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El mapa de la obesidad en España: cuáles son las comunidades autónomas más obesas

noviembre 22, 2018

Huffington Post, por Margarita Lázaro
Asturias, Galicia y Andalucía. Son, por este orden, las comunidades autónomas con mayor índice de sobrepeso y obesidad en España. Esto es, donde el índice de masa corporal (peso/altura²) de su población es mayor que 25.

Las tres regiones españolas ocupan el nada honroso podium hecho por el grupo Planeta Dieta, profesionales sanitarios contra la obesidad, a partir de datos de datos de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) de 2016.

Según este estudio, cuyas conclusiones han compartido en su cuenta de Twitter este martes, “casi el cuarenta por ciento de la población española (el 39,3%) tiene sobrepeso, y el 21,6% obesidad”. En este mensaje se muestran no sólo las tres peores comunidades, también las mejores. La lista la cierran Baleares, Cataluña y País Vasco.

El ránking sería el siguiente:

  1. Asturias (25,7%)
  2. Galicia (24,9%)
  3. Andalucía (24,4%)
  4. Murcia (23,9%)
  5. Madrid (23,8%)
  6. Aragón (23,7%)
  7. Castilla-La Mancha (23,6%)
  8. La Rioja (23,3%)
  9. Castilla y León (22,1%)
  10. Navarra (20,9%)
  11. Islas Canarias (201%)
  12. Comunidad Valenciana (19,8%)
  13. Extremadura (19%)
  14. Cantabria (17,6%)
  15. País Vasco (16,8%)
  16. Cataluña (15,5%)
  17. Baleares (10,5%)

Pese a las alarmantes cifras, España no está tan mal a nivel mundial (tampoco es un consuelo). El top 10 mundial lo lidera EEUU, seguido de México y Nueva Zelanda.

 

 

 

Los países donde hay demasiados gordos y demasiados flacos (y cuáles son los de América Latina)

octubre 23, 2018

Fuente: BBC, por 

La obesidad se presenta a menudo como un problema occidental y la desnutrición como algo típico de países más pobres.

Pero la realidad es mucho más compleja. Nueve de cada 10 países están atrapados en una epidemia de salud conocida como la “doble carga”: esto significa que las personas con sobrepeso y las desnutridas viven lado a lado.

La disponibilidad sin precedentes de alimentos poco saludables, los empleos de oficina y la expansión de los medios de transporte y el uso de la televisión son algunas de las causas.

A menudo esta doble carga ocurre no solo dentro de una misma comunidad, sino también dentro de una misma familia.

Incluso puede sucederle a una misma persona. A veces se puede tener sobrepeso pero carecer de nutrientes vitales.

También existe el fenómeno “grasa delgada”, cuando las personas parecen tener un peso saludable pero en realidad tienen grandes cantidades de grasa oculta.

Tasas de sobrepeso y obesidad en niños de 5 a 19 años

Niños obesos

En realidad todos los países del mundo están luchando contra problemas de nutrición de algún tipo.

El número de personas que sufren de privación crónica de alimentos alcanzó los 815 millones en 2016. Esto es un aumento del 5% en dos años.

Gran parte del aumento se produjo en África, donde el 20% de las personas están desnutridas.

Mientras tanto, las tasas de obesidad se han triplicado en los últimos 40 años.A nivel mundial, más de 600 millones de adultos son obesos, mientras que 1.900 millones tienen sobrepeso.

La tasa de personas obesas en países en desarrollo está alcanzando al mundo desarrollado.

Las tasas más altas de obesidad infantil se pueden encontrar en Micronesia, Oriente Medio y el Caribe. Y desde 2000, el número de niños obesos en África se ha duplicado.

En muchos países los niños tienen una dieta que no satisface sus necesidades.

En Sudáfrica, casi uno de cada tres niños tiene sobrepeso o es obeso, mientras que otro tercio tiene bajo peso.

En Brasil, el 36% de las niñas tienen sobrepeso o son obesas, mientras que el 16% pesa demasiado poco.

Tasa de peso insuficiente en niños de 5 a 19 años

Más dinero para gastar

Los cambios en el estilo de vida son en parte responsables de esta doble carga de obesidad y desnutrición.

Muchos países de ingresos medios y bajos, como India y Brasil, tienen una nueva clase media con más dinero.

Esto significa que muchas personas rechazan sus alimentos tradicionales y ahora ingieren una gran cantidad de productos occidentales altos en azúcares, grasas y carne.

En algunos países esto también ha ocurrido a medida que las personas se mudan del campo a la ciudad, donde hay mucha más variedad de alimentos.

Por ejemplo, un estudio de niños pequeños en China reveló que las tasas de obesidad en el campo eran del 10%, mientras que la tasa de desnutrición era del 21%. En las ciudades, el 17% de los niños eran obesos, mientras que el 14% estaban desnutridos.

Aunque las dietas de muchas personas pueden ser más altas en calorías, tiene muy pocas vitaminas y minerales.

El profesor Ranjan Yajnik, un especialista en diabetes en Pune, India, afirma que este cambio de dieta tiene un efecto importante en los niños.

“Normalmente la diabetes está considerada como una enfermedad que tienen las personas mayores y más obesas”, dice. “Pero en India lo estamos viendo en personas más jóvenes y con un índice de masa corporal más bajo“.

