Disgustos que quitan el hambre y por qué sucede

CuidatePlus, por Ana Callejo Mora

Disgustos, preocupaciones y pensamientos negativos en muchas ocasiones quitan el apetito. ¿Por qué? “Esta circunstancia está directamente relacionada con nuestro mecanismo fisiológico de respuesta ante el estrés y las hormonas que intervienen en este. En un primer momento nuestro cuerpo reacciona ante una posible amenaza segregando adrenalina para prepararnos para la acción; esto inhibe la sensación de apetito y moviliza la grasa en el organismo. Por el contrario, si el estrés se mantiene en el tiempo, prima la segregación de cortisol (conocida como la hormona del estrés), lo que aumenta la sensación de apetito”, explica a CuídatePlus María González, psicóloga del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

La experta comenta que la sensación aguda de estrés provoca, aparte de la inhibición de apetito, otros síntomas físicos como puede ser la hiperventilación, opresión en el pecho y la contracción del diafragma, lo que nos genera el conocido “nudo en el estómago”.

Cuando esa tristeza o preocupación pasa, y, si no hay ninguna enfermedad de base, el apetito vuelve ‘como por arte de magia’. “Nuestro cuerpo sabe regularse y cuando superamos esa preocupación y se reduce la ansiedad, el apetito suele volver a ser el habitual de forma más o menos rápida”, señala Andrea Marqués, nutricionista del IMEO.

Qué comer y cuántas veces si se te ha ‘cerrado el estómago’

Como pauta general, afirma Marqués, “cuando tenemos poco apetito e incluso notamos un poco ‘cerrado’ el estómago sería recomendable comer más veces (5 o 6 al día) menos cantidad. Nos costará menos hacer tomas pequeñas que ingerir más cantidad en una sola comida”. 

Muchas veces “cuando estamos bajos de ánimo tendemos a comer alimentos ricos en azúcares y/o grasas para compensar esta tristeza o ansiedad. Lo ideal sería comer alimentos que nos apetezcan, ya que nos costará menos comerlos, pero intentar que sean nutritivos”, añade la nutricionista.

Por ejemplo, podemos recurrir a frutas que nos gusten, frutos secos, encurtidos, alguna onza de chocolate negro. En las comidas principales podemos priorizar alimentos frescos y fáciles de comer como ensaladas, huevos, pescados ligeros o cremas calientes o frías. 

De qué depende que el disgusto te quite el hambre o te dé más

¿De qué podría depender que con los disgustos algunas personas dejen de comer y otras coman más de la cuenta? Según Marqués, “en principio, va a depender de cuál sea el estímulo y también de la respuesta del paciente. En un paciente que gestione muy bien sus emociones no se tienen por qué producir ninguno de los dos extremos, puede experimentar cambios ligeros en el apetito, pero todo dentro de unos parámetros normales”. 

Sin embargo, en la consulta de nutrición y de psicología, las expertas del IMEO cuentan que a menudo se encuentran con pacientes que aún no consiguen esta buena gestión emocional. En estos casos, si la emoción es principalmente tristeza, se alterará el funcionamiento de la dopamina-serotonina y del cortisol y a largo plazo nos dará una mayor sensación de apetito/ansiedad; aunque quizás los primeros días tengamos menos hambre. Por el contrario, si la situación nos genera estrés, pero no afecta tanto a nuestro estado ánimo, aumentará la adrenalina sobre el cortisol y tendremos menos apetito hasta que se resuelva la situación que nos provoca ese estrés.

Relajación y ejercicio para incrementar el apetito

En primer lugar, sería recomendable optar por la relajación a través de ejercicios como la respiración diafragmática, que nos ayuda a disminuir la ansiedad y relajar el ‘nudo en el estómago’. Posteriormente, conviene hacer ejercicio moderado, evitar ejercicios de cardio intenso, ya que puede generarnos más sensación de presión en el pecho y ansiedad al subir las pulsaciones. Por eso, es aconsejable practicar danza, Pilates o yoga”, explica González.

Consejos para no pasar hambre si estás a dieta

CuidatePlus, por Joanna Guillén Valera

Sólo el 38,7% de los que se ponen a dieta optan por un planteamiento equilibrado.

El 25,5% de los españoles afirma haber realizado una o más dietas para perder peso a lo largo de 2019, según los datos del II Estudio de Salud y Estilo de Vida realizado por Aegon sobre una muestra de más de mil adultos españoles.

