Riesgo de obesidad en el embarazo

Los antojos pueden provocar obesidad en el embarazo. La dieta  sana y equilibrada es de gran importancia en las mujeres embarazadas, razón por la cual,  los antojos,  deben ser sustituidos por las necesidades nutricionales que el médico señale.

La dieta diaria de la mujer embarazada debe de contener: alimentos proteicos vegetales y animales, frutas y verduras que son las encargadas de proporcionar vitaminas y minerales, lácteos, ricos en calcio, carbohidratos, aportados a través de cereales, pasta y legumbres y grasas saludables, necesarias para el crecimiento del feto. Es totalmenta falsa la creencia que futura mamá debe comer por dos. 

La mujer embarazada por cada kilo de peso requiere de 30 calorías diarias, es decir,  si pesa 60 kilos por 30 calorías requiere una dieta de 1.800 calorías diarias que aumentará  a medida que vaya creciendo el bebé.

Hay que tener en cuenta la posibilidad de que la mujer embarazada padezca trastornos en la digestión y coma poco porque se sienta saciada, ya que el útero se desplaza hacia arriba y comprime el estómago. Lo que con seguridad  provocará este trastorno, es  estreñimiento; por ello no es recomendable dejar de comer, todo lo contrario, hay que seguir una dieta balanceada, sin saltarse ninguna comida.

Si, por el contrario, se siente mucha hambres, es recomendable realizar cinco o seis comidas diarias, pero nunca pasarse de las calorías recomendadas, para no coger kilos de más.

 Fuente: www.nutricion.pro

La Comida al extremo

La ortorexia  afecta al 28% de la población de los paises occidentales según la OMS 

Dani Font, ADN, 1 de marzo 2011

La búsqueda de la salud perfecta a través de la alimentación puede llevar a algunas personas hacia la enfermedad.La ortorexia es un trastorno obsesivo que supone un control exhaustivo y cada vez más estricto de los componentes de los alimentos, reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y que afecta al 28% de la población occidental.Este tipo de trastorno de la conducta se diferencia de otras alteraciones alimentarias más conocidas, como la anorexia o la bulimia, en que el problema gira en torno a la calidad y no a la cantidad de comida.

En general, “no es una patología muy profundizada  aunque la incidencia que apunta la OMS, es muy elevada. Su prevalencia podría ir en aumento en los próximos años, ya que la sociedad actual tiende a los extremos y las personas o se cuidan en exceso o no se cuidan nada”, apunta Rubén Bravo, nutricionista y naturópata del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Sobre todo a mujeres

La enfermedad puede sufrirse en distintos estadios y en principio cualquier persona puede padecerla.

Sin embargo, hay grupos que son más proclives a tenerla. “En mayor medida afecta a mujeres y a adolescentes, aunque también tiene su impacto en deportistas y especialmente en el grupo de fisioculturistas” explica Bravo. “Además, algunos vegetarianos, los más radicales corren el riesgo de caer en la enfermedad”, indica el experto. En la preocupación por consumir solo comida sana, “algunos vegetarianos suprimen la carne, la grasa y algunos grupos de alimentos que luego no reemplazan correctamente por otros que puedan aportarle los mismos complementos nutricionales, lo que puede tener consecuencias graves para su salud”, explica el especialista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad.

Predisposición

Es un tipo de patología que comienza en “muchas personas que ya tienen una tendencia obsesiva a las que la sobreinformación junto a escándalos como el de las vacas locas pueden hacerles ver la alimentación como un peligro” comenta Rosario Muñoz Sánchez, psicóloga clínica especialista en trastornos de la conducta alimentaria.

De forma similar lo analiza Bravo. “La ortorexia comienza cuando te crea una ansiedad y aumenta hasta convertirse en una obsesión compulsiva que te ocupa cada vez más horas” y quienes la padecen “se consideran por encima del resto”, cuenta.

La ortorexia parece no afectar a los sectores marginales, sino más bien al contrario, ya que éste tipo de comida es mucho más cara que la normal y más difícil de conseguir. De hecho, comenta Muñoz, “es en los países desarrollados, donde las personas tienen mayores posibilidades de preocuparse por los ingredientes de los alimentos que compran en los supermercados”.

Trastornos en jóvenes

El 5% de los jóvenes en España entre 12 y 18 años de edad sufren algún tipo de trastorno alimentario según los datos de la Asociación contra la Anorexia y la Bulimia. Además, el 11%, en la misma franja de edad, se encuentra en riesgo de padecer alguno de los trastornos.

Las consecuencias de sufrir este trastorno alimenticio son tanto físicas como psicológicas. “Los enfermos pueden padecer estrés o depresión, pero al mismo tiempo hipertiroidismo por la carencia de un oligoelemento como el yodo, así como anemias o osteoporosis”, advierte Bravo.

