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Vida Saludable también en Navidad

diciembre 13, 2017

Asimismo, los europeos pueden ganar entre dos y cuatro kilos, esto varía en función de la complexión física, estilo de vida y práctica deportiva de la persona, y la ingesta calórica que, por regla general, es más elevada en estas fechas, según IMEO.

Econoticias/ Infosalus
Se aproximan las fechas navideñas, y con ellas las cenas en los días festivos, las comida de empresa, así como la ingesta de alimentos con un alto contenido en azúcares. Todo ello significa un aumento de peso, en concreto, en el caso de los españoles la media de sitúa en 3 o 5 kilos de más, según datos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Asimismo, los europeos pueden ganar entre dos y cuatro kilos, esto varía en función de la complexión física, estilo de vida y práctica deportiva de la persona, y la ingesta calórica que, por regla general, es más elevada en estas fechas, según IMEO.

De igual modo, la entidad asegura que se espera que los excesos navideños afecten en mayor parte a los hombres, que este año subirán entre 3 y 4 kilos de media, mientras que las mujeres aumentarán entre 2 y 3.

Sin embargo, mantener el peso y la forma física es posible a través de varios “trucos”, uno de ellos es que “antes de empezar a comer es ver bien lo que hay en la mesa, seleccionar lo que nos queremos comer y ponernos un poquito de cada cosa en nuestro plato, evitando así el picoteo constante”, ha recomendado María Sánchez Maroto, nutricionista de Zagros Sports.

Por todo ello, los expertos de Zagros Sports ofrecen ocho consejos de nutrición y entrenamiento para “afrontar el mes de las fiestas sin que estas pasen factura a la salud del organismo y la forma física”:

– Selección de los alimentos: tanto en los días festivos como durante el resto del mes, la selección de alimentos es clave para evitar un consumo extra de calorías.

Los platos precocinados y alimentos con alta concentración de grasas saturadas y azúcares refinados pasarán a un segundo plano para compensar los excesos en comidas familiares, de empresas, ect. A nivel práctico, los alimentos con menor aporte de nutrientes beneficiosos se pueden cambiar por otros.

Un ejemplo son las salsas que pueden ser sustituidas por especias o aliños más saludables, como una vinagreta ligera o zumo de limón o de naranja.

– Control de las cantidades: la dinámica de las comidas de Navidad implica múltiples y variados platos en la mesa y un clima distendido en el que no se está controlando cuántas porciones se come de cada plato.

Al mismo tiempo, comer despacio hace que los alimentos se asimilen mejor y la señal de saciedad llegue antes al cerebro.

– No olvidar las verduras: las verduras tienen que estar presentes en el menú de Navidad como fuente rica en fibra y en vitaminas y minerales. Hay muchas recetas elaboradas que llevan verduras y, siendo bajas en calorías, no restan sabor a las comidas o cenas, como por ejemplo una tarta de espinacas y queso feta.

– Ejercicio más intenso: durante todo el mes es recomendable aumentar la intensidad del ejercicio diario para quemar un mayor número de calorías y grasas acumuladas.

La exigencia del ejercicio en materia de resistencia cardiovascular y fuerza debe ser mayor para aumentar su efectividad. Cada persona establece el nivel de su alta intensidad acorde con su forma física y el desarrollo de sus cualidades.

El entrenamiento más adecuado es el interválico, es decir, intercalar trabajo cardiovascular con trabajo muscular para tonificar los músculos a la vez que se queman grasas. Se trata del ejercicio que reporta más beneficios en un menor margen de tiempo.

– Entrenamiento 4 días a la semana: a pesar de los días de fiesta, el director de Salud de Zagros Sports Puerta de Europa, Sergio Daza, sostiene que la frecuencia más adecuada de entrenamiento debería ser de cuatro días a la semana, entre 45 y 60 minutos cada sesión.

Para que los resultados sean visibles antes y después de las navidades se debe seguir el plan de la forma más rigurosa posible, con máxima motivación para conseguirlo.

– Cardio y ejercicios en circuito: sin olvidar el calentamiento y los estiramientos para preparar el cuerpo para la actividad y evitar lesiones, la parte principal del entrenamiento debe estar basada en 5 repeticiones de un circuito de 5 ejercicios con 1 minutos de descanso entre cada repetición y 20 minutos de trabajo cardiovascular como correr, nadar o montar en bici.

El circuito, con ejercicios como las sentadillas o las planchas para quemar grasa abdominal, es una de las maneras más eficaces de alcanzar la alta intensidad.

– Correcta hidratación: a pesar de que en invierno no sufrimos las consecuencias del calor, el cuerpo se puede deshidratar de la misma manera si no se toma la cantidad suficiente de líquidos.

Una correcta hidratación, sobre todo basada en el agua, es clave para asegurar el correcto funcionamiento del organismo y evitar lesiones.

El peligro de las navidades es que se cambia el agua por bebidas carbonatadas y alcohólicas, siendo el alcohol enemigo del deporte al provocar en el cuerpo un mayor estado de cansancio. Además, las bebidas azucaradas son uno de los principales causantes de los aumentos de peso.

