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Tripa plana: cómo conseguirla sin hacer abdominales a diario

noviembre 16, 2018

No beber líquido durante la comida, tomar proteínas antes de acostarte, dormir bien y reducir la sal y el azúcar se convierten en estrategias que funcionan según los expertos

Telva, por Clara Sánchez de Ron

Existen muchos mitos en torno a cómo conseguir una tripa plana como una tabla, algunos que puedes practicar a diario como ya te contábamos anteriormente y otros que puedes seguir religiosamente todos los días o aquellos en los que sientas esta zona más hinchada. Te damos seis trucos que seguro te funcionan para un vientre plano de la mano de los expertos y sin que te supongan un esfuerzo extra de ejercicios abdominales ni de tiempo.
Porque reconozcámoslo, la paciencia y resistencia para disolver la grasa de nuestro vientre a veces se evapora antes de que veamos los resultados esperados. Sin embargo, nos hemos puesto en contacto con siete expertos para analizar los mejores hábitos para perezosas que puedes adoptar para poner fin a la grasa abdominal (sin trabajar demasiado ni acabar exhausta).

NO BEBAS AGUA NI LÍQUIDO CON LA COMIDA

Aunque parece un mito, no beber agua durante la comida mejora el estado de tu estómago. “Es correcto beber agua durante las comidas para aliviar la sed pero es cierto que grandes cantidades de agua mientras comemos potencian la distensión abdominal aumentando éste de volumen. El cambio estético es mínimo (2-3 cm) pero la persona se siente hinchada e incómoda”, nos asegura Itziar Digón, experta en nutrición y mindful eating.

“Durante la comida, nunca jamás se debe beber agua porque los jugos gástricos durante la digestión necesitan ser para ser efectivos estar muy concentrados y tienen que nadar entre el agua o el líquido y tienen que trabajar el doble porque están digiriendo la comida y sobre todo, tomar agua del tiempo en lugar de agua fría”, nos cuenta la nutricionista Patricia Pérez .

Porque aunque es importante mantenerse hidratada durante todo el día, no bebas durante la comida para mantener tu digestión sin problemas ni obstáculos y un vientre plano y sin molestias.

TOMA PROTEÍNAS JUSTO ANTES DE ACOSTARTE

Las proteínas son claves a la hora de que el abdomen se mantenga en su sitio a la hora de cenar porque deben ser el aporte principal que realicemos en nuestro organismo mientras dormimos, ya que son las que ayudan a la recuperación y reestructuración de nuestro organismo sin aportar exceso de calorías y energía. “Si, además, queremos adelgazar o tener un vientre plano, deberíamos centrarnos en pescados (como el salmón y la merluza), pollo o pavo, purés de verduras, y alguna receta como tortilla francesa o huevo duro que aporta las proteínas y los nutrientes del huevo sin añadir la grasa del huevo frito”, nos cuenta Mar Mira, de la Clinica Mira + Cueto.

Otro de los menús para una tripa plana a la hora de cenar nos lo da la doctora Mª Ángeles López Marín, nutricionista y Directora del Centro Médico Rusiñol: un emperador a la plancha con unos espárragos verdes rehogados con aceite de oliva y ajo y un yogurt desnatado natural que puedes endulzar con sacarina.

Además está demostrado que la cena con proteínas antes de acostarte aumenta tu metabolismo a la mañana siguiente y a ayuda a reparar tu cuerpo más efectivamente mientras duermes.

COME PROTEÍNAS CUANDO TE LEVANTES

De la misma manera en que debes terminar tu día con proteínas para ayudar a tu cuerpo a recuperarse durante la noche, empieza el día de la misma forma con un desayuno rico en proteínas para acelerar tu metabolismo aún más y ganar energía. Se ha demostrado que la proteína es termogénica, lo que significa que te hace quemar grasa. Encender el motor para quemar grasa a primera hora de la mañana mantiene tu metabolismo activo durante el resto del día.

Andrea Marqués, nutricionista y dietista del IMEO recomienda un desayuno compuesto por una bebida vegetal sin azúcar añadido o lácteo semidesnatado y dos tostadas de centeno con aceite de oliva, tomate y jamón serrano.

BEBER INFUSIONES DE JENGIBRE Y DE HIERBAS DIURÉTICAS

El jengibre es la estrella y es un excelente remedio para aliviar las digestiones.“Sólo tienes que añadir dos rodajitas de este rizoma, una de naranja y una de limón en una taza y aplastar muy bien con una cucharilla. Sobre ello, verter agua muy caliente y agregar una cucharadita de miel, una infusión perfecta para tomar después de comer”, señala el doctor Gonzalo Guerra Flecha, especialista en digestivo y fundador del Centro Médico-Quirúrgico de Enfermedades Digestivas. ¿El motivo? La miel es un prebiótico que viene muy bien a nuestra flora intestinal y la infusión es un depurante del hígado que favorece la digestión y es antioxidante, además de anticolesterol.

TOMA MÁS ALIMENTOS PROBIÓTICOS

Di siempre sí a los yogures y al kéfir o la kombucha y otros alimentos fermentados porque “estos probióticos son unos excelentes reguladores del tránsito intestinal, reducen la sensación de hinchazón y su ingesta ayuda a prevenir y disminuir la incidencia de enfermedades infecciosas gastrointestinales. “Además, durante y después de un tratamiento con antibióticos, previenen la aparición de diarreas asociadas al uso de medicamentos”, apunta el doctor Gonzalo Guerra Flecha, especialista en digestivo y fundador del Centro Médico-Quirúrgico de Enfermedades Digestivas.

MANTÉN A RAYA CIERTOS ALIMENTOS CON MUCHA SAL, AZÚCAR Y QUE CAUSAN HINCHAZÓN

A menudo no somos conscientes de la sal que consumimos, la mayoría procedente de alimentos procesados o de condimentos. “Para reducir el consumo de sal elige productos con menor contenido en sodio, reduce el consumo de aperitivos salados y evita añadir sal o salsas saladas como la soja a la hora de cocinar”, recomienda el doctor Rubén Bravo, portavoz del IMEO y experto en nutrición.

A la hora de comer, un truco sencillo es no poner sal en la mesa o sustituirla por especias para dar más sabor a los platos, incluso puedes añadirles verduras con fibra salteadas, que te ayudarán a incrementar el consumo de potasio.

DUERME MÁS Y MEJOR

El truco no menos importante para mantener tu tripa a raya es dormir a pierna suelta y a veces, si no notas que pierdas grasa abdominal puede ser por este motivo. Y es que un estudio de la Universidad de Chicago ha demostrado que mientras se hace dieta o se quiere perder grasa abdominal , dormir 8,5 horas seguidas por la noche hace que se pierda más cantidad de grasa.

Dormir poco o mal hace que aumenten los niveles de grelina, una hormona que estimula el hambre, y disminuye los de leptina, que indica al cuerpo satisfacción al comer. Por lo tanto, la falta de un sueño adecuado lleva a desear comidas con más cantidad de grasa y carbohidratos. También aumenta el cansancio del día a día, por lo que además de acabar comiendo más y peor, también se tiende a hacer menos ejercicio.

NO COMAS A TODAS HORAS

Si eres de las que desde el momento en que te despiertas hasta que te vas a la cama estás comiendo o ingiriendo más calorías de la cuenta, aumentarás tu grasa abdominal. Si deseas perderla, intenta un ayuno intermitente como recomienda el experto en nutrición y fitness, Edgar Barrionuevo. Un ejemplo de ello es comer durante ocho horas durante el día y ayunar durante las otras 16 horas para permitir a tu cuerpo utilizar las reservas de grasa para perder tripa.

Cuidado con el queso rallado: a veces es otra cosa

noviembre 15, 2018

Al buscar uno para hacer pizza o pasta caseras, es importante buscar la palabra ‘queso’ en el etiquetado. Si no está presente, probablemente estemos ante un producto totalmente diferente

Alimente El Confidencial, por Ana Durá

Nos proponemos preparar una pizza casera. Todo parece perfecto y de lo más saludable. Solo nos falta el queso. Tenemos prisa, así que cogemos el primer rallado que vemos… et voilà, acabamos de arruinar un estupendo plato con algo que, desde luego, no es queso.

Ya en 2014, la OCU lanzó el aviso de que este producto era un impostor, pues “no todos los quesos rallados están elaborados únicamente a partir de queso”, asegura. Así, este organismo explica en un informe que “hay productos elaborados a partir de una mezcla de queso natural con otros ingredientes como la mantequilla, las proteínas de leche, las sales fundentes, los conservantes o los almidones”.

Restos de excedentes y piezas defectuosas

Parece que poco o nada queda de la filosofía empresarial que en principio encontrábamos en estos productos, pues con ellos se pretendía dar salida a los restos, los excedentes y las piezas defectuosas que no se podían vender. Según recalcan en la OCU, estos ‘quesos‘ han evolucionado hasta un “producto final en sí, elaborado ex profeso para fundirse, gratinarse y proporcionar un agradable sabor a una amplia variedad de platos”.