Sin embargo, según indica a CuídatePlus Rubén Bravo, nutricionista, dietista y experto en gastronomía del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), “cerca de la mitad de la población está entrando y saliendo asiduamente de diferentes tipos de pautas dietéticas con resultados a corto plazo y volviendo de nuevo a los antiguos malos hábitos”.

De hecho, según el experto “los últimos estudios señalan que los que se ponen a dieta llegan a probar hasta un mínimo de tres enfoques nutricionales diferentes y sólo el 38,7% de los que se ponen a dieta optan por un planteamiento equilibrado“.

Según el estudio de Aegon, entre las más comunes se encuentran las que consisten en eliminar un producto de la dieta habitual (77,9%), reducir la cantidad de comida (67,9%), reducir el consumo de sal (64,8%) y, en menor medida, sustituir comidas por líquidos, batidos, barritas o dietas disociativas.

Sin un control, todas ellas pueden tener repercusiones para la salud que pueden llegar a ser importantes como “desnutrición, pérdida de la efectividad metabólica, problemas hormonales, efectos rebote, pérdida de masa muscular, irritabilidad, falta de vitalidad, debilitamiento de los tejidos y trastornos gastrointestinales”, advierte Bravo.

Por lo que es fundamental el asesoramiento de expertos y el control y seguimiento de especialistas que, además de evitar problemas de salud garantizarán que el paciente no pase hambre durante el proceso.

Y es que, pasar hambre es una de las principales razones para abandonar la dieta y esto ocurre porque, según Bravo, no existe una buena planificación. “Si la dieta está bien configurada el paciente no debería pasar hambre, ya que éste es uno de los factores que se deben tener en cuenta a la hora de configurar un plan personalizado”, apunta Bravo.

No debería ser normal pasar hambre cuando estamos a dieta”, asegura Guillermo V. Rodriguez, vicedecano del Colegio Profesional de Dietistas-Nutricionistas de la Comunidad de Madrid (Codinma).

Aunque es cierto que hay veces que, aun siguiendo un plan bien estructurado, hay personas que sienten hambre sobre todo la que tienen cierta adicción a determinados alimentos. “Es muy probable que si la persona que comienza una dieta equilibrada tiene cierto grado de adicción hacia los alimentos procesados, ricos en azúcares, harinas y/o grasas saturadas… tendrá un periodo inicial de hambre emocional o cierta ansiedad” que es importante conocer para poder controlarlo y “adaptar la alimentación a esta sensación”, indica Rodríguez.

Las claves

Para luchar contra ello, Bravo aconseja plantearlo como una adicción. “Tenemos que tener en cuenta que el azúcar es tan adictivo como la cocaína y por lo tanto al retirar ciertos alimentos se produce una reducción temporal de los niveles de dopamina y serotonina, dos neurotransmisores involucrados en el control de la ansiedad y la sensación de felicidad”.

Su consejo es “sustituir los dulces o salados por alternativas sin azúcares añadidos o mucho menos calóricas, que poco a poco se deberán ir retirando”. Según él, “es importante trabajar un plan progresivo e ir retirando poco a poco ciertos alimentos”.

El consejo de Rodríguez es no prohibir en ningún caso el consumo de ciertos alimentos menos sanos. “No hay que eliminarlos por completo, porque en el momento que prohíbes un alimento más te apetece”, informa. Es importante tener en cuenta esto para evitar la ansiedad que produce no poder consumir lo prohibido.

Otro consejo suyo sería realizar entre cinco o seis comidas a lo largo del día, es decir “pasar de una gran comida y una gran cena a comidas menos copiosas y más distribuidas a lo largo del día”, indica Rodríguez. Esto ayudará a controlar el hambre.

Además, según Bravo, sería interesante “apoyarnos en plantas reguladoras del apetito y de la ansiedad como la garcinia o la griffonia”.

Por su parte, Andrea Marqués, nutricionista y dietista experta e gastronomía del IMEO, aconseja comer lento y esperar para estar saciados. “Hay que tener en cuenta que a la hora de seguir una dieta es importante saber que nuestro sistema digestivo tarda unos 20 minutos en comenzar a enviar al cerebro las señales de saciedad”, explica. Por ello, aconseja utilizar esto “para engañar al estómago e ingerir menos cantidades y calorías”.