– Retrasar las compras: teniendo el consumo de alimentos y el entrenamiento controlados, un truco que previene el picoteo y la ingesta de dulces es no comprarlos hasta que lleguen los días festivos.

“Aunque desde octubre los turrones y polvorones inundan los supermercados, debemos pensar bien las cantidades que necesitaremos y comprarlos en el momento justo”, ha aconsejado la nutricionista.

Tras la Navidad, ¡Chicos, barriga fuera!

enero 3, 2017

EFE Reportajes, por Pablo Gutman

showimage¿Por qué la obesidad masculina se sigue viendo como “un mal menor” y se presenta con eufemismos exculpatorios, como “barriguita cervecera” o “la curva de la felicidad”, que le ayudan a gozar de un mayor grado de aceptación social?.

¿Por qué la obesidad del varón se acepta como algo normal y se justifica porque “es sabido” que ellos beben más alcohol, frecuentan restaurantes por motivos de trabajo, comen durante las reuniones, hacen vida social en bares y apenas hacen dieta?.

Rubén Bravo, portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) y experto en nutrición y gastronomía, no ofrece una respuesta para estos interrogantes, pero tiene claro que “quitar importancia a un problema de salud, no hace que se resuelva por sí solo”.

“El número de hombres que visita nuestras consultas en busca de solución a su estado de obesidad es significativamente menor (21 por ciento) que el de mujeres (79 por ciento)”, explica el experto de este instituto (www.imeoobesidad.com) . “Pero entre 1975 y 2014 el número de hombres obesos se ha triplicado, y la cantidad de mujeres obesas solo se ha duplicado”, señala Bravo en referencia a un estudio publicado en 2016, coordinado por el Imperial College de Londres y que involucró a 20 millones de hombres y mujeres adultos de 186 países.

“Al analizar los datos estadísticos podemos corroborar que la obesidad masculina aumenta a un ritmo superior a la femenina en todo el mundo de manera general y que cada vez son más los hombres con altos niveles de grasa corporal y, por tanto, en riesgo de padecer todas las enfermedades que esto conlleva”, confirma a Efe Carmen Escalada, nutricionista clínica del IMEO.

Ellos engordan diferente que ellas

La naturaleza del sobrepeso se muestra de forma diferente entre ambos sexos, según los especialistas. En los hombres empieza a desarrollarse a partir de los 35 años, acompañado por un cambio hormonal conocido como “hipogonadismo” relacionado con la disminución de testosterona, mientras que en mujeres el golpe importante suele darse a partir de la menopausia, entre los 48 y los 52 años, según el instituto IMEO.

“El aumento de peso en hombres se caracteriza principalmente por la acumulación de tejido graso a nivel abdominal, lo que se denomina obesidad de tipo androide”, explica a Efe, Estefanía Ramo, nutricionista de ese instituto. Esta grasa acumulada en “la barriguita” de los hombres, es la grasa visceral (aquella que envuelve los órganos vitales), es la más peligrosa para la salud y la que va a dar lugar al Síndrome Metabólico (SM), asociado a una mayor prevalencia de patologías crónicas.

Algunas de las patologías asociadas al SM y que limitan las expectativas y calidad de vida de la persona son: la hipertensión arterial, la diabetes mellitus tipo 2 e insulino-resistencia, el hígado graso, la cardiopatía coronaria, el cáncer, y las enfermedades respiratorias u osteo-articulares, según los expertos de IMEO.

Cinco reglas de oro para mantener la línea

Ramo traslada a Efe cinco claves nutricionales encaminadas a controlar la obesidad y prevenir el SM en los hombres, cuyo patrón alimentario, según indica, tiende a incluir carnes, arroz, pasta, pan o alcohol, así como ‘comida rápida’, snacks, platos listos para calentar y productos animales reconstruidos.

1.- Aumente los alimentos de origen vegetal y la fibra soluble (frutas, verduras, legumbres, avena…) que ayudan a disminuir el colesterol.

2.- Asegure el aporte de calcio, vitamina D, vitamina K y magnesio, para mejorar la salud ósea, aumentando el consumo de lácteos no enteros, pescados azules, verduras de hojas verdes o alimentos enriquecidos.

3.- Recuerde los alimentos proteicos, dando prioridad a la proteína vegetal (legumbres, cereales, frutos secos) y a las carnes que sean magras, sin grasa.

4.- Reduzca o modere el consumo de alimentos grasos, sobre todo de grasas saturadas (que inciden en el riesgo cardiovascular) y aumente el consumo de grasas poliinsaturadas, como los omega 3, que ayudan a prevenir las dolencias cardiovasculares y que se encuentran presentes en pescados azules, aceites vegetales, nueces y semillas.