A veces, podemos toparnos con ingredientes tan sorprendentes como el aceite de palma, que es el rey de la ubicuidad. Moisés Chacón, autor de ‘No + aditivos’, asegura en su vídeo dedicado a este tema que si “no nos fijamos bien en los ingredientes, en vez de queso rallado puede que acabemos comprando virutas de grasa de palma. Para evitar este tropiezo, debemos evitar las denominaciones genéricas como ‘rallado’ y buscar siempre en la etiqueta la palabra queso”. Chacón asegura también que en los supermercados podemos encontrar tres tipos de rallado: queso, queso fundido y sucedáneo de queso. “Lamentablemente, la legislación permite que bajo denominaciones tan genéricas como rallados para pizza se vendan otros productos que no tienen nada de queso. En realidad, no están mintiendo porque en ningún momento utilizan la palabra queso, hablan de rallados, pero resulta evidente que la mayoría de los que lo adquieren creen estar comprando queso rallado”, añade.

Según la OCU, la industria aprovechaba los excedentes del queso o piezas defectuosas

Siguiendo esta tendencia, nos topamos con marcas que usan grasa de palma y hasta nueve aditivos distintos para que esta “cosa”, subraya Chacón, parezca queso. Y lo peor es que no es el único caso donde el fabricante busca únicamente “ahorrarse materia prima de calidad”, concluye el experto. Por lo tanto, su consejo es, una vez más, que adoptemos la costumbre de leer el etiquetado de los productos. Un hábito que evita desagradables sorpresas, pero que solo practica uno de cada tres consumidores.

Otra manera sabia de esquivar estos sucedáneos es la que nos propone la OCU, que anima a comprar el queso en cuñas o trozos. “Rallar el queso en casa no es tan cómodo como comprarlo ya preparado, pero suele ser la opción más sabrosa. Y el sobrecoste no es demasiado elevado: 11 euros/kg si compra el emmental en trozos, por los 8,80 euros/kg del emmental ya rallado. Además, nos proporcionan un buen truco por si acaso nos excedemos rallando y nos sobra una pequeña cantidad que, obviamente, no debemos tirar”, aconseja. Asimismo, la OCU recomienda “congelar la parte del queso recién rallada que haya sobrado, evitaremos que se enmohezca. De hecho, se puede congelar la pieza entera y rallarla así, es incluso más cómodo; y las pequeñas hebras se funden en un instante”.

Lamentablemente, este último consejo resulta un tanto discutible, pues aunque los expertos de la Agencia de Alimentos Británica (FSA) aseguran que “se puede congelar casi todo”, ciertos alimentos pierden cualidades en el proceso y el queso es uno de ellos. Bajo esta premisa, los quesos más tiernos son los más aptos para su congelación; los curados, en cambio, no.

Celulosa en el queso

Según un estudio realizado por el medio Bloomberg News, muchos de estos quesos rallados llevan celulosa, un derivado de la madera que evita el apelmazamiento del queso. En realidad, no pasa nada siempre que no exceda el límite establecido pero, al parecer, algunas de marcas lo rebasan con creces.

En Estados Unidos, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA por sus siglas en inglés) autoriza la inclusión de este aditivo, siempre y cuando no supere un determinado porcentaje del producto. En España, también se emplea la celulosa -E460- para la elaboración de rallados, además de otros muchos productos.

Queso entero, el colmo del sabor

Sin embargo, si no queremos perdernos nada del sabor de un buen queso, los cánones mandan que no lo compremos rallado. Según argumentan en la web Gastronomía y Vino, recurrir al queso rallado -cuando es auténtico- es un hábito en el que todo el mundo incurre, sobre todo con variedades como el parmesano y el pecorino. No obstante, este formato provoca que desperdiciemos gran parte del producto. “En ese estado, todas las partículas del queso están más expuestas al aire, a diferencia de si estuviera completo. Por eso, pierde mucho más rápido sus características y no se pueden apreciar esos ricos sabores y la textura que adquirió durante el proceso de maduración”, detallan.

Ser más felices, una cuestión de alimentación

noviembre 8, 2018

Ingerir ciertos nutrientes y alimentarse saludablemente puede ayudar a mejorar el estado de ánimo.

El Tiempo por Pablo Gutman (EFE Reportajes, con información de Europa Press)
Asumir hábitos de vida saludable y comer de forma sana está de moda. Más allá de los beneficios físicos de combinar estas dos prácticas, cada vez son más los expertos que señalan la relación directa entre lo que se ingiere y una mayor estabilidad emocional. Según la dietista integrativa de Harvard Medical School, Neus Elcacho, todo lo que se hace, piensa y se come a lo largo del día aleja o acerca a las personas de la felicidad. “Las emociones forman parte de nuestro organismo, y si comemos muchos azúcares o alimentos procesados tendremos consecuencias a este nivel”, asegura.
Autora del libro ‘La dieta de las emociones’, la experta aconseja seguir una dieta consciente, nutritiva y responsable en la que la persona sepa en todo momento que está ingiriendo teniendo en cuenta los valores nutricionales de los alimentos. “La digestión es la base de todos nuestros problemas; en el aparato digestivo es donde se absorben todos los tóxicos y los nutrientes. En el intestino, por ejemplo, tenemos una cantidad de neurotransmisores y hormonas impresionantes, por lo que cuanto más limpio y operativo esté, todo irá mejor”, subraya.
La médica y nutricionista Odile Fernández define estos neurotransmisores como las “moléculas de la felicidad”. Su tarea es la de transmitir todas las acciones ordenadas por el cerebro y modulan las emociones.

Contra la depresión

Según Fernández, una dieta basada en el mundo vegetal, que priorice la ingesta de frutas, hortalizas, legumbres, semillas y frutos secos, ayuda a aumentar la síntesis de estas moléculas relacionadas directamente con el buen humor, como son la serotonina, la melatonina, la dopamina y la noradrenalina. Este tipo de dietas pueden ayudar a las personas con depresión o mayor probabilidad de desarrollar esta enfermedad a prevenir sus efectos. “La depresión se relaciona con la inflamación crónica. La carne es proinflamatoria, por eso se aconseja reducir su presencia” y reemplazarla por alimentos ricos en omega 3, “con un gran poder antinflamatorio”. En este grupo se encuentra también el pescado azul, como la caballa o las sardinas.
Carmen Escalada, diplomada en nutrición y dietética, destaca la importancia de consumir alimentos ricos en magnesio, “un mineral que interviene en la producción de energía, aumentando nuestra vitalidad”. Y añade que los carbohidratos también son importantes para la felicidad por su alto contenido en glucosa, nutriente necesario para el correcto funcionamiento del cerebro. Eso sí, advierte, en cantidades sensatas.
En cuanto a los buenos hábitos que se deben adoptar a la hora de comer y que favorecen la estabilidad emocional, el principal es evitar las grandes ingestas de alimentos o atracones. “Psicológicamente, nos generan un sentimiento de culpa muy fuerte”, señala Andrea Marqués, del Instituto Médico Europeo de la Obesidad.
También, añade Escalada, es importante aprender a disfrutar de las comidas. Recomienda comer en un ambiente tranquilo, masticar despacio y disfrutar de cada bocado y de sus características organolépticas (sabor, olor y textura). De esta manera, prosigue, “se puede identificar mejor nuestro nivel de saciedad y, seguramente, ingeriremos menos cantidad de comida. El efecto son digestiones menos problemáticas”.
Estos son los diez alimentos que más potencian la estabilidad emocional y los diez más perjudiciales de acuerdo con las médicas:

Los diez más felices

1. Cacao puro y vainilla sin azúcares.
2. Pan de calidad elaborado a partir de harina integral que no sea de trigo ni incluya levadura y sal.
3. Semillas.
4. Frutos secos, por su alta presencia de micronutrientes, aminoácidos y grasas.
5. Verduras, frutas y germinados.
6. Alimentos con omega 3: semillas de chía, lino y sus aceites, y pescado azul pequeño, como sardinas, boquerones y anchoas.
7. Huevos ecológicos.
8. Carne de calidad en pequeñas cantidades (dos o tres veces a la semana).
9. Aceite de oliva y aguacate.
10. Agua: “No es un alimento, pero es esencial. Una deshidratación puede provocar cefaleas, bajadas de tensión y desconcentración”, aclara Neus Elcacho.

Los diez más nocivos

1. Todo lo que contenga azúcares añadidos, como la bollería, los zumos, las bebidas con gas, las galletas, las magdalenas y el chocolate convencional.
2. Alimentos elaborados con aceite de palma refinado o grasas trans.
3. Cereales de desayuno o pasta y arroz refinados (no integrales).
4. Alimentos procesados a los que se haya añadido fructosa, melaza, jarabe de maíz, sorbitol, maltitol o xilitol.
5. Bebidas con alcohol.
6. Pizza convencional.
7. Perros calientes.
8. Hamburguesas de cadenas de comida rápida.
9. Exceso de sal.
10. Alimentos con glutamato monosódico.

PABLO GUTMAN
EFE Reportajes
@EFEnoticias
* Con información de Europa Press

Paladeando Halloween sin ‘monstruosas calorías’

octubre 22, 2018

Canarias 7, por Ricardo Segura (Efe) / Madrid

Niños y adolescentes, pero también cada vez más jóvenes y adultos disfrutan de los juegos, disfraces, bailes, espectáculos, filmes y actividades que se desarrollan en torno a la víspera de Todos los Santos. Otro de los grandes motivos de disfrute en esta particular jornada son las comidas, bebidas y golosinas muy calóricas, que se consumen a menudo en abundancia y sin control, llevados por el arrebato festivo.