Otra recomendación suya es elegir alimentos que ayuden a controlar esta sensación y a sentirse más saciado.

Así, Marqués propone esta lista de alimentos saciantes:

  • Menta: el olor y sabor de la menta ayudarán a reducir el apetito. Los chicles sin azúcar de menta pueden ser buenos aliados. Además se ha demostrado que mascar chicle, ayuda a controlar el apetito.
     
  • Nueces: Tienen una gran fuente de proteínas, ayudan a regular el colesterol y poseen una gran cantidad de fibra, por lo que ayudan a controlar el apetito. Además se digieren de forma muy lenta, por lo que la sensación de hambre también tarda más en aparecer.
     
  • Avena: Tan sólo en media taza de avena, ya tenemos 5 gramos de fibra pura, además ayuda a aumentar la producción de la colecistoquinina en el organismo que también ayuda a controlar el apetito en algunas personas.
     
  • Té verde: gracias a las catequinas, que son unos potentes antioxidantes, ayuda a acelerar el metabolismo y a facilitar la combustión de las grasas, pero además es que afecta de forma directa a la producción de la leptina, por lo que es ideal para combatir el hambre.
     
  • Zanahorias: según un estudio de la Universidad de Wagening, en Países Bajos, las zanahorias contienen unas fibras especiales que ayudan a perder peso y a reducir el apetito hasta en un 60%.
     
  • Aguacate: es también rico en fibras, pero además en grasas monoinsaturadas que controlan el apetito siempre y cuando se consuman con moderación.
     
  • Además añade otros como legumbres, caldos y huevo.

Más consejos para adelgazar con éxito

Luchar contra el hambre cuando estamos a dieta no sólo hace que ésta sea un éxito sino que también hay que tener en cuenta otros consejos como:

  1. Acudir a un dietista o nutricionista para establecer un plan nutricional personalizado, equilibrado y adaptado al estilo de vida de la persona, edad, objetivos, horarios, gustos nutricionales y vida social.
     
  2. Hacer consultas y controles semanales para ir corrigiendo y evaluando los progresos paulatinamente.
     
  3. Dar la misma importancia al plan de pérdida de peso como al plan de mantenimiento.
     
  4. Apoyarnos en la actividad física y el coaching para complementar la dieta.
     
  5. Cambiar el objetivo de “perder peso” por “cuidarnos más”.
     
  6. Centrarnos en la pérdida de grasa corporal y en el aumento de la masa muscular, más que en el peso en sí.
     
  7. Darle gran importancia a la educación nutricional en un estilo de vida saludable a largo plazo y no tanto a conseguir un objetivo a corto plazo.
     
  8. Regular el biorritmo mejorando la vitalidad diurna y el descanso nocturno.

¿El ayuno beneficia a tu silueta?

Especialistas en nutrición aseguran que efectuar un día de ayuno semanal, con una ingesta de nutrientes bien planificada, es benéfico para el organismo

El Horizonte de México

Hacer ayunos regularmente puede aportar beneficios para la silueta, la salud y la mente, asegura Rubén Bravo, experto en nutrición.

“Deberíamos plantearnos ayunar un día a la semana, preferiblemente el lunes para compensar los posibles excesos del fin de semana, con una manera de desintoxicar el cuerpo, y eligiendo ciertos superalimentos y vegetales”, sugiere Bravo, del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Carmen Escalada, nutricionista clínica, ha diseñado un método de ayuno de 800 kilocalorías, que consta de una comida sólida y cuatro tentempiés a base de líquidos, y que puede practicarse un día a la semana, con fines terapéuticos y depurativos.

“En general, y a lo largo de todo el año, conviene hacer un ayuno de forma quincenal, porque nos ayuda a eliminar toxinas, sobre todo a los que vivimos en ciudad”, indica Rubén Bravo, naturopata experto en nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

“Hemos dejado atrás las dietas con una presencia fuerte en proteínas, y este hueco se ha ido llenando por el auge en crecimiento del concepto de los superalimentos y su uso en forma de los smoothies o batidos configurados a base de frutas, verduras, legumbres y frutos secos, con gran concentración de micronutrientes, pero muy bajos en calorías”, indica Bravo.

“Además, están resurgiendo como una tendencia moderna los antiguos ayunos de escasa alimentación, principalmente en forma de dieta líquida, y limitada a los alimentos comprendidos en el reino vegetal, donde por fin la salud cobra tanta importancia como la pérdida de peso”, asegura.

