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El mapa de la obesidad en España: cuáles son las comunidades autónomas más obesas

noviembre 22, 2018

Huffington Post, por Margarita Lázaro
Asturias, Galicia y Andalucía. Son, por este orden, las comunidades autónomas con mayor índice de sobrepeso y obesidad en España. Esto es, donde el índice de masa corporal (peso/altura²) de su población es mayor que 25.

Las tres regiones españolas ocupan el nada honroso podium hecho por el grupo Planeta Dieta, profesionales sanitarios contra la obesidad, a partir de datos de datos de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) de 2016.

Según este estudio, cuyas conclusiones han compartido en su cuenta de Twitter este martes, “casi el cuarenta por ciento de la población española (el 39,3%) tiene sobrepeso, y el 21,6% obesidad”. En este mensaje se muestran no sólo las tres peores comunidades, también las mejores. La lista la cierran Baleares, Cataluña y País Vasco.

El ránking sería el siguiente:

  1. Asturias (25,7%)
  2. Galicia (24,9%)
  3. Andalucía (24,4%)
  4. Murcia (23,9%)
  5. Madrid (23,8%)
  6. Aragón (23,7%)
  7. Castilla-La Mancha (23,6%)
  8. La Rioja (23,3%)
  9. Castilla y León (22,1%)
  10. Navarra (20,9%)
  11. Islas Canarias (201%)
  12. Comunidad Valenciana (19,8%)
  13. Extremadura (19%)
  14. Cantabria (17,6%)
  15. País Vasco (16,8%)
  16. Cataluña (15,5%)
  17. Baleares (10,5%)

Pese a las alarmantes cifras, España no está tan mal a nivel mundial (tampoco es un consuelo). El top 10 mundial lo lidera EEUU, seguido de México y Nueva Zelanda.

 

 

 

¿Puedo saltarme la dieta una vez a la semana para hincharme a hamburguesas?

noviembre 5, 2018

La controversia está servida sobre la moda de las ‘cheat meals’ y los ‘cheat days’

Buena Vida El País, por Ángeles Gómez Lopez

Que el mundo tiene un problema con el exceso de kilos es de sobra conocido y los datos lo demuestran: más de 1.900 millones de personas tienen sobrepesoSolo en España, el 61% de la población supera el límite considerado normal (el 39,3 tiene sobrepeso y el 21% es directamente obesa), apunta el Estudio Nutricional de la Población Española (ENPE). Esta realidad, unida a la presión social por la imagen y la moda por lo healthy ofrece un campo abonado para que proliferen todo tipo de dietas (la mayoría con escaso rigor científico), que a menudo utilizan reclamos del tipo “sin pasar hambre”, “variada” o “no aburrida” para captar adeptos.

Ponerse a dieta es sinónimo de sacrificio. Por eso, muchas personas abogan por hacer pequeñas transgresiones que alivian el rigor, aunque después de esas licencias suene la voz de Pepito Grillo martilleando la conciencia. Un ejemplo son los conocidos como cheat day (día trampa) y cheat meal (comida trampa), que consisten en saltarse la dieta durante una comida o un día para comer todo aquello que nos apetezca, aunque no sea saludable.

“El concepto se introdujo como compensación gratificante durante un día o una comida en un escenario de una dieta hipocalórica”, describe Francisco Tinahones, presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad(SEEDO) y miembro del Centro de Investigación Biomédica en Red Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (Ciberobn). La idea es que esta estrategia incremente la motivación para llevar una dieta hipocalórica el resto de los días, pero “no hay ninguna evidencia científica que demuestre que esta forma de actuar incremente la pérdida de peso o la motivación“, añade Tinahones.

¿Hay una relación entre las “comidas trampa” y los desórdenes alimentarios?

El concepto no procede del mundo de la medicina ni del de la nutrición, sino del fitness, indica José Manuel Moreno, director de la revista Nutrición Hospitalaria, y aclara que en lugar de llamarlo “comida trampa” o “día trampa” y prefiere hablar de hacer excepciones: “Trampa suena a engaño, a falta de compromiso, y ese no es el propósito de hacer un día o una comida diferente”.

De hecho, un estudio publicado en Psychology&Health ha comprobado que hay personas que perciben esa recompensa como algo negativo y ese sentimiento de culpa puede conducir a pérdidas de autocontrol respecto a la comida. Otro trabajo en Appetite encuentra una fuerte correlación (mayor en los hombres que en las mujeres) entre la participación en comidas trampa y los síntomas de trastornos alimentarios y atracones, aunque sin repercusiones psicológicas o clínicas.

Para Moreno “en cualquier régimen de alimentación saludable hay cabida para que un día o en una comida se pueda hacer una excepción sobre la dieta habitual. El problema está en la falsa imagen que se ofrece de las cheat meal a través de las redes sociales, que tienden a idealizar su empleo en el contexto de personas muy comprometidas con la mejoría de su imagen o forma física que las conciben como una recompensa psicológica, sin demostrar potenciales repercusiones clínicas”.

