Posts Tagged ‘salud’

Muere una joven por una posible intoxicación con un suplemento para adelgazar

agosto 5, 2019

Pasadas 24 horas de su ingreso en el centro hospitalario se produjo su muerte cerebral y murió a la mañana siguiente

El Comercio / Agencias / La Sexta Noticias

Una joven murió la pasada semana en Don Benito (Badajoz) por una posible intoxicación aguda por ingesta de ácido lipoico, un producto de fitness para quemar grasa, aunque será la autopsia la que determinará finalmente la causa de la muerte.

Esta joven fue trasladada por el 112 de Extremadura al Hospital Don Benito-Villanueva adonde llegó en coma el día 18 de julio a las 12,03 horas, hora de su ingreso. Pasadas 24 horas de su ingreso en el centro hospitalario se produjo su muerte cerebral y falleció en la mañana del 19 de julio.

Según han informado fuentes de la Consejería de Sanidad a Europa Press, en el informe médico figura como causa del ingreso una intoxicación aguda por ácido lipoico, aunque será la autopsia la que determinará la causa de este fallecimiento.

El ácido lipoico se encuentra de forma natural en diversos alimentos como las carnes rojas o el brócoli. Se utiliza como complemento alimenticio y para adelgazar.

Cómo mejorar la calidad del sueño mediante la alimentación

julio 17, 2019

Mi Mundo Philips

La alimentación y el sueño guardan una estrecha relación, afirman los expertos del Instituto Médico Europeo de Obesidad (IMEO), que relacionan las cenas copiosas con la falta de un sueño reparador.  Nos acostamos tras una cena pesada y nos cuesta dormir. Tampoco conviene irse a la cama con hambre, porque podremos acabar picando nada mas despertar y, en la mayoría de las ocasiones, no precisamente alimentos muy saludables.

La situación se complica cuando, además, nos encontramos con un exceso de peso corporal. Durante los últimos años, observan los expertos de IMEO en las consultas,  se han multiplicado notablemente los casos de personas con sobrepeso u obesidad que experimentan serios problemas para dormir. Así lo afirma Rubén Bravo, director del Departamento de Nutrición del Instituto, quien considera necesario profundizar más en salud del sueño, porque “falta información y consciencia sobre la repercusión de la falta de sueño a medio y largo plazo”.

Alimentación y sueño, entre los pilares fundamentales de la salud

La calidad del sueño, junto al ejercicio físico y la alimentación se configuran como los tres pilares fundamentales de la salud. Sin embargo, parece que “el sueño es el gran desconocido” y de él apenas se conocen sus efectos más allá “de la falta de vitalidad o la sensación constante de falta de sueño”, destaca Bravo. 

La realidad es que la falta de sueño continuada (privación crónica del sueño) puede ocasionar problemas cardiovasculares, hipertensión o dificultades cognitivas. Por las noches, además, puede generar problemas respiratorios a través de apneas del sueño, entre cuyos motivos puede estar el exceso de grasa en la zona abdominal o del cuello. Esta situación provoca que la gran mayoría de los pacientes con obesidad tengan también problemas de diferente magnitud a la hora de conciliar el sueño o encontrar un sueño reparador”, destaca Bravo.

Por otro lado, la alimentación diaria influye a su vez en la calidad, la duración y la profundidad del sueño cada noche. Y en este sentido, hoy traemos algunas claves para lograr un verano descansado y lleno de vitalidad, en base a la experiencia de Rubén Bravo.

¿Qué alimentos benefician tu sueño y descanso diario?

En los meses de verano, nuestra alimentación suele sufrir algunas variaciones debido a los cambios de horario o el calor. Normalmente, las altas temperaturas provocan una reducción del apetito y es muy importante no descuidar la calidad de los alimentos que consumimos.

La alimentación rica en vegetales y hortalizas es muy recomendables a la hora de preparar las cenas en verano. Por ejemplo “un tazón de gazpacho o salmorejo, acompañado de una pieza de fruta puede ser una buena opción; también los pescados blancos y azules cocinados de forma saludable o las carnes bajas en grasas saturadas” y en medida moderada. Además, prescindir de las especias también puede ser una buena manera de alcanzar un sueño reparador.

Si seguimos estos consejos, no solo podremos propiciar la conciliación del sueño, sino también estaremos adaptando nuestra alimentación a una rutina más saludable. Algo que, a su vez, nos aportará vitalidad y energía para afrontar el día y nos ayudará a tener felices sueños por la noche.

Tapear de forma saludable

julio 10, 2019

Revista Fundación del Corazón, por Marga Castro

La costumbre vasca de comer en pequeñas porciones se ha extendido a todo el país y encontramos restaurantes con una amplia oferta de tapas:
creativas, tradicionales e incluso veganas. Una forma de comer
que puede llevarnos a excesos. ¿Cómo hacer este hábito saludable?

