Freidora de aire: ¿es más sana que la freidora tradicional?

Este artilugio de cocina permite cocinar fritos mediante el flujo de aire caliente

Mundo Deportivo

Hay un artilugio que cada vez aparece más en las conversaciones culinarias y que amenaza con dejar atrás la freidora convencional, y esta es la freidora de aire. Esta máquina ha conseguido aumentar su popularidad gracias a la concienciación paulatina de la sociedad por comer más sano y dejar atrás la “fritanga” de toda la vida, en la medida que sea posible. Este artilugio culinario consigue esa textura crujiente y dorada que nos encanta, pero sin tener que recurrir al uso de aceite abundante, como suele ocurrir con las frituras.

¿Cómo funciona la freidora de aire?

Esta máquina tiene un sistema similar al de un horno de convección, pero con la mejora de que transfiere el calor a través de un ventilador que esparce el aire caliente y que, además, rocía la comida con pequeñas gotas de aire.

La freidora tiene un compartimento extraíble en el que se coloca la comida que queramos cocinar. La capacidad del compartimento variará dependiendo del tamaño de la freidora, pero puede ir desde el 1’5 litros hasta los 5’5 litros, aproximadamente. Una vez en marcha, la freidora genera un flujo de aire caliente que envuelve los alimentos hasta cocinarlos. Sin embargo, es recomendable aplicar una pequeña cantidad de grasa: con una o dos cucharaditas de aceite de oliva, es más que suficiente. De esta forma, conseguimos cocinar los alimentos sin la cantidad de calorías y grasas que se generarían friendo con aceite.

Aprendamos a diferenciar los dos tipos de grasa

Es importante destacar que nuestro organismo no puede desprenderse por completo de las grasas. La nutricionista Bonni London diferencia las grasas malas de las saludables, estas últimas siendo un macronutriente necesario en nuestra dieta. Podemos obtener grasas saludables mediante el aceite de oliva, el aguacate, los frutos secos o los pescados azules.

Es por ello que London pide que prestemos atención al tipo de aceite que usamos en la freidora de aire. Si cocinamos a menos de 210 ºC, el aceite indicado es el de oliva virgen extra. De forma ocasional, podemos optar por el de coco, aguacate o sésamo.

También es cierto que no sirve de nada coger una freidora de aire para comer más sano si lo único que cocinamos en ella son patatas fritas, rebozados o croquetas. En el día a día debemos incorporar verduras, frutas y otros alimentos saludables para tener una dieta equilibrada.

No olvidemos que los fritos suelen ser causantes del aumento de colesterol, de los triglicéridos, favorece el sobrepeso y el desarrollo de patologías cardiovasculares, por lo que debemos vigilar con ellos.

Con esta máquina podemos cocinar muchos alimentos, pero tampoco todos. Por ejemplo, se puede cocinar carnes a baja temperatura, ya que si se cocina a alta temperatura se pueden descomponer los compuestos grasos de los alimentos de origen animal. Por otra parte, los vegetales es más recomendable que se cocinen al vapor, asados o cocidos.

Beneficios de la freidora de aire caliente

Esta máquina consigue que se reduzcan el humo y los olores que se producen normalmente cuando freímos con aceite. Además, se puede cocinar a temperaturas más bajas, que eso de por sí ya es un aspecto a valorar. Cuando cocinamos a altas temperaturas (150-200ºC), “se produce la oxidación de los componentes del alimento con la posible acumulación de sustancias nocivas”, tal y como explica Sonia Peinado, dietista y nutricionista clínica y deportiva del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Sin embargo, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) advierte de que las freidoras de aire no eliminan por completo los tóxicos. Al aumentar el tiempo de cocción, hay más probabilidades de que aparezcan las acrilamidas: unas sustancias tóxicas que se producen de forma natural en productos que contienen almidón y que se cocinan con temperaturas elevadas y una humedad baja. 

¿En qué te puede ayudar un coach nutricional?

¿Comes más cuando estás estresada?, ¿eres incapaz de no dejar vacía una bolsa de patatas cuando la abres? La alimentación está pegada a las emociones, y el coach nutricional te acompaña para que aprendas a comer bien.

Cosmopolitan, por Amelia Larrañaga

Coach nutricional Getty Images

“Desde que somos unos bebés, la primera manera en la que nuestra madre calma nuestra ansiedad es con la leche materna o con el biberón, pero también con el chupete. La relación boca-emociones es impresionante. Ya en el embarazo, antes de nacer, a muchos fetos se les puede ver en las ecografías con el dedo en la boca”, argumenta Cristina Barrous, técnico en nutrición y coach nutricional. Y algo muy parecido ocurre con el tabaco (a parte de la nicotina) o las uñas… “Por la boca calmo mi ansiedad“, dice Barrous.

Nuestro cuerpo no entiende de tipos de estrés o miedo, solo sabe que cuando lo detecta en nuestro organismo, a través de nuestros neurotransmisores, lo interpreta como un un peligro de muerte, una amenaza para nuestra supervivencia. “Cuando esto ocurre, busca lo fundamental para huir o atacar, es decir, el sustrato de la comida, con el fin de aportarte la energía suficiente para lo que venga, preparándote para el ataque. Por eso, esa parte de memoria genética se nos calma con comida. Por otro lado, la sociedad, culturalmente, come para celebrar y come para refugiarse del dolor. Todo el mundo practica de alguna manera la alimentación emocional, porque alimentación y emociones van siempre de la mano”, explica Cristina Barrous.

Por todas estas razones muchas dietas no funcionan, ya que no tienen en cuenta esos arranques de gula repentinos que, no sólo nos engordan, sino que psicológicamente nos hacen abandonar con la creencia de lo estropeado todo, ya no merece la pena seguir. Por eso la figura de un coach nutricional tiene tanta importancia. Te va a dar respuestas técnicas, biológicas y universales que te van a impedir sentirte un bicho raro y permitirte seguir en tu contienda con la báscula a pesar de las tentaciones, porque biológicamente las tenemos.

“El coach nutricional puede ser nutricionista-dietista o no, pero lo mejor es que también sea nutricionista o técnico superior en dietética y nutrición, porque un coach puede ser también un psicólogo. En muchas luchas con el histórico de las dietas recurrentes se encuentra el histórico de una relación conflictiva con la comida“, dice Marta Guarro, dietista-nutricionista y especializada en coaching nutricional, y que trabaja en Think’Eat.

La comida es un refugio, de la misma manera que hemos crecido ligados al número de la báscula. “Hay personas que solo ven la balanza, no se saben relacionar con su cuerpo. La comida es un bálsamo en la que muchos se refugian porque es en lo que se han refugiado siempre. El adulto se aburre, y come. Sin embargo, los niños tienen miles de estímulos alrededor y cosas por descubrir. Y además, han aprendido a que si se comen todo van a hacer más felices a mamá y a papá“, remata Marta Guarro. Por tanto, diríamos que es tan fácil, rápido y barato como el fast-love.

Y también por eso es tan importante educar a los niños en alimentación, tal y como opina la nutricoach, además de enfermera, Fátima Salamanca, que trabaja con el Instituto Médico Europeo de Obesidad (IMEO): “han de tener una buena relación con la comida y aprender a comer, porque es una tragedia que en España, abanderada de la dieta mediterránea, seamos el país con mayor obesidad infantil. La razón es que la comida saludable cada vez es más cara, y los sueldos cada vez más bajos, por lo que no todo el mundo puede acceder fácilmente a una alimentación más adecuada”, sentencia. En muchas ocasiones, hay que luchar contra nuestro cerebro: “si te ponen en un plato unos snacks de maíz y en otro unas cerezas, aunque sean tu fruta preferida, tu cerebro se va a los snacks. El cerebro es malvado, no quiere tener problemas y se va a lo más fácil. Es una cuestión de pereza. Ees muy vago en ese sentido, y nosotros no sabemos controlar nuestras emociones”, dice Fátima Salamanca.