Sabías que…

Los alimentos ricos en triptófano, como las espinacas o las acelgas, contribuyen al aumento de serotonina y mejoran nuestro estado de ánimo. Podemos tomarlos frescos en ensalada a mediodía o incluirlos en smoothies en el desayuno, mezclándolas con otras frutas y verduras.

Entérate

Rubén Bravo especialista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), afirma que: “Cada vez más estudios demuestran que realizar ayuno mejora, no sólo nuestro aspecto físico, sino también nuestra salud y nuestra claridad de pensamiento”.

Bravo explicó que un día de ayuno semanal bien planificado, combinado con una alimentación saludable el resto de la semana, puede ayudar a reducir el peso corporal, mejorar la retención de líquidos, disminuir el riesgo cardiovascular y de diabetes, aumentar la longevidad al reactivar las células madre y mejorar el rendimiento cognitivo.

(Con información de Agencias)

Si dejamos de tomar azúcar, nuestro cuerpo recurre a los depósitos de grasa para obtener energía

En este video del documental Enviado especial: “País bajo en azúcar” de la Sexta, el periodista Jalis de la Serna se propone lo casi imposible: seguir una dieta sin azúcar. Tras realizarse unos análisis previos en el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), se le “diagnostica” cierta dependencia o adicción al azúcar y se le detecta, de forma paralela, con un la ayuda del scanner corporal iDexa una predominante grasa visceral.

Serna viaja a Chile, un país que ha tomando medidas reformando la ley para reducir el consumo de azúcar en la población, con mensajes disuasorios en el etiquetado que señalan como producto “Alto en azúcares” aquellos alimentos que contienen 15 gr de azúcar por cada 100 gr de producto. Una medida que también afecta de la misma manera los alimentos ricos en grasas, sal y calorías, en general.

Eliminando el azúcar de su menú diario y un mes después, el periodista vuelve a hacerse las pruebas en el IMEO, donde con la ayuda de la tecnología aplicada en el tratamiento de la obesidad establecen que ha perdido más de 4 kilos de grasa, la mayoría en la zona abdominal. Porque su cierpo ha entendido el mensaje y, al no tener “el extra de azúcar”, ha empezado a utilizar los depósitos de grasa para obtener energía. Un espectacular documental de la Sexta que podéis ver entero online en este enlace de Atresplayer:

https://www.atresplayer.com/lasexta/programas/enviado-especial/temporada-3/programa-4-el-pais-bajo-en-azucar_5dc1b31d7ed1a82da08a28e0/

Los expertos nos traen la mejor dieta tras el verano

Race Autoclub, por Daniel Panero

Tras el verano crece el número de personas que quieren perder peso, pero no todos lo hacen de forma correcta y queremos darte unas pistas.

El verano es un periodo bisagra. Lo es porque durante meses la población se preparada para la operación bikini y porque tras él aparecen las dietas para contrarrestar los excesos de las vacaciones. En esta etapa se multiplican las cervezas, las comidas familiares, los picoteos entre horas e incluso las copas en las festividades de los pueblos. Eso llega a su fin al mismo tiempo que llegan las temidas dietas, un extra más en la depresión posvacacional.

Precaución con las dietas posvacacionales

“Hay un incremento de peso, lo que hace que se dispare el uso de dietas y las contrataciones en los gimnasios”, asegura Rubén Bravo, portavoz Instituto Médico Europeo de la Obesidad. No es para menos, en este tipo de metas la cabeza juega un papel fundamental. Septiembre es un mes clave para el inicio de una actividad y suele ir ligado a un aumento del estrés, un factor que no beneficia a la dieta y que puede desencadenar en una mayor frustración por parte de la persona que se somete al proceso de perder peso.

Pese a ser una etapa en la que aparecen elementos de riesgo como el cambio de rutinas o la depresión posvacacional es también el momento elegido por muchos españoles. “La gente tras el verano se pone muchísimo más a dieta. No hay nada peor que un bikini para verte todo lo que te sobra”, afirma María Domínguez Amaro, directora médico de Clínica Feel Good, especializada en ofrecer un tratamiento terapéutico especializado.

