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La tasa de obesidad en EE.UU. llega a un nivel nunca antes visto

octubre 16, 2017

CNN 
Estados Unidos no escapará pronto de la crisis de la obesidad: casi el 40% de los adultos y el 19% de los jóvenes son obesos, la tasa más alta que el país haya visto para los adultos, según una investigación publicada este viernes por el National Centro de estadísticas de salud.

Desde 1999, ha habido un aumento asombroso en la prevalencia de la obesidad, particularmente en adultos, sin ninguna “señal de desaceleración”, según el investigador principal del estudio, el doctor Craig Hales, epidemiólogo médico de los Centros para el Control de Enfermedades de EE. UU. y prevención.

Las tasas de obesidad juvenil parecen ser más estables en los últimos años. Sin embargo, es “demasiado pronto para decir” qué dirección tomará la prevalencia de la obesidad en los jóvenes. Se requieren al menos cuatro años más de datos para comprenderlo, dijo Hales.

Lo que es “más llamativo” acerca de esta información es que ha habido un aumento del 30% en la obesidad adulta y un 33% en la obesidad juvenil de los datos de 1999-2000 a 2015-16, a pesar de los esfuerzos del gobierno para abordar el problema, de acuerdo con Michael W. Long, profesor asistente en el Instituto Milken de Salud Pública Escolar en la Universidad George Washington.

“No han hecho lo suficiente”, dijo Long, que no participó en el nuevo informe.

Al observar los objetivos de Healthy People 2020, un esfuerzo del gobierno para mejorar la salud de los estadounidenses en 2010, incluida la reducción de la obesidad, la crisis es aún mayor. La iniciativa apunta a reducir las tasas de obesidad a 14,5% entre los jóvenes y 30,5% entre los adultos para 2020.

“No tengo expectativas en absoluto de que el objetivo de Healthy People 2020 se logre”, dijo Long.

Los adultos hispanos tuvieron una tasa de obesidad del 47% y los adultos negros no hispanos una tasa del 46,8% en 2015-16, mostró el nuevo informe. Los adultos blancos no hispanos tuvieron un índice de 37,9% y los adultos asiáticos una tasa de 12,7%.

Entre los jóvenes, los hispanos y los negros no hispanos también hubo mayores tasas de obesidad, en 25,8% y 22%, respectivamente, en comparación con el 14% de los blancos no hispanos y el 11% de los asiáticos.

México, segundo en obesidad, según la OCDE

mayo 22, 2017

Las cifras indican que el 32.4 por ciento de los adultos mexicanos padecen obesidad, cifra únicamente superada por Estados Unidos, donde el padecimiento alcanza al 38.2 por ciento de su población de 18 o más años de edad

32.4 POR CIENTO DE LOS ADULTOS MEXICANOS SUFREN POR SOBREPESO

El Siglo de Durango

México permanece como líder global en obesidad: solo Estados Unidos lo supera, según el ranking difundido esta semana por la Organización para Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), basado en el estudio realizado a todos sus miembros.

Las cifras indican que el 32.4 por ciento de los adultos mexicanos padecen obesidad, cifra únicamente superada por Estados Unidos, donde el padecimiento alcanza al 38.2 por ciento de su población de 18 o más años de edad.

En la parte opuesta de la lista, con el menor nivel de obesidad, están Japón y Korea, con el 3.7 y 5.3 por ciento de su población.

Respecto a la tendencia histórica de la obesidad, los cifras muestran que -tanto a nivel local como mundial- esta se ha incrementado significativamente.

La OCDE precisa que en el año 2000, la obesidad era un mal que sufría el 25 por ciento de los mexicanos; es decir, se ha incrementado poco más del 7 por ciento en tres lustros. Además, se estima que en el 2030 afectará al 39 por ciento de los adultos de este país.

Respecto a la afectación por género, los datos también revelan que hay una tendencia mucho mayor a sufrir obesidad entre las mujeres que entre los hombres. Actualmente, según el gráfico principal de la OCDE, el 37 por ciento de las mujeres adultas de este país ya la padecen, en tanto que el rango entre los hombres llega al 27 por ciento.

La OCDE destaca, además, que México (junto Bélgica, Chile, Finlandia. Francia y Hungría ) es uno de los países que han establecido políticas fiscales para reducir el consumo de productos que causan obesidad, sin que eso haya cambiado la tendencia al alza del problema.

La ciudad obesa que declaró la guerra a la obesidad

noviembre 6, 2016

Oklahoma ha perdido 450.000 kilos de grasa gracias a la iniciativa de su alcalde, que primero acumuló peso y luego se embarcó en una cruzada por la vida sana y cambió la fisonomía de su ciudad

El País, por Ian Birrel
1478166139_873883_1478264798_noticia_fotogramaCuando Velveth Monterroso llegó a Estados Unidos desde su hogar en Guatemala, pesaba exactamente 63,5 kilos. Pero después de una década en Oklahoma había engordado casi 32 kilos y, a sus 34 años, tenía problemas de diabetes. Esta simpática mujer, madre de dos niños, es la prueba viviente de que la cultura de la obesidad es la maldición del país más rico del mundo. “En Guatemala es raro ver gente con sobrepeso, pero aquí es todo lo contrario”, dice. “Lo percibí en cuanto llegué”.

Nada más llegar a Estados Unidos empezó a engordar: una media de tres kilos al año. En Guatemala comía mucha verdura porque la carne era cara. Pero en su trabajo de cocinera en un restaurante de Oklahoma City, de ocho de la mañana a once de la noche, solía saltarse el desayuno y la comida mientras pasaba el día picoteando trozos de pizza y de hamburguesa. De vuelta a casa en el coche solía recurrir a la comida rápida porque tenía hambre y estaba agotada tras deslomarse durante 15 horas sobre una parrilla al rojo. Si ella y su marido Diego –también cocinero- no paraban antes en algún sitio, solían zamparse lo que encontraran en casa, en lugar de preparar algo decente.

Su estilo de vida no se volvió más saludable tras dejar de trabajar hace ocho meses, cuando tuvo a su segundo hijo. Estaba cansada y su familia la animó a que tomara mucho atole –una bebida dulce a base de maíz, muy popular en Centroamérica- para recuperarse durante la lactancia de su nueva criatura, Susie. El nivel de azúcar en su cuerpo se disparó, y además de obesa se volvió pre-diabética.

La vida de Velveth cambió –y se salvó probablemente- cuando llevó a Susie a una revisión médica y entró en un programa para poner freno a la obesidad. Ahora toma comida rápida solo una vez por semana, se hace más verdura, ha reducido el número de tortillas en el almuerzo y sube y baja todos los días, durante veinte minutos, un tramo de escaleras. Aunque todavía tiene sobrepeso, en cuatro meses ha perdido 7 de esos kilos que ha cogido en Estados Unidos. “Todos mis amigos están impresionados”, me dice con una sonrisa. “Siento que ahora tengo mucha más energía. Puedo hacer la compra y la colada, y bañar a la niña, y no me canso ni la mitad que antes”.

Velveth se ha beneficiado de un empeño extraordinario en frenar la obesidad, pues Oklahoma City ha declarado la guerra a la gordura. Primero el alcalde —al darse cuenta de su propia obesidad mientras una revista identificaba a su ciudad natal como una de las de mayor sobrepeso en América— retó a sus ciudadanos a perder entre todos 450.000 kilos (un millón de libras). Pero ese objetivo era solo el comienzo: este veterano político republicano se enfrentó a la cultura del coche que define el país y pidió a la gente que apoyara una subida de impuestos para financiar una reforma de la capital del estado que tuviera más en cuenta a las personas.

Esto dio lugar a una increíble variedad de iniciativas, entre ellas la creación de parques, aceras, carriles bici y paseos panorámicos a través de la ciudad. En cada colegio se está haciendo un gimnasio. Con el acento puesto siempre en el ejercicio, los responsables de la ciudad invirtieron 100 millones de dólares en crear el mejor complejo de remo y kayak del mundo en una ciudad del Medio Oeste sin ninguna tradición en estos deportes. Se anima, en sus casas y en el trabajo, a la gente con sobrepeso a que cambie su estilo de vida, mientras se estudian las estadísticas para identificar los distritos con los peores datos de salud y así destinar allí recursos para cambiar los hábitos.

