Posts Tagged ‘Obesidad’

2 riesgos de los edulcorantes que no te esperabas

agosto 1, 2018

¿Y si te tomases algo con un fin y lo que lograses fuera justamente lo contrario? Los edulcorantes endulzan sin aportar calorías, pero si se abusa de ellos el cuerpo acaba pagando igualmente un precio.

Cuerpo Mente, por Claudina Navarro

Los edulcorantes son sustancias dulces con pocas o ninguna caloría utilizadas como alternativa al azúcar. Pero no todos son iguales. Cada edulcorante es un compuesto químico diferente y su comportamiento varía en el organismo.

Ahora bien, sobre todos recae una sospecha: la de que engañan al cuerpo y eso tiene sus consecuencias.

1. En vez de adelgazar, te engordan

Cuando tomamos un edulcorante, el cuerpo asocia el sabor dulce a las calorías. En respuesta, aumenta la producción de hormona insulina y se estimula el apetito. La consecuencia es que pueden provocar ganancia de peso, justo lo contrario de lo que se trata de conseguir con su consumo.

Podemos ofrecer al menos dos pruebas de este fenómeno. La primera es que los ganaderos utilizan edulcorantes como la sacarina para favorecer el engorde.

La segunda es el estudio realizado por el doctor Steven Stellman, de la Universidad de Columbia (Estados Unidos), con 80.000 mujeres y que asocia el consumo de edulcorantes con aumento de peso.

2. Alteran tu microbiota intestinal

Uno de los procesos metabólicos alterados por los edulcorantes tiene que ver con la microbiota intestinal.

Un estudio realizado con ratones por investigadores del Weizmann Institute of Science (Israel) halló que la sacarina, la sucralosa y el aspartamo provocan modificaciones en la composición y el comportamiento de la flora intestinal que se relacionan con la tendencia a la obesidad.

Los edulcorantes más polémicos

En concreto, el aspartamo se ha relacionado con diferentes síntomas, como dolores de cabeza, pérdida de memoria, alteraciones de la visión e hiperactividad. En experimentación animal, ha provocado cáncer de cerebro, ganglios linfáticos y vías urinarias. Pero otros estudios no han confirmado estas sospechas y no hay un consenso científico.

En cuanto a la sacarina, el edulcorante más popular en los últimos años, tiene una historia controvertida. En experimentación animal y en altas dosis se ha asociado a cáncer de vejiga, pero los resultados no se han considerado extrapolables al ser humano.

La dextrosa, por su parte, es una forma de glucosa, un azúcar natural que se obtiene del trigo o el maíz.

La conclusión que podemos sacar de todos estos datos es que, en general, conviene evitar los edulcorantes, especialmente los edulcorantes que tienen más estudios en su contra: el aspartamo (E951 y E962), el acesulfamo (E950) y el ciclamato (E952).

Sin embargo, los edulcorantes más seguros, como los esteviósidos (E960) o el polvo de estevia, pueden utilizarse ocasionalmente en cantidades pequeñas.

Cómo sustituirlos

Como norma general, conviene moderar la presencia del sabor dulce en la dieta, aunque venga de la mano de sustancias naturales como el azúcar de caña integral, la miel o el sirope de agave.

El placer que proporciona este sabor puede obtenerse de manera más sana de ciertos alimentos. Puedes endulzar con frutas frescas enteras, desecadas u hortalizas como las zanahorias. Todos estos alimentos son dulces y además proporcionan una buena dosis de minerales, vitaminas y fibra.

Obesógenos: ¿son el mayor enemigo de las dietas de adelgazamiento?

julio 28, 2018

Perder peso puede ser una tarea complicada y frustrante para algunas personas, sobre todo si en su camino se cruzan los obesógenos, unas sustancias químicas que impiden adelgazar sea cual sea tu alimentación

Alimente, El Confidencial, por Ana Durá

Apesar de llevar sumo cuidado a la hora de escoger los alimentos y productos que forman parte de nuestra rutina diaria, es habitual toparnos de manera inesperada con ciertos compuestos que tienen un efecto negativo sobre el metabolismo y que interfieren en el funcionamiento de las hormonas del cuerpo, perturbando así todo el sistema. Una de estas sustancias químicas son los obesógenos, responsables de promover la obesidad tanto en humanos como en animales y presentes en la contaminación del aire, algunos pesticidas, el humo de los cigarros o la alimentación, entre otros.

Un enemigo a batir

En 2010, un grupo de científicos publicó un estudio en el que se relacionaba el aumento de peso de ciertas poblaciones de animales con la influencia de los humanos con los que convivían. Entre las razones de este incremento se barajaron el sedentarismo, una mala alimentación o un ambiente perjudicial para dichas criaturas. Sin embargo, tras meses de investigación, descubrieron que todos ellos vivían en un ambiente controlado, con una dieta constante y unos hábitos de vida inalterables. Fue entonces cuando aparecieron en escena los obesógenos.

“La teoría de los obesógenos considera que hay ciertas sustancias en los envases alimenticios que son los responsables de la estimulación y proliferación en el organismo de las células grasas llamadas adipocitos y que como en la sociedad actual muchos alimentos están envasados, todos estamos expuestos a ellos”, explican desde el Instituto Médico Europeo de Obesidad. Bajo esta premisa, son muchos los expertos en la materia que han comprobado el vínculo entre el aumento de agentes químicos ambientales y el aumento de la obesidad. Una epidemia social que solo en España se traduce en un 53% de la población por encima de su peso, un 36% con sobrepeso y un 17% con obesidad diagnosticada.

Sin embargo, es importante aclarar que los obesógenos no provocan directamente ese aumento de peso. Su función es potenciar la sensibilidad de nuestro cuerpo ante esa tendencia, especialmente durante los primeros años de vida. Tal y como explica Sanitas, compañía aseguradora y proveedora de servicios de salud, su modus operandi se basa en tres procedimientos igual de problemáticos para el ser humano:

  • Elevar la capacidad de almacenamiento de grasa de nuestro cuerpo y multiplicar a la vez el número de células de grasa.

  • Modificar la manera en la que el organismo regula las sensaciones de hambre y saciedad, o incrementar los efectos de las dietas altas en azúcar y otras sustancias perjudiciales.

  • Transformar la cantidad de calorías consumidas, lo que altera el equilibrio energético a favor del almacenamiento de grasa.

“A pesar de las pruebas científicas que avalan esta influencia en tejidos y animales, todavía existen muy pocos datos de estudios en humanos que permitan establecer definitivamente su papel como obesógenos“, concluye una investigación realizada por expertos de la Universidad de Vigo. Aun así, es importante tener en cuenta su radio de actuación para evitar posibles riesgos. A día de hoy, ¿dónde habitan los temidos obesógenos?

¿Dónde están y cómo podemos evitarlos?

Como ya hemos visto anteriormente, los obesógenos no solo forman parte de la alimentación. Una de estas sustancias, el bisfenol A, se utiliza mucho en productos industriales y de consumo como, por ejemplo, los envases de plástico. Un objeto de uso diario que también incluye ftalatos en su composición, además de en juguetes, detergentes y productos de cosmética, higiene personal y limpieza del hogar. “Se considera que la exposición a niveles inadecuados y en momentos del desarrollo, sobre todo en la etapa fetal y la infancia, influyen en la obesidad y la diabetes”, alerta Sanitas en relación a ambos compuestos sintéticos.