Ese cambio radical que sufre nuestra mente tras pasar de las vacaciones al trabajo y a la dieta hace que el entorno juegue un papel importante. “Puede ayudar para evitar la ingesta de comidas calóricas acompañando al individuo que está a dieta, colaborar a reducir el estrés sin preguntar continuamente por la comida y pueden ayudar a hacer más ejercicio físico. Eso siempre es una buena ayuda”, Javier García Campayo, miembro de la Sociedad Española de Psiquiatría.

Precaución con las dietas posvacacionales 2

Tras el verano son muy habituales también las dietas en las que se pretende un cambio radical de golpe, esfuerzos cortos que prometen perder peso de forma rápida. Este método es cada vez más recurrente, pero no lo más recomendable, según afirma la doctora Domínguez Amaro. “Se debe hacer una dieta en la que aprendas unos hábitos de vida saludable de por vida. Nunca hacer ayunos ni dietas de choque, eso solo te llevará a un rebote y siempre al mismo punto de partida”, sentencia.

Claves para perder peso
Uno de los aspectos que más determinan si una dieta da frutos o no es el ejercicio físico. Practicar deporte es un elemento clave a la hora de perder peso y es también una parte que en muchas ocasiones se descuida a la hora de enfrentar este tipo de procesos. No se trata de realizar maratones, sino de pequeñas rutinas que día a día influyen en la pérdida de calorías. “Caminar 20 o 30 minutos o subir escaleras”, afirma al respecto María Domínguez Amaro.

Javier García Campayo también da importancia al ejercicio pero añade además el aspecto emocional. “Estar a dieta genera estrés. Mucha gente está más irritable o triste y tiene cambios de ánimo. Se pueden utilizar técnicas como Mindfulness para combatir el estrés y evitar comer por razones emocionales, que es la principal causa del aumento de peso. Comer nos relaja”, añade.

Consejos para empezar la dieta
Tras el verano también son habituales las dietas de choque, un tipo de tratamiento que cada vez se utiliza más pero que los expertos no recomiendan por el temido ‘efecto rebote’. “Yo aconsejaría a la persona que quiere ponerse a dieta que acuda a un especialista para que le paute un plan personalizado y estable, cuya finalidad a largo plazo sea mejorar sus hábitos alimenticios, marcándose metas realistas”, asegura Rubén Bravo.

Precaución con las dietas posvacacionales 1

“Tras el verano se debe hacer una dieta en la que aprendas unos hábitos de vida saludables . Nunca hacer ayunos o dietas de choque, ya que eso solo te llevará a un rebote y siempre al mismo punto de partida”, afirma María Domínguez Amaro, que fija tres elementos que se deben eliminar de la dieta cuanto antes: “dulce, alcohol y comida basura”.

Una dieta básica, por Rubén Bravo*

Desayuno
Una rebanada de pan integral de centeno con tomate triturado y dos lonchas de jamón ibérico.
Un descafeinado.

Precaución con las dietas posvacacionales 4

Media Mañana y Merienda
Una pieza de fruta.
Un lácteo 0%.
Una nuez.
Comida
250grs de verdura.
150grs de proteína magra como pescado, pollo, ternera magra…
2 veces a la semana legumbre.
Cena
150grs de verdura.
100grs de proteína magra como pescado, pollo, ternera magra…

*Portavoz Instituto Médico Europeo de la Obesidad

La obesidad crece en España: así debemos actuar

TeleMadrid, El Programa de Nieves Herrero en Onda Madrid

Hemos conocido los últimos datos de obesidad en España y no son nada esperanzadores. Nos situamos como el segundo país europeo con más obesidad infantil. Además, esta enfermedad crece aquí al mismo ritmo que lo hace en Estados Unidos.

En Madrid Directo Onda Madrid hablamos con el portavoz del Instituto Europeo de la Obesidad, Rubén Bravo, y con una de sus pacientes. Además, acudimos en directo a la calle para conocer qué dietas y qué ejercicios realiza la gente.

El 34,9 % de los niños españoles sufren de sobrepeso. Son menores entre 8 y 16 años. ¿Qué estamos haciendo mal? El mayor problema, según los expertos, es que la mayoría de los niños no practican ejercicio físico a diario.

En cuanto a los adultos, se debe apostar por una alimentación más equilibrada y debemos huir de las ‘dietas milagro’ con las que no se consigue nada. Es mejor comer cinco veces al día que no comer nada más que dos veces al día, ya que se genera ansiedad que nos hace comer mayores cantidades de comida.

Se deben evitar los alimentos procesados y aumentar la ingesta de alimentos naturales, sobre todo frutas y verduras.