Es un experimento excepcional por su ambición, su envergadura y su coste, que lo sitúan más allá de cualquier tentativa en cualquier otra ciudad americana por combatir la gordura. La batalla se está haciendo con —y no contra— los fabricantes de comida rápida y refrescos, confiando en la persuasión en lugar de la coacción, a través de impuestos a los azúcares y la proscripción de la soda. La ciudad ha sido bautizada como el “laboratorio de la vida sana”. Pero lo que hace del experimento algo tan extraordinario es que se lleve a cabo precisamente en Oklahoma.

Y es que la ciudad es uno de los entornos urbanos más extensos del país, con un área de 1.000 kilómetros cuadrados, lo que implica que sus 600.000 residentes dependan por completo del coche. Hay tantas autopistas que bromean con que “te pueden poner una multa por velocidad en hora punta”. No es ya que la ciudad no tuviera un solo carril bici, es que era famosa por albergar la mayor concentración de sitios de comida rápida de América, con 40 McDonald’s entre otros muchos establecimientos. Está asentada en un estado al que se ve como un territorio de vaqueros lleno de okies —como se conoce a los que viven allí— ultraconservadores, retratados para la posteridad en Las uvas de la ira, la novela de los años 30 de John Steinbeck sobre los granjeros pobres que tuvieron que emigrar a causa de las sequías y la pobreza. La economía volvió a desplomarse en los años 80, en plena crisis energética, con cierres de bancos y otra generación de desplazados. Luego vino el espantoso atentado de 1995 que mató a 168 personas.

El hombre que está detrás de esta transformación es Mick Cornett, un ex locutor deportivo de televisión que fue elegido alcalde en 2004. Tres años después, hojeando una revista de fitness, se enteró de que su ciudad tenía el discutible honor de ser la de peores hábitos alimenticios en Estados Unidos y ocupaba uno de los primeros puestos en una lista de las poblaciones más obesas del país. Al mismo tiempo, tras consultar sus propios datos en una web del Gobierno, tuvo que aceptar a regañadientes que sus 100 kilos de peso le convertían en un obeso.

“Esa lista me afectó como alcalde, y cuando me subí a la báscula me afectó personalmente. Siempre he hecho ejercicio y recuerdo haber pensado que no tomaba nada entre comidas, aunque consumía 3.000 calorías al día. En tu condición de alcalde, la gente siempre quiere reunirse contigo, así que era normal tener un desayuno de trabajo, luego una comida con alguien y alguna recepción para la cena. Y en medio puede haber diversas actividades con aperitivos y dulces”.

Cornett reaccionó y empezó a controlar lo que comía y a perder peso. Hoy pesa 18 kilos menos. Pero también se puso a darle vueltas al asunto, preguntándose por qué EE UU vivía ajeno a un problema de esas dimensiones. Por fin se dijo que la explicación estaba en que nadie tenía una solución real para esta crisis. Al mismo tiempo, el alcalde empezó a mirar con otros ojos la cultura y las infraestructuras de su ciudad, y vio hasta qué punto la dependencia del coche había alejado a las personas del disfrute del entorno urbano.

El primer paso fue lanzar un reto a los ciudadanos: que se pusieran, como él, a dieta. Haciendo gala de su talento para la publicidad tras 20 años en televisión, anunció que quería hacer perder a Oklahoma City 450.000 kilos. Lo hizo delante de las instalaciones de los elefantes en el zoo local, en Nochebuena, consciente de la atención que los medios dedicaban a la dieta en los días posteriores a los excesos de las fiestas. Convenció a un magnate de la salud para que financiara una página web informativa llamada This City Is Going On A Diet (Esta ciudad se pone a dieta) y se sintió aliviado al ver, en los días sucesivos, que los periódicos locales apoyaban su campaña y los medios nacionales la elogiaban en vez de reírse de los gordos okies.

Las iglesias organizaban clubes de running, las escuelas analizaban los menús, las empresas celebraban competiciones para perder peso, los chefs en los restaurantes competían por ofrecer platos saludables. Y, lo más importante para el alcalde, la gente de la ciudad hablaba de un problema que se les había empezado a ir de las manos. Aproximadamente uno de cada tres adultos en Oklahoma es obeso, mientras que el estado se encuentra entre los que consumen menos fruta y tienen una esperanza de vida más baja de todo el país. La tasa de diabéticos casi se ha doblado en diez años. Y quizá lo más alarmante sea que más de la quinta parte de los niños entre 10 y 17 años sufre de obesidad y casi un tercio de los niños en edad preescolar tiene sobrepeso.

La doctora Ashley Weedn, directora médica de una clínica especializada en obesidad infantil abierta hace tres años en Oklahoma City, me dijo que veían casos ‘increíbles’ de niños de cuatro años con el colesterol alto. Algunos chavales, solo en refrescos, consumían una cantidad diaria de azúcar cinco veces mayor de la aconsejable. “Incluso nos encontramos con niños de 6 años con los mismos problemas en las articulaciones que suelen padecer las personas mayores por la tensión que soportan sus piernas. Podrían tener que operarse, pues la presión en los huesos produce un crecimiento anormal que a menudo deforma las piernas”.

A pesar de algunas críticas de los médicos, Cornett decidió desde un principio trabajar con la industria alimenticia. Así que el sector de los refrescos patrocina los programas de salud para combatir la obesidad, y el alcalde se fotografió con el dueño de Taco Bell en uno de los locales de la cadena para hacer publicidad del menú bajo en calorías. De hecho, tiene en su despacho uno de los diseños promocionales y me lo mostró orgulloso al recibirme. “Incluso cuando estaba perdiendo peso solía ir a algún restaurante de comida rápida, aunque solo me tomara un burrito de alubias sin crema agria”, me dijo. “No podía impedir que le gente acudiera a esos sitios, pero sí podía intentar que fuera más razonable con lo que pedía. No puedes cambiar de arriba abajo lo hábitos de la gente”.

En enero de 2012, la ciudad logró perder los 450.000 kilos propuestos por el alcalde: las 47.000 personas que se habían apuntado al reto perdieron una media de 9 kilos cada una. Un logro admirable en una campaña que demostraba su inteligencia para movilizar a la gente. Pero a pesar de toda la publicidad, la ambición de Cornett iba mucho más allá de esa hazaña: ahora quería rehacer su metrópolis, remodelarla para la gente y no para los coches. O, como él dice, “devolver la comunidad a la comunidad”. Y aunque ahora se le vea como un visionario urbano, no tiene problema en admitir que al principio no había ningún ‘gran plan’.

Oklahoma City no ha dejado de expandirse desde que se fundó por medio de un “acaparamiento de tierras” en 1889, cuando miles de colonos salieron a la carrera para marcar su territorio. Como la mayoría de las ciudades de Estados Unidos, está atravesada por el estruendo de autopistas de varios carriles y diseñada para los coches. Apenas se tuvo en cuenta ni a los peatones ni a los ciclistas, y había pocas aceras y ningún carril bici. Cuando Cornett inició el primero de sus cuatro mandatos –todo un récord- como alcalde en 2004, la ciudad estaba todavía reponiéndose del colapso financiero de los años 80. Tuvo la suerte de heredar el legado de un predecesor que ya había comprendido la necesidad de crear un entorno más agradable para vivir, un lugar que atrajera a las familias y a los trabajadores, para lo cual  había construido un nuevo canal y recintos deportivos.