Según el profesor Yajnik, los indios cada vez consumen menos alimentos ricos en nutrientes y obtienen más calorías de la comida basura. “Muchas personas que parecen delgadas en realidad tienen grandes cantidades de grasa oculta”.

La grasa oculta o visceral se acumula alrededor de los órganos internos, incluyendo el hígado. Los niveles altos de grasa visceral pueden aumentar el riesgo de diabetes tipo 2 y enfermedades cardíacas, incluso si el portador no parece tener sobrepeso.

Combatiendo el hambre

Los niños son particularmente vulnerables a las dietas poco saludables, ya que necesitan vitaminas y minerales para crecer y desarrollarse con normalidad.

En algunas familias puede haber niños desnutridos y padres obesos, porque a pesar de tener la misma dieta los niños necesitan muchas más vitaminas.

Los niños desnutridos también tienen más probabilidades de tener sobrepeso cuando crezcan, ya que su metabolismo se ralentiza y su cuerpo se aferra a las reservas de grasa.

Esto significa que los países deben tener cuidado de que las políticas dirigidas a combatir el hambre no aumenten accidentalmente el problema de la sobrealimentación.

En Chile se introdujo un programa nacional en 1920 para proporcionar raciones de alimentos a mujeres embarazadas y menores de seis años.

Aunque esto mejoró el problema del hambre, a largo plazo se cree que contribuyó al rápido aumento de las tasas de obesidad infantil.

Opciones

La solución a esta doble carga es complicada.

No se trata solo de tener acceso a alimentos saludables. Y además, no hay dos personas o culturas que vean la nutrición de la misma manera.

Nuestra elección de alimentos está influenciada por muchos factores. Por ejemplo el coste, la disponibilidad local, un bien conocimiento de lo que es una alimentación saludable y la dieta de las personas que nos rodean.

Y las necesidades nutricionales de cada persona son diferentes. Esto depende en parte de su metabolismo y su estado de salud.

Pero esta doble carga de obesidad y desnutrición puede ser muy peligrosa.

Los niños que crecen desnutridos suelen sacar peor resultados en la escuela y tener peores trabajos más adelante.

Y la obesidad infantil lleva a una peor salud en la edad adulta, y aumenta el riesgo de enfermedades como el cáncer.

Progreso poco a poco

En los países en vías de desarrollo, es probable que los problemas como la diabetes y las enfermedades cardíacas se disparen a medida que aumentan las tasas de obesidad.

¿Qué se puede hacer? América del Sur, donde muchos países sufren esta doble carga, está liderando el camino.

Brasil fue el primer país en adherirse a la Década de Acción sobre Nutrición de la ONU.

Entre los compromisos están reducir el consumo de bebidas azucaradas en un 30% y aumentar el de frutas y verduras en un 18% para detener el aumento de la obesidad.

Su objetivo es lograrlo con políticas tales como microcréditos para los agricultores, reducir los impuestos sobre ciertos alimentos frescos y educar a los niños sobre la importancia de la nutrición.

México fue el primer país en implementar un ‘impuesto al azúcar’ del 10% a las bebidas endulzadas artificialmente en 2014.

Se prevé que este impuesto reducirá las tasas de obesidad en un 12,5% en 12 años.

Pero se necesita mucho más para detener esta crisis mundial de nutrición.

línea

Esta pieza de análisis fue encargada por la BBC a expertos que trabajan para una organización externa.

La Dra. Sophie Hawkesworth trabaja en el equipo de salud de la población en la organización benéfica de investigación biomédica Wellcome y la Dra. Lindsay Keir está en el Departamento de Ciencias Clínicas y Fisiológicas de Wellcome.

 

 

 

Obesidad en la UCI: un riesgo para clasificar la gravedad del paciente crítico

junio 19, 2018

Un estudio con participación española demuestra que la gravedad de los pacientes obesos es, en muchas ocasiones, clasificada erróneamente en las Unidades de Cuidados Intensivos. Los expertos insisten en que esto se debe a desviaciones respecto a los valores de partida.

SINC

Más de 650 millones de personas padecían obesidad y 1.900 millones tenían sobrepeso en 2016, según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Cifras como estas muestran cómo la obesidad se ha convertido en una epidemia mundial, responsable de entre 3 y 4 millones de muertes cada año y con una prevalencia creciente, tanto en niños como en adolescentes.

Los ‘scores’ de gravedad son uno de los sistemas más frecuentemente utilizados para cuantificar el peligro de un paciente con independencia del diagnóstico. A partir de ellos se puede predecir la evolución de los pacientes por medio de una cifra objetiva.

Un equipo de investigadores, entre los que se encuentra Miguel Ángel Armengol de la Hoz, estudiante de doctorado de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y actualmente trabajando como investigador senior asociado en la Harvard Medical School y científico en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), ha puesto de manifiesto que la obesidad también tiene consecuencias a la hora de evaluar la gravedad de los pacientes cuando estos ingresan en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) de un hospital.

“La obesidad está significativamente sobrerrepresentada en la UCI, donde comprende aproximadamente un tercio de los pacientes en comparación con la prevalencia del 20% de sobrepeso u obesidad en todo el mundo”, explica Armengol de la Hoz, que añade cómo los pacientes obesos tienen un mayor riesgo de verse clasificados erróneamente en cuanto a su ‘score’ cuando ingresan en la UCI.