Un verano disfrutable y saludable: 3 datos para recordar

EFE / The Los Angeles Times

Durante el periodo estival es posible disfrutar del aumento de las temperaturas, el relax y las horas de sol, sin un aumento de nuestros kilos, malos hábitos y sedentarismo. 
(IMEO)

Durante el verano hay más riesgo de aumentar de peso, porque comemos menos, pero comemos peor y podemos llegar a engordar entre 3 y 5 kilogramos de media, si no tomamos algunas medidas para evitarlo, advierten desde el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Para evitar engordar y, sobre todo que los malos hábitos incorporados en el verano pasen a forma parte de nuestro estilo de vida durante el resto del año, desde este instituto (www.imeoobesidad.com) aconsejan basar nuestra actividad diaria estival en tres pilares fundamentales: alimentación consciente, estilo de vida activo y descansar y desconectar.

LOS TRES PILARES BÁSICOS.

“La alimentación consciente se fundamenta en la idea de ‘somos lo que comemos’ y que tomar consciencia de ello es el punto de partida hacia un estilo de vida saludable, basando nuestro menú en platos bajos de calorías, pero variados y compatibles con una vida social”, señala Inmaculada Luengo, experta en alimentación comunitaria y deportiva del Instituto.

“El estilo de vida activo implica que el tiempo dedicado a la actividad física debe durar, como mínimo, unos cuarenta minutos, para favorecer la ganancia de masa muscular y el uso de la grasa corporal como fuente de energía, practicando deportes al aire libre o caminando todos los días alrededor de 10.000 pasos (unos 7 kilómetros)”, apunta.

En lo que respecta a descansar y desconectar, el Instituto recomienda dedicar un tiempo a deleitar los sentidos con música, lectura, artes plásticas y escénicas o comunicación interpersonal, “lo cual favorece nuestra imaginación, motivación, satisfacción y perspectiva positiva del futuro además de que nos enriquece la vida social y ayuda a que nos sintamos completos y felices”, indican.

TRES FRASES PARA RECORDAR

Estefanía Ramo e Inmaculada Luengo, dietistas-nutricionistas del IMEO, nos proponen tres “frases mágicas para un verano saludable y satisfactorio”, que conviene siempre tener presentes o que podemos repetirnos a nosotros mismos cuando estamos por sucumbir a la glotonería o la holgazanería estivales:.

1.- “Come con diversidad de colores”.- Es un ‘consejo de oro’ para poder disfrutar de la comida en verano con moderación y sin que nos suponga un gran sacrificio, según las nutricionistas.

“Cuantos más colores tenga nuestro plato más atractivo nos va a parecer. Además, al conseguirlo, evitaremos ingerir en exceso un único grupo de alimentos, ya sean cereales, carnes o pescados, los cuales son monocromáticos”, según Ramo y Luengo.

“Al añadir una gran variedad de verduras y hortalizas nuestros platos van ganar mucho colorido siendo esta una buena forma de incorporar vegetales a nuestra dieta”, señalan.

Un ejemplo de esta propuesta podría ser:

— Ensalada de garbanzos, pasta o arroz, acompañada de verduras de colores vivos como el tomate, zanahoria, aguacate, pimiento rojo o verde, maíz y aceituna. “Todo un ejemplo de comida fresca, colorida y fácil de preparar para el verano”. destacan.

2.- “Desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo”.- Puede considerarse como la “frase mágica” para decirnos a nosotros mismos frenando a tiempo de darnos un atracón, indican las nutricionistas.

“Para evitar un atracón debemos anticiparnos tempranamente. Si durante todo el día mantenemos una restricción de comidas y no nos saciamos en los momentos en que nos toca comer, iremos ‘acumulando hambre’ durante todo el día, llegando a la tarde-noche con mucha ansiedad”, según Luengo y Ramo.

Para estas expertas, lo ideal es “comer varias veces al día, hidratarse y estar atentos a nuestra saciedad, cubriendo la necesidad de hambre fisiológica. Así, la frecuencia de los atracones disminuirá considerablemente”, puntualizan.

“Si los atracones de comida no se pueden controlar, hay que acudir al especialista correspondiente, para que trate el origen del atracón, lo que en algunos casos puede requerir tratamiento psicológico, en lugar de intentar poner parches a un problema que puede afectar la buena alimentación”, advierten.

3.- “Cada paso que das te ayuda a ganar años de vida”. -Para Luengo y Ramo, esta es una “reflexión inspiradora”, que “nos estimulará para que, en vez de caer en la pereza y el sedentarismo, mantengamos un estilo de vida activo, cuyos beneficios se harán más patentes a medida que aumente nuestra edad”.

“La mayoría de las veces se realiza ejercicio para conseguir unos resultados en forma de cambio físico externo: bajar peso o volumen, adelgazar u obtener una mejora muscular, siendo motivaciones que se caracterizan por tener una fecha de inicio y otra de finalización”, según las nutricionistas del IMEO.

“En cambio, es más probable que podamos mantener a lo largo del tiempo una motivación para hacer deporte que esté basada en mejorar nuestro organismo, ayudar a que nuestro corazón haga circular mejor la sangre, que nuestros pulmones no se atrofien o que nos sintamos ligeros y sanos”, explican.

“Debemos tener presentes todos los beneficios que supone la actividad física, como son la mejora de nuestro sistema inmune, estado de ánimo, tasa metabólica, calidad de vida, densidad ósea y el aumento de la esperanza de vida”, recomiendan.

“Si nos comparamos con nuestros antepasados, ellos no necesitaban ir a gimnasios ni hacer ’running’ ya que el trabajo en el campo requería un esfuerzo físico muy elevado. Hoy día, con los avances tecnológicos, necesitamos otro tipo de estímulos y es importante tener una motivación para movemos”, finalizan.

Las claves de los expertos para no engordar este verano (y disfrutarlo de manera saludable)

Alimentación consciente, estilo de vida activo y tiempo para descansar, son los tres pilares fundamentales para disfrutar de un verano saludable y sin kilos de más, según los expertos del IMEO

Alimente El Confidencial

El verano es una época de especial riesgo en cuanto al aumento de peso se refiere; se come menos, pero peor y, si no se toman medidas, se puede engordar entre 3 y 5 kilos de media por persona, advierten del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). Por esta razón y para que los malos hábitos no se cuelen en nuestro estilo de vida, aconsejan basar la actividad diaria en tres pilares fundamentales: alimentación consciente, estilo de vida activo y tiempo para descansar.

“Con la irrupción del covid-19 en nuestras vidas, ha disminuido sustancialmente la actividad física en la población y ha aumentado el riesgo de enfermedades crónicas y/o degenerativas, como diabetes tipo II, hipertensión arterial, osteoporosis, osteoartritis o lumbalgia a las que se suman otras patologías que no se dan de manera aislada, sino que se retroalimentan entre sí, tales como ansiedad, depresión, apatía generalizada, pérdida de motivación y de memoria, o estrés incrementado”, explica la nutricionista clínica Carmen Escalada. En este sentido, es muy importante trabajar para frenar el aumento de peso antes de que empiece a condicionar nuestro día a día, favoreciendo dolencias altamente incapacitantes que limiten nuestra movilidad y repercutan en una pérdida de calidad de vida.

El verano también tiene ciertas ventajas. “Es una de las mejores épocas del año para perder peso; el calor nos vuelve más inapetentes y nuestro organismo lo aprovecha para ahorrar energía, disminuye la necesidad de ingesta calórica, las comidas se digieren más lentamente y se logra más fácilmente la saciedad, debido a la gran cantidad de líquidos que tomamos para mantenernos frescos e hidratados”, señala Inmaculada Luengo, experta en alimentación comunitaria y deportiva del Instituto. Además, el período estival suele coincidir con la época de vacaciones, que influye positivamente en nuestro ánimo, nos impulsa a movernos y a sudar más, que es la forma que tiene nuestro cuerpo para regular la temperatura interna, lo que a su vez ayuda a acelerar el metabolismo, favoreciendo la quema de calorías.

