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Suplementos en la dieta, ¿sí o no?

junio 15, 2017

Pueden ayudarnos a mejorar el rendimiento, proteger nuestros huesos o controlar el peso, pero, ¡ojo! siempre hay que consultar a un médico especialista

En forma HOLA, por Julia Girón

¿Debería tomar suplementos deportivos si hago deporte? Seguro que tú también te has planteado esta pregunta en algún momento; sobre todo si vas al gimnasio cada día, practicas running o deportes como el crossfit, donde el consumo de suplementos nutricionales está más extendido -según la última Encuesta sobre los Hábitos Deportivos en España, se estima que unos 360.000 deportistas toman algún tipo de suplemento deportivo-. Pero, ¿realmente son necesarios o una dieta equilibrada es suficiente para conseguir aumentar nuestra masa muscular, mejorar el rendimiento o recuperarnos tras el ejercicio? Una experta resuelve nuestras dudas.

La dieta no siempre es suficiente

Todo va a depender de nuestras necesidades, del deporte que practiquemos, del estilo de vida que llevemos… Por eso, aunque la mayoría de veces, una alimentación equilibrada es suficente para aportar todos los nutrientes que nuestro cuerpo necesita; puede ser que ese aporte suplementario se requiera en algún momento puntual, como puede ser una competición o, fuera del ámbito deportivo, para mejorar algún aspecto de nuestra salud.

La doctora María Amaro, de la Clínica Feel Good, nos explica: “Existen pruebas científicas y médicas que demuestran que algunos suplementos dietéticos benefician la salud en general y ayudan a controlar algunos trastornos. Algunos ejemplos son el calcio y la vitamina D, muy importantes para mantener los huesos fuertes y reducir la pérdida osea; algo que no sólo es vital en el deporte, sino en la vida. Otros, como el ácido fólico, disminuye el riesgo de ciertos defectos congénitos tomándolos antes y durante el embarazo; y los ácidos grasos omega 3 de los aceites de pescado podrían ayudar a algunas personas con enfermedad cardíaca”. Eso sí, puntualiza la experta, ya sea para resolver un problema de salud, para controlar el peso o para realizar deporte, los suplementos nunca deben autosuministrarse y es preciso consultar a un médico especialista.

Los mejores suplementos para deportistas

A veces se asocia el consumo de suplementos en el deporte con el consumo de proteínas para aumentar la masa muscular; pero, en función de la disciplina deportiva, se pueden necesitar suplementos diferentes. Por ejemplo, explica la Dra. Amaro, “alguien que se dedique a practicar culturismo o deportes de lucha querrá aumentar su masa muscular y mejorar la fuerza; por lo que la creatina será la más indicada. Por otra parte, una persona que practique running o deportes con gran consumo cardiovascular (un jugador de fútbol o uno de baloncesto) necesita aumentar su resistencia y cuidar de sus articulaciones; por lo que la cafeína y la glucosamina puede ayudar en ese sentido. En cualquier caso, al igual que ocurre con la dieta, la ingesta de suplementos debe ser un traje a medida y habría que diferenciar qué necesidades se tienen, el rango de edad… Los aportes suplementarios son diferentes”.

Según la experta, estos son los suplementos más indicados para deportistas y sus beneficios:

– La creatina. Mejora la fuerza, la masa muscular y está indicada para mejorar también el rendimiento de ejercicios de muy alta intensidad, como el crossfit. La creatina la podemos encontrar en carnes y pescados. En caso de tomar suplemento en batidos, pastillas o barras energéticas no debe sobrepasarse los 5 gramos al día y por ciclos. después de hacer ejercicio, si se toma acompañado de pasta mucho mejor.

– La cafeína. Para aumentar el rendimiento en un ejercicio de resistencia, la cafeína es un buen aliado. Tanto el café como el té verde contienen una alta cantidad. En cápsulas, lo normal sería tomar de 3 a 6 mg por kilos. El café, con 3 tazas diarias sería suficiente y se recomienda tomarlo antes de la competición.

– Los aminoácidos. Recuperan el músculo, potencian la formación de proteínas y dan un equilibro a la glucosa. Normalmente los encontramos en las proteínas del suero de la leche, huevos, carne y pescados. Los suplementos de aminoácidos pueden presentarse líquidos, en geles o cápsulas; cuyo consumo puede realizarse antes, durante o después de la actividad física. También en dosis diarias, pero no más de 20 gramos al día.

– La glucosamina. Sirve para el mantenimiento y fortalecimiento de las articulaciones. Sirve para minimizar el desgaste producido por la actividad y el riesgo de lesiones. Tiene cierta acción antiinflamatoria. Lo podemos encontrar en los crustáceos, hongos y en las menudencias cartilaginosas como los callos, orejas o el morro. En suplementos se encuentra en cápsulas y en polvos y la dosis recomendada diaria no debesuperar los 1500 miligramos.

– La glutamina. Es una ayuda para recuperar después del ejercicio. Sobre todo es indicado en atletas de maratón y largo recorrido. Su consumo en cantidades elevadas evita que las proteínas se degraden, mejorando el sistema inmunitario. La encontramos en las carnes, productos lácteos, verdura de hoja verde (no cocer) y los frutos secos. Una dosis de recuperación de cápsulas, batidos o barras energéticas sería de 8 gramos inmediatamente después de terminar el ejercicio. Si lo que pretendemos es evitar la degradación de las proteínas y mejorar nuestro sistema inmunitario, 20 gramos es una buena dosis.

– El ácido Omega 3. Para el ejercicio físico es esencial para aumentar la fuerza y el rendimiento aeróbico, además de poseer un efecto antiinflamatorio previniendo problemas de articulaciones y ligamentos. Su ayuda al sistema inmune contribuye a mejorar el rendimiento y reducir la fatiga. Colabora en una mejora del aporte de oxígeno a los músculos por su efecto reductor de la viscosidad sanguínea. Lo podemos encontrar en el salmón, atún, aceite o frutos secos entre otros. Como suplemento, en forma de cápsulas para tomar entre una y tres diarias el equivalente a 3.000 mg de aceite de pescado.

– Hierro. En el caso de la mujer deportista, existen algunos complementos que son más necesarios, como son los multivitamínicos para obtener un plus en el aporte de vitaminas cuando se siguen programas intensivos de ejercicio y, especialmente, el hierro. Un entrenamiento continuado y extenso puede reducir el suministro del ciclo menstrual y debilitar el sistema inmunológico; incluso causar anemias.

Las bebidas energéticas, en el punto de mira

¿Y qué hay de las bebidas energéticas? La experta alerta de los efectos negativos en la salud que tienen algunas de estas bebidas, a las que califica como un ‘cóctel explosivo nada recomendable’. “Muchas de ellas combinan la cafeína con la taurina. La cafeína es un estimulante del sistema nervioso central y cardíaco, y la taurina facilita la liberación de catecolaminas como la adrenalina o la dopamina y estimula la vasodilatación. Se ha demostrado que con una ingesta normal o moderada las consecuencia pueden ser contraproducentes al colocar el ritmo cardíaco a más de 200 pulsaciones. No existen dosis a partir de las cuales pueda afirmarse que son perjudiciales; ya que los efectos son casi inmediatos desde la primera lata que se consume.

