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Al llegar la menopausia, menos grasas y más ejercicio

noviembre 15, 2017

La llegada de la menopausia favorece la subida de peso y de grasa corporal, además de la descalcificación ósea.  Pero este riesgo se puede reducir si se adaptan cambios en la alimentación y se incrementa la actividad física, clave para mantener la masa y el tono muscular. Expertos en nutrición dan algunas pistas para enfrentar mejor esta etapa de la mujer.

La llegada de la menopausia conlleva varios cambios en el organismo de la mujer como la subida de peso y el aumento de grasa corporal. La menopausia también aumenta el riesgo de la descalcificación ósea, el colesterol alto y las enfermedades cardiovasculares. De ahí la necesidad de adoptar una alimentación adecuada e incrementar la actividad física.

En España, en una encuesta reciente, una de cada 6 mujeres tiene menopausia y de ellas, casi la mitad tiene sobrepeso.

A partir de los 45 años, la mujer empieza a perder masa muscular y a acumular grasa alrededor de la cintura. El aumento de esta grasa visceral está relacionada directamente con el incremento del riesgo cardiovascular o con algunos tipos de cáncer como el de mama y de útero.

Pero estos riesgos pueden contrarrestarse gracias a una alimentación adecuada y a la actividad física.

Menos grasas saturadas y más proteína y fibra

A nivel nutricional, para contrarrestar la pérdida de masa y de tono muscular, es importante dar prioridad a las proteínas y a las grasas saludables, como las grasas poli o mono insaturadas (pescados azules, aceite de oliva, semillas…), a los hidratos de carbono integrales, pero también alimentos con fibra como frutas y verduras y alimentos ricos en estrógenos naturales (fitoestrógenos) como las semillas de linaza, espinacas y soja. Estos alimentos pueden ayudar a moderar los sofocos.

Actividad física

A nivel físico, se recomienda hacer cuatro sesiones de ejercicio a la semana, de 45 minutos a una hora, dos sesiones de tipo aeróbico moderado como zumba, spinning, bicicleta o natación y dos sesiones para mejorar el tono muscular, como yoga, pilates, gimnasia o pesas.

También es fundamental fumar menos y tomar menos alcohol. Y tomar mucha agua ya que en la menopausia la necesidad de hidratación se hace más importante.

Entrevistado: Rubén Bravo, experto en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, España.

Running y menopausia. Todos son ventajas

agosto 31, 2017

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Adelgazar durante la menopausia sí es posible… ¡Descúbrelo!

julio 20, 2017

Salud 180

Si bien desde los 35 años empezamos a experimentar uno que otro cambio, llegados los 50 es casi seguro que la menopausia ha ocasionado estragos en nuestro cuerpo; con ello no solo nos referimos a los bochornos o cambios de humor, sino al aumento de peso.

“Alrededor del 75% de las mujeres en esta etapa suelen aumentar su peso corporal entre 5 y 10 kilos. Esto se debe a un desorden endocrino que favorece la pérdida de nasa muscular, así como el aumento de adipócitos (grasa)”, describe Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Acelera tu metabolismo

Para ayudar al cuerpo a mantenerse delgado durante la menopausia, el  IMEO ha publicado las siguientes recomendaciones… ¡Ponlas en práctica!

1. Ingiere copos de avena integral en el desayuno

También puedes optar por pan de centeno integral o legumbres; además de aportarte fibra, te permitirá mantener el estado de saciedad por más tiempo durante el día.

2. Ejercicio

Aunque la actividad física debe ser parte de toda nuestra vida, en esta edad existe una combinación que es clave para la pérdia de peso: 2 sesiones de 45 minutos de actividad física aeróbica moderada a la semana (bailar, bicicleta, nadar…), 2 sesiones de 45 minutos de fortalecimiento muscula y flexibilidad (gimnasia, abdomen, yoga).

3. Ajusta tus alimentos al ciclo circadiano

En este ciclo se concentra la mayor parte calórica del día en el desayuno y comida, dejando una pequeña porción para la cena.

4. Más alimentos ricos en colina

Cebolla, ajo y berenjena son alimentos que contribuyen en la producción acetilcolina, químico encargado de la regulación del sistema nervioso cerebral.

5. Bebe entre un litro y medio a dos de agua

Además del agua, si cierras tu día con una copa de vino tinto, disminuirás los riesgos de depresión; tendrás mejor salud mental.

¡Ojo! Si eres una mujer que aparte de estar en la menopausia sufre de trastornos de la glándula tiroides, es recomendable que evites le consumo excesivo de soja, pues su contenido de calcio pueden complicar este problema de salud.

Ya no hay excusa para no mantener un peso ideal durante este momento de nuestra vida, ¿no crees?

Tras la Navidad, ¡Chicos, barriga fuera!

enero 3, 2017

EFE Reportajes, por Pablo Gutman

showimage¿Por qué la obesidad masculina se sigue viendo como “un mal menor” y se presenta con eufemismos exculpatorios, como “barriguita cervecera” o “la curva de la felicidad”, que le ayudan a gozar de un mayor grado de aceptación social?.

