“Premiamos a los niños con comida malsana y los castigamos con comida saludable”

Los nutricionistas Aitor Sánchez y Lucía Martínez han editado una guía infantil para orientar a los padres en la alimentación de sus hijos

La Vanguardia, por Lorena Ferro

La batalla para que los hijos coman bien es uno de los grandes dolores de cabeza a los que a menudo se enfrentan los padres. ¿Cómo conseguir que tomen fruta y verdura? ¿Se pueden esquivar los alimentos poco saludables? Los nutricionistas Aitor Sánchez Lucía Martínez intentan echar un capote a estos preocupados padres con ¿Qué le doy de comer? (Paidós).

Los dos expertos hacen una radiografía bastante pesimista sobre cómo alimentamos a nuestros niños. Basar la alimentación en productos frescos desde los seis meses de vida e involucrar a los niños en todo lo que tiene que ver con la alimentación desde edades tempranas son algunas de sus recomendaciones.

– ¿Lo hacemos muy mal con la alimentación de nuestros niños?

Aitor: Es objetivo que no lo estamos haciendo muy bien; ya no solo por las consecuencias, sino también por los consumos. En España superamos más del 40% entre sobrepeso y obesidad infantil. Hay malnutrición calórica y también desnutrición cualitativa porque faltan nutrientes que son importantes en el desarrollo. Los chavales de nuestro contexto no tienen un patrón de alimentación muy sano. Y los motivos son muy diferentes.

– ¿Cuáles?

A: Por un lado está el patrón dietético que se ha mantenido. En ocasiones estamos recibiendo recomendaciones bastante anticuadas. No tenemos la figura de la dietista-nutricionista en atención primaria, que sería fundamental. Un niño puede consumir el 90 % de los alimentos a partir de los 6 meses, salvo excepciones. Y hay una gran presión de la industria alimentaria, especialmente en los alimentos infantiles.

– ¿Qué alimentos habría que excluir al principio? A parte de los frutos secos…

A: Los frutos secos se pueden tomar teniendo cuidado en cómo se presentan. Los podemos dar machacados o en crema. Sí que hay que ir con cuidado con las uvas o los tomates cherry… por el riesgo de broncoaspiración. También hay que vigilar con las espinas o huesos fragmentables. Y es mejor esperar para dar las verduras de hoja verde, como las espinacas, que están muy contaminadas con nitratos. También los pescados azules de gran tamaño porque pueden estar contaminados con mercurio.

Lucía: También hay que excluir la bebida de arroz, la miel y la carne de caza.

A: La carne de caza por el plomo, la bebida de arroz por el arsénico y la miel por el botulismo.

– ¿Cuál es el primer paso para intentar que nuestros hijos coman bien?

L: No basar la alimentación en productos (elaborados) y hacerlo en alimentos frescos.

“El 95% de los productos destinados a público infantil son malsanos”

AITOR SÁNCHEZ Dietista-nutricionista y tecnólogo alimentario

– La pregunta del millón ¿Cómo conseguimos que coman y que lo hagan convencidos?

A: Si alguien responde a esta pregunta es un vendehumos. Hay familias que tienen que mejorar la relación con la comida, otras la compra, a otras familias igual les fallan los picoteos y a otras el clima del hogar. Nosotros proponemos analizar todas las perspectivas que tiene la alimentación en el hogar y dar propuestas para que todo el mundo pueda mejorar un poco. Cómo involucrar a los chavales a la hora de comprar y cocinar, cómo presentar los alimentos, cómo diseñar las comidas… Pero si tuviéramos que dar una clave probablemente sería dar ejemplo porque desde ahí se construye la educación alimentaria.

– ¿Cuál es el error más común que cometemos en alimentación infantil?

L: Depende un poco de la edad. En bebés, iniciar la alimentación sólida basada en productos infantiles industrializados como papillas de caja, potitos y todos los “mis primer”. Son alimentos muy azucarados con una textura que siempre es igual. Hay que darles alimentos. En niños más mayores el error es que si comen carne solo lo hagan en forma de salchicha o nugget, y el pescado en forma de varitas de merluza. O que si comen verdura solo sea escondida dentro de una croqueta o en una lasaña. En la adolescencia a esos malos hábitos se le puede añadir que consuman bebidas energéticas.

“Si empezamos a cambiar desayunos y meriendas comeremos mejor”

LUCÍA MARTÍNEZ Dietista-nutricionista

– La presión de la publicidad ¿hace que nos desviemos del buen camino?

A: Sí. Pero habría que reflexionar sobre por qué hemos permitido que sean estas entidades las que tengan la voz cantante en lanzar el mensaje infantil. Los países nórdicos llevan controlando la publicidad infantil hace muchos años. Los programas de educación escolar de Japón son de los más avanzados del mundo sobre cómo involucrar a los chavales en el desarrollo de comida saludable. Y las experiencias que está teniendo Chile para controlar la publicidad que aparece en el etiquetado son magníficas. Este país también controló que en los productos infantiles no se pudieran regalar juguetes. Se puede actuar. Si aquí no lo hemos hecho es porque los gobiernos no han querido.

– Se lo ponen difícil al consumidor… Es complicado ir con niños al supermercado.

A: Es que hay que saber en qué puntos tienes que involucrar a tu hijo al ir al supermercado. Quizás es en casa donde le tienes que hacer partícipe de la alimentación. Preguntarle qué postres o qué frutas quiere tomar. O hacer juntos la lista de la compra en casa y, cuando vayamos al supermercado, ir directamente a lo que nos interesa. Pero pecamos de hacerlos partícipes en las partes menos sanas. Vamos al súper y como premio le dejamos que se coja un dulce. O en el restaurante, si no ha incordiado mucho, le dejamos que se coma un helado. Involucramos a los chavales con la comida de una manera realmente incoherente: premiamos con comida malsana y los castigamos con comida saludable.

– Ahora están de moda las App que te dicen si un producto es saludable y los productos destinados al público infantil no sacan buena nota ¿Son peores que los de adultos?