“No existe un beneficio en seguir una dieta tan restrictiva que nos obligue a romperla”

La falta de evidencia científica sobre las consecuencias de las comidas trampa lleva a los expertos a poner en cuarentena los mensajes que llegan alrededor de esta estrategia. Por ejemplo, ¿tiene algún impacto sobre las hormonas que regulan el apetito? Bartolomé Burguera, director del Programa de Obesidad de la Clínica Cleveland, en Ohio (Estados Unidos) reconoce que “existe la creencia de que las dietas con trampa, al permitir una comida con cierto exceso, conllevan un aumento de los niveles de leptina [una de las hormonas reguladoras del apetito; cuanto más alto su nivel, menor el hambre] que podrían alterar la tasa metabólica basal, pero no está demostrado”. Por el contrario, existe evidencia científica de que “la pérdida de peso va asociada a una disminución de la tasa metabólica basal derivada del esfuerzo [del organismo] por conservar reservas”, añade.

Burguera afirma que “no existe un riesgo significativo en el hecho de permitirse una comida menos restrictiva una vez a la semana; de la misma forma no existe un beneficio claro en seguir una dieta tan restrictiva que nos cause la necesidad imperiosa de romperla un día”.

Coincide con el director de la revista Nutrición Hospitalaria en que las comidas trampa pueden ser útiles en deportistas que tienen que alcanzar unos objetivos en un momento puntual, pero “para la población en general no considero que sean eficaces a largo plazo ni hay ninguna evidencia que lo demuestre”, y lanza un aviso: “Esa comida semanal donde no existe control lleva obviamente asociada una ingesta extra de calorías que pueden compensar la restricción que se ha llevado a cabo durante el resto de la semana, sin además causar ningún beneficio asociado a un incremento en la tasa metabólica basal”.

No abusar de las grasas saturadas en los días “trampa”

Después de esta declaración parece difícil defender esta estrategia, pero el dietista-nutricionista Rubén Bravo, portavoz del IMEO ofrece una propuesta conciliadora: “Disfruta de tu comida trampa, degusta ese plato que habitualmente no puedes comer”. Pero que quede claro que ha dicho comida y no día trampa: “Es muy importante aclarar que se trata de una sola comida y no un día entero, pues lo que inicialmente puede ser un método que ayude a desestresar de una dieta muy estricta, podía convertirse en una falta de control, que provoque altos niveles de ansiedad y potencie un proceso de comedor compulsivo”.

Tampoco podemos venirnos arriba y llenar el plato de grasas saturadas. En su opinión lo mejor es aprovechar para comer carbohidratos y enumera algunos de los platos que le parecen válidos: “Una hamburguesa completa con patatas y de postre una porción de bizcocho; paella; tortilla de patata; un buen bocadillo de jamón; fajitas de trigo y carne, dos huevos fritos para mojar pan; un plato de pasta o una buena ración de lasaña; una pizza casera, o ensalada campera”.

En 2045, uno de cada cuatro será obeso

mayo 23, 2018

Una de cada ocho tendrá diabetes tipo 2 si se mantiene la progresión actual, advierten los expertos

La Razón

Nuevas investigaciones de varias ciudades en el mundo presentadas en el Congreso Europeo de Obesidad de este año, que se celebra en Viena, Austria, demuestran que si las tendencias actuales continúan, casi una cuarta parte (22 por ciento) de las personas en el mundo será obesa en 2045 (un aumento del 14 por ciento en 2017) y una de cada ocho (12 por ciento) tendrá diabetes tipo 2 (un aumento del 9 por ciento en 2017), informa Europa Press.

El estudio, presentado por el doctor Alan Moses, de ‘Novo Nordisk Research and Development’, en SOborg, Dinamarca, y Niels Lund, de ‘Novo Nordisk Health Advocacy’, en Bagsværd, Dinamarca, y sus colegas del Steno Diabetes Center, Gentofte, Dinamarca, y el’ University College’ de Londres, Reino Unido, también indica que para evitar que la prevalencia de la diabetes tipo 2 supere el 10% por ciento en 2045, los niveles de obesidad global se deben reducir en un 25 por ciento.

Los datos de población de todos los países del mundo se obtuvieron a partir de la colaboración de factores de riesgo de enfermedad no transmisible (una base de datos de la Organización Mundial de la Salud). Para cada país, la población se dividió en grupos de edad. Desde 2000 a 2014 (elegido porque los datos son más fiables a partir de 2000), la población en cada grupo de edad se dividió en categorías de índice de masa corporal (IMC). Para cada país y grupo de edad, se proyectó la proporción de personas en cada clase de IMC. Luego, se aplicó el riesgo de diabetes para cada edad y grupo de IMC, lo que permite estimar la prevalencia de la diabetes en cada país cada año. La prevalencia para cada país se calibró para coincidir con las estimaciones regionales de la Federación Internacional de Diabetes, tomando en cuenta las diferencias en el modo de vida, la nutrición y la disposición genética para la diabetes.

