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Alimentación y cáncer: comemos demasiada carne

septiembre 23, 2017

El Mundo
Comer es un acto instintivo
, pero cada vez hay más evidencias de que no lo estamos haciendo bien. Ocurre, además, que los mensajes sobre lo que resulta bueno o malo para el organismo se multiplican y uno ya no sabe de qué alimentarse ni a qué fuentes acudir. Conforme más se lee, existe una mayor confusión. Un ejemplo: en 2015, la Organización Mundial de la Salud (OMS) causó una gran alerta mundial al anunciar que la carne procesada puede causar cáncer. Visto el revuelo, el organismo internacional tuvo que explicar que no había que dejar de tomarla, aunque sí reducir su ingesta en la medida de lo posible.

Una de las eminencias en este asunto, el oncólogo y profesor Henri Joyeux, sostiene que debemos retirar o aminorar lo antes posible en nuestra dieta “los alimentos grasos, sobre todo las carnes y los productos de charcutería, acompañados de las salsas”. Desaconseja la carne, especialmente la roja, más de dos veces a la semana. Así lo manifiesta en el bestseller internacional Come bien hoy, vive mejor mañana (Ed. Planeta), que se publica en España el próximo 5 de septiembre.

Bautizada como “la Biblia de la alimentación saludable”, esta obra que enseña a comer de forma nutritiva para alejarnos de las enfermedades ha vendido medio millón de ejemplares en Francia, país de origen del reputado doctor. La tesis es que el consumo de ciertos alimentos está relacionado con el cáncer, la diabetes, la obesidad y otras dolencias, y que debemos desterrar del menú ciertos ingredientes para gozar de una buena salud: “Incluso personas sanas se plantean preguntas sobre sus hábitos alimentarios. Se están abriendo paso grandes cambios. La alimentación se va a convertir en la primera medicina“.

Productos ecológicos

¿Con qué bebida acompaño las comidas? ¿Son tan recomendables los productos ecológicos? ¿Cómo conservo los alimentos y los preparo para aprovechar sus propiedades? Son algunas de las respuestas que ofrece este libro. A saber: “Una breve cocción al vapor, que no supere los 95 grados, además de conservar vitaminas y fitohormonas, convierte en bio los alimentos, pues deja en el agua metales pesados, pesticidas y otras sustancias tóxicas”. Si vas a comer carne, el oncólogo apuesta por la procedente de seres alados, en lugar de cuadrúpedos. Además, aconseja masticar bien para prevenir el alzhéimer -un mínimo de 25 veces-. “El primer signo de su aparición es la pérdida del sentido del gusto, por lo que es importante estimular siempre las papilas gustativas”. Respecto a la polémica con los productos lácteos, el doctor sentencia: “Que sean de oveja o de cabra, y no de vaca, y preferiblemente sólo dos o tres veces al día”. Sí ensalza en cambio la miel y todos los productos procedentes de la abeja.

Para Joyeux, los medicamentos son muy eficaces para alcanzar los objetivos que persiguen, sin embargo, también provocan efectos adversos que no tienen estos comportamientos de prevención: las pequeñas decisiones en el día a día de nuestros hábitos fáciles de comprender y muy eficaces para mantenernos saludables. Pero no están presentes en el discurso de cadenas de televisión, ni siquiera las públicas, “porque no aportan nada desde el punto de vista del lucro”, sentencia el autor.

Empezar el día con una manzana

El médico digestivo describe las dietas que funcionan y las que deberíamos evitar porque ponen en riesgo la salud con el fin de de perder peso. Aconseja que la proporción de productos vegetales respecto a cárnicos debe ser de 80/20, una manzanilla antes de dormir y una manzana como costumbre para empezar el día. Tres tazas de tisanas al día (tomillo, romero o té verde) son fuente de buena salud. De la mala, en cambio, el pan blanco y el calcio en exceso: “Aumenta el riesgo de sufrir párkinson”. Y no restringe del todo el alcohol, aunque nada de atiborrarse el sábado o el domingo. Se trata de ir consumiendo una botella de vino de 75 ml a lo largo de la semana, al estilo francés: “Facilita la digestión, ya que permite que la musculatura lisa de la parte superior del tubo digestivo se contraiga, que el píloro se abra y que el duodeno y el intestino delgado alto se contraigan. Y evita las infecciones del aparato urinario, la nefritis y la cistitis”.

A la hora de cocinar, el médico apuesta por las barbacoas verticales: “Cuando el fuego se coloca horizontalmente bajo el alimento se producen alimentos cancerígenos como los benzopirenos”. Para evitar la enfermedad, el oncólogo apuesta por ingerir 500 gramos de fruta y verdura al día: “Se reduce en un 50% la probabilidad de padecer cáncer de colon y del tubo digestivo”. Su favorita es la granada, que actúa contra el colesterol. Y destaca los beneficios del ajo y del romero, inhibidores del proceso de formación de los tumores.

Respecto a una dieta sin gluten -cada vez hay más personas no celíacas que se suman al movimiento gluten free como estilo de vida-, el autor afirma que la alergia o intolerancia es causa de porosidad intestinal, es decir, intestino permeable. “Se produce una absorción intestinal deficiente, que desemboca en diarrea, fatiga, dolores de abdomen, pérdida de peso, anemia…”. Chocolate, cerveza, alcohol a base de cereales como el vodka, productos de charcutería, sopas precocinadas, aderezos para ensaladas… Joyeux advierte de que un artículo incluya en su etiqueta la fórmula ‘sin trigo’ no supone necesariamente que no lleve gluten, “por lo que debemos tener cuidado y no caer en las trampas del sector alimentario”.

Las mentiras de la industria

También declara la guerra a los alimentos funcionales con eslóganes nutricionales a menudo exagerados o, incluso, falsos: “Es el caso de los yogures que aseguran reducir el colesterol gracias a la adición de fitoesteroles, o de las margarinas o mantequillas modificadas. No son más que paparruchas“.

