Archive for the ‘Nutrición’ Category

Cómo repercute la ‘pulserita’ del todo incluido en tu dieta

julio 12, 2018

CuidatePlus, por Ana Callejo Mora

Desde que te ponen la ‘pulserita’ del todo incluido en tu hotel de vacaciones, dispones las 24 horas del día de toda la comida y bebida que se te antoje, lo que es claramente un peligro en algunos pacientes que no controlan su apetito o su ansiedad. “Dejamos de comer por necesidad (por hambre), y empezamos a comer por ‘gula’ o ansiedad. Por ello, es muy importante seguir diferenciando eso. Tener comida y bebida incluida las 24 horas no implica tener que estar bebiendo y comiendo durante todo el día. Hay que intentar controlar esa ansiedad, no pedir la comida no implica perderla; mañana tendremos más”. Así lo explica Mireia Elías, nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Por tanto, el objetivo es mantener nuestros horarios y hábitos pese a que comamos ciertos alimentos que se salgan de nuestra pauta dietética.

Ocho consejos para no dejarse llevar por la tentación

Elías ofrece las siguientes recomendaciones para resistir a la tentación constante de la comida y bebida pagada previamente.

  1. Respetar las cinco comidas, evitando picar entre horas durante todo el día.
  2. En cuanto a las comidas, llevar un control en las cantidades. Aunque pueda servirme toda la cantidad que quiera, es importante terminar la comida saciado, pero sin sentir que estoy a punto de explotar, porque esto me provocará digestiones pesadashinchazón abdominalgases y posiblemente aumento de peso. Intentar masticar lo suficiente y comer despacio en las comidas principales, en unos 20-30 minutos. Para ello, podría ser de ayuda servirnos un plato o dos con la cantidad que solemos tomar en nuestra rutina. Será mejor que levantarnos muchas veces a coger cantidades más pequeñas porque así no sabremos cuánto hemos comido.
  3. En nuestras comidas principales intentar no guiarnos por la vista y coger lo que más pueda apetecernos, ya que esto nos llevará a los alimentos más calóricos. Por el contrario, fiarnos de nuestra razón y escoger aquellos alimentos que sean más saludables y nos aporten mayores beneficios a largo plazo aunque no calmen esa ansiedad temprana tanto como los otros.
  4. Nuestros platos deberían incluir una ración de verduras, por ejemplo en ensaladas fresquitas, gazpacho, cremas frías, al vapor o rehogadas. Evitar que estas verduras estén fritas o rebozadas. También debemos incorporar una ración de proteínas: carnes, pescados o huevos. Además, podemos incluir alguna ración de legumbres, como un hummus, o de hidratos de carbono, como pasta, arroz o patata, combinados con verdura y proteína a mediodía.
  5. Intenta valorar la calidad de las comidas y lo que aportan a tu salud. Muchas veces comemos alimentos no recomendables por pura atracción, parecen más sabrosos pero realmente saben mejor alimentos más saludables como pescados al horno o pechugas a la plancha con el complemento extra del beneficio a la salud que nos aportan.
  6. Respecto a las bebidas, piensa que muchas llevan gran cantidad de azúcar con un mayor aporte  de calorías. Si tienes sed, el agua es lo que más te va a refrescar y saciar. Si, por el contrario, te apetece simplemente beber algo, intenta escoger alguna bebida que sea “cero azúcares” y deja los cócteles para momentos más puntuales.
  7. Estamos de vacaciones y podemos tomar algún alimento “especial”, de consumo ocasional que no solamos incluir en nuestra dieta habitual. Sería buena idea tener preferencias y escoger un capricho en vez de permitirnos lujos durante todo el día, según nos va apeteciendo. Es recomendable tener claro que no existen alimentos prohibidos, pero sí algunos más sanos que otros. Por ello, puedo tomar algunos en mayor cantidad y en más ocasiones que otros.
  8. Todos los excesos nos llevarán a kilos de más los cuales repercuten en sobrepeso u obesidad con sus respectivas consecuencias, tales como riesgo de diabetes tipo 2hipertensión arterialarterioesclerosisenfermedades cerebrovascularesmayor riesgode algunos tipos de cáncerartritisdepresión y disminución de la fertilidad, entre otras.

¿A qué tienes que decir un ‘no’ categórico?

Todos sabemos lo tentador que es tener la ‘pulserita’ del todo incluido cuando estás de vacaciones en un hotel o en un crucero. Sea la hora que sea, te puedes pasar por el bufet libre a tomar algo, o bien comida o bebida. Según Estefanía Ramo López, diplomada en Nutrición y Dietética, y licenciada en Tecnología de los Alimentos, “en la mayoría de los casos, la gente no elige bien el tipo, cantidad y la calidad de los alimentos en cada opción de comida y se sirve demasiada comida en el plato, con frecuencia demasiado grasas, y comete excesos en dulces (por los postres) y alcohol (barra libre)”.

La experta señala que a la vuelta de vacaciones, en la consulta de Nutrición se encuentran con la misma excusa en la mayoría de los veraneantes: “Ya que he pagado la pulserita del todo incluido voy a disfrutar de la comida y de la bebida durante todo el día”.

A continuación, Ramo aclara algunas comidas o bebidas a las que hay que intentar decir un ‘no’ categórico para no descuidar nuestra alimentación y evitar coger esos kilos que luego tanto cuestan perder el resto del año:

En los desayunos hay que evitar:

  • Alimentos más grasos de lo normal y que no estamos acostumbrados a tomar de forma habitual (huevos fritos, bacon, salchichas fritas, etc.).
  • Bollería industrial, como croissant, napolitanas, palmeritas con o sin chocolate y mermeladas.
  • Bebidas muy azucaradas (zumos de frutas comerciales o naturales azucarados, batidos comerciales o naturales azucarados).
  • Bebidas muy grasas (a base de leche entera).
  • Abusar endulzando las bebidas.