En qué consiste la dieta paleo: pros y contras

junio 12, 2017

As, por Javier Robledo Vico

Hay tantas dietas disponibles en internet que es complicado no perderse. Pese a que en Deporte y Vida no somos demasiado fanáticos de seguir dietas de moda ya que la mayoría pueden conllevar problemas para la salud, hemos estado investigando acerca de la dieta paleo, si es tan buena como dicen y qué supuestos beneficios puede tener para el organismo.

¿Qué es la dieta paleo?

Efectivamente, la dieta paleo hace referencia al paleolítico, buscando en ésta época cómo se alimentaban los hombres y las mujeres: más o menos, hace referencia a una “dieta de las cavernas”, en las que nuestros antepasados salían a cazar y se alimentaban buenamente de lo que podían, sobre todo carnes, pescado y vegetales.

El responsable de su popularidad fue el gastroenterólogo Walter L. Voegtlin, que pregonaba que la alimentación adecuada era aquella de hace más de 10.000 años, antes de que apareciese la agricultura. De hecho, fue en este punto donde sus defensores más defienden la dieta paleo, ya que consideran que enfermedades cardiovasculares o diabetes no existían en la época del paleolítico.

Para seguir este tipo de dieta, únicamente tendríamos que alimentarnos de frutas, vegetales, carnes magras, pescados, nueces y semillas, y destierra de la alimentación todo lo que tenga que ver con lácteos, legumbres, almidones, azúcares, granos o alimentos procesados. Casi nada. Seguramente, el que nos esté leyendo debería tirar a la basura prácticamente toda su nevera. Sólo podríamos alimentarnos de aquello que nos da la naturaleza.

Por qué se defiende la dieta paleo

Los defensores de la dieta paleo mencionan que las dietas modernas, basadas en productos refinados y azúcares, son las responsables de una ingente cantidad de problemas de salud: a saber, el Alzheimer, la obesidad, el Párkinson, la diabetes o la infertilidad. Además, creen que las carnes que se consumían antiguamente provenían de animales salvajes alimentados de pasto u de otros animales salvajes, y por ende eran magras y contenían significantes cantidades de ácidos grasos esenciales.

¿Qué supuestos beneficios tiene?

Por una parte, la dieta paleo tiene beneficios perfectamente lógicos, asociados a un menor consumo de azúcares y alimentos procesados, y un mayor consumo de verduras y frutas, frutos secos o carnes de calidad. Esto, lógicamente, ayudaría enormemente a combatir problemas como la obesidad.

Sus defensores argumentan que es muy positiva para la función digestiva, y que la lucha contra las enfermedades crónicas comienza precisamente en el intestino. Profesan que al consumir constantemente alimentos que el cuerpo no tolera, se crea una irritación en el sistema digestivo, lo que provoca una cadena de problemas inflamatorios y auto-inmunes.

Asimismo, los defensores de este tipo de dieta creen que regula el azúcar en sangre, fundamental para prevenir enfermedades como la diabetes. En definitiva, la dieta paleo busca evitar alimentos que pueden producir inflamación en el cuerpo, como el gluten, los lácteos pasteurizados o los granos, aunque son temas que producen una gran controversia. También rechazan los alimentos altamente procesados, como puedan ser los edulcorantes artificiales, los aceites industriales, las grasas trans o los alimentos provenientes de animales que han ingerido hormonas o antibióticos.

Además, la dieta paleo cuenta con el respaldo del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, que la calificó en 2015 como una de las dietas más efectivas para lograr la pérdida de peso.

El estudio que la desmonta

Según publicó El Confidencial basándose en un estudio publicado en The Quarterly Review of Biology, la dieta paleo no es tan efectiva ya que obvia el papel fundamental que han tenido el almidón y los carbohidratos en el desarrollo del cerebro humano.

“Hasta ahora ha habido una gran atención en el papel que la proteína animal y la cocina han tenido en el desarrollo del cerebro humano durante los últimos dos millones de años, y la importancia de los carbohidratos, especialmente en forma de comidas ricas en almidón, ha sido totalmente pasada por alto”, señaló la doctora Karen Hardy, responsable de la investigación.

Las dietas también se ponen de moda: las corrientes alimenticias que son tendencia

mayo 31, 2017

20 minutos, por María Teresa Sánchez
Seguir una dieta ya no significa, obligatoriamente, querer reducir peso; se puede optar por un determinado régimen alimentario con el fin, por ejemplo, de retrasar el envejecimiento, mejorar la calidad de vida o frenar el Alzhéimer.

La fugacidad de las modas ha llegado también a la alimentación, pero a diferencia de una prenda de vestir, que puede sentar mejor o peor, llevar a cabo una dieta desequilibrada sí que puede causar serios problemas de salud. Por ello, hoy más que nunca es primordial tener una excelente educación alimentaria para poder interpretar con criterio la información que nos llega.

Para la dietista Susana Martínez, “la alimentación puede prevenir y curar muchas enfermedades, pero no produce milagros. La clave está en la variedad, la moderación, comer mucha fruta y verdura y hacer ejercicio de manera regular”.

En este sentido, en nuestro país podemos presumir de contar con la mejor de las dietas, la mediterránea, tanto por la variedad de sus alimentos como por sus efectos beneficiosos para nuestro organismo.

Sin embargo, el aluvión informativo que hoy en día circula en blogs, páginas web y redes sociales sobre nutrición, superalimentos y alimentación saludable ha generado diferentes corrientes. Recopilamos a continuación algunas de ellas.

Paleolítica. Vuelta a los orígenes. La dieta contemporánea, basada en productos con un listado infinito de ingredientes, ininteligible en algunos casos, es para los defensores de esta corriente el origen principal de muchas de las enfermedades de la población –hecho no demostrado científicamente–. La propuesta se basa en una alimentación natural que incluye el consumo de frutas, vegetales, carnes magras, mariscos y semillas, y evita lácteos, alimentos procesados y refinados, alcohol, azúcares y almidones.

Días alternos. Días depurativos, de régimen y sociales. En estos tres bloques está dividida la dieta diseñada por Rubén Bravo con el objetivo principal de perder peso sin tener que renunciar a una comida de trabajo o celebración familiar. El plan semanal propone una dieta hipocalórica y detoxificante para los días depurativos, platos equilibrados y saludables para los días de régimen y elaboraciones consideradas ‘menos dietéticos’ para los días sociales.

Dash. Para la presión arterial. Aunque en un primer momento fue diseñada para tratar a los pacientes con problemas de hipertensión, esta dieta creada por el Instituto Nacional de Salud estadounidense, es una de las más efectivas y equilibradas alternativas en la pérdida de peso. Permite disfrutar de una alimentación variada en la que se incluyen, prácticamente, todos los grupos alimenticios. Eso sí, es imprescindible seguir a rajatabla el control de las porciones y algunos otros matices como la sustitución de los granos integrales por los refinados, lácteos bajos en grasa y la casi total prohibición de las grasas saturadas, la sal, el alcohol y los azúcares refinados.