En cuanto a la obesidad, uno de los grandes males del siglo XXI, echarle toda la culpa a la genética o a un factor infeccioso es científicamente falso según el profesor, pero continúa siendo el argumento que esgrimen algunas escuelas de medicina que cierran los ojos a los hábitos alimentarios. “A menos que lo que ocurra en realidad sea que reciben financiación de grupos de presión muy poderosos”.

Sí, puedes ganar músculo con una dieta vegana

marzo 20, 2017

Los menús vegetarianos bien equilibrados son nutricionalmente adecuados y pueden disminuir la obesidad, las enfermedades coronarias y la presión sanguínea

La Vanguardia, por Rocío Navarro Macias

Entra en una sala de musculación y pregunta la dieta que siguen la mayoría de sus parroquianos. El pollo y el pavo seguro que serán un elemento frecuente en el menú de muchos de ellos. Hasta ahora, quienes buscaban sumar volumen a su musculatura confiaban su tarea a las pesas y las proteínas de origen animal. Sin embargo, no solo lo primero ha encontrado un sustituto en entrenamientos que recurren al propio peso del cuerpo, sino que la dieta vegetal se postula como una alternativa del filete a la plancha.
La ciencia ha demostrado que mejorar la salud muscular no está reñido con el veganismo. De hecho, esta opción culinaria cada vez gana más atletas, incluso olímpicos como el levantador de peso Kendrick Farris, que es vegano desde 2014. Según la Academia de Nutrición y Dietética estadounidense, menús vegetarianos bien equilibrados son nutricionalmente adecuados y pueden disminuir la obesidad, las enfermedades coronarias y la presión sanguínea.
Algunos atletas olímpicos, como el levantador de peso Kendrick Farris, se nutren de dietas veganas

Cualquier proteína mejora la masa

Un estudio realizado por la Universidad Lowell de Massachusetts ha descubierto que los adultos que más proteínas consumen (bien sean de origen animal o vegetal) cuentan con mejor masa muscular y más fuerza. Para ello, el profesor Kelsey M. Mangan y su equipo analizaron casi 3000 hombres y mujeres de buena salud entre 19 y los 72 años. Los investigadores estudiaron las dietas de los participantes, al tiempo que midieron su masa muscular, fuerza y densidad ósea.
La ingesta total se estimó mediante un cuestionario de frecuencia alimentaria con seis categorías proteicas: comida rápida, lácteos grasos, pescado, carne roja, pollo, leche desnatada y legumbres. El cálculo se realizó entre los gramos consumidos por día y la masa magra muscular.
Los resultados confirmaron que la densidad de masa ósea no depende de la proteína, pero aquellos que toman menos cantidad de esta variedad tienen niveles más bajos de masa muscular apendicular esquelética y menor fuerza en los cuadriles que quienes consumían más.
“Sabemos que las proteínas pueden mejorar la masa muscular y la fuerza”, cuenta el Dr. Kelsey M. Mangan, director de la investigación en un comunicado. “Sin embargo, hasta ahora, no sabíamos si algunas fuentes eran mejores que otras para obtener resultados óptimos”, añade.

“Las proteínas pueden mejorar la masa muscular y la fuerza”
Dr. Kelsey M. Mangan
Director de la investigación de la Universidad Lowell de Massachusetts

¿Todas las proteínas son iguales?

El citado estudio alude a la proteína vegetal como una fuente que mejora la calidad de la masa muscular. Pero, ¿es igual de efectivo un filete que un trozo de tofu? “La principal diferencia entre la proteína de origen animal y la de origen vegetal es su calidad nutricional. Por este motivo, en las dietas vegetarianas es necesario que se combinen los alimentos vegetales a lo largo del día para conseguir proteínas vegetales completas”, cuenta Estefanía Ramo López, nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad.
La explicación es que las proteínas animales contienen todos los aminoácidos esenciales, mientras que las vegetales se tienen que combinar para conseguirlos.Sin embargo, existen alimentos de origen vegetal con una calidad comparable a las de la carne, la leche o el huevo. Asimismo, la experta indica que el primer grupo se asimila mejor que el segundo y presenta mayor digestibilidad (la cantidad que el cuerpo absorbe), pues esta última contiene antinutrientes, unas sustancias que impiden su asimilación.

Qué vegetales son los más proteicos

Los veganos tienen la receta bien aprendida: la soja, la quinoa y el amaranto son el dream team de la alimentación proteica, pues todos ellos contienen los aminoácidos esenciales para el organismo. “El resto no presenta esta cualidad. Pero este problema se puede resolver combinándolas para obtener proteínas de elevado valor biológico”, comparte Ramo.
Las legumbres deben combinarse con alimentos ricos en metionina, un aminoácido presente en los cereales y frutos secos. “El sésamo es la semilla más rica en este elemento”, comenta la nutricionista. Algunas propuestas que funcionan son la ensalada de garbanzos con nueces, la hamburguesa de lentejas con almendras o el cous cous con garbanzos. Otro de tándem que cumple este objetivo son los cereales y los frutos secos, en forma por ejemplo de pan de nueces.
“En las dietas vegetarianas es necesario que se combinen los alimentos vegetales a lo largo del día para conseguir proteínas vegetales completas”
De forma gráfica, 100 gramos de solomillo de ternera que contiene 20,4 gr proteínas sería equivalente a 100 gramos de lentejas crudas que cuentan con 24,2 gr. Por su parte, 100 gr merluza que integran 17,2 gr. de proteínas, son similares a los 13,8 gr proteínas de los 100 gr de quinoa cruda.