Aunque ya existían estudios previos sobre las tasas de mortalidad y el tiempo de estancia en la UCI para los pacientes obesos, los cuales son ligeramente mayores (a igual edad, gravedad en el ingreso y estancia en la UCI), hasta ahora no se había tenido en cuenta que los ‘scores’ de gravedad en el momento del ingreso podía estar condicionados en los pacientes con sobrepeso.

El trabajo revela que entre los pacientes con ‘score’ similar se detectaron “desviaciones clínicamente pequeñas pero significativas” en el recuento de glóbulos blancos, la creatinina y el nitrógeno ureico en sangre. “Estas variaciones se dan ya en los valores de partida de los pacientes obesos en contraste con los de los pacientes con índices de masa corporal normales, este hecho puede condicionar la clasificación de su gravedad a través del ‘score’ cuando ingresan en las unidades de cuidados intensivos”, añade Armengol.

Error en la idea de partida

“Los ‘score’ de gravedad de la enfermedad se basan en la suposición de que los pacientes tienen valores fisiológicos normales al inicio del estudio y que los pacientes con ‘scores’ similares tienen el mismo grado de desviación de su estado habitual. Por ello, no tener en cuenta estas desviaciones iniciales relacionadas con el índice de masa corporal puede llevar a clasificaciones erróneas que tengan implicaciones en los estudios que se hagan acerca del paciente”, explica Armengol.

Los investigadores creen que es probable que lo que en este momento han sido solo pequeñas desviaciones clínicas, se manifiesten como más importantes a medida que mayores volúmenes de datos sean analizados de manera cada vez más precisa.

La importancia del estudio, publicado en la revista Critical Care Medicine, radica, según explican los expertos, en que la mera consciencia de que los valores de partida puedan estar alterados contribuye a mejorar la objetividad, precisión y generalidad de los modelos de predicción de mortalidad y ajuste de la gravedad en la UCI.

Referencia bibliográfica:

Severity of Illness Scores May Misclassify Critically Ill Obese Patients. November 2017. Critical Care Medicine46(3):1 DOI10.1097/CCM.0000000000002868

2,3 millones de españoles con exceso de peso consumen medicamentos sin receta para adelgazar

junio 14, 2018

Men`s Health

Se acerca el verano y, con él, una prueba de fuego para muchos españoles: ponerse el bañador de nuevo. Tras el primer susto, vienen las prisas por ponernos en forma, algo que, llevado al extremo puede ser muy perjudicial para la salud. De hecho, 2,3 millones de españoles con exceso de peso confiesan que consumen medicamentos sin receta. ¿Las razones? Poder adelgazar rápidamente y sin demasiados sacrificios, para lo que, además, se suele acudir a lugares sin control médico alguno como son herbolarios, webs de nutrición y App de compraventa. Ésta es una de las principales conclusiones del estudio “Stop obesidad. El exceso de peso y las dietas en España”realizado por Vivaz.

Las dietas “milagro”

Otro aspecto que se recoge en el informe son las llamadas “dietas milagro”. De hecho, casi 4 millones de españoles con exceso de peso reconocen haberlas seguido en alguna ocasión, una práctica más habitual en mujeres de 35 a 44 años con obesidad que, además, suelen prescindir del control médico. Las más populares son los sustitutivos alimenticios (las populares “barritas” o batidos), las dietas monoalimento, muy proclives al temido “efecto rebote”, y las dietas  líquidas, que excluyen la ingesta de alimentos sólidos. Con todo, la peor valorada de entre las dietas de moda es la Dukan, basada fundamentalmente en el consumo de proteínas.

Por sexos, el porcentaje de mujeres con kilos de más que se han puesto a régimen varias veces al año dobla al de los hombres, pero, en términos generales, los españoles no son constantes en este campo. De hecho, los efectos del régimen suelen durar unos 6 meses como máximo y 1 de cada 5 personas que se ponen “a plan” abandona antes de alcanzar su objetivo. Los motivos: falta de compromiso, seguido por un bajo estado anímico, la falta de deporte y la vida social.

El perfil de la persona que se ve más obesa: mujer, oficinista y de edad madura

Los expertos en nutrición suelen distinguir entre sobrepeso y obesidad en función del llamado Índice de Masa Corporal (IMC), calculado a partir del cociente entre los kilos de cada persona y su estatura expresada en metros al cuadrado. Si el resultado se encuentra entre 25 y 29,9, se tiene sobrepeso y se sobrepasa 30, se padece obesidad. Aunque ya te hemos hablado varias veces sobre la posible ‘falta de precisión’ del IMC para algunos casos.

Teniendo en cuenta este baremo, en España, las personas que se ven más obesas suelen ser mujeres de edad maduracon trabajos sedentarios, principalmente oficinistas, y, por lo general, a disgusto con su peso. Asimismo, las zonas del cuerpo más afectadas para ellas son el vientre y las caderas. En cambio, las personas que se ven a sí mismas con “sólo unos kilos de más” suelen ser hombres, principalmente jóvenes de profesiones más variadas y que suelen notar más el sobrepeso en el vientre y las piernas. Otra diferencia notable entre géneros es la autocrítica, ya que el porcentaje de hombres con exceso de peso que, sin embargo, creen estar “en plena forma” dobla al de mujeres en la misma situación (6,8% frente 2,9%).