EL “PICOTEO”, acompañado de la correspondiente caña o vasito de vino, genera en nuestro cuerpo un cóctel que puede llegar a ser muy peligroso. La ingesta excesiva y brusca de bebidas alcohólicas puede provocar una aceleración del ritmo cardiaco, lo que se conoce como el “síndrome del corazón en vacaciones”, un trastorno del ritmo cardíaco (generalmente, una taquicardia supraventricular) debida al abuso de alcohol.

Los síntomas son palpitaciones, falta de aire, dolor torácico o mareo; en la mayoría de los casos, suelen remitir sin necesidad de tratamiento una vez que el cuerpo ha metabolizado todo el alcohol consumido. Pero no solo eso, el “picoteo” también incrementa el sobrepeso y la obesidad, dos factores de riesgo cardiovascular. Un estudio realizado por el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) en 2016, donde se encuestó a 204 personas en los meses de verano, muestra que una de cada dos personas aumenta entre dos y cinco kilos de peso en esta época. Ya hay municipios, como el coruñés de Narón, que han trazado planes para reducir el sobrepeso entre sus habitantes: el Ayuntamiento propone medidas como el seguimiento médico periódico de los vecinos y que los hosteleros ofrezcan menús saludables, con especial atención al tapeo, considerado uno de los elementos que más hace subir de peso.

TRUCOS PARA COMER MENOS

La nutricionista Carmen Escalada sugiere algunas medidas que podemos
llevar a cabo para comer menos cuando salimos de tapas:

1. No llegar con mucho hambre a nuestra cita, de ser así, tenderemos a comer más, de forma rápida y haremos peores elecciones.

2. Elegir tapas cuyos ingredientes principales sean las verduras y las proteínas de calidad como los pescados o mariscos. De esta manera, disfrutaremos sin incorporar muchas calorías y nos saciaremos antes.

3. Optar por tapas crujientes, ya que requieren más tiempo de masticación, por lo que nos ayudan a comer menos y aumentan la sensación de saciedad.

4. Comer despacio, saboreando las comidas y disfrutando del ambiente y la compañía.

5. Acompañar nuestras tapas con agua con gas favorecerá nuestra sensación de plenitud sin aportarnos calorías extra. Excepto en personas que padezcan hernia de hiato, reflujo gastroesofágico u otros problemas intestinales como aerofagia o distensión abdominal.

PARA DISFRUTAR DE UNAS VACACIONES con buena salud, desde la Fundación Española del Corazón (FEC) se aconseja evitar el consumo brusco y excesivo de alcohol, los alimentos grasos y las comidas copiosas. Una recomendación en la que también coincide Carmen Escalada, nutricionista clínica de IMEO, quien advierte que “desestabilizar nuestra alimentación o, lo que es lo mismo, aumentar de manera importante las calorías ingeridas o nuestro consumo de grasas saturadas y trans, azúcar, sal y alcohol a la vez que se reduce el de frutas, verduras, proteínas de calidad o cereales integrales, puede poner en grave riesgo nuestra salud, no solo a nivel cardiovascular sino también al aumentar el riesgo de padecer otras muchas patologías como sobrepeso, obesidad, diabetes, gota o hipercolesterolemia”.

QUÉ ELEGIR AL IR DE TAPAS.

“Si vamos a tapear o pasar tiempo en una terraza, hay que elegir raciones de contenido proteico como ibéricos, marisco, pescado, boquerones en vinagre, sepia a la plancha o pulpo a la gallega. Es importante evitar el pan, la mayonesa y los fritos para poder disfrutar y al mismo tiempo alimentarnos correctamente”, sugiere Rubén Bravo, dietista de IMEO. Las tapas ideales para comenzar a comer son aquellas constituidas por proteína y verduras. Por ejemplo: gambas, sepia o calamar al ajillo, pulpo o lacón con pimentón, berberechos con un chorrito de limón, mejillones, jamón ibérico, champiñones salteados con jamón, banderillas de encurtidos. Evitar las salsas y elegir aliños saludables: aceite (poca cantidad) con ajo y perejil, limón o tomate natural triturado. Acompañar las tapas con agua.

CHIRINGUITOS: ¿EN QUÉ FIJARSE?

