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Ojo con estas cinco dietas: son peligrosas para la salud

enero 24, 2019

El Mundo

  • Sensacionalistas y muy restrictivas, algunas prometen perder mucho peso en poco tiempo
  • Las más recomendadas son: rica en nutrientes, estilo ‘Royalty’, ayuno intermitente, nórdica y vegana (controlada por un especialista)

Si no consigues quitarte de encima los kilos de más que dejaron de recuerdo los excesos navideño o si ya estás pensando en prepararte para la ‘operación bikini’ te conviene leer la clasificación con las mejores y peores dietas que, por sexto año consecutivo, elabora el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). En este ránking se analizan los regímenes que, por un motivo u otro, han cobrado protagonismo en España a lo largo del último año para enfatizar un mensaje muy claro: no todo lo que está de moda vale para lograr una pérdida de peso. “Que la demanda de un tipo de dieta se dispare no significa que funcione o que sea saludable”, remarca Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del IMEO, haciendo hincapié en los múltiples efectos secundarios y posterior efecto rebote que conllevan las denominadas “ditas milagro”. Por el contrario, Bravo destaca el valor de los métodos que “se basan en evidencias científicas y proponen un adelgazamiento paulatino, de unos 1,5Kg por semana y 6Kg al mes”.

El ranking del IMEO cuenta con el respaldo de una veintena de expertos en obesidad y cuidado de la salud (médicos, nutricionistas, dietistas, psicólogos, preparadores físicos, naturópatas y cirujanos). Sus fuentes son casos reales observados en consulta, estudios científicos y estudios de solidez contrastada, como la lista anual de la Asociación Británica de Dietistas (BDA, por sus siglas en inglés) o la publicación estadounidense ‘U.S. News & World Report’, artículos en revistas femeninas o búsquedas virales en la red detectadas por Google Trends.

LAS PEORES

Sensacionalistas y muy restrictivas, prometen perder mucho peso en poco tiempo y a largo plazo son insostenibles. Carecen de sustento científico y a menudo recurren a productos “milagro”. Tienen múltiples efectos secundarios que pueden poner en riesgo la salud y asegurado efecto rebote. Totalmente desaconsejadas para lograr una pérdida de peso saludable.

1. Dieta de las 800 Kcal

Entre sus seguidoras encontraremos los nombres de Kylie Minogue, Renée Zellweger o Jennifer Aniston.

Son dietas que limitan la ingesta calórica diaria a las 800Kcal, recortando en un 60 o 70% la cantidad recomendada. Es excesivamente restrictiva, monótona y deficiente de nutrientes, insuficiente para mantener activo el organismo de una persona adulta físicamente activa. “Ocupa el primer puesto en el Ranking de IMEO de las dietas menos indicadas para perder peso durante 2019 debido a su popularidad entre mujeres y adolescentes y su carácter versátil y camaleónico”, explica Estefanía Ramo, nutricionista del Instituto. Su fuerte presencia en Internet, donde cualquiera puede sugerir menús diarios por menos de 800kcal, la ha convertido en un almanaque de “autoayuda” casi nunca supervisado por profesionales de la salud.

“Con esta dieta se pueden perder de 5 a 7 Kg. en una semana, pero a costa de numerosos riesgos para la salud, como carencias nutricionales (déficits de vitaminas y minerales), alteración de la conducta alimentaria (más hambre y ansiedad y menos saciedad) o metabólicas, bajada de la tensión o del azúcar”, apunta Ramo. Es importante saber que una dieta tan restrictiva conlleva a una rápida pérdida de peso inicial, pero también provoca, al mismo tiempo, que se quemen menos calorías de lo habitual, al verse reducido el metabolismo basal, favoreciendo un posterior efecto rebote.

No sería recomendable a la hora de perder peso y menos aún para aquellas personas que presenten patologías o son proclives al desarrollo de trastornos del comportamiento alimentario, como la anorexia o la bulimia, y que a veces son de mayor gravedad que el exceso de peso que se pretendía corregir.

