Por qué la obesidad es factor de riesgo en el 80% de los pacientes graves de Covid-19

El Economista

  • Es el principal factor de mal pronóstico en la infección por Covid-19
  • Además, solo el 50,9% de las personas afirma saber esta realidad
  • Es una enfermedad inductora de un estado favorecedor de trombosis

Un estudio realizado por la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO) revela que esta afección es un factor de riesgo para sufrir una hospitalización por Covid-19. “El 80% de lo pacientes que tuvieron formas graves de la infección por Covid-19, que precisaron intubación, ventilación mecánica en la UVI y/o fallecieron eran obesos”, explica la doctora Monereo, Jefe de Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital General Universitario Gregorio Marañón.

La también secretaria de la organización subraya que la “obesidad es el principal factor de mal pronóstico en la infección por Covid-19”. Además, el estudio llevado a cabo por la SEEDO ha evaluado el conocimiento de la población sobre el peor pronóstico que tienen las personas obesas con Covid-19. Como informa el doctor Albert Lecube, “solo el 50,9% de las personas encuestadas afirma saber o haber escuchado que el exceso de peso puede ser un factor de mal pronóstico si desarrolla la Covid-19”.

Este desconocimiento, además, asciende hasta el 67,3% de los encuestados más jóvenes (entre 18 y 24 años), se sitúa en el 70,7% de las personas que han ganado más de 3 kg durante el confinamiento y alcanza su máximo en el 80,5% de las personas sin ingresos. Por todo ello, afirma el presidente de SEEDO, “el riesgo que supone el exceso de peso en la Covid-19 debe ser difundido como medida preventiva que ayude a combatir la ganancia ponderal en nuestra sociedad”.

Por qué la obesidad es un factor de riesgo de sufrir Covid-19 grave

La conclusión del trabajo de SEEDO va en sintonía con otros trabajos. Así, las conclusiones de un artículo de revisión publicado por especialistas de la Clínica Universidad de Navarra en la revista científica European Journal of Internal Medicine revela tambiénque los pacientes con obesidad presentan un mayor riesgo de contraer una covid-19 más grave y con ella crece también el riesgo de mortalidad.

En este estudio de casos reales los autores concluyeron que, a los pocos meses de iniciarse la pandemia, “ya existía evidencia sobrada del mayor riesgo que tienen los pacientes con obesidad de desarrollar una Covid-19 grave, así como de morir como consecuencia de la infección”.

En cuanto a los cinco aspectos fundamentales implicados en la obesidad, se ha revisado la obesidad como enfermedad inductora de un estado favorecedor de trombosis, teniendo en cuenta que “los fenómenos pro trombóticos son una fuente importante de complicaciones en la covid”, advierte el especialista. Además, la obesidad provoca un estado pro inflamatorio y una alteración hormonal, cuyo efecto final también induce inflamación.

Y al respecto apunta que los pacientes con covid-19 mueren, “no por el virus en sí mismo, sino por la alteración de la respuesta inmune que causa una respuesta hiperinflamatoria” que es, a su vez, responsable de la insuficiencia respiratoria que padecen los pacientes con covid grave, y “en un paciente con obesidad, con un estado inflamatorio ya existente, esa alteración inflamatoria de la covid es más fácil que se produzca”.

La obesidad no fue una afección que priorizase en el plan de vacunación

Estas evidencias llevaron a la SEEDO y otras organizaciones a pedir que los pacientes obsesos fueran incluidos en el grupo de personas con enfermedades de riesgo, con el objetivo de que se priorizasen en la estrategia de vacunación. Sin embargo, nunca formaron parte de la lista, que se conforma de las siguientes afecciones. 

1. Trasplante de progenitores hematopoyéticos (alo y autotrasplante) en los últimos 2 años, o más de 50 años y/o menos del 80% de índice Karnofsky, independientemente del tiempo desde el trasplante. Unos 20.000 pacientes

2. Trasplante de órgano sólido (pulmonar, renal, pancreáticos, cardíaco, hepático, intestina) y en lista de espera para trasplante de órgano sólido. Unos 60.000 pacientes.

3. Tratamiento sustitutivo renal (hemodiálisis y diálisis peritoneal). 28.736 pacientes

4. Enfermedad oncohematológica en los últimos 5 años o no controlada y/o neutropenia severa (menos de 500 neutrófilos/mm3) independientemente del tiempo desde el diagnóstico. Unos 64.000 pacientes

5. Cáncer de órgano sólido: incluye los cánceres sólidos en tratamiento con quimioterapia citotóxica, de órgano sólido metastásico, pacientes que reciben radioterapia por tumores de localización torácica con riesgo de neumonitis (tumor esófago, radioterapia sobre metástasis pulmonares, etc). Unos 170.000 pacientes

6. Inmunodeficiencias primarias: todas excluyendo el déficit de IgA y el defecto de formación de anticuerpos. Unos 3.000 pacientes

7. Infección con VIH y con menos200 cel/ml (analítica de los últimos 6 meses). Unos 10.600 personas

8. Síndrome de Down con 40 o más años de edad (nacidos en 1981 o antes). Unos 10.000 personas

¿Bajar de peso puede curar el COVID prolongado en personas con obesidad?

Científicos de la Universidad de Glasgow, en Reino Unido, iniciaron una investigación ante la sospecha de que una dieta especial baja en calorías puede, al menos, atenuar los síntomas persistentes que sufre un importante número de pacientes recuperados de la infección por SARS-CoV-2

Infobae

El long COVID o COVID prolongado es la forma en que los científicos están definiendo a una serie de síntomas persistentes que presentan algunas personas tras haberse infectado con el virus SARS-CoV-2. Esto incluye debilidad, dificultad para respirar, fatiga y confusión mental, entre otros. Numerosas investigaciones se han iniciado para intentar comprender y hallar tratamientos para este mal, que puede durar entre 12 semanas y un año luego de superada la infección.