A: No pierdas tiempo en una App para que te diga si un producto envasado es saludable, porque es fácil deducirlo. El 95% de los productos destinados a público infantil, y puede que más, son malsanos. Por norma no son saludables. Y los productos sanos no se publicitan: las berenjenas, el calabacín, la patata… Nuestra compra debería estar basada en productos frescos. Y en los productos que son sanos no hay mucha duda: las judías o los garbanzos en bote, las judías verdes congeladas, los copos de avena… No pierdas tiempo mirando si el jamón cocido tiene una puntuación 70 en la App Yuca. ¡Come fruta!

“Si no puedes prescindir de las galletas, tienes un problema de alimentación”

AITOR SÁNCHEZ Dietista-nutricionista y tecnólogo alimentario

– ¿La lactancia materna es la mejor manera de iniciar la alimentación?

L: Obviamente, si podemos elegir escogeremos siempre lactancia materna siguiendo las recomendaciones de la OMS y el consenso científico.

– Y después, ¿la introducción directa de los alimentos sólidos o BLW (Baby Led Weaning) favorece que los niños coman mejor que si toman papillas?

A: Un niño que se educa así, explora, experimenta texturas y sabores, empieza a conocer la comida como algo que no siempre es igual, y tendrá una perspectiva un poco más abierta de la comida. Si le damos potitos, papillas leches de continuación, el niño es un agente pasivo. El BLW es el mejor método, pero también hay que valorar otras cosas, porque implica tiempo y dedicación. Y si la familia se va a preocupar por si se atraganta… quizás mejor hacerles una papilla casera.

– ¿Qué tipos de alimentos debemos priorizar?

L: La fruta, verduras y hortalizas. Si en casa consumimos carne y pescado, que sean frescos. Legumbres y frutos secos, que en el caso de niños muy pequeños pueden ser molidos o en crema. Aceite de calidad, es decir, de oliva. Y agua para beber.

– Ustedes son muy críticos sobre cómo se trabaja el tema de la alimentación en las escuelas.

A: La descripción objetiva es que se hace fatal, aunque hay escuelas infantiles que están mejorando. Nosotros damos herramientas para mejorar.

“No pierdas tiempo mirando si el jamón cocido tiene un 70 en la app Yuca. ¡Ve a la frutería y come fruta!”

AITOR SÁNCHEZ Dietista-nutricionista y tecnólogo alimentario

– ¿Son los desayunos y las meriendas lo que peor hacemos con los niños?

L: Son dos ingestas más propensas a ser cubiertas por productos malsanos y superfluos. La inmensa mayoría de personas no se plantearía darle a su hijo una palmera de chocolate de cena, pero se la damos de merienda tranquilamente. Y es igual de insana a las 5 de la tarde que a las 9 de la noche. Cambiar desayunos y meriendas puede ser un buen punto de partida para comer mejor.

– En el libro dicen que si el niño ha cenado bien es preferible que no desayune a que lo haga mal. Esto va en contra de muchas recomendaciones.

A: El niño ha cenado, no se ha movido absolutamente para nada… No hay ninguna necesidad de obligarle a tomar ninguna ingesta superflua si va a tomar algo a media mañana. Si fuese en otro contexto lo podríamos debatir. Si no ha cenado, si va a hacer un triatlón, hace 40 grados al sol y no está hidratado, vale. Pero va a estar sentado en un pupitre. ¿Para qué quieres meterle galletas, cereales de desayuno…?

– ¿Son peores que salir de casa en ayunas?

A: Decimos eso y damos alternativas viables: que se coma un plátano por el camino, o que picotee algo de fruta. Cualquier cosa es preferible a que le obligues a tomar leche chocolateada y galletas o una magdalena. Espérate, aprovecha que tenga hambre y que entonces tome algo saludable. El desayuno infantil más general en nuestro contexto es sinónimo de desayunar mal: galletas infantiles, cacao azucarado, cereales…

– En el libro ponen como tope tomar galletas tres veces al mes.

A: Si no puedes prescindir de las galletas, tienes un problema de alimentación importante en casa. Si tu familia no puede prescindir de un alimento que es malsano, hay un problema superior, independientemente del aporte nutricional que te esté dando.

– Y proponen prescindir de los zumos, que favorecen aparición de caries ¿También si son naturales?

A: Sí sí. Da lo mismo si el zumo se ha exprimido en Murcia o en tu casa. El problema es que tiene azúcar libre, y eso lo vuelve cariogénico. Además es poco saciante, hace que los niños tomen más azúcar del que deben… Los zumos están completamente desaconsejados como bebida ocasional, y no sustituyen a la fruta.

– Dennos una propuesta de desayuno o merienda saludable y que sea atractiva.

A: Un plátano, una tostada de pan con tomate y, si eres más instagramer y tienes más tiempo, le puedes poner aguacate, un bol de yogur (puede ser de soja) con nueces y canela. Macedonia. Un huevo revuelto. Judías… Los niños de Japón desayunan arroz, los británicos alubias, en Costa Rica frijoles, y en la mayoría de sitios africanos, fruta. Es Europa la que ha decidido desayunar chococrispies. Hay que preguntarse por qué en España hay que recomendar galletas de dinosaurios en lugar de comida. Y las galletas no son dieta mediterránea. Pero nuestra dieta tiene muchos alimentos superfluos que la hacen malsana.

Consejos nutricionales para ser un anfitrión “saludable” en los convites de Navidad

Se acercan las Navidades y comienzan las preocupaciones por hacer que la típica frase de “cuidaré mi alimentación” secundada por “me apuntaré al gimnasio” no quede en un mero propósito de año nuevo, señalan los expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad.

Las comidas copiosas en días seguidos pueden afectar nuestra salud y no sólo en términos de sobrepeso

Durante el período que duran las fiestas navideñas la población parece tener menor preocupación a la hora de cometer excesos, por lo que existe un descontrol en cuanto a cantidades, bebidas alcohólicas y comidas ricas en grasas y azúcares, lo que sumado al estrés que muchas veces ocasionan las grandes reuniones familiares con las correspondientes preparaciones de comidas y a la falta de descanso hace que se produzcan cambios en el ritmo corporal, sobre todo en aquellas personas que ya tienen una enfermedad diagnosticada o factores de riesgo asociados. 