5.- Haga ejercicio físico. Esto es muy importante porque reduce la pérdida de músculo, aumenta el gasto calórico y fortalece los huesos, a la vez que mejora la salud cardiovascular, la presión arterial, resistencia aeróbica, autoestima y niveles de estrés, entre otros. Opciones saludables para casos concretos Consultadas por Efe sobre algunas situaciones concretas y cotidianas en las que los hombres pueden tomar medidas para prevenir el sobrepeso, las nutricionistas Escalada y Ramo, sugieren:.

6.- En lugar de consumir productos ultraprocesados como pizzas, ‘nuggets’, salchichas o bollería industrial, es preferible comprar la mayor variedad posible de productos frescos, para reducir el consumo de grasas poco saludables, azúcares y sal, acudiendo a los mercados tradicionales.

7.- En lugar de beber refrescos, azucarados o edulcorados, o zumos cuando tenga sed, es preferible optar por agua o infusiones que, además de hidratarnos, también hacen que reduzcamos considerablemente nuestro consumo de azúcar.

8.- En lugar de disfrutar de los deportes solo a través del televisor o las gradas de un estadio, es preferible practicarlos, teniendo en cuenta que su variedad es inmensa: interiores o al aire libre, individuales o en equipo, de más o menos intensidad o impacto.

9.- En lugar de movernos siempre en coche porque es más cómodo y rápido, conviene desplazarse a pie o en bicicleta en las distancias más cortas, lo cual nos ayuda a mantener la línea y a apreciar la diferencia entre una vida activa y una sedentaria.

10.- En lugar de saltarnos comidas y pasar muchas horas sin comer, conviene aumentar el número de tomas, reduciendo el volumen de las colaciones, para que al comer no tengamos tanta sensación de hambre ni estemos ansiosos, ingiramos menos cantidad y elijamos opciones más beneficiosas.

11.- En lugar de tomar patatas fritas o galletas saladas, prepárese aperitivos saludables como unos ‘crudités’ (hortalizas crudas cortadas en forma de bastón) de verduras, con salsa de yogur y especias.

Casi un 20% de los adultos españoles tiene obesidad y un 35,8% sobrepeso

agosto 4, 2016

Asturias, Galicia y Andalucía son las comunidades autónomas con las tasas más altas de obesidad.

obesidad en EspañaEl 35,8 por ciento de los adultos españoles tiene sobrepeso y el 19,9 por ciento obesidad, según se desprende del estudio Sobrepeso y obesidad general y abdominal en una muestra representativa de adultos españoles: resultados del estudio científico ANIBES, publicado en la revista ‘BioMed Research International’ y que ha sido coordinada por la Fundación Española de Nutrición (FEN).

En concreto, el trabajo, que pertenece al estudio científico ‘ANIBES’, se ha centrado en analizar los datos objetivos sobre medidas antropométricas y aportar información actualizada sobre la prevalencia de sobrepeso, obesidad general y abdominal en la población adulta en España entre 18 y 64 años.

Así, ha mostrado que el 36,4 por ciento de los hombres y el 48,3 por ciento de las mujeres en España tiene un peso normal, mientras que el 40,4 por ciento de los hombres y el 31,5 por ciento de las mujeres tiene sobrepeso, y el 22,7 por ciento de varones y el 17.2 por ciento de las españoles padece sobrepeso.

Según un estudio de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) publicado en el mes de mayo las tasas de obesidad más altas se dan en Asturias (25,7%), Galicia (24,9%) y Andalucía (24,4%), mientras que en el lado opuesto, las tasas más bajas se han observado en Islas Baleares (10,5%), Cataluña (15,5%) y País Vasco (17,9%).

“Estas cifras indican que el 55,7 por ciento del total de la muestra tenía exceso de peso y, como consecuencia, puede tener un mayor riesgo sanitario“, ha aseverado la directora del Grupo de Investigación ‘Valornut’ y catedrática de Nutrición de la Universidad Complutense de Madrid, Rosa Mª Ortega.

Respecto a la situación antropométrica general, el trabajo ha mostrado que sólo el 36,1 por ciento de la población participante tenía unos valores antropométricos óptimos, con un índice de masa corporal (IMC) inferior a 25 kilogramos por metro cuadrado y una relación entre la circunferencia de la cintura y altura menor a 0,5.

En este sentido, la experta ha destacado las diferencias entre población masculina, donde el 28,9 por ciento se encontraba dentro de los valores óptimos, y la población femenina, cuya cifra ascendía hasta el 42,7 por ciento.

Acumulación de grasa abdominal

“Teniendo en cuenta estos parámetros el 50,1 por ciento no sólo tenía exceso de peso, sino también una relación entre la circunferencia de la cintura y la altura elevada. Esta acumulación de grasa abdominal se asocia con un mayor riesgo cardiometabólico, por lo que este grupo de individuos merece una vigilancia especial. Por otro lado, el 13,9 por ciento de la muestra se ubicaba en situaciones intermedias, es decir, IMC elevado, pero sin obesidad abdominal, o IMC normal y obesidad abdominal”, ha recalcado Ortega.