¿Por qué la obesidad del varón se acepta como algo normal y se justifica porque “es sabido” que ellos beben más alcohol, frecuentan restaurantes por motivos de trabajo, comen durante las reuniones, hacen vida social en bares y apenas hacen dieta?.

Rubén Bravo, portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) y experto en nutrición y gastronomía, no ofrece una respuesta para estos interrogantes, pero tiene claro que “quitar importancia a un problema de salud, no hace que se resuelva por sí solo”.

“El número de hombres que visita nuestras consultas en busca de solución a su estado de obesidad es significativamente menor (21 por ciento) que el de mujeres (79 por ciento)”, explica el experto de este instituto (www.imeoobesidad.com) . “Pero entre 1975 y 2014 el número de hombres obesos se ha triplicado, y la cantidad de mujeres obesas solo se ha duplicado”, señala Bravo en referencia a un estudio publicado en 2016, coordinado por el Imperial College de Londres y que involucró a 20 millones de hombres y mujeres adultos de 186 países.

“Al analizar los datos estadísticos podemos corroborar que la obesidad masculina aumenta a un ritmo superior a la femenina en todo el mundo de manera general y que cada vez son más los hombres con altos niveles de grasa corporal y, por tanto, en riesgo de padecer todas las enfermedades que esto conlleva”, confirma a Efe Carmen Escalada, nutricionista clínica del IMEO.

Ellos engordan diferente que ellas

La naturaleza del sobrepeso se muestra de forma diferente entre ambos sexos, según los especialistas. En los hombres empieza a desarrollarse a partir de los 35 años, acompañado por un cambio hormonal conocido como “hipogonadismo” relacionado con la disminución de testosterona, mientras que en mujeres el golpe importante suele darse a partir de la menopausia, entre los 48 y los 52 años, según el instituto IMEO.

“El aumento de peso en hombres se caracteriza principalmente por la acumulación de tejido graso a nivel abdominal, lo que se denomina obesidad de tipo androide”, explica a Efe, Estefanía Ramo, nutricionista de ese instituto. Esta grasa acumulada en “la barriguita” de los hombres, es la grasa visceral (aquella que envuelve los órganos vitales), es la más peligrosa para la salud y la que va a dar lugar al Síndrome Metabólico (SM), asociado a una mayor prevalencia de patologías crónicas.

Algunas de las patologías asociadas al SM y que limitan las expectativas y calidad de vida de la persona son: la hipertensión arterial, la diabetes mellitus tipo 2 e insulino-resistencia, el hígado graso, la cardiopatía coronaria, el cáncer, y las enfermedades respiratorias u osteo-articulares, según los expertos de IMEO.

Cinco reglas de oro para mantener la línea

Ramo traslada a Efe cinco claves nutricionales encaminadas a controlar la obesidad y prevenir el SM en los hombres, cuyo patrón alimentario, según indica, tiende a incluir carnes, arroz, pasta, pan o alcohol, así como ‘comida rápida’, snacks, platos listos para calentar y productos animales reconstruidos.

1.- Aumente los alimentos de origen vegetal y la fibra soluble (frutas, verduras, legumbres, avena…) que ayudan a disminuir el colesterol.

2.- Asegure el aporte de calcio, vitamina D, vitamina K y magnesio, para mejorar la salud ósea, aumentando el consumo de lácteos no enteros, pescados azules, verduras de hojas verdes o alimentos enriquecidos.

3.- Recuerde los alimentos proteicos, dando prioridad a la proteína vegetal (legumbres, cereales, frutos secos) y a las carnes que sean magras, sin grasa.

4.- Reduzca o modere el consumo de alimentos grasos, sobre todo de grasas saturadas (que inciden en el riesgo cardiovascular) y aumente el consumo de grasas poliinsaturadas, como los omega 3, que ayudan a prevenir las dolencias cardiovasculares y que se encuentran presentes en pescados azules, aceites vegetales, nueces y semillas.

5.- Haga ejercicio físico. Esto es muy importante porque reduce la pérdida de músculo, aumenta el gasto calórico y fortalece los huesos, a la vez que mejora la salud cardiovascular, la presión arterial, resistencia aeróbica, autoestima y niveles de estrés, entre otros. Opciones saludables para casos concretos Consultadas por Efe sobre algunas situaciones concretas y cotidianas en las que los hombres pueden tomar medidas para prevenir el sobrepeso, las nutricionistas Escalada y Ramo, sugieren:.

6.- En lugar de consumir productos ultraprocesados como pizzas, ‘nuggets’, salchichas o bollería industrial, es preferible comprar la mayor variedad posible de productos frescos, para reducir el consumo de grasas poco saludables, azúcares y sal, acudiendo a los mercados tradicionales.

7.- En lugar de beber refrescos, azucarados o edulcorados, o zumos cuando tenga sed, es preferible optar por agua o infusiones que, además de hidratarnos, también hacen que reduzcamos considerablemente nuestro consumo de azúcar.

8.- En lugar de disfrutar de los deportes solo a través del televisor o las gradas de un estadio, es preferible practicarlos, teniendo en cuenta que su variedad es inmensa: interiores o al aire libre, individuales o en equipo, de más o menos intensidad o impacto.