En las comidas y cenas hay que rechazar:

  • “Echarnos un poco de todo en el plato para probar”, pues acabaremos con un atracón o sobrará la mitad de la comida.
  • Alimentos grasos (tipo fritos, tempuras, rebozados, empanados, etc.).
  • Salsas y aliños con mucho aceite.
  • Bebidas azucaradas y alcohol. La mejor opción es el agua en comida y cena).
  • “Sobrecargar” las comidas y cenas con exceso de dulces en el postre.
  • Consumo excesivo de helados de crema.

Entre horas y al final del día hay que negarse a ingerir:

  • Consumo excesivo de alcohol en las barras libres de bebidas. Se puede optar en estos casos mejor por bebidas “sin” o 0,0 por ciento, o combinarlo con refrescos “sin azúcares añadidos”, light o zero.
  • Snacks, galletas, zumos comerciales, bollos. En cambio, hacer una elección más saludable entre horas de pieza de fruta, montadito de pan o sándwich con fiambre magro (pechuga de pavo, jamón york o serrano), lácteos desnatados, granizados naturales sin azúcar o frutos secos crudos.

Medidas para compensar

“Sabemos que el ejercicio siempre es un buen aliado para compensar los excesos y durante las vacaciones disponemos de más tiempo para practicarlo. Además, los deportes al aire libre son una buena alterativa en verano para combinar un momento social de ocio y diversión con ejercicio y podemos practicarlos también con los más pequeños”, comenta Sonia Peinado Escalada, nutricionista del IMEO.

No debemos olvidar que una buena pauta deportiva también ayuda en el mantenimiento del peso a largo plazo, pudiendo regular su intensidad o duración en función de los excesoscometidos. Sin embargo, subraya esta nutricionista, no todos los ejercicios y actividades compensan grandes excesos y eso se deberá tener en cuenta tanto a la hora de realizarlos como a la hora de escoger el tipo de actividad física a realizar.

¿Cuántos kilos suelen cogerse en verano?

La época estival, al igual que las Navidades, son fechas muy señaladas en cuanto a lo que a coger peso se refiere. “Normalmente, comemos más fuera de casa, sobre todo durante los días de vacaciones, recurrimos a la terracita muy frecuentemente y también solemos beber más alcohol y/o refrescos abusar de alimentos como los helados”, recuerda Andrea Marqués, directora del Departamento de Nutrición del IMEO.

Teniendo en cuenta que las comidas fuera de casa siempre son más calóricas, dice esta experta, “también solemos hacer peores elecciones de alimentos, y todo ello, junto con el incremento del consumo de alcohol y otras bebidas, hace habitual que durante el verano el paciente incremente su peso en 2-3 kilos”.

Evidentemente, esto implica un resultado negativo, ya que si el paciente engorda 3 kilos o más “debemos reflexionar sobre si está consiguiendo el cambio de hábitos deseado como objetivo final de su proceso de adelgazamiento. Si nos acaban pudiendo las cervecitas, los helados, las pipas, las cenas calóricas, los aperitivos con frituras, etc., quiere decir que aún tenemos mucho trabajo por hacer”, indica Marqués. El éxito está en el equilibrio y la variedad.

“Nos merecemos disfrutar de unas estupendas vacaciones, pero siempre con cabeza. Este verano elige bien los alimentos y luego haz ejercicio: ¡date un buen chapuzón!”, concluye Ramo.

Los ejercicios que te ayudarán a envejecer mejor a partir de los 30

julio 6, 2018

BBC News Mundo

A partir de los 30 empieza el declive natural de nuestra fuerza muscular y ósea.

Hacer ejercicio sirve para mantenerse en forma y evitar enfermedades cardiovasculares, pero hay un tipo de actividades clave que ayudan a envejecer mejor que parecen haberse quedado en el olvido.

Se trata de los ejercicios para el fortalecimiento de los músculos y los huesos,y las actividades para el equilibrio.

Es más, un informe de la agencia de salud de Inglaterra en conjunto con el Centro para un Mejor Envejecimiento califica a estos ejercicios como “la guía olvidada” de la salud.

El informe destaca los beneficios para mantener y mejorar la salud que este tipo de ejercicios producen en todos los adultos, no solo en los mayores, y recomiendan incorporarlos a la rutina al menos dos veces por semana.

“Además del ejercicio aeróbico, como caminar rápido, todos los adultos deberían tratar de hacer actividades de equilibrio y fortalecimiento dos veces por semana”, dijo la doctora Alison Tedstone, directora del departamento de dieta, obesidad y actividad física de Public Health England.

“En promedio todos estamos viviendo más tiempo y esta mezcla de actividades físicas nos ayudará a estar bien en nuestra juventud y a mantenernos independientes a medida que envejecemos”.

Músculos, huesos y equilibrio

Las autoridades inglesas creen que los ciudadanos no tienen claro lo importante que es cuidar la fortaleza del cuerpo, en particular la de los músculos y los huesos, para la salud general.

Según los expertos la masa ósea y la masa muscular tienden a alcanzar su punto más alto antes de llegar a los 30.

A partir de esa edad empieza un declive natural.

Entre los 18 y los 30 años, este tipo de ejercicios potencia la fortaleza de los músculos y de los huesos.

Entre los 30 y los 60 mantienen la fortaleza y ralentizan el declive natural.

A partir de los 65 años preservan la fortaleza y mantienen la independencia.

Además, dice el informe, los ejercicios de fortaleza y equilibrio también pueden mejorar los resultados futuros tras momentos de transición clave en nuestras vidas, como el embarazo, la menopausia, el diagnóstico de enfermedades, la jubilación o un período postoperatorio.

Por otro lado, destacan, estas actividades ayudan a mejorar el estado de ánimo, los patrones de sueño, aumentan los niveles de energía y reducen el riesgo de muerte prematura.

¿En qué consisten estos ejercicios?