7.000 calorías de media

Si no prestamos atención a lo que ingerimos, la ‘Noche de Brujas’ puede aportar a nuestro organismo una enorme cantidad de ‘monstruosas calorías’, provenientes de comidas muy energéticas y poco nutritivas que, ‘por arte de magia’, nos harán aumentar de peso y nos provocarán malestar digestivo. «Durante Halloween los niños, jóvenes e incluso los adultos pueden consumir una gran cantidad de alimentos con abundantes grasas, azúcares, harinas refinadas, así como alcohol», confirma a Efe Rubén Bravo, experto universitario en nutrición y gastronomía del Instituto Médico Europeo de la Obes idad (IMEO). Según este experto, ese consumo excesivo de comidas y bebidas calóricas y poco nutritivas puede acabar en problemas digestivos, como nauseas, vómitos, inflamación abdominal, gases, estreñimiento o diarrea, acidez y pesadez estomacal. Los menores suelen consumir una media de 7.000 calorías diarias el día de Halloween.

Consejos

-«Recuerde que Halloween es una noche, y debemos concentrar los excesos solo en esas horas, evitando consumir en los días posteriores los sobrantes de dulces, alcohol y comida», señala.

-«Procure sustituir las bebidas azucaradas y/o con cafeína, por divertidos batidos naturales de frutos rojos con zumo de naranja en forma de bebida de Drácula

– Para el día siguiente, realizar una dieta muy saludable y ligera, a base de alimentos frescos y poco grasientos como la verdura, pescado, lácteos con 0% de grasa y una cantidad moderada de pan integral.

– Las formas de cocinar en los días que siguen a Halloween deben ser lo más sencillas posible evitando guisos y condimentos excesivos y optando por las ensaladas, los caldos de verduras, el pescado o pollo a la plancha y alguna pieza de fruta.

Éstos son los sustitutos más saludables del azúcar

octubre 8, 2018

Marca CuidatePlus, por Joanna Guillén Valera

El azúcar es uno de los principales causantes de la obesidad y del sobrepeso en todo el mundo y del desarrollo de enfermedades cardiovasculares vinculadas a su uso, como la diabetes.

Según la OMS, el consumo de azúcar no debería superar el 10 por ciento de la ingesta calórica total “por sus efectos nocivos derivados de un consumo abusivo”, señala Carmen Escalada, nutricionista clínica del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

En concreto, detalla, “nos aporta calorías vacías, favoreciendo la subida de peso y grasa corporal; aumenta el riesgo de padecer diabetes y/o enfermedades cardiovasculares y hepáticas, afecta negativamente a la memoria y está relacionada con la aparición de diversos tipos de cáncer”, describe.

Restringir su consumo y eliminarlo de la dieta por completo sería la solución perfecta para prevenir todos estos problemas, pero no es tan fácil. “Nos gusta el sabor dulce del azúcar porque nos da sensación de placer”, señala Escalada.

Su consumo “estimula la producción de dopamina lo que hace que sintamos placer y es este placer el que hace que cada vez necesitemos comer más puesto que nuestro cerebro se vuelve menos sensible a esta hormona”.  Asimismo, Amil López Viéitez, farmacéutica y experta en Nutrición, recuerda que “el azúcar activa el centro cerebral de recompensa y es muy adictivo, incluso más que algunas drogas”.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, lo primero que hay que hacer es “reeducar el paladar a los sabores dulces presentes en la naturaleza”, indica Escalada. Lo ideal, apunta Amil, es “ir  reduciendo la cantidad de azúcar que una persona necesita para endulzar el té, el yogur o los postres, pues el apetito se va educando, del mismo modo que una persona hipertensa se puede adaptar a comer sin sal”.

Como sugiere Escalada, algunas ideas serían:  “Ir sustituyendo latas de refrescos azucarados por agua o infusiones, cambiar el azúcar del café por especias como la vainilla o la canela o endulzar las recetas con frutas”.

Las alternativas más saludables

Si esto no fuera posible, las alternativas al azúcar más evidentes son los edulcorantes artificiales o la miel. A pesar de que estos poseen algunas ventajas con respecto al azúcar, desde su punto de vista, “no son la mejor opción puesto que mantienen el umbral del dulzor extraordinariamente alto, haciendo que no podamos disfrutar del verdadero sabor dulce de los alimentos”, destaca Escalada.

Así, la nutricionista aconseja siempre el uso de fruta fresca. “La manera más sencilla de endulzar los platos de manera saludable es usando fruta fresca madura o deshidratada (manzanas, plátanos, higos, peras…)  o verduras dulces como la calabaza, la zanahoria o la remolacha”.

Se pueden emplear “para hacer la masa de los bizcochos, salsas o siropes, tanto sola como mezclada con leche o bebida vegetal, y en ensaladas o guisos”.  Otra opción para endulzar serían los frutos secos (almendras, avellanas, pistachos, nueces o castañas) o ciertas especias como la canela o la vainilla.

Las otras alternativas del ‘súper’

Estas alternativas son, para las expertas, las mejores, pero no siempre las más prácticas ya que las personas no siempre tienen tiempo para guisar o hacer sus propios siropes y recurren al supermercado en busca de lo más saludable.

Aquí, la miel y los edulcorantes artificiales son los más conocidos, pero hay otros como la panela, el aceite de ágave o la estevia con propiedades menos conocidas y que son buenas opciones.

La miel

Según Marqués, la miel es, en general, “un buen sustitutivo del azúcar blanco”. Está constituida fundamentalmente por fructosa, azúcar natural de la fruta, y además es rica en minerales y vitaminas del grupo B.

Aún así, “no debemos olvidar que se trata de un azúcar sencillo y por tanto, conviene limitar su consumo y en cualquier caso, destinarlo a momentos del día en los que el cuerpo requiere más energía”. Por ejemplo, la experta aconseja tomarla por la mañana o antes de realizar ejercicio físico, añadida a una tostada de pan integral o acompañando a un lácteo con frutos secos.

Por otro lado, no todas las mieles son iguales, las más naturales o ecológicas “se extraen directamente de los panales y se almacenan sin sufrir ninguna manipulación”. Por el contrario, otras mieles más comerciales “pueden llevar otro tipo de azúcares sencillos añadidos y/o aromas artificiales”.

Para su elección “debemos tratar de que sean mieles extraídas directamente del panal y también podemos escogerlas en función de nuestras preferencias de gusto, algunas tienen toques más florales o arbóreos más intensos”.

En general podemos tomar miel como sustitutivo del azúcar blanco “pero con moderación y en pequeñas cantidades”. Eso sí, “deben evitarla los pacientes diabéticos ya que al ser un azúcar simple su absorción es muy rápida y los personas en tratamiento de pérdida de peso”.

Sirope de Ágave

El sirope de ágave proviene de las pencas del ágave, planta similar al aloe vera. Como describe Marqués contiene fundamentalmente fructosa y glucosa y es rico en fructooligosacáridos, “beneficiosos para nuestra salud intestinal”.

La combinación de fructosa y glucosa “hace que tenga un menor índice glucémico que el azúcar blanco, por lo que su absorción es más lenta, lo que beneficia su proceso metabólico”, explica. Además, “tiene mayor poder endulzante, por lo que podemos emplear menos cantidad que de azúcar común”.

Sin embargo, su principal contra es que su proceso de elaboración es lento y complejo. Por eso, Marquéz aconseja fijarnos en que no sean procesados, “porque entonces su composición cambiará a exclusivamente fructosa y perderá los fructooligosacáridos y por tanto, su valor añadido”.

En general, como todos los endulzantes, “deben evitarlo las personas con diabetes o intolerancia a la glucosa y siempre debe consumirse en pequeñas cantidades y con moderación”. Si lo sustituimos por el azúcar común, “media cucharada de café sería suficiente para endulzar un café o una infusión”, aconseja. También puede emplearse en preparaciones como galletas o bizcochos caseros.

Stevia

Otra alternativa a la sacarosa (azúcar) y fructosa son los edulcorantes no nutritivos, tales como la sacarina, el aspartamo, la sucralosa y el ciclamato (entre otros) a los que se añade la estevia.

La estevia (SteviaRebaudiana Bertoni), informa Sonia Peinado, experta en Nutrición Pediátrica del IMEO, “es un arbusto perenne que pertenece a la misma familia que los crisantemos y que es originaria de las áreas tropicales y subtropicales de Sudamérica”. Los compuestos responsables de su dulzor (sus hojas secas son 30 veces más dulces que el azúcar de caña) “son los glucósidos que se encuentran en sus hojas”.

Distintos análisis de laboratorio han determinado que la este endulzante es “inocuo para la población en general, embarazadas, niños y diabéticos en las cantidades de IDR”. Además, “es rica en hierro, magnesio y cobalto” y, a diferencia de otros edulcorantes artificiales “no deja regusto metálico tras su consumo”.

Además, añade, “posee propiedades diuréticas y antioxidantes y su consumo habitual se ha relacionado con la mejora de la hipertensión y la diabetes, ya que promueve una disminución del exceso de glucosa en sangre y potencia la secreción de insulina”.