El Servicio Nacional de Salud (NHS por sus siglas en inglés) del Reino Unido han estimado que más de 2 millones de personas padecen o han padecido COVID prolongado ya que afecta al menos a una de cada 10 personas que contrajeron la enfermedad, incluido los jóvenes, una franja de edad con pocas posibilidades de enfermarse gravemente, y aquellas personas que han presentado síntomas leves durante la infección.

Aún no existe un tratamiento contra el COVID prolongado, pero las el NHS se vio obligado a habilitar clínicas en todo el país para atender a los afectados por esos síntomas, en muchos casos inhabilitantes.

Uno de los principales factores de riesgo del COVID-19 es la obesidad, ya que se ha demostrado que las personas obesas que contraen el virus presentan cuadros más graves y puede llevarlos a la muerte. Del mismo modo, investigaciones anteriores han demostrado que las personas infectadas que presentan demasiada grasa corporal tienen más probabilidades de sufrir long COVID.

Científicos de la Universidad de Glasgow inició una investigación porque sospecha que los cuadros de COVID prolongado en pacientes con obesidad podrían ser, al menos, atenuados a través de dietas estrictas y saludables que permitan el descenso de peso.

Las personas obesas a menudo tienen problemas de salud subyacentes, como presión arterial alta e inflamación, que las hacen más vulnerables a las enfermedades infecciosas en general.

El proyecto de los investigadores de la Universidad de Glasgow consiste en reclutar a 200 voluntarios con sobrepeso que hayan sobrevivido al COVID-19 pero se hayan visto debililtados por síntomas persistentes meses después.  La mitad de los pacientes serán sometidos a estrictas dietas de sopa y batidos de 850 calorías, y el resto continuará con sus comidas normales. Los síntomas, el peso y la calidad de vida del primer grupo serán monitoreados durante seis meses y comparados, antes de que los pacientes restantes se agreguen al esquema de pérdida de peso.La coautora del estudio, la doctora Emilie Combet, dijo: “Las personas con COVID prolongado tienen sobrepeso u obesidad en un grado similar al del resto de la población, lo que puede empeorar sus síntomas”La coautora del estudio, la doctora Emilie Combet, dijo: “Las personas con COVID prolongado tienen sobrepeso u obesidad en un grado similar al del resto de la población, lo que puede empeorar sus síntomas”

El nuevo estudio, llamado Ensayo de Intervención Dieta Remota para Reducir los Síntomas de COVID prolongado, consistirá, de este modo, en someter a un grupo de pacientes a un régimen alimentario de “contrapeso” que es habitualmente prescrito por los médicos en Reino Unido para controlar la diabetes. Se trata de una dieta líquida de cuatro batidos y sopas al día, por un total de 825 a 853 calorías, dependiendo de los sabores que elija el paciente. Una vez que pierdan el peso suficiente, pasarán a una dieta basada en vegetales y carne con muchos ingredientes frescos. Los voluntarios podrán seguir el programa de forma remota desde sus casas.

David Blane, investigador clínico en práctica general y atención primaria de la Universidad de Glasgow, dijo respecto del estudio: “Estamos encantados de realizar esta investigación, trabajando en estrecha colaboración con las personas afectadas por COVID prolongado. Sabemos que las personas con COVID prolongado se sienten frustradas por la falta de opciones de tratamiento y apoyo disponibles en la actualidad”.

La coautora del estudio, la doctora Emilie Combet, dijo: “Las personas con COVID prolongado tienen sobrepeso u obesidad en un grado similar al del resto de la población, lo que puede empeorar sus síntomas”.

Los científicos aún no han detectado qué está causando exactamente COVID prolongado, pero sospechan que el daño causado por el virus a órganos clave como los pulmones puede ser parte del problema.

En Reino Unido, más de 1.200 científicos habían recomendado suspender el levantamiento de casi todas las restricciones impuestas en el inicio de la pandemia, pero fueron desoídos y la medida se aplicó, tal lo previsto, el pasado 19 de julio. Los especialistas habían advertido que no sólo pueden dispararse los contagios, sino que eso haría aumentar los casos de COVID prolongado.

Una encuesta del Imperial College de Londres sobre 500.000 participantes descubrió que un tercio de los pacientes informaron al menos un síntoma de COVID persistente 12 semanas después de la enfermedad inicial. Los síntomas informados con más frecuencia incluyeron cansancio, dificultad para respirar, dolores musculares y dificultad para respirar. Al ampliar sus resultados a la población en general, los investigadores estimaron que dos millones de personas, o una de cada 30, habrán sufrido de COVID meses después de haber desaparecido la enfermedad. Dijeron que una cantidad aún mayor lucha contra los síntomas debilitantes durante varias semanas después de su infección por coronavirus.

El Imperial College descubrió también que el riesgo de desarrollar esa enfermedad poco conocida aumentaba a medida que las personas envejecían, en consonancia con la forma en que el riesgo de COVID-19 aumenta con la edad. Las personas que tuvieron cuadros de COVID-19 y debieron recibir atención hospitalaria fueron más propensos a sufrir síntomas duraderos. aseguró e incluyó, entre otros factores de riesgo ser fumador o vapeador, tener sobrepeso y vivir en áreas desfavorecidas.Datos de la aplicación COVID Symptom Study, del King’s College London y la compañía de salud Zoe, sugieren que una de cada diez personas aún puede tener síntomas después de tres semanas, y algunas pueden sufrir durante mesesDatos de la aplicación COVID Symptom Study, del King’s College London y la compañía de salud Zoe, sugieren que una de cada diez personas aún puede tener síntomas después de tres semanas, y algunas pueden sufrir durante meses

Datos de la aplicación COVID Symptom Study, del King’s College London y la compañía de salud Zoe, sugieren que una de cada diez personas aún puede tener síntomas después de tres semanas, y algunas pueden sufrir durante meses.

Los síntomas más reportado han sido los siguientes: cansancio crónico, disnea (falta de aire), frecuencia cardíaca elevada, alucinaciones, insomnio, pérdida del gusto y olfato, nefropatía (daño renal), problemas de movilidad, dolores de cabeza, dolores musculares y fiebre.