El informe recomienda:

  • ejercicios de resistencia, como levantamientos de peso o utilizando el propio peso corporal
  • juegos con raquetas, como tenis, ping pong o bádminton
  • danza
  • juegos con pelota
  • marcha o caminata nórdica (con bastones)

Los ejercicios específicos y su intensidad, recomienda el informe, deberían ajustarse al estado de salud y función física de cada individuo.

Además, dicen los expertos que actividades como el yoga o el taichí son buenas para los huesos, los músculos y el equilibrio.

El fortalecimiento de los músculos y los huesos puede prevenir las caídas, que causan el 95% de las fracturas de cadera, según datos del informe británico.

Por otro lado, dicen, la debilidad muscular aumenta el riesgo de caídas en un 76%, y quienes ya se cayeron una vez tienen el triple de probabilidades de volver a caerse.

¿Qué bebidas son las mejores para quitar la sed?

julio 5, 2018

El agua, la limonada o la cerveza, están entre las más recomendables para estar hidratados en verano

COPE, por Álvaro Rubio
El verano es la época del año en la que más debemos hidratarnos, es el momento en el que nuestro cuerpo pide más bebidas refrescantes. El calor tiene especial culpa de esto, y es muy importante saber qué bebidas son las más recomendables para ingerir. Por supuesto, la mejor y la que más sed nos va a quitar siempre, es el agua, tanto mineral como de grifo. A parte de ser la mejor para paliar nuestra sed, es la más saludable.

A continuación os presentamos las bebidas más recomendables para luchar contra las altas temperaturas y la sed:

La limonada No tiene apenas calorías y la combinación agua y limón nos aporta vitamina C. Además nos ayuda a bajar de peso y a eliminar líquidos.

Té verde Es un antioxidante perfecto para combatir contra la sed y prevenir enfermedades cardiovasculares.

Cerveza Es una bebida diurética que nos ayuda a combatir la sed. Hay que beberla sin alcohol. Es muy buena para después de hacer ejercicio porque nos hidrata.

Comer sandía o melón Son dos de las frutas que más líquido contienen. Su efecto al ingerirlas es saciante y por tanto, nos quitan la sed.

Gazpacho líquido El gazpacho es ideal para hidratarse en verano. Es un cóctel de vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes.

Horchata Al ser de origen vegetal, es otra de las bebidas que podemos incluir en este grupo. Es fuente de minerales, como el magnesio, el fósforo, el calcio, el hierro y el potasio.

Agua de coco Es una bebida hecha con cocos verdes, muy refrescante y que quita la sed. Es rica en vitaminas y minerales, ayuda a bajar el colesterol y fortalece el sistema inmunológico.

La cocina de la felicidad

junio 28, 2018

La Vanguardia de México / EFE

Tres nutricionistas describen la alimentación que contribuye a mejorar nuestro bienestar emocional y estado de ánimo, y explican que la forma y el ambiente en que comemos puede ayudarnos a ser más felices

MADRID.-¿Sabe que hay alimentos que influyen en nuestro estado de ánimo y en nuestro humor, y que las personas que se sienten más satisfechas y felices suelen fumar y beber menos, hacer más ejercicio y comer mejor?

La doctora Odile Fernández,  especialista en Medicina Familiar y Comunitaria y posgrado en Medicina Preventiva y Salud Pública, señala que “Felicidad es sinónimo de salud, dado que nuestra comida diaria puede influir en nuestras emociones y, por tanto, en nuestra salud”.

La doctora Fernández, autora de los libros “Mi Revolución Anticáncer” y “Recetas para Vivir con Salud”, apuesta por la que denomina “cocina de la felicidad”, es decir aquella alimentación que puede ayudarnos a mejorar nuestro bienestar emocional y nuestro estado de ánimo.

Odile Fernández se define a sí misma como “mamá, médico y superviviente de cáncer, por este orden” y su blog Mis recetas anticáncer (https://www.misrecetasanticancer.com) recibe a diario miles de vistas.

Esta médica propone un estilo de alimentación que no solo es válido para personas sanas que quieren sentirse mejor y más felices, sino que también podría ser útil para quienes sufren trastornos del ánimo, como la depresión, y trastornos de ansiedad y quieren mejorar su sintomatología.

LAS MOLECÚLAS QUE PREVIENEN LA DEPRESIÓN

Según Fernández, “la depresión se relaciona con la inflamación crónica, y dado que la carne es proinflamatoria, es decir que promueve la inflamación, aconseja reducir su presencia en los menús, en especial la carne roja, la procesada y los embutidos”.

Esta experta recomienda incorporar a diario las especias para dar sabor a los platos ya que son muy antiinflamatorias, y sugiere probar especialmente la cúrcuma, el jengibre, la pimienta, la canela, el clavo y el cardamomo, en sofritos, guisos, postres y bebidas, entre otros alimentos.

La doctora Fernández también aconseja consumir pescado azul al menos dos veces por semana, ya que es rico en Omega 3 y tiene un gran poder antiinflamatorio.

“El boquerón, la sardina, la caballa y el jurel son los más recomendados”, apunta.

“Las ‘moléculas de la felicidad’  o neurotransmisores, son pequeñas sustancias que ayudan a poner en contacto a nuestras neuronas, transmiten todas las acciones ordenadas por el cerebro y modulan nuestras emociones”, según esta profesional.

Explica que una dieta basada en el mundo vegetal, con frutas, hortalizas, legumbres, semillas y frutos secos, “nos ayudará a aumentar la síntesis en nuestro organismo de los neurotransmisores del buen humor, como son la serotonina, la melatonina, la dopamina y la noradrenalina”.

Fernández recomienda dormir como mínimo siete u ocho horas cada noche, siendo lo ideal estar dormido a las 23:00 horas, procurando que la habitación esté oscura y evitando usar los dispositivos móviles y mirar la televisión antes de dormir.

En lugar de eso “es mejor darse un baño calentito, un automasaje, practicar ejercicios de relajación o tomar una infusión templada de melisa o valeriana”, señala.