Además, también se ha visto que la situación antropométrica favorable va decreciendo según se incrementa la edad. De esta forma, el 49,3 por ciento de los adultos entre 18 y 40 años que participaron en el estudio tenía unos valores antropométricos óptimos, mientras que la cifra descendía al 21 por ciento en población adulta con edades comprendidas entre los 41 y los 64 años.

Por otra parte, se han encontrado variaciones significativas dependiendo del criterio usado para la clasificación de la obesidad abdominal.

“En algunos estudios se utiliza la circunferencia de la cintura como indicador, con este criterio, en el estudio científico ANIBES se observa que un 28,1 por ciento de la muestra tiene una circunferencia de cintura excesiva. Sin embargo, dado que hay personas con alturas muy variadas, parece conveniente la valoración de la relación entre la circunferencia de la cintura y la altura, con este indicador antropométrico, se encuentra un 58,4 por ciento de individuos que presentan obesidad abdominal”, ha zanjado la doctora.

Los jóvenes que tienen obesidad estrechan lazos con la esclerosis múltiple

julio 7, 2016

Las evidencias sugieren que la obesidad en la etapa temprana de la vida guarda una relación causal con el riesgo de esclerosis múltiple y ofrece una justificación adicional.

Los Hechos de Hoy, por Carmen Rodríguez Campos

68889_la_obesidad_en_los_primeros_anos_de_la_edad_adulta_se_asocia_con_esclerosis_multiple___foto__tumblr_La esclerosis múltiple es una enfermedad neurodegenerativa que padecen en torno a 2,3 millones de personas en todo el mundo y más de 46.000 españoles, principalmente mujeres. Una enfermedad de la que solo en nuestro país se diagnostican cada año más de 1.800 nuevos casos y cuyo origen, aún permanece desconocido.

Así queda claro en el nuevo estudio dirigido por investigadores del Hospital General Judío de Montreal (Canadá), en el que se confirma que, tal y como se venía sospechando, la obesidad en los primeros años de la edad adulta se asocia con un riesgo mucho mayor de acabar padeciendo esclerosis múltiple.

En la actualidad, los tratamientos para frenar su progresión y minimizar sus síntomas tienen una eficacia ciertamente limitada. De ahí la importancia de la adopción de medidas preventivas para reducir el riesgo de su aparición. Pero para ello, lógicamente, primero deben identificarse los factores de riesgo.

En este contexto, numerosas investigaciones han sugerido que la obesidad podría asociarse con un mayor riesgo de esclerosis múltiple. Por ello, los autores del nuevo estudio analizaron una amplia base de datos de ciudadanos canadienses y británicos con el objetivo de evaluar si la predisposición genética a desarrollar obesidad supone, asimismo, una mayor probabilidad de aparición de la enfermedad.

Los resultados mostraron que las personas que, ya con sobrepeso, se convierten en obesas tienen un riesgo en torno a un 40% superior de acabar desarrollando esclerosis múltiple durante sus primeros años de la etapa adulta.

“Las evidencias del nuevo estudio sugieren que la obesidad en la etapa temprana de la vida guarda una relación causal con el riesgo de esclerosis múltiple y ofrece una justificación adicional para la prevención de la obesidad”, comentó Alberto Ascherio, de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de la Universidad de Harvard en Boston.

“Dado que la edad promedio de aparición de la esclerosis múltiple se establece en los 28-31 años, nuestros hallazgos deberían suponer una motivación para combatir las tasas de obesidad juvenil mediante la adopción de intervenciones que promuevan la actividad física y la nutrición a nivel escolar y de la comunidad”, explicó.

Estudio ENPE: Más del 60% de los españoles sufre sobrepeso y obesidad

mayo 5, 2016

El 39,3 % de los españoles sufren sobrepeso y el 21, 6 obesidad, por lo que más de la mitad de la población (60,9%), y en comparación con datos precedentes, muestra un aumento importante de la sobrecarga ponderal, según datos del Estudio Nutricional de la Población Española (ENPE), que acaba de publicar la Revista Española de Cardiología

EFE, por Ana Soteras
mapa-1024x659ENPE ha basado esta vez su análisis en la prevalencia del sobrepeso y la obesidad mediante mediciones antropométricas de una muestra de 3.966 personas entre 25 y 64 años realizado entre mayo de 2014 y mayo de 2015.

Los hombres presentan mayores índices de obesidad general que las mujeres, pero si se analiza la obesidad localizada en la zona abdominal (que sufre un 33,4% de las personadas analizadas) se invierte la tendencia. Tanto la obesidad general, como la abdominal aumentan con la edad.

Se considera sobrepeso el que se sitúa entre el 25 y el 29,9 del Índice de Masa Corporal (IMC), la fórmula que relaciona peso y talla, y obesidad a partir del 30. La obesidad abdominal se tipificó para valores de cintura a partir de 102 centímetros para varones y de 88 centímetros en mujeres.

Los datos del estudio ENPE reafirman las estimaciones realizadas en el estudio ENRICA, desarrollado del 2008 al 2010, en el cual se estimó una prevalencia de obesidad del 22,9% en la población española mayor de 18 años.

