Consejos nutricionales para disfrutar de un picnic saludable estas vacaciones

El requerimiento de mantener una distancia social ante el temor a posibles contagios de coronavirus, convierte el picnic en una de las mejores opciones para disfrutar de una comida

El Confidencial

A medida que volvemos a la normalidad tras el levantamiento del estado de alarma por coronavirus, tenemos que buscar nuevas formas de conciliar la vida social y las salidas de ocio, respetando la distancia social y evitando las aglomeraciones para evitar posibles contagios. En este sentido, la práctica del picnic se sitúa como una de las opciones más atractivas, económicas y saludables frente al habitual tapeo en terrazas, chiringuitos o bares, señalan los expertos en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) y aconsejan optar por alimentos de calidad, evitando comida malsana, ultraprocesados, bebidas azucaradas o alcohólicas con una mayor graduación.

Esta centenaria práctica propicia el contacto con la naturaleza, el bienestar psicológico y emocional, la relación interpersonal y completamente encaja en la línea de un estilo de vida actual saludable”, señala Rubén Bravo, portavoz del Instituto y experto de nutrición. No obstante, subraya, se requiere una planificación previa en cuanto a la sección de alimentos y la confección de menú para que éstos sean saludables, equilibrados, en cantidades adecuadas, fáciles de digerir y que puedan aguantar fuera de la nevera durante horas en los días de calor.

El origen de la palabra ‘picnic’ (del inglés, tomar algo al instante; y del francés pique-nique, picar algo de poco valor) se refiere a “una comida campestre o excursión que se hace para comer o merendar sentados en el campo”. Se remonta a la Revolución Francesa, cuando los jardines reales se abrieron al público para el disfrute de todos y se estableció la costumbre de compaginar un paseo con un picoteo sobre el césped en el que era habitual compartir alimentos sencillos y fáciles de transportar como pan, queso, embutido, frutas o vino.

En el contexto actual, tras el prolongado confinamiento y con la entrada en el verano, esta popular manera de comer resurge con fuerza, gracias a sus ventajas sociales y beneficios psicológicos asociados. Permite mantener la distancia de seguridad respecto a otros grupos, facilita la comunicación y la interacción entre los integrantes, propicia el contacto con la naturaleza, mejora el estado de ánimo y rebaja el estrés. Además, se puede combinar con actividades al aire libre que facilitan la digestión y ofrece un espacio abierto que los niños pueden aprovechar para correr y jugar.

“A la hora de preparar y transportar los alimentos, es importante evitar alimentos precocinados o procesados, como pizzas, snacks, bollería industrial, alcohol y refrescos, siendo lo ideal aprovechar la preparación previa para escoger alimentos más saludables y nutritivos”, recalca Rubén Bravo.

Beneficios psicológicos y sociales

La práctica del picnic es mucho más que un plan para comer, ya que engloba todo un acto social que por definición suele ser más relajado y sin presión de tiempo.” Favorece romper con el automatismo y rapidez de las comidas y permite prestar atención plena a los olores, sabores y texturas de los alimentos, un aspecto esencial para mejorar nuestra relación con la alimentación e identificar mejor las sensaciones de hambre-saciedad”, señala Ana Gutiérrez, psicóloga del IMEO. Al tener que prepararlos con anterioridad, podemos planificar la comida y elegir alimentos de calidad; de esta manera no nos guiamos únicamente por el atractivo de una carta o por las ganas más inmediatas de comer.

Además, el picnic al aire libre ofrece un escenario idóneo para desconectar de la rutina, olvidar el estrés, conectar con la naturaleza y nuestras personas cercanas. Para los más pequeños es una forma ideal de involucrarles en la preparación de los alimentos y en que asocien la alimentación con momentos de disfrute conjunto con la familia y los amigos, recopilando recuerdos imborrables.

La gran ventaja de esta práctica es que no se ciñe únicamente al momento de la comida, sino que favorece un amplio abanico de actividades a realizar posteriormente: largas sobremesas y paseos que facilitarán la digestión, juegos de mesa o raqueta, baños de sol al aire libre. “Son actividades que repercutirán muy positivamente tanto en nuestra relación con los demás, como en nuestro estado anímico, aportando una mayor sensación de bienestar y tranquilidad”, resume la psicóloga.

Lo imprescindible en una cesta de picnic

“La regla básica a la hora de preparar la cesta de picnic es escoger alimentos que aguantan mejor a temperatura ambiente”, aconseja la nutricionista del IMEO, Inmaculada Luengo. Pan, empanadas, quesos, embutido, latas de conservas (pescado, marisco), aceitunas, legumbres cocidas (altramuces, garbanzos), huevos duros, en tortilla o quiché, verduras (tomates cherry, pepinillos, zanahoria), frutas frescas y deshidratadas o frutos secos se conservan bien y son fáciles de transportar.

Se desaconseja llevar alimentos ultraprocesados, como pizzas, galletas o snacks por su alto aporte calórico, así como leche, yogur, mayonesa, salsas emulsionadas, rosas y holandesas, porque fácilmente se pueden cortar con el calor y provocan sensación de digestión pesada. “Además, hay que aprovechar que en verano tenemos menos ganas de comer, ya que el gasto energético se reduce con el aumento del calor al exterior y la demanda de alimentos disminuye”, explica Luengo. Por el contrario, cuando se superan los 30º al exterior, aumenta la necesidad de hidratación para paliar la pérdida de líquidos y compensar el aumento de la temperatura. El alcohol no sería una buena opción para calmar la sed, ya que incrementa el riesgo de padecer un golpe de calor, debido a su efecto vasodilatador. Para brindar, podemos optar por bebidas con una graduación más baja, como son la sidra, el vino, la sangría o la cerveza y para no excedernos en la cantidad, compensar con agua carbonatada o cubitos de hielo. Los refrescos azucarados, light o zero tampoco serían recomendables por la elevada cantidad de azúcar o edulcorantes artificiales que contienen; su consumo frecuente puede provocar alteraciones metabólicas relacionadas con el aumento de peso o la diabetes.

Lo ideal para una óptima hidratación en verano es tomar agua templada o saborizada con frutos rojos, cítricos y hojas de menta o infusiones frías sin azúcar (té blanco, rooibos). Si la tomamos muy fría, podemos experimentar digestión pesada o estreñimiento, que se explica con la posterior solidificación de las grasas que se han ingerido que dificultaría el paso de alimentos en el intestino.

“Otro aspecto importante de esta comida son las cantidades; es aconsejable calcular la porción individual para evitar caer en picoteo descontrolado”, explica Luengo. Para hacernos una idea, nuestra porción será equivalente de una o dos raciones de nuestro plato principal junto con el aperitivo que sería mejor preparar de forma unitaria, uno por comensal, en forma de crema o sopa fría. Así limitaremos el picoteo y, sobretodo, evitaremos que los más pequeños se pasen y se sacien antes de llegar al plato principal.

Ejemplos de menú saludable

“Es importante, además de que las comidas sean saludables y equilibradas, tener en cuenta la conservación de las mismas, sobre todo cuando la temperatura y la humedad son altas” recalca la experta en nutrición, dietética y gastronomía del IMEO, Andrea Marqués. Lo ideal sería disponer de neveras portátiles con hielo para lograr una mejor conservación o llevarse algunos de los ingredientes refrigerados calculando el tiempo estimado de descongelación.

A continuación, la nutricionista sugiere algunas comidas saludables y rápidas, ideales para improvisar un picnic al aire libre en un día de calor:

  • A modo de picoteo:

-Hummus de garbanzo con crudité de verduras. Podemos llevar la pasta de garbanzos refrigerada para que éste más fresca y acompañarla con tiras de zanahoria, pepino o apio.

-Tostas variadas de pan integral. Se pueden hacer de guacamole y queso fresco o de huevo duro y salmón ahumado o marinado.