Esta doctora sugiere, asimismo,  tomar el sol veinte minutos cada día, preferiblemente por la mañana, para incrementar en nuestro organismo la síntesis de vitamina D, la cual regula el estado de ánimo y ayuda a prevenir la depresión.

“El complejo de vitaminas B nos ayuda a producir moléculas de la felicidad”, asegura Fernández, señalando que encontraremos la vitamina B6 y el ácido fólico en el mundo vegetal y la vitamina B12 en huevos, pescados y carnes.

Por otra parte, es categórica al afirmar: “No fumes. El tabaco merma nuestra salud y genera radicales libres, unos compuestos químicos perjudiciales para la salud y relacionados con el inicio de la depresión”.

La doctora Fernández también recomienda hacer ejercicio a diario.“Por ejercicio entendemos, no solo hacer deporte, sino también caminar a paso ligero, cuidar el jardín, subir escaleras en vez de usar el ascensor y moverse en lugar de quedarse en el sillón” , enfatiza.

“Los alimentos más destacados y recomendables para consumirlos a diario en ‘la cocina de la felicidad’ son el chocolate negro y el plátano”, según Fernández.

COMER CON TRANQUILIDAD Y EN BUENA COMPAÑÍA

Por su parte,  las nutricionista  Carmen Escalada y Andrea Marqués,  del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (www.imeoobesidad.comexplican a Efe que, para ser más felices y estar más animados, no solo es importante lo que se come, sino además cómo se come.

Marqués, nutricionista dietista con grado en nutrición y dietética y postgrado de especialista en nutrición y gastronomía, recomienda los denominados “Platos coloreados”.

“Cuanta más variedad de colores haya en nuestro plato, más atractivo será visualmente, estimulando nuestra apetencia. Para ello resulta muy práctico combinar las verduras o frutas de temporada con alimentos proteicos”, explica.

También es importante para ella  “comer en un ambiente tranquilo, masticar despacio disfrutando de cada bocado y  de sus características organolépticas, como el sabor, el olor y la textura, entre otras”.

“Comiendo de esta manera, identificaremos mejor nuestra señal de saciedad y, seguramente, ingeriremos menos cantidad de comida, por lo que  tendremos mejores digestiones”, destaca.

“Para una ‘alimentación para la felicidad’ también hay que evitar las grandes ingestas o atracones, pues nos harán sentir más pesados y psicológicamente nos generarán un sentimiento de culpa sobrecargando emocionalmente el acto de comer”, señala Marqués.

Esta nutricionista dietista también aconseja “hacer al menos una comida al día en compañía, en lugar de alimentarse mirando la televisión o delante del ordenador”.

“El compartir este rato nos va a aportar un placer extra por la buena compañía y nos permitirá relacionar la comida con un momento social”, apunta Marqués.

NUTRIENTES QUE NOS LEVANTAN EL ÁNIMO

Para mejorar nuestro estado de ánimo, Carmen Escalada, diplomada en nutrición y dietética, y postgrado en nutrición clínica y deportiva, destaca la importancia de consumir alimentos ricos en magnesio, “un mineral que interviene directamente en la producción de energía aumentando nuestra vitalidad”.

En ese sentido, esta experta aconseja tomar cacao en polvo puro en el desayuno, frutos secos como nueces, almendras o anacardos en los medios tiempos, es decir entre las comidas principales, y legumbres al menos una vez a la semana.

Escalada  señala que también “debemos cuidar el consumo de triptófano, un aminoácido precursor de la serotonina, que nos ayudará a mejorar nuestro bienestar emocional sintiéndonos más tranquilos y relajados”.

“Algunas fuentes naturales de triptófano son la carne roja, la leche, los huevos, las legumbres y cereales integrales y, por supuesto, el chocolate negro, del que podemos consumir 1-2 onzas al día después de la comida o de la cena”, asegura.

Los carbohidratos también son importantes para la felicidad, según Escalada, ya que “no debemos olvidar que la glucosa alimenta nuestro cerebro”.
“Aunque es importante buscar estos nutrientes en fuentes saludables. Por ejemplo, podemos consumir pan integral o fruta por la mañana recargando así nuestra energía y activando nuestro metabolismo para empezar bien el día”, indica a Efe.

Escalada coincide con la doctora Fernández en la recomendación de consumir alimentos ricos en ácidos grasos Omega 3,  señalando que están presentes en las anchoas, el salmón y el atún, que resultan fáciles de consumir en verano, así como en los frutos secos naturales: almendras, nueces y pistachos.

¿Cómo tenemos que hacer la compra cuando estamos a dieta?

junio 27, 2018

Marca CuidatePlus, por Mar Sevilla Martínez

Sólo 2 de cada 10 personas que empiezan una dieta consiguen perder peso, según los datos de un informe que en 2014 publicó la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (Seedo).

Existen muchos factores que influyen en este resultado y hay un punto en concreto al que hay que prestar especial atención para tener éxito en nuestro propósito: la compra. Si nuestra intención es adelgazar, hay que elegir cuidadosamente los alimentos que añadimos a nuestra cesta.

El punto de partida, tal y como señala Andrea Marqués, directora del Departamento de Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), es ir sin prisa al mercado, de esta forma podremos dedicar el tiempo adecuado a elegir bien nuestra comida.

Teniendo en cuenta esto, el siguiente paso para hacer una compra inteligente es ir sin hambre para evitar caer en la tentación y planificar las comidas. “Recomendamos la planificación semanal o quincenal de las comidas para ver qué verduras y qué pescado compramos y organizar las comidas y las cenas teniendo en cuenta si algún día no las haremos en casa y salimos fuera. De esta forma evitaremos coger productos sin pensar, comprar cosas que realmente no necesitamos y que van a estar fuera de la dieta”, explica Marqués. “Lo ideal sería organizarnos para comprar productos frescos y comida real, no añadidos que vamos comiendo a lo largo del día, sino sólo los alimentos que serán nuestros primeros y segundos platos y que prepararemos el resto de la semana”.

¿Qué tenemos que meter en el carrito de la compra?