En 2014, estas tres instituciones colaboraron para lanzar el programa ‘Cities Changing Diabetes’ para acelerar la lucha mundial contra la diabetes urbana. El programa comenzó con ocho ciudades: Copenhague, Roma, Houston, Johannesburgo, Vancouver, Ciudad de México, Tianjin, Shanghai. Desde entonces, se han sumado otras siete ciudades: Beijing, Buenos Aires, Hangzhou, Koriyama, Leicester, Mérida y Xiamen. El programa ha establecido asociaciones locales en estas 15 ciudades para abordar los factores sociales y los determinantes culturales que pueden aumentar la vulnerabilidad a la diabetes tipo 2 entre las personas que viven en sus ciudades. Parte de este trabajo incluyó proyecciones de obesidad y diabetes basadas tanto en las tendencias actuales como en un escenario meta global. La investigación ha llevado a una mayor comprensión de los diferentes desafíos a los que se enfrenta cada ciudad con respecto a los determinantes genéticos, ambientales y sociales de la diabetes en esa ciudad.

Las sorprendentes proyecciones a nivel mundial indican que, según las tendencias actuales, la prevalencia de obesidad en todo el mundo aumentará del 14 por ciento en 2017 al 22 por ciento en 2045. La prevalencia de diabetes subirá del 9,1 al 11,7 por ciento durante el mismo periodo, lo que ejercerá una presión masiva sobre los sistemas de salud, que ya gasta grandes sumas solo para tratar la diabetes.

Aunque la acción inmediata no dará como resultado la reversión rápida de la epidemia de diabetes y obesidad, es esencial trabajar ahora para prevenir nuevos casos de obesidad y diabetes. El modelo de los autores sugiere que, para estabilizar la prevalencia global de la diabetes al 10 por ciento, la prevalencia de obesidad debe descender constantemente y en total alrededor de una cuarta parte, del nivel actual del 14 por ciento a poco más del 10 por ciento para 2045.

Los autores señalan que los números anteriores son para el escenario ‘global’. Los países individuales muestran tendencias individuales y deben tener sus propios objetivos. Por ejemplo, si continúan las tendencias actuales en Estados Unidos, la obesidad aumentará del 39 por ciento en 2017 al 55 por ciento en 2045, y las tasas de diabetes del 14 al 18 por ciento. Para mantener las tasas de diabetes en Estados Unidos estables entre 2017 y 2045, la obesidad debe caer del 38 actual al 28 por ciento. Y en Reino Unido, las tendencias actuales predicen que la obesidad subirá del 32 actual al 48 por ciento en 2045, mientras que los niveles de diabetes crecerán del 10,2 al 12,6 por ciento, un aumento del 28 por ciento. Para estabilizar las tasas de diabetes en Reino Unido al 10 por ciento, la prevalencia de la obesidad debe disminuir del 32 al 24 por ciento. «Estas cifras subrayan el asombroso desafío al que se enfrentará el mundo en el futuro en términos de personas obesas, con diabetes tipo 2 o ambas. Además de los desafíos médicos a los que se enfrentarán estas personas, los costos para la salud de los sistemas de los países serán enormes», dice Moses. «Se prevé que la prevalencia mundial de obesidad y la diabetes aumentará drásticamente a menos que la prevención de la obesidad se intensifique significativamente. Desarrollar programas globales efectivos para reducir la obesidad ofrece la mejor oportunidad para desacelerar o estabilizar la prevalencia insostenible de la diabetes. El primer paso debe ser el reconocimiento del desafío que presenta la obesidad y la movilización del servicio social y los recursos para la prevención de enfermedades para frenar la progresión de estas dos afecciones», plantea.

Y agrega: «Cada país es diferente en función de las condiciones genéticas, sociales y ambientales únicas, razón por la cual no hay un enfoque de ‘talla única’ que funcione. Los países deben trabajar en la mejor estrategia para ellos». Y concluye:» A pesar del desafío al que se enfrentan todos los países con la obesidad y la diabetes, la tendencia puede cambiarse, pero será necesario medidas agresivas y coordinadas para reducir la obesidad y las ciudades individuales deberían jugar un papel clave en la confrontación de los problemas relacionados con la obesidad, algunos de los cuales son comunes a todas ellas y otros son únicos para cada una de ellas». EP

Mapas de la obesidad: un comparativo entre estados de América y Europa

abril 25, 2018

Países como México y Estados Unidos muestran mucho más obesidad que  países europeos; Italia, Suiza y Dinamarca se destacan por su “fitness” 

Pijamasurf 

El mundo vive una epidemia de obesidad y los líderes en este problema global de salud son México y Estados Unidos, Turquía y algunos países del Caribe. Para calcular la obesidad se mide el índice de masa corporal: un índice de más de 30 es considerado una condición médica, la cual se denomina obesidad y supone un riesgo en relación con numerosas enfermedades como la diabetes, la osteoartritis y varias más. De 25 a 30 califica como sobrepeso y el rango normal es de 18.5 a 25.

Datos de la OMC del 2015 sugieren que México encabeza la lista de obesidad de América Latina con un 32.8% de la población incluido en esta categoría. Las cifras presentadas muestran los siguientes porcentajes de obesidad: Venezuela, 30.8%; Argentina, 29.4%; Chile, 29.1%; Uruguay, 23.5%. Al parecer, países caribeños como Barbados y las Bahamas tienen índices aún más altos. En el caso de Estados Unidos existen cifras contastantes. Según reportó el Center for Disease Control entre el 2009 y el 2010, el 32.2% de los hombres y el 35.5% de las mujeres tienen obesidad. Sin embargo, cifras del 2013-2014 recopiladas por el organismo State of Obesity aumentan la proporción al 37.9%.

