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Cenar fruta… ¿engorda o adelgaza?

junio 20, 2017

Cada día se repite un mantra en tu dieta diaria y más aún en verano. ¿Cenar fruta engorda o adelgaza? Varios expertos analizan los pros y los contras de tomarla en las últimas horas del día. Descubre cuáles son las frutas que tienen más o menos calorías para ayudarte a perder peso 

Telva, por Clara Sánchez de Ron

En verano, es el momento de disfrutar de las frutas y más aún frescas y frías que tanto nos apetecen al final del día. Sin embargo, si estás siguiendo una dieta para adelgazar, debes prestar atención a las calorías que te aportan.
Y la duda que nos corroe es la siguiente, ¿la fruta nos hace engordar? ¿ayuda a adelgazar? Existen muchas opiniones al respecto de la mano de los número uno en nutrición.
Asi por ejemplo, la directora técnica del centro médico Felicidad Carrera, Leticia B. Carrera, asegura que para mantener tu figura o estar en tu peso, sería ideal una cena de frutas variadas con un yogur desnatado. Sin embargo, “si quieres perder peso de una manera más rápida, sería más efectivo y saciante ingerir sólo proteínas en la cena porque evita el riesgo de picar dos horas después de haber tomado únicamente fruta como cena y te ayudará a dormir mejor sin despertarte con un hambre voraz ya que a veces, sólo el hecho de estar a dieta, ya aumenta tu apetito”, confiesa la experta en nutrición.

Respecto a si la fruta engorda más por la noche que durante el día, no es cierto necesariamente porque sus propiedades nutricionales no cambian. Eso sí, “lo que no es aconsejable es escoger aquellas frutas con un aporte alto en azúcares; ya que por la noche, ya en reposo, no hay opción de quemarlos y mi consejo es recurrir a frutas depurativas como la piña, la sandía, el melón, la papaya, la manzana o la pera” reconoce Itziar Digón, experta en Mindful Eating y nutrición.

En ese sentido, Digón reconoce que algunas frutas de verano como el melocotón, los albaricoques, las uvas o las cerezas aportan azúcares en exceso y la experta recomienda consumir una ración pero durante el día que es cuando nuestro metabolismo está más activo.

Otra de las doctoras que nos aporta su opinión y testimonio acerca de si la fruta engorda o adelgaza es Mar Mira de la Clínica Mira + Cueto quien nos asegura que “cenar fruta no engorda sino todo lo que hayamos dejado de movernos y lo que hayamos comido ese día. No podemos ingerir alimentos a lo loco y pensar que por cenar sólo fruta adelgazaremos”, afirma con rotundidad.

Tampoco faltan expertos en fitness como Jorge Romeral y Marta González Aller, del canal de Youtube 2beFit que recomiendan apostar por una cura depurativa de zumos por la mañana para saciarte y depurar tu cuerpo e incluso en la cena después de un día de excesos (dando como prioridad en ellos a frutas como la sandía, la manzana, las moras o el mango).

Porque este tipo de frutas son naturalmente ricas en potasio y bajas en sodio y eso hace que tengan propiedades diuréticas y que contribuyan así a paliar la retención de líquidos y la hinchazón.

“Además, la fruta rica en fibra favorece el tránsito intestinal, pues las largas jornadas sentados, recostados o tumbados ralentizarán el ritmo de nuestro sistema digestivo por lo que debemos elegir frutas y verduras incluso sin pelar y además, para favorecer las digestiones es ideal incluir papaya o piña en nuestra alimentación diaria ya que contienen papaína y bromelina respectivamente, que favorecen la digestión de las proteínas de los alimentos ingeridos”, explica Marta Gámez, directora técnica del Grupo NC Salud.

En lo que respecta a si la fruta tiene demasiado azúcar, Carmen Escalada, nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) asegura que la fructosa se tiene como un enemigo en las dietas de adelgazamiento y, aunque se trata de un azúcar que “cuenta en el porcentaje total que debemos ingerir al día, aporta otros nutrientes imprescindibles” como antioxidantes, minerales…

Así que como conclusión, no habría una razón de peso para no incluirla en tus cenas todos los días del año y más aún en verano.

Las frutas menos calóricas y que menos engordan

Sandía (30 kcl por 100 gramos).

Fresa (32 kcl por 100 gramos)

Melón (34 kcal por 100 gramos)

Melocotón (39 kcal por 100 gramos)

Papaya (43 kcal por 100 gramos)

Nectarina (44 kcal por 100 gramos)

Ciruela (46 kcal por 100 gramos)

Naranja y Níspero (47 kcal por 100 gramos)

Manzana y Albaricoque (48 kcal por 100 gramos)

Piña y Cereza (50 kcal por 100 gramos )

Frambuesa (52 kcal por 100 gramos)

Arándano y Pera (57 kcal por 100 gramos)

Las frutas más calóricas y que más engordan

La fruta además de azúcar e hidratos de carbono también tienen una proporción de grasa. Por ejemplo el coco tiene un 14% y el aguacate hasta un 35% de su composición.