-Brochetas. Se preparan al momento de tomatitos cherry, aceitunas y mozzarella de tamaño pequeño.

-Gazpacho. Se puede elaborar de muchas formas y con distintos ingredientes, utilizando sandía o fresa, zanahoria y mango, consumirlo como crema de pepino o sopa fría de melón. Si nos decantamos por la versión tradicional a base de tomate, podemos llevarlo enfriado en un recipiente con algo de hielo para que esté más fresco y añadirle antes de consumir huevo duro picado y taquitos de jamón.

  • Como plato principal:

-Bocadillo completo. Lo preparamos en casa con pan integral de base y tortilla francesa hecha con uno o dos huevos y taquitos de jamón.

-Ensalada de pasta y atún. Cocemos la pasta y un huevo en casa y los llevamos en una fiambrera. Llegada la hora de la comida, le añadimos una lata de atún, otra de maíz y tomatitos cherry. Se puede aliñar con aceite de oliva y vinagre.

-Ensalada de brócoli y conservas de pescado. Cocemos el brócoli, podemos dejarlo blandito o al dente. Preparamos la ensalada con cebolla roja, maíz, queso fresco y una lata de bonito, atún, caballa o sardinas.

-Ensalada de garbanzos y pollo. Mezclamos en una fiambrera un bote de garbanzos cocidos, cebolla roja, pimiento rojo, tomate y pepino cortados y le añadimos una pechuga de pollo troceada.

-Ensalada campera. Se elabora con patata y zanahoria cocidas, cebolla, tomate, huevo duro, espárragos blancos y aceitunas.

-Aguacate con gambas, cebolla y queso fresco. Llevamos las gambas ya cocidas y añadimos el resto de ingredientes por separado y en el momento los juntamos a modo de ensalada.

  • De postre:

-Helado casero de yogur y mango. Rellenamos un molde de helado con yogur y mango troceado y lo dejamos en el congelador.

-Galletas de avena y chocolate negro. Elaboramos la masa de copos de avena, chocolate negro troceado, huevo y plátano maduro para darle un toque dulce. Una vez horneadas y enfriadas, están listas para llevar.

-Bizcocho casero de limón. Se prepara con harina integral, huevos, levadura, ralladura de limón y plátano maduro como sustituto del azúcar.

Brochetas de frutas variadas. Se pueden preparar en el momento con distintas frutas como melocotón, nectarina, fresas, plátano, melón, mango o kiwi.

¿La pandemia tiene un lado útil?

Algunos psicólogos responden de manera afirmativa a esta pregunta. Confían en que el nuevo coronavirus producirá, a la larga, una serie de repercusiones, aprendizajes o lecciones que podrían ayudarnos a mejorar nuestra relación con nosotros mismo, el mundo y los demás

Diario Libre / EFE Reportajes

Al igual que suele incomodarnos y nos parece inoportuno que nos digan “relájate” en el preciso instante en que atravesamos un momento de alta tensión mental o emocional, hablar ahora de “buscarle el lado positivo” al coronavirus mientras sigue causando víctimas en buena parte del mundo, puede producir incomodidad y parecer algo fuera de lugar.

Pero algunos psicólogos vaticinan que la crisis del coronavirus podría tener algunas repercusiones útiles para las personas, tanto a nivel individual como comunitario, con la esperanza puesta en el ser humano, en su naturaleza intrínsecamente benévola, y en su capacidad de adaptarse, evolucionar y recuperarse.

RETOS DE LA “NUEVA NORMALIDAD”

“Cuando comencemos a vivir en la ´nueva normalidad` que surgirá después de la actual crisis del coronavirus nos enfrentaremos a una serie de retos psicológicos y emocionales”, señala a Efe la psicóloga Dafne Cataluña, fundadora del Instituto Europeo de Psicología Positiva, IEPP.

“Por ejemplo, volveremos a dedicar más tiempo al trabajo y menos a nosotros mismos, al autocuidado, al ejercicio, a la buena alimentación y los familiares con que estuvimos conviviendo confinados, lo que implica pasar un cierto duelo”, señala esta psicóloga.

Otro de los retos puede consistir en tener que hacer frente a las pérdidas económicas, los impagos, las deudas pendientes y los desajustes financieros, ya sea a nivel personal como empresarial.

En este sentido la psicóloga apunta que también es probable “que nos surjan sentimientos de injusticia, porque nos ha tocado vivir la dolencia en primera persona o la vivió un ser querido, o por las medidas que haya tomado la empresa en la que trabajamos, como reducciones de jornada, despidos temporales o vacaciones anticipadas”.

Cataluña señala que estos retos se pueden gestionar desde la logoterapia, una psicoterapia con una dimensión espiritual desarrollada por el neurólogo y psiquiatra austriaco Viktor Frankl y enfocada en superar los conflictos y situaciones que generan sufrimiento, encontrándoles un significado existencial y convirtiéndolos en oportunidades para crecer como personas.

“Desde la logoterapia se entiende que todo ocurre por alguna razón y que cada uno de nosotros encontrará un sentido y un aprendizaje, derivado de aquello que nos ha ocurrido durante la pandemia”, señala esta psicóloga.

“Para encontrar respuestas y desvelar ese sentido y aprendizaje, podemos reflexionar y preguntarnos: ¿Qué me ha permitido aprender la pandemia?, ¿me ha hecho crecer en algún sentido, a pesar de lo difícil que ha sido la situación?”, apunta Cataluña.

MAYOR SOLIDARIDAD Y CONCIENCIA SOCIAL

Para la psicóloga Pilar Conde, directora técnica de Clínicas Origen la crisis del coronavirus podría fomentar en algunos casos una mayor cohesión social, “tanto durante como después de la pandemia”.

“El sentir que todos estamos conectados, que lo que uno hace afecta al otro, que formamos parte de una unidad global, ayuda a desarrollar cohesión, generosidad, civismo y unidad”, apunta.

“Todo ello contribuye a aceptar las medidas de confinamiento, restricciones de movimientos o distanciamiento físico desde la conciencia social y no desde la obligatoriedad. Esto puede ayudar a que la crisis pase de la manera más rápida posible y con el menor número de consecuencias”, asegura Conde.

Por su parte la psicóloga María González, del Instituto IMEO aconseja “encontrar un propósito durante esta pandemia. Debemos hacer una reflexión sobre las decisiones que hemos tomado o nos gustaría tomar a partir de ahora, con el objetivo de hacernos más conscientes y responsables de nuestra vida y de nuestro mundo emocional”.

“Debemos tener claro que nuestra mente está preparada para superar situaciones mucho más complejas gracias a la enorme capacidad de adaptación que tenemos”, indica González.

Por esto, asegura, “debemos enfocar nuestra atención en la aportación positiva social que nuestro esfuerzo va a generar o está generando, centrándonos en los tres mecanismos principales del ser humano: el hacer, el sentir y el pensar”.

TOMAR CONSCIENCIA DE NUESTRAS SOMBRAS

La psicóloga Giulia de Benito, directora de la unidad de Psicología General del Instituto Centta señala que ante la pandemia “nuestra psique se resiste ante la adversidad y no quiere que nada cambie, lo cual puede considerarse metafóricamente como otra “enfermedad” ”.

“Aparecen nuestras fallas, puntos débiles, inseguridades y miedos pero, si aprovechamos este momento de dificultad y desequilibrio para cuestionar nuestro funcionamiento habitual, nos movilizamos y nos atrevemos a tomar conciencia. Es ahí donde nacen el crecimiento y la oportunidad”, señala.

Esta especialista también sostiene que “en estos tiempos de coronavirus se podrían impulsar la creatividad, ya sea psicológica, social o empresarial”.

“La obligatoriedad de poner en marcha nuestros mecanismos creativos nos ayudará a enfrentarnos a la realidad de formas nuevas y más adaptativas”, según De Benito.