Los establecimientos de comida al aire libre deben respetar una serie de medidas para evitar el deterioro y la contaminación en los alimentos. “Hay ciertas pautas que estos establecimientos deberán seguir, como no romper
la cadena del frío de los alimentos, ya que de hacerlo, se favorecerá el
crecimiento de bacterias causantes de intoxicaciones; mantener una higiene adecuada, tanto en el personal como en el establecimiento; asegurarse que las preparaciones culinarias alcancen la temperatura
suficiente que asegura la destrucción de microorganismos patógenos; no mezclar alimentos crudos con preparaciones ya acabadas; no poner en contacto alimentos con basuras y residuos; no servir alimentos que estén caducados o en envases que presenten abolladuras o hinchazón; lavar adecuadamente las frutas y verduras que se vayan a servir crudas; utilizar derivados del huevo pasteurizados en lugar de huevos frescos; no almacenar platos ya preparados a temperatura ambiente”, detalla Carmen Escalada. Por todo ello, lo más adecuado es acudir únicamente a chiringuitos que nos den cierta seguridad de que estén cumpliendo
estas indicaciones.
“Eso sí, una vez en ellos, evitar consumir aquellos alimentos que tengan un color, olor o textura diferente o desagradable”, avisa la nutricionista.
La ingesta excesiva y brusca de bebidas alcohólicas puede provocar lo que se conoce como el “síndrome del corazón en vacaciones”.

Las gominolas ultraprocesadas no pueden ser saludables, aunque no lleven azúcar

junio 5, 2019

Vitonica, por Santiago Campillo

En la búsqueda de alimentos y hábitos saludables llega el momento de la inevitable pregunta: “¿Y no puedo darme un capricho?“. Por supuesto que sí, pero conociendo las consecuencias que tendrá en tu salud.

Aprovechando esta coyuntura, hay quien afirma que te puedes dar un capricho esquivando estas molestas consecuencias. Por ejemplo comiendo “golosinas saludables”. ¿Ha llegado la tecnología de los alimentos a semejante panacea?

Las gominolas ultraprocesadas no son saludables

En primer lugar, ¿existen las gominolas saludables? Por supuesto que sí. Entonces, en segundo, ¿unas golosinas de supermercado pueden ser saludables? Aquí podemos decir, con bastante seguridad, que no. La razón es su ultraprocesamiento. No es el hecho en sí, del procesado, sino lo que eso conlleva, que quede claro.

Pero veámoslo con detenimiento. El planteamiento de las gominolas “saludables” es el siguiente: quitamos el azúcar y los sustituimos por edulcorante. Como el resto de aditivos, como los saborizantes y colorantes, no tienen aporte calórico y reducimos la ingesta de azúcar, ¡voilà! Ya tenemos golosinas saludables.

Pero este planteamiento es falaz. ¿Por qué? Porque atribuirle la propiedad de saludable a un elemento solo por reducir una aberrante cantidad de azúcar no es razón suficiente para que sea saludable. Para poder hacerlo, el alimento debe trabajar en beneficio de la salud, y aquí no lo hacen, sino que esquivan un ingrediente poco saludable.

Algunas de estas gomas justifican algunas de sus propiedades saludables en la proteína que contienen. Esto también es un craso error. Las proteínas gelificantes, normalmente colágeno procedente de los desechos animales, o de otras gomas comestibles de origen vegetal, tienen un valor nutritivo 0; ya que son proteínas no biodisponibles y que funcionan, en todo caso, como fibra alimentaria.

¿Qué llevan estas gominolas?

Pero veámoslo con un ejemplo. Tomemos como referencia unas gominolas edulcoradas cualquiera. En general, encontraremos un alimento con 206 Kcal por cada 100 gr, aunque recordemos que no todas las calorías son asimilables. También contienen 6.1 gr de proteína, por cada 100 gr, y 74,5 de glúcidos, normalmente fibra, ya que solo 0.3 son azúcares. Su ingrediente estrella es el conjunto de polioles, unos edulcorantes de bajo contenido energético y que están presentes en unos 74,3 gr por cada 100.

Como vemos, efectivamente, las gominolas llevan proteína. Sin embargo, la llevan en una cantidad ínfima en comparación con otros alimentos: cualquier legumbre, la carne, los quesos y lácteos, el seitán… y desde luego, la barritas y batidos de proteínas, tienen mucha más cantidad de proteína que estas gominolas. Además, como ya hemos comentado, la calidad de esta proteína es mala, no biodisponible, por lo que podríamos decir que en realidad es 0, por lo que no nos servirá de ayuda.

La obesidad infantil grave es más elevada en los países de la dieta mediterránea

mayo 31, 2019

Pressdigital

La obesidad infantil grave es más elevada en Grecia, Italia y España en medio del declive de la dieta mediterránea, según un informe de la OMS.

Prevalencia de la obesidad infantil en Europa

Malta tiene la tasa más alta de niños gravemente obesos, con un 5,5 por ciento de niños de seis a nueve años afectados, pero el sur de Europa tiene tasas más altas que los estados occidentales.