Aunque los estudios tampoco han encontrado efectos adversos derivados de su consumo, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) recomienda una ingesta diaria prudente, “de acuerdo a los datos publicados por los expertos del comité FAO/OMS 2008,  no superior a los 0-4mg/kg de peso/día de esteviol”.

Esto es importante tenerlo en cuenta dado que, según la experta, “algunos productos comerciales juegan con la mezcla de stevia y otros edulcorantes (como maltodextrina, sucralosa o ciclamato) no considerados inocuos”.

Panela

La panela es otro edulcorante que en los últimos años ha cobrado fama. Este producto “se prepara a partir del jarabe de la caña de azúcar”, informa Mireia Elías, nutricionista de IMEO. “Se pone a remojo, se hierve y moldea y se seca, antes de purificarlo para convertirlo en azúcar moreno”, describe. Además, “no se somete a ningún proceso químico ni de refinamiento”.

A diferencia del azúcar (constituido fundamentalmente por sacarosa) “posee glucosa, fructosa, proteínas, minerales (calcio, hierro y fósforo) y vitaminas (A, C, D, E, grupo B)”, por ello, se considera mejor opción que el azúcar. Además, “aporta menos calorías que el azúcar refinado”, asegura la experta.

Entre sus beneficios,  “fortalece el sistema inmune y el sistema óseo, ayuda a regular el ritmo cardíaco y y la transmisión del impulso nervioso y muscular”.

A pesar de estos beneficios, “no es recomendable para personas con sobrepeso u obesidad, diabetes y triglicéridos altos”.

En cuanto a la cantidad recomendada, “un adulto no deberá consumir más de 25 g. (equivalente a seis terrones de 4 gr.) de azúcares libres al día”. Por lo que a pesar de sus beneficios, “no debe ser nunca la base de ninguna dieta”

Platos combinados saludables para preparar en casa y llevar en fiambrera

octubre 4, 2018

Ensaladas como plato único, aptas para fiambrera

¿Eres de los que pide plato único o el menú entero? Solemos elegir la segunda opción en los restaurantes, debido a su precio más económico y el hecho de que incluye primero, segundo y postre, más el pan y la bebida; mientras que el plato combinado es mucho más práctico para elaborar en casa, porque nos ahorra tiempo y, además, nos lo podemos llevar para el trabajo en fiambrera.
¿Pero sabemos montar un plato único saludable y moderado de calorías? Las expertas en nutrición, dietética y gastronomía del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) sugieren varias opciones de platos combinados a base de carnes blancas, pescado, marisco, verdura, legumbres y arroz y pasta integral. Tomen nota.

Andrea Marqués, nutricionista dietista del IMEO nos indica cómo combinar la pechuga de pollo, el huevo, el atún y la sardina de lata dentro de un plato combinado para que aporte más saciedad y menos calorías, además de un toque de sabor gurmé.

  • Pechuga de pollo a la plancha, marinada previamente con mostaza de Dijon, acompañada de un aguacate asado y un puñado de arroz integral.

En este plato combinamos la proteína magra del pollo con el hidrato de carbono del arroz, que al ser integral tendrá menor índice glucémico. El aguacate es un fruto rico en ácidos grasos omega 3, carotenoides y que por su contenido en grasa saludable nos ayudará a sentirnos más saciados.

  • Huevo escalfado con ensalada de espinacas con queso fresco y nueces.

El huevo es una proteína de alto valor biológico que si la preparamos sin añadirle grasa será un gran aliado en nuestro proceso de pérdida de peso. Las espinacas son ricas en ácido fólico y fibra. En las nueces encontramos nuevamente una fuente de omega 3, y el queso fresco nos aportará calcio evitando de nuevo la grasa saturada de los quesos más curados.

  • Tataki de atún con base de tomate y ensalada de pepino aliñada con vinagre de Módena.

Aquí encontramos un plato ligero y bajo en calorías, pero muy saludable. Tenemos como base un pescado azul rico en omega 3 sobre una base de tomate cortado en tacos que nos aportará licopeno y otros antioxidantes como vitamina C. Por último, el pepino contiene magnesio, fibra y potasio por lo que nos ayudará a reducir la inflamación o retención de líquidos.

  • Ensalada de quinoa con maíz, brotes verdes, piñones y sardinas en lata.

La quinoa es un “seudocereal” que nos aporta hidratos de carbono de índice glucémico medio pero también proteína vegetal. Los brotes verdes son la base de nuestra ensalada, rica en vitaminas y minerales. Las sardinas nos aportan más proteína, en este caso animal, y nuevamente ácidos grasos omega 3 de calidad. Los piñones también son ricos en minerales, especialmente en zinc, esencial para mejorar la fertilidad, sobre todo en los hombres.

Carmen Escalada, nutricionista clínica y deportiva del IMEO, añade algunas opciones saludables de platos únicos a base de mariscos, pescado y pasta integral, completos en nutrientes, vitaminas y minerales, que nos proporcionará suficiente energía para realizar nuestras actividades cotidianas o, incluso, deporte al aire libre.

  • Salpicón de marisco langostinos, mejillones, pulpo, cebolleta, mezcla de pimientos y tomate.

Los ingredientes fundamentales de este plato son los mariscos que nos van a aportar proteínas de alto valor biológico así como vitaminas A, E y B; minerales como el selenio, el hierro o el zinc y ácidos grasos de la familia de los Omega 3.

El plato se completa con verduras que nos aportan agua, fibra y de nuevo, diversas vitaminas: C, B, A, y E.

De esta manera, logramos un plato refrescante, completo en cuanto a nutrientes y de bajo aporte calórico.

  • Kale con salmón marinado, cebolleta, tomates cherry y aliño de cítricos.

En este caso, la base del plato es el kale, una col con alto poder saciante debido a su contenido en fibra. Además, a pesar de aportar muy pocas calorías, es rica en nutrientes como el calcio, el magnesio, el potasio o las vitaminas A, C y K.

El salmón nos va a aportar proteínas de alta calidad así como grasas saludables y el resto de vegetales completarán el aporte vitamínico, de agua y fibra.

  • Bowl de espinacas con espirales de pasta integral, pollo a la brasa, tomate, cebolla dulce y salsa de frutos rojos.

Este es el plato más variado en cuanto a grupos de alimentos. Por un lado, hay verduras como las espinacas, el tomate o la cebolla que nos aportan fibra y numerosas vitaminas entre la que destaca la C imprescindible para combatir el efecto del sol sobre nuestra piel, si se realizan deportes al aire libre.

También contiene pasta integral, fuente de hidratos de carbono de asimilación lenta y que nos dan la energía necesaria para todas las actividades cotidianas.

El pollo es un alimento magro que contiene proteínas de alto valor biológico y, finalmente, los frutos rojos son potentes antioxidantes y ayudan a prevenir las infecciones urinarias.

Estefanía Ramo, nutricionista del IMEO y licenciada en Tecnología de los Alimentos, nos enseña cómo preparar y combinar las verduras para variar el concepto de “la típica ensalada”. Entre los platos sugeridos figuran legumbres con salteado de verduras o budín, y también una variante de ensalada denominada “tibia”. Tomen nota de las recetas.

  • Lentejas al curry con salteado de verduras (judías verdes, cebolla, pimiento rojo / verde, calabacín tomate) condimentado con curry, pimentón dulce, clavo, comino, laurel, aceite de oliva y sal.

La lenteja es una legumbre rica en hidratos de carbono, hierro y vitamina B y, es pobre en fibra si la comparamos con otras legumbres. Aporta poca grasa y es recomendable para regular los niveles de colesterol en sangre. Las verduras van a aportar a este plato gran cantidad de vitaminas del grupo B, C, antioxidantes, minerales. Por último, las especias aportan el sabor particular al plato, en especial el curry y, el aceite de oliva es muy beneficioso para la salud (previene muchas enfermedades cardiovasculares).

  • Budín de verduras (huevos batidos, rellenos de judías verdes, cebolla y pimientos verdes, cuajados en el horno en un molde), condimentado con sal y pimienta.

Las verduras van a aportar a este plato gran cantidad de vitaminas del grupo B, minerales, fibra y sustancias de acción antioxidante. El huevo sumará proteínas de alta calidad biológica y grasas. Por último, la pimienta tiene acción antioxidante.

  • Ensalada tibia de garbanzos y pimientos (cebolla, diente de ajo, tomate triturado, aceite de oliva, pizca de sal y orégano, al gusto).

El garbanzo es una legumbre que posee unas características nutritivas muy interesantes. Entre los nutrientes más significativos se encuentran hidratos de carbono complejos, proteínas vegetales, vitaminas y fibra. Además, los garbanzos contienen muy poca grasa.
Los pimientos rojos, otro de los ingredientes protagonistas de esta receta, son hortalizas en las que destaca la presencia de vitamina C. En su composición abundan minerales como el potasio y el magnesio, nutrientes saludables para el sistema nervioso y muscular, entre ellos el corazón. También son ricos en licopeno, el pigmento que les da el color rojo tan particular, y al cual se le atribuyen propiedades antioxidantes.