¿Influye en nuestra dieta de adelgazamiento cuándo compramos? ¿Es mejor ir al supermercado a diario o semanalmente? La especialista indica que si queremos consumir producto fresco, lo mejor sería comprarlo cada día. Sin embargo, con el ritmo de vida actual esta alternativa se complica, por lo que una opción muy válida para organizarnos es la congelación.

Respecto a los productos que tenemos que meter en nuestra cesta para seguir una buena alimentación, Marqués destaca:

  • Alimentos frescos de consumo diario: verdura, frutas y proteínas fundamentalmente (carne, pescado y huevos). “Hay que comprar proteína de calidad; el huevo es muy socorrido también cuando estamos a dieta”, añade.
  • Productos envasados duraderos a largo plazo: es importante que no sean procesados. Algunos ejemplos pueden ser los pescados en lata o las legumbres en bote.
  • Legumbres.
  • Cereales integrales.

“Podemos comer la fruta a media mañana o en el desayuno. En la primera comida del día también podemos tomar cereales integrales y empezar el día con la energía del hidrato de carbono y el resto de la jornada ir tirando de productos frescos y saludables. Las legumbres las podemos incluir en la comida principal del día. Respecto a la pasta y el arroz, su consumo puede ser ocasional, dependiendo de la dieta que estemos haciendo y cuánto peso queramos perder”, aconseja Marqués.

En cuanto a los alimentos que debemos excluir de nuestra compra (al menos durante el tiempo que dura la dieta), la especialista insiste en:

  • Apartar los procesados de nuestra vida.
  • Evitar todos los productos procesados, las galletas y la bollería.
  •  Dejar de lado los platos preparados. “Normalmente tienen muchas más calorías de las que pensamos”, insiste.

Por último, vuelve a insistir en ir sin prisa al supermercado para dedicar tiempo a leer con detenimiento las etiquetas de los productos. “Muchas veces nos solemos dejar llevar por reclamos como light o 0% y no nos paramos a ver qué tipo de producto es, si realmente es saludable o no, porque la publicidad muchas veces es engañosa”.

Recetas para conquistar las papilas gustativas de los peques 

junio 22, 2018

A veces no es el alimento que genera el rechazo del niño, sino la forma en que está cocinado, de modo que podemos probar a dárselo como un plato completamente distinto. Los expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ofrecen algunas ideas para elaborar recetas para conquistar las papilas gustativas de los más pequeños, sin caer en déficits o excesos nutricionales.

Bocaditos saludables

“La opción clásica sería con pan integral, artesanal o de semillas, desechando así las variedades de pan blanco o congelado de escasa calidad”, señala Andrea Marqués, nutricionista y experta en gastronomía del IMEO. Podemos rellenarlo de jamón serrano o ibérico, humus o aguacate triturado.

Para variar, podemos montar un bocadito con tortitas de maíz, lonchas de pavo y queso light y añadirle algún vegetal, como lechuga y tomate en rodajas.

También hay opción sin pan. Cortamos un tomate mediano a la mitad, lo vaciamos, mezclamos la pulpa con una lata de atún y queso fresco, lo rellenamos y ¡listo para tomar!

Mini pizzas vegetales de berenjena y calabacín

Ingredientes: berenjena, calabacín, tomate, aceite de oliva, queso parmesano y champiñón y una pizca de sal.

Lavamos y cortamos la berenjena y el calabacín en rodajas. Preparamos un sofrito con un chorrito de aceite de oliva, el tomate natural previamente triturado y una pizca de sal. Cuando el tomate esté en su punto añadimos el champiñón cortadito y lo salteamos.

Colocamos la berenjena y el calabacín en rodajas en la bandeja del horno, colocamos encima el sofrito de tomate y champiñón y le añadimos queso parmesano rallado. Lo introducimos al horno 4 min a 200ºC y listo para tomar.

Polos de frutos rojos y yogur

Ingredientes: 200 gr de frutos rojos (fresas, frambuesas, arándanos) de un tipo o mezclados, 250 gr de yogur natural y almíbar hecho con 30 gr de azúcar moreno y 75 ml de agua.

Lavamos y limpiamos los frutos rojos y los trituramos. Preparamos el almíbar con el azúcar y el agua. Mezclamos la pulpa de la fruta triturada, el yogur natural y el almíbar y rellenamos los moldes para polos. Colocamos un palillo en cada polo y los llevamos al congelador durante al menos 12 horas.

Crema de calabaza y queso

Ingredientes: 500 gr de calabaza, 30 gr de queso parmesano, aceite de oliva, caldo de verduras y una pizca de sal.
Cortamos la calabaza en cuadraditos y la salteamos a la sartén con un chorrito de aceite de oliva. La tapamos para que se ablande y coja más sabor y le añadimos una pizca de sal. Tras unos 5-8 minutos añadimos el caldo de verduras, dejamos que rompa hervir y a continuación bajamos el fuego y lo cocinamos durante unos 15-20 min. Añadimos unos 30 gr. de queso parmesano al caldo y lo dejamos a fuego lento otros 10 minutos. Finalmente trituramos todo y podemos añadirle agua, si lo queremos menos espeso. La crema de calabaza suele ser muy atractiva para los más pequeños, por su sabor dulce y su color anaranjado.

Expertos urgen modificar la dieta y hábitos poco saludables en niños, que fomenta el riesgo de diabetes o hipotiroidismo

junio 21, 2018

Destacan, además, la importancia de satisfacer los requerimientos nutricionales en edad de crecimiento

El Economista / Europa Press

Expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) han urgido a modificar la dieta y hábitos de vida poco saludables que influyen en el crecimiento y desarrollo de los menores, y que elevan su riesgo de padecer en edad adulta enfermedad cardiovascular, diabetes tipo dos, hígado graso, hipercolesterolemia o hipotiroidismo.

“Nuestros hijos ya no siguen el patrón alimentario de la dieta mediterránea y esto explica los niveles bajos detectados de ácido a-linolénico y docosahexaenoico, vitamina D, hierro y iodo como consecuencia del bajo consumo de pescado, verduras y hortalizas que se dan entre los menores”, ha explicado Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del Instituto.