Alimentación consciente

“Somos lo que comemos” y tomar consciencia de ello es el punto de partida hacia un estilo de vida saludable, dependiendo su éxito en un 70% de la dieta y en el 30% restante del ejercicio. Sí queremos perder peso, huyendo del efecto rebote y centrarnos en la fase de pérdida de grasa, debemos tener en cuenta los siguientes puntos:

  • Basar nuestro menú en platos bajos de calorías, pero variados y compatibles con una vida social.
  • Comer con una frecuencia entre 3-4 horas para activar el metabolismo y en cantidades controladas, es lo que se conoce como las 5 comidas al día para evitar el hambre emocional.
  • Tomar alimentos orgánicos y naturales (verdura, fruta, carne, pescado, huevo) o mínimamente procesados (legumbres en conservas, verduras congeladas o enlatadas, gazpacho), evitando salsas, fritos, precocinados y “comida chatarra” (mayonesas, chips, pizzas, bollería industrial).
  • Priorizar vegetales de temporada (acedera, achicoria, ajo tierno, berro, calabacín, cebolla, espárrago, guisante, haba tierna, judía verde, lechuga, puerro, rábano, remolacha, zanahoria) y proteínas (carne roja, carne de ave y conejo, cortes magros, pescado y huevos). Tomar las frutas (albaricoques, cerezas, ciruelas, lichi, limón, pomelo, nectarina, níspero, kiwi, manzana, pera y piña) preferiblemente enteras y de bajo índice glucémico, ya que contienen mayor contenido en fibra y ofrecen mayor saciedad.
  • No eliminar al cien por ciento los hidratos de carbono, sino aprender a distribuirlos correctamente a lo largo de la jornada. “Si realizamos pautas muy rígidas y prohibitivas pueden llevarnos a tener ansiedad y a la larga pueden acabar en atracón”, advierte Luengo.
  • Controlar la ingesta de aceite en las comidas y a la hora de cocinar, siendo aconsejable el uso en spray para una mejor dosificación.
  • Incorporar alimentos que ayudan a calmar la ansiedad o el hambre emocional. Nos pueden servir de tentempiés los frutos secos, como nueces y pistachos, ricos en niacina y Omega 3 que reducen el insomnio; legumbres, vegetales y frutas como la soja, espárragos, aguacate, brócoli, piña o plátano con efecto saciante y alto contenido en triptófano, aminoácido esencial necesario para la producción de serotonina del que en buen grado depende nuestro estado de ánimo.
  • Buscar siempre la opción más sana de aquellos alimentos que más nos apetecen, como los señalados de consumo ocasional para que todo el proceso sea más llevadero.

“Una dieta malsana, rica en grasas saturadas o trans, azúcares y sal, también puede promover la disbiosis, causando un desequilibrio de nuestra microbiota intestinal que se relaciona no solo con un aumento del peso, sino también con hinchazón abdominal, malas digestiones, flatulencias, estreñimiento, diarrea o mal aliento”, añade Luengo.

Estilo de vida activo

Es importante que la alimentación adecuada y el ejercicio físico vayan de la mano para potenciar la efectividad metabólica, la capacidad de nuestro organismo de utilizar en estado de reposo y con más eficacia la energía proporcionada por el sistema lipídico en forma de grasas. El tiempo dedicado a la actividad física debe durar como mínimo unos cuarenta minutos, ya que durante los primeros veinte se irán utilizando las reservas de glucosa muscular y una vez agotadas, favorecerá el uso de grasa corporal como fuente de energía. “Cuanta menos masa muscular tiene una persona, menos capacidad de utilizar la grasa como energía”, apunta Rubén Bravo, dietista y portavoz del IMEO, resaltando la necesidad de tener paciencia y constancia, ya que “ganar masa muscular requiere tiempo, entre dos y seis meses”.

Por suerte, el verano nos brinda un amplio abanico de deportes populares outdoor que podemos realizar dependiendo de nuestra edad, preferencias personales y condición física, incluyendo caminar, correr, montar en bicicleta o a caballo, patinar sobre ruedas o skate, practicar juegos de raqueta (pádel, tenis, bádminton) y pelota (baloncesto, vóley, fútbol), remo (paddle surf, kayak, rafting), submarinismo o natación.

“Practicar actividad física al exterior de forma individual o colectiva tiene innegables beneficios físicos y mentales: mejora el tono muscular y la circulación sanguínea, aumenta la flexibilidad y la movilidad articular, favorece la eliminación de toxinas y la liberación de endorfinas, nos proporciona un mayor estado de autonomía, vitalidad y bienestar emocional”, argumenta Bravo. Si no tenemos hábito de deporte, podemos salir a caminar todos los días intentando realizar 10.000 pasos, equivalentes a unos 7 km.

La calidad del oxígeno que respiramos cuando estamos en contacto directo con la naturaleza es otra de las razones que nos motivarán a ejercitarnos en zonas verdes o con árboles. Por las altas temperaturas en el período estival, conviene realizar el entreno durante las primeras horas de la mañana o las últimas de la tarde, cuando el aire es más fresco para así evitar problemas de circulación o insolaciones, bajo unos niveles óptimos de hidratación.

Las actividades con música o en grupo son ideales para iniciarse en algunos deportes, ya que es más motivador y requiere menos fuerza de voluntad. Además, tiene efectos positivos superiores a nivel emocional, debido a la segregación de dopamina y serotonina, neurotransmisores vinculados al control de la ansiedad y con la sensación de felicidad.

Sería preciso recordar que la OMS recomienda hacer un mínimo de dos horas y media de ejercicio aeróbico moderado a la semana combinados con trabajos de fuerza y tonificación. “Bien por presión social o presión económica, se incrementa la probabilidad de realizar actividad física de forma más efectiva y con un nivel superior de sacrificio, si se puede contar con un monitor que nos guie y anime, lo que favorece que haya un esfuerzo adicional y una ejecución correcta del ejercicio para evitar posibles lesiones”, añade Bravo.

Tiempo para descansar y desconectar

La práctica de ejercicio físico nos ayuda a conciliar el sueño y a evitar la sensación de cansancio diurno o de estar de mal humor. El sueño, además, está involucrado en infinidad de procesos fisiológicos relacionados con la memoria, el procesamiento emocional, la creatividad, la regulación hormonal y la salud cardiovascular. Cuando dormimos, el cuerpo se relaja y eso facilita la producción de melanina y serotonina. Estas hormonas contrarrestan los efectos de las hormonas del estrés (adrenalina y cortisol) y nos ayudan a afrontar el día con más fuerza y energía.

La falta de sueño de calidad, por el contrario, podría fomentar un aumento de nuestro peso corporal, debido a un desajuste que se produce a nivel hormonal: se segrega menos leptina, hormona supresora del apetito, y se libera más cantidad de grelina (hormona del apetito). Además, nuestro sistema inmunitario emplea el tiempo de sueño para regenerarse, lo que le permite luchar con eficacia contra enfermedades infecciosas como el covid-19 o la gripe.

A la hora de buscar el relax, no hay que olvidar aquella parte más espiritual y menos física que caracteriza nuestro ser relacionada con el sentir y el pensar. En este sentido, conviene hacer hueco en nuestra apretada agenda para dedicar un tiempo para deleitar los sentidos, ya sea con música, lectura, artes plásticas y escénicas o comunicación interpersonal, todo ello tiene una gran capacidad a la hora de influir sobre nuestra imaginación, motivación, grado de satisfacción y perspectiva positiva en cuanto al futuro, enriquece nuestra vida social y ayuda a sentirnos completos y felices como personas.

Qué comer y qué no para entrar en calor y combatir el frío

No todos los alimentos valen para ayudar a nuestro cuerpo a combatir el frío de estos días

El Día, por Jordi Sabaté

Alimentos para combatir la ola de frío Zanna-76 / Pixabay

A tenor del frío polar que nos está arrasando estas últimas semanas, seguramente muchos de nosotros estaremos en casa a resguardo, cerca de la estufa o el radiador, pero aun así pasando algo de frío. Y es que no resulta sencillo mantener la temperatura corporal cuando la casa tiende a enfriarse por todos lados… Y ni hablar ya si tenemos que salir a la calle. 

En estos días nuestro cuerpo está trabajando más de la cuenta en mantener su temperatura normal, y fruto de este trabajo se produce un gasto extra en calorías. Por lo tanto, si estamos mal alimentados, la regulación corporal será más ineficiente, especialmente si tenemos poca grasa; ya se sabe que las delgadas y los delgados pasan más frío, pues la grasa ejerce de aislante.