Los países mediterráneos -con dietas se han mantenido durante mucho tiempo como puntos de referencia para una vida sana- tienen las tasas más altas de obesidad infantil grave de Europa, ha advertido la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El informe, que recoge datos de 21 países europeos, pone al desnudo la crisis en los estados del sur, con más del 4 por ciento de los niños en edad de asistir a la escuela primaria que sufren de obesidad grave en España, Grecia, Italia, España y San Marino.

Con más del 5,5 por ciento de los niños afectados, Malta tenía las tasas más altas de obesidad grave en el estudio, presentado en el Congreso Europeo sobre Obesidad en Glasgow el 30 de abril.

Mientras que los países de Europa occidental y septentrional, como Bélgica, Irlanda y Noruega, tienen tasas de obesidad grave inferiores al 2 por ciento.

Los investigadores señalan que un factor probable es la “disminución” de la dieta mediterránea idealizada, rica en cereales integrales, nueces, verduras, aceite de oliva y pescado.

Muchos países están viendo ahora los efectos de un abuso de alimentos baratos y ricos en calorías, y algunos, como Dinamarca o Reino Unido, han introducido impuestos sobre los productos con alto contenido de azúcar o de grasas.

Otros estudios han encontrado tasas igualmente altas de obesidad infantil y adulta en los países del sur del Mediterráneo.

Pero la investigación, dirigida por el doctor João Breda, jefe de la Oficina Europea para la Prevención y el Control de Enfermedades No Transmisibles de la OMS, es la primera en analizar específicamente la obesidad infantil “grave”. 

Esto se define de manera diferente a la de los adultos, pero más o menos requiere que tengan un índice de masa corporal superior a 19 de cada 20 niños de su grupo de edad.

Breda y sus colegas aseguran que una explicación para los mayores índices de obesidad en el sur de Europa “sigue siendo esquiva”, aunque hay varias explicaciones posibles.

“La pérdida de la dieta mediterránea en los países del sur de Europa podría estar relacionada con este grave problema de obesidad”, señalan los autores.

Aunque también podría ser el resultado de la “menor estatura para la edad que se encuentra en el sur de Europa”, el mayor peso al nacer, la menor duración del sueño y los diferentes patrones de alimentación y actividad física.

Los índices más altos de educación materna es otro factor que reduce el riesgo de obesidad grave, según el informe. 

Los autores advierten que si no se hace nada, el mismo patrón podría desarrollarse en otras naciones con dietas y hábitos tradicionalmente mediterráneos, como Albania y Moldavia.

“Sin medidas políticas oportunas, apropiadas y eficaces para prevenir la obesidad, existe el riesgo de que las tasas de prevalencia en estos países acaben igualando los niveles observados en otros países europeos”, apuntan los autores.

El estudio utilizó datos de 636,933 niños de seis a nueve años de edad, y los hallazgos indican que hay al menos 400,000 niños que ya son gravemente obesos de un total de 13.7 millones de niños de seis a nueve años de edad en los 21 países incluidos en el estudio.

“La obesidad grave es un grave problema de salud pública y los resultados de este estudio muestran que un gran número de niños en Europa la padecen”, concluyen los autores.

“Dado su impacto en la educación, la salud, la asistencia social y la economía, la obesidad debe abordarse a través de una serie de enfoques, desde la prevención hasta el diagnóstico y el tratamiento precoz”.

Europa enferma: afronta una epidemia de obesidad por los alimentos ultraprocesados

mayo 23, 2019

España, Chipre, Grecia y Portugal aparecen a la cabeza de los socios comunitarios con más porcentaje de niños con sobrepeso

El Periódico / EFE

Los malos hábitos alimenticios, como el creciente consumo de productos ultraprocesados, han provocado una epidemia de obesidad en Europa que no sólo aumenta el riesgo de sufrir enfermedades graves, sino que también supone un enorme coste y un grave desafío para los sistemas públicos de salud.

Más de la mitad de la población adulta de la Unión Europea sufre ya de sobrepeso u obesidad, mientras que uno de cada tres niños tiene esos problemas, según un estudio publicado el lunes por United European Gastroenterology (UEG), que reúne a las principales asociaciones en materia de salud digestiva.

Más de la mitad de la población adulta de la Unión Europea sufre ya de sobrepeso u obesidad.

Unas cifras alarmantes que “en el futuro próximo sólo van a crecer, conduciendo a uno de los mayores y más significativos desafíos de salud pública que enfrentamos hoy día”, advierte Markus Peck, responsable de asuntos públicos de UEG.

El documento advierte de que hay estudios que prueban que la obesidad puede aumentar en un 50 % el riesgo de padecer cáncer colorectal, especialmente en hombres.

Además, casi tres cuartas partes de todos los obesos sufren de hígado graso, algo que puede acabar provocando esteatohepatitis no alcohólica, una inflamación que puede degenerar en problemas mucho más graves.