Ante la pandemia aconseja que nos preguntemos a nosotros mismos: “¿Cómo voy a poner en juego los recursos con los que cuento (tanto internos como externos) para generar otros recursos nuevos y adaptarme de una forma creativa a esta situación?”.

También confía en que esta crisis ayudará a movilizar recursos a nivel de comunidad y que producirá “una metamorfosis social en pequeños o grandes grupos, que nacerá de la incomodidad compartida”.

“Si nos atrevemos a cuestionar el individualismo y cultivamos la solidaridad podremos contribuir a construir una sociedad menos dependiente de factores ajenos a la índole humana”, señala.

CONCECTAR CON NUESTRO MUNDO INTERIOR

Giulia de Benito señala que la COVID-19 “puede ayudarnos a conectar con lo que llevamos dentro y convertirse en un detonante para tomar conciencia”.

“El virus saca en forma de enfermedad (estemos o no contagiados) lo que ya estaba dentro. La realidad que se nos presenta nos sirve de espejo para confrontar cómo somos, cómo nos vemos a nosotros mismos, a los demás y al mundo”, señala.

También apunta: “lo que hacemos con la realidad define lo que somos. Recomiendo gestionar la crisis desde un trabajo personal de contacto con nuestro ser interior”.

Respecto del confinamiento, señala que puede ayudarnos a observar, a estar más presentes en el “aquí y el ahora”, ya que “hay menos lugares a los que huir, al menos físicamente, y tenemos la oportunidad de conectar con lo que necesitamos, con las personas que nos rodean, con las actividades que realizamos”.

Esta experta propone buscar espacios y momentos en los que podamos tomar conciencia plena de nuestros estados internos y de aquello con lo que interactuamos externamente y mantenerlos una vez que pase el confinamiento.

“Además, la pandemia puede llevarnos a interactuar con el planeta de una forma más responsable, al tomar conciencia del impacto que está suponiendo habernos apartado un tiempo del mundo,” señala.

“A partir de esa concienciación, cuando ingresemos a la nueva normalidad, podremos cuidar mejor del entorno que nos acoge, desde una nueva conciencia social y ambiental”, asegura.

De Benito señala que “podemos cultivar e insistir en mantener todos estos procesos y aprendizajes después de la pandemia, procurando que siga presente todo aquello que la crisis ha movilizado en nosotros a nivel humano, tanto individual como social”.

“Al fin y al cabo se trata del proceso pedagógico de la vida, que aprovecha las distintas situaciones y adversidades que enfrentamos para enseñarnos y darnos la oportunidad de trabajar en nosotros mismos y crecer como personas”, concluye la psicóloga.

Por María Jesús Ribas.

EFE/REPORTAJES

El menú en época de coronavirus

Punto medio, por Arturo Pérez

Durante la pandemia, la gente va menos a comprar por miedo al contagio y llena el carro de la compra con grandes cantidades de alimentos más duraderos y procesados industrialmente, pero no todos son igual de saludables. Una nutricionista explica cuáles conviene elegir y consumir.

Durante la pandemia muchas personas se han lanzado a los supermercados para llenar sus despensa  y así reducir la cantidad de salidas a la calle.

La inmensa mayoría optó por llenar su cesta de la compra con alimentos no perecederos y productos procesados y ultraprocesados por su prolongada vida útil. ¿Pero son saludables estos alimentos?.

Las compras del miedo y la ansiedad que se dispararon ante la emergencia del COVID-19, podrían tener resultados muy diferentes a los buscados, ya que las comidas procesadas y ultraprocesadas a las que estamos recurriendo no son la solución, señaló la divulgadora especializada en nutrición Soledad Barruti, (https://twitter.com/solebarruti) en ‘The New York Times’.

Estos alimentos, que tienen altas cantidades de azúcar, sal, aceites agregados, harinas refinadas, aditivos y nutrientes artificiales, son responsables de obesidad y de enfermedades  que aumentan la mortalidad ante el coronavirus, y al mismo tiempo, la falta de alimentos frescos debilita la inmunidad dejándonos más expuestos, advirtió Barruti.

Para Estefanía Ramo López, nutricionista y experta en tecnología de los alimentos, los alimentos procesados de los que en muchos casos estamos abusando durante la pandemia, “podemos clasificarlos en saludables y no saludables”.

“En sí, un alimento procesado es aquel al que se le ha realizado cualquier tipo de elaboración en la industria alimentaria, a diferencia de los que no presentan ningún tipo de procesado como son los productos frescos, las carnes, pescados o huevos”, explicó a Efe esta nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (www.imeoobesidad.com).

Indicó que los procesados saludables incluyen en su mayoría alimentos que han sido sometidos a un mínimo procesado y aportan a la dieta una serie de nutrientes de calidad.

Por el contrario, “los procesados no saludables, también llamados ultraprocesados no saludables, incluirían a aquellos alimentos que han sido sometidos a varios tratamientos de procesado  y necesitan un gran aporte de aditivos para su conservación y que tenga un aspecto final apetecible”, señaló Ramo.

“Estos procesados no saludables aportan muy pocos o ningún nutriente de calidad, aportando principalmente ácidos grasos saturados, ácidos grasos ‘trans’, azúcares añadidos y altas concentraciones de sal”, explicó esta especialista.

Enfatizó que “en muchos casos, si se toman con frecuencia, pueden perjudicar nuestra salud”.

Ramo describe algunos alimentos procesados saludables que destacan en la cesta de la compra de esta pandemia:.

PRODUCTOS LÁCTEOS

Destacó la leche, los quesos, yogures y el kéfir, y recomendó aquellas variedades que no tienen azúcares añadidos y sus versiones semidesnatadas o enteras, por su capacidad de saciarnos y facilitar la absorción de nutrientes como el calcio o la vitamina D.

“Hay que intentar evitar los sucedáneos como el queso para fundir tipo “tranchetes”, o el queso rallado envasado, porque llevan harinas o almidones en su composición, entre otros ingredientes”, señaló.

HARINAS DE CEREALES

“Entre estos alimentos se incluyen el trigo, el centeno y la espelta,  destacando el pan y la pasta”, explicó Ramo.

Entre sus variedades destacan sus versiones ‘100% integral’ o de grano completo, por su aporte en fibra, vitaminas (sobre todo del grupo B) y minerales, que “proporcionan al organismo beneficios como mejorar  el tránsito intestinal, disminuir la absorción del colesterol ‘malo’ y su capacidad de saciar el apetito”, indicó.

ACEITE DE OLIVA

Ramo recomendó variedad ‘virgen extra’ para su consumo en crudo en ensaladas y tostadas y, la variedad ‘virgen’ para consumirla en caliente al cocinar los alimentos.

“El consumo moderado de este aceite ayuda a prevenir las enfermedades cardiovasculares, mantener el sistema inmunológico, regular el tránsito intestinal, proteger el cerebro del deterioro cognitivo, destacando su aporte en ácidos grasos saludables, como el omega 3, polifenoles y vitamina E, con efecto antioxidante, antiinflamatorio y antimicrobiano”, apuntó. 

Por otra parte, aconsejó “tomar más esporádicamente otros tipos de aceite como lino o coco y descartar siempre que se pueda las versiones refinadas de aceite”.

CONSERVAS VEGETALES

Ramo aconsejó las versiones enteras o troceadas al natural o cocidas de frutas, verduras y legumbres envasadas.

“De esta forma, seguirán aportando gran parte de sus propiedades y evitaremos las formas escarchadas, almíbares o ya guisadas en forma de plato preparado”, indicó.

LEGUMBRES

Para Ramo son “el alimento estrella considerado saludable que más variedades de procesado puede presentar”.

Esta nutricionista recomendó sus versiones cocidas al natural, desecadas y congeladas, así como las harinas de legumbre, cada vez más presentes en los hogares en forma de “pasta de legumbre”, todas las cuales “aportan fibra soluble, vitaminas y minerales con beneficios sobre el tránsito intestinal y la regulación de los niveles de colesterol”, aseguró.