9.- En lugar de movernos siempre en coche porque es más cómodo y rápido, conviene desplazarse a pie o en bicicleta en las distancias más cortas, lo cual nos ayuda a mantener la línea y a apreciar la diferencia entre una vida activa y una sedentaria.

10.- En lugar de saltarnos comidas y pasar muchas horas sin comer, conviene aumentar el número de tomas, reduciendo el volumen de las colaciones, para que al comer no tengamos tanta sensación de hambre ni estemos ansiosos, ingiramos menos cantidad y elijamos opciones más beneficiosas.

11.- En lugar de tomar patatas fritas o galletas saladas, prepárese aperitivos saludables como unos ‘crudités’ (hortalizas crudas cortadas en forma de bastón) de verduras, con salsa de yogur y especias.

La grasa abdominal de los hombres es más peligrosa para la salud que la de las mujeres

diciembre 1, 2016

Las mujeres suelen estar más preocupadas por la obesidad que los hombres, como demuestran las consultas en busca de una solución, pero sin embargo en ellos es más peligrosa para la salud la acumulación de grasa visceral en la zona del abdomen, ya que da lugar al síndrome metabólico asociado a una mayor prevalencia de patologías crónicas.

Europa Press, El Economista

Fat man holding a measuring tape

Fat man holding a measuring tape

“Limitan la calidad y las expectativas de vida”, ha reconocido la nutricionista Estefanía Ramo, del Instituto Médico para el Estudio de la Obesidad (IMEO), que cita entre estas patologías la hipertensión arterial, la diabetes tipo 2, el hígado graso o la cardiopatía coronaria.

En hombres empieza a desarrollarse a partir de los 35 años, acompañado por un cambio hormonal conocido como “hipogonadismo” relacionado con la disminución de de testosterona, mientras que en mujeres el golpe importante suele darse a partir de la menopausia, entre los 48 y los 52 años.

Además, también hay diferencias en el patrón alimentario de unos y otros, condicionado por factores sociales, culturales, económicos, religiosos y de género. Las desigualdades emergen durante la adolescencia que es el momento en el que empiezan a ser conscientes de los cánones de belleza actuales para los cuales el peso ideal es mucho más bajo para las mujeres que los hombres.

Las mujeres suelen presentan una mayor preocupación por la alimentación saludable, debido a la mayor presión que tradicionalmente se ha ejercido sobre ellas para que alcancen y mantengan un determinado peso e imagen corporal.

De igual modo, mientras ellas tienden a hacer cinco comidas al día de menor volumen, los hombres suelen realizar únicamente tres comidas principales pero más copiosas, lo que explica en parte por qué entre los casos de anorexia en adolescentes apenas el 10 por ciento son varones, según esta experta.

En lo que respecta al consumo de alimentos, en general los hombres tienden a optar por carnes, arroz, pasta, pan o alcohol. En cambio, las mujeres prefieren frutas, verdura, lácteos, pescados, huevos y productos reducidos en calorías o grasas, así como destinados al control del peso.

LOS HOMBRES COMEN MÁS PRODUCTOS PROCESADOS

Además, ellas eligen en mayor medida productos frescos, mientras que ellos optan con mayor frecuencia por ultra-procesados, como ‘comida rápida’, ‘snacks’, platos listos para calentar y productos animales reconstruidos. Esto se debe a que aún son muchas más las mujeres que saben y les gusta cocinar con respecto a los hombres.

Otra diferencia importante radica en lo que impulsa a comer a unos y otros. Mientras que los varones responden a una sensación fisiológica de hambre, las féminas tienden a comer de manera emocional, razón por la que son más vulnerables a subir de peso ante un incremento en los niveles de ansiedad.

En cuanto a las necesidades nutricionales, la regla básica establece que hay que consumir 0,8 gramos de proteína por kilogramo de peso y día, lo que hace que, dado que los hombres suelen tener un peso superior, su ingesta de alimentos proteicos, como es la carne, ha de ser superior al de las mujeres. No obstante, en ambos casos se debe llevar una alimentación en la que primen los vegetales, han recomendado.

Adelgazar a los 50: ¿Es posible?

julio 12, 2016

Te ofrecemos algunos tips para que logres mantener la línea a partir de edades avanzadas sin demasiado esfuerzo.

Ella Hoy
Adelgazar-a-los-50Es posible adelgazar a partir de los 50. Cuando las mujeres vamos cumpliendo años existen varios factores como las alteraciones hormonales, que provocan cambios en nuestro cuerpo, y eso puede traducirse en una ganancia de volumen que parece imposible de perder, pero con unos pequeños consejos especiales para mujeres maduras, puedes conseguir tu objetivo y volver a estar a gusto con tu figura como cuando tenías 20.

Todas las mujeres cuando somos jóvenes sabemos que con una dieta equilibrada y algo de ejercicio podemos mantener la figura sin demasiado esfuerzo, pero llegada cierta edad la cosa cambia, y puede que a algunas mujeres les cueste mantener su peso ideal.

