¿El ayuno beneficia a tu silueta?

Especialistas en nutrición aseguran que efectuar un día de ayuno semanal, con una ingesta de nutrientes bien planificada, es benéfico para el organismo

El Horizonte de México

Hacer ayunos regularmente puede aportar beneficios para la silueta, la salud y la mente, asegura Rubén Bravo, experto en nutrición.

“Deberíamos plantearnos ayunar un día a la semana, preferiblemente el lunes para compensar los posibles excesos del fin de semana, con una manera de desintoxicar el cuerpo, y eligiendo ciertos superalimentos y vegetales”, sugiere Bravo, del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Carmen Escalada, nutricionista clínica, ha diseñado un método de ayuno de 800 kilocalorías, que consta de una comida sólida y cuatro tentempiés a base de líquidos, y que puede practicarse un día a la semana, con fines terapéuticos y depurativos.

“En general, y a lo largo de todo el año, conviene hacer un ayuno de forma quincenal, porque nos ayuda a eliminar toxinas, sobre todo a los que vivimos en ciudad”, indica Rubén Bravo, naturopata experto en nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

“Hemos dejado atrás las dietas con una presencia fuerte en proteínas, y este hueco se ha ido llenando por el auge en crecimiento del concepto de los superalimentos y su uso en forma de los smoothies o batidos configurados a base de frutas, verduras, legumbres y frutos secos, con gran concentración de micronutrientes, pero muy bajos en calorías”, indica Bravo.

“Además, están resurgiendo como una tendencia moderna los antiguos ayunos de escasa alimentación, principalmente en forma de dieta líquida, y limitada a los alimentos comprendidos en el reino vegetal, donde por fin la salud cobra tanta importancia como la pérdida de peso”, asegura.

Sabías que…

Los alimentos ricos en triptófano, como las espinacas o las acelgas, contribuyen al aumento de serotonina y mejoran nuestro estado de ánimo. Podemos tomarlos frescos en ensalada a mediodía o incluirlos en smoothies en el desayuno, mezclándolas con otras frutas y verduras.

Entérate

Rubén Bravo especialista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), afirma que: “Cada vez más estudios demuestran que realizar ayuno mejora, no sólo nuestro aspecto físico, sino también nuestra salud y nuestra claridad de pensamiento”.

Bravo explicó que un día de ayuno semanal bien planificado, combinado con una alimentación saludable el resto de la semana, puede ayudar a reducir el peso corporal, mejorar la retención de líquidos, disminuir el riesgo cardiovascular y de diabetes, aumentar la longevidad al reactivar las células madre y mejorar el rendimiento cognitivo.

(Con información de Agencias)

Si dejamos de tomar azúcar, nuestro cuerpo recurre a los depósitos de grasa para obtener energía

En este video del documental Enviado especial: “País bajo en azúcar” de la Sexta, el periodista Jalis de la Serna se propone lo casi imposible: seguir una dieta sin azúcar. Tras realizarse unos análisis previos en el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), se le “diagnostica” cierta dependencia o adicción al azúcar y se le detecta, de forma paralela, con un la ayuda del scanner corporal iDexa una predominante grasa visceral.

Serna viaja a Chile, un país que ha tomando medidas reformando la ley para reducir el consumo de azúcar en la población, con mensajes disuasorios en el etiquetado que señalan como producto “Alto en azúcares” aquellos alimentos que contienen 15 gr de azúcar por cada 100 gr de producto. Una medida que también afecta de la misma manera los alimentos ricos en grasas, sal y calorías, en general.