– Caqui (70 kcal/ 100grm)

– Mango (73 kcal/ 100 grm)

– Plátano (85 kcal/ 100 gram)

– Chirimoya (94 kcal / 100gram)

– Coco (320 kcal/100grm)

¿Cuánto azúcar añadido consumimos en los alimentos?

junio 13, 2017

CuidatePlus, por Eva Martínez Arredondo

La cantidad diaria de azúcar recomendada según el último informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es por debajo del 10 por ciento del total de la energía (gasto calórico) de nuestra dieta, aunque lo ideal es no superar el 5 por ciento. “Para tener una referencia más clara, lo aconsejado sería no tomar más de 50 gramos de azúcares sencillos al día, es decir, unas 12 cucharadas de café”, explica Carmen Escalada, nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

En el caso de los niños propone “una ingesta de 37 gramos al día para una dieta de 1.700 calorías” aunque lo más importante es “adaptar el porcentaje al gasto energético de cada persona”. En este punto, Modesta Cassinello, farmacéutica y diplomada en Nutrición por la Universidad de Granada, considera esencial no acostumbrar a los más pequeños a sabores muy dulces y apostar por alimentos con alto valor nutricional. Por ejemplo, “un caramelo sólo contiene azúcar y colorantes mientras que una pieza de fruta tiene azúcar pero también vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes”, señala. “Debemos adaptarnos al sabor real de los alimentos porque la industria nos ha acostumbrado a aromas muy marcados y artificiales que, al final, se vuelven adictivos y, cuando tomamos fruta que contiene azúcar, no la percibimos como dulce”, añade Escalada.

Consejos para identificar los alimentos con más azúcar añadido

  • Leer bien las etiquetas. “El azúcar está presente de muchas maneras: glucosa, fructosa, jarabe, sirope, caramelo, dextrosa, melaza, almíbar, miel o jugos de caña y, todas ellas, sumarían en ese porcentaje que no podemos superar”, detalla la especialista de IMEO. Por ello, se deben reconocer las diferentes formas en las que aparece el azúcar añadido en los alimentos para así poder identificarlo. A veces, aparecen dentro de enunciados como “hidratos de carbono de los cuales azúcares son…x gramos”, recuerda Cassinello.
  • El orden de los ingredientes. “También es importante ver la lista de ingredientes porque la industria está obligada a que en sus etiquetados éstos aparezcan por orden decreciente, por tanto, si el azúcar (en cualquiera de sus formas) está en los primeros puestos, significa que dicho producto tiene una alta concentración”, detalla Escalada.
  • Los alimentos con más azúcar. Ambas expertas coinciden en que los productos procesados como las barras de cereales, las salsas, los gazpachos artificiales, los postres lácteos y los aperitivos salados y dulces son los que más azúcares añadidos contienen. A esta lista Escalada añade “los alimentos infantiles como mi primer yogurt o cacao para niños que contienen en el 99 por ciento de los casos muchos aditivos para que sean más adictivos”.
  • Cuidado con las bebidas. Los zumos preparados, los batidos y los refrescos energéticos para deportistas incluyen muchos azúcares según Cassinello. “Ojo con estas últimas, porque muchas veces los más pequeños las ingieren sin practicar actividad física”, comenta.
  • Los alimentos con menos azúcar. En general los productos frescos son los que menos azúcar añadido tienen. En este grupo, Escalada hace una distinción: “La carne, el pescado y los huevos no contienen ningún tipo de azúcar simple en su composición mientras que otros como la fruta, las verduras y los lácteos sí que tienen pero de forma natural”.
  • Y la fruta, ¿tiene demasiada azúcar? En ocasiones la fructosa se tiene como un enemigo en las dietas de adelgazamiento y, aunque se trata de un azúcar que “cuenta en el porcentaje total que debemos ingerir al día, aporta otros nutrientes imprescindibles”, matiza Escalada.

¿Qué pasa con el azúcar blanco y los edulcorantes?

A parte del azúcar añadido en sus diferentes formas, la sacarosa y otros edulcorantes también tienen un riesgo para la salud: “El hecho de que no tenga calorías no significa que sea beneficioso”, aclara Escalada. Esta experta aconseja evitar o prescindir totalmente de este tipo de productos pero mantener los alimentos como la fruta, la verdura y los lácteos que contienen azúcar de forma natural.

Por último, Cassinello apuesta por reducir al máximo tanto los edulcorantes como los productos procesados para que no se conviertan en un hábito diario. Además, propone alternativas saludables como “sustituir los cereales del desayuno por la tostada de pan”.

En qué consiste la dieta paleo: pros y contras

junio 12, 2017

As, por Javier Robledo Vico

Hay tantas dietas disponibles en internet que es complicado no perderse. Pese a que en Deporte y Vida no somos demasiado fanáticos de seguir dietas de moda ya que la mayoría pueden conllevar problemas para la salud, hemos estado investigando acerca de la dieta paleo, si es tan buena como dicen y qué supuestos beneficios puede tener para el organismo.

¿Qué es la dieta paleo?

Efectivamente, la dieta paleo hace referencia al paleolítico, buscando en ésta época cómo se alimentaban los hombres y las mujeres: más o menos, hace referencia a una “dieta de las cavernas”, en las que nuestros antepasados salían a cazar y se alimentaban buenamente de lo que podían, sobre todo carnes, pescado y vegetales.

El responsable de su popularidad fue el gastroenterólogo Walter L. Voegtlin, que pregonaba que la alimentación adecuada era aquella de hace más de 10.000 años, antes de que apareciese la agricultura. De hecho, fue en este punto donde sus defensores más defienden la dieta paleo, ya que consideran que enfermedades cardiovasculares o diabetes no existían en la época del paleolítico.