2. Dieta de los tés détox y el café adelgazante

Entre sus seguidoras destacan los nombres de Kim Kardashian, Demi Lobato y Gwyneth Paltrow. Consiste básicamente en ingerir cantidades de tés y café adelgazante con el fin de perder alrededor de 5 Kg a la semana. Se sirve de una gama amplia de preparados ricos en cafeína y teína, en cápsulas o infusiones o a base de hierbas a las que se les atribuyen otros efectos relacionados con la pérdida de peso, como activadores del metabolismo, inhibidores del apetito, eliminadores de toxinas, energizantes, laxantes o diuréticos, drenantes, antocelulíticos, quemagrasas, etc.

En esta dieta, predominantemente líquida, se ingieren mucho menos calorías de las que el organismo necesita, lo que conduce a una pérdida inicial de peso. “Sin embargo, esta bajada se basa en pérdida de agua corporal y nunca de grasa, por la deshidratación que se puede llegar a tener al orinar más durante todo el día”, señala la nutricionista del IMEO. Además de producir grandes carencias y alteración de la conducta alimentaria (más hambre y ansiedad y menos saciedad), conlleva a un desequilibrio hidroelectrolítico por pérdidas excesivas de potasio, magnesio u otros iones a través de la orina, argumenta la experta.

Como se ingiere prácticamente agua, el organismo minimiza sus funciones vitales para así tener una reserva energética, adaptándose a la situación de restricción.Se pueden llegar a liberar cuerpos cetónicos, una sustancia de desecho procedente del metabolismo de las grasas, que el hígado ha de eliminar. Se forman porque el organismo está usando como fuente de energía la grasa, debido a la falta de glucosa en el mismo. Puede surgir una alteración de insulina en el páncreas por el exceso de estimulante, generándose una intolerancia oral a la glucosa o prediabetes.

El paciente puede creer que funciona a corto plazo, por la rápida pérdida de peso lograda, pero una vez recuperadas esas pérdidas de líquido, conlleva a un gran efecto rebote que, además de las carencias nutricionales soportadas, puede poner en riesgo la salud y a largo plazo terminar con un mayor peso corporal que el inicial.

3. Dieta de los grupos sanguíneos

Entre sus fieles seguidoras figuran Demi Moore, Kate Winslet y Miranda Kerr. Los defensores creen que sirve no sólo para adelgazar, sino también para prevenir enfermedades, pero ¿realmente es así? La dieta del grupo sanguíneo se originó en los años 80 del siglo pasado y, pese a su falta de fundamento científico, sigue dando dolores de cabeza. La afirmación de su precursor, el naturópata J. D’Adamo, que “aquel alimento bueno para algunos, puede ser veneno para otros” fue desarrollada por su hijo P. D’Adamo quien afirma que la adecuada alimentación depende del grupo sanguíneo.

“La hipótesis subyacente en este tipo de dietas se encuentra en la clasificación de los principales grupos sanguíneos según su herencia evolutiva”, explica la nutricionista del IMEO, Sonia Peinado. Así, el grupo O se considera el grupo más antiguo, por lo que defienden que su dieta debería parecerse a las dietas ricas en proteínas animales típicas de la era del cazador-recolector. A las personas con el grupo A recomiendan seguir una dieta vegetariana, por el cambio que supuso el establecimiento de las tribus en sociedades agrarias. Siguiendo el mismo razonamiento, se considera que los individuos con el grupo sanguíneo B se benefician del consumo de productos lácteos porque se cree que este grupo sanguíneo es típico de individuos nómadas, mientras que los individuos con un grupo sanguíneo AB se beneficiarán de una dieta intermedia a las propuestas para el grupo A y el grupo B.

“Sin duda, estamos ante una dieta milagro que trata de engañar al público con bases infundadas y no demostrables“, recalca Peinado. A fecha de hoy, no hay ningún estudio científico que respalde las afirmaciones o las suposiciones hechas sobre la dieta del grupo sanguíneo, ni de que representa una supuesta mejora para la salud. A cambio, varias investigaciones certifican que no encuentran relación alguna entre dieta, metabolismo y grupo sanguíneo. Además, hoy en día se sabe que el gen A fue el primero en evolucionar, y no el gen O, como afirman los defensores de esta dieta, por tanto, no cuadraría con la caracterización de los cazadores-recolectores que se le atribuía.

