Posts Tagged ‘salud’

Leches vegetales: ¿mejores que la leche de vaca?

septiembre 11, 2017

Noticias SIN
REDACCIÓN.-
En los últimos años las bebidas vegetales como la leche de soja, avena o arroz han experimentado un auge por considerarse más saludables que la leche de vaca. ¿Es cierto?  “La leche y los productos derivados son un grupo de alimentos muy completo y equilibrado, gracias a la diversidad de los nutrientes que aportan. Además de su contenido en proteínas con un alto valor biológico y minerales esenciales como el calcio”, explica Beatriz Castro Pérez, farmacéutica experta en Nutrición de la Farmacia Quintalegre, en Granada.

En su opinión, la leche de vaca es la mejor fuente de calcio frente a las conocidas como leches vegetales ya que su aporte nutricional es pobre. De hecho, las diferencias en su composición hacen que sea más adecuado referirse a ellas como bebidas. “En realidad, las bebidas vegetales no son comparables a la leche, si renunciamos a ésta, estamos renunciando a uno de los alimentos más completos que existen”, especifica Castro.

En cambio, Carmen Escalada, nutricionista clínica del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), considera que los productos de origen vegetal tienen algunas ventajas frente a la leche de vaca, sin olvidar que se tratan de alimentos con propiedades distintas. “Tienen un mejor perfil lipídico: presentan una menor cantidad de ácidos grasos saturados, mientras que su contenido en ácidos grasos insaturados es mayor”, detalla.

Esta experta también subraya que pueden ser una alternativa para las personas con alergia a la proteína de la leche de vaca o con problemas de estreñimiento aunque el porcentaje de fibra varía. “La bebida de soja contiene isoflavonas que pueden ser beneficiosas para las mujeres durante la menopausia y ayudan a prevenir enfermedades cardiovasculares”, añade Escalada.

Tipos de leches vegetales

A la hora de incluir una bebida vegetal en la dieta diaria es importante prestar atención a dos aspectos: la cantidad de azúcares añadidos y si está o no enriquecida con calcio y vitamina D. “Debemos fijarnos en que el calcio aparezca en una concentración mínima del 120mg/100ml y esté en forma de citrato cálcico así como descartar aquellas con más de 5gr/100ml de azúcares sencillos”, detalla la nutricionista de IMEO.

Otro factor a tener en cuenta es que estos productos contienen proteínas con menor valor biológico y los minerales presentes tienen una menor biodisponibilidad, es decir, el organismo los absorbe en menor proporción. Si por gastronomía o exigencias de una dieta vegana se optan por ellas, conviene consultarlo antes con un endocrino o nutricionista.

Leche de soja

Según Escalada, es la más semejante a la leche de vaca con un aporte similar de grasas e hidratos de carbono, además de ser la única con un nivel aceptable de proteínas. Como se ha mencionado, su mayor característica son las isoflavonas recomendadas para mujeres con menopausia y la prevención de enfermedades cardiovasculares.

Leche de avena

Aporta la mitad de proteínas que la leche de vaca aunque su aporte calórico es semejante al de la leche semidesnatada. En general, contiene poca grasa pero su aportación en micronutrientes es muy baja por la escasa presencia de la avena en la elaboración de estas bebidas.

Leche de arroz

Su principal ventaja es que es muy fácil de digerir y suele ser bien tolerada por aquellas personas con alergias o intolerancias alimentarias al no incluir gluten o lactosa. Sin embargo, carece de valor nutricional y contiene elevados niveles de azúcares añadidos.

Leche de quinoa

Al igual que la de arroz, es fácil de digerir porque no contiene lactosa ni gluten y, además, tiene un gran porcentaje de fibra, ácidos grasos esenciales como el omega 3 y 6 y más proteínas que otras bebidas vegetales.

 

Leche de sésamo

Es apta para celiacos, intolerantes a la lactosa y personas con colesterol. “Al obtenerse de las semillas de sésamo o ajonjolí es rica en ácidos grasos insaturados y minerales como el hierro o el zinc”, señala Escalada. Sin embargo, esta nutricionista aconseja evitarla si existen problemas digestivos como la diarrea o los divertículos así como en el embarazo porque tiene lignano, un ingrediente actualmente sometido a estudio.

Leche de trigo sarraceno

Según Castro esta bebida es rica en carbohidratos, vitaminas del grupo B, tritófano y magnesio. También es una fuente de antioxidantes, beneficioso para pacientes con problemas como hipertensión o altos niveles de colesterol.

 

Leche de frutos secos

En este grupo se engloban bebidas de almendra, avellana o nueces que aportan ácidos grasos insaturados, vitaminas, minerales y fibra. En cambio, estos productos apenas tienen calcio, hierro, sodio y proteínas mientras que les añaden muchos azúcares. Tampoco hay que olvidar que los frutos secos son uno de los alimentos que más alergias producen.

Leche de coco

Es la bebida de origen vegetal más calórica con gran cantidad de grasas saturadas e hidratos de carbono y se obtiene al triturar la carne del coco maduro. Como punto positivo, en su composición se encuentran vitaminas del grupo B, fibra y minerales como el calcio, el fósforo o el magnesio. En cualquier caso, no se recomienda su consumo diario.

Leche de cáñamo

Se obtiene de la mezcla de semillas de cáñamo molidas y agua. “Su principal ventaja es que tienen ácidos grasos omega 3 y omega 6 que actúan como antiinflamatorios naturales, por lo que resulta útil en enfermedades como la artritis o dermatitis. Es importante saber que las semillas de cáñamo apenas contienen cannabinoides ni THC, por lo que no tienen los efectos hipnóticos de la marihuana”, comenta Escalada. En este caso, Castro destaca que su valor nutricional es escaso por lo que no hay evidencia de sí existen contraindicaciones.

Ambas expertas coinciden en que existen etapas de la vida como la infancia en que las no se debe prescindir de la leche de vaca ya que es esencial para el desarrollo cognitivo y el fortalecimiento de la estructura ósea y muscular.

Fuente: CuidatePlus

Llega a España la batalla para reducir las porciones de comida y combatir las calorías

septiembre 6, 2017

El objetivo es reducir la ingesta y mitigar los índices de obesidad

ABC, por Isabel Miranda

A todos nos han enseñado desde pequeños a no dejar nada en el plato, pero es una costumbre que puede volverse en nuestra contra. Al menos, si la porción es demasiado grande. En Estados Unidos llevan tiempo tratando de reducir el tamaño de las bebidas, mientras que en Reino Unido, aunque los productos en los supermercados han experimentado cierta reducción, las recomendaciones no han surtido aún efecto en los restaurantes de comida para llevar. Ya hay estudios que apuntan a que, de extenderse esta estrategia, la ingesta calórica diaria podría reducirse en un 12-16% entre los adultos de Reino Unido y en un 22-29% entre los de EE. UU.

En España, la disminución de las cantidades de alimentos es otra de las cuestiones que está abordando la industria y la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aecosan) de cara a la elaboración de un marco general en la lucha contra el sobrepeso.