Para aquellos con una enfermedad más grave, los investigadores italianos que rastrearon a 143 personas que habían sido hospitalizadas con la enfermedad encontraron que casi el 90% todavía tenía síntomas, incluida la fatiga, dos meses después de iniciados los síntomas de COVID-19.

Así engordamos en verano de media y se incrementa la grasa abdominal

Todo Disca, por Leticia Alvarado Pastor

El Instituto Médico Europeo de la Obesidad advierte que en verano se suele engordar entre 3 y 5 kilos y se aumenta gravemente la grasa abdominal

Alimentación consciente, estilo de vida activo y tiempo para descansar son los tres pilares fundamentales para disfrutar de un verano saludable y sin kilos de más. Según los expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). Estos advierten que en la época estival se suele engordar entre 3 y 5 kilos y se aumenta perjudicialmente la grasa del abdomen. Por lo que ofrecen algunos sencillos consejos a la hora de planificar las rutinas.

Según la experta en alimentación comunitaria y deportiva del instituto, Inmaculada Luengo, el verano «es una de las mejores épocas del año para perder peso». «El calor nos vuelve más inapetentes y nuestro organismo lo aprovecha para ahorrar energía. Además, disminuye la necesidad de ingesta calórica, las comidas se digieren más lentamente y se logra más fácilmente la saciedad. Debido a la gran cantidad de líquidos que tomamos para mantenernos frescos e hidratados», señala.

Además, recuerda que el período estival suele coincidir con la época de vacaciones. Las cuales influyen positivamente en el ánimo. «Esto nos impulsa a movernos y a sudar más, que es la forma que tiene nuestro cuerpo para regular la temperatura interna. Lo que a su vez ayuda a acelerar el metabolismo, favoreciendo la quema de calorías y la reducción de la hinchazón abdominal», explica la experta.

Consejos para perder peso y reducir el abdomen según los expertos

Por eso, para perder peso y reducir abdomen, desde el instituto recomiendan basar el menú en platos bajos de calorías. Pero variados y compatibles con una vida social. También aconsejan comer con una frecuencia entre 3-4 horas para activar el metabolismo y en cantidades controladas. Lo que se conoce como las 5 comidas al día, para evitar el hambre emocional.

Asimismo, aconsejan el consumo alimentos orgánicos y naturales (verdura, fruta, carne, pescado, huevo) o mínimamente procesados (legumbres en conservas, verduras congeladas o enlatadas, gazpacho. Evitando salsas, fritos, precocinados y «comida chatarra» (mayonesas, chips, pizzas, bollería industrial). Así, recomiendan priorizar vegetales de temporada y no eliminar al cien por ciento los hidratos de carbono. Sino aprender a distribuirlos correctamente a lo largo de la jornada.

También es recomendable controlar la ingesta de aceite en las comidas y a la hora de cocinar. Siendo aconsejable el uso en spray para una mejor dosificación e incorporar alimentos que ayudan a calmar la ansiedad o el hambre emocional. «Nos pueden servir de tentempiés los frutos secos, como nueces y pistachos, ricos en niacina y Omega 3 que reducen el insomnio», señalan desde el IMEO.

Para que el proceso sea más llevadero, se debe buscar siempre la opción más sana de aquellos alimentos que más apetecen. Como los señalados de consumo ocasional. «Una dieta rica en grasas saturadas o trans, azúcares y sal, también puede promover la disbiosis. Causando un desequilibrio de nuestra microbiota intestinal, la cual se relaciona no solo con un aumento del peso, sino también con hinchazón abdominal, malas digestiones, flatulencias, estreñimiento, diarrea o mal aliento», advierte Luengo.

Los mejores trucos para lucir un abdomen plano y saludable

El mantener el vientre plano y saludable es posiblemente uno de las mayores preocupaciones de aquellos que quieren lucir tipo durante el verano. Sin embargo, es posible que estés cansado de hacer todo tipo de ejercicios y que al final no tengan resultado ninguno a la hora de bajar de peso, ni reducir la sensación de hinchazón en el abdomen.

El ejercicio físico juega un papel clave a la hora de rebajar nuestro abdomen. Para ello, camina, corre o realiza algún tipo de ejercicio aeróbico. Así permitirás la eliminación de grasa en todo tu cuerpo, por lo tanto también en el abdomen. Además, moverás todo tu aparato digestivo facilitando las digestiones y fomentando un tránsito intestinal más saludable.

Por otro lado, los alimentos fermentados también van a servir de mucha ayuda para no sentirte inflamado. Los probióticos y prebióticos son de gran ayuda, favoreciendo la proliferación de la flora intestinal. Entre estos alimentos podemos encontrar yogures, cebollas, alcachofas y todo tipo de frutas y verduras saludables.

‘Operación bikini’ en la cesta de la compra: suben los frescos y los productos light

Telemadrid / Food Retail & Shoppers

Precocinados, zumos, harinas, conservas y embutidos quedan aparcados por los consumidores que se preocupan por lucir la mejor forma física este verano, según un estudio de Gelt.

Los meses de abril y mayo son los que usan mayoritariamente los españoles para ponerse a dieta de cara al verano. Ya entrado junio, la dieta pasa a segundo plano y se disparan las ventas de categorías propias del verano, como frutas y verduras, en detrimento de productos precocinados.

En concreto, entre los productos que más aumentan sus ventas destacan: salsas y aderezos light (23%); pan (10%); ensaladas frescas (8%) (la subida está en manos de las mujeres, que son quienes aumentan hasta el 12% su consumo, mientras que los hombres solo lo hacen un 3%); yogur light y verduras frescas (6%); y frutas (5%), según datos de la app Gelt.

Dentro de lo lácteos, los quesos son uno de los productos que mejor ejemplifica la tendencia al mayor cuidado en la dieta: mientras que la categoría en su conjunto baja en ventas un 2%, la presencia de los quesos con etiqueta light en la cesta de la compra crece un 4%. El incremento de la compra de leche en estos meses es del 1%; las variantes bajas en grasa, el 5%.