Los parabenos, muy presentes en los productos de cuidado personal, también forman parte de este grupo. Se trata de una sustancia química con propiedades similares a los estrógenos, una hormona asociada al aumento de peso. Los obesógenos cierran el círculo con otras dos sustancias igual de perjudiciales: el tributilestaño, un agente contaminante que se emplea en los sistemas de conducción de agua o como fungicida de los alimentos; y los pesticidas organoclorados que, a pesar de haber sido prohibidos todavía se detectan en la población, encuentran su peor versión en los alimentos ricos en grasas animales.

En España un 53% de la población está por encima de su peso y un 17% tiene obesidad diagnosticada

En base a estos hallazgos, los expertos “sugieren recomendaciones específicas para reducir la exposición a los obesógenos, como elegir alimentos frescos sobre productos procesados con listas largas de ingredientes en la etiqueta -cuanto más larga es la lista, es más probable que el producto contenga obesógenos- y comprar frutas y verduras producidas sin pesticidas, como productos certificados orgánicos o locales libres de pesticidas”, aconsejan desde la Clínica Cisem.

Asimismo, resulta fundamental reducir al máximo la ingesta de carnes, las bebidas que vengan en envases de plástico, el agua embotellada, no utilizar plásticos en el microondas o recurrir exclusivamente a sartenes de cerámica. De esta forma, la posibilidad de reducir los riesgos y la acción de los obesógenos sobre nuestro organismo será mucho mayor.

 

 

¿Y si la normalización de las tallas grandes favorece la obesidad?

julio 2, 2018

Mujer hoy, por Marisol Guisasola

Llevamos décadas batallando contra la discriminación que sufren las mujeres con tallas “plus” (mayores que la 44) por parte de los creadores de moda y presionando a las marcas para que saquen también a chicas rellenitas en sus anuncios.

Recuerdo cuando, no hace mucho, mujeres “plus size” hablaban de la pérdida de autoestima que sentían cuando iban de tiendas y no encontraban tallas a su medida o solo veían modelos tipo ‘mesa camilla’ sin ningún estilo. Aunque la situación ha cambiado y se ven más tallas grandes que antes, muchas chicas creen que el sector de la moda ha tardado demasiado en responder, teniendo en cuenta que más de la mitad de la población española (el 53 por ciento, según datos de diciembre pasado) tiene hoy exceso de peso u obesidad.

Pues bien, ahora un estudio de la Universidad de East Anglia (Reino Unido) da un giro total al asunto al concluir que “la normalización de las tallas plus size podría estar favoreciendo la epidemia de exceso de peso”. ¿Explicación de los investigadores? Que al contribuir así a la normalización visual de la  obesidad, muchos afectados acaban infravalorando su problema y se esfuerzan menos por adelgazar.

Realizado con más de 23.000 personas con exceso de peso u obesas, el estudio ha visto que los hombres, las minorías étnicas y, en general, los individuos con niveles económicos más bajos son los que más infravaloran su problema y los que menos intentan perder los kilos que les sobran. En concreto, las personas que minusvaloraban su exceso de peso tenían un 85 por ciento menos de probabilidades de perder los kilos sobrantes que las que valoraban adecuadamente su peso corporal.

Para compensar la balanza, debemos contemplar las desigualdades culturales y sociales que influyen en el exceso de peso y desarrollar campañas dirigidas a los grupos más desfavorecidos”, declaran los investigadores.

Por supuesto, no podemos aplaudir más esa iniciativa. En lo que yo no estoy para nada de acuerdo es con las conclusiones del estudio que dicen que los alimentos que ayudan a controlar el peso son más caros que los procesados y densos en energía (con más calorías por unidad de peso).

Lechugas, tomates, cebollas, zanahorias, remolachas, judíasverdes, acelgas, repollos, pepinos, manzanas, peras, melones, sandías, melocotones…  cuestan menos por ración (al menos en España) que alimentos procesados altamente “obesogénicos”. Eso por no hablar de las legumbres, tanto calientes como en hummus o en ensaladas, que nos aseguran fibra, minerales y proteína por muy poco dinero. Huevos, pescados azules al horno o a la plancha y pequeñas raciones de pollo, pavo, conejo e incluso lomo de cerdo… completan la mejor de las dietas, y sin riesgo de engordar . Ah, y el agua del grifo con unos cubitos de hielo y una rodaja de limón es mucho más refrescante que cualquier refresco azucarado, ¡y tiene cero calorías!

La obesidad puede acelerar la discapacidad en pacientes con artritis reumatoide

mayo 7, 2018

Los hallazgos del estudio son especialmente relevantes cuando se consideran las crecientes tasas de obesidad en los últimos años

En un estudio de adultos con artritis reumatoide, aquellos que eran severamente obesos experimentaron una discapacidad que progresaba más rápidamente que los pacientes con sobrepeso, lo cual no halló explicación en las características de su artritis, incluida la cantidad de inflamación en sus articulaciones. En el estudio ‘Arthritis Care & Research’, la pérdida de peso después de la inscripción también se asoció con un empeoramiento de la discapacidad, posiblemente como un signo de fragilidad.

Para examinar los efectos de la obesidad en pacientes con artritis reumatoide a lo largo del tiempo, Joshua Baker, de la Escuela de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania, en Estados Unidos, y sus colegas examinaron información sobre 23.323 pacientes con artritis reumatoide del Banco Nacional de Datos de Enfermedades Reumáticas y 1.697 del registro RA de Veteranos. La obesidad severa se asoció con una progresión más rápida de la discapacidad y los pacientes que perdieron peso tendían a quedar discapacitados más rápidamente, especialmente aquellos que ya eran delgados.

“Creemos que esto se debe a que cuando las personas envejecen y adquieren enfermedades, tienden a perder peso. Por lo tanto, la pérdida de peso importante en este estudio no es intencional –apunta Baker–. Entonces, este estudio sugiere que los pacientes con artritis reumatoide y obesidad se beneficiarían de la pérdida de peso intencional a través de una estrategia de manejo integral, sin embargo, cuando vemos que alguien está perdiendo peso sin intentarlo, es probable que sea un signo de mal pronóstico, especialmente si ya está delgado”.

Los hallazgos son especialmente relevantes cuando se consideran las crecientes tasas de obesidad en los últimos años. “Mientras que los pacientes y los reumatólogos pueden centrarse principalmente en la actividad de la enfermedad, también debemos considerar esta patología común, que puede contribuir a los problemas que generalmente se atribuyen a la artritis en sí –dice Baker–. Además, la pérdida de peso involuntaria debería alertarnos de que el paciente puede estar debilitándose y está en riesgo de desarrollar una nueva discapacidad”.

A medida que estén disponibles nuevas terapias y enfoques para la pérdida de peso, estos resultados ayudarán a promover su uso en pacientes con artritis con el fin de ayudar a prevenir la discapacidad a largo plazo. Los hallazgos también pueden alentar a los proveedores de salud a reconocer la pérdida de peso involuntaria como un signo de mal pronóstico y remitir a los pacientes para entrenamientos de fuerza, terapia física y otras intervenciones para prevenir la discapacidad.