Por comunidades autónomas

Este análisis arroja una distribución desigual por comunidades autónomas siendo Asturias (25,7); Galicia (24,9) y Andalucía (24,4) las regiones con mayores tasas de obesidad, frente a las más bajas, Baleares (10,5%); Cataluña (15,5%) y País Vasco (16,8%).

Un reto de salud

La prevalencia de obesidad en población adulta en España (21,6%) se sitúa en tasas inferiores a las estimadas en Estados Unidos (35,1%9), aunque las más altas se sitúan en países de Oriente Medio y Golfo Pérsico (37,38%).

El aumento de la obesidad es uno de los retos de la salud pública ya que se asocia a mayor mortalidad, discapacidad y deterioro de la calidad de vida, además de aumentar el gasto sanitario, al ser un factor de riesgo de enfermedades como la diabetes mellitus tipo 2, las enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer.

Ante esta alta prevalencia del sobrepeso y la obesidad en España, el estudio ENPE concluye que es necesario una mejor vigilancia sistemática, especialmente de los grupos de población con mayor riesgo, la implementación de estrategias preventivas de carácter general dirigidas a toda la población y acciones asistenciales específicas para los individuos afectados.

Los cardiólogos aconsejan

Así, la Sociedad Española de Cardiología, en cuya revista científica se ha publicado el estudio ENPE, alerta de la importancia de adquirir hábitos de vida saludables, puesto que la obesidad está considerada como uno de los principales factores de riesgo cardiovascular.

Recomienda realizar un mínimo de 30 minutos de actividad física diaria moderada, como pasear, aprovechar para volver del trabajo caminando o evitar el uso del ascensor y subir escaleras, así como cuidar las alimentación siguiendo estas pautas:

  • Verduras y hortalizas: dos o más raciones al día
  • Fruta: una o dos piezas en cada comida principal
  • Aceite de oliva virgen: una o dos raciones en cada comida (unos 10 ml)
  • Pan, arroz, pasta y otros cereales (preferiblemente integrales): una o dos raciones por cada comida (40-60 gramos de pan o 60-80 gramos de arroz)
  • Legumbres: dos o más raciones a la semana
  • Lácteos: dos raciones al día, preferentemente desnatados o bajos en grasa
  • Pescado blanco/azul: dos o más raciones a la semana
  • Evitar al máximo el consumo de carnes rojas (menos de dos raciones a la semana) e intentar sustituirlo por el consumo de carnes blancas, puesto que tienen menos grasa
  • Evitar los dulces y la bollería industrial

11 famosas a las que solo un mundo enfermo llamaría “gordas”. Y ese mundo es el nuestro

mayo 2, 2016

El País/Buenavida, por Beatriz de Vera

1460628462_068234_1460714827_album_normalLa fama no es únicamente un medio de alimentar el ego y la cuenta corriente. Esta tribuna puede servir para poner de manifiesto la disconformidad con el sistema establecido y crear tendencia. En una sociedad hiperconectada y que rinde culto al ego, no son pocas las estrellas, normalmente mujeres, que han sufrido la dictadura de la belleza en sus carnes y, pese a mantener su anatomía en rangos objetivamente saludables, han sido criticadas por su peso.

Jennifer Lawrence ha sido la última salir a la palestra, pero no la primera. Antes de ella, muchas otras ‘celebrities’ han denunciado que una sociedad tirana las ha tachado de ‘gordas’ sin razón alguna. Vaya por delante que nadie merece un insulto a causa de su peso. Pero el asunto se vuelve delirante cuando una actriz con una talla 36 se nos antoja redondita. Las féminas que verá a continuación son algunos de los ejemplos más disparatados.

Ashley Benson (actriz y modelo, 26 años)

Ashley BensonLa actriz de ‘Pequeñas mentirosas’ ha revelado a la revista ‘Health’ que múltiples productores, directores de ‘casting’ y otros miembros de la despiadada Hollywood le siguen pidiendo que adelgace, pese a que ella mantiene que está flaca:”No quiero perder 10 kilos, fundamentalmente porque no lo necesito. Tengo una talla 36 [en Estados Unidos equivale a una talla 2], pero creo que la 38 es la verdaderamente sana”.

Las medidas que corresponden a la talla 36 no están estandarizadas, de modo que varía dependiendo de las marcas. Las medidas que usa la empresa española Inditex, por ejemplo, son 90 centímetros de pecho, 66 de cintura y 94 de cadera. Rubén Bravo, portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) y experto en nutrición, anima a olvidar estas cifras, pues ser delgado no implica, necesariamente, estar sano. “Una persona flaca, sobre todo si lo es a causa de un metabolismo acelerado, puede tener muchos problemas de salud, como insomnio, debilidad o migraña”. Prioridad: sentirse bien.

