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¿El pan engorda?

diciembre 12, 2018

Ya sea por tradición, por gusto, por acompañar a las comidas o por cultura, la realidad es que en España se consume mucho pan.

CuidatePlus, por Joanna Guillén Valera

Los españoles ingieren 35 kilos al año de media, según datos del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente. En 2016, se consumieron en total 1.521 millones de kilos de pan, un 3 por ciento menos que en 2015, y este año, según datos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), consumiremos un 2 por ciento menos que en 2017.

A pesar de que el descenso en volumen es evidente, la verdad es que “9 de cada 10 españoles afirma consumir pan a diario, lo que equivale al 92 por ciento de la población“, indica a CuídatePlus Andrea Marqués, del IMEO. En gran medida este descenso en el consumo se debe a que el pan es uno de los primeros alimentos que tanto nutricionistas como endocrinos eliminan o restringen a las personas que quieren hacer dieta para adelgazar.

Esto es porque el pan, tal y como describe Marqués, “es un alimento compuesto por harina, levadura y sal, por lo que está constituído fundamentalmente por hidratos de carbono, más una pequeña cantidad de proteínas procedentes de la proteína vegetal del cereal (gluten)”.

Pero además, en el caso del pan blanco (el más consumido en España, ya que el 75 por ciento lo prefiere por encima de otros como el integral, por su sabor), éste “es de elevado índice glucémico por lo que la absorción de la glucosa es muy rápida, siendo más fácil que el exceso se almacene en forma de glucógeno y, posteriormente, en grasa”, señala Marqués.

Aunque no hay que generalizar ni “contraindicar su consumo” -porque todo dependerá de la cantidad que se coma, de la actividad diaria que se haga y del resto de alimentos que se coman- todo apunta a que sí, lamentándolo mucho, el pan engorda, sobre todo el pan blanco. Ésta es la mala noticia, pero la buena es que hay otras opciones más saludables que pueden ser un buen sustituto.

Pan blanco y pan de molde ¿sí o no?

Lo más recomendable es “evitar los panes blancos refinados“, indica Marqués ya que “al refinar el pan se le quita gran parte del valor nutricional y pierde fibra, vitaminas y minerales presentes en el grano”, explica. Sobre el pan de molde, éste se debería eliminar de la dieta, “ya que es más procesado y contiene grasas añadidas en su composición, que suelen ser grasas trans y conservantes artificiales”.

Sobre la cantidad recomendada, Marqués recuerda que “no se debería generalizar ya que dependerá del paciente (peso, actividad física, diabetes, síndrome metabólico, paciente sano, etc.), pero, en general, se puede aconsejar un consumo de unos 100 gramos de pan (mejor integral), repartidos en 2 ó 3 raciones al o largo del día“.

A este consejo, la nutricionista aconseja hacerlo en la primera mitad del día y acompañarlo de proteína siempre que se pueda. En pacientes con patologías “se recomienda que sigan las recomendaciones del nutricionista o especialista”.

Así, según esta indicación, se deberá escoger el pan menos procesado posible. “Hoy en día, el mercado dispone de múltiples opciones de calidad, panes de masa madre, grano completo, etc. y dentro de esta variedad se puede elegir el cereal que más nos guste o el más adecuado para nuestro tránsito intestinal como la avena, el centeno, el trigo o la espelta“.

A continuación, Estefanía Ramo, nutricionista del IMEO, explica las características de los tipos de pan más consumidos o que están más de moda en la actualidad para que cada persona elija el que mejor se adapte a sus necesidades:

Pan integral

El pan integral se elabora con grano de cereal completo, incluyendo su cáscara y salvado. “Esto mejora su valor nutricional respecto al pan blanco ya que conserva la fibra y sus vitaminas y minerales intactos”.

De esta forma, destaca por sus beneficios para el estreñimiento y la salud del tránsito intestinal, es “algo menos calórico que el pan blanco y, sobre todo, ayuda a mejorar la saciedad”, indica. Por este motivo, se aconseja en pacientes con diabetes ya que “no produce los picos de glucemia tan altos como el pan blanco“.

Para saber que el pan es integral: “Debemos buscar su etiquetado y ver que especifique que está elaborado con harina integral o grano completo. Si no es cien por cien integral siempre se debe indicar entre paréntesis el porcentaje de harina integral que lleva”.