Adelgazar en poco tiempo: los peligros de las dietas milagro

abril 16, 2018

Aquí aplica totalmente el ‘lento, pero seguro’

Huffington Post, por Margarita Lázaro

Perder peso en poco tiempo y sin mucho esfuerzo. Ese es el objetivo de uno de muchos mexicanos, y también la razón por la que las dietas milagro están proliferando. —según la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN)— y esa es la razón por la que las dietas milagro están proliferando.
En la actualidad existen alrededor de un centenar en el mercado. Algunas parecidas y otras muy diferentes pero todas con una cosa en común: resultan peligrosas para la salud. El doctor Albert Lecube, coordinador del Grupo de Obesidad de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), advierte que “los milagros no existen” y que todas estas dietas “carecen de evidencia científica que las avale”: “Ha de quedar claro que estas dietas milagro son un riesgo para la salud y se pueden volver en contra del paciente por el efecto rebote”.

“Además el objetivo de un tratamiento dietético no puede ser solo la disminución del peso, también hay que llevar a cabo una reeducación alimentaria. La dieta es un proceso de aprendizaje”, apunta Luis Alberto Zamora, nutricionista y vocal de comunicación de la Asociación de Dietistas y Nutricionistas de Madrid (Addinma).

Desde la Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética insisten en que debemos convencernos de que no hay ninguna fórmula mágica ni milagrosa que en poco tiempo nos haga conseguir una imagen muchas veces inalcanzable. Como señalan desde SEEDO, la única fórmula saludable y eficaz para perder peso es reducir la ingesta energética, sobre todo las grasas y grasas saturadas, y aumentar el volumen de actividad física. Así se evitarán las consecuencias negativas asociadas a las dietas milagro y que van desde diabetes hasta fallos renales o efecto yo-yo. Los especialistas en nutrición aseguran que no hay ninguna que se libre y nos detallan los peligros de las que más triunfan en el mercado.

A continuación analizamos algunas de las más populares centrándonos en qué prometen, en qué consisten y sus peligros.

Dieta 5:2 | Dieta 4:3 | Dieta de los puntos | Dieta Paleo | Dieta de los 17 días | Dieta Flash | Dieta sin gluten| Dieta de los potitos | Dieta Dukan | Dieta de las ocho horas| Nueva dieta AtkinsDIETA 5:2

Qué promete: Es una de las dietas más novedosas y una de las que triunfa actualmente entra las celebrities. Este sistema de adelgazamiento, recogido en el libro The fast diet del británico Michael Mosley, promete a sus seguidores que les ayudará a perder hasta seis kilos en un mes.

En qué consiste: De los siete días de la semana, cinco hay libertad para comer y las restricciones se reservan para los otros dos, que pueden ser no consecutivos. Los hombres reducirían las calorías a 600 mientras que las mujeres tendrían que dejarlas en 500. El principio básico para los días de ayuno es comer solo alimentos ricos en proteínas y fibra (carne, pescado y verduras) y evitar los carbohidratos refinados (pasta, arroz y patatas).

Los peligros: “El primer fallo es que a una persona que trata de perder peso no le puedes decir que durante cinco días puede comer lo que quiera. Ese todo lo que quieras puede ser ilimitado y alguien con sobrepeso u obesidad podría llegar a comerse un solomillo de 1,5 kg”, explica el nutricionista Rubén Bravo, del Instituto Médico Europeo de Obesidad (IMEO), quien defiende que en todas las dietas hay que limitar las cantidades. “Por otra lado comer durante dos días solo 500 o 600 calorías es una barbaridad. Todo lo que está por debajo de 800 calorías puede desencadenar graves riesgos para la salud empezando por bajadas de tensión o de azúcar”, señala. A esto se sumarían las consecuencias del exceso de consumo de proteínas que se produce durante los dos días de ayuno. “Pueden provocar problemas renales porque obligamos al riñón —encargado de que no se filtren las proteínas— a trabajar más, lo que le haría envejecer más rápido”, explica Luis Alberto Zamora. El efecto rebote está garantizado. “Los ayunos intermitentes están asociadas a respuestas metabólicas no deseadas y al incremento de la grasa corporal. El organismo está preparado para autorregular un exceso de energía (una comida muy copiosa un día) pero lo que no es capaz de entender es que le estemos dando 1500 calorías todos los días y de repente le demos 3000 y luego 500 o 600. Ahí es cuando va a tener problemas”, señala Giuseppe Russolillo, presidente de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas (AED-N).

DIETA 4:3

Qué promete: Deshacerse de seis kilos en un mes perdiendo grasa y no músculo.

En qué consiste: Es una revisión de la 5:2. El sistema es parecido pero más restrictivo ya que en lugar cinco días de libertad total hay solo cuatro. Se trataría de comer un día todo lo que quieres y al día siguiente reducir las calorías a 500 (las mujeres) o a 600 (los hombres). Para ello, igual que en la 5:2, habría que centrarse en alimentos proteicos y evitar los hidratos de carbono.

Peligros: “Decir que se va a perder grasa y no músculo es erróneo. Además todas las pérdidas superiores a un kilo a la semana suponen una disminución de masa corporal”, explica Luis Alberto Zamora, nutricionista de Addinma. “Igual que la 5:2 tiene muchos puntos negativos pero habría que señalar los trastornos renales derivados del exceso de proteína, los riesgo de hipoglucemias o cetosis desencadenada por la restricción de hidratos de carbono y la ‘des-educación’ alimentaria ya que el mensaje que transmiten son ‘come todo lo que quieras, que luego lo solucionas con un par de días de purga'”, insiste Zamora quien enumera otros trastornos asociados como “estreñimiento, hinchazón abdominal o desequilibrio en el nivel de insulina”. Y sí, también tiene efecto rebote.

DIETA DE LOS PUNTOS

Qué promete: El presentador Jorge Javier Vázquez perdió cinco kilos (dos tallas menos) con El método entulínea de Weight Watchers (Editorial Planeta). Este sistema promete ayudar a adelgazar sin recuperar el peso perdido, sin pasar hambre y comiendo de todo.

En qué consiste: Se basa en un sistema de puntos llamado ProPoints. Estos se le asignan a los alimentos, dependiendo de sus proteínas, hidratos de carbono, fibras y grasas, y también a las personas. Cada uno tiene un saldo, según sus características físicas —edad, sexo, altura y peso— y actividad (para calcular los tuyos debes entrar aquí), para consumir diariamente y que pueden distribuir de la forma que quieran. Además cada uno tiene un capital extra semanal de 49 puntos para ocasiones especiales o cuando el hambre te pide más cantidad de determinado capricho. Quienes la siguen pueden asistir a las reuniones informativas que se organizan semanalmente y en las que se trata de fomentar unas pautas de vida saludables.

Peligros: “El principal problema es que los seguidores de la dieta podrían canjear los puntos a su gusto y sin seguir recomendaciones. De este modo podrían gastarlos todos comiendo aquello que más les gusta sin importarles si siguen una dieta equilibrada, variada y suficiente en nutrientes”, explica el mismo Luis Alberto Zamora. Eso mismo señala Rubén Bravo y pone como ejemplo de menú bueno para la dieta y no para el individuo uno compuesto por café con leche entera (3 puntos), un croissant (9 puntos), un bocadillo de jamón y queso (8 puntos) y dos yogures naturales (4 puntos). “Los efectos negativos a corto, medio y largo plazo pueden ser de lo más variados: desde estreñimientos o diarreas, hasta hígados grasos, hipoglucemias, déficit de vitaminas y minerales con sintomatología o sin ella, etc”, añade Zamora. “Además puede conducir a una obsesión por la comida porque te pasas el día calculando”, agrega Bravo para el que este tipo de alimentación solo sería válida si la supervisa un especialista y se acude a las reuniones formativas de entulinea.

