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El pódium de las dietas

enero 29, 2018

2oo1.com.ve
Desprenderse de los kilos de más es uno de los propósitos capitales al comenzar cada año, que se ve acompañado por el resurgimiento en los primeros meses de un buen número de métodos adelgazantes, de regímenes de autor, o de dietas impulsados por celebrities o que, simplemente, se han vuelto virales en las redes sociales.

Pero no todo lo que está de moda vale, advierten desde Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), que cada año lanza una clasificación con las dietas más y menos indicadas para perder peso.

Este ranking está respaldado por expertos en obesidad y cuidado de la salud, médicos, nutricionistas, psicólogos, naturópatas y cirujanos, y se nutre de casos observados en consulta, estudios científicos y clasificaciones serias, como la lista de la Asociación Británica de Dietistas o la publicación ‘U.S. News & World Report’, según sus autores (www.imeoobesidad.com).

“Que la demanda de un tipo de dieta se dispare no significa que es mejor, ni la más adecuada para nosotros”, señala Rubén Bravo, experto en nutrición del mencionado instituto, recalcando que pueden tener múltiples efectos secundarios, como el ‘efecto rebote’ o recuperación del peso perdido e incluso más kilos.

IMEO precisa que los métodos de adelgazar saludables proponen una pérdida de peso paulatina, sin sobrepasar los 1,5 kilos por semana y los 6 kilos al mes; se sirven de todos los grupos de alimentos restringiendo las cantidades de algunos más calóricos y menos saludables; y contribuyen a reeducar los hábitos alimentarios y mantener un estilo de vida sano.

Además, siempre es conveniente que una dieta se siga bajo asesoramiento y supervisión profesional, apuntan.

Los expertos han seleccionado para EFE las tres mejores dietas para empezar 2018, explicando en qué consisten y efectuando recomendaciones para sacarle el máximo provecho.

Dieta de los superalimentos. “Esta alimentación se basa en incluir en nuestro menú diario alimentos como la quínoa, las bayas de goji, la cúrcuma, el jengibre o las semillas de chía, que tienen la capacidad de nutrirnos y de ayudar a mejorar nuestra salud o prevenir enfermedades”, indica la nutricionista clínica Carmen Escalada.

“Si estos ‘superalimentos’ se incluyen en un modelo global de alimentación sano, equilibrado y adecuado, se puede bajar hasta un kilo de grasa a la semana”, explica Escalada.

“Entre las cualidades que se les atribuyen a estos alimentos, la mayoría de ellas científicamente probadas, están el refuerzo del sistema inmunitario, la mejora de la digestión, la reducción del estreñimiento, la mejora de los niveles de colesterol o el mayor control de la glucemia”, añade.

“De todas las dietas recomendables para 2018 es la opción más sencilla, económica y asequible”, explica Rubén Bravo a EFE.

Destaca que es un plan actualizado basado en la evidencia científica, que ayudará a los pacientes “no sólo a lograr su peso saludable, sino también a mantener unos buenos hábitos alimenticios apoyados en alimentos beneficiosos para la salud”.

Dieta Gourmet. Está dieta propone adelgazar sin renunciar al placer, ni pasar hambre, basándose en el consumo controlado de productos exquisitos considerados ‘gourmet’, en su mayoría naturales, como jamones, quesos, vino, aceite de oliva, marisco, pescado, carnes, embutidos o chocolate.

Con este plan para adelgazar, combinado con ejercicio físico regular, se puede perder más de un kilo por semana, según sus impulsores.

“La clave de este tipo de dieta no está en lo que se come, sino en la forma de preparación o cocción y en la moderación de las cantidades”, según la nutricionista Mireia Elías.

“Esta dieta la pueden seguir todo tipo de personas, excepto alérgicos o intolerantes que deberían evitar aquellos alimentos causantes de las mismas en los distintos platos”, añade.

Según Bravo, “estamos viviendo un auge de la cocina elaborada, diseñada para disfrutar más allá de su aspecto alimenticio, creándose una cultura culinaria que eleva las recetas por encima de las preparaciones cotidianas habituales”.

“Es por ello que esta dieta no sólo se centra en los valores nutricionales, sino también en el aspecto organoléptico (aquello que perciben nuestros sentidos) de los menús, rompiendo con la monotonía de las dietas centradas en cocinar solo a la plancha, bajas en sal y demasiado “sosas” para seguirlas durante demasiado tiempo”, señala Bravo.

“Este plan facilita mucho la vida social, el picoteo y el estilo de vida latino”, enfatiza este experto en nutrición, aconsejando “tener un listado de 10 a 15 platos de elaboración ‘gourmet’ para incluirlos en los menús diarios, y distintas opciones para elegir, dentro de las cartas habituales de los restaurantes”.

Dieta Genética. Este régimen personaliza la alimentación en función de los resultados de un análisis previo de la información genética relacionada con el metabolismo del paciente, y se fundamenta en la nutrigenómica, ciencia que determina cómo responde nuestro cuerpo ante los nutrientes que ingerimos, según el instituto europeo.

Se elabora la pauta dietética en base a los resultados del test genético, el sexo, la edad, la complexión física, y los hábitos y preferencias o gustos de la persona, en la medida de lo posible.

El objetivo es que el paciente regule sus hábitos alimenticios teniendo en cuenta toda la información del test de ADN, logrando pérdida de peso, un mejor estado de salud general y la prevención de algunas enfermedades o trastornos metabólicos, que pudieran aparecer a medio o largo plazo.

“Este cambio global de hábitos de alimentación y de salud, tenemos que conseguir que el paciente lo pueda mantener a largo plazo y permite a bajar entre 3 y 4 kilos al mes”, apunta la nutricionista Andrea Marqués.

“Esta dieta es la más personalizada de todas, ya que se basa en un estudio específico sobre las tendencias genéticas del paciente, por lo que el plan nutricional se centra en los objetivos concretos de prevención en materia de salud”, señala Bravo a EFE.

“Su inconveniente, al igual que la dieta Gourmet es su elevado coste que no está al alcance de todos los bolsillos”, apunta este experto.

“Si no disponemos de los medios económicos para costearnos este estudio genético y posteriormente el plan personalizado, podemos analizar nosotros mismos las enfermedades o las causas de muerte de nuestros padres y abuelos, para tomar medidas preventivas ante esos mismos trastornos, que podríamos tener un mayor riesgo hereditario de desarrollar”, recomienda Bravo.

Tras la navidad, barriga fuera chicos

enero 12, 2018

Recomendaciones. Ya las fiestas decembrinas son cosa del pasado, es hora de empezar a disciplinarse con la alimentación. Conozca los consejos de los expertos.

EFE/ El Nuevo diario
¿Por qué la obesidad masculina se sigue viendo como un mal menor y se presenta con eufemismos exculpatorios, como barriguita cervecera o la curva de la felicidad, que le ayudan a gozar de un mayor grado de aceptación social? ¿Por qué la obesidad del varón se acepta como algo normal y se justifica porque es sabido que los hombres beben más, frecuentan restaurantes por motivos de trabajo, comen durante las reuniones, hacen vida social en bares y apenas hacen dieta?

Rubén Bravo, portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) y experto en nutrición y gastronomía, no ofrece una respuesta para estas interrogantes, pero tiene claro que quitar importancia a un problema de salud, no hace que se resuelva por sí solo.

“El número de hombres que visita nuestras consultas en busca de solución a su estado de obesidad es significativamente menor (21%) que el de mujeres (79%)”, explica el experto.