Tipos de alimentos con beneficios

En consecuencia, es importante observar una buena alimentación que permita a nuestro sistema cardiovascular ejercer bien su función de regulador de la temperatura. En este sentido, el Instituto Médidico contra la Obesidad (IMEO) establece varios tipos de alimentos:

  • por un lado los antiinflamatorios, que permitirán que la sangre circule bien y sin barreras hasta el último punto de nuestro cuerpo, llevando el calor. 
  • Por otro los calóricos (sanos), que ofrecerán energía suficiente para quemar y convertir en calor que nos mantenga debidamente aclimatados.
  • Y también deberemos consumir sustancias (sanas) que aceleren nuestro metabolismo, ya que como resultado se generará un calor adicional que nos beneficiará. 
  • Finalmente, la ingesta de agua es muy importante para mantenernos bien hidratados, puesto que el agua es un mal transmisor del calor y por tanto un tejido bien hidratado pierde menos que otro más seco y por tanto mal hidratado.

Todos los alimentos que cumplan parcial o totalmente con estas cuatro funciones –hidratar, dar energía y calor, acelerar el metabolismo, desinflamar–, serán los indicados. 

Alimentos desaconsejados

Ahora bien, también conviene hacer referencia a aquellos alimentos o costumbres que no se aconsejan en las actuales circunstancias:

  • por un lado el consumo de alcohol es poco recomendable porque por un lado es diurético y por el otro vasodilatador, con lo que llevará el calor a la cara, nariz y orejas, puntos desde donde se perderá con mayor facilidad. 
  • tampoco las comidas en exceso grasas se aconsejan, pues requieren un esfuerzo adicional de digestión y pueden contribuir a concentrar la sangre en la zona del estómago por demasiado tiempo, con lo que las extremidades se enfrían.
  • y lo mismo sucede con las comidas frías, especialmente ensaladas, de baja digestibilidad, especialmente de noche. 
  • finalmente, debemos abstenernos de la comida picante, puesto que la capsaicina, la molécula principal, provoca un aumento de la transpiración y por tanto nos enfría a través del sudor.
  • hay que tener en cuenta que también que el abuso de las sustancias beneficiosas puede hacerlas actuar de modo contrario, precisamente al empeorar la digestión y dar lugar deshidratación. Por lo tanto cualquier alimento debe consumirse con moderación.

Además, todo tipo de bebidas calientes son interesantes al aportar un extra de calor que ayudará a nuestro sistema termorregulador. Ahora bien, si son calientes en exceso podemos conseguir el efecto contrario: que el cuerpo reaccione deteniendo el aporte de calor para compensar dicho exceso. Por lo tanto, calientes pero no mucho. 

Seis alimentos buenos para entrar en calor

  • Infusiones de café y té: cumplen con tres de las funciones principales, al calentar, hidratar y a a vez acelerar el metabolismo. Totalmente recomendables de buena mañana, no tanto por la noche, ya que son excitantes. 
  • Chocolate: su teobromina es otro excitante natural que acelera el metabolismo y nos hace entrar en confort, además de tener el efecto de hacernos más felices. Un buen chocolate caliente es la alternativa ideal al café y el té para las noches. 
  • Legumbres: sobre todo en estofados, junto con otras verduras e hidratos de carbono. Nos calientan, nos hidratan y nos ofrecen energía. No obstante conviene no abusar porque al tener abundante fibra vegetal pueden resultar indigestas. 
  • Fruta: el Ministerio de Sanidad ha emitido una recomendación en la que recomienda el consumo de fruta como medio de hidratación y a la vez aprovechar sus virtudes antiinflamatorias. 
  • Caldos y consomés templados con ajo, cebolla o jengibre: en realidad los caldos ligeros de todo tipo son útiles, no así las sopas grasas y pesadas. Pero estos tres alimentos vegetales tienen importantes virtudes antinflamatorias, y en el caso del jengibre de aceleración del metabolismo. 
  • Frutos secos: destacan por aportar grasas sanas y de alto valor calórico, como los ácidos grasos omega 3, que son además antiinflamatorios. Con un puñado hay suficiente, no conviene abusar. 

Navidades con menos riesgo de engordar y celebraciones, las justas

Debido a la limitación de las reuniones sociales y los efectos económicos de la pandemia, estas navidades hay menos riesgo de engordar, estiman los expertos del IMEO y sugieren ideas de menús más equilibrados y asequibles para evitar excesos tanto en la ingesta, como en la cesta de compra.

·      Se podrán reunir hasta diez personas en los días señalados y hasta seis en el resto. El toque de queda en Nochebuena y Nochevieja se amplía a la una y media de madrugada y únicamente para volver a casa.

·      Un reciente estudio apunta que casi la mitad de los españoles perciben caída en sus ingresos como consecuencia de la pandemia provocada por la covid-19.[1]  


Este año nos esperan unas Navidades marcadas por el coronavirus: en casa, sin grandes reuniones familiares, cenas de empresa o fiesta de copas para el fin de año. De hecho, apuntan los expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), si solamente se celebran los días señalados (Noche Buena, Navidad, Noche Vieja, Año Nuevo, Reyes), tendremos que hacer frente a tan sólo cinco comidas en petit comité de máximo diez asistentes. Por tanto, el riesgo de engordar es menor que otros años, pero aun así se pueden coger entre 2 y 4 kilos de media durante el período, si se descuidan las calorías y las cantidades. Cabe recordar que tan sólo una comida navideña puede aportar entre 3000 y 3500 Kcal, el equivalente a dos días de dieta normal, cuando lo ideal es que no sobrepase el 30% de la ingesta calórica diaria, es decir entre 450 y 750Kcal en función del sexo, el peso, la edad y actividad física de la persona.

Asimismo, desde el Instituto recalcan las secuelas económicas de la pandemia que para muchas familias se hacen visibles a la hora de llenar la cesta de la compra y aconsejan huir de alimentos de bajo coste y dudosa calidad nutricional, como ultraprocesados, bollería industrial o bebidas azucaradas, porque contribuyen al aumento del peso en estas fechas y su consumo excesivo puede ser perjudicial para la salud.

“Los banquetes gastronómicos entorno a la Navidad se han convertido en un arma de doble filo: lo que se plantea como excusa para deleitar el paladar a fin de cuentas es la causa de aquellos kilitos de más que se nos hacen cuesta arriba en el mes de enero”, señala Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del IMEO. Es preciso planificar minuciosamente los menús festivos, optando por platos menos calóricos, ligeros y digeribles y calculando las cantidades según los comensales para evitar tirar de las sobras en los días posteriores. También es importante controlar las técnicas de cocinado y presentación que pueden disparar las calorías del plato; evitar en la medida de lo posible el consumo de pan, salsas y alcohol; y optar por postres sanos y caseros, o bien limitar las cantidades del consumo de los dulces típicos navideños que comienzan a venderse desde el mes de noviembre.

Por este motivo, los expertos del IMEO ofrecen ideas de menús ricos y nutritivos que no sólo nos ayudarán a ahorrar dinero y calorías, sino también aumentarán nuestras defensas en tiempos de pandemia con su aporte de vitaminas, minerales, grasas saludables y antioxidantes. Están basados en las versiones más económicas de carne (jamón serrano, pollo o cortes magros de cerdo), pescado y marisco (langostinos, almeja de carril, corvina, lubina, salmón), frutas y verduras de temporada y proximidad, y vinos locales (tintos, blancos secos, verdejos). De esta forma, calculan que el precio del festín puede salir de 6 a 11 euros por persona y su aporte calórico, entre 400 y 700Kcal.

Menú de Navidad basado en pescados y mariscos

confeccionado por la nutricionista Inmaculada Luengo

COMIDA  690 kcal/persona

10,86€ por persona aprox.

Primero

Falso risotto de quinoa con gambas y almejas
2,76€/ persona


Segundo

Espárragos al horno con corvina a la sal
6,72€/ persona


Postre

Pudin de chocolate, coco y frambuesas
1,38€/ persona


CENA  631 kcal/persona

8,48€ por persona aprox.