Cada comida cuenta, por lo que es importante intentar evitar comer de manera rápida y desordenada (lo que puede conllevar mayor riesgo de atracones), y sustituir comidas ricas en grasas y azúcares por platos con mayor número de verduras y hortalizas (mejor incluso si una ración del día se consume en crudo para favorecer la asimilación de vitaminas), así como limitar el consumo de alimentos que tengan calorías vacías como los refrescos, dulces, snacks, golosinas y alcohol, ya que “estos alimentos favorecen la aparición de reflujo gastroesofágico, distensión abdominal, gases, digestiones pesadas, malestar general, aumento de los niveles de glucosa en sangre, así como de los niveles de triglicéridos y colesterol asociados con la aparición de arterioesclerosis y otras enfermedades cardiovasculares, también asociadas a la aparición de anginas de pecho y ataques cardíacos”, argumenta la nutricionista del IMEO, Sonia Peinado.

Consejos hacia los anfitriones para que sus comidas navideñas sean un éxito y no un problema añadido para sus invitados  

Las comidas navideñas se han convertido en grandes celebraciones en las que parece casi obligatorio que los anfitriones agasajen a los invitados con grandes cantidades de comida y bebida incluso a sabiendas de que esto supondrá un fuerte malestar digestivo para unos y otros al día siguiente.

Evitar este problema comienza por diseñar tranquilamente los menús que querremos servir esos días teniendo en cuenta el número de personas que asistirán. Podemos cambiar muchos platos por algunos menos, pero de calidad, sabrosos y atractivos que nuestros invitados quieran comer despacio para disfrutarlos. Una manera de hacerlo es sustituir los primeros platos más pesados como los huevos rellenos o los hojaldres por canapés como brochetas de pulpo y gambas, falsas milhojas de tomate, mozzarella y ventresca; los asados de carne por pescados al horno y los postres más calóricos por otros a base de frutas como las macedonias.

Además, de esta manera estaremos dando prioridad a alimentos que nos sacien sin resultar especialmente calóricos ni pesados: verduras, hortalizas, carnes, pescados y frutas.

A continuación, es importante hacer la compra de manera adecuada. Para ello es fundamental que nos ciñamos al menú que hemos diseñado en base al número de comensales que seremos. De esta manera evitaremos no sólo comer de más esos días sino los posteriores por aquello de “antes reventar que tirar”.

Y, por fin, llegó el gran día. Es importante que nos sentemos a la mesa sin un hambre voraz que nos hará comer más y más rápido con el consiguiente malestar posterior. Por ello es buena idea hacer muchas tomas pequeñas y ligeras a lo largo de todo el día en lugar de ayunar. Además, no podemos olvidar que estamos ahí no solo para comer sino también para disfrutar de quienes tenemos alrededor. “Por tanto, comamos despacio, saboreando cada plato y disfrutando de la comida, pero también de lo que la rodea”, recalca Carmen Escalada, nutricionista clínica del IMEO.

Además, también nos va a ayudar a evitar la pesadez y el malestar, que irremediablemente siguen a un atracón de estas dimensiones, acompañar nuestras comidas con agua evitando así refrescos gaseosos y bebidas alcohólicas. Una medida que como anfitriones podemos llevar a cabo y que ayudará a nuestros invitados en este propósito es colocar un par de jarras de agua en la mesa para que quien quiera pueda ir echándose. Para hacerla más atractiva podemos infusionarla con hierbas o flores (albahaca, lavanda, menta, manzanilla, canela o romero) y frutas (manzana, pepino, jengibre, limón…).

Una vez acabada la comida y, aunque hayamos aplicado todas las medidas anteriores, ya estaremos saciados por lo que debemos retirar todas las sobras de la mesa, incluida la bandeja de dulces típicos pero calóricos e indigestos. Así evitaremos seguir picoteando sin escuchar a nuestro estómago y a su señal de saciedad y, por tanto, el dolor y la pesadez del mismo al día siguiente.

Por último, una vez que acabe la comida o cena podremos proponer a nuestros invitados actividades que nos ayuden a movernos y hacer mejor la digestión: baile, concurso de mímica, dar un paseo etc.

Opciones de menú más saludables

Algunos cambios oportunos en nuestro menú de Navidad lo pueden convertir en más saludable. Los expertos en nutrición del IMEO te detallan cómo.

De entrantes, podríamos dejar a un lado los patés, foies, hojaldres, tostas o pastelitos salados, los cuales nos aportan mayor cantidad de calorías y son más pesados a nivel de digestión. Sería recomendable sustituirlos por un salpicón de marisco, una ensalada de aguacate y langostinos, brochetas de verduras, salmón ahumado con huevo cocido, un buen jamón, espárragos blancos, anchoas con alcaparras y langostinos o gambas para compartir. Estas opciones son más nutritivas ya que poseen proteínas de alta calidad y grasas saludables, además son más ligeras y no nos harán llegar a los siguientes platos tan saciados.

En cuanto a los primeros platos, se puede preparar un caldo casero o una crema ligera de verduras para entrar en calor. Te propongo algunos ejemplos de cremas y sopas: sopa de pescado, crema de berros y aguacate, crema de apio, sopa de lubina al azafrán, crema de pollo trufada o sopa minestrone. Con ellas nos aseguramos un aporte de líquidos, ya que en esta época del año el agua siempre es un gran olvidado.

En los segundos platos, existen muchas posibilidades. La base de estos platos convendría que fuera proteína: langosta o cigalas a la parrilla con salsa romesco, vieiras asadas o pavo guisado con castañas.

En los postres, podemos utilizar como elemento fundamental en ellos la fruta, creando ricas brochetas con mini pepitas de chocolate negro, una macedonia o un sorbete casero. También podemos elaborar turrones caseros usando frutos secos naturales o tostados, arándanos deshidratados y chocolate negro. Otra opción es triturar avellanas u otros frutos como dátiles u orejones y usarlo como base de un postre evitando la galleta y añadiendo yogur desnatado o queso batido y fruta.