Los 30 mejores alimentos del mercado, indispensables en nuestra mesa

octubre 1, 2018

Tras un exhaustivo análisis de los alimentos frescos mínimamente procesados (lavado, cortado, empaquetado o congelado) presentes en nuestro mercado, los expertos en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) han elaborado una lista de 30 productos de alto valor biológico entre ellos frutas, verduras y hortalizas, pescado y moluscos, carnes y huevos, legumbres, cereales y semillas, frutos secos y especias— que no pueden faltar de nuestro menú semanal y que, adecuadamente distribuidos y combinados, nos proveerán un balance nutricional óptimo con beneficios adicionales para la salud.

A la hora de elaborar la lista, los especialistas han evaluado tales características de los alimentos, como valor nutricional, biodisponibilidad (en qué parte los micronutrientes son metabolizados por nuestro organismo), aporte calórico, efectos beneficiosos en la salud o en la prevención de ciertas enfermedades, contraindicaciones, cantidad recomendada diaria o semanal, precio (económico, asequible o elevado) y posibles riesgos de contaminación.

1. Cerezas 62 kcal/100 g Primavera y verano Precio asequible  Actúan como “aspirina natural” y ayudan a mitigar el dolor de cabeza. Ricas en potasio y con un efecto diurético, contribuyen a controlar la hipertensión. Además de fibra, ácido fólico y antioxidantes, aportan antocianinas –mayor que en cualquier otra fruta y de alta absorción– que neutralizan la acción de los radicales libres sobre las células de la piel ayudando a mantener su aspecto más joven. Es importante lavarlas adecuadamente para evitar posibles trazas de plaguicidas y pesticidas. Lo ideal sería tomar una ración al día (7-10 cerezas) dentro de las tres raciones de fruta recomendadas para consumir a diario.

2. Kiwi 55 kcal/100 g Otoño e invierno, de precio asequible
Alimento saciante con más de un 80% de agua y alto contenido en fibra, ideal para combatir el estreñimiento. Su aporte de antioxidantes y vitamina C, mayor que la que obtenemos de la naranja, potencia el sistema inmune y promueve la regeneración celular. Sus propiedades diuréticas ayudan a eliminar la retención de líquidos y facilitan la digestión. Su vitamina E mejora la circulación de la sangre. Se puede consumir a diario, excepto en casos de alergia o problema renal.

3. Naranja 42 kcal/100 g Anual Económico
Un cítrico muy completo con múltiples propiedades de las que destacamos su elevado contenido en flavonoides, con efectos antioxidantes, antiinflamatorios y antitumorales; en carotenoides, relacionados con la prevención de distintos tipos de cáncer y con un poder cardioprotector y en pectina, una fibra soluble con efecto saciante que contribuye a reducir los niveles de colesterol. Es mejor tomar la pieza entera o el zumo con la pulpa que concentra la mayor cantidad de vitamina C y así favorece la absorción intestinal del hierro. Se puede consumir a diario, excepto en casos de acidez, reflujo gastroesofágico o migraña.

4. Manzana 53 kcal/100 g Anual Económico
La fruta que debemos tomar antes de hacer deporte! Proporciona energía y activa el metabolismo. Es ideal para cualquier régimen, debido a sus propiedades diuréticas, depurativas, saciantes, promovidas por su alto contenido en pectinas. Éstas se encuentran en la piel junto con el ácido ursólico que ayuda al crecimiento muscular, de modo que conviene comerla sin pelar, tras un lavado adecuado. Se recomienda un consumo diario, ya que puede prevenir enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer, regular los niveles de colesterol y favorecer a la memoria. Es la única fruta válida como laxante o astringente, según como se consuma.

5. Mango 67 kcal/100 g  Anual Económico
Refrescante, jugoso y digestivo, nos aporta la cantidad diaria recomendada de vitamina C, que fortalece nuestro sistema inmune y magnesio, necesario para fijar el calcio y el fósforo en los huesos. Es rico en hierro y fibra que respectivamente ayudan a combatir la anemia y el estreñimiento. Tiene un perfil bajo en calorías, grasas y sodio, que lo hace perfecto para la pérdida de peso y la prevención de enfermedad cardiovascular. Se aconseja un consumo frecuente, excepto en casos de embarazo o problemas renales.

6. Granada 34 kcal/100 g Temporada Asequible 
Apenas produce un 36% de desecho de materia prima, siendo 100% biodegradable. Esta fruta baja en calorías y sodio, rica en potasio y libre de colesterol es perfecta para dietas de control de peso y para personas con hipertensión. Contiene polifenoles, con acción astringente y antiinflamatoria en la mucosa del tracto digestivo, siendo útil en casos de diarrea. Destaca por su acción antitumoral y dificulta la formación de metástasis. Se desaconseja, si se toman ciertos medicamentos porque el zumo de esta fruta puede inhibir su efecto.

7. Platano 94 kcal/100 g Anual Económico
El complemento deportivo ideal, rico en magnesio y vitaminas B6 y C. Con la ingesta de un plátano maduro cubrimos el 23% del potasio diario que nuestros músculos necesitan para contraerse. Además, es muy recomendado en casos de trastornos gastrointestinales. La pulpa de plátano tiene bajo contenido proteico y lipídico, en contraposición a sus altos valores de hidratos de carbono, de los cuales la mayoría son azúcares. No está contraindicado para diabéticos que vayan a hacer ejercicio. Aunque es 100% biodegradable, genera mucho residuo, ya que sólo consumimos la parte interior.

8. Brócoli 38 kcal/100 g Temporada Asequible
Destaca por sus proteínas de alto valor biológico y un bajo contenido lipídico y de azúcar. Aporta fibra, vitaminas, minerales: hierro, fósforo, potasio y azufre, con cierto poder antimicrobiano. Un consumo frecuente puede reducir la glucosa en sangre, mejorar el perfil lipídico y estrés oxidativo y proteger frente a algunos tipos de cáncer y tumores del tracto gastrointestinal. No todo son ventajas ya que puede producir inflamación de la glándula tiroides, impidiendo la asimilación del yodo en personas predispuestas.

9. Kale 45 kcal/100 g Anual Asequible
Un alimento muy completo, bajo en calorías y rico en vitaminas, fibra y calcio de biodisponibilidad alta. Presenta muy pocos antinutrientes (fitatos, tanitos u oxalatos) en comparación con otras hojas verdes y es perfecto para llegar a los requerimientos de proteínas y hierro de personas que siguen dietas veganas. Permite reponer electrolitos después del ejercicio, protege el sistema cardiovascular y ayuda a “matar el hambre” con su efecto de saciedad.

10. Tomate 19 kcal/100 g Anual Económico
A pesar de su consistencia acuosa y baja en calorías, el tomate es muy nutritivo y rico en fibra, fósforo, potasio y vitaminas del grupo B, C, D y A. Además de que estos compuestos son bien asimilados por el organismo, ayudan a la absorción de otros como el hierro. Otro plus a destacar es el licopeno, un potente antioxidante que ayuda a prevenir tanto el cáncer, como enfermedades cardiovasculares y neurodegenerativas. No obstante, puede contener metales procedentes de los suelos de cultivo.

11. Espinacas 31 kcal/100 g Anual Económico
Bajas en proteínas, lípidos y azúcares, destacan por su alto porcentaje de fibra que mejora el tránsito intestinal y tiene un papel protector en cuanto a enfermedades cardiovasculares y cáncer de colon. Aporta magnesio, potasio y hierro, así como betacarotenos con efectos antioxidantes y protectores de la degeneración visual (cataratas). Debido a su contenido en ácido oxálico, combinado con ciertos minerales que contiene, puede producir cristales que empeoren procesos de cálculos renales, artritis o reuma, por lo que se recomienda un consumo moderado.

12. Pimiento rojo 37 kcal/100 g Anual Económico
Su color rojo indica más riqueza en antioxidantes y en capsaicina, un componente con efecto antibiótico y analgésico. Al ser rico en vitamina C, refuerza nuestro sistema inmunitario y favorece la absorción de hierro obtenido de otros alimentos. Todo ello le hace perfecto para evitar los típicos resfriados invernales. Además, igual que el tomate, contiene licopeno (con gran poder anticancerígeno) y nicotina, principio activo con acción neuroprotectora, que en pequeñas dosis protege frente a la enfermedad de Parkinson.

13. Cebolla 23 kcal/100 g Anual Económico
Nutricionalmente ligera, con un 90% de composición acuosa e importante cantidad de fibra y minerales, la cebolla es el remedio natural por excelencia para depurar toxinas, mejorar la digestión, combatir la tos, la inflamación y la retención de líquidos. Su característico olor procede de los flavonoides y compuestos azufrados (antocianos y quercetina) que se asocian a una función antioxidante, hipotensora y de actividad antiagregante con bajada del colesterol “malo”.

14. Ajo 118 kcal/100 g Anual Económico
Los mismos componentes que causan el sabor y aroma picante del ajo (alicina y sulfuro de dialilio) son responsables de sus propiedades beneficiosas. Su consumo facilita la digestión, hace que absorbamos los nutrientes más eficientemente y optimiza las funciones del páncreas y el hígado. Es el antibiótico natural por excelencia, pues refuerza nuestro sistema inmunitario, actúa como antiinflamatorio y favorece la circulación. Si se toma medicación anticoagulante, conviene consultar al médico para evitar interferencias.