Las cifras del siguiente mapa realizado por el sitio Terrible Maps dan cifras menores, aunque de todas maneras alarmantes. Vemos, por otro lado, que Europa en general se encuentra muy por debajo de los índices de Estados Unidos, el país que es conocido por su industria de comida rápida. Es interesante notar que Italia es, apenas después de Suiza y Dinamarca, el país de Europa occidental más fit, por así decirlo, algo que no sorprende cuando se considera el estereotipo de que los italianos se preocupan mucho por su apariencia -lo cual puede más que la pasta-. Los países del este de Europa, como Moldavia y Bosnia, son los que menos obesidad presentan, algo que quizás pueda tener que ver, del otro lado del espectro y al menos en cierta medida, con la pobreza.

Los casos de obesidad se han multiplicado por 6 en 40 años

febrero 20, 2018

Antena 3

Según la Organización Mundial de la Salud, el número de obesos adultos en el mundo se ha multiplicado por seis en los últimos 40 años. Ha pasado de 100 millones a 671. En estos 40 años ha aumentado de forma muy notable hasta afectar al 19% de la población. La obesidad infantil se ha convertido en uno de los mayores desafíos para la salud en este siglo.

La obesidad es considerada la epidemia del siglo XXI. Más de la mitad de la población adulta tiene problemas de sobrepeso, según la OMS en los últimos 40 años el número de obesos se ha multiplicado por seis en el mundo.

Son varias las causas que provocan este exceso de grasa que puede provocar enfermedades como la hipertensión arterial y diabetes.

En nuestro país, aproximadamente el 20% de los españoles, unos nueve millones de personas, padecen obesidad y en el caso de niños y adolescentes, la situación es también preocupante.

El 20 % de los productos que se consumen son alimentos ultraprocesados. “Este tipo de preparados estimulan el apetito de manera intensa y si a esto se suma la falta de tiempo. El resultado es una alimentación poco saludable”, apunta Carmen Escalada, nutricionista clínca del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Los horarios tampoco ayudan a mantener una dieta adecuada. Con todos estos factores los expertos recomiendan ser conscientes de los alimentos que consumimos, mantenerse activos y descansar lo suficiente.

España evita afrontar la ‘epidemia’ de obesidad que padece

febrero 6, 2018
La legislación ayudaría a controlar una enfermedad no reconocida que ya afecta a más de la mitad de los españoles, sólo Andalucía da el primer paso

Crónica Global, por Paula Mirkin

La obesidad es una enfermedad aunque no está reconocida en España. Una legislación sobre el tema –como se hizo con la ley antitabaco– ayudaría a combatir un problema que afecta a más de la mitad de la población adulta: uno de cada cinco españoles está excedido de peso.

Según el estudio realizado por el Hospital del Mar de Barcelona, sólo el 26% está en su peso normal. El informe ha analizado el seguimiento durante 10 años de 54.446 personas de siete comunidades autónomas. De momento, la única que ha tomado medidas concretas en la lucha contra la obesidad es Andalucía.

Una persona con obesidad / EFE

Una persona con obesidad / EFE

Andalucía da el primer paso

El ejecutivo de Susana Díaz ha abierto la puerta a un debate sobre cómo tratar la obesidad. Es la primera vez que una comunidad autónoma regula con el máximo rango normativo el tratamiento de esta problemática. Tanto Andalucía como Canarias, son las comunidades que más padecen trastornos por sobrepeso, aunque el resto de España no está exenta.

La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) publicaba en diciembre que el 53% de adultos está por encima de su peso, un 36% con sobrepeso y un 17% con obesidad. En el caso de los niños un 12% tiene sobrepeso y un 14% padece obesidad.

La diferencia entre sobrepeso y obesidad lo determina el Índice de Masa Corporal (IMC) de cada individuo. Para obtener la cifra, se debe dividir el peso de una persona en kilos, por el cuadrado de la talla en metros. El IMC normal, en adultos, es entre 18 y 25, más de 25 implica sobrepeso y más de 30 obesidad.

Niños, los más afectados

Los niños están expuestos a alimentos poco saludables constantemente, por lo que suelen ser los más afectados. En el caso puntual de Andalucía, el 23% de la población infantil tiene problemas de obesidad, contra el 16,6% de los adultos y el 15,2% de las embarazadas. Ante las cifras, la comunidad autónoma incorpora una serie de medidas punitivas contra aquellos que faciliten a los jóvenes productos asociados a la obesidad infantil en los colegios.

El cuerpo ya obeso de un bebé / EFE

El cuerpo ya obeso de un bebé / EFE

Además, la ley garantiza el acceso gratuito al agua potable en los centros educativos, lugares públicos y centros de ocio infantil. Además, los bares y restaurantes deberán ofrecer una botella de agua y vasos gratis. Una de las medidas más polémicas, es la de prohibir la venta de Coca-Cola y Bollycao en las máquinas expendedoras de los colegios. El incumplimiento de estas medidas podría llevar a los responsables a pagar multas de hasta 250.000 euros.