Cambios físicos con la edad
El primer motivo de estos cambios es que el organismo pasa de contener un 75% de su volumen en agua, a sólo el 60%, y esto provoca que el cuerpo sufra cambios ya que pierde agua y gana grasa en algunas zonas como la barriga, que baja de altura y puede dar la sensación de estar más gorda aunque no sea así, ya que la grasa se redistribuye.

Pero eso no es todo, y es que como aumenta la flacidez y se pierde elasticidad, la pérdida de peso se traduce en una sensación de vejez prematura sobre todo en la zona del rostro, y que muchas solucionan gracias al botox, un tratamiento muy solicitado también por los hombres.

Por si fuera poco, las hormonas también juegan un papel fundamental en estos cambios, y es que con la menopausia la producción de hormona tiroidea disminuye, por lo que el metabolismo, que se puede acelerar con algunos alimentos, se ralentiza; sin olvidar otro tipo de hormonas como las que se producen por el estrés y los azúcares, el cortisol y la insulina, principales responsables de la ganancia de peso.

Trucos para adelgazar pasados los 50
Consumir más cantidad de proteínas como el pollo, el pavo o el pescado, que además de ser saciantes ayudan a aumentar la masa muscular.
Procurar disminuir el consumo de frutas con elevado contenido en azúcar y procurar consumir más verduras.
A pesar de que con los años las ganas de beber se van perdiendo, es necesario beber agua o zumos hipocalóricos constantemente.
Hacer ejercicio de manera alterna, de 3 a 4 días a la semana, y no demasiado intensos. Puedes probar con las posturas para principiantes del Yoga, el Pilates, pasear o el Tai Chi.
Esperamos que con estos consejos logres tu objetivo y te des cuenta de que sí se puede controlar la línea a todas las edades.

No es el beicon, son mis hormonas

mayo 19, 2016

Insulina, leptina, grelina, cortisol… Cómo influyen estas sustancias en el aumento de peso

El País, por Ángles Gómez López

1463158260_669554_1463570630_noticia_normal_recorte1La primavera marca el pistoletazo de salida de la clásica ‘operación bikini’. Comienza una carrera contrarreloj para eliminar en tres meses los kilos de más acumulados a lo largo del invierno, una competición en la que solo unos pocos elegidos alcanzarán el anhelado propósito. Muchos de los que fracasan en el intento (y otros que ni siquiera se plantean seguir una dieta) atribuyen a las hormonas su problema para perder peso. Aunque no les falta razón, casi siempre es posible mantener un control hormonal. “Las hormonas [sustancias segregadas por células localizadas en glándulas endocrinas] tienen mucho que decir en nuestra efectividad metabólica. Con una analítica de sangre podremos conocer los datos hormonales, y a partir de esta información, cualquier persona puede perder peso, por mucho que tenga un metabolismo menos eficaz. Costará más o menos, o el proceso será más lento, pero perfectamente se puede llegar a perder un kilo de peso a la semana”, afirma Rubén Bravo, director del Departamento de Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Una vez confirmado que hay esperanza, le conviene conocer las hormonas implicadas en los repudiados michelines, porque la mejor defensa es desenmascarar al enemigo.

¿Qué hormona manda en la obesidad? Insulina, leptina, grelina, cortisol, estrógenos, neuropéptidos… Muchas se disputan el protagonismo, sin que ninguna se imponga claramente sobre el resto. “El peso corporal está regulado por un complejo sistema coordinado desde el cerebro hasta los órganos periféricos, y viceversa, y mediado por numerosas hormonas que, en conjunto, mantienen el balance energético”, explica Ana Crujeiras, del Centro de Investigación en Red Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (Ciberobn). “Cuando estamos en ayuno, se incrementan una serie de hormonas que estimulan el apetito, por ejemplo, la grelina, y cuando comemos aparecen otras que nos lo quitan, como la leptina”, añade Francisco Tinahones, presidente electo de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO). Pero, además, el funcionamiento del circuito que regula el apetito y el peso corporal está influido por la genética, hasta el punto de que, según la investigadora, “el 40% de la predisposición a la obesidad viene dada por la herencia, y el resto está determinado por factores ambientales (que a su vez influyen en la expresión de los genes)”.

Leptina: la saciedad que no llega. El tejido adiposo (la grasa) libera leptina, que envía señales al cerebro para inhibir el apetito. Teóricamente, las personas obesas deberían tener niveles bajos de leptina, pero la realidad es la contraria y esto se puede explicar porque “el transporte de esta hormona [a través de la sangre hasta el cerebro] está limitado y la persona sigue comiendo a pesar de tener niveles altos de leptina en la sangre”, indica el profesor Bartolomé Burguera, director del Programa de Endocrinología y Obesidad de la Clínica Cleveland (Ohio). Los científicos intentan descifrar las causas que inutilizan la leptina y, en febrero, la revista Nature Communications publicó el hallazgo de una nueva enzima como posible responsable del incorrecto funcionamiento de esta hormona. De momento, hay muchas (y prometedoras) investigaciones, aunque de escasa utilidad práctica. ¿No hay nada que hacer para favorecerla? Sí: actividad física, porque ayuda a mejorar la sensibilidad de la leptina y a perder grasa, “que tiene un importante impacto en disminuir los niveles de esta hormona”, destaca Burguera