BAJA LA COMPRA DE PRECOCINADOS DE CARA AL VERANO

Por el contrario, los precocinados son los que más bajan: un 11%. En este caso concreto, son los hombres los que más dejan de comprarlos, el 15% menos, mientras que las mujeres disminuyen su consumo el 8%; zumos (los comerciales suelen tener una alta concentración de azúcar): se compran el 10% menos; la harina, a pesar de ser un básico de la cocina, cae el 9%, lo que puede sugerir una reducción de fritos; y en el apartado de conservas, 5% menos así como en el de embutidos (bajan un 4%).

Las mujeres son las que más productos light suman a la cesta, situándose tres puntos porcentuales por encima de los hombres

Las mujeres, mayoritarias de por sí en la compra de comida, son las que más productos light suman a la cesta, situándose siempre por encima de tres puntos porcentuales respecto a los hombres. En algunas categorías como pan (23 puntos por encima de los hombres) y quesos (15 puntos por encima), la diferencia es más notoria, mientras que los hombres compran solo en la categoría de embutidos catalogados como light (4 puntos por delante de las mujeres).

“La cesta de la compra es tremendamente sensible a todos los cambios que hacemos en nuestra vida y se ha convertido en un claro espejo de las costumbres sociales. En esta ocasión, con la ‘operación bikini’, podemos comprobar de qué manera se hacen hueco en la compra los productos más saludables y bajos en calorías, una tendencia que dura justamente dos meses para luego volver al consumo tradicional”, señala Carlos Prieto, CEO y cofundador de Gelt.

La mitad de los adultos en España tiene exceso de peso

El Periodista Digital, por Juan Luis Recio

De cara al Día Europeo de la Obesidad y con el fin del estado de alarma, los expertos del Instituto Médico Europeo de a Obesidad (IMEO) instan a los españoles a revertir aquellos hábitos sedentarios nocivos para la salud que se han producido en la población a raíz de la pandemia. Y les ofrecemos aquí la información facilitada al respecto, que seguro que es de su interés ya que es grave y preocupante saber que uno de cada dos adultos en España tiene sobrepeso u obesidad, y además es un problema que se ha agravado con la pandemia.

En España uno de cada dos adultos tiene sobrepeso u obesidad (53,60% en total), siendo la prevalencia más alta en hombres que en mujeres y una de cada tres personas dedica su tiempo libre a ocio sedentario, según la última Encuesta Europea de Salud1. Además nuestro país encabeza el ranking europeo de ciudadanos que admiten haber ganado peso a raíz de la pandemia, unos 5,7 kilos de media, según datos de Ipsos2. Analizaremos ahora esos datos como fuente de la que extraer las adecuadas conclusiones.

Para empezar, debemos saber que la recién publicada Encuesta Europea de Salud alerta de que uno de cada dos adultos en España tiene exceso de peso, siendo la prevalencia más alta en los hombres que en las mujeres. A esta “instantánea” del estado de salud y condición física de los españoles, tomada entre julio 2019 y julio 2020, debemos sumar el peso ganado desde el inicio de la pandemia, unos 5,7 kilos de media, según se desprende de una encuesta realizada por Ipsos en 30 países, que coloca los españoles a la cabeza de Europa, seguidos por los italianos. Por ello, de cara al Día Europeo de la Obesidad que se celebra el 15 de mayo, los expertos del IMEO han querido llamar la atención sobre este problema que se ha visto agravado con la pandemia, recalcando que el sobrepeso y la obesidad son factores de riesgo para el desarrollo de enfermedades coronarias, respiratorias y metabólicas, así como hipertensión arterial, hipercolesterolemia, diabetes tipo II, osteoporosis, algunos tipos de cáncer, padecimientos crónicos y un peor pronóstico en caso de contagios por coronavirus.

“Ahora más que nunca urge tomar medidas para romper con el círculo vicioso del sedentarismo, ya que cuánto menos actividad física realice una persona, más dificultad tendrá para volver a la vida activa”, apunta Rubén Bravo, dietista y portavoz del Instituto y añade que, aunque no podemos aspirar a una vuelta completa a la normalidad de antes de la pandemia, podemos aprovechar el fin del estado de alarma para movernos más, recorrer a pie entornos naturales, iniciarnos en deportes al aire libre o, incluso, plantearnos volver al gimnasio.

Los confinamientos, el cierre temporal de instalaciones y centros deportivos, el teletrabajo, el toque de queda y las limitaciones en cuanto a los desplazamientos han inclinado la báscula hacia el sedentarismo y las horas que pasamos en casa y frente al ordenador han aumentado notablemente. El picoteo, comer a deshora o por ansiedad, la dificultad de conciliar el sueño, la apetencia de dulce o cerveza, el afán por la repostería casera y las sobras acumuladas en la despensa durante la cuarentena suponen un verdadero reto a la hora de mantener una la vida saludable.

“El confinamiento obligado tuvo su lado positivo, pero también uno negativo que, según las estadísticas, es el que gana más peso; en este sentido es muy importante tomar conciencia del problema para empezar a corregir aquellos hábitos que desentonan con un estilo de vida saludable”, apunta Bravo. Trabajar desde casa, por ejemplo, nos permite tomar mejores decisiones, optar por comidas caseras más saludables –en vez de tomar el menú del día fuera, llevar una fiambrera en la oficina o comer en la cantina de la empresa–, y también a reducir las tentaciones con una buena gestión de la lista de la compra.