Para seguir este tipo de dieta, únicamente tendríamos que alimentarnos de frutas, vegetales, carnes magras, pescados, nueces y semillas, y destierra de la alimentación todo lo que tenga que ver con lácteos, legumbres, almidones, azúcares, granos o alimentos procesados. Casi nada. Seguramente, el que nos esté leyendo debería tirar a la basura prácticamente toda su nevera. Sólo podríamos alimentarnos de aquello que nos da la naturaleza.

Por qué se defiende la dieta paleo

Los defensores de la dieta paleo mencionan que las dietas modernas, basadas en productos refinados y azúcares, son las responsables de una ingente cantidad de problemas de salud: a saber, el Alzheimer, la obesidad, el Párkinson, la diabetes o la infertilidad. Además, creen que las carnes que se consumían antiguamente provenían de animales salvajes alimentados de pasto u de otros animales salvajes, y por ende eran magras y contenían significantes cantidades de ácidos grasos esenciales.

¿Qué supuestos beneficios tiene?

Por una parte, la dieta paleo tiene beneficios perfectamente lógicos, asociados a un menor consumo de azúcares y alimentos procesados, y un mayor consumo de verduras y frutas, frutos secos o carnes de calidad. Esto, lógicamente, ayudaría enormemente a combatir problemas como la obesidad.

Sus defensores argumentan que es muy positiva para la función digestiva, y que la lucha contra las enfermedades crónicas comienza precisamente en el intestino. Profesan que al consumir constantemente alimentos que el cuerpo no tolera, se crea una irritación en el sistema digestivo, lo que provoca una cadena de problemas inflamatorios y auto-inmunes.

Asimismo, los defensores de este tipo de dieta creen que regula el azúcar en sangre, fundamental para prevenir enfermedades como la diabetes. En definitiva, la dieta paleo busca evitar alimentos que pueden producir inflamación en el cuerpo, como el gluten, los lácteos pasteurizados o los granos, aunque son temas que producen una gran controversia. También rechazan los alimentos altamente procesados, como puedan ser los edulcorantes artificiales, los aceites industriales, las grasas trans o los alimentos provenientes de animales que han ingerido hormonas o antibióticos.

Además, la dieta paleo cuenta con el respaldo del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, que la calificó en 2015 como una de las dietas más efectivas para lograr la pérdida de peso.

El estudio que la desmonta

Según publicó El Confidencial basándose en un estudio publicado en The Quarterly Review of Biology, la dieta paleo no es tan efectiva ya que obvia el papel fundamental que han tenido el almidón y los carbohidratos en el desarrollo del cerebro humano.

“Hasta ahora ha habido una gran atención en el papel que la proteína animal y la cocina han tenido en el desarrollo del cerebro humano durante los últimos dos millones de años, y la importancia de los carbohidratos, especialmente en forma de comidas ricas en almidón, ha sido totalmente pasada por alto”, señaló la doctora Karen Hardy, responsable de la investigación.

¿Por qué tengo que adelgazar si me gusto así?

junio 6, 2017

El Mundo Zen, por Gema García Marcos
“Estar gorda no es ser fea. Estar gorda no es ser una vaga. Estar gorda no es ser una mujer desesperada. Estar gorda no quiere decir no ser sexy»” pregona Tess Holliday, modelo XXL, madre y feminista. Con cerca de un millón y medio de seguidores en Instagram, la creadora del movimiento #EffYourBeautyStandards es una de esas diosas curvies que lo revientan en redes sociales. Tras etiquetas como ésta, se muestran, según explica Natalia Mehlman Petrzela, profesora asociada de Historia e investigadora de la Cultura del Fitness en New School (Nueva York), “tipos de belleza -alejados de los cánones establecidos en la actualidad- que apenas tienen cabida en las páginas de las revistas femeninas”.

Hermosas, sanas y felices, las curvies proclaman a los cuatro vientos lo orgullosas que se sienten de sus redondeces y lo hartas que están de tener que pasarse la vida dando explicaciones sobre sus kilos de más -algo que, por cierto, también padecemos las que los tenemos de menos-. Pero… ¿qué es exactamente una ‘curvy’ (si es que alguien lo sabe)? “Son mujeres con curvas, que presentan un sobrepeso que, normalmente, es inferior a un exceso de unos 15 kilos. Comen bien y hacen deporte, pero tienen tendencia a engordar por lo que deben cuidarse mucho simplemente para lograr mantenerse en ese ligero sobrepeso”, asegura Rubén Bravo, experto en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). Poseedoras de una masa muscular superior a la media, Bravo explica que para delimitar si sus kilos de más están dentro de lo saludable habría que fijarse en el porcentaje de grasa corporal que atesoran. “Depende de la edad, pero podría decirse que estaríamos ante un caso de sobrepeso cuando hay entre un 32 y un 38% de grasa. A partir de ahí, estaríamos hablando de obesidad”.

TENDENCIA GENÉTICA

Según su experiencia, “a la mayoría de las ‘curvies’ que hemos tratado en IMEO le gustaría estar más delgada. Pero la lucha es tan fuerte que acaban por tirar la toalla”. Su sobrepeso suele ser “de origen genético” y reaccionan de una forma emocional ante algunos alimentos, como el dulce: “Al probarlos, se les disparan ciertos neurotransmisores que les complican mucho la tarea de parar de comerlos. Cuando están tristes o muy contentas, buscan esos vínculos con la comida para calmarse o celebrarlo”.