Lo que le animó a actuar fue, en cierto modo, otra de esas listas que tanto gustan a las revistas, donde su ciudad natal resultaba ser la peor de todo el país para caminar. Cornett se puso en contacto con un experto en planificación llamado Jeff Speck, que llevó a cabo un estudio de la ciudad donde se concluía que tenía el doble de las carreteras necesarias. La consecuencia fue el desmantelamiento de su sistema de carriles de sentido único, que fomentaba la conducción rápida, y la puesta en marcha de un proyecto para instalar cientos de kilómetros de aceras, parques, árboles, carriles bici, complejos deportivos y aparcamientos en la vía pública con el fin de crear una ‘barrera de acero’ entre el ruido de las autopistas y los transeúntes.

La escala impresiona. El corazón de la ciudad se está hoy reconstruyendo, mientras lo siguiente va a ser la creación de un parque central de 30 hectáreas, pues, como demuestran varios estudios, la gente hace más ejercicio si cerca hay zonas verdes. “La mala salud americana es un problema de diseño urbano”, sostiene Speck, autor de un libro llamado Walkable City (Ciudad “caminable”). “El descuido en ese aspecto ha sido como un gran agujero negro. Los datos demuestran que la salud física y la obesidad dependen mucho más del ejercicio que de la dieta. Pero lo que hace de Oklahoma un caso excepcional es su disposición a invertir de un modo desinteresado, y por eso está en boca de todos”.

Cornett calcula que unos 3.000 millones de dólares proceden de fondos públicos, y que el sector privado lleva las riendas del renacimiento de la ciudad con una inversión cinco veces mayor. Había, por ejemplo, un solo hotel, y casi en las últimas, en el centro al comienzo del nuevo siglo: hoy hay quince, y no es fácil encontrar habitación sin reserva. Lo más increíble es que los habitantes votaron el pago de esta remodelación a través de una subida de un 1% del IVA, lo que supone un ingreso de 100 millones de dólares anuales. Otros fondos se deben a un acuerdo con las tabacaleras y al aumento de los ingresos procedentes de los impuestos sobre el patrimonio, ya que mucha gente y muchas empresas han vuelto a la ciudad. Oklahoma City tiene ahora mismo una de las tasas de desempleo más bajas del país, lo que desmiente todos los tópicos rancios de Las uvas de la ira.

La mayor sorpresa de este cambio de imagen se encuentra a solo unos minutos de Bricktown, el distrito de ocio de la ciudad, donde se ha construido, en el corazón del Medio Oeste, una de las mejores instalaciones de remo del mundo. Esta es una ciudad de la que incluso el jefe de gabinete del alcalde dice que era un sitio “horrible” en su infancia. Pero lo que en su día fue un cauce seco entre zanjas ruinosas que era mejor evitar por la noche, hoy es un brazo de agua de 5 kilómetros, bordeado de un paisaje  frondoso, embarcaderos de aspecto futurista, carriles bici y reflectores.

Según Shaun Caven, un escocés de 47 años que capitaneó el equipo de Gran Bretaña ganador de la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de 2008 antes de afincarse en Oklahoma City, donde dirige el embarcadero, estas serán las mejores instalaciones del mundo cuando se termine su circuito de aguas rápidas, cuyo coste es de 45 millones de dólares. Hay incluso un espacio para entrenar en altitud en uno de esos embarcaderos de nueva tecnología. “La gente creía que estaba loco cuando me trasladé aquí. Me decían que no había agua, porque la sensación es la de un paisaje árido”, dice Caven. “Pero me gustó el que no hubiera tradición, y tambén la oportunidad de empezar algo de cero”.

El río no es en absoluto patrimonio de los ricos: gente con sus canoas y grupos escolares con sus barcos dragón comparten el agua con los equipos olímpicos americanos que entrenan bajo el sol abrasador. Se está haciendo un gran esfuerzo para atraer a personas de todos los estratos sociales: 50 empresas se han unido a una liga de remo corporativa, mientras que ocho institutos locales tienen sus propias embarcaciones. Entre los que allí conocí estaba Bob Checorski, un hombre de 76 años que sudaba a mares tras haber remado nada menos que 11.000 metros, y que me dijo que había empezado seis años antes tras perder su abono gratuito para el gimnasio del trabajo. “Lo hago más para relajarme que por competir, aunque gané una medalla de plata en una carrera por parejas al poco de apuntarme, con un tipo que se había sometido a una operación a corazón abierto”, me dijo. “Ahora simplemente vengo y me divierto”.

Pero las instalaciones deportivas de lujo, los bonitos parques y las agradables aceras tienen un alcance limitado en la lucha con la obesidad rampante. Mucha gente necesita estímulos, ayuda e incluso un empujón para cambiar un estilo de vida que puede ser fatal. Y Oklahoma tiene algunas de las tasas de mortalidad más altas de Estados Unidos. Así que hace seis años la ciudad empezó a analizar todos los datos disponibles para encontrar sus códigos postales menos saludables, y descubrió que en algunas zonas desfavorecidas el riesgo de morir de un derrame o de una enfermedad cardiovascular es cinco veces mayor que en las zonas más acomodadas. De modo que se reorientó la inversión hacia las zonas más necesitadas.

“La obesidad está detrás de casi todas las enfermedades crónicas que padecemos en Oklahoma”, dice Alicia Meadows, directora de planificación y desarrollo en el Departamento de Salud de Oklahoma City-County. “Creemos que destinando los recursos necesarios a las áreas con mayores desigualdades en el reparto de la riqueza es como se puede ayudar más”. Tienen un equipo de ocho miembros que acuden a mercados y eventos deportivos, y que incluso van casa por casa en aquellas zonas donde los datos señalan que la gente está más necesitada de ayuda. “Dejamos claro que no queremos ver sus papeles. Ya sabemos que muchos no tienen documentación. Pero su salud influye en la salud de la ciudad”.

Estos funcionarios proceden de las mismas comunidades que quieren cambiar. Uno de ellos, una madre de dos niños con un pasado de pobreza en México, me dijo que antes no sabía nada de nutrición. Ahora ha perdido 30 kilos y se ha apuntado a kickboxing. Estuve observando a Dontae Sewell, otro converso, dirigir una clase de ‘Bienestar Total’ en una biblioteca, riéndose de la época en la que zampaba hamburguesas en las barbacoas al tiempo que iba explicando el concepto de comida saludable. “Si tus amigos te quieren, van a seguir visitándote aunque les pongas solo verdura”, me dijo.

Era una clase alegre, con muchas bromas y aquí y allí algún sermón y algún consejo sobre cuándo, qué y dónde comer. Los alumnos, veintidós mujeres y un hombre, tenían casi todos sobrepeso, y alguno estaba claramente obeso. Entre todos habían perdido 90 kilos en cinco semanas. “Queremos conocer a nuestros nietos”, me dijo más tarde una madre de mediana edad. Sewell, con una gruesa cruz de plata al cuello, preguntó a sus alumnos cuántos de ellos comían en sus mesas. Solo cuatro levantaron la mano. Luego preguntó cuántos sitios de comida rápida se encontraban en el camino del trabajo a casa. “Unos veinte”, le contestó una mujer. “Demasiados”, dijo otra, riéndose. “No seáis muy duros con vosotros”, les dijo Sewell. “Se trata solo de pequeños cambios y de crear nuevos hábitos”. Después me confesó que a la larga solo un tercio de ellos se mantenían fieles a su nuevo estilo de vida.

La ciudad ha edificado también ‘Campus de Bienestar’ en su zonas más deprimidas, el primero en una zona de mayoría afroamericana de bajos ingresos, al noreste de la metrópolis. El flamante edificio –equipado con clínicas, salas de reuniones y cocinas para hacer demostraciones- se asienta en una zona verde salpicada de carriles bici y senderos. Los pacientes de esta asociación a la vez privada y pública consultan a expertos de todo tipo sobre cuestiones que van desde la nutrición hasta la violencia doméstica, y se llevan a casa prescripciones para comida y muy pronto también para zapatillas de correr y camisetas. El equipo de fútbol local está construyendo su campo de entrenamiento junto al campus para animar a la gente a practicar deporte.