Pan de centeno

El pan de centeno tiene un alto contenido en hidratos de carbono complejos de absorción lenta, por lo que también es una buena opción para la diabetes y para mantener el índice glucémico bajo.

Además, “presenta un elevado aporte en fibra, por lo que mejora el tránsito intestinal; tiene bajos niveles de grasa, alto contenido en minerales ácidos grasos saludables, lo que lo convierte en un alimento recomendable en casos de hipertensión y enfermedades cardiovasculares; y elevado contenido en vitaminas, en especial del grupo B (B1, B2, B3, B5 y B9)”, indica Ramo.

Para saber que el pan es de centeno: “Según la normativa actual, para que pueda denominarse un pan de centeno, el porcentaje de este cereal debe ser mayor del 50 por ciento y tiene que aparecer en la etiqueta”.

Pan de espelta

El pan de espelta es una variedad del pan de trigo. “Tiene alto contenido en fibra, por lo que es ideal para regular el tránsito intestinal“, afirma la nutricionista. También contiene “más minerales y vitaminas que el de trigo común, especialmente las del grupo B, y vitamina E”.

Esta tipología de pan contiene los ocho aminoácidos esenciales y, “en especial, es rico en triptófano, que contribuye al bienestar emocional y mental, y por ello, es muy buena fuente de proteínas“. Es rico en ácidos grasos esenciales, “de gran importancia para el funcionamiento cerebral”.

Para saber que el pan es de espelta: “Según la normativa actual, para que pueda denominarse un pan de espelta, el porcentaje de este cereal debe de ser mayor al 50 por ciento y tiene que aparecer en la etiqueta”.

Pan de malta

La malta es un alimento energético que se obtiene de la cebada. “Tiene un elevado aporte de carbohidratos, proteínas y vitaminas, lo que ayuda a una buena nutrición”, informa. Según la experta del IMEO, “la malta se obtiene de la transformación de la cebada, tras un proceso de germinación que da lugar a un cereal de mejor digestibilidad al que se agregan azúcares de fácil asimilación, como glucosa y fructosa“.

El pan de malta tiene mejor digestibilidad, es más nutritivo y energético y aporta proteínas vegetales, vitamina B, ácido fólico, aminoácidos, como la lisina y el ácido glutámico, y minerales, como el hierro y el calcio, “todos ellos importantes para los adolescentes”, destaca.

Para saber si un pan es de malta: “Según la normativa actual, para que pueda denominarse un pan de malta, el porcentaje de harina de cebada ha de ser mayor o igual al 20 por ciento que debe aparecer en la etiqueta“.

Pan multicereal

El pan multicereal posee un gran número de cereales ya que se elabora con harinas integrales de trigo, avena y centeno. “A diferencia de otros panes integrales, éste se compone de más granos, lo que aporta muchas vitaminas y minerales“, destaca. Entre los granos más comunes destacan la avena, el trigo, la cebada, maíz, soja, lino, pipas, sésamo, etc. Todo esto hace que “tenga un alto contenido en fibra, lo que es ideal para regular el tránsito intestinal, y de vitaminas del grupo B, sobre todo B1”.

Este aporte de vitamina B1 “es fundamental para el estado de ánimo gracias a su efecto beneficioso sobre el sistema nervioso y la actividad mental”. También incluye B2 que “es eficaz para prevenir dolores de cabeza, cataratas, cáncer y para mejorar la piel, el cabello y el sistema inmunológico”, y B6, que es “fundamental para el correcto funcionamiento de nuestro cerebro y nuestro sistema inmunológico”, explica Ramo.

Para saber si el pan es multicereal: “Hay que intentar que el porcentaje de harina integral sea del cien por cien o lo más cercano a él, pero como esto a veces no es posible, se recomienda que no baje del 75 por ciento de harina integral“.

Pan Kamut

El pan de kamut es muy rico en hidratos de carbono complejos, fibra y proteínas lo que le convierten en un alimento muy saciante. También es rico en grasas poliinsaturadas, vitaminas y minerales (antioxidantes). “Estas características hacen que tenga efecto beneficioso sobre el corazón, la hipertensión y el colesterol”, asegura Ramo. “Tiene un sabor mantecoso y dulce“.