4. Dieta cetogénica o keto dieta

Ha sido la más buscada a nivel global en Google durante el año pasado y su fama se nutre de la de sus célebres seguidoras, entre ellas Halle Barry, Jennifer López, Megan Fox o Adriana Lima. Las keto dietas buscan una considerable pérdida de peso, de forma exprés, que ronda los 12 kilos al mes, principalmente mediante la reducción de los hidratos de carbono. “Pueden resultar positivas como método alternativo no farmacológico en la epilepsia refractaria, pero su seguimiento no es recomendable a largo plazo en casos de sobrepeso u obesidad”, apunta Peinado.

Surgieron en los años 50 a raíz de un artículo publicado en la revista médica ‘New England Journal of Medicine’ que indagaba sobre los efectos que tenía en la dieta la reducción de los carbohidratos. Base de la que partió el Dr. Atkins para crear su famosa dieta, resaltando la sensación de cetosis que experimentaba el cuerpo humano ante la necesidad de quemar la grasa y utilizarla como fuente alternativa para obtener energía.

Por un lado, se trata de dietas milagro excluyentes que minimizan el consumo de uno de los macronutrientes principales (los hidratos de carbono), a la vez que limitan la toma de vitaminas, minerales y fibra, pudiendo afectar al correcto funcionamiento del organismo y dar lugar a estreñimiento, diarrea, astenia o calambres musculares, entre otros. Por otro, la continua movilización de proteínas, utilizado como nutriente “estrella”, conlleva cierto riesgo, ya que puede producir aumento del ácido úrico y con ello, las probabilidades de padecer gota.

Las keto dietas son peligrosas para personas con enfermedades cardíacas, ya que una alimentación alta en grasas puede comprometer el funcionamiento del corazón, y desaconsejadas en casos del hígado comprometido, por la imposibilidad de metabolizar las grasas.

Como punto final se debe destacar que son dietas que requieren unos conocimientos mínimos en la materia, por lo que deberían estar bajo la supervisión de un nutricionista, ya que no es fácil contabilizar el porcentaje total de hidratos de carbono que deberemos consumir para no sobrepasar las cantidades y dejar la cetosis. Tienen alta probabilidad de padecer el temido efecto rebote y se ha demostrado que a largo plazo no ofrecen una pérdida de peso significativamente mayor que las dietas hipocalóricas convencionales, por lo que no habría beneficio de su seguimiento para reducir el sobrepeso o la obesidad.

5. Dieta de los suplementos nutritivos con efectos adelgazantes

Eugenia de York y el Príncipe Harry han recurrido a ellos en sus dietas pre-boda para vislumbrar. Se pueden encontrar en el mercado, de diferentes marcas y fórmulas, y de precio elevado. Ejercen una serie de efectos relacionados con la pérdida de peso: supresión del apetito, mejora de la digestión, regulación de los niveles de azúcar en la sangre y optimización del metabolismo.

“Es importante subrayar que se trata de suplementos nutricionales que no sustituyen, sino complementan ciertas carencias en una dieta supervisada por un profesional”, recalca Mireia Elías, experta en dietética y nutrición deportiva del IMEO. Por tanto, podrían ser utilizados como coadyuvantes en tratamientos de pérdida de peso, pero nunca como solución única y se han de acompañar con una alimentación saludable y ejercicio físico regular. Además, si se toman fármacos o se tienen patologías o alergias, se debe consultar al médico.

Algunos de los componentes de los suplementos nutritivos son:

Glucomanano: fibra dietética muy soluble. Aumenta la sensación de saciedad y disminuye tanto la concentración de colesterol en sangre, como los niveles de glucosa e insulina.

Oligoelementos como manganeso (ayuda a procesar el colesterol, los carbohidratos y las proteínas), yodo y cromo (el primero es necesario para el buen funcionamiento del tiroides, el segundo regula los niveles de triglicéridos). No se requiere suplementación, si se lleva una alimentación variada y saludable.

Extracto de café verde: estos granos de café sin tostar contienen cafeína, la cual acelera el metabolismo, y ácido clorogénico (se pierde al tostar el café). Reduce la absorción de carbohidratos, niveles de glucosa en sangre y picos de insulina.

Extracto de té verde: las catequinas que contiene contribuyen a la pérdida de grasa abdominal.

5-HTP: aminoácido precursor de la serotonina que ayuda a disminuir el apetito y la ansiedad por carbohidratos.