Consejos para prevenir la ortorexia

En este programa de Radio Popular de Bilbao el nutricionista y naturopata Rubén Bravo del Instituto Médico Europeo de la Obesidad da algunos consejos a los oyentes sobre las reglas de la buena alimentación y cómo no caer en los extremos. Según la Organización Mundial de la Salud un 28% de las personas en los países oxidentales podrían padecer de ortorexia. Es un trastorno de la alimentación, relativamente nuevo, que se atribuye sobre todo a adolescentes y a mujeres que rondan los 35 años de edad que están obsesionados por la comida sana y la calidad de los alimentos. Pero cabe decir que pasarse en lo bueno también es malo, ya que a la larga aparecen signos de desnutrición, ansiedad, carencia o sobredosis de vitaminas y minerales que dañan la estructura osea y el sistema nervioso.

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Paris Hilton, Beyoncé y Madonna podrían padecer ortorexia

Este trastorno obsesivo, que lleva al extremo la idea de alimentación sana, lo sufren algunos famosos que siguen la dieta macrobiótica, la del jarabe de arce o la del grupo sanguíneo

ABC, 23 de febrero 2011

En las revistas, programas del corazón, páginas web de «celebrities»… en todos estos sitios se hablan de las dietas de los famosos. Además de sus prendas, peinados y maquillaje, se analizan sus kilos de más y de menos y es por esto, que muchas de las estrellas de Hollywood están tan muy pendientes de su figura.

Tanto es así, que algunas de ellas incluso pueden llegar a padecer ortorexia, que consiste en «un control exhaustivo y cada vez más estricto de los componentes de los alimentos», según explica el nutricionista y naturópata del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), Rubén Bravo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que la ortorexia afecta en la actualidad al 28% de la población de los países occidentales y, según Bravo, su prevalencia «podría ir en aumento» en los próximos años, ya que la sociedad actual «tiende a los extremos» y las personas o se cuidan en exceso o no se cuidan «nada y tienden a la autodestrucción con la comida como ocurre con la obesidad».

La ortorexia normalmente, conduce al «aislamiento social», ya que el individuo «se agobia» si por ejemplo tiene que asistir a una comida entre amigos o una comida empresarial. Además, muchos de estos pacientes presentan déficit en su masa corporal, hipotensión y problemas cardiovasculares serios al descartar alimentos necesarios para el desarrollo del cuerpo humano.
Sanas aunque «les cueste» la salud

Una de las últimas famosas en salir a la palestra por su nueva dieta ha sido Paris Hilton, quien ha pasado de «barbie esbelta» a muñeca culturista. La rubia millonaria ingiere 3.500 calorías diarias, 1.500 más de las que debería consumir una mujer de su edad y realiza una intensa rutina de entrenamiento físico.

Al parecer, ha sido su novio norteamericano Cy Waits, culturista aficionado, quien habría influido en el cambio de alimentación de Paris, quien en la Semana de la Moda de Sao Paolo se mostró más rellenita que de costumbre.

Madonna, Carmen Lomana (quien paradójicamente anuncia hamburguesas), Julia Roberts, Gwyneth Paltrow, Elsa Pataky, Paul McCartney y Alejandro Sanz, entre otros, siguen la dieta macrobiótica.

Se trata de eliminar de la alimentación diaria productos como el azúcar blanco, el pan blanco, los embutidos, la carne, los dulces industriales, las bebidas alcohólicas y los refrescos.

La dieta del sirope de arce la siguen Beyoncé y Naomi Campbell, quienes consumen un refresco a base de agua mineral, jarabe de savia de arce, canela, zumo de limón y cayena, durante varios días en los que el resto de los alimentos están prohibidos.

Pero la palma se la lleva la dieta del grupo sanguíneo de la cantante Cheryl Cole que consiste en reconocer los alimentos que el organismo digiere mejor e idear un programa descartando el resto de nutrientes.

¿Por qué dicen que como mal, si estoy estupenda?

Muchas personas hoy en día se obsesionan por llevar una vida sana y llegan al límite en el intento. Quieren tener un peso determinado porque están preocupados por su aspecto físico y aspiran una juventud eterna. Esto los lleva a tener mucho cuidado con aquellos que están comiendo hasta tal punto que se limitan a digerir solo alimentos considerados buenos, ecológicos, naturales, biológicamente limpios, sin conservantes, edulcolorantes, grasas y otros añadidos industriales. Estas personas obsesionadas por la calidad de los alimentos y adictos al deporte pasan horas planificando qué van a comer, mastican determinadas veces cada bocazo, nunca interrumpen su dieta y a la larga llegan a aludir las reuniones sociales por miedo de no intoxicarse con la comida que les ofrecen en un restaurante, por ejemplo. Es una enfermedad relativamente nueva y se llama ortorexia, que consiste en «un control exhaustivo y cada vez más estricto de los componentes de los alimentos», según explica el nutricionista y naturópata del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), Rubén Bravo.