«Puedes dejar a medias un plato, pero cuando uno paga por algo es casi instintivo querer acabarlo. Hacer porciones grandes alienta al consumo», explica el catedrático Miguel Ángel Martínez González. El experto, que asegura que hoy lo excepcional es tener un Índice de Masa Corporal normal, advierte de que la combinación de la ingesta de bebidas y porciones inmensas «es mortal». «Es una pandemia mundial y lo vamos a pagar muy caro en términos de salud».

 Un estudio publicado en 2015 concluyó que desde 1950, los tamaños de porciones, envases y hasta vajillas habían incrementado hasta en un 50%, provocando el aumento del consumo de calorías. Ahora, muchas compañías incluyen la disminución del tamaño como parte de su estrategia: ocurre con Nestlé, que lo ha introducido en sus 10 objetivos nutricionales, así como proyectos de educación, mientras en Mondelez apuestan por mejorar la información nutricional sobre las porciones recomendadas por consumidor.

Sandía, reina del verano

agosto 7, 2017

¿Por qué comer sandía sólo en el postre? Introducir esta fruta en cualquier comida del día permite disfrutar de sus muchos beneficios en salud y belleza

Si hay que elegir una fruta para ser la reina del verano sin duda esa sería la sandía. La cantidad de propiedades que contiene y su efecto refrescante hace que esta fruta sea una gran aliada en salud y belleza, por ello te mostramos cinco recetas divertidas para introducirla en la dieta.

A parte de ser la fruta que más hidrata, con un 95% de agua en su composición, la sandía es también una de las frutas con menos aporte calórico, “está libre de alérgenos, es una fuente de fibra y, gracias a sus antioxidantes naturales, es el mejor “detox” natural para cuidar la línea y purificar la piel”, explica a EFE Leticia Carrera, responsable del departamento de Nutrición,  del centro de estética Felicidad Carrera.

Todo esto es casi desconocido para la gran mayoría, ya que la sandía es principalmente famosa por ser el postre más fresquito del verano, pero, con la cantidad de propiedades que contiene, ¿por qué comerla sólo en el postre?.

Estas cinco recetas frescas, ligeras y deliciosas harán de la sandía la fruta ideal para comerla a cualquier hora del día, según detalla Leticia Carrera.

1. Ensalada

Como entrante para compartir o como primer plato individual, da igual como se coma y con quien, esta ensalada fría y baja en grasas se convertirá en la favorita del verano.

Recomendamos prepararla como cualquier otra ensalada, pero está vez poner la sandía cortada en cubitos como base y acompañarla con queso de Burgos, cebolla chalota picada, espinacas frescas y un poquito de pimienta.

2. Gazpacho

Tomates, pimientos, cebollas y sandía, la mezcla que hace de este gazpacho un sinónimo de verano.

Su elaboración es muy sencilla, se prepara como cualquier gazpacho, siempre al gusto de cada uno, pero incorporando a la receta un ingrediente más, la sandía.

3. Zumo

Un zumo “detox” y bajo en calorías es lo ideal para romper con el ayuno a media mañana o media tarde a la vez que se cuida la línea y se regenera la piel.

Se corta en cuadrados pequeños la sandía, se tritura y se mezcla bien con dos cucharadas de jengibre fresco y rallado. Para terminar, a la mezcla se le añade hielo picado y ya se tendría un refresco “light” y delicioso.

4. Polos

Un polo es la mejor merienda para un niño en verano, y si encima le alimenta, mejor.

En cuanto a la elaboración, se tritura durante uno o dos minutos 250 gramos de sandía junto con unas hojas de menta y zumo natural hecho con una lima. A continuación, se vierte la mezcla sobre moldes especiales para polos y se deja enfriar en el congelador durante tres horas, así de fácil.

5. Agua infusionada

Esta bebida se ha convertido en el “must” de las celebridades para este verano. Una bebida sencilla, “detox” y cero por ciento para acompañar todas las comidas del día.

Se llena una jarra con agua mineral, hielo picado y 200 gramos de sandía cortada y ya estaría listo para servir.

Incluye estas recetas a tu dieta del verano y disfruta de la sandía como nunca lo habías hecho antes. EFE

En las redes de la obesidad infantil

agosto 2, 2017

El Consejo de la UE pide a los Estados medidas contra una epidemia silenciosa que afecta a uno de cada tres niños valencianos – Alertan de la agresiva promoción comercial y la publicidad directa a través de internet dirigidas a menores

Levante-EMV, por Paco Cerdà
Hasta el 60 % de niños con sobrepeso pueden convertirse en adultos obesos. La obesidad en la infancia está asociada a una mayor probabilidad de sufrir diabetes de tipo 2, asma, hipertensión y enfermedades cardiovasculares. El aumento de peso tiene relación con la lactancia, la publicidad que reciben los adolescentes o el estatus socioeconómico del hogar: a más pobreza, peores hábitos alimenticios.

Una cruzada contra el sobrepeso y la obesidad infantiles. A ello se ha lanzado el Consejo de la Unión Europea en un documento de recomendaciones a los Estados que pone de relieve un problema de salud poco visible pero que determina el futuro de quienes lo padecen. El estudio avisa de que es probable que más del 60 % de los niños con sobrepeso se conviertan en adultos obesos. Y apunta a que la obesidad en la infancia está asociada a graves consecuencias para la salud, como una mayor probabilidad de sufrir diabetes de tipo 2, asma, hipertensión y enfermedades cardiovasculares. Además, acarrea un intangible, a veces incluso más peligroso: la obesidad infantil «está asociada con una baja autoestima», detalla el Consejo de la UE. En edades en las que es una lacra el acoso escolar (amplificado por el ciberacoso), la obesidad infantil puede tener aristas que solo conoce y sufre el niño y su entorno.

El documento radiografía la situación: señala que la obesidad infantil en Europa está relacionada con el estatus socioeconómico de los padres: cuanto más pobre es la familia, más opciones tienen los niños de adquirir malos hábitos alimenticios y padecer sobrepeso. Pero incluso antes del nacimiento hay factores de riesgo: según algunos estudios, favorecería la obesidad infantil factores como un elevado índice de masa corporal materno antes del embarazo, una exposición prenatal al tabaco, un aumento excesivo de peso de la madre durante la gestación y un aumento de peso acelerado del bebé durante sus primeros mil días.

Más ejercicio, menos pantallas

La lactancia es otro rasgo al que alude el documento del Consejo de la Unión Europea. «La lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida contribuye a lograr un crecimiento, un desarrollo y una salud óptimos. Posteriormente, para satisfacer sus crecientes necesidades nutricionales, los niños deben recibir una alimentación complementaria adecuada y segura, pero manteniendo la lactancia materna hasta los dos años o más», añade.

En todo caso, las conclusiones aprobadas por el Consejo se centran más en recomendaciones y peticiones a los Estados miembro para que aborden este problema. Están los consejos previsibles: que lo menores de 5 a 17 años hagan «como mínimo 60 minutos diarios de actividades físicas» y que al menos tres veces por semana ese ejercicio sea de intensidad vigorosa para reforzar músculos y huesos.

