5 medidas para no engordar en la cuarentena

Ahora que todos tenemos que estar durante varios días, comer de todo sin orden puede ser nuestro peor enemigo. Por eso te contamos cómo evitar engordar en la cuarentena.

As, por Laura Martín Sanjuan

A la hora de planificar la compra de alimentos para llenar la despensa a largo plazo, hay que considerar aquellos que tengan una vida útil muy amplia y también que sean no perecederos. “La recomendación principal sería hacer, para que no se nos olvide nada, una lista por grupos y, a partir de aquí ir clasificando los diferentes alimentos“, explica Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Para empezar, hay que considerar aquellos que tengan una vida útil muy amplia y también que sean no perecederos. “La recomendación principal sería hacer, para que no se nos olvide nada, una lista por grupos y, a partir de aquí ir clasificando los diferentes alimentos”, explica Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del Instituto.

5 medidas para no engordar durante la cuarentena

Di no a los congelados: “No hay que olvidar que muchos de estos productos utilizan como ‘conservadores’ altas cantidades de sal, azúcar añadido o grasas saturadas que son perjudiciales para la salud”, detallan.

Cocina para varios días: no comas varios días seguidos lo mismo, pero aprovecha el tiempo, los alimentos y los recursos. Si preparas lentejas, haz para más personas, así otro día no gastarás ni los mismos alimentos, ni luz ni nada. Y cuando lo saques del congelador una semana después, ya tendrás el menú preparado.

Más fruta: aprovechando que estás en casa, y que no va a haber desabastecimiento en los supermercados, aprovecha a consumir más fruta. Tienes más tiempo para estar en casa, puedes preparar un bol lleno de fruta fresca cortada, tendrás el postre listo, y snacks saludables para cuando te dé hambre.

Verduras siempre: niños y mayores, embarazadas, personas con problemas de salud, necesitan comer sano. Por eso aprovecha para hacer verduras a la plancha, o purés, que te permitirán comer de manera saludable con varios grupos de alimentos. Tendrás también para varios días y no tendrás que preocuparte.

Cuidado con los dulces y salados: comprar dulces, bollería, refrescos, salsas… estos días es un peligro. Está claro que te pueden apetecer, pero intenta que no sean a diario para evitar engordar en una semana lo que llevabas perdido semanas antes. Sobre todo, que ahora pasarás más tiempo en casa y no desgastarás, y tenerlos siempre a mano es una tentación. No hace falta que escondas el armario del chocolate, pero no lo visites cada día…

“Premiamos a los niños con comida malsana y los castigamos con comida saludable”

Los nutricionistas Aitor Sánchez y Lucía Martínez han editado una guía infantil para orientar a los padres en la alimentación de sus hijos

La Vanguardia, por Lorena Ferro

La batalla para que los hijos coman bien es uno de los grandes dolores de cabeza a los que a menudo se enfrentan los padres. ¿Cómo conseguir que tomen fruta y verdura? ¿Se pueden esquivar los alimentos poco saludables? Los nutricionistas Aitor Sánchez Lucía Martínez intentan echar un capote a estos preocupados padres con ¿Qué le doy de comer? (Paidós).

Los dos expertos hacen una radiografía bastante pesimista sobre cómo alimentamos a nuestros niños. Basar la alimentación en productos frescos desde los seis meses de vida e involucrar a los niños en todo lo que tiene que ver con la alimentación desde edades tempranas son algunas de sus recomendaciones.

– ¿Lo hacemos muy mal con la alimentación de nuestros niños?

Aitor: Es objetivo que no lo estamos haciendo muy bien; ya no solo por las consecuencias, sino también por los consumos. En España superamos más del 40% entre sobrepeso y obesidad infantil. Hay malnutrición calórica y también desnutrición cualitativa porque faltan nutrientes que son importantes en el desarrollo. Los chavales de nuestro contexto no tienen un patrón de alimentación muy sano. Y los motivos son muy diferentes.

– ¿Cuáles?

A: Por un lado está el patrón dietético que se ha mantenido. En ocasiones estamos recibiendo recomendaciones bastante anticuadas. No tenemos la figura de la dietista-nutricionista en atención primaria, que sería fundamental. Un niño puede consumir el 90 % de los alimentos a partir de los 6 meses, salvo excepciones. Y hay una gran presión de la industria alimentaria, especialmente en los alimentos infantiles.