DIETA PALEO

Qué promete: Basada en el libro Las mujeres paleolíticas no engordan, de la nutricionista Esther Blum, garantiza que quienes la siguen conseguirán un cuerpo esbelto y saludable, como el de las mujeres de las cavernas, en menos de tiempo de lo que se imaginan.

En qué consiste: Existen en internet multitud de entradas que explican al detalle este método seguido por famosas como Natalie Portman, Uma Thurman, Jessica Biel o Beyoncé y que reduce al máximo el consumo de carbohidratos. La paleochic defiende seguir la dieta de nuestros antepasados de la Edad de Piedra basada en el consumo de plantas y animales. Se pueden comer proteínas, grasas, frutas, verduras y frutos secos y se limitan los carbohidratos. Quedarían prohibidos los alimentos procesados (harina, trigo, cereales, pastas y pan), el azúcar, los zumos y los refrescos. En días ‘especiales’ se puede tomar café, algún lácteo, alcohol, arroz integral y legumbres. En el blog paleostyleparatodos hay recetas, consejos y hasta tablas de ejercicios.

Peligros: “A priori puede parecer una dieta saludable sin embargo el prohibir los cereales no es positivo par la salud. Especialmente en el caso de los cereales integrales que previenen del sobrepeso u obesidad e incluso puede ayudar a combatirlo”, explica Russolillo. Para el presidente de la AEDN hay otro problema: “En la cáscara de los cereales es donde se encuentran unas sustancias llamadas fitoquímicos vegetales o compuestos bioactivos, también presentes en frutas, hortalizas y verduras, que previenen de numerosas patologías como la enfermedad cardiovascular, la diabetes, el sobrepeso y la obesidad, la hipertensión arterial y también del cáncer”. A esto se sumarían los riesgos propios de las dietas hiperproteicas como la 4:3 y 5:2. “Además se obvian cosas como que en el paleolítico la esperanza de vida era menor que actualmente, lo que puede ser causa y consecuencia de la alimentación; y el nivel de actividad física era muy superior al actual, motivo también que influye (y mucho) a la hora de perder o mantener el peso”, añade Luis Alberto Zamora para el que no hay evidencias científicas que sostenga esta dieta milagro.

DIETA DE LOS 17 DÍAS

Qué promete: El régimen del televisivo doctor Travis Stork ayuda a perder hasta 7 kilos en dos semanas.

En qué consiste: La dieta consta de cuatro ciclos de 17 días. Durante el primero (Accelerate) es cuando se pierde más peso y para ellos se deben consumir 1200 calorías diarias (se elimina el azúcar y se permite la ingesta de yogur griego, té verde, huevos, pescado, pollo, frutas frescas y verduras). En el segundo (Activate) se estimula la quema de grasa mientras se incorpora a la lista de alimentos permitidos mariscos, carnes magras, almidones naturales, legumbres y verduras con almidón. En el tercer ciclo (Achieve) se empiezan a introducir alimentos tradicionales y más variados como son aves, tocino de pavo, cereales ricos en fibra y pasta. Y por último, en el cuarto ciclo (Arrive), al que llegamos cuando alcanzamos el peso deseado, se permite comer nuestras comidas favoritas en fin de semana mientras que de lunes a viernes hay que seguir la dieta de la fase anterior.

Los peligros: Para Luis Alberto Zamora el gran problema es que se presenta como “otro milagro de adelgazamiento” que conlleva una “depleción del músculo, además de someter a un estrés metabólico al organismo”. Según este nutricionista, la dieta resulta demasiado restrictiva, especialmente en las primeras dos fases, “lo que ya nos indica la gran probabilidad de carencia de nutrientes y los efectos negativos que eso conlleva”. Hay que añadir también que no estimula una educación alimentaria para que la persona pueda no caer en los errores que le hicieron aumentar de peso.

DIETA FLASH

Qué promete: no está indicada para bajar solos unos kilitos, el autor de esta dieta y autor del libro homónimo, el doctor Manuel Jiménez Ucero, asegura que siguiéndola se pueden llegar a perder 10 kilos en un mes y hasta 30 en tres o cuatro.

En qué consiste: La idea general es reducir los hidratos de carbono al máximo y centrarse en el consumo de proteínas (se conoce con el nombre de régimen hiperproteinado), permitiendo a su vez la ingesta de verduras, legumbres, frutas y cereales integrales. “Hay que huir del pan y de todos los dulces. El volumen de grasa que tomamos al comer jamón es mínimo si lo comparamos con el de azúcares y harinas”, asegura el autor. Este sistema tiene tres fases: iniciación (dura mes y medio y durante ésta se produce la pérdida drástica de kilos. Se combinan batidos y zumos hiperproteícos con el consumo de proteínas vegetales, frutas, verduras y hortalizas. Los alimentos procesados quedan prohibidos, también la leche, la carne y los huevos), reeducación (se incluyen algunos de los alimentos prohibidos) y mantenimiento (para equilibrar el metabolismo y evitar el temido efecto rebote).

Los peligros: La AEDN asegura que es totalmente desaconsejable por ser una dieta “proteinada”, “sin fundamento científicos” y en la que es necesaria la compra de productos de adelgazamiento. “Es una dieta peligrosísima para la salud porque se reduce muchísimo el consumo de hidratos de carbono. Hay que pensar que el organismo solo funciona con éstos y cuando bajamos por debajo del 15 o 20 por ciento empieza a suponer un riesgo importante y cuando bajamos del 10 el organismo empieza a sintetizar cuerpos cetónicos para poder funcionar y al final estamos comprometiendo la sangre y los órganos principales como el riñón, el bazo, el corazón… y provocando efectos metabólicos no deseados”, explica su presente Giuseppe Russolillo. Entre los riesgos que se asocian a esta dieta se incluyen: debilidad, fracturas óseas, síndrome metabólico, daño renal y desórdenes gastrointestinales.

DIETA SIN GLUTEN

Qué promete: Este método que hace furor entre famosas como Lady Gaga, Victoria Beckham y Miley Cyrus ayuda a perder hasta tres kilos en nueve días.

En qué consiste: Se trata de seguir la alimentación de los celíacos (alimentos sin gluten o específicos para personas con esta intolerancia) pero sin serlo basándose en la creencia esta comida es light o baja en calorías, disminuye la hinchazón abdominal y es más saludables. Así quienes siguen esta dieta deben consumir carne, pescado, fruta, legumbres, verduras, tubérculos, lácteos, frutos secos, huevos, cereales sin gluten, aceites, mantequilla, azúcar…

Los peligros: Luis Alberto Zamora apunta que esta dieta se basa en una idea totalmente descabellada: los alimentos sin gluten no son menos calóricos, no son más saludables, ni tampoco disminuyen la hinchazón abdominal. Si se consigue adelgazar es porque al no haber tantas opciones para no celíacos, especialmente cuando salimos fuera de casa, se terminan restringiendo los alimentos. “Es una dieta buena para celíacos pero al resto de la gente el gluten no le hace ningún daño”, sentencia Rubén Bravo.