“Pero entre 1975 y 2014 el número de hombres obesos se ha triplicado y la cantidad de mujeres obesas solo se ha duplicado”, señala Bravo en referencia a un estudio publicado en 2016, coordinado por el Imperial College de Londres y que involucró a 20 millones de hombres y mujeres adultos de 186 países. “Al analizar los datos estadísticos podemos corroborar que la obesidad masculina aumenta a un ritmo superior a la femenina en todo el mundo de manera general y que cada vez son más los hombres con altos niveles de grasa corporal y, por tanto, en riesgo de padecer todas las enfermedades que esto conlleva”, confirma a Carmen Escalada, nutricionista clínica del Imeo.

La naturaleza del sobrepeso se muestra de forma diferente entre ambos sexos, según los especialistas. En los hombres empieza a desarrollarse a partir de los 35 años, acompañado por un cambio hormonal conocido como hipogonadismo relacionado con la disminución de testosterona, mientras que en mujeres el golpe importante suele darse a partir de la menopausia, entre los 48 y los 52 años, según el instituto Imeo.

“El aumento de peso en hombres se caracteriza principalmente por la acumulación de tejido graso a nivel abdominal, lo que se denomina obesidad de tipo androide”, explica Estefanía Ramo, nutricionista. Esta grasa acumulada en la barriguita de los hombres es la grasa visceral (aquella que envuelve los órganos vitales) es la más peligrosa para la salud y la que va a dar lugar al síndrome metabólico (SM), asociado a una mayor prevalencia de patologías crónicas.

Algunas de las patologías asociadas al SM y que limitan las expectativas y calidad de vida de la persona son: la hipertensión arterial, la diabetes mellitus tipo 2 e insulino-resistencia, el hígado graso, la cardiopatía coronaria, el cáncer y las enfermedades respiratorias u osteoarticulares, según los expertos de Imeo.

Ramo traslada cinco claves nutricionales encaminadas a controlar la obesidad y prevenir el SM en los hombres, cuyo patrón alimentario, según indica, tiende a incluir carnes, arroz, pasta, pan o alcohol, así como comida rápida, snacks, platos listos para calentar y productos animales reconstruidos.

Recomendaciones

1 Aumente los alimentos de origen vegetal y la fibra soluble (frutas, verduras, legumbres, avena…) que ayudan a disminuir el colesterol.

2 Asegure el aporte de calcio, vitamina D, vitamina K y magnesio, para mejorar la salud ósea, aumentando el consumo de lácteos no enteros, pescados azules, verduras de hojas verdes o alimentos enriquecidos.

3 Recuerde los alimentos proteicos, dando prioridad a la proteína vegetal (legumbres, cereales, frutos secos) y a las carnes que sean magras, sin grasa.

4 Reduzca o modere el consumo de alimentos grasos, sobre todo de grasas saturadas (que inciden en el riesgo cardiovascular) y aumente el consumo de grasas poliinsaturadas, como los omega 3, que ayudan a prevenir las dolencias cardiovasculares y que se encuentran presentes en pescados azules, aceites vegetales o nueces.

5 Haga ejercicio físico. Esto es muy importante porque reduce la pérdida de músculo, aumenta el gasto calórico y fortalece los huesos, a la vez que mejora la salud cardiovascular, la presión arterial, la resistencia aeróbica y la autoestima.

Vuelta de vacaciones y consejos anti síndrome postvacacional

septiembre 4, 2017

Noticias Telecinco

Adiós a la playa y al relax. A unos los espera la guardería y a otros la oficina. Una vuelta a la rutina que podemos somatizar. “Cansancio, dolor de cabeza, ansiedad”, explica el psiquiatra Manuel Serrano. Pero se puede minimizar con algunas pautas como intentar readaptarse unos días antes a los nuevos horarios y llevar una buena alimentación. “Recomendamos una dieta rica en alimentos que estimulan la serotonina. Una onza de chocolate por la mañana y otra por la tarde. Alimentos con omegas, como el pescado azul”, aconseja elexperto en nutrición Rubén Bravo del IMEO. Pero para evitar que sean efímeros hay que elegir metas realistas y concretas. La neurocoach Adelina Ruano dice que las claves son que sean muy motivadoras, que se pase a la acción con fuerza de voluntad y esfuerzo y que tengamos confianza en nosotros mismos. La actitud marca la diferencia. Confianza, optimismo y planificar actividades lúdicas son claves para un otoño feliz.

Cuando la obesidad se convierte en éxito profesional

mayo 30, 2017

Esdiario.com

Tres mujeres que han luchado contra los kilos de más y su victoria ha servido para catapultarlas al éxito. Dos presentadoras y la ex de don Felipe se han coronado en reino de la obesidad.

Esto de las reinas de la obesidad va cambiando por temporadas. Hubo una época en que Isabel Sartorius parecía la única mujer excedida de peso de España. El asunto se trató en los medios y a ella le sirvió para encontrar su lugar bajo el sol en el panorama mediático. Habló de trastornos alimenticios, de compulsión, de desórdenes… ¿Y quién no iba a ponerse de su parte con esa cara que transmite dulzura? Los kilos de más la encaminaron por la senda del coaching y dijo adiós al diseño de bolsos, a los photocalls de dietas alcachoferas, a las quedadas con doña Letizia…

A Tania Llasera la conocimos delgadísima. Sin embargo, dejó de fumar y ahí empezó su vía crucis con el sobrepeso. Al compartir la presentadora su día a día en Instagram, le llueven críticas y alabanzas. Después llegaría su primer embarazo y tras dar a luz al precioso Pepe Bowie empezaría a ponerse en forma. Tania estaba un poco desaparecida cuando los kilos de más volvieron a darle protagonismo mediático. Regresó a los platós y observó un renacer profesional. Ha sabido aprovechar su nueva figura y trabajo no le falta.

Poco imaginaba Carlota Corredera que su lucha contra la obesidad iba a convertirla en imprescindible en los medios. Sin prisa pero sin pausa, la periodista ha conseguido rebajar más de 60 kilos. Desde entonces, el papel cuché está rendido a sus pies. Portadas y ventanitas se la disputan. Ahora corona su reinado publicando un libro en el que comparte su experiencia, Tú también puedes (Grijalbo). Cual diva, divina, ha posado en traje de baño demostrando que los complejos no sirven más que para estorbar. El único problema es que su omnipresencia ya despierta comentarios. Y es que en esto de los kilos, como en todo, la gente está ávida de nuevas musas. Una vez vista la transformación en cisne, llega el hartazgo y empieza el rechazo. El público, que tiene poca paciencia.

Gordofobia. ¿Quién no ama a estas mujeres?

noviembre 20, 2016

Se rompe el silencio sobre el castigo social a la gordura. En las redes, activistas y blogueras visibilizan sus cuerpos, y sus argumentos, tratando de hacerse comprender y querer.

Mujer hoy, por Elena de los Ríos

gordofobiaUn fantasma recorre las conversaciones de las mujeres de medio planeta: el miedo a engordar. No hay día en el que las pizpiretas periodistas de la radio, cincuentañeras risueñamente aterradas, no comenten lo que comen o dejan de comer para evitar la maldición de los kilos de más. En la televisión mañanera, unas se felicitan a las otras por su delgadez, mientras diseccionan en directo la vida de una colega antaño escultural y hoy sepultada por la “vergüenza” de estar gorda y viva a la vez (qué poco nos queremos las gordas las unas a las otras, al menos en el universo de Carlota Corredera y Terelu Campos).

No dejamos de hablar de dietas ni cuando comemos. De hecho, en enero de 2016 supimos que las conversaciones que monopolizaron Twitter durante las navidades fueron la resaca y el miedo a engordar. Recientemente, se ha bautizado una nueva patología, la pregorexia, que designa al trastorno que sufren las embarazadas que se empeñan en no engordar: un 30% de ellas. Y las estadísticas dicen que si las mujeres españolas siguen fumando es, en realidad, por no coger peso.

