La dieta keto causa síntomas parecidos a los del coronavirus

Aprovechar los tiempos de pandemia para adelgazar puede ser una opción, pero hay que elegir con cuidado para evitar problemas. Un trabajo constata que este plan puede ocasionar una falsa gripe

Alimente de El Confidencial, por Ángeles Gómez

Foto: Unsplash/@candidbcolette.

No hay otro tema que, a día de hoy, preocupe más a todo el mundo que la expansión del coronavirus. Todos estamos pendientes de una tos, un cuadro asténico, estornudos y, por supuesto, fiebre, y al menor síntoma, el primer pensamiento se dispara hacia ‘lo único’. Sin embargo, esas señales son comunes a catarros, gripes y otros muchos procesos, incluso a la dieta.

Concretamente, la dieta cetogénica puede dar lugar a una serie de síntomas similares a los de la gripe, un cuadro que se conoce como gripe cetogénica y que no es algo extraño para los seguidores de este plan. Pero ahora, un trabajo, que se ha publicado en ‘Frontiers in Nutrition’, pone al descubierto cómo es esa ‘gripe’ y la reacción que provoca en los que la padecen. El gran interés de los resultados es que la información se ha recopilado a partir de lo que comparten los afectados en las redes sociales y los consejos que dan son, cuando menos, controvertidos.

Rastrear la red

El estudio ha sido desarrollado por un equipo de investigadores australianos, compuesto por médicos de salud pública, neurólogos, psiquiatras y especialistas en medicina complementaria. Los autores rastrearon en Google en la búsqueda de foros que hablaran de la gripe keto. “Nos centramos en las redes sociales debido a su uso generalizado para la discusión de temas de salud, lo que hace que sea práctico aprovechar la experiencia de las personas que han probado el tratamiento en cuestión”, subraya Emmanuelle Bostock, del Instituto Menzies de Investigación Médica de la Universidad de Tasmania, en Australia, y primer firmante del trabajo. “Para nuestro estudio, utilizamos de manera responsable y respetuosa las publicaciones de foros en línea de dominio público y analizamos su contenido para producir nuevas ideas sobre los efectos secundarios de la dieta cetogénica”.

Identificaron 75 foros en línea, pero solo 43 cumplían los criterios de inclusión. En esos foros, había 300 usuarios activos que compartieron más de 448 publicaciones, en las que referían todos los síntomas que iban experimentando a medida que avanzaban con la dieta.

De los 300 participantes, 101 reportaron hasta un total de 58 síntomas: los más habituales, dolor de cabeza, mareo, náuseas, fiebre, debilidad, trastornos gastrointestinales, palpitaciones, etc. La mayoría de los síntomas aparecían a la semana de comenzar la dieta y alcanzaban su pico en esos días para después ir disminuyendo hasta desaparecer a las 4 semanas.

Solo 60 de los participantes calificaron la intensidad de los síntomas, que fue entre moderada y fuerte en 45 casos. Pero, y aquí viene lo paradójico, lejos de persuadir a los seguidores a abandonar la dieta, 121 participantes compartieron 18 trucos para sobrellevar las molestias y seguir adelante con el régimen.

“La experiencia de los síntomas de muchas personas fortalece la evidencia de los efectos secundarios después del inicio de una dieta cetogénica”, dice Bostock. “Estos consumidores tienen la experiencia más inmediata de efectos y efectos secundarios, y muchos eligen informar y compartir estos en foros en línea”, confirma.

Adaptación keto

Los autores destacan que los resultados de su estudio se limitaron a hilos de conversación en foros en línea y, por lo tanto, las experiencias de los usuarios del foro en línea pueden no ser representativas del grupo más grande de personas que siguen la dieta keto. Sin embargo, los patrones de síntomas producidos pueden indicar líneas clave de cuestionamiento para futuros enfoques basados ​​en encuestas.

“Tomados en conjunto, tales informes pueden enfocar una enfermedad o efectos secundarios y pueden complementar las observaciones clínicas y la investigación basada en cuestionarios”, dice Bostock, que ve en estos hallazgos potencial para nuevas investigaciones que ayuden a orientar la atención que requieren estos usuarios.

Rubén Bravo, dietista y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), explica a Alimente que la gripe keto “es una mal llamada enfermedad”, que consiste en un conjunto de síntomas que aparecen cuando el cuerpo entra en cetosis. “Normalmente sucede por la falta de agua y de sal. Hay un desequilibrio de electrolitos y el organismo tiene que utilizar urgentemente la grasa como fuente de energía por la escasez de hidratos de carbono (simples o complejos)”.

Este especialista alerta de la gravedad de aconsejar esperar a que todos los síntomas remitan y afirma que “los profesionales desaconsejamos las dietas cetogénicas, pero si en algún caso se van a realizar, que se hagan siempre con el seguimiento médico o de nutricionistas o dietistas”, debido a que hacer este tipo de dieta sin control expone a la aparición de problemas de salud importantes, incluso mortales.

Sobre por qué los síntomas de la gripe tienen una duración variable entre personas, los especialistas aclaran que depende de la genética, la pérdida de electrolitos o cómo cada organismo se adapta a la nueva forma de combustible. Aquellos que generalmente consumen muchos carbohidratos, especialmente carbohidratos refinados como pasta, cereales azucarados y refrescos, pueden tener un momento más difícil al comenzar la dieta cetogénica.

Por lo tanto, la transición a una dieta alta en grasas y muy baja en carbohidratos puede ser una lucha para algunos, mientras que otros pueden cambiar fácilmente entre fuentes de combustible con pocos o ningún síntoma de gripe keto.

Sea como sea, Bravo destaca que “desde el IMEO tenemos catalogada la dieta keto como nada recomendable y puede perjudicar a la salud”.

TB12: revisión de la dieta de Tom Brady

CuidatePlus, por Ana Callejo Mora

“La dieta TB12, que sigue el famoso jugador de fútbol americano Tom Brady, es de corte flexitariano. Las dietas flexitarianas contienen, principalmente, alimentos con un 80% de derivados vegetales y un 20% de derivados animales”, explica a CuídatePlus Rubén Bravo, experto en Nutrición y Dietética del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO)

“Brady, además, lleva una dieta muy rica en vegetales, y alta en legumbres y en grasas saludables. Y, como ocurre en la mayoría de los flexitarianos, cuando eligen ese 20% de alimentos de origen animal escoge siempre opciones más magras y bajas en grasas saturadas (como pescado o pollo orgánico)”, puntualiza Bravo.

Otra peculiaridad de la TB12, en la línea de la dieta flexitariana, es que tiene muy en cuenta el origen de los alimentos, si son bio o son eco y qué ingredientes tienen. 

El jugador de fútbol americano introduce en la dieta TB12 dos conceptos de su cosecha, tal y como repasa Bravo: “El consumo de bebidas con electrolitos y de dos, tres o cuatro batidos diarios ricos en proteínas vegetales (en su caso derivadas de los guisantes). La ingesta de batidos sustitutivos de alguna comida o de apoyo a la nutrición es muy habitual en gente que practica mucho deporte”.

Para el experto en Nutrición y Dietética del IMEO en la dieta de Brady se hace un reparto adecuado de las proteínas “no solo por cómo realiza las ingestas, sino también porque reparte a lo largo del día esos batidos de proteínas de guisante que toma”.