Eliminando el azúcar de su menú diario y un mes después, el periodista vuelve a hacerse las pruebas en el IMEO, donde con la ayuda de la tecnología aplicada en el tratamiento de la obesidad establecen que ha perdido más de 4 kilos de grasa, la mayoría en la zona abdominal. Porque su cierpo ha entendido el mensaje y, al no tener “el extra de azúcar”, ha empezado a utilizar los depósitos de grasa para obtener energía. Un espectacular documental de la Sexta que podéis ver entero online en este enlace de Atresplayer:

https://www.atresplayer.com/lasexta/programas/enviado-especial/temporada-3/programa-4-el-pais-bajo-en-azucar_5dc1b31d7ed1a82da08a28e0/

España, a la cabeza de Europa en procedimientos endoscópicos y mejoras de las técnicas actuales contra la obesidad

La Vanguardia / Europa Press

En España se han implantado casi el doble de balones intragástricos – entre 2.500 y 2.750 – que en Reino Unido y quince veces más en lo que se refiere a reducciones de estómago por endoscopia – al rededor de las 1.300-, y con una importante diferencia en la contratación de procedimientos que países como Italia, Bélgica, Francia o Alemania, lo que la sitúa al país a la cabeza de Europa, según datos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), con motivo este martes del Día mundial de la Obesidad.

Obesidad, sobrepeso FLICKR/EMILIO LABRADOR – Archivo

Estos datos, que han sido suministrado por empresas proveedoras de tecnología médica mínimamente invasiva empleada para tratar la obesidad, muestra una consolidación de los los métodos endoscópicos con apoyo multidisciplinar, como el Balón Intragástrico o el Método Apollo Reforzado, “como técnicas seguras y efectivas en pacientes con obesidad moderada”, advierten desde IMEO.

Desde el instituto destacan el método Apollo para perder peso ya que ha demostrado, en un estudio realizado por IMEO con 109 pacientes con sobrepeso y obesidad, que reduce el tamaño del estómago hasta un 70 por ciento como la más segura en la actualidad. Su eficacia en personas que necesitan perder desde grasa localizada hasta 40 kilos fue científicamente demostrada en XVI Sesión Científica del Congreso Mundial de Cirugía Endoscópica en Seattle, Estados Unidos.

“Después de casi una década de investigación, hemos logrado mejorar la técnica convencional que se estaba aplicando hasta el momento, optimizando los resultados en cuanto a la pérdida de peso y minimizando el riesgo de complicaciones que podían surgir a raíz de la cirugía. Clave para la mejora fue la decisión de reforzarla, realizando cuatro líneas de sutura paralelas, de modo que las tensiones producidas por los movimientos peristálticos del estómago durante la digestión se distribuyen de forma más eficaz, minimizando las posibilidades de que las suturas se suelten, como ocurre con otros métodos menos precisos”, indica el doctor Javier Grau, cirujano endoscopista del IMEO.

A la hora de empezar el tratamiento los pacientes tenían entre 20 y 58 años de edad, en su inmensa mayoría (91%) eran mujeres y su peso inicial oscilaba entre 66 y 128 kilos. De todos ellos, el 40 por ciento tenía obesidad moderada o severa; el 29 por ciento, sobrepeso; y el 31 por ciento restante se encontraba dentro de su peso considerado normal, pero acumulando grasa localizada en ciertas zonas, muy difícil de perder.

Los resultados obtenidos muestran que 65,16 por ciento perdieron entre 15 y 40 kilos; el 47,42 por ciento logró perder del 70 al 100% de su exceso de peso y el 30 por ciento, la totalidad de kilos que les sobraban. Como un beneficio adicional sobre la salud, se obtuvo un descenso muy importante de los niveles de la hormona Leptina, que regula el apetito y el porcentaje de grasa corporal, siendo fundamental para perder peso.

Concluido el tratamiento, la resistencia a la Leptina mejoró de 1 hasta 21 unidades su factor en 7 de cada 10 pacientes. “Si a eso añadimos que las personas obesas suelen tener un metabolismo poco efectivo en el uso de grasa corporal como fuente de energía, incluso haciendo una dieta hipocalórica, entenderemos por qué les cuesta tanto trabajo perder peso”, explica Rubén Bravo, experto en nutrición del Instituto.