Preguntados por los motivos del sobrepeso, los españoles señalan el sedentarismo, la alimentación y el propio metabolismo. Además, el 80% de los españoles con obesidad creen no sufrirla y más de la mitad de las personas con sobrepeso no creen estar en riesgo de sufrir dolencias o enfermedades como diabetes, hipertensión o problemas coronarios. Casi un 30% de la población con exceso de peso asegura que su estado físico le ha perjudicado en su vida social y, en menor medida, en el plano laboral.

Los asturianos, los más constantes perdiendo peso

Por Comunidades, los más constantes en sus dietas son los asturianos, seguidos de los aragoneses y los castellano-manchegos, muy por encima de la media nacional de éxito en las dietas, en el que solo el 10% de personas que se han puesto a dieta nunca han abandonado. En el lado contrario se sitúan los castellanos y leoneses, los vascos y, por último, los extremeños, que presentan en el índice más bajo de éxito en bajar de peso, con apenas un 6,3% de personas que nunca se rinden en una dieta.

El sedentarismo: un mal aliado

Pero los datos sobre obesidad no acaban aquí. Según el estudio de Vivaz, más del 70% de las personas con sobrepeso u obesidad no hacen deporte de forma regular, un porcentaje especialmente acusado en las mujeres. Además, no suelen utilizar las ventajas de la tecnología, ya que el 84% no usa ninguna App de actividad por no considerarlas de utilidad.

El 90% de las personas con diabetes tipo 2 tienen obesidad

junio 8, 2018

Canal Diabetes

La presidenta de la Sociedad Española de Diabetes (SED), Anna Novials, ha señalado
 que nueve de cada diez personas con diabetes tipo 2 tiene sobrepeso u obesidad, por lo que reclama que la obesidad sea considerada una enfermedad.

“En personas con sobrepeso u obesidad, el consumo de alimentos ricos en carbohidratos genera una sobrecarga de trabajo para el páncreas, lo que produce su debilitamiento y, en última instancia, una escasez de insulina. Esto deriva en hiperglucemia crónica y, por lo tanto, en el desarrollo de la diabetes tipo 2. Y precisamente la diabetes representa un mayor riesgo de desencadenar enfermedades cardiovasculares”, ha explicado la presidenta de la SED durante el 7o Congreso de Diabesidad, que cuenta con el apoyo de Novo Nordisk, y está organizado por la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) y la propia SED.

En el encuentro, que pretende poner en conocimiento de todos los profesionales implicados en su abordaje los últimos avances en fisiopatología, diagnóstico y tratamiento de la diabesidad, así como debatir sobre diferentes interrogantes, la especialista ha recordado que obesidad y la diabetes son “una peligrosa combinación desencadenante de numerosas patologías”.

En este contexto, la presidenta de la SEEN, Irene Bretón, ha insistido en que la obesidad es una enfermedad que “no siempre se considera como tal o no se reconoce su importancia, tanto en las administraciones como por parte de la ciudadanía”. “No se ve como una enfermedad devastadora, que aumenta el riesgo de mortalidad y da lugar a múltiples complicaciones, además de un deterioro evidente de la calidad de vida. Hay estudios que observan que las personas con formas graves de obesidad pueden perder entre 10 y 12 años de vida”, ha recalcado.

Asimismo, el presidente de la SEEDO, Francisco Tinahones, ha llamado la atenciónvez es más frecuente en la población infantil y juvenil”. “Estamos viendo adolescentes obesos con diabetes tipo 2, algo impensable hace años”, ha alertado.

Estas tres sociedades coinciden es en que “es necesario considerar a la obesidad como una enfermedad y que cuente con un abordaje integral mediante la prevención y el tratamiento”.

Entre las complicaciones en las que puede derivar la obesidad se encuentran las de origen cardiovascular. “Por eso, es importante prevenirla y con ello el desarrollo de diabetes tipo 2, la cual también incrementa el riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular”, ha afirmado la doctora Anna Novials. En concreto, las personas con diabetes tipo 2 tienen hasta tres veces más riesgo de desarrollar enfermedad cardiovascular que las personas sin diabetes, ha señalado.
“Esto se debe a que la diabetes es una enfermedad metabólica que tiene una relación directa con la enfermedad cardiovascular lo que convierte a esta, la enfermedad cardiovascular, en la principal causa de muerte de las personas con diabetes. Es decir, la obesidad no es un problema estético. La misma empeora la calidad de vida y provoca numerosas patologías, entre ellas la diabetes”, ha reiterado el doctor Tinahones.

En cuanto a los hábitos nutricionales, la doctora Irene Bretón ha pedido que “hay que aprender a comer mejor, no es sólo cuestión de comer menos”. “Tenemos que adaptar las calorías que ingerimos a lo que vamos a gastar y mejorar la calidad nutricional de nuestra alimentación, en base a la dieta mediterránea. Es el patrón dietético que ofrece más beneficios cardiovasculares y por lo tanto es especialmente recomendable para esta población con tanto riesgo cardiovascular. Pero siempre estableciendo objetivos individualizados”, ha incidido, puntualizando que el ejercicio físico “también es muy importante”.

En 2045, uno de cada cuatro será obeso

mayo 23, 2018

Una de cada ocho tendrá diabetes tipo 2 si se mantiene la progresión actual, advierten los expertos

La Razón

Nuevas investigaciones de varias ciudades en el mundo presentadas en el Congreso Europeo de Obesidad de este año, que se celebra en Viena, Austria, demuestran que si las tendencias actuales continúan, casi una cuarta parte (22 por ciento) de las personas en el mundo será obesa en 2045 (un aumento del 14 por ciento en 2017) y una de cada ocho (12 por ciento) tendrá diabetes tipo 2 (un aumento del 9 por ciento en 2017), informa Europa Press.