¿Qué es la dieta Flash?

Marca Cuidate Plus, por Ana Callejo Mora

La dieta Flash estaría incluida dentro de la lista de las dietas milagro y hace afirmaciones oficiales fuera de la legalidad, pues promete la desaparición de la sensación de hambre y asegura una pérdida mensual de 7 a 10 kg al mes. Es por ello que forma parte de nuestro ranking de las cinco dietas menos recomendables”, opina Rubén Bravo, dietista portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Todas las dietas de corte proteico, basadas en la pérdida de peso a través de la cetosis, con o sin el uso de sustitutivos de comida proteinados, proceden principalmente de Francia.

Es un régimen por fases y sustentado en productos proteinados, por lo cual se basa en una dieta carísima y no apta para todos los bolsillos. Realmente no se inventa nada nuevo; las dietas proteinadas cetogénicas a base de productos comercializados por muchas marcas llevan instauradas en el mercado varias décadas y han demostrado su ineficacia a medio y largo plazo”, señala Bravo, añadiendo que están pensadas para “hacer caja” con el mínimo esfuerzo por parte del terapeuta, con lo cual son realmente rentables -grandes ingresos por poco tiempo invertido-.

La dieta Flash se divide en tres etapas perfectamente diseñadas:

Una primera etapa muy restrictiva diseñada para provocar la cetosis en el paciente a base de proteínas, reducción de grasas y la eliminación de frutas, cereales, legumbres. Se intenta evitar la desnutrición a base de más complementos alimenticios como vitaminas, minerales, ácidos grasos. Esta fase no es saludable para el organismo, tiene efectos secundarios importantes como el estreñimiento, mal aliento, dolor de cabeza, hambre extrema y piel seca.

Una segunda etapa donde poco a poco se van incorporando una cantidad muy baja de alimentos naturales, se siguen manteniendo una gran cantidad de productos proteicos y multivitamínicos. Las grasas (saludables o no) siguen excesivamente restringidas, al igual que las frutas, las legumbres o los cereales integrales y sus derivados.

En la tercera etapa, se intenta deshacer el desastre metabólico creado intentando evitar el efecto rebote, los picos de ansiedad provocados, la pérdida de masa muscular masiva y la tendencia de nuestro cuerpo a almacenar, en forma de grasa corporal, los hidratos de carbono saludables y grasas ingeridas en la dieta saludable.

Qué añade o cambia la ‘nueva dieta Flash 2020’

Tras el primer libro sobre la dieta Flash, el segundo incorpora la nueva actualización con sustitutivos de comida en las cinco ingestas diarias, reduciéndolos en las fases siguientes, y algunas recetas para hacer más llevadera esta “dieta antivida social, nada saludable y con efecto rebote casi asegurado”, dice el miembro del Instituto Médico Europeo de la Obesidad.

Carencias nutricionales y riesgos para la salud

Según Bravo, “por supuesto que este tipo de dieta puede provocar carencias nutricionales, y por ello intenta evitarlo añadiendo una cantidad importante de vitaminas, minerales y ácidos grasos en forma de pastillas”.

El experto menciona una lista considerable de riesgos para la salud de la dieta Flash:

  • Estreñimiento
     
  • Halitosis
     
  • Piel seca
     
  • Caída de cabello
     
  • Problemas renales
     
  • Dolores de cabeza
     
  • Favorece los trastornos de la alimentación
     
  • Efecto rebote
     
  • Pérdida de masa muscular
     
  • Ataques de ansiedad
     
  • Insomnio

Aprender a comer y que ese aprendizaje dure toda la vida

Bravo recuerda que aprender a comer consiste en llevar un plan de alimentación adaptado a las características personales de cada paciente, diseñado con el objetivo de mantener y la prevenir un estado óptimo de salud y una composición corporal correcta.

Cuando se adquiere el hábito de forma profunda, se toman las decisiones adecuadas en el área de la alimentación sin tener la sensación de ‘estar a dieta’, sino simplemente de estarse cuidando”, dice el portavoz del IMEO. “Todo plan a largo plazo debe tener en cuenta la vida social, los gustos alimenticios, los horarios y las limitaciones, y la enseñanza de conceptos básicos en nutrición y en estilo de vida saludable, con el fin no solamente de llevarlo uno mismo, sino también de guiar a otros”, concluye.