No hay duda de que Oklahoma City y su alcalde merecen un reconocimiento por su lucha contra la obesidad, una inspiración para un país tan dependiente de los automóviles,  en el que dos tercios de la población adulta tiene problemas de sobrepeso. En el peor de los casos han hecho de la ciudad un sitio más agradable para vivir, algo muy importante teniendo en cuenta la lucha de unas urbes con otras por atraer jóvenes profesionales y crear oportunidades de trabajo. Pero la cuestión es si esfuerzos tan audaces y de tanto alcance como este pueden tener un impacto real en un problema de salud formidable, que mata, innecesariamente, a tanta gente en el mundo. Ahí está el artículo publicado en Lancet que analizaba tres décadas de obesidad mundial y cuya conclusión era que ninguno de los 188 países estudiados había logrado revertir una situación que empeora con cada día que pasa.

Hay algunas buenas señales, aunque Cornett no se hace ilusiones. “Lo único que digo es que creo que vamos en la dirección correcta”. Es escéptico sobre los datos de obesidad, pero los indicadores de salud parecen darle la razón. En las zonas con ingresos más bajos y los índices de diabetes y de problemas de presión sanguínea más altos y más funestos, han logrado reducir algunos indicadores clave entre un 2 y un 10% en los últimos cinco años. Aunque los hombres de Oklahoma viven casi seis años menos que la media nacional, la ciudad ha experimentado un descenso del 3% en la tasa de mortalidad. Y, sin embargo, a pesar de que el ritmo es ahora más bajo –de un 6% a un 1% anual-, la obesidad, tristemente, sigue creciendo.

No es extraño que muchos expertos comparen esta batalla con el movimiento antitabaco, que necesitó de muchas años de activismo, educación y regulaciones para cambiar un comportamiento arraigado en la sociedad. Lo tuve muy claro la noche antes de dejar Oklahoma City, mientras comía en un restaurante recomendado por la oficina de Cornett. Después de un magnífico plato de pasta, me ofrecieron el postre y elegí “helado de nuez tostada bañado en crema de chocolate”. El camarero me dijo que era una buena elección y me preguntó si lo quería en tamaño “béisbol, softball o voleibol”. Pedí el más pequeño: estaba delicioso y llenaba mucho. ¿Un restaurante elegante ofreciendo una bola de helado de “tamaño voleibol”? Como bien dice Cornett, no es nada fácil cambiar las costumbres en la lucha contra la obesidad.

Este artículo apareció primero en Mosaic y se publica aquí gracias a una licencia Creative Commons.

 

Excesos de Navidad y Año Nuevo “les pegan” más a los hombres

diciembre 21, 2015

COMO RECUPERARSE A PARTIR DEL 7 DE ENERO
Se estima que aumentan, en promedio, un kilo más que las mujeres. En nuestro país, ese indicador está por encima del promedio de América Latina. Para el Instituto Médico Europeo de la Obesidad ponerse en forma tras las fiestas demanda solo un mes, siguiendo un régimen adelgazante y depurativo

Revista Domingo
20 de Diciembre de 2015 | 00:20 | Publicado en Edición Impresa
Los excesos navideños les pegan más a los hombresEs sabido que durante las fiestas de fin de año los excesos en las comidas son moneda corriente. Ahora un estudio realizado por científicos europeos indica que los hombres aumentan más de peso que las mujeres durante esta etapa del año. Y que el promedio de kilos de más que dejan las fiestas es superior para los Argentinos que para la mayor parte de los países de América Latina.

Los científicos que elaboraron el trabajo tienen. no obstante, una buena noticia: y es que, empleando una dieta equilibrada después del 7 de enero, alcanza apenas un mes para recuperar el peso previo a las fiestas.

Para reducir peso el experto sugiere alternar ‘días depurativos’, que son calóricamente muy restrictivos y priorizan alimentos que propician la detoxificación; ‘días de régimen’, que son un plan de alimentación equilibrado, saciante y apetitoso; y ‘días sociales’ que buscan compaginar la alimentación con la vida social durante el fin de semana.

Los especialistas del Instituto Médico Europeo de la Obesidad indican que, en promedio, los hombres argentinos, como los españoles, aumentan entre 3 y 4 kilos durante las fiestas como consecuencia de una mayor ingesta de alcohol y dulces y la tendencia a comer las mismas comidas típicas de las fiestas otros días que rodean al 24,25 y 31 de diciembre y al 1 y 6 de enero.

Mientras tanto, las mujeres argentinas aumentan entre 2 y 3 kilos en promedio, lo mismo que los varones de países como Chile, Perú, Ecuador o Brasil. En tanto, en Estados Unidos, se espera que los hombres aumenten un promedio de dos kilos y las mujeres, uno.

CAUSAS

“Las principales causas son el consumo excesivo de alcohol y dulces y la tendencia a comer durante las jornadas que rodean a los días de celebración de forma similar al 24, 25 y 31 de diciembre y el 6 de enero”, según Rubén Bravo, naturópata y experto en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Según esta entidad (https://www.imeoobesidad.com/), se espera que los excesos navideños afecten en mayor parte a los hombres, que este año subirán entre 3 y 4 kilogramos (kg) de media, mientras que las mujeres aumentarán entre 2 y 3 kilos.

“Si extrapolamos y combinamos estos datos con los calendarios del 1 de diciembre hasta el 6 de enero de diferentes países, nuestras estimaciones nos arrojan que en España, Argentina y Alemania los hombres se acercarán más al aumento de 4 kg. y las mujeres a los 3 kg. de media”, señala Bravo.

Añade que “en los casos de Brasil, Perú, Venezuela, Colombia, Chile y México, las medias de aumento de peso rondarán probablemente en unos 3 kilos para los hombres y 2 para las mujeres; mientras que en Estados Unidos y Canadá los hombres tenderán a engordar 2 kg. y las mujeres un kilo.”

Bravo traslada algunos consejos prácticos para adelgazar a partir del 7 de enero:

1.- Realice cinco comidas al día, donde todas incluyan un alimento rico en grasas saludables (frutos secos, aceite de oliva, pescados grasos), una proteína de alta biodisponibilidad (huevo entero, leche de vaca, pescado, carne de ternera, pollo, arroz) y un hidrato de carbono basado en frutas o verduras de bajo índice glucémico (cerezas, uvas, ciruelas, pomelo, ciruelas, manzana; brócoli, repollo, lechuga, cebolla, tomates, berenjenas ) o bien cereales integrales.

2.- Incluya en todas las cenas 28 gramos de chocolate negro, y una copa de vino tinto.

3.- Distribuya los alimentos a lo largo del día para que se ajusten a nuestras necesidades bioquímicas y biorritmo humano: alimentos con más carga glucémica (carbohidratos que aportan más cantidad de energía en forma de glucosa) en el primer tramo del ciclo (de 6:00h a 18:00h), y alimentos más estructurales (lácteos, carnes, pescados, huevos y marisco) en el segundo tramo del ciclo (de 18:00h a 6:00h).

  1. Beba agua de forma abundante. Al menos dos litros diarios.

Para adelgazar los kilos sumados en Navidad, Bravo recomienda realizar cinco comidas al día, donde todas incluyan un alimento rico en grasas saludables, una proteína de alta calidad y un hidrato de carbono basado en frutas o verduras o bien cereales integrales, e incluir en algunas comidas el chocolate negro y una copa de vino tinto.

5.- Evite estos alimentos: dulces, bebidas espirituosas y mantecas, frutas excesivamente dulces, café común, fritos o rebozados, productos elaborados con harinas y cereales refinados, quesos y embutidos grasos, pasta y papas.

Como sexto consejo, Rubén Bravo propone una sugerencia dietética llevadera y compatible con la vida laboral y social, basada en la ‘Dieta de los Días Alternos’, un plan de cuatro meses y tres fases, que combina de forma alterna tres tipos de días: depurativos, de régimen y sociales.

En tal sentido, Bravo sugiere alternar tras las fiestas días depurativos, con días de régimen entre semana, y realizar dos días sociables en el fin de semana, lo “que nos permitirá seguir con nuestra vida normal, sin saltarnos la dieta”.