Pero ¿por qué? ¿Qué causa en estas mujeres tal angustia, digna de Munch y su espeluznante grito? ¿Qué significa tanta conversación alrededor de sus cuerpos, de los cuerpos que desearían o de los cuerpos de sus amigas y conocidas? En realidad, reaccionan a la creciente presión social sobre los cánones estéticos, un repertorio de normas aplicado implacablemente a las mujeres para su mejor sometimiento, como explica Naomi Wolf en El mito de la belleza (Ed. Salamandra). Y en su huida hacia la bella delgadez, en su incesante expresión de horror ante los kilos, nos convierten a las que no nos ajustamos a la norma en la viva encarnación de todo lo que la sociedad desprecia y hasta le asquea.

“Está tremenda” y otros insultos…

Gordofobia no es solo que te griten “¡Adelgaza!” por la calle, un hecho puntual, una anécdota, un imbécil que dice con mala educación lo que otros piensan. Gordofobia es ese medio ambiente social en el que los kilos de más te convierten automáticamente en un lugar indeseado. Magda Piñeiro, fundadora de Stop Gordofobia y autora de Stop Gordofobia y las panzas subversivas habla de la “hipervisibilidad invisible” de los gordos: “No existimos y vivimos en soledad. Y esta invisibilidad alimenta el hecho de que, cuando nuestra hipervisibilidad se hace visible en algún sitio, seamos los seres extraños, raros, señalables, susceptibles de exclusión. Por eso creo que esto es una nueva forma de racismo.

La delgadez copa todos los espacios, como siempre lo hizo la piel blanca, mientras eran invisibilizadas las personas negras, sus costumbres, sus deseos, sus vidas, y el maltrato, la violencia y la humillación a la que siempre fueron (y lamentablemente siguen siendo) sometidas”. Lo cierto es que engordar provoca hoy más censura social que, pongamos, defraudar a Hacienda.

Ser curvy…

  1. Ser curvy es una actitud.
  2. Una curvy no busca aprobación, confía en su belleza.
  3. Una curvy no sigue la moda, la inspira.
  4. La sonrisa de una curvy es un arma de seducción masiva.
  5. Una curvy no necesita ser un ángel, es una diosa.
  6. Una curvy no hace ejercicio, se esculpe.
  7. Una curvy rompe moldes.
  8. Una curvy sabe lo que importa.
  9. Una curvy es una curvy.

Entrar en la categoría de gordo o gorda aniquila directamente tu capital erótico, definido por la socióloga Catherine Hakim como “un activo personal que aúna belleza, atractivo sexual, vitalidad, saber vestirse bien, encanto, don de gentes y competencia sexual”. Se requiere mucho dinero, mucho poder o mucho talento para que un gordo o una gorda alcance relevancia social. Por ejemplo: pensemos cuántos gordos y gordas encontramos en la primera fila de nuestros partidos políticos. Un estudio de la universidad John Hopkins reveló que los médicos de Estados Unidos se sienten menos identificados con los pacientes obesos y la comunicación en consulta es peor.

Además, los doctores pasan menos tiempo con ellos y les piden menos a pruebas diagnósticas, porque conectan sus dolencias con la obesidad. De hecho, los médicos disfrutan menos de su trabajo conforme sube el peso de sus pacientes. En otros países, como Gran Bretaña, incluso se está estudiando excluir de las operaciones quirúrgicas a obesos y fumadores. De hecho, ya se está negado intervenciones en rodillas o caderas a pacientes con sobrepeso. ¿Porque se les considera culpables?

Lo que aquí está en juego es el estereotipo de la gordura, una reducción al absurdo que es impugnada desde las redes por activísimas blogueras como Valerie Sagun o Jessamyn Stanley, que demuestran que el sobrepeso no está reñido con el ejercicio físico o el yoga, y que se puede ir sobrada de kilos y de salud. El cliché ordena que las gordas seamos vagas, glotonas, descuidadas, sin voluntad ni amor propio y con una salud en riesgo. “La gordura es una enfermedad mental”, se atrevió a decir Mario Vargas Llosa en un arranque de empatía. Sin embargo, los expertos confirman que el fenómeno va mucho más allá de una cuestión de autocontrol.

La nutricionista Mónica Moll admite que “se simplifica sobremanera el asunto, como si estar gordo fuera como ser miope y tuviera una solución estándar”, y añade que existen casi tantas causas de la gordura como gordos: “Los kilos pueden tener origen endocrino, genético, psicológico, cultural, educacional, deberse a accidentes o discapacidades, a medicaciones…”. El estudio La estigmatización social de la obesidad (2014) concluye que es imposible luchar contra un fenómeno global de causas tan complejas sin tener en cuenta el prejuicio y el sufrimiento que produce, sobre todo en las mujeres. “La estigmatización no solo exacerba las desigualdades sino que interfiere con los esfuerzos eficaces de intervención de la obesidad”, dice el citado estudio.

Ninguneadas y condenadas

  • En el trabajo. Su empleabilidad, posibilidad de ascenso y remuneración se ven comprometidos por los prejuicios en torno a la gordura: cansancio, debilidad moral, falta de autocontrol… Según un estudio de la Universidad de Exeter, si una mujer pesa 6,3 kilos más de lo esperable, ganará desde 1.700 euros menos al año.
  • En la calle. Aumentan los insultos públicos y la denigración cotidiana con burlas y acoso, por la percepción de los cuerpos gordos como inferiores. Los casos de bullying en los colegios han aumentado en e último año un 75%, muchos dirigidos a niños gordos.
  • En los medios. Abunda la representación negativa, con gordos y gordas en roles menores asociados a la vejez, el trabajo doméstico y la maternidad. Además, gorda es sinónimo de fea, de persona menos exitosa, menos inteligente y feliz.
  • En la vida personal. Las mujeres con obesidad desde la infancia a la etapa adulta, no solo tienen la mitad de probabilidades de tener un empleo remunerado, sino también de tener pareja (según el estudio La estigmatización social de la obesidad, de Domingo Bartolomé, publicado en Cuadernos de Bioética). En cambio, en los hombres, la obesidad continuada no se asoció con ningún resultado adverso.
  • En la alimentación. Un reciente estudio del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ha desvelado que se incrementa más la obesidad en las mujeres porque son ellas las que presentan las mayores tasas de desempleo, con el consiguiente consumo de productos más baratos y menos nutritivos.

Bellas, gordas, visibles

En los últimos tiempos, cada vez más marcas y revistas de moda cuentan con blogueras como Nadia Aboulhosn o Callie Thorpe. ¿La idea? Apoyar la visibilidad de cuerpos diversos como una manera de representar y atraer a más lectoras. De hecho, arrastrada por las compradoras y contra todo pronóstico, la moda se está convirtiendo en el espacio donde mejor se empiezan a visibilizar las mujeres con kilos.

A las consabidas Asos, Violeta by Mango, H&M, Persona o AD de Adolfo Domínguez, se unen firmas como Anna Scholz, Universal Standard o Fiorella Rubino. Solo Inditex permanece incomprensiblemente impermeable a la demanda global de una ampliación de sus tallas, con pocas prendas que llegan a la XXL en el catálogo de Zara. Pero, más allá de su visibilidad, la glotonería -caballo de batalla de los gordos y las gordas-, vive un proceso de politización imparable impulsado por estudios e investigaciones que denuncian las mentiras y malas prácticas de la industria alimentaria.

El retrato que poco a poco va imponiéndose acerca de porqué más del 40% de las personas en Occidente presenta algún sobrepeso -con países como el nuestro, con una tasa del 21,6% de obesos y del 39,3% de sobrepeso-, tiene mucho que ver con la correlación entre la (creciente) pobreza, cero educación en hábitos alimenticios saludables y acceso únicamente a alimentos de baja calidad. De hecho, aquí se cierra un segundo círculo vicioso que atenaza a la gordura: el de la adicción. La hormona leptina que ha de comunicar la saciedad al cerebro no hace su trabajo porque es inhibida por el azúcar. De esa forma, el “hambre eterna” del gordo se mantiene gracias a la industria de los refrescos y los alimentos baratos del supermercado, a rebosar de azúcar y grasas saturadas.