Se propone igualmente promover dietas sanas con alimentos nutritivos en el entorno educativo, desarrollar directrices con información sobre las porciones adecuadas según alimentos, y fomentar el etiquetado voluntario con las opciones saludables de alimentación.

Esas son las medidas esperadas. Pero hay una recomendación en la que la institución comunitaria pone un especial énfasis: controlar las pantallas, porque son el cordón umbilical por el que llega la obesidad infantil a muchos menores. Por este motivo reclama «aumentar los esfuerzos concertados por reducir la cantidad total y el poder de persuasión de la promoción de productos alimenticios destinada a niños y adolescentes que sea contraria al fomento de estilos de vida saludables».

En este sentido, exige a los Estados que «tomen nota, en particular, de la urgente necesidad de responder a los nuevos desafíos de la promoción comercial y la publicidad a través de las plataformas en línea y de las redes sociales donde los mensajes de comunicación, a menudo, van dirigidos a cada niño en concreto y son más difíciles de controlar».
Por ahí llega no solo el estilo de vida sedentario, sino una intensa y directa promoción de alimentos con alto contenido de energía, sal, azúcares o grasas saturadas y ácidos grasos trans o que no cumplan de otro modo las orientaciones nutricionales establecidas.

Ocho años: la edad crítica

El 30,4 % de niños de 0 a 16 años presenta exceso de peso en la Comunitat Valenciana, según los datos obtenidos del Informe de Salud del Escolar del año 2014. Es la última gran radiografía sobre la cuestión. En ella aparece que el exceso de peso infantil es más frecuente en niños (32,4 % niños y 28,3 % niñas). De ellos, el 18,6 % tiene sobrepeso (18,7 % niños y 18,5% niñas) y el 11,8 % obesidad (13,6 % niños y 9,8 % niñas).

La prevalencia de exceso de peso va aumentando progresivamente con la edad hasta los 11 años y desciende en edades posteriores. Pero los datos señalan un momento crucial: entre los 7 y los 8 años se pasa de un 34 a un 40 % de menores aquejados de exceso de peso.

En el sobrepeso, se constata un aumento de la prevalencia entre los 6 y los 11 años, alcanzando su cénit a esta edad. Sin embargo, en la obesidad se observa un incremento progresivo y marcado de las cifras hasta los diez años.
Los programas de atención integral a la obesidad infantil no solo modifican las dietas e incentivan la actividad física. También limitan el uso de las pantallas, un foco de origen del exceso de peso. En caso de obesidad secundaria o de presencia de síndrome metabólico, las autoridades sanitarias valoran la derivación del menor a la endocrinología pediátrica.

Tapas light de carne de conejo para este verano

julio 14, 2017

La Rioja, por Pilar Manzanares

Como uno de los mayores productores de carne de conejo que es España, y en un momento en que los consumidores cada vez nos preocupamos más por nuestra salud, es interesante recordar no solo los beneficios que nos aporta esta carne sabrosa a nuestro organismo, también la facilidad de su preparación de diversos y exquisitos modos.

La carne de conejo es una carne blanca de buen sabor, de fácil digestión, con niveles elevados en proteínas y bajos en colesterol, sodio y lípidos saturados, con mayor proporción de insaturados y un valor energético similar al de otras carnes consumidas actualmente. «Reemplazar carnes rojas o carnes procesadas por otro tipo de carnes como la de conejo reducen el riesgo de desarrollar síndrome metabólico; un conjunto de condiciones que predisponen a una persona a padecer de enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2. Estas son: hipertensión arterial, niveles elevados de glucosa en sangre, niveles elevados en plasma de triglicéridos, bajos niveles de colesterol bueno (HDL) exceso de grasa acumulada en la cintura», afirma Rubén Bravo, experto en Nutrición y Gastronomía del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

«Las propiedades nutricionales de la carne de conejo son excelentes, y aún pueden verse mejoradas con una adecuada crianza de los conejos, incrementando así los niveles de ácidos grasos, eicosapentaenoico, docosahexaenoico, ácido linoleico conjugado, ácidos grasos de cadena ramificada, vitamina E y selenio. Aún hay margen de mejora, pues se estudian la complementación de su dieta con aceite de semillas de chía, aceites ese niales de orégno y la microalga espirulina, que podrían incrementar la estabilidad a la oxidación. Su carne contiene numerosos compuestos considerados actualmente como funcionales», añade Germán Losada, dietista y nutricionista de IMEO.

El conejo aún se comercializa en la forma tradicional de carcasas medias o enteras, pero en los últimos años la necesidad de responder a nuevas demandas de alimentos de preparación rápida y fácil está estimulando la producción de desarrollo de carnes prodesadas (carne picada, albóndigas…) o lomo.

—¿Qué beneficios aporta para la salud la carne de conejo?

Las propiedades nutricionales de la carne de conejo son excelentes y muy apreciadas por aquellos que le han hecho un hueco en su alimentación habitual. Al menos un 80% de su valor energético corresponde a proteína, presentando cierta variabilidad según el corte. En piezas magras, como el lomo, el contenido proteico se sitúa sobre los 22,4g proteína/100g de alimento. También tiene una elevada concentración de aminoácidos esenciales, aquellos que el cuerpo es incapaz de sintetizar por sí mismo en condiciones normales. En comparación con otras carnes, la de conejo es más rica en aminoácidos como lisina, isoleucina, leucina o valina, entre otros. Esta proteína es, por supuesto, de alto valor biológico y de una gran digestibilidad. Además, la carne de éste animal se encuentra libre de purinas y ácido úrico. Su contenido en sodio es también muy reducido.

—¿Y si hablamos de vitaminas y minerales?

En ese caso, cabe destacar su concentración de vitamina E, un potente antioxidante que contribuye a que la carne mantenga su color y textura característicos al prevenir la oxidación de ácidos grasos. Con todo, el contenido en vitaminas es realmente variable, pues depende de la alimentación del animal durante su crianza. Las vitaminas hidrosolubles, por otra parte, son susceptibles de verse reducidas durante la cocción del alimento. Como la carne de todo rumiante, la de conejo es fuente excelente de vitamina B12; la toma de 100g de conejo proporciona tres veces la ingesta diaria recomendada de esta vitamina. En cuanto al hierro, su contenido es similar al de otras carnes blancas, y es de sobra conocido que son las carnes rojas las que presentan mayor concentración. Sin embargo, la mayor parte del hierro presente en la carne de conejo es hierro hemo, el más biodisponible y de más fácil absorción.

—¿Por qué su grasa es más saludable que la de otras carnes?

La carne de conejo presenta una concentración de ácidos grasos poliinsaturados más elevada de la que ofrecen otras carnes blancas como el pollo. La alimentación de los animales durante su crianza juega un papel fundamental en la determinación del perfil lipídico final de la carne; el ácido linoleico es el ácido graso principal en los piensos. Del mismo modo, en comparación con carnes de cerdo, cordero o vaca, el conejo es también más rico en ácido alfa-linolénico. Los dos compuestos mencionados se creen importantes para controlar el riesgo de enfermedades del sistema circulatorio. Por último, cabe mencionar que la carne de conejo tiene unos niveles de colesterol más bajos que otras carnes, hablando siempre de piezas magras como el lomo.