Otra idea que introduce Brady en su dieta es dejar de comer antes de llegar a estar lleno, es decir, quedándose con un poco de hambre, para que el organismo haga un mayor uso de los alimentos que ha comido y una mejor absorción y metabolización de nutrientes. “No hay evidencia científica que avale esta decisión”, comenta Bravo.

Ventajas e inconvenientes de la dieta TB12

“Las ventajas para la salud de la dieta TB12 son elevadas, ya que, como todos sabemos, los vegetales son muy ricos en vitaminas y minerales y no aportan demasiadas calorías. Estas vitaminas y minerales nos ayudan a que todos los sistemas corporales tengan un rendimiento óptimo. Igualmente, las dietas con una cantidad importante de vegetales se asocian a mayor longevidad y menores problemas cardiovasculares”, dice el experto del IMEO.  

Asimismo, la de Brady es una dieta baja en proteínas animales, lo que también reduce el riesgo cardiovascular y otra serie de problemas de salud, como podría ser el cáncer.

El principal inconveniente de la dieta TB12 es que hay que ser muy estricto siguiendo el plan y que trae consigo limitaciones a nivel social.

¿Qué es el agua con electrolitos?

“El agua de electrolitos es un agua al que se le añade un extra de minerales, sobre todo sodio y potasio. A algunas de estas bebidas también se le añaden vitaminas, que ayudan a reducir la oxidación que se produce durante el deporte o a aumentar la sensación de vitalidad”, comenta Bravo. 

El experto explica que “otras bebidas incluyen aminoácidos, como la arginina, que tiene un efecto vasodilatador y hace que todos estos micronutrientes lleguen de una manera más eficaz y haya menos oxidación en los sistemas cardiovasculares periféricos. Fundamentalmente, hay menos cansancio y una mayor recuperación durante el entrenamiento”.

El polvo de ‘açaí’: otro ‘superalimento’

En la dieta que sigue Brady, además de las frutas y verduras, se incluyen algunos alimentos como el polvo de açaí, un fruto de aspecto parecido al del arándano. “El açaí procede del Amazonas y es muy rico en vitamina C y en polifenoles. Sin embargo, se trata de un superalimento al que, de alguna manera, le intentan dar propiedades milagrosas, como en su momento fue la chía o las bayas de Goji”, concluye Bravo.

Cena íntima por San Valentín, elige la mejor opción saludable y afrodisíaca

En tiempos de coronavirus los expertos en nutrición proponen las mejores opciones de comidas con entrega a domicilio que ofrece la cocina internacional, para disfrutar de un San Valentín diferente pero igualmente especial

Por EFE / Mundo Sano

San Valentín es una fecha señalada en el calendario del amor y celebrarlo con nuestra pareja este año tan diferente con una cena en la intimidad de nuestra casa en vez de ir al restaurante, puede ser una opción tan deliciosa como inolvidable. 

“Para que la celebración de enamorados resulte lo más saludable y apetitosa posible es recomendable tener en cuenta algunas recomendaciones” señala Estefanía Ramo, nutricionista experta en tecnología de alimentos y gastronomía.

“Al elegir los platos de comida internacional con entrega a domicilio hay que considerar aspectos tan importantes como la presentación, la combinación de sabores agradables  y que a la vez aporten un toque afrodisíaco y picante a la velada”, según esta experta del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, IMEO. 

Ramo recomienda compartir “platos con ingredientes que conquisten el paladar con una explosión de color, sabor, textura y sensaciones afrodisiacas para este día”. 

“Para ello, los alimentos deben contener nutrientes que tengan función vasodilatadora o que estén implicados en un proceso hormonal, estimulen el apetito sexual y disparen la libido”, apunta Ramo. 

En el Día de San Valentín puedes tener una excelente cena para dos con opciones saludables, deliciosas y afrodisíacas.
En el Día de San Valentín puedes tener una excelente cena para dos con opciones
saludables, deliciosas y afrodisíacas.

Esta nutricionista describe algunas opciones gastronómicas de la cocina internacionales ideales para el domingo 14 de febrero, incluido el postre, el plato estrella de ese día, seleccionadas por su contenido en vitaminas, minerales, grasas saludables, aminoácidos esenciales y otros compuestos estimulantes de la actividad erótica. 

La opción japonesa

“En el sushi y el sashimi se utilizan algas, a las que se les atribuyen propiedades afrodisíacas y la capacidad de fomentar el aumento de la producción de hormonas sexuales. Estos dos platos también aportan compuestos que pueden tener efectos positivos sobre el estado de ánimo”, según Ramo. 

Señala que otro ingrediente frecuente en la comida japonesa es el aguacate, a cuya planta los aztecas llamaban  el “árbol del testículo”, por su curioso parecido con esta parte de la anatomía masculina, y que contiene nutrientes con una función vasodilatadora y estimula el apetito sexual debido a su textura. 

Ramo destaca como otro ingrediente típico en los platos japoneses, el salmón, “incluye compuestos con función vasodilatadora, y conforma un plato muy vistoso y de potente sabor acompañado del wasabi, un condimento cuyo sabor picante es considerado estimulante de la libido, al aumentar la frecuencia cardíaca, el metabolismo y la sudoración”.

La frondosa gastronomía brasileña

Ramo sugiere, si se opta por la opción americana una ‘parrillada de carnes de Brasil con fruta asada y ensalada mixta”, y señala que en este tipo de comida “se destacarían las frutas asadas como el plátano, cuyos compuestos actúan sobre los neurotransmisores cerebrales que controlan la libido, el estado de ánimo y la autoestima”. 

“Un ingrediente destacable de su ensalada mixta, es la rúcula, muy utilizada por los antiguos romanos como afrodisíaco”, enfatiza.

Vámonos a Italia
El “steak tartar” (filete tártaro) italiano es un plato muy vistoso por sus colores y tiene un potente sabor y olor, según Ramo quien destaca entre sus ingredientes “el tabasco y la pimienta negra, unos picantes que provocan un calentamiento del cuerpo y un aumento del flujo sanguíneo”. 

“Sus ingredientes también pueden estimular la liberación a nivel cerebral de endorfinas, unas hormonas que producen sensación de bienestar, y producir cambios físicos externos en mejillas (más rosadas) y labios (más carnosos)”, asegura. 

Añade que el aliño del “steak tartar” contiene ajo, “que a su vez contiene alicina, una sustancia que incrementa el flujo sanguíneo provocando mayor nivel de energía sexual”.

La fina cocina francesa

Ramo sugiere el “magret de pato, abierto y fileteado con salsa de mango”. Se trada de una comida “en la que destaca la salsa de mango, una fruta que contiene sustancias que afectan a la producción de hormonas y que pueden mejorar el deseo. Además equilibran los niveles de estrógenos y testosterona, además de estimular  la producción de esperma”, indica la experta. 

En otro plato francés que propone es  el “gratín de patatas con tana”, en el que destaca el queso, “alimento rico en un aminoácido esencial precursor de la serotonina, conocida como la hormona del placer y la felicidad, porque ayuda a mejorar el estado de ánimo y el bienestar, lo cual es importante en la velada de San Valentín”, señala Ramo.

Perú, con ajo y pimienta
Una opción gastronómica peruana recomendada por la nutricionista son los “langostinos con verduras y leche de tigre”, un jugo de ceviche con trozos de pescado.