¿Es sano saber al detalle las calorías de un menú?

enero 16, 2015

La FDA americana ha dado de plazo un año a los restaurantes, entre otros locales de hostelería, para informar en sus menús sobre el contenido calórico de cada plato. En España, expertos discrepan sobre esta medida. De una parte está la opinión del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, que la valora positivamente. De otra, la responsable de la Unidad de trastornos alimentaria del Clínico de Madrid, que ve un posible riesgo de obsesión en forma de recuento.

Correo Farmacéutico, por Ana Callejo Mora
Saber cuantas calorías tiene cada menú nos ayuda a elegir bienLa agencia reguladora de medicamentos y alimentos (FDA, en inglés) de Estados Unidos presentó a finales de noviembre del pasado año dos regulaciones que exigen incluir información sobre las calorías en los menús y tableros de menús en cadenas de restaurantes, establecimientos de venta de alimentos y máquinas expendedoras con 20 o más ubicaciones . El objetivo es ofrecer a los consumidores mayor información nutricional acerca de los alimentos que consumen fuera de casa. Estas regulaciones, exigencia de la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio y Protección del Paciente de 2010, piden  a los establecimientos contemplados (ver cuadro) proporcionar, a solicitud del consumidor y según se indique en los menús y los tableros de menús, información nutricional adicional por escrito sobre el número total de calorías y el número de calorías derivadas de la grasa, así como el contenido total de grasa, el de grasa saturada y el de grasa trans, y el contenido de colesterol, sodio, carbohidratos totales, azúcares, fibra y proteína.

Los restaurantes y otros establecimientos similares de venta de alimentos tendrán un año para cumplir con los requisitos de etiquetado, mientras que para los administradores de máquinas expendedoras el plazo será de dos años.

A Rubén Bravo, especialista en Nutrición y Gastronomía y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), le parece una iniciativa muy positiva, pues, “por un lado, el consumidor estará mucho más informado y podrá tomar decisiones más acertadas sobre los alimentos que come fuera de casa, y, por otro, presiona a la industria alimentaria para competir no sólo en precios y sabores, sino también para proporcionar alimentos más saludables e hipocalóricos”.

La pregunta es obligada: ¿tendría sentido una medida de este tipo en España? Según el portavoz del IMEO, “se debería implantar tanto aquí como en el resto de países que configuran el top 30 de los que tienen mayores tasas de obesidad mundial (lista encabezada por Estados Unidos, según un informe de 2012 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico). Ayudaría de forma muy favorable a reducir los niveles de obesidad, sobrepeso, diabetes, hipercolesterolemia e hipertensión, mejorando de esta manera la salud de las diferentes franjas poblacionales”.

Sin embargo, Bravo reconoce que, para que la medida se hiciera efectiva en España, “muy posiblemente tendría que comenzar como una iniciativa propuesta en la Unión Europea y sus estamentos pertinentes”.

Esta regulación traerá más efectos positivos que negativos para el consumidor, afirma el especialista en Nutrición, aunque “es posible que en casos muy concretos y escasos pudiera acentuar un comportamiento obsesivo compulsivo incorporado en trastornos de alimentación, como la bulimia, el comedor nocturno o el compulsivo”.

EL ‘PESO’ DEL RECUENTO
Marina Díaz-Marsá, responsable de la Unidad de trastornos de la conducta alimentaria del Hospital Clínico San Carlos, de Madrid, es más crítica con la decisión de la FDA: “Poner esta información tan a mano me parece negativo porque puede llevar a personas vulnerables, o incluso a la población general, a obsesionarse por contar las calorías”. Lo que plantea la especialista es “que pusiera un mensaje más global como alimento recomendable o plato saludable”, algo que ya incluyen algunas cartas de restaurantes españoles. “Las anoréxicas restrictivas cuentan las calorías a lo largo del día para limitarse la ingesta. Las bulímicas, a pesar de hacer recuento, tienden a descontrolarse, cosa que no ocurre en las anoréxicas nerviosas”, puntualiza Díaz-Marsá.

Sobre la importancia del recuento de calorías en la prevención del exceso de peso, Bravo comenta que el total de calorías ingeridas al día o la semana es el primer paso para controlar y planificar un planteamiento tanto de pérdida de peso como de mantenimiento del mismo. “Aun así, cada persona trae asociado un metabolismo determinado y unas características individuales que nos indicarán, previos estudios concretos, las claves determinadas en su prevención contra el exceso de peso. En nutrición no todo son kilocalorías, pues depende de qué alimentos aporten esa energía y cuándo consumamos dichos alimentos. No obstante, las calorías sí son la base para comenzar a estructurar una forma de alimentación determinada”.

Lo que exige la FDA

Resumen general de los requisitos de etiquetado de la FDA para los restaurantes, establecimientos similares de venta de alimentos y máquinas expendedoras.

¿Qué cubre?

  • Los restaurantes y los locales de comida rápida, las panaderías, los cafés, y las comidas “estilo restaurante” que venden ciertos supermercados y tiendas de autoservicio.
  • Las comidas para llevar y de entrega a domicilio, como las pizzas.
  • Las comidas que se compran desde una ventanilla de servicio para automóviles.
  • Los alimentos que uno mismo se sirve en una barra de ensalada o de comida caliente.
  • Las bebidas alcohólicas, tales como los cócteles, cuando se incluyen en el menú.
  • Las comidas que se venden en centros de entretenimiento, como son las salas de cine.
  • La regulación es para las máquinas expendedoras y sólo afectan a los que administren 20 máquinas o más.

¿Qué no cubre?

  • Los alimentos que se venden en las barras de viandas frías y que normalmente están destinados para el consumo de más de una persona.
  • Las botellas de licor que se exhiben detrás de una barra.
  • Los alimentos que se encuentran en vehículos de transporte, tales como cocinas móviles, aviones y trenes.
  • Las comidas que aparecen en el menú de escuelas primarias, secundarias y preparatorias que formen parte de los programas de alimentación escolar del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (aunque sí contempla las máquinas expendedoras disponibles en los lugares citados).

(Fuente: FDA)

Desciende un 24% en Estados Unidos la adquisición de tartas, pasteles y donuts

Al observar el comportamiento de los estadounidenses en el supermercado ya se atisba un cambio -a mejor- en su alimentación. Un estudio publicado en el último número del Journal of the Academy of Nutrition and Dietetics concluye que, dentro de las compras globales de los consumidores de Estados Unidos, en los últimos siete años ha descendido un 24 por ciento la adquisición de postres listos para tomar, como las tartas, galletas, pasteles y donuts.

Los investigadores, coordinados por Kevin C. Mathias, del Departamento de Nutrición de la Universidad de Carolina del Norte,  midieron, en el periodo comprendido entre 2005 y 2012, si las compras de los citados productos habían crecido o disminuido.

Según los autores de esta investigación, el desarrollo de nuevos sistemas de etiquetado en la parte frontal de los envases, que conduce al consumidor hacia productos con menor contenido en calorías, azúcar y grasas saturadas, supone una oportunidad para ayudar a los consumidores a mejorar su ingesta alimenticia.

Otro de los descubrimientos de este análisis es que entre 2005 y 2012 se ha producido un pequeño cambio en el contenido nutricional de estos postres industriales.

En 5 ideas

1. Nuevo reglamento

La FDA americana presentó a finales de noviembre de 2014 dos regulaciones que exigen incluir información sobre calorías en los menús de los restaurantes y las máquinas expendedoras.

2. Cambio en estados unidos

En Estados Unidos se está empezando a ver un cambio nutricional. Un estudio de la Universidad de Carolina del Norte concluye que las compras de postres industriales han bajado.

3. Problema en anorexia

Las anoréxicas restrictivas cuentan durante el día el número de calorías que ingieren. Las bulímicas hacen recuento calórico pero tienden a descontrolarse.

4. Bajar de peso

El total de calorías ingeridas a lo largo del día o de la semana es el primer paso para controlar y planificar una dieta para la pérdida de peso o para el mantenimiento de éste.