CARNES Y PESCADOS

La especialista destacó sus versiones envasadas y congeladas, y recordó que los pescados también pueden encontrarse en salazón, como el bacalao, y también ‘curados’ como la ‘mojama’ de atún.

Ramo aconsejó “descartar las carnes picadas envasadas, ya que presentan en su mezcla numerosos aditivos para su conservación y los surimis de pescado por el mismo motivo, además de féculas y almidones”.

FRUTOS SECOS Y SEMILLAS 

“Las versiones de estos alimentos que vienen pelados, troceados y crudos o ligeramente tostados, aportan todas sus propiedades beneficiosas derivadas de su contenido de ácidos grasos, vitaminas y minerales”, señaló Ramo, quien desaconseja “sus versiones fritas y azucaradas”.

Texto y foto: EFE

16 de mayo: Día Europeo de la Obesidad

En respuesta del tsunami sanitario y económico desatado por la pandemia, IMEO anuncia una subvención de 250 mil euros en tratamientos de obesidad en apoyo a las familias perjudicadas por el COVID-19

Numerosos estudios relacionan la obesidad con un peor pronóstico ante el Covid-19, debido a las complicaciones originadas por el exceso de tejido adiposo que dificulta la respiración, debilita el sistema inmune, interfiere en la absorción de medicamentos y complica la eliminación del virus.

En España una de cada dos personas tiene exceso de peso corporal: un 17,43 muestra obesidad y el 37,7 por ciento, sobrepeso.[1]

Con el motivo del Día Europeo de la Obesidad[2] que se celebra este sábado 16 de mayo y en respuesta del tsunami desatado por la pandemia del coronavirus en el ámbito de salud y económico, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) anuncia una subvención evaluada en 250 mil euros que se aplicará en distintos tratamientos de obesidad, destinada a personas afectadas por la enfermedad y la crisis del Covid-19. 

“Como profesionales de la salud, hemos estudiado la obesidad durante décadas para darle una respuesta y tratamiento adecuado y ahora notamos con cierta preocupación cómo la fusión de estas dos pandemias, del coronavirus y la obesidad, afecta las personas más predispuestas a padecerlas y su núcleo familiar”, señala el portavoz del Instituto Rubén Bravo. Al malestar generado por el exceso de peso que muchos ya tenían antes del confinamiento, se añade la desesperación y la sensación de impotencia por la forma en la que haya evolucionado la situación y que no es precisamente favorable. “Quedarse en casa durante meses con movilidad física muy reducida ha puesto contra la pared muchas personas que han tenido que lidiar con emociones de tristeza o ansiedad, que son las que alteran el funcionamiento de nuestra dopamina, serotonina y cortisol, aumentando como resultado el apetito y terminando en sumar nuevos kilos de más”, añade. 

A fecha de hoy la obesidad no es considerada un factor independiente de riesgo para contraer el coronavirus; no obstante, en muchos países ya han saltado las alarmas sobre el importante número de casos de pacientes con esta condición infectados. En un hospital francés se ha detectado que el 47,5% de los pacientes eran obesos; un informe del Reino Unido apuntaba que un 37,7% de los ingresados tenían un IMC superior al 30; y un estudio retrospectivo estadounidense suma resultados similares, con un 35,8% de pacientes del sexo masculino con obesidad. Otras publicaciones alertan que, a mayor índice de obesidad, más posibilidades hay de complicaciones y de ingreso en la UCI; y si se trata de obesidad extrema o mórbida, la complicación es equiparable que la detectada en personas mayores. “Teniendo en cuenta todo ello y que en España una de cada dos personas tiene exceso de peso, urge tomar medidas a corto plazo y concienciar a la sociedad por qué esta patología implica un mayor riesgo ante el Covid-19”, recalca Bravo.   

¿Por qué la obesidad implica un mayor riesgo ante el Covid-19? 

–  Empeora el pronóstico. La obesidad lleva asociada una inflamación crónica originada por el exceso de tejido adiposo, lo que produce una disfunción metabólica que puede conducir a aumento de la concentración plasmática de colesterol y lípidos en la sangre, resistencia a la insulina, diabetes mellitus tipo dos, hipertensión y enfermedad cardiovascular, todos ellos factores de riesgo de Covid-19, agravando los síntomas y la enfermedad en pacientes infectados.

–  Dificulta la respiración. El exceso de grasa comprime el diafragma y reduce la capacidad pulmonar, elevando la probabilidad de necesitar ventilación mecánica invasiva.

–  Debilita el sistema inmune. A nivel celular la obesidad altera la respuesta inmunológica e inflamatoria, pudiendo bloquear las defensas a la hora de combatir el virus. 

– Interfiere en la absorción de medicamentos. En pacientes obesos la proporción de tejido adiposo y masa magra no aumenta proporcionalmente y puede alterar la distribución y la absorción de los fármacos, suponiendo una dificultad añadida para calcular las dosis.

Complica la eliminación del virus. El coronavirus utiliza como puerta de entrada al organismo humano una proteína llamada ACE2, situada en la superficie de las células de las mucosas, pulmones, arterias, corazón, riñón e intestinos, que tiene la función de regular la presión sanguínea. Una vez dentro, es capaz de multiplicarse, creando hasta cien mil copias en cada célula, afectando sus funciones esenciales. La presencia de esta proteína suele ser más elevada en el tejido adiposo y esto aumenta su capacidad de “almacenar” el virus en alta proporción.  

Requisitos y condiciones de las subvenciones

Las ayudas anunciadas por el IMEO están destinadas exclusivamente a personas con grado de obesidad equivalente a un IMC igual o superior a 30 y en su mayor parte serán aplicadas en forma de descuentos importantes en la contratación de intervenciones quirúrgicas de cirugía bariátrica o endoscópica. Así mismo, prevén la asignación de veinte planes de reeducación alimentaria, sin coste para el paciente y de una duración de cuatro semanas que incluyen dos consultas de nutrición y dos enfocadas en los aspectos psicológicos de la enfermedad.

Para la asignación de las subvenciones en tratamientos quirúrgicos se tendrá en cuenta la pertenencia a la Comunidad de Madrid y regiones colindantes, el grado de obesidad, las patologías asociadas y las cargas económicas familiares.

Respecto a los planes de reeducación alimentaria, su ámbito se ampliará a nivel nacional, con la posibilidad de realizar las consultas online y se tendrá en cuenta un menor grado de obesidad (inicial o leve), las patologías asociadas y las cargas económicas familiares derivadas de la crisis del coronavirus.

Estas ayudas se pueden solicitar durante todo el mes de mayo[3] rellenando el formulario de la web o llamando al 91 737 70 70 y se dará prioridad a las solicitudes debidamente cumplimentadas por orden de llegada.


[1] Datos del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social basados en la Encuesta Nacional de Salud de España 2017.

[2] El Día Europeo de Obesidad se celebra el tercer sábado de mayo desde 2010 cuando fue instaurado oficialmente en la sede del Parlamento Europeo de Estrasburgo. 

[3] Finalizando el período de enviar las solicitudes el 31 de mayo del 2020 incluido.

La obesidad, un factor de riesgo asociado a mal pronóstico en pacientes mayores de 60 años con COVID-19

Un contagiado con sobrepeso tiene más posibilidades de que la enfermedad evolucione peor, advierten los endocrinos del Hospital de Salamanca quienes calculan que ese ‘exceso’ peligroso ronda los 15 o 20 kilos

La Gaceta de Salamanca, por javier Hernández

El sobrepeso ya está identificado como uno de los factores de riesgo más determinantes frente a una infección por COVID. Se habla de obesidad, pero diversos especialistas advierten que no solo deben sentirse amenazados quienes padezcan obesidad mórbida. Bastaría con un sobrepeso de 15 kilos para que un contagio por coronavirus se vuelva mucho más peligroso.