La alimentación de Pedro Sánchez: “No consumo ni suplementos ni melatonina”

Alimente ha hablado con él sobre su alimentación en la campaña. Sigue la dieta mediterránea y mantiene en todo lo posible el mismo orden que a diario. Toma solo dos cafés al día. Nada de vitaminas

El Confidencial, por Patricia Matey

Pedro Sánchez haciendo ejercicio. (EFE)

Fue en EEUU, en la campaña electoral de 1960, cuando el gobernador de Nueva York, Nelson Rockefeller, dijo: “Ningún candidato de un partido político podrá ser elegido presidente sin ser antes fotografiado comiéndose un hot dog”. Y esa imagen se captó en el parque de atracciones de Coney Island: Rockefeller y el candidato republicano a vicepresidente, Henry Cabot Lodge Jr, se zampaban entusiasmados sendos perritos. El candidato demócrata, John F. Kennedy, quedó tan espantado que se negó a repetir esta instantánea, a pesar de su conocida afición a las salchichas, tal y como contó Elizabeth Ralph en ‘Politico Magazine’.

Viajamos al presente, a este lado del Atlántico, y Alimente se ha preguntado cómo se alimentan los candidatos españoles durante esta dura campaña para hacer frente, sin ‘salir perjudicados’, a los cambios de horarios, de comidas, los discursos, los kilómetros que recorrer, conquistar el espacio en los medios de comunicación, ganarse al electorado, lucir en buena forma, no flaquear y, cómo no, no enfermar.

“Llevo una dieta muy variada y soy bastante partidario de la comida mediterránea, que hace, entre otras cosas, que España sea uno de los países más saludables del mundo. Como muchas verduras y carne y pescados a la plancha”, aclara Pedro Sánchez. El resto de candidatos declinó contestar.

Es cierto que “la campaña desorganiza completamente los horarios, pero dentro de lo posible intento llevar un orden. Siempre es posible comer una ensalada o un poco de carne y pescado. En general, durante los periodos de más intensidad (y la campaña sin duda lo es) trato de hacer comidas ligeras para evitar digestiones pesadas. Siempre desayuno bien, para tener la energía suficiente”, agrega.

La dieta de un candidato

Para Domingo Carrera, médico nutricionista del Centro Médico-Quirúrgico de Enfermedades Digestivas (CMED), “la dieta que lleva el presidente en campaña electoral es adecuada porque mantiene una alimentación de estilo mediterráneo. Carnes y pescados a la plancha, bastante fruta y verdura”.

En opinión de Rubén Bravo, del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), “la dieta de un candidato en campaña tiene que ser lo más natural posible; es decir, que evite a toda costa alimentos procesados, porque los que son ricos en grasas saturadas, en azúcares y harinas refinadas producen somnolencia, y un político en campaña tiene que estar al máximo a nivel cognitivo (tiene que tener capacidad de reacción, memoria y de solucionar problemas correctamente)”.

Y recuerda: “La lista de alimentos de los que tiene que tirar son frutas, legumbres, verduras, pescados, carnes, y si toma cereales, mejor en forma de pan e integrales; alimentación ligera, muy importante evitar el alcohol, sobre todo a la hora de la comida”. Se acabó eso del ‘viva el vino’ que proclamaba Rajoy.

Como dijo en un correo electrónico David Axelrod, estratega jefe de la campaña de Obama de 2008 y 2012, “es un trabajo asesino. Las horas y el estrés son enormes”. Y el estrés puede alterar el apetito y el hambre; y como consecuencia, la correcta conducta alimentaria y la nutrición que, inexorable e involuntariamente, sigue a esta”.

La misma cantidad de dulce que de salado

Sin embargo, el presidente en funciones reconoce: “La tensión no me da hambre ni me la quita. Por otro lado, como presidente, y antes como secretario general del PSOE, estoy bastante acostumbrado a ella. De hecho, tomo las mismas cantidades de dulce y de salado que en momentos de tranquilidad. Creo, además, que soy una persona bastante calmada y sé controlar bien la ansiedad”.