Siguiendo estas pautas, tendremos digestiones ligeras sin sensación de hinchazón o pesadez. También, aportamos a nuestro organismo, nutrientes de mayor calidad y un aporte considerablemente menor de calorías evitando esos kilos de más que muchas veces parece que son irremediables, pero no lo son.

La época navideña presenta un mayor riesgo para el aumento de peso en la población adulta e infantil, según los expertos

La época navideña presenta un mayor riesgo para el aumento de peso en la población adulta e infantil, según los expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), quienes han recordado que bastan dos semanas de malos hábitos alimenticios, acompañados por sedentarismo o disminución de la actividad física habitual para despuntar en un aumento de la grasa corporal y visceral, aún si el peso no sufre demasiado.

Este aumento, según los datos del IMEO, puede comprender entre los 3 y 5 kilos de media durante esta época. Así, los expertos han recalcado que este aumento progresivo del peso puede favorecer problemas de salud asociados, como diabetes mellitus, hipercolesterolemia, hipertensión arterial, gota, dislipemias o hígado graso entre otras.

“Las fiestas navideñas son apenas cinco días (Nochebuena, Navidad, Año Nuevo y Reyes), pero sus tentaciones gastronómicas entran en las grandes superficies a finales de otoño y no se dejan de consumir hasta febrero cuando acabamos las ‘sobras’ de la cesta de Navidad”, ha comentado el dietista experto en nutrición y gastronomía del Instituto, Rubén Bravo.

Por tanto, ha aconsejado, conviene postergar su compra hasta mediados de diciembre, realizando un consumo moderado y lo más ocasional posible, mantener una dieta equilibrada en los días que rodean los festivos, compensar un exceso en la comida el mismo día o el siguiente con menú ligero y digestivo, no abandonar la actividad física y, por último, tomar ‘con cabeza’ los productos ‘delicatessen’, los dulces típicos, los refrescos azucarados o el alcohol.

CONSEJOS PARA DISFRUTAR DE UNAS NAVIDADES SIN KILOS DE MÁS

Un truco que ofrece el dietista a la hora de resistir la tentación de picoteo es buscar la sensación de saciedad antes de llegar a la comida principal. “Nuestro sistema digestivo tarda unos 20 minutos en comenzar a enviar al cerebro las señales de saciedad, de modo que podemos utilizarlo para engañar al estómago e ingerir menos cantidades y calorías”, ha comentado Bravo.

En este sentido, el aperitivo es clave, ha señalado. Se pueden sustituir los patés, salsas, chorizos, salchichones, quesos curados y tentempiés fritos, ricos en grasas saturadas (de 310Kcal a 560Kcal cada 100grs), por mariscos o embutidos magros (de 100Kcal a 180Kcal cada 100grs). Las verduras o la fruta ingeridas antes de la comida ayudan a limitar la absorción de grasa hasta en un 30 por ciento.

Además, comer despacio, sin prisas y masticar bien ayudará a evitar la sensación de hinchazón, pesadez estomacal y la presión de los gases, al mismo tiempo que favorece el disfrute de la comida e impide ingerir compulsivamente y comer más de lo necesario.

En la comida, es mejor evitar tanto el pan, como los platos tradicionales a base de pasta, arroces o legumbres (paella, sopa de galets, escudella), ya que son muy energéticos y el cuerpo no podrá metabolizarlos tan rápido. “Es importante recordar que 100grs de arroz tiene las mismas calorías que 2Kg de canónigos, para dar un ejemplo gráfico”, ha comentado el experto. Por el contrario, el pescado y el pavo al horno o el solomillo magro aportan proteínas saludables y menos grasa que un cochinillo asado o cordero lechal. A la hora de acompañar las comidas con bebida, se puede optar por vinos o cerveza con gaseosa para recortar en calorías.

En cuanto al postre, los expertos han recordado que los dulces típicos ricos en calorías, grasas y azúcares son altamente adictivos y constituyen “el grueso” del peso que se suele ganar durante la época navideña. Recomiendan reservar su consumo para fechas señaladas, limitándolo a una o dos raciones para evitar caer en excesos o atracones.

En la comida lo ideal sería empezar por la fruta fresca (piña, melón) y no al almíbar, y terminar con una onza de chocolate negro que aportará un toque dulce y saciedad. Si se quieren probar los clásicos bocados dulces, es preferible tomar los que no llevan azúcar añadido, controlando la cantidad. Se puede brindar con una copa de cava, en lugar de licor o chupito y finalizar con una infusión de hierbas (tisanas) que ayudará en la digestión.

Confirmado.net / EUROPA PRESS

La de los potitos es otra dieta milagro

CuidatePlus, por Ana Callejo Mora

“Actualmente, vivimos en una sociedad de carácter dicotómico. Por un lado, otorgamos excesiva importancia a una imagen corporal idealizada, que muchas veces asociamos erróneamente al éxito, y por la que llegamos a intentar métodos de lo más variopintos y extravagantes que nos permitan alcanzar este objetivo a corto plazo y sin esfuerzo”, afirma a CuídatePlus Sonia Peinado, nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). Por otro, añade, “cada vez aumenta más la tasa de sobrepeso y obesidad en la población que, lejos de encontrar un equilibrio, abandona una rutina saludable en pos de los azúcares refinados, bebidas carbonatadas, bollería industrial y fast food en general”.

Como consecuencia de esta ambigüedad, surgieron las dietas milagro, entre las que, sin duda, se encuentra la dieta de los potitos o baby food diet.

Este régimen comienza a hacerse popular el año 2010 de la mano de Tracy Anderson,  anteriormente bailarina, actual nutricionista y entrenadora de algunas estrellas de Hollywood (Estados Unidos). “Y es que no hay nada mejor para el marketing de cualquier producto que su promoción (muchas veces falsa) a través de personajes famosos como Jennifer Aniston, Gwyneth Paltrow y Madonna, entre otros, aunque algunos de ellos niegan su consumo”, comenta Peinado.