En el informe se destaca que la incidencia de la obesidad infantil es mayor en los países del sur de Europa en los que la dieta mediterránea, rica en vegetales y con un consumo limitado de carnes rojas o azúcar, ha sido sustituida por productos procesados.

España y los niños con sobrepeso

Malta, Croacia, Italia, España, Chipre, Grecia y Portugal aparecen a la cabeza de los socios comunitarios con más porcentaje de niños con sobrepeso.

El informe alerta del círculo vicioso entre obesidad y pobreza: Hay estudios que relacionan tener unos ingresos bajos con ser obeso. Y, al tiempo, la obesidad puede tener efectos en la salud mental de los niños, provocando ansiedad y depresión, perjudicando el rendimiento educativo y, a la larga, su situación salarial.

También se destaca la importancia para el futuro del niño que tiene su alimentación en los dos primeros años de vida.

Además, la obesidad supone una pesada carga para la sociedad, no sólo por el coste de los tratamientos médicos que implica, sino por las pérdidas económicas derivadas de la falta de productividad laboral y la pérdida de calidad de vida.

Un coste que en este informe se cifra en 81.000 millones de euros al año en la Unión Europea.

No más alimentos industriales

El informe sienta en el banquillo de los acusados a los alimentos ultraprocesados, como la bollería industrial, los precocinados congelados, las carnes procesadas o las patatas fritas de bolsa.

Desde UEG se señala que esta comida, a menudo producida por grandes compañías, viene preparada para el consumo y es muy duradera, por lo que tiene una ventaja comercial frente a alimentos más sanos, pero también más perecederos.

El informe vincula el consumo de estos productos, que tienen a menudo altos contenidos de sal, azúcar añadido o grasas saturadas, con un aumento del riesgo de sufrir cáncer.

Los productos ultraprocesados suponen entre el 25 y el 50 % del total de ingesta energética diaria.

Por ello, la restricción de estos productos se cuenta entre las medidas reclamadas tanto a la Unión Europa como a los países miembros para reducir los riesgos, el coste y el impacto social de las enfermedades digestivas.

“Necesitamos que la Comisión Europea y los Gobiernos nacionales adopten ahora medidas para cambiar la forma en que compramos y consumimos alimentos”, afirma Peck, jefe de gastroenterología del Klinikum Klagenfurt.

Así, se pide, entre otras medidas, que se limite la publicidad y la disponibilidad de la “comida basura”, en especial para los niños, que se impongan recargos fiscales a los refrescos azucarados, y que haya etiquetados más claros sobre valor calórico y nutricional.

Reducir producción de alimentos procesados

En general, UEG pide reducir la producción de productos procesados y más campañas educativas e incentivos para cambiar la cultura alimentaria hacia una más saludable.

“Nuestro objetivo debería ser lograr una transformación a nivel europeo hacia dietas saludables para 2050”, explica Peck.

Este experto recomienda así duplicar el consumo de frutas, verduras, nueces y legumbres, y reducir a la mitad el de carnes rojas o azúcar en los próximos 30 años.

También que el azúcar suponga menos del 10 por ciento de la ingesta total de energía diaria, y que las grasas saturadas no superen el 10 por ciento.

El tamaño del plato no influye en la cantidad real que comemos

abril 10, 2019

Un estudio reciente desmonta algunos mitos sobre la alimentación que creíamos ciertos

La Vanguardia, por Estefanía Grijota

Quizás cuando oigamos aquello de “cómetelo todo, que es un plato muy pequeño”, o “sírvete en un plato pequeño y comerás menos”, debamos comenzar a no hacer caso. Nuestras ganas de comer, el peso, y nuestro índice de masa corporal (IMC), serán los responsables de cómo influirá en nuestra saciedad y en nuestro cuerpo la cantidad que comamos, sea cual sea el tamaño del plato en el que nos sirvamos. De hecho, en los últimos años el tamaño de los platos para comer ha registrado un incremento del 23%, lo que a priori sugeriría que comemos raciones más grandes que las que ingerían nuestros abuelos.

Quizás cuando oigamos aquello de “cómetelo todo, que es un plato muy pequeño”, o “sírvete en un plato pequeño y comerás menos”, debamos comenzar a no hacer caso. Nuestras ganas de comer, el peso, y nuestro índice de masa corporal (IMC), serán los responsables de cómo influirá en nuestra saciedad y en nuestro cuerpo la cantidad que comamos, sea cual sea el tamaño del plato en el que nos sirvamos. De hecho, en los últimos años el tamaño de los platos para comer ha registrado un incremento del 23%, lo que a priori sugeriría que comemos raciones más grandes que las que ingerían nuestros abuelos.