– ¿Qué alimentos habría que excluir al principio? A parte de los frutos secos…

A: Los frutos secos se pueden tomar teniendo cuidado en cómo se presentan. Los podemos dar machacados o en crema. Sí que hay que ir con cuidado con las uvas o los tomates cherry… por el riesgo de broncoaspiración. También hay que vigilar con las espinas o huesos fragmentables. Y es mejor esperar para dar las verduras de hoja verde, como las espinacas, que están muy contaminadas con nitratos. También los pescados azules de gran tamaño porque pueden estar contaminados con mercurio.

Lucía: También hay que excluir la bebida de arroz, la miel y la carne de caza.

A: La carne de caza por el plomo, la bebida de arroz por el arsénico y la miel por el botulismo.

– ¿Cuál es el primer paso para intentar que nuestros hijos coman bien?

L: No basar la alimentación en productos (elaborados) y hacerlo en alimentos frescos.

“El 95% de los productos destinados a público infantil son malsanos”

AITOR SÁNCHEZ Dietista-nutricionista y tecnólogo alimentario

– La pregunta del millón ¿Cómo conseguimos que coman y que lo hagan convencidos?

A: Si alguien responde a esta pregunta es un vendehumos. Hay familias que tienen que mejorar la relación con la comida, otras la compra, a otras familias igual les fallan los picoteos y a otras el clima del hogar. Nosotros proponemos analizar todas las perspectivas que tiene la alimentación en el hogar y dar propuestas para que todo el mundo pueda mejorar un poco. Cómo involucrar a los chavales a la hora de comprar y cocinar, cómo presentar los alimentos, cómo diseñar las comidas… Pero si tuviéramos que dar una clave probablemente sería dar ejemplo porque desde ahí se construye la educación alimentaria.

– ¿Cuál es el error más común que cometemos en alimentación infantil?

L: Depende un poco de la edad. En bebés, iniciar la alimentación sólida basada en productos infantiles industrializados como papillas de caja, potitos y todos los “mis primer”. Son alimentos muy azucarados con una textura que siempre es igual. Hay que darles alimentos. En niños más mayores el error es que si comen carne solo lo hagan en forma de salchicha o nugget, y el pescado en forma de varitas de merluza. O que si comen verdura solo sea escondida dentro de una croqueta o en una lasaña. En la adolescencia a esos malos hábitos se le puede añadir que consuman bebidas energéticas.

“Si empezamos a cambiar desayunos y meriendas comeremos mejor”

LUCÍA MARTÍNEZ Dietista-nutricionista

– La presión de la publicidad ¿hace que nos desviemos del buen camino?

A: Sí. Pero habría que reflexionar sobre por qué hemos permitido que sean estas entidades las que tengan la voz cantante en lanzar el mensaje infantil. Los países nórdicos llevan controlando la publicidad infantil hace muchos años. Los programas de educación escolar de Japón son de los más avanzados del mundo sobre cómo involucrar a los chavales en el desarrollo de comida saludable. Y las experiencias que está teniendo Chile para controlar la publicidad que aparece en el etiquetado son magníficas. Este país también controló que en los productos infantiles no se pudieran regalar juguetes. Se puede actuar. Si aquí no lo hemos hecho es porque los gobiernos no han querido.

– Se lo ponen difícil al consumidor… Es complicado ir con niños al supermercado.

A: Es que hay que saber en qué puntos tienes que involucrar a tu hijo al ir al supermercado. Quizás es en casa donde le tienes que hacer partícipe de la alimentación. Preguntarle qué postres o qué frutas quiere tomar. O hacer juntos la lista de la compra en casa y, cuando vayamos al supermercado, ir directamente a lo que nos interesa. Pero pecamos de hacerlos partícipes en las partes menos sanas. Vamos al súper y como premio le dejamos que se coja un dulce. O en el restaurante, si no ha incordiado mucho, le dejamos que se coma un helado. Involucramos a los chavales con la comida de una manera realmente incoherente: premiamos con comida malsana y los castigamos con comida saludable.

– Ahora están de moda las App que te dicen si un producto es saludable y los productos destinados al público infantil no sacan buena nota ¿Son peores que los de adultos?