Para saber si un pan es Kamut: “Según la normativa actual, para que pueda denominarse un pan de kamut, el porcentaje de este cereal debe ser mayor al 50 por ciento y aparecer así en la etiqueta“.

Pan de wasa

El pan de wasa se compone de trigo integral, harina de centeno, avena, germen de trigo y semillas de sésamo. “Tiene un alto aporte en hidratos de carbono complejos, además de ser rico en fibra, por lo que es muy saciante y facilita el tránsito intestinal”.

También aporta alto contenido en proteínas lo que “contribuye a la saciedad y también tiene buena cantidad de vitaminas y minerales, que ayuda a reducir el colesterol y a regular el azúcar en la sangre”.

Para saber si un pan es de wasa: “Según el etiquetado debe figurar en los ingredientes, al menos harina de un 88 por ciento de trigo, un 10 por ciento de semillas de sésamo y levadura“.

Por estas razones deberás eliminar el pan blanco de tu dieta

octubre 23, 2017

“Comer pan blanco es como comer azúcar”, asegura Miguel A. Martínez González

Ideal
Cada vez más estudios y organismos desaconsejan el consumo de pan blanco por los perjuicios que tiene para nuestra salud. Entre ellos que, en efecto -y no es un mito-, el pan blanco engorda. Sí, el pan blanco está relacionado con el sobrepeso.

Miguel Ángel Martínez-González es catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Navarra. Así explica el efecto que provoca la ingesta de pan blanco en nuestro organismo: “El pan blanco está compuesto fundamentalmente por almidón, un polisacárido que ha sido sometido a un proceso de fermentación y que nuestro cuerpo transforma rápidamente en azúcar. Comer pan blanco es como comer azúcar. De hecho, si lo tienes un poco de tiempo en la boca, comienza a saber dulce”.

Tradicionalmente, el pan (sin distinción) se ha situado en la base de la pirámide alimentaria junto a los cereales, la pasta y el arroz. Es un alimento que, casi sin querer, aparece en cada una de nuestras comidas. Sin embargo, ante la actual epidemia de obesidad que sufre nuestro país (según la Encuesta Europea de Salud de 2014, más del 53% de la población adulta en España tiene sobrepeso) esto carece de sentido. “El pan blanco es una bomba para la salud de aquellas personas que tienen sobrepeso y obesidad“, afirma de forma tajante. La realidad es que, pese a que el consumo de pan se ha ido reduciendo sobremanera en los últimos años, los españoles consumen unos 35 kilos de pan por persona al año, según el Informe del Consumo de Alimentación en España 2015, elaborado por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. De esos 35 kilos, el pan blanco sigue siendo nuestro preferido y abarca el 75% del total que compramos.

El pan blanco es un alimento que se elabora con harina refinada y que ha perdido muchas de las propiedades que posee el grano entero. De hecho, para su elaboración se utiliza fundamentalmente el endospermo, cuyo componente principal es el almidón.

“Es un alimento que se elabora con harina refinada y cuyo nutriente principal es un carbohidrato de absorción rápida. Este tipo de nutrientes son un factor de riesgo cardiovascular. Hay estudios de caso y controles de infarto de miocardio en los que, efectivamente, aparece un alto consumo de pan blanco”, apunta el catedrático de la Universidad de Navarra.

Tal y como apuntan los expertos, el pan es un alimento “prescindible”. Pero si tienes que tomar alguno, que sea integral. ¿Por qué? ¿Tiene menos calorías? En realidad, no tiene nada que ver con eso. “Han conseguido que la gente se obsesione con las calorías para que así algunas marcas puedan vendernos mierda baja en calorías. Pero está injustificado evaluar si un alimento es sano o insano sólo a través de sus calorías”, señala el autor de Mi Dieta Cojea.

¿Significa todo esto que podemos atiborrarnos de pan integral? De ninguna manera. “El mensaje no debería ser: ‘Españoles, dejen de tomar harinas refinadas y tomenlas integrales’. La idea es: si quieres consumir pan, poca cantidad y al menos que sea integral“, finaliza Sánchez.