Son diversas las investigaciones que han analizado esta cuestión de si se come más o menos en función del tamaño del plato. Pero ahora, el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid (COP) ha ido un poco más allá y acaba de publicar un estudio, en la revista especializada Clínica y Saluden el que por primera vez se revisa el impacto del tamaño del plato teniendo en cuenta el sexo y el IMC de los comensales.

Una investigación descubre que algunas personas terminan por comer más si lo hacen en plato pequeño

Y uno de los resultados, para sorpresa de los expertos, fue que servir los alimentos en platos pequeños puede influir negativamente en algunas personas, que incrementan la ración a consumir cuando los son platos pequeños. En concreto, y tras analizar los datos según el IMC de los sujetos estudiados, los investigadores encontraron que fueron los individuos con un peso adecuado, y en especial las mujeres, los que comieron más en plato pequeño. Y, en cambio, entre las personas con obesidad o sobrepeso, el tamaño del plato no parecía influir en la cantidad de comida ingerida.

Además, según el experimento realizado, no hay correlación entre el tamaño de los platos utilizados y el nivel de saciedad, que los investigadores midieron con una escala EVA, que cuantifica la percepción subjetiva de una sensación mediante una línea horizontal en cuyos extremos figuran los límites de dicha sensación.

Carmen Escalada, experta en nutrición clínica y miembro del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), asegura que comer en un plato más pequeño no va a hacernos adelgazar de manera automática, puesto que dependerá también de las veces que lo llenemos y sobre todo de con qué alimentos lo llenemos. Y es que “el hábito popular que nos han inculcado nuestros abuelos de no levantarnos de la mesa hasta no haber terminado toda la comida servida en el plato ha influido de manera considerable en los hábitos alimenticios”, comenta Escalada.

Todo depende de la forma de comer de cada cual

El estudio publicado por el Colegio Oficial de Psicólogos llega a la conclusión de que el uso de platos pequeños podría tener un efecto perverso, ya que puede contribuir a que las personas se sirvan una segunda ración, lo que terminará por representar una ingesta mayor que si se usara un plato más grande.

No obstante, Carmen Escalada explica que las personas con más ansiedad, hambre emocional o que coman demasiado rápido puede que no sean capaces de distinguir cuando están llenas, por lo que en este caso puede ser beneficioso que coman en un plato de menor tamaño. “Como mínimo, a mitad de su ingesta deberán parar de comer para rellenarse el plato, y en muchas ocasiones, esto es suficiente para notar la saciedad”, detalla Escalada.

Igualmente, y según explica esta nutricionista, comer en un plato pequeño no tiene que resultar siempre negativo en personas con normopeso, al igual que tampoco va ayudar a adelgazar a una persona con sobrepeso. Para adecuar las raciones, más que elegir la vajilla, “se tienen que dar otras condiciones, como que el plato esté constituido por alimentos de calidad, que comamos despacio y que respetemos nuestra señal de saciedad”, agrega.

Una estrategia para controlar la ingesta

A la pregunta de qué es más importante si la cantidad o lo que se consume, Escalada responde que ambas cosas tienen la misma relevancia. “Si consumimos un alimento muy sano, pero en demasiada cantidad, estamos aumentando nuestra ingesta calórica, por lo que no bajaremos de peso, sino que engordaremos. También puede suceder que no consumamos otros muchos alimentos, y con ello, no cubriremos nuestras necesidades en algún nutriente”, asegura.

En ese caso, una estrategia posible para controlar la cantidad de todo lo que ingerimos puede ser la de servirnos la comida siempre en un plato más pequeño. “Puede ayudarnos a ser más conscientes de lo que comemos, aunque se deben tener en cuenta siempre otros factores como que venga acompañado de comer despacio y en ambientes no muy estresantes”, puntualiza.

Hay que comer variado, despacio, y en ambientes no muy estresantes

El 42% de los transportistas españoles sufre sobrepeso y el 32% obesidad

abril 1, 2019

A pesar de las cifras, este colectivo profesional sostiene tener menos dolencias que el resto de los ciudadanos españoles

Europa Press / La Gaceta

El 42 por ciento de los transportistas españoles sufre sobrepeso y el 32 por ciento obesidad, según se desprende del segundo estudio.

‘Radiografía del transportista: hacia un cambio en los hábitos del sector’, elaborado por Cualtis para Scania.

En esta segunda edición, el informe ha analizado 650.000 exámenes llevados a cabo durante 2018 a trabajadores en edades comprendidas entre los 18 y los 65 años, de los que cerca de 15.000 se dedican al transporte. No obstante, y según el trabajo, en esta ocasión los transportistas parecen haber apostado por el deporte para conseguirlo.

Así, el 42 por ciento asegura practicar ejercicio físico de forma habitual, cifra que dobla el porcentaje del año pasado. Por comunidades autónomas, País Vasco es la región donde los profesionales del transporte hacen más ejercicio (57%), mientras que los transportistas cántabros son los que menos y sólo practican deporte un 32 por ciento.