El estudio, presentado por el doctor Alan Moses, de ‘Novo Nordisk Research and Development’, en SOborg, Dinamarca, y Niels Lund, de ‘Novo Nordisk Health Advocacy’, en Bagsværd, Dinamarca, y sus colegas del Steno Diabetes Center, Gentofte, Dinamarca, y el’ University College’ de Londres, Reino Unido, también indica que para evitar que la prevalencia de la diabetes tipo 2 supere el 10% por ciento en 2045, los niveles de obesidad global se deben reducir en un 25 por ciento.

Los datos de población de todos los países del mundo se obtuvieron a partir de la colaboración de factores de riesgo de enfermedad no transmisible (una base de datos de la Organización Mundial de la Salud). Para cada país, la población se dividió en grupos de edad. Desde 2000 a 2014 (elegido porque los datos son más fiables a partir de 2000), la población en cada grupo de edad se dividió en categorías de índice de masa corporal (IMC). Para cada país y grupo de edad, se proyectó la proporción de personas en cada clase de IMC. Luego, se aplicó el riesgo de diabetes para cada edad y grupo de IMC, lo que permite estimar la prevalencia de la diabetes en cada país cada año. La prevalencia para cada país se calibró para coincidir con las estimaciones regionales de la Federación Internacional de Diabetes, tomando en cuenta las diferencias en el modo de vida, la nutrición y la disposición genética para la diabetes.

En 2014, estas tres instituciones colaboraron para lanzar el programa ‘Cities Changing Diabetes’ para acelerar la lucha mundial contra la diabetes urbana. El programa comenzó con ocho ciudades: Copenhague, Roma, Houston, Johannesburgo, Vancouver, Ciudad de México, Tianjin, Shanghai. Desde entonces, se han sumado otras siete ciudades: Beijing, Buenos Aires, Hangzhou, Koriyama, Leicester, Mérida y Xiamen. El programa ha establecido asociaciones locales en estas 15 ciudades para abordar los factores sociales y los determinantes culturales que pueden aumentar la vulnerabilidad a la diabetes tipo 2 entre las personas que viven en sus ciudades. Parte de este trabajo incluyó proyecciones de obesidad y diabetes basadas tanto en las tendencias actuales como en un escenario meta global. La investigación ha llevado a una mayor comprensión de los diferentes desafíos a los que se enfrenta cada ciudad con respecto a los determinantes genéticos, ambientales y sociales de la diabetes en esa ciudad.

Las sorprendentes proyecciones a nivel mundial indican que, según las tendencias actuales, la prevalencia de obesidad en todo el mundo aumentará del 14 por ciento en 2017 al 22 por ciento en 2045. La prevalencia de diabetes subirá del 9,1 al 11,7 por ciento durante el mismo periodo, lo que ejercerá una presión masiva sobre los sistemas de salud, que ya gasta grandes sumas solo para tratar la diabetes.

Aunque la acción inmediata no dará como resultado la reversión rápida de la epidemia de diabetes y obesidad, es esencial trabajar ahora para prevenir nuevos casos de obesidad y diabetes. El modelo de los autores sugiere que, para estabilizar la prevalencia global de la diabetes al 10 por ciento, la prevalencia de obesidad debe descender constantemente y en total alrededor de una cuarta parte, del nivel actual del 14 por ciento a poco más del 10 por ciento para 2045.

Los autores señalan que los números anteriores son para el escenario ‘global’. Los países individuales muestran tendencias individuales y deben tener sus propios objetivos. Por ejemplo, si continúan las tendencias actuales en Estados Unidos, la obesidad aumentará del 39 por ciento en 2017 al 55 por ciento en 2045, y las tasas de diabetes del 14 al 18 por ciento. Para mantener las tasas de diabetes en Estados Unidos estables entre 2017 y 2045, la obesidad debe caer del 38 actual al 28 por ciento. Y en Reino Unido, las tendencias actuales predicen que la obesidad subirá del 32 actual al 48 por ciento en 2045, mientras que los niveles de diabetes crecerán del 10,2 al 12,6 por ciento, un aumento del 28 por ciento. Para estabilizar las tasas de diabetes en Reino Unido al 10 por ciento, la prevalencia de la obesidad debe disminuir del 32 al 24 por ciento. «Estas cifras subrayan el asombroso desafío al que se enfrentará el mundo en el futuro en términos de personas obesas, con diabetes tipo 2 o ambas. Además de los desafíos médicos a los que se enfrentarán estas personas, los costos para la salud de los sistemas de los países serán enormes», dice Moses. «Se prevé que la prevalencia mundial de obesidad y la diabetes aumentará drásticamente a menos que la prevención de la obesidad se intensifique significativamente. Desarrollar programas globales efectivos para reducir la obesidad ofrece la mejor oportunidad para desacelerar o estabilizar la prevalencia insostenible de la diabetes. El primer paso debe ser el reconocimiento del desafío que presenta la obesidad y la movilización del servicio social y los recursos para la prevención de enfermedades para frenar la progresión de estas dos afecciones», plantea.