“La obesidad se está demostrando como un factor de riesgo asociado a mal pronóstico en pacientes con infección por COVID-19, sobre todo en los mayores de 60 años”, puntualiza la endocrina del Hospital de Salamanca Maite Mories. Otros estudios realizados en Reino Unido alertan de que si las personas jóvenes –de 18 a 65 años- no suelen tener patologías graves, esos 15 o 20 kilos de más es lo que puede convertirles en pacientes de riesgo.

La especialista recalca que, de por sí, “los pacientes obesos son más vulnerables en general a procesos infecciosos y además, por analogía, con otras infecciones víricas”. Lo que complica la situación durante la pandemia es que la grasa “podría constituir un reservorio para el virus, aunque esto no esté todavía demostrado para COVID-19”. “En el tejido adiposo se encuentra de manera significativa el receptor de una enzima que es una de las puertas de entrada del virus a las células en diferentes órganos como el pulmón, y que hace vulnerable a la grasa corporal, más abundante en obesos, a la infección por el virus”.

La obesidad no tiene solución a corto plazo, por lo que la alternativa para estas personas es sobreprotegerse.

La especialista del Complejo Asistencial aclara que “la obesidad es ya un estado proinflamatorio” y eso conjuga con la evidencia de que “la inflamación es un proceso determinante de daño orgánico (pulmón, corazón, riñón) en los pacientes con COVID-19”. En esta situación el riesgo tromboembólico –se obstruye la arteria pulmonar y el oxígeno no llega a los pulmones- se dispara.

Dado que el sobrepeso va unido a tantos otros problemas de salud, a la hora de plantar cara al coronavirus las opciones de que las cosas vayan mal son mucho mayores. “La obesidad se asocia a otras patologías como la diabetes, la hipertensión o las enfermedades pulmonares crónicas que se han identificado como factores de riesgo de mal pronóstico en la evolución del COVID”.

Reducción de estómago contra la obesidad: “Son más débiles ante cualquier enfermedad”

La doctora Lourdes Hernández Cosido es especialista en Cirugía Bariátrica. Trata diariamente con personas obesas que necesitan operaciones de reducción de estómago. “Está claro que su respuesta inmunitaria es peor. Tienen muchas comorbilidades porque son hipertensos, diabéticos… Son más débiles ante cualquier otra enfermedad y su mortalidad es mucho más alta sin necesidad de que haya una pandemia”, reconoce.

El espectro del sobrepeso es amplio. “Tener 15 kilos de más es mucho en función de cuanto midas. Nosotros decimos que la obesidad es a partir de un índice de masa corporal de 30, mientras que la obesidad mórbida es a partir de 40”.

Tiene claro que el mes y medio de confinamiento ya se está traduciendo en un incremento del peso, aunque solo sea por la falta de movilidad en los hogares. Los nutricionistas calculan que ha sido tiempo suficiente para ganar “entre 3 y 5 kilos” que pueden seguir aumentando. “Nosotros hemos suspendido las cirugías bariátricas porque solo se está operando las patologías urgentes y porque se ha demostrado que una persona recién operada corre más riesgo si se contagia”, explica la doctora Cosido.

Más del 50% mantiene alguna rutina de ejercicio tres veces a la semana durante el confinamiento

Europa Press / COPE

Una pequeña encuesta señala que más de la mitad de la población(54,3%) mantiene la rutina deportiva desde casa 3 veces o más a la semana, frente a un 34,4 por ciento que no sigue ninguna rutina durante el aislamiento, y un 11,3 por ciento que camina sólo cuando sale a pasear el perro o va a comprar.

Beautiful young man training and working out. Athlete exercising with a chest routine for wellness in his home. Latino people doing low chest push-ups using his kitchen countertop.

Desde el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) que ha desarrollado la encuesta – realizada sobre una muestra de 221 entrevistas anónimas-, señalan que “no es de extrañar que un 33% de los encuestados teme que durante la cuarentena pueda aumentar bastante de peso, un 40,3% estima que pueda experimentar un leve aumento y un 26,7% descarta cambio físico”.

Con relación a la dieta, casi la mitad (49,8%) reconoce que ahora come más por ansiedad o aburrimiento, haciendo hincapié sobre el picoteo salado a base de pan, ‘snacks’ y quesos (62,4%), el consumo de dulces (25,3%) o las bebidas graduadas y los refrescos (12,2%). No obstante, el 40,7% de los encuestados afirma que durante el confinamiento sigue su dieta habitual sin variaciones y un 9,5% indica que come menos debido a la falta de apetito.

La calidad del sueño es otra pieza clave dentro de los hábitos saludables que resalta el estudio, donde el 42,5 por ciento no experimenta cambio a la hora de dormir y afirma que se acuesta y levanta a la misma hora que antes, frente al 29,9 por ciento que sí reconoce que duerme menos y mal a causa de las preocupaciones

En cuanto al tiempo libre, el estudio pone de manifiesto el ocio digital e interactivo (mensajería instantánea, redes sociales, películas online) como principal ocupación entre los entrevistados (64,3%). Mientras que el 27,6 por ciento afirma que durante estos días se acuesta y levanta más tarde de lo habitual.

La siguen las actividades en familia, como juegos de mesa o manualidades (22,2%) y la lectura (13,6%). El factor que peor lleva la gran mayoría (61,8%) es la falta de vida social, incluidas las salidas con familia y amigos, seguida por la frustración de no poder pasear al aire libre, ir a la playa o al gimnasio (33,3%) y la dificultad de hacerse cargo de los niños las 24 horas (5%).

Una amplia mayoría (57,5%) afirma que actualmente no trabaja o no puede desempeñar sus funciones mediante teletrabajo, el 29% realiza jornada completa y un 13,6%, media jornada.

Respecto a los desplazamientos, la inmensa mayoría (80,1%) reconoce que acude al supermercado dos veces a la semana, un 18,6% recibe la compra en su casa y una escasa minoría (1,3%) sale a comprar a diario.

“La falta de vida social y la imposibilidad de realizar actividades al aire libre ha disparado el entretenimiento digital entre la población, fomentando hábitos sedentarios que pueden resultar adictivos y muy difíciles de corregir una vez levantado el estado de alarma”, señala el portavoz del IMEO Rubén Bravo.

Alimentos a tomar en cuenta para consumir con más frecuencia durante la cuarentena

El Imparcial
Es importante saber qué podemos consumir con mayor frecuencia para esta cuarentena y que sea parte de nuestra lista cada vez que vayamos al supermercado porque se consideran alimentos esenciales.

En estos momentos es donde la ansiedad incrementa mucho más, por eso lo primero que debemos hacer es organizar una lista para llenar la despensa con productos que se conserven mucho más, los no perecederos. 

Lo otro según Cuídate Plus es fijarnos de las fechas de vencimiento para evitar que se nos dañe antes de tiempo. También hay que abastecernos de otros alimentos que aunque no se conserven por largos períodos son importante consumirlos. 

Estefanía Ramo, diplomada en Nutrición y Dietética y Licenciada en Tecnología de los Alimentos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), compartió algunos consejos: 

Cereales: harina, arroz, pasta, pan precocinado congelado o elaborado casero, cereales de desayuno enriquecidos en hierro y copos de avena, ambos sin azúcar añadido.

 Legumbres: garbanzos, lentejas, judías pintas y judías blanca y todos los granos. 

 Verduras y hortalizas: Espinacas, acelgas, judías verdes, zanahorias, calabaza, menestra de verduras, patatas y tomate entero o triturado al natural; cebolla y cabezas de ajo crudos; purés de verduras envasados bajos en sal.

Frutas y frutos secos: Papillas de fruta y zumos sin azúcar añadido esterilizados; por supuesto las frutas naturales, frutos secos naturales o ligeramente tostados, como nueces, almendras, avellanas o pistachos.

 Proteínas animales, pescados y mariscos, salmón para congelar en casa y aumentar su vida útil.