Sin carne. Diferentes alternativas. Cada vez son más las personas que optan por una dieta que se apoya principalmente en los vegetales y frutas, reduciendo o eliminando los alimentos de procedencia animal.
Los flexitarianos, por ejemplo, están pisando fuerte: centran su alimentación en el consumo de frutas, vegetales, cereales integrales y proteínas vegetales, aunque de forma ocasional pueden tomar carne o pescado. Por otro lado, la dieta vegetariana en sí, excluye cualquier alimento de originen natural a excepción del ovolactovegetarianismo, que incluye huevos y lácteos en su alimentación.

Mind. Protege tus neuronas. Concebida para combatir y prevenir aquellas enfermedades neurológicas, como demencias y el alzhéimer. Promueve fomentar el consumo de verduras de hoja verde, nueces, bayas, arándanos, aceite de oliva, así como pescados una o dos veces a la semana; y restringir el consumo de alimentos como carnes rojas, mantequilla y margarina, quesos, dulces y pasteles, y productos fritos o procesados.

Dieta 2.0. Dietista en el ‘smartphone’. Páginas web que personalizan la dieta que necesitas o aplicaciones móviles que escanean la etiqueta de los alimentos, cuentan las calorías, proponen tablas de ejercicios o dan consejos de nutrición… La tecnología puede convertirse en el aliado perfecto para aquellas personas que tienen como objetivo rebajar su peso o simplemente mejorar su alimentación y que encuentran en su móvil un feedback que puede contribuir a mantener la constancia de la dieta.

“Solemos cocinar cremas, ensaladas y zumos de frutas”

Estudiante de 21 años, Paula Sánchez ha elegido ser flexitariana. Ha optado por una dieta basada, principalmente, en el consumo de hortalizas, legumbres, verduras, huevos y frutas. “En casa, al ser mi madre vegetariana, apenas comemos carne. Solemos cocinar cremas de verduras, ensaladas, salteados y zumos de fruta. Eso sí… si un día hay que comerse un buen entrecot o pescado, tampoco le hago ascos”. Aunque todavía no conoce el término -de hecho aún no está establecido- Paula forma parte del 6,3% de la población española que sigue una tendencia en alza: la dieta flexitariana.

Esto es lo que ocurre cuando uno se pasa 7 años sin hacer deporte

abril 12, 2017

Reencontrarse con la actividad deportiva tras una larga época de sedentarismo y talla XL no es fácil. Primera norma: olvide el ‘running’

El País, por Salomé García

Acaba de tomar una determinación: mañana mismo empieza a hacer deporte. Tal vez se había abandonado y Facebook vino a recordarle que hace siete años usted estaba hecho un figurín. Puede ser la crisis de los 40 sumada a una oronda barriga. O que la naturaleza le ha mandado un aviso en forma de amago de infarto o la glucosa y el colesterol por las nubes. Aunque usted solo vea michelines, sepa que ponerse en marcha va a costar. Y no solo por su voluminosa anatomía, que también. En su mochila posiblemente lleve malos compañeros de viaje, que resume así Carlos Saavedra, del Laboratorio de Metabolismo Energético del Instituto de Nutrición y Tecnología de Alimentos de la Universidad de Chile: “Lipoglucotoxicidad muscular (el exceso de glucosa y lípidos en sangre durante mucho tiempo provoca resistencia a la insulina), sarcopenia (degradación muscular por desuso) y mal funcionamiento muscular”.

Va a ser duro, pero no imposible. Y no será de hoy para mañana. Hay dos perfiles complicados. “Está el que antaño llevaba una vida activa y un buen día se abandonó, y cree que puede reengancharse al mismo nivel desde el principio sin plantearse que arranca con 20 o 40 kilos extra. La ventaja es que el cuerpo tiene memoria, ya conoce la rutina de entreno, las sensaciones y, si solo han pasado de 5 a 7 años y se retoma paulatinamente, la progresión será rápida”, apunta Mayte Fernández Arranz, directora de Fitness Center SportTime en Rafa Nadal Academy. Y un segundo grupo: los sedentarios y obesos con solera, que llevan ya 8 años apalancados en el sofá. Cuidado con los riesgos. “Sobre todo, por desconocimiento. La falta de experiencia puede llevarle a realizar ejercicios inadecuados, con técnicas erróneas o intensidades excesivas”, advierte Jorge Brañas, entrenador personal y preparador físico del Instituto Médico Europeo de la Obesidad.

Haga caso a su barriga (y a la analítica)

No todas las personas con talla grande son iguales. Entre otras cosas, porque ni su corazón ni sus arterias ni su analítica, y puede que hasta la edad o nivel de entrenamiento previo, serán iguales. Entrenadores y médicos coinciden: ponerse a hacer deporte con un índice de masa corporal superior a 25 (sobrepeso) es arriesgado. Con más de 30 (obesidad) puede ser una bomba de relojería. Para José Ángel Cabrera, jefe del servicio de Cardiología del Hospital Universitario Quirónsalud de Madrid, “antes de atarse los cordones se debería medir los niveles de tensión arterial, el perfil lipídico, las cifras de colesterol, glucosa y de tensión arterial para valorar el riesgo cardiovascular. El aumento del perímetro de cintura es, en sí mismo, un factor de riesgo cardiovascular porque ese exceso de grasa está provocando un mal funcionamiento de las vísceras abdominales. También es recomendable realizar un ecocardiograma para chequear la función ventricular, las paredes del corazón y la función diastólica”. Y añada una prueba de esfuerzo para ver hasta dónde da de sí en un entorno controlado.

No corra

A la hora de arrancarse querer es poder, sí, pero no a cualquier precio. “Hay que ir de menos a más y siempre de la mano de un médico y un entrenador. Ahora no se trata de perder peso ni de lograr marcas. La prioridad en las primeras semanas es preservar la salud y mantener a raya las lesiones. Y a la vez, que le guste para lograr la máxima adhesión al programa. De nada sirve arrancar a tope si a los pocos días se siente agotado, se aburre o se frustra al no ver resultados.

Lo ideal es empezar tres días a la semana con sesiones de 20-30 minutos de actividad aeróbica a baja intensidad y sin impacto. Al principio no se debe superar el 60% de la frecuencia cardíaca máxima (FCM). Poco a poco iremos aumentando hasta llegar al 80% (la FCM equivale a 220 menos la edad, es decir, para una persona de 40 años será de 180 pulsaciones por minuto). Es fácil monitorizarlo con un pulsómetro. “Rotundamente prohibido correr, saltar o cualquier práctica de impacto”, explica Rubén Gadea, director de Sanus Vitae.

¿Por qué ese veto al running? Porque cada vez que apoyamos el pie contra el suelo el impacto no es solo el de nuestro peso, sino que se multiplica según la fuerza con la que lo posemos. “Al caminar a paso lento, cada pie aguanta una masa equivalente a su peso multiplicado por 1,19. Así que una persona que pese 70 kilos, cada vez que apoye el pie está soportando 83,3 kilos. Si pesa 100, serán 119. En el caso de correr, el impacto aumenta entre 2 y 3 veces. Esto es, caer con hasta 200 kilos o con 300 kilos. Y lo normal es que un corredor impacte entre 160 y 180 veces por minuto contra el suelo”, añade Gadea. Las rodillas tampoco salen bien paradas si le da por trotar: soportan el doble del peso del cuerpo con cada zancada. Ante tal panorama el experto sugiere sencillamente pasear, pedalear en la bicicleta (puede que para unas posaderas rotundas sea menester un sillón más ancho) o darle a la elíptica en las primeras semanas.