DIETA DE LOS POTITOS O BABY FOOD DIET

Qué promete: La actriz Jennifer Aniston asegura que este método le ahizo a perder 3 kilos a la semana.

En qué consiste: La dieta de los potitos, también seguida por Madonna, Shakira y Courteney Cox, consiste en alimentarse cada día con 14 potitos de bebés de distinto tipo (frutas, crema de cereales, purés de verduras…) y realizar una cena sólida con carne magra y verduras.

Los peligros: El nutricionista Luis Alberto Zamora asegura que uno de sus principales problemas es la monotonía: “Cuando se come todos los días lo mismo por un tiempo prolongado, el cuerpo empieza a rechazar ese alimento (como mecanismo de defensa para evitar una dieta carente de los nutrientes) y se prefiere no comer al hecho de volver a tomar más potitos”. A este déficit de nutrientes se deberían añadir efectos psicológicos como ansiedad o alteraciones de humor. “Además es muy poco sociable. Resulta muy difícil compaginarla con una vida social. Imagina que tus amigos están comiendo un solomillo y tú mientras tomando potitos”, señala Rubén Bravo para el que comer purés no proporciona ningún beneficio extra: “Tu cuerpo consume menos calorías para metabolizar el alimento porque al masticar también hacemos gasto calórico”. A todo ello hay que añadir que la recuperación del peso perdido está garantizada una vez que la abandonas, apunta Russolillo.

DIETA DUKAN

Qué promete: El supuesto doctor francés Pierre Dukan —el colegio médico francés lo expulsó el pasado mes de enero— asegura que quien sigue este método puede llegar a perder hasta 10 kilos en dos meses.

En qué consiste: El método Dukan se distribuye en cuatro fases: la primera es la hiperproteica durante la que se le atribuye el efecto inicial de mayor pérdida (fase de ataque sin carbohidratos y solo se consumen proteínas puras: de 3 a 5 kilos en 7 días), la segunda fase (de crucero, en la que se equilibran verduras y proteínas: se pierde menos peso), tercera fase (consolidación para prevenir el aumento de peso generado tras una pérdida brusca. Dura 10 días por kilo perdido) y cuarta fase (estabilización, se come lo que quiera todos los días menos uno que se sigue la regla de sólo proteíca)

Peligros: Giuseppe Russolillo lo tiene claro: la dieta Dukan es un fraude. “Las proteínas no ayudan a perder peso mientras que su consumo en exceso es peligroso porque puede producir fallos renales a la vez que incrementa el riesgo de mortalidad por enfermedad cardiovascular”. Según este especialista, la dieta hace todo lo contrario a lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS) que insiste en que deberíamos “seguir una dieta rica en alimentos de origen vegetal como frutas, verduras, frutos secos, productos integrales y aceites de semilla y reducir el consumo de carnes, huevos, embutidos, quesos y pescados, siendo éstos los más recomendados del grupo”.

DIETA OCHO HORAS

Qué promete: El lema es ‘mira los kilos desaparecer sin mirar lo que comes’ y asegura que ayuda a perder hasta cuatro kilos en una semana.

En qué consiste: Permite comer todo lo que quieran pero con una condición: las comidas se distribuyen durante 8 horas y después hay que hace 16 horas de ayuno, recomendando que la ingesta sea de 9 a 17 horas. Es recomendable empezar siguiéndola durante tres días para llegar a conseguir seguirla a diario. Aunque no se restringen alimentos sí se recomiendan algunos para que la dieta sea equilibrada.

Peligros: Es una dieta con efecto yo-yo garantizado. “Al pasar 16 horas sin comer le obligamos al organismo que se ponga en situación defensiva y así cuando llega el momento del desayuno se almacena grasa para aguantar el día”, explica Rubén Bravo quien la define como la dieta perfecta para cambiar masa muscular por grasa. “Además si se sigue durante un periodo de tiempo prolongado puede producir trastornos endocrinos”, añade Zamora.

NUEVA DIETA ATKINS

Qué promete: Asegura que ayuda a perder peso mientras garantiza a sus seguidores que no sufrirán bajones repentinos de energía y no tendrán sensación de estómago vacio.

En qué consiste: Es la nueva versión de la clásica dieta Atkins. Llegó al mercado para competir con la Dukan que le había robado cuota de mercado. Esta dieta tiene cuatro fases. En la primera se haría 3 comidas grandes al día (o 4-5 pequeñas) y reduciría el consumo de carbohidratos a 20 gramos diarios, de los cuales 12-15 tendrían que estar en verduras (aquí puedes mirar cuántos carbohidratos tiene cada producto). En esta fase se deben comer 115-175 gramos de proteínas por comida, sin necesidad de quitarle la grasa, y se permite el consumo de mantequilla, aceite de oliva, aceite de girasol, queso (menos requesón y ricota), aceitunas y aguacates. Hay además que tomar pastillas multivitaminadas y suplementos con omega 3. La segunda etapa se centra en aumentar los carbohidratos progresivamente (5 gramos a la semana) y así aumentar la variedad de comidas incorporando alimentos como nueves, semillas y moras. Durante la fase 3 (de mantenimiento previo) ya se pueden incorporar los carbohidratos integrales, el objetivo aquí es perder los últimos 4,5 kilos que nos sobran. Por último, en la fase 4 o de mantenimiento, se trata de estabilizarse en ese peso, 2,2 kilos arriba, 2,2 kilos abajo, utilizando para ello lo aprendido sobre nuestro metabolismo en la etapa anterior. Quien sigue esta dieta puede comprar barritas y batidos específicos (Daybreak, Advantage y Endulge) para hacer frente a los momentos de bajón.

Peligros: Luis Alberto Zamora señala que ésta es una dieta hiperproteica más que genera los mismos trastornos que otras como la antigua Atkins: “Se comenta que el doctor Atkins se murió a causa de seguir su propia dieta”. EL nutricionista asegura que “es una dieta desequilibrada, que causa carencia de nutrientes, sobrecarga proteica del sistema renal y que, al igual que la dieta Dukan, está totalmente desaconsejada para personas con trastornos renales”. Detrás hay un interés económico porque va a asociada con el consumo de productos específicos, “lo que también nos puede indicar el interés más económico que de salud”. Rubén Bravo añade a estos peligros que puede provocar subidas de colesterol, ralentización del metabolismo, desnutrición, sustitución de la masa muscular por grasa y efecto rebote.

IMEO avisa de que el Plan de Sanidad para reducir la sal, azúcar y grasas “no afecta” a la mayoría de zumos infantiles

abril 10, 2018

Un análisis a fondo realizado por expertos en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ha puesto de manifiesto que el Plan aprobado por el Ministerio de Sanidad para mejorar la composición de alimentos y reducir el contenido de sal, azúcar y grasas de cara a 2020 en más de 3.500 productos “no afecta” la mayoría de refrescos o zumos infantiles envasados, o disminuye la sustancia menos relevante en otros.