Capsaicina: componente activo de los pimientos picantes. Disminuye la ghrelina, hormona implicada en la sensación de hambre, reduce la absorción de calorías en el intestino y acelera el metabolismo aumentando la termogénesis de los alimentos.

Bioperina: con un 95% de piperina, un componente de la pimienta negra. Acelera el metabolismo aumentando la termogénesis de los alimentos y mejora la biodisponibilidad de algunos nutrientes.

Hay que añadir que algunos de los beneficios mencionados requieren cada vez mayores dosis para provocar el mismo efecto, como es el caso de la cafeína. Otros tienen poca evidencia, como es el caso del café verde, o funcionan a la par con el ejercicio físico, como es el caso del té verde.

LAS MEJORES

Sostenibles en el tiempo y sin efecto rebote. Contribuyen a llevar un estilo de vida saludable. Se proponen una pérdida de peso moderada, hasta 1,5Kg por semana y no más de 6Kg al mes. Se nutren de todos los grupos de alimentos teniendo en cuenta su distribución, biodisponibilidad y las cantidades para garantizar el buen funcionamiento de nuestro organismo. Normalmente monitorizados por endocrinos, nutricionistas o dietistas.

1. Dieta con alta densidad de nutrientes

Rica en alimentos de alta densidad nutritiva es aquella que proporciona proteínas de alto valor biológico, grasas cardiosaludables, vitaminas, minerales, antioxidantes y fibra de calidad a partir de alimentos saciantes y libres de calorías vacías. Si, al mismo tiempo, se realiza un control adecuado de la ingesta de hidratos de carbono y se evitan azúcares sencillos de elevado índice glucémico, se puede perder entre medio y un kilo de grasa a la semana de forma saludable y se previenen carencias.

“Es un tipo de dieta muy eficaz a la que a menudo recurrimos en consulta, porque permite un desarrollo más personalizado y se puede adaptar a los ritmos circadianos para distribuir las ingestas de la manera más adecuada al ritmo biológico de cada persona”, señala Andrea Marqués, experta en nutrición, dietética y gastronomía del IMEO. Su principal ventaja es que no hay restricciones estrictas de alimentos, salvo aquellos con alto contenido en azúcares sencillos o en grasas poco saludables. A corto plazo permite lograr una pérdida de peso progresiva y ayuda a nuestro cuerpo a utilizar los depósitos de grasa como fuente de energía.Es una dieta que siempre va a funcionar a largo plazo, ya que nos ayudará a adoptar unos hábitos alimenticios saludables que podemos mantener en el tiempo. Sería especialmente indicada en mujeres en período de menopausia o postmenopausia, dada la dificultad que suelen presentar para utilizar sus depósitos de grasa como fuente de energía y la facilidad con la que almacenan el exceso de azúcares y grasas de la dieta.

Un inconveniente puede ser la adaptación inicial a la restricción de azúcares y grasas saturadas que puede traducirse en ciertos parámetros de ansiedad al principio, pero trabajando la motivación y el autocontrol con el paciente, se puede remediar.

2. Dieta al estilo ‘Royalty’

Esta dieta que ha revolucionado el mundo mediático se hizo popular a raíz de que Meghan Markle la iniciara antes de su boda con el Príncipe Harry y que, según palabras de la ex actriz, la haya mantenido posteriormente dentro de sus hábitos de vida como base de una alimentación saludable y equilibrada.

“Si profundizamos en materia nutricional con los datos que tenemos, veremos que la alimentación de la Duquesa de Sussex se basa sobre todo en el consumo de frutas y verduras, proteínas de alta calidad (como pollo de corral y pescados como el salmón o el atún) y frutos secos y semillas, mientras trata de evitar el consumo elevado de gluten”, analiza la nutricionista experta en dietética y gastronomía Andrea Marqués. Markle es aficionada a la cocina, no abusa de las carnes rojas y sigue la filosofía de que, de vez en cuando, uno se tiene dar algún capricho como una copa de vino, un plato de pasta o algo dulce de postre. Un planteamiento nada mal que, junto con un ejercicio regular adecuado, puede ser incluido dentro de las dietas más indicadas para perder peso en 2019 y que simplemente consiste en comer sano, priorizando ciertos alimentos beneficiosos para la salud.