Entrante

Dos rollitos de salmón ahumado rellenos de queso cottage y eneldo

3,20€/ persona

Plato principal
Trigueros al horno, puré de boniato y lubina a la sal
3,53€/ persona

Postre

Tarta de kéfir y frutos rojos              

1,54€/ persona

Incorporar los pescados y mariscos en nuestro menú de Navidad tiene múltiples aspectos positivos. “Son alimentos versátiles, ricos en vitaminas (A, D, E y del grupo B liposolubles) y minerales (calcio, fósforo y selenio) que aportan a nuestra dieta micronutrientes que no podemos sintetizar o generar en nuestro organismo, si no fuera por la alimentación”, señala la nutricionista Inmaculada Luengo.

Una forma de controlar la ingesta sería evitar los aperitivos y plantear el menú por unidades; así es más fácil contabilizar y calcular tanto el coste de cada comensal, como su aporte calórico.

El falso risotto con gambas y almejas, de primero, recurre a la quinoa en lugar del arroz para mejorar la calidad nutricional del plato. Se trata de un pseudocereal compuesto principalmente por hidratos complejos, proteína y ácidos grasos omega 3 y 6 y de bajo índice glucémico. Ayuda en caso de estreñimiento y para controlar el colesterol, es antioxidante y rico en micronutrientes como calcio, hierro magnesio, vitaminas del grupo B y vitamina E, argumenta. 

Si se combina con otros antioxidantes como el cilantro, el perejil o el ajo, reducirá tanto la oxidación a nivel celular, como los procesos inflamatorios y nos ayudará a reforzar al máximo posible nuestro sistema inmune en tiempos de pandemia.

De segundo plato, se puede incluir una combinación de verduras y proteínas, como trigueros y corvina al horno, que complementaría nutricionalmente al primero. La corvina es un pescado blanco con menor contenido en materia grasa y un aporte calórico bajo. Es rica en fósforo, fundamental para órganos como el cerebro, corazón y riñones; selenio, con alto poder antioxidante; y calcio, esencial para la densidad ósea.

Para terminar de una forma dulce y saludable este menú navideño, la experta del IMEO propone un pudin de chocolate, coco y frambuesas. Un postre saciante, gracias al sabor intenso del chocolate 85% que contrasta con las frambuesas que se pueden sustituir por frutos rojos como moras o arándanos, todos ellos con alto poder antioxidante.

En las cenas será preciso reducir la ingesta para no pecar en la costumbre de cenas copiosas. Por esto, la nutricionista propone de entrante rollitos de salmón rellenos de queso cottage 0% y eneldo (dos unidades por persona). Los ácidos grasos ricos en omega-3 proveniente del salmón favorecen el buen funcionamiento cerebral y previenen de enfermedades cardiovasculares.  

Para el plato principal se puede optar por una lubina a la sal (media unidad por persona) con guarnición de trigueros y boniato asado. A pesar de ser más contundente, este tubérculo naranja tiene es muy completo a nivel nutricional, nos aporta provitamina A en forma de betacaroteno, importante para nuestra retina, piel, pelo y mucosas, vitamina E (antioxidante) y ácido fólico, el cual interviene en la producción de células sanguíneas y en la formación de anticuerpos.

Como postre de la cena navideña se puede optar por una tarta de kéfir y frutos rojos de un sabor dulce natural. Es beneficioso para nuestra microbiota intestinal, nos aportaría esas bacterias buenas que nos ayudan a reforzar el sistema inmune y la salud en general.


Menú de Navidad basado en carne

confeccionado por la nutricionista Carmen Escalada

COMIDA  688 kcal/persona

5,70 € por persona aprox.

Primero

Lombarda con manzana, piñones y jamón serrano
2,15€/ persona

Segundo
Redondo de cerdo relleno de verduras de temporada  con alcachofas crujientes  

2,22 €/persona

Postre
Cheescake con frambuesas            

1,33€/persona

CENA  389 kcal/persona

6,39 € por persona aprox.


Entrante

Consomé de huesos y jamón    
1,12 €/persona

Plato principal
Muslos de pollo con setas en salsa de Oporto

4,45 €/persona

Postre
Bombones de fruta y chocolate negro

0,82 €/persona

Para la comida basada en carne la nutricionista clínica del IMEO, Carmen Escalada propone de primer plato lombarda con manzana, piñones y jamón serrano. Es una receta que nos va a aportar nutrientes de todos los grupos: carbohidratos de lenta absorción, fibra, proteínas, grasas saludables, vitaminas y minerales. Es fácil y rápida de cocinar y permite ajustar las cantidades a las reuniones reducidas.  

De segundo, sugiere un redondo de cerdo relleno de verduras de temporada como pimiento, cebolla, puerro y zanahoria con una guarnición de alcachofas al horno. “Estamos optando por un corte de la carne bajo en grasa, pero rico en proteínas de calidad y vitaminas del grupo B que contribuyen a contrarrestar la fatiga y el cansancio que está padeciendo mucha gente como consecuencia de los meses de pandemia”, apunta la experta. Además, el hecho de emplear verduras de temporada hará que el precio del plato disminuya y que las estemos consumiendo en su momento óptimo por lo que su sabor será notablemente mejor y su aporte nutritivo, más elevado.

De postre, se puede hacer un cheescake con frutos rojos sano, sabroso y rico en nutrientes que fortalezcan nuestro sistema inmune. Para prepararlo, necesitaremos yogur proteico sin azúcares añadidos, queso tipo crema light, huevos y una cucharadita de Stevia. Una vez batido, se hace al horno en moldes individuales. Se adorna con frambuesas por encima para darle un toque dulce y el aporte necesario de antioxidantes esenciales para nuestras defensas. 

Para la cena “se puede plantear un menú muy similar, pero más ligero para que podamos descansar bien sin irnos muy llenos a la cama, pero sin restar un ápice de sabor, ni aporte nutritivo”, sugiere. Un consomé de jamón y huesos para entrante nos calmará el hambre aportando muy pocas calorías e hidratándonos al mismo tiempo.

De segundo, podemos servir muslos de pollo con setas en salsa de Oporto que le dará un toque especial. La carne de pollo es fuente de proteínas de calidad, vitaminas del grupo B y el zinc, aporta poca grasa y es fácil de digerir. Las setas tienen bajo aporte calórico y son ricas en vitamina D que juega un papel esencial en el pronóstico del coronavirus.

De postre podemos preparar bombones de fruta cubierta de chocolate negro usando fresas, piña, kiwis o naranja, ya que son ricas en vitamina C que contribuye a reforzar el sistema inmune.

En cuanto al maridaje, lo ideal es acompañar los primeros platos o entrantes con agua (natural, con gas o a base de frutas infusionadas) o cerveza sin alcohol. Para los platos principales, al ser una ocasión especial, se puede optar por tintos para acompañar las carnes y vinos blancos secos o verdejos para los pescados, moderando su consumo a una o dos copar por persona.


[1] Según un estudio reciente de  Focus on Spanish Society de Funcas.

Barbacoa saludable, ¿algo utópico?

CuidatePlus, por Ana Callejo Mora

El verano huele a muchas cosas, entre ellas a barbacoa. En contra de lo que se suele pensar, “la barbacoa es una técnica culinaria saludable y a la vez sencilla ya que no se necesita añadir aceites, grasas o azúcares para la preparación de los alimentos. Sin embargo, se puede convertir, según el tipo de alimento que preparemos (y de la adición de salsas para aliñar y otros complementos), en una barbacoa más o menos saludable”. Así lo afirma Estefanía Ramo López, diplomada en Nutrición y Dietética y licenciada en Tecnología de los Alimentos que trabaja en el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Ramo ofrece estas recomendaciones para que la barbacoa sea más saludable:

  1. Elección correcta del alimento a preparar. Se intentarán evitar aquellas carnes o pescados con alto contenido graso, especialmente si es grasa saturada. Se dará prioridad a la grasa mono y poliinsaturada (especialmente a los ácidos grasos omega 3) por sus efectos beneficiosos sobre la salud. 

    Se prefieren, por ejemplo: carnes de hamburguesa a partir de ternera magra o cerdo semigraso, secreto ibérico, alitas de pollo, solomillo de ternera, churrasco de ternera, salmón, sardinas, caballa o atún. 

