Archive for the ‘Dieta y actividad física’ Category

Qué es la ‘dieta militar’ y por qué no todos debemos seguirla

marzo 4, 2017

Un ayuno breve tiene consecuencias que no te imaginas

La Vanguardia, por Rocío Navarro Macías

img_msanoja_20170227-134537_imagenes_lv_otras_fuentes_istock-519788470-kqhb-u42253445971jcg-992x558lavanguardia-webSe acerca la primavera y también el firme propósito mejorar la forma física de cara al verano. Es el momento de elegir la fórmula para plantarle cara a la báscula. Existen dietas que consiguen reducir hasta cuatro kg en tres días. Pero pese a que estas pautas pueden resultar atractivas no siempre están justificadas y cuentan con una lista de contras a tener en cuenta.

Una de ellas es la dieta militar, un plan nutricional que establece un límite diario de calorías entre 860 y 1150. Está considerada un tipo de ayuno: se ingiere menos alimento de lo que el cuerpo consume, por lo que el organismo se nutre de las reservas de grasa.

Deberían abstenerse las personas sin exceso de peso, los diabéticos tipo 1 o 2, las mujeres embarazadas o lactantes, los menores de 18 años y los mayores de 65”, dice Rubén Bravo, experto en nutrición y gastronomía del Instituto Médico Europeo de la Obesidad.

Asimismo, la comunidad médica alerta de que estas rutinas alimenticias no favorecen una pérdida saludable o sostenible de peso. Entonces, ¿tienen algún beneficio? Hemos valorado con el especialista las dos caras de las dietas hipocalóricas y estos son los resultados.

Pueden mejoran la salud cardiovascular

“Desde el año 2007 diversos estudios y declaraciones apuntan a que el semiayuno o las dietas hipocalóricas cortas aportan algunos beneficios para la salud en personas con exceso de peso”, señala Bravo. El Dr. Benjamin Home, director de epidemiología cardiovascular y genética del Instituto del Corazón del Centro Intermountain en EEUU, realizó un estudio a un grupo de mormones de Utah, pues son la comunidad norteamericana con menos mortalidad cardiovascular.

Los investigadores entrevistaron a 200 personas que se sometieron a una prueba de diagnóstico llamada angiografía, un examen de rayos X de los vasos sanguíneos y del corazón que puede determinar si una persona tiene una enfermedad coronaria.

Los resultados demostraron que las personas que ayunaban regularmente tenían un 58 % menos riesgo de enfermedad coronaria en comparación con aquellos que dijeron que no ayunaban.

Pueden mejoran el estado de ánimo

Otro estudio publicado en JAMA Internal Medicine indicó que restringiendo las calorías de la dieta en un 25%, puede mejorar el humor, la calidad del sueño y la vida sexual. Se reclutaron 220 hombres y mujeres con un índice de masa corporal normal (entre 22 y 28) y una edad media de 38 años y se dividieron en dos grupos. El primero tuvo que reducir su ingesta de calorías un 25 % durante dos años, y el segundo pudo limitar las que quisiesen al día. Ambos tuvieron que rellenar cuestionarios sobre su estilo de vida.

Quienes redujeron de forma obligatoria su dieta perdieron una media de 7,7 kg. Los que tuvieron libertad, menos de medio. Aunque los participantes tenían un peso normal y saludable, los investigadores creen que los beneficios se extenderían a la población con sobrepeso y obesidad basándose en estudios previos.

Reajuste de los sistemas

En 2015 el Dr. Pablo Saz Peiró realizó un análisis de diversos estudios científicos y publicó un informe sobre las indicaciones terapéuticas del ayuno, declarando que “la reacción del cuerpo mientras está viviendo de las reservas, siempre que se disponga de ellas, provoca un efecto de reequilibrio que reajusta muchos sistemas”.

Desnutrición leve

Estas dietas limitan la ingesta de alimentos básicos para las funciones cognitivas como aquellos ricos en grasas omega 3 como el salmón, la quinoa o el aguacate. “Si se prolongan en tiempo pueden provocar una desnutrición severa”, alerta el experto.

Bravo manifiesta que cuando existe un seguimiento profesional estas dietas podrían prolongarse hasta una o dos semanas, siempre que haya exceso de grasa corporal y las pautas alimenticias cubran las necesidades mínimas diarias en micronutrientes. “En personas sanas con exceso de peso que decidan practicarlas por su cuenta, no deberían extenderse más de 2 o 3 días”, añade.

Efecto rebote

Uno de los grandes contras de estas dietas es que si la transición no se realiza de forma controlada puede recuperarse más peso del que se ha perdido. “Para evitar el efecto rebote, y problemas digestivos, habría que realizar una pauta alimenticia progresiva, incorporando poco a poco todos los grupos de alimentos en sus cantidades adecuadas. Éste proceso debería durar entre una y dos semanas”, recomienda Bravo.

La propuesta del experto

img_msanoja_20170227-134537_imagenes_lv_otras_fuentes_istock-526655611-kqhb-656x449lavanguardia-webFrente a estas dietas de acción rápida existen otras alternativas más saludables con resultados que insisten en un cambio de hábitos. “Es el caso de la Dieta de los Días Alternos, recomendada para personas a las que les cuesta perder peso y han fracasado con las dietas hipocalóricas habituales”.

Según cuenta el especialista, esta opción combina Días Detox, Días de Régimen y Días Sociales para los fines de semana, incorporando superalimentos en los menús cotidianos que han demostrado evidencias de prevención frente a diferentes enfermedades.

“Se divide en tres fases: La primera de pérdida rápida de peso, la segunda de pérdida moderada y la última de mantenimiento, lo que enseña a sus seguidores a mejorar sus hábitos saludables de vida” concluye Bravo.

Ocho maneras de combatir la retención de líquidos

febrero 20, 2017

La alimentación y el ejercicio son las claves para evitar las temidas bolsas en los ojos

Europa Press/ La Información
retencion-liquidosLa retención de líquidos es un problema que afecta a muchas personas y que se suele manifestar en diferentes partes del cuerpo, siendo responsable de la celulitis edematosa, inflamación abdominal o bolsas bajo los ojos.

Las causas de la retención de líquidos suelen ser diversas, si bien las principales son los cambios hormonales que se producen durante el embarazo, adolescencia o menstruación; la herencia genética; el exceso de peso; los problemas circulatorios; tomar pocas proteínas y fibra; el sedentarismo; estrés; o los cambios climáticos.