Ante esta situación, ha instado a fomentar una “cultura nutricional”, algo que, en su opinión, significa no sólo centrarse en el aspecto saludable o propiedades organolépticas de los alimentos (color, sabor, textura y aroma), sino también en “satisfacer los requerimientos nutricionales relacionados con el crecimiento somático y el desarrollo psicoafectivo del menor”.

“Para empezar, es fundamental implicar a los niños en las tareas relacionadas, desde el momento de la compra para familiarizarse con el aspecto natural de los alimentos hasta el emplatado”, destaca Carmen Escalada, nutricionista clínica del centro, quien señala que los pequeños tienden a “imitar los adultos”.

En este contexto, da una serie de recomendaciones y trucos para ayudar a que los niños coman saludable como no ponerlos en una mesa separada o darles platos diferentes. Así, detalla que hay que respetar su hambre y apetencia, sin obligarles que tomen determinado alimento, porque esto sólo aumentará su rechazo, y que los niños diestros suelen comer antes al comida situada a su derecha y los zurdos los de la izquierda. “Por eso, debemos colocar los ingredientes que el niño come peor en el lado correspondiente”, ha expuesto.

Otro “error frecuente” para la experta es servir al pequeño un plato saturado de comida esperando que se lo acabe. “Esta estrategia no funciona y solo puede convertir la hora de la comida en una batalla campal. Sería mejor que haya espacios libres entre los alimentos y que éstos tengan formas divertidas como, por ejemplo, palmeras dibujadas de fruta, caras con melenas hechas de calabacín en tiras, etcétera. A veces no es el alimento que genera el rechazo del niño, sino la forma en que está cocinado, de modo que podemos probar a dárselo como un plato completamente distinto”, asegura.

En cualquier caso, desde IMEO recalcan que es “importante” recordar que ningún alimento es “esencial” para la salud del niño, “siempre y cuando coma variado, ya que ningún nutriente está exclusivamente presente en un alimento”.

LOS MICRONUTRIENTES EN LA EDAD DE CRECIMIENTO

Otra de las claves la aporta Sonia Peinado, experta en nutrición pediátrica del IMEO, que apunta a los micronutrientes como “esenciales” por su “papel fundamental en distintos procesos metabólicos y bioquímicos del organismo y de allí su importancia en la edad de crecimiento”.

Este grupo engloba principalmente las vitaminas y, en menor proporción, los minerales que se encuentran en forma ionizada en el cuerpo y participan en distintas funciones estructurales, reguladoras y hormonales. “El hierro, magnesio, zinc, calcio, cromo y selenio, por ejemplo, juegan un rol importante a la hora de calmar el cerebro, relajar los músculos y disminuir los niveles de estrés. Además, ayudan a excretar metales pesados del cuerpo, prevenir alergias, mitigar el cansancio, mejoran las habilidades cognitivas y favorecen el proceso de aprendizaje”, ha explicado.

En cuanto a los minerales que no deben faltar en la dieta del niño, la experta considera que son: potasio y magnesio, que intervienen en la transmisión del impulso nervioso, la contracción muscular y síntesis de proteínas; el calcio, implicado en la estructura del esqueleto y la relajación muscular; el hierro, necesario para la creación de hemoglobina encargada de transportar oxígeno a los tejidos; cobre, que ayuda al hierro a transportar la hemoglobina e interviene en la formación del color de piel y cabello; cinc, que participa en algunas funciones inmunitarias y en curación de heridas, el cromo, que interviene en la regulación de los niveles de glucosa y en la coagulación y el metabolismo de las grasas; o el sodio, fundamental en el equilibrio de líquidos y la transmisión del impulso nervioso.

Los carbohidratos que más engordan

junio 18, 2018

Alimente El Confidencial, por Álvaro Hermida
A nadie se le ocurriría confundir una cuchara con un cuchillo. Sí, ambos son piezas de cubertería, pero tienen formas muy distintas y cumplen funciones completamente diferentes. Del mismo modo, los carbohidratos, que consideramos un grupo de nutrientes muy definido (pasta, arroz y esas cosas) son más diversos de lo que pudiera parecer. Lo primero: los hidratos de carbono están compuestos por azúcares. La diferencia radica en la longitud de la molécula. Cuanto más largos son, más le cuesta a nuestro cuerpo sintetizarlos, lo que los convierte en ‘sanos‘.

Existen tres tipos principales de carbohidratos: azúcaresalmidones y fibras. La fibra, a pesar de ser fundamental para una buena salud gastrointestinal, no se descompone y, por tanto, no entra en nuestro torrente sanguíneo, por lo que la fibra, en sí, no engorda lo más mínimo. Los siguientes alimentos, en cambio, sí que nos darán (demasiada) energía, sobre todo si los consumimos en exceso:

1. Azúcar, blanco o moreno, da igual

Uno de los grandes efectos, potencialmente negativos, de los hidratos de carbono es aumentar nuestro nivel de glucemia. Este es una representación de la cantidad de glucosa (el azúcar primigenio) en sangre. Los niveles altos de glucemia se relacionan con enfermedades muy importantes como la diabetes y con la acumulación de grasas. Porque a fin de cuentas, si no gastamos la energía que ingerimos rápidamente, el cuerpo la almacena en forma de grasa, y a eso se le llama engordar.

2. Refrescos azucarados

Los refrescos de todo tipo aumentan sus ventas año a año. Lo que hace un par de décadas era un capricho en un día especial se ha convertido en la rutina de cada día. Una lata de refresco de cola contiene 35 g de azúcar, o lo que es lo mismo, 139 kcal puras, que si estamos haciendo ejercicio intenso, no tienen importancia, porque las quemaremos casi en el acto. Pero si estamos en reposo, son 35 g que pasarán a engordar
nuestros depósitos de grasa
.