5. No todo son kilocalorías

En nutrición no todo son las kilocalorías que se ingieren, ya que depende de qué alimentos son los que aportan esa energía y en qué momento se consuman esos alimentos.

ESTADÍSTICAS DE OBESIDAD 2014

noviembre 11, 2014

Como cada año, con el motivo del Día Mundial de la Obesidad que se celebra el 12 de noviembre, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) hace un repaso y resumen de las estadísticas más relevantes de obesidad difundidas en el transcurso del año pasado por los organismos más reconocidos a nivel mundial en términos de salud: la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la

estadisticas obesidad IMEOOrganización de Naciones Unidas sobre la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Centro Nacional para Estadísticas de Salud de EEUU (NCHS), el Centro de Información de Atención Social de Gran Bretaña (HSCIC), el Instituto Nacional de Estadísticas de España (INE) y el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

A continuación, ponemos a la disposición de los Medios este breve recopilatorio que muestra la evolución de la obesidad en España y en otros países del mundo, donde el preocupante aumento dispara el alarma social.

Estadísticas comparativas: obesidad en España y el mundo

  • De cada 100 adultos en España de 18 y más años, el 17 padecen obesidad y 37 presentan sobrepeso. La obesidad ha aumentado del 7,4% al 17,0% en los últimos 25 años. De cada 10 niños y adolescentes de dos a 17 años, dos tienen sobrepeso y uno obesidad. El 41,3% de la población se declara sedentaria, algo menos de la mitad de las mujeres (46,6%) y más de un tercio de los hombres (35,9%). Encuesta Nacional de Salud 2011-12 del INE del marzo del 2013
  • Países de nuestro entorno más cercano, como Italia (10%), Austria (12,4%), Francia (12,9%) o Alemania (14,17%) tienen índices de obesidad adulta más bajos que España (16,6%), mientras que países como Grecia (17,3%), Australia (21,3%) o Estados Unidos (28,5%) tienen porcentajes de obesidad adulta superiores. Los índices de obesidad más bajos están registradas en Corea (2,1%) y Suiza (8,1%). Datos OCDE, mayo 2014

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  • En los países desarrollados los hombres son más propensos que las mujeres a reportar niveles de obesidad según las tasas auto reportadas de una treintena de países miembros de la OCDE, siendo excepción Austria, Bélgica, Chile, Eslovaquia y Francia. En los países con ingresos bajos y medios, son ellas las más perjudicadas[1]Tasas de obesidad auto reportada (2012 o último) de la OCDE[2]. Para consultar toda la información disponible, haga clic aquí

Los hombres son más propensos a la obesidad, según datos de la OCDE 2012

  • Gran Bretaña es el país con más obesos en Europa según la Academia Real de Medicina. El 67% de los hombres y el 58% de las mujeres tiene sobrepeso u obesidad en el país. Según las estadísticas de Health and Social Care Information Centre, publicadas en febrero 2014, Gran Bretaña mostró un aumento gradual del número de personas con obesidad durante las últimas dos décadas. Para este período ascendieron los casos registrados de obesidad, del 13,2% en 1993 al 24,4% en 2012 para los hombres y del 16,4% al 25,1% para las mujeres. El número de personas con sobrepeso y también obesidad aumentó del 57,6% al 66,6% en hombres y del 48,6% al 57,2% en mujeres entre 1993 y el 2012. En este período también aumentó la proporción de adultos con una circunferencia de cintura elevada, del 23% al 39% (del 20% al 34% entre los hombres y de 26% a 45% entre las mujeres).
    Durante el período 2002/03 al 2012/13 y casi todos los años, el número de mujeres ingresadas al hospital con diagnóstico de obesidad doblaba éste de los hombres, (véase gráfico). En 2012/13 había 8.007 admisiones femeninas y 2.950 admisiones masculinas, y esta diferencia entre ambos sexos ha sido coherente desde el año 2006/07 donde había 2.807 admisiones de mujeres con obesidad y 1.047 admisiones de hombres obesos.

Casos diagnosticados de obesidad en Gran Bretaña entre 2002/03 y 2012/13, por sexo

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Durante 2012-2013 las admisiones con diagnóstico primario de obesidad en Gran Bretaña cayeron en cada grupo de edad, excepto para aquellos menores de 16 años (556 en 2012-13 de 495 en 2011-12, un aumento del 12,3 por ciento) y los mayores de 64 años y más (594 012-13 de 562 en 2011-12, un incremento de 5,7 por ciento).

Este mapa de Gran Bretaña muestra el número de recetas dispensadas por el tratamiento de obesidad por cada 100.000 habitantes en los centros de atención primaria. Según los datos, es en el sur donde hay menor número de elementos prescritos.

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  • Latinoamérica, Oriente Medio y África del Norte ya presentan niveles de obesidad similares a los que tenemos en Europa: sobre un 58% de la población. En China, entre 1980 y 2008 se dobló el número de personas con sobrepeso y obesidad. The Overseas Development Institute (ODI)

obesidad en Europa

  • España destina el 7% del gasto sanitario anual al tratamiento del sobrepeso y la obesidad, alrededor de000 millones de euros al año. La sanidad británica destina para el mismo fin unos 7.130 millones de euros anuales. Datos de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) del 2012, que pueden ser tomadas como referencia, ya que el presupuesto anual desde entonces a penas varía.

Estadísticas de obesidad de Estados Unidos y México

  • La obesidad en Estados Unidos está detrás del 18 por ciento de las muertes de la población adulta de entre 40 y 85 años. Estudio de la Fundación Robert Wood Johnson, 2013
  • Al menos una de cada cinco personas es obesa en Estados Unidos. Los estados del sur y el oeste medio tienen una más alta tasa de obesidad ya que va desde el 30 al 35% de la población. Las subidas más significativas de la obesidad se dieron en Alaska, Delaware, Idaho, New Jersey, Tennessee y Wyoming. Estudios de Trus for American’s Health y el CDC estadounidenses, 2014
  • En EE UU cerca de 78 millones de personas padecen de obesidad: 50 millones de blancos; 14,4 millones de hispanos; 12,2 millones de afroamericanos y 1,2 millones de asiáticos. Centers for Disease Control and Prevention (CDC)
  • The prevalence of obesity in women aged 65–74 was higher than in women aged 75 and over in all racial and ethnic groups except non-Hispanic black women, where approximately one in two were obese among both age groupsEn la última década, el número de niños obesos entre los dos y los cinco años ha descendido un 43% en Estados Unidos y ha pasado del 14% en el curso 2003- 2004 a un 8% en el 2011-2012. Según los datos actuales, el 18% de los niños entre seis y 11 años son obesos; el 20,5% de los de entre 12 y 19 años también padecen la enfermedad, y la incidencia entre las mujeres de más de 60 años ha crecido en este lapso de tiempo del 31% al 35,4%. CDC
  • En 2050 se espera que el número de adultos estadounidenses mayores de 65 años fuese más del doble, aumentando de 40,2 millones a 88,5 millones. Tanto el envejecimiento, como la obesidad —actualmente uno de cada 3 estadounidenses mayores de 65 años la tienen—contribuirán a un mayor uso de los servicios de salud y también al gasto. NCHS Data Brief, Number 106, September 2012 Número 106, septiembre 2012
  • Casi el 70% de adultos padecen sobrepeso en México, una proporción mayor que en cualquier otro país de la OCDE. Alrededor del 32% de los adultos son obesos, la segunda tasa más alta de la OCDE, por detrás de Estados Unidos (36.5%). Obesity Update 2014 MEXICO, OECD

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‘Negro pronóstico’ para las próximas décadas a nivel mundial