Otra de las razones que explican su eterna lucha contra la báscula es “la dificultad que presentan para quemar la grasa”, ya que tienden a utilizar “el hidrato de carbono o el glucógeno como fuente de energía”. Para bajar de peso, no les queda otra que “limitar el consumo de pasta, arroz y azúcar para que su organismo comience a tirar de la grasa como fuente de energía”. La privación de estos alimentos -que tanto enganchan por la liberación de serotonina que se produce al consumirlos- les produce “una especie de síndrome de abstinencia que se prolonga incluso durante semanas”.

Más allá del beneplácito social, el experto del IMEO recalca que «lo aconsejable es llevar un estilo de vida saludable, comer equilibradamente, evitando alimentos ricos en azúcar y grasas saturadas, y realizar una actividad física con regularidad». Todo eso y aceptarse a uno mismo porque “nos aporta salud al reducir los niveles de estrés y de autoexigencia”. Y añade: “Es mucho peor mantenerse delgados a base de regímenes bestiales y de comer de forma desequilibrada”.

LOS IDEALES NO EXISTEN

Utilizar el exceso de kilos como único baremo para establecer el estado de salud de una persona nos puede dar un retrato tan irreal como inexacto: “El peso ideal no es un concepto médico y es imposible de definir. Además, también hay que tener en cuenta la composición corporal -cuánto tenemos de grasa y de músculo-, la distribución de la grasa y el patrón dietético saludable. Por ejemplo, hay personas delgadas con problemas de salud por su dieta y distribución de la grasa”, asegura María Ballesteros, coordinadora del área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN). Según el criterio que manejan en la SEEN, “el porcentaje de grasa corporal debería ser menor de un 25%, en el caso de los varones y de un 33%, en el de las mujeres”.

Al igual que su colega del IMEO, Ballesteros incide en la importancia de “adoptar un estilo de vida saludable y no frivolizar con el peso. Es la salud y no la estética lo que está en juego”.

Hasta aquí, el punto de vista de los nutricionistas pero… ¿qué opinan los psicólogos sobre el asunto? “Una ‘curvy’ es una mujer real. Las mujeres tienen curvas; las niñas, no. Pero los modelos de comparación que nos mostraban los medios de comunicación hasta la fecha eran tallas 36. Es decir, mujeres con cuerpos de niñas”, explica Isabel Serrano, psicóloga de EnpositivoSí.

La apuesta mediática por una figura femenina escuálida y rectilínea marcó el comienzo de una lucha interna entre lo que muchas veían ante el espejo y lo que la sociedad consideraba como presuntamente bello. “Creamos el ideal del yo, ese que desearíamos ser y que es producto de la comparación con otros. Si la divergencia entre el yo real y el ideal es mucha, nos sentimos extraños en nuestro propio cuerpo”, aclara Serrano. La irrupción del fenómeno ‘curvy’, en cambio, ha logrado reducir “esa diferencia entre el yo real y el yo ‘curvy’ -aunque la hay-, permitiéndonos crear una imagen interna satisfactoria y una relación con uno mismo más positiva”.

Su compañero de gabinete, Jesús María Prada, coincide con ella: “Más allá de su cuerpo, lo que define a una ‘curvy’ es su actitud optimista ante la vida y su dinamismo. Son mujeres que quieren mostrar que se puede ser feliz sin cumplir los cánones de belleza actuales, que se puede ser atractiva sin estar a dieta permanente y que se sienten bien consigo mismas”.

ETIQUETAS PARA TODO

Reafirmación, búsqueda de aprobación… ¿qué hay detrás de este fenómeno? “Una mínima autoestima que significa la necesidad de aceptación de uno mismo, de lo bueno y de lo malo. Cuando nos nombramos ‘curvy’ y no nos decimos gorda o talla grande, nuestra autoestima sale mejor parada, también parece que nos podemos presentar ante los demás de otra manera… Es como si gritáramos: ‘¡Cuidado gente: soy curvy, no una foca!’. En el fondo, lo que subyace es el deseo de ser aceptados», afirma Isabel Serrano.

Dicho esto, la siguiente pregunta sería… ¿por qué nos ha entrado la manía de etiquetarlo todo? “Las etiquetas nos ayudan a organizar nuestro mundo interior desde el plano cognitivo y emocional, poner palabras a las cosas genera orden en nuestras vidas. No son necesariamente negativas; lo son si son limitantes y nos ceñimos sólo a ese concepto o se convierten en estereotipos que nos juzgan y con los que juzgamos”, relata Serrano. Aunque algo -o mucho- hay de marketing tras toda esta revolución aparentemente espontánea:”Nos guste o no, la sociedad nos clasifica y el marketing necesitaba una etiqueta que no tuviera connotación negativa, como tallas grandes, para que las mujeres reales pudieran comprar ropa sin sufrir una crisis depresiva posterior. Ahora se compra con mucha más soltura… ¡Las tallas a partir de la 44 son un batallón!”.

Curvies, fofisanos, flacas, gordibuenos… Etiquetados o no, Isabel Serrano y ZEN te suplicamos que te dejes de tonterías: “Quiere, respeta y cuida el cuerpo en el que vives y la persona que eres. Eso se llama autoestima y autovaloración». Amén.