“En cuanto al lado negativo del teletrabajo, muchas veces detectamos que a muchos pacientes les es más fácil seguir una dieta o un plan de alimentación estando ocupados fuera de casa, principalmente porque no tienen que pensar en la comida”, relata Bravo. Lo que ha ocurrido con este cambio en la rutina, es que muchos pacientes que ya tenían una tendencia al picoteo que les costaba controlar, al estar en casa, empezaron a hacer visitas continuas a la nevera, reduciendo sus niveles de estrés con alimentos poco saludables, ricos en harinas refinadas, azúcares simples y grasas saturadas, relata el experto. Lo que detectamos en consulta que con todos estos cambios en nuestra vida diaria “se ha inclinado la báscula hacia los hábitos desfavorables, sobre todo hacia el comer de forma emocional o compulsiva, por ansiedad o, incluso, aburrimiento”, reflexiona Carmen Escalada, nutricionista clínica del centro. Los datos del mercado lo confirman, mostrando que durante los meses de confinamiento ha aumentado el consumo de productos alimenticios de peor calidad y muy calóricos como harinas refinadas, dulces o bollos, snacks salados y patatas fritas, refrescos azucarados y bebidas alcohólicas. “Es fundamental que se revierta cuanto antes este hecho, porque agrava aún más los problemas de sobrepeso y obesidad y las patologías asociadas”, insiste la experta.

El aislamiento y la distancia social son otros de los cambios que han tenido graves consecuencias a nivel psicológico y en muchos casos han repercutido en cuadros de ansiedad, depresión, falta de motivación, fobia social o miedos. La falta de rutina y horarios o el cese temporal de empleo, en algunos casos, ha hecho que gran parte de la población duerma mal y peor, pudiendo generar en el tiempo problemas de hipertensión, exceso de peso, diabetes y ansiedad.

En España el exceso de peso afecta a un mayor número de hombres que mujeres y supone un problema que aumenta con la edad. Tradicionalmente los representantes del sexo masculino se han preocupado menos por el cuidado de su cuerpo que las féminas, tanto a nivel estético como en lo que se refiere a la salud y, aunque esta tendencia está cambiando, no se refleja en las generaciones de nuestros padres y abuelos”, señala la nutricionista del IMEO Andrea Marqués.

En consulta a menudo observamos que hasta las formas de comer de hombres y mujeres presentan diferencias. Ellas suelen ingerir cantidades más pequeñas de comida más veces al día, debido también a un menor tamaño de su estómago. Sin embargo, ellos comen dos o tres veces al día, pero cantidades más elevadas que en ocasiones conllevan una dilatación progresiva del músculo liso del estómago que es flexible.Las conductas de hambre emocional por estrés y ansiedad también son determinantes. Las mujeres tienden a comer alimentos de peor calidad (más azúcares sencillos y grasas malsanas), mientras que los hombres ingieren una mayor cantidad cuando tienen mucho apetito o ansiedad y, en general, se decantan más por carnes grasas, embutidos o platos de cocina tradicional.

“En la actual situación el sedentarismo y la falta de actividad física son factor clave actual para el aumento de la obesidad, indistintamente del sexo; así como el incremento exponencial del consumo de alimentos preparados y ultraprocesados en declive de las elaboraciones y técnicas culinarias tradicionales”, señala Marqués. A nivel hormonal, conforme aumenta su edad, los hombres experimentan un proceso muy similar a la menopausia femenina, mostrando una tendencia para almacenar depósitos de grasa en la zona abdominal. Disminuyen los niveles de producción de testosterona y se observa una menor actividad de las células T reguladoras que forman parte del sistema inmune y se relacionan con un peor control de la inflamación, inmunidad y salud de los tejidos.

Obesidad y sobrepeso en España en mayores de 18 años en 2020

Encuesta Europea de Salud 2020, datos ofrecidos por la Secretaría General de Salud Digital, Información e Innovación del SNS, Subdirección General de Información Sanitaria de España

Las valoraciones de las implicaciones del sobrepeso y la obesidad sobre la salud han concluido que ésta es un factor de riesgo para un amplio número de enfermedades y problemas de salud, incluyendo hipertensión, hipercolesterolemia, diabetes del adulto, enfermedades coronarias, ciertos tipos de cáncer y otras enfermedades crónicas.

La prevalencia de obesidad en adultos es de 16,01% en 2020, manteniéndose los elevados niveles alcanzados en 2009 (16,00%), 2011 (17,03%), 2014 (16,91%) y 2017 (17,43%), en la línea ascendente de los últimos 25 años (ENSE 1987-2020), algo más marcada en hombres que en mujeres.

Desde 1987, la obesidad en mujeres ha pasado de un 7,90% a un 15,54% en 2020. En hombres el ascenso ha sido mayor, pasando de un 6,90% en 1987 a un 16,50% en 2020. Respecto a 2017, se ha producido un descenso de 1pp en mujeres y 2pp en hombres.

En cuanto al sobrepeso (sin obesidad), la prevalencia se mantiene desde el 32,30% en 1987 al 37,60% en 2020. Las diferencias por sexo son muy marcadas en el caso del sobrepeso (44,90% en hombres y 30,56% en mujeres). En 2020, la prevalencia conjunta de obesidad y sobrepeso de la población adulta es de 53,60% (61,40% de los hombres y 46,10% de las mujeres).

En lo que se refiere a la población menor de edad (de 15 a 17 años), un 20,7 por ciento se encontraba por encima del peso considerado como normal.

En el caso de los menores (de 15 a 17 años) la obesidad afectó al 2,9 por ciento y el sobrepeso al 17,8 por ciento. En sentido contrario, el 2,1 por ciento de la población mayor de edad tenía peso insuficiente.

La ENSE y la EES recogen información del peso y la talla declarados por el individuo. Con esta información se calcula el Índice de Masa Corporal (IMC). IMC = peso declarado (en kg) / talla declarada (en metros al cuadrado m2 ). En adultos de 18 y más años, a partir de este índice, se define: -peso insuficiente (IMC < 18,5 kg/m2 ) -normopeso (18,5 kg/m2 > IMC < 25 kg/m2 ) -sobrepeso (25 kg/m2 > IMC < 30 kg/m2 ) -obesidad (IMC > 30 kg/m2 ).

Crononutrición: ¿cenar tarde influye en el peso?

Todo el patrón horarios diario de comidas puede influir en la obesidad y tener efectos negativos sobre la salud, según una serie de estudios.