El Economista/ EP

“En países, como Canadá, el modelo voluntario hacia las empresas a la hora de reducir las cantidades de sal, azúcar y grasa en los alimentos industrializados ha fracasado”, ha explicado el portavoz del IMEO, Rubén Bravo. Asimismo, prosigue, en el caso del sodio, por ejemplo, se pedía disminuir la proporción en un 60 por ciento, cuando éste se utilizaba para mejorar el gusto, y en un porcentaje menor cuando desempeñaba un papel de conservación.

Ahora el organismo federal responsable de la salud pública canadiense exigirá que los alimentos que son ricos en estas sustancias se marquen en la parte delantera de sus envases y, si quieren evitar este logotipo negativo, los fabricantes tendrán que revisar y cambiar las recetas.

Otra medida adoptada por muchos países, tal y como ha argumentado el experto en Nutrición, es la subida de impuestos para aquellos productos que superan los 5 gramos de azúcar por cada 100 de producto. Dinamarca fue la primera en introducir el gravamen, si bien terminó eliminándolo dos años después tras ver que apenas tuvo efecto sobre el consumo de refrescos y bollería.

“Hay que aprender de los errores y buscar vías alternativas y eficaces para resolver un problema de salud que comienza por un cambio en los hábitos de consumo y por fomentar la cultura nutricional desde casa. Desde IMEO apelamos a la conciencia, tanto de las empresas como de las familias, a la hora de abordar el tema con responsabilidad, para que alimentación y salud vayan de la mano”, ha recalcado Bravo.

Además, ha asegurado que combatir desde la cesta de compra el excesivo consumo de sal, azúcar y grasas ayudará a prevenir tanto la obesidad, como enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, hipertensión o cáncer. Por todo ello y con el fin de afrontar el problema desde su raíz, los expertos del instituto ofrecen una serie de consejos prácticos, ejemplos saborizantes naturales y alternativas saludables a la hora de sustituir dichas sustancias o alimentos que muestran un contenido muy elevado.

“Combinados con otros potenciadores del sabor, como el glutamato y los edulcorantes, o las grasas, activan nuestra serotonina a nivel cerebral, desencadenando una sensación de placer y bienestar, con un efecto aditivo difícil de controlar en pacientes con ansiedad”, ha apostillado una nutricionista del IMEO, Andrea Marqués.

De hecho, la recomendación general de la Organización Mundial de la Salud (OMS) limita la cantidad del azúcar, tanto añadida, como la presente de forma natural en los alimentos, al 10 por ciento de la ingesta calórica diaria, siendo lo deseado que ésta sea inferior del 5 por ciento para obtener beneficios para la salud.

“Hablamos de unos 25-50 gramos, equivalentes a 1-2 cucharadas soperas, dependiendo del peso y la edad de cada persona. Estas cantidades suelen superarse con frecuencia, debido a malos hábitos alimentarios, consumo frecuente de productos preparados, bollería industrial, zumos y refrescos con elevadas cantidades de azúcar añadido”, ha recalcado la experta.

Se estima que tres cuartas partes de la sal que se ingiere proviene de productos elaborados y procesados, si bien la recomendación de la OMS limita el consumo a los 5 gramos al día, que corresponden a 2 gramos de sodio y sería el equivalente de una cucharadita de café. En el caso de los niños menores de 14 años y en pacientes hipertensos esta cantidad se reduce a 3-4 gramos.

Respecto a la grasa, su consumo diario debe representar de 20 a 30 por ciento de la ingesta calórica total: entre 50 y 80 gramos en adultos y entre 30 y 40 gramos en niños. Sin embargo, las grasas saturadas que resultan perjudiciales para la salud y se encuentran en los lácteos enteros (mantequilla, nata, queso curado, leche entera), en las grasas vegetales de baja calidad (palma, palmiste, margarina) o en las carnes grasas (embutidos grasos, manteca de cerdo o de vaca) no deben superar el 10 por ciento de esa ingesta total, siendo ideal que fueran inferiores al 7 por ciento.

CONSEJOS PARA ENDULZAR LOS PLATOS SIN AZÚCAR

“Las opciones más utilizadas para endulzar un alimento sin añadirle azúcar son los edulcorantes y la miel, aunque últimamente se han ido introduciendo en nuestro entorno otros, como la panela (obtenida del jugo de la caña de azúcar, con minerales y vitaminas del grupo B) o el sirope de agave. A pesar de tener ventajas, no son la mejor opción, puesto que favorecen el desarrollo de numerosas patologías y mantienen el umbral del dulzor extraordinariamente alto, neutralizando el propio sabor del alimento”, ha argumentado una nutricionista clínica del IMEO, Carmen Escalada.

Por ello, ha asegurado que la manera “más sencilla” de endulzar los platos de manera saludable es usando fruta fresca, madura o deshidratada (manzana, plátano, higo y pera) o verduras dulces (calabaza, zanahoria y remolacha). Todas ellas se pueden emplear en recetas variadas para hacer masa de bizcochos, salsas o siropes, solas o mezcladas con leche o bebida vegetal, en ensaladas o guisos. Además, los platos quedan más coloridos y atractivos para los niños.

Otra opción para conseguir este efecto es recurrir a los frutos secos (almendras, avellanas, pistachos, nueces o castañas) y ciertas especias dulces (canela, vainilla, nuez moscada y jengibre). Además, hay hierbas aromáticas o especies picantes que pueden ayudar a reducir el consumo de sal en la dieta.

“En ensaladas o platos de carne y pescado se suele añadir albahaca, perejil, tomillo o romero, lo que aportaría un sabor fresco y refrescante al plato, pero también algunas propiedades medicinales, debido a su poder antiséptico, antiinflamatorio y antibacteriano”, ha aconsejado Escalada, para aseverar que la especies picantes como curri, pimienta roja, cayena, guindilla o chile son “ideales” para aderezar carnes adobadas, arroces, pescados o encurtidos, aportan sabon y pueden reducir la cantidad de alimento ingerida, debido a la presencia de capsaicina que ayuda a regular el apetito.

Respecto a las grasas, hay que evitar aquellas más perjudiciales para la salud como la de palma y los productos que tienden a contenerla, como ultraprocesados o bollería industrial. En este sentido, los expertos han recordado que el aceite de oliva virgen extra, por ser rico en grasas monoinsaturadas, ácido oleico y antioxidantes, ayuda a reducir el riesgo de enfermedades coronarias, así como los altos niveles de colesterol en la sangre, aunque se deben controlar las cantidades, porque es muy calórico.

“En general, recomendamos intentar evitar los productos procesados o elaborados ya que emplean la sal, el azúcar o las grasas como parte de su composición con el fin de aumentar su vida útil y hacerlos más apetecibles para los consumidores”, ha apuntado la nutricionista del IMEO Estefanía Ramo.

Por otra parte, prosiguen los alimentos de la dieta mediterránea con menor contenido de estas sustancias son las verduras y frutas frescas, el pescado blanco y azul, la carne magra, los cereales sin procesar, los frutos secos naturales, el aceite de oliva virgen extra y el agua.

Finamente, han recomendado tener “especial cuidado” con los aperitivos salados, las bebidas refrescantes, los néctares, bollería y pastelería, el pan de molde o envasado, galletas y cereales con importantes cantidades de azúcar, helados y polos comerciales, cremas y salsas procesadas, platos preparados y rebozados, derivados cárnicos ricos en grasa en los que la sal se emplea de conservante.