Respecto a la alimentación, un 96 por ciento admite seguir unos hábitos de alimentación correctos en los que se incluye una alimentación variada y el consumo habitual de frutas y verduras. Además, respecto al descanso, una gran mayoría (89%) disfruta de un buen hábito de sueño y una mayoría abrumadora (97%) no presenta problemas en cuanto a sus hábitos intestinales, y el 88 por ciento afirma disfrutar e una sensación subjetiva de buena salud.

De hecho, este colectivo profesional sostiene tener menos dolencias que el resto de los ciudadanos españoles, ya que solo un 15 por ciento admite tener dolores articulares frente al 32 por ciento de la población general. Al mismo tiempo, el trabajo ha evidenciado de que los transportistas españoles también han mejorado en otros parámetros, dado que bajan ligeramente los índices de sedentarismo y consumo de alcohol y tabaco con respecto al año anterior, aunque estos últimos aún se encuentran “muy por encima” de la media de la población general (39% frente a 23%).

Sin embargo, parece inevitable que las largas jornadas sentados de los profesionales del transporte también pasen factura a su salud, puesto que el 62 por ciento tiene la tensión arterial alta, porcentaje que ha aumentado significativamente respecto al año pasado, cuando representaba el 45 por ciento del total.

Por todo ello, expertos de Scania y de los servicios médicos de Cualtis han aconsejado a los transportistas llevar a cabo hábitos de vida saludable, mantener una alimentación equilibrada, beber unos dos litros de agua al día, hacer ejercicio todos los días durante 30 minutos, no fumar, evitar las bebidas alcohólicas, ir al médico, aprender a controlar tu estrés y ansiedad, dormir 8 horas al día y vigilar la tensión.

“Desde la compañía no solo queremos potenciar los hábitos de vida saludable entre este colectivo sino también concienciar sobre las consecuencias derivadas del sedentarismo. No hay que perder de vista en este sector la importancia de la seguridad vial, dado que existe una ecuación que casi siempre se cumple: a mejor salud, menor número de accidentes. En el transporte por carretera, las condiciones físicas, al igual que sucede con la edad, constituyen un factor determinante en las capacidades motoras, sensoriales y cognitivas necesarias para una conducción segura”, ha zanjado el responsable de marketing y comunicación de Scania Ibérica, Daniel González.

Nos cuidamos más… Y no nos cuidamos lo suficiente

febrero 23, 2019
  • Seis de cada diez personas han reducido la ingesta de grasas o azúcares, pero las tasas de sobrepeso siguen en índices altos
  • Nos preocupa tener una nutrición saludable, pero no sabemos cómo mantenerla o no nos la podemos permitir. El nivel cultural y económico determina la alimentación

El Mundo, por Ruth Diaz

Congreso Europeo sobre la Obesidad, mayo de 2018, Viena. El Dr. João Breda, jefe de la oficina europea de la OMS para la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles, sentencia: “Ya no hay dieta mediterránea”. Y en el Sur de Europa se oyó un crac. “Quienes están cerca de la dieta mediterránea son los niños suecos”, remata. ¿Pánico? ¿Estupor? La OMS ya alertó en mayo de 2015 de que un 30% de los españoles sufriría obesidad y un 70%, sobrepeso. A la cuna del aceite de oliva, las hortalizas y la fruta se le fue la mano con el azúcar, la sal y las grasas industriales, favoreciendo la epidemia, sobre todo, en más del 40% de menores de Grecia, España e Italia.

Cuatro años más tarde, España se ha esforzado por volver al redil: hasta un 60% de la población declara haber reducido el consumo de grasas y un 61,5% el de azúcares, según el Barómetro Social Observados, obtenido a partir de la colaboración entre EL MUNDO, EXPANSIÓN y Sigma Dos. Pero ¿este cambio en los hábitos alimentarios es suficiente y, sobre todo, adecuado? Considerando en conjunto el sobrepeso y la obesidad, sólo un tercio de los encuestados por Observados reconoce sufrirlas, mientras que la Encuesta Nacional de Salud de 2017 (ENSE) estima que más de la mitad (54,5%) de los adultos tiene exceso de peso. La percepción positiva sobre nuestra salud se mantiene desde hace 30 años, según la ENSE, pero no dejan de aumentar los índices de enfermedades crónicas y de riesgos cardiovasculares en el metabolismo, como la hipertensión, la diabetes o el colesterol alto. Resulta evidente: “Los españoles quieren alimentarse mejor, pero no lo logran”. Así acertó en el tiro la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) en 2017, tras indagar en los menús de la población.