Con cada paso al caminar, su peso se multiplica por 1,19, y al correr por 2 o por 3, por lo que las articulaciones de una persona de 100 kilos pueden soportar entre 200 y 300 kilos…

Elija las pesas más pequeñas

“Alguien que lleva mucho tiempo sin ejercitar su masa muscular la tiene atrofiada. Hay que despertar esos músculos mediante ejercicios específicos de fuerza para fortalecerlos y, de paso, activar el metabolismo basal”, recalca el doctor Iván Ibáñez, de la Unidad de Medicina Nutricional, Ejercicio y Antiaging de Clínicas Planas. La recomendación es: empezar con 20 o 30 minutos de ejercicios suaves, como por ejemplo practicar con máquinas, pero que sean siempre de poco peso.

Meta la espalda

Incluso un garbeo aparentemente inocuo puede ser perjudicial con muchos kilos de más. Antes de echarse a andar, coloque bien la espalda o lo lamentará. Y plantéese hacer abdominales. El doctor Juan Antonio Corbalán, director de la Unidad de Medicina Deportiva de Vithas Internacional, advierte de que “las personas con obesidad tienden a desviar la columna hacia atrás (hiperlordosis lumbar) para compensar ese peso extra del abdomen. De ahí la conveniencia de ejercitar la musculatura toracoabdominal (abdominales, lumbares y oblicuos preferentemente)”. No se lo tome a broma: por cada kilo de sobrepeso estará sobrecargando 4 kilos a las vértebras lumbares y del sacro (en concreto, a la L5 y la S1). Lo mismo con la cadera: en el apoyo monopodal de la marcha, los aductores se tensan con una fuerza igual a tres veces el peso del cuerpo para equilibrarlo. Con los datos en la mano, no es fácil inferir que aunque camine sin prisas puede aparecer dolor. Si sucede, pare y coméntelo con su entrenador. O con el médico. No se arriesgue a una tendinitis por cabezonería.

El saber popular suele apuntar a la natación como un ejercicio seguro y saludable. Pues no lo es tanto. “Los pacientes con un volumen corporal alto someten a su columna vertebral a una curvatura lumbar peligrosa. En estos casos es preferible correr en el agua, ya que el propio medio minimiza el impacto que sí habría sobre el suelo. A medida que pierdan peso, podrán ir dando brazadas con el estilo que más les acompañe”, explica Miguel Guillermo Garber, cardiólogo y director médico de Revitacell Clinic. Tómeselo con calma y disfrute de la antigravedad subacuática. Se ahorrará entre un 33% y un 54% del impacto sobre el tren inferior.

Ojo también con querer darlo todo jugando al tenis. Ni siquiera una pachanguita al pádel en la comunidad de vecinos. “Son deportes muy rápidos que someten a las articulaciones a más peso del habitual. Es mejor evitarlos hasta que se desarrolle una mayor agilidad y se descargue el peso”, advierte Fernández Arranz. ¿Y pilates o yoga? Esta entrenadora reconoce que son prácticas beneficiosas. “El único problema es que una persona muy voluminosa y con poca flexibilidad puede sentirse cohibida en una clase colectiva. Levantarse, ponerse a cuatro patas o mantenerse sobre una sola pierna pueden antojarse como retos titánicos ante colegas más gráciles”, explica. Si se siente más cómodo, huya de las clases con compañeros de alto nivel. Incluso del gimnasio si la inhibición continúa. En un parque se notará menos observado.

Beba

Aunque la sudoración depende de la cantidad de glándulas sudoríparas y de la genética, es muy posible que si se arranca a hacer deporte con bastantes kilos de más sude bastante y pronto. “Es un mecanismo de adaptación para mantener la temperatura corporal estable, por eso nos pasa cuando hacemos deporte. Al transpirar perdemos agua y electrolitos, como sodio y cloro, de ahí la necesidad de beber incluso durante la práctica. En aquellas personas no acostumbradas a realizar ejercicio físico intenso es especialmente peligrosa la deshidratación, ya que la sensación de sed puede tardar en detectarse”, advierte la doctora Iris de Luna, endocrinóloga del Hospital Universitario Quirónsalud de Madrid. Por si las moscas, beba con frecuencia.

Día mundial del deporte, ¿qué pasa si no hacemos ejercicio?

abril 5, 2017

El 73% de la sociedad está en riesgo de padecer enfermedades por no moverse.

Telva, por Gloria Vázquez Sacristán

Muchas veces nos referimos al ejecicio unicamente como un medio para conseguir nuestro fin físico (y estético) es decir, un aliado de nuestra dieta o es empujón para bajar esos 5 kilos que siempre molestan en nuestra báscula. Pero el ejercicio físico es mucho más que eso, puede ser nuestro pasaporte para una vida más saludable. Te explicamos por qué debes caminar media hora 5 días a la semana.

¿Por que debemos hacer deporte?

FOTO GUILLAUME REYNAUD

Cada día somos más conscientes de la importancia de hacer deporte. Pero muchas veces, la falta de motivación, tiempo o gimnasio hace que se nos complique nuestra rutina fitness.
Para ayudarte a concienciarte aún más, preguntamos al Dr. Vázquez, cardiólogo, los beneficios que reporta el ejercicio (dentro de los niveles adecuados a la forma y condición física de la persona) a nivel cardiovascular: “El deporte mejora las cifras de presión arterial (los hipertensos pueden llegar a ser normo-tensos haciendo deporte regularmente); mejora el metabolismo oseo y aumenta la flexibilidad articular y muscular. Es especialmente interesante en personas con ligero sobrepeso ya que el ejercicio acrecienta la resistencia a la insulina, reduce la grasa y aumenta el músculo. Entrenar beneficia a la frecuencia cardíaca consiguiendo que descienda a niveles más lentos, lo que supone un mejor rendimiento hemodinámico, es decir, mejorar el gasto cardíaco”.
Por su parte, el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, pone freno a nuestra pereza y nos ayuda a vencerla diciéndonos que: “la actividad física es esencial para el mantenimiento y mejora de la salud y la prevención de las enfermedades, para todas las personas y a cualquier edad. La actividad física contribuye a la prolongación de la vida y a mejorar su calidad, a través de beneficios fisiológicos, psicológicos y sociales, que han sido avalados por investigaciones científicas”.
Entre los múltiples beneficios, desde Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, destacan que: “La actividad física reduce el riesgo de padecer: Enfermedades cardiovasculares, tensión arterial alta, cáncer de colon y diabetes. Ayuda a controlar el sobrepeso, la obesidad y el porcentaje de grasa corporal. Fortalece los huesos, aumentando la densidad ósea. Fortalece los músculos y mejora la capacidad para hacer esfuerzos sin fatiga (forma física)” a nivel físico. Pero, tal y como ya hemos hablado en otras ocasiones, es muy beneficioso para “mejorar el estado de ánimo y disminuye el riesgo de padecer estrés, ansiedad y depresión; aumenta la autoestima y proporciona bienestar psicológico”.

