La obesidad infantil grave es más elevada en los países de la dieta mediterránea

Pressdigital

La obesidad infantil grave es más elevada en Grecia, Italia y España en medio del declive de la dieta mediterránea, según un informe de la OMS.

Prevalencia de la obesidad infantil en Europa

Malta tiene la tasa más alta de niños gravemente obesos, con un 5,5 por ciento de niños de seis a nueve años afectados, pero el sur de Europa tiene tasas más altas que los estados occidentales.

Los países mediterráneos -con dietas se han mantenido durante mucho tiempo como puntos de referencia para una vida sana- tienen las tasas más altas de obesidad infantil grave de Europa, ha advertido la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El informe, que recoge datos de 21 países europeos, pone al desnudo la crisis en los estados del sur, con más del 4 por ciento de los niños en edad de asistir a la escuela primaria que sufren de obesidad grave en España, Grecia, Italia, España y San Marino.

Con más del 5,5 por ciento de los niños afectados, Malta tenía las tasas más altas de obesidad grave en el estudio, presentado en el Congreso Europeo sobre Obesidad en Glasgow el 30 de abril.

Mientras que los países de Europa occidental y septentrional, como Bélgica, Irlanda y Noruega, tienen tasas de obesidad grave inferiores al 2 por ciento.

Los investigadores señalan que un factor probable es la “disminución” de la dieta mediterránea idealizada, rica en cereales integrales, nueces, verduras, aceite de oliva y pescado.

Muchos países están viendo ahora los efectos de un abuso de alimentos baratos y ricos en calorías, y algunos, como Dinamarca o Reino Unido, han introducido impuestos sobre los productos con alto contenido de azúcar o de grasas.

Otros estudios han encontrado tasas igualmente altas de obesidad infantil y adulta en los países del sur del Mediterráneo.

Pero la investigación, dirigida por el doctor João Breda, jefe de la Oficina Europea para la Prevención y el Control de Enfermedades No Transmisibles de la OMS, es la primera en analizar específicamente la obesidad infantil “grave”. 

Esto se define de manera diferente a la de los adultos, pero más o menos requiere que tengan un índice de masa corporal superior a 19 de cada 20 niños de su grupo de edad.

Breda y sus colegas aseguran que una explicación para los mayores índices de obesidad en el sur de Europa “sigue siendo esquiva”, aunque hay varias explicaciones posibles.

“La pérdida de la dieta mediterránea en los países del sur de Europa podría estar relacionada con este grave problema de obesidad”, señalan los autores.

Aunque también podría ser el resultado de la “menor estatura para la edad que se encuentra en el sur de Europa”, el mayor peso al nacer, la menor duración del sueño y los diferentes patrones de alimentación y actividad física.

Los índices más altos de educación materna es otro factor que reduce el riesgo de obesidad grave, según el informe. 

Los autores advierten que si no se hace nada, el mismo patrón podría desarrollarse en otras naciones con dietas y hábitos tradicionalmente mediterráneos, como Albania y Moldavia.

“Sin medidas políticas oportunas, apropiadas y eficaces para prevenir la obesidad, existe el riesgo de que las tasas de prevalencia en estos países acaben igualando los niveles observados en otros países europeos”, apuntan los autores.

El estudio utilizó datos de 636,933 niños de seis a nueve años de edad, y los hallazgos indican que hay al menos 400,000 niños que ya son gravemente obesos de un total de 13.7 millones de niños de seis a nueve años de edad en los 21 países incluidos en el estudio.

“La obesidad grave es un grave problema de salud pública y los resultados de este estudio muestran que un gran número de niños en Europa la padecen”, concluyen los autores.

“Dado su impacto en la educación, la salud, la asistencia social y la economía, la obesidad debe abordarse a través de una serie de enfoques, desde la prevención hasta el diagnóstico y el tratamiento precoz”.

Europa se precipita hacia una crisis de obesidad en 2030

Irlanda es el país que encabeza la lista. Allí, calcula la OMS, el 89 % de los hombres tendrá probabilidad de sufrir sobrepeso en 2030, frente al 74 % que había en 2010, y la proporción de obesos pasará del 26 al 48 %. En el caso de las mujeres el aumento será del 57 al 85 % y del 23 al 57 %, respectivamente.