Scarlett Johansson (actriz, 31 años)

Scarlett JojanssonAlgo parecido ha sucedido con la protagonista de ‘Lost in translation’. En una entrevista para la revista de estilo del periódico británico ‘Times’, declaró haber perdido algunos papeles porque parecía demasiado ‘sexy’, por su figura voluptuosa, para el personaje. La actriz se queja de que adjetivos como ‘normal’ o ‘sana’ tengan connotaciones negativas. “La gente está obsesionada con las curvas. Es una locura. Yo tengo mi propio estándar de cómo me gusta ser. Me cuido”.

Los hábitos saludables han de marcar la pauta, por encima del contorno de la figura. Para Steve Blair, profesor de la Universidad de Carolina del Sur, “hay obesos en forma que pueden ser más sanos que los delgados que no hacen ejercicio físico”. El Índice de Masa Corporal (IMC), indicador que tiene en cuenta los datos que conforman la apariencia física (peso, edad y altura) es una fórmula anticuada, según Bravo: “Por este índice un culturista estaría obeso. Y alguien que según esta medición está en los niveles adecuados e incluso por debajo puede ser que, en realidad, tenga un porcentaje de grasa corporal elevado, lo que puede tener riesgo cardiovascular, hipertensión o diabetes. Ahora usamos la antropometría, aparatos que midenla grasa, la masa muscular y el agua, de tal modo que saben si existe retención de líquidos o si la grasa está localizada y provoca riesgo cardiovascular”.

Gigi Hadid (modelo, 20 años)

Gigi HadidEl pasado septiembre de 2015, durante la semana de la moda de París, esta modelo recibió un aluvión de críticas negativas en su cuenta de Instagram por poseer una anatomía algo más curvilínea que la que, por norma general, desfila por esta pasarela. Por esta razón, publicó una carta abierta en la misma red social, en la que tiene 16 millones de seguidores, defendiendo su imagen: “Solo estoy haciendo mi trabajo. Tengo un tipo de cuerpo que antes no estaba representado en la moda, y me siento afortunada por ser apoyada por diseñadores, estilistas y editores que sé que saben muy bien que esto es arte y no puede ser siempre igual”.

Internet no solo expone a estas personalidades al juicio que emita cualquier usuario, también las convierte en un referente, sobre todo para muchas adolescentes. Según Sara Ibáñez, psicóloga clínica especialista en trastornos alimenticios en la clínica Campo-Optimage de Barcelona, “parece que lo que digan los medios de comunicación es siempre ‘la verdad’. Que a una persona famosa que está claramente en su peso, e incluso delgada, se le cuelgue el sambenito de ‘grande’ o ‘entrada en carnes’ destroza horas de terapia”. Sin embargo, considera positiva esta ola de reivindicación de la variedad de cuerpos. “Nos ayuda mucho en consulta”, zanja.

Jessica Alba (actriz, 34 años)

Jessica AlbaAlba fue la protagonista del calendario Campari (marca de licor que elabora anualmente un almanaque con fotos de famosas) en 2009, unos meses después de haber dado a luz. Cuando se filtró una imagen original, se pudo comprobar el evidente retoque al que había sido sometida la fotografía, algo de lo que se quejaron tanto la artista como sus ‘fans’. “Nunca podré volver al peso que tenía antes de tener a Honor [su hija], por mucho que lo intente”, dijo en una entrevista para la revista ‘Rolling Stone’.

Bravo habla sobre el aspecto del cuerpo femenino después de la maternidad: “Es probable que se quede algo de pellejo en la zona abdominal y que los pechos pierdan volumen, sobre todo si se ha dado de mamar”. El cuerpo cambia con los años, pese a que su configuración se mantenga. “La cantidad de grasa corporal aumenta de manera constante después de los 30 años. Las personas mayores pueden tener casi un tercio más de grasa que cuando eran jóvenes”, explica la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos.

Jennifer Lawrence (actriz, 25 años)

Jennifer LawrenceLa intérprete, que saltó a la fama con la saga ‘Los juegos del hambre’, ha sido la última en protestar por la imagen extremadamente escueta que promueve la industria para la que trabaja. “No creo que tenga un cuerpo normal”, dijo a la revista ‘Harper’s Bazaar’, en respuesta a la opinión de los que piensan que es la representante de la mujer de a pie. “Hago pilates todos los días. Como, pero entreno mucho más que cualquier persona normal. Creo que nos hemos acostumbrado tanto a la delgadez desorbitada que cuando tienes un peso normal es como ‘Oh, Dios mío, tiene curvas’. Es bastante horrible”.

El fin primero de la actividad física es ganar en bienestar. El yoga y el pilates queman entre 88 y 120 kcal por cada media hora de práctica, según explicó a BUENAVIDA Ignacio Gómez, licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Pero sus beneficios son insondables: un artículo realizado por la Universidad de Florida y publicado en ‘The Archives of International Medicine’ en 2012 asegura que los estiramientos para ganar flexibilidad ayudan a reafirmar los músculos y mejoran la resistencia y la capacidad aeróbica, lo que a su vez disminuye el riesgo de sufrir enfermedades cardiacas.