15. Sardina 140 kcal/100 g Anual Asequible
Aporta proteínas de alto valor biológico, ácidos grasos omega 3, vitaminas A, D, E, K y del grupo B, fósforo y magnesio. Debido a su tamaño pequeño, tienen menor riesgo de estar contaminadas con metales pesados. Entre sus beneficios, reduce el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, favorece el crecimiento y reparación de piel y mucosas, y ayuda a mantener el sistema inmunitario y nervioso. Es mejor consumirlas sin espina, porque el calcio presente en ésta inhibe la absorción del hierro. Se puede incorporar al menú una vez a la semana dentro de las 2-3 raciones de pescado azul recomendadas.

16. Bacalao 74 kcal/100 g Anual salado, fresco Asequible
Es el pescado blanco con menos grasa que explica su aporte calórico bajo. Contiene vitamina B5 o ácido pantoténico, el cual nos ayuda a reducir el estrés y las migrañas. Rico en fósforo, ayuda a mantener la resistencia física y psíquica, aportando un extra de energía, promoviendo las funciones biológicas del cerebro y fortaleciendo los huesos. Lo ideal es tomarlo con un chorrito de limón exprimido que añade vitamina C y mejora la absorción de hierro. Se puede consumir una vez a la semana dentro de las 2-3 raciones de pescado blanco recomendadas.

17. Mejillón 60 kcal/100 g Anual Asequible
Con un 90% de agua en su porción comestible, apenas aporta hidratos de carbono y lípidos que los hace ideales en dietas de pérdida de peso. Tiene elevada carga proteica de alto valor biológico, así como elevado contenido en sodio, calcio, hierro, iodo, selenio y vitamina B12. Al consumir mejillones nos aseguramos cubrir el 100% de los requerimientos de estos dos últimos nutrientes, por tanto la cantidad recomendada es de 1-2 raciones a la semana.

18. Conejo 133 kcal/100 g Anual Económico
Destaca por su elevado aporte de proteínas de alto valor biológico que favorece su biodisponibilidad y por ser rico en minerales como el zinc, el magnesio o el hierro y vitaminas del grupo B. Al mismo tiempo, su concentración de grasas saturadas, colesterol, sodio y ácido úrico es muy baja, por tanto es una carne idónea para aquellos que quieran bajar de peso o que padezcan de hipertensión o hiperuricemia. No suele presentar problemas de contaminación y se puede consumir 1-2 veces por semana.

19. Solomillo de ternera 103 kcal/100 g Anual Asequible
Un alimento constituido fundamentalmente por proteínas de alto valor biológico, cinc, hierro y vitamina B12. Tanto sus proteínas, como el hierro que contiene son absorbidos en gran parte por el organismo, por lo que su consumo resulta ventajoso para personas con anemia. Por el contrario, no conviene abusar de él ya que puede provocar hiperuricemia y enfermedad renal, hepática u ósea, debido al exceso de proteínas. Esta es la razón por la que la OMS recomienda moderar el consumo de carnes rojas, sin exceder los 300 g por persona a la semana.

20. Huevo 141 kcal/100 g Anual Económico
Uno de los alimentos más completos que existen, constituido por proteínas de alta calidad, grasas saturadas y poliinsaturadas, colesterol, vitaminas liposolubles (A, D, E) e hidrosolubles (B12) y minerales como el hierro y el zinc. Se trata de un alimento muy saciante, fácil de digerir, con poder antioxidante y retardante de la neurodegeneración. Además y, en contra de lo que se había pensado, protege frente a la diabetes, el cáncer o las cardiopatías. Se recomienda tomar 3-4 huevos a la semana.

21. Lentejas 351 kcal/100 g Anual Económico
A la hora de tomar lentejas lo ideal es combinarlas con arroz, que aumentará la calidad de la proteína y añadiéndoles un pimiento rojo que les aportaría la vitamina C necesaria para la absorción del hierro que contienen. Son un aperitivo muy saludable, cuando se toman en forma de hummus con crudités de verduras y hortalizas. También aportan ácido fólico, tan necesario en el embarazo. Se recomienda consumir una ración de lentejas dentro de las dos recomendadas de legumbres a la semana.

22. Chía 479 kcal/100 g Anual Económico
Un alimento altamente nutritivo, rico en proteínas, omega 3, fibra y compuestos antioxidantes como los flavonoides. Su gran versatilidad y el aprovechamiento que el organismo hace de ellas, las convierten en una buena opción para cubrir los requerimientos de proteínas en dietas veganas y para combatir el estreñimiento. Se recomienda tomar 25 g al día en yogures o ensaladas y consultar al médico en caso de tratamiento con anticoagulantes.

23. Semillas de lino 534 kcal/100 g Anual Económico
Potente antioxidante rico en fibra, manganeso, vitamina B1 y omega 3; las semillas de lino son ideales para incorporar en dietas de pérdida de peso, ayudan a reducir el colesterol y a combatir el estreñimiento. Refuerzan la salud digestiva y contribuyen a disminuir la inflamación intestinal, por lo que son perfectas para enfermos de Chron. Poseen lignanos, con actividad estrogénica, que alivian los síntomas de la menopausia. Se recomienda tomar 1 cuchara al día en ensaladas o mezcladas con el yogur.

24. Centeno 335 kcal/100 g Anual Económico
Bajo en grasa, pero altamente energético. Por ser rico en hidratos de carbono de bajo índice glucémico no está contraindicado para diabéticos. Su consumo está relacionado con menor incidencia de enfermedad cardiovascular y bajada de la presión arterial. Debido a su alto contenido en fibra soluble, está indicado para personas sedentarias o encamadas, así como en casos de alteración o disminución del ritmo intestinal. Se puede tomar a diario dentro de las 24 raciones de cereales integrales recomendadas.

25. Maíz no trasgénico 100 kcal/100 g Anual Asequible
Es el único cereal que aporta provitamina A o betacaroteno, el cual refuerza nuestro sistema inmune. Uno de los alimentos más ricos en vitamina B1, relacionada con la memoria y la concentración. Su consumo reduce el riesgo cardiovascular y cerebral, ya que disminuye los niveles sanguíneos de homocisteína, un potente factor de riesgo. Se puede tomar con frecuencia dentro de las 2-4 raciones de cereales completos que se recomiendan tomar al día.

26. Almendras 604 kcal/100 g Anual Elevado
Muy energéticas y con alto contenido en grasas insaturadas que mejoran la salud cardiovascular. Contienen en baja medida carbohidratos y proteínas de alto valor biológico. Poseen efecto laxante por la cantidad de fibra y son fuente alternativa de calcio. Aportan hierro, fósforo, magnesio, potasio, zinc, vitaminas E y del grupo B, que en crudo o tostadas son ideales para deportistas y personas en etapas de crecimiento. La ración diaria es de unos 25-30 g (5-7 almendras) dentro de las 3-7 raciones de frutos secos recomendadas por semana.

27. Nueces 600 kcal/100 g Anual Elevado
Ricas en omega 3, vitaminas (B6, ácido fólico y E) y minerales (magnesio), contribuyen al adecuado funcionamiento de los sistemas cardiovascular, nervioso y circulatorio, gracias a su buena biodisponibilidad. Uno de los principales contaminantes de las nueces son las aflatoxinas, pero su presencia se da fundamentalmente en países muy cálidos y húmedos, por tanto la denominación del origen es muy importante a la hora de hacer la compra. La ración diaria es de unos 25-30 g (5-7 nueces) dentro de las 3-7 raciones de frutos secos recomendadas por semana.

28. Cúrcuma 364 kcal/100 g Anual Asequible
Con alta concentración de carbohidratos y sodio y conocida como E-100 en la industria alimentaria, la cúrcuma se utiliza como saborizante y colorante alimenticio que destaca por su color anaranjado. Se ha relacionado científicamente con efectos hepatoprotectores, reducción de la inflamación en casos de artritis, prevención de arteriosclerosis, mejora de desórdenes respiratorios y gastrointestinales, así como de afecciones de la piel como psoriasis o eczemas. Se recomienda un consumo diario sin superar los 0,3mg por kilo de peso.

29. Perejil 35 kcal/100 g Anual Económico
Sus propiedades se deben a la acción antioxidante y vasodilatadora de dos de sus componentes, flavonoides y miristicina, que favorecen el correcto funcionamiento de nuestro sistema circulatorio. No obstante, hay que moderar su ingesta a cantidades pequeñas (la ración es de aprox. 1 g), ya que los oxalatos que contiene dificultan la absorción de calcio y hierro y porque en exceso podría resultar tóxico. Por ello siempre debe ser un ingrediente en nuestros platos que aporta sabor y nunca la base.

30. Té verde 0 Kcal/100 gr Anual Económico
Acalórico, destaca por su aporte en vitamina C y catequinas, antioxidantes que contribuyen a aumentar la termogénesis y oxidación de la grasa, contribuyendo a la pérdida de peso. Se relaciona con la disminución del colesterol en sangre y reduce la incidencia de lesiones ateroescleróticas y trombos. Se debe limitar su consumo diario a 5 vasos y consultar a un especialista, si se padece enfermedad cardíaca o si se toman medicamentos.