“Debemos invertir recursos para favorecer una vida más saludable y de calidad, sobre todo en los desfavorecidos”, aconseja Carmen Pérez, presidenta de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC). Las desigualdades de clase afectan como un rodillo a la salud. Según la ENSE, uno de cada diez menores padece obesidad y, mientras en la prole de directores o gerentes afecta al 5’6%, en la de trabajadores no cualificados se triplica (15,4%). “A mayor nivel cultural, la información y los hábitos nutricionales mejoran, pero en niveles inferiores se ha ido a peor”, explica Pérez.

La falta de recursos provoca estragos en la alimentación, ya que, pese a los preocupantes indicadores, el 76,5% de los encuestados por Observados admite no haber realizado dieta alguna para perder peso en los últimos años y, aún menos, para prevenir enfermedades: un 81,1% no mantiene ningún hábito alimenticio para tal efecto. De hecho, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), con 25 años de experiencia, afirma que la preocupación por la nutrición es “estética, en vez de por salud; especialmente, entre mujeres”, sobre las que se acentúa la presión. Observados confirma que son ellas las que más reducen grasas (64,5%) y azúcar (63,3%). Y una puntada más: se sigue recurriendo a las dietas milagro, dice Carmen Escalada, nutricionista de IMEO.

Las más nocivas son “las restrictivas e hipocalóricas; las monodietas a base de sirope de savia, limón, manzana o piña y la citogénica o keto dieta no supervisada, como la Atkins o Dukan“, explica la nutricionista Estefanía Ramo, también de IMEO. Con las tres, la pérdida de peso es rápida, pero, de regalo, hay que lidiar con el temido efecto rebote, bajadas de tensión, anemia o pérdida de masa muscular y, a lo peor, con la agudización de posibles trastornos como la anorexia y la bulimia e, incluso, con ataques cerebrovasculares o cardíacos.

“Es importante contar con el apoyo y consejo de un dietista-nutricionista”, recalcan desde IMEO, inclusive siendo vegetariano o vegano. Ambos regímenes suponen menos colesterol y grasas saturadas y, por tanto, menor peligro cardiovascular. Pero la falta de proteína animal debe sustituirse por la vegetal (de ahí que el tofu sea el rey); cuidar el déficit de hierro y añadir suplemento de vitamina B12, pues, si se suprimen todas las fuentes de origen animal (huevos, lácteos o miel) aparecerá la anemia y el daño del sistema nervioso.

En el otro extremo de la báscula, la dieta paleo, tan cárnica y potenciadora de proteínas magras y vegetales y de grasas saludables (las mono y poliinsaturadas), tampoco es la panacea. Reduce el colesterol y protege frente a dolencias degenerativas, pero sólo es apta para deportistas: mantiene la masa muscular, pero camufla el riesgo de afecciones crónicas. Todo régimen varía en función del sexo, hábitos de ejercicio, patologías… “La mejor dieta es no hacer dieta”, concluye Carmen Escalada. “Una alimentación saludable y adoptar la dieta mediterránea”, precisa.

Un te lo dije, en toda regla, del Dr. João Breda de la OMS. En Viena, demandó: “Hay que recuperar la dieta mediterránea”. Y si ésta, además, es sostenible, la reivindicación última de plataformas por la transformación del sistema alimentario, como la Fundación EAT, mejor que mejor. “Productos de proximidad, lo más frescos posible y de temporada”, especifica Carmen Pérez, presidenta de SENC. Ese es el futuro.

Relación entre obesidad y periodontitis

noviembre 21, 2018

La Razón
La obesidad es considerada una enfermedad crónica con una prevalencia en aumento vertiginoso, que afecta cada vez a personas más jóvenes. España es el segundo país de Europa con esta patología y se estima que alrededor de un 25% presentan obesidad o problemas de sobrepeso. Se caracteriza por la acumulación de tejido adiposo (grasa) en el cuerpo y se desarrolla a partir de una interacción entre la herencia genética de cada individuo y ambiental (hábitos alimenticios, sedentarismo…); comúnmente se define como un desorden metabólico complejo, crónico y multifactorial, que produce un aumento de la prevalencia de enfermedades como la diabetes, patologías cardiovasculares, artritis, hipertensión, problemas respiratorios y determinados cánceres.

Hay generalmente un estado crónico de la inflamación en personas obesas. En la periodontitis, el tejido que soporta las piezas dentarias se destruye, produciendo sangrado, gingivitis, pérdida de hueso alveolar o piezas dentarias en última instancia de la enfermedad. Este proceso está producido por bacterias y mediado por proteínas inflamatorias, y precisamente se ha comprobado que individuos con índices de masa corporal elevados producen un nivel mayor de éstas proteínas. Llevar una alimentación sana, hacer ejercicio frecuente y tener una adecuada higiene oral son garantías de buena salud bucodental.

Dra. Elia Ramos / Instituto Profesor Sada. Doctora en Odontología.