3. Caramelos y golosinas

Lo mismo que las bebidas azucaradas, solo que esta vez los hidratos de carbono ni siquiera están ocultos disueltos en un líquido, sino a la vista. Un caramelo es azúcar puro y duro, en concreto sacarosa, un disacárido (molécula formada por la unión de dos moléculas de glucosa), fundido solidificado, con algún añadido para darle algo de sabor. Tendrá el mismo efecto en nuestro índice glucémico que las bebidas azucaradas o que el azúcar puro (que a fin de cuentas es básicamente lo mismo).

4. Patatas fritas y otros aperitivos

Ver un partido de fútbol no es lo mismo sin unas patatas fritas delante. No nos engordarían lo más mínimo si fuésemos nosotros los que jugásemos, pero como no es el caso (normalmente), tenemos que tener en cuenta que van a ir directamente a nuestros michelines. La patata es calórica, pero no más que otros vegetales considerados ‘sanos’. Freírlas triplica sus calorías, convirtiendo lo que sería un consumo energético razonable si estuvieran hechas al horno o al microondas en una ‘bomba calórica’. Esto se aplica a todos los snacks, dado que no son solo los hidratos de carbono en sí, sino con qué los acompañamos.

5. Harinas y granos refinados

No comemos arroz, pan y pasta blancos por nada. Lo hacemos por gusto, porque están más ricos (o nos hemos acostumbrado más a su sabor) que sus versiones integrales, las cuales, para empezar, contienen más fibra, lo que las hace más sanas. Pero los hidratos de carbono de estos productos ‘blancos’ tienen una pega: su índice glucémico. En un artículo, el doctor y profesor de la Harvard Medical School y pediatra del hospital infantil de la ciudad de BostonDavid S. Ludwig, explicaba qué es y por qué se inventó el concepto de índice glucémico para medir los efectos de los carbohidratos sobre nuestro cuerpo: “Los efectos fisiológicos de los hidratos de carbono varían sustancialmente dependiendo de su procedencia, como se demuestra con las sustanciales diferencias en la concentración de insulina en sangre“. Como explica este especialista, el concepto de índice glucémico “se propuso en el año 1981 como un sistema alternativo para clasificar la comida rica en carbohidratos”. El problema es que todos los alimentos refinados tienen un mayor índice glucémico (un número entre 1 y 100) que sus primos integrales. Por ejemplo, el pan integral tiene un mínimo de 52 y el pan blanco, un mínimo de 64. Esto significa que, a pesar de estar hechos los dos de trigo, uno aumentará un 23% más que el otro nuestra cantidad de azúcar en sangre, lo que hará que engordemos más.

6. Bollos y dulces de pastelería

Lo tienen todo, monosacáridos (azúcar), polisacáridos ‘malos’ (harinas refinadas), grasasalto índice glucémico…, pero están tan ricos. Son los alimentos que más relacionamos con la ganancia de peso. Hay gente que se inventa dietas de todo tipo (que no negamos que funcionen, como la dieta carnívora extrema), pero muy poca gente se atreve a proponer una basada en palmeras y napolitanas de chocolate. Un capricho es una cosa, pero si repetimos día sí y día también, los kilos de más están asegurados.

Dieta o entrenamiento: ¿qué es más importante en realidad?

junio 15, 2018

En los gimnasios siempre nos solemos preguntar si es más importante entrenar o hacer una buena dieta, aunque no deberíamos tampoco obviar el descanso.

AS, por Javier Robledo Vico

Es una pregunta recurrente en los círculos del fitness: ¿qué es más importante, entrenar o nutrirnos correctamente? Obviamente, no podemos olvidar el descanso, que supone una de las tres grandes variables del crecimiento muscular y la salud.

Entrenamiento

Cuando se trata de perder peso, debemos asegurarnos de que estamos quemando más calorías de las que consumimos. En asociación con un plan de dieta saludable, es necesario estar haciendo suficiente actividad física para quemar una cantidad suficiente de calorías. Un régimen de entrenamiento adecuado nos ayudará mantener un peso saludable y es un elemento crucial para cambiar la forma y el tamaño de los músculos.

Nutrición

Si eres nuevo en la esfera de nutrición, dominarla es extremadamente importante. Una dieta deficiente interferirá con nuestro régimen de entrenamiento, y saber cambiar y adaptar lo que alimenta los músculos puede generar rápidos avances en la pérdida de grasa y la construcción muscular. Si, por ejemplo, estás acostumbrado a comer muchos alimentos procesados y azúcares refinados, o si te saltas las comidas e implementas un plan nutricional rico en proteínas, frutas y vegetales frescos y granos enteros, tu físico se transformará muy rápidamente. Hay una diferencia brutal en cuanto a la nutrición que sigamos y el cuerpo que queramos.

Como los sistemas nervioso y muscular de los principiantes del gimnasio no están acostumbrados a hacer ejercicio, casi cualquier programa de entrenamiento puede causar crecimiento muscular desarrollar nuestra fuerza. Sin embargo, para obtener los mejores resultados, una buena nutrición es primordial. Este es solo el caso de los novatos.

Cuando levantamos pesas, hay un aumento tanto en la síntesis de proteínas como en la descomposición de las éstas. Esencialmente, lo que esto significa es que los músculos están en un constante estado de renovación de proteínas. La única forma en que puede ocurrir el crecimiento muscular o hipertrofia es si la síntesis excede a la descomposición, o en otras palabras, si estamos generando más músculo de lo que estamos descomponiendo mediante el entrenamiento, y aquí la ingesta de proteína juega un papel fundamental. Si bien el entrenamiento es esencial para lograr el estímulo que nos hará crecer, hemos de asegurarnos de recargar combustible con los alimentos adecuados para reparar y reconstruir los músculos.

¿Cuál es el veredicto?

En definitiva, una buena nutrición es el elemento básico que necesitamos para mejorar las sesiones de entrenamiento y mejorar la calidad de éstos, y darle el toque definitivo al estímulo que logramos mediante el ejercicio.