A: No pierdas tiempo en una App para que te diga si un producto envasado es saludable, porque es fácil deducirlo. El 95% de los productos destinados a público infantil, y puede que más, son malsanos. Por norma no son saludables. Y los productos sanos no se publicitan: las berenjenas, el calabacín, la patata… Nuestra compra debería estar basada en productos frescos. Y en los productos que son sanos no hay mucha duda: las judías o los garbanzos en bote, las judías verdes congeladas, los copos de avena… No pierdas tiempo mirando si el jamón cocido tiene una puntuación 70 en la App Yuca. ¡Come fruta!

“Si no puedes prescindir de las galletas, tienes un problema de alimentación”

AITOR SÁNCHEZ Dietista-nutricionista y tecnólogo alimentario

– ¿La lactancia materna es la mejor manera de iniciar la alimentación?

L: Obviamente, si podemos elegir escogeremos siempre lactancia materna siguiendo las recomendaciones de la OMS y el consenso científico.

– Y después, ¿la introducción directa de los alimentos sólidos o BLW (Baby Led Weaning) favorece que los niños coman mejor que si toman papillas?

A: Un niño que se educa así, explora, experimenta texturas y sabores, empieza a conocer la comida como algo que no siempre es igual, y tendrá una perspectiva un poco más abierta de la comida. Si le damos potitos, papillas leches de continuación, el niño es un agente pasivo. El BLW es el mejor método, pero también hay que valorar otras cosas, porque implica tiempo y dedicación. Y si la familia se va a preocupar por si se atraganta… quizás mejor hacerles una papilla casera.

– ¿Qué tipos de alimentos debemos priorizar?

L: La fruta, verduras y hortalizas. Si en casa consumimos carne y pescado, que sean frescos. Legumbres y frutos secos, que en el caso de niños muy pequeños pueden ser molidos o en crema. Aceite de calidad, es decir, de oliva. Y agua para beber.

– Ustedes son muy críticos sobre cómo se trabaja el tema de la alimentación en las escuelas.

A: La descripción objetiva es que se hace fatal, aunque hay escuelas infantiles que están mejorando. Nosotros damos herramientas para mejorar.

“No pierdas tiempo mirando si el jamón cocido tiene un 70 en la app Yuca. ¡Ve a la frutería y come fruta!”

AITOR SÁNCHEZ Dietista-nutricionista y tecnólogo alimentario

– ¿Son los desayunos y las meriendas lo que peor hacemos con los niños?

L: Son dos ingestas más propensas a ser cubiertas por productos malsanos y superfluos. La inmensa mayoría de personas no se plantearía darle a su hijo una palmera de chocolate de cena, pero se la damos de merienda tranquilamente. Y es igual de insana a las 5 de la tarde que a las 9 de la noche. Cambiar desayunos y meriendas puede ser un buen punto de partida para comer mejor.

– En el libro dicen que si el niño ha cenado bien es preferible que no desayune a que lo haga mal. Esto va en contra de muchas recomendaciones.

A: El niño ha cenado, no se ha movido absolutamente para nada… No hay ninguna necesidad de obligarle a tomar ninguna ingesta superflua si va a tomar algo a media mañana. Si fuese en otro contexto lo podríamos debatir. Si no ha cenado, si va a hacer un triatlón, hace 40 grados al sol y no está hidratado, vale. Pero va a estar sentado en un pupitre. ¿Para qué quieres meterle galletas, cereales de desayuno…?

– ¿Son peores que salir de casa en ayunas?

A: Decimos eso y damos alternativas viables: que se coma un plátano por el camino, o que picotee algo de fruta. Cualquier cosa es preferible a que le obligues a tomar leche chocolateada y galletas o una magdalena. Espérate, aprovecha que tenga hambre y que entonces tome algo saludable. El desayuno infantil más general en nuestro contexto es sinónimo de desayunar mal: galletas infantiles, cacao azucarado, cereales…

– En el libro ponen como tope tomar galletas tres veces al mes.

A: Si no puedes prescindir de las galletas, tienes un problema de alimentación importante en casa. Si tu familia no puede prescindir de un alimento que es malsano, hay un problema superior, independientemente del aporte nutricional que te esté dando.

– Y proponen prescindir de los zumos, que favorecen aparición de caries ¿También si son naturales?

A: Sí sí. Da lo mismo si el zumo se ha exprimido en Murcia o en tu casa. El problema es que tiene azúcar libre, y eso lo vuelve cariogénico. Además es poco saciante, hace que los niños tomen más azúcar del que deben… Los zumos están completamente desaconsejados como bebida ocasional, y no sustituyen a la fruta.