No solo proteína

Pese a la importancia de la proteína, la experta aclara que para que el músculo rinda y se recupere tras el ejercicio necesita una dieta con suficientes hidratos de carbono, proteínas, grasas, vitaminas y minerales. “Damos gran importancia a las proteínas, pero el tipo de ejercicio que da lugar al desarrollo muscular implica el metabolismo glucolítico, en el que los carbohidratos son esenciales”, explica.
La masa muscular necesita glucógeno (que se consigue a través de los hidratos de carbono para funcionar en el entrenamiento. “Si hay un déficit del mismo, no tiene suficiente energía para realizar trabajar con calidad ni desarrollar masa muscular”, concluye.
Para que el músculo rinda y se recupere tras el ejercicio necesita una dieta con suficientes hidratos de carbono, proteínas, grasas, vitaminas y minerales”.

Paleodieta: el regreso a nuestra esencia ancestral

septiembre 19, 2016

La recuperación de los patrones de alimentación y actividad física que teníamos cuando éramos cazadores-recolectores gana cada vez más adeptos

ABC, por Alejandro Carra
paleovida-dos-kwrc-620x349abcEl sol aún está alto cuando el grupo de sapiens descuartiza al bisonte que acaban de cazar. Las grandes hienas no tardarán en aparecer así que trabajan con rapidez para cargar cuanto antes con los grandes trozos y regresar a la carrera a su asentamiento, a 50 km. Esta escena bien pudo producirse hace 30.000 años. Pero, ahora, cada vez más personas intentan reproducir el patrón de vida «paleo» que nos moldeó a los humanos modernos. Lo hacen tanto a nivel de dieta (paleodieta), como de actividad física (paleotraining).

«En los últimos 160.000 años de evolución, nuestro código genético solo se ha modificado un 0,1 %; por tanto, nuestro genoma se ha establecido en un contexto de cazador-recolector. Sin embargo, nuestra alimentación actual no tiene nada que ver con la de antes de la llegada de la agricultura, hace 10.000 años», explica a ABC, Carlos Pérez, fisioterapeuta, especialista en medicina natural y autor de libros como «Paleovida» y «Paleotraining» (Ediciones B).

El movimiento «paleo», que nació en EE.UU. en los años 80 siguiendo las pautas del profesor Loren Cordain y del investigador Boyd Eaton, defiende que la paleodieta, basada en un elevado consumo de frutas, verduras, carne roja, pescado, huevos, marisco, frutos secos y grasa… saludable (la del pescado azul, aceite de oliva y de animales criados en el campo), es la única adecuada a nuestra composición genética.

«Hace 500 generaciones (y durante los anteriores dos millones y medio de años), todos los seres humanos comían así. Es la dieta para la que estamos adaptados», afirma Cordain en su libro «Paleodieta».

El tesoro de la grasa

José Luis Guil Guerrero, del Campus de Excelencia en Agroalimentación de la Universidad de Almería, publicó recientemente un artículo junto con la Academia de Ciencias de San Petersburgo en el que aseguraba que el omega-3 de la grasa de los bisontes fue esencial para sobrevivir a las glaciaciones. Según sus investigaciones, en esa época, «la dieta se basada en productos animales, sobre todo grasa, porque la proteína es tóxica y más de medio kilo de carne diario produce una gran cantidad de residuos nitrogenados», señala.

Pero realmente paleodietas ha habido muchas. «Cada época del Paleolítico ha sido distinta. No fue lo mismo la alimentación de quienes vivían en los hielos de Europa y cazaban mamuts, renos o bisontes, que la de los que estaban en África, donde había acceso a frutas y vegetales. En otras zonas recolectaban bellotas o marisco, como ocurría en España». Guil también subraya que, entonces, «las necesidades calóricas rondaban las 4.500 kcal diarias».

El patrón de la moderna paleodieta concuerda en parte con la dieta mediterránea, a excepción de cereales, legumbres y lácteos, que son excluidos o reducidos al mínimo. «El doctor Alessio Fasano, de la Universidad médica de Harvard, define el gluten de los cereales como una molécula no digerible por ningún ser humano que altera nuestro equilibrio metabólico. No pasa nada por comerlo de vez en cuando, pero el problema es que lo tomamos en casi todas nuestras comidas», señala Carlos Pérez, que además añade que los cereales presentan otro tipo de sustancias «tóxicas» conocidas como «antinutrientes».

Es el caso de la lectina de los cereales o las saponinas de las legumbres, una defensa de las plantas para evitar que comamos sus semillas y que «estresan a nuestro sistema inmunitario, alterando el pH y la composición de la microbiota intestinal», asegura.

Eliminar alimentos

La catedrática de la Universidad Politécnica de Madrid y vicepresidenta de la Sociedad Española de Nutrición, Marcela González-Gross, confirma esa base científica. Pero matiza. «Esos antinutrientes se conocen de siempre, y es cierto que pueden fijarse a la pared intestinal e interactuar con el sistema inmune, pero para eso se desarrollaron los métodos de cocinado. Las lectinas se inactivan con el remojo y el cocinado y al desespumar durante la cocción se quitan también».

En cuanto a los lácteos, los «paleo» argumentan que la lactosa (azúcar de la leche) es más difícil de digerir conforme cumplimos años y que la caseina (proteína láctea) nos irrita las mucosas y causa alergias. Lo que puede ser cierto pero sin olvidar un detalle. «La costumbre de consumir leche en Occidente se debe a que es muy rica en calcio. Se pueden eliminar alimentos, pero no nutrientes. Si quitamos la leche tenemos que buscar otra fuente de calcio, y el de la leche es muy biodisponible. De las almendras y los garbanzos lo podemos obtener, pero se absorbe peor. Hay que saber mucho de nutrición para sustituir un alimento por otro sin tener carencias», advierte González-Gross.

