Uno de cada tres adolescentes de Europa sufre obesidad o sobrepeso

Obeso en una silla, Reuters by Toby MelvilleLa falta de ejercicio físico así como la publicidad de comida con mucha grasa, azúcar y sal, han provocado en las últimas décadas un aumento brusco de la obesidad y sobrepeso infantil en algunos países europeos.

Según el último informe de la Organización Mundial de Salud (OMS), hasta el 27% de los niños de 13 años y el 33% de los de 11 años sufren de sobrepeso u obesidad. Entre los países con la mayor proporción de niños de 11 años con sobrepeso están Grecia (33%), Portugal (32%), Irlanda y España (ambas con un 30%).

Gracias a las restricciones de la publicidad de la comida basura y la promoción del consumo de frutas y verduras y del ejercicio físico en las escuelas, Francia, Noruega, Suiza y los Países Bajos se han convertido en los pocos campeones que han logrado detener la epidemia de la obesidad.

La OMS hace recomendaciones a los Gobiernos para solucionar el problema. Tienen que endurecer las leyes e insistir en un etiquetaje informativo de los productos y en la regulación de la publicdad y el ‘marketing’, obligando a la industria de la alimentación a asumir su responsabilidad.

La epidemia del sobrepeso y la obesidad amenaza la salud de los niños dado que la obesidad infantil está acompaña de un elevado riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, problemas ortopédicos, problemas mentales, bajos resultados académicos y pobre autoimagen.

“Nuestra percepción de lo normal se ha desplazado. Hoy tener un peso excesivo es algo cada año más común, no extraordinario. No debemos permitir que la próxima generación crezca con la obesidad como norma”, enfatizó la directora regional de la OMS, Zsuzsanna Jakab.

“Necesitamos crear un medio donde se aliente que la actividad física y la alimentación sana son un alternativa prioritaria para todos los grupos sociales”, declara el experto de OMS sobre nutrición, actividad física y obesidad Joao Breda.

Según los datos de la OMS, la obesidad infantil es una de las amenazas a la salud pública más graves del siglo XXI. En todo el mundo en el 2010 el número estimado de niños obesos menores de cinco años era de 42 millones, de los cuales unos 35 millones viven en los países en desarrollo.
RT Actualidad

Los pasajeros gordos no vuelan o pagan dos asientos

Kevin Chenais tuvo que volver de Nueva York a Europa en barco, porque la compañía aérea argumentó que sus 230 kilos no garantizaban la seguridad

Heraldo / Agencias
obeso_british_airwaysLa aviación comercial tiene, a veces, razones de peso para restringir la venta de billetes. Quien más quien menos ha sufrido alguna vez el fastidioso ‘overbooking’, pero pocos han vivido una peripecia como Kevin Chenais. Este joven francés, de 22 años y con 230 kilos a cuestas, se ha quedado en tierra porque British Airways se negó a venderle un billete a la vista de que era «imposible acomodar al pasajero con seguridad». Las modernas aeronaves, capaces de llegar a las Antípodas, cruzar el Atlántico o cargar en sus bodegas el equipaje de más de un centenar de viajeros, no pueden transportar a un gordo.

Embarcar en un avión se está convirtiendo en un incordio, y no solo por el miedo a volar o por los cada vez más tediosos controles de seguridad. De ello pueden dar testimonio Chenais y sus padres, que se disponen a tomar un barco desde Nueva York para viajar al Reino Unido, a la vista de la decisión de la compañía.

El pasajero vetado está aquejado de un desequilibrio hormonal que constituye la causa de su obesidad mórbida. El año pasado se trasladó a Chicago para ser tratado en la Clínica Mayo, donde le prescribieron un tratamiento que dura año y medio. A finales de octubre ya tenía las maletas hechas para visitar Europa cuando le dieron la mala noticia. La aerolínea no admitía la presencia de un pasajero tan obeso. Lo peor del asunto es que el viaje en barco no está exento de riesgos. Kevin Chenais precisa de forma continuada del suministro de oxígeno y está sometido a controles médicos periódicos. La travesía desde Nueva York a Southampton le obligará a estar embarcado una semana y limitará su vigilancia por parte de los especialistas que le atienden.

Sobra decir que Kevin tiene muchos problemas de movilidad, hasta el punto de que necesita una silla eléctrica para desplazarse. El mero hecho de bajar del tren que le llevó de Chicago a Nueva York exigió que el Consulado francés apoyara el montaje de todo un dispositivo policial y que el personal de la compañía ferroviaria Amtrak participara en la operación para bajarle del vagón.

«El viaje estuvo bien», aseguró un agotado Kevin, después de 21 horas de traqueteo, a la salida de la estación ferroviara de Pensilvania, en el interior del taxi que le trasladó junto a sus padres, René y Christina, a un hotel en Brooklyn, donde permanecerán hasta embarcar.

Después de muchos trámites y fatigosas negociaciones se arbitró una solución, aunque llegaba demasiado tarde. Las compañías Air France y Swissair se avenían a incluir en el pasaje a Kevin Chenais, pero la oferta se presentó cuando la familia había desembolsado ya tanto dinero, que no podía rascarse más el bolsillo.

El trayecto en tren hizo que se esfumaran 900 euros, mientras que los pasajes en barco de los Chenais exigieron adelantar otros 1.635 euros. Ser gordo no es ni mucho menos barato. Con todo, el que no se consuela es porque no quiere. A la espera de que el buque ponga rumbo a Southampton, la familia aprovechará su estancia obligada en Nueva York para hacer turismo.

Venden dos asientos de avión separados a un pasajero obeso

AFP
obeso-dos-billetesUn pasajero británico que fue obligado por la aerolínea a comprar dos billetes de avión por ser obeso no dio crédito a sus ojos cuando comprobó que los dos asientos que le habían asignado estaban separados.

En el trayecto de ida de Gales a Irlanda, una tarjeta de embarque correspondía a una butaca en pasillo y la otra en la ventanilla – en una fila de tres. A la vuelta se lo pusieron aún más complicado, pues sus dos asientos estaban en la fila 17 y en la 19 del avión, informa el Daily Mirror.

El hombre, de 43 años e identificado como Les Price, pesa 234 kilos. La compañía aérea, cuyo nombre no ha trascendido, obliga a los clientes a adquirir dos tickets cuando el peso del individuo supera los 127 kilos.