– Dennos una propuesta de desayuno o merienda saludable y que sea atractiva.

A: Un plátano, una tostada de pan con tomate y, si eres más instagramer y tienes más tiempo, le puedes poner aguacate, un bol de yogur (puede ser de soja) con nueces y canela. Macedonia. Un huevo revuelto. Judías… Los niños de Japón desayunan arroz, los británicos alubias, en Costa Rica frijoles, y en la mayoría de sitios africanos, fruta. Es Europa la que ha decidido desayunar chococrispies. Hay que preguntarse por qué en España hay que recomendar galletas de dinosaurios en lugar de comida. Y las galletas no son dieta mediterránea. Pero nuestra dieta tiene muchos alimentos superfluos que la hacen malsana.

Acostar a los niños pronto ayuda a regular la vida del menor y controlar otros factores, como la obesidad

Según una reciente investigación, la hora de acostarse de los menores de 6 años se asoció con un aumento de peso. Sin embargo, el responsable del estudio alerta: «Si acuestas a tus hijos antes, ¿cambiaría algo? Eso es algo que no sabemos»

ABC

Un nuevo estudio ha intentado relacionar cómo acostarse una hora más tarde provoca un mayor riesgo de obesidad para los niños menores de 6 años. Sin embargo, los investigadores dicen que «los padres no deberían apresurarse a dormir más temprano a los menores», sino que deberían centrarse en mantener una rutina regular a la hora de programar las cenas y la hora de dormir.

La « CNN» se hace eco de un estudio liderado por el Dr. Claude Marcus, profesor de pediatría en el Instituto Karolinska en Suecia y autor de esta investigación recogida en la revista «Pediatrics».

Los investigadores monitorearon el peso, la altura y la circunferencia de la cintura de los 107 niños suecos que participaron en la investigación, todos ellos menores de seis años. El sueño se midió durante siete días consecutivos una vez al año mediante el uso de un rastreador situado en la muñeca de cada menor.

Los investigadores descubrieron que los niños que habitualmente se iban a dormir tarde (a partir de las 21:00 horas), tenían una cintura más ancha y un IMC (índice de masa corporal) más alto.

«Esta hora de acostarse tarde fue un factor que realmente se destacó. Se asoció con un aumento de peso», dijo el Dr. Marcus. «Sin embargo, lo que podemos ver es solo una asociación. Si acuestas a tus hijos antes, ¿cambiaría algo? Eso es algo que no sabemos», puntualiza.

Marcus sugirió que permanecer despierto más allá de las 21:00 horas podría ser una señal de un estilo de vida general que expone a los niños a un mayor riesgo de sobrepeso, en lugar de que su aumento de peso esté directamente relacionado con su hora de acostarse.

Señaló que la hora de irse a dormir de los niños en todo el mundo varía ampliamente, ya que los menores en lugares como España y algunas partes de Asia habitualmente se quedan despiertos mucho más tarde. «Mi hipótesis personal es que esto es más un indicador de una vida más irregular», reconoce el responsable.

La Dra. Nicole Glaser y el Dr. Dennis Styne, ambos endocrinólogos pediátricos de UC Davis Health en Sacramento (California, EE.UU.), opinaron en torno a esta investigación que era posible que la obesidad y el sueño inadecuado podrían ser consecuencias de otros factores como el «exceso» del tiempo de pantallas, la falta de ejercicio o los hábitos de salud de la familia». Además, recordaron que algunas regiones del cerebro involucradas en la regulación de los ciclos de sueño y vigilia también influyen en la alimentación. Por tanto, «el sueño y la regulación del peso corporal están intrínsecamente relacionados en múltiples niveles».

Terroríficas recetas saludables para Halloween

Republica.com

Ni galletas, ni pasteles, ni azúcar por doquier… Para Halloween preparemos terroríficas recetas saludables que gustarán a los niños, por ejemplo, ojos sangrientos con huevo duro, fantasmas con plátano y chocolate negro, calabazas con mandarinas y chocolate negro, escobas de bruja con queso y palitos de pan…

El año pasado fue la primera vez que nos tuvimos que rendir a la nueva costumbre, que no tradición, de disfrazar a nuestra hija para salir durante la tarde previa a la celebración de Halloween, en nuestra localidad, lo que hacen los niños es visitar los comercios del centro con el típico ‘Truco o trato’, no os podéis imaginar cómo disfrutan… Bueno, seguro que muchos de vosotros sí porque también lo vivís. Entre que van disfrazados, que es una de las cosas que más les gusta a los niños, y que les dan golosinas…