Necesidad de legislar

El endocrinólogo del Hospital del Mar, Albert Goday, autor del citado estudio, explica a Crónica Global la importancia de la legislación de Andalucía. Asegura que es fundamental diferenciar las medidas de consejo de las medidas legislativas, “una cosa es informar y otra distinta es obligar”. Goday considera necesaria la legislación contra la obesidad ya que la magnitud del problema “lo merece”, del mismo modo que se ha hecho con la ley antitabaco.

Una ley reguladora, permitiría según el especialista, “considerar la obesidad una enfermedad” lo que supondría medidas como la financiación de medicamentos y un abordaje más efectivo de la problemática.

Mujeres mayores de 50 en riesgo en Barcelona

Si bien en Andalucía y Canarias hay más población con sobrepeso, “toda España es un problema”, indica Goday quien agrega que “no hay una pastilla mágica para la obesidad”.

En el caso de Barcelona puntualmente, las consultas que reciben en el Hospital del Mar, la tendencia a la obesidad está marcada por mujeres mayores de 50 años. La edad, la obesidad y el sexo, incrementan de forma exponencial los riesgos de sufrir una enfermedad cardiovascular o un cáncer.

Una mujer mayores de 50 años con obesidad / EFE

Una mujer mayores de 50 años con obesidad / EFE

Las cifras

El trabajo impulsado por el Hospital del Mar ha contado con la participación de diferentes grupos de investigación de Barcelona, Girona, Reus, Palma de Mallorca, Zaragoza, Murcia, Pamplona, Sevilla y Talavera de la Reina.

De la población estudiada en España, solo un 26% tiene un peso normal(por debajo de 25 de IMC). El informe advierte que “cualquier incremento del índice de masa corporal por encima de los niveles recomendados supone un incremento proporcional del riesgo de acontecimientos adversos para la salud”.

Epidemia mundial

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que la obesidad afecta ya a más de 650 millones de personas en el mundo. El número se ha triplicado desde 1975 y en 2016 ya había 41 millones de niños y niñas menores de cinco años con sobrepeso u obesidad.

La enfermedad en los adultos, está vinculada a patologías cardiovasculares, diabetes, trastornos del aparato locomotor y el cáncer, mientras que en los niños, se asocia con una probabilidad más grande de muerte prematura y discapacidad en la edad adulta. Los expertos aseguran que una legislación sobre la obesidad ayudaría a los pacientes no solo con consejos, sino a costear tratamientos y concienciar acerca de la enfermedad. De momento, en España, sólo una de 17 comunidades autónomas empieza a hacer frente a la epidemia del siglo XXI.

La diabetes y la obesidad son responsables de casi 800.000 cánceres en todo el mundo