 Lácteos: leche en polvo, leche UHT, yogures esterilizados y quesos curados.

Grasas, aceites y vinagres: aceite de oliva virgen extra, vinagres.

Cafés, tés y especias: café, tés, infusiones, sal, azúcar moreno, especias, hierbas, condimentos, levadura.

Otro tipo de productos totalmente prescindibles serían la bollería industrial (por su alto aporte en grasa saturada, trans, azúcares y sal)

Los huevos son considerados alimentos perecederos, pero “bien refrigerados en la nevera tienen una fecha de consumo de aproximadamente 3 semanas”. 

De acuerdo al potal Baptisthealth al abastecerse, hay que concentrarse en las cosas que la familia disfruta comiendo. La planificación es útil para que sepa lo que tiene y lo que hará. 

Aconsejan utilizar cualquier alimento fresco que se tenga antes de recurrir a sus reservas de alimentos congelados y estables. La clave es no dejar que nada se desperdicie. 

Pautas psicológicas y nutricionales para sobrellevar el confinamiento

Periodista Digital por Juan Luis Recio

La complicada convivencia de confinamiento que millones de personas afrontan en el intento de frenar la propagación del coronavirus ha hecho que su casa se convierta en oficina, guardería, colegio, comedor, gimnasio y lugar de actividades lúdicas, refugio y campo de batalla para conflictos generacionales o sentimentales. En esta situación de alarma social e incertidumbre económica, los expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) han querido brindar su apoyo a las personas que viven aislados en sus hogares la crisis desatada por el coronavirus con unas pautas psicológicas, nutricionales y de actividad física para que les sean de ayuda a la hora de sobrellevar el confinamiento, que mucho le agradecemos y que hoy aquí compartimos con usted.

Para empezar nos dan unos consejos psicológicos para mantener el equilibrio emocional, ya que la situación de confinamiento prolongado por coronavirus que estamos viviendo tiene un impacto psicológico importante, en primer lugar, debido a la manifestación del concepto de muerte repentina y enfermedad como algo natural. Encontrar sentido a nuestro sufrimiento en los momentos de mayor dificultad nos ayudará a protegernos de la desesperanza y la depresión. Por esta razón, la psicóloga del IMEOMaría González aconseja encontrar un propósito durante esta cuarenta, hacer una reflexión sobre las decisiones que hemos tomado o las que nos gustaría tomar a partir de ahora para hacernos más conscientes y responsables de nuestra vida y nuestro mundo emocional.

En algunas personas puede salir a la luz sintomatología depresiva, como ansiedad o sentimiento de soledad, encubiertas hasta ahora por hacer el día a día. En otras, que sufrían patologías previas, depresión, fobias o trastornos de conducta alimentaria (anorexia, bulimia y trastorno por atracón), puede aumentar el malestar. En estos casos, el consejo de la experta es “poner en práctica lo trabajado anteriormente en terapia, llevar a cabo una autoobservación e iniciarse en el autoconocimiento y trabajo personal, si hasta el momento no ha habido necesidad de acudir a psicólogo”. 

Debemos tener claro que nuestra mente está preparada para superar situaciones mucho más complejas gracias a la enorme capacidad de adaptación que tenemos. Por esta razón, nuestra atención debe estar enfocada en la aportación positiva social que nuestro esfuerzo va a generar, centrándonos en los tres mecanismos principales del ser humano: el hacer, el sentir y el pensar.

Otro buen consejo es el de establecer horarios de rutina diaria. No es el momento de abarcar todas las actividades con las que nos bombardean las redes sociales o de iniciar actividades que nunca han suscitado interés o que no corresponden a nuestra condición física, porque nos puede generar frustración. Desde el IMEO recomiendan trabajar en tres pilares básicos para mantener un equilibrio físico y emocional:

  1. En primer lugar, establecer una rutina de actividades diarias, marcando horarios para gestiones laborales o académicos online, dejando espacio para la lectura, las manualidades, el ocio y el descanso. Los padres deben asumir que no son profesores, monitores y vigilantes de sus hijos y limitarse con guiarles y supervisarles durante la cuarentena, que también es nueva para ellos y requiere un tiempo de adaptación.  
  2. En segundo, cuidar la alimentación, fijando horarios para las cinco comidas principales, y hacer partícipes todos los miembros de la familia en las tareas relacionadas. Las personas que viven solas deben huir de hábitos como comer de bandeja o delante de la tele en el sofá, ya que a la larga les puede generar sensación de dejadez y apatía.
  3. En tercer lugar, hay que hacer rutina la práctica de actividad física. Necesitamos movernos, aunque sea a pequeña escala y en un espacio reducido, para evitar la rigidez y las malas posturas que pueden generar lesiones a la larga. No es momento para planteamientos muy ambiciosos o exigirse más de lo que la condición física está acostumbrada. Las personas deportistas pueden buscar alternativa de sus ejercicios habituales y adaptarlas a la situación. Los que nos suelen hacer gimnasia, es un buen momento para empezar, pero con rutinas fáciles y asequibles, con media hora al día sería suficiente. Disciplinas como yoga, taichí o pilates pueden aportar muchos beneficios psicológicos al enfocarse también en la respiración y la meditación, ayudando a disminuir la ansiedad. “Si no tenemos un mínimo de desgaste físico al día, nos costara más conciliar un sueño reparador, por lo que el ejercicio es fundamental no sólo para el descanso de calidad, sino también para generar endorfinas que equilibren nuestro estado anímico”, recalca la psicóloga del IMEO.

Un asunto muy relevante es cómo gestionar las emociones, que debe hacerse desde la comprensión. Es importante afrontar emociones como el miedo, la incertidumbre, la tristeza o la ansiedad desde el cariño y la comprensión, evitando juzgar. Es un buen momento para escuchar las emociones, porque hasta las más incómodas nos pueden proporcionar información de mucha utilidad para trabajar la gestión emocional. Compartir estos momentos con personas en las que confiamos, ya sea por videollamada o chat, puede ser muy útil, así como escribir sobre ello o utilizar la respiración consciente para calmar la ansiedad y la angustia.

Y es bueno aprender a pensar que estás haciendo lo mejor que puedes.En situaciones límite de cambios importantes, nuestra mente se acelera, poniéndose en escenarios futuros catastróficos o idílicos, para evadir la realidad. No obstante, tenemos que mantener los pensamientos en el presente sin hacer planes más allá de una semana y evitar planteamientos sin respuesta o generalizaciones extremas (empleando palabras como siempre, nunca, todo, nada), ya que están sujetos a distorsiones cognitivas y pueden agudizar la sensación de ansiedad y depresión. “Revisar el diálogo interno con amabilidad y sin críticas, decirse a uno mismo “lo estás haciendo lo mejor que puedes y es suficiente”, aconseja la psicóloga María González, porque lo que sí funciona en estos casos es perdonarse, animarse y ocuparse en actividades del presente. Asimismo, conviene evitar la sobreinformación con noticias preocupantes, sobre todo a última hora del día, porque nos puede privar del sueño, generando ansiedad, conclusiones erróneas y distorsionadas.

Veamos seguidamente sus consejos para no aumentar de peso durante el confinamiento.Quedarnos en casa por un mes o más puede traer consecuencias muy serias para nuestra salud y peso, si descuidamos la alimentación y no realizamos suficiente actividad física. Nos movemos menos y tenemos menor gasto energético y esto suele ir ligado a aburrimiento, ansiedad e incertidumbre que compensamos comiendo, en muchas ocasiones, mucho y mal. Además, el estrés que nos puede generar esta situación puede llevarnos a comer de manera compulsiva y a sufrir atracones que, además de la natural subida de peso que pueden conllevar, traen consigo otros problemas como las indigestiones, la distensión abdominal o los vómitos.