Grelina: la contradicción hecha hormona. Es la llamada hormona del apetito. Se produce en el estómago y aumenta cuando tenemos hambre, y disminuye después de comer. Pero como sucede con la leptina, “su funcionamiento está dañado en los obesos, que tienen niveles bajos de grelina”, dice Crujeiras. “De hecho, los obesos con mayor predisposición a recuperar el peso perdido después de hacer dieta presentan cifras más elevadas de leptina y menores de grelina que las personas que mantienen el peso perdido”, añade. ¿Es paradójico? En efecto: se supone que a menos grelina, menos apetito. Por lo que el especialista de la clínica de Cleveland ve una valiosa pista sobre dónde está el freno para encontrar una solución eficaz contra la obesidad: “Estamos mirando hormonas que se producen en la periferia, pero donde verdaderamente se regula el apetito es en el cerebro”.

Con todo, una dieta rica en proteínas aumenta la sensación de saciedad y ayuda a normalizar los niveles de grelina.

Insulina: picos que engordan. Inmediatamente después de una comida, los niveles de insulina suben “para retirar la glucosa del torrente sanguíneo e introducirla en las células, con el fin de que estas obtengan energía o la acumulen en la grasa”, detalla el doctor Tinahones. En ayunas, la insulina está muy baja y el organismo utiliza la grasa para obtener energía.

Las subidas bruscas de insulina (que favorecen que la glucosa se acumule en forma de grasa) se pueden prevenir evitando los alimentos que eleven rápidamente las cifras de azúcar en la sangre, como son los dulces, algunas frutas y los hidratos de carbono sencillos (pan blanco, arroz, pasta, etc.). “Hay que comer hidratos de carbono complejos, como son el arroz integral y la pasta y panes integrales”, recomienda el presidente electo de la SEEDO. También es eficaz para normalizar las cifras de insulina hacer ejercicio diariamente (basta con caminar) y beber té verde.

Estrógenos: cuando se van, entra el hambre. Durante la menopausia, muchas mujeres contemplan horrorizadas cómo la báscula se dispara sin causa aparente, pero tiene explicación. Como explica el doctor Burgada, “los estrógenos [hormonas femeninas] están asociados a la disminución de la grelina, por tanto, ayudan a reducir el apetito. Y durante la menopausia hay un descenso de los mismos”. Es decir, aumenta el hambre. A esto se añade la pérdida de masa muscular, con lo que el metabolismo pierde eficacia para quemar grasa y la tendencia a acumularla en el abdomen. Por eso, “hay que tomarse la menopausia muy en serio, porque si no es así en menos de dos años se pueden ganar 10 kilos”, enfatiza Rubén Bravo.

Para neutralizar el efecto de la pérdida de estrógenos, el experto en nutrición del IMEO propone limitar el consumo de hidratos de carbono al desayuno, comer verdura y proteínas de buena calidad al mediodía y en la cena; tomar dos onzas de chocolate negro (70% mínimo de cacao) al día por su poder antioxidante y evitar las bebidas estimulantes. La actividad física es casi más importante que la dieta (para aumentar la masa muscular), y “tres horas a la semana de clases colectivas de zumba, bodypump y aerobox consiguen muy buenos resultados”. Otra opción es caminar vigorosamente más de una hora diaria.

Hormonas tiroideas: no son tan fieras como las pintan. Aunque un descenso de la producción de estas hormonas se suele asociar a aumento de peso, Bravo desmonta tal relación argumentando que “un hipotiroidismo que esté bien regulado con medicación no tiene ningún efecto. Para muchas personas es la excusa perfecta para no hacer bien las cosas”.

Los aliados de estas hormonas son las proteínas y el yodo (conviene consumir sal yodada). Las algas también son una excelente fuente de proteínas y de yodo.

Cortisol: las chivatas del mal sueño. Es la conocida como hormona del estrés y nos mantiene en estado de alerta. “Está implicada en multitud de funciones, desde las metabólicas hasta el funcionamiento de casi todos los órganos”, advierte Francisco Tinahones. Su ritmo es circadiano, por eso a las 20 horas el cortisol desciende y a partir de las 7 de la mañana aumenta para darnos vitalidad. E influye en el peso. “Si no descansamos bien por la noche, los niveles de cortisol no bajan lo suficiente y esto predispone a la obesidad”. Seguir una dieta adecuada, dormir más de 7 horas y evitar el estrés son claves decisivas para que la hormona no se dispare.

Mitos de la menopausia

abril 5, 2016

El Mundo/ Yo Dona, por Pilar Arranz

14597890461377La mayoría de las mujeres siente vértigo cuando se acerca a los 50. La menopausia aparece en el horizonte y con ella llegan los temores a los efectos que la acompañan. Todas pasan por este proceso, pero muy pocas manifiestan en público sus inquietudes o comparten lo que están viviendo. El miedo a ser etiquetadas de ‘menopaúsicas’, con las connotaciones negativas del término, ha creado una gran cantidad de fantasmas alrededor de esta etapa de la vida.

