Estas son las tres mejores dietas que deberías probar

La dieta de los Superalimentos, la Gourmet y la Genética ocupan los tres primeros puestos en el ranking de los mejores regímenes para adelgazar. Varios nutricionistas nos explican en qué consisten y cómo aprovecharlas

Diario Libre

Desprenderse de los kilos de más es uno de los propósitos capitales al comenzar cada año, que se ve acompañado por el resurgimiento en los primeros meses de un buen número de métodos adelgazantes, de regímenes de autor, o de dietas impulsadas por celebrities o que, simplemente, se han vuelto virales en las redes sociales.

Pero no todo lo que está de moda vale, advierten desde Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), que cada año lanza una clasificación con las dietas más y menos indicadas para perder peso.

Este ranking está respaldado por expertos en obesidad y cuidado de la salud, médicos, nutricionistas, psicólogos, naturópatas y cirujanos, y se nutre de casos observados en consulta, estudios científicos y clasificaciones serias, como la lista de la Asociación Británica de Dietistas o la publicación ‘U.S. News & World Report’, según sus autores (www.imeoobesidad.com) .

“Que la demanda de un tipo de dieta se dispare no significa que es mejor, ni la más adecuada para nosotros”, señala Rubén Bravo, experto en nutrición del mencionado instituto, recalcando que pueden tener múltiples efectos secundarios, como el ‘efecto rebote’ o recuperación del peso perdido e incluso más kilos.

IMEO precisa que los métodos de adelgazar saludables proponen una pérdida de peso paulatina, sin sobrepasar los 1,5 kilos por semana y los 6 kilos al mes; se sirven de todos los grupos de alimentos restringiendo las cantidades de algunos más calóricos y menos saludables; y contribuyen a reeducar los hábitos alimentarios y mantener un estilo de vida sano.

Además, siempre es conveniente que una dieta se siga bajo asesoramiento y supervisión profesional, apuntan. Los expertos han seleccionado las tres mejores dietas, explicando en qué consisten y efectuando recomendaciones para sacarle el máximo provecho.

1. Dieta de los Superalimentos

“Esta alimentación se basa en incluir en nuestro menú diario alimentos como la quinoa, las bayas de goji, la cúrcuma, el jengibre o las semillas de chía, que tienen la capacidad de nutrirnos y de ayudar a mejorar nuestra salud o prevenir enfermedades”, indica la nutricionista clínica Carmen Escalada. “Si estos ‘superalimentos’ se incluyen en un modelo global de alimentación sano, equilibrado y adecuado, se puede bajar hasta un kilo de grasa a la semana”, explica Escalada.

“Entre las cualidades que se atribuyen a estos alimentos, la mayoría de ellas científicamente probadas, están el refuerzo del sistema inmunitario, la mejora de la digestión, la reducción del estreñimiento, la mejora de los niveles de colesterol o el mayor control de la glucemia”, añade. Y es que “de todas las dietas recomendables para 2018 es la opción más sencilla, económica y asequible”, explica el experto en nutrición Rubén Bravo, quien además destaca que es un plan actualizado basado en la evidencia científica, que ayudará a los pacientes “no sólo a lograr su peso saludable, sino también a mantener unos buenos hábitos.

2. Dieta Gourmet

Está dieta propone adelgazar sin renunciar al placer, ni pasar hambre, basándose en el consumo controlado de productos exquisitos considerados ‘gourmet’, en su mayoría naturales, como jamones, quesos, vino, aceite de oliva, marisco, pescado, carnes, embutidos o chocolate.

Con este plan para adelgazar, combinado con ejercicio físico regular, se puede perder más de un kilo por semana, según sus impulsores. “La clave de este tipo de dieta no está en lo que se come, sino en la forma de preparación o cocción y en la moderación de las cantidades”, explica la nutricionista Mireia Elías. “Esta dieta la pueden seguir todo tipo de personas, excepto alérgicos o intolerantes que deberían evitar aquellos alimentos causantes de las mismas en los distintos platos”, añade.