El doctor Carrera defiende que “el presidente en funciones es muy afortunado, en la medida en que no le afecta el estrés a sus sensaciones de hambre y saciedad. A gran parte de la población en cambio sí le repercute. En una región del cerebro llamada hipotálamo se encuentra el centro del hambre y el de la saciedad. Estos centros regulan, al recibir información del aparato digestivo, tener más o menos sensación de hambre o estar saciados. Pero también en el hipotálamo se encuentra el sistema que regula nuestras emociones y nuestro estado de ánimo, a través de neurotransmisores como la serotonina y la dopamina”.

Los neurotransmisores y el área del cerebro mencionada “regulan nuestro estado de ánimo: tristeza, alegría, peligro, preocupación, relajación, etc. Entonces se sabe que hay una conexión fisiológica y psicológica entre nuestros estados de ánimo y emociones y nuestras sensaciones de hambre y saciedad”, determina el experto.

Nos apetece comer por “ansiedad, pero sobre todo dulces y carbohidratos complejos. Y esto es así porque el azúcar es el único alimento que se ha visto que puede tener efecto tranquilizante frente a esa ansiedad. Es solo temporal, pero este hecho y las cuestiones psicológicas hacen que los momentos de ansiedad se canalicen con ganas de comer y busquemos harinas o postres. La consecuencia: una ingesta calórica excesiva que conlleva el sobrepeso. Por el contrario, hay una parte de la población donde la ansiedad se canaliza hacia la reducción del apetito”, recuerda el experto del CMED.

Explica Sánchez: “Tampoco suelo comer entre horas, pero cuando lo hago, me gusta tomar una pieza de fruta. Realizo las tres comidas clásicas: el desayuno, el almuerzo y la cena. No tengo una rutina alimentaria demasiado diferente durante la campaña electoral. Intento comer lo mismo que durante el resto del tiempo. Quizá lo único que limito más son las legumbres y los guisos más pesados, para poder tener digestiones más ligeras. Creo que mantener una dieta equilibrada constante es fundamental”, explica el presidente del Gobierno en funciones.

El doctor Carrera opina: “No sé si consumirá frutos secos, pero si no lo hace, sería adecuado meter nueces y almendras como tentempiés entre horas, aunque comer una pieza de fruta fresca es muy acertado. Debería seguir los tentempiés de media mañana y media tarde fijos. Y no consume muchas legumbres para no tener comidas de digestiones pesadas, pero podría comerlas en preparaciones más ligeras, no al estilo español con los embutidos, sino más en preparaciones con vegetales”.

Pedro Sánchez reconoce que durante la campaña “no frecuento bares ni restaurantes, y si tengo que hacerlo, trato de ceñirme a mis costumbres”.

En este sentido, Rubén Bravo defiende que este hecho “sí es frecuente en otros candidatos y en estos casos lo que tienen que hacer es tender a los alimentos naturales; por ejemplo, tomar zumo de naranja, que además es un aporte positivo porque es precursor del sistema inmunitario, y a la hora de elegir raciones y tapas, tirar de alimentos proteicos: lacón con pimentón, boquerones en vinagre, ibéricos, etc”.

Poco café y mucha agua. “Tomo uno por la mañana y otro después de comer, pero sí ingiero mucha agua. Me encantan los platos de cuchara. Las cremas y también el cocido. Y los fines de semana, si puedo, me gusta tomarme una paella”, comenta Pedro Sánchez.

Está fenomenal “que desayune bien, aunque la primera comida del día no debe estar basada en grasas y azúcares, sino en fruta, lácteos desnatados y una o dos tostadas de pan de centeno con aguacate, queso suave, jamón de pavo o serrano y aceite de oliva. Su consumo de cafeína y agua es muy adecuado. Me parece bien que el presidente prefiera platos de cuchara, muy nutritivos y saludables al contener bastante verdura en nuestra dieta mediterránea. Que limite la ingesta de platos más pesados, como una paella o un cocido, a un día a la semana cada uno es muy acertado”, asegura el doctor Carrera.

A diferencia de Obama, que consumía vitamina C durante las campañas, Sánchez reconoce: “No ingiero suplementos vitamínicos, ni melatonina y espero no necesitarlos”, aclara el candidato del PSOE.