    Se valorará también el aporte en fibra en el caso de las verduras y cereales y que su carga glucémica no sea muy alta (nos referimos en este último caso a la cantidad de fructosa que aporta el alimento). Son preferibles, entre otros: calabacín, calçot, tomate cherry, pimientos rojo y verde o espárragos trigueros.
     
  2. Huir de las salsas comerciales. En este caso, se recomienda evitar las salsas comerciales especialmente por su alto contenido en azúcares añadidos, sal, grasa, además de algunos potenciadores del sabor como el glutamato monosódico. Si se quiere dar un toque de sabor a los alimentos preparados en la barbacoa se pueden preparar salsas caseras muy saludables que no supongan un extra excesivo de calorías. Tres ejemplos: 

    -Ajo picado más perejil, aceite de oliva virgen extra y un chorrito de limón natural. 

    -Tomate natural triturado.

    -Yogur proteico desnatado más curry y cúrcuma.
     
  3. Evitar complementos o extras muy calóricos. Hay que evitar “sobrecargar” el menú de la barbacoa escogido con ciertos “extras o aperitivos” que solo van a aportar al organismo calorías que provienen de azúcares, grasas saturadas y sal, como por ejemplo: patatas fritas u otros snacks similares, quesos y fiambres grasos serían algunos. 

    Se puede complementar con ciertos platos que se recomienda colocar en el centro de la mesa para que compartan todos los comensales: ensaladas ligeras a base de vegetales crudos aliñados con unas gotitas de aceite de oliva virgen extra + vinagre o limón, gazpacho (preferiblemente sin pan en el triturado), encurtidos en vinagre como pepinillos o cebolletas o algunas conservas al natural de berberechos, navajas o mejillones serían buenos ejemplos.

Qué comprar para la barbacoa

Estas son algunas de las dudas que pueden aparecer al organizar una barbacoa:

Entre carne de cerdo, vaca, pollo o cordero, ¿por cuál deberíamos decantarnos si queremos pensar en nuestra salud?

“Preferiblemente por una carne con menor contenido en materia grasa, como es el caso del pollo y algunas partes del cerdo como el centro, lagarto o solomillo. La ternera también es una opción saludable si se escogen partes magras, pero siempre sin abusar de su consumo al ser una carne roja. El cordero, en cambio, tiene mayor contenido en materia grasa y debemos consumirlo de forma ocasional”, indica Inmaculada Luengo, dietista-nutricionista del IMEO.

¿Qué cantidad total de carne por persona se recomienda?

“Las raciones de carne establecidas son de 125-150 gramos por persona como máximo. Además comeremos otros alimentos durante estas celebraciones. La carne es uno de los alimentos más saciantes, por lo que no debemos comer demás ya que nos puede generar digestiones pesadas para el resto del día”, explica Luengo. 

¿Preparar algún pescado o marisco en la barbacoa es una buena idea?

En palabras de Ramo, es una buena opción saludable, tanto para los pescados mencionados anteriormente -todos ellos azules-, como para algunos mariscos como gambones, langostas, cigalas o pulpo, al ser una técnica sencilla. 

¿Qué verduras quedan bien a la parrilla?

Algunas verduras, como se ha comentado anteriormente, también se pueden preparar en la barbacoa. “Las más adecuadas en este caso serían aquellas con una textura firme que aguanten altas temperaturas y se desaconsejan aquellas verduras de hoja, principalmente. Algunos ejemplos serían: calabacín, calabaza, calçot, tomates cherry, pimientos rojo y verde o espárragos trigueros. También se pueden preparar algunos cereales como mazorcas de maíz”, enumera Ramo.

Hombre y mujer comiendo brochetas en una barbacoa.

Pecados que se suelen cometer en las barbacoas

En las barbacoas se suele comer más de la cuenta. ¿Cómo controlarse? Ramo confirma que, generalmente, en las comidas y cenas de barbacoa se ingiere más cantidad de alimento y también se tiende a preparar mayor cantidad de comida. Por eso, recomienda que la cantidad de alimento a preparar sea acorde al número de comensales, para evitar que sobre comida y haya tentaciones de comer más. 

Por otro lado, no se debe llegar a esas comidas o cenas de barbacoas con el “estómago vacío”. Valdría con una pequeña ingesta previa (media mañana o merienda, según sea).

Por último, una buena opción para controlar la cantidad de alimento que ingerimos en la barbacoa sería acompañar nuestro plato con unos pequeños entrantes en el centro de la mesa para compartir con todos los comensales: ensaladas ligeras a base de vegetales crudos aliñados con unas gotitas de aceite de oliva virgen extra y vinagre o limón; gazpacho (preferiblemente sin pan en el triturado); encurtidos en vinagre, como pepinillos o cebolletas; o algunas conservas al natural de berberechos, navajas o mejillones.

No hay que pasarse con la sal añadida. Según Ramo, la sal es necesaria para el correcto funcionamiento del organismo, pero consumida en exceso es una de las principales causas de la hipertensión arterial, que puede causar ictus, insuficiencia cardiaca e infarto. Por otro lado, el consumo excesivo de sal puede dificultar la función de los riñones, disminuir la cantidad de calcio en el organismo, aumentar la retención de líquidos, favorecer algunos tipos de tumores, complicar la función del aparato respiratorio y favorecer el sobrepeso y la obesidad.

Como en el resto de técnicas culinarias, se aconseja no excederse al añadir sal a los alimentos. Bastaría con una pizca de sal (mejor si es yodada) y, complementar con especias, hierbas y condimentos para dar más sabor a los alimentos (ajo, perejil, pimienta, romero, hierbas provenzales, eneldo, cúrcuma, etc.).

¿Qué hay de los postres y las bebidas? “Se pueden plantear postres saludables como fruta de temporada. Incluso hacer helados caseros de fruta o congelar directamente la fruta para darnos ese frescor. Así evitaremos postres con azúcares añadidos o helados ricos en grasas saturadas”, señala Luengo.

Con respecto a las bebidas, dice esta nutricionista, “siempre es una buena opción hacer nuestras propias bebidas refrescantes con hojas, de menta, albahaca o hierbabuena, algún cítrico y hielos en abundancia. El consumo de alcohol debe ser moderado y más en las barbacoas, dado que estamos expuestos a altas temperaturas y podrían sentarnos mal”. 

Hombre preparando una barbacoa.

Riesgos con las brasas

Luengo recuerda que “hay que tener cuidado con la limpieza de las barbacoas. Procurar que no quede ningún resto de la última vez que fue utilizada. Cuando estamos con los alimentos en la brasa, intentar que el carbón toque lo menos posible el alimento (sobre todo cuando se airean las brasas), porque si no estaremos consumiendo carbón”. 

Para Ramo, desde el punto de vista de la seguridad alimentaria, “es muy importante conocer los compuestos nocivos para la salud que se pueden formar al cocinar algunos alimentos en la barbacoa. Se trata de los hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAPs)”. Según la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aecosan), los HAPs “son un grupo de sustancias químicas diferentes que se forman principalmente durante la combustión incompleta de materia orgánica como el carbón (en el caso de las barbacoas), así como otras sustancias orgánicas (carne preparada en la barbacoa). Se encuentran generalmente como una mezcla de dos o más de estos compuestos”. 

Los HAPs presentes en los alimentos proceden del calentamiento de estos en el caso de las barbacoas. De forma general, pueden provocar efectos irritantes por contacto de la piel y los ojos, fallos respiratorios cuando se inhalan y afectación del sistema nervioso. A largo plazo, por ingestión pueden causar problemas de coagulación y del sistema inmunitario por disminución de las plaquetas y los leucocitos, respectivamente. Además, existen estudios que confirman que algunos HAPs pueden causar cáncer en animales de experimentación o incluso en humanos, como el benzopireno, que ha sido clasificado por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) como agente carcinógeno para los humanos.