“La “leche de tigre” utiliza como ingrediente principal el pescado, que contiene un aminoácido esencial que fomenta la liberación de serotonina. Otros ingredientes, el ajo y la pimienta, pueden tener un efecto afrodisíaco, ya que su ligero sabor picante y ácido provoca un calentamiento corporal e incrementa el flujo sanguíneo”, según Ramo.

Piensas cenar en casa en este Día de San Valentín?

México y sus picantes
“La comida mexicana combina sabores picantes y los “langostinos a la diabla” son un ejemplo de ello, al incluir el tabasco, un potente picante que aumenta la frecuencia cardíaca, la sudoración y el metabolismo y, por consiguiente, el calor corporal, estimulando además la liberación de hormonas que producen sensación de bienestar”, afirma la especialista. 

“Estos efectos internos en el organismo pueden aumentar el rubor de las mejillas y la carnosidad de los labios, por lo cual se le considera un plato afrodisíaco”, añade. 

“Otro plato, “tacos de atún rojo”’ contienen sustancias importantes para mantener un buen estado de ánimo y dotarnos de energía”, enfatiza Ramo. 

“En México la guayaba se utiliza como afrodisíaco, ya que en su conjunto estimula la circulación sanguínea de la zona genital en los hombres y aumenta la excitación y la sensibilidad al tacto en las mujeres, por lo cual los platos que incluyen este ingrediente, como el “pastel de guayaba”’, pueden ser una buena opción para San Valentín”, según Ramo. 

Postre: El plato estrella
Estas son las sugerencias de postres deliciosos y especialmente estimulantes, que propone Ramo para esa fecha señalada:.

Fresas con chocolate negro:. 
“Los nutrientes de las fresas estimulan las glándulas endocrinas y el sistema nervioso central, liberando el estrés del organismo, mientras que el chocolate contiene sustancias estimulantes y vasodilatadoras que pueden aumentar el nivel de deseo, la excitación y la satisfacción sexual femenina”, según Ramo. 

“Además contiene triptófano, un compuesto que ayuda a secretar serotonina, un neurotrasmisor que regula el estado de ánimo”, agrega.

Chocolate negro con sandía:.
“En este postre  a la sandía se la atribuyen propiedades afrodisíacas por su contenido en citrilina, que fomenta un efecto vasodilatador que mejora la circulación sanguínea, pudiendo aumentar la excitación”, señala.

Chocolate negro con almendras:
La experta explica que “las almendras contienen ácidos grasos esenciales y se atribuye su aroma con un aumento de la libido”.

Fresas con canela:.
“La canela presenta propiedades afrodisíacas que hacen que mejore la circulación sanguínea y, por tanto, que  aumente la libido y el apetito sexual”, según la nutricionista del IMEO.

Un plan “de moda”: Luces y sombras de la dieta keto

Clarín, por Vanesa López

Por su bajo contenido de hidratos de carbono, varios especialistas alertan sobre los riesgos para la salud.

Palta y huevo, dos estrellas de la dieta keto. Foto Shutterstock.

Adelgazar comiendo grasas es el sueño de muchos. Eso es lo que promete la dieta keto difundida por famosos, “influencers”, y algunos nutricionistas argentinos. Aunque también están quienes alertan sobre los riesgos para la salud.

Empecemos por el principio. La dieta cetogénica es un tratamiento médico que se indica, desde 1924, en niños con epilepsia de difícil control. Tiempo después, por los años 70, cobró popularidad como método para adelgazar, con diferentes nombres.  

Su principal atractivo es que se puede bajar mucho peso de golpe: entre 2 y 3 kilos en una semana y hasta 12 kilos en un mes.

Hay distintas versiones de la dieta keto. La más habitual indica consumir un 75% de grasas, priorizando las saludables, como aceite de oliva, nueces, semillas, palta, y pescado azul. El problema es que, debido al elevado porcentaje requerido, es común terminar consumiendo grasas saturadas. 

Alta ingesta de grasas saludables y mínima ingesta de carbohidratos es la base de la dieta keto. Foto Archivo.

Alta ingesta de grasas saludables y mínima ingesta de carbohidratos es la base de la dieta keto. Foto Archivo.

Además, se deben incorporar un 20% de proteínas (carnes y huevos) y solo un 5% de hidratos de carbono (pan, pasta, legumbres, papas, harinas, arroz, frutas y verduras). Es todo lo contrario a las dietas más tradicionales, donde la mitad de las calorías proviene de los carbohidratos.

Tiene similitudes con la dieta Atkins y la Dukan. En todos los casos -conocidos como “low-carb”- se limita al cuerpo a unos pocos gramos de carbohidratos por día. Entonces entra “en cetosis”, un estado metabólico donde comienza a depender de las reservas de grasas, lo que permite el rápido descenso de peso.

Muchos la miran con malos ojos. El Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) la incluyó entre las cinco peores dietas del 2021. Lo hizo en la octava edición de su ranking creado por nutricionistas, endocrinólogos, cirujanos bariátricos, psicólogos, y entrenadores físicos.

La dieta keto permite incorporar solo un 5% de hidratos de carbono. Foto: Shutterstock.

La dieta keto permite incorporar solo un 5% de hidratos de carbono. Foto: Shutterstock.

“Tiene diferentes efectos nocivos como cefaleas, mareos, fatiga, vómitos, mal aliento, cálculos renales, pérdida de masa ósea y muscular o arritmias”, alertó Carmen Escalada, nutricionista del IMEO, según lo difundido por Europa Press.

Tampoco sacó buena nota en la clasificación de las “mejores dietas 2021” que hizo el sitio estadounidense US News junto a un panel de nutricionistas y especialistas en obesidad, diabetes y cardiología.

Por cuarto año consecutivo, la dieta mediterránea fue seleccionada como la número uno. Mientras que la dieta keto fue desplazada al puesto 35 entre 39 planes alimenticios. Sus dos principales contras: es restrictiva y los carbohidratos son muy limitados.

Según algunos expertos, es difícil de mantener y luego podemos superar el peso que teníamos. Foto Shutterstock.

Según algunos expertos, es difícil de mantener y luego podemos superar el peso que teníamos. Foto Shutterstock.

Para la endocrinóloga Juliana Mociulsky, miembro titular de la Sociedad Argentina de Diabetes (SAD) y Jefa de Nutrición del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA), cualquier patrón alimentario que evite o restrinja algún grupo de alimentos puede generar alguna carencia. En este caso, la principal falta es de fibras, vitaminas y minerales.

Además -continúa Mociulsky- la cetosis puede provocar dolor de cabeza, cansancio, mareos, náuseas, mal humor y mal aliento, especialmente al iniciar este tipo de alimentación.

Por la falta de fibra –completa la especialista- suele asociarse a constipación. Mientras que la escasa diversidad de fibras, cereales y granos enteros impacta negativamente sobre la microbiota intestinal, que es la población bacteriana del intestino.

“Es importante considerar el tipo de grasa que se consume, ya que el exceso de grasa saturada (de origen animal) es desfavorable para los niveles de colesterol y la salud cardiovascular”, dice la endocrinóloga. Y remarca que las personas con diabetes deberían siempre consultar al médico, porque la cetosis puede precipitar una descompensación metabólica.

La dieta keto debe incorporar un 20% de proteínas, como carnes y huevos. Foto Rafael Mario Quinteros.

La dieta keto debe incorporar un 20% de proteínas, como carnes y huevos. Foto Rafael Mario Quinteros.