El 70 por ciento de los pacientes con obesidad logran tener un peso normal con el ‘Método EndoSleeve’

mayo 20, 2017

El 70 por ciento de los pacientes con obesidad logran tener un peso normal con el ‘Método EndoSleeve’, diseñado al cien por cien médicos españoles y el cual se realiza sin cortes y sin dejar cicatrices externas, según ha informado el Instituto Médico Europeo de la Obesidad con motivo de la celebración del Día Europeo de la Obesidad.

MADRID, 20 (EUROPA PRESS), Ecodiario.es

Este dato se ha obtenido tras realizar esta intervención con cirugía endoscópica de reducción del estómago con sutura ‘Apollo’ a 423 pacientes, 363 mujeres y 60 hombres, entre 25 y 65 años de edad, de los que la gran mayoría logró perder el total del peso sobrante en los términos establecidos. El éxito, según los expertos, se debe al enfoque multidisciplinar del problema y al trabajo en equipo de médicos, nutricionistas, psicólogos y graduados en ciencias de la actividad física y del deporte.

Asimismo, además de perder el total del peso sobrante y mantener ésta pérdida durante meses, los participantes experimentaron otros beneficios en cuanto a la mejora de su metabolismo, resistencia física, bajada de la tensión arterial, reducción en los niveles de colesterol y disminución de la sensación de hambre.

“Es muy importante que el seguimiento se realice de forma semanal en los primeros seis meses y, como mínimo, de forma quincenal durante el año siguiente para garantizar la instauración completa de hábitos saludables a largo plazo y descartar las recuperaciones posteriores del peso perdido”, ha comentado el portavoz del IMEO y experto en nutrición, Rubén Bravo.

Por otra parte, el organismo ha destacado la importancia de acudir a nutricionistas y endocrinos ante cualquier síntoma del síndrome metabólico: desajustes en la presión arterial, triglicéridos y colesterol; glucosa alta en la sangre; aumento de la grasa visceral (que se acumula alrededor de la cintura).

“Podría ser preámbulo de males mayores, como diabetes tipo II o una enfermedad cardiaca. Apostar por un tratamiento multidisciplinar es la clave del éxito a largo plazo en las personas obesas y, en este sentido, el mejor ‘seguro de salud'”, ha apostillado Bravo.

LA OBESIDAD ALIMENTA EL COLESTEROL “MALO” CON GRASAS SATURADAS

Asimismo, ha destacado la importancia de reducir los niveles de colesterol, eliminando de la dieta las grasas hidrogenadas, presentes en productos ultraprocesados, carnes rojas y embutidos, quesos curados o de untar, artículos de repostería y con azucares añadidos, entre otros.

Estas se pueden sustituir por grasas saludables que se encuentran en el pescado azul, las nueces, el aceite de oliva y los frutos secos. Asimismo, conviene aumentar el consumo de fibras y productos integrales que ayudarán a la eliminación de toxinas, e incorporar avena, legumbres y cereales en nuestro menú.

En los hombres más jóvenes de 50 años el colesterol tiende a ser más alto que en las mujeres con esa misma edad, pero con la menopausia los niveles de colesterol malo pueden aumentar debido a la reducción de los estrógenos, lo que hace necesario que ambos sexos cuiden más su dieta y peso.

En este sentido, la nutricionista del IMEO y experta en el tema de colesterol, Estefanía Ramo, ha aconsejado optar por carnes poco grasas, quitándoles la piel; eliminar la grasa visible de los alimentos; limitar el consumo de guisos y fritos; acompañar la carne preferiblemente con verduras u hortalizas de guarnición.

Finalmente, y respecto a los antioxidantes, ha recomendado obtenerlos de algunas frutas o del vino tinto, siempre con moderación, rico en catequinas y resveratrol, que aumentan el colesterol bueno y reducen el malo.

Los ingresos hospitalarios por reacciones alérgicas graves se han multiplicado por siete en diez años

mayo 17, 2017

ABC/ Video Atlas España


Moisés tiene diez años, a los seis meses supo que era alérgico a la lactosa y luego vinieron el huevo, la fructosa o las legumbres. Hasta el contacto y la inhalación de estos alérgenos pueden producirle urticaria o broncoespasmos. Por eso la higiene es fundamental. Los casos se han disparado, porque el sistema inmunológico sufre más agresiones debido al excesivo procesamiento de los alimentos y a la contaminación, entre otros factores. La incidencia también ha aumentado en bebés…”Uno de los grandes causantes de las intolerancias en niños es la falta de leche materna”, afirma Rubén Bravo, el experto en nutrición del Instituto Médico Europeo d ela Obesidad (IMEO). El diagnóstico es clave para evitar enfermedades y las técnicas son variadas, aunque los análisis de sangre, las biopsias  y los tests de aliento son los únicos métodos avalados por la comunidad científica.

Cómo detectar la contaminación por histamina en el atún

mayo 11, 2017

Finanzas, por Álex Jiménez / video 13 Tv

Al menos una cuarentena de personas de Madrid, Andalucía y Murcia se han visto afectadas por un brote de escombroidosis, o contaminación por histamina, tras consumir atún fresco en mal estado comercializado por la empresa Garciden, con sede en la localidad almeriense de Vera.