Sólo hubo una tienda que en lugar de golosinas regalaba clementinas, claro, era una frutería, pero no creemos que únicamente ofreciera a los niños esta fruta por su negocio, sino por fomentar la alimentación saludable. Y es que existe la mala costumbre de relacionar los premios y los regalos con la comida insana. De acuerdo que habrá cosas, como productos de pastelería y repostería que se tomen de vez en cuando y no pasa nada, pero a la mayoría de los niños se les educa con ‘premios’ constantes que son golosinas, sean dulces o saladas.

Y todos hemos escuchado en alguna ocasión cómo se amenaza a un niño con un plato de comida de verdad si se porta mal. ¿Cómo podemos hacer eso? La comida real sólo aporta beneficios, y lo que los padres tienen que hacer es que los niños sean conscientes de ello y que les animen a disfrutarla, no a relacionarla con algo negativo. Por eso, pensamos que celebraciones como el mencionado Halloween o Noche de Brujas, son una excelente oportunidad de crear bocados festivos y además sanos.

¿Por qué hacer galletas con forma de esqueleto llenas de azúcar?, ¿por qué hacer unos fantasmas de merengue llenos de azúcar?, ¿por qué hacer unas telas de araña con bastoncitos ultraprocesados e hilos de ‘chocolate’ blanco? Ni galletas, ni pasteles, ni azúcar por doquier… Para Halloween preparemos terroríficas recetas saludables que gustarán a los niños.

Nosotros estamos tomando ideas, no para regalarlas a los niños (aunque también), sino para que nuestra hija disfrute preparándolas con nosotros. Para ello, sencillamente accedemos a la red social Pinterest, hay cantidad de ideas de todo tipo, sólo hay que elegir las que más nos gusten o creemos que más van a gustar a los niños. Así que a continuación os dejamos algunas de las ideas para hacer dulces saludables para Halloween, tanto para niños como para adultos, que seguro que muchos también lo celebraréis e incluso os disfrazaréis.

El 95% de los alimentos para bebés probados en EE. UU. contienen metales tóxicos, según informe

CNN, por Sandee LaMotte

Metales pesados tóxicos que dañan el desarrollo cerebral de los bebés podrían encontrarse en los alimentos que le das a tus hijos, de acuerdo con una nueva investigación publicada el jueves.

Pruebas a 168 alimentos para bebés de los principales fabricantes de EE. UU. encontraron que el 95% contenía plomo, el 73% contenía arsénico, el 75% contenía cadmio y el 32% contenía mercurio. Una cuarta parte de los alimentos contenía los cuatro metales pesados.

Uno de cada cinco alimentos para bebés probados tenía más de 10 veces el límite de 1 ppb (partes por billón) de plomo respaldado por defensores de la salud pública, aunque los expertos coinciden en que ningún nivel de plomo es seguro.

Los resultados coincidieron con un estudio previo realizado por la Administración de Drogas y Alimentos que encontró uno o más de los mismos metales en 33 de los 39 tipos de alimentos para bebés analizados.

Los alimentos con el mayor riesgo de daño neurotóxico fueron los productos a base de arroz, las batatas y los jugos de frutas, según el análisis.

“Incluso en las pequeñas cantidades que se encuentran en los alimentos, estos contaminantes pueden alterar el desarrollo del cerebro y erosionar el coeficiente intelectual de un niño. Los impactos se suman con cada comida o merienda que ingiere un bebé”, dijo el informe.

Las pruebas fueron encargadas por Healthy Babies Bright Futures, que se autodenomina una alianza de científicos, organizaciones sin fines de lucro y donantes que intentan reducir la exposición a químicos neurotóxicos durante los primeros meses de vida.

Alimentos a base de arroz

El cereal de arroz infantil, los platos de arroz y los refrigerios a base de arroz encabezaron la lista de alimentos más tóxicos para los bebés.

“Estos alimentos populares para bebés no solo son ricos en arsénico inorgánico, la forma más tóxica de arsénico, sino que casi siempre están contaminados con los cuatro metales tóxicos”, dijo el informe.

