeñitos y trabajar la alimentación desde el parvulario. En la familia –añade Kortabarria– hay que recordar que lo que se ve se aprende, no podemos pretender que nuestro hijo coma sano si nos ponemos a hacer la dieta de los sobres o las barritas y no cenamos o no desayunamos porque tenemos prisa”.

Pero de nada sirve que los padres inculquen a su hijos la idea de “que hay distintos tipos de cuerpo y todos son positivos” si cuando los adolescentes salen a la calle se encuentran inundados por mensajes que vinculan delgadez con felicidad. El mundo está lleno de cristales que nos reflejan y ojos que nos observan. Vivimos en tantos espejos y miradas que corremos el riesgo de perder nuestra propia imagen. Si no hacemos nada para remediarlo, cuando nos la devuelvan estará distorsionada. “Es un problema social”, sostiene Lorea Kortabarria.

Dejar el alcohol un mes beneficia su vida sexual

marzo 9, 2015

El País, por Ángeles Gómez López

Tal vez usted sea una de esas personas que ha decidido incorporarse al cada vez más numeroso colectivo de seguidores de estilos de vida saludables. Puede que se haya autoconvencido del bienestar que alcanzará esquivando hábitos tan poco convenientes como el sedentarismo, fumar, beber alcohol o la comida rápida. A lo mejor su médico ya le ha avisado de que sus costumbres le están pasando factura. Sea cual sea el motivo de su decisión, las posibilidades de éxito serán mayores si conoce cuál será la recompensa.

dejar el alcohol mejora la vida sexual, foto by El PaisEn esa nueva vida, el alcohol figura entre los primeros candidatos a desaparecer, una pérdida que pronto notará, porque las copas y las cañas provocan obesidad abdominal, y dejar de beber favorece la pérdida de esa grasa. “El cuerpo almacena las calorías del alcohol en forma de grasa, que es, sobre todo, visceral [en el abdomen] en los hombres a partir de los 30 años, y en las mujeres a partir de los 40. Pero al dejar de consumir alcohol, y con una dieta equilibrada y actividad física, se puede perder hasta un kilo a la semana”, destaca el experto en nutrición Rubén Bravo del Instituto Médico Europeo de la Obesidad. “Es cierto que no todas las bebidas contienen la misma cantidad de etanol ni poseen el mismo valor nutricional, y mientras que el vino tinto y la cerveza pueden reportar algún beneficio, las bebidas destiladas aportan muchas calorías muertas (entre 280 y 360 por copa)”, añade el experto.

El cerebro también responde inmediatamente a la falta de alcohol y no hace falta ser un gran bebedor para notarlo. El psiquiatra, Gabriel Rubio, coordinador del programa de Problemas Relacionados con el Consumo de Alcohol del Hospital 12 de Octubre, de Madrid, explica: “Las personas que beben mucho durante el fin de semana, aunque no lo hagan durante el resto de los días, los lunes y los martes se encuentran lentas y con el ánimo bajo. Sin embargo, al mes de no tomar nada de alcohol, admiten que mejora mucho su capacidad de atención y de concentración. Además, la calidad del sueño también se restablece”.

La reacción del cerebro a la falta de alcohol es diferente en las personas que los consumen diariamente (dos cervezas las mujeres y cuatro los hombres, según indica Rubio). “Porque la bebida diaria, y en cantidades importantes, activa los mecanismos de estrés de forma que al suprimir la ingesta, el cerebro reacciona con el síndrome de abstinencia y aparece irritabilidad, mala calidad de sueño y estado de ánimo bajo. Estos síntomas pueden prolongarse hasta 45 días, aunque suelen desaparecer a las dos semanas”.

Otros indicadores del impacto del alcohol sobre el organismo son los aumentos de las cifras de transaminasas (que revelan inflamación del hígado), del ácido úrico, del colesterol y de los triglicéridos, y de la tensión arterial. El internista Nicolás García González, de la Clínica Universitaria de Navarra, matiza que la susceptibilidad al alcohol y sus efectos “depende de cada persona, del patrón de consumo y del tipo de bebidas”. Pero, en líneas generales, los parámetros bioquímicos bajan al suprimir el alcohol. “Y es probable que, tras un mes sin beber, muchos de ellos se normalicen”, cuenta.

En la línea del riesgo cardiovascular, un trabajo de la Universidad de Rochester y publicado en la revista Atheroesclerosis concluye que este es menor en consumidores moderados diarios (dos bebidas por jornada durante toda la semana) que en los que se dan el atracón en el fin de semana (siete bebidas alcohólicas en dos días). Por lo que si usted pertenece a este segundo grupo, sepa que los beneficios para su corazón serán mayores si pasa un mes de privación.

El internista de la CUN también apunta que los bebedores de cantidades importantes suelen tener ciertas carencias nutricionales (porque el alcohol contribuye a la sensación de saciedad), sobre todo de algunos aminoácidos esenciales y vitaminas de los grupos B, C y E, pero “pronto se recuperan al interrumpir el consumo”.