noviembre 29, 2017
  • El sobrepeso es responsable del doble de cánceres que la diabetes, en torno al 3,9 por ciento de todos los casos de cáncer.
  • En los hombres, el cáncer más habitual causado por la diabetes y la obesidad es el de hígado y el de mama, en las mujeres.
20 minutos / Europa Press
Un estudio dirigido por el Imperial College London, en Reino Unido, encontró que casi el 6 por ciento de los nuevos casos de cáncer en 2012 fueron causados por los efectos combinados de la diabetes y el sobrepeso (índice de masa corporal -IMC- de más de 25 kg/m2) u obesidad (IMC de más de 30 kg/m2). Para los 12 tipos de cáncer estudiados, la diabetes y un IMC elevado combinados fueron responsables de casi 800.000 nuevos casos de cáncer.
Como factores de riesgo individuales, el sobrepeso es responsable del doble de cánceres que la diabetes: 544.300 casos se atribuyeron a un IMC elevado (equivalente al 3,9 por ciento de todos los cánceres) y 280.100 a la diabetes (equivalente al 2 por ciento), según los hallazgos del estudio, publicados en ‘The Lancet Diabetes & Endocrinology’.
Uno de cada cuatro casos de cáncer relacionado con la diabetes en 2012 (7. 000 casos) fue atribuible al aumento mundial de la diabetes entre 1980 y 2002. Algo menos de un tercio de los casos de cáncer vinculados con el peso en 2012 (174.000) se pueden achacar al aumento mundial el número de personas con sobrepeso y obesas durante el mismo periodo.
Los cánceres causados por la diabetes y el sobrepeso o la obesidad eran casi dos veces más frecuentes en mujeres que en hombres, y representan 496.700 y 295.900 casos de cáncer en general, respectivamente.
Los autores dicen que, si las tasas mundiales de diabetes y sobrepeso continúan creciendo, la proporción de cánceres atribuibles a los factores combinados se elevará más de un 30 por ciento en las mujeres y en un 20 por ciento en los hombres en 2035.
Cáncer de hígado y endometrio, principalmente
Para llevar a cabo el estudio, los investigadores reunieron datos sobre 12 tipos de cáncer de 175 países en 2012. Combinaron esto con datos sobre un IMC alto y sobre la diabetes y emparejaron los conjuntos de datos por grupo de edad y sexo. Los dos factores representaron una cuarta parte de los cánceres de hígado y más de un tercio de todos los cánceres de endometrio en todo el mundo.
En los hombres, el cáncer de hígado fue el cáncer más común causado por la diabetes y el IMC alto, con 126.700 casos o el 42,8 por ciento de todos los cánceres causados por la diabetes y el IMC elevado. El cáncer colorrectal fue el segundo más común, cono 63.200 nuevos casos de cáncer o el 21,4 por ciento.
En las mujeres, el cáncer de mama fue el cáncer más común generado por la diabetes y el IMC alto, con 147.400 casos o el 29,7 por ciento de dichos cánceres. El cáncer de endometrio fue el segundo más común, con 121.700 nuevos casos de cáncer o el 24,5 por ciento.
La mayoría de los casos de cáncer se observaron en países occidentales de altos ingresos (38,2 por ciento, 303.000 de 792.600 casos), pero los mayores incrementos entre 1980 y 2002 se observaron en países de ingresos bajos y medios. El principal cáncer debido a la diabetes y el IMC alto en los países occidentales de altos ingresos fue el cáncer de mama, que representa el 23,8 por ciento de todos los cánceres atribuibles a estos riesgos. En el este y sudeste de Asia, el cáncer de hígado fue el 53,8 por ciento de los cánceres atribuibles a la diabetes y al alto IMC.
Las nuevas cifras destacan el importante papel de la diabetes en el cáncer en todo el mundo, especialmente en los países de bajos ingresos, donde las tasas de sobrepeso, la diabetes y los casos de cáncer están aumentando. “Aunque la obesidad se ha asociado con el cáncer durante algún tiempo, el vínculo entre la diabetes y el cáncer se ha establecido recientemente. Nuestro estudio muestra que la diabetes, ya sea sola o combinada con sobrepeso, es responsable de cientos de miles de casos de cáncer cada año en todo el mundo”, apunta el autor principal del estudio, Jonathan Pearson-Stuttard, de la Escuela de Salud Pública de Imperial.

Los autores dicen que, aunque la razón del vínculo entre la diabetes y el cáncer todavía se está investigando, los niveles elevados de insulina o glucosa, la inflamación crónica y la alteración de las hormonas sexuales son potenciales factores. Dicen que las cifras resaltan la necesidad de políticas alimentarias efectivas para combatir el sobrepeso y la diabetes y para que los médicos sean conscientes del alto riesgo de cáncer que sufren las personas de todas las edades que tienen sobrepeso, diabetes o ambas cosas.
Pearson-Stuttard agrega: “Los esfuerzos clínicos y de salud pública deberían centrarse en identificar medidas eficaces de prevención, control y detección para alterar estructuralmente nuestro medio ambiente, como aumentar la disponibilidad y asequibilidad de alimentos saludables y reducir el consumo de alimentos no saludables. Es vital que se implementen políticas coordinadas para abordar los factores de riesgo compartidos y las complicaciones de las enfermedades crónicas como la obesidad y la diabetes.
“Las características distintivas de los pacientes con cáncer están evolucionando en todo el mundo. En el pasado, fumar era con mucho el principal factor de riesgo para el cáncer, pero ahora los profesionales de la salud también deben ser conscientes de que los pacientes con diabetes o con sobrepeso también tienen mayor riesgo de cáncer“, concluye este experto.

La obesidad dispara la diabetes en América

noviembre 21, 2017

En América hay cerca de 62 millones de personas con diabetes y se prevé que los casos seguirán aumentando por los altos índices de sobrepeso en la región, donde la cifra de obesos es el doble que el promedio mundial, con Bahamas, México y Chile entre las tasas más altas

EFE Salud

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha explicado a Efe que “la obesidad es el principal factor desencadenante” de la diabetes en América.

Desde 1980, el número de personas con diabetes en la región se ha triplicado, con alrededor de 62 millones que padecen actualmente la de tipo 2 -la mayoría en EE.UU., Brasil y México- y 305.000 muertes anuales; y se prevé que para 2040 habrá más de 100 millones de casos.

La diabetes en cifras

En América Latina y el Caribe cerca del 58 % de los habitantes tiene sobrepeso (360 millones de personas), con Bahamas (69 %), México (64 %) y Chile (63 %) con las tasas más elevadas.

Y la obesidad afecta a 140 millones de personas, el 23 % de la población, según el Panorama de la Seguridad Alimentaria de 2017 de la OPS y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

El vínculo entre sobrepeso y diabetes se refleja especialmente en Norteamérica (Canadá, EE.UU. y México) y el Caribe, esta última zona con las mayores prevalencias de obesidad: Bahamas (36,2 %) Barbados (31,3 %), Trinidad y Tobago (31,1 %) y Antigua y Barbuda (30,9 %).

Como consecuencia, América del Norte y el Caribe tienen también la mayor prevalencia de diabetes, con un 12,9 % de la población adulta afectada, frente a la media regional del 8,3 y la mundial de 8,5 %, de acuerdo con la Federación Internacional de Diabetes (FID).