No voy al gimnasio, ¿estoy en peligro?

No queremos ser alarmistas, sólo queremos hacer un llamamiento a la falta de movimiento de nuestra sociedad. La batalla no es contra los kilos de más, en el sentido frívolo de la palabra, sino contra un mal de nuestra sociedad, el temido sedentarismo. Según un estudio publicado por el Ministerio de Salud, Educación y Deporte: “el 73% de los españoles está por debajo del umbral de actividad física que les ayudaría a alejar riesgos a la salud”. Y prosigue ” la prevalencia de algunas de las enfermedades crónicas más comunes (hipertensión, hipercolesterolemia, diabetes, depresión y ansiedad) se incrementa notablemente en la población inactiva, cuadruplicándose en algunos casos con respecto a la observada en la población que practica actividad física o deporte. Asimismo, el riesgo estimado de padecer algunas de estas enfermedades se puede llegar a duplicar como consecuencia de la inactividad física”.
¿Cuánto ejercicio tenemos que hacer? Según la Revista española de cardiología debemos “realizar actividad física de intensidad moderada durante un mínimo de 30 min 5 días por semana o de intensidad alta durante un mínimo de 20 min 3 días por semana mejora la capacidad funcional y se asocia a reducciones en la incidencia de enfermedad cardiovascular y mortalidad”.

Recomendaciones para hacer ejercicio

Acudimos a la Organización Mundial de la Salud para que nos ayude a establecer unos parámetros básicos para saber cuánto deporte, sin hablar de Hiits ni tábatas, debemos hacer para mantenernos en niveles óptimos de salud física, con el fin de prevenir todas las enfermedades que puede causar la ausencia del mismo.
“Para los adultos (18 a 64 años) la actividad física consiste en en actividades recreativas o de ocio, desplazamientos (por ejemplo, paseos a pie o en bicicleta), actividades ocupacionales (es decir, trabajo), tareas domésticas, juegos, deportes o ejercicios programados en el contexto de las actividades diarias, familiares y comunitarias”.

Con el fin de mejorar las funciones cardiorrespiratorias y musculares, se recomienda que:

– 150 minutos semanales a la práctica de actividad física aeróbica (en sesiones de 10 minutos de duración, como mínimo), de intensidad moderada.
– Otra opción es realizar 75 minutos de actividad física aeróbica vigorosa cada semana.
– Tercera opción, una combinación de actividades moderadas y vigorosas.
– Un plus para obtener mayores beneficios para la salud: los adultos de este grupo de edades aumenten hasta 300 minutos por semana la práctica de actividad física moderada aeróbica, o bien hasta 150 minutos semanales de actividad física intensa aeróbica, o una combinación equivalente de actividad moderada y vigorosa. Y, dos veces o más por semana, realicen actividades de fortalecimiento de los grandes grupos musculares.

8 alimentos que los nutricionistas borrarían de la faz de la Tierra si pudieran

abril 3, 2017

Por su exceso de azúcar, sus grasas o su riesgo para el corazón: estos son los productos que los expertos no quieren que comamos

El País, por Eva Carnero
Existe una máxima que dice que para llevar una dieta sana y equilibrada es imprescindible comer de todo. Sin embargo, a pesar de que la norma es aceptada por la mayoría, últimamente no son pocas las voces expertas que la cuestionan, y señalan con el dedo aquellos alimentos que deberíamos dejar de consumir, o al menos reducir su ingesta, si queremos proteger nuestra salud. Hemos pedido a varios expertos en nutrición que nos dijeran los que para ellos son alimentos tabú, y este ha sido el resultado.

Rollitos de primavera

“Hinchazón abdominal, indigestiones, pesadez digestiva y, en casos extremos, hasta diarreas o intoxicaciones leves”, así describe Rubén Bravo, experto en Nutrición y Gastronomía del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), los efectos que pueden acompañar a una exótica cena elaborada con este clásico del menú oriental. Según el experto, “el elevado contenido de grasas saturadas que contienen los aceites que suelen emplear en los restaurantes de corte asiático junto con las harinas refinadas que utilizan para los fritos y rebozados promueven el aumento del colesterol y del sobrepeso”. Por cierto, los rollitos auténticos son como las torrijas: en China solo se consumen durante unos pocos días al año.

Combinados con bebidas energéticas

Al salir de fiesta debería vigilar qué es lo que va a beber, ya que, ni de lejos, todas las opciones son iguales. Algunas ponen en marcha en nuestro organismo ciertos efectos que sin duda la mayoría de los jóvenes no tienen en cuenta. Rubén Bravo, experto en nutrición, nos recuerda que “la combinación de una bebida espirituosa de alta graduación con una energética es una bomba de posibles problemas para la salud”. Y es que según Bravo, “los excitantes como la cafeína y la taurina combinados con las vitaminas B6 y B12 enmascaran los efectos negativos aportados por la bebida espirituosa, acelerando el ritmo cardíaco y aumentando los niveles de azúcar en sangre. El abuso de estos combinados puede afectar al hígado, al páncreas y al sistema cardiovascular”.

Patatas de bolsa

Su alto contenido en sal es, en opinión de la profesora Iva Marques, de la Facultad de Ciencias de la Salud y del Deporte de la Universidad de Zaragoza, lo más perjudicial de las patatas de bolsa. La mayoría contiene alrededor de 1,5 gramos de sal por 100 gramos de patatas, aunque algunas llegan a los 2,3. Los días que comamos un paquete grande superaremos el límite que fija la OMS. Pero lo que lleva a Antonio F. Murillo Cancho, profesor del curso Experto en Nutrición Deportiva de la Universidad Internacional de La Rioja, a elegir este producto como alimento prohibido, es su inserción en el paraguas de “alimentos ricos en aceite de palma”. Bajo la leyenda de “aceite vegetal” en la etiqueta, según el experto, se suele ocultar “un alto contenido en ácidos grasos saturados que convierte al aceite extraído del fruto de la palmera Elaeis guineensis en un potencial peligro para nuestra salud cardiovascular”. Y, ¿el consumo de aceite de palma provoca cáncer? La respuesta no es rotunda: para Helle Knutsen, jefa del Panel de Contaminantes de la Cadena Alimentaria de la EFSA, “no se puede establecer un nivel de ingesta seguro para estos ésteres”. Pero el compuesto no forma parte de la lista de ingredientes cancerígenos de la OMS y ni la Unión Europea ni otros organismos nacionales de salud han prohibido su uso o recomendado excluirlo de la dieta. Lo único que afirma la EFSA es que el aceite de palma contiene ésteres gliciril de ácidos grasos (GE) que, procesados a más de 200 ºC, dan lugar a un compuesto tóxico y cancerígeno: el glycidol.