—¿Es también más saludable que las carnes de pavo o pollo? ¿Y más interesante nutricionalmente?

La carne de conejo, al igual que la de pollo o pavo, forma parte del grupo de las carnes blancas y, como tal, es de propiedades similares. Sí que se ha hallado, sin embargo, que las piezas de conejo tienen un tiempo de digestión gástrica de menos de dos horas, mientras que la del pollo está entre dos horas y media a tres. Una mayor concentración de proteínas por gramo de alimento sirve para redondear los no pocos beneficios de la carne de conejo. Si bien hay quien puede esgrimir que la carne de conejo es más seca que las dos opciones anteriores, algo que se debe a un menor contenido en grasa, un adecuado método de cocción puede perfectamente solucionar el problema.

—¿Y cómo deberíamos cocinarla para que su consumo sea lo más saludable posible?

Las opciones más saludables son siempre la cocción al vapor, a la plancha, al horno, en papillote… Siempre evitando ‘quemar la superficie’ o hacer un uso demasiado elevado de temperatura.

2 tapas originales

Dos sugerencias de tapas de conejo fáciles de preparar en casa con un diseño nutricional a cargo de Rubén Bravo y elaboradas por el chef Peña, creador de la ‘cocina canalla’ con un toque sibarita.

CARDIO TAPA

Jamoncito de carne de conejo al horno, macerado en vino, con frutos rojos y polvo de nueces

Una tapa cargada de grasas saludables aportadas por las nueces y dos potentes antioxidantes representados en el vino tinto y los frutos rojos: tres cualidades que favorecerán la salud de nuestro sistema cardiovascular.

Ingredientes para 4: 4 jamoncitos de carne de conejo, 2 cucharadas de aceite de uva, 1 zanahoria, 1 cebolla, 100g de frutos rojos: grosellas, frambuesas y moras, 4 nueces, 1 ramita de tomillo, limón y sal

Elaboración:

Dorar los jamoncitos en una sartén con el aceite de uva.

En la misma sartén, saltear la cebolla con la zanahoria.

Añadir el vino, reducir hasta que pierda el alcohol y poner los frutos rojos.

Dejar enfriar y macerar los jamoncitos en el vino y la verdura al menos una noche. Sacar los jamoncitos de la mezcla, colar y reducir hasta la mitad.

Pintar los jamoncitos y hacerlos al horno 10m.

Acompañar con unos frutos rojos en crudo y espolvorear con nueces ralladas por encima.

TAPA RELAX

Tataki de lomo de carne de conejo, sobre humus, dátiles y pipas de girasol

Una tapa con elevados niveles de magnesio aportados por los garbanzos del humus, los dátiles y las pipas de girasol. El magnesio es un mineral cuya función principal es reducir los niveles de tensión en el sistema nervioso y muscular.

Ingredientes para 4: 4 lomos de carne de conejo, salsa de soja, jengibre, aceite de sésamo, 100g de garbanzos cocidos, 10g de pasta tahini (de sésamo), 2 cucharadas de AOVE, zumo de 1 lima, hojas de cilantro, dátiles, pipas de girasol, sal.

Elaboración:

Realizar un humus con los garbanzos, la pasta tahini, el AOVE, el zumo de lima y las hojas de cilantro.

Marcar los lomos de carne de conejo con el aceite de sésamo, dejándolos rojos por el centro y macerar en la salsa de soja y el jengibre, al menos dos horas.

Poner una buena cucharada de humus, encima los dátiles cortados en dados pequeños, las pipas de girasol y el conejo cortado en medallones.

La versión completa de las recetas y más recetas de forma gratuita desde el enlace: http://www.hermirecetas.com/tustapasaludablesdeverano.pdf

Tapa relax.

—Si eres deportista, ¿cómo se beneficia tu organismo de la inclusión de esta carne en la dieta?

La ciencia ha proporcionado suficiente evidencia como para asegurar sin miedo que aquellos individuos que practican deporte con regularidad tienen unas necesidades de proteína superiores a las de la población sedentaria. Alimentos con un elevado contenido en proteínas de alto valor biológico, como es la carne de conejo, son una importante fuente de este nutriente en la dieta de cualquier deportista. Asimismo, su fácil digestibilidad hace las delicias de aquellos que disponen de poco tiempo entre ingestas y entrenamientos. No cabe olvidarse de mencionar que su elevado contenido en ácidos grasos insaturados, superior al de otras carnes, podría favorecer la función inmune, algo vital para que una persona pueda desarrollar su actividad deportiva con todo su potencial.

—¿Por qué es de fácil digestión? ¿A qué se debe?

La carne de conejo presenta una digestibilidad excepcional porque la tierna musculatura del animal tiene un bajo contenido en fibras de tejido conjuntivo, responsables principales de la dureza de las carnes. Por ello, durante el proceso digestivo, los jugos gástricos tienen gran facilidad para atacar las piezas ingeridas.

—Y por su bajo contenido en sodio, ¿la recomiendan en personas con hipertensión?

Así es, ese bajo contenido las hace aptas para su inclusión en la dieta de aquellos individuos que padecen de hipertensión.

—¿En algún caso está contraindicada?

Varios estudios han hallado evidencias de la presencia de bacterias, como Listeria monocytogenes en canales de animales y productos derivados. En estos últimos se ha observado una mayor prevalencia. Es importante por ello que el proveedor sea de confianza para evitar así el riesgo de contraer enfermedades del tracto digestivo. Las numerosas propiedades beneficiosas de la carne de conejo hacen que no sea susceptible de contraindicación alguna, salvo para aquellas personas que pudieran tener dificultades para ingerirla por padecer trastornos físicos como disfagia, o que estuviesen sometidos a nutrición enteral o parenteral.

—Ya en nuestro menú, ¿qué guarnición deberíamos ponerle para tener en un solo plato una comida completa?

Dado que este alimento proporciona un elevado contenido en proteína y uno moderado de grasas, lo ideal sería acompañarlo en las comidas con opciones ricas en hidratos de carbono. Una guarnición excelente siempre será la verdura, cruda o cocida, que nos aportará las vitaminas hidrosolubles que podrían perderse durante el proceso de cocción del alimento, cuando éste sea un guiso. Por otro lado, alimentos ricos en almidón como arroces o patata pueden garantizar un aporte de hidratos de carbono ideal para la posterior realización de ejercicio físico.

—Para acabar, ¿cuántos días a la semana podemos comer esta carne?

La carne de conejo puede ser consumida todos los días de la semana, teniendo siempre en cuenta que debe formar parte de una alimentación variada y equilibrada rica en alimentos que proporcionen no solo energía suficiente para desarrollar la actividad diaria, sino también cantidades adecuadas de macro y micronutrientes.