Y agrega: «Cada país es diferente en función de las condiciones genéticas, sociales y ambientales únicas, razón por la cual no hay un enfoque de ‘talla única’ que funcione. Los países deben trabajar en la mejor estrategia para ellos». Y concluye:» A pesar del desafío al que se enfrentan todos los países con la obesidad y la diabetes, la tendencia puede cambiarse, pero será necesario medidas agresivas y coordinadas para reducir la obesidad y las ciudades individuales deberían jugar un papel clave en la confrontación de los problemas relacionados con la obesidad, algunos de los cuales son comunes a todas ellas y otros son únicos para cada una de ellas». EP

Mapas de la obesidad: un comparativo entre estados de América y Europa

abril 25, 2018

Países como México y Estados Unidos muestran mucho más obesidad que  países europeos; Italia, Suiza y Dinamarca se destacan por su “fitness” 

Pijamasurf 

El mundo vive una epidemia de obesidad y los líderes en este problema global de salud son México y Estados Unidos, Turquía y algunos países del Caribe. Para calcular la obesidad se mide el índice de masa corporal: un índice de más de 30 es considerado una condición médica, la cual se denomina obesidad y supone un riesgo en relación con numerosas enfermedades como la diabetes, la osteoartritis y varias más. De 25 a 30 califica como sobrepeso y el rango normal es de 18.5 a 25.

Datos de la OMC del 2015 sugieren que México encabeza la lista de obesidad de América Latina con un 32.8% de la población incluido en esta categoría. Las cifras presentadas muestran los siguientes porcentajes de obesidad: Venezuela, 30.8%; Argentina, 29.4%; Chile, 29.1%; Uruguay, 23.5%. Al parecer, países caribeños como Barbados y las Bahamas tienen índices aún más altos. En el caso de Estados Unidos existen cifras contastantes. Según reportó el Center for Disease Control entre el 2009 y el 2010, el 32.2% de los hombres y el 35.5% de las mujeres tienen obesidad. Sin embargo, cifras del 2013-2014 recopiladas por el organismo State of Obesity aumentan la proporción al 37.9%.

Las cifras del siguiente mapa realizado por el sitio Terrible Maps dan cifras menores, aunque de todas maneras alarmantes. Vemos, por otro lado, que Europa en general se encuentra muy por debajo de los índices de Estados Unidos, el país que es conocido por su industria de comida rápida. Es interesante notar que Italia es, apenas después de Suiza y Dinamarca, el país de Europa occidental más fit, por así decirlo, algo que no sorprende cuando se considera el estereotipo de que los italianos se preocupan mucho por su apariencia -lo cual puede más que la pasta-. Los países del este de Europa, como Moldavia y Bosnia, son los que menos obesidad presentan, algo que quizás pueda tener que ver, del otro lado del espectro y al menos en cierta medida, con la pobreza.

Mapa de la obesidad por Comunidades Autónomas

marzo 21, 2018

Público Strambotic / Revista de Cardiología

Asturias, patria del cachopo, el pote y la fabada es la comunidad con mayor índice de obesidad de España, con una cuarta parte de la población considerada obesa. A corta distancia, completan el podium de gordura en España Galicia y Andalucía, según un estudio de la Revista Española de Cardiología. En el otro extremo de la balanza -nunca mejor dicho- están los habitantes de Baleares, donde sólo hay un 10,5% de obesos, seguidas a bastante distancia por Cataluña y el País Vasco.

Para todo el país, la prevalencia media de la obesidad es del 21,6% y el sobrepeso, casi el doble, el 39,3%. El sobrepeso -como el Gordo de la Lotería- está más repartido en la geografía nacional: del 32,2% de Baleares al 43,5% de Galicia.
En el “concierto Europeo”, España ocupa un discreto puesto intermedio entre los livianos bosnios (17,9% de obesos) y los ternescos turcos (32,1%), según el mapa elaborado por el canal History Nutshell a partir de los datos del anuario de la CIA. El fiable CIA Factbook atribuye a España dos puntos más (23,8%) que la citada revista y sitúa a nuestro país en el puesto 62 del mundo. Como curiosidad, si Asturias fuera un país escalaría (a duras penas) hasta el puesto 48, codeándose con Irán y Costa Rica. En el otro extremo de la balanza, mallorquines, menorquines e ibicencos estaríamos a nivel africano, en el puesto 138, entre Mauricio y Gambia. A la plancha, si me hace el favor.

Casi medio millón de chilenos sufre obesidad mórbida

marzo 5, 2018

La Tercera, por Cecilia Yánez

Según la última Encuesta Nacional de Salud, el 3,2% de la población del país es obesa mórbida, el triple que hace 15 años. El grupo entre 30 y 49 años es el que presenta la mayor prevalencia. El 4,9% de este segmento tiene esta condición.

En el año 2003, cuando se realizó la primera Encuesta Nacional de Salud (ENS), el 61% de la población mayor de 17 años tenía exceso de peso, es decir, sufría sobrepeso, obesidad o eran obesos mórbidos. Este último grupo representaba al 1,3% de la población, unas 148 mil personas.

Catorce años después, según la ENS 2016-2017, dada a conocer en diciembre, el 74% de la población tiene exceso de peso y 470 mil viven con obesidad mórbida (3,2% de la población).