Salchichas de queso

Si hay un menú que resuelve infinidad de cenas familiares y que los niños adoran es el que incluye un plato de salchichas tipo frankfurt, y si están rellenas de queso, mejor. Sin embargo, la nutricionista Laura Pire, propietaria de un centro de nutrición avanzada, no trae buenas noticias al respecto. “La baja cantidad y calidad de proteínas junto con el exceso de grasas saturadas y sal convierten a este plato en una elección poco recomendable”. ¿Qué tipo de riesgos estamos asumiendo sin ser conscientes de ello? La experta apunta a la salud cardiovascular como la más perjudicada por su consumo: “La ingesta continuada de este tipo de alimentos descompensa la tensión arterial y fomenta la obesidad y la arteriosclerosis”.

Bollería industrial

Probablemente no se sorprenderá con la elección de la doctora María Garriga, dietista-nutricionista en el Hospital Universitario Ramón y Cajal (Madrid). Sin embargo, nunca está de más recordar la inconveniencia de consumir bollería industrial. “En la mayoría de los casos su elaboración incluye grasas trans o hidrogenadas o aceites de alto contenido en ácidos grasos saturados (aceites de palma, palmiste o coco)”, justifica la experta. De modo que, a la hora de la merienda, puede dejarse convencer por los argumentos de sus hijos o bien atender las advertencias de Garriga y buscar otras opciones. “Las grasas mencionadas están relacionadas con un mayor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, porque son las que aumentan los niveles de colesterol LDL. Además, suelen tener un alto contenido en azúcares, cuyo consumo se asocia con la obesidad y el aumento del riesgo de accidentes cardiovasculares”, advierte.

Cubitos concentrados

Algunas marcas nos venden estos pequeños daditos con el argumento de que enriquecen las comidas. Sin embargo, parece ser que el sabor no es lo único que obtenemos cuando los consumimos. “Los ingredientes principales de estos cubitos son la sal, la grasa de palma y los potenciadores del sabor como el glutamato monosódico, y ninguno de estos ingredientes es necesario para una dieta saludable”, señala la doctora María Garriga García. “Los cubos de caldo, así como las salsas, sopas comerciales, aperitivos salados y embutidos son algunos de los alimentos que más sal contienen”. Este alto contenido en sal es el principal motivo por el que Garriga desterraría este alimento de la cesta de la compra, ya que “favorece la aparición de hipertensión y otras enfermedades cardiovasculares”.

Carne en lata

Marta Gámez, directora técnica del Grupo NC Salud, menciona las pruebas aportadas por el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer, órgano de la Organización Mundial de la Salud especializado en esta enfermedad. La entidad médica ha clasificado la carne procesada como carcinógena para los humanos, basándose en evidencia suficiente de que el consumo de carne procesada causa cáncer colorrectal. La experta revela que “aunque aún no se ha podido establecer una dosis segura de este tipo de alimentos, los expertos afirman que el riesgo aumenta cuanta más cantidad se ingiere”.

Refrescos azucarados

Si hay un tipo de bebida directamente relacionada con la obesidad es, sin duda, los refrescos de cola o los elaborados a base de extractos de té o plantas con azúcar añadido. Así lo asegura la directora técnica en la Clínica Alimmenta, Juana María González Prada, quien sostiene que “hoy en día se sabe que su consumo no solo favorece el aumento de peso, sino que también incrementa la posibilidad de desarrollar caries”. La OMS recomienda no ingerir más de 50 gramos de azúcar al día y fija una ingesta ideal de 25. Un bote de estos brebajes suele contener 35 gramos.

 

Qué es la ‘dieta militar’ y por qué no todos debemos seguirla

marzo 4, 2017

Un ayuno breve tiene consecuencias que no te imaginas

La Vanguardia, por Rocío Navarro Macías

img_msanoja_20170227-134537_imagenes_lv_otras_fuentes_istock-519788470-kqhb-u42253445971jcg-992x558lavanguardia-webSe acerca la primavera y también el firme propósito mejorar la forma física de cara al verano. Es el momento de elegir la fórmula para plantarle cara a la báscula. Existen dietas que consiguen reducir hasta cuatro kg en tres días. Pero pese a que estas pautas pueden resultar atractivas no siempre están justificadas y cuentan con una lista de contras a tener en cuenta.

Una de ellas es la dieta militar, un plan nutricional que establece un límite diario de calorías entre 860 y 1150. Está considerada un tipo de ayuno: se ingiere menos alimento de lo que el cuerpo consume, por lo que el organismo se nutre de las reservas de grasa.

Deberían abstenerse las personas sin exceso de peso, los diabéticos tipo 1 o 2, las mujeres embarazadas o lactantes, los menores de 18 años y los mayores de 65”, dice Rubén Bravo, experto en nutrición y gastronomía del Instituto Médico Europeo de la Obesidad.

Asimismo, la comunidad médica alerta de que estas rutinas alimenticias no favorecen una pérdida saludable o sostenible de peso. Entonces, ¿tienen algún beneficio? Hemos valorado con el especialista las dos caras de las dietas hipocalóricas y estos son los resultados.

Pueden mejoran la salud cardiovascular

“Desde el año 2007 diversos estudios y declaraciones apuntan a que el semiayuno o las dietas hipocalóricas cortas aportan algunos beneficios para la salud en personas con exceso de peso”, señala Bravo. El Dr. Benjamin Home, director de epidemiología cardiovascular y genética del Instituto del Corazón del Centro Intermountain en EEUU, realizó un estudio a un grupo de mormones de Utah, pues son la comunidad norteamericana con menos mortalidad cardiovascular.

Los investigadores entrevistaron a 200 personas que se sometieron a una prueba de diagnóstico llamada angiografía, un examen de rayos X de los vasos sanguíneos y del corazón que puede determinar si una persona tiene una enfermedad coronaria.

Los resultados demostraron que las personas que ayunaban regularmente tenían un 58 % menos riesgo de enfermedad coronaria en comparación con aquellos que dijeron que no ayunaban.

Pueden mejoran el estado de ánimo

Otro estudio publicado en JAMA Internal Medicine indicó que restringiendo las calorías de la dieta en un 25%, puede mejorar el humor, la calidad del sueño y la vida sexual. Se reclutaron 220 hombres y mujeres con un índice de masa corporal normal (entre 22 y 28) y una edad media de 38 años y se dividieron en dos grupos. El primero tuvo que reducir su ingesta de calorías un 25 % durante dos años, y el segundo pudo limitar las que quisiesen al día. Ambos tuvieron que rellenar cuestionarios sobre su estilo de vida.

Quienes redujeron de forma obligatoria su dieta perdieron una media de 7,7 kg. Los que tuvieron libertad, menos de medio. Aunque los participantes tenían un peso normal y saludable, los investigadores creen que los beneficios se extenderían a la población con sobrepeso y obesidad basándose en estudios previos.

Reajuste de los sistemas

En 2015 el Dr. Pablo Saz Peiró realizó un análisis de diversos estudios científicos y publicó un informe sobre las indicaciones terapéuticas del ayuno, declarando que “la reacción del cuerpo mientras está viviendo de las reservas, siempre que se disponga de ellas, provoca un efecto de reequilibrio que reajusta muchos sistemas”.