¿Empeora la vida sexual?

No, si se tratan los síntomas asociados a la disminución de los estrógenos que provocan atrofia vaginal. La psicóloga y sexóloga Rosario Castaño afirma que la mayoría de sus consultas tienen que ver con “la sequedad y las infecciones vaginales, la disminución o ausencia de la líbido, la baja autoestima, los problemas de pareja o la inadaptabilidad a los cambios de imagen de este periodo”. El dolor en las relaciones sexuales se previene con el uso de estrógenos si el médico lo considera recomendable y con cremas hidratantes que sirvan para lubricar la vagina. La vida sexual puede seguir siendo igual de satisfactoria y plena que antes, o incluso más, porque desaparece el temor al embarazo.

¿Se aumenta de peso?

Sí, se ganan unos cinco kilos de media. Según Rubén Bravo, portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), se produce un desorden endocrino que “favorece la pérdida de masa muscular y el aumento de los adipocitos”. La reducción de estrógenos ralentiza, además, el metabolismo. Evitarlo depende de hacer ejercicio físico de forma regular. También es muy importante alimentarse adecuadamente con una dieta equilibrada.

¿Condena al insomnio?

Es el principal problema. El doctor Santiago Palacios, director del Instituto que lleva su nombre y creador de la primera unidad de Menopausia en la Fundación Jiménez Díaz, afirma que se debe a la bajada de estrógenos y a que los sofocos y sudores se producen con más intensidad durante la noche. “Muchas acaban con antidepresivos, ansiolíticos o productos para conciliar el sueño, cuando lo lógico es tomar un estrógeno”, afirma Palacios. “También pueden producirse dolores articulares, causados por la pérdida de colágeno en los ligamentos, y taquicardias, provocadas por los mismos sofocos”, explica.

¿La terapia hormonal tiene contraindicaciones?

A veces los beneficios son mayores que las desventajas. El doctor Palacios asegura que la mala prensa de este tipo de terapias se debe al estudio ‘Women’s Health Initiative’, que se realizó en EEUU en 2002 e informó sobre sus efectos secundarios de manera catastrofista. Desde entonces han aparecido nuevos medicamentos con dosis mucho más bajas. “La terapia hormonal no es buena ni es mala, solo adecuada a unos casos. Lo normal es administrarla entre dos y cinco años”, asegura Palacios, quien afirma que también se puede recurrir a tratamientos naturales, como la fitoterapia con isoflavonas de soja.

¿Reina el mal humor?

No, depende de cómo afecten los cambios hormonales Montserrat Roura, directora de la web sobre la menopausia ‘Ella y el abanico’, defiende “que no siempre se experimentan cambios de humor. Ocurre lo mismo que con la menstruación, a cada chica le influye de una manera diferente”. Y afirma que la tristeza o irritabilidad puede deberse a la falta de sueño, los sofocos o los problemas no resueltos en las relaciones sexuales. “Hay que desdramatizar la pérdida de concebir para enfatizar la experiencia, madurez y estabilidad que de esta etapa”.

¿Los sofocos son inevitables?

No, hay mujeres que no los sufren. La cantante y actriz Lolita Flores -una de las protagonistas de la obra teatral ‘Sofocos’- asegura que no los experimentó. En caso de tenerlos, se pueden aliviar aumentando el nivel de estrógenos.

¿Llegó la vejez?

En ningún caso. La ginecóloga Adriana Landazábal, que inauguró el ‘V Forum Mujer y menopausia’ celebrado en Madrid, empezó sus jornadas explicando que la menopausia no es el inicio de la vejez, sino meramente el fin de la función ovárica y el comienzo de un nuevo enfoque de la vida.

Suplementos alimenticios: ¿Para qué sirven y quién los necesita?

octubre 28, 2015

Suplementos que prometen dotarnos de una energía fuera de serie, aumentar músculo, adelgazar y hasta bajarnos el colesterol. ¿Realmente sirven? ¿En qué casos son necesarios y recomendables?

Qué, por Diana García Bujarrabal
suplementos alimenticios pros y contra Partiendo de la base de que ningún suplemento alimenticio puede sustituir una dieta sana, muchos sí son útiles y hasta necesarios en algunas etapas de la vida. Así nos lo explica Rubén Bravo, presidente del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, quien recuerda que “se llevan utilizando desde la antigüedad”.

En aquellos primeros tiempos se utilizaban sobre todo plantas y hierbas, tanto para tratar enfermedades como para obtener un mejor desempeño en las labores diarias. Actualmente la mayoría de los suplementos se comercializan en forma de cápsulas y, además de plantas cuya eficacia ha sido probada, incluyen micronutrientes con fines específicos. Pero aún hay una evolución ulterior: hoy podemos encontrar la suplementación incluida en los propios alimentos.