Suplementos en la dieta, ¿sí o no?

junio 15, 2017

Pueden ayudarnos a mejorar el rendimiento, proteger nuestros huesos o controlar el peso, pero, ¡ojo! siempre hay que consultar a un médico especialista

En forma HOLA, por Julia Girón

¿Debería tomar suplementos deportivos si hago deporte? Seguro que tú también te has planteado esta pregunta en algún momento; sobre todo si vas al gimnasio cada día, practicas running o deportes como el crossfit, donde el consumo de suplementos nutricionales está más extendido -según la última Encuesta sobre los Hábitos Deportivos en España, se estima que unos 360.000 deportistas toman algún tipo de suplemento deportivo-. Pero, ¿realmente son necesarios o una dieta equilibrada es suficiente para conseguir aumentar nuestra masa muscular, mejorar el rendimiento o recuperarnos tras el ejercicio? Una experta resuelve nuestras dudas.

La dieta no siempre es suficiente

Todo va a depender de nuestras necesidades, del deporte que practiquemos, del estilo de vida que llevemos… Por eso, aunque la mayoría de veces, una alimentación equilibrada es suficente para aportar todos los nutrientes que nuestro cuerpo necesita; puede ser que ese aporte suplementario se requiera en algún momento puntual, como puede ser una competición o, fuera del ámbito deportivo, para mejorar algún aspecto de nuestra salud.

La doctora María Amaro, de la Clínica Feel Good, nos explica: “Existen pruebas científicas y médicas que demuestran que algunos suplementos dietéticos benefician la salud en general y ayudan a controlar algunos trastornos. Algunos ejemplos son el calcio y la vitamina D, muy importantes para mantener los huesos fuertes y reducir la pérdida osea; algo que no sólo es vital en el deporte, sino en la vida. Otros, como el ácido fólico, disminuye el riesgo de ciertos defectos congénitos tomándolos antes y durante el embarazo; y los ácidos grasos omega 3 de los aceites de pescado podrían ayudar a algunas personas con enfermedad cardíaca”. Eso sí, puntualiza la experta, ya sea para resolver un problema de salud, para controlar el peso o para realizar deporte, los suplementos nunca deben autosuministrarse y es preciso consultar a un médico especialista.

Los mejores suplementos para deportistas

A veces se asocia el consumo de suplementos en el deporte con el consumo de proteínas para aumentar la masa muscular; pero, en función de la disciplina deportiva, se pueden necesitar suplementos diferentes. Por ejemplo, explica la Dra. Amaro, “alguien que se dedique a practicar culturismo o deportes de lucha querrá aumentar su masa muscular y mejorar la fuerza; por lo que la creatina será la más indicada. Por otra parte, una persona que practique running o deportes con gran consumo cardiovascular (un jugador de fútbol o uno de baloncesto) necesita aumentar su resistencia y cuidar de sus articulaciones; por lo que la cafeína y la glucosamina puede ayudar en ese sentido. En cualquier caso, al igual que ocurre con la dieta, la ingesta de suplementos debe ser un traje a medida y habría que diferenciar qué necesidades se tienen, el rango de edad… Los aportes suplementarios son diferentes”.

Según la experta, estos son los suplementos más indicados para deportistas y sus beneficios:

– La creatina. Mejora la fuerza, la masa muscular y está indicada para mejorar también el rendimiento de ejercicios de muy alta intensidad, como el crossfit. La creatina la podemos encontrar en carnes y pescados. En caso de tomar suplemento en batidos, pastillas o barras energéticas no debe sobrepasarse los 5 gramos al día y por ciclos. después de hacer ejercicio, si se toma acompañado de pasta mucho mejor.

– La cafeína. Para aumentar el rendimiento en un ejercicio de resistencia, la cafeína es un buen aliado. Tanto el café como el té verde contienen una alta cantidad. En cápsulas, lo normal sería tomar de 3 a 6 mg por kilos. El café, con 3 tazas diarias sería suficiente y se recomienda tomarlo antes de la competición.

– Los aminoácidos. Recuperan el músculo, potencian la formación de proteínas y dan un equilibro a la glucosa. Normalmente los encontramos en las proteínas del suero de la leche, huevos, carne y pescados. Los suplementos de aminoácidos pueden presentarse líquidos, en geles o cápsulas; cuyo consumo puede realizarse antes, durante o después de la actividad física. También en dosis diarias, pero no más de 20 gramos al día.

– La glucosamina. Sirve para el mantenimiento y fortalecimiento de las articulaciones. Sirve para minimizar el desgaste producido por la actividad y el riesgo de lesiones. Tiene cierta acción antiinflamatoria. Lo podemos encontrar en los crustáceos, hongos y en las menudencias cartilaginosas como los callos, orejas o el morro. En suplementos se encuentra en cápsulas y en polvos y la dosis recomendada diaria no debesuperar los 1500 miligramos.

– La glutamina. Es una ayuda para recuperar después del ejercicio. Sobre todo es indicado en atletas de maratón y largo recorrido. Su consumo en cantidades elevadas evita que las proteínas se degraden, mejorando el sistema inmunitario. La encontramos en las carnes, productos lácteos, verdura de hoja verde (no cocer) y los frutos secos. Una dosis de recuperación de cápsulas, batidos o barras energéticas sería de 8 gramos inmediatamente después de terminar el ejercicio. Si lo que pretendemos es evitar la degradación de las proteínas y mejorar nuestro sistema inmunitario, 20 gramos es una buena dosis.

– El ácido Omega 3. Para el ejercicio físico es esencial para aumentar la fuerza y el rendimiento aeróbico, además de poseer un efecto antiinflamatorio previniendo problemas de articulaciones y ligamentos. Su ayuda al sistema inmune contribuye a mejorar el rendimiento y reducir la fatiga. Colabora en una mejora del aporte de oxígeno a los músculos por su efecto reductor de la viscosidad sanguínea. Lo podemos encontrar en el salmón, atún, aceite o frutos secos entre otros. Como suplemento, en forma de cápsulas para tomar entre una y tres diarias el equivalente a 3.000 mg de aceite de pescado.

– Hierro. En el caso de la mujer deportista, existen algunos complementos que son más necesarios, como son los multivitamínicos para obtener un plus en el aporte de vitaminas cuando se siguen programas intensivos de ejercicio y, especialmente, el hierro. Un entrenamiento continuado y extenso puede reducir el suministro del ciclo menstrual y debilitar el sistema inmunológico; incluso causar anemias.

Las bebidas energéticas, en el punto de mira

¿Y qué hay de las bebidas energéticas? La experta alerta de los efectos negativos en la salud que tienen algunas de estas bebidas, a las que califica como un ‘cóctel explosivo nada recomendable’. “Muchas de ellas combinan la cafeína con la taurina. La cafeína es un estimulante del sistema nervioso central y cardíaco, y la taurina facilita la liberación de catecolaminas como la adrenalina o la dopamina y estimula la vasodilatación. Se ha demostrado que con una ingesta normal o moderada las consecuencia pueden ser contraproducentes al colocar el ritmo cardíaco a más de 200 pulsaciones. No existen dosis a partir de las cuales pueda afirmarse que son perjudiciales; ya que los efectos son casi inmediatos desde la primera lata que se consume.