Jennifer López (actriz y cantante, 46 años)

Jennifer LópezLas curvas de la cantante probablemente han allanado el camino para las famosas de apariencia más rotunda de la meca del cine. Pero no se ha librado de los comentadores: tras las críticas que suscitó su físico por la publicación de una foto suya en bikini, realizó estas declaraciones a la versión británica de la revista ‘Elle’: “Tengo las curvas de una mujer. De ninguna manera me gustaría que desaparecieran. Odio ver en las revistas a chicas tan delgadas que transmiten infelicidad y que parecen necesitar un buen plato de comida”.

La grasa localizada en las caderas y en el vientre que dan lugar a esta figura típicamente femenina que luce López están ahí con un fin: proteger la salud. Bravo explica que la configuración corporal de cada persona, es decir, en qué partes del cuerpo se va a acumular principalmente la grasa, se decide después de la adolescencia y ya solo se modifica durante el embarazo o la menopausia. “Evolutivamente, almacenarla en el estómago, el trasero o las caderas es algo positivo, porque si la mujer da a luz y amamanta al bebé, necesitará 750 kilocalorías extra que puede coger de ahí”, contó a BUENAVIDA el biólogo y zoólogo David Bainbridge. Pero incluso para las que no contemplen la maternidad entre sus metas, el experto afirma que este elemento visceral almacenado y acumulado ejerce una función protectora del corazón y previene la diabetes.

Jessica Biel (actriz. 34 años)

Jessica BielEn el caso de Biel, el ‘problema’ no son unos invisibles kilos de más, las lenguas viperinas atacan a su altura y a su imagen deportiva, y las etiquetas que le atribuyen son ‘grande’ o ‘demasiado musculada’. Ella ha contestado en el periódico ‘The indepent’ que trabaja duro para conseguir esa imagen: “Hay mucha presión para lucir de un modo concreto, pero está bien tener algo de ‘carne’ y espero inspirar a alguna mujer a apreciar su musculatura”. En la misma publicación, la artista afirma que uno de los pilares de su figura es hacer ‘crossfit’.

Esta actividad, que se ha puesto de moda, no es un deporte para todo el mundo. El fisioterapeuta David González Arribas lo aclaraba en un artículo de BUENAVIDA: “Debido a la explosividad de sus ejercicios, afecta a músculos y articulaciones. Si no se controla la fuerza muscular, la articulación sufrirá”. El entrenador personal y nutricionista Alejandro Valero aseveraba: “Siempre y cuando hablemos de un individuo sano, todo deporte provoca un bienestar general, pero no debemos olvidar que estamos ante una práctica bastante lesiva y al alcance de pocos, pues a veces entraña más problemas que beneficios”. Es decir, estamos ante una heroína de la actividad física, aunque a algunos les indigne.

Drew Barrymore (actriz, 41 años)

Drew BarrymoreEsta artista ha recibido críticas constantes por su peso desde que, de muy pequeña, se convirtió en la amiga terrícola del entrañable extraterreste ET en la pantalla. En una entrevista a la revista ‘Elle’, habló sobre lo que es sentirse constantemente en el punto de mira: “Si eres demasiado delgada te ‘matan’, pero también si eres muy gorda. No existe la perfección y no me vale la definición de otra persona”.

Lo hemos definido como “la maldición de la carita de muñeca”: personas con unas facciones redondas que le hacen parecer más joven, pero, a su vez, ofrecen una imagen más oronda de lo que realmente son. “La explicación es sencilla: el cerebro tiende a interpretar una mayor redondez también en lo corporal”, señaló a BUENAVIDA el doctor José Vicente Lajo Plaza, especialista en medicina estética. Pasa algo parecido con los rasgos demasiado delgados o cuando se baja muy rápidamente de peso, que el efecto también es engañoso: en este caso, sensación de envejecimiento. Pero Drew está joven y fantástica.

 

Rihanna (cantante, 28 años)

RihannaA colación de las opiniones que origina su figura, la cantante dijo a la revista ‘Vogue’: “Me he dado cuenta de que me gusta mi cuerpo, incluso si no es perfecto según la norma. Me siento ‘sexy’. Por primera vez, no quiero reducir las curvas, sino tonificarlas. Mi cuerpo es sano, así que estoy orgullosa de él”. Como para no estarlo… su figura es tan perfecta como inalcanzable para la mayoría. Pero no todo el mundo se lo transmite así.

Las críticas que acechan a Rihanna se centran en la robustez de sus piernas y caderas. ¿Y qué pasa con las mujeres que vemos ee volumen… y lo doblamos? “El muslo tiene mucho de músculo y reducirlo es muy complicado”, ha precisado a BUENAVIDA Mar Mira, doctora especialista en medicina estética y codirectora de la Clínica Corporal M+C. Si quiere bajar de talla, consúltelo con un nutricionista. Habla Bravo: “Perder peso no es el objetivo que ponemos a nuestros pacientes, sino adelgazar, lo que significa perder grasa. Muchas de las dietas milagro se basan en una pérdida rápida de agua y masa muscular, con efectos muy negativos sobre la salud. Para mujeres anchas de cadera, recomendamos una rutina de musculación de piernas y ejercicio aeróbico moderado”.