Por todo ello, expertos del Instituto Europeo de la Obesidad han aportado ocho pautas para combatir la retención de líquidos:

  1. No proponerse perder más de 1 kilogramo o 1,5 kilogramos por semana. Está demostrado que las dietas equilibradas ganan ‘por goleada’ a las dietas milagro a medio plazo en la pérdida de grasa final, en la mejoría de la masa muscular y en el estado general de salud. Es importante que nuestro menú sea rico en proteínas, pues están compuestas de aminoácidos que trabajan en diferentes funciones sobre la buena salud muscular y de los tejidos.
  2. Realizar actividad física aeróbica. Estos ejercicios, practicados entre 3 y 4 veces por semana durante 45 o 60 minutos, ayudan a combatir el estreñimiento y favorecer la eliminación de líquidos. Y es que, el sistema linfático, encargado de eliminar el líquido retenido, está unido con el sistema cardiovascular, de modo que con el aumento de la frecuencia cardiaca, se acelera el proceso de eliminación de líquidos.
  3. Cenar o desayunar alimentos ricos en pre y probióticos favorece el tránsito intestinal y las defensas. Estas bacterias, presentes en los yogures, la cuajada o el kéfir, son de gran beneficio para nuestra salud intestinal, ya que favorecen la fortaleza del sistema inmunitario, la absorción de nutrientes y el tránsito intestinal.”Para los que se proponen perder peso, recomendamos tomar 2 raciones de lácteos desnatados al día, uno como tentempié a lo largo de la mañana y el segundo, en la merienda o cena”, ha comentado el portavoz del IMEO, Rubén Bravo.
  4. Tomar té verde en el desayuno para estimular la función renal. Sustituir la taza habitual de café en el desayuno y a media mañana por una de té verde, puede ser una elección sabia en esta ocasión, ya que su teína estimulará la función renal mientras nos aporta antioxidantes.
  5. Beber 2 litros de agua al día para renovar nuestra reserva de líquido corporal. Se estima que el contenido en agua de los distintos órganos, dependiendo de su composición, varía desde un 83 % en la sangre hasta sólo un 10% en los tejidos adiposos. El agua ingerida aparece en el plasma y las células de la sangre tan sólo cinco minutos después de ser ingerida.Para una persona que beba 2 litros de agua al día, una molécula de agua permanece en el cuerpo 10 días de media, y el 99 % de la reserva de agua corporal se renueva en 50 días. Por esta razón, es muy importante tomar 2 litros de agua (2,5 litros, si se hace deporte) para hacer que el líquido intersticial retenido entre nuestras células se renueve más rápido.
  6.  Obtener hidratos de carbono a partir de frutas, verduras y cereales integrales. Los hidratos de carbono son muy importantes en una dieta equilibrada, porque nos aportan vitaminas, minerales y antioxidantes, al mismo tiempo que grandes cantidades de fibra. Eso sí, hay que obtenerlos de frutas, verduras y cereales integrales, evitando en la medida de lo posible las harinas refinadas y los alimentos industrializados.
  7. Reducir el consumo de grasas saturadas y aumentar el de grasas mono y poliinsaturadas.Las grasas saturadas en exceso favorecen la inflamación, en cambio las ricas en Omega 3 son antiinflamatorias, igualmente estarás mejorando tu salud cardiovascular. Por esta razón, es recomendable priorizar el consumo de pescado azul, aceite de oliva, frutos secos y aguacate, por encima del consumo de bollería industrial, carnes grasas animales y mantecas.
  8. Recurrir a las proteínas de origen animal como fuente de energía y saciedad. “En consulta normalmente recomendamos tomar carne roja 2 veces a la semana, preferiblemente de ternera por su alto contenido en hierro y vitaminas del grupo B, y completar con pescado o marisco, 4 veces por semana, optando por pescados de pequeñas dimensiones en la mayoría de las ocasiones, y consumir pescado de grandes no más de 2 veces por semana, debido a su mayor concentración de metales pesados”, ha aconsejado Bravo.Para orientarse sobre la ingesta diaria recomendada de proteínas, habría que multiplicar 0,9 gramos de proteínas magras por kilo de peso para las personas sedentarias y 1,5 gramos de proteínas magras por kilo de peso para los que realizan un deporte intenso.

Cuatro dietas innovadoras para 2017

febrero 8, 2017

EFE Salud, 7dias.com.do

showimage-phpLo más difícil, a veces, no es bajar del peso sino elegir el régimen más adecuado ante la ingente cantidad de dietas que periódicamente circulan en Internet y las revistas.

Para ayudar a quienes se plantean iniciar un régimen para adelgazar a elegir el plan más adecuado, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ha efectuado una selección y clasificación de las dietas más populares, que seguirán en alza durante 2017.

“La idea es organizar las dietas, en algunos casos fruto de modas pasajeras fomentadas por ‘celebridades’, y en otros, motor de un negocio millonario enfocado en las nuevas “dietas milagro””, según Rubén Bravo, portavoz del IMEO (www.imeoobesidad.com) y experto en nutrición.

“Este ranking está respaldado por más de 20 especialistas en obesidad y cuidado de la salud, entre ellos médicos, nutricionistas, psicólogos, naturópatas y cirujanos digestivos”, recalca Bravo.

Esta clasificación de dietas está basada en la información que obtienen de los miles de pacientes con sobrepeso y obesidad que pasan por consultas del IMEO, y en publicaciones americanas y británicas de prestigio.

A petición de Efe los expertos de este Instituto han descrito y analizado cuatro de los regímenes más indicados para perder peso.

Estos regímenes elegidos proponen una pérdida de peso moderada (hasta 1,5 kilogramos (Kg) por semana y no más de 6 Kg al mes), están pensadas a medio y largo plazo y cuentan un lapso de adaptación para evitar el ‘efecto rebote’ (recuperar el peso perdido), según el IMEO.

Son dietas que sirven de todos los grupos de alimentos restringiendo las cantidades y contribuyen a reeducar los hábitos alimentarios y mantener un estilo de vida saludable, añaden.

Dietas 2.0, perder peso por medio de APPS

“Las dietas 2.0 surgen al mismo tiempo que los ‘smartphones’, y estas ‘apps’ donde nos las muestran van ocupando más terreno en nuestras vidas ya que proponen utilizar las nuevas tecnologías y programas informáticos para llevar un seguimiento de los alimentos que consumimos y del ejercicio que realizamos”, señala a Efe la nutricionista clínica Carmen Escalada.

Además, según Escalada, ofrecen innumerables posibilidades para aumentar nuestra adhesión a la pauta, como opciones para compensar nuestros posibles excesos, la publicación de mensajes en nuestras redes sociales si la incumplimos o alarmas cuando nos acercamos “peligrosamente a la nevera”.

“Una de las ventajas de las dietas 2.0 es que permiten una sensación parecida a tener un dietista y entrenador personal 24 horas a nuestra entera disposición”, según esta nutricionista.

Escalada destaca que algunas de estas ‘apps’ ofrecen la ventajosa opción de ‘feedback’ (retroalimentación), que permite introducir en el programa informático los alimentos que hemos consumido en la comida, lo cual nos dará ideas para la cena, o que nos recuerda si un día no hemos hecho ejercicio.

Dieta de los días alternos

La denominada “dieta de los días alternos” está elaborada por Rubén Bravo, del IMEO, y “permite una pérdida de peso que oscila entre los 16,5 y 23,5 kilogramos en cuatro meses, dependiendo del estilo de vida, edad y sexo de la persona”, explica a Efe la nutricionista Estefanía Ramo.

Según Ramo la alimentación se divide en bloques y las calorías no se reparten de forma homogénea todos los días. Las jornadas pueden ser de los siguientes tipos:.

++ Depurativas.- En las que se toman alimentos muy hipocalóricos con comidas principalmente desintoxicantes que ayudan a reducir la retención de líquidos.

++ De régimen.- En la que se incluyen platos muy sabrosos de fácil preparación y tienen unos niveles equilibrados de grasas saludables, hidratos de carbono y proteínas.

++ Días sociales.- En ellos se relaja la sensación de hacer régimen y en los que se puede disfrutar de planes no considerados de dieta durante el fin de semana.

“Esta dieta potencia la pérdida de grasa manteniendo y mejorando la masa muscular, favorece la toma de alimentos que producen vitalidad en las horas diurnas y los que producen reparación y descanso en las nocturnas”, según esta nutricionista.

“¡Y lo más importante: permite varias comidas fuera de casa y algún que otro premio a la semana para reducir los niveles de ansiedad!”, enfatiza.