El otro gran pilar del movimiento «paleo» es la actividad física. Airam Fernández es coautor, junto con Carlos Pérez, del libro «Paleotraining» y también es el precursor de este modo de vida. «El paleotraining es un movimiento genuinamente español que comenzamos a desarrollar en 2006. Estudiamos cómo podía ser la actividad física de nuestros ancestros y desarrollamos un modelo replicable en la sociedad actual. Se trata de recuperar capacidades físicas que faciliten la resolución de dificultades en la vida cotidiana», dice Airam Fernández.
Y puntualiza. «La gente cree que levantamos palos y piedras en el campo, y no es exactamente así. Nuestro trabajo se desarrolla a diario en salas y es cierto que hacemos salidas puntuales. Pero lo que de verdad tenemos es el modelo de entrenamiento funcional más sofisticado que hay en el fitness. Buscamos recuperar un nivel de actividad que nos devuelva la felicidad porque el movimiento lo tenemos grabado en nuestros genes», afirma.

Y aquí hay poca discusión. «El gran problema de la sociedad occidental es el sedentarismo. Ese sí que supone una modificación muy reciente. Una persona activa metaboliza mejor los nutrientes y tiene un sistema inmune más fuerte. Si se separa el estilo de vida de la dieta, esta no sirve para nada», concluye González-Gross.

¿Por qué a los niños no les gusta la verdura ni el pescado?

agosto 22, 2016

Hay una explicación física, incluso genética, pero también se debe a hábitos sociales

El País, por Ana Camarero
1469785072_070988_1469787308_noticia_normal_recorte1Padres y madres se quejan habitualmente de lo difícil que es incluir el pescado y las verduras en la dieta de sus hijos. Que niños y jóvenes no tengan estos alimentos entre sus preferidos tiene una explicación física, incluso genética, pero también está asociada estrechamente a los hábitos sociales y culturales.

No todas las verduras ni todos los tipos de pescados consiguen hacerse un hueco en los gustos de los más pequeños de la casa. Una circunstancia que, según Francisco J. Sánchez Muniz, catedrático de Nutrición y Bromatología en la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), está relacionada con que “la sensibilidad a los sabores tiene un componente genético indiscutible”.

Sánchez Muniz indica que “la percepción gustativa y olfativa está muy desarrollada en los niños, sobre todo, en los de corta edad. Eso explica la dificultad de introducir nuevos alimentos tras el destete o a la vez que el niño toma los biberones”. Además, “esa sensibilidad es particularmente alta a aquellos alimentos o compuestos químicos relacionados con un posible daño para nuestro organismo (señales nociceptivas). Muchos alcaloides son muy amargos y muy tóxicos. Esto explica que la sensibilidad al amargo sea elevada en todas las personas, pero especialmente en niños pequeños y madres gestantes. Esta sensibilidad va reduciéndose a medida que cumplimos años, muy posiblemente por la pérdida de receptores o, más bien, por la dificultad de los receptores de transformar los estímulos sápidos (y olfativos) en señales nerviosas que lleguen a las áreas sensoriales cerebrales y allí sean interpretadas”.

El catedrático explica que, “normalmente, los sabores dulces y algo menos los salados, son bien aceptados. El sabor fuertemente amargo provoca un rechazo universal y los sabores amargos suaves o moderados (de muchos alimentos) son buscados y deseados”. Sánchez Muniz señala que en relación al consumo de verduras, “los niños rechazan normalmente espinacas, coles de Bruselas, acelgas, berenjenas, rábanos o pepinos. Las verduras de hojas verdes oscuras suelen ser más amargas. Zanahorias, tomates maduros, patatas y batatas son una buena opción para consumir hidratos de carbono y fibra dietética”. En cuanto al pescado, entre los mejor tolerados en estas edades estarían “los pescados blancos frescos de sabor suave, como el lenguado, el gallo, la pescadilla, la merluza y la trucha”.

Estos consejos son bienvenidos para incrementar el consumo de unos alimentos que en los niños y adolescentes españoles se alejan del patrón alimentario mediterráneo recomendado, según recoge el estudio científico Antropometría, Ingesta y Balance Energético en España (ANIBES), realizado por la Fundación Española de la Nutrición (FEN). Los datos publicados en este informe indican que chicos y chicas consumen 117 y 128 gramos diarios de verduras y 37,8 y 41,9 gramos diarios de pescados. Cantidades que distan bastante de las recomendadas para este grupo de población y consideradas “saludables” para niños y niñas, que serían 137 y 148 gramos de verduras y 55,2 y 80,4 gramos de pescado, respectivamente.

José Manuel Moreno Villares, coordinador del Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría (AEP), indica que el consumo de estos alimentos, “en general, está por debajo de las cantidades recomendadas: frutas y verduras a diario (cinco raciones) y pescado (2-3 veces a la semana). Su consumo es menor en los niños pertenecientes a grupos socioeconómicos más bajos, aunque se incrementa durante el curso escolar, dado que el comedor escolar corrige en parte este déficit, pues el pescado está presente 1 o 2 veces a la semana y la verdura diariamente”.

Los expertos coinciden en destacar la importancia nutricional que tienen estos alimentos en el desarrollo de niños y jóvenes. Por eso es necesario incorporar una serie de pautas para lograr que tanto las verduras como el pescado adquieran una mayor presencia en la dieta de este grupo de población. El doctor Moreno Villares recomienda que estos alimentos “estén presentes en la mesa de la familia y del colegio de forma habitual y que se elaboren con un poco de “alegría”. Ser imaginativos y buscar la manera de hacer atractivos ambos alimentos. También que los niños y adolescentes los conozcan, acompañando en la compra, ayudando en la cocina, etcétera. La exposición temprana a los sabores – en el primer año de vida- es una buena garantía de la diversidad de la dieta. Los padres son responsables, primero de consumirlos ellos mismos y, segundo, de que formen parte de la dieta habitual de la familia. No se trata tanto de hablar sobre las virtudes de ambos alimentos como de hacer (¡comérselos!)”.