La ventaja de este tipo de hábitos alimentarios es que se pueden mantener en el tiempo con relativa facilidad y que, a la larga, ayudan a perder peso de forma progresiva, si se tiene exceso de grasa corporal. Además, son pautas adecuadas para cualquier paciente siempre que las adaptemos a sus hábitos de vida y/o patologías si las tuvieran.

3. Dieta del ayuno intermitente

Beyonce, Hugh Jackman, Ben Affleck y Nicole Kidman son algunos de los celebrities que practican el ayuno intermitente. A pesar de que esta práctica ha sido habitual a lo largo de la historia en diversas épocas y culturas, en los últimos años ha vuelto a estar en auge. Quienes la practican incluyen en su rutina periodos que abarcan desde varias horas hasta incluso días en los que se abstienen de ingerir alimentos sólidos.

Este tipo de dieta permite perder entre 1 y 1,5 kg a la semana, incluyendo días de alimentación más festiva o social que serán compensados con los días u horas de ayuno. Su principal ventaja es que puede ser mantenida en el tiempo, convirtiéndose en un estilo de vida, por lo que se reduciría el riesgo de efecto rebote.

Una de las más conocidas dentro de este grupo en España es la “dieta de los días alternos”, de corte mediterráneo y menús diarios adaptados a la persona que los va a realizar, sus necesidades y, si las hubiera, patologías. Eso sí, “hay que mostrar cierta disciplina a la hora de seguir la dieta y en los días de ayuno realizar ejercicio físico de intensidad baja, como caminar, estiramientos o yoga, y en los días más permisivos no pasarse con la recompensa gastronómica”, añade Carmen Escalada, nutricionista clínica del IMEO.

4. Dieta nórdica o comer como un vikingo

Avalada por la OMS y recientemente señalada como una de las 10 mejores dietas del mundo. Ha surgido con fuerza como una variante de la dieta mediterránea tradicional que busca adaptar la dieta sana por excelencia a los productos, la cultura y las tradiciones del norte de Europa. Como base, prioriza el consumo de verduras, hortalizas y frutas (en menor variedad por tema geográfico, predominando bayas o frutas rojas, en compotas o como snack), cereales enteros, mucho pescado azul, carnes blancas y rojas en menor proporción y aceite de colza en lugar del de oliva. “Por todo ello, se trata más de una alimentación saludable y modelo de vida que de una dieta en sí que logre resultados rápidos, pero volátiles”, anota Escalada. Podemos perder con este plan entre medio y un kilo de grasa a la semana.

A nivel de salud es una dieta óptima que podría ser llevada a cabo por cualquier persona y puede ayudar a mejorar parámetros como el colesterol, el azúcar en sangre o la hipertensión. Como desventaja, nos puede suponer un mayor gasto económico al hacer la compra y mayor tiempo de preparación de los alimentos.

5. Dieta vegana controlada por especialista

Algunos de los declarados veganos son Alicia Silverstone, Natalie Portman y Brad Pitt. Elimina todos aquellos alimentos de origen animal: carnes, pescados, mariscos, huevos, lácteos y miel. Aunque con ella también se puede perder peso de manera saludable (entre medio y un kilo a la semana), quienes la practican no suelen hacerlo con este fin, sino más por una convicción de ayuda al medio ambiente o mejora global de la salud. En concreto, se ha visto que quienes siguen una adecuada dieta vegana pueden mejorar parámetros como el colesterol, la tensión arterial o la obesidad.

“Debido a que esta dieta supone numerosas restricciones, es importante seguirla con el apoyo y consejo de un dietista-nutricionista especializado que nos explique de qué manera hay que combinar los alimentos permitidos para que no haya déficits de ningún nutriente, ni deficiencia o exceso de kilocalorías”, apunta la nutricionista clínica.

Siendo estas restricciones el principal inconveniente junto con el aumento del precio del carro de la compra y la necesidad de tomar un suplemento de vitamina B12, podría ser apta para cualquier persona siempre y cuando haya un correcto seguimiento especializado.

“No es una dieta, es biohacking”

septiembre 15, 2017

El éxito laboral y comer no son compatibles, dice este CEO de Silicon Valley

Playgroundmag, por Rosa Molinero

A los CEOs de Silicon Valley se les ha ocurrido algo más viejo que la rueda: ayunar. En la línea del mindfulness, los cereales con LSD para desayunar y los 15 kilómetros a las 4 de la mañana, proponen estar 18, 36 o más horas sin comer porque dicen que activa la mente y el cuerpo. En resumen, que si quieres que tu start-up lo pete, deja de comer. Lanzar ese mensaje al mundo es un peligro en potencia; a continuación, los porqués.