  • 100 millones de personas en el mundo sufren obesidad o sobrepeso, según la investigación más completa que se ha realizado hasta la fecha que ha utilizado datos de 188 naciones durante 33 años: entre 1980 y 2013. Se concluyó que, si en 1980 había 857 millones de personas con este tipo de problemas, en 2013 la cifra ya sumaba 2.100 millones de personas. El número de niños o adolescentes obesos o con sobrepeso a nivel global aumentó un 50%. Más del 50% de los 671 millones de obesos del mundo viven en sólo 10 países: Estados Unidos, China, India, Rusia, Brasil, México, Egipto, Alemania, Pakistán e Indonesia. Instituto de Mediciones Sanitarias (IHME, en inglés) de la Universidad de Washington
  • El sobrepeso y la obesidad son el sexto factor principal de riesgo de defunción en el mundo. Cada año fallecen unos 3,4 millones de personas adultas como consecuencia del sobrepeso o la obesidad. Además, el 44% de la carga de diabetes, el 23% de la carga de cardiopatías isquémicas y entre el 7% y el 41% de la carga de algunos cánceres son atribuibles al sobrepeso y la obesidad. OMS, mayo 2014
  • La OMS prevé que 7 millones de personas perderán la vida a causa de enfermedades no transmisibles en 2030, debido a factores de riesgo comportamentales y físicos como el sedentarismo, el sobrepeso y la obesidad. Estadísticas Sanitarias Mundiales 2012 de la OMS
  • Las personas severamente obesas mueren 8 a 10 años antes que las de peso normal, al igual que los fumadores. Cada 15 kg extras aumentan el riesgo de muerte temprana aproximadamente 30%. OCDE
  • Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en el mundo. En 2008 murieron por esta causa 17,3 millones de personas, lo cual representa un 30% de todas las muertes registradas. Se calcula que en 2030 morirán cerca de 23,3 millones de personas por ECV. La mayoría de estas defunciones se puede prevenir actuando sobre los factores de riesgo, entre ellos las dietas malsanas, la obesidad, la inactividad física y el aumento de los lípidos. Informe de la OMS del marzo del 2013
  • Más de una tercera parte de las personas mayores de 65 años en EEUU eran obesos en 2007-2010. Se estima que en 2050 el número de estadounidenses mayores de 65 años sería más del doble, aumentando de 40,2 millones a 88,5 millones. Encuesta NHANES de NCHS
  • Una de cada dos personas tiene sobrepeso u obesidad en más de la mitad de los países de la OCDE. Sare projected to increase further and in some countries two out of three people will be obesee prevé que esta tendencia siga en aumento y en algunos países dos de cada tres personas tendrían obesidad within ten years.dentro de diez años. “Obesity: update 2012” de la OCDE1
  • En 2012, más de 44 millones de niños menores de cinco años de edad tenían sobrepeso (6,7%). Diez millones de esos niños vivían en la Región de África de la OMS, donde los niveles de obesidad infantil han aumentado rápidamente. En los países en desarrollo con economías emergentes (clasificados por el Banco Mundial en países de ingresos bajos y medianos) el incremento porcentual del sobrepeso y la obesidad en los niños ha sido un 30% superior al de los países desarrollados. Estadísticas Sanitarias de la OMS, mayo 2014


Para datos estadísticos de períodos anteriores, consultar apartado Estadísticas del Blog Corporativo del IMEO:

2013 https://stopalaobesidad.com/2013/11/11/12-de-noviembre-dia-mundial-de-la-obesidad/
2012  https://stopalaobesidad.com/2012/11/08/estaditicas-de-obesidad-2012/
2011 https://stopalaobesidad.com/2011/12/07/resumen-de-estadisticas-de-obesidad-2011/
2010 https://stopalaobesidad.com/2010/11/15/la-obesidad-en-espana-y-en-el-mundo/
https://stopalaobesidad.com/2010/11/18/la-obesidad-afecta-cada-ano-400-mil-ninos-mas-en-la-ue/
2009 https://stopalaobesidad.com/2012/10/27/estadisticas-obesidad-2009/

 

[1] Estudio global publicado en la revista The Lancet.

[2] Organización de cooperación internacional con 34 estados miembros. Fundada en 1960 con el objetivo de maximizar su crecimiento económico, intercambiando información y políticas de desarrollo. Agrupa los países que proporcionan el 70% del mercado mundial y representan el 80% del PNB mundial.

 

 

Los españoles son los europeos que hacen más deporte al mes

julio 4, 2014

Estos datos son el resultado de una encuentra realizada a 8.000 personas en Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Suecia, Italia, España y Holanda.
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los españoles son los europeos que más deporte hacenEl número de personas que tiene como objetivo hacer más ejercicio es bastante mayor que el número de personas que lo hace realmente. Según una encuesta global realizada por TomTom, aunque el 72% se ponen metas relacionadas con el deporte, sólo el 4% las alcanza normalmente. También hay un nada despreciable 29% que asegura que cumple sus objetivos ‘la mayor parte del tiempo’, frente a un 5% que no lo logra nunca.

La encuesta sobre ejercicio y fitness ha sido realizada entre 8.000 personas de Reino Unido, Estados Unidos, Francia, España, Países Bajos, Italia, Suecia y Alemania.

Enero y septiembre, los meses más deportivos

La encuesta de muestra que un cuarto de nosotros (el 25%) hace ejercicio de dos a tres veces por semana, mientras que un 10% lo hace una vez al día al menos y un 18% no hace ejercicio jamás. Aquí los americanos son los líderes, con 135 días de ejercicio al año (la media es de 112), seguidos por los españoles con 131, los primeros del ránking en Europa. Los holandeses, por su  parte, son los últimos de la tabla con sólo 93 días al año.

A pesar de que nos acordamos de practicar deporte durante todo el año, los meses más populares suelen ser enero y septiembre, además de la famosa ‘operación bikini’ de la primavera. Según explica Corinne Vigreux, Managing Director Consumer de TomTom, “sabemos que a principios de año la gente está llena de buenos propósitos y se plantea metas personales como practicar más deporte. Tener la información adecuada para ello les ayuda a estar motivados y a alcanzar esas metas”.

Y efectivamente, según la encuesta, estamos llenos de buenos propósitos: el 44% de los españoles asegura que incrementará algo o mucho su actividad física en los próximos 12 meses, aunque sólo el 29% la incrementó el año pasado. De hecho, casi la mitad (45%) mantuvo un nivel de actividad física constante en los últimos 12 meses, mientras que el 25% la redujo o no realizó ningún tipo de ejercicio en absoluto. Para este año próximo, sólo el 13% espera reducir su actividad física o no realizar ninguna.

Sentirse mejor, el principal motivo para practicar deporte

Uno de las principales conclusiones del estudio es que perder peso o sencillamente sentirse mejor son dos de los principales motivos que nos mueven a la hora de practicar más deporte. Para los españoles, estar sano es muy importante (así lo afirma el 94% de los encuestados en nuestro país), mientras que estar conforme con su aspecto físico o controlar su peso también son factores muy importantes (con el 84% y el 78% respectivamente). En general, la pérdida de peso es el principal motivador para las mujeres, un estímulo para el 41%, y en menor medida para los hombres: 28%. También el doble de mujeres (33%) se preocupa por cómo le quedan ciertas prendas en comparación con los hombres (16%).

Más concretamente, el 58% de los encuestados asegura que en los últimos 12 meses ha estado caminando lo máximo posible, con el objetivo de mantener o mejorar su salud. El 65% dice haber bebido más agua, el 53% haber mantenido una dieta equilibrada y menos de la mitad (42%) haber hecho ejercicio. Aquí encontramos ligeras diferencias entre hombres y mujeres, ya que mientras ellas cuidan más la dieta y la ingesta de líquidos, ellos ponen más hincapié en el deporte para mantenerse en forma.

“Entender el objetivo y la motivación es el primer paso para alcanzarlo, y por eso hemos lanzado nuestra nueva gama de relojes deportivos GPS, para ayudar a corredores, nadadores y ciclistas a alcanzar sus metas”, concluye Vigreux.

Promedio de días de ejercicio o práctica deportiva al año (media 112 días)

Estados Unidos   135 días

España     131

Francia     116

Suecia       115

Reino Unido   108

Alemania      101

Italia           96

Holanda     93

Nota:

La encuesta ha sido llevada a cabo por TomTom. Se entrevistó a mil personas en cada uno de los siguientes países: Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Suecia, Italia, España y Holanda, con un total de 8000 encuestados en total.