En concreto, el concepto básico de esta dieta es suplir la alimentación diaria sólida por un número elevado de potitos o papillas con avena y frutas, pudiendo realizar cenas con algo de proteína y verdura en sólido, para bajar de peso de forma rápida y sin esfuerzo.

“Siguiendo el perfil de otras dietas milagro, carece de base científica y no se ha podido demostrar que tenga ningún beneficio para la salud a corto o largo plazo”, afirma la experta.

El éxito de esta dieta y la rapidez con la que se ha expandido se debe a dos motivos fundamentales. “Al igual que todas las dietas milagro, promete una importante bajada de peso en muy poco tiempo. La segunda razón es la publicidad que da el hecho de que numerosas famosas hayan apostado por ella para lucir ‘fabulosas’ en sus eventos”, dice Carmen Escalada, nutricionista del IMEO. A pesar de esto, “no podemos nunca olvidar que, por muy popular que sea una dieta, eso no asegura ni su eficacia ni su seguridad”.

¿Qué cantidad de potitos toman al día sus seguidores?

En un principio, cuenta Peinado, las bases recomendadas de la dieta de los potitos eran hacer 14 minipapillas a lo largo del día basadas en avena y fruta para evitar sentir fatiga y consumir algo de carne baja en grasa con verdura en las cenas. Estas pautas más adelante acabaron mutando en un consumo ininterrumpido de potitos a lo largo de todo el día.

“Teniendo en cuenta que el aporte calórico medio de un potito es de entre 65 y 70 kilocalorías, el total de estas catorce tomas son 910-980 kilocalorías al día. A estas habría que sumar las procedentes de la cena donde, poniendo un ejemplo, un filete de pollo de tamaño medio acompañado de una guarnición de verduras, como espinacas o judías verdes, no sobrepasarían las 300 kilocalorías, haciendo un total diario de 1.200-1.280 kilocalorías”, especifica la nutricionista.

La repercusión de no masticar

“La masticación adecuada y suficiente de los alimentos nos permite aumentar el tiempo que tardamos en consumirlos”, señala Escalada. Esto es muy importante, ya que la respuesta de saciedad del cuerpo se produce gracias a la síntesis de diferentes hormonas, como la leptina, y este proceso requiere de unos 20 o 30 minutos. Por tanto, el hecho de no masticar se ha relacionado con comer más cantidad de alimento y, con ello, tener más facilidad para engordar.

Además, al masticar generamos saliva, que protege a nuestro aparato digestivo de irritaciones que pudiera provocar el alimento a su paso, y jugos gástricos, que posibilitan una correcta digestión del alimento en el estómago.

Por último, masticar nos permite saborear mejor los alimentos y, por tanto, disfrutar más de las comidas.

Riesgos para la salud de la dieta de los potitos

“Hemos escogido de forma aleatoria tres potitos de las principales marcas productoras del mercado y hemos analizado su etiquetado nutricional para opinar en cuanto a su concentración de macro y micronutrientes”, expone Peinado.

En primer lugar, y de forma general, el porcentaje total proteico sería bastante inferior si optamos por potitos de frutas, y ligeramente inferior a los valores recomendados en potitos con pescado o pollo.

“Nos faltan valores respecto a la fibra alimentaria y micronutrientes. Si bien es cierto que algunos potitos tienen aporte de vitamina C, no parece ser el caso de ninguno de los expuestos. Por tanto, y, de acuerdo con las tablas de ingestas recomendadas a la población de nuestro país de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (Sedca), habría déficits de folatos, niacina y vitaminas C, A y D, entre otras”, destaca la nutricionista.

Por tanto, “este tipo de alimentación, adecuada para el uso ocasional de niños, no se asemeja a las necesidades nutricionales de un adulto. Seguir esta dieta a largo plazo daría lugar a fatiga, cansancio, dolores musculares, mareos, dolores de cabeza, etc.”, concluye Peinado.

Además, las dietas líquidas son fáciles de absorber y producen un rápido vaciamiento gástrico. Sin embargo, estimulan poco el tracto gastrointestinal y un uso prolongado de ellas podría dar lugar a cambios en la motilidad del paciente.

“Los efectos secundarios más comunes de la dieta de los potitos serán el cansancio y la fatiga por el cambio de la alimentación. Con el tiempo, se pueden experimentar efectos como pérdida del cabello, fragilidad en las uñas, problemas digestivos, cálculos biliares y desnutrición grave que pueda conllevar convulsiones, coma o muerte”, advierte Peinado.

Platos combinados saludables para preparar en casa y llevar en fiambrera

Ensaladas como plato único, aptas para fiambrera

¿Eres de los que pide plato único o el menú entero? Solemos elegir la segunda opción en los restaurantes, debido a su precio más económico y el hecho de que incluye primero, segundo y postre, más el pan y la bebida; mientras que el plato combinado es mucho más práctico para elaborar en casa, porque nos ahorra tiempo y, además, nos lo podemos llevar para el trabajo en fiambrera.
¿Pero sabemos montar un plato único saludable y moderado de calorías? Las expertas en nutrición, dietética y gastronomía del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) sugieren varias opciones de platos combinados a base de carnes blancas, pescado, marisco, verdura, legumbres y arroz y pasta integral. Tomen nota.

Andrea Marqués, nutricionista dietista del IMEO nos indica cómo combinar la pechuga de pollo, el huevo, el atún y la sardina de lata dentro de un plato combinado para que aporte más saciedad y menos calorías, además de un toque de sabor gurmé.

  • Pechuga de pollo a la plancha, marinada previamente con mostaza de Dijon, acompañada de un aguacate asado y un puñado de arroz integral.

En este plato combinamos la proteína magra del pollo con el hidrato de carbono del arroz, que al ser integral tendrá menor índice glucémico. El aguacate es un fruto rico en ácidos grasos omega 3, carotenoides y que por su contenido en grasa saludable nos ayudará a sentirnos más saciados.

  • Huevo escalfado con ensalada de espinacas con queso fresco y nueces.