Otra duda que surge es si la dieta keto realmente sirve para adelgazar. Virginia Busnelli, médica especialista en nutrición y directora del Centro de Endocrinología y Nutrición CRENYF, opina que todas las dietas restrictivas funcionan, ya que modifican nuestra forma de comer de manera abrupta.

El tema es si esto puede sostenerse en el tiempo. “Aquí está el verdadero problema. Perseverar alimentándonos con las opciones que nos brinda este tipo de dieta puede ser fácil al comienzo, pero el estrés y el propio descenso de peso van a incitar a retomar nuestra forma habitual de comer“, señala Busnelli.

Según la especialista, es entonces cuando recuperamos los kilos perdidos de manera más simple, en forma de grasa, y por lo general superando el peso que teníamos anteriormente. Y ahí viene la frustración, con sus posibles trastornos asociados.

Al seguir la dieta keto, preocupa que se consuma grandes cantidades de grasas saturadas no saludables. Foto Archivo.

Al seguir la dieta keto, preocupa que se consuma grandes cantidades de grasas saturadas no saludables. Foto Archivo.

Ante la consulta de cuáles son los aspectos positivos de esta dieta, Busnelli destaca dos cosas. La primera es que las investigaciones demuestran que provoca un descenso de peso muy rápido y que podría ser una alternativa para tratar ciertas condiciones de salud. “Pero no hay estudios a largo plazo sobre esto y, además, sabemos que no es posible de mantener en el tiempo”, señala.

La segunda es que nuestra sociedad se caracteriza por el consumo abundante de hidratos de carbono, por lo que reducirlo a una cantidad acorde a nuestro requerimiento diario es una “excelente estrategia” para favorecer al descenso de peso. Aunque esto se debe realizar de la mano de un profesional y -según Busnelli- no lo puede hacer una dieta.

En ese sentido, debemos estar atentos a Instagram, donde basta escribir “#dietaketo” para acceder a miles de posteos. “Veo con preocupación cuando las personas siguen a ‘influencers’ en las redes sociales que practican alguno de estos patrones alimentarios de moda y se toman como verdad absoluta”, comenta Mociulsky.

Según la endocrinóloga, todas las dietas deben ser indicadas por un profesional matriculado en nutrición, para evitar consecuencias no sólo en la salud física, sino también mental.

Comida a domicilio: las opciones más saludables de la cocina internacional

Con las nuevas plataformas de pedido online y las restricciones del estado de alarma, las comidas a domicilio están en alza, pero dentro de las cocinas internacionales hay platos que a nivel nutricional encajarían mejor en una dieta equilibrada, recalcan los expertos del IMEO y destacan las opciones más saludables

Selective focus on the burrito half

·         Durante la pandemia de coronavirus las empresas dedicadas al reparto de comida a domicilio han crecido un 225% y uno de cada diez españoles ha recurrido a sus servicios, siendo mayor la demanda en  Madrid, Cataluña y Asturias[1].

El cierre temporal de bares y restaurantes y el toque de queda nocturno son unas de las medidas más contundentes tomadas por las autoridades españolas para limitar la interacción social y contener la propagación del coronavirus. Muchos establecimientos han tenido que bajar persianas, reducir aforo y horarios y reinventarse para salir adelante. En este contexto, el servicio de comida a domicilio se está imponiendo como alternativa al picoteo en terrazas y cobra especial protagonismo dentro del actual estado de alarma y los períodos de cuarentena y confinamientos. Por esta razón, los expertos en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) destacan aquellas opciones de la cocina internacional que se adaptan a la modalidad para llevar o recoger y que a nivel nutricional encajarían mejor en una dieta equilibrada.

“En primer lugar, hay que reconocer que la comida a domicilio ha cambiado mucho en los últimos años. Antes, la oferta se limitaba sobre todo a fast food de baja calidad; ahora con las plataformas digitales que agrupan establecimientos que ofrecen la opción para llevar o recoger, podemos tener acceso a platos de casi cualquier restaurante”, reflexiona Rubén Bravo, dietista experto en gastronomía, portavoz del IMEO. Además, apunta, ciertos tipos de cocina internacional se han adaptado mejor al servicio a domicilio, como la asiática, la mediterránea, la latinoamericana, la norteamericana o la árabe.

“Puesto que en cada tipo de cocina existen platos que por su perfil nutricional pueden situarse en los extremos de lo que definimos como saludable o no saludable, es preciso fijarnos tanto en las técnicas de elaboración –cuánto más sencillas, mejor–, como en la composición del plato que son un buen indicador de la calidad”, puntualiza Estefanía Ramo, nutricionista especializada en la tecnología de los alimentos del IMEO. Lo ideal sería que la mitad de los ingredientes sean verduras y hortalizas (excepto patatas) y que la otra mitad esté compuesta, en partes iguales, por proteínas de alto valor biológico (huevos, pescados, legumbres, carnes blancas y rojas mínimamente procesadas) y granos integrales, que en su conjunto nos proporcionarán nutrientes esenciales y sensación de saciedad.    

Las opciones menos saludables serían aquellas que destacan por un mayor procesado industrial de los alimentos. Suelen abundar en grasas saturadas e hidrogenadas y dentro de un consumo frecuente pueden desencadenar enfermedades cardiovasculares, colesterol malo y obesidad. Están presentes en quesos, embutidos, salchichas, carnes precocinadas o enlatadas, aperitivos envasados, artículos horneados, bollería industrial y comida rápida a base de frituras y rebozados.

Las salsas prefabricadas (mayonesa, ketchup, barbacoa, mostaza, salsa de soja química o china) son otro punto que restaría valor nutricional a nuestro plato, debido a su alto contenido en sal, grasas, azúcares, saborizantes y otros aditivos que se les añaden para estimular el apetito y que con el tiempo pueden crear hábito, recalca Ramo.

Opciones saludables de comidas internacionales “a domicilio”

  1. Comida japonesa de calidad
Man taking a picture of sushi food

“Aunque la comida asiática más popular que podemos pedir a domicilio es la china, rara vez sería una opción saludable, ya que muchas veces no respeta la forma de cocina tradicional (al vapor o cocción al agua), abusa del aceite reutilizado, y las salsas, escondiendo muchas veces ingredientes de mala calidad”, avisa Rubén Bravo, dietista experto en gastronomía del IMEO.

La opción más saludable, sin duda, sería la japonesa, mundialmente reconocida por sus nutrientes que ayudan a retrasar el envejecimiento celular. Destaca por un sencillo procesado de los alimentos que permite saber a simple vista si los ingredientes son de buena o de mala calidad.

El plato estrella es el sushi, que se elabora a base de arroz, vinagre y sal, y se combina con pescado crudo, verduras, huevos en tortilla o carne roja y se adorna con algas comestibles y crujientes.

Otra opción menos calórica sería el sashimi que se prepara sin arroz a base de pescado crudo o cocido, como pulpo, sepia, rodaballo, atún, salmón y moluscos. Se sirven en rodajas finas con una ligera salsa de soja, wasabi (crema de rábano), caldo de algas o tofu.

  1. Comida mediterránea de calidad (española, francesa e italiana)  

La comida mediterránea de calidad es aquella que refleja lo mejor de nuestra dieta mediterránea. “Aquí, de entrada, debemos descartar fritos (croquetas, patatas), empanados (calamares, tiritas de pollo), salsas (kétchup, barbacoa, ali-oli) y platos muy elaborados (cocidos, guisos), porque además de ser ricos en grasas poco saludables, permiten camuflar fácilmente un mal ingrediente”, argumenta Bravo. En este sentido, aconseja apostar por lo más similar a una comida española casera, con acento en parrilladas de carne, pescado y marisco, elaboradas con alimentos naturales y primarios, en lugar de sus variantes más procesadas (salchichas, hamburguesas, beicon). De guarnición, hay que buscar alternativas a las patatas fritas, centrándonos en verduras, hortalizas y legumbres en forma de salteados, cremas, ensaladas de temporada o al horno. 