Desnutrición leve

Estas dietas limitan la ingesta de alimentos básicos para las funciones cognitivas como aquellos ricos en grasas omega 3 como el salmón, la quinoa o el aguacate. “Si se prolongan en tiempo pueden provocar una desnutrición severa”, alerta el experto.

Bravo manifiesta que cuando existe un seguimiento profesional estas dietas podrían prolongarse hasta una o dos semanas, siempre que haya exceso de grasa corporal y las pautas alimenticias cubran las necesidades mínimas diarias en micronutrientes. “En personas sanas con exceso de peso que decidan practicarlas por su cuenta, no deberían extenderse más de 2 o 3 días”, añade.

Efecto rebote

Uno de los grandes contras de estas dietas es que si la transición no se realiza de forma controlada puede recuperarse más peso del que se ha perdido. “Para evitar el efecto rebote, y problemas digestivos, habría que realizar una pauta alimenticia progresiva, incorporando poco a poco todos los grupos de alimentos en sus cantidades adecuadas. Éste proceso debería durar entre una y dos semanas”, recomienda Bravo.

La propuesta del experto

img_msanoja_20170227-134537_imagenes_lv_otras_fuentes_istock-526655611-kqhb-656x449lavanguardia-webFrente a estas dietas de acción rápida existen otras alternativas más saludables con resultados que insisten en un cambio de hábitos. “Es el caso de la Dieta de los Días Alternos, recomendada para personas a las que les cuesta perder peso y han fracasado con las dietas hipocalóricas habituales”.

Según cuenta el especialista, esta opción combina Días Detox, Días de Régimen y Días Sociales para los fines de semana, incorporando superalimentos en los menús cotidianos que han demostrado evidencias de prevención frente a diferentes enfermedades.

“Se divide en tres fases: La primera de pérdida rápida de peso, la segunda de pérdida moderada y la última de mantenimiento, lo que enseña a sus seguidores a mejorar sus hábitos saludables de vida” concluye Bravo.

Ocho maneras de combatir la retención de líquidos

febrero 20, 2017

La alimentación y el ejercicio son las claves para evitar las temidas bolsas en los ojos

Europa Press/ La Información
retencion-liquidosLa retención de líquidos es un problema que afecta a muchas personas y que se suele manifestar en diferentes partes del cuerpo, siendo responsable de la celulitis edematosa, inflamación abdominal o bolsas bajo los ojos.

Las causas de la retención de líquidos suelen ser diversas, si bien las principales son los cambios hormonales que se producen durante el embarazo, adolescencia o menstruación; la herencia genética; el exceso de peso; los problemas circulatorios; tomar pocas proteínas y fibra; el sedentarismo; estrés; o los cambios climáticos.

Por todo ello, expertos del Instituto Europeo de la Obesidad han aportado ocho pautas para combatir la retención de líquidos:

  1. No proponerse perder más de 1 kilogramo o 1,5 kilogramos por semana. Está demostrado que las dietas equilibradas ganan ‘por goleada’ a las dietas milagro a medio plazo en la pérdida de grasa final, en la mejoría de la masa muscular y en el estado general de salud. Es importante que nuestro menú sea rico en proteínas, pues están compuestas de aminoácidos que trabajan en diferentes funciones sobre la buena salud muscular y de los tejidos.
  2. Realizar actividad física aeróbica. Estos ejercicios, practicados entre 3 y 4 veces por semana durante 45 o 60 minutos, ayudan a combatir el estreñimiento y favorecer la eliminación de líquidos. Y es que, el sistema linfático, encargado de eliminar el líquido retenido, está unido con el sistema cardiovascular, de modo que con el aumento de la frecuencia cardiaca, se acelera el proceso de eliminación de líquidos.
  3. Cenar o desayunar alimentos ricos en pre y probióticos favorece el tránsito intestinal y las defensas. Estas bacterias, presentes en los yogures, la cuajada o el kéfir, son de gran beneficio para nuestra salud intestinal, ya que favorecen la fortaleza del sistema inmunitario, la absorción de nutrientes y el tránsito intestinal.”Para los que se proponen perder peso, recomendamos tomar 2 raciones de lácteos desnatados al día, uno como tentempié a lo largo de la mañana y el segundo, en la merienda o cena”, ha comentado el portavoz del IMEO, Rubén Bravo.
  4. Tomar té verde en el desayuno para estimular la función renal. Sustituir la taza habitual de café en el desayuno y a media mañana por una de té verde, puede ser una elección sabia en esta ocasión, ya que su teína estimulará la función renal mientras nos aporta antioxidantes.
  5. Beber 2 litros de agua al día para renovar nuestra reserva de líquido corporal. Se estima que el contenido en agua de los distintos órganos, dependiendo de su composición, varía desde un 83 % en la sangre hasta sólo un 10% en los tejidos adiposos. El agua ingerida aparece en el plasma y las células de la sangre tan sólo cinco minutos después de ser ingerida.Para una persona que beba 2 litros de agua al día, una molécula de agua permanece en el cuerpo 10 días de media, y el 99 % de la reserva de agua corporal se renueva en 50 días. Por esta razón, es muy importante tomar 2 litros de agua (2,5 litros, si se hace deporte) para hacer que el líquido intersticial retenido entre nuestras células se renueve más rápido.
  6.  Obtener hidratos de carbono a partir de frutas, verduras y cereales integrales. Los hidratos de carbono son muy importantes en una dieta equilibrada, porque nos aportan vitaminas, minerales y antioxidantes, al mismo tiempo que grandes cantidades de fibra. Eso sí, hay que obtenerlos de frutas, verduras y cereales integrales, evitando en la medida de lo posible las harinas refinadas y los alimentos industrializados.
  7. Reducir el consumo de grasas saturadas y aumentar el de grasas mono y poliinsaturadas.Las grasas saturadas en exceso favorecen la inflamación, en cambio las ricas en Omega 3 son antiinflamatorias, igualmente estarás mejorando tu salud cardiovascular. Por esta razón, es recomendable priorizar el consumo de pescado azul, aceite de oliva, frutos secos y aguacate, por encima del consumo de bollería industrial, carnes grasas animales y mantecas.
  8. Recurrir a las proteínas de origen animal como fuente de energía y saciedad. “En consulta normalmente recomendamos tomar carne roja 2 veces a la semana, preferiblemente de ternera por su alto contenido en hierro y vitaminas del grupo B, y completar con pescado o marisco, 4 veces por semana, optando por pescados de pequeñas dimensiones en la mayoría de las ocasiones, y consumir pescado de grandes no más de 2 veces por semana, debido a su mayor concentración de metales pesados”, ha aconsejado Bravo.Para orientarse sobre la ingesta diaria recomendada de proteínas, habría que multiplicar 0,9 gramos de proteínas magras por kilo de peso para las personas sedentarias y 1,5 gramos de proteínas magras por kilo de peso para los que realizan un deporte intenso.

Cuatro dietas innovadoras para 2017

febrero 8, 2017

EFE Salud, 7dias.com.do

showimage-phpLo más difícil, a veces, no es bajar del peso sino elegir el régimen más adecuado ante la ingente cantidad de dietas que periódicamente circulan en Internet y las revistas.