Investigaciones anteriores han demostrado que incluso niveles bajos de exposición al arsénico pueden afectar el desarrollo neurológico de un bebé. Un estudio de 2004 analizó a niños en Bangladesh que estuvieron expuestos al arsénico en el agua potable y descubrió que obtuvieron puntajes significativamente más bajos en las pruebas intelectuales. Un metaanálisis de estudios sobre el tema encontró que un aumento del 50% en los niveles de arsénico en la orina se asociaría con una disminución de 0,4 puntos en el coeficiente intelectual de los niños entre las edades de 5 y 15 años.

El arsénico es un elemento natural que se encuentra en suelo, agua y aire, siendo la forma inorgánica la más tóxica. (“Inorgánico” es un término químico y no tiene nada que ver con el método de cultivo).

Debido a que el arroz se cultiva en agua, es especialmente bueno para absorber arsénico inorgánico y, según la Administración de Drogas y Alimentos, tiene la concentración más alta de cualquier alimento.

Y en este caso, el arroz integral y el salvaje son los peores, porque el proceso de molienda utilizado para crear arroz blanco elimina las capas externas, donde se concentra gran parte del arsénico.

Y tampoco puedes confiar en lo orgánico. Un estudio de 2012 encontró que el jarabe de arroz integral, un edulcorante frecuente en los alimentos orgánicos, también era una fuente de niveles significativos de arsénico. Una fórmula de leche “orgánica” comercializada para niños pequeños tenía niveles de arsénico inorgánico que eran seis veces los niveles considerados actualmente seguros por la Agencia de Protección Ambiental de EE. UU.

En el análisis de Healthy Babies, cuatro de siete cereales de arroz contenían la forma más tóxica de arsénico en niveles superiores al nivel de acción propuesto por la FDA de 100 ppb.

Se necesitan medidas

Se necesitan medidas urgentes por parte de las principales compañías de alimentos para bebés y la FDA, según el informe. Si bien la FDA ha estado investigando cómo reducir la exposición y algunos niveles de arsénico en el arroz y el jugo son más bajos que hace una década, la exposición aún es demasiado alta.

“Cuando la FDA actúa, las empresas responden. Necesitamos que la FDA use su autoridad de manera más efectiva y mucho más rápida para reducir los metales pesados tóxicos en los alimentos para bebés”, dijo la autora del estudio Jane Houlihan, directora de investigación de Healthy Babies Better Futures, en un comunicado.

¿Qué pueden hacer los padres?

El análisis revisó qué alimentos para bebés tienen el mayor riesgo y ofreció alternativas más seguras.

Bocadillos y cereales de arroz inflado

El cereal de arroz es la principal fuente de arsénico en la dieta de un bebé porque a menudo se usa como primer alimento; los bocadillos de arroz y otros refrigerios de harina de arroz también contienen altos niveles. Healthy Babies sugirió cereales bajos en arsénico, como avena y cereales multigrano, y bocadillos envasados sin arroz.

La pediatra Tanya Altmann, autora de “What to Feed Your Baby” se hace eco de los consejos de la Academia Estadounidense de Pediatría, que aconseja a los padres que ofrezcan una amplia variedad de primeros alimentos, incluidos granos como avena, cebada, trigo y quinua.

“Los mejores primeros alimentos para bebés son aguacate, puré de verduras, avena con mantequilla de maní y salmón”, dijo Altmann. “Todos proporcionan nutrientes importantes que los bebés necesitan, ayudan a desarrollar sus papilas gustativas para preferir alimentos saludables y pueden disminuir las alergias alimentarias”.

Ella cree que las carnes son una mejor fuente de hierro y zinc para los bebés que el cereal de arroz, “así que no he recomendado el cereal de arroz como primer alimento en varios años”.

Si elige cocinar arroz para su niño pequeño, Healthy Babies recomienda cocinar arroz en agua extra y verterlo antes de comerlo. Dicen que eso reducirá los niveles de arsénico en un 60%, según estudios de la FDA.

“Para los niveles más bajos, compre arroz basmati cultivado en California, India y Paquistán. El arroz blanco tiene menos arsénico que el arroz integral”, dijo el informe.

Alimentos para la dentición

Las galletas para la dentición pueden contener arsénico, plomo y cadmio, según el informe. En cambio, alivia el dolor de tu bebé con plátanos congelados, un pepino pelado y frío o una toallita limpia y húmeda, pero asegúrate de que no se atragante.