El exceso de peso aumenta el riesgo de muerte

marzo 19, 2018
Cualquier IMC superior a 22-23 kg/m2 conlleva un mayor riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular. Y a mayor cantidad de grasa abdominal, mayor riesgo

ABC, por M. López

Es bien sabido que el sobrepeso y la obesidad se asocian con un mayor riesgo de padecer enfermedades muy graves y potencialmente mortales, caso muy especialmente de las cardiovasculares y de distintos tipos de cáncer. Sin embargo, algunos estudios han sugerido que, en realidad, el exceso de peso no tiene ningún efecto negativo sobre la mortalidad cardiovascular o por otras causas. Es más; algunos de estos trabajos han llegado incluso a plantear que el sobrepeso y la obesidad podrían tener un efecto protector, sobre todo en aquellas personas que, aun con exceso de peso, se encuentran en un buen estado de forma. Unas evidencias que han dado lugar a la denominada ‘paradoja de la obesidad’, según la cual tener un índice de masa (IMC) elevado no solo no se asocia con un mayor riesgo cardiovascular, sino que resulta beneficioso para la salud. Y es que según esta teoría, las personas con exceso de peso y aparentemente sanas –o dicho de otro modo, ‘fofisanas’– viven más. Pero, ¿esto es realmente así? Pues según un estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Glasgow (Reino Unido), no. Definitivamente no.

Concretamente, el estudio, publicado en la revista «European Heart Journal», muestra que cualquier IMC superior a 22-23 kg/m2 conlleva un incremento del riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular, caso de la hipertensión arterial, de los infartos de miocardio y de los ictus. Y asimismo, que este riesgo también se ve notablemente aumentado en función de la cantidad de grasa abdominal que ‘porte’ la persona.

En palabras de Stamatina Iliodromiti, directora de la investigación, «cualquier idea errónea que albergue la población sobre un efecto potencialmente ‘protector’ de la grasa sobre el riesgo de episodios cardio y cerebrovasculares debe ser cuestionada».

El mito del ‘fofisano’

Para llevar a cabo el estudio, los autores analizaron los historiales médicos de 296.535 adultos que, completamente sanos e incluidos entre los años 2006 y 2010 en el Biobanco de Reino Unido, fueron sometidos a un seguimiento clínico ‘intensivo’ hasta el año 2015.

Los resultados mostraron que los participantes con menor riesgo de enfermedad cardiovascular eran aquellos con un IMC entre los 22 y los 23 kg/m2. Sin embargo, y una vez superado este IMC, el riesgo se disparaba. De hecho, parece que la probabilidad de desarrollar una patología cardiovascular aumenta hasta un 13% por cada incremento en el IMC de 5,2 kg/m2 en el caso de las mujeres y de 4,3 kg/m2 en el de los varones.

Pero aún hay más. Partiendo de un perímetro de cintura de 74 cm en las mujeres, cada aumento de 12,6 cm adicionales se asoció con un incremento del 16% en la probabilidad de padecer una enfermedad cardiovascular. Un incremento del riesgo que también se observó en varones, en este caso de un 10% por cada 11,4 cm adicionales a un perímetro de cintura de 83 cm.

Como indica Stamatina Iliodromiti, «el nuestro es el mayor estudio de los realizados hasta la fecha que ofrece evidencias frente a la paradoja de la obesidad en la población sana. Sin embargo, es posible que la situación sea diferente en las personas con una enfermedad pre-existente, pues ya se ha demostrado que, por ejemplo, el tener un ligero exceso de peso se asocia con una menor mortalidad en los pacientes con cáncer, especialmente porque tanto los tumores como los tratamientos oncológicos pueden conllevar una pérdida de peso muy poco saludable».

Sea como fuere, continúa la directora de la investigación, «al mantener un IMC en torno a los 22-23 kg/m2, las personas sanas pueden minimizar su riesgo de sufrir o morir por una enfermedad cardiovascular. Y cuanto menor grasa porten, sobre todo en el abdomen, menor será su probabilidad de enfermedad cardiovascular en el futuro».

Perder unos kilos

En definitiva, lograr y mantener un IMC de 22-23 kg/m2 nos ayudará a prevenir las enfermedades cardiovasculares y, por tanto, a vivir más. Lo cual, como reconocen los propios autores, no resulta fácil. Sobre todo en las edades avanzadas.

Como apunta Naveed Sattar, co-autor de la investigación, «hay muchas personas que no pueden tener un IMC tan bajo, por lo que el mensaje es: cualquiera que sea tu IMC, y sobre todo cuando este IMC se encuentre en el rango del sobrepeso y la obesidad, perder tantos kilos como sea posible solo mejorará tu salud. Pero es cierto que no hay atajos para perder peso de forma intencionada, por lo que los médicos deben hacerlo mejor a la hora de ayudar a sus pacientes a perder estos kilos».

Y llegados a este punto, ¿cómo es posible que algunos estudios sugieran que el exceso de peso fuera bueno para la salud cardiovascular? O dicho de otro modo, ¿cómo es posible que se pudiera concebir la ‘paradoja de la obesidad’? Pues en opinión de los autores, por defectos en la metodología de estos estudios. Y es que seguramente hubo algunos factores de riesgo que no fueron tenidos en cuenta. Por ejemplo, que algunos participantes tuvieran una enfermedad grave que, además de hacerles perder peso, ocasionara su muerte prematura. O que se pasara por alto el caso de los fumadores. Y es que fumar cambia la distribución de la grasa corporal y reduce el apetito, lo que provoca que los fumadores, si bien presentan un riesgo cardiovascular muy superior al de la población general, tengan un menor IMC.

El peligroso mundo de las bebidas energéticas

marzo 14, 2018

Se usan para concentrarse, para rendir más, para mantenerse despiertos… Pero sus riesgos son mucho mayores que sus supuestos beneficios

El Confidencial/ Blog Alimente, escrito por José Manuel López Nicolás, profesor titular de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Murcia

La oferta es cada vez más variada. (iStock)

Si hay un grupo de alimentos que ha aumentado espectacularmente sus ventas en los últimos años, son las bebidas energéticas. Según datos oficiales de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), el 68% de los adolescentes (10 a 18 años) de la UE las consumen. Entre ellos, el 12% presenta un consumo “crónico alto” de siete litros al mes y otro 12% un consumo “agudo alto”. Pero, como decía Superratón, “no se vayan todavía que aún hay más”: el 18% de los niños entre tres y diez años son consumidores de bebidas energéticas. Tremendo.

¿Por qué tienen tanto éxito estas bebidas? Porque se usan para casi todo. Los deportistas para aumentar su rendimiento físico, los alumnos para estudiar, los que deben mantenerse despiertos para no dormirse, los que salen de marcha para mezclarlas con bebidas alcohólicas…; el no va más. Sin embargo, las lagunas existentes acerca de las bebidas energéticas son muchas. Analicemos minuciosamente los componentes de estos productos tan de moda y sepamos si su consumo conlleva riesgos o es beneficioso.