1. El éxito empresarial o la alimentación. Tú decides

El martes se publicaba en The Guardian un artículo que recogía la experiencia con el ayuno intermitente de Phil Libin, fundador de Evernote, y Geoffrey Woo, el CEO de HVMANS, una empresa que diseña nootrópicos (unos suplementos que prometen mejorar el rendimiento de tu cerebro). Allí contaban que fueron el inversor Daniel Gross y el cofundador de LeWeb, Loic Le Meur, los que les sedujeron con las virtudes del ayuno.

Lo practican por períodos que van de los 2 a los 8 días, bebiendo solamente café, agua y té negro. “No es dieta, es biohacking. Me importa la longevidad y el rendimiento cognitivo”, decía Woo, que tras esa entrevista parece haberse hecho con el control de lo que empezó siendo una comunidad llamada WeFast para convertirlo en un grupo privado de Facebook llamado HVMN – (WeFast) Intermittent Fasting and Metabolic Performance Community, al que no le paran de crecer los seguidores (más de 5.800 a día de hoy).

En su post de Facebook, que celebraba este crecimiento de la audiencia, decía: “+1000 nuevos miembros en las últimas 12 horas! Estamos llevando el ayuno a todo el mundo. El ayuno será el nuevo ejercicio. Obviamente en el futuro”. ¿Qué le puede sonar mejor a un país que tiene una epidemia de sobrepeso y obesidad? Y como en todo movimiento, hay que identificar rápido a sus detractores y generar dificultades que saltar o que pueden convertir la minoría en élite, de ahí que dijera que el ayuno no se haría tan popular como la meditación: “Parece demasiado extremo. Nadie ha crecido escuchando que la meditación era súper mala. Todos hemos crecido escuchando que el ayuno era peligroso y súper difícil”.

Tanto Woo como Libin (que ha perdido casi 40 kilos con estos ayunos) hacían mucho hincapié en que no se trataba de hacer dieta para perder peso, sino de volverte el mejor empresario del mundo. Más concentración, más productividad y menos cambios de humor. “Siento una euforia moderada. Tengo mejor humor, mi concentración es mejor y tengo una fuente de energía contínua. En resumen, me siento más sano. Me está ayudando a ser un mejor CEO”. decía Libin. Añadía también que había sido una entrevista “transformativa”: “ayunar es una de las dos o tres mejores cosas que he hecho en la vida”.

Pero la realidad es que esa página de Facebook, a parte de gente que quiere hacer ayunos en comunidad y va posteando sus avances, está llena de mensajes de personas que quieren ayunar porque tienen sobrepeso u obesidad y llevan mucho tiempo intentando perder kilos sin éxito.

2. ” No hay suficientes estudios que revelen los efectos que pueden tener a largo plazo”

“Las cetonas son un supercombustible para el cerebro. Muchos de los beneficios subjetivos de ayunar, incluyendo la claridad mental, son gracias al aumento de las cetonas en el sistema”, decía Woo.

Las cetonas son en realidad el proceso que hay bajo esa cubierta del ayuno emprendedor, del hackeo aplicado al cuerpo. Porque otro nombre que reciben estos ayunos son cetodietas, que pretenden conseguir que el cuerpo extraiga energía de la grasa y para ello hay que reducir la ingesta de carbohidratos y aumentar la de grasas y proteína o reducir el consumo de energía en general.

Así, el hígado (y en menor medida el riñón) genera unos compuestos químicos ácidos llamados cuerpos cetónicos. Es un mecanismo de emergencia en las personas sanas cuando el cuerpo no recibe alimento y un síntoma en los enfermos de diabetes mellitus tipo 1 que todavía no se tratan con insulina. En el pasado, este tipo de dieta se consideró como herramienta potencial para combatir la epilepsia y en la actualidad se estudia cómo podría ayudar en tratamientos para pacientes autoinmunes, según explica la nutricionista Jéssica Gutiérrez del Pino, de SaludNutritiva.