Mejor integral: comer dos porciones de pan blanco al día aumenta el riesgo de obesidad

junio 3, 2014
  • Dos o más raciones al día de pan blanco elevan el riesgo de sobrepeso y obesidad en un 40%, en comparación con quienes comen una ración por semana.
  • El consumo en conjunto de pan blanco e integral no se asoció con mayor aumento de peso.
  • Tampoco se observó asociación significativa entre pan integral y obesidad.

20 minutos / EP
el pan blanco fomenta la obesidadA vueltas con el pan, si engorda o no, un nuevo estudio realizado por la Universidad de Navarra viene a decir que puestos a elegir, mejor integral. Y es que los investigadores aseguran que comer mucho pan blanco al día aumenta el riesgo de obesidad.
El estudio, dentro del proyecto SUN, pone de manifiesto que el consumo de dos o más raciones al día de pan blanco (cada ración son 3 rodajas) incrementa el riesgo de sobrepeso y obesidad en un 40%, en comparación con quienes optan por reducir este consumo a una ración por semana.
Pocos estudios han investigado la relación entre el pan y la obesidad. En esta investigación, los autores evaluaron la relación entre el pan blanco y el cambio de peso en una cohorte mediterránea de España, donde el pan blanco es el alimento básico.

Los investigadores siguieron a un total de 9.267 graduados universitarios del proyecto SUN durante un periodo medio de 5 años. Al inicio del estudio se tuvieron en cuenta los hábitos alimentarios realizando un cuestionario validado de frecuencia de alimentos.

Los resultados, dados a conocer por los profesores Miguel A. Martínez-González y Maira Bes-Rastrollo, de Medicina Preventiva y Salud Pública, mostraron que el consumo en conjunto (pan blanco y pan integral) no se asoció con un mayor aumento de peso. Por el contrario, la ingesta de únicamente pan blanco se asoció directamente con un mayor riesgo de sobrepeso y obesidad.

Así, los participantes que consumían dos o más raciones al día eran 40% más propensos a desarrollar este trastorno que los que tomaban una ración por semana o menos.

No se observó asociación significativa entre el consumo de pan integral y el sobrepeso y la obesidad. “La naturaleza de los hidratos de carbono, el contenido de fibra y otros micronutrientes en el pan integral y la absorción más lenta de carbohidratos pueden explicar la falta de asociación entre el consumo de éste y la obesidad”, según concluyen los autores, integrados en el Centro de Investigación Biomédica en Red de la Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBER-OBN).

Mujer obesa bajó de peso porque se atascó en montaña rusa

enero 21, 2014

Terra / Daily Mail
Nikole Whitehead Daily MailNicole Whitehead, de solo 23 años pasó una gran humillación cuando tuvo que ser levantada y sacada de una montaña rusa entre tres hombres debido a su sobrepeso.

La chica de Spondon , Derbyshire, estaba tan avergonzada que decidió transformar su vida y pasó de una talla 24 a una 10. Dijo : “Fue muy embarazoso porque estaba lleno de gente y yo era muy jóven. Me sentí mortificada teniendo tres personas tratando de pararme. Nos arruinó el día completo, ya que sólo quería ir a casa. Se podría haber evitado si yo no hubiese estado tan gorda”.

No fue sólo en los parques temáticos donde el peso de Nicole fue un problema. Tenía que ir a tratarse dos veces por semana porque su tamaño limitaba su respiración, lo que le provocó ataques de pánico .

Además, admitió que su peso afectó su autoestima. “Yo no tenía confianza en absoluto. Solía ​​llegar a estar muy estresada cuando tenía que comprar ropa y no estaba viviendo la vida de alguien de mi edad”, reveló agregando que estaba viviendo en la negación, porque no dimensionaba el porte de su cuerpo.

Nikole antes Nikole despuesFue la experiencia humillante en Alton Towers , que finalmente le dio el empujón que necesitaba para cambiar. Nicole , quien trabaja como auditora , comenzó a asistir a clases de Adelgazamiento Mundial.

“Yo solía comer unas cuantas tostadas de pan blanco con mantequilla en el desayuno. Ahora como aún tostadas, pero con pan integral y cereales. En el almuerzo me volvería a comer un montón de bocadillos y otras basuras y de cena papas fritas y chocolate. Ahora estoy mucho más organizada”.

Ahora está llena de confianza y puede visitar los parques temáticos con regularidad y sin temor a pasar una nueva experiencia embarazosa. Incluso ha retomando el buceo.