El huevo es una proteína de alto valor biológico que si la preparamos sin añadirle grasa será un gran aliado en nuestro proceso de pérdida de peso. Las espinacas son ricas en ácido fólico y fibra. En las nueces encontramos nuevamente una fuente de omega 3, y el queso fresco nos aportará calcio evitando de nuevo la grasa saturada de los quesos más curados.

  • Tataki de atún con base de tomate y ensalada de pepino aliñada con vinagre de Módena.

Aquí encontramos un plato ligero y bajo en calorías, pero muy saludable. Tenemos como base un pescado azul rico en omega 3 sobre una base de tomate cortado en tacos que nos aportará licopeno y otros antioxidantes como vitamina C. Por último, el pepino contiene magnesio, fibra y potasio por lo que nos ayudará a reducir la inflamación o retención de líquidos.

  • Ensalada de quinoa con maíz, brotes verdes, piñones y sardinas en lata.

La quinoa es un “seudocereal” que nos aporta hidratos de carbono de índice glucémico medio pero también proteína vegetal. Los brotes verdes son la base de nuestra ensalada, rica en vitaminas y minerales. Las sardinas nos aportan más proteína, en este caso animal, y nuevamente ácidos grasos omega 3 de calidad. Los piñones también son ricos en minerales, especialmente en zinc, esencial para mejorar la fertilidad, sobre todo en los hombres.

Carmen Escalada, nutricionista clínica y deportiva del IMEO, añade algunas opciones saludables de platos únicos a base de mariscos, pescado y pasta integral, completos en nutrientes, vitaminas y minerales, que nos proporcionará suficiente energía para realizar nuestras actividades cotidianas o, incluso, deporte al aire libre.

  • Salpicón de marisco langostinos, mejillones, pulpo, cebolleta, mezcla de pimientos y tomate.

Los ingredientes fundamentales de este plato son los mariscos que nos van a aportar proteínas de alto valor biológico así como vitaminas A, E y B; minerales como el selenio, el hierro o el zinc y ácidos grasos de la familia de los Omega 3.

El plato se completa con verduras que nos aportan agua, fibra y de nuevo, diversas vitaminas: C, B, A, y E.

De esta manera, logramos un plato refrescante, completo en cuanto a nutrientes y de bajo aporte calórico.

  • Kale con salmón marinado, cebolleta, tomates cherry y aliño de cítricos.

En este caso, la base del plato es el kale, una col con alto poder saciante debido a su contenido en fibra. Además, a pesar de aportar muy pocas calorías, es rica en nutrientes como el calcio, el magnesio, el potasio o las vitaminas A, C y K.

El salmón nos va a aportar proteínas de alta calidad así como grasas saludables y el resto de vegetales completarán el aporte vitamínico, de agua y fibra.

  • Bowl de espinacas con espirales de pasta integral, pollo a la brasa, tomate, cebolla dulce y salsa de frutos rojos.

Este es el plato más variado en cuanto a grupos de alimentos. Por un lado, hay verduras como las espinacas, el tomate o la cebolla que nos aportan fibra y numerosas vitaminas entre la que destaca la C imprescindible para combatir el efecto del sol sobre nuestra piel, si se realizan deportes al aire libre.

También contiene pasta integral, fuente de hidratos de carbono de asimilación lenta y que nos dan la energía necesaria para todas las actividades cotidianas.

El pollo es un alimento magro que contiene proteínas de alto valor biológico y, finalmente, los frutos rojos son potentes antioxidantes y ayudan a prevenir las infecciones urinarias.

Estefanía Ramo, nutricionista del IMEO y licenciada en Tecnología de los Alimentos, nos enseña cómo preparar y combinar las verduras para variar el concepto de “la típica ensalada”. Entre los platos sugeridos figuran legumbres con salteado de verduras o budín, y también una variante de ensalada denominada “tibia”. Tomen nota de las recetas.

  • Lentejas al curry con salteado de verduras (judías verdes, cebolla, pimiento rojo / verde, calabacín tomate) condimentado con curry, pimentón dulce, clavo, comino, laurel, aceite de oliva y sal.

La lenteja es una legumbre rica en hidratos de carbono, hierro y vitamina B y, es pobre en fibra si la comparamos con otras legumbres. Aporta poca grasa y es recomendable para regular los niveles de colesterol en sangre. Las verduras van a aportar a este plato gran cantidad de vitaminas del grupo B, C, antioxidantes, minerales. Por último, las especias aportan el sabor particular al plato, en especial el curry y, el aceite de oliva es muy beneficioso para la salud (previene muchas enfermedades cardiovasculares).

  • Budín de verduras (huevos batidos, rellenos de judías verdes, cebolla y pimientos verdes, cuajados en el horno en un molde), condimentado con sal y pimienta.

Las verduras van a aportar a este plato gran cantidad de vitaminas del grupo B, minerales, fibra y sustancias de acción antioxidante. El huevo sumará proteínas de alta calidad biológica y grasas. Por último, la pimienta tiene acción antioxidante.

  • Ensalada tibia de garbanzos y pimientos (cebolla, diente de ajo, tomate triturado, aceite de oliva, pizca de sal y orégano, al gusto).

El garbanzo es una legumbre que posee unas características nutritivas muy interesantes. Entre los nutrientes más significativos se encuentran hidratos de carbono complejos, proteínas vegetales, vitaminas y fibra. Además, los garbanzos contienen muy poca grasa.
Los pimientos rojos, otro de los ingredientes protagonistas de esta receta, son hortalizas en las que destaca la presencia de vitamina C. En su composición abundan minerales como el potasio y el magnesio, nutrientes saludables para el sistema nervioso y muscular, entre ellos el corazón. También son ricos en licopeno, el pigmento que les da el color rojo tan particular, y al cual se le atribuyen propiedades antioxidantes.