El ejercicio de Sánchez

Lo que sí intenta es practicar mucho deporte. “Es algo fundamental en la vida. Me gusta muchísimo correr, hacer bicicleta en los alrededores de Madrid, y si tengo un gimnasio cerca, también lo uso. Me encanta el baloncesto, pero ahora tengo pocas ocasiones de practicarlo. Aunque querría hacer deporte todos los días, a veces no es posible. Pero al menos cuatro veces a la semana encuentro un hueco. Mi salud y mi bienestar lo necesitan”, afirma.

Desde el Instituto Médico Europeo de la Obesidad aclaran que el ejercicio ayuda “a los candidatos a tener un mayor nivel de vitalidad y mejor proceso cognitivo. La actividad física debería ser diaria, una hora”.

Obesógenos: ¿son el mayor enemigo de las dietas de adelgazamiento?

Perder peso puede ser una tarea complicada y frustrante para algunas personas, sobre todo si en su camino se cruzan estas sustancias químicas que impiden adelgazar sea cual sea la alimentación

El Confidencial, por Verónica Mollejo

Mujer en una báscula. (iStock)

A pesar de llevar sumo cuidado a la hora de escoger los alimentos y productos que forman parte de nuestra rutina diaria, es habitual toparnos de manera inesperada con ciertos compuestos que tienen un efecto negativo sobre el metabolismo y que interfieren en el funcionamiento de las hormonas del cuerpo, perturbando así todo el sistema. Una de estas sustancias químicas son los obesógenos, responsables de promover la obesidad tanto en humanos como en animales y presentes en la contaminación del aire, algunos pesticidas, el humo de los cigarros o la alimentación, entre otros.

Un enemigo a batir

En 2010, un grupo de científicos publicó un estudio en el que se relacionaba el aumento de peso de ciertas poblaciones de animales con la influencia de los humanos con los que convivían. Entre las razones de este incremento se barajaron el sedentarismo, una mala alimentación o un ambiente perjudicial para dichas criaturas. Sin embargo, tras meses de investigación, descubrieron que todos ellos vivían en un ambiente controlado, con una dieta constante y unos hábitos de vida inalterables. Fue entonces cuando aparecieron en escena los obesógenos.

Foto: iStock.
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“La teoría de los obesógenos considera que hay ciertas sustancias en los envases alimenticios que son los responsables de la estimulación y proliferación en el organismo de las células grasas llamadas adipocitos y que como en la sociedad actual muchos alimentos están envasados, todos estamos expuestos a ellos”, explican desde el Instituto Médico Europeo de Obesidad. Bajo esta premisa, son muchos los expertos en la materia que han comprobado el vínculo entre el aumento de agentes químicos ambientales y el aumento de la obesidad. Una epidemia social que solo en España se traduce en un 53% de la población por encima de su peso, un 36% con sobrepeso y un 17% con obesidad diagnosticada.

Sin embargo, es importante aclarar que los obesógenos no provocan directamente ese aumento de peso. Su función es potenciar la sensibilidad de nuestro cuerpo ante esa tendencia, especialmente durante los primeros años de vida. Tal y como explica Sanitas, compañía aseguradora y proveedora de servicios de salud, su modus operandi se basa en tres procedimientos igual de problemáticos para el ser humano:

  • Elevar la capacidad de almacenamiento de grasa de nuestro cuerpo y multiplicar a la vez el número de células de grasa.
  • Modificar la manera en la que el organismo regula las sensaciones de hambre y saciedad, o incrementar los efectos de las dietas altas en azúcar y otras sustancias perjudiciales.
  • Transformar la cantidad de calorías consumidas, lo que altera el equilibrio energético a favor del almacenamiento de grasa.
Foto: iStock.
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“A pesar de las pruebas científicas que avalan esta influencia en tejidos y animales, todavía existen muy pocos datos de estudios en humanos que permitan establecer definitivamente su papel como obesógenos“, concluye una investigación realizada por expertos de la Universidad de Vigo. Aun así, es importante tener en cuenta su radio de actuación para evitar posibles riesgos. A día de hoy, ¿dónde habitan los temidos obesógenos?