Bebidas

El jugo es a menudo la bebida preferida para los padres, pero no es una buena opción, dice la Academia Estadounidense de Pediatría. Los jugos son ricos en azúcar, carecen de fibra y pueden contribuir a la caries dental y más tarde a la obesidad. Los jugos de manzana, pera, uva y otras frutas también pueden contener plomo y arsénico, por lo que su consumo frecuente es la principal fuente de estos metales pesados.

En cambio, los expertos dicen que el agua y la leche son las mejores opciones, dependiendo de la edad del niño. Los bebés menores de seis meses solo necesitan leche materna y fórmula. Las bebidas preferidas para el segundo año de vida de un niño deben ser agua y leche entera. Entre los 2 y 5 años, los padres deben pasar a la leche descremada o baja en grasa y seguir promoviendo el agua para hidratar a sus hijos.

A todas las edades, el jugo debe mantenerse al mínimo. Un consejo: agrega agua para que el jugo dure más y siempre asegúrate de que la bebida sea 100% jugo.

Frutas y verduras

Si bien las batatas y las zanahorias son excelentes fuentes de vitamina A y otros nutrientes clave, el informe encontró que también son ricas en plomo y cadmio. Continúa alimentando a tu hijo con estas verduras, pero asegúrate de agregar muchas otras frutas y verduras coloridas para agregar variedad.

El sobrepeso infantil ha subido un 38% en España desde 1990

El Periódico, por Beatriz Pérez

  • Un informe de Unicef recalca que esta problemática es “un problema de salud con un alto impacto”
  • Trae consigo “problemas psicosociales”, como un mal rendimiento escolar, y va ligado a la clase social
Un niño mira una cartulina en una imagen de archivo. / DANNY CAMINAL

El sobrepeso infantil y adolescente en España ha aumentado en un 38% desde 1990, según el estudio ‘NCD Risk Factor Collaboration’ del 2017. A este documento alude la oenegé Unicef en su informe ‘Malnutrición, obesidad infantil y derechos de la infancia en España’, publicado este martes, para destacar que “la obesidad y el sobrepeso infantiles son un problema de salud con un alto impacto” en nuestro país.

De hecho, España es, junto a Grecia, Malta e Italia, uno de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que más sufre esta problemática. Tanto el sobrepeso como la obesidad están considerados un tipo de malnutrición.

Según el informe de Unicef, en todo el mundo 1 de cada 3 menores de cinco años no está creciendo adecuadamente. Hay 149 millones de pequeños con desnutrición crónica, 49 millones con desnutrición aguda y 40 millones con sobrepeso y obesidad.

A pesar de los avances en los últimos años, la desnutrición está directamente ligada a la muerte de 6.750 niños menores de cinco años cada día. Unicef asegura que las dietas poco saludables son el “principal factor de riesgo” y, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la obesidad infantil es uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI.

Además, trae consigo “múltiples problemas psicosociales”, como un “peor rendimiento escolar”, una “menor productividad laboral” en la vida adulta y una “menor probabilidad de conseguir empleo”. 

En aumento

Unicef advierte de que, a escala global, el sobrepeso y la obesidad siguen creciendo. Desde el 2000, la proporción de menores con sobrepeso (de 5 a 19 años) se ha incrementado desde 1 de cada 10 (10,3%) hasta casi 1 de cada 5 (18,4%) en el 2016. 

En España, la última información disponible sobre obesidad infantil es la del ‘Estudio PASOS’, que recogió datos este 2019 entre la población infantil y adolescente de 8 a 16 años. Este estudio muestra que, en base al índice de masa corporal (IMC), un 20,7% de los menores tienen sobrepeso y un 14,2%, obesidad. Es decir, en total casi un 35% de los menores españoles de entre 8 y 16 años tienen sobrepeso u obesidad.

El ‘Estudio PASOS’ también evidencia que la prevalencia de la obesidad abdominal se ha incrementado en un 7,9% en las dos últimas décadas en España, al comparar estas cifras con las del ‘Estudio EnKid (1998-2000)’. El incremento del porcentaje de menores con oebsidad infantil según el IMC ha sido de un 1,9% en la comparativa de ambos estudios. “Estas cifras hacen pensar que, con valoraciones basadas en el IMC, estamos infravalorando los niveles de obesidad infantil en mayor medida en la actualidad que hace dos décadas”, señala Unicef.