Dieta genética

Carmen Escalada explica que el mayor aliciente de la denominada “dieta genética” es su máxima personalización y adaptación a la persona, que recurre a ella para perder peso o mejorar o mantener su salud.

La experta indica que para este régimen se realiza una sencilla prueba de herencia genética, que consiste en la extracción de saliva o un análisis de sangre, a partir de lo cual se estudia la información proporcionada por varios genes con implicación en el metabolismo de las grasas y azúcares que consumimos.

“Esta prueba surgió cuando la nutrigenética, ciencia en continuo crecimiento, determinó que en función de cuáles sean nuestras variaciones genéticas, nuestro cuerpo reacciona de una manera u otra ante los nutrientes que ingerimos”, explica.

En función de los resultados de esta prueba y de los gustos, preferencias, costumbres y datos personales del paciente como su edad, sexo o actividad física, se elabora toda la pauta dietética.

“Una de las ventajas de esta dieta es que tiene como objetivo que la persona aprenda a comer saludablemente y, en función de sus necesidades, que no tienen por qué ser iguales a otra persona, pueda quemar las mismas calorías diarias”, aclara Escalada.

“Otro de sus beneficios es que permite detectar, de manera cada vez más precisa, el riesgo o tendencia de una persona a padecer una enfermedad, y contribuir a prevenirla mediante una adaptación de su nutrición”, apunta.

Dieta circadiana

“Los ciclos circadianos, variaciones hormonales de nuestro cuerpo que dependen del momento del día en que nos encontremos, es la base para la “dieta circadiana””indica a Efe la nutricionista Estefanía Ramo.

“Estos ciclos marcan una fase de activación que va, desde las seis de la mañana con la salida del sol, hasta las seis de la tarde, hora que da lugar a la fase de descanso y reparación, que comienza con el anochecer y cierra el ciclo nocturno”, comenta.

“Para perder peso es necesario acoplar el consumo de los alimentos a estas oscilaciones naturales”, enfatiza Ramo.

“Estos ritmos hormonales dependen de la luz solar, cuya ausencia o presencia es captada por la retina del ojo, la cual envía señales a la glándula pineal de cerebro, que estimula o inhibe la producción de ciertas sustancias denominadas neurotrasmisores, como la melatonina y la serotonina”, señala.

Según Ramo, los ciclos del día y la noche, del sol y la oscuridad, generan ritmos hormonales en el sistema endocrino y en el sistema nervioso central, que influyen en la metabolización de los alimentos.

“Esta dieta disminuye el consumo de comidas grasas en las horas nocturnas, obligando a que durante el sueño nuestro organismo utilice sus propias grasas de reserva sin detrimento de nuestros tejidos nobles, fomentando la pérdida de peso”, arguye.

Las 5 peores dietas para perder peso en 2017

enero 26, 2017

Son las dietas menos indicadas para perder peso este año, según el ranking del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Nos lo cuentan en el programa La Mañana de la 1 de TVE. Tomen nota de lo que no se debe hacer a la hora de ponerse al régimen.

 

Cómo afecta el exceso de deporte a la fertilidad

enero 22, 2017

El Mundo, por Galiana Legorburo
14846479630582Aristóteles tenía razón. En el punto medio está la virtud. Incluso cuando se trata de algo tan saludable como el ejercicio. Y es que cuando una pareja se plantea tener hijos debe saber que tanto el exceso como la falta de actividad física va a tener consecuencias en su fertilidad. En este sentido, como advierte la doctora Victoria Verdú, coordinadora de ginecología de la Clínica Ginefiv, es importante que aquellos que deseen ser padres en el próximo año no cometan el error de combatir los excesos navideños con intensas sesiones de entrenamiento. O al contrario, si aún no tienen el hábito de hacer deporte con regularidad, es el mejor momento de ponerse en marcha.

“El paso de una vida sedentaria a un ejercicio muy extremo para bajar de peso lo antes posible puede ser contraproducente para la capacidad reproductiva. El exceso de deporte y la práctica de ejercicio físico intenso disminuyen las probabilidades de embarazo”, asegura la experta. Sobre esto, asegura que, en el caso de las mujeres, hacer demasiado o muy poco ejercicio puede causar desequilibrios hormonales que alteran la ovulación. Y en el de los hombres, la calidad y cantidad de esperma.

De la misma manera, el consumo de sustancias como esteroides o anabolizantes también se ha relacionado con la disminución de los niveles hormonales de testosterona, un menor tamaño testicular y la reducción del número de espermatozoides. Así como “un balance energético negativo, bajo porcentaje de grasa corporal y de los niveles de glucosa en sangre influye en la producción de hormonas como la insulina o la leptina, que pueden interferir en ovulación”, explica Verdú aludiendo a la amenorrea o ausencia de menstruación.

La fertilidad necesita equilibrio

Según el estudio “Conocimiento y hábitos de fertilidad de las mujeres”, elaborado por la Clínica Ginefiv a más de 300 participantes, el 53% de las encuestadas solo practica deporte ocasionalmente, y el 27,3% lo hacen entre 2 y 3 veces por semana. “La práctica de ejercicio moderado y regular mejora la calidad de vida y reduce la posibilidad de padecer ciertas enfermedades. Rebaja los niveles de estrés, proporciona energía, ayuda a controlar el peso y a mantener activo el cuerpo”, sostiene Verdú. Ingredientes imprescindibles para cuidar la fertilidad. Siempre y cuando, recuerda la especialista, se acompañe de una alimentación adecuada.

Sobre esto, la nutricionista Andrea Marqués sostiene que “existen muchas evidencias científicas que relacionan la calidad de semen y óvulos con la exposición continuada a químicos”. Es decir, que además de los alimentos que se ingieren hay que tener en cuenta los tóxicos presentes en ellos, como algunos edulcorantes, conservantes, abonos químicos o pesticidas. Eso sin olvidar que hay sustancias que perjudican la salud del aparato reproductor femenino, como la cafeína o la teína, que dificultan la implantación del óvulo.

Las dietas más aconsejables y las más peligrosas para perder peso en 2017

enero 18, 2017
Por A. D. / lainformacion.com

  • El Instituto Médico Europeo de la Obesidad recuerda que no todas las dietas son saludables aunque vengan avaladas por famosas.
  • La mayoría suele tener efectos secundarios, como el rebote y no aportar los componentes necesarios para una vida saludable.

dietas-aconsejables-peligrosas-expertos_991412164_120490315_667x375Ponerse a dieta suele ser uno de los propósitos más recurrentes para principio de año, pero ojo, no todas las dietas son saludables. Por cuatro año consecutivo, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ha elaborado un ranking con las diez dietas más populares que han cobrado protagonismo en España durante el año pasado y que seguirán en alza durante 2017. 

Es su clasificación divide entre las cinco menos indicadas y las cinco más saludables. Ésta es la clasificación:

Top 5 de las dietas no saludables

Son demasiado restrictivas e incompatibles con la vida social. Prometen perder mucho peso en poco tiempo y normalmente se sirven de la imagen de famosas. No tienen un fundamento científco y suelen utilizar productos naturales a los que atribuyen poderes milagrosos.

El problema es que el daño en la salud es considerable y además tienen múltiples efectos secundarios, como el efecto rebote.

1. Dieta de las pastillas quemagrasas 

Es la peor de todas las dietas y potencialmente la más peligrosa y se cree que seguirá ganando adeptos en 2017, ya que entre sus famosas defensoras está la mismísima Kim Kardashian. La Asociación Británica de Dietistas (BDA, por sus siglas en inglés) ya ha advertido sobre los efectos adversos de las “pastillas milagro” que se toman sin prescripción médica con el fin de perder peso, absorber grasas, suprimir el apetito o acelerar el metabolismo, incluyéndola en su Top 5 de las dietas menos indicadas para perder peso a lo largo de este año.