Al parecer, el pescado procedían de un lote que tenía un alto contenido de histamina, una alteración que se produce cuando un aminoácido presente en el pescado, la histidina, se transforma, lo que sucede cuando el alimento no ha sido manipulado correctamente o cuando no se encuentra en condiciones adecuadas de conservación o refrigeración. «Seguramente ese pescado pasó un tiempo en mal estado», dedujo en declaraciones a ABC el doctor Carlos Miliani, médico especialista en Cirugía digestiva.

La escombroidosis es una intoxicación por ingesta de algunos pescados, como el atún, el salmón, la sardina o la caballa, en mal estado. El aspecto, la textura y el color de estos alimentos no suele alterarse. Su sabor puede ser picante. La intoxicación se presenta como una reacción alérgica muy fuerte y puede causar enrojecimiento de la piel, náuseas, vómitos, diarreas o dolor de cabeza. Por lo general, se trata de una patología leve que no tiene por qué sufrir complicaciones.

Los productos, retirados

Ayer, la asociación Facua-Consumidores en Acción denunció los hechos y exigió a la Junta de Andalucía que impusiese una «sanción ejemplarizante» a Garciden. Desde Facua, además, señalaron que, pese a que son 42 los casos concretos conocidos, las cifras de afectados «son muy superiores».

El Ministerio de Sanidad, a través de la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aecosan), procedió a la retirada de los lotes de productos comercializados por Garciden. Las autoridades sanitarias andaluzas decretaron el cierre temporal del negocio como medida de precaución.

Sanidad también alertó a los ciudadanos del peligro de haber adquirido atún fresco distribuido por Garciden entre el 25 de abril y el 5 de mayo. Los lotes en mal estado están siendo retirados tanto por la propia empresa como por las autoridades sanitarias, además de por Mercamadrid.

Desde Garciden, por su parte, aseguraron estar «investigando, junto con el departamento de Salud de la Junta de Andalucía» lo que ha podido suceder. «Creemos que es posible que un lote de mercancía proveniente del Océano Pacífico haya perdido la cadena de frío en su origen y ese puede ser el motivo del problema», explicó a ABC Sergio Baena, portavoz de la empresa.

Se calcula que hay al menos 25 intoxicados en Andalucía, 16 de ellos en Granada. En Madrid, la cifra asciende a once, mientras que en Murcia hay otras cuatro personas afectadas.

Uno de los principales problemas del consumo de estos pescados intoxicados es que la histamina es resistente al calor, por lo que soporta los procesos térmicos propios del cocinado.

Sanidad aseguró que todos los afectados han presentado episodios leves, caracterizados por dolor de cabeza, picor de garganta, sudores, vómitos, náuseas y erupciones cutáneas, si bien en ningún caso ha sido necesario el ingreso de estos pacientes. En caso de haber consumido atún fresco y de notar alguno de estos síntomas desde los primeros instantes hasta tres horas después de haberlo ingerido, desde el Ministerio se aconseja visitar a un médico.

“El 81 por ciento de los españoles fracasan al tratar la obesidad”

mayo 8, 2017

Carmen Arribas, directora del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, habla del mejor abordaje de este problema en Cuidateplus, el mayor evento de prevención y educación en salud para todas las etapas de la vida.

Correo Farmacéutico, por S. Valle

Carmen Arribas, directora del Instituto Médico de la Obesidad. (Mauricio Skrycky)

Con el aval de los 17 años de investigación y asistencia del Instituto Médico Europeo de Obesidad (IMEO), su directora Carmen Arribas apuntó que el fracaso en el tratamiento de la obesidad está “en el abordaje unidisciplinar de un problemas que requiere ser tratado y valorado en todas sus dimensiones. “El 81 por ciento de los españoles fracasan al tratar la obesidad desde un único punto de vista”.

Quiso deshacer el mito de que la persona obesa no tiene voluntad para comer menos y adelantó la importancia del péctido lectina, para valorar la dificultad para controlar las cantidades que se comen. “La lectina son las ganas de comer, la insaciabilidad. Una compleja reacción bioquímica hace que el cerebro rechace la sensación de saciedad”.

Arribas apuntó que en el abordaje de los pacientes, comienzan por medir la lectina y analizar el número de calorías que esa persona necesita. “Siete de cada diez de nuestros pacientes llegan al éxito que no es perder peso, si no mantenerse”.

7 alimentos (inesperados) que te ayudan a conciliar el sueño

abril 29, 2017

Porque muchos contienen una sustancia que facilita la relajación y, por lo tanto, un descanso reparador

VOGUE

Marina Valera @thelittlemarin Si evitas las comidas especiadas porque dificultan la digestión, las legumbres porque provocan gases o las proteínas porque son excitantes, imaginamos que estás tomando todas las medidas posibles para que tu cena no convierta la hora de dormir en un auténtico tormento. Y, sin embargo, puede que todavía sigas buscando el remedio perfecto en tu alimentación que te permita, al fin, conciliar el sueño a la primera.

Pero, ¿y si cambias de estrategia y te haces una lista con los alimentos que SÍ te ayudan a descansar por las noches? “Incorpora alimentos ricos en ciertas sustancias nutricionales como el triptófano, magnesio, potasio, vitamina D, y vitaminas B1 y B6. Por sus propiedades, actúan sobre el sistema nervioso y estimulan la liberación de sustancias químicas como la melatonina y serotonina, relacionadas con la relajación y mejor calidad de sueño“, desvela Laura Parada, chef y nutricionista de Slow Life House.