Para más información, escucha el programa de Radio Euscadi aquí.

La ortorexia, una enfermedad que radicaliza el concepto de alimentación sana

18 de febrero, Europa Press

Afecta al 28% de la población de Occidente

La ortorexia es un “tipo de trastorno obsesivo”, que lleva al extremo la idea de alimentación sana y que consiste en “un control exhaustivo y cada vez más estricto de los componentes de los alimentos”, según explica a Europa Press el nutricionista y naturópata del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), Rubén Bravo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que la ortorexia  afecta, hoy en día, al 28 por ciento de la población de los países occidentales y, según Bravo, su prevalencia “podría ir en aumento” en los próximos años, ya que la sociedad actual “tiende a los extremos” y las personas o se cuidan en exceso o no se cuidan “nada y tienden a la autodestrucción con la comida como ocurre con la obesidad”.

Aunque las consecuencias de la ortorexia dependen de su gravedad, una de sus características es que es una enfermedad “progresiva y silente”, que hace que el día a día del sujeto esté cada vez más limitado. Así, la ortorexia puede comenzar por limitar mucho la alimentación, evitando la ingesta de carne roja, huevos, azúcares, lácteos y grasas, puede llegar a impedir al sujeto comer fuera y hasta llevarle a dedicar 3 o más horas al día a organizar su dieta.

Normalmente, conduce al “aislamiento social”, ya que el individuo “se agobia” si por ejemplo tiene que asistir a una comida entre amigos o una comida empresarial, por lo que suele limitar su compañía “a un reducido círculo social compuesto por personas que piensan de la misma manera”, explica el nutricionista de IMEO.

“Estas personas -prosigue el experto- se creen superiores a aquellas que no siguen esta forma de vida”, por lo que su abordaje es bastante “complejo” porque suelen presentar “una falsa autoestima” basada en esta idea de superioridad y en el pleno convencimiento de que su vida es “mejor” que la del resto.

Respecto a su perfil psicológico, Bravo explica que son personas que están “más preocupadas por la calidad de los alimentos que por el placer de comer”. Por ello, dedican gran parte de su tiempo (3 o más horas al día) a organizar la dieta y la planifican con mucha antelación, se desplazan grandes distancias para conseguir alimentos especiales o puramente ecológicos, los pesan, analizan sus componentes y abandonan sus actividades diarias para poder llevar a cabo su patológico modo de vida.

CONTAR LA MASTICACIÓN

“Atendí el caso de un paciente que controlaba las veces que masticaba cada trozo de comida 28 veces porque había leído en una revista que era sano”, comenta a Europa Press el naturópata de  Instituto Médico de la Obesidad.

Todo estos rituales, derivados según el experto, de llevar al extremo los conceptos de culto al cuerpo y vida sana, tienen una serie de consecuencias sobre la salud psicológica, física y social. En la vertiente social lo más importante es que, por las características estrictas a las que les conduce su enfermedad, terminan “aislándose”.

En el ámbito psicológico Bravo explica que suelen presentar “niveles altos de dopamina y niveles bajos de serotonina. Esto hace que tengan un exceso de euforia combinado con niveles de ansiedad altos”.

Y en el aspecto físico de salud puede ocurrir que presenten “un exceso o defecto de vitaminas”. Por un lado, evitar tantos alimentos puede conducir a “carencias de calcio, hierro o de algún otro tipo de oligoelemento”, mientras que otras veces “lo que hacen es obsesionarse con la nutrición ortomolecular”, por lo que ingieren “excesivas” cantidades de suplementos nutricionales.

Asimismo, muchos de estos pacientes presentan déficit en su masa corporal, hipotensión y problemas cardiovasculares. “Al rechazar el azúcar y la sal se suele generar un problema en la bomba de potasio y sodio celular. Esto provoca oscilaciones entre la tensión alta y baja, que a la larga pueden derivar en un problema cardiovascular”, explica Bravo.

La ortorexia afecta principalmente a mujeres y adolescentes. También tiene su impacto sobre el grupo poblacional de deportistas y, sobre todo, en la gente que practica el fisioculturismo.

Su tratamiento debe basarse, según el nutricionista, en un “abordaje multidisciplinar” donde tengan cabida la psicoterapia, el control nutricional, la terapia por biorresonancia para “equilibrar” el funcionamiento emocional y el tratamiento farmacológico mediante antidepresivos, ansiolíticos y anoréxicos en los casos más graves.

La obsesión por la comida sana puede causar ortorexia

Orígenes

La ortorexia es un término moderno creado a finales del siglo XX para definir la obsesión patológica de una persona por la comida saludable. La palabra viene del griego orthos, “correcto”, y orexis, “apetito” y es un símil de anorexia, “sin apetito”. Muchas veces, culpable para esta conducta poco sana es la obsesión por una mejor salud o el temor a ser lentamente envenenado por los colorantes y conservantes de las industrias alimentarias. 