Estas dietas, además, han causado ya la muerte a varias personas. El último caso se dio en Argentina en octubre de 2016, donde una paciente sufrió un fallo cardiaco a causa de unas píldoras “aceleradoras del metabolismo” que le recetó su médico estético. En 2015 se conoció el caso de la joven inglesa Eloise Parry que murió al tomar una dosis letal de pastillas adelgazantes compradas por Internet.

Con dietas basadas en este tipo de compuestos químicos no sólo se pone en peligro nuestra salud, sino que “tendremos garantizado el efecto rebote y en muchos casos los efectos posteriores, como el hipertiroidismo, se mantienen de por vida”, añade.

2. Teatoxing o dieta depurativa con té

No es difícil deducir que el “teatoxing” implica el consumo de té con fines depurativos para el organismo, mejora en la piel o para perder hasta 3 kilos en tan sólo tres días. Es la receta mágica de famosas, como Britney Spears, para entrar en forma con inmediatez.

A los compuestos de estas infusiones suelen añadir plantas estimulantes, como el guaraná, que es contraindicado en casos de embarazo, lactancia, problemas de insomnio o enfermedad cardiovascular.

Otra sustancia a la que a menudo recurre el teatoxing es el sen, una hierba laxante originaria de India, que se utiliza con fines adelgazantes debido a su efecto purgante y por el hecho que disminuye la digestión de las calorías de la dieta. Hay que tener mucho cuidado con esta planta medicinal, porque al alterar el metabolismo, puede provocar cierto grado de dependencia, promover el colon irritable y, además, conlleva a la malabsorción de los nutrientes.

Desde el instituto médico Europeo para la Obesidad se recuerda que esta dieta no aporta proteínas, ni grasas de algún tipo, por lo que la pérdida de peso que se produzca será principalmente de agua y masa muscular. La sensación de mareo y debilidad, la falta de vitalidad y el efecto rebote posterior nos obligan a clasificar este tipo de dieta como nada recomendable y para los que, a pesar de ello la van a probar, recordamos que nunca debemos seguir con este plan más de 2 o 3 días.

3. Dieta Cetogénica

La dieta cetogénica, cuyas variantes más polémicas llevan los nombres de Atkins, Dukan o Scardale, afloran cada año con fuerza, debido a que prometen bajar hasta 12 kilos en un mes y también al hecho que encuentran muchas seguidoras célebres, como Jennifer López o la Duquesa de Cambridge.

Se basan en la cetosis, un estado metabólico que se produce por la carencia de hidratos de carbono, induciendo al catabolismo de los lípidos con el fin de obtener energía. A primera vista todo parece beneficios, sin embargo hay que subrayar que este método para perder peso precisa supervisión médica, ya que puede fomentar el riesgo de padecer ataques cerebrovasculares o cardíacos.

Otros efectos adversos serían el estreñimiento, mal olor de sudor y aliento o el dolor de cabeza. Los que se hansometido en algún momento a esta dieta, coinciden en tener una frustrante sensación de limitación gastronómica, ya que el menú diario está compuesto principalmente por alimentos proteicos y verduras, excluyendo cualquier fuente de azúcar como frutas, cereales, legumbres o dulces.

Pero una mínima ingesta de azúcar o endulzante, obtenidas de un caramelo o chicle, rompería el estado de cetosis, produciendo una gran sensación de hambre y fatiga.

Otro punto en contra de las dietas cetogénicas, demostrado por varios estudios, es que conllevan a un aumento de los niveles de cortisol en la sangre, hormona que en exceso produce sensación de estrés y ansiedad.

Los que, de todas formas, van a optar por este tipo de dietas deben seguir un riguroso proceso de incorporación progresiva de carbohidratos en su menú, tras finalizar el régimen, para evitar el efecto rebote. Este proceso suele durar desde 2 o 3 semanas a varios meses, dependiendo del peso que se haya perdido.

4. La dieta de los zumos verdes

Con fines publicitarios se les ponen nombres como anti-estrés, antiaging, anti-celulitis o detox. Se les atribuyen beneficios para el control de la presión y el colesterol, la salud de la piel e hígado. Es sabido que ciertos jugos, si se toman con regularidad, pueden ayudar a mejorar la salud, pero también hay que dejar claro que no resolverán ningún problema por sí solos.

La dieta de los zumos verdes, a la que en ocasiones recurren la modelo de ropa interior Rosie HuntingtonWhiteley e Isabel Preysler, se basa en batidos compuestos mayoritariamente de verduras y hortalizas, mezcladas con algún tipo de frutas para hacer el trago más ameno.

Es una moda potencialmente peligrosa, sostiene Rubén Bravo del IMEO, y apunta que “es muy importante entender que los preparados multivitamínicos no son una comida líquida para adelgazar, porque no cumplen con los requerimientos nutricionales y proteicos de una comida principal”.

Al ingerir la verdura y la fruta trituradas omitimos la masticación y la insalivación, una parte del proceso digestivo que puede influir en el efecto de saciedad y acentuar la sensación de hambre. Se trata de un planteamiento incompleto e insostenible en el tiempo que puede conducir a la pérdida de masa muscular o hipervitaminosis.

Los anuncios que prometen perder con este método hasta 5 kilos en 7 días pueden considerarse fraudulentos, sentencia Bravo y subraya que una dieta de este tipo, por razones de salud, nunca debería prolongarse más de 48 horas.

5. Clean eating o la moda de los alimentos “limpios”

Un concepto relativamente novedoso que ha cobrado fuerza en las redes sociales en países como Reino Unido y Estados Unidos, debido a que blogueros influyentes en el sector de la alimentación y la dietética lo han recomendado como tendencia. Entre sus seguidoras figuran los nombres de Miranda Kerr y Jessica Alba.

Desde la Asociación Británica de Dietistas (BDA) han calificado el clean eating como la peor dieta posible del año alertado de sus potenciales peligros. Señalan, en primer lugar, la subjetividad y dificultad en definir qué alimentos pueden ser considerados “limpios”. En este punto los defensores del nuevo método no se pueden poner de acuerdo.

Algunos excluyen los lácteos de la dieta, otros los cereales, los alimentos procesados, éstos con gluten, azúcar añadida, etc. “Esto hace que las personas más vulnerables que siguen este plan pueden acabar no solo con una dieta extremadamente restrictiva, sino con problemas psicológicos y trastornos de la alimentación, como la ortorexia, una obsesión por la comida sana que empieza a proliferar entre deportistas y jóvenes”, recalca Bravo.

Desde el IMEO insisten en la importancia de tener una alimentación saludable, pero sin caer en extremos. En este sentido, recuerdan la necesidad de incorporar a nuestro menú diario frutas y verduras crudas; limitar el consumo de alimentos procesados (fritos, enlatados, congelados, manipulados industrialmente, etc.); priorizar los cereales integrales en lugar de harinas refinadas; planificar la compra semanalmente con el fin de asegurar la variedad de nutrientes y retomar el hábito de preparar nuestra comida en casa.

Top 5 de las dietas más saludables

Se proponen una pérdida de peso moderada: hasta 1,5Kg por semana y no más de 6Kg al mes. Normalmente están pensadas a medio y largo plazo, contando con un período de adaptación final con el fin de evitar el no deseado efecto rebote. Se sirven de todos los grupos de alimentos restringiendo las cantidades. Contribuyen a reeducar los hábitos alimentarios y mantener un estilo de vida saludable.

1. Dieta 2.0

El coaching nutricional online irrumpe con fuerza en España, de la misma forma que lo ha hecho en Estados Unidos los últimos años. Lo confirma la edición actual de la prestigiosa publicación americana ‘U.S. News & World Report’ que califica el sistema de Weight Watchers como número uno en la pérdida de peso. El seguimiento a distancia a través de chat o videoconferencia, con programas de evaluación online y sistemas de medición 24h a través de Apps conectadas a un reloj o pulsera, encontrarán su auge durante éste año.

Los planes nutricionales concentrados en uno o varios libros, por muy buenos que sean, no permiten la adaptación de menús, dietas y planes a cada paciente que se decide por perder peso o mejorar su alimentación.

Cada vez más clínicas y centros sanitarios ofrecen la oportunidad de personalizar las dietas y realizar unseguimiento online hacia el paciente, utilizando las herramientas de la globalización tecnológica. La única crítica que podría recibir éste sistema, es la pérdida del contacto directo con el paciente a la hora de realizar un reconocimiento físico para evaluar mediciones, problemas de salud, estado emocional o psicológico.

2. Dieta de los Días Alternos

Es una de las dietas más buscadas en España que durante el año pasado ha conseguido casi doblar las visitas en su página web. Lo que básicamente diferencia esta dieta de corte mediterráneo de las demás es que permite hacer vida social los fines de semana; incorpora alimentos que favorecen la prevención de ciertas enfermedades; reduce la sensación de hambre y la ansiedad nocturna; alterna días depurativos, días de régimen y días sociales. La dieta cuenta con tres.

Orientada principalmente a aquellas personas con problemas de obesidad que necesiten perder más de 15Kg y que ya hayan fracasado en otras dietas hipocalóricas. Se trata de un planteamiento que cada año se va renovando, aplicando las nuevas tendencias médicas y evidencias científicas.

Asimismo ajusta las diferentes comidas del día al biorritmo humano, contemplando los períodos de actividad diurna y el de descanso nocturno. En general, podemos destacar dos problemas en la Dieta de los Días Alternos. En primer lugar, la necesidad de seguirla de forma rigurosa para que sea realmente eficaz. En segundo, hay que asumir de 3 a 1 días depurativos a la semana, en pro de poder tomar alimentos el fin de semana, algo que normalmente prohíben en la mayoría de las dietas.

3. Dieta Genética

Se trata de una moda que comenzó hace más de una década con el descubrimiento del genoma humano y que a lo largo de los años ha ido creciendo en paralelo a la ampliación de los estudios genéticos.El desarrollo de nuevas disciplinas nutricionales, como la nutrigenómica y la nutrigenética, sirven de apoyo a la hora de recomendar al paciente una serie de pautas alimentarias y de estilo de vida, adaptadas a su perfil genético.

Este planteamiento nutricional no está enfocado para perder peso, sino para prevenir enfermedades y problemas de salud asociadas a una predisposición genética. No obstante, muchos pacientes rechazan este método, porque “no quieren vivir con miedo” a desarrollar una patología determinada en la edad adulta. Los expertos del IMEO señalan que los estudios genéticos actuales no son tan completos, de modo que es muy pronto aún para marcar con certeza resultados evidentes.

4. Dieta Circadiana

Otra dieta basada en el concepto de los biorritmos se cuela en el ranking del IMEO con las dietas más indicadaspara perder peso. Los ciclos circadianos son variaciones de nuestro cuerpo que fluctúan dependiendo del momento del día en que nos encontremos, marcando una fase de activación que va desde las seis de la mañana con la salida del sol hasta las seis de la tarde, hora que da lugar a la fase de descanso y reparación que comienza con el anochecer y cierra el ciclo nocturno.

Se trata de una tendencia nutricional actual que adapta los diferentes alimentos a cada momento del día, parafavorecer los diferentes ciclos hormonales, cardiacos, nerviosos, cerebrales y celulares. El sistema alimentario que plantea esta dieta se centra más en la mejoría del estado de salud en general, que en la pérdida de peso.

Por otro lado, según el portavoz del IMEO Rubén Bravo, “es bastante limitada, pues los alimentos marcados en cada fase del ciclo no se pueden consumir en otras fases donde son directamente prohibidos”.

5. Dietas que excluyen carne: Vegetariana y Vegana

Según los datos de Google Trends para España de 2016, de todas las dietas que componen el Ranking actual del IMEO, la vegana y la vegetariana son, sin duda, las más populares. En sentido general, los vegetarianos solo rechazan los productos de animales sacrificados, pero sí, consumen el resto de derivados. Los veganos, a cambio, son mucho más estrictos y omiten no sólo la carne, sino todas las fuentes de origen animal de la alimentación, incluyendo huevos, lácteos o miel.

Los expertos del IMEO coinciden en que una dieta de este tipo proporcionaría menos colesterol y grasas saturadas, y por lo tanto un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo II. Otro plus para una dieta como esta, rica en fibra y pigmentos vegetales antioxidantes, como beta carotenos o licopeno, sería una menor incidencia de distintos tipos de cáncer (pulmón, próstata, mama y colon).

No obstante, los que se plantean iniciarse en el veganismo deben saber que requiere cierta educación nutricional, ya que tendrían que compensar a diario carencias en los niveles de proteínas, hierro, calcio, vitamina D, vitamina B-12, zinc u omega 3.

Para bajar peso con una dieta de este tipo, debemos controlar la ingesta de azúcares sencillos y ladistribución de los distintos tipos de carbohidratos a lo largo del día. De otra manera corremos el riesgo de que,aunque la ingesta calórica global sea menor que en otras dietas, se formen depósitos de grasa derivados del exceso de glucosa y glucógeno almacenado.

Consejos para llevar una dieta saludable

enero 11, 2017

DMedicina, por Mar Sevilla

dieta-saludable-adelgazarEl interés por llevar un estilo de vida saludable, por cuidar la alimentación y saber qué estamos comiendo crece cada día. Las personas siguen queriendo adelgazar pero no a costa de la salud y sí vigilando la alimentación y apostando por una dieta saludable y equilibrada a largo plazo.

Pero, ¿cómo pueden ir de la mano adelgazar y comer bien? Para Rubén Bravo, director del departamento de Naturopatía y Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), una dieta saludable se basa en una alimentación natural con alimentos frescos y sin procesar y que evite las grasas saturadas y las harinas refinadas.

“Tiene que ser equilibrada y aportar las necesidades diarias tanto de macronutrientes como de macronutrientes. Además, debe ajustarse al biorritmo humano, aportando alimentos más energéticos (hidratos de carbono) en el periodo diurno de actividad, y más estructurales (proteínas y grasas saludables) en el periodo nocturno de reparación”, explica a DMedicina Bravo.

El especialista señala que si el objetivo de una persona es adelgazar, las dietas saludables, como la de los Días Alternos o la del Vino y el Jamón, son una buena opción para el organismo. Además, insiste en que éstas incorporen medidas preventivas alimentarias con el objetivo de reducir el riesgo de posibles enfermedades futuras, como los problemas cardiovasculares o la diabetes y retardar el envejecimiento.

Las dietas deben ser personalizadas y adaptadas a las características personales de cada individuo teniendo en cuenta la edad, la actividad física que realiza semanalmente, la composición corporal, si tiene diagnosticada alguna enfermedad o puede llegar a tenerla por su herencia genética, así como aspectos como las intolerancias alimentarias, sus gustos culinarios el ritmo de vida y el equilibrio emocional.

Pautas para el día a día

“La primera recomendación que doy es acudir a un especialista para que elabore un plan de alimentación que cumpla con los requisitos marcados anteriormente. Tenemos que comprender que la alimentación es el pilar más fuerte que sostendrá nuestra calidad de vida y salud a lo largo de nuestra vida, por lo que bien merece la pena darle la importancia que realmente tiene, buscando los consejos e indicaciones de un experto”, señala Bravo.

El director del departamento de Naturopatía y Nutrición de IMEO recomienda seguir las siguientes directrices:

  • Planificar las comidas y la lista de la compra, evitar la improvisación y procurar hacer la compra una vez por semana.
  • Realizar 5 comidas al día, 3 principales y 2 tentempiés. Además, recomienda comer despacio.
  • En todas las comidas diarias combinar siempre una proteína + un hidrato de carbono (integral, fruta o verdura) + 1 grasa saludable.
  • Beber entre 2 litros y 2,5 litros de agua diariamente.
  • Tomar entre 5 y 7 raciones de fruta y verdura al día, seleccionándolas en su forma fresca y natural y evitando los envasados. Además, recomienda comer la fruta con la piel y evitar los zumos envasados.
  • Elegir siempre alimentos integrales.
  • Tomar entre 0,9grs y 1,5grs de proteínas magras por kilo de peso. La variación dependerá de si se realiza actividad física y si es así, de qué actividad se hace, siendo 0,9grs para las personas sedentarias y 1,5grs para los que realizan un deporte intenso.
  • Evitar el azúcar, los endulzantes o aquellos alimentos que los contengan.
  • Desayunar como un rey, comer como un príncipe y cenar como un mendigo.
  • No abusar de las bebidas alcohólicas. Puede tomar entre una y dos copas de vino tinto diarias en comidas diferentes.
  • En el grupo de los embutidos elegir entre el jamón York, pavo o jamón serrano/ibérico magro, siempre desechando los envasados.
  • Ingerir de 3 a 6 nueces diarias.
  • Cocinar con 2 o 3 cucharadas soperas de aceite de oliva extra al día.
  • Evitar alimentos precocinados y excesivamente procesados.
  • Tomar ternera 2 veces por semana y pescado o marisco 4 veces por semana.
  • Comer 1 o 2 veces por semana legumbres.
  • No cocinar en exceso los alimentos. Evitar el microondas.
  • Tomar 2 onzas de chocolate negro al día repartidas en merienda y cena.
  • Evitar los fritos y los empanados.
  • Tomar 2 raciones de lácteos desnatados al día.

Dieta saludable para empezar 2017

enero 9, 2017

DMedicina, por Mar Sevilla Martínez

comida2017El año nuevo ha llegado y con él vienen las buenas intenciones y dos de los propósitos más repetidos la primera semana de enero: hacer más deporte, perder peso y mejorar la alimentación.

Si nos centramos en este último y queremos empezar 2017, continuarlo y terminarlo siguiendo una buena alimentación tendremos que empezar cuidando tanto el tipo de alimentos que consumimos como la cantidad. Alimentarse bien significa, según los expertos, que nuestra dieta incluya al menos un 90 por ciento de alimentos saludables. Es decir, tal y como señala Marta Gámez, directora técnica del Grupo NC Salud, tenemos que seguir un patrón de dieta mediterránea. “Si la dieta está basada en alimentos de origen vegetal garantizaremos que haya un aporte de fibra, vitaminas, minerales y fito-nutrientes que juegan un papel importantísimo en nuestra salud. Además, los alimentos de origen vegetal deben ser también nuestra fuente principal de proteínas”, recomienda Gámez. “Si basamos nuestro aporte de proteínas únicamente en alimentos de origen animal, aparte de que es insostenible en términos medioambientales, implicaría un consumo excesivo de colesterol, nitratos, déficits de fibra, etc.”.

Respecto a la cantidad de comida que debemos comer, la experta indica que debe ser moderada en su conjunto. De hecho, apunta a que estudios sobre la restricción calórica han demostrado que una dieta frugal se asocia a una mayor longevidad y ralentización de los procesos de envejecimiento.

¿Qué alimentos debemos tener en la despensa y el frigorífico?

Cuando una persona toma la decisión de cambiar su forma de alimentarse tiene que ir introduciendo las modificaciones paulatinamente. Hacerlo de golpe puede acabar con las buenas intenciones y la motivación con la que emprendemos la búsqueda de mejorar nuestra salud.

El primer paso que hay que dar, según Gámez es hacer una revisión de lo que tenemos en la despensa y la nevera: debemos hacer desaparecer los alimentos menos saludables (refrescos azucarados, embutidos, mantecas, rebozados para frituras, etc.) e ir sustituyéndolos por vegetales, frutas, legumbres, frutos secos y pescados.

Entonces, ¿qué alimentos deben estar incluidos en nuestro plan de alimentación? Rubén Bravo, experto en nutrición y gastronomía del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), destaca al igual que Gámez los siguientes:

Legumbres y frutos secos

Aunque las legumbres y los frutos secos a menudo se excluyen de las dietas para perder y controlar el peso, si se consumen de forma moderada tienen beneficios para la salud.

“Por un lado los frutos secos son alimentos con alto contenido en grasas (de ahí que su consumo deba ser moderado), pero suponen también una interesante fuente de grasas cardiosaludables (monoinsaturadas y poliinsaturadas) acompañadas de fibra, proteínas y un abanico de minerales y vitaminas esenciales para nuestro bienestar. Eso sí, debemos consumir las variedades que se venden crudas (sin sal añadida ni tampoco las variedades fritas)”, aclara la especialista, quien además incide en que las legumbres son unos de los pilares de la dieta mediterránea. “Son ideales dado su perfil nutricional: casi nada de grasas, cero colesterol, buen aporte de fibra, de hidratos de carbono de asimilación lenta y de proteínas vegetales. El consumo de legumbres debe ser de tres veces a la semana”, añade.

Frutas y verduras

Las frutas y verduras son el componente fundamental de cada comida. Por su aporte de agua, de fibra, de vitaminas y minerales así como de fito-nutrientes específicos constituyen la base de alimentación del ser humano.

Hidratos de carbono

Bravo indica que en este grupo de alimentos se incluyen principalmente los cereales. Además, recomienda optar por la opción integral, ya que aporta más fibra, vitaminas y minerales que los refinados.

Dentro de este grupo se incluyen el pan, la pasta, el arroz, las masas, etc.

Omega 3

Gámez especifica que se puede obtener a través de pescado azul, de nueces o de lino. “El omega 3 es un nutriente esencial para nuestro bienestar a muchos niveles (neurológico, cardiovascular, ocular, etc.)”, añade.

Proteínas y lácteos

Respecto a las proteínas, el portavoz de IMEO opta por aquellas que sean principalmente magras, es decir, bajas en grasas. Aquí encontramos la mayoría de los pescados y carnes como el pollo o el pavo.

“También debemos incluir una cantidad de lácteos. Y si alguien es intolerante a la lactosa debe escoger la opción sin lactosa”, especifica.

Líquidos

Para mucha gente el agua ya no es su bebida de elección y se han acostumbrado a beber bebidas con sabor. “No se dan cuenta de que estas bebidas tienen un aporte calórico muy alto y en muchas ocasiones son el precursor o el gran factor que está incurriendo en que no pierdan peso o que su analítica no esté demasiado bien aunque las comidas las haga bien”, advierte Bravo. El experto hace hincapié en que la gran mayoría o la totalidad de los líquidos que se beben durante el día deben ser agua. “La copita de vino para cenar o el zumito en el desayuno tienen que ser decisiones esporádicas”, señala.