Estatus socioeconómico

Paralelamente, según Unicef, hay una “creciente evidencia” que sugiere que el “estatus socioeconómico” de la familia es un “factor de riesgo” para la obesidad infantil. “La población infantil y adolescente con bajo nivel socioeconómico que vive en países industrializados y la población con alto nivel socioeconómico que vive en países en vías de desarrollo tiene un mayor riesgo de sufrir obesidad”, recoge la oenegé en su informe.

El mismo demuestra que los niños y adolescentes en hogares cuya persona de referencia es un trabajador no cualificado “casi triplican” la proporción de aquellos en que la persona de referencia es un directivo.

Entre los factores de la obesidad y el sobrepeso, el informe de Unicef señala el “entorno obesogénico”, es decir, un entorno que favorece y refuerza la aparición de la obesidad y el sobrepeso entre la población. Dentro de este entorno obesogénico destacan los hábitos alimentarios, los estilos de vida sedentarios, el peso de los padres y también otros factores como, por ejemplo, la escasez de parques de juego, la venta de juguetes junto con los alimentos, los menús gigantes en restaurantes de comida rápida o la publicidad de alimentos poco nutritivos.

El mundo tendrá más de 250 millones de niños obesos para 2030

CNN, por Katie Hunt

Más de 250 millones de niños y adolescentes en edad escolar serán clasificados como obesos para 2030, lo que ejerce una gran presión sobre los sistemas de salud, advierte un nuevo informe sobre obesidad infantil.

Actualmente hay 158 millones de niños obesos en todo el mundo, según el primer Atlas de obesidad infantil de la Federación Mundial de Obesidad (WOF, por sus siglas en inglés), que calculó puntajes de riesgo de obesidad en la próxima década para 191 países.

El informe dijo que los niños en los países en desarrollo de África, Asia y América Latina están particularmente en riesgo, como resultado de los rápidamente cambiantes estilos de vida junto con la creciente popularidad y la agresiva comercialización de la comida chatarra.

“Hay una transición lejos de las dietas tradicionales y las formas de hacer las cosas. Las personas gastan menos energía, se vuelven más sedentarias y adoptan una dieta de estilo occidental con alto contenido de azúcar, aceite, almidón y grasa”, dijo a CNN el Dr. Tim Lobstein, director de política en la WOF y uno de los autores del informe.

El informe dice que ningún país incluido en el atlas alcanzaría un objetivo acordado en una cumbre de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2013, que exigía que los niveles de obesidad infantil no deberían ser más altos en 2025 de lo que fueron entre 2010 y 2012. Agregó que cuatro de los cinco países que evaluó tenían menos del 10% de posibilidades de hacerlo.

El Dr. Lobstein dijo que estaba sorprendido por el “aumento extraordinario” en el número de niños obesos pronosticado por el informe. Como la obesidad infantil está estrechamente asociada con la obesidad en la edad adulta, representaría una gran carga para los sistemas de salud dado el vínculo con enfermedades crónicas como la diabetes, advirtió.

“Eso es un salto gigante. Inundará los sistemas de salud, particularmente en los países en desarrollo”, dijo.

En Estados Unidos, el 26,3% de los niños de 5 a 9 años y el 24,2% de los niños de 10 a 19 años serían obesos para 2030, según el informe, lo que le da al país una probabilidad del 17% de cumplir con el objetivo de la OMS para 2025.

En términos absolutos, se espera que EE.UU. tenga 17 millones de niños obesos para 2030, el mayor número después de China e India.

Las islas del Pacífico como las Islas Cook y Palau ocuparon un lugar destacado entre los países con mayor riesgo en la próxima década. Lobstein dijo que, además de los estilos de vida menos activos, las naciones insulares dependían más de las importaciones de alimentos, que a menudo eran altamente procesadas y con grandes de azúcar y grasa.

Lobstein dijo que los gobiernos de todo el mundo eran reacios a enfrentarse a grandes empresas de alimentos que tienen peso en el status quo. Dijo que iniciativas como los impuestos al azúcar y las gaseosas tendrían solo un pequeño impacto, particularmente porque eran difíciles de implementar en países de bajos ingresos, donde los gobiernos tenían más probabilidades de ser persuadidos por intereses comerciales.

Agregó que pensaba que una generación más joven tomaría una postura más activista hacia la obesidad, como lo han hecho hacia el cambio climático.

“La mayoría de las personas no quieren tener exceso de peso, pero no debería haber un estigma contra el individuo. Es un problema social, no un problema privado”, dijo.