Según Bravo, “estamos viviendo un auge de la cocina elaborada, diseñada para disfrutar más allá de su aspecto alimenticio, creándose una cultura culinaria que eleva las recetas por encima de las preparaciones cotidianas habituales. Es por ello que esta dieta no sólo se centra en los valores nutricionales, sino también en el aspecto organoléptico (aquello que perciben nuestros sentidos) de los menús, rompiendo con la monotonía de las dietas centradas en cocinar solo a la plancha, bajas en sal y demasiado “sosas” para seguirlas durante demasiado tiempo”, señala también Bravo.

“Éste plan facilita mucho la vida social, el picoteo y el estilo de vida latino”, enfatiza este experto en nutrición, aconsejando “tener un listado de 10 a 15 platos de elaboración ‘gourmet’ para incluirlos en los menús diarios, y distintas opciones para elegir, dentro de las cartas habituales de los restaurantes”.

3. Dieta Genética

Este régimen personaliza la alimentación en función de los resultados de un análisis previo de la información genética relacionada con el metabolismo del paciente, y se fundamenta en la nutrigenómica, ciencia que determina cómo responde nuestro cuerpo ante los nutrientes que ingerimos, según el instituto europeo.

Así, se elabora la pauta dietética en base a los resultados del test genético, el sexo, la edad, la complexión física, y los hábitos y preferencias ó gustos de la persona, en la medida de lo posible. El objetivo es que el paciente regule sus hábitos alimenticios teniendo en cuenta toda la información del test de ADN, logrando pérdida de peso, un mejor estado de salud general y la prevención de algunas enfermedades o trastornos metabólicos, que pudieran aparecer a medio o largo plazo.

“Este cambio global de hábitos de alimentación y de salud, tenemos que conseguir que el paciente lo pueda mantener a largo plazo y permite a bajar entre 3 y 4 kilos al mes”, apunta la nutricionista Andrea Marqués.

“Esta dieta es la más personalizada de todas, ya que se basa en un estudio específico sobre las tendencias genéticas del paciente, por lo que el plan nutricional se centra en los objetivos concretos de prevención en materia de salud”, señala Bravo.

“Su inconveniente, al igual que la dieta Gourmet es su elevado coste, que no está al alcance de todos los bolsillos”, apunta este experto. “Si no disponemos de los medios económicos para costearnos este estudio genético y posteriormente el plan personalizado, podemos analizar nosotros mismos las enfermedades o las causas de muerte de nuestros padres y abuelos, para tomar medidas preventivas ante esos mismos trastornos, que podríamos tener un mayor riesgo hereditario de desarrollar”, recomienda Bravo.

Las dietas también se ponen de moda: las corrientes alimenticias que son tendencia

20 minutos, por María Teresa Sánchez
Seguir una dieta ya no significa, obligatoriamente, querer reducir peso; se puede optar por un determinado régimen alimentario con el fin, por ejemplo, de retrasar el envejecimiento, mejorar la calidad de vida o frenar el Alzhéimer.

La fugacidad de las modas ha llegado también a la alimentación, pero a diferencia de una prenda de vestir, que puede sentar mejor o peor, llevar a cabo una dieta desequilibrada sí que puede causar serios problemas de salud. Por ello, hoy más que nunca es primordial tener una excelente educación alimentaria para poder interpretar con criterio la información que nos llega.

Para la dietista Susana Martínez, “la alimentación puede prevenir y curar muchas enfermedades, pero no produce milagros. La clave está en la variedad, la moderación, comer mucha fruta y verdura y hacer ejercicio de manera regular”.

En este sentido, en nuestro país podemos presumir de contar con la mejor de las dietas, la mediterránea, tanto por la variedad de sus alimentos como por sus efectos beneficiosos para nuestro organismo.