¿Cuánto azúcar añadido consumimos en los alimentos?

junio 13, 2017

CuidatePlus, por Eva Martínez Arredondo

La cantidad diaria de azúcar recomendada según el último informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es por debajo del 10 por ciento del total de la energía (gasto calórico) de nuestra dieta, aunque lo ideal es no superar el 5 por ciento. “Para tener una referencia más clara, lo aconsejado sería no tomar más de 50 gramos de azúcares sencillos al día, es decir, unas 12 cucharadas de café”, explica Carmen Escalada, nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

En el caso de los niños propone “una ingesta de 37 gramos al día para una dieta de 1.700 calorías” aunque lo más importante es “adaptar el porcentaje al gasto energético de cada persona”. En este punto, Modesta Cassinello, farmacéutica y diplomada en Nutrición por la Universidad de Granada, considera esencial no acostumbrar a los más pequeños a sabores muy dulces y apostar por alimentos con alto valor nutricional. Por ejemplo, “un caramelo sólo contiene azúcar y colorantes mientras que una pieza de fruta tiene azúcar pero también vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes”, señala. “Debemos adaptarnos al sabor real de los alimentos porque la industria nos ha acostumbrado a aromas muy marcados y artificiales que, al final, se vuelven adictivos y, cuando tomamos fruta que contiene azúcar, no la percibimos como dulce”, añade Escalada.

Consejos para identificar los alimentos con más azúcar añadido

  • Leer bien las etiquetas. “El azúcar está presente de muchas maneras: glucosa, fructosa, jarabe, sirope, caramelo, dextrosa, melaza, almíbar, miel o jugos de caña y, todas ellas, sumarían en ese porcentaje que no podemos superar”, detalla la especialista de IMEO. Por ello, se deben reconocer las diferentes formas en las que aparece el azúcar añadido en los alimentos para así poder identificarlo. A veces, aparecen dentro de enunciados como “hidratos de carbono de los cuales azúcares son…x gramos”, recuerda Cassinello.
  • El orden de los ingredientes. “También es importante ver la lista de ingredientes porque la industria está obligada a que en sus etiquetados éstos aparezcan por orden decreciente, por tanto, si el azúcar (en cualquiera de sus formas) está en los primeros puestos, significa que dicho producto tiene una alta concentración”, detalla Escalada.
  • Los alimentos con más azúcar. Ambas expertas coinciden en que los productos procesados como las barras de cereales, las salsas, los gazpachos artificiales, los postres lácteos y los aperitivos salados y dulces son los que más azúcares añadidos contienen. A esta lista Escalada añade “los alimentos infantiles como mi primer yogurt o cacao para niños que contienen en el 99 por ciento de los casos muchos aditivos para que sean más adictivos”.
  • Cuidado con las bebidas. Los zumos preparados, los batidos y los refrescos energéticos para deportistas incluyen muchos azúcares según Cassinello. “Ojo con estas últimas, porque muchas veces los más pequeños las ingieren sin practicar actividad física”, comenta.
  • Los alimentos con menos azúcar. En general los productos frescos son los que menos azúcar añadido tienen. En este grupo, Escalada hace una distinción: “La carne, el pescado y los huevos no contienen ningún tipo de azúcar simple en su composición mientras que otros como la fruta, las verduras y los lácteos sí que tienen pero de forma natural”.
  • Y la fruta, ¿tiene demasiada azúcar? En ocasiones la fructosa se tiene como un enemigo en las dietas de adelgazamiento y, aunque se trata de un azúcar que “cuenta en el porcentaje total que debemos ingerir al día, aporta otros nutrientes imprescindibles”, matiza Escalada.

¿Qué pasa con el azúcar blanco y los edulcorantes?

A parte del azúcar añadido en sus diferentes formas, la sacarosa y otros edulcorantes también tienen un riesgo para la salud: “El hecho de que no tenga calorías no significa que sea beneficioso”, aclara Escalada. Esta experta aconseja evitar o prescindir totalmente de este tipo de productos pero mantener los alimentos como la fruta, la verdura y los lácteos que contienen azúcar de forma natural.

Por último, Cassinello apuesta por reducir al máximo tanto los edulcorantes como los productos procesados para que no se conviertan en un hábito diario. Además, propone alternativas saludables como “sustituir los cereales del desayuno por la tostada de pan”.

En qué consiste la dieta paleo: pros y contras

junio 12, 2017

As, por Javier Robledo Vico

Hay tantas dietas disponibles en internet que es complicado no perderse. Pese a que en Deporte y Vida no somos demasiado fanáticos de seguir dietas de moda ya que la mayoría pueden conllevar problemas para la salud, hemos estado investigando acerca de la dieta paleo, si es tan buena como dicen y qué supuestos beneficios puede tener para el organismo.

¿Qué es la dieta paleo?

Efectivamente, la dieta paleo hace referencia al paleolítico, buscando en ésta época cómo se alimentaban los hombres y las mujeres: más o menos, hace referencia a una “dieta de las cavernas”, en las que nuestros antepasados salían a cazar y se alimentaban buenamente de lo que podían, sobre todo carnes, pescado y vegetales.

El responsable de su popularidad fue el gastroenterólogo Walter L. Voegtlin, que pregonaba que la alimentación adecuada era aquella de hace más de 10.000 años, antes de que apareciese la agricultura. De hecho, fue en este punto donde sus defensores más defienden la dieta paleo, ya que consideran que enfermedades cardiovasculares o diabetes no existían en la época del paleolítico.

Para seguir este tipo de dieta, únicamente tendríamos que alimentarnos de frutas, vegetales, carnes magras, pescados, nueces y semillas, y destierra de la alimentación todo lo que tenga que ver con lácteos, legumbres, almidones, azúcares, granos o alimentos procesados. Casi nada. Seguramente, el que nos esté leyendo debería tirar a la basura prácticamente toda su nevera. Sólo podríamos alimentarnos de aquello que nos da la naturaleza.

Por qué se defiende la dieta paleo

Los defensores de la dieta paleo mencionan que las dietas modernas, basadas en productos refinados y azúcares, son las responsables de una ingente cantidad de problemas de salud: a saber, el Alzheimer, la obesidad, el Párkinson, la diabetes o la infertilidad. Además, creen que las carnes que se consumían antiguamente provenían de animales salvajes alimentados de pasto u de otros animales salvajes, y por ende eran magras y contenían significantes cantidades de ácidos grasos esenciales.

¿Qué supuestos beneficios tiene?

Por una parte, la dieta paleo tiene beneficios perfectamente lógicos, asociados a un menor consumo de azúcares y alimentos procesados, y un mayor consumo de verduras y frutas, frutos secos o carnes de calidad. Esto, lógicamente, ayudaría enormemente a combatir problemas como la obesidad.