La nutricionista y doctora en Farmacia Amil López Viéitez, fundadora del proyecto Dieta Coherente, indica que “un pescado se considera magro cuando tiene menos del 2% de grasa, semigraso entre el 2% y el 7%, y graso o azul con más del 7% de contenido graso. Mientras que en la carne abundan las grasas saturadas, en los pescados es mayor la cantidad de ácidos grasos insaturados beneficiosos para la salud, como el Omega 3, que es antiinflamatorio, ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares, mejora la memoria y la concentración”. Además, prosigue López Viéitez, “el pescado es una importante fuente de yodo, hierro (no tanto como las carnes rojas), calcio, fósforo, magnesio y cobre, además de vitamina A, D y B12. Por su alto contenido en agua y su baja cantidad de grasa, tiene muy bajo valor calórico”.

En cuanto al consumo de verduras, la doctora López Viéitez subraya que “aportan principalmente fibra, vitaminas y minerales. Contienen mucho potasio y poco sodio. Las verduras de hoja verde son ricas en calcio, magnesio y vitamina K. Las verduras de color, como los tomates, zanahorias y pimientos, son excelente fuente de antioxidantes y vitamina A, importantes para la salud de los tejidos, piel y mucosas. Aportan hidratos de carbono de absorción lenta y fibra dietética previniendo el estreñimiento y enfermedades intestinales”.

Las dietas más efectivas según tu edad

junio 15, 2016

No cabe duda de que la alimentación es algo fundamental en todas las etapas de nuestra vida pero, ¿sabes qué dita o qué tipo de alimentos te convienen más según tu edad?
Qué.es

A los 20

alimentos_calcio_n-672xXx80La alimentación es algo fundamental en la infancia y la adolescencia, para un correcto desarrollo. Sin embargo, según apuntan los expertos, los 20 son la época perfecta para adquirir unos correctos hábitos alimentarios, que nos acompañen ya el resto de nuestra vida.

Desde luego, esta es una época en la que la falta de tiempo y la agitada vida social haga que terminemos cayendo en unos hábitos desordenados y tomemos comidas muy poco saludables, lo que puede hacer que cojamos algunos kilos de más.

Para llevar una dieta equilibrada y completa a esta edad, nuestro cuerpo necesita una buena dosis de minerales y de proteínas, para que nuestra masa muscular se desarrolle lo más fortalecida posible.

El pescado, la fruta, las verduras, las carnes rojas y las legumbres son alimentos imprescindibles en cualquier dieta para las personas en esta edad, según los expertos. Además, durante esta década nuestras necesidades de calcio se incrementan, pero es aconsejable tomar lácteos desnatados.

Dieta del vino y el jamón

vino_jamon_-672xXx80Lo que hemos explicado son algunas de las claves para mantener una alimentación sana y equilibrada adecuada para esta edad. Sin embargo, si quieres perder peso de manera efectiva a los 20, una de las dietas que mejor funciona es la del vino y el jamón, que está ideada para perder entre cuatro y seis kilos en un mes.

Esta dieta consiste en consumir de manera diaria tanto vino como jamón. Numerosos estudios han demostrado la cantidad de beneficios que tiene el vino, entre los que destaca el retraso del envejecimiento celular del organismo.

En cuanto al jamón, es una perfecta fuente de hierro y de vitaminas del grupo B. Además, el jamón apenas tiene grasas saturadas. Además, el jamón de bellota nos aporta una gran cantidad de proteínas de alto valor biológico.

Estos dos alimentos son indispensables en nuestro día a día durante un mes pero, ¿qué pasa con el resto de la comida? Solo está permitida la leche desnatada, y las verduras y las frutas son indispensables, y están permitidos tanto el pescado como la carne. Sin embargo, es importante evitar comer pan salvo en el desayuno.

A los 30

legumbres_nor-672xXx80Los 30 es una edad en la que el ritmo de vida tiende a cambiar. Pasas más tiempo en el trabajo, y tu estilo de vida tiende a volverse más sedentario. Al final, todo esto termina traduciéndose en un aumento de peso, por lo que debemos poner mucha más atención a todo lo que comemos.

Es muy importante que a partir de esta edad los alimentos que comes sean más sanos y naturales. Debes de incrementar la ingesta de fibra, y debes cuidar que las proteínas que ingieres sean de alto valor biológico (los que más aminoácidos contienen). Además, es fundamental darle más protagonismo a los alimentos con omega 3, como el salmón o las sardinas.

También es importante incluir en nuestra alimentación muchas verduras de hoja verde, así como el trigo, los huevos, las legumbres y cualquier alimento rico en ácido fólico.

Dieta de los días alternos

zumo-detox-n-672xxx80-672xXx80Cuando se quiere perder peso a los 30, una de las dietas más efectivas es la de los días alternos.

Esta dieta se divide en: dos días de dieta, tres de depuración y dos de descanso. En los dos primeros días, el desayuno tiene una importancia fundamental, y a medida que avanza el día se debe disminuir la ingesta de comida. Por la mañana se deben tomar los hidratos de carbono, y verduras y proteínas en el resto de comidas.

En cuanto a los días depurativos, la alimentación se basa principalmente en frutas y verduras depurativas y detox (por ejemplo a través de zumos) para limpiar el organismo, aunque también deben tomarse otros alimentos como los lácteos 0%.

Esta dieta es más efectiva para las personas de esta edad, entre otras cosas porque los días de descanso la hacen más llevadera y sobre todo más fácil de cumplir.

A los 40

alimentos-integrales_n-672xXx80A los 40 nuestro organismo se ve sometido a una serie de cambios hormonales que, entre otras cosas, pueden hacer que nuestro peso se altere y tengamos cojamos algún kilo de más. Además, a partir de esta edad, adelgazar se vuelve un reto cada vez más complicado.

A esta edad, hay que tener mucho más cuidado con lo que se come, y además se aconseja reducir la ingesta de sal ya que esta es una de las principales culpables de la retención de líquidos.