La complicidad de la industria

Cuando Michelle Obama decidió emprender una cruzada contra la obesidad infantil tuvo que dar marcha atrás de su intención inicial de cuestionar los refrescos gaseosos y la comida rápida, y centrarse solo en la promoción del ejercicio físico. ¿La razón? La todopoderosa industria alimentaria puso sus lobbies a trabajar… Pero para perder peso los estudios dicen que no es suficiente con el deporte; es necesario cortar con los productos ricos en azúcar y grasas. Pero el de la comida basura no es el único sector que necesita a los gordos, también la industria de las dietas.

Solo en España, adelgazar genera 2.000 millones de euros al año de beneficios. La gordura es rentable para muchos y, a la vez, el signo de un tiempo marcado por la ansiedad. En la presentación de ‘La cara oscura del capital erótico’ (Akal), un estudio sociológico sobre el valor de los distintos cuerpos en el mercado, su autor, José Luis Moreno Pestaña, explicaba: “Es muy difícil mantener pautas corporales de élite en condiciones de estrés laboral angustioso”, de ahí que sean las personas con menos recursos las que acaben cediendo a la obesidad o lleguen a realizar prácticas de riesgo para su salud con tal de evitar al monstruo de los kilos.

“La herramienta fundamental que encuentran muchas de estas personas son restricciones vecinas de la patología”, explicaba este profesor de Filosofía en la Universidad de Cádiz, que se atreve a cuestionar “verdades absolutas” de nuestro tiempo: ¿de verdad es posible transformar el cuerpo, tal y como nos exige la norma social? ¿Es pobreza lo que vemos en la obesidad? ¿Es la delgadez otro factor que busca homogeneizar la diversidad natural de los cuerpos? ¿Por qué le dedicamos tanto tiempo y dinero a la belleza física? ¿No es un tiempo que podríamos invertir mejor en otras cosas?

La angustia ante lo femenino

  • La gordofobia, el miedo a engordar o el rechazo a las personas gordas, proviene, como toda fobia, de un mecanismo psicológico que intenta proteger de la angustia. Si ese algo está fuera de mí, en el gordo o la gorda, no me afecta. Yo sí puedo controlarme. Premisa falsa, ya que todos estamos habitados por deseos que en cierta medida nos dominan.
  • Somos mucho más que un cuerpo. Las dificultades con la alimentación constituyen una manera de expresar sentimientos que no pueden ser dichos, emociones que no pueden ser reconocidas o afectos que desde nuestro inconsciente intentan manifestarse. Comer demasiado o no comer puede ser un intento de buscar una solución somática a una tensión interna. Entonces aparecen síntomas (atracones, obesidad, anorexia, bulimia) que pueden restaurar un interior dañado.
  • ¿Por qué apenas se rechaza la extrema delgadez y sí los kilos de más? ¿Qué representa estar gordo o gorda? El cuerpo femenino tiene curvas y las curvas excesivas se rechazan. Entonces la mujer, tomada solo como un cuerpo, cosificada, se tiene que adaptar a la moda. Se la pide que sea como un falo, sin curvas, sin feminidad. Se la constriñe.
  • La obesidad se está convirtiendo en un problema. Quizá en algunas sociedades tenemos más recursos materiales, pero menos psíquicos, estamos más estresados o frustrados. El acto de alimentarse está íntimamente ligado, desde los primeros momentos de la vida, a la construcción de las emociones. Podemos intentar compensar, con excesos o defectos de la comida, un vacío insoportable, más ligado a necesidades psíquicas que biológicas. Mientras el peso del cuerpo invada nuestro interés, no se pone palabras a otro tipo de peso que aplasta el ánimo, no nombramos los deseos, no nos hacemos dueñas de nuestra vida, colocándonos en el objeto de deseo “delgado” del otro. En este siglo las mujeres, estamos intentando consolidar nuestras conquistas. ¿Es posible que el camino hacia una vida más plena haya que pagarlo con la insatisfacción por unos kilos? ¿Es lo femenino lo que angustia?

Próximo objetivo: llegar al final del verano sin un kilo de más

junio 29, 2016

Un “semáforo nutricional” creado por los expertos del IMEO nos ayudará a gestionar los excesos en situaciones de máxima tentación, como terrazas, playa o en los días de salida a la montaña

Opciones saludables para un día de salidaParece que en verano también se toman vacaciones nuestros hábitos saludables. Lejos de la rutina y las obligaciones, realizamos más comidas fuera de casa, cenas muy tardías y entre tapas y copas soltamos las riendas de un estilo de vida que difiere bastante de lo saludable. En consecuencia, tenemos una ingesta abusiva de grasas, azúcares y alcohol que al final del verano nos puede pasar factura hasta 3 kilos de más.
Por esta razón, el equipo de nutricionistas dietistas del Instituto Médico Europeo de la Obesidad encabezado por Estefanía Ramo y Carmen Escalada, han configurado unas pautas que funcionan a modo de semáforo nutricional que nos ayudará a mantener los kilos de más ‘a raya’ y nos orientará qué beber y comer en terrazas, playa o cuando tenemos una salida s la montaña, por ejemplo.
“Si nos familiarizamos con la información correspondiente de cada color e imagen, podríamos elegir con más facilidad las opciones gastronómicas más favorables, y saber distinguirlas de otras, indicadas para un consumo moderado u ocasional”, apunta Rubén Bravo, portavoz del IMEO.
En este sentido, la luz verde nos marcaría las opciones más saludables que podemos tomar a diario y se refiere a bebidas y comidas que aportan menos de 100 Kcal por cada 100gr.
El color amarillo correspondería a las opciones moderadas que podemos tomar en cierta medida sin abusar, que contienen entre 100 y 200 Kcal por cada 100gr de ración.
El rojo estaría reservado para consumo ocasional y nos alerta sobre aquellas bebidas y comidas que más engordan por aportar más de 200Kcal por cada 100gr.

Qué pedir en una terraza para no engordar

Opciones ocasionales en terraza, >200kcal/100g

Semaforo nutricioinal terraza IMEOBebidas alcohólicas de alta graduación combinadas con refrescos azucarados.
Patatas fritas, alioli o bravas; chips, frutos secos fritos o garrapiñados, cortezas, croquetas, empanadillas, tortilla de patata, rabas o calamares empanadas y fritas, alitas fritas con salsas, cazón en adobo, quesos curados o en aceite, huevos fritos rotos con jamón, chistorra, tortas de pan con embutido como chorizo o salchichón.

Opciones moderadas en terraza, 100-200kcal/100g

Refrescos normales o similares, algunas cervezas negras o de graduación superior.
Tapas de sardinas asadas o en salsa de tomate, boquerones en vinagre, jamón ibérico, salpicón de marisco, mejillones en escabeche, aceitunas, gambas cocidas o a la plancha, sepia rehogada con ajo y perejil, champiñones al ajillo o setas salteadas con jamón.

Opciones diarias en terraza, <100kcal/100g

Agua, infusiones, café con leche desnatada, horchata, zumo de fruta natural, zumo de tomate con pimienta, refrescos light o zero, cerveza (light, rubia o sin alcohol), tinto sólo o con gaseosa 0%, vino blanco.
Banderillas de encurtidos (cebolleta, pepinillo o berenjena), mejillones o berberechos al natural, gambas cocidas o a la plancha, o pulpo con pimentón.