“En el peor de los casos, si se ingieren alimentos muy calóricos de forma repetitiva, como bollería, fritos, chips o dulces, se puede ganar hasta 1 kilo a la semana y unos 5 al mes, que desemboca en otros riesgos relacionados, como hipertensión o elevaciones de los niveles de azúcar, colesterol y triglicéridos”, advierte Carmen Escalada, nutricionista clínica del IMEO. Aunque si se ajustan las cantidades a las recomendadas y al apetito, que ahora va a ser menor, y se controla la ansiedad por otras vías que no sea la comida, manteniendo una actividad física de 45 minutos a una hora al día, combinando ejercicios aeróbicos y de tonificación para no perder masa muscular, no tiene por qué experimentarse un aumento de peso durante el confinamiento”, recalca la experta.

Por ello, veremos mañana las pautas nutricionales para comer de forma saludable en casa que nos recomiendan desde IMEO, así como algunos consejos para entrenar en el salón de tu casa.

La mejor dieta para el confinamiento

El Centro News, por Ana Marín / Omar R. Goncebat EFE Reportajes

El impacto psicológico del aislamiento, la reducción de la actividad física y las limitaciones para acceder a los alimentos pueden causar desequilibrios nutricionales.

Expertos ofrecen pautas para alimentarse de forma equilibrada, completa y saludable durante el confinamiento.

DESTACADOS.

+++ Es recomendable fijar horarios para las cinco comidas principales, y hacer partícipes a todos los miembros de la familia en las tareas de la alimentación. Es positivo también el consumo de suplementos ricos en vitaminas A, B, C y E, siempre “como complemento de una alimentación equilibrada, tan necesaria en estos momentos”.

+++ Quienes viven solos deben evitar comer en una bandeja o delante de la televisión en el sofá, ya que esto les puede generar dejadez y apatía, según expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

+++ Se recomienda priorizar los productos de larga vida útil, nutritivos y saludables: conservas de pescados y mariscos, verduras y hortalizas congeladas o en conserva, legumbres, cereales, pan, pasta y arroz integrales, frutas en su jugo, frutos secos naturales o tostados, leche y chocolate alto en cacao.

La situación de confinamiento que millones de personas afrontan en el intento de frenar la propagación del coronavirus ha transformado sus casas en lugares de acentuada convivencia, que funcionan como residencia, oficina, guardería, colegio, comedor, gimnasio, espacio de actividades lúdicas, refugio y, a menudo, como escenario de conflictos generacionales o sentimentales.

Los expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, IMEO (www.imeoobesidad.com) ofrecen una serie de pautas nutricionales para poder sobrellevar el confinamiento, y seguir alimentándose de forma saludable, sin sufrir carencias nutricionales, ni alteraciones severas del peso corporal.

FIJAR HORARIOS DIARIOS PARA LAS COMIDAS.

Desde el IMEO recomiendan cuidar la alimentación, fijando horarios para las cinco comidas principales y hacer partícipes a todos los miembros de la familia en las tareas relacionadas con la alimentación.

“Las personas que viven solas deben huir de hábitos como comer en una bandeja o delante de la televisión en el sofá, ya que a la larga ese comportamiento les puede generar sensación de dejadez y apatía”, apuntan.

Al hacer la compra, los nutricionistas recomiendan dejar de lado los productos hipercalóricos y de mala calidad que suelen tomarse para “picotear”, porque el exceso de azúcar, sal y grasa saturada puede contribuir a la subida de peso y a provocar más ansiedad. FOTO IMEO

EJERCICIO Y AUTOCONTROL PARA CUIDAR EL PESO.

Quedarnos en casa durante un mes o más puede traer consecuencias para nuestra salud y peso, si descuidamos la alimentación y no realizamos suficiente actividad física, señalan.

Durante el confinamiento, “nos movemos menos y tenemos menor gasto energético y esto suele ir ligado a aburrimiento, ansiedad e incertidumbre, que compensamos, en muchas ocasiones, comiendo mucho y mal”, según este centro.

Añaden que el estrés que nos genera esta situación “puede llevarnos a deglutir de manera compulsiva y a sufrir atracones que, además de la natural subida de peso, pueden conllevar indigestiones e incluso podrían provocar una distensión abdominal o vómitos”.

“Si se ingieren alimentos muy calóricos de forma repetitiva, como bollería, fritos, chips o dulces, se puede ganar hasta 1 kilo a la semana y unos 5 kilos al mes”, advierte Carmen Escalada, nutricionista clínica del Instituto.

Pero, según esta experta, no hay razones para engordar durante el confinamiento, si se ajustan las cantidades ingeridas y se adecuan al apetito, “que ahora será menor”, y se controla la ansiedad por otras vías que no sea la comida.

Además de mantener una actividad física de 45/60 minutos al día, combinando ejercicios aeróbicos y de tonificación para no perder masa muscular.

“Preparar las raciones ajustadas y servirlas en sus platos en lugar de colocar la olla o la fuente al centro de la mesa (lo cual invita a repetir), y comer despacio, masticando y saboreando cada bocado, ayudan a evitar los excesos gastronómicos”, apunta.

PLANIFICAR LA COMPRA PARA EVITAR PICOTEO.

Al hacer la compra, la nutricionista Escalada recomienda dejar de lado los productos hipercalóricos y de mala calidad que suelen tomarse para “picotear” (postres lácteos azucarados, patatas fritas, helados, bollería), porque el exceso de azúcar, sal y grasa saturada puede contribuir a la subida de peso y a provocar más ansiedad.

“Hay que dar prioridad a los productos de larga vida útil, nutritivos y saludables: conservas de pescados y mariscos, verduras y hortalizas congeladas o en conserva, legumbres, cereales integrales en todas sus versiones (pan, pasta, arroz, cereales), frutas conservadas en su jugo, frutos secos naturales o tostados, leche y chocolate con alto porcentaje de cacao”, señala.

ORGANIZAR NUESTROS MENÚS COTIDIANOS.

Los expertos del Instituto aconsejan basar los menús en alimentos que producen saciedad y no aportan muchas calorías, ya que al estar confinados tenemos un menor gasto energético.

“Es fundamental incluir verduras en comidas y cenas, preferiblemente alimentos sólidos y crujientes en vez de líquidos. Los hidratos de carbono podemos reservarlos para el desayuno y tomar la pieza de fruta a media mañana”, señalan.

Quedarnos en casa durante un mes o más puede traer consecuencias para nuestra salud y peso, si descuidamos la alimentación y no realizamos suficiente actividad física, FOTO IMEO

COCINAR LOS PLATOS DE MANERA SALUDABLE.

Familiarizarse con técnicas de cocción saludables, como el wok, el papillote, el escaldado, al vacío y tomarse el tiempo para preparar recetas nutritivas, es una buena forma de cuidarnos e involucrando en la tarea a toda la familia, según el Instituto.

Algunas de las recetas sugeridas por la nutricionista Andrea Marqués para elaborarlas junto con los niños, para que participen lúdicamente en la alimentación familiar son: pan casero, palomitas de maíz, frutas desecadas o chips de batata al horno, helado de fruta y yogur, galletas de harina integral o figuritas de chocolate negro.

MANTENERSE HIDRATADO CON AGUA E INFUSIONES.

Nos ayudará para mantener unos niveles óptimos de hidratación, reduciendo el consumo de bebidas azucaradas, edulcoradas, gaseosas o alcohólicas que nos aportarán calorías vacías y sustancias poco beneficiosas para nuestro organismo.

REEMPLAZAR LOS DULCES POR PRODUCTOS NATURALES.

“Si nos apetece tomar algo dulce, podemos recurrir a alimentos naturales con un toque de dulzor como las frutas, el chocolate negro, verduras como la zanahoria o la calabaza, especias como la canela”, indican desde el IMEO.