Sus defensores argumentan que es muy positiva para la función digestiva, y que la lucha contra las enfermedades crónicas comienza precisamente en el intestino. Profesan que al consumir constantemente alimentos que el cuerpo no tolera, se crea una irritación en el sistema digestivo, lo que provoca una cadena de problemas inflamatorios y auto-inmunes.

Asimismo, los defensores de este tipo de dieta creen que regula el azúcar en sangre, fundamental para prevenir enfermedades como la diabetes. En definitiva, la dieta paleo busca evitar alimentos que pueden producir inflamación en el cuerpo, como el gluten, los lácteos pasteurizados o los granos, aunque son temas que producen una gran controversia. También rechazan los alimentos altamente procesados, como puedan ser los edulcorantes artificiales, los aceites industriales, las grasas trans o los alimentos provenientes de animales que han ingerido hormonas o antibióticos.

Además, la dieta paleo cuenta con el respaldo del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, que la calificó en 2015 como una de las dietas más efectivas para lograr la pérdida de peso.

El estudio que la desmonta

Según publicó El Confidencial basándose en un estudio publicado en The Quarterly Review of Biology, la dieta paleo no es tan efectiva ya que obvia el papel fundamental que han tenido el almidón y los carbohidratos en el desarrollo del cerebro humano.

“Hasta ahora ha habido una gran atención en el papel que la proteína animal y la cocina han tenido en el desarrollo del cerebro humano durante los últimos dos millones de años, y la importancia de los carbohidratos, especialmente en forma de comidas ricas en almidón, ha sido totalmente pasada por alto”, señaló la doctora Karen Hardy, responsable de la investigación.

Las dietas también se ponen de moda: las corrientes alimenticias que son tendencia

mayo 31, 2017

20 minutos, por María Teresa Sánchez
Seguir una dieta ya no significa, obligatoriamente, querer reducir peso; se puede optar por un determinado régimen alimentario con el fin, por ejemplo, de retrasar el envejecimiento, mejorar la calidad de vida o frenar el Alzhéimer.

La fugacidad de las modas ha llegado también a la alimentación, pero a diferencia de una prenda de vestir, que puede sentar mejor o peor, llevar a cabo una dieta desequilibrada sí que puede causar serios problemas de salud. Por ello, hoy más que nunca es primordial tener una excelente educación alimentaria para poder interpretar con criterio la información que nos llega.

Para la dietista Susana Martínez, “la alimentación puede prevenir y curar muchas enfermedades, pero no produce milagros. La clave está en la variedad, la moderación, comer mucha fruta y verdura y hacer ejercicio de manera regular”.

En este sentido, en nuestro país podemos presumir de contar con la mejor de las dietas, la mediterránea, tanto por la variedad de sus alimentos como por sus efectos beneficiosos para nuestro organismo.

Sin embargo, el aluvión informativo que hoy en día circula en blogs, páginas web y redes sociales sobre nutrición, superalimentos y alimentación saludable ha generado diferentes corrientes. Recopilamos a continuación algunas de ellas.

Paleolítica. Vuelta a los orígenes. La dieta contemporánea, basada en productos con un listado infinito de ingredientes, ininteligible en algunos casos, es para los defensores de esta corriente el origen principal de muchas de las enfermedades de la población –hecho no demostrado científicamente–. La propuesta se basa en una alimentación natural que incluye el consumo de frutas, vegetales, carnes magras, mariscos y semillas, y evita lácteos, alimentos procesados y refinados, alcohol, azúcares y almidones.

Días alternos. Días depurativos, de régimen y sociales. En estos tres bloques está dividida la dieta diseñada por Rubén Bravo con el objetivo principal de perder peso sin tener que renunciar a una comida de trabajo o celebración familiar. El plan semanal propone una dieta hipocalórica y detoxificante para los días depurativos, platos equilibrados y saludables para los días de régimen y elaboraciones consideradas ‘menos dietéticos’ para los días sociales.

Dash. Para la presión arterial. Aunque en un primer momento fue diseñada para tratar a los pacientes con problemas de hipertensión, esta dieta creada por el Instituto Nacional de Salud estadounidense, es una de las más efectivas y equilibradas alternativas en la pérdida de peso. Permite disfrutar de una alimentación variada en la que se incluyen, prácticamente, todos los grupos alimenticios. Eso sí, es imprescindible seguir a rajatabla el control de las porciones y algunos otros matices como la sustitución de los granos integrales por los refinados, lácteos bajos en grasa y la casi total prohibición de las grasas saturadas, la sal, el alcohol y los azúcares refinados.

Sin carne. Diferentes alternativas. Cada vez son más las personas que optan por una dieta que se apoya principalmente en los vegetales y frutas, reduciendo o eliminando los alimentos de procedencia animal.
Los flexitarianos, por ejemplo, están pisando fuerte: centran su alimentación en el consumo de frutas, vegetales, cereales integrales y proteínas vegetales, aunque de forma ocasional pueden tomar carne o pescado. Por otro lado, la dieta vegetariana en sí, excluye cualquier alimento de originen natural a excepción del ovolactovegetarianismo, que incluye huevos y lácteos en su alimentación.

Mind. Protege tus neuronas. Concebida para combatir y prevenir aquellas enfermedades neurológicas, como demencias y el alzhéimer. Promueve fomentar el consumo de verduras de hoja verde, nueces, bayas, arándanos, aceite de oliva, así como pescados una o dos veces a la semana; y restringir el consumo de alimentos como carnes rojas, mantequilla y margarina, quesos, dulces y pasteles, y productos fritos o procesados.

Dieta 2.0. Dietista en el ‘smartphone’. Páginas web que personalizan la dieta que necesitas o aplicaciones móviles que escanean la etiqueta de los alimentos, cuentan las calorías, proponen tablas de ejercicios o dan consejos de nutrición… La tecnología puede convertirse en el aliado perfecto para aquellas personas que tienen como objetivo rebajar su peso o simplemente mejorar su alimentación y que encuentran en su móvil un feedback que puede contribuir a mantener la constancia de la dieta.

“Solemos cocinar cremas, ensaladas y zumos de frutas”

Estudiante de 21 años, Paula Sánchez ha elegido ser flexitariana. Ha optado por una dieta basada, principalmente, en el consumo de hortalizas, legumbres, verduras, huevos y frutas. “En casa, al ser mi madre vegetariana, apenas comemos carne. Solemos cocinar cremas de verduras, ensaladas, salteados y zumos de fruta. Eso sí… si un día hay que comerse un buen entrecot o pescado, tampoco le hago ascos”. Aunque todavía no conoce el término -de hecho aún no está establecido- Paula forma parte del 6,3% de la población española que sigue una tendencia en alza: la dieta flexitariana.

Lo que comen las ‘celebrities’ para tener una piel más bonita

mayo 25, 2017

Avena, cerezas, chocolate negro… Los expertos nos dan la lista de qué alimentos incluir en nuestra dieta y cuáles no debemos tomar

Hola, por María Víllora

¿Qué hacen Chrissy Teigen o Gisele Bündchen para tener una piel tan envidiable? ¿Qué secretos guardan en su nevera? Sabemos que Teigen sigue las recetas saludables de Cravings, su propio libro, y que actrices como Elsa Pataky encuentran en el yoga y los batidos a base de espinacas, apio y pepino un buen punto de partida con el que mantenerse guapas y en forma. Pero además, la calidad del sueño es importante en la belleza de la piel.