Las opciones más saludables de las típicas tapas españolas serían: sepia a la plancha, montaditos de guacamole y gambas, brochetas de marisco, pincho de encurtidos o tabla de jamón ibérico.

De la cocina francesa, el experto en gastronomía del IMEO destaca el steak tartar o el de salmón ahumado y el magret de pato, que son muy sabrosos y nutritivos.

“Respecto a la cocina italiana, es recomendable huir de la pizza, sobre todo cuando es “a domicilio”, debido a su excesivo aporte calórico a base de grasas saturadas, salsas e ingredientes de baja calidad”, apunta Bravo y recuerda que la gastronomía italiana tiene una gran variedad de platos típicos abundantes en verduras, frutas, carnes, pescados y arroz y destaca por la calidad suprema de su aceite virgen extra de oliva. En este sentido, una apuesta segura sería el carpaccio de ternera o atún, el entrecot con verduras, la ensalada con gambas o el pollo asado.    

  1. Comida basada en carnes asadas de Argentina, Uruguay y Brasil

Son carnes muy jugosas que, por sus condiciones de pastoreo, tienen un alto valor nutricional y son ricos en omega 3, ácido fólico y vitaminas del grupo B. “De promedio contienen 20 gramos de proteína animal por cada 100gr de producto, por esto se deben consumir con moderación y evitando enderezar con salsas”, apunta Ramo. La forma más saludable de comerlas es en forma de asado a la parrilla, a la brasa, en grill y barbacoas, yendo a cortes y piezas, evitando derivados (salchichas, morcillas, chorizos).

En general, la cocina sudamericana recurre a menudo a especias, salsas y guarniciones a base de hidratos de carbono (plátano, gandules, frijoles, patata o maíz) que pueden disparar en su conjunto el aporte calórico del plato. Por tanto, sería preferible acompañar la carne con vegetales crudos, hojas verdes o frutas asadas (piña, mango, manzana, persimon) que facilitan la digestión.

  1. Comida norteamericana de calidad

Hablando de comida americana, de entrada, habría que huir de todas las creaciones culinarias que dieron origen al término comida basura (junk food) y que se caracterizan por sus fritos, rebozados, grasas saturadas y trans, azúcares añadidos y sal, toda una bomba de relojería para el sistema cardiovascular. Suelen tener un precio muy económico y raciones gigantescas. Los conocemos como hamburguesas XXL, pizzas en promoción “3×2”, platos tex-mex, nuggets y tiras de pollo frito o kebabs de composición difícil de identificar. “Si a esto le sumamos todo lo demás que acompaña el plato, incluidos refresco, guarniciones de patatas fritas, salsas (mayonesa, kétchup, mostaza), batido y postre colmado de azúcar… podemos fácilmente traspasar las mil calorías por una sola comida y terminar con una sensación de “empacho”, recalca Bravo. 

La comida norteamericana de calidad, en cambio, se centra en especialidades gourmet, recurre a un procesado más sencillo de los alimentos y no abusa de colores y sabores fuertes creados en laboratorios. Entre los platos destacados por los expertos del IMEO figuran el pavo dorado con finas hierbas y verduras asadas, las ensaladas, las hamburguesas de carne de vacuno con pan rústico o en su versión vegana a base de arroz integral, soja, quinoa y frijoles.

5.       Comidas espaciadas y muy elaboradas (india, árabe, mexicana)

Son comidas potentes en cuanto al sabor, a veces picante, y tienden a abusar de frituras, aceite y salsas. Por esto, se aconsejan para un consumo muy puntual.

La cocina india, en general, prescinde de la carne bovina y porcina y muchos de sus platos son aptos para vegetarianos. Dentro de las opciones más saludables destacan el pollo con sus variantes tikka masala (con leche de coco), shashi-korma (con castañas, almendras o anacardos) y tandoori (con jengibre y especias) que se pueden acompañar de samosa de verduras.

En la cocina árabe (libanesa y turca) se prefiere más la verdura a la carne y especias, como el curry o la cúrcuma. El plato estrella para llevar sería el falafel, elaborado a base de albóndigas o croquetas de legumbres. Se suele acompañar con verduras encurtidas, salsa y pan de pita. Otras opciones recomendadas serían el humus, a base de paté de garbanzo y las cremas de verduras (berenjena o pimiento rojo y tomate), las brochetas de pollo o carne y las ensaladas.

La cocina mexicana en su versión más popular, representada por nachos, burritos, tacos, quesadillas o fajitas, es una de las más demandadas, pero no por ello la más saludable. Dentro de la oferta de comidas a domicilio podemos optar por la salsa de guacamole, los jalapeños, las tortillas de maíz, ricos en fibra y aptas para celíacos, con relleno de pollo.    

Qué alimentos pueden cuidar la flora intestinal

CuidatePlus, por Isabel Gallardo Ponce

No es un secreto que la dieta es un factor clave de la salud. Pero ¿qué ocurre con el tracto intestinal? El intestino está poblado por multitud de microorganismos que conforman la flora intestinal, aunque su nombre correcto es microbiota intestinal. 

Según explica a CuídatePlus Ana Zugasti, endocrinóloga y vocal de Comunicación de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), el término de flora intestinal proviene de la creencia de que estos microorganismos pertenecían al reino vegetal. La microbiota intestinal “es el conjunto de microorganismos o bacterias que viven en el intestino, siendo los lactobacilos y las bifidobacterias las predominantes”, con más del 85% del total.

Pero además esta población intestinal tiene una relación directa en la salud. “Una flora intestinal saludable nos protege frente a los microorganismos patógenos que puedan alterar el equilibrio, ejerciendo un efecto barrera para el sistema inmune”, dice Andrea Marqués, nutricionista experta en dietética y gastronomía del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). Además, también participa en la proliferación y en la diferenciación celular en el tracto intestinal, como parte de su función inmunitaria

Y es que las funciones que realiza la microbiota intestinal en el organismo hacen que se le considere un órgano metabólico, con funciones en la nutrición, la regulación de la inmunidad y la inflamación sistémica. 

¿Cuándo aparece la microbiota y en qué influye?

La microbiota no está presente antes del nacimiento, sino que al nacer el tracto intestinal es colonizado por microorganismos y bacterias. “La vía de nacimiento (parto o cesárea) y el tipo de alimentación (leche materna o fórmula) ha demostrado producir diferencias en la microbiota intestinal. Durante la infancia y a lo largo de la vida, la composición microbiana también cambia de acuerdo con la edad y la dieta”, añade Zugasti. 

Las alteraciones de la microbiota intestinal, bien por cambios en la composición o por falta de diversidad, se denomina disbiosis. Esta disbiosis se asocia con diferentes enfermedades, como el asma, las enfermedades inflamatorias crónicas, la esteatohepatitis no alcohólica, las alergias de la piel y la obesidad, entre otras. Incluso la composición de la microbiota en los primeros años de vida puede predecir el riesgo de desarrollar obesidad en el futuro. 