Fernando Vio, investigador del Instituto de Nutrición y Alimentos (Inta) de la U. de Chile, señala que el incremento de la obesidad mórbida es sin duda lo “más impresionante” de la última ENS. “Este es un problema muy grave por la incapacidad que representa por la obesidad en sí, pero más aún por las co-morbilidades que trae consigo. El incremento de la obesidad mórbida es un fenómeno nuevo en el país que va a significar una gran carga de enfermedad y altísimos costos para la atención médica. Antes solo se veía en EE.UU. y cuando viajábamos a ese país nos impresionaba el número de obesos mórbidos. Hoy si caminamos por las calles de cualquier ciudad vemos los obesos mórbidos que hasta la década del 90 no se veían en Chile. En la década del 80 la prevalencia de sobrepeso y obesidad era muy baja en Chile y no existían los obesos mórbidos”, reflexiona.

Samuel Durán, académico de la Escuela de Nutrición de la U. San Sebastián y vicepresidente del Colegio de Nutricionistas Universitarios de Chile, coincide en que en los 80 era muy raro encontrar estas personas. El problema, según él, es que este grupo es difícil de tratar. “Tienen alta tasa de fracaso con dietoterapia, e incluso con las cirugías bariátricas”, indica.

La obesidad mórbida es un estado patológico, dice Lorena Hoffmeister, directora de la Escuela de Salud Pública de la U. Mayor. “En estas personas las estrategias de prevención no funcionaron, son los casos más extremos. Es dramático tener 470 mil obesos mórbidos en Chile”, dice.

Según la ENS 2016-17, el grupo etario que más obesidad mórbida tiene es el de 30-49 años. En este grupo, el 4,9% la sufre.

Los más afectados

Si al porcentaje de población con obesidad mórbida se suman los que tienen obesidad y sobrepeso, los más afectados son los que tienen entre 50 y 64 años, donde el exceso de peso alcanza 85,3%. En las encuestas anteriores (ENS 2003 y ENS 2009-2010), cuando el corte de edad se hacía en los 45-64 años, este grupo era el que más exceso de peso tenía con 75,6% y 77,1%, respectivamente.

Según Durán, esta población es la que ingresó al mundo laboral junto a la bonanza económica. “Fueron los primeros adultos que se vieron con dinero y con acceso a la economía de bienes de consumo, a bebidas, comida chatarra y también a electrodomésticos que nos volvieron menos activos en casa y a los autos que también afectaron los traslados”. El nutricionista considera grave que en este tramo solo el 15% sea normopeso.

Para Hoffmeister, varios factores están detrás de esta realidad. Uno es la forma de alimentación y el bajo consumo de frutas y verduras. A nivel nacional, solo el 15% cumple con el criterio de las cinco porciones diarias. Incluso en el grupo de 50 a 64 años se redujo el nivel de cumplimiento entre la ENS de 2009-2010 y la última. También disminuyó en los adultos de más de 65 años. “Es preocupante”, dice la directora de la Escuela de Salud Pública de la U. Mayor. A eso se suma el sedentarismo, medido como actividad física fuera del hogar. Salvo los más jóvenes (15-19 años), sobre el 90% del resto de la población no cumple el criterio. “Los que menos cumplen son los de edad intermedia y los adultos mayores”, señala Hoffmeister.

Para Vio, el grupo de los 45-64 o 50-64, como lo mide la ENS de 2016, es el grupo de adultos que están relativamente sanos, tienen alto sedentarismo (90%) y una dieta con alto contenido de grasas, azúcar y sal que no controlan. “No se privan de nada y comen varios panes al día, papas fritas, completos, empanadas, lomitos, bebidas gaseosas, toman once en vez de comer en la noche y los fines de semana comen asados y beben alcohol en forma excesiva”, señala.

Sin embargo, es una población “salvable” dice Hoffmeister, porque todavía es joven, activa y está inserta en el medio laboral. “Es el grupo que más preocupa en términos de carga de enfermedad y también el que más demanda. Tiene mala alimentación, poca actividad física, mal estado nutricional y una prevalencia de diabetes de 18,3%”, dice.

A nadie le importa

Pese a la gravedad del problema, la obesidad no aparece cuando se plantean políticas públicas. Pero Vio no solo cuestiona a las autoridades, también a las personas. “No hay movimientos sociales ni marchas que lo respalden, como sí lo hay para temas como gratuidad universitaria, educación pública, AFP, isapres, matrimonio igualitario, marihuana y otros”, dice. Es un problema global y tan importante como el cambio climático o el envejecimiento, señala, pero estos están en las políticas públicas. “La obesidad no”.

Para Hoffmeister llegó el momento de poner en marcha políticas públicas para enfrentar esta realidad, políticas que además deben ser complementarias, porque una sola no basta para mejorar esta realidad. “Es necesario combinar y mantener políticas públicas transversales, para que la gente decida consumos más saludables e integrar también la lógica laboral. Hay un espacio de trabajo allí y se debe considerar también como un espacio de cambio”.

En el caso del grupo de mediana edad, Hoffmeister señala que se debe sumar alguna estrategia desde el mundo laboral que es donde pasan la mayor parte del tiempo.

