¿Por qué adelgazo cuando dejo de beber alcohol?

Estos líquidos despiertan el apetito pero no son saciantes

La Vanguardia, por Alejandra Sánchez Mateos

No es ningún secreto que el alcohol es uno de los mayores enemigos de nuestra figura. Más aún en verano, con las populares cañas en terrazas o los cócteles refrescantes que pueden tirar por tierra la puesta a punto. Pero, ¿cuáles son las verdaderas razones por las que el néctar de los dioses engorda tanto?

El problema de las ‘calorías vacías’

El alcohol contiene lo que se denominan calorías vacías, aquellas que no aportan a nuestro cuerpo ningún valor. En términos nutricionales, sería mejor comerse una hamburguesa que tiene macronutrientes (como proteínas y grasas), que beberse una copa. Otro de sus inconvenientes es que pueden facilitar el aumento calórico total y reducir la combustión de grasas.

Según un estudio realizado por la Universidad de California en Berkeley y San Francisco, el cuerpo considera el alcohol como la toxina que es y el hígado lo convierte en acetato, un químico que se libera en el torrente sanguíneo. Este proceso que inhibe el sistema metabólico.

Por ello, cuando tomamos estas bebidas junto a comidas pesadas, el hígado, que desempeña un papel fundamental en la digestión de grasas, da prioridad a deshacerse del “veneno”. Lo que retrasa el proceso de quema de carbohidratos, proteínas y lípidos y favorece su almacenamiento.

 

“Desde un punto de vista bioquímico, el etanol suprime a corto plazo la oxidación de los ácidos grasos”, asegura la Dra. Teresa Lajo, endocrinóloga de la clínica de medicina integral Nuosalud y autora del blog drateresalajo.es.

Más ganas de comer y más estrógenos

Una piña colada aporta unas 450 calorías, en su mayoría azúcar. Un estudio del National Health Interview Survey, descubrió que los hombres consumen 433 calorías extras los días que beben una cantidad moderada de alcohol (una o dos unidades), mientras que las mujeres alrededor de unas 300.

Asimismo, la ciencia ha comprobado que aumenta el apetito. De acuerdo con un estudio publicado en el American Journal of Nutrition, el alcohol es uno de los mayores impulsores de la ingesta excesiva de alimentos. Los investigadores observaron que las mujeres que bebieron “una infusión alcohólica”, equivalente a dos copas, comieron un 30% más que las que recibieron una solución salina.

“Beber alcohol induce a que comamos más, posiblemente porque el bienestar producido por su ingesta multiplica el de la comida”, indica Lajo.

Además, beber reporta otro inconveniente al género masculino: disminuye su rendimiento sexual. “Acelera la conversión de la testosterona y la androstendiona (uno de sus precursores) en estrógenos, la hormona femenina. Tomado en grandes cantidades disminuiría los niveles de testosterona en varones y tendría como efecto la disminución de la libido, impotencia…”, señala la endocrinóloga.

La moderación trae algún beneficio

Pese a la larga lista de contraindicaciones, el consumo limitado de algunas bebidas puede aportar algún beneficio.

“Está demostrado que el vino tinto tiene una gran capacidad antioxidante. Por lo que un vaso de esta bebida al día en mujeres y dos en hombres puede reportar beneficios. Recomiendo, dentro de las bebidas alcohólicas, el vino tinto. Si queremos es algo más refrescante, invito a tomar un tinto de verano con casera, por ser más baja en calorías”, explica la endocrinologa.

Pese a la larga lista de contraindicaciones, el consumo limitado de algunas bebidas puede aportar algún beneficio.

“Está demostrado que el vino tinto tiene una gran capacidad antioxidante. Por lo que un vaso de esta bebida al día en mujeres y dos en hombres puede reportar beneficios. Recomiendo, dentro de las bebidas alcohólicas, el vino tinto. Si queremos es algo más refrescante, invito a tomar un tinto de verano con casera, por ser más baja en calorías”, explica la endocrinologa.

Etiquetas: , , , , , , , , , ,


A %d blogueros les gusta esto: