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Propiedades nutricionales de la manzana

diciembre 12, 2017

CuidatePlus, por Paula Alejo Rodríguez

Dice el refrán que  una manzana al día mantiene al médico en la lejanía. Según Mireia Elías, nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), la manzana previene las enfermedades cardiovasculares y el cáncer, protege el cerebro, contribuye al fortalecimiento de la memoria y evita las caries.

A pesar de los mitos que circulan, el consumo de esta fruta no ayuda a despertarse ni a conciliar el sueño, y tampoco existe ninguna diferencia en cuanto a las propiedades debido a su color o tipo (verdes, amarillas, rojas, Reineta, Golden…), “son todas muy parecidas”, dice Elías. La nutricionista afirma que la mejor forma de comerla es con piel, ya que es dónde se encuentra la pectina fibra natural que regula el intestino- y el ácido ursólico –vitamina que contribuye al crecimiento de los músculos-. Sin embargo, advierte que primero siempre hay que lavarlas con agua -ya que pueden estar enceradas o contener químicos- pero nunca con jabones o lavavajillas, pues los componentes de estos productos podrían quedarse impregnados en la piel y ser peor.

Uno de los beneficios de la manzana es que evita la subida de peso. Esto se debe a que regula los niveles de azúcar en sangre, tiene efecto saciante y posee propiedades diuréticas y depurativas. Además, es una buena aliada tanto en casos de estreñimiento como de descomposición, puesto que la pectina es una fibra soluble que regula el intestino, de forma que “actúa como laxante si hay estreñimiento o absorbe el exceso de agua cuando existe diarrea”, comenta Mireia Elías.

De igual modo, la experta del IMEO expresa que “la pectina, el fósforo, la metionina y la cisteína -presentes en ella- ayudan a prevenir y a reducir el colesterol”, y que también “es muy beneficiosa para todo tipo de enfermedades renales por su contenido en cistina, arginina y ácido málico”. Así mismo, la manzana contiene flavonoides que actúan contra la acción de los radicales libres y limpian las arterias, ayudando a prevenir el cáncer, las enfermedades cardiovasculares y el envejecimiento. Por último, esta fruta también alberga quercetina –un antioxidante que potencia la memoria y protege el cerebro.

 

¿Sabes los kilos que vas a engordar durante las próximas cinco semanas?

diciembre 5, 2017

El Mundo, por Gema García Marcos
La ciencia, a veces, se equivoca. Hay -al menos- una manera demostrable de alargar el tiempo. Si no ¿cómo es posible que esos instantes de placer en el paladar que nos provocan las delicias culinarias navideñas se conviertan en una eternidad en la cintura, la tripa y los muslos? Este ancestral misterio marca las vidas de medio planeta -el rico- durante el mes de diciembre. En sólo cinco semanas, las que transcurren entre el inicio de las cenas de empresa y la traca final del día de Reyes, nos lo comemos todo. Tragamos como si no hubiera un mañana y, un buen día -normalmente, el 7 de enero- la báscula nos escupe en la cara nuestra penosa realidad: hemos alcanzado nuestro máximo histórico.

Los datos están ahí: los españoles solemos engordar entre dos y cinco kilos durante estas fechas tan entrañables. Para los que todavía se sorprenden ante su súbito aumento de volumen, Rubén Bravo, experto en Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), recuerda que cada comilona que nos metemos entre pecho y espalda ronda “las 2.500 kcal, el equivalente a dos días de dieta normal”. Lo ideal, en opinión de este experto, sería que en estos banquetes “no sobrepasemos nunca el 30% de la ingesta calórica total del día, en torno a 450-540 kcal en el caso de las mujeres y de 600 a 750 kcal, en el de los hombres”. Una misión que se antoja algo complicada al ver las calorías que nos aporta un menú típico navideño: sopa de marisco (entre 110 y 150 calorías por plato), cordero asado (270 calorías por cada 100 gramos) y turrón (unas 533 calorías por 100 gramos). Una suma que se nos va de las manos al añadir el alcohol: dos copas de cava aportan unas 124 calorías y una de vino tinto, unas 127.

TRUCOS EN LA MESA

El primer mandamiento para controlar el impulso de comérnoslo todo sería: “Uno de los grandes errores que se suelen cometer es no comer nada o muy poco durante el día para luego poder pegarnos un atracón durante la celebración. Lo ideal es hacer una pequeña toma -a media mañana o merienda- de una pieza de fruta, un yogur o un puñado de frutos secos para no llegar al banquete ni hambrientos ni ansiosos“, recomiendan Carmen Escalada y Andrea Marqués, nutricionistas del IMEO.

Un truco para no pasarse sería empezar con entrantes poco calóricos que nos sacien y llegar así satisfechos al plato principal: “Lo mejor es arrancar con un caldo de gallina y verduras desgrasado, ventresca de bonito del norte con pimientos rojos asados, jamón ibérico, marisco -navajas, percebes, mejillones, gambas a la plancha, langostinos, etc- o pimientos del piquillo rellenos de carne picada”. Y de segundo: “Lubina o besugo al horno con ajetes y limón, solomillo de ternera con pimientos verdes serían unas buenísimas opciones”.

Más allá de la elección de los alimentos, los expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad dan la clave para desengrasar el asunto: “Optar por las técnicas culinarias más saludables, como horno, papillote, vapor, hervido, plancha y salteado». En cambio, desaconsejan “los guisos, fritos, sofritos, estofados, brasa y microondas que, en algunas ocasiones, pueden multiplicar por tres las calorías del plato”.

También advierten sobre la amenaza para nuestra silueta que suponen “esas calorías añadidas, encubiertas bajo forma de salsas, rebozados, natas y mantecas. Esas tres inofensivas cucharas soperas de mayonesa que añadimos a los espárragos, por ejemplo, pueden aportar hasta 800Kcal, más de lo que sería el equivalente a una sola comida”.

Etiquetados opacos, una traba para los enfermos

noviembre 24, 2017

La información contenida en el etiquetado nutricional es un asunto que genera cada vez más atención en los consumidores, instados por organizaciones de salud a fijarse en lo que comen.

Correo Faremacéutico, por Claudia Preysler
“Al leer el etiquetado, hay que prestar atención a cuatro componentes fundamentales: kilocalorías, grasas, azúcares y sal”. Esta es una de las diez recomendaciones que la Universidad de Navarra ofrece en su proyecto Por una comida sana, tú decides, elaborado por expertas de la Facultad de Farmacia y Nutrición. Sin embargo, conocer cuánto sodio o azúcar contienen los alimentos todavía es difícil. El pasado diciembre, el Ministerio de Salud empezó a aplicar la norma comunitaria 1169/2011, por la que se rige el etiquetado, que exige incluir, de manera obligatoria, la información nutricional y sustituir palabras como sodio por sal. Sin embargo, como asegura Ana Bermúdez, docente experta en Higiene Alimentaria del Ayuntamiento de Murcia, “todavía hay productos en los que no figura y aún no se ha aplicado ninguna sanción, pese a que las hay (…). España va un paso por detrás frente a Europa”, señala.

Aditivos y porcentajes

La opacidad de las etiquetas es una preocupación persistente, en el que numerosas instituciones relacionadas con la alimentación siguen indiciendo y que genera muchas consultas en farmacia. Como destaca Aquilino García, vocal de Alimentación del Consejo General de COF, “buena parte de los consejos farmacéuticos de salud que se dan cada año en farmacia son de nutrición”.

Más allá de la importancia que tiene para la salud conocer estos valores, las deficiencias en las etiquetas nutricionales supone un autenténtico problema para las personas que sufren alguna patología y deben moderar el consumo de algunas sustancias. Así lo han advertido sociedades como la de Nefrología (SEN), que el pasado octubre apeló a las organizaciones de consumidores para que exijan la incorporación del contenido en fósforo.

Alberto Ortiz, jefe del Servicio de Nefrología de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, y miembro de la Junta Directiva de la SEN asegura a CF que “el paciente con una patología renal debería saber el contenido de sodio, potasio y fosfatos” que incluyen los alimentos. A juicio del experto, en especial, los fosfatos son “el gran problema”, y parte de la población general no tiene conciencia de que toma más de los necesarios. “Hay estudios que confirman que contribuyen a un envejecimiento acelerado. Para alguien a quien no le funcionan bien los riñones es un problema, porque no tiene cómo eliminarlo”, añade.

Ortiz subraya como dificultad añadida que el fosfato está en los aditivos alimentarios, y que, a veces, se camufla en nomenclaturas recogidas en la legislación europea. El especialista avisa de que está contenido encomponentes como el E-338, E-340 o E-341 que, por ejemplo, tienen las bebidas de cola (ver apoyo).

Más exigencias

Andrea Marqués, nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad(Imeo), plantea la necesidad de que la legislación sea más exigente con el etiquetado, para que los pacientes con patologías e intolerancias sean capaces de entenderlo e interpretarlo. “Se podrían incluir especificaciones como las de evitar su consumo si padece de… , o de alto contenido en”, propone Marqués, aunque añade que “las leyes de etiquetado son difíciles de cambiar”.En este sentido, Pilar León, vocal de Alimentación y Nutrición del COF de Madrid, apunta que “algunas empresas se están planteando poner semáforos con luz roja en aquellos ingredientes que puedan provocar algún problema” (ver gráfico).

Marqués también advierte de la necesidad de estar atento a la publicidad engañosa. Es el caso de ciertos productos etiquetados como “naturales” , que no les exime de llevar aditivos y saborizantes. “Natural no significa casero ni artesano, simplemente que se refiere a que no hay una elaboración masiva”, indica.

Especificar las cantidades es otro problema pendiente que señalan Marqués y Ortiz. Este último apunta que algunos productos indican el porcentaje de un ingrediente y nombran los que están contenidos, pero no especifican en qué cantidades, como es el caso de algunas carnes.

Por otra parte, León, recuerda que el etiquetado de los complementos nutricionales y medicamentos también merece un repaso, ya que muchas personas acuden a la farmacia a preguntar por su composición. “El problema reside cuando la intolerancia no es muy acusada; si el farmacéutico no avisa o pregunta a los usuarios, muchos no lo comentan. Aquí reside la importancia del consejo farmacéutico”, recalca.

Los beneficios y propiedades de la naranja

noviembre 23, 2017

CuidatePlus, por Paula Alejo Rodríguez
Llega el mes de noviembre y las naranjas llenan los supermercados y consecuentemente nuestra cocina. Su alta concentración en calcio, fósforo y potasio, así como su elevado contenido en  beta caroteno y vitaminas del grupo B, A y C, la convierten en una opción muy saludable y eficaz contra los resfriados en esta temporada. Además, esta fruta es rica en agua y fibra alimentaria, por lo que tiene una gran eficacia saciante, y no tiene muchas calorías –solo 42 kcal por 100 gr- lo que la convierte en un buen aliado para aquellos que hacen dieta con ánimo de bajar peso.

Estefanía Ramo, nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), afirma que la naranja previene y contribuye a la recuperación de algunas enfermedades. Su contenido en vitaminas B y C duplica la absorción de calcio y de hierro, por lo que su consumición resulta muy beneficiosa cuando se produce un déficit de estos minerales, como en la anemia, añade. Sin embargo, debemos tener cuidado, ya que la naranja no siempre contribuye a la absorción de minerales y algunas veces actúa en detrimento. María Romero, farmacéutica del Centro de Información del Medicamento (CIM) del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Sevilla, alerta sobre la interacción del zumo de naranja con determinados medicamentos como la fexofenadina, la ivermectina o el atenolol disminuye su absorción. En estos casos, la farmacéutica del CIM recomienda “evitar su administración conjunta o separarla al menos 2 horas”.

Más beneficios

Otra de las propiedades importantes de la naranja es la numerosa presencia de flavonoides y fitoquímicos. Estos componentes ayudan a combatir el colesterol, al igual que previenen el envejecimiento y la aparición de cáncer al protegernos contra los radicales libres.  En casos de diabetes, la naranja es también un buen aliado, ya que su elevado contenido en fibra, presente en los hilos blancos de esta fruta, realentiza la absorción del azúcar y ayuda a regular los niveles de glucosa en sangre.

Recientemente, han surgido algunos mitos que quieren atribuir a esta fruta más beneficios de los que posee. Uno de ellos mantiene que debido a su elevada concentración en calcio, 41 mg por 100gr, la consumición de naranja puede sustituir a los lácteos. De la misma forma, otro de estos bulos defiende que previene la caída del pelo. Ramo afirma que ambos mitos son falsos: “El beta caroteno mejora la calidad del pelo, pero no evita su caída. En cuanto a los lácteos, la naranja no puede sustituirlos, tan solo mejorar la absorción de calcio por su contenido en vitamina C”.

Por tanto, la naranja es una fruta con numerosas propiedades y beneficios para el organismo debido en parte a su contenido en vitamina C. Sin embargo, no hay que olvidar que si lo que se busca es esta vitamina, existen frutas y verduras con una concentración mayor como la mandarina, el kiwi, el pomelo, los pimientos, el brócoli, el tomate, etc.

Alimentación sana y ejercicio, claves para reducir los riesgos de la menopausia

octubre 17, 2017

En España hay más de 23,5 millones de mujeres, de las cuales 3,5 millones tienen entre 45 y 54 años, edad en la que la gran mayoría ya ha alcanzado la menopausia.

Heraldo / Europa Press
Llevar una alimentación sana y practicar ejercicio físico ayuda a reducir los riesgos asociados a la menopausia como, por ejemplo, aumento de peso, descalificación ósea, colesterol alto o enfermedad cardiovascular, según ha puesto de manifiesto el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) con motivo de la celebración, el próximo 18 de octubre, del Día Mundial de la Menopausia.

Actualmente en España hay más de 23,5 millones de mujeres, de las cuales 3,5 millones tienen entre 45 y 54 años, edad en la que la gran mayoría ya ha alcanzado la menopausia. De hecho, la última Encuesta de Salud Europea reveló que en esta franja de edad un 38,1 por ciento de las españolas muestra unos hábitos de vida sedentarios y un 58,8 por ciento reconoce que no dedica ni un día a la semana de su tiempo de ocio para la práctica de ejercicio físico regular.

En este sentido, el organismo ha informado de que casi el 45 por ciento de las mujeres en edad de menopausia en España tiene problemas de sobrepeso u obesidad (28,84%, sobrepeso y un 15,94%, obesidad) debido a unos hábitos de vida sedentarios.

Y es que, a partir de los 45 años la mujer empieza a perder fibra y tono muscular. Así, con la llegada de la menopausia, el cuerpo femenino entra en cierto declive y produce menos cantidad de estrógeno y progesterona. El déficit de estas hormonas incide de forma directa en la tendencia a perder masa muscular y acumular grasa alrededor de la cintura, lo que está relacionado con el incremento del riesgo cardiovascular o algunos tipos de cáncer, como el de mama y útero, al igual que la incidencia de diabetes tipo II, hígado graso, colesterol alto o hipertensión.

El ejercicio físico también mejora el funcionamiento mental

Es por ello tan importante adaptar nuestra alimentación a la necesidad de mantener esta masa muscular, dando prioridad a las proteínas y grasas saludables y a los hidratos de carbono en sus versiones integrales, desechando los alimentos perjudiciales para la salud. El 38 por ciento de las mujeres que acuden al centro en busca de ayuda profesional apuntan a un perfil condicionado por la transición menopáusica”, ha comentado el portavoz del IMEO, Rubén Bravo.

Por otra parte, el experto ha destacado la importancia del ejercicio físico, ya que repercute positivamente sobre el estado de ánimo, mejora el funcionamiento mental y propicia tanto el sueño profundo, como la reparación celular.

Por este motivo, y con el fin de combatir los hábitos de vida sedentarios, ha recomendado seguir una rutina semanal de cuatro días de actividad física, compuesta por dos sesiones de 45 minutos de ejercicio aeróbico moderado como zumba, spinning, bicicleta, natación o aquagym, alternadas con dos sesiones de 45 minutos de gimnasia orientada a fortalecimiento muscular y flexibilidad, tipo pesas, abdominales, yoga o pilates.

Además, en la menopausia la necesidad de hidratación se hace más importante, no sólo por el tema del envejecimiento cutáneo, sino porque ayuda a aliviar algunos de los síntomas, como sofocos, sudoración y mareos. En este sentido, se aconseja beber agua antes, durante y después del ejercicio, en pequeños sorbos y nunca a temperaturas extremas para evitar pérdidas de electrolitos y minerales.

Alimentos que ayudan a conciliar el sueño

septiembre 30, 2017

El Siglo de Durango
“Los frutos secos contienen triptófano -precursor de la melatonina y serotonina- que facilita el sueño”, explica Patricia Escribano, nutricionista de Blua de Sanitas. Y aunque sabemos que son un tanto calóricos -“para mentener el peso, es aconsejable que la cantidad no supere por la noche los 15-20 gramos”-, puedes añadirlos discretamente a tu cena para que hagan su efecto. Sin ir más lejos, los expertos de la firma Kaiku recomiendan las nueces como alimento “relajante” para antes de ir a la cama y el director médico de Grupo NC Salud, Carlos Fernández, las almendras.

“Los carbohidratos son una fuente rápida de energía que si no se usa, se transforma en grasa. De ahí que se aconseje tomarlos mejor durante la comida. Sin embargo, no debemos prescindir de ellos y menos cuando lo que queremos es mantener nuestro peso”, contaba la doctora Paula Rosso, médico y nutricionista del Centro Médico Estético Lajo Plaza. Y lo mismo podríamos decir de ellos si lo que queremos es conciliar el sueño, puesto que, según desvela la experta de Sanitas, “favorecen la disponibilidad del triptófano para formar serotonina”. Si no quieres abusar de ellos, sigue esta regla: no deberían ocupar más de un cuarto de un plato de unos 22 centímetros.

Además de ser ricas en antioxidantes y una excelente fuente de vitaminas, minerales y ácido fólico, se ha descubierto que las cerezas ayudan de forma considerable a regular los ciclos de sueño y vigilia gracias a su contenido en melatonina. Aunque su época es de abril a junio, no hace falta esperar a que sea temporada de cerezas: un jugo natural hace exactamente el mismo efecto.

LA LECHE Y SUS DERIVADOS

Aunque puede resultar indigesta para las personas intolerantes a la lactosa, lo cierto es que la leche (de origen animal) y sus derivados también contienen triptófano, esta mágica sustancia bautizada como el “aminoácido de la felicidad”. “No solo ayuda a conciliar el sueño, sino que influye en la calidad del mismo y hace que nos despertemos mejor”, desvelan los expertos de Kaiku. Hasta el famoso doctor Eduard Estivill los recomienda: “una ensalada de verduras, algo de pasta y un derivado lácteo es una cena ideal” para favorecer el sueño. Aquello del vaso de leche calentita antes de ir a dormir no es un mito.

EL KÉFIR

Este yogur probiótico de origen búlgaro -una alternativa a los lácteos de origen animal- es rico en calcio, magnesio, vitaminas del grupo B y triptófano. Y sí, también es bueno para conciliar el sueño y controlar el estrés. Además, tiene “propiedades sobre el sistema inmunitario que ayuda a mejorar la flora y prevenir desequilibrios intestinales”, afirma el equipo del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). Puedes tomarlo con frutas, cereales, frutos secos e incluso utilizarlo para hacer bizcochos y magdalenas.

EL PESCADO

A pesar de que “las proteínas reducen la síntesis de serotonina aumentando la secreción de adrenalina y favoreciendo el estado de alerta”, según cuenta Patricia Escribano, lo cierto es que el pescado suele ser más fácilmente digerible que la carne y, por ello, es preferible para la cena. ¿La mejor opción? El pescado blanco, ya que contiene menos grasa que el azul. Laura Parada de Slow Life House recomienda, como cena relajante, una lubina a la plancha en cama de espinacas con crema de queso bajo en grasas y almendras. Las gambas y el atún también están categorizados como alimentos “relajantes” según los expertos de Kaiku.

Leches vegetales: ¿mejores que la leche de vaca?

septiembre 11, 2017

Noticias SIN
REDACCIÓN.-
En los últimos años las bebidas vegetales como la leche de soja, avena o arroz han experimentado un auge por considerarse más saludables que la leche de vaca. ¿Es cierto?  “La leche y los productos derivados son un grupo de alimentos muy completo y equilibrado, gracias a la diversidad de los nutrientes que aportan. Además de su contenido en proteínas con un alto valor biológico y minerales esenciales como el calcio”, explica Beatriz Castro Pérez, farmacéutica experta en Nutrición de la Farmacia Quintalegre, en Granada.

En su opinión, la leche de vaca es la mejor fuente de calcio frente a las conocidas como leches vegetales ya que su aporte nutricional es pobre. De hecho, las diferencias en su composición hacen que sea más adecuado referirse a ellas como bebidas. “En realidad, las bebidas vegetales no son comparables a la leche, si renunciamos a ésta, estamos renunciando a uno de los alimentos más completos que existen”, especifica Castro.

En cambio, Carmen Escalada, nutricionista clínica del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), considera que los productos de origen vegetal tienen algunas ventajas frente a la leche de vaca, sin olvidar que se tratan de alimentos con propiedades distintas. “Tienen un mejor perfil lipídico: presentan una menor cantidad de ácidos grasos saturados, mientras que su contenido en ácidos grasos insaturados es mayor”, detalla.

Esta experta también subraya que pueden ser una alternativa para las personas con alergia a la proteína de la leche de vaca o con problemas de estreñimiento aunque el porcentaje de fibra varía. “La bebida de soja contiene isoflavonas que pueden ser beneficiosas para las mujeres durante la menopausia y ayudan a prevenir enfermedades cardiovasculares”, añade Escalada.

Tipos de leches vegetales

A la hora de incluir una bebida vegetal en la dieta diaria es importante prestar atención a dos aspectos: la cantidad de azúcares añadidos y si está o no enriquecida con calcio y vitamina D. “Debemos fijarnos en que el calcio aparezca en una concentración mínima del 120mg/100ml y esté en forma de citrato cálcico así como descartar aquellas con más de 5gr/100ml de azúcares sencillos”, detalla la nutricionista de IMEO.

Otro factor a tener en cuenta es que estos productos contienen proteínas con menor valor biológico y los minerales presentes tienen una menor biodisponibilidad, es decir, el organismo los absorbe en menor proporción. Si por gastronomía o exigencias de una dieta vegana se optan por ellas, conviene consultarlo antes con un endocrino o nutricionista.

Leche de soja

Según Escalada, es la más semejante a la leche de vaca con un aporte similar de grasas e hidratos de carbono, además de ser la única con un nivel aceptable de proteínas. Como se ha mencionado, su mayor característica son las isoflavonas recomendadas para mujeres con menopausia y la prevención de enfermedades cardiovasculares.

Leche de avena

Aporta la mitad de proteínas que la leche de vaca aunque su aporte calórico es semejante al de la leche semidesnatada. En general, contiene poca grasa pero su aportación en micronutrientes es muy baja por la escasa presencia de la avena en la elaboración de estas bebidas.

Leche de arroz

Su principal ventaja es que es muy fácil de digerir y suele ser bien tolerada por aquellas personas con alergias o intolerancias alimentarias al no incluir gluten o lactosa. Sin embargo, carece de valor nutricional y contiene elevados niveles de azúcares añadidos.

Leche de quinoa

Al igual que la de arroz, es fácil de digerir porque no contiene lactosa ni gluten y, además, tiene un gran porcentaje de fibra, ácidos grasos esenciales como el omega 3 y 6 y más proteínas que otras bebidas vegetales.

 

Leche de sésamo

Es apta para celiacos, intolerantes a la lactosa y personas con colesterol. “Al obtenerse de las semillas de sésamo o ajonjolí es rica en ácidos grasos insaturados y minerales como el hierro o el zinc”, señala Escalada. Sin embargo, esta nutricionista aconseja evitarla si existen problemas digestivos como la diarrea o los divertículos así como en el embarazo porque tiene lignano, un ingrediente actualmente sometido a estudio.

Leche de trigo sarraceno

Según Castro esta bebida es rica en carbohidratos, vitaminas del grupo B, tritófano y magnesio. También es una fuente de antioxidantes, beneficioso para pacientes con problemas como hipertensión o altos niveles de colesterol.

 

Leche de frutos secos

En este grupo se engloban bebidas de almendra, avellana o nueces que aportan ácidos grasos insaturados, vitaminas, minerales y fibra. En cambio, estos productos apenas tienen calcio, hierro, sodio y proteínas mientras que les añaden muchos azúcares. Tampoco hay que olvidar que los frutos secos son uno de los alimentos que más alergias producen.

Leche de coco

Es la bebida de origen vegetal más calórica con gran cantidad de grasas saturadas e hidratos de carbono y se obtiene al triturar la carne del coco maduro. Como punto positivo, en su composición se encuentran vitaminas del grupo B, fibra y minerales como el calcio, el fósforo o el magnesio. En cualquier caso, no se recomienda su consumo diario.

Leche de cáñamo

Se obtiene de la mezcla de semillas de cáñamo molidas y agua. “Su principal ventaja es que tienen ácidos grasos omega 3 y omega 6 que actúan como antiinflamatorios naturales, por lo que resulta útil en enfermedades como la artritis o dermatitis. Es importante saber que las semillas de cáñamo apenas contienen cannabinoides ni THC, por lo que no tienen los efectos hipnóticos de la marihuana”, comenta Escalada. En este caso, Castro destaca que su valor nutricional es escaso por lo que no hay evidencia de sí existen contraindicaciones.

Ambas expertas coinciden en que existen etapas de la vida como la infancia en que las no se debe prescindir de la leche de vaca ya que es esencial para el desarrollo cognitivo y el fortalecimiento de la estructura ósea y muscular.

Fuente: CuidatePlus

El 70 por ciento de los pacientes con obesidad logran tener un peso normal con el ‘Método EndoSleeve’

mayo 20, 2017

El 70 por ciento de los pacientes con obesidad logran tener un peso normal con el ‘Método EndoSleeve’, diseñado al cien por cien médicos españoles y el cual se realiza sin cortes y sin dejar cicatrices externas, según ha informado el Instituto Médico Europeo de la Obesidad con motivo de la celebración del Día Europeo de la Obesidad.

MADRID, 20 (EUROPA PRESS), Ecodiario.es

Este dato se ha obtenido tras realizar esta intervención con cirugía endoscópica de reducción del estómago con sutura ‘Apollo’ a 423 pacientes, 363 mujeres y 60 hombres, entre 25 y 65 años de edad, de los que la gran mayoría logró perder el total del peso sobrante en los términos establecidos. El éxito, según los expertos, se debe al enfoque multidisciplinar del problema y al trabajo en equipo de médicos, nutricionistas, psicólogos y graduados en ciencias de la actividad física y del deporte.

Asimismo, además de perder el total del peso sobrante y mantener ésta pérdida durante meses, los participantes experimentaron otros beneficios en cuanto a la mejora de su metabolismo, resistencia física, bajada de la tensión arterial, reducción en los niveles de colesterol y disminución de la sensación de hambre.

“Es muy importante que el seguimiento se realice de forma semanal en los primeros seis meses y, como mínimo, de forma quincenal durante el año siguiente para garantizar la instauración completa de hábitos saludables a largo plazo y descartar las recuperaciones posteriores del peso perdido”, ha comentado el portavoz del IMEO y experto en nutrición, Rubén Bravo.

Por otra parte, el organismo ha destacado la importancia de acudir a nutricionistas y endocrinos ante cualquier síntoma del síndrome metabólico: desajustes en la presión arterial, triglicéridos y colesterol; glucosa alta en la sangre; aumento de la grasa visceral (que se acumula alrededor de la cintura).

“Podría ser preámbulo de males mayores, como diabetes tipo II o una enfermedad cardiaca. Apostar por un tratamiento multidisciplinar es la clave del éxito a largo plazo en las personas obesas y, en este sentido, el mejor ‘seguro de salud'”, ha apostillado Bravo.

LA OBESIDAD ALIMENTA EL COLESTEROL “MALO” CON GRASAS SATURADAS

Asimismo, ha destacado la importancia de reducir los niveles de colesterol, eliminando de la dieta las grasas hidrogenadas, presentes en productos ultraprocesados, carnes rojas y embutidos, quesos curados o de untar, artículos de repostería y con azucares añadidos, entre otros.

Estas se pueden sustituir por grasas saludables que se encuentran en el pescado azul, las nueces, el aceite de oliva y los frutos secos. Asimismo, conviene aumentar el consumo de fibras y productos integrales que ayudarán a la eliminación de toxinas, e incorporar avena, legumbres y cereales en nuestro menú.

En los hombres más jóvenes de 50 años el colesterol tiende a ser más alto que en las mujeres con esa misma edad, pero con la menopausia los niveles de colesterol malo pueden aumentar debido a la reducción de los estrógenos, lo que hace necesario que ambos sexos cuiden más su dieta y peso.

En este sentido, la nutricionista del IMEO y experta en el tema de colesterol, Estefanía Ramo, ha aconsejado optar por carnes poco grasas, quitándoles la piel; eliminar la grasa visible de los alimentos; limitar el consumo de guisos y fritos; acompañar la carne preferiblemente con verduras u hortalizas de guarnición.

Finalmente, y respecto a los antioxidantes, ha recomendado obtenerlos de algunas frutas o del vino tinto, siempre con moderación, rico en catequinas y resveratrol, que aumentan el colesterol bueno y reducen el malo.

Tu ropa puede ayudarte!

abril 24, 2017

La ropa nos indica, en muchas ocasiones, cuándo subimos de peso y puede hacernos parecer más o menos delgada. Un experto no da consejos para elegir la indumentaria amiga de la dieta.

El latino online / EFE

DESTACADOS:

•La ropa ancha, elástica y excesivamente cómoda crea la sensación de que el peso es inferior, por lo que no es “amiga” de una dieta para adelgazar, según el experto en nutrición Rubén Bravo.

•En lo que respecta a los modelos de ropa, “lo recomendable para aquellas mujeres con caderas, pero delgadas de cintura para arriba, es “huir” de las faldas anchas y optar más por pantalones, aunque normalmente se elige la opción contraria”, indican desde el Instituto Médico Europeo de la Obesidad.

•Los colores amarillos, dorados y pastel, sobre todo sin estampados y lisos muestran de una forma realista nuestra silueta real, mientras que la ropa negra da la sensación visual de estar más delgado y los colores claros y chillones nos “engordan” ante los ojos de los demás.

La indumentaria puede ser una gran aliada de nuestro régimen para perder peso o dificultar nuestros mejores intentos de ponernos en línea. Por eso hay que elegir la talla, materiales, formas y colores, poniendo la misma atención que dedicamos a elegir las comidas y contar las calorías de nuestra dieta.

La ropa puede inducir a falsas conclusiones respecto de nuestra propia figura o la forma en la que percibimos, de acuerdo al Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Talla pequeña, talla grande

A veces, la dificultad de cerrar la cremallera del pantalón o la falda, no se debe a un aumento de talla, sino a una inflamación en la zona abdominal, explica esta entidad (www.imeoobesidad.com).

Producida por estreñimiento, intolerancias alimentarias o un mal estado de salud intestinal, la inflamación abdominal es una de las principales causas de retención de líquidos y de un consecuente aumento de peso que, fácilmente, puede rondar los dos kilos, según esta misma fuente.

Esta condición, que puede hacer que pensemos que necesitamos una talla de ropa mayor, y que nos afecta principalmente durante los períodos de desajuste hormonal, también se puede deber a una alimentación inadecuada y al estrés, apuntan.

“La inflamación intestinal aporta una sensación de malestar localizada en la zona media y baja del abdomen, muy similar a cuando tenemos estreñimiento o hemos comido en exceso”, explica a Efe Rubén Bravo, experto en nutrición y gastronomía del IMEO.

Por otra parte, la ropa ancha, elástica y excesivamente cómoda crea la sensación que el peso es inferior y por tanto no es “amiga” de una dieta para adelgazar, señala el experto.

A aquellas que, por estética, costumbre o moda les guste vestir con ropa ancha, Bravo aconseja que ìcada semana midan su perímetro abdominal y de cadera, además de controlar su peso, ya que de esta manera podrán evaluar su progresión de una forma más rigurosa.

Por el contrario, la ropa demasiado ceñida, rígida y entallada nos recuerda cuando estamos con exceso de sobrepeso o con inflamación abdominal, “pero no es momento de cambiar de talla comprando ropa más holgada”, destaca Bravo.

El experto en nutrición recomienda “a modo de primeros auxilios”, el día que notemos esa estrechez, reducir mucho el consumo de alimentos y realizar una dieta, principalmente a base de caldos de verdura y algún zumo.

Durante los días posteriores, Bravo sugiere “adoptar una semana de dieta rigurosa para conseguir perder en los siguientes días entre 1 y 2 kilogramos (Kg)”.

El poder de los colores

¿Qué colores debemos elegir para una visión más realista de nuestra figura ante el espejo?.

“Las teorías en psicología perceptiva indican que los colores amarillos, dorados y tonos pastel, sobre todo sin estampados y lisos, son los que muestran de una forma realista nuestra silueta, en este caso sin tener en cuenta el juego que pueden ofrecer los diferentes modelos de ropa ajustada o amplia”, responde Rubén Bravo a Efe.

En lo que respecta a los modelos de ropa, “lo recomendable para aquellas mujeres con caderas, pero delgadas de cintura para arriba, es “huir” de las faldas anchas y optar más por pantalones, aunque normalmente se elige la opción contraria”, indica.

“En el caso planteado, ese tipo de mujer suele buscar esconder sus caderas y acentuar su delgadez superior, utilizando una falda muy ancha, suelta y volátil con un ëtopí ajustado en la parte superior, con colores amarillos, dorados y pastel para la falda, y oscuros, como grises o marrones en la parte superior, lo cual no sería lo más favorable”, de acuerdo al experto.

Anade que, “la ropa negra da la sensación visual de estar más delgado, mientras los colores claros y chillones nos engordan ante los ojos de los demás”.

En su talla justa

Según Bravo, “cuando la ropa es demasiado ceñida y comprime en exceso y durante demasiado tiempo (sobre todo en la zona de la cintura o de cintura para abajo) dificulta la circulación de la sangre y puede causar estreñimiento, por reducir la eficacia del movimiento peristóltico”.

Bravo recomienda elegir prendas de una talla que no nos incomode, ni nos apriete excesivamente, “pues ejercerían un efecto de compresión en tejidos que no están preparados para realizar esta function”.

“Si elegimos prendas muy ajustadas, debemos optar por tejidos elásticos para que no tengan un efecto negativo sobre nuestro sistema linfático, circulatorio, ni de tránsito intestinal”, recalca.

“La ropa ceñida o de licra está recomendada para aquellas personas que se mueven en el rango de un peso normal, ya que les obliga a comer de forma saludable y a tomar medidas cuando suben de peso, porque se nota mucho”, de acuerdo a Bravo.

Si optamos por este tipo de vestimenta, el experto señala que debemos buscar nuestra talla justa y que el tejido tenga un grado de elasticidad, sin oprimirnos demasiado.

Ropa de fiesta y calzado

La ropa de fiesta “esconde un riesgo, ya que muchas mujeres se someten durante días a una dieta líquida con el fin de poder entrar en un vestido determinado”, según el experto.

Para lucir tipo con ella, sin necesidad de someternos a una dieta extrema, el especialista en nutrición recomienda recurrir a la “planificación, ya que normalmente los eventos que requieren de una vestimenta festiva están marcados en una fecha concreta”.

“Igual que tenemos tiempo para pensar y preparar el modelo que vamos a ponernos para esas ocasiones, también tenemos tiempo para planificarnos y realizar una dieta saludable y equilibrada hasta llegar al objetivo marcado de entrar en un vestido determinado”, enfatiza.

“Siempre podemos apoyarnos en dietas depurativas o que incluyan días ‘detox’, como la Dieta de los Días Alternos, para que, aparte de perder grasa durante el proceso, reduzcamos volumen producido por la retención de líquidos”, apunta.

Según Bravo, la talla de ropa más adecuada a nuestro cuerpo, independientemente de la talla, ‘es aquella que nos queda justa, creando una ligera incomodidad para incentivar la pérdida de peso’.

Según el especialista, el calzado cómodo es el mejor complemento de una ropa amiga de la dieta, ya que nos permite caminar más tiempo, mientras que los tacones, al ser más incómodos, limitan esta opción.

Los zapatos, cuando son los adecuados, facilitan caminar y, por lo tanto, quemar calorías con ese ejercicio. “Sabremos si es inadecuado cuando notemos los gemelos sobrecargados, o dolores en la zona lumbar”, indica Bravo.

“El buen calzado es aquel que nos proporciona confort y que ‘no notamos’ durante todo el día, no nos crea rozaduras, ni presiones en ninguna zona del pie, y en el cual nuestro pie encaja perfectamente”, concluye.

EFE

Ayuno de Viernes Santo: estricto, moderado o …falso

abril 14, 2017

Los expertos del IMEO avisan que durante laSemana Santa es fácil consumir el doble de las calorías necesarias, lo que puede contribuir a un aumento de peso de hasta 2 kilos y sugieren que el ayuno nutricionalmente equilibrado puede diezmar los excesos   

Para los católicos el Viernes Santo es un día de celebración, pero también requiere el cumplimiento del ayuno eclesiástico que implica abstenerse de carne, consumir únicamente líquidos o hacer una comida al día, siendo permitidos lacticinios, huevos y productos de grasa animal. Aunque esta práctica es de índole religiosa, suscita gran interés en la población, detectan los expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, debido a los beneficios que supone para el cuerpo. Entre ellos, propicia el proceso de detoxificación y depuración y ayuda al sistema linfático, intestino, hígado y riñón a realizar mejor sus funciones.

No obstante, el ayuno en su versión estricta (a base de líquidos) o moderada (realizando una sola comida al día siendo el resto tomas líquidas) no se puede tomar a la ligera y requiere de ciertos conocimientos nutricionales. En concreto, debe asegurar un aporte calórico mínimo razonable –lo ideal sería entre 1000 y 1100 Kcal diarias– a base de proteínas, grasas saludables, fructosa, vitaminas y minerales y no prolongarse más de 48 horas. En este sentido, es desaconsejado en personas con salud más frágil, embarazadas, lactantes, menores de edad y mayores de 65 años por riesgo de deshidratación, desórdenes metabólicos o síntomas de debilidad.

Por otro lado, los especialistas observan en la práctica un tipo de ayuno “falso” que normalmente consiste en no comer carne a lo largo del día, pero sí los demás manjares en cantidad, como platos de bacalao, potaje de garbanzos, torrijas, buñuelos, etc.

En el contexto de excesos gastronómicos que por tradición acompañan la Semana Santa en España, los expertos en nutrición del IMEO avisan que existe el riesgo deconsumir casi el doble de calorías en una sola semana, aumentando entre 1 y 2 kilos de peso. “El problema no está sólo en la sobreingesta calórica, sino también que en una gran parte procede de azúcares, harinas refinadas, mantequillas y alcohol, por lo que el peso que habremos ganado habrá sido de grasa prácticamente en su totalidad”, argumenta el portavoz del Instituto, Rubén Bravo.

Con el fin de no caer en extremos, en debilidad o excesos, los especialistas nos ofrecen algunos ejemplos de menús de ayuno y también algunos consejos para no excedernos en Semana Santa.

 

AYUNO ESTRICTO – 1132KCAL

Ejemplo de menú a base de líquidos elaborado por Rubén Bravo, experto en nutrición y gastronomía del IMEO

“Es muy complejo, si no se cuentan las indicaciones de un experto, cubrir todas las necesidades nutricionales diarias de una persona a través de una dieta líquida con corte de ayuno, incluyendo las limitaciones religiosas pautadas por la doctrina católica”, señala Bravo. Por otro lado es muy sencillo incurrir en pautas poco saludables con alto contenido en azúcares o grasas, y poca presencia de proteínas, vitaminas y minerales. Por este motivo nuestra propuesta de este año para el ayuno estricto de Semana Santa está compuesto de lácteos, frutas y verduras, grasas saludables y legumbres.

Los lácteos aportan parte del calcio necesario y cubren las necesidades proteicas mínimas.

Las frutas y verduras de temporada son ricas en vitaminas, antioxidantes, fibra y fructosa, nos ayudaran a combatir el hambre y las molestias digestivas. Al mismo tiempo nos proporcionarán un tono vital estable durante el día, a pesar del ayuno y la actividad provocada por el festejo.

Los frutos secos y aceite de oliva virgensumarán las grasas saludables necesarias para nuestro metabolismo, cerebro, sistema cardiovascular y sistema inmunitario.

Las legumbres nos incluirán los minerales y la otra parte de proteínas, imprescindibles para nuestros tejidos y masa muscular.

Desayuno 311Kcal

2 yogures 0% con semillas de lino y miel de manuka y smoothie de naranja, plátano y fresas.

Media mañana 86Kcal

1 vaso de bebida de almendras con canela.

Comida 359Kcal

Puré de verduras y lentejas preparado con lentejas naturales, zanahoria, cebolla, ajo puerro, patata, pimiento verde, ajo blanco, pimentón dulce y aceite de oliva virgen extra.

Merienda 190Kcal

2 yogures 0% proteinados con compota de frutas (melocotón, manzana y frutos del bosque) y nueces molidas.

Cena 186Kcal

Salmorejo Cordobés preparado con tomates rojos, pan duro integral, aceite de oliva virgen extra y ajo.

AYUNO MODERADO1084 KCAL

Ejemplo de menú con una sola comida sin carne al día siendo el resto tomas líquidas, elaborado por Andrea Marqués, nutricionista dietista del IMEO

Desayuno: Smoothie de verduras antioxidante y vitamínico 120 Kcal

Preparado con 4 hojas de lechuga, 4 hojas de espinaca fresca, un tallo de apio y un pepino, 200ml de leche de avena o almendras sin azúcar añadido.

“Fuente de ácido fólico, a través de las hojas verdes, y depurativo gracias al apio y al pepino que como alimentos diuréticos nos ayudarán a eliminar toxinas. También es ideal para el estreñimiento por su contenido en fibra”, señala Marqués.

Media mañana: 5 anacardos 60 Kcal

Ricos en ácido oleico y ácido linoleico, ayudan a elevar el colesterol “bueno” (HDL) en compensación con el “malo” (LDL) y refuerzan el sistema inmunitario, gracias a las vitaminas del grupo B.

Comida: Hummus de garbanzo con tiras de apio y zanahoria 200 Kcal

Se elabora con garbanzo hervido y triturado, un diente de ajo, un chorrito de zumo de limón, comino, pimentón dulce y un chorrito de aceite de oliva. Se le pueden añadir semillas de sésamo o tahini. Se acompaña de apio y zanahoria en láminas.

Buen sustituto de la proteína animal, aporta fibra, ácido fólico, hierro, magnesio y zinc. Precursor de la serotonina, hormona de la felicidad, por su contenido en aminoácidos. Mejora el estreñimiento y regula los niveles de colesterol y la glucemia. El ajo le añade propiedades antibacterianas, antioxidantes y germicidas.

Merienda: Un vaso de leche de nuez 82 Kcal/200 ml

La leche de nuez es especialmente rica en antioxidantes y ácidos grasos omega 3 que protegen nuestro sistema cardiovascular y ayudan a reducir el colesterol. Contiene niveles adecuados de proteína vegetal.

Cena: una taza de gazpacho 80 Kcal

Un plato muy bajo en calorías, elaborado de hortalizas (tomate, pepino o pimiento) y agua. Se le añade un chorrito de aceite de oliva virgen que aporta grasas saludables (monoinsaturadas). El gazpacho nos aportará niveles adecuados de potasio, mineral importante para el mantenimiento muscular, nervioso y para una correcta diuresis de los líquidos del organismo. Al ser rica en carotenos y vitamina A, protegerá nuestra piel y la visión ante la exposición solar.

EL “FALSO” AYUNO 1400 Kcal

Ejemplo de menú elaborado por Carmen Escalada, nutricionista clínica del IMEO

Se parece más a una “fiesta del bacalao” que a un ayuno. Se centra en elaboradas recetas de cocina tradicional, incluidos primeros, segundos y postre, y brilla por la ausencia de carne en los platos y también por su elevado aporte calórico.

“El hecho de no introducir carne en nuestro menú no siempre significa que cumplimos con los preceptos de la Iglesia Católica que le da un significado más profundo de reflexión, abstención y penitencia, ni obligatoriamente significa que tomamos una comida más ligera”, anota la nutricionista clínica del IMEO Carmen Escalada. Además, añade, en muchos casos se malinterpreta como una manera de hacer “dieta” después de días de excesos y celebraciones.

Una comida típica de lo que sería un “falso ayuno”, por ejemplo, se compondría por:

– Potaje de garbanzos con cebolla, ajo, huevo, espinacas, pimiento y pan, de 550 Kcal.

– Bacalao con tomate salsa de tomate casera –la versión light– nos aportaría unas 257 Kcal. Si le añadimos 100gr de patatas fritascomo guarnición estaremos adicionando otras 300 Kcal.

– Una ración de buñuelos (2-3 unidades pequeñas) aportan unas300 Kcal. Suelen servirse con sirope de chocolate o nata por lo que el aporte puede aumentar.

Resumiendo, en una única comida podemos ingerir unas 1400 Kcalequivalente a la ingesta calórica diaria recomendada de una importante parte de la población. Es fácil entender que esta “abstinencia” no nos ayudará a compensar excesos de otros días sino que será un exceso en sí.

ALGUNOS CONSEJOS PARA NO EXCEDERNOS EN SEMANA SANTA

 

  • Hacer cinco comidas al día: Está comprobado que cuando llevamos más horas sin comer, tendemos a comer más rápido y a elegir comidas menos saludables. Comiendo más frecuentemente pero menos cantidad, nos ayudará a evitar caer en atracones, pesadez y sobreingesta calórica.
  • Hacer ejercicio: Es normal que estos días sucumbamos ante alguna tentación en forma de dulce o plato contundente. “Esto no debe de ser un problema, si tenemos en cuenta que la ganancia de peso no sólo depende de las calorías que consumimos sino también de las que gastamos”, recuerda Carmen Escalada. Y no es necesario contar con un gimnasio para ello, podemos  darnos por satisfechos con hacer una ruta por la montaña o recorrer unos kilómetros en bici. Así estaremos aumentando nuestro gasto de energía y, por tanto, reduciendo el riesgo de engordar.
  • Optar por recetas caseras: Hoy podemos encontrar recetas de cualquier plato en internet. De esta manera, sabremos lo que estamos comiendo y también podremos reducir las calorías, sustituyendo alimentos poco saludables por otros, nutricionalmente mejores, como por ejemplo el aceite de palma por aceite de oliva virgen extra o las harinas refinadas por integrales.
  • Planificar nuestros menús: Es fundamental saber qué vamos a comer cada día para calcular las raciones y así evitar que sobre comida. Además, es recomendable evitar servirnos la comida en platos muy grandes o hacer largas sobremesas sin retirar la comida.
  • Hacer planes alejados de la comida con la llegada del buen tiempo: Aprovechar los días de vacaciones y las horas de sol para realizar otras actividades sin la comida como principal protagonista, como dar un paseo, ir de compras o ver las procesiones…
  • Reducir el consumo de alcohol y refrescos: Cada gramo de alcohol nos aporta 7 Kcal, por lo que si después de una comilona tomamos un par de copas “digestivas” no estaremos más que empeorando la situación. Lo ideal es reducirlo y optar siempre por bebidas de baja graduación como el vino tinto.

El agua siempre es la mejor opción, ya que los refrescos nos aportan elevadísimas cantidades de azúcar además de otros aditivos y gases que van a dificultar el proceso digestivo.