Es fundamental comer cinco piezas de frutas y verduras al día, especialmente aquellas ricas en vitaminas A y D. Además, hay que empezar a tener mucho cuidado con las salsas y los aderezos de las comidas, y también es aconsejable consumir pan y alimentos integrales.

Dieta bioproteinada

comida_proteinas_n-672xXx80Cuando se quiere perder peso una vez superada la barrera de los 40, un régimen efectivo es la dieta bioproteinada.
Esta dieta está especialmente pensada para aquellas personas a las que el consumo abundante de verduras no le ayuda a perder todo el peso deseado. Con este régimen se le da una vital importancia a la ingesta de proteínas, pero sin superar la cantidad recomendada. Por otro lado, también es fundamental restringir el consumo de hidratos de carbono, especialmente los que tienen un alto índice glucémico. Además, es importante que estos solo se consuman por la mañana, siendo las proteínas las protagonistas de la dieta el resto del día.

A los 50

verduras-y-frutas_n-672xXx80A los 50 el organismo también sufre importantes cambios, especialmente en el caso de las mujeres, por lo que la alimentación es algo fundamental. Lo aconsejable es reducir todo lo posible el consumo de alimentos ricos en grasa, así como de la sal. ¿El motivo? La actividad de nuestro metabolismo disminuye, por lo que nos cuesta mucho más quemar las calorías.

Por otro lado, es importante comer frutas, verduras y cereales integrales ya que contienen una gran cantidad de fibra, lo que favorece el tránsito intestinal, que tiende a dar problemas a partir de esta edad.

Dieta Dash

sal_picaduras_n-672xXx80La dieta Dash suele ser una de las que se recomienda seguir a personas que padecen hipertensión, pero también es muy efectiva para perder peso a partir de los 50.

Una de las reglas fundamentales de la dieta Dash pasa por restringir el consumo de carbohidratos, y tener en cuenta que siempre que se tomen estos deben ser integrales. Además, también es necesario limitar al máximo el consumo de sal.

Por otro lado, esta dieta suele basarse en el consumo de muchas frutas y verduras. En cuanto a la proteínas que se consumen, deben ser principalmente magras (pescado, frutos secos, huevos…) ya que dan sensación de saciedad.

El problema del país con más obesidad del mundo

enero 21, 2016

Un consumo abusivo de carne de cordero y pavo de mala calidad ha provocado que más del 40% de los habitantes de Tonga padezcan diabetes
ABC
carne-obesidad-tonga--620x349Más del 40% de sus gentes padecen diabetes de tipo 2, la esperanza de vida cae año tras año y Tonga, el país con el mayor número de obesos del mundo no reacciona, pese a conocer perfectamente dónde está el problema que ha provocado que el país oceánico viva esta situación.

Tradicionalmente, la dieta de los tonganos era bastante saludable y variada y se basaba en pescado, hortalizas y coco aunque a medidados del siglo XX, y según explica la BBC, los hábitos alimenticios cambiaron dando más protagonismo a los desechos de carne que llegaron desde Estados Unidos y Nueva Zelanda.

Más concretamente la culpa la tienen las enormes cantidades de cola de pavo y falda de ternera que consumen los tonganos, que encuentran en este tipo de carnes una alternativa barata al pescado tradicional.

Los datos de diabetes, de hecho, asustan más al compararlos con los de otros años. Por ejemplo, en 1973, sólo 7% de la población padecía diabetes de tipo 2, mientras que en 2004 el porcentaje, que ahora se sitúa en el 40%, estaba en el 18%.

Cuanto más grande, mejor

Y es que en Tonga, la obesidad parece no ser un problema, de hecho sus habitantes están encantados ya que la tradición señala que el estatus en el país queda determinado por el tamaño.

En este sentido es necesario recordar que el hombre que posee el Récord Guinness al ser el «monarca más grande del mundo» es el tongano Tupou IV.

 

Los 25 alimentos cotidianos que son tan adictivos como la droga

septiembre 28, 2015

Afecta a nuestro cerebro de forma similar, nos generan cierta dependencia y, en la mayoría de casos, son extremadamente calóricos.

Hay momentos en los que, sin saber por qué, el cuerpo parece pedir una buena porción de pizza o un trozo de chocolate. Cuando esto sucede, lo achacamos a que tenemos un «hambre de lobos» o que, simplemente, son alimentos que nos gusta meternos entre pecho y espalda para saciar nuestro apetito. La realidad es bien diferente pues, en palabras de los expertos, existen multitud de comidas que crean una adicción en nuestro cerebro similar a la que puede generar la droga.

Todo ello, a pesar de que –en la mayoría de los casos- sabemos que son altamente calóricos, que pueden provocarnos severos trastornos en la alimentación o, simplemente, que nos sientan mal al estómago. Pero… ¿Cuáles son estos alimentos? Esta pregunta la han respondido la Universidad de Michigan y el New York Obesity Research, instituciones que han elaborado una lista en la que se destacan los 25 «caprichitos» a los que nuestro cerebro se vuelve adicto.

Los primeros lugares, como no podía ser de otra forma, son para la pizza, el chocolate y las patatas fritas de bolsa, tres comidas altamente calóricas que cuentan con azúcar y grasas (sustancias que provocan adicción en el ser humano). Por descontado, la verdura y la fruta no aparecen entre ellas, pues ofrecen energía de forma mucho más lenta y no activan el denominado «sistema de recompensas del cerebro».

«Esta diferencia tiene mucho sentido desde el punto de vista fisiológico. Dentro de este sistema, cuando tengo hambre, voy a buscar una comida más calórica, como las que tienen azúcares o grasas, que me satisfaga más rápido y con mayor intensidad. Cuando comemos alguno de estos alimentos, se produce una activación en distintas regiones del cerebro similares a las de los adictos a otras drogas, como la cocaína», explica –en declaraciones recogidas por el diario «Clarín»- el coordinador de la Red de Trastornos Adictivos del Instituto de Salud Carlos III, Fernando Rodríguez de Fonseca.