“Si hablamos de prevalencia, Puerto Rico encabeza con un índice de 12,1 %. Pero en números totales, Brasil es primero con 14,3 millones de personas con diabetes, seguido de México con 11 millones”, detalló a Efe la endocrinóloga paraguaya Edith Falcon de Legal, vicepresidenta de la Asociación Latinoamericana de Diabetes.

“México es un país que se destaca por la incidencia de obesidad y diabetes, incluso declaró recientemente una situación de emergencia sanitaria por estas enfermedades no transmisibles, algo que ocurrió por primera vez en el mundo”, afirmó Da Silva Gomes al hacer un balance regional.

El también asesor de la OPS Rubén Grajeda Toledo advirtió a Efe de una cadena en la que “el sobrepeso, la obesidad y la diabetes son también factores de riesgo para las enfermedades cardiovasculares” en América.

“La diabetes es una causa de muerte prematura y discapacidad, al aumentar el riesgo de enfermedad cardiovascular, insuficiencia renal, ceguera y amputación de miembros inferiores”, añadió.

Esas complicaciones tienen un fuerte impacto en la productividad, dicen los expertos, ya que afectan cada vez más a personas laboralmente activas con padecimientos tan graves como las neuropatías (pie diabético) y las retinopatías, como el edema macular diabético, que puede llevar a la pérdida de la visión.

“De ahí que es importante que las personas sean diagnosticadas y evaluadas a tiempo, para que puedan recibir un tratamiento oportuno y evitar graves secuelas”, sostuvo la médica internista colombiana Liliana Torres, de la empresa farmacéutica alemana Bayer.

Los especialistas insisten en que la diabetes tipo 2 es prevenible por lo que hicieron un llamado urgente a aplicar medidas para combatir el sobrepeso, como impuestos a las bebidas azucaradas y el etiquetado de alimentos en el que se resalten sus ingredientes, así como llevar una dieta saludable y mayor actividad física.

El endocrinólogo Pablo Aschner, de la Asociación Colombiana de Diabetes, instó especialmente a mejorar tanto el diagnóstico, ya que la mitad de las personas no sabe que tiene diabetes, como el manejo integral de la enfermedad para evitar muertes prematuras.

En Latinoamérica se están expandiendo “muchos modelos de atención para pacientes diabéticos, centrados en el manejo integral por varios profesionales de la salud y apoyo de otras ramas como trabajo social, educación física y la pedagogía”, coincidió Mauricio Echavarría, directivo del gigante de soluciones de salud Medtronic.

La tasa de obesidad en EE.UU. llega a un nivel nunca antes visto

octubre 16, 2017

CNN 
Estados Unidos no escapará pronto de la crisis de la obesidad: casi el 40% de los adultos y el 19% de los jóvenes son obesos, la tasa más alta que el país haya visto para los adultos, según una investigación publicada este viernes por el National Centro de estadísticas de salud.

Desde 1999, ha habido un aumento asombroso en la prevalencia de la obesidad, particularmente en adultos, sin ninguna “señal de desaceleración”, según el investigador principal del estudio, el doctor Craig Hales, epidemiólogo médico de los Centros para el Control de Enfermedades de EE. UU. y prevención.

Las tasas de obesidad juvenil parecen ser más estables en los últimos años. Sin embargo, es “demasiado pronto para decir” qué dirección tomará la prevalencia de la obesidad en los jóvenes. Se requieren al menos cuatro años más de datos para comprenderlo, dijo Hales.

Lo que es “más llamativo” acerca de esta información es que ha habido un aumento del 30% en la obesidad adulta y un 33% en la obesidad juvenil de los datos de 1999-2000 a 2015-16, a pesar de los esfuerzos del gobierno para abordar el problema, de acuerdo con Michael W. Long, profesor asistente en el Instituto Milken de Salud Pública Escolar en la Universidad George Washington.

“No han hecho lo suficiente”, dijo Long, que no participó en el nuevo informe.

Al observar los objetivos de Healthy People 2020, un esfuerzo del gobierno para mejorar la salud de los estadounidenses en 2010, incluida la reducción de la obesidad, la crisis es aún mayor. La iniciativa apunta a reducir las tasas de obesidad a 14,5% entre los jóvenes y 30,5% entre los adultos para 2020.

“No tengo expectativas en absoluto de que el objetivo de Healthy People 2020 se logre”, dijo Long.

Los adultos hispanos tuvieron una tasa de obesidad del 47% y los adultos negros no hispanos una tasa del 46,8% en 2015-16, mostró el nuevo informe. Los adultos blancos no hispanos tuvieron un índice de 37,9% y los adultos asiáticos una tasa de 12,7%.

Entre los jóvenes, los hispanos y los negros no hispanos también hubo mayores tasas de obesidad, en 25,8% y 22%, respectivamente, en comparación con el 14% de los blancos no hispanos y el 11% de los asiáticos.