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) esta enfermedad afecta al 28% de la población mundial, tiene más incidencia en mujeres y adolescentes y en deportistas que practican el atletismo y el fisicoculturismo. Algunos estudios aseguran que sus precedentes son el culto al cuerpo, la obsesión por las dietas y el temor a la comida tratada con productos artificiales. Los seguidores de estas malas prácticas suelen estar aislados socialmente y jamás acuden a restaurantes o a reuniones que impliquen comer en casas o sitios públicos que no garanticen una alimentación sana. Eso sí, a veces llevan su propia comida, lo cual crea malestar y distanciamiento con los anfitriones.

Se trata de un trastorno obsesivo-compulsivo perjudicial para la salud que en algunos casos podría causar la muerte. El perfil de un paciente que padece ortorexia se caracteriza con extrema obsesión por una alimentación que él mismo considera saludable. Son personas que emplean más de 3 horas para organizar su dieta. La alimentación sana les aumenta su autoestima y para esto están dispuestos a renunciar los  alimentos que les gustan. Se evitan ciertos alimentos, sobretodo los que contienen grasas, conservantes o productos animales y se corre el riesgo de tener una mala alimentación o incluso desnutrición debida a descompensación por falta de proteínas y minerales, carencia o exceso de vitaminas. Como consecuencias dañinas de esta conducta aparecen las anemias, hipervitaminosis o hipovitaminosis y carencias de oligoelementos, como cobre, hierro, cinc, yodo, etc. En algunos casos la obsesión excesiva por comer sano puede derivar en dolencias más graves como hipotensión y osteoporosis, depresión, ansiedad e hipocondría.

Las personas que padecen esta enfermedad suelen evitar los productos con preservantes que consideran “peligrosos”, los alimentos industriales o prefabricados que tachan de  “artificiales”. Únicamente son tolerados los producidos biológicamente “saludables”, dando prioridad a la fruta y verdura ecológica. A diferencia de las personas que nos son enfermos, los ortoréxicos nunca interrumpen su dieta, ni siquiera en ocasiones especiales. Excluyen de la dieta carnes rojas, huevos, harinas, lácteos, azúcares, grasas y los alimentos tratados con herbicidas o pesticidas, pero sin el debido reemplazo de los alimentos necesarios para el correcto funcionamiento del organismo. Leen de forma atenta las etiquetas con los valores nutricionales e ingredientes de los productos. En estos casos también se observa realización de purgas para purificarse y desintoxicarse muy seguido.

Algunos ortoréxicos convierten en ritual la preparación y conservación de los alimentos: algunos se niegan a cortarlos para no estropear su aura; otros sólo admiten vajillas y utensilios de madera; terceros los mastican una número exacto de veces antes de tragarlos… Invierten su jornada en planificar al milímetro las comidas, examinan y comparan etiquetas, llevados por un miedo que limita con la paranoia.

Este tipo de pacientes suelen experimentar ataques de ansiedad, nerviosismo, estrés, frustración o deseos fuertes de comer con cada cambio emocional. Para seguir el régimen, hacen prueba de una gran fuerza de voluntad, pero si rompen los votos y sucumben a la tentación de los alimentos prohibidos, se sienten culpables y corrompidos. Este comportamiento es similar al de las personas que sufren anorexia o bulimia nerviosa, sin embargo, los anoréxicos y bulímicos se preocupan por la cantidad de comida que consumen, mientras que los ortoréxicos se obsesionan con la calidad de la misma, fomentada de forma excesiva por los medios de comunicación.

Tratamientos realizados en el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO)

Una dieta saludable debe ser aquella que contenga todo tipo de nutrientes: proteínas, hidratos de carbono y grasas, restringiendo siempre las que son saturadas. Y hacia ese equilibrio se dirige el tratamiento de la ortorexia. Su finalidad, además de tratar los posibles trastornos emocionales, será que la persona analice y supere sus creencias erróneas sobre lo que considera una alimentación sana con la intención de que consiga modificar sus pautas.

En primer lugar el tratamiento intenta abastecer las necesidades nutricionales del organismo, aportando de forma progresiva los alimentos básicos hasta que el enfermo recupere el peso adecuado y la salud en general. Paralelamente, se recomienda un tratamiento psicológico con el fin de desterrar la obsesión por la comida sana.
Para remediar el estrés y la ansiedad, también se podrían aplicar terapias de apoyo como la biorresonancia que permite equilibrar el funcionamiento emocional, corregir los pensamientos negativos y positivizar los traumas acumulados a nivel inconsciente. La magnetoterapia asistida combinada con técnicas de relajación también es muy útil para mitigar el estrés, la fatiga o los estados depresivos.