En palabras de los investigadores, la forma más adecuada de luchar contra la adicción a determinados alimentos es identificar cuáles son, saber si son perjudiciales para la salud y, en el caso de que la respuesta a esta última cuestión sea afirmativa, no ingerirlos en grandes cantidades. Y es que, aunque parece que darse un «homenaje» a diario no es peligroso, puede ser dañino para la salud y el físico.

Los 25 alimentos más adictivos

1-Pizza.

2-Chocolate.

3-Patatas fritas de bolsa.

4-Galletas de chocolate.

5-Helado.

6-Patatas fritas.

7-Hamburguesas con queso.

8-Refrescos con azúcar.

9-Pasteles.

10-Queso.

11-Beicon.

12-Pollo frito.

13-Bollería.

14-Palomitas con mantequilla.

15-Cereales.

16-Golosinas.

17-Carne.

18-Magdalenas.

19-Frutos secos.

20-Huevos.

21-Pechuga de pollo.

22-Pretzels.

23-Crackers.

24-Agua.

25-Barritas energéticas.

Fuentes: ABC / Telemadrid (Aquí Madrid)

Las claves de la alimentación durante la lactancia

julio 31, 2015

En este periodo, las madres necesitan más nutrientes y calorías para generar leche suficiente y de calidad

La Nueva España
lactanciaLa lactancia materna es un periodo en el que la mujer precisa mayores requerimientos nutricionales y un aumento de la ingesta calórica, de unas 500 kilocalorías más al día, ya que afecta significativamente al volumen de leche y a su composición en nutrientes.

Así lo ha señalado la responsable de Nutrición y Salud de la Federación de Industria de Alimentos y Bebidas (FIAB), Carolina Muro, que recuerda no obstante que la calidad de la leche también depende, además de la nutrición materna, del número de veces y la fuerza de la succión del niño y la edad gestacional de la madre en el momento del parto.

En términos generales, las mujeres lactantes producen entre 500 y 700 mililitros de leche al día, con un elevado valor energético y rico contenido en micronutrientes, lo que hace que tengan mayores requerimientos de energía que las mujeres no lactantes.

El consumo de proteínas es fundamental en este periodo y “al menos el 50 por ciento de las proteínas deben ser de alto valor biológico”, señala Muro. Además, se recomienda consumir entre un 30-35 por ciento de lípidos, principalmente aquellos que provienen del pescado azul, ya que los lactantes consiguen mejores resultados en las pruebas de evaluación neurológica.

Los hidratos de carbono también son fundamentales en esta etapa pero se puede mantener el mismo porcentaje que las mujeres no lactantes, y deben aportar entre un 50-55 por ciento de las kilocalorías totales ingeridas.

Micronutrientes

Además, esta especialista recuerda que “durante la lactancia los micronutrientes como el hierro, el calcio y el yodo son fundamentales”. El hierro se encuentra en alimentos animales y vegetales como la carne, hígado, huevos, pescado, almejas, mejillones, legumbres, acelgas o espinacas.

Por otro lado, el calcio contribuye al mantenimiento de los huesos y su déficit puede aumentar el riesgo de osteoporosis en la madre los años posteriores. Durante la lactancia, las necesidades son especialmente elevadas para la producción de la secreción láctica, por lo que se debe asegurar su aporte recomendando con un consumo diario entre 1200-1500 miligramos al día de calcio en la dieta.

Para ello, se aconseja consumir alimentos ricos en calcio como leche, yogur, cuajada, queso, acelgas, espinacas, escarola, frutos secos (almendras, avellanas, nueces) y legumbres (soja, lentejas, alubias, garbanzos).

Y para que el recién nacido mantenga unos niveles óptimos de hormonas tiroideas, las mujeres lactantes deben tomar como mínimo 200-290 microgramos de yodo diario, que se encuentra en el pescado de mar; caballa, verduras, carne, huevos, marisco, además de utilizar, como recomendación, sal yodada.

Los requerimientos de vitaminas, tanto liposolubles como hidrosolubles, se ven incrementados durante la lactancia, especial relevancia adquiere la vitamina A por su papel en el sistema inmunitario, en la visión y en la diferenciación celular, que debe incrementarse 500 microgramos al día con respecto a una mujer no lactante. La vitamina A predomina en vegetales de hoja verde, así como en tomate, zanahoria y el pimiento.

Las vitaminas hidrosolubles (las del grupo B) deben aumentarse entre un 30 y un 50% con respecto a una mujer adulta no lactante, están presentes en multitud de alimentos como vegetales, frutas, legumbres, cereales, lácteos, carne.

Después del pecho? ¿qué?

Aproximadamente cuando el bebé cumple medio año es necesario el aporte de otros alimentos, al tiempo que se despierta la curiosidad por nuevos sabores y texturas. Por eso, los expertos aconsejan empezar a introducir en su dieta nuevos alimentos.

A partir de los 4-6 meses se introduce de manera gradual, fruta, verduras, hortalizas y cereales sin gluten. Y a partir del sexto mes, ya con gluten. Con medio año de vida se pueden comenzar a incluir en la alimentación carnes magras, quitando la grasa visible y la piel de las aves.

A partir del octavo o noveno mes se pueden introducir pescado y huevos, y al año pueden comenzar a comer legumbres. Hasta los dos años no se deben incorporar las frutas tropicales, y de manera individual para detectar posibles alergias.

Fuentes EP

Dieta de la Biblia o regimen de Dios

julio 15, 2015

la dieta de la Biblia, foto El MundoSólo comer los alimentos que pudo haber comido Jesús durante su paso por la tierra. De eso se trata la Dieta de Dios o Régimen Aleluya, creada por un nutricionista con base en lo que dice la Biblia. Y sí, las manzanas vienen incluidas.