Clarín

Cada vez más estudios ponen el acento no sólo en lo que se come -aspecto fundamental de una buena nutrición- si no en cuándo, es decir, en qué momentos y en qué rango horario las personas realizan sus ingestas. En ese sentido, una serie de trabajos realizados en los últimos años por un equipo de investigadores de la Universidad de Murcia (UMU), en España, concluyeron que comer y cenar tarde y el uso de pantallas antes de dormir inciden directamente sobre los índices de grasa corporal y marcan el ritmo de pérdida de grasa en un proceso de adelgazamiento, además de aumentar los riesgos de sufrir enfermedades cardiovasculares.

Los ensayos fueron liderados por la catedátrica de Fisiología Marta Garaulet y sus resultados fueron publicados en el transcurso del año en seis artículos publicados en las principales revistas científicas dedicadas a la nutrición en Europa y Estados Unidos.

Los estudios van desgranando los porqués del efecto de las horas de ingesta de alimentos; un camino empezado en el año 2013 con la publicación de los resultados de un estudio que abrió en todo el mundo el camino a la investigación en la crononutrición.

Aquel primer estudio, publicado en la International Journal of Obesity, y que se convirtió en uno de los más citados en su campo en el mundo, demostraba que comer después de las tres de la tarde ralentizaba el proceso de pérdida de peso.

Las investigaciones posteriores en esta línea seguida por Garaulet acaban de demostrar, en un artículo publicado en la American Journal of Clinical Nutrition, que no solo la hora tardía del almuerzo influye, sino que es todo el patrón horarios diario de comidas el que es determinante como causa de obesidad y que tiene efectos negativos sobre la salud.

El estudio, que implicó a 3.660 adultos (la mayoría mujeres, con una mediana de edad de 41 años), demostró que quienes tienen un punto medio de ingesta tardío tienen un índice de masa corporal (IMC) más alto ( el IMC define los parámetros de delgadez, sobrepeso y obesidad), tienen los triglicéridos más elevados y presentan una mayor resistencia a la insulina; factores que determinan un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares.

¿Y qué es el punto medio de ingesta? Es el resultado del número de horas desde el inicio del desayuno hasta el de la cena, dividido entre dos y sumado a la hora del desayuno. Por ejemplo: una persona que desayuna a las 7.00 y cena a las 20.30 horas tendrá un punto medio de ingesta a las 13.30 horas. En otro caso, una persona que desayune a las 10.00 y cene a las 23.00 tendrá su punto medio de ingesta a las 16.30.

Este último estudio de Garaulet concluyó que cada hora de retraso de ese punto medio de ingesta implica un kilo menos de pérdida de peso en un proceso de 19 semanas de tratamiento.

El estudio del comportamiento de las personas voluntarias de este ensayo también estableció que los comedores tardíos tienden a comer más cuando están estresados, que lo hacen principalmente por la noche, de forma compulsiva, mientras ven la televisión, y que presentan menos motivación para cuidarse.

“Estos resultados deberían ayudar a diseñar terapias específicas para comedores tardíos, ayudarlos principalmente a controlar el estrés y establecer rutinas que mejoren sus hábitos”, explica Garaulet.

La razón metabólica de por qué la hora de las ingestas influye tanto se encontró en una enzima que ayuda al cuerpo a quemar grasa, y cuya máxima actividad es por la noche. Cuando cenamos tarde, la actividad de esta enzima disminuye a la tercera parte.

Se trata de la Lipasa Sensible a Hormonas (LSH), cuya actividad va cambiando a lo largo del día y que cuanto más rinde es a medianoche. Una cena tardía confunde a esta enzima, que entiende que no tiene que movilizar la grasa.

Este estudio del equipo de Marta Garaulet junto con el doctor Juan Antonio Luján, del hospital Virgen de la Arrixaca de Murcia, contó con la colaboración de investigadores de Harvard, del Instituto Karolinska de Estocolmo y de la Universidad de Granada.

Las investigaciones concluyen en que la hora apropiada para cenar es 2,5 horas antes de irse a dormir, ya que cenar más tarde de esa hora supone, además de una mayor propensión a la obesidad, un aumento de los valores de glucosa en sangre.

En este sentido, se demostró que esto ocurre en personas con un polimorfismo específico en el receptor de la melatonina, que se da en la mitad de la población.

Comer tarde y con pantallas puede tener impacto negativo en la salud. Imagen ilustrativa Shutterstock.

Comer tarde y con pantallas puede tener impacto negativo en la salud. Imagen ilustrativa Shutterstock.

A qué hora deben cenar los más chicos

La hora de las ingestas no tiene solo influencia en los adultos, sino que también es un problema que se presenta en niños y niñas. En este sentido, un estudio realizado chicos de entre 8 y 12 años, y publicado en Nutrition, permite concluir que aquellos que cenan después de las 20.45 horas presentan el doble de obesidad que los que cenan antes porque gastan menos energía en la metabolización de los alimentos de la cena.

Además, la investigación demostró que la inflamación es 1,8 veces mayor en los niños que cenan más tarde, en comparación con aquellos que comen más temprano, lo que influye en valores más altos de la proteína C Reactiva (PCR), un marcador de riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares en el futuro.

En los menores es también de vital importancia la hora del sueño y, especialmente, los hábitos que tienen antes de irse a dormir. Otro estudio, también con chicos de la misma franja de edad, arroja resultados que indican que quienes presentan un cronotipo vespertino, es decir, que se mantienen activos en las últimas horas del día, suelen estar expuestos a más luz de pantallas antes de ir a la cama que el resto, hasta más de 50 lux, lo es equivalente a tener cincuenta velas encendidas a la vez cerca del rostro.

Estos hábitos pueden retrasar la activación de la melatonina, hormona de la noche, hasta tres horas, con lo que se retrasa el centro del sueño y los niños se despiertan en pleno sueño restaurador. ¿El impacto? Rinden menos en la escuela, tienen peor capacidad de concentración y suelen tener más bajas calificaciones.