“Por último, el consumo abusivo de alcohol tiene un efecto negativo sobre la salud sexual”, afirma Ignacio Moncada, responsable de Urología del Hospital Sanitas La Zarzuela. “En bebedores crónicos, afecta a la conducción del impulso nervioso a través de los nervios y produce una neuropatía que dificulta la erección. En las borracheras (consumo agudo), el alcohol es un depresor del sistema nervioso central y produce menos erección y menos respuesta sexual”. Sin embargo, este es otro efecto que revierte la abstinencia. “Al mes de abandonar el consumo de alcohol, hay una recuperación notable de la afectación neurológica (y también de las alteraciones metabólicas que influyen en la respuesta sexual). Mejora la capacidad”. Así, durante un mes, notará los beneficios, y aunque luego vuelva a su consumo habitual, sepa que estos ayunos (alcohólicos) temporales (¿qué tal un mes al año?) son micro-inversiones en su salud y bienestar.

Comer a la última moda

agosto 27, 2014

Alimentarse a base de batidos de verduras y algas, merendar bayas de Goji, tomar la fruta antes de las comidas… Son solo algunas de las tendencias que han llegado a nuestra cultura alimentaria 

El Bierzo noticias, por Olga F. Castro
preparados de frutaJuan ha desterrado la leche de vaca de la dieta,en su lugar toma un licuado de soja porque dice que le sienta mejor, aunque no tiene un diagnóstico médico de intolerancia o alergia a la leche. Tampoco toma fruta al final de las comidas, solo entre horas, y no bebe agua durante las mismas. “Me apunto a todo lo que sale nuevo, aunque después de probarlo el 90% de las cosas no me gustan y las olvido”, explica.

Ese “todo lo que sale nuevo” hace referencia a las modas sobre nutrición saludable no siempre avaladas por estudios científicos; por ejemplo, las bayas de Goji, que hace tres años entraron con fuerza en la cesta de la compra de los españoles y que con el tiempo han ido bajando en popularidad. Este fruto originario de China se presentaba como el complemento alimenticio ideal, muy rico en antioxidantes y con propiedades para mejorar la salud e incluso aportar longevidad.

La realidad es que poseen nutrientes similares a las frutas que se cultivan en nuestro entorno, como los cítricos. Pero ¿por qué esta tendencia a probarlo todo? El dr. Ángel Gil, presidente de la Sociedad Española de Nutrición y catedrático de Bioquímica y Biología en la Universidad de Granada, cree que la razón hay que buscarla en las informaciones que llegan al consumidor a través de los medios de comunicación, sobre todo Internet, que no siempre están contrastadas por especialistas o avaladas por estudios científicos. “Al consumidor le es muy difícil discernir entre lo que tiene base científica y lo que no; la recomendación es que se consulte siempre la información en páginas web de sociedades científicas, universidades o instituciones de reconocido prestigio”, dice.

Algunas de estas modas dietéticas pueden ser perjudiciales para la salud, por eso el dr. Gil advierte de que ninguna dieta milagro puede nutrir adecuadamente:“El ser humano debe tomar de todo porque es omnívoro, lo aconsejable es llevar una dieta variada y no excesiva en cuanto a cantidad”.Con la ayuda de este experto,nos proponemos desentrañar qué hay de verdad y qué de mentira en las últimas modas que, a lo mejor, ya has incorporado a tu propia dieta.

Los más comunes

El interés por comer lo más saludable posible se ha convertido para muchos en una moda que cada año incorporanovedades; otros, los menos, las trasforman en rutinas e incluso en obsesiones.

Dieta a base de proteínas. Llegó desde Francia dela mano del archiconocido Pierre Dukan. Consiste básicamenteen perder peso adiecostade eliminar los hidratosde carbono (pan, cereales,pasta). Como todas las mono dietas conlleva riesgos: “Si se mantiene en el tiempo puede generar problemas graves de riñón o hígado. Dependemucho de cada individuo yde la cantidad de hidratos decarbono que se ingiera al día,por eso debe estar controladasiempre por un médico”,advierte el dr. Gil.

Comer a base de smoothies. Se trata de la última versión dietética, en estecaso importada de EE.UU.Los smoothies o zumos de verduras y frutas crudas se hanpuesto de moda entre las famosas de Hollywood que cuentancómo pierden peso a base de beber zumos naranjas, amarillos,rojos y, sobre todo, verdes. Pueden aceptarse como complementoa la dieta porque están elaborados a base de vegetalesque aportan vitaminas y minerales, pero la cosa cambiacuando se convierten en la base de la alimentación, ya que serestringe la ingesta de hidratos de carbono y de proteínas. Raquel Nogués, responsable de la Unidad de Nutrición del Centro Médico Teknon, en Barcelona, añade además dos inconvenientes: “Se reduce la calidad de la fibra de los vegetales porque se tritura mucho, lo cual no beneficia al tránsito intestinal; y se elimina la masticación, un acto importante para hacer bien la digestión”.

Bayas de Goji. Son unas frutas desecadas de color rojo intenso del tamaño de las pasas, muy ricas en antioxidantes,a las que se les atribuyen multitud de beneficios para la salud. “Contienen antioxidantes,pero no más que otros alimentos,como el aceite de oliva”,puntualiza el dr. Gil. Hasta aquí todo bien, si no fuera porque la Organización de Consumidores y Usuario (OCU)ha realizado un análisis de 10 muestras de este producto y ha encontrado que contienen niveles elevados de metales pesados y pesticidas.