Pero también se asocia con la diabetes, con las enfermedades autoinmunes, con la inflamación y con las enfermedades neurodegenerativas. En esa línea, un estudio de la Universidad de Ginebra, que se publica en Journal of Alzheimer Disease, asocia el desequilibrio en la flora intestinal con un mayor desarrollo de placas amiloides en el cerebro, íntimamente ligadas con el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer

Marqués recuerda que también se produce una estrecha relación entre “el intestino y el cerebro. La flora intestinal modula la liberación de serotonina, y los niveles adecuados de este neurotransmisor son fundamentales para prevenir los estados de ansiedad o depresión”. 

¿Qué alimentos benefician la flora intestinal? 

El camino para mejorar la microbiota intestinal pasa por incorporar a la alimentación prebióticos y probióticos y por conseguir un equilibrio entre ambos, dicen Zugasti y Marqués. ¿Qué son los probióticos y los prebióticos? 

Los prebióticos sirven “como alimentos para las bacterias beneficiosas que albergamos en nuestro intestino”, matiza Zugasti. Estos alimentos son ricos en fibra soluble, principalmente fructooligosacáridos e inulina, “que no pueden ser digeridos y absorbidos en el intestino delgado. Así pasan al colon donde favorecen la proliferación de la flora positiva: los lactobacillus y los bifidobacterium”, añade Marqués. 

Así, los alimentos que pueden mejorar la salud intestinal son:

  • Frutas.
  • Verduras. 
  • Cereales integrales. 
  • Legumbres. 

De esta forma, si nuestra alimentación sigue un patrón saludable que contenga “cinco raciones de frutas y verduras al día, además de legumbres como aporte de proteína vegetal al menos 2-3 días a la semana y cereales integrales, estimularemos a las bacterias beneficiosas del intestino”, dice Zugasti. Asimismo, los prebióticos pueden mejorar el tránsito intestinal, contribuyendo a reducir el estreñimiento o la diarrea y a mejorar ciertos trastornos asociados al síndrome del colon irritable.

Los alimentos probióticos contienen microorganismos vivos y su objetivo es mantener o mejorar la microbiota intestinal. Se trata de bacterias beneficiosas, como el lactobacillus o el bifidobacterium. “Los probióticos se encuentran en alimentos fermentados como lácteos (yogur natural y kéfir), en verduras encurtidas, como pepinillos, chucrut, zanahorias, tomates etc. y en el pan de masa madre”, explica Marqués. 

Alimentos que dañan la microbiota intestinal

Puesto que hay alimentos que favorecen la salud de la microbiota intestinal y evitan la proliferación de bacterias patógenas también hay otros que pueden ejercer el papel contrario: reduciendo o dañando esa flora tan importante. Es el caso de:

  • Alimentos ultraprocesados, como la bollería industrial o las carnes procesadas.
  • El consumo elevado de conservantes, como emulsionantes o edulcorantes artificiales, presentes en salsas, bollería, helados etc. 
  • Alcohol en exceso.
  • Refrescos azucarados, como los zumos de fruta envasados, o con gas y las bebidas isotónicas

Y más allá de la dieta también hay hábitos perjudiciales como el sedentarismo, el tabaco y el estrés que perjudican la microbiota. “Hasta los cambios de los horarios de las comidas o la falta de sueño, son aspectos que influyen negativamente”, añade Zurita. 

¿Cómo afectan los antibióticos a la microbiota intestinal? 

Mención aparte requieren los antibióticos, tan necesarios para el abordaje de infecciones, pero que puede traer consigo la aparición de disbiosis. Su efecto negativo se refleja “no solo en una drástica reducción de las bacterias intestinales, sino también en el período de tiempo que la flora intestinal tarda en recuperarse, pues no todas las bacterias intestinales se regeneran automáticamente tras el tratamiento con antibióticos”, explica Zurita. 

Para mejorar este desequilibrio de la flora intestinal se puede recurrir a una dosis más elevada de prebióticos y probióticos, haciendo hincapié en el consumo de verduras -como los espárragos, las alcachofas, la cebolla o el puerro-, legumbres y frutas. Además, Marques recuerda que se puede optar por consumir kéfir o yogures naturales al menos una vez al día.

Además se puede recurrir a la suplementación de probióticos durante el tratamiento antibiótico, siempre cumpliendo con una buena alimentación prebiótica. Algunos estudios sugieren un efecto beneficioso de los probióticos “sobre la flora intestinal para la prevención de diarrea asociada a los antibióticos o incluso la producida por la infección Clostridium difficile. Cabe tener en cuenta que no todas las especies y cepas de probióticos producen los mismos efectos. Parece ser que los microorganismos con más evidencia para la prevención de la diarrea postantibiótica son los Lactobacillus rhamnosus y los Saccharomyces boulardii”, explica Zurita.

Y es que la investigación aún tiene mucho que aportar sobre el efecto beneficioso o no de los probióticos. Y para ello en 2018 -afirma Zurita- se publicó la guía mundial del uso de probióticos y prebióticos en la que se refleja en qué cepas y sobre qué enfermedades pueden mostrar un efecto beneficioso estos complementos y cuándo deben ser recomendados. 

Pautas para tomar un probiótico

Conviene recordar que antes de decidir tomar un complemento o suplemento alimenticio es muy importante consultar con un profesional sanitario. En cuanto a la toma, se recomienda dejar pasar un mínimo de dos horas entre la toma del antibiótico y la del probiótico – excepto en los casos en que el probiótico sea una levadura como Saccharomyces– para evitar que el medicamento destruya las bacterias que contiene el probiótico.

El ayuno intermitente y el ‘ayuno reset’: lo mejor para adelgazar y acelerar el metabolismo

Un conocido estudio ha elegido ya los mejores regímenes para llevar a cabo este 2021

Voz Populi, por María Palmero

El 2020 fue histórico en todos los sentidos debido a la pandemia de la covid-19, pero también fue el año en el que los españoles hemos llevado una vida más sedentaria por el confinamiento y el teletrabajo. Bastante teníamos con lo nuestro como para encima andar preocupándonos por nuestro aspecto.

Sin embargo, al final la dejadez pasa factura. Muchos hemos ganado peso y ahora, con el empiece de este nuevo año –que no ha comenzado muy halagüeño, que se diga– nos hemos propuesto quitarnos de encima esos kilos que nos sobran. Por eso vamos a decirte qué dos regímenes son los mejores son los mejores según los expertos.

Como cada año, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ha lanzado un ranking con las mejores dietas para perder peso sin el temido efecto rebote. El estudio de IMEO está realizado por expertos en salud: nutricionistas, bariátricos, endocrinos, cirujanos, psicólogos… y, entre todos los regímenes existentes, recomiendan el del ayuno intermitente. Dentro del ayuno intermitente hay otro tipo, llamado ayuno RESET, que nos ayudará no sólo a perder peso, sino también a mejorar nuestra calidad de vida.

Veamos en qué consiste cada uno y cuál te interesa más.

El ayuno intermitente: por qué funciona para adelgazar y qué tipos hay

En realidad no es una dieta, sino un patrón alimentario. Está muy de moda sobre todo porque tiene como abanderadas a famosas como Elsa Pataky o Jennifer Anniston.

El ayuno intermitente consiste en dividir nuestro día en dos: un espacio en el que podemos tomar alimentos y otro en el que tomaremos líquidos no calóricos (agua, té, infusiones…).