Qué comer en la playa para no engordar

Semaforo nutricional playa IMEOOpciones ocasionales en playa,
>200kcal/100g

Batidos azucarados y helados industriales.
Bocadillo de tortilla de patata o embutido tipo chorizo o salchichón, hamburguesa completa, perrito caliente, bollería, galletas de chocolate, patatas fritas, frutos secos (fritos, garrapiñados, salados), fuet.
Ensalada de pasta y salsa rosa, humus con crudités de pan tostado, ensaladilla rusa, empanadas, filetes de ternera empanados, frituras de pescado.

Opciones moderadas en playa, 100-200kcal/100g

Refrescos normales o similares, algunas cervezas negras o de graduación superior.
Bocadillo pequeño de pavo, jamón york o serrano con tomate.
Salmorejo (con pan), latas de conservas escurridas (sardinas, atún, caballa, mejillones, berberechos), boquerones en vinagre, brochetas de pollo con verduras.
Ensalada de pimientos asados con atún, tipo Cesar, campera o mediterránea.

Opciones diarias en playa, <100kcal/100g

Agua, refrescos light o zero, cerveza (light, rubia o sin alcohol), horchata, zumo de fruta natural, tinto de verano, zumo de tomate con pimienta, gazpacho, yogur desnatado.
Fruta de temporada (sandía, melón, melocotón, cerezas) en brochetas o macedonia, tortitas de arroz, barritas de cereales light, quesos light, jamón york o fiambre de pavo, banderillas de encurtidos (cebolleta, pepinillo o berenjena), mejillones o berberechos al natural.

Qué llevar en los días de salida a la montaña o al campo

Semaforo nutricional montaña IMEOOpciones ocasionales para salidas, >200kcal/100g

Bebidas alcohólicas de alta graduación combinadas con refrescos azucarados.
Helados cremosos de palo o bola; snacks como patatas fritas o cortezas; frutos secos.
Bocadillos de embutidos más grasos (salchichón, chorizo) o también morcilla, tortilla de patata, filetes empanados; frituras variadas de pescados, calamares, rabas, chopitos, cazón, patatas bravas, alioli, oreja, tortilla de patata, chorizo, morcilla.

Opciones moderadas para salidas, 100-200kcal/100g

Zumo natural recién exprimido (la vitamina C se conserva perfectamente en el zumo hasta 12 horas), refrescos con y sin burbujas azucarados, tinto de verano con limón.
Jamón ibérico, aceitunas, pulpo a la vinagreta, boquerones en vinagre, sardinas a la plancha o sepia con ajo y perejil, mejillones en escabeche.
Ensalada mixta (lechuga, tomate, atún, huevo cocido, aceite de oliva y vinagre).

Opciones diarias para salidas, <100kcal/100g

Agua con gas o mineral, refrescos light o zero, cerveza sin alcohol o rubia (sola o con gaseosa 0%), tinto de verano con gaseosa 0%, agua de sabores edulcorada, café con hielo, café con leche desnatada, infusiones sin teína.
Fruta fresca, barritas de cereales (de menos de 100 Kcal), banderillas, encurtidos (pepinillos, cebolletas), mejillones o almejas al vapor, berberechos al natural, pulpo con pimentón, gambas cocidas o a la plancha.

Las dietas más efectivas según tu edad

junio 15, 2016

No cabe duda de que la alimentación es algo fundamental en todas las etapas de nuestra vida pero, ¿sabes qué dita o qué tipo de alimentos te convienen más según tu edad?
Qué.es

A los 20

alimentos_calcio_n-672xXx80La alimentación es algo fundamental en la infancia y la adolescencia, para un correcto desarrollo. Sin embargo, según apuntan los expertos, los 20 son la época perfecta para adquirir unos correctos hábitos alimentarios, que nos acompañen ya el resto de nuestra vida.

Desde luego, esta es una época en la que la falta de tiempo y la agitada vida social haga que terminemos cayendo en unos hábitos desordenados y tomemos comidas muy poco saludables, lo que puede hacer que cojamos algunos kilos de más.

Para llevar una dieta equilibrada y completa a esta edad, nuestro cuerpo necesita una buena dosis de minerales y de proteínas, para que nuestra masa muscular se desarrolle lo más fortalecida posible.

El pescado, la fruta, las verduras, las carnes rojas y las legumbres son alimentos imprescindibles en cualquier dieta para las personas en esta edad, según los expertos. Además, durante esta década nuestras necesidades de calcio se incrementan, pero es aconsejable tomar lácteos desnatados.

Dieta del vino y el jamón

vino_jamon_-672xXx80Lo que hemos explicado son algunas de las claves para mantener una alimentación sana y equilibrada adecuada para esta edad. Sin embargo, si quieres perder peso de manera efectiva a los 20, una de las dietas que mejor funciona es la del vino y el jamón, que está ideada para perder entre cuatro y seis kilos en un mes.

Esta dieta consiste en consumir de manera diaria tanto vino como jamón. Numerosos estudios han demostrado la cantidad de beneficios que tiene el vino, entre los que destaca el retraso del envejecimiento celular del organismo.

En cuanto al jamón, es una perfecta fuente de hierro y de vitaminas del grupo B. Además, el jamón apenas tiene grasas saturadas. Además, el jamón de bellota nos aporta una gran cantidad de proteínas de alto valor biológico.

Estos dos alimentos son indispensables en nuestro día a día durante un mes pero, ¿qué pasa con el resto de la comida? Solo está permitida la leche desnatada, y las verduras y las frutas son indispensables, y están permitidos tanto el pescado como la carne. Sin embargo, es importante evitar comer pan salvo en el desayuno.

A los 30

legumbres_nor-672xXx80Los 30 es una edad en la que el ritmo de vida tiende a cambiar. Pasas más tiempo en el trabajo, y tu estilo de vida tiende a volverse más sedentario. Al final, todo esto termina traduciéndose en un aumento de peso, por lo que debemos poner mucha más atención a todo lo que comemos.

Es muy importante que a partir de esta edad los alimentos que comes sean más sanos y naturales. Debes de incrementar la ingesta de fibra, y debes cuidar que las proteínas que ingieres sean de alto valor biológico (los que más aminoácidos contienen). Además, es fundamental darle más protagonismo a los alimentos con omega 3, como el salmón o las sardinas.

También es importante incluir en nuestra alimentación muchas verduras de hoja verde, así como el trigo, los huevos, las legumbres y cualquier alimento rico en ácido fólico.

Dieta de los días alternos

zumo-detox-n-672xxx80-672xXx80Cuando se quiere perder peso a los 30, una de las dietas más efectivas es la de los días alternos.

Esta dieta se divide en: dos días de dieta, tres de depuración y dos de descanso. En los dos primeros días, el desayuno tiene una importancia fundamental, y a medida que avanza el día se debe disminuir la ingesta de comida. Por la mañana se deben tomar los hidratos de carbono, y verduras y proteínas en el resto de comidas.

En cuanto a los días depurativos, la alimentación se basa principalmente en frutas y verduras depurativas y detox (por ejemplo a través de zumos) para limpiar el organismo, aunque también deben tomarse otros alimentos como los lácteos 0%.

Esta dieta es más efectiva para las personas de esta edad, entre otras cosas porque los días de descanso la hacen más llevadera y sobre todo más fácil de cumplir.

A los 40

alimentos-integrales_n-672xXx80A los 40 nuestro organismo se ve sometido a una serie de cambios hormonales que, entre otras cosas, pueden hacer que nuestro peso se altere y tengamos cojamos algún kilo de más. Además, a partir de esta edad, adelgazar se vuelve un reto cada vez más complicado.

A esta edad, hay que tener mucho más cuidado con lo que se come, y además se aconseja reducir la ingesta de sal ya que esta es una de las principales culpables de la retención de líquidos.

Es fundamental comer cinco piezas de frutas y verduras al día, especialmente aquellas ricas en vitaminas A y D. Además, hay que empezar a tener mucho cuidado con las salsas y los aderezos de las comidas, y también es aconsejable consumir pan y alimentos integrales.

Dieta bioproteinada

comida_proteinas_n-672xXx80Cuando se quiere perder peso una vez superada la barrera de los 40, un régimen efectivo es la dieta bioproteinada.
Esta dieta está especialmente pensada para aquellas personas a las que el consumo abundante de verduras no le ayuda a perder todo el peso deseado. Con este régimen se le da una vital importancia a la ingesta de proteínas, pero sin superar la cantidad recomendada. Por otro lado, también es fundamental restringir el consumo de hidratos de carbono, especialmente los que tienen un alto índice glucémico. Además, es importante que estos solo se consuman por la mañana, siendo las proteínas las protagonistas de la dieta el resto del día.

A los 50

verduras-y-frutas_n-672xXx80A los 50 el organismo también sufre importantes cambios, especialmente en el caso de las mujeres, por lo que la alimentación es algo fundamental. Lo aconsejable es reducir todo lo posible el consumo de alimentos ricos en grasa, así como de la sal. ¿El motivo? La actividad de nuestro metabolismo disminuye, por lo que nos cuesta mucho más quemar las calorías.

Por otro lado, es importante comer frutas, verduras y cereales integrales ya que contienen una gran cantidad de fibra, lo que favorece el tránsito intestinal, que tiende a dar problemas a partir de esta edad.

Dieta Dash

sal_picaduras_n-672xXx80La dieta Dash suele ser una de las que se recomienda seguir a personas que padecen hipertensión, pero también es muy efectiva para perder peso a partir de los 50.

Una de las reglas fundamentales de la dieta Dash pasa por restringir el consumo de carbohidratos, y tener en cuenta que siempre que se tomen estos deben ser integrales. Además, también es necesario limitar al máximo el consumo de sal.

Por otro lado, esta dieta suele basarse en el consumo de muchas frutas y verduras. En cuanto a la proteínas que se consumen, deben ser principalmente magras (pescado, frutos secos, huevos…) ya que dan sensación de saciedad.

No es el beicon, son mis hormonas

mayo 19, 2016

Insulina, leptina, grelina, cortisol… Cómo influyen estas sustancias en el aumento de peso

El País, por Ángles Gómez López

1463158260_669554_1463570630_noticia_normal_recorte1La primavera marca el pistoletazo de salida de la clásica ‘operación bikini’. Comienza una carrera contrarreloj para eliminar en tres meses los kilos de más acumulados a lo largo del invierno, una competición en la que solo unos pocos elegidos alcanzarán el anhelado propósito. Muchos de los que fracasan en el intento (y otros que ni siquiera se plantean seguir una dieta) atribuyen a las hormonas su problema para perder peso. Aunque no les falta razón, casi siempre es posible mantener un control hormonal. “Las hormonas [sustancias segregadas por células localizadas en glándulas endocrinas] tienen mucho que decir en nuestra efectividad metabólica. Con una analítica de sangre podremos conocer los datos hormonales, y a partir de esta información, cualquier persona puede perder peso, por mucho que tenga un metabolismo menos eficaz. Costará más o menos, o el proceso será más lento, pero perfectamente se puede llegar a perder un kilo de peso a la semana”, afirma Rubén Bravo, director del Departamento de Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Una vez confirmado que hay esperanza, le conviene conocer las hormonas implicadas en los repudiados michelines, porque la mejor defensa es desenmascarar al enemigo.

¿Qué hormona manda en la obesidad? Insulina, leptina, grelina, cortisol, estrógenos, neuropéptidos… Muchas se disputan el protagonismo, sin que ninguna se imponga claramente sobre el resto. “El peso corporal está regulado por un complejo sistema coordinado desde el cerebro hasta los órganos periféricos, y viceversa, y mediado por numerosas hormonas que, en conjunto, mantienen el balance energético”, explica Ana Crujeiras, del Centro de Investigación en Red Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (Ciberobn). “Cuando estamos en ayuno, se incrementan una serie de hormonas que estimulan el apetito, por ejemplo, la grelina, y cuando comemos aparecen otras que nos lo quitan, como la leptina”, añade Francisco Tinahones, presidente electo de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO). Pero, además, el funcionamiento del circuito que regula el apetito y el peso corporal está influido por la genética, hasta el punto de que, según la investigadora, “el 40% de la predisposición a la obesidad viene dada por la herencia, y el resto está determinado por factores ambientales (que a su vez influyen en la expresión de los genes)”.

Leptina: la saciedad que no llega. El tejido adiposo (la grasa) libera leptina, que envía señales al cerebro para inhibir el apetito. Teóricamente, las personas obesas deberían tener niveles bajos de leptina, pero la realidad es la contraria y esto se puede explicar porque “el transporte de esta hormona [a través de la sangre hasta el cerebro] está limitado y la persona sigue comiendo a pesar de tener niveles altos de leptina en la sangre”, indica el profesor Bartolomé Burguera, director del Programa de Endocrinología y Obesidad de la Clínica Cleveland (Ohio). Los científicos intentan descifrar las causas que inutilizan la leptina y, en febrero, la revista Nature Communications publicó el hallazgo de una nueva enzima como posible responsable del incorrecto funcionamiento de esta hormona. De momento, hay muchas (y prometedoras) investigaciones, aunque de escasa utilidad práctica. ¿No hay nada que hacer para favorecerla? Sí: actividad física, porque ayuda a mejorar la sensibilidad de la leptina y a perder grasa, “que tiene un importante impacto en disminuir los niveles de esta hormona”, destaca Burguera

Grelina: la contradicción hecha hormona. Es la llamada hormona del apetito. Se produce en el estómago y aumenta cuando tenemos hambre, y disminuye después de comer. Pero como sucede con la leptina, “su funcionamiento está dañado en los obesos, que tienen niveles bajos de grelina”, dice Crujeiras. “De hecho, los obesos con mayor predisposición a recuperar el peso perdido después de hacer dieta presentan cifras más elevadas de leptina y menores de grelina que las personas que mantienen el peso perdido”, añade. ¿Es paradójico? En efecto: se supone que a menos grelina, menos apetito. Por lo que el especialista de la clínica de Cleveland ve una valiosa pista sobre dónde está el freno para encontrar una solución eficaz contra la obesidad: “Estamos mirando hormonas que se producen en la periferia, pero donde verdaderamente se regula el apetito es en el cerebro”.

Con todo, una dieta rica en proteínas aumenta la sensación de saciedad y ayuda a normalizar los niveles de grelina.

Insulina: picos que engordan. Inmediatamente después de una comida, los niveles de insulina suben “para retirar la glucosa del torrente sanguíneo e introducirla en las células, con el fin de que estas obtengan energía o la acumulen en la grasa”, detalla el doctor Tinahones. En ayunas, la insulina está muy baja y el organismo utiliza la grasa para obtener energía.

Las subidas bruscas de insulina (que favorecen que la glucosa se acumule en forma de grasa) se pueden prevenir evitando los alimentos que eleven rápidamente las cifras de azúcar en la sangre, como son los dulces, algunas frutas y los hidratos de carbono sencillos (pan blanco, arroz, pasta, etc.). “Hay que comer hidratos de carbono complejos, como son el arroz integral y la pasta y panes integrales”, recomienda el presidente electo de la SEEDO. También es eficaz para normalizar las cifras de insulina hacer ejercicio diariamente (basta con caminar) y beber té verde.