La diabetes y la obesidad son responsables de casi 800.000 cánceres en todo el mundo

noviembre 29, 2017
  • El sobrepeso es responsable del doble de cánceres que la diabetes, en torno al 3,9 por ciento de todos los casos de cáncer.
  • En los hombres, el cáncer más habitual causado por la diabetes y la obesidad es el de hígado y el de mama, en las mujeres.
20 minutos / Europa Press
Un estudio dirigido por el Imperial College London, en Reino Unido, encontró que casi el 6 por ciento de los nuevos casos de cáncer en 2012 fueron causados por los efectos combinados de la diabetes y el sobrepeso (índice de masa corporal -IMC- de más de 25 kg/m2) u obesidad (IMC de más de 30 kg/m2). Para los 12 tipos de cáncer estudiados, la diabetes y un IMC elevado combinados fueron responsables de casi 800.000 nuevos casos de cáncer.
Como factores de riesgo individuales, el sobrepeso es responsable del doble de cánceres que la diabetes: 544.300 casos se atribuyeron a un IMC elevado (equivalente al 3,9 por ciento de todos los cánceres) y 280.100 a la diabetes (equivalente al 2 por ciento), según los hallazgos del estudio, publicados en ‘The Lancet Diabetes & Endocrinology’.
Uno de cada cuatro casos de cáncer relacionado con la diabetes en 2012 (7. 000 casos) fue atribuible al aumento mundial de la diabetes entre 1980 y 2002. Algo menos de un tercio de los casos de cáncer vinculados con el peso en 2012 (174.000) se pueden achacar al aumento mundial el número de personas con sobrepeso y obesas durante el mismo periodo.
Los cánceres causados por la diabetes y el sobrepeso o la obesidad eran casi dos veces más frecuentes en mujeres que en hombres, y representan 496.700 y 295.900 casos de cáncer en general, respectivamente.
Los autores dicen que, si las tasas mundiales de diabetes y sobrepeso continúan creciendo, la proporción de cánceres atribuibles a los factores combinados se elevará más de un 30 por ciento en las mujeres y en un 20 por ciento en los hombres en 2035.
Cáncer de hígado y endometrio, principalmente
Para llevar a cabo el estudio, los investigadores reunieron datos sobre 12 tipos de cáncer de 175 países en 2012. Combinaron esto con datos sobre un IMC alto y sobre la diabetes y emparejaron los conjuntos de datos por grupo de edad y sexo. Los dos factores representaron una cuarta parte de los cánceres de hígado y más de un tercio de todos los cánceres de endometrio en todo el mundo.
En los hombres, el cáncer de hígado fue el cáncer más común causado por la diabetes y el IMC alto, con 126.700 casos o el 42,8 por ciento de todos los cánceres causados por la diabetes y el IMC elevado. El cáncer colorrectal fue el segundo más común, cono 63.200 nuevos casos de cáncer o el 21,4 por ciento.
En las mujeres, el cáncer de mama fue el cáncer más común generado por la diabetes y el IMC alto, con 147.400 casos o el 29,7 por ciento de dichos cánceres. El cáncer de endometrio fue el segundo más común, con 121.700 nuevos casos de cáncer o el 24,5 por ciento.
La mayoría de los casos de cáncer se observaron en países occidentales de altos ingresos (38,2 por ciento, 303.000 de 792.600 casos), pero los mayores incrementos entre 1980 y 2002 se observaron en países de ingresos bajos y medios. El principal cáncer debido a la diabetes y el IMC alto en los países occidentales de altos ingresos fue el cáncer de mama, que representa el 23,8 por ciento de todos los cánceres atribuibles a estos riesgos. En el este y sudeste de Asia, el cáncer de hígado fue el 53,8 por ciento de los cánceres atribuibles a la diabetes y al alto IMC.
Las nuevas cifras destacan el importante papel de la diabetes en el cáncer en todo el mundo, especialmente en los países de bajos ingresos, donde las tasas de sobrepeso, la diabetes y los casos de cáncer están aumentando. “Aunque la obesidad se ha asociado con el cáncer durante algún tiempo, el vínculo entre la diabetes y el cáncer se ha establecido recientemente. Nuestro estudio muestra que la diabetes, ya sea sola o combinada con sobrepeso, es responsable de cientos de miles de casos de cáncer cada año en todo el mundo”, apunta el autor principal del estudio, Jonathan Pearson-Stuttard, de la Escuela de Salud Pública de Imperial.

Los autores dicen que, aunque la razón del vínculo entre la diabetes y el cáncer todavía se está investigando, los niveles elevados de insulina o glucosa, la inflamación crónica y la alteración de las hormonas sexuales son potenciales factores. Dicen que las cifras resaltan la necesidad de políticas alimentarias efectivas para combatir el sobrepeso y la diabetes y para que los médicos sean conscientes del alto riesgo de cáncer que sufren las personas de todas las edades que tienen sobrepeso, diabetes o ambas cosas.
Pearson-Stuttard agrega: “Los esfuerzos clínicos y de salud pública deberían centrarse en identificar medidas eficaces de prevención, control y detección para alterar estructuralmente nuestro medio ambiente, como aumentar la disponibilidad y asequibilidad de alimentos saludables y reducir el consumo de alimentos no saludables. Es vital que se implementen políticas coordinadas para abordar los factores de riesgo compartidos y las complicaciones de las enfermedades crónicas como la obesidad y la diabetes.
“Las características distintivas de los pacientes con cáncer están evolucionando en todo el mundo. En el pasado, fumar era con mucho el principal factor de riesgo para el cáncer, pero ahora los profesionales de la salud también deben ser conscientes de que los pacientes con diabetes o con sobrepeso también tienen mayor riesgo de cáncer“, concluye este experto.