Los resultados negativos también se observan en adultos jóvenes en un estudio realizado entre individuos de 19 y 23 años de la Región de Murcia y México (publicado en Clinical Nutrition). Este estudio demostró que quienes tienen un cronotipo vespertino presentan triglicéridos más altos y riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.

El 90% de las operaciones en pacientes con obesidad se cancelaron por la covid-19

En España hay 400.000 pacientes candidatos a ese tipo de intervenciones, pero la pandemia ha cancelado la inmensa mayoría de operaciones; las listas de espera pueden llegar a los cuatro años

Voz Populi, por Nieves Salinas

La obesidad es uno de los mayores factores de riesgo en la infección por coronavirus. Los pacientes, también presentan un peor pronóstico. En España hay 400.000 personas con obesidad severa, candidatos a cirugías bariátricas, un tipo de intervención quirúrgica indicada para pacientes con graves problemas de peso y numerosas enfermedades asociadas. Pero la pandemia ha frenado en seco esas operaciones: se ha producido un desplome de hasta el 90% en el número de intervenciones.

Los datos los aportó recientemente la Sociedad Española de Cirugía de la Obesidad (SECO), dedicada al tratamiento quirúrgico de la obesidad severa y de las enfermedades metabólicas. Dibujan un escenario desolador para un 5,2% de las personas entre 25 y 64 años que, en España, tienen un índice de masa corporal (IMC) superior a 35 y otro 1,6% que lo tienen superior a 40.

Casi 400.000 españoles que, según la sociedad científica -que no incluye en esa cifra a quienes, con obesidad menos grave (un IMC de 35) tienen una o dos enfermedades asociadas- serían potenciales candidatos a la cirugía bariátrica, una alternativa que se valora para pacientes con obesidad mórbida y que no responden a tratamientos no quirúrgicos. Desde la SECO subrayan un dato significativo: sólo un 2,2% de estos candidatos acceden a las intervenciones.

Operaciones canceladas

La crisis sanitaria ha provocado que estos pacientes, como tantos otros, quedaran en un limbo y, las cirugías, se frenasen en seco. La necesidad de retomar las cirugías urgentes que quedaron aplazadas por (por ejemplo las oncológicas) hizo que las listas de espera de personas con obesidad que esperaban someterse a una cirugía en la sanidad pública no hicieran más que engordar.

Según datos de Johnson & Johnson Medical Devices, el segmento de dispositivos médicos de la multinacional estadounidense, se calcula que en 2020 se realizaron un millón menos de cirugías frente a los 5,4 millones que se hicieron en 2019 en nuestro país. El desplome en cirugía bariátrica fue de hasta el 80% o el 90%. Es decir, la gran mayoría de las intervenciones fueron canceladas.

Altísimos porcentajes de obesidad

Así lo explica a Vozpópuli el doctor Manuel Vilches, director médico y de Relaciones Institucionales de Johnson & Johnson Medical Devices. El médico explica que la crisis obligó a la cancelación de consultas, revisiones, pruebas diagnósticas y, por supuesto, de cirugías en pacientes que, recuerda, son de altísimo riesgo. “Como ha sucedido en otros casos, ese ritmo todavía no se ha retomado”, precisa.

En España, más de la mitad de la población tiene sobrepeso y, casi la cuarta parte, obesidad. En los pacientes con coronavirus es un claro factor de riesgo.

El doctor Vilches llama la atención sobre los altísimos porcentajes de obesidad en España. “No estamos al nivel de Reino Unido o Estados Unidos, pero más de la mitad de la población tiene sobrepeso y, casi la cuarta parte, obesidad”, recuerda.

En pacientes con covid-19, se ha demostrado que es un claro factor de riesgo. Un reciente informe de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) ha analizado de forma comparativa las características clínicas de la enfermedad que causa la infección por SARS-CoV-2 entre hombres y mujeres hospitalizados en España.

Los médicos, entre otras cuestiones, observaron que entre los varones se registraba una mayor tasa de tabaquismo (6,9% frente a 3,3%) y un mayor porcentaje de mujeres con obesidad (22,3% frente a 20,5%). Además, la dependencia severa fue más frecuente en las mujeres (10,1% frente a 5,1%).

Día Mundial de la Obesidad 2021, los datos que explican su importancia

OKDIARIO

El sobrepeso y la obesidad se definen como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud. En el día mundial de la obesidad 2021 hay que conocer los datos que explican que se deba acabar con este problema de una vez por todas.

La OMS da a conocer que el índice de masa corporal (IMC) es un indicador simple de la relación entre el peso y la talla que se utiliza frecuentemente para identificar el sobrepeso y la obesidad en los adultos. Se calcula dividiendo el peso de una persona en kilos por el cuadrado de su talla en metros (kg/m2).

En España

Sanidad explica algunos datos referentes a la obesidad en España. En la población adulta española (25-60 años) la prevalencia de obesidad es del 14,5% mientras que el sobrepeso asciende al 38,5%. Esto es, uno de cada dos adultos presenta un peso superior a lo recomendable. La obesidad es más frecuente en mujeres (17,5%) que en varones (13,2%).

En el mundo

  • Desde 1975, la obesidad se ha casi triplicado en todo el mundo.
  • En 2016, más de 1900 millones de adultos de 18 o más años tenían sobrepeso, de los cuales, más de 650 millones eran obesos.
  • En 2016, el 39% de las personas adultas de 18 o más años tenían sobrepeso, y el 13% eran obesas.
  • La mayoría de la población mundial vive en países donde el sobrepeso y la obesidad se cobran más vidas de personas que la insuficiencia ponderal.
  • En 2016, 41 millones de niños menores de cinco años tenían sobrepeso o eran obesos.
  • En 2022 habrá más población infantil y adolescente con obesidad que con insuficiencia ponderal

Niños y adolescentes

En el día mundial de la obesidad 2021, los organismos internacionales están preocupados especialmente por la población infantil y adolescente.