Tenemos que evitar

Por último, Bravo incide en que hay que reducir la cantidad y pasar a un consumo semanal o esporádico en productos como el alcohol, las harinas refinadas, la bollería industrial, todos los cereales que no sean integrales, las bebidas azucaradas o todo aquello que contenga un exceso de azúcar o azúcar añadidos.

“Las grasas poco saludables se añaden principalmente en la forma de cocinar: los fritos, los rebozados, las mayonesas, todo esto aporta muchas calorías en una cantidad de alimento pequeño. Por ejemplo, 100 gr de mayonesa son 600-700 calorías (hay que tener en cuenta que en líneas generales una mujer se tiene que mover en 1500 calorías”, expone Bravo.

Por todas estas razones es tan importante comer alimentos saludables como cocinarlos en opciones como la plancha, el horno, el wok o al papillote.

“Es muy importante cómo combinemos los alimentos. Por ejemplo, unos calamares a la plancha son unas 80 calorías por cada 100 gr y unos calamares rebozados a la romana son 300 calorías”, concluye.

¿Cuántas comidas tenemos que hacer al día?

Desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo. ¿Qué hay de cierto en este refrán español? ¿Es mejor comer 3 o 5 veces al día? La mayoría de los expertos recomiendan y abogan por realizar cinco comidas al día. De hecho, si sólo optamos por un café rápido por la mañana y comemos dos veces al día es el momento de reorganizar nuestros hábitos.

Cuando comemos dos veces al día nos sometemos a periodos prolongados de hipoglucemia, que desembocan en una sensación de hambre continua, apetito descontrolado y finalmente comidas compulsivas en las que, en poco espacio de tiempo, ingerimos más calorías de las que hubiésemos ingerido si hubiéramos realizado comidas-tentempiés ligeros, de índice glucémico bajo y saludables cada 4-5 horas”, afirma Gámez. “Además, cuando tenemos bajos niveles de glucemia nuestra elección de alimentos es menos saludable, y en esas situaciones tendemos a consumir platos con alta carga de azúcares y de grasas en cantidades excesivas”.

Por otro lado, si una persona está siguiendo una dieta para bajar o controlar su peso lo ideal es que realice cinco comidas al día. “Normalmente las razones de que una persona tenga exceso de peso es como consecuencia de la ansiedad o porque no llevan unos buenos hábitos alimenticios, es decir, escogen alimentos muy calóricos pero con pocos nutrientes”, apostilla Bravo.

El experto indica que en estos casos realizar cinco comidas va a hacer el proceso de perder peso más llevadero. “Los beneficios son varios: el primero de ellos, que vamos a llegar a las comidas principales con menos hambre y por lo tanto también con menos ansiedad; el segundo, (aunque aquí las evidencias científicas son más ligeras, pese a que muchos profesionales coincidimos en lo mismo) es que el metabolismo pasadas las 3-4horas se ralentiza. Digamos que nuestros genes están preparados para que cuando haya momentos de escasez de alimentos ralentice el metabolismo y aumente la capacidad de almacenar grasa como fuente de energía. De alguna manera si no realizamos esas cinco comidas y pasa mucho tiempo entre una comida y otra estaríamos dificultando la pérdida de peso”.

Consejos para perder peso

Por último, para aquellas personas que quieran además de mejorar su alimentación perder algunos kilos, ambos dan algunos consejos. Para empezar, Gámez insiste en que para perder peso debe haber una verdadera implicación por parte del paciente y debe buscar un equilibrio en su propia autoexigencia. “Llevar una dieta cien por cien saludable es dificultoso teniendo en cuenta los compromisos sociales, las dificultades horarias, la oferta gastronómica de los bares, etc. Por ello, es necesario hacer transiciones progresivas que no generen traumas, priorizando en todo momento el bienestar y la satisfacción del paciente, centrándose en los logros obtenidos y nunca en los errores cometidos”, añade.

Por otro lado, Bravo recomienda ponerse en manos de un especialista si el objetivo de pérdida de peso supera los 5 kilos y acompañar la buena alimentación con el abandono de la vida sedentaria. “Caminar, subir escaleras o no utilizar tanto el coche, no sólo ayudará a perder peso, también influirá en la prevención de enfermedades que aparecen con la edad, como la diabetes tipo 2, la hipertensión o los problemas cardiovasculares, entre otros”, dice.

El último consejo que da el portavoz de IMEO es buscar aliados dentro de la familia o en el trabajo para cambiar los hábitos. De esta forma cuando uno empiece a flaquear los otros le ayudarán a seguir firme en sus objetivos.

Consejos para que no se te hinche la tripa

diciembre 11, 2016

El Mundo, por Gema García Marcos

consejos-para-deshicnchar-la-tripaToma nota de estos consejos para evitar ponerte como un globo tras una comilona de Navidad:

MASTICAR DESPACIO

Si no realizamos un buen trabajo en la boca toda la responsabilidad recaerá en nuestro aparato digestivo. Masticar bien los alimentos es una de las prácticas más sencillas y saludables que podemos introducir en nuestras vidas, “debemos hacerlo sin prisa y las veces que sean necesarias”, asegura Rosa Ordoyo, experta en nutrición Clínicas Dorsia.

COMER CÍTRICOS Y FRUTAS ROJOS

“Ricos en antioxidantes, reducen la resistencia a la insulina que es una de las causas principales de la obesidad abdominal”, explica Ordoyo.

EVITAR LAS BEBIDAS CON GAS

Y, en la medida de lo posible, “debemos intentar no beber más de dos vasos de líquidos durante la comida y en las dos horas posteriores», aconseja Rubén Bravo, experto en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

TOMAR INFUSIONES

Es muy recomendable “rematar las comidas con una infusión de achicoria, una planta que favorece el correcto funcionamiento del páncreas y que nos ayuda a aligerar las digestiones”, apunta Bravo. Si no la tenemos a manos, siempre podemos recurrir a otras más comunes como “el poleo, la manzanilla o el hinojo”, añade el experto en nutrición del IMEO. También, viene muy bien ingerir “enzimas digestivas como complemento alimenticio”. De esta forma, mejoraremos “las fases digestivas de descomposición de los nutrientes, absorción y metabolización”.

Dieta ‘anticáncer’, timo asegurado

noviembre 28, 2016

La dieta alcalina (la del agua con limón) promete ‘limpiar’ el organismo y ser un antídoto contra los tumores. Le contamos qué tiene de cierto

El País, por Ángeles Gómez López

1479127467_399312_1479229465_noticia_fotogramaDe la alcachofa, del bocadillo, de la cerveza, de la piña… La lista de dietas es casi infinita y elegir la más eficaz puede convertirse en una tarea tan compleja como enfrentarse a uno de los desafíos matemáticos del milenio. El truco para no sucumbir es simplificar (como nos enseñaron en el colegio para resolver los problemas), que trasladado al universo de las dietas equivale a dos principios fundamentales: casi todos estos planes alimenticios carecen de evidencia científica que los respalde, y la velocidad con la que pasan de moda es equivalente a la velocidad de la luz. Un momento, entonces, ¿por qué la dieta alcalina lleva captando la atención del personal desde el siglo XX? ¿Es acaso un acierto?