La proliferación de regímenes que prometen una bajada de peso milagrosa en poco tiempo se sucede cada vez que llega la época de vacaciones.
Las hay de todos los tipos y para todos los gustos. Desde las más exigentes, hasta las menos radicales, pasando por las más prohibitivas en las que se reducen todo tipo de alimentos, hasta las que sólo se centran en las cantidades, no en el qué nos llevamos a la boca.
En este caso, te presentamos una dieta que, además de asegurar a sus adeptos una reducción de kilos significativa, arraiga todo un entramado de creencias religiosas y cristianas.
Adquiere el nombre de Régimen Aleluya o Dieta de Dios, y fue creada por el reverendo George Malkmus, aunque popularizada hace unos años en Estados Unidos por la publicación del libro The Maker’s Diet, la dieta del creador en español, del nutricionista Jordan S. Rubin.
Tras ser diagnosticado de cáncer de colon en 1973, Malkmus buscó una alternativa a la medicina tradicional. Fue entonces cuando, motivado por sus fuertes creencias religiosas, acudió a la Biblia, más exactamente al Génesis, y empezó a alimentarse igual que, a su entender, lo habían hecho Adán y Eva. Es decir, una dieta rica en frutos secos, frutas y vegetales frescos y crudos. Según el religioso, tras un año de cambiar drásticamente su alimentación, superó la enfermedad.
La propuesta de Rubin, mucho más aterrizada, se fundamenta en un estudio que realizó de la Biblia, tras el que concluyó que existen ciertos alimentos ‘impuros’ y otros ‘puros’, atendiendo a los relatos que componen el libro sagrado.
A grandes rasgos, es una dieta orgánica basada en el consumo de alimentos crudos, menos restrictiva que la de Malkus. Se prohíbe la ingesta de cualquier producto que no responda a la siguiente premisa: “sólo se debe comer aquello que creó Dios en su forma originaria”. Es decir, nada de procesados, ni productos que hayan tenido contacto con fertilizantes, químicos o modificados genéticamente.
Se pueden comer todas frutas del mercado y en cualquier cantidad. Sí, si, eso también incluye a las manzanas a pesar de la fama que tiene en el libro sagrado.
En cuanto a los pescados, sólo se aceptan aquellos con escamas, pero no los gelatinosos o las anguilas. Tampoco determinados crustáceos como las almejas, mejillones y langostas.
La carne de ternera, pollo, cordero, búfalo y cabra pueden consumirse. No así la de cerdo, vetado totalmente (infuencia del judaismo).
Granos, frutos secos y semillas también se contemplan en esta dieta. Eso sí, sin que estén procesados, lo que hace bastante complicado su ingesta.
En cuanto a las restricciones, además de las ya mencionadas, olvidarse de los carbohidratos, el maíz, la pasta y las legumbres.
Fuente: Fucsia.co / El Mundo

Calendario natural de los alimentos: protagonistas de la mesa cada mes

octubre 3, 2014

 Consumir alimentos de temporada, no sólo es más barato también son más sanos, a la vez que huelen, y saben súper delicioso.

El Aviso  
castañas a comer en el otoñoLos alimentos propios de cada estación, pueden convertirse en una dieta más variada y nutritiva, y con un sabor más destacado. Las frutas y verduras del verano contienen mucha agua. Las de otoño e invierno, contienen más vitamina C, y las de primavera, gracias a su variedad de colores, nos aportan muchas otras vitaminas.

Las principales ventajas de consumir alimentos de temporada:

  • Más sanos y sabrosos, se cultivan en suelos ricos, con el clima adecuado y completando su calendario natural. En el momento de su recolección mantienen intactas todas sus propiedades nutricionales, textura, olor y sabor.
  • Más baratos, durante ciertos periodos del año, la disponibilidad en las tiendas de estos productos es mayor. Y al aumentar la oferta, disminuyen los precios.
  • Más ecológicos, porque respetamos el ciclo natural y la zona de producción de los alimentos, evitando la implantación de monocultivos intensivos que agotan el suelo. Y además se reduce el gasto energético al minimizar la necesidad de transporte, distribución y almacenaje.

Calendario natural de los alimentos

Enero: zanahoria, limón, lubina, piña, apio, trufa, espinacas, salmón, repollo.

Febrero: faisán, almendras, chirimoya, pomelo, alcachofa, borraja, plátano, bacalao, kiwi.

Marzo: lenguado, achicoria roja, escarola, salsifí blanco, ajo tierno o ajete, espárrago triguero, aguacate Pinkerton, lima, bacaladilla.

Abril: ciruelas, atún, kiwano, fresones, nabo, verdel o caballa, guisante, espárrago, fresa, acelga, chicharro, lechuga.

Mayo: granadilla dulce, guindas, langostinos, níspero, judía verde o vaina, sardina, cordero, endibias, sepia.

Junio: raya, brevas, calabacín, cereza, bonito, pepino, cabracho, albaricoque, habas tiernas, boquerón.

 Julio: anguila, guayaba, minicalabacín, sandía, nectarina, pimiento verde, melón, rábano, merluza, langosta, melocotón.

Agosto: berros, tomate, pulpo, higo, frambuesa o fresa del bosque, cangrejo de río, calamar, cebolla, almejas.

Septiembre: uvas frescas, tomates cherry, moras, pimiento morrón, codorniz, berenjena, pato salvaje, manzana, pochas, congrio, arándanos, trucha, remolacha.

Octubre: liebre, carpa, membrillo, champiñón, castañas, boniato, jabalí, palometa, coles de Bruselas, pera, pez espada, granada.

Noviembre: cerdo ibérico, calabaza de invierno, becada, col lombarda, mandarina, hongos, naranja, conejo, coco.

Diciembre: maracuyá, perdices, tiburón, ajo blanco, cebolla,  brécol, coliflor, mango, castaña, cardo, mejillones, papaya, salmonete.