Dormir bien y tener una piel bonita son dos aspectos que van de la mano y que, a su vez, dependen en gran medida de cómo nos alimentemos. “Si estamos estresados, dormimos menos horas de las necesarias o nos despertamos continuamente, va a quedar reflejado en nuestro aspecto físico y nuestra piel probablemente esté más apagada y cansada”, afirma Andrea Calderón, nutricionista de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA).

La cadena del orden: alimentación, sueño y piel

Todo está unido. Lo que comemos tiene consecuencias en la calidad de sueño y elegir bien los alimentos es imprescindible a la hora de ayudarnos a regularlo y sentir un mayor bienestar. Para conseguirlo, Calderón opina que “es importante haber realizado las 5 comidas al día y no llegar a la hora de la cena con el hambre acumulada. De esta manera, tomaremos una cena más ligera que nos ayudará a sentirnos menos pesados y concebir mejor el sueño. Además, si conseguimos regular unos horarios tempranos y cenar 2 horas antes de irnos a dormir, preferiblemente no después de las 9, haremos una mejor digestión antes de la hora de acostarnos”.

¿Qué alimentos hay que tomar por la noche?

Dentro de los alimentos recomendados para las cenas, estudios realizados sugieren que los aminoácidos (unidades básicas de las proteínas, nutrientes abundantes en carnes, pescados y huevos) se asimilan en mayor medida durante la noche. Tomar alimentos proteicos para la noche y prescindir (o no abusar) de los ricos en carbohidratos (que aumentan la glucemia) puede redundar en un beneficio fisiológico.

“Los alimentos proteicos, en su justa medida, favorecen la síntesis de melatonina, que nos beneficia por su inducción de un sueño más profundo y reparador. La melatonina se sintetiza a partir de la serotonina, y ésta a partir de triptófano, un aminoácido abundante de manera natural en alimentos proteicos como yogures, huevos, carne de pollo y los pescados. También está presente en la avena, dátiles, plátanos, cerezas, chocolate negro y en algunos frutos secos como almendras y nueces”, explican los expertos de KilosOut.

La yema de huevo, carnes magras, el chocolate negro, el yogur o la leche son algunos de los alimentos más ricos en triptófano, ideales para conciliar el sueño. Y también, a pesar de que hay dietas que no recomiendan la fruta por la noche, son buenas las fresas, cerezas, frutos del bosque, frutos secos.

Otros nutrientes recomendables para conciliar el sueño serían: el magnesio, la vitamina C y vitaminas del grupo B destacando la B6. Se encuentran sobre todo en: frutas (cítricos, kiwi), verduras y hortalizas como la zanahoria y las espinacas y las legumbres. Además, “Añadir una cucharada de levadura de cerveza a nuestros zumos naturales o el yogur, aportará una buena fuente de vitaminas del grupo B, también beneficiosa para el pelo y las uñas”, destaca Andrea Calderón.

Los mejores alimentos para la piel y el cabello

Dormir bien es solo el principio para conseguir una piel más saludable, pero si además añadimos una buena dosis de antioxidantes, el efecto se triplica. Para ello, la nutricionista de SEDCA recomienda “tomar diariamente 3 piezas de fruta y dos raciones de verdura, una en cada comida y en cada cena”. Tampoco debemos olvidar que el aceite de oliva virgen es fuente de antioxidantes al igual que los frutos secos, las legumbres y el pescado azul.

Incorporar semillas como las de chía, lino, girasol o sésamo o germen de trigo a nuestra dieta, será una forma fácil de añadir omega 3, fibra y antioxidantes a nuestras comidas. “Es tan sencillo como tomar una o dos cucharadas diarias de algunas de estas semillas adicionadas a un yogur, un vaso de leche o un zumo, ya sea molidas o en remojo”, añade Calderón.

Para mejorar el estado de nuestra piel y cabello es imprescindible tomar todas las vitaminas, minerales y antioxidantes que nuestro cuerpo necesita. Natàlia Calvet, coach y experta en hábitos saludables, afirma que, “para esto es vital que la base de nuestra alimentación sean las verduras, hortalizas y frutas (mínimo un 50% de todo lo que comes). Cuanta más variedad, mejor, cuántos más colores distintos mejor. Tomates, pimientos, brócoli, kiwis, granadas, espinacas, fresas, calabaza… son especialmente recomendables para mejorar la salud de la piel y el cabello”

También es esencial que en todas nuestras comidas haya grasas saludables. Estas son básicas para que la piel tenga una buena estructura y además contienen vitamina A, D y E y minerales necesarios para que la piel tenga buen aspecto. Por eso es tan importante incluir en tu alimentación frutos secos, semillas, pescado azul, aceite de oliva virgen, aceitunas, huevos, etc.

Por último, añade Calvet, “la hidratación es imprescindible para el buen aspecto de piel y cabello. Bebe un vaso de agua nada más despertarte y no olvides ir bebiendo durante el día. El té verde, contiene muchos antioxidantes y también es recomendable”.

El queso y los procesados, entre los alimentos prohibidos 

Se ha demostrado que una dieta alta en azúcares interfiere con un sueño reparador. Consumir habitualmente bebidas azucaradas y alimentos procesados altos en azúcar puede hacer que nos despertemos más durante el sueño. La nutricionista de SEDCA, señala que “es importante comprobar en el etiquetado de los alimentos, que no tengan más de 18 gramos de azúcar por cada 100 gramos de alimento”.

La cafeína, contenida en las bebidas refrescantes o en el café, puede impedir el sueño a algunas personas. Igualmente, alcohol es una sustancia perturbadora del sueño. Tom Brady y Gisele Bündchen en una entrevista para el New York Magazine reconocieron que nunca toman café. Ni si quiera para desayunar.

Los alimentos ultraprocesados (bollería, pizza….): son ricos en azúcares, grasas de mala calidad y harinas refinadas que interfieren en un buen descanso.

Evitar el queso y los embutidos, así como las comidas altas en grasas, tales como fritos o carnes grasas. “Los alimentos con alto contenido en tiramina (aminoácido) que pueden favorecer la producción de adrenalina, provocan mantenernos despiertos de noche”, advierte el equipo de KilosOut. Asímismo aconsejan tener cuidado con las comidas picantes o muy condimentadas, ya que estas pueden aumentar la temperatura del cuerpo, y esta debe bajar antes de dormir.

Para lucir una piel y cabello bonitos debemos alejarnos de todos los alimentos preparados. Son una combinación nefasta de azúcar, harinas refinadas, grasas de mala calidad y sal. Asegúrate de no tener en tu despensa ni comer habitualmente galletas, bollería, snacks, embutidos, lácteos azucarados, productos light, refrescos, salsas, comida precocinada, etc.