No es posible establecer una ingesta diaria tolerable para los HAPs debido a los efectos cancerígenos que se les pueden atribuir a estos compuestos. Los cereales y el pescado son los principales alimentos que contribuyen a la exposición dietética total entre los grupos de población. Los alimentos ricos en grasas y proteínas preparados a la parrilla (barbacoas) también contribuyen a esta exposición

En el hogar se recomienda no abusar de las técnicas de cocinado que contribuyen a la producción de HAPs en los alimentos, como el asado a la parrilla y barbacoa de carnes, pescados y mariscos.

Consejos para aprovechar las sobras de la ‘BBQ’

“Podemos aprovechar las sobras de carne para combinarlas con alguna verdura y completar nuestros platos a posteriori. Algunas opciones pueden ser judías verdes, espinacas, brócoli, etc., o incluso incorporar la carne en nuestras ensaladas y así tendremos nuestra ración de proteína con un sabor y toque diferente”,dice Luengo. 

La experta aconseja “intentar evitar complementar las sobras cárnicas únicamente con hidratos ya que no se acercaría a las recomendaciones nutricionales diarias. Debemos tomar como mínimo 200 gramos de verduras al día para mantener un óptimo estado de salud”.  

Pautas psicológicas y nutricionales para sobrellevar el confinamiento

Periodista Digital por Juan Luis Recio

La complicada convivencia de confinamiento que millones de personas afrontan en el intento de frenar la propagación del coronavirus ha hecho que su casa se convierta en oficina, guardería, colegio, comedor, gimnasio y lugar de actividades lúdicas, refugio y campo de batalla para conflictos generacionales o sentimentales. En esta situación de alarma social e incertidumbre económica, los expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) han querido brindar su apoyo a las personas que viven aislados en sus hogares la crisis desatada por el coronavirus con unas pautas psicológicas, nutricionales y de actividad física para que les sean de ayuda a la hora de sobrellevar el confinamiento, que mucho le agradecemos y que hoy aquí compartimos con usted.

Para empezar nos dan unos consejos psicológicos para mantener el equilibrio emocional, ya que la situación de confinamiento prolongado por coronavirus que estamos viviendo tiene un impacto psicológico importante, en primer lugar, debido a la manifestación del concepto de muerte repentina y enfermedad como algo natural. Encontrar sentido a nuestro sufrimiento en los momentos de mayor dificultad nos ayudará a protegernos de la desesperanza y la depresión. Por esta razón, la psicóloga del IMEOMaría González aconseja encontrar un propósito durante esta cuarenta, hacer una reflexión sobre las decisiones que hemos tomado o las que nos gustaría tomar a partir de ahora para hacernos más conscientes y responsables de nuestra vida y nuestro mundo emocional.

En algunas personas puede salir a la luz sintomatología depresiva, como ansiedad o sentimiento de soledad, encubiertas hasta ahora por hacer el día a día. En otras, que sufrían patologías previas, depresión, fobias o trastornos de conducta alimentaria (anorexia, bulimia y trastorno por atracón), puede aumentar el malestar. En estos casos, el consejo de la experta es “poner en práctica lo trabajado anteriormente en terapia, llevar a cabo una autoobservación e iniciarse en el autoconocimiento y trabajo personal, si hasta el momento no ha habido necesidad de acudir a psicólogo”. 

Debemos tener claro que nuestra mente está preparada para superar situaciones mucho más complejas gracias a la enorme capacidad de adaptación que tenemos. Por esta razón, nuestra atención debe estar enfocada en la aportación positiva social que nuestro esfuerzo va a generar, centrándonos en los tres mecanismos principales del ser humano: el hacer, el sentir y el pensar.

Otro buen consejo es el de establecer horarios de rutina diaria. No es el momento de abarcar todas las actividades con las que nos bombardean las redes sociales o de iniciar actividades que nunca han suscitado interés o que no corresponden a nuestra condición física, porque nos puede generar frustración. Desde el IMEO recomiendan trabajar en tres pilares básicos para mantener un equilibrio físico y emocional:

  1. En primer lugar, establecer una rutina de actividades diarias, marcando horarios para gestiones laborales o académicos online, dejando espacio para la lectura, las manualidades, el ocio y el descanso. Los padres deben asumir que no son profesores, monitores y vigilantes de sus hijos y limitarse con guiarles y supervisarles durante la cuarentena, que también es nueva para ellos y requiere un tiempo de adaptación.  
  2. En segundo, cuidar la alimentación, fijando horarios para las cinco comidas principales, y hacer partícipes todos los miembros de la familia en las tareas relacionadas. Las personas que viven solas deben huir de hábitos como comer de bandeja o delante de la tele en el sofá, ya que a la larga les puede generar sensación de dejadez y apatía.
  3. En tercer lugar, hay que hacer rutina la práctica de actividad física. Necesitamos movernos, aunque sea a pequeña escala y en un espacio reducido, para evitar la rigidez y las malas posturas que pueden generar lesiones a la larga. No es momento para planteamientos muy ambiciosos o exigirse más de lo que la condición física está acostumbrada. Las personas deportistas pueden buscar alternativa de sus ejercicios habituales y adaptarlas a la situación. Los que nos suelen hacer gimnasia, es un buen momento para empezar, pero con rutinas fáciles y asequibles, con media hora al día sería suficiente. Disciplinas como yoga, taichí o pilates pueden aportar muchos beneficios psicológicos al enfocarse también en la respiración y la meditación, ayudando a disminuir la ansiedad. “Si no tenemos un mínimo de desgaste físico al día, nos costara más conciliar un sueño reparador, por lo que el ejercicio es fundamental no sólo para el descanso de calidad, sino también para generar endorfinas que equilibren nuestro estado anímico”, recalca la psicóloga del IMEO.

Un asunto muy relevante es cómo gestionar las emociones, que debe hacerse desde la comprensión. Es importante afrontar emociones como el miedo, la incertidumbre, la tristeza o la ansiedad desde el cariño y la comprensión, evitando juzgar. Es un buen momento para escuchar las emociones, porque hasta las más incómodas nos pueden proporcionar información de mucha utilidad para trabajar la gestión emocional. Compartir estos momentos con personas en las que confiamos, ya sea por videollamada o chat, puede ser muy útil, así como escribir sobre ello o utilizar la respiración consciente para calmar la ansiedad y la angustia.

Y es bueno aprender a pensar que estás haciendo lo mejor que puedes.En situaciones límite de cambios importantes, nuestra mente se acelera, poniéndose en escenarios futuros catastróficos o idílicos, para evadir la realidad. No obstante, tenemos que mantener los pensamientos en el presente sin hacer planes más allá de una semana y evitar planteamientos sin respuesta o generalizaciones extremas (empleando palabras como siempre, nunca, todo, nada), ya que están sujetos a distorsiones cognitivas y pueden agudizar la sensación de ansiedad y depresión. “Revisar el diálogo interno con amabilidad y sin críticas, decirse a uno mismo “lo estás haciendo lo mejor que puedes y es suficiente”, aconseja la psicóloga María González, porque lo que sí funciona en estos casos es perdonarse, animarse y ocuparse en actividades del presente. Asimismo, conviene evitar la sobreinformación con noticias preocupantes, sobre todo a última hora del día, porque nos puede privar del sueño, generando ansiedad, conclusiones erróneas y distorsionadas.

Veamos seguidamente sus consejos para no aumentar de peso durante el confinamiento.Quedarnos en casa por un mes o más puede traer consecuencias muy serias para nuestra salud y peso, si descuidamos la alimentación y no realizamos suficiente actividad física. Nos movemos menos y tenemos menor gasto energético y esto suele ir ligado a aburrimiento, ansiedad e incertidumbre que compensamos comiendo, en muchas ocasiones, mucho y mal. Además, el estrés que nos puede generar esta situación puede llevarnos a comer de manera compulsiva y a sufrir atracones que, además de la natural subida de peso que pueden conllevar, traen consigo otros problemas como las indigestiones, la distensión abdominal o los vómitos.