He aquí 7 alimentos (inesperados) que te ayudan a conciliar el sueño:

Los frutos secos

“Los frutos secos contienen triptófano –precursor de la melatonina y serotonina– que facilita el sueño”, explica Patricia Escribano, nutricionista de Blua de Sanitas. Y aunque sabemos que son un tanto calóricos –”para mentener el peso, es aconsejable que la cantidad no supere por la noche los 15-20 gramos“–, puedes añadirlos discretamente a tu cena para que hagan su efecto. Sin ir más lejos, los expertos de la firma Kaiku recomiendan las nueces como alimento “relajante” para antes de ir a la cama y el director médico de Grupo NC Salud, Carlos Fernández, las almendras.

La pasta y el arroz

“Los carbohidratos son una fuente rápida de energía que si no se usa, se transforma en grasa. De ahí que se aconseje tomarlos mejor durante la comida. Sin embargo, no debemos prescindir de ellos y menos cuando lo que queremos es mantener nuestro peso”, contaba la doctora Paula Rosso, médico y nutricionista del Centro Médico Estético Lajo Plaza. Y lo mismo podríamos decir de ellos si lo que queremos es conciliar el sueño, puesto que, según desvela la experta de Sanitas, “favorecen la disponibilidad del triptófano para formar serotonina”. Si no quieres abusar de ellos, sigue esta regla: no deberían ocupar más de un cuarto de un plato de unos 22 centímetros.

Las cerezas

Además de ser ricas en antioxidantes y una excelente fuente de vitaminas, minerales y ácido fólico, se ha descubierto que las cerezas ayudan de forma considerable a regular los ciclos de sueño y vigilia gracias a su contenido en melatonina. Aunque su época es de abril a junio, no hace falta esperar a que sea temporada de cerezas: un zumo natural hace exactamente el mismo efecto. ¿Otra opción que nos encanta? Prueba esta exclusiva receta de gazpacho de cerezas.

La leche y sus derivados

Aunque puede resultar indigesta para las personas intolerantes a la lactosa, lo cierto es que la leche (de origen animal) y sus derivados también contienen triptófano, esta mágica sustancia bautizada como el “aminoácido de la felicidad”. “No solo ayuda a conciliar el sueño, sino que influye en la calidad del mismo y hace que nos despertemos mejor“, desvelan los expertos de Kaiku. Hasta el famoso doctor Eduard Estivill los recomienda: “una ensalada de verduras, algo de pasta y un derivado lácteo es una cena ideal” para favorecer el sueño. Aquello del vaso de leche calentita antes de ir a dormir no es un mito.

El kéfir

Este yogur probiótico de origen búlgaro –una alternativa a los lácteos de origen animal– es rico en calcio, magnesio, vitaminas del grupo B y triptófano. Y sí, también es bueno para conciliar el sueño y controlar el estrés. Además, tiene “propiedades sobre el sistema inmunitario que ayuda a mejorar la flora y prevenir desequilibrios intestinales”, afirma el equipo del Instituto Médico Europeo de la Obesidad. Puedes tomarlo con frutas, cereales, frutos secos e incluso utilizarlo para hacer bizcochos y magdalenas.

El pescado

A pesar de que “las proteínas reducen la síntesis de serotonina aumentando la secreción de adrenalina y favoreciendo el estado de alerta“, según cuenta Patricia Escribano, lo cierto es que el pescado suele ser más fácilmente digerible que la carne y, por ello, es preferible para la cena. ¿La mejor opción? El pescado blanco, ya que contiene menos grasa que el azul. Laura Parada de Slow Life House recomienda, como cena relajante, una lubina a la plancha en cama de espinacas con crema de queso bajo en grasas y almendras. Las gambas y el atún también están categorizados como alimentos “relajantes” según los expertos de Kaiku.

La soja y sus derivados

A pesar de que la soja es una especie de la familia de las leguminosas –y, como bien sabemos, las legumbres pueden dificultar la digestión (y el sueño) debido a los gases que pueden generar–, la nutricionista Patricia Escribano insiste en que contiene triptófano y que, por lo tanto, ayuda a conciliar el sueño. Lo mismo podríamos decir de sus derivados como el tofu, la leche de soja, la harina de soja o las nueces de soja.

¿Sabes cuánto ejercicio equivale a comerse una torrija?

abril 18, 2017

El Mundo, por Gema García Marcos

Ese popular -y muy gráfico- dicho de “un momento de placer en la boca, una eternidad en el trasero” le viene como anillo al dedo al delicioso repertorio de dulces que, de Norte a Sur, salpican el mapa de España durante la Semana Santa. Los pestiños andaluces, la leche frita cántabra, los buñuelos valencianos, las monas de Pascua catalanas y murcianas -cuyo nombre proviene de la munna, vocablo árabe que significa “provisión de la boca”- y, sobre todo, las grandes estrellas del momento, las torrijas, fueron creados originariamente por cocineros y pasteleros “en un alarde de imaginación para compensar la posible falta de calorías producidas por el ayuno propio de estas fechas”, según explica Rubén Bravo, experto en Nutrición y Gastronomía del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). Todos ellos aportan entre 500 y 1.000 Kcal por ración, las mismas que una comida completa. Es decir, una auténtica barbaridad.