En Argentina piden regular la venta de alimentos para contener la epidemia de obesidad infantil

junio 2, 2017

Este país ocupa el segundo lugar en América latina y el Caribe por su tasa en menores de 5 años; aconsejan etiquetar los alimentos procesados de acuerdo con su contenido de sodio, grasas, azúcares agregados y calorías, y estudiar gravámenes

La Nación, por Nora Bär

Y a nadie duda de que el sobrepeso y la obesidad son un problema monumental. En ocho años (entre 2005 y2013), esta patología aumentó un 43% en el país y actualmente la padece casi el 60% de la población mayor de 18.

Pero si hay un grupo en el que este cuadro es particularmente preocupante es el de los chicos: la Argentina ocupa el segundo lugar en América latina y el Caribe por su tasa de sobrepeso en menores de 5 años (alrededor del 10% de ese segmento de edad), según el Panorama de Seguridad Alimentaria y Nutricional elaborado recientemente por la OPS/OMS y la FAO.

Y en los estudiantes de 13 a 15 años, afecta a uno de cada tres, según la Encuesta Mundial de Salud Escolar realizada en 2012.

Para enfrentar este verdadero tsunami sanitario, la Organización Panamericana de la Salud, Unicef y la Dirección de Relaciones Internacionales de la Presidencia de la Cámara de Diputados de la Nación convocaron desde ayer a las Jornadas sobre políticas regulatorias para la prevención del sobrepeso y la obesidad en la niñez y la adolescencia. En la actividad, que finaliza hoy, participan nutricionistas, representantes de sociedades científicas, legisladores, cámaras de empresas productoras de alimentos, otras agencias del sistema de Naciones Unidas como la FAO y el Banco Mundial, la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires y ONG con el objetivo analizar ejemplos exitosos de otros países de la región y diseñar un marco regulatorio que permita promover los alimentos más saludables.

“Creemos que en la Argentina hay mucho espacio para establecer regulaciones que ayuden a controlar este problema”, afirmó Sebastián Laspiur, consultor nacional de enfermedades no transmisibles de la OPS.

Para las agencias sanitarias internacionales, el aumento rampante de la obesidad se debe a un cambio en el patrón de consumo de alimentos naturales y comidas caseras hacia productos ultraprocesados con alta cantidad de azúcares agregados, grasas saturadas y sal, y bajo valor nutricional. La Argentina se encuentra en los primeros puestos de la región por el consumo de estos productos.

“Tenemos que tratar de que los consumidores migren hacia los alimentos naturales y la cocina casera”, dijo el doctor Fabio Da Silva Gomes, asesor regional de OPS en nutrición y actividad física. Según el especialista, en América latina todavía un 70% de los alimentos se preparan en casa.

Medidas ya probadas en otros países en pos de este objetivo, como Chile y México, incluyen el etiquetado frontal de alimentos (identificando claramente cuáles son altos en sodio, en grasas, en azúcares o en calorías); la regulación de la publicidad dirigida a los niños (evitando el agregado de personajes o juguetes que puedan incentivar la compra); la protección de los entornos escolares (tanto prohibiendo la comercialización de comestibles ultraprocesados como asegurando la provisión de alimentos seguros en los comedores escolares) y las políticas fiscales para gravar las bebidas azucaradas y otros alimentos no saludables.

La literatura científica abunda en evidencias que indican que la obesidad tiene un alto impacto no solo sanitario, sino también económico y social. “Aumenta el riesgo de padecer asma, diabetes tipo 2, apnea del sueño y enfermedades cardiovasculares -detalló la doctora Maureen Birmingham, representante para Argentina de OPS/OMS-. Afecta el crecimiento y el desarrollo psicosocial durante la adolescencia generando discriminación, baja autoestima, exclusión social y depresión y, con el tiempo, compromete la calidad de vida y la longevidad. Está asociada además con 14 tipos de cáncer y enfermedades osteoarticulares.”

Para el doctor Adolfo Rubinstein, “Hay que hacer foco en la obesidad infantil porque ése el principal problema. El Estado tiene un rol indelegable. Estamos profundmente convencidos de que éste es uno de los ejes estratégicos sobre los que debemos trabajar”.

Y coincidió Da Silva Gomes: “Es prioritario actuar en los primeros años de la vida, que es cuando «se forma el paladar» y se adquieren hábitos que luego es muy difícil cambiar”.

En este momento, hay más de 100 proyectos en agenda para legislar la venta de alimentos “ultraprocesados” , aunque, según aclaró la diputada Graciela Cousinet, presente en las jornadas, “Ninguno está en condiciones de ir a sesión plenaria”.

La Coordinadora de Industrias de Productos Alimenticios (Copal), que participó en la reunión, hizo saber a través de un comunicado que “comparte la preocupación por los actuales índices de obesidad y las enfermedades crónicas relacionadas, y entiende que la industria ocupa un papel fundamental en la búsqueda de la solución al problema de la obesidad y del sobrepeso”.

Y más adelante agrega que, dado que la obesidad tiene un origen multifactorial, “el éxito de las acciones para prevenirla dependerá del trabajo articulado entre los sectores público y privado, entre los gobiernos, la sociedad civil, la industria y todas las partes involucradas, comprometidos a resolver este problema global”.