Estrógenos: cuando se van, entra el hambre. Durante la menopausia, muchas mujeres contemplan horrorizadas cómo la báscula se dispara sin causa aparente, pero tiene explicación. Como explica el doctor Burgada, “los estrógenos [hormonas femeninas] están asociados a la disminución de la grelina, por tanto, ayudan a reducir el apetito. Y durante la menopausia hay un descenso de los mismos”. Es decir, aumenta el hambre. A esto se añade la pérdida de masa muscular, con lo que el metabolismo pierde eficacia para quemar grasa y la tendencia a acumularla en el abdomen. Por eso, “hay que tomarse la menopausia muy en serio, porque si no es así en menos de dos años se pueden ganar 10 kilos”, enfatiza Rubén Bravo.

Para neutralizar el efecto de la pérdida de estrógenos, el experto en nutrición del IMEO propone limitar el consumo de hidratos de carbono al desayuno, comer verdura y proteínas de buena calidad al mediodía y en la cena; tomar dos onzas de chocolate negro (70% mínimo de cacao) al día por su poder antioxidante y evitar las bebidas estimulantes. La actividad física es casi más importante que la dieta (para aumentar la masa muscular), y “tres horas a la semana de clases colectivas de zumba, bodypump y aerobox consiguen muy buenos resultados”. Otra opción es caminar vigorosamente más de una hora diaria.

Hormonas tiroideas: no son tan fieras como las pintan. Aunque un descenso de la producción de estas hormonas se suele asociar a aumento de peso, Bravo desmonta tal relación argumentando que “un hipotiroidismo que esté bien regulado con medicación no tiene ningún efecto. Para muchas personas es la excusa perfecta para no hacer bien las cosas”.

Los aliados de estas hormonas son las proteínas y el yodo (conviene consumir sal yodada). Las algas también son una excelente fuente de proteínas y de yodo.

Cortisol: las chivatas del mal sueño. Es la conocida como hormona del estrés y nos mantiene en estado de alerta. “Está implicada en multitud de funciones, desde las metabólicas hasta el funcionamiento de casi todos los órganos”, advierte Francisco Tinahones. Su ritmo es circadiano, por eso a las 20 horas el cortisol desciende y a partir de las 7 de la mañana aumenta para darnos vitalidad. E influye en el peso. “Si no descansamos bien por la noche, los niveles de cortisol no bajan lo suficiente y esto predispone a la obesidad”. Seguir una dieta adecuada, dormir más de 7 horas y evitar el estrés son claves decisivas para que la hormona no se dispare.

Dieta para adelgazar!

enero 25, 2016

DMedicina.com
dieta-adelgazar-dias-alternAdelgazar
, sentirse bien con uno mismo, mejorar la alimentación o llevar un estilo de vida saludable son algunos de los objetivos que las personas se plantean cada día.

Aunque internet está plagado de dietas para perder 5 o 10 kilos en una semana, este tipo de dietas milagro, como la Dukan que tuvo su auge en 2013 y 2014, impactan directamente en la masa muscular provocando que el organismo se ralentice.

“Si una persona quiere adelgazar, lo ideal es que apueste por una dieta y una alimentación saludable con la que perderá alrededor de 1 y 1,5 kg a la semana. Esta dieta debe incluir alimentos naturales, sin procesar preferiblemente, tiene que ser equilibrada y adaptada a las necesidades de cada persona”, explica Rubén Bravo, director del departamento de Naturopatía y Nutrición del Instituto Médico Europeo de Madrid.

Además, Bravo aconseja adaptarse a una dieta saludable que incorpore medidas preventivas alimentarias que reduzcan el riesgo de enfermedades como la diabetes y retrasen el envejecimiento, como la dieta de los Días Alternos:

LUNES: DÍA 1, FASE FAST (DÍA DEPURATIVO)

DESAYUNO

  • Café descafeinado.
  • Zumo de dos naranjas.
  • Yogur 0% de menos de 60 kcal con una cucharadita de salvado de avena.

MEDIA MAÑANA

  • Una manzana.
  • Dos nueces.

COMIDA

  • Primer plato: Un tazón de caldo de verduras depurativas. En el plato se incluirán 4 ramas de apio, 1 ramillete de perejil, 1,5 kg de cebolla, una cucharadita de diete de león y 2,5 litros de agua. No añadiremos sal.
  • Segundo plato: 150 gr de queso fresco 0%.
  • Bebida: 1 vaso de zumo de zanahoria.

MERIENDA

  • 1 manzana.
  • 2 nueces.

CENA

  • Un tazón de caldo de verduras depurativas. En el plato se incluirán 4 ramas de apio, 1 ramillete de perejil, 1,5 kg de cebolla, una cucharadita de diete de león y 2,5 litros de agua. No añadiremos sal.
  • 2 lonchas de jamón York o pavo.
  • 1 copa de vino tinto

MARTES: DÍA 2, FASE FAST (DÍA RÉGIMEN)

DESAYUNO

  • Café descafeinado.
  • Dos biscotes de pan tostado integral con tomata triturado y dos lonchas de jamón serrano o ibérico.

MEDIA MAÑANA

  • Dos mandarinas.
  • Una nuez.
  • Un yogur 0% de menos de 60 kcal.

COMIDA

  • Ensalada mixta completa: Incluye dos buenos puñados de canónigos, 1 tomate, 1 lata de atún en aceite bien escurrida, 1 huevo duro, ¼ de cebolla, 2 espárragos blancos y 5 aceitunas. Para el aliño utilizamos una cucharada sopera de aceite de oliva, vinagre balsámico y una pizca de sal.
  • Bebida: Una copa de vino.

MERIENDA

  • Dos mandarinas.
  • Una nuez.
  • Un yogur 0% de menos de 60 kcal.

CENA

  • 150 gr de sepia a la plancha con ajo y perejil.
  • Una onza de chocolate negro.
  • 1 copa de vino tinto.

MIÉRCOLES: DÍA 3, FASE FAST (DÍA DEPURATIVO)

DESAYUNO

  • Café descafeinado.
  • Zumo de dos naranjas.
  • 100 gr de kéfir.

MEDIA MAÑANA

  • Un kiwi.
  • Dos nueces.

COMIDA

  • Primer plato: Un tazón de caldo de verduras depurativas. En el plato se incluirán 4 ramas de apio, 1 ramillete de perejil, 1,5 kg de cebolla, una cucharadita de diete de león y 2,5 litros de agua. No añadiremos sal.
  • Segundo plato: 150 gr de queso fresco 0%.
  • Bebida: 1 vaso de zumo de zanahoria.

MERIENDA

  • Un kiwi.
  • Dos nueces.

CENA

  • Un tazón de caldo de verduras depurativas. En el plato se incluirán 4 ramas de apio, 1 ramillete de perejil, 1,5 kg de cebolla, una cucharadita de diete de león y 2,5 litros de agua. No añadiremos sal.
  • 2 lonchas de jamón ibérico.
  • 1 copa de vino tinto

JUEVES: DÍA 4, FASE FAST (DÍA RÉGIMEN)

DESAYUNO

  • Café descafeinado.
  • Dos biscotes de pan tostado integral con tomate triturado y dos lonchas de jamón serrano o ibérico.

MEDIA MAÑANA

  • 150 gr de queso de Burgos 0% con una cucharada de poste de miel de Manuka.
  • Dos nueces.

COMIDA

  • Escalivada de pimientos y atún: Incluye 200 gr de pimientos rojos asados condimentados con una lata de atún en aceite de oliva escurrida y ¼ de cebolla picada. Para aliñar utilizamos una cucharada sopera de aceite de oliva y una pizca de sal y/o pimienta.
  • Bebida: Una copa de vino.

MERIENDA

  • Un melocotón.
  • Una nuez.
  • Un yogur 0% de menos de 60 kcal.

Bravo recomienda mezclarlo todo para tener una merienda sabrosa. Además, el yogur puede ser con sabor a melocotón o a macedonia.