Sin embargo, el aluvión informativo que hoy en día circula en blogs, páginas web y redes sociales sobre nutrición, superalimentos y alimentación saludable ha generado diferentes corrientes. Recopilamos a continuación algunas de ellas.

Paleolítica. Vuelta a los orígenes. La dieta contemporánea, basada en productos con un listado infinito de ingredientes, ininteligible en algunos casos, es para los defensores de esta corriente el origen principal de muchas de las enfermedades de la población –hecho no demostrado científicamente–. La propuesta se basa en una alimentación natural que incluye el consumo de frutas, vegetales, carnes magras, mariscos y semillas, y evita lácteos, alimentos procesados y refinados, alcohol, azúcares y almidones.

Días alternos. Días depurativos, de régimen y sociales. En estos tres bloques está dividida la dieta diseñada por Rubén Bravo con el objetivo principal de perder peso sin tener que renunciar a una comida de trabajo o celebración familiar. El plan semanal propone una dieta hipocalórica y detoxificante para los días depurativos, platos equilibrados y saludables para los días de régimen y elaboraciones consideradas ‘menos dietéticos’ para los días sociales.

Dash. Para la presión arterial. Aunque en un primer momento fue diseñada para tratar a los pacientes con problemas de hipertensión, esta dieta creada por el Instituto Nacional de Salud estadounidense, es una de las más efectivas y equilibradas alternativas en la pérdida de peso. Permite disfrutar de una alimentación variada en la que se incluyen, prácticamente, todos los grupos alimenticios. Eso sí, es imprescindible seguir a rajatabla el control de las porciones y algunos otros matices como la sustitución de los granos integrales por los refinados, lácteos bajos en grasa y la casi total prohibición de las grasas saturadas, la sal, el alcohol y los azúcares refinados.

Sin carne. Diferentes alternativas. Cada vez son más las personas que optan por una dieta que se apoya principalmente en los vegetales y frutas, reduciendo o eliminando los alimentos de procedencia animal.
Los flexitarianos, por ejemplo, están pisando fuerte: centran su alimentación en el consumo de frutas, vegetales, cereales integrales y proteínas vegetales, aunque de forma ocasional pueden tomar carne o pescado. Por otro lado, la dieta vegetariana en sí, excluye cualquier alimento de originen natural a excepción del ovolactovegetarianismo, que incluye huevos y lácteos en su alimentación.

Mind. Protege tus neuronas. Concebida para combatir y prevenir aquellas enfermedades neurológicas, como demencias y el alzhéimer. Promueve fomentar el consumo de verduras de hoja verde, nueces, bayas, arándanos, aceite de oliva, así como pescados una o dos veces a la semana; y restringir el consumo de alimentos como carnes rojas, mantequilla y margarina, quesos, dulces y pasteles, y productos fritos o procesados.

Dieta 2.0. Dietista en el ‘smartphone’. Páginas web que personalizan la dieta que necesitas o aplicaciones móviles que escanean la etiqueta de los alimentos, cuentan las calorías, proponen tablas de ejercicios o dan consejos de nutrición… La tecnología puede convertirse en el aliado perfecto para aquellas personas que tienen como objetivo rebajar su peso o simplemente mejorar su alimentación y que encuentran en su móvil un feedback que puede contribuir a mantener la constancia de la dieta.

“Solemos cocinar cremas, ensaladas y zumos de frutas”

Estudiante de 21 años, Paula Sánchez ha elegido ser flexitariana. Ha optado por una dieta basada, principalmente, en el consumo de hortalizas, legumbres, verduras, huevos y frutas. “En casa, al ser mi madre vegetariana, apenas comemos carne. Solemos cocinar cremas de verduras, ensaladas, salteados y zumos de fruta. Eso sí… si un día hay que comerse un buen entrecot o pescado, tampoco le hago ascos”. Aunque todavía no conoce el término -de hecho aún no está establecido- Paula forma parte del 6,3% de la población española que sigue una tendencia en alza: la dieta flexitariana.