“La cantidad de cafeína presente en las bebidas energéticas puede tener consecuencias graves para la salud”

Todas estas bebidas energéticas son también ricas en cafeína, un alcaloide descubierto por el químico alemán Friedrich Ferdinand Runge en 1819. Además de su consabido efecto para excitarnos…, ¿tiene alguna propiedad más la cafeína? Sí. 75 mg de cafeína mejoran procesos cognitivos relacionados con un aumento de la atención, memoria o aprendizaje. Teniendo en cuenta que muchos de estos productos contienen una concentración de 32 mg/100 ml y que se presentan mayoritariamente en unidades de 500 ml, la cantidad total de cafeína en una sola de estas bebidas es de 160 mg, lo que representa más del doble de los 75 mg que establece la EFSA como límite mínimo para ser efectiva.

Pero la ingesta de la cantidad de cafeína presente en las bebidas energéticas puede tener consecuencias graves para la salud. El consumo de solo dos latas de las bebidas que se presentan en formato de 500 ml provoca que se sobrepase la sobredosis aguda de cafeína. Esta se alcanza al ingerir entre 300 y 400 miligramos, dependiendo del peso corporal y del nivel de tolerancia a este compuesto de la persona que la consuma. Pasado ese umbral, aparecen síntomas de inquietud, nerviosismo, insomnio, trastornos gastrointestinales, etc.

El tercer grupo de componentes de las bebidas energéticas lo componen algunas vitaminas del grupo B que se añaden a estos productos. Me refiero a la niacina, el ácido pantoténico, la vitamina B6 y la vitamina B12. Aunque estos micronutrientes han recibido alegaciones positivas por parte de la EFSA, recientes estudios muestran que los españoles no solo no necesitamos suplementarnos con estos ingredientes, sino que niveles elevados de estas vitaminas se encuentran en alimentos que consumimos diariamente. Dicho de otra manera, su presencia en las bebidas energéticas es ridícula e innecesaria.

He dejado para el final el ingrediente que más me preocupa de estos productos: el azúcar. La actual recomendación de la OMS es que el consumo de azúcares añadidos no debe sobrepasar los 50 g diarios. Por otra parte, un reciente documento de la misma organización indica que si la ingesta diaria de azúcar se reduce a 25 gramos se obtendrán beneficios adicionales. Esto es debido a la correlación directa entre el consumo excesivo y diferentes patologías como obesidad, diabetes, caries, enfermedades cardiovasculares, etc. Pues bien, ¿qué cantidad de azúcar hay en una sola lata de 500 mililitros de la mayoría de estas bebidas energéticas? Casi 75 gramos, el triple de todo el azúcar diario recomendado por la OMS. Para que ustedes se hagan una idea, 75 gramos es la cantidad que hay en 15 sobrecitos. Alucinante.

¿Y cuál es el valor calórico de una bebida energética comparado con el de un refresco tradicional? Una lata de 500 ml de una bebida energética aporta casi 300 kcal, mientras que una lata de un refresco tiene un valor energético de 139 kcal. Esto significa que una bebida energética tiene más del doble del valor energético de un refresco y un porcentaje altísimo del valor calórico medio recomendado para la gran mayoría de las personas. Este dato se torna aun más preocupante si tenemos en cuenta que los consumidores habituales de las bebidas energéticas son la población infantil y juvenil, dos colectivos que presentan en nuestro país altos niveles de obesidad.

“Por tener una ridícula cantidad de vitaminas no se debería permitir el mensaje de que las bebidas energéticas son saludables”

Los datos presentados en este artículo son preocupantes. El consumo no responsable de bebidas energéticas hay que frenarlo y para ello es absolutamente necesario que las autoridades sanitarias tomen medidas urgentes. Aunque son productos legales, su composición debe ser revisada. La gran cantidad de azúcar que lleva, sumada a las elevadas dosis de cafeína, las convierten en auténticas bombas nutricionales. También su publicidad debe ser controlada. Por la presencia de una ridícula cantidad de vitaminas no se debería permitir el mensaje de que las bebidas energéticas son saludables. Incluso aquellos deportistas que son seguidos por millones de jóvenes y que les prestan su imagen a cambio de contratos millonarios deberían replantearse su actitud.

Estimados lectores, hoy he intentado resolver muchas dudas existentes alrededor del controvertido mundo de las bebidas energéticas. Sin embargo, hay una pregunta a la que no sé responder. ¿Cómo es posible que tras lo que han leído un niño pueda comprar una bebida energética sin ningún tipo de impedimento? Que alguien me lo explique.

La salud entra por la boca

marzo 2, 2018

Heraldo de Berbate

Lo que comemos afecta nuestro cuerpo de forma positiva o negativa.

Muchas de las enfermedades que se pueden llegar a padecer tienen su origen en los malos hábitos alimenticios, ya que estos influyen de gran manera en el correcto funcionamiento de nuestro organismo. Por supuesto, la mala alimentación aunada al sedentarismo y la predisposición genética de la persona, son factores a tomar en cuenta a la hora de padecer cualquier patología. Con el auge de la era fitness es normal ver más personas realizando ejercicio o pensando mejor en cómo alimentarse de forma correcta, ya que actualmente, gran parte de la población desarrolla diversas enfermedades.

El punto de la obesidad juega un papel importante en este aspecto ya que las personas que sufren de sobrepeso suelen desarrollar alguna enfermedad, debido a que el cuerpo humano, no está diseñado para soportar durante prolongados periodos de tiempo una gran cantidad de peso, esto produce que los órganos deban duplicar su funcionamiento causando que se deterioren o presenten fallas con mayor rapidez. Esto suele suceder con las articulaciones las cuales se encargan de soportar el peso del cuerpo y tienden a presentar desgaste ocasionado muchas molestias y en algunos casos visitas al quirófano.

Lo mismo ocurre en nuestro torrente sanguíneo, por el viajan gran parte de los nutrientes de nuestro cuerpo y por supuesto, las grasas que cuando se encuentran en niveles muy elevados pueden ocasionar obstrucciones las cuales pueden traer consigo embolias o infartos. Cuando las personas alcanzan cierto peso muchas veces se vuelve difícil perderlo y es por ello que existen instituciones creadas para brindarles apoyo a las personas que atraviesan por estas circunstancias, tal como lo es el Instituto Médico Europeo para la Obesidad.

Este centro cuenta con expertos los cuales pueden orientar al paciente sobre las diferentes opciones que existen para abordar su problema, tomando en cuenta la opción que mejor se adapte a cada caso, una de las intervenciones que suele ser más recomendada es la manga gástrica debido al gran éxito que ha presentado en poco tiempo, esta consiste en remover una parte del estómago dejando el restante en forma de tubo o manga que se conecta al esófago y al intestino delgado.

Esta intervención ayuda a disminuir la superficie del estómago hasta en un 70%, quedando aproximadamente del tamaño de una pelota de tenis, debido a que esta cirugía preserva el orden natural del sistema digestivo no presenta muchas complicaciones a la hora de la recuperación del paciente, ya que en algunos casos las cirugías pueden alterar la correcta absorción de los nutrientes ocasionando problemas a la larga

Para aquellos pacientes que presenten un índice de masa corporal total mayor a 50 kg/m² la principal opción a tomar en cuenta es la de la manga gástrica ya que es menos agresiva y riesgosa que intervenciones tales como el bypass gástrico o el cruce duodenal. Por supuesto, todos los procedimientos deben ser complementados con una dieta adecuada y ejercicio para que la persona no aumente nuevamente el peso perdido.