Según la OMS; el número de niños y adolescentes de edades comprendidas entre los cinco y los 19 años que presentan obesidad se ha multiplicado por 10 en el mundo en los cuatro últimos decenios.

Las tasas mundiales de obesidad de la población infantil y adolescente aumentaron desde menos de un 1% (correspondiente a 5 millones de niñas y 6 millones de niños) en 1975 hasta casi un 6% en las niñas (50 millones) y cerca de un 8% en los niños (74 millones) en 2016.

Estas cifras muestran que, conjuntamente, el número de individuos obesos de cinco a 19 años de edad se multiplicó por 10 a nivel mundial, pasando de los 11 millones de 1975 a los 124 millones de 2016. Además, 213 millones presentaban sobrepeso en 2016, si bien no llegaban al umbral de la obesidad.

Los autores afirman que, si se mantienen las tendencias observadas desde 2000, los niveles mundiales de obesidad en la población infantil y adolescente superarán en 2022 a los de la insuficiencia ponderal moderada o grave en el mismo grupo de edad.

Un estudio cifra lo que los españoles engordaron en la pandemia: 5,7 kilos de media

Por EFE y Runners World

España es el país europeo donde más personas dicen haber ganado peso…pero en kilos ganados estamos por debajo de la media mundial. Aún así, el 21% declaran haber perdido peso entre marzo y noviembre.

un hombre se lamenta al ver que ha ganado kilos al pesarse en una básculaPIDJOEGETTY IMAGES


Desde el inicio de la pandemia los españoles han engordado de media 5,7 kilos, y somos el país europeo donde más ciudadanos dicen haber ganado peso desde el pasado marzo (38%), seguido de Italia (35%). Son datos de un estudio de la empresa Ipsos sobre el impacto de la pandemia en la alimentación y la salud, donde se especifica que a nivel mundial la media se sitúa en 6,1 kilos ganados desde la llegada de la covid-19.

Por tanto, en España, aunque superamos la media mundial en cuanto a ciudadanos que reconocen haber engordado desde marzo, el incremento medio de peso es menor que la media. No obstante, estamos por encima de la media global y entre los primeros países europeos donde más gente ha perdido peso, ya que un 21% de los españoles así lo afirma.

Bajar de peso es junto a dejar de fumar y hacer más ejercicio los factores que los españoles creen que pueden minimizar los síntomas del coronavirus en caso de contagiarse. Abaratar los precios de los productos saludables, habilitar más espacios verdes para hacer deporte, medidas gubernamentales y de la industria de la alimentación ayudarían a perder peso, han sostenido también los ciudadanos.

infografía sobre un estudio que refleja el peso que los españoles han ganado durante la pandemia de covid 19

IPSOS

¿Qué es lo mejor para perder peso?

Para cada cuatro de cada diez españoles lo mejor es hacer dieta y reducir la cantidad de alimentos ingeridos; para un 31% tomar menos bebidas azucaradas es determinante y para dos de cada diez beber menos alcohol también ayuda bastante a bajar peso. Los españoles comparten la importancia de la reducción del azúcar en la dieta (65 %), pero en segundo lugar sitúan la eliminación de comida procesada (46 %), siendo los ciudadanos a nivel mundial que más importancia le dan a este factor.

En el estudio, un 24% de los españoles reconoce que ha aumentado su actividad física pero un 27% dice que se mueve menos que antes de la llegada del virus. Respecto al consumo de alcohol durante esta pandemia, el 10% de los españoles reconoce haber aumentado la ingesta mientras un 7% admite que ha bebido menos alcohol en los últimos meses. En cuanto al tabaquismo, un 4% admite que ha dejado este hábito, lo que nos sitúa entre los 6 primeros países que más ciudadanos han empezado a fumar.

¿Cuántos españoles intentan perder peso?

Según el estudio, el 32% de los españoles no tienen especial intención de ganar o perder peso, en sintonía con el 31% de la media mundial (o al menos la media de lo que declaran los ciudadanos de esos 30 países). En cambio, la mayoría tiene intención de perder peso. En concreto, el 50% de los encuestados, por encima de la media universal del 45%, y solo un 6% (8% de media mundial) declaran su intención contraria de ganar kilos. El resto, no contesta.

Entre los que declararon su intención de perder peso, el 17% señalaron que su principal motivación era rebajar el riesgo de sufrir una enfermedad severa si contraían la Covid-19. El 63% creían que el virus era un factor importante para animarse a bajar kilos, pero no el principal mientras el 21% no lo nombraban entre los motivos para aliviar un poco a la báscula.

Para este estudio se entrevistó a 22.008 adultos en 30 países del 23 de octubre al 6 de noviembre de 2020.

El ránking: los países que más peso ganaron en pandemia

(Media declarada por persona)

  1. México – 8,5 kilos
  2. Arabia Saudí – 8 kilos
  3. Argentina – 7,9 kilos
  4. Perú – 7,7 kilos
  5. Chile – 7,5 kilos
  6. Sudáfrica – 7,5 kilos
  7. Polonia – 7,2 kilos
  8. Hungría – 6,9 kilos
  9. India – 6,6 kilos
  10. Estados Unidos – 6,6 kilos
  11. Brasil – 6,5 kilos
  12. Suecia – 6,5 kilos
  13. Australia – 6,3 kilos
  14. Bélgica – 6,3 kilos
  15. Rusia – 6,1 kilos
  16. Turquía – 6,1 kilos
  17. Canadá – 6 kilos
  18. Alemania – 5,9 kilos
  19. España – 5,7 kilos
  20. Italia – 5,6 kilos
  21. Países Bajos – 5,6 kilos
  22. China – 5,4 kilos
  23. Gran Bretaña – 5,4 kilos
  24. Israel – 5 kilos
  25. Francia – 4,9 kilos
  26. Malasia – 4,8 kilos
  27. Singapur – 4,8 kilos
  28. Corea del Sur – 4,3 kilos
  29. Japón – 3,7 kilos
  30. Hong Kong – 3,4 kilos