Cómo repercute la ‘pulserita’ del todo incluido en tu dieta

CuidatePlus, por Ana Callejo Mora

Desde que te ponen la ‘pulserita’ del todo incluido en tu hotel de vacaciones, dispones las 24 horas del día de toda la comida y bebida que se te antoje, lo que es claramente un peligro en algunos pacientes que no controlan su apetito o su ansiedad. “Dejamos de comer por necesidad (por hambre), y empezamos a comer por ‘gula’ o ansiedad. Por ello, es muy importante seguir diferenciando eso. Tener comida y bebida incluida las 24 horas no implica tener que estar bebiendo y comiendo durante todo el día. Hay que intentar controlar esa ansiedad, no pedir la comida no implica perderla; mañana tendremos más”. Así lo explica Mireia Elías, nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Por tanto, el objetivo es mantener nuestros horarios y hábitos pese a que comamos ciertos alimentos que se salgan de nuestra pauta dietética.

Ocho consejos para no dejarse llevar por la tentación

Elías ofrece las siguientes recomendaciones para resistir a la tentación constante de la comida y bebida pagada previamente.

  1. Respetar las cinco comidas, evitando picar entre horas durante todo el día.
  2. En cuanto a las comidas, llevar un control en las cantidades. Aunque pueda servirme toda la cantidad que quiera, es importante terminar la comida saciado, pero sin sentir que estoy a punto de explotar, porque esto me provocará digestiones pesadashinchazón abdominalgases y posiblemente aumento de peso. Intentar masticar lo suficiente y comer despacio en las comidas principales, en unos 20-30 minutos. Para ello, podría ser de ayuda servirnos un plato o dos con la cantidad que solemos tomar en nuestra rutina. Será mejor que levantarnos muchas veces a coger cantidades más pequeñas porque así no sabremos cuánto hemos comido.
  3. En nuestras comidas principales intentar no guiarnos por la vista y coger lo que más pueda apetecernos, ya que esto nos llevará a los alimentos más calóricos. Por el contrario, fiarnos de nuestra razón y escoger aquellos alimentos que sean más saludables y nos aporten mayores beneficios a largo plazo aunque no calmen esa ansiedad temprana tanto como los otros.
  4. Nuestros platos deberían incluir una ración de verduras, por ejemplo en ensaladas fresquitas, gazpacho, cremas frías, al vapor o rehogadas. Evitar que estas verduras estén fritas o rebozadas. También debemos incorporar una ración de proteínas: carnes, pescados o huevos. Además, podemos incluir alguna ración de legumbres, como un hummus, o de hidratos de carbono, como pasta, arroz o patata, combinados con verdura y proteína a mediodía.
  5. Intenta valorar la calidad de las comidas y lo que aportan a tu salud. Muchas veces comemos alimentos no recomendables por pura atracción, parecen más sabrosos pero realmente saben mejor alimentos más saludables como pescados al horno o pechugas a la plancha con el complemento extra del beneficio a la salud que nos aportan.
  6. Respecto a las bebidas, piensa que muchas llevan gran cantidad de azúcar con un mayor aporte  de calorías. Si tienes sed, el agua es lo que más te va a refrescar y saciar. Si, por el contrario, te apetece simplemente beber algo, intenta escoger alguna bebida que sea “cero azúcares” y deja los cócteles para momentos más puntuales.
  7. Estamos de vacaciones y podemos tomar algún alimento “especial”, de consumo ocasional que no solamos incluir en nuestra dieta habitual. Sería buena idea tener preferencias y escoger un capricho en vez de permitirnos lujos durante todo el día, según nos va apeteciendo. Es recomendable tener claro que no existen alimentos prohibidos, pero sí algunos más sanos que otros. Por ello, puedo tomar algunos en mayor cantidad y en más ocasiones que otros.
  8. Todos los excesos nos llevarán a kilos de más los cuales repercuten en sobrepeso u obesidad con sus respectivas consecuencias, tales como riesgo de diabetes tipo 2hipertensión arterialarterioesclerosisenfermedades cerebrovascularesmayor riesgode algunos tipos de cáncerartritisdepresión y disminución de la fertilidad, entre otras.

¿A qué tienes que decir un ‘no’ categórico?

Todos sabemos lo tentador que es tener la ‘pulserita’ del todo incluido cuando estás de vacaciones en un hotel o en un crucero. Sea la hora que sea, te puedes pasar por el bufet libre a tomar algo, o bien comida o bebida. Según Estefanía Ramo López, diplomada en Nutrición y Dietética, y licenciada en Tecnología de los Alimentos, “en la mayoría de los casos, la gente no elige bien el tipo, cantidad y la calidad de los alimentos en cada opción de comida y se sirve demasiada comida en el plato, con frecuencia demasiado grasas, y comete excesos en dulces (por los postres) y alcohol (barra libre)”.

La experta señala que a la vuelta de vacaciones, en la consulta de Nutrición se encuentran con la misma excusa en la mayoría de los veraneantes: “Ya que he pagado la pulserita del todo incluido voy a disfrutar de la comida y de la bebida durante todo el día”.

A continuación, Ramo aclara algunas comidas o bebidas a las que hay que intentar decir un ‘no’ categórico para no descuidar nuestra alimentación y evitar coger esos kilos que luego tanto cuestan perder el resto del año:

En los desayunos hay que evitar:

  • Alimentos más grasos de lo normal y que no estamos acostumbrados a tomar de forma habitual (huevos fritos, bacon, salchichas fritas, etc.).
  • Bollería industrial, como croissant, napolitanas, palmeritas con o sin chocolate y mermeladas.
  • Bebidas muy azucaradas (zumos de frutas comerciales o naturales azucarados, batidos comerciales o naturales azucarados).
  • Bebidas muy grasas (a base de leche entera).
  • Abusar endulzando las bebidas.

En las comidas y cenas hay que rechazar:

  • “Echarnos un poco de todo en el plato para probar”, pues acabaremos con un atracón o sobrará la mitad de la comida.
  • Alimentos grasos (tipo fritos, tempuras, rebozados, empanados, etc.).
  • Salsas y aliños con mucho aceite.
  • Bebidas azucaradas y alcohol. La mejor opción es el agua en comida y cena).
  • “Sobrecargar” las comidas y cenas con exceso de dulces en el postre.
  • Consumo excesivo de helados de crema.