¿Dónde están y cómo podemos evitarlos?

Foto: iStock.
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Como ya hemos visto anteriormente, los obesógenos no solo forman parte de la alimentación. Una de estas sustancias, el bisfenol A, se utiliza mucho en productos industriales y de consumo como, por ejemplo, los envases de plástico. Un objeto de uso diario que también incluye ftalatos en su composición, además de en juguetes, detergentes y productos de cosmética, higiene personal y limpieza del hogar. “Se considera que la exposición a niveles inadecuados y en momentos del desarrollo, sobre todo en la etapa fetal y la infancia, influyen en la obesidad y la diabetes”, alerta Sanitas en relación a ambos compuestos sintéticos.

Los parabenos, muy presentes en los productos de cuidado personal, también forman parte de este grupo. Se trata de una sustancia química con propiedades similares a los estrógenos, una hormona asociada al aumento de peso. Los obesógenos cierran el círculo con otras dos sustancias igual de perjudiciales: el tributilestaño, un agente contaminante que se emplea en los sistemas de conducción de agua o como fungicida de los alimentos; y los pesticidas organoclorados, que, a pesar de haber sido prohibidos, todavía se detectan en la población y encuentran su peor versión en los alimentos ricos en grasas animales.

En España, un 53% de la población está por encima de su peso y un 17% tiene obesidad diagnosticada

En base a estos hallazgos, los expertos “sugieren recomendaciones específicas para reducir la exposición a los obesógenos, como elegir alimentos frescos sobre productos procesados con listas largas de ingredientes en la etiqueta -cuanto más larga es la lista, es más probable que el producto contenga obesógenos- y comprar frutas y verduras producidas sin pesticidas, como productos certificados orgánicos o locales libres de pesticidas”, aconsejan desde la Clínica Cisem.

Asimismo, resulta fundamental reducir al máximo la ingesta de carnes, las bebidas que vengan en envases de plástico, el agua embotellada, no utilizar plásticos en el microondas o recurrir exclusivamente a sartenes de cerámica. De esta forma, la posibilidad de reducir los riesgos y la acción de los obesógenos sobre nuestro organismo será mucho mayor.

Alimentos enlatados, por qué no debes abusar de ellos

Son muy socorridos… los utilizamos en todo momento: una cena improvisada, el aperitivo de mediodía, como complemento de una comida que nos ha quedado un tanto escasa. Pero ¿es bueno comer tanto producto en conserva?

Caden Dial, por Nuria Serena

Pues sinceramente, según los nutricionistas, no es lo más sano del mundo, pero nos sirven para mantener un equilibrio nutricional siempre que no abusemos de ellos.

¿Te imaginas sacar de tu vida los mejillones en escabeche, las navajas, los berberechos, los espárragos, las aceitunas, las sardinas en aceite…? Nosotros tampoco, pero es importante que seas cauto.

Es normal que estos alimentos pierdan nutrientes durante el proceso de conservación. Si a esto se añade, en el caso de las conservas, que el material del recipiente –mercurio en algunos de los casos- es tóxico, ahí tienes el resultado de la ecuación.

Ya lo decía Aristóteles, “la virtud está en el término medio”

Al final, ingerir habitualmente este tipo de productos procesados puede tener importantes efectos sobre la salud y provocar diabetescolesterol, e, incluso, infertilidad. Son datos aportados por Rubén Bravo, naturópata experto en nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) para la revista  Cuidate Plus
Este invento de la comida enlatada que nos permite preservar alimentos durante años sin que se estropee data del siglo XVIII. 

Sus ventajas son innumerables:
-Nos ahorran tiempo de cocinado
-Se transportan con facilidad
-Están siempre preparadas para su consumo
-No necesitamos frío ni calor para almacenarlas, por lo que no hay gasto de consumo energético.