Hace tiempo que vemos en el supermercado las leches enriquecidas. Pero Rubén Bravo menciona como ejemplo otros productos como el Danacol. “Todos los estudios nos indican que puede disminuir el colesterol”. También el Densia Forte,  otro producto de la casa Danone ideado en este caso para proporcionar un aporte suplementario de calcio y que puede ayudar a “las personas con osteoporosis o a las mujeres con menopausia”.
Pero, ojo, tampoco es oro todo lo que reluce en este mercado:

Suplementos para niños:

Hace unos días el blog de El Comidista criticaba el Meritene; un suplemento alimenticio para niños que, supuestamente, no comen del todo bien. Sin entrar en la polémica en torno al anuncio, ni siquiera en la composición del controvertido producto, Bravo se manifiesta en contra de estos productos en el caso de los niños. “Es una solución fácil para los padres, pero gran parte de los problemas de los niños vienen de una falta de educación alimentaria. La educación alimentaria se puede conseguir; pero hay que dedicarle tiempo”, opina. Y añade un dato muy gráfico: “Solo el 13% de los niños en España realizan un desayuno completo”.

Suplementos ‘adelgazantes’:

También en este caso recomienda prudencia Rubén Bravo. Algunos productos pueden resultar útiles, como los que combinan el café verde descafeinado con el té verde descafeinado, mientras que otros hay que evitarlos a toda costa. “Los quemagrasas y aceleradores del metabolismo lo que hacen es poner nerviosa a la gente”. Por eso hay que evitar todos aquellos que lleven cafeína, taurina, guaraná u otros estimulantes.
Para Bravo tampoco son recomendables los ‘pierdepesos’, esos productos que impiden asimilar parte de los macronutrientes, como el Allí o el XLS. “No son recomendables sobre todo porque no trabajan en el hábito. La gente piensa ‘como me estoy tomando el quemagrasas me tomo un bocadillos'”.

Los batidos:

En la misma línea de los suplementos para adelgazar a veces se comercializan batidos que más que suplementos son “sustitutivos de comida”. Inicialmente desarrollados para personas por cuestiones médicas solo pudieran hacer una ingesta líquida, su uso como sustituot d ela dieta solo ahonda en los malos hábitos alimentarios.

Suplementos que ayudan a mejorar el sexo y la fertilidad:

Es otro ámbito habitual del uso de estas ‘ayudas’. Bravo menciona algunos de eficacia probada, como la maca peruana o el Aquilea Fértil, que además de estimular la líbido incrementan la calidad del semen, entre otros beneficios.

Suplementos para deportistas:

Los deportistas son grandes consumidores de suplementos alimenticios. Toda ayuda es poca cuando se trata de mejorar los resultados… Explica Bravo que en su caso se utilizan aminoácidos, cada uno de los cuales tienen un trabajo específico en el cuerpo. “Por ejemplo los culturistas utilizan mucho la glutamina y la creatina”. También es habitual el uso de hormonas de crecimiento para los músculos, como el AOL.

También se emplean con éxito estimuladores de testosterona como el ‘Tribulus terrestris’ o la ‘mata peruana’.

Suplementos ‘antiaging’:

En los últimos años este segmento de la medicina está experimentando una gran eclosión. Y la llegada de suplementos alimenticios no podía hacerse espera. Bravo destaca el colágeno, que se comercializa en forma de cápsulas, o el Resveratorl, “un antioxidante que se concentra, por ejemplo, en el vino tinto”.

Cambio de estaciones:

Es otra de las circunstancias en las que nuestro cuerpo puede necesitar la ayuda de algún suplemento. “Nuestro cuerpo es pura física, los cambios de gravedad y en los campos magnéticos nos afectan; podemos necesitar dos o tres semanas de adaptación”. En este caso son buenos tanto los multivitamínicos como productos tradicionales como la jalea real o el Ginkgo Biloba en caso de decaimiento emocional.

ortomolecularEmbarazo y menopausia:

En estas etapas las mujeres necesitan suplementos de algunas sustancias. En el caso de las mujeres en el embarazo está extendido el uso como mínimo del ácido fólico y el yodo. En la menopausia son habituales y recomendables los suplementos de calcio.

Medicina ortomolecular:

Los suplementos se utilizan también en la prevención y el tratamiento de determinadas enfermedades. “Se trata de ayudar al cuerpo en la base del problema, y no solo en la manifestación de los síntomas”. En este sentido Bravo cita como ejmplo el Omega 3 o la grasa de hígado de bacalao para la artrosis.

Como no engordar 10 kilos durante la menopausia

octubre 18, 2014

Estos son los alimentos que te ayudarán a llevar con más ánimo la menopausia y a no coger dos tallas más

ABC

Fotolia_13580853_Subscription_Monthly_M_xoptimizadax--644x362La menopausia trae consigo muchos cambios: emocionales, psicológicos, físicos… Y algo que a nadie le gusta: el 75% de las mujeres suele aumentar su peso corporal entre 5 y 10 kilos más. Es decir, dos tallas más de ropa. Un riesgo que se puede reducir considerablemente realizando una alimentación adecuada y una actividad física que permita mantener la masa muscular y la grasa en niveles óptimos.