Fuente: Análisis realizado por el Departamento de Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) sobre los alimentos mínimamente procesados disponibles en el mercado nacional de España.  En el estudio han participado Rubén Bravo, experto en nutrición y gastronomía; Andrea Marqués, nutricionista y dietista; Mireia Elías, nutricionista, Sonia Peinado, experta en nutrición pediátrica.

Un desayuno incompleto o la ausencia del mismo, responsable de futuros sobrepeso infantil y fracaso escolar

septiembre 26, 2018

Los niños y adolescentes que acuden al colegio sin desayunar o sin realizar un desayuno completo, a la larga, engrosan las cifras de sobrepeso y obesidad infantil, según el Instituto Médico Europeo de la Obesidad, IMEO, y el Estudio Aladino  que cita la ausencia de desayuno, junto al sedentarismo, como las principales causas de los kilos de más, por ello es bueno inculcarles lo necesarios que son los desayunos sanos.

Axarquiaplus.es

“Y no hay que olvidar que los niños y adolescentes con sobrepeso y obesidad presentan más problemas óseos y musculares; tienen mayor riesgo de desarrollar diabetes, hígado graso y asma; entran en la pubertad antes que sus compañeros y, en general, muestran una autoestima más baja”, apostilla Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del IMEO. “Muchos niños omiten el desayuno por las prisas de los padres para ir a trabajar, porque a esta hora temprana tienen más sueño que hambre o porque están hartos de comer el mismo plato cada día”, anota Bravo.

“Por otra parte, a la hora del descanso, el hambre hará que el menor sea más susceptible de comer los “bollos” (pasteles industriales) y las golosinas que suelen estar presentes en las máquinas expendedoras y que provocan estímulos fuertes por las subidas de azúcar, pudiendo inducir una cierta dependencia ”, añade. Un niño de 3 años, por ejemplo, necesita unas 1.300 calorías diarias, y si tiene 12 años, cerca de 2.200. Podemos calcular la cantidad de calorías recomendada, partiendo de una base de 1.000 calorías y añadiendo 100 por cada año de edad en el proceso de crecimiento”, explica.

Lo aconsejable es que el desayuno represente un 30 por ciento del aporte energético total ya que, según el especialista, “nuestro cuerpo demanda gran cantidad de energía entre las 6 y las 18 horas del día. Para asegurar a los niños unas óptimas condiciones y que puedan empezar con fuerza la jornada, necesitamos concentrar una tercera parte de la ingestión de comida entre el desayuno y la media mañana”.

Lo ideal: comer sentado y sin prisas
El desayuno nunca se debe omitir o realizar con prisas o de pie y, entre semana, conviene dedicarle como mínimo unos 15-20 minutos. Los fines de semana, el doble, ya que está demostrado que los niños que toman un desayuno saludable sacan mejores notas, tienen una actitud más positiva y una mejor condición física”, afirma Bravo.En realidad, “el tiempo mínimo que hay que dedicar a esta primera toma del día debería oscilar entre los 20 y 30 minutos, y ¡hablamos de desayunar y no de engullir!” enfatiza.

“Invirtiendo menos tiempo estamos inculcando a nuestros hijos la ansiedad hacia la comida, y no el disfrute; estamos perdiendo un momento clave de corta reunión familiar, donde los padres pueden prestar interés real por los quehaceres diarios de sus niños”, señala. Para Bravo “una opción muy recomendada para evitar las prisas por la mañanas sería que los menores se acostaran antes por la noche, y otra forma de remediarlas es dejar todo preparado el día anterior, invirtiendo menos en la elaboración y más en la ingesta y conversación”.

Por otra parte, los niños necesitan dormir entre diez y doce horas al día. Si los niños y adolescentes no realizan cenas pesadas el día anterior, se levantarán con más ganas de comer. Otra forma de despertar el apetito infantil a horas tempranas es comenzar con líquidos (zumos, leche) y luego pasar a la comida sólida (bocaditos, cereales, piezas de fruta entera)”, sugiere el especialista.

Para Bravo, un desayuno ha de ser equilibrado, personalizado en cuanto al peso y la actividad física que ejerce el niño a diario, y completo, incluyendo los tres macronutrientes: proteínas, hidratos de carbono y grasas. “Lo único que debería cambiar por la edad, sería la cantidad del desayuno, pero no su composición”, matiza.

“Un desayuno perfecto debería incluir las proteínas en forma de fiambre bajo en grasa o un lácteo desnatado; una opción de cereales integrales, que proporcionarán una fuente de energía estable y duradera o cereales integrales sin azúcar añadido; y una opción grasa alta en Omega 3, como frutos secos o aceite de oliva. Añadir una pieza de fruta sería sobresaliente”, destaca. “La tostada integral con tomate triturado, aceite de oliva y jamón york, o pavo o jamón serrano, supera con creces nutricionalmente al bollo (pastel o bizcocho) de chocolate”, señala Bravo.

Desayuno ideal Niños de 3 a 12 años. 
Un lácteo entero que puede consistir en un vaso de leche, acompañado o no de una cucharada de postre de cacao en polvo, o un yogur alto en proteínas.
Una opción de cereales integrales, que puede consistir en una tostada de pan integral con un poco de miel o un puñado de cereales integrales infantiles, que podremos mezclar con la leche.
Una pieza o zumo de fruta. La mejor opción es un zumo de naranja natural, aunque también se puede optar por un zumo envasado sin azúcares añadidos, pero con pulpa. La miel y las naranjas potencian el funcionamiento óptimo del sistema inmunitario infantil, según Bravo

Niños de 12 a 18 años
Durante la adolescencia se produce el “estirón”, lo que obliga a cuidar el aporte diario de calcio y proteínas que ayudará a formar los músculos y el esqueleto óseo, al igual que la ingestión de grasas saludables para favorecer la evolución óptima del sistema hormonal, por lo que de acuerdo al IMEO en el desayuno es preciso:
Tomar un lácteo en forma de vaso de leche, yogur o queso fresco, en función de la actividad física diaria y de la constitución del adolescente; se puede acompañar de una cucharada de cacao en polvo o miel.
Acostumbrar al menor a beber zumo natural preparado en casa, pues es una forma más sencilla de ingerir varias piezas de fruta en una sola comida.
Asegurar el aporte de hidratos de carbono tomando dos tostadas integrales, acompañadas de aceite de oliva, tomate triturado o en rodajas, y jamón serrano o fiambres de pavo.

Cinco alimentos saludables que no lo son tanto si abusas de ellos

agosto 31, 2018

Algunas comidas pueden ser buenas con moderación, pero convertirse en dañinas en grandes cantidades

Faro de Vigo

Todo el mundo sabe que comerse un paquete de galletas de un atracón no es sano, pero los expertos dicen que exagerar con comidas mucho más nutritivas podría tener el mismo efecto negativo en el cuerpo.

Cada vez son más las personas que se preocupan de llevar una alimentación sana y equilibrada: verduras, productos frescos, legumbres… Sin embargo, es importante tener en cuenta que más no siempre es mejor, tal como publica el portal especializado en salud healthline.com.

Omega-3 y aceites de pescado

5 alimentos saludables que no lo son tanto si abusas de ellos

Los ácidos grasos Omega-3 son esenciales para nuestra salud ya que luchan contra la inflamación en el cuerpo, ayudan al desarrollo del cerebro y reducen el riesgo de enfermedad cardíaca.

No obstante, demasiado omega-3 puede ser dañino para el cuerpo por su efecto anticoagulante. La dosis habitual oscila entre 1-6 gramos por día, pero tomar alrededor del doble (13-14 gramos por día) puede tener efectos anticoagulantes en personas sanas.

Esto puede ser un riesgo, sobre todo para las personas que son propensas a sangrar o que están tomando medicamentos anticoagulantes.

Atún (tanto fresco como enlatado)

5 alimentos saludables que no lo son tanto si abusas de ellos

El atún es uno de los pescados que más se consumen y que se considera muy saludable gracias a su gran aportación en proteínas y en ácidos grasos de omega 3.

Sin embargo, el atún también puede contener altos niveles de metilmercurio, un contaminante ambiental presente en los océanos. Si se abusa, esta toxina neurológica puede causar muchos efectos negativos para la salud como retrasos en el desarrollo de los niños, problemas de visión, falta de coordinación y problemas de audición y del habla.

Hay dos tipos principales de atún enlatado, y su contenido de mercurio varía:

Atún blanco: de color claro y por lo general proviene de pescado blanco. Contiene 4-5 veces la cantidad de mercurio que se encuentra en el atún claro.
Atún claro: el atún claro contiene mucho menos mercurio que el atún blanco. Es de color más oscuro y por lo general no proviene del atún blanco.

El límite de seguridad superior de metilmercurio para humanos es de 0,1 microgramos por kilogramo de peso corporal. Se aconseja a las mujeres embarazadas y los niños limitar su ingesta de mariscos que contienen mercurio a no más de dos veces por semana.

Arroz integral

5 alimentos saludables que no lo son tanto si abusas de ellos

El arroz es el alimento más consumido del mundo: nos aporta energía gracias al almidón que posee. Si optamos por el arroz integral la energía que nos aportará será más duradera y aumentaremos la dosis de fibra, vitaminas y minerales.