Del mismo modo, no nos tonificaremos o aumentaremos el tamaño de los músculos sin la adición de un régimen de entrenamiento regular, compuesto por pesas y ejercicio aeróbico. No se entiende lo uno sin lo otro, aunque podríamos hablar de que en comparación con ir al gimnasio, la dieta supone al menos un 65% del trabajo.

¿Qué podemos hacer cuando la dieta no funciona?

junio 5, 2018

CuidatePlus, por Ana Callejo Mora

Estás haciendo una dieta determinada y sientes que no funciona. ¿Es una percepción subjetiva o una realidad? ¿Cómo ponerle remedio? Los expertos en Nutrición consultados por CuídatePlus nos ayudan a entender esta situación y a aprender a perder peso de manera saludable.

Como punto de partida, Rubén Bravo, experto en Nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), menciona seis factores como responsables del fracaso de una dieta:

  1. Elegir una dieta exprés, milagro o desequilibrada.
  2. Pasar hambre.
  3. Que no sea compatible con la vida social.
  4. Que sea monótona.
  5. Que exija demasiada fuerza de voluntad.
  6. Que no contemple una fase de mantenimiento del peso saludable.

“Una dieta fracasa desde que decides hacerla. El concepto de dieta, tal cual lo entendemos ahora, supone alimentarse de una manera un periodo de tiempo limitado. Con fecha de caducidad. No modificas tu alimentación para que se vuelva más saludable y se mantenga todo el tiempo”, comenta de manera tajante Marta Rincón, vocal de comunicación del Colegio Profesional de Dietistas-Nutricionistas de Castilla y León (Codinucyl).

La experta afirma que todos hacemos dieta. “Los dietistas-nutricionistas entendemos el concepto ‘dieta’ como el patrón de alimentos que tiene cada sujeto. Cada persona sigue una dieta diferente según los alimentos, maneras de cocinar, entorno en el que viva, valores, etcétera. Conseguir buenos hábitos nutricionales cuesta tiempo, no se logra de la noche a la mañana y no se arregla con una combinación mágica de alimentos. Intervienen muchos factores en el proceso del cambio que afectan a la salud, y de lo que se trata es de mejorarla a través de la alimentación y la nutrición mucho más allá de las motivaciones estéticas”.

¿Cuándo se considera objetivamente que no funciona?

“¿No funciona para quién?”, se pregunta Rincón, planteando que aquí también “entran en juego muchos factores, como las expectativas, la motivación y los objetivos planteados del paciente. Cada sujeto tiene unos requerimientos y unas necesidades diferentes. Para valorar todo el proceso en el que esté implicada la nutrición, el dietista-nutricionista (que es el profesional experto) es el encargado de detectar qué estrategia funciona mejor para cada uno de manera objetiva”.

En palabras de Bravo, es importante hacer una evaluación durante la dieta y posterior a ésta, “pues hay planes que consiguen hacer perder peso a sus seguidores, pero, posteriormente, volviendo a un estilo de vida saludable, generan un efecto rebote. Una dieta no funciona cuando, aun haciéndola al cien por cien, no se consigue reducir el porcentaje de grasa corporal, que en muchos casos no está relacionado con el peso estrictamente hablando”.

¿Es posible que funcione y, llegado un punto, deje de hacerlo?

“Muchas personas suelen decir que se han estancado. Habitualmente, lo que suele ocurrir en la mayoría de los casos es que al perder gran parte de los kilos los seguidores suelen verse mucho mejor y comienzan a no seguir el plan al cien por cien”, explica Bravo. “Sólo en casos raros por problemas metabólicos, o bien en personas que han realizado multitud de dietas durante toda su vida, puede ocurrir que los mecanismos activados por los ‘genes ahorradores’ dificulten en un momento determinado seguir perdiendo más peso”.

La dieta es un patrón de alimentación. Por eso, Rincón recuerda que “no siempre tiene que ser la misma. Los requerimientos y las necesidades de una mujer atleta que se acaba de quedar embarazada no son iguales que los de esa misma mujer cuando está entrenando para correr una maratón”.

Consejos cuando la dieta no marcha

El portavoz del IMEO aconseja tomar las siguientes medidas cuando la dieta no funciona:

  1. Revisar si se está siguiendo el plan correctamente, realizando un registro diario de los alimentos ingeridos.
  2. Cambiar de plan de pérdida de peso.
  3. Intensificar o incluir la actividad física.
  4. Evaluar posibles problemas hormonales, de estreñimiento o retención de líquidos.

Para Rincón, la recomendación es única: “Asesorarte por un dietista-nutricionista”.

¿Qué hay del efecto yoyó?

El efecto yoyó se produce cuando los cambios en la alimentación han terminado y vuelves a retomar tus antiguos hábitos. “Vuelves a la casilla de salida; no has aprendido nada. Aquí lo que no ha funcionado es la estrategia nutricional porque no ha conseguido que adquieras unos buenos hábitos de vida saludable que se mantengan con el tiempo”, dice la vocal de comunicación de Codinucyl.

“Si estamos siguiendo un plan equilibrado, no debería aparecer en ningún caso un efecto rebote, salvo que cambiemos buenos hábitos por malos, que es lo que suele ocurrir en la mayoría de las ocasiones. Escogemos un plan para perder peso, llegamos a nuestro objetivo y volvemos a los malos hábitos que nos llevaron al sobrepeso de partida”, añade el portavoz del Imeo.

Impacto psicológico

En muchas ocasiones, expone Bravo, “el hecho de que una dieta no funciones provoca desmotivación y puede fortalecer los episodios de atracones, llevando a un ciclo de sentimiento de fracaso y culpa”.

La alimentación y las emociones van de la mano. Aquí vuelven a entrar en juego las expectativas, la motivación y los objetivos. Igual que cada uno comemos diferente también sentimos diferente. Este es el terreno de un especialista en psiconutrición, que es el que debe valorar el impacto psicológico de la alimentación en cada uno”, concluye Rincón.