“En el peor de los casos, si se ingieren alimentos muy calóricos de forma repetitiva, como bollería, fritos, chips o dulces, se puede ganar hasta 1 kilo a la semana y unos 5 al mes, que desemboca en otros riesgos relacionados, como hipertensión o elevaciones de los niveles de azúcar, colesterol y triglicéridos”, advierte Carmen Escalada, nutricionista clínica del IMEO. Aunque si se ajustan las cantidades a las recomendadas y al apetito, que ahora va a ser menor, y se controla la ansiedad por otras vías que no sea la comida, manteniendo una actividad física de 45 minutos a una hora al día, combinando ejercicios aeróbicos y de tonificación para no perder masa muscular, no tiene por qué experimentarse un aumento de peso durante el confinamiento”, recalca la experta.

Por ello, veremos mañana las pautas nutricionales para comer de forma saludable en casa que nos recomiendan desde IMEO, así como algunos consejos para entrenar en el salón de tu casa.

Consejos para no pasar hambre si estás a dieta

CuidatePlus, por Joanna Guillén Valera

Sólo el 38,7% de los que se ponen a dieta optan por un planteamiento equilibrado.

El 25,5% de los españoles afirma haber realizado una o más dietas para perder peso a lo largo de 2019, según los datos del II Estudio de Salud y Estilo de Vida realizado por Aegon sobre una muestra de más de mil adultos españoles.

Sin embargo, según indica a CuídatePlus Rubén Bravo, nutricionista, dietista y experto en gastronomía del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), “cerca de la mitad de la población está entrando y saliendo asiduamente de diferentes tipos de pautas dietéticas con resultados a corto plazo y volviendo de nuevo a los antiguos malos hábitos”.

De hecho, según el experto “los últimos estudios señalan que los que se ponen a dieta llegan a probar hasta un mínimo de tres enfoques nutricionales diferentes y sólo el 38,7% de los que se ponen a dieta optan por un planteamiento equilibrado“.

Según el estudio de Aegon, entre las más comunes se encuentran las que consisten en eliminar un producto de la dieta habitual (77,9%), reducir la cantidad de comida (67,9%), reducir el consumo de sal (64,8%) y, en menor medida, sustituir comidas por líquidos, batidos, barritas o dietas disociativas.

Sin un control, todas ellas pueden tener repercusiones para la salud que pueden llegar a ser importantes como “desnutrición, pérdida de la efectividad metabólica, problemas hormonales, efectos rebote, pérdida de masa muscular, irritabilidad, falta de vitalidad, debilitamiento de los tejidos y trastornos gastrointestinales”, advierte Bravo.

Por lo que es fundamental el asesoramiento de expertos y el control y seguimiento de especialistas que, además de evitar problemas de salud garantizarán que el paciente no pase hambre durante el proceso.

Y es que, pasar hambre es una de las principales razones para abandonar la dieta y esto ocurre porque, según Bravo, no existe una buena planificación. “Si la dieta está bien configurada el paciente no debería pasar hambre, ya que éste es uno de los factores que se deben tener en cuenta a la hora de configurar un plan personalizado”, apunta Bravo.

No debería ser normal pasar hambre cuando estamos a dieta”, asegura Guillermo V. Rodriguez, vicedecano del Colegio Profesional de Dietistas-Nutricionistas de la Comunidad de Madrid (Codinma).

Aunque es cierto que hay veces que, aun siguiendo un plan bien estructurado, hay personas que sienten hambre sobre todo la que tienen cierta adicción a determinados alimentos. “Es muy probable que si la persona que comienza una dieta equilibrada tiene cierto grado de adicción hacia los alimentos procesados, ricos en azúcares, harinas y/o grasas saturadas… tendrá un periodo inicial de hambre emocional o cierta ansiedad” que es importante conocer para poder controlarlo y “adaptar la alimentación a esta sensación”, indica Rodríguez.

Las claves

Para luchar contra ello, Bravo aconseja plantearlo como una adicción. “Tenemos que tener en cuenta que el azúcar es tan adictivo como la cocaína y por lo tanto al retirar ciertos alimentos se produce una reducción temporal de los niveles de dopamina y serotonina, dos neurotransmisores involucrados en el control de la ansiedad y la sensación de felicidad”.

Su consejo es “sustituir los dulces o salados por alternativas sin azúcares añadidos o mucho menos calóricas, que poco a poco se deberán ir retirando”. Según él, “es importante trabajar un plan progresivo e ir retirando poco a poco ciertos alimentos”.

El consejo de Rodríguez es no prohibir en ningún caso el consumo de ciertos alimentos menos sanos. “No hay que eliminarlos por completo, porque en el momento que prohíbes un alimento más te apetece”, informa. Es importante tener en cuenta esto para evitar la ansiedad que produce no poder consumir lo prohibido.

Otro consejo suyo sería realizar entre cinco o seis comidas a lo largo del día, es decir “pasar de una gran comida y una gran cena a comidas menos copiosas y más distribuidas a lo largo del día”, indica Rodríguez. Esto ayudará a controlar el hambre.

Además, según Bravo, sería interesante “apoyarnos en plantas reguladoras del apetito y de la ansiedad como la garcinia o la griffonia”.

Por su parte, Andrea Marqués, nutricionista y dietista experta e gastronomía del IMEO, aconseja comer lento y esperar para estar saciados. “Hay que tener en cuenta que a la hora de seguir una dieta es importante saber que nuestro sistema digestivo tarda unos 20 minutos en comenzar a enviar al cerebro las señales de saciedad”, explica. Por ello, aconseja utilizar esto “para engañar al estómago e ingerir menos cantidades y calorías”.

Otra recomendación suya es elegir alimentos que ayuden a controlar esta sensación y a sentirse más saciado.

Así, Marqués propone esta lista de alimentos saciantes:

  • Menta: el olor y sabor de la menta ayudarán a reducir el apetito. Los chicles sin azúcar de menta pueden ser buenos aliados. Además se ha demostrado que mascar chicle, ayuda a controlar el apetito.
     
  • Nueces: Tienen una gran fuente de proteínas, ayudan a regular el colesterol y poseen una gran cantidad de fibra, por lo que ayudan a controlar el apetito. Además se digieren de forma muy lenta, por lo que la sensación de hambre también tarda más en aparecer.
     
  • Avena: Tan sólo en media taza de avena, ya tenemos 5 gramos de fibra pura, además ayuda a aumentar la producción de la colecistoquinina en el organismo que también ayuda a controlar el apetito en algunas personas.
     
  • Té verde: gracias a las catequinas, que son unos potentes antioxidantes, ayuda a acelerar el metabolismo y a facilitar la combustión de las grasas, pero además es que afecta de forma directa a la producción de la leptina, por lo que es ideal para combatir el hambre.
     
  • Zanahorias: según un estudio de la Universidad de Wagening, en Países Bajos, las zanahorias contienen unas fibras especiales que ayudan a perder peso y a reducir el apetito hasta en un 60%.
     
  • Aguacate: es también rico en fibras, pero además en grasas monoinsaturadas que controlan el apetito siempre y cuando se consuman con moderación.
     
  • Además añade otros como legumbres, caldos y huevo.

Más consejos para adelgazar con éxito

Luchar contra el hambre cuando estamos a dieta no sólo hace que ésta sea un éxito sino que también hay que tener en cuenta otros consejos como:

  1. Acudir a un dietista o nutricionista para establecer un plan nutricional personalizado, equilibrado y adaptado al estilo de vida de la persona, edad, objetivos, horarios, gustos nutricionales y vida social.
     
  2. Hacer consultas y controles semanales para ir corrigiendo y evaluando los progresos paulatinamente.
     
  3. Dar la misma importancia al plan de pérdida de peso como al plan de mantenimiento.
     
  4. Apoyarnos en la actividad física y el coaching para complementar la dieta.
     
  5. Cambiar el objetivo de “perder peso” por “cuidarnos más”.
     
  6. Centrarnos en la pérdida de grasa corporal y en el aumento de la masa muscular, más que en el peso en sí.
     
  7. Darle gran importancia a la educación nutricional en un estilo de vida saludable a largo plazo y no tanto a conseguir un objetivo a corto plazo.
     
  8. Regular el biorritmo mejorando la vitalidad diurna y el descanso nocturno.

IMEO os desea Felices Fiestas y Próspero Año 2020

Con todo nuestro cariño. Disfruta más de la Navidad con estos pequeños consejos.

Todos los que formamos parte del Instituto Médico Europeo de la Obesidad os deseamos una Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo.
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