Sin embargo, Gutiérrez del Pino agrega lo siguiente: “si estudiamos este patrón dietético en profundidad, vemos que no hay suficientes estudios que revelen los efectos que pueden tener a largo plazo y sus consecuencias, como se señaló en esta revisión de artículos científicos”. Y además, indica que a priori, la restricción de carbohidratos tiene efectos perjudiciales sobre la concentración: “te vuelves más lento porque el cerebro normalmente se alimenta de glucosa, no por cuerpos cetónicos. A la larga, esto puede generar cierta toxicidad que puede dañar al organismo, ya que no está preparado para alimentarse de cuerpos cetónicos”.

Pero estos CEOs han querido hacer otra lectura. El mensaje que ha calado fuerte es de que si eres en realidad un guerrero espartano, como se supone que todo emprendedor debe ser, el cuerpo puede ser autónomo, alimentarse de sí mismo para funcionar con una energía ‘limpia’ incluso mejor de lo que lo hace cuando extraemos energía de los alimentos. Incluso alegan, ellos que van montados en el dólar, que al capitalismo no le interesa que dejemos de consumir alimentos.

¿No será que en realidad tenemos que comer tal vez menos, sí, pero sobre todo, mejor? Aunque si haces como Woo, que incitó a algunos de sus empleados a ayunar para monitorear sui generis  y cuantificar el impacto de no comer en la productividad, seguro que te ahorras un dinero en las dietas de la empresa.

3. ¿La coartada perfecta para dejar de comer y adelgazar?

A día de hoy, el título de CEO te da un brillito especial. Eres un referente para la sociedad y si además has tenido éxito con tu proyecto, todo el mundo quiere saber los pormenores de tu vida diaria para cotillear y para copiar, porque ahí tiene que estar parte de tu buena suerte en la vida, ¿no? Si no comer un par de días nos curara la ingenuidad, igual me lo pensaba. Pero ellos se deciden a ayunar siguiendo los consejos que se cuelgan por internet por personas sin capacitación médica, que se automonitorean de las constantes vitales que digan que llevan a cabo con tests de sangre y orina sin certificado real.

Pero ayunar es a todas luces un peligro para muchas personas entre las que se incluyen diabéticos, enfermos del corazón, hipotensos y personas susceptibles de sufrir un trastorno alimentario. Se puede dar lo que se conoce como cetoacidosis, que se da por tres razones: alcoholismo, diabetes y morirse literalmente de hambre. Es una disminución del ph de la sangre que en los peores casos puede ser mortal y en los mejores deja un reguero de síntomas: estreñimiento, peor rendimiento en ejercicios anaeróbicos, rampas, palpitaciones, pérdida de pelo, más colesterol, piedras en la vesícula biliar, indigestión, erupciones cutáneas y daños irreversibles en los riñones.

Por otro lado, ayunar tampoco es lo que se recomienda para personas que por razones médicas necesitan perder peso, ya que lo más necesario es reeducar el control frente a la comida. Y eso pasa por comer.

El mismo The Guardian citaba a un especialista en trastornos alimentarios, Shrein Bahrami, para alertar de estos peligros: “hay riesgos de fallos cardíacos si no se ingieren suplementos de minerales esenciales como el sodio, el magnesio o el potasio. El ayuno prolongado puede incrementar la susceptibilidad de las personas a la infección y empeorar problemas nefríticos”. Asimismo, Bahrami lanzaba la hipótesis de que la excusa del triunfo empresarial parece la coartada perfecta para no comer: “La gente con trastornos alimentarios normalmente siente mucha verguenza y otras emociones negativas sobre comida e imagen corporal, que no está en la línea de las experiencia de gente como Libin y Woo”.

A la nutricionista Gutiérrez del Pino, con la que hablamos anteriormente para desmentir los mitos de los ayunos de 30 días, expresaba así su opinión: “ me preocupan las intenciones que puedan llevar a realizar ésta práctica, ya que pueden tener una clara voluntad de perder peso. Y el hecho de que se atribuya el efecto del patrón dietético a estados de euforia recuerda más a la sensación de cumplir un objetivo, similar a la que experimentan las personas con anorexia, porque el hambre es real y genera ansiedad”. En resumen, afirmaba, “desde mi punto de vista, promover este modelo en el mundo laboral y publicitarlo como un patrón a seguir es claramente una recomendación inconsciente”.