¿Cuáles son las conservas más consumidas?
En el Top se encuentran las latas de atún ¡las echamos en todo! la pasta, la ensalada, en los sandwiches, en los pasteles fríos de pescado, las empanadillas, los revueltos, los huevos rellenos… en fin, no acabaríamos nunca de enumerar las recetas en las que un par de conservas de atún nos salvan la vida.
Tienes que saber que el proceso de conservación al que se ven sometidos incluye más sal, azúcares y conservantes de los recomendables.

Las latas de mejillones, berberechos, navajas… tienen la misma afectación. Si hablamos de las sopas enlatadas, muy consumidas en Reino Unido y EEUU y, en menor medida, en nuestro país, el problema es el compuesto químico que utilizan algunas marcas para potenciar el olor que desprenden para hacerlas más apetecibles
El tomate frito común, que suele venir también en conserva, tiene un riesgo añadido. El tomate altera el bisfenol A, una sustancia química utilizada para fabricar todo tipo de plásticos policarbonatos, latas de alimentos o bebidas. Ingerir en exceso BPA puede conllevar problemas de fertilidad, ya es que es un potencial disruptor endocrino, problemas neurológicos y fomentar la aparición de determinados cánceres.

¿Qué debes evitar sí o sí?

Cuando compres latas de conserva tienes que tener especial cuidado con aquellas que presenten abolladuras, zonas oxidadas, etiquetas rotas o estén hinchadas.
Si, además, cuando las abres compruebas que el líquido interior tiene burbujas o mal olor, deséchalas inmeditamente.

¿Tienes el colesterol alto? ¡Evita estos alimentos!

El Periodista Digital, por Ana González

El colesterol es una sustancia que está presente en nuestro organismo, forma parte de las membranas celulares y es necesario para la síntesis de algunas hormonas, de la bilis y del tejido nervioso. Sin embargo, cuando los niveles de colesterol en la sangre son elevados puede aparecer la hipercolesterolemia, factor de riesgo de otras enfermedades cardiovasculares, según cd.

Lácteos enteros
Caja señala que aunque la leche es rica en grasas saturadas, las cuales juegan un papel esencial en la subida del colesterol, los lácteos no intervienen tanto en la subida como otros alimentos, aunque sí conviene sustituir los productos enteros por lácteos semidesnatados o desnatados enriquecidos con vitaminas liposolubles.

Algunos ejemplos de lácteos enteros son la leche entera, la nata, la mantequilla y la margarina.

Quesos
Desde el IMEO indican que existe mucha diferencia a nivel de composición nutricional entre unos quesos y otros y Caja añade que dependiendo de la leche de procedencia y el tipo, el queso puede tener más o menos colesterol.

“De manera general, los que más grasas saturadas y colesterol tienen son los que han sido sometidos a un mayor proceso de curación y los de untar, como por ejemplo el gouda, el emmental, el queso de cabra curado, el parmesano y el brie”, señalan desde el IMEO.

Fiambres y embutidos
Estos productos, además de tener un exceso de sal, tienen elevadas proporciones de grasas saturadas y colesterol por lo que no resultan óptimos si lo que queremos es reducir los mismos.

Azúcar, productos azucarados, bollería industrial y productos ultraprocesados
A menudo, los productos con altas concentraciones en azúcar lo son también en grasas saturadas y trans.

Además, cuando hay abundante azúcar en el torrente sanguíneo, el efecto del colesterol LDL (conocido como colesterol malo) es más agresivo.

Respecto a la bollería industrial, el IMEO especifica que tiene mucha azúcar, harinas refinadas y grasas saturadas y es muy rica en grasas hidrogenadas o trans, cuyo efecto sobre el aumento del colesterol es más importante si cabe.

Muy Importante: Consulte siempre a su médico para conocer los detalles concretos de su perfil y si es aconsejable o no para usted.

Este artículo es el resultado de información compilada en la red, de la fuente o fuentes señaladas, y que considero interesante compartir con los seguidores de esta sección, por su alto interés divulgativo.

Autor: Ana González es profesora, experta en atención temprana por la Universidad Antonio de Nebrija e instructora de Yoga Federada, especialista en yoga infantil. Creadora del método Anamaste Yoga.