Este modo de alimentación, también conocido como la dieta del pH, se construye sobre la creencia de que ciertos alimentos afectan a la acidez de los fluidos corporales. Asume que el cuerpo humano es ligeramente alcalino (el valor del pH oscila entre 7,35 y 7,45), pero sostiene que su grado de acidez varía por el efecto de lo que comemos, provocando un aumento (pH por debajo de 7) o justo lo contrario, es decir, alcalinizando el cuerpo (pH superior a 7). Un incremento de la acidez favorece, según sus defensores, el desarrollo de enfermedades tan habituales como el cáncer, la obesidad o los trastornos cardiovasculares y acelera el envejecimiento. ¿Y qué alimentos empujan a este estado? Las carnes, el pescado, los huevos, los lácteos, los cereales y el alcohol (contienen proteínas y en su degradación liberan iones positivos de hidrógeno que reducen el pH), cuyo consumo animan a minimizar. En el polo opuesto, frutas, verduras, legumbres y frutos secos, ricos en minerales y responsables de la alcalinización del organismo. La reivindicación de estos alimentos (similares a los de la dieta mediterránea) ha sido su tabla de salvación, aquello que ha permitido que la dieta alcalina gane en adeptos a la Dukan u otros disparates similares. Pero sus argumentos juegan en la misma líga psuedocientífica.

Esa ciencia en la que se apoya la importancia del equilibrio ácido-base en nuestro cuerpo es uno de los pilares sobre los que el americano Richard O. Young, autor de El milagro del pH (2002), ha levantado un próspero negocio, con centro monográfico incluido, ubicado en California. Sin embargo, le ha valido la crítica de la comunidad científica internacional, y alguna que otra demanda en tribunales. Conceptos como “limpiar el organismo con la alimentación”, que este doctor enarbola, resultan poco rigurosos. “No somos piscinas, sino personas. Y afortunadamente tenemos órganos, como los riñones o el hígado, que trabajan en filtrar y mantener nuestro cuerpo como debe”, contó a BuenaVida el nutricionista Aitor Sánchez, autor de Mi dieta cojea. Rubén Bravo, director del Departamento de Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, sostiene que Richard O. Young, gurú de la dieta alcalina, ofrece, además, esperanzas falsas sobre determinadas enfermedades, “y eso no es ético desde el punto de vista un profesional de la salud”.

Afirmar que “la dieta alcalina garantiza que el pH de la sangre sea óptimo” es el primer gran error que señalan sus detractores. “El pH de la sangre se mantiene en unos límites muy estrechos y nuestro organismo tiene sistemas de regulación del equilibrio ácido-base para que no se produzca ni acidosis (pH menor de 7,35) ni alcalosis (pH superior a 7,45), porque que ocurriera supondría una importante amenaza para la salud humana”, explica la endocrinóloga Nieves Palacios, del Centro de Medicina del Deporte de la Agencia Española de Protección de la Salud en el Deporte (AEPSAD). Por tanto, pretender alterar el pH sanguíneo a través de la alimentación es poco realista. Lo que sí se puede hacer es alcalinizar o acidificar la orina, por ejemplo, a través de la dieta o con medicamentos (bajo supervisión médica, es una práctica habitual para tratar los cálculos renales y otras afecciones del sistema urinario).

“Alcalinizar el organismo” es otro término confuso, pues a cada órgano le corresponde un valor determinado de pH para su correcto funcionamiento: la piel es ácida (pH de 4 a 6,5) para protegernos de infecciones; el estómago es muy ácido (pH de 1,35 a 3,5) para la digestión de los alimentos; la bilis es alcalina (pH 7,6-8,8) para neutralizar los ácidos del estómago y el flujo vaginal es también ácido (pH 4,7) para impedir el crecimiento de gérmenes, según datos publicados en Journal of Enviromental and Public Health. Sin embargo, el aspecto más polémico de la dieta alcalina es su asimilación como antídoto para las personas con cáncer, ya que puede impulsar a algunos afectados a abandonar los tratamientos convencionales (quimioterapia) con la esperanza de controlar la enfermedad a través de la alimentación. Para evitar situaciones dramáticas, el Instituto de Investigación del Cáncer de Estados Unidos ha difundido un comunicado desmintiendo la utilidad de la dieta del pH para prevenir o aliviar el desarrollo de tumores. Tampoco beber agua alcalina (con bicarbonato, por ejemplo) es un talismán contra el cáncer, según concluye una reciente revisión de la literatura científica publicada en BMJ Open.

Por si aún quedaran dudas, ningún estudio ha podido probar hasta hoy los beneficios para la salud de la dieta alcalina. Pero, ¿alcalinizar el organismo trae consigo alguna ventaja aislada? Si el objetivo es perder peso, los defensores del pH básico afirman que este es el camino. En su página web, la empresa Alkalinecare (parte interesada, pues vende productos de esta opción alimenticia) atribuye el sobrepeso a la acidez producida por la dieta y sostiene que la grasa es la respuesta del organismo para proteger la sangre del exceso de acidez. Para revertir la acidez y perder peso, sostienen, es necesario una buena hidratación (“beber mucha agua neutraliza y diluye los ácidos metabólicos”); una correcta nutrición con predominio de alimentos verdes; remineralización con agua alcalina y verduras, algas, legumbres y frutos secos, y, finalmente, desintoxicar el organismo con alimentos alcalinizantes (todo tipo de frutas) y zumos verdes, caldos vegetales y la ingesta habitual de un vaso de agua con limón en ayunas. De nuevo, ni rastro de evidencia, como indica Rubén Bravo, quien continúa: “Uno de los mayores defectos de esta dieta es que es muy restrictiva, porque retira las proteínas de origen animal y con ella se perderá masa muscular”. Con todo, este especialista sí reconoce algún aspecto positivo de esta dieta, que es su fomento del consumo de frutas, verduras y granos integrales, así como su llamada a retirar los azúcares refinados.

Otro supuesto beneficio que enarbolan sus defensores es que la alcanilización es buena para los deportistas, pero la doctora Nieves Palacio vuelve a ponerlo en jaque. “Tomar frutas y verduras, que son alcalinizantes, es positivo, pero no lo es excluir alimentos que necesitan los deportistas (como son los hidratos de carbono simples y complejos o proteínas), ni tampoco disminuir la cantidad de calorías”, detalla la endocrina del AEPSAD.

El argumento a favor de alcalinizar a los deportistas se basa, según Palacios, en que el deporte exige un esfuerzo físico intenso que “puede provocar cierta acidosis por la degradación anaeróbica de la glucosa y producción de ácido láctico”. Se trata “de una ligera acidosis que causa fatiga muscular”, de la que el deportista se recupera con una pequeña pausa. “La fatiga es, en cierto sentido, un mecanismo de defensa para no continuar y no provocar más acidosis”, insiste. En esta situación, “los deportistas toman sustancias alcalinizantes [como bebidas específicas]”, una práctica que, ciertamente, es “de sentido común”, pero puntualmente y sin especial relevancia.

¿Y para combatir el estrés? Los defensores de la dieta del pH la abanderan como un impulso hacia la vida calma. Pero, ¡sorpresa!, tampoco hay estudios que lo refrenden. Así las cosas, si la dieta perfecta no existe, la alcalina dista la que más de serlo, pues se trata de un lobo con piel de cordero que sobrevive año tras años gracias a su reivindicación de frutas y verduras. Exactamente igual que la dieta mediterránea, que, por contra, sí se aproxima a la excelencia, según ilustran numerosos estudios, pero apuesta por lo verde sin aferrarse a la mentira del ph.