Entre los países que también sufrirán subidas significativas la OMS sitúa a Grecia, Austria, la República Checa y España, donde el sobrepeso en hombres pasará del 66 al 80 %, y la obesidad afectará a uno de cada tres ciudadanos, el 36 %, frente al 19 % de 2010.

El 58 % de las españolas tendrá problemas de sobrepeso en 2030, frente al 48 % de dos décadas antes, y el 21 % padecerá obesidad, cinco puntos porcentuales más, según la oficina regional de la OMS, con sede en Copenhague, que señala que la calidad de las proyecciones varía según los países.

El aumento afectará incluso a países que tradicionalmente han tenido índices bajos, como Suecia, donde el porcentaje de hombres obesos subirá del 14 al 26 %, y el de mujeres, del 12 al 22 %.

LAS CONSECUENCIAS DEL SOBREPESO SEGÚN LA OMS

Los kilos de más son un problema que aumentan la posibilidad de sufrir graves problemas de salud. Estas son sus principales consecuencias, según la OMS:

  • La primera es una mayor incidencia de las enfermedades cardiovasculares
  • La diabetes
  • Los trastornos del aparato locomotor (en especial la osteoartritis, una enfermedad degenerativa de las articulaciones muy discapacitante)
  • Algunos cánceres (del endometrio, la mama y el colon).

EL SOBREPESO SOLO CAE EN HOLANDA

Pocos países de los 53 que componen la región europea experimentarán tasas de sobrepeso y obesidad estables o decrecientes en 2030, entre los que destaca Holanda. La OMS estima que el 49 % de los holandeses tendrá sobrepeso y el 8 % obesidad en 2030, frente al 54 % y el 10 % de 2010, mientras que en las mujeres la proporción de sobrepeso se mantendrá al nivel actual y la de obesidad bajará del 13 al 9 %.

El estudio presenta una imagen “preocupante” y se necesita “con urgencia” revertir la tendencia restringiendo el mercado de alimentos no saludables y abaratando los productos saludables, dijo en un comunicado Laura Webber, una de las autoras del informe, que será presentado este miércoles en el Congreso Europeo de Obesidad en Praga.

El coautor del estudio, Joao Breda, señaló por su parte que se trata de una predicción y que es necesario mejorar la disponibilidad y la calidad de los datos en algunos países.

CÓMO FRENAR LA DERIVA HACIA EL SOBREPESO

  • Para empezar, la solución pasa por uno mismo y por la contención en el consumo de grasas y azúcares.
  • A la vez, hay que comer de forma más saludable: más frutas y verduras, legumbres, cereales integrales y frutos secos
  • Hay que mover el cuerpo, intentar no caer en el sedentarismo. Lo recomendable son 60 minutos diarios de actividad física para los jóvenes y 150 minutos semanales para los adultos
  • La OMS pide también a las administraciones que se involucren para promover la actividad física y los hábitos de vida más saludables. ¿Cómo? Haciéndolo más accesible, más barato, sobre todo para los que menos tienen.
  • Y cómo no, se necesita también que la industria alimentaria colabore, reduciendo el contenido de grasa, azúcar y sal de los alimentos elaborados, y asegurando que todos los consumidores puedan acceder física y económicamente a unos alimentos sanos y nutritivos.

Pautas para evitar el sobrepeso y la obesidad

1. Evita el exceso de cantidad y las comilonas
Es un aspecto sumamente importante porque a más cantidad de alimentos por comida, más flexible y elástico se hace el estómago, encontrando la sensación de saciedad cada vez más tarde y necesitando cantidades mayores para eliminar la sensación de hambre. “Si acostumbramos al estómago a recibir las cantiades justas de comida, se olverá más riígidoy nos será mucho más fácil controlar el apetito”, explica Rubén Bravo del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

2. Muchas veces y poca cantidad

Es mejor comer de 5 a 7 veces al día que hacer solo tres comidas. Así nos aseguramos no tener tanta hambre y por tanto que la ingesta calórica sea menor.
3. Distinguir entre el hambre y la ansiedad

El Instituto Europeo de la Obesidad señala que no es lo mismo la necesidad fisiológica que el hambre originado por la ansiedad. Este es un hambre psicológico, nutrido muchas veces el estrés, la tendencia depresiva, la glotonería o el simple aburrimiento.
4. Combinar los tres macronutrientes

Las comidas deben ser completas e incluir hidratos, proteínas y grasas saludables.