El ayuno intermitente, además, puede ser de ayuda para pacientes que padecen alguna patología como diabetes u obesidad, ya que se ha visto que puede mejorar la sensibilidad a la insulina. Además presenta todos estos beneficios: pérdida de peso, aumento de músculo y disminución de grasa y/o la reducción del riesgo coronario.

El tipo de ayuno intermitente más común es el 16/8: comes durante ocho horas y ayunas las otras 16 restantes. Así se consigue: reducir del número de calorías que ingerimos, modificar los niveles hormonales para facilitar la quema de grasa (como aumentar la liberación de noradrenalina, una hormona que facilita la pérdida de peso), disminuir el azúcar en sangre y acelerar el metabolismo del 3,6 al 14%, según varios estudios.

Romper el ayuno de forma inteligente
Romper el ayuno de forma inteligente Gtres

El ayuno RESET: lo mismo pero con otro nombre

Ahora hay otro régimen basado en el ayuno intermitente con el que se divide el día en dos. En realidad es el ayuno intermitente de toda la vida pero seguido por nutricionistas.

En uno de los espacios temporales se pueden tomar alimentos y en el otro se toman líquidos no calóricos. Hay tres modalidades: Reset 12, Reset 16 y Reset 24, todo ello dependiendo los deseos de pérdida de peso y características del paciente.

  • Reset 12: divide el espacio en dos, uno de 12 horas en el que se toman alimentos y otro de 12 horas en el que se toman líquidos no calóricos. Este ayuno es el más común y es en el que se recomienda o bien desayunar más tarde o cenar más pronto.
  • Reset 16: divide el espacio en dos, uno de 16 horas en el que se toman líquidos no calóricos, como tés, cafés, caldos…, y otro de 8 horas en el que se ingieren alimentos. Para seguir este ayuno el paciente deberá eliminar el desayuno o la cena. (Es el que te hemos contado anteriormente).
  • Reset 24: se trata de no ingerir alimentos en 24 horas. Dentro de esta fase existe lo que se ha denominado el ‘Eat Stop Eat’, que consiste en realizar uno o dos ayunos de 24h a la semana, estando separados en el tiempo al menos 24h.

¿Realmente se adelgaza dejando de comer unas horas?

Al reducir la ingesta de calorías, todos estos métodos garantizan la pérdida de peso siempre y cuando no compenses a la hora de volver a comer, te des atracones o no te alimentes de forma sana

El ayuno intermitente y el ‘reset’ están además avalados por la ciencia. Un estudio de 2014 descubrió que este patrón de alimentación puede hacernos perder de un 3 a 8% de nuestro peso en un periodo de 3 a 24 semanas. Además, otra investigación concluyó que el ayuno intermitente causa menos pérdida muscular que la producida por las dietas de restricción calórica. 

Lo cierto es que es muy sencillo de seguir una ves que te acostumbres a no desayunar o no cenar, siempre que esto no te cause ningún problema extra, como ansiedad, o que comiences a experimentar una relación no sana con la comida.

16 horas consumiendo líquidos no calóricos
16 horas consumiendo líquidos no calóricos Gtres

La dieta de Jennifer Aniston y Elsa Pataky, entre muchas otras

Jennifer Aniston tiene 50 años pero ninguno lo diría. La actriz ha revelado en alguna ocasión que su secreto para estar siempre delgada y radiante es la dieta del ayuno intermitente

“Hago ayuno intermitente, así que como nada por las mañanas. No desayuno. Noté una gran diferencia en mi peso desde que decidí no ingerir alimentos durante 16 horas seguidas“, dijo. Aniston limita su horario de comidas a ocho horas al día. Es decir, hace el 16/8 o el también llamado Reset 2.

Elsa Pataky sigue el mismo método: “Hago 16 horas de ayunoy lo hacemos todos los días. ¿Quieres antiedad? Ayuno. Dejar descansar a tu cuerpo 16 horas para que no siga oxidándose es esencial”, reveló.

Elsa Pataky
Elsa Pataky Gtres

El truco parece claro. ¿Lo vas a probar?

¿Quieres adelgazar? Convierte estos 6 alimentos en tus aliados

Mundo Sano

Para cumplir el objetivo de adelgazar es importante gastar más calorías de las que consumes, por ello es importante incluir alimentos que brinden beneficios adelgazantes y que al mismo tiempo permiten que la dieta no sea tan restrictiva. 

Especialistas del Instituto Médico Europeo de Obesidad (IMEO) indican que la principal recomendación para perder peso es cambiar ciertos hábitos en la alimentación y el estilo de vida que puedan mantenerse a largo plazo para evitar el llamado efecto “rebote”. 

Además, sugieren incluir los siguientes alimentos que aportan vitaminas o minerales que pueden complementar la dieta. 

  • Alfalfa

Su alto contenido de fibra ayuda obtener una sensación de saciedad. Además, mejora la motilidad intestinal y ayuda al estreñimiento. Otros beneficios de la alfala es que ayuda a disminuir el colesterol, triglicéridos y ácido úrico. 

  • Piña

Es una fruta con efecto diurético natural que ayuda a eliminar el exceso de líquido que se acumula en los tejidos. 

  • Papaya

Es de gran beneficio para la digestión y posee antioxidantes que ayudan a la salud de la piel. 

  • Melisa

Esta planta es una gran aliada para calmar la ansiedad y esas ganas de comer. Además es de beneficio para la hinchazón abdominal.

  • Té verde

Esta bebida ayuda a disminuir los acúmulos de grasa y tiene efecto diurético. 

  • Alcachofa

Este alimento ayuda a depurar el hígado y a limpiarlo de toxinas. También ayuda a que el metabolismo de grasas sea más eficiente, señala el IMEO. 

¿Por qué seguimos comiendo a pesar de estar llenos?

CuidatePlus, por Alicia Cruz

En los atracones participan tanto el aspecto psicológico como el fisiológico

Comer es uno de los grandes placeres de la vida y para muchos, el mayor. El problema es que este tipo de goce se disfruta más en pequeñas dosis, premisa que no siempre se cumple. Los atracones son muy característicos en fechas tan señaladas como la Navidad, así como en todo tipo de compromisos sociales como los cumpleaños o las bodas. Ver tantos platos suculentos es algo que nos lleva casi a la locura. Presos del hambre, nos abalanzamos sobre ellos. Lo curioso es que, una vez que estamos saciados y sentimos que no nos cabe ni un granito de arroz más, seguimos comiendo sin control. ¿Por qué ocurre esto?

“Esto es debido principalmente a dos factores: por un lado, la abundancia de diversos platos muy llamativos y atractivos que no solemos comer durante el resto del año; y por otro, el efecto de ‘presión de grupo’ en el que el hecho de que todas las personas de nuestro alrededor sigan comiendo nos incita a imitarles inconscientemente”, responde María González, psicóloga del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Por su parte, Rubén Bravo, experto en nutrición y gastronomía de la misma institución, explica que estos “alimentos adictivos” suelen ser ricos en grasasazúcares o harinas refinadas y que, más allá de cubrir nuestra sensación de apetito, “tienen un impacto más bien emocional en el ámbito de los neurotransmisores, es decir, en nuestra sensación de felicidad y de satisfacción”.