Al hacer la compra, los nutricionistas recomiendan dejar de lado los productos hipercalóricos y de mala calidad que suelen tomarse para “picotear”, porque el exceso de azúcar, sal y grasa saturada puede contribuir a la subida de peso y a provocar más ansiedad. FOTO IMEO

Para hacer algún tentempié podría prepararse una brocheta de frutas con chocolate negro derretido y, para dar un sabor diferente, proponemos un pollo guisado con melocotón”, según el Instituto.

COMER VEGETALES Y PROTEÍNAS DE CALIDAD A DIARIO.

“Los alimentos proteicos de alto valor biológico (carne magra, pescado blanco y azul y huevos) contribuyen a preservar nuestra masa muscular y a no sentirnos debilitados”, según la nutricionista Andrea Marqués.

Advierte que “si se dispara el consumo de productos ultraprocesados a diario, nuestras defensas se verán mermadas, ya que además estaremos dejando de ingerir las vitaminas y minerales que necesitamos”.

El consumo de frutas ayuda a sobrellevar el confinamiento.FOTO IMEO

INCLUIR LOS COMPLEJOS VITAMÍNICOS EN EL MENÚ.

Para reforzar las defensas y proteger al sistema respiratorio, recomiendan el consumo de suplementos ricos en vitaminas A, B, C y E, siempre “como complemento de una alimentación equilibrada, tan necesaria en estos momentos”.

Destacan que “la vitamina A participa directamente en la respuesta inmune y podemos cubrir nuestras necesidades de esta sustancia con una alimentación rica en vegetales (zanahorias, brócoli, verduras de hoja verde) y alimentos de origen animal (ternera, pollo, lácteos enteros o huevos)”.

“Las vitaminas del grupo B están presentes en casi todos los alimentos (carne, pescado, cereales integrales, legumbres, huevos, lácteos), por lo que hay un menor riesgo de deficiencias”, aseguran.

Respecto de la vitamina C, señalan que “es esencial para reforzar las defensas. Se puede tomar en pastillas o con frutas, preferiblemente por la mañana y en ayunas, como naranjas, mandarinas, fresas, kiwi, piña y arándanos, o dentro de platos con pimiento rojo, brócoli y perejil”.

La vitamina E, con gran poder antioxidante, protege nuestro sistema respiratorio y se puede obtener de los frutos secos naturales, como nueces o almendras, del aceite de oliva virgen y de suplementos con germen de trigo, según los expertos del Instituto.

“Por su parte, la vitamina D necesaria para la absorción y depósito de calcio en los huesos, se consigue en un 20% a través de la alimentación y en un 80% a través de la exposición solar, por lo que convendría tomar sol unos 20-30 minutos al día, siendo suficiente con exponer la cara y los brazos”, apunta Estefanía Ramo, experta en nutrición gestacional y pediátrica.

Los motivos por los que tener sobrepeso potencia este virus

Los virus de la gripe se contagian más entre personas obesas y, además, son más agresivos. A la inversa, estar delgado es un escudo protector frente a posibles infecciones. La clave está en el sistema inmunológico

Alimente El Confidencial, por Ángeles Gómez

Los virus de la gripe y el coronavirus Covid-19 hacen su agosto estos días. Los primeros llevan varias semanas entre nosotros y parece que no tardarán mucho en retirarse (el último dato oficial de casos de gripe es 97 por 100.000 habitantes, la cifra más baja de las últimas semanas) y, a la inversa, el Covid-19 sigue extendiéndose y ya suma más de 150 afectados en España, recoge la web del Ministerio de Sanidad.

Aunque el miedo es libre, y cada cual tiene el suyo, hay razones objetivas para que algunos se preocupen más de la cuenta. En ambos casos, sobrepasar la barrera de los 60 años, tener enfermedades pulmonares o la inmunidad deteriorada son factores de riesgo. A estos, se suma una nueva evidencia referente a la gripe: la obesidad ‘atrae’ a los virus y, además, los hace más agresivos. Dicho claramente: las personas obesas son más propensas a tener gripe y más complicaciones. Por si esto fuera poco, los virus parece que se ‘nutren’ de la obesidad y mutan hacia cepas más virulentas.

La peligrosa relación entre influenza (gripe) y obesidad capta la atención de los científicos desde hace varios años. Concretamente, “desde el año 2009, cuando se produjo una pandemia de gripe de tipo A, subtipo H1N1, se han publicado varios estudios que correlacionan la obesidad con más propensión a enfermedades más graves causadas por el virus de la gripe”, indica la investigadora Marta López de Diego, del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC). “Esto se refleja en que los pacientes con obesidad tienen mayor riesgo de ser hospitalizados, de requerir cuidados intensivos e incluso de morir cuando se infectan por el virus de la gripe”.

Más contagio entre obesos

Ahora, acaban de conocerse nuevas evidencias en este sentido que contribuyen a explicar por qué el virus de la gripe cambia mucho de un año a otro y, además, afecta a un mayor número de personas, en consonancia con la epidemia mundial de obesidad que sufre el mundo. La combinación de estos factores supone un problema de salud pública.

“Las personas obesas no tienen buenas respuestas antivirales y esto favorece que el virus entre en su organismo, se replique más rápidamente y mute de la forma que le sea más beneficiosa”, dice Stacey Schultz-Cherry, del Hospital Infantil St. Jude y colaboradora de la OMS para Estudios sobre la Ecología de la Influenza.

Las declaraciones de Schultz-Cherry se basan en los resultados de la investigación que ha dirigido y que se ha publicado esta semana en la revista de la Sociedad Americana de Microbiología, ‘mBio’, en la que se ha imitado en ratones lo que ocurre durante una epidemia de gripe. ¿Qué sucede si un virus se transmite entre personas delgadas? ¿Y entre obesas?

En este nuevo trabajo, los científicos encontraron que a medida que el virus pasaba de ratón obeso a ratón obeso, experimentaba cambios y las variantes eran más virulentas que las cepas que iban de roedor delgado a roedor delgado. Y hay un agravante añadido: “La respuesta de emergencia para detener la replicación y propagación está disminuida en ratones obesos y esa menor respuesta puede favorecer la aparición de gripes más virulentas”, apunta la directora del estudio, que sugiere que la obesidad puede estar detrás de la variabilidad viral de cada temporada y que obliga a actualizar continuamente las vacunas.

Por si esto fuera poco, López de Diego añade que “las vacunas frente al virus de la gripe, que sirven para prevenir las infecciones, parecen ser menos eficaces en las personas obesas, lo que las hace más susceptibles de infectarse con él”.

Delgadez y salud

Los problemas de inmunidad asociados a la obesidad tampoco son desconocidos. “Parece contradictorio que la obesidad cause susceptibilidad a la infección. La obesidad, entendida como incremento de energía almacenada, puede ser una forma de estar preparado frente a una infección”, refiere Salvador Iborra, del Departamento de Inmunología de la Universidad Complutense de Madrid y miembro de la Sociedad Española de Inmunología (SEI). Sin embargo, “las evidencias sugieren lo contrario: la enfermedad se asocia a más infecciones en ambos sexos, y en mujeres, a infecciones urinarias y sepsis”.

El inmunólogo añade que “la obesidad altera la fisiología respiratoria, los pliegues de la piel y la circulación sanguínea, y todo ello puede llevar a infecciones de todo tipo: respiratorias, de la piel, periodontitis, etc”.

Si la obesidad predispone a multitud de enfermedades, ¿la delgadez es un pasaporte a la salud? La científica del CNB lo tiene claro: “Las personas delgadas suelen tener un sistema inmune más potente, lo cual facilita combatir las infecciones, incluyendo el virus de la gripe”.

Otras ventajas de los delgados sobre los obesos es que en ellos, dice la investigadora, “las vacunas de la gripe, que sirven para prevenir las infecciones, inducen una respuesta inmune protectora más potente, lo que los hace menos susceptibles de infectarse con el virus de la gripe”.

Está claro: adelgazar es una buena (y eficaz) estrategia individual para ponerle las cosas difíciles a los virus.