5. Evitar los dulces…

… y los hidratos de carbono simples o refinados que no sean integrales.

6. Planifícate

Si tienes tu menú organizado, es mucho más fácil evitar la improvisación cuando sentimos hambre y por tanto las calorías fáciles.

7. Llévate la comida

Ya sea una pieza de fruta o un yogurt para media mañana o directamente la comida de mediodía. Así no caeremos en la tentación de ir a la máquina.

8. Evita la cafeína

Suprimir la cafeína, el té o las bebidas energéticas ayudarán a mantener el estrés a raya y a controlar la cantidad de calorías ingeridas.

9. Pequeñas dosis de chocolate

De la misma manera que evitar el café ayuda a limitar el estrés, también ayuda comer dos onzas de chocolate con 70% de cacao puro al día. Es un buena forma de potenciar nuestro bienestar emocional y disminuir la sensación de ansiedad.

10. Dormir de siete a ocho horas al día

También como forma de evitar la ansiedad.

11. Agua para la sed

Albert Lecube recomienda aplacar la sed con agua y no con bebidas azucaradas. Estas últimas suponen un aporte importante de calorías vacías de nutrientes.

12. Ejercicio

Tampoco hace falta ir a nadar todos los días ni ponerse a correr si no lo has hecho nunca antes. Albert Lecube habla de incrementar la actividad física y acabar con los altos datos de sedentarismo. Bastaría con salir a caminar una media de 150 minutos a la semana.

Uno de cada tres adolescentes de Europa sufre obesidad o sobrepeso

Obeso en una silla, Reuters by Toby MelvilleLa falta de ejercicio físico así como la publicidad de comida con mucha grasa, azúcar y sal, han provocado en las últimas décadas un aumento brusco de la obesidad y sobrepeso infantil en algunos países europeos.

Según el último informe de la Organización Mundial de Salud (OMS), hasta el 27% de los niños de 13 años y el 33% de los de 11 años sufren de sobrepeso u obesidad. Entre los países con la mayor proporción de niños de 11 años con sobrepeso están Grecia (33%), Portugal (32%), Irlanda y España (ambas con un 30%).

Gracias a las restricciones de la publicidad de la comida basura y la promoción del consumo de frutas y verduras y del ejercicio físico en las escuelas, Francia, Noruega, Suiza y los Países Bajos se han convertido en los pocos campeones que han logrado detener la epidemia de la obesidad.

La OMS hace recomendaciones a los Gobiernos para solucionar el problema. Tienen que endurecer las leyes e insistir en un etiquetaje informativo de los productos y en la regulación de la publicdad y el ‘marketing’, obligando a la industria de la alimentación a asumir su responsabilidad.

La epidemia del sobrepeso y la obesidad amenaza la salud de los niños dado que la obesidad infantil está acompaña de un elevado riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, problemas ortopédicos, problemas mentales, bajos resultados académicos y pobre autoimagen.

“Nuestra percepción de lo normal se ha desplazado. Hoy tener un peso excesivo es algo cada año más común, no extraordinario. No debemos permitir que la próxima generación crezca con la obesidad como norma”, enfatizó la directora regional de la OMS, Zsuzsanna Jakab.

“Necesitamos crear un medio donde se aliente que la actividad física y la alimentación sana son un alternativa prioritaria para todos los grupos sociales”, declara el experto de OMS sobre nutrición, actividad física y obesidad Joao Breda.

Según los datos de la OMS, la obesidad infantil es una de las amenazas a la salud pública más graves del siglo XXI. En todo el mundo en el 2010 el número estimado de niños obesos menores de cinco años era de 42 millones, de los cuales unos 35 millones viven en los países en desarrollo.
RT Actualidad