En este sentido, el experto comenta que es difícil separar el aspecto psicológico del bioquímico en este proceso porque, aunque es cierto que el primero es el que provoca un determinado comportamiento, siempre está respaldado por el elemento fisiológico. “En cuanto a la sensación de hambre hay involucradas múltiples hormonas y neurohormonas. Una de ellas, dentro del ámbito de la saciedad, sería la grelina, que se segrega en la parte superior del estómago entre 15 y 20 minutos después de haber empezado a comer”, detalla el dietista, que añade que esta es la razón por la que en muchas ocasiones, tomamos un aperitivo y, cuando llegamos a la comida principal, ya no tenemos hambre.

Bravo alude, además, a la leptina, una hormona que también regula el apetito y que se segrega en las células grasas. “Cuando medimos la leptina en el IMEO, vemos que las personas que tienen un porcentaje de grasa saludable tienen unos niveles de esta hormona más bajos, y aquellos con una composición corporal que presenta un mayor índice de grasa empiezan a segregar resistencia a la leptina”. Esto quiere decir que cuanto más se distancia un individuo de su porcentaje de grasa saludable, hay una menor capacidad para controlar los niveles de saciedad. “Esto lo vemos más claramente en personas con tendencia genética hacia la obesidad”, expresa.

La tercera hormona vinculada a la sensación de hambre es la insulina. Sobre ella, el nutricionista manifiesta que “claramente, los alimentos ricos en azúcares generan picos de insulina y de azúcar en sangre y, como consecuencia, crean mayor sensación de hambre y ansiedad”.

Sobre el aspecto psicológico que participa en este proceso de comer de manera impulsiva a pesar de estar llenos, Bravo destaca dos neurotransmisores:  la serotonina y la dopamina, vinculados a la sensación de felicidad y de calma. “Determinados alimentos ricos en azúcar, grasas saturadas o harinas simples tendrían un impacto sobre estos dos neurotransmisores. Por decirlo de alguna forma, estos tipos de productos nos generaría tranquilidad y felicidad. Se trata de un impacto muchísimo más grave en personas con tendencia genética a la obesidad o que desde la infancia o adolescencia comen estos alimentos cuando se sienten con ansiedad o tristes”, expone el especialista. En definitiva, se produce una corrección sobre el estado de ánimo. 

¿Comemos más cuando estamos en compañía?

“El entorno es crucial”, asegura Bravo. El dietista declara que, si tenemos a nuestro alrededor personas que se cuidan y la alimentación que siguen es saludable, es mucho más fácil mantener una dieta equilibrada. No obstante, si, por el contrario, nuestro entorno no sigue un régimen adecuado, desde la selección de ingredientes o de menús, su comportamiento repercutiría en el nuestro. “Tendríamos una mala influencia que nos dificultaría tener una forma correcta de alimentarnos”, indica.

González hace referencia, de nuevo, a la llamada presión de grupo: “Hay personas que si, por ejemplo, están siguiendo un plan nutricional para adelgazar, pueden limitarse a la hora de comer por las expectativas que su entorno tiene sobre ella, viviendo estos momentos con gran tensión. A veces, esto es lo que ocasiona que se produzcan los atracones en solitario tras las comidas familiares”.

Es frecuente que también ocurra que después de comer hasta saciarnos por completo, volvamos a sentir hambre poco tiempo después, ¿por qué ocurre esto? González señala que “en estos casos, aunque físicamente estemos saciados, emocionalmente podemos querer cubrir una necesidad con la comida, como puede ser la ansiedad de un encuentro familiar, el cansancio acumulado o, incluso, reforzar en positivo la ilusión del momento”. 

9 alimentos para una cesta de Navidad saludable

Existen múltiples alternativas a los productos hipercalóricos a base de alcohol, embutidos grasos y dulces típicos para las cestas de Navidad

El Periódico

Los expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) han propuesto como alternativa saludable una lista con los diez imprescindibles que ayudar a cuidar la línea por su aporte bajo o moderado en calorías, que pueden perfectamente incluirse en las cestas de Navidad.

  1. Huevas de salmón y ahumados. Son ricas en Omega 3 y en vitaminas del grupo B y se emplean para decorar los platos de Navidad, para preparar aperitivos o completar ensaladas. El salmón y la trucha ahumada al igual que las huevas, son protectores cardiovasculares y contienen elevados niveles de vitamina D, necesaria para fijar el calcio en los huesos y esencial para nuestro sistema inmunitario.
  2. Berberechos. Contienen un alto valor nutritivo, tienen un aporte graso prácticamente nulo y son ricos en proteínas, minerales y vitaminas. Los mejillones al natural son muy beneficiosos para el organismo humano, sobre todo por su elevado nivel de grasas buenas, como el omega.
  3. Aceite de oliva virgen extra y especies. El aceite de oliva virgen se caracteriza por su alto contenido en ácido oleico que contribuye a regular el colesterol y los triglicéridos, si bien se aconseja un consumo moderado, por su alto aporte calórico (900 kcal/ 100 ml). Asimismo, las especias juegan importante papel en la Dieta Mediterránea, destacando el ajo, el perejil y la cúrcuma que además de añadir sabor, aroma y olor a nuestros platos, repercuten positivamente sobre la salud.
  4. Cafés, tés e infusiones. Una taza de estas bebidas sin añadirle leche, azúcar o edulcorante aporta apenas dos kilocalorías. El café, además de cafeína, contiene antioxidantes, aminoácidos y fibra, aunque por la noche sería preferible tomarlo descafeinado y puede ser un sustituto de los dulces o ayudarnos a consumir menor cantidad. Además, el té blanco se puede utilizar tras una cena copiosa para ayudar al hígado a depurar la grasa y facilitar la eliminación de líquidos; y la infusión de jengibre y canela mejorará las digestiones tras las comidas más pesadas y ayudará a eliminar los gases.
  5. Frutos secos y frutas confitadas. “Los frutos secos nos pueden ser muy útiles para preparar platos dulces o salados, sin embargo, no debemos olvidar que se han de consumir crudos para aprovechar al máximo sus propiedades y ahorrarnos calorías de más”, ha explicado la nutricionista Andrea Marqués.  
  6. Chocolate negro como base y menor cantidad de dulces típicos. La OMS recomienda no sobrepasar los 25 gramos de azúcar al día, cuando el contenido habitual en 100 gramos de turrón ronda los 30. En el ranking de los postres más calóricos primer lugar ocupa el turrón duro (547 kcal), seguido por el mazapán (500 kal), turrón blando (490 kcal), polvorón (480 kcal), peladillas (461 kcal) y mantecados (460 kcal). No obstante, los nutricionistas han asegurado que el chocolate negro de más del 70% es la opción más saludable, pero no menos calórica.
  7. Patés vegetales. En sustitución de los típicos patés de hígado de pato o de cerdo, ricos en grasas saturadas y altamente calóricos, se puede optar por otras variedades, como el paté de tomate seco, o cremas. Por esta razón, hay que tomarlos de forma puntual y, a ser posible, solo los días festivos, con el postre de la comida o cena festiva y en pequeñas cantidades.
  8. Quesos. Preferiblemente los semicurados porque contienen menos calorías que los quesos curados o cremosos. “Además, es rico en calcio y vitamina D, importante para el mantenimiento de nuestro sistema óseo y contiene menos lactosa que los quesos frescos o tiernos, por lo que es de más fácil digestión, sobre todo para aquellos que tienen intolerancia a este azúcar”, explica la nutricionista Andrea Marqués.
  9. Vinos y cavas. El vino tinto contiene algunas sustancias como flavonoides, antocianos y resveratrol que actúan como antioxidantes naturales.