CENA

  • 150 gr de lacón con pimentón y ½ cucharada sopera de aceite de oliva.
  • Una onza de chocolate negro.
  • 1 copa de vino tinto

VIERNES: DÍA 5, FASE FAST (DÍA RÉGIMEN)

DESAYUNO

  • Café descafeinado.
  • Zumo de dos naranjas.
  • Yogur 0% de menos de 60 kcal con una cucharadita de salvado de avena.

MEDIA MAÑANA

  • Dos mandarinas.
  • Dos nueces.

COMIDA

  • Primer plato: Un tazón de caldo de verduras depurativas. En el plato se incluirán 4 ramas de apio, 1 ramillete de perejil, 1,5 kg de cebolla, una cucharadita de diete de león y 2,5 litros de agua. No añadiremos sal.
  • Segundo plato: 150 gr de queso fresco 0%.
  • Bebida: 1 vaso de zumo de zanahoria.

MERIENDA

  • Dos mandarinas.
  • Dos nueces.

CENA

  • Un tazón de caldo de verduras depurativas. En el plato se incluirán 4 ramas de apio, 1 ramillete de perejil, 1,5 kg de cebolla, una cucharadita de diete de león y 2,5 litros de agua. No añadiremos sal.
  • 75 gr de hummus de garbanzos con zanahoria preparada en forma de palitos.
  • 1 copa de vino tinto.

SÁBADO: DÍA 6, FASE FAST (DÍA SOCIAL)

DESAYUNO

  • Café descafeinado.
  • Una tortilla compuesta por un huevo entero, una clara de otro huevo, una loncha de jamón York, una loncha de queso, un tomate y ¼ de cebolla.
  • Una rebanada de pan integral de centeno.

MEDIA MAÑANA

  • Dos mandarinas.
  • Un yogur 0% de menos de 60 kcal con una cucharadita de salvado de avena.
  • Dos nueces.

COMIDA

  • Lentejas con chorizo: Para prepararlas utilizamos 1,5 cazos de lentejas con dos dedos de chorizo, una zanahoria y ½ patata. Es importante ir retirando la grasa mientras se va realizando la cocción de la legumbre. Además, Bravo recomienda añadir un par de hojas de laurel.
  • Segundo plato: 150 gr de queso fresco 0%.
  • Bebida: 1 vaso de vino tinto.

MERIENDA

  • Un melocotón.
  • Una nuez.
  • Yogur 0% de menos de 60 kcal.

Bravo recomienda mezclarlo todo para tener una merienda sabrosa. Además, el yogur puede ser con sabor a melocotón o a macedonia.

CENA

  • 200 gr de emperador a la plancha con ajo y perejil acompañado de 150 gr de salteado de setas.
  • 1 copa de vino tinto.
  • 1 onza de chocolate negro.

DOMINGO: DÍA 7, FASE FAST (DÍA SOCIAL)

DESAYUNO

  • Café descafeinado.
  • Una tortilla compuesta por un huevo entero, una clara de otro huevo, una loncha de jamón York, una loncha de queso, un tomate y ¼ de cebolla.
  • Una rebanada de pan integral de centeno.

MEDIA MAÑANA

  • Un kiwi.
  • Un yogur 0% de menos de 60 kcal con una cucharadita de salvado de avena.
  • Dos nueces.

COMIDA

  • Solomillo con parrillada de verduras: Solomillo de ternera o buey de 250 gr a la parrilla acompañado de 250 gr de parrillada de verduras compuesta por berenjena, cebolla, pimiento rojo y espárragos verdes.
  • Bebida: 1 vaso de vino tinto.

MERIENDA

  • Una onza de chocolate.
  • Dos galletas estilo María.

CENA

  • 200 gr de pulpo a la gallega sin la patata.
  • 1 copa de vino tinto.
  • 1 onza de chocolate negro.

Las 5 dietas que no debemos seguir este 2016

enero 13, 2016

HOLA.com

peores-dietasAlgunas prometen perder mucho peso en poco tiempo, otras son demasiado restrictivas e incompatibles con la vida social y no faltan las que incluso confieren poderes milagrosos a determinados alimentos. En definitiva, son desequilibradas y comprometen nuestra salud. El equipo de expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) analiza el ‘top 5’ de las peores dietas por las que bajo ningún concepto debemos dejarnos seducir por mucho que busquemos desprendernos de los odiosos kilos de más. Ya sabes: huye de las modas y recuerda que por encima de todo está tu salud.

1. Las monodietas a base de sirope de savia, limón, manzana o piña. Son planes que basan la alimentación en un sólo alimento por un tiempo determinado. Según los expertos de IMEO son extremadamente restrictivas en calorías, muy desequilibradas y con asegurado efecto rebote. Por ejemplo, la dieta del limón, utilizada a menudo para bajar una talla de pantalón en una semana, puede desencadenar enfermedades como diabetes, hipertensión y anemia al obligar a nuestro organismo a consumir en exceso un ácido tan potente. Así, es especialmente contraindicada en personas con problemas de reflujo, acidez de estómago, ácido úrico elevado o estreñimiento.

Por otro lado, encontramos las dietas de la manzana y la piña, que se han popularizado tras los excesos navideños. Es cierto que estos alimentos tienen propiedades diuréticas y depurativas, pero “son frutas que no contienen proteinas; por lo que, a la hora de perder peso, se elimina masa muscular y cuando terminemos la dieta volveremos a recuperar el peso con gran facilidad”, apunta Estefanía Ramo, nutricionista del IMEO.

2. Dieta de las 500 calorías. Es otra de las dietas milagro que abundan en la red y que consiste en hacer un par de días de ayuno a la semana con una ingesta máxima de 500 calorías. Desde IMEO recalcan que ninguna dieta debería ser inferior a las 800 calorías; ya que una ingesta tan inferior podría tener grandes consecuencias para la salud: deficiencias nutricionales que pueden derivar en anemia, osteoporosis…; falta de vitalidad, fatiga muscular, desórdenes alimenticios, ansiedad, etcétera.

3. Dieta de los sobres proteinados. Este tipo de dieta, de procedencia fracesa, utiliza sobres y preparados proteicos como sustitución de comidas. Lleva al organismo a una situación de cetosis, provocada por el uso de la grasa corporal como fuente de energía al reducir radicalmente los niveles de glúcidos. El veredicto de los expertos: no es una dieta equilibrada y el hecho de reemplazar los alimentos cotidianos por preparados proteicos la hace insostenible en el tiempo.

4. Dieta de los ‘smoothies’ multivitamínicos. A base de frutas, verduras, hortalizas… Son auténticos cócteles de vitaminas y minerales, pero reducidos en proteinas y grasas; por lo que alimentarse únicamente a base de zumos es no aportar al cuerpo los nutrientes necesarios de una comida. Además, al ingerir la fruta y verdura trituradas omitimos la masticación y la insalivación, una parte del proceso digestivo que influye en el efecto de saciedad. Los expertos recomiendan que este tipo de dieta no exceda nunca las 48 horas y no con el objetivo de adelgazar; sino como una forma de ‘limpiar’ el cuerpo.

5. Dieta del ‘cero carbohidratos’. Esta dieta, que ha cobrado especial fuerza en EEUU, de la mano de ‘celebrities’ como Gwyneth Paltrow o Miley Cyrus, limita la ingesta de hidratos de carbono (cereales, legumbres, vegetales y fruta) -nuestra principal fuente de energía-. Como consecuencia, “provoca que el organismo no disponga de glucosa suficiente en la sangre y agote las reservas del hígado y el músculo”, explique la nutricionista Andrea Marqués. Seguir esta dieta puede provocar a corto plazo mareo y dolor de cabeza, extreñimiento severo por la carencia de fibra… A largo plazo las consecuencias pueden ser aún más pejudiciales: desde pérdidas de calcio a nivel renal por el exceso de proteina, a pérdida de masa muscular, pasando por arritmias cardiacas.