Actualmente, en España hay más de 2,2, millones de mujeres en edad entre 45 y 50 años. Con la llegada de la perimenopausia, el cuerpo femenino entra en cierto declive y produce menos cantidad de estrógeno y progesterona. El déficit de estas hormonas incide de forma directa en la tendencia a acumular grasa y perder masa muscular, y se acentúa con la edad. Según algunos estudios, en tres de cada cuatro mujeres se produce un aumento del tamaño de la cintura durante la edad adulta. Cabe recordar que la grasa visceral acumulada en esta zona está relacionada directamente con el incremento del riesgo cardiovascular o algunos tipos de cáncer que se dan en la mujer, como el cáncer de mamá y útero entre otros, al igual que la diabetes tipo II, el hígado graso, hipercolesterolemia e hipertensión.

Desordenes de la menopausia

Según explica Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), durante la menopausia varios factores contribuyen al aumento de peso en la mujer. «Por un lado, se produce un desorden endocrino que favorece la pérdida de masa muscular, así como el aumento de los adipócitos grasos en número y tamaño, junto a una ralentización de la tasa metabólica y disminución del metabolismo basal, es decir, la cantidad de energía mínima que necesitamos para subsistir y la eficacia de nuestro cuerpo para utilizar la grasa almacenada como fuente de energía. En segundo lugar, estos desórdenes trascienden al perfil emocional de la mujer, imponiendo una tendencia a la ansiedad y a la depresión que puede derivar en trastornos relacionados con la alimentación. A partir de los 45 años la mujer empieza a perder fibra y tono muscular, que es una beta de oro imprescindible para mantenerla o mejorarla en cualquier edad, pues es la responsable del 70% de nuestro gasto calórico diario», explica Bravo.

Por estas razones, el portavoz de IMEO recomienda acudir a unnutricionista especializado en menopausia, ya que se necesita una alimentación orientada a mantener esta masa muscular, que se sirva de las proteínas y grasas saludables y enfoque los hidratos de carbono en sus versiones completas e integrales, desechando las grasas perjudiciales para la salud.

Llevar un estilo de vida activo en esta edad nos ayudará a mantener un peso saludable y disminuirá el riesgo de enfermedades cardiovasculares o cáncer. La práctica de ejercicio físico repercute positivamente sobre nuestro estado de ánimo, mejora el funcionamiento mental y propicia tanto el sueño profundo, como la reparación celular. Los expertos de IMEO recomiendan una rutina semanal basada en 2 sesiones de 45 minutos de actividad física aeróbica moderada (bailar, montar en bicicleta, nadar, aqua aerobic) y 2 sesiones de 45 minutos de actividad de fortalecimiento muscular y flexibilidad (gimnasia de mantenimiento, pesas, abdominales, yoga, Pilates). La hidratación antes, durante y después del ejercicio es muy importante. Hay que beber el agua en pequeños sorbos y nunca a temperaturas extremas para evitar pérdidas de electrolitos y minerales.

Con el motivo del Día Mundial de la Menopausia que se celebra el sábado 18 de octubre, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ha lanzado una serie de consejos alimenticios que ayudarán a muchas féminas a sobrellevar con mejor ánimo esta etapa de la vida y a no coger esos kilos demás:

1. Incrementar la dosis de calcio a 1.500 mg al día. Equivaldría a 2 vasos de leche (500 mg Ca), 1 yogur (175 mg Ca), 200g de acelgas (225 mg Ca), 1 sardina en aceite (125 mg Ca) y 30g de queso manchego curado (250 mg Ca). Lo ideal es tomar la leche desnatada, enriquecida con calcio y vitamina D.

2. Moderar el consumo de frutas hasta dos piezas al día. Las frutas de carne blanca, como pera o manzana, reducen el riesgo de enfermedad vascular cerebral que aumenta en la mujer con la menopausia, debido a la disminución del estrógeno. La naranja y las fresas son fuentes de bioflavonoides y ayudan a aliviar los síntomas como los sofocos.

3. Tomar copos de avena integral o pan de centeno integral en el desayuno, y una o dos veces a la semana legumbres con verduras en las comida.

4. Priorizar el consumo de las siguientes verduras y hortalizas: espinacas, brócoli, calabaza, coliflor, col, berenjenas, ajos y cebollas.

5. Aumentar el consumo de grasas saludables (aceite de oliva, nueces) y disminuir el consumo de grasas menos recomendadas (embutidos, bollería o fritos).

6. Comer dos veces a la semana pescado azul, tanto por sus proteínas de alto nivel biológico, como por su alto contenido en Omega 3.

7. Tomar 4 raciones a la semana de carnes blancas como pescado, pechugas de pollo y/o pavo.

8. Beber entre 1,5 y 2 litros de agua al día para lograr una buena hidratación y acompañar la cena con una copa de vino tinto, ya que disminuye el riesgo de depresión e influye positivamente en la salud mental.

9. Ajustar los alimentos al ciclo circadiano y biorritmo,concentrando la mayor parte de la ingesta en el desayuno y la comida y disminuir el aporte calórico a partir de la tarde/noche.

Los alimentos que no deben faltar en la dieta