Para ayudar a quienes se plantean iniciar un régimen para adelgazar a elegir el plan más adecuado, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ha efectuado una selección y clasificación de las dietas más populares, que seguirán en alza durante 2017.

“La idea es organizar las dietas, en algunos casos fruto de modas pasajeras fomentadas por ‘celebridades’, y en otros, motor de un negocio millonario enfocado en las nuevas “dietas milagro””, según Rubén Bravo, portavoz del IMEO (www.imeoobesidad.com) y experto en nutrición.

“Este ranking está respaldado por más de 20 especialistas en obesidad y cuidado de la salud, entre ellos médicos, nutricionistas, psicólogos, naturópatas y cirujanos digestivos”, recalca Bravo.

Esta clasificación de dietas está basada en la información que obtienen de los miles de pacientes con sobrepeso y obesidad que pasan por consultas del IMEO, y en publicaciones americanas y británicas de prestigio.

A petición de Efe los expertos de este Instituto han descrito y analizado cuatro de los regímenes más indicados para perder peso.

Estos regímenes elegidos proponen una pérdida de peso moderada (hasta 1,5 kilogramos (Kg) por semana y no más de 6 Kg al mes), están pensadas a medio y largo plazo y cuentan un lapso de adaptación para evitar el ‘efecto rebote’ (recuperar el peso perdido), según el IMEO.

Son dietas que sirven de todos los grupos de alimentos restringiendo las cantidades y contribuyen a reeducar los hábitos alimentarios y mantener un estilo de vida saludable, añaden.

Dietas 2.0, perder peso por medio de APPS

“Las dietas 2.0 surgen al mismo tiempo que los ‘smartphones’, y estas ‘apps’ donde nos las muestran van ocupando más terreno en nuestras vidas ya que proponen utilizar las nuevas tecnologías y programas informáticos para llevar un seguimiento de los alimentos que consumimos y del ejercicio que realizamos”, señala a Efe la nutricionista clínica Carmen Escalada.

Además, según Escalada, ofrecen innumerables posibilidades para aumentar nuestra adhesión a la pauta, como opciones para compensar nuestros posibles excesos, la publicación de mensajes en nuestras redes sociales si la incumplimos o alarmas cuando nos acercamos “peligrosamente a la nevera”.

“Una de las ventajas de las dietas 2.0 es que permiten una sensación parecida a tener un dietista y entrenador personal 24 horas a nuestra entera disposición”, según esta nutricionista.

Escalada destaca que algunas de estas ‘apps’ ofrecen la ventajosa opción de ‘feedback’ (retroalimentación), que permite introducir en el programa informático los alimentos que hemos consumido en la comida, lo cual nos dará ideas para la cena, o que nos recuerda si un día no hemos hecho ejercicio.

Dieta de los días alternos

La denominada “dieta de los días alternos” está elaborada por Rubén Bravo, del IMEO, y “permite una pérdida de peso que oscila entre los 16,5 y 23,5 kilogramos en cuatro meses, dependiendo del estilo de vida, edad y sexo de la persona”, explica a Efe la nutricionista Estefanía Ramo.

Según Ramo la alimentación se divide en bloques y las calorías no se reparten de forma homogénea todos los días. Las jornadas pueden ser de los siguientes tipos:.

++ Depurativas.- En las que se toman alimentos muy hipocalóricos con comidas principalmente desintoxicantes que ayudan a reducir la retención de líquidos.

++ De régimen.- En la que se incluyen platos muy sabrosos de fácil preparación y tienen unos niveles equilibrados de grasas saludables, hidratos de carbono y proteínas.

++ Días sociales.- En ellos se relaja la sensación de hacer régimen y en los que se puede disfrutar de planes no considerados de dieta durante el fin de semana.

“Esta dieta potencia la pérdida de grasa manteniendo y mejorando la masa muscular, favorece la toma de alimentos que producen vitalidad en las horas diurnas y los que producen reparación y descanso en las nocturnas”, según esta nutricionista.

“¡Y lo más importante: permite varias comidas fuera de casa y algún que otro premio a la semana para reducir los niveles de ansiedad!”, enfatiza.

Dieta genética

Carmen Escalada explica que el mayor aliciente de la denominada “dieta genética” es su máxima personalización y adaptación a la persona, que recurre a ella para perder peso o mejorar o mantener su salud.

La experta indica que para este régimen se realiza una sencilla prueba de herencia genética, que consiste en la extracción de saliva o un análisis de sangre, a partir de lo cual se estudia la información proporcionada por varios genes con implicación en el metabolismo de las grasas y azúcares que consumimos.

“Esta prueba surgió cuando la nutrigenética, ciencia en continuo crecimiento, determinó que en función de cuáles sean nuestras variaciones genéticas, nuestro cuerpo reacciona de una manera u otra ante los nutrientes que ingerimos”, explica.

En función de los resultados de esta prueba y de los gustos, preferencias, costumbres y datos personales del paciente como su edad, sexo o actividad física, se elabora toda la pauta dietética.

“Una de las ventajas de esta dieta es que tiene como objetivo que la persona aprenda a comer saludablemente y, en función de sus necesidades, que no tienen por qué ser iguales a otra persona, pueda quemar las mismas calorías diarias”, aclara Escalada.

“Otro de sus beneficios es que permite detectar, de manera cada vez más precisa, el riesgo o tendencia de una persona a padecer una enfermedad, y contribuir a prevenirla mediante una adaptación de su nutrición”, apunta.

Dieta circadiana

“Los ciclos circadianos, variaciones hormonales de nuestro cuerpo que dependen del momento del día en que nos encontremos, es la base para la “dieta circadiana””indica a Efe la nutricionista Estefanía Ramo.

“Estos ciclos marcan una fase de activación que va, desde las seis de la mañana con la salida del sol, hasta las seis de la tarde, hora que da lugar a la fase de descanso y reparación, que comienza con el anochecer y cierra el ciclo nocturno”, comenta.

“Para perder peso es necesario acoplar el consumo de los alimentos a estas oscilaciones naturales”, enfatiza Ramo.

“Estos ritmos hormonales dependen de la luz solar, cuya ausencia o presencia es captada por la retina del ojo, la cual envía señales a la glándula pineal de cerebro, que estimula o inhibe la producción de ciertas sustancias denominadas neurotrasmisores, como la melatonina y la serotonina”, señala.

Según Ramo, los ciclos del día y la noche, del sol y la oscuridad, generan ritmos hormonales en el sistema endocrino y en el sistema nervioso central, que influyen en la metabolización de los alimentos.

“Esta dieta disminuye el consumo de comidas grasas en las horas nocturnas, obligando a que durante el sueño nuestro organismo utilice sus propias grasas de reserva sin detrimento de nuestros tejidos nobles, fomentando la pérdida de peso”, arguye.

Las 5 peores dietas para perder peso en 2017

enero 26, 2017

Son las dietas menos indicadas para perder peso este año, según el ranking del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Nos lo cuentan en el programa La Mañana de la 1 de TVE. Tomen nota de lo que no se debe hacer a la hora de ponerse al régimen.