Obesidad, futbol y alimentación: los mundiales de todo lo demás

junio 12, 2014

WSJ

el mundial de futbol y la obesidadEn plena fiebre mundialista, los chicos de The Wall Street Journal decidieron hacer un ejercicio interesante para ilustrar algunos de los datos más sabidos y otros más bien desconocidos de este extraño lugar al que llamamos nuestro planeta. El ejercicio consistió en comparar a los países participantes del torneo en aspectos que van desde el peso medio de los equipos nacionales de futbol, pasando por cuestiones geográficas y sociales, hasta otros que respectan la salud, como la tasa de obesidad o el consumo de frutas y vegetales.
En el Mundial de Brasil, el país con equipo de futbol más pesado es Nigeria, con 79,6 kilos de media per cápita. México, a cambio, es el país con la selección más liviana con una media de 70,7 kilos por jugador. Sin embargo, la población de éste último resultaría semifinalista en un torneo de tasa de obesidad.
Estados Unidos tiene medalla de oro en esta disciplina, ya que el 33 % de la población americana adulta es considerada obesa.
EEUU también ganaría el primer lugar en Índice de masa corporal más alto, con 27,8 promedio del IMC por habitante. Los americanos, asimismo, son los mayores consumidores de azúcar en el mundo, con 569 kilocalorías per cápita por día y también tienen más establecimientos de McDonald’s per cápita, unos 4,48 locales por cada 100.000 personas.
El Mundial de Todo lo demásLa sorpresa en este peculiar mundial, organizado por el WSJ, ha sido Bélgica que resulta Bélgica el mayor consumidor de grasas animales, unos 432 kilocalorías per cápita por día.
Entre los países que se llevan “la palma de Oro” en términos de mayor consumo de alimentos saludables son Japón, como mayor consumidor de comida de mar (138 kilocalorías per cápita por día), Corea del Sur, como mayor consumidor de vegetales (179 kilocalorías per cápita por día) y… Ghana, como mayor consumidor de fruta (350 kilocalorías per cápita por día).
Aquí te dejamos algunas de estas comparaciones. Para conocerlas todas, visita el sitio de WSJ.

2.100 millones de personas en el mundo sufren obesidad o sobrepeso

mayo 30, 2014

El estudio, que fue realizado por la Universidad de Washington durante los últimos 33 años, señala que las cifras han aumentado a nivel global.

La tercera.com, por A. T. D. y Agencias

obesidad en el mundoUnas 2.100 millones de personas alrededor del mundo tienen problemas de sobrepeso o son obesas. Así lo indica el Instituto de Mediciones Sanitarias (IHME, en inglés) de la Universidad de Washington en la revista médica The Lancet.

La investigación es la más completa hasta la fecha de uno de los problemas de salud pública más apremiante de nuestra época, donde se usaron datos de 188 naciones durante 33 años: entre 1980 y 2013.

De acuerdo a este análisis, la obesidad ya no es un problema exclusivo de los países ricos -como lo era hasta el momento-, pues actualmente, el 62% de las personas obesas en el mundo viven en países en desarrollo.

“La obesidad es un problema que afecta a todo el mundo, independientemente de la edad o los ingresos o del país”, señala Christopher Murray, director del IHME.

EN CIFRAS
El reporte señala que si en 1980 había 857 millones de personas con este tipo de problemas, en 2013 ya suman 2.100 millones de personas.

Además, durante los 33 años del estudio, el porcentaje de personas con un índice de masa corporal (IMC) superior al 25 -el umbral del sobrepeso- ha pasado a nivel mundial del 28,8% al 36,9% en el caso de los hombres y del 29,8% al 38% en el de las mujeres.

Más del 50% de los 671 millones de obesos del mundo viven en sólo 10 países, que son: Estados Unidos, China, India, Rusia, Brasil, México, Egipto, Alemania, Pakistán e Indonesia.

Otra noticia desalentadora es que el número de niños o adolescentes obesos o con sobrepeso a nivel global, cifra que aumentó un 50%.

“Este aumento es muy preocupante… En la medida en que la obesidad infantil puede tener graves consecuencias para la salud, sobre todo en las enfermedades cardiovasculares, diabetes y numerosos cánceres”, dice Marie Ng, la investigadora que coordina el estudio.

El director del IHME, Christopher Murray, señala que en 30 años “ningún país ha logrado reducir las cifras de obesidad” y que se espera que sigan incrementándose “de forma constante, a medida que aumentan los ingresos en países de renta baja o media”.

Además, este instituto que se encarga de elaborar y evaluar mediciones de los problemas de salud más importantes del mundo, apunta que, si la obesidad y el sobrepeso no se controlan, podrían provocar un fuerte descenso de la esperanza de vida.

“Tenemos que recordar que la obesidad no es realmente un tema estético. Es un factor importante de riesgo de mortalidad”, puntualiza el profesor de salud global Ali Mokdad, otro de los investigadores.

IMC
El IMC es la relación entre el tamaño y el peso, un índice superior a 30 está considerado como una señal de obesidad en el adulto. En el caso de que el índice se sitúe entre el 25 y el 30, se considera sobrepeso.

Obeso a los 25 años, problemas de salud a los 35

mayo 7, 2014

El Impulso

ObesosSer obeso a los 25 años aumenta el riesgo de tener serios problemas de salud relacionados con el exceso de peso a los 35 años de edad. Un estudio ha visto que la obesidad en la veintena es probablemente uno de los mejores indicadores del riesgo cardiovascular y síndrome metabólico que hay. Publicado en «American Journal of Preventive Medicine», el estudio ha analizado la relación entre el índice de masa corporal (IMC) a los 25 años y el riesgo de obesidad a 10 años y cómo se relaciona con determinados parámetros asociados a la salud. Y los resultados muestran que las personas que ya eran obesas a los 25 años tenían una mayor probabilidad de seguir siéndolo de mayores. Los investigadores han analizado los datos del Estudio Nacional de Salud y Nutrición de EE.UU. 1999-2010 (NHANES ) y así han visto encontró que los hombres que eran obesos a los 25 años tenían una probabilidad de un 23.1 % de tener de obesidad clase III (que se define como un IMC superior a 40) después de los 35 años, mientras que los esta cifra era del 1,1% en aquellos peso normal esa edad. En cuanto a los mujeres, la probabilidad era de 46,9% en las mujeres obesas a las 25 años y de un 4,8% en las que no lo eran.

Reversible

Pero el estudio tiene una parte positiva, aseguran los investigadores. Un análisis de los efectos de la obesidad a largo plazo mostró que ésta es uno de los mejores indicadores del riesgo cardiovascular y metabólica. Es decir, explican, esto significa que la pérdida de peso en cualquier etapa puede ayudar a reducir el riesgo, independientemente del tiempo durante el cual una persona ha tenido sobrepeso . «Los resultados sugieren que los riesgos biológicos de la obesidad a largo plazo se deben principalmente a la probabilidad de ser obeso de adulto y no al tiempo durante el cual se ha sido obeso», explica Jennifer B. Dowd , de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (EE.UU.). Y, añade, «esta es, en cierta medida, una buena noticia ya que muestra que los jóvenes con sobrepeso y obesidad que tomen medidas para dejar de serlo pueden prevenir sus factores de riesgo biológicos». Sin embargo, el trabajo deja patente el hecho de que los obesos a los 25 años son más propensos a tener obesidad mórbida en la treintena. Y solo por ello, señalan los investigadores, son más susceptibles a complicaciones como la hipertensión, la inflamación y la diabetes. Además, reconocen los investigadores, la obesidad a largo plazo puede tener un papel en otras enfermedades crónicas. Por todo ello, asegura Anna Zajacová, de la Universidad de Wyoming (EE.UU.) la prevención de la obesidad a cualquier edad debe «ser una prioridad de salud pública y clínica».