Soja en lugar de leche. Muchas personas presentan intolerancia a la leche porque no digieren bien la lactosa, un azúcar presente en los lácteos,lo que da lugar a molestias intestinales. El preparado desoja está libre de lactosa porlo que suele recomendarsecuando existe un diagnóstico médico de intolerancia o alergiaa la leche de vaca. Si no se pertenece a este grupo, tal y comoaconseja el dr. Ángel Gil, no se debe eliminar este alimento de la dieta porque “la leche de vaca es más completa que el preparado de soja, salvo que éste haya sido enriquecido con nutrientes, ya que además de calcio y proteínas aporta vitaminas B, A, D y E y minerales como el fósforo, magnesio, cinc y selenio”, dice.

La fruta, antes de comer. No es una costumbre novedosa,ya se hacía en Francia en el siglo XVIII. La implantaciónde esta moda va asociadaal falso mito de que tomarla fruta antes de las comidasadelgaza. “Da igual tomarlaantes o después, las caloríasson las mismas –matiza ladra. Nogués–. Si se toma antesporque así se consiguenmejores digestiones es válido;lo que no es cierto es queadelgace”. En cuanto al hábito de tomarla entre horas para reducir el apetito, tiene un inconveniente,y es que puede olvidarse y nos quedamos sin un alimento valioso.

Todo light. “Una persona que no sufra sobrepeso u obesidad no debe tomar productos light”, así de contundente es ladra. Nogués. Según esta especialista,consumir productoslight de manera indiscriminadano aporta tan pocas caloríascomo parece y los que contienensorbitol pueden produciralteraciones intestinales. “Hay alimentos considerados light porque contienen gran cantidad de fibra, pero en contrapartida incluyen mucha grasa y azúcar. Los más recomendables para el sobrepeso son los hipocalóricos. Pero los ricos en fibra se recomiendan para el estreñimiento”, dice.

Falsos mitos: La preocupación por lucir un cuerpo esbelto, o por encontrar el bienestar físico a través dela alimentación, ha llevado a que se instalen en la dieta multitud de falsos mitos sobre los alimentos que ingerimos a diario. Álex Pérez, nutricionista del centro GO fit, señala algunos que podemos desterrardes de hoy mismo.

Las espinacas dan fuerza. A Popeye, puede ser. Al resto de los mortales nos aportan fibra, vitamina K, vitamina B9 y A,potasio, hierro y muy pocas calorías. El mito deque proporcionan energía ilimitada viene dado por el hierro que contienen, sin embargo, hay que saber que aportan una cantidad mínima de este mineral y, además,nuestro organismo lo absorbe poco por ser de origen vegetal.

El agua engorda si se toma durante las comidas. El agua contiene cero calorías, por lo que no engorda:da lo mismo tomarla antes,durante o después de comer. Lo que sí es cierto es que hay que ingerir dos litros de líquido al día. Mientras no contengan alcohol ni kilos de azúcar,todo líquido que ingieras te hidratará.

La sal engorda. Es una idea muycomún, perofalsa, porque lasal, en realidad,no genera grasacorporal. Loque favorecees la retenciónde líquidosen nuestroorganismo, lo cualaumenta el pesocorporal, de ahíla fama de queengorda. Perola solución es sencilla: reducirla ingesta de sal,lo que hace que eliminemos ese líquido que sobra.

Auténticas obsesiones: Cuando la moda se realiza a diario, ocupa mucho tiempo en los pensamientos y provoca angustia… “Es entonces cuando hablamos de patologías que requieren tratamiento”, asegura Montse del Castillo, psicóloga del Instituto de Trastornos Alimentarios,en Barcelona. Algunos de los trastornos que sedan con más frecuencia en relación con la alimentación son estos:

Ortorexia. Consiste en obsesionarse por comer sano. Las personas que la padecen cambian radicalmente su dieta y pueden acabar con deficiencias nutricionales. Según describe la psicóloga,“llegan a obsesionarse con la dieta y detalles como la procedencia de los alimentos y la forma de cocinarlos, se empeñan en que todo lo que consumen sea ecológico; incluso si tienen huerto pueden llegar a obsesionarse con el tipo de tierra”.

Permarexia. La padecen quienes se convierten en adictos a las dietas debido a su obsesión porno engordar. “Si una persona hace seis dieta sal año, es un caso para estudiar porque puede ser perjudicial”, advierte la psicóloga.

Potomanía. El hábito de beber agua a diario es saludable, pero ingerir más de tres litros y medio al día resulta nocivo. La obsesión por beber agua lleva a la hiperhidratación,un problema con consecuencias para el organismo: alteraciones renales, déficit de minerales, calambres e incluso convulsiones.

Síndrome del comedor nocturno. Picotear en mitad dela noche se relaciona con intentar aplacarla ansiedad. Es una patología si ocurre varias veces en la noche y deforma diaria durante unos meses.