Preparados con ingredientes como leche, pan, harina, huevos, mantequilla, azúcar y miel -que eran los productos permitidos y más accesibles- estos alimentos hipercalóricos tenían su razón de ser en aquellos tiempos de vigilia estricta pero hoy en día, “esta sobrecarga calórica tan bestial e intensa, si no va acompañada de una actividad física vigorosa, nos puede pasar factura”, asevera Bravo. Según sus estimaciones, si el tema se nos fue de las manos durante la Pascua hemos podido “llegar a engordar hasta cuatro kilos” en unos pocos días.

BOMBA CALÓRICA

Más allá del acusador veredicto de la báscula y nuestros pantalones vaqueros más ajustados, abusar de los dulces y no quemar la energía extra que éstos nos proporcionan hace que “el hígado acumule un exceso de azúcar que, con el tiempo, acaba convirtiéndose en grasa y dificultando su correcto funcionamiento”, explica el experto en Nutrición del IMEO. Además, Rubén Bravo señala que la existencia de estudios que han demostrado que “el exceso de azúcar en sangre está relacionado con el aumento de la acción de una proteína, llamada b-catenina, íntimamente relacionada con la progresión tumoral y capaz de convertir una célula sana en una tumoral e inmortal”.

La forma en la que se cocinan estos suculentos postres no hace sino empeorar el ya de por sí oscuro panorama nutricional: “No es recomendable abusar de los fritos, ya que aportan altos niveles de grasas saturadas, aumentan los niveles del colesterol y pueden favorecer la aparición de arterioesclerosis. Si queremos tener una larga vida, deberíamos evitar las frituras, ya que aceleran los procesos del envejecimiento y pueden ocasionar un gran número de enfermedades, algunos males del intestino o incluso cáncer”.

Si todavía no lo ves claro -y no te atreves a someterte al trago de pesarte tras la Semana Santa- toma nota de este inquietante dato: «Esa única torrija de unos 243 gramos que te comiste tras el potaje del almuerzo puede haberte aportado cerca de 566 Kcal». No es por agobiarte pero te conviene saber que todos sus ingredientes, salvo la canela, “son ricos en grasas y/o carbohidratos”.

El tamaño es el primer factor que determina las calorías que se ha metido entre pecho y espalda con cada unidad pero, ojo, porque los problemas empiezan con el tipo de pan que ha usado para prepararlas. “Cada vez más, se utilizan los tiernos, como los de molde, enriquecidos, los tipo brioche o incluso bollos suizos. Salen muy ricas, porque absorben mejor la leche, pero como consecuencia también multiplican las calorías”. Es lógico, “si partimos de una rebanada que ya va cargada de grasas y azúcares, la torrija final engordará mucho más que si la preparamos con el pan duro de toda la vida”.

Su aporte calórico depende también “del tipo de leche -si es entera o desnatada-, si se le añade un poco de nata o si incorporamos más o menos azúcar a la mezcla”.

Bocado muy energético, con poca fibra pero muchos azúcares de absorción rápida, y con un alto contenido en grasas, Bravo también reconoce que “las torrijas contienen vitaminas y minerales esenciales como calcio, ácido fólico, niacina o potasio las mencionadas proteínas y ácidos grasos saludables”. Y, lejos de demonizarlas, apunta que “tanto los hidratos como las grasas también forman parte de una alimentación equilibrada, dentro de una dieta saludable y en su justa medida”.

EJERCICIO

Rubén Bravo incluso se atreve a apuntar durante cuánto tiempo tendrías que desarrollar una actividad física para conseguir eliminar su rastro de tu anatomía. «Hay opciones para todos los gustos: 147 minutos de caminata vigorosa; 97, de baile; 81, de bicicleta de carretera en llano o 70 minutos de natación a crol a ritmo medio”. ¿Exageramos? Nos tememos que no.

No te queda otra. O pones remedio ya a los efectos que esas dulces bombas calóricas han provocado en tu cuerpo o la operación biquini -que ya se nos viene encima- se te va a complicar mucho. “Lo mejor es ponerse las pilas lo antes posible”, recomienda Carolina Prato, entrenadora personal y experta en bienestar.

Aunque, puestos a pedir, lo mejor hubiera sido tomar cartas en el asunto de forma inmediata, es decir, “en las horas posteriores a los atracones”. “Caminar, durante 30 minutos como mínimo, a buen paso y, si es posible, por recorridos con tramos cuesta arriba, subir escaleras, bailar, patinar o jugar con los niños -si consigues seguirles el ritmo- son algunas de las actividades cotidianas con la que podemos contrarrestar el efecto de semejante festín de calorías”, asegura Prato.

En el gimnasio el plan perfecto para aniquilar el efecto torrija podría ser “empezar con 15 minutos de bicicleta estática -con intervalos de un minuto a tope y otro de recuperación-; seguir con 15 de elíptica -a ritmo regular- para terminar con 15 minutos de cinta, que podríamos plantearnos de la siguiente manera: un minuto de caminar en cuesta y otro corriendo a tope”.

Así que ya sabe, no esperes a la operación biquini para quitarte los daños colaterales de su antecesora: la operación torrija. «Come equilibrado, bebe mucha agua, descanse y muévete un poco más de lo habitual. Tu cuerpo y tu mente te lo agradecerán».