Pero como venimos explicando, abusar de un alimento sano puede ser igual de perjudicial. Si nos sobrepasamos con este alimento puede aportarnos más calorías en la alimentación que nos acabe engordando. Además, en función de su origen y del agua utilizada para su conreo puede tener cantidades grandes de arsénico.

Canela

5 alimentos saludables que no lo son tanto si abusas de ellos

La canela es una deliciosaespecia que puede tener algunas propiedades medicinales. Tiene un alto contenido de antioxidantes y se ha demostrado que combate la inflamación y reduce los niveles de azúcar en la sangre. Comer canela también se ha relacionado con un menor riesgo de enfermedad cardíaca, diabetes, cáncer y enfermedades neurodegenerativas .

Sin embargo, la canela contiene altas cantidades de un compuesto llamado cumarina, que puede ser perjudicial en grandes dosis.
La ingesta diaria tolerable de cumarina es de 0,1 mg por kg de peso corporal. Consumir mucho más que eso puede causar toxicidad hepática y cáncer.

Verduras crucíferas

5 alimentos saludables que no lo son tanto si abusas de ellos

Las verduras crucíferas son una familia de verduras que incluyen el brócoli, las coles de Bruselas, la col rizada, el repollo y la col rizada. Estas verduras se han relacionado con muchos beneficios para la salud, como un menor riesgo de cáncer y enfermedades cardíacas .

Las verduras crucíferas constituyen una gran parte de la ingesta diaria de vegetales de las personas. También se han vuelto muy populares como ingredientes en varios batidos verdes y jugos de vegetales frescos.

Sin embargo, los compuestos en estos vegetales llamados tiocianatos pueden interferir con la capacidad del cuerpo para absorber yodo. Esto puede contribuir a una afección llamada hipotiroidismo, que puede comportar aumento de peso, estreñimiento, piel seca y niveles de energía reducidos.

Las personas que son sensibles a los problemas de tiroides deben evitar consumir estas verduras en grandes cantidades.

Aceite de coco, chía, aguacate: ¿sabes que si llevas días comiéndolos pueden perjudicarte?

agosto 30, 2018

Los expertos en nutrición nos cuentan la cara B de estos superalimentos

Telva.com, por Clara Sánchez de Ron

Si bien sabemos que algunos superalimentos como el aceite de coco, las semillas de chía o el aguacate son la última moda y un básico de tu despensa, hay estudios que demuestran que no son tan inocuos como parecen e incluso a veces, pueden perjudicarte. Preguntamos a los número uno en nutrición cuál es la cara B de los alimentos de moda que ahora están siempre en tu despensa.
Últimamente, los superalimentos están en el punto de mira. Pero últimamente más aún tras recientes estudios científicos y médicos con algunos de los alimentos de moda que ahora siempre están presentes en tu despensa y en tus platos. Hablamos del aceite de coco, de las semillas de chía, del aguacate, el té matcha o el açai.

Y porque Leticia B. Carrera, directora técnica de Felicidad Carrera, si hablamos de los beneficios de los superalimentos, “en ningún caso se puede afirmar que sean alimentos milagrosos, y hay que dosificar su consumo y no demonizarlos, ya que los beneficios que nos aportan son ciertos pero un mal uso podría generar algunas contraindicaciones”, apunta.

Aceite de coco: en el punto de mira de Harvard

Según recientes estudios de Harvard, el aceite de coco es más peligroso para el corazón de lo que parece. Sabemos que es rico en grasas saturadas, más de un 80 por ciento que “podrían aumentar los niveles del colesterol malo en el torrente sanguíneo, lo que conllevaría a la formación de placas de ateroma que obstruyen nuestras arterias”, nos cuenta Andrea Marqués, experta en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad. Por eso, debes moderar su consumo y tener ojo porque aunque Gisele Bündchen lo utilice a todas horas para cocinar, no conviene excederte con la cantidad diaria que consumes porque como cualquier grasa “puede generar un exceso de depósitos si el metabolismo no lo consume eficazmente”, asegura Marqués. Por no hablar de que contiene 9 calorías por gramo.

La doctora Mar Mira, de la Clínica Mira + Cueto además comenta, que aunque, tiene propiedades antiinflamatorias y microbianas, “aporta un 10 por ciento de triglicéridos” por lo que si tienes los niveles altos, tendrías que tener mucho más cuidado a la hora de consumirlo regularmente.

Por regla general, “nunca más de 30 ml y nunca en procesos que exijan un aumento de temperatura por encima de los 100 grados para evitar su desnaturalización” nos recomienda la doctora María Angeles López Marín, del Centro Médico Rusiñol.

Semillas de chía: ¿cuándo es demasiado?

Si bien es cierto que las semillas de chía se han convertido en un básico de nuestra despensa y de muchos desayunos y porridges, “al contener tanta fibra, si la consumimos en exceso podemos favorecer la aparición de diarrea, gases e irritar el colon”, nos comenta Leticia B. Carrera, de Felicidad Carrera.

Y es que se trata de un alimento rico en omega 3, que nuestro organismo genera menos del necesario y es rico en mucílagos que aumenta la saciedad y es recomendable para controlar el peso, ojo porque no son tan buenas si tienes la tensión baja porque pueden disminuir aún más la presión arterial (se recomiendan a las personas con hipertensión por su contenido en polifenoles). Así que “deben tener más cuidado personas son con tendencia a diarreas, porque acelera el peristaltismo intestinal y aumenta el bolo fecal, y los hipotensos en su uso excesivo”, recomienda Mar Mira, de la Clínica Mira+Cueto.

Además, debes tener en cuenta que “sus beneficios sólo serán aportados si bebes suficiente agua durante el día manteniendo unos niveles de hidratación saludables; tomando dos cucharadas al día (unos 25 gramos) para asimilarlas bien y dejándolas remojar en agua antes o tomándolas con un alimento que contenga agua como un zumo de frutas, verduras o bebidas vegetales” como apunta Mireia Elías, experta en nutrición del IMEO.

“Las semillas de chía aumentan 27 veces su tamaño cuando se sumergen en agua, por eso nunca se deben tomar crudas, sin haberlas remojado antes para que alcancen todo su volumen o cocinadas”, nos cuenta la doctora María Angeles López Marín, del Centro Médico Rusiñol.. Así que, ojo si te las pones en el yogur todos los días.

“El aumento de volumen a nivel intestinal puede ocasionar estreñimiento y obstrucción intestinal sobre todo si no se consume suficiente agua después de su ingesta en crudo (para una cucharadita pequeña 15 gr. unos 2 litros)”, puntualiza la doctora.

Pero es que además, si se consumen en exceso, no sólo aportan una cantidad importante de calorías (100 gramos, unas 500 calorías) si no que el exceso de aporte de potasio puede incluso producir un descenso del ritmo cardiaco (bradicardia e hipotensión).

Aguacate: ¿a todas horas es tan sano?

Para empezar, aunque las grasas del aguacate son sanas, posee una cantidad alta, “por lo que consumido en exceso puede producir sobrepeso y un efecto saciante que nos puede impedir ingerir otros alimentos necesarios en toda dieta equilibrada” nos cuenta Leticia B. Carrera, de Felicidad Carrera a propósito del alimento rey en las cuentas de Instagram de las chicas más healthy.

Sobre todo, porque aunque dentro de una dieta equilibrada es bueno, “hay que tener cuidado con aquellas personas que se exceden en la toma de este alimento porque no sólo contiene grandes cantidades de vitamina E y ácidos grasos, sino que además es hipercalórico y puede, en casos de problemas biliares, dificultar la digestión”, apunta la doctora Mar Mira, de la Clínica Mira + Cueto.

Té matcha: ¿el mejor sustituto del café o no?

Si eres de las que todos los días desayuna té matcha a diario, cuidado. Sobre todo, con las cantidades que te pones de este alimento. Los expertos recomiendan no sobrepasar las tres tazas de esta bebida al día. “Si se superan las cinco tazas diarias se pueden encontrar efectos secundarios como dolores de cabeza, diarrea, nerviosismo o problemas con el sueño”, nos comenta Leticia B. Carrera, de Felicidad Carrera.

Además, se debe evitar el consumo en caso de anemia ya que el té limita la absorción de hierro, y en casos de úlcera u otros trastornos digestivos del mismo estilo ya que el té matcha aumenta la secreción gástrica así como las personas con osteoporosis ya que el consumo de té en exceso favorece la eliminación de calcio por la orina” apunta la nutricionista clínica del Instituto Médico de la Obesidad, Carmen Escalada. Además, de que “las personas con estreñimiento, deben tener especial cuidado con él”, matiza mar Mira, de la Clínica Mira + Cueto.

Y atención, otro de los motivos para limitar su consumo es porque “en las hojas de la planta, de donde sale el té matcha, es donde más plomo se acumula”, matiza Escalada.

En conclusión, que tanto el aceite de coco, las semillas de chía, el aguacate y el té matcha no son inocuos del todo, “por eso no podemos basar nuestra dieta únicamente en estos alimentos aunque sí podemos incluirlos dentro la alimentación evitando los excesos, que nunca son buenos”, sentencia la doctora Mira.