Entre horas y al final del día hay que negarse a ingerir:

  • Consumo excesivo de alcohol en las barras libres de bebidas. Se puede optar en estos casos mejor por bebidas “sin” o 0,0 por ciento, o combinarlo con refrescos “sin azúcares añadidos”, light o zero.
  • Snacks, galletas, zumos comerciales, bollos. En cambio, hacer una elección más saludable entre horas de pieza de fruta, montadito de pan o sándwich con fiambre magro (pechuga de pavo, jamón york o serrano), lácteos desnatados, granizados naturales sin azúcar o frutos secos crudos.

Medidas para compensar

“Sabemos que el ejercicio siempre es un buen aliado para compensar los excesos y durante las vacaciones disponemos de más tiempo para practicarlo. Además, los deportes al aire libre son una buena alterativa en verano para combinar un momento social de ocio y diversión con ejercicio y podemos practicarlos también con los más pequeños”, comenta Sonia Peinado Escalada, nutricionista del IMEO.

No debemos olvidar que una buena pauta deportiva también ayuda en el mantenimiento del peso a largo plazo, pudiendo regular su intensidad o duración en función de los excesoscometidos. Sin embargo, subraya esta nutricionista, no todos los ejercicios y actividades compensan grandes excesos y eso se deberá tener en cuenta tanto a la hora de realizarlos como a la hora de escoger el tipo de actividad física a realizar.

¿Cuántos kilos suelen cogerse en verano?

La época estival, al igual que las Navidades, son fechas muy señaladas en cuanto a lo que a coger peso se refiere. “Normalmente, comemos más fuera de casa, sobre todo durante los días de vacaciones, recurrimos a la terracita muy frecuentemente y también solemos beber más alcohol y/o refrescos abusar de alimentos como los helados”, recuerda Andrea Marqués, directora del Departamento de Nutrición del IMEO.

Teniendo en cuenta que las comidas fuera de casa siempre son más calóricas, dice esta experta, “también solemos hacer peores elecciones de alimentos, y todo ello, junto con el incremento del consumo de alcohol y otras bebidas, hace habitual que durante el verano el paciente incremente su peso en 2-3 kilos”.

Evidentemente, esto implica un resultado negativo, ya que si el paciente engorda 3 kilos o más “debemos reflexionar sobre si está consiguiendo el cambio de hábitos deseado como objetivo final de su proceso de adelgazamiento. Si nos acaban pudiendo las cervecitas, los helados, las pipas, las cenas calóricas, los aperitivos con frituras, etc., quiere decir que aún tenemos mucho trabajo por hacer”, indica Marqués. El éxito está en el equilibrio y la variedad.

“Nos merecemos disfrutar de unas estupendas vacaciones, pero siempre con cabeza. Este verano elige bien los alimentos y luego haz ejercicio: ¡date un buen chapuzón!”, concluye Ramo.

La ‘ketodieta’ y la ‘lengua del diablo’, entre las peores dietas para perder peso

Los nutricionistas advierten que no todo lo que está de moda para perder peso sirve, además de alertar de los riesgos que pueden tener para la salud este tipo de dietas.

Heraldo / EFE

El método de la bella durmiente, la dieta de la lengua del diablo o la ketodieta son algunas fórmulas para perder peso que han cobrado mucho protagonismo durante el pasado año, pero que son las menos indicadas para adelgazar, según los nutricionistas, que advierten: “No todo lo que está de moda vale”.

Por quinto año consecutivo, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ha elaborado un ránking con las dietas más populares, las mejores y las peores, aquellas que carecen de sustento científico y pueden afectar a la salud.

Encabeza la lista de las menos indicadas el “Método de la Bella Durmiente“, que consiste en dormir durante largos periodos de tiempo para evitar comer, recurriendo a analgésicos y sedantes, que, pueden crear adicción, además de serios problemas de salud. Según la nutricionista del Instituto Andrea Marqués, “no se trata de una dieta, pero sí de un ‘truco’ para perder peso nada saludable, que puede fomentar la aparición de algunos trastornos como la anorexia”.

La última moda que algunas famosas ya utilizan para quitarse kilos en poco tiempo es la ingesta de preparados que contienen una planta procedente de Asia oriental denominada “lengua del diablo” que tiene un alto contenido en glucomanano, un ingrediente activo que es capaz de absorber hasta 50 veces su peso en agua. Los expertos en nutrición indican que aunque pueda ayudar a adelgazar al producir saciedad, no está demostrada su capacidad de absorber grasas y, además, el uso de glucomanano no está exento de contraindicaciones y efectos secundarios.

Tampoco los nutricionistas aconsejan la llamada “Ketodieta” (baja en carbohidratos, alta en proteínas y moderada en grasas), cuyo objetivo es llevar al cuerpo a un estado de “citosis”: al no poder obtener la glucosa de los carbohidratos, se descompone la grasa en su lugar para producir energía. Esta dieta, según los expertos, puede ser efectiva para perder peso a corto plazo, pero con unos resultados difíciles de mantener en el tiempo, además del peligro que puede entrañar perder mucha fibra.

Aunque no existe evidencia científica, la dieta alcalina, basada en la teoría de que se puede cambiar el equilibrio de pH (nivel de acidez) del cuerpo y de la sangre a través de los alimentos ingeridos, principalmente frutas y verduras, también tiene sus seguidores entre los famosos. Esta fórmula “esconde un riesgo para la salud al excluir carnes, pescados o alimentos procesados, todos ellos necesarios por ser una fuente importante de proteínas y nutrientes”, apuntan los nutricionistas.

Cierra la lista la dieta crudivegana, basada en el consumo exclusivo de alimentos crudos, que puede acarrear un déficit de vitaminas B12 y D, hierro, calcio y ácidos grasos de Omega-3.

Por el contrario, los expertos señalan que las dietas más saludables son aquellas que proponen una pérdida de peso moderada -hasta 1,5 Kg por semana y no más de 6 Kg al mes-, fácil de mantener en el tiempo y sin efecto rebote. Se sirven, además, de todos los grupos de alimentos restringiendo las cantidades y contribuyen a reeducar los hábitos alimentarios y mantener un estilo de vida saludable.