Demi Lovato (actriz y cantante, 23 años)

Demi LovatoLa también compositora es famosa por haber sido una cara habitual en la compañía Disney. Ha confesado en más de una ocasión haber tenido problemas con la comida cuando era más joven. Tras colgar una foto en Instagram en la que posaba en pantalones cortos y animaba a la gente a mostrarse tal como es, tuvo que soportar comentarios de seguidores del tipo “sigues gorda”. Ella, en la misma publicación, decía haber odiado su cuerpo en un pasado, pero haber aprendido a quererlo.

Saber recuperarse de los problemas y aprender de ellos es una de las claves para la felicidad, según la Universidad de Harvard, que no habla de los kilos, sino de la resilencia. “Expresa la capacidad de un individuo para enfrentarse a circunstancias adversas, condiciones de vida difíciles, o situaciones potencialmente traumáticas, y recuperarse saliendo fortalecido y con más recursos”, afirmó el médico psiquiatra Roberto Pereira, director de la Escuela Vasco-Navarra de Terapia Familiar. La psicóloga Ibáñez añade que el problema que arrastran las modelos, bailarinas o deportistas que ha tratado en la clínica es “la exigencia extrema de algunas empresas, que puede con la autoestima de estas personas, a las que les hacen sentir que solo valen por su cuerpo y que este está fallando”.

Cristina Pedroche (presentadora, 27 años)

Cristina PedrocheDentro de las fronteras españolas también existen historias de acoso a personas famosas por las mismas razones peregrinas. Uno de los casos más sonados lo ha sufrido la presentadora de televisión Cristina Pedroche. Tras la polémica que provocó que vistiera un vestido con transparencias para conducir una gala de Nochevieja, escribió en su blog un artículo dedicado a todos aquellos que vertían opiniones malintencionadas sobre ella: “No me importa nada en absoluto que algunos digan que estoy gorda. Estoy muy feliz con mi cuerpo, con mi constitución y con mi genética. Muy orgullosa de ser como soy y me encantaría que vosotros también lo estuvierais, que nunca nadie os haga sentir pequeños o débiles por un comentario”.

La madrileña es una de las caras nacionales más conocidas en las redes sociales. Publica con asiduidad ‘posts’ sobre su vida cotidiana y comparte una gran cantidad de imágenes haciendo deporte, sobre todo ‘running’. Un estudio publicado en ‘Journal of the American College of Cardiology’ muestra que aquellas personas que corren a velocidad reducida y moderada, o caminan rápido, reducen su riesgo de mortalidad hasta en un 30%. ¿Por qué no comentamos eso? Desde luego, es más relevante que su talla de pantalón, que, por cierto, parece bastante escueta.

En el mundo, ya hay más obesos que flacos

abril 4, 2016

Una investigación publicada en The Lancet analiza el avance de la obesidad en 20 millones de personas en 40 años

La Vanguardia
Que la obesidad es una problemática actual no es noticia. La novedad es que las personas que padecen obesidad ya son más que quienes tienen problemas relacionados al bajo peso, según un estudio realizado por la revista científica “The Lancet”.

En cuarenta años la cifra de personas que padecen sobrepeso se ha multiplicado por 500 al pasar de 105 millones en 1975 a 641 en la actualidad. De estas, el 58% son mujeres y el 41% restante, hombres. De hecho, en 1975 la cantidad de personas con bajo peso duplicaba a los obesos.

Número de hombres que padecen sobrepeso por regiones del mundo
La obesidad se refiere a un Índice de Masa Corporal (IMB) superior a 30 kg/m²

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Se trata, en primer lugar, de un problema social ya que el colectivo más afectado son las personas con menos recursos económicos. Las clases bienestantes suelen estar mejor informados de las posibles enfermedades que pueden derivar el problema de sobrepeso. Estas son las conclusiones del mayor estudio que se ha realizado hasta ahora sobre el índice de masa corporal (IMC) en casi 20 millones de personas de 186 países.

“El resultado principal es que el mundo está engordando, o que el mundo ha venido engordando, y sigue haciéndolo”, explica Carlos Boissonnet, cardiólogo del CEMIC y miembro del grupo CARMELA (Cardiovascular Risk factor Multiple Evaluation in LatinAmerica), que participó de la investigación con siete muestras poblacionales, correspondientes a las ciudades de Buenos Aires, Bogotá, Barquisimeto (Venezuela), Santiago de Chile, Quito, ciudad de México y Lima.

En el período considerado, la humanidad aumentó en promedio 1,5 kilos por cada década en los últimos 40 años. La obesidad incrementó en hombres más de 3 veces y en mujeres más de 2 veces. Para dar un ejemplo: un hombre de 1,70 metros de altura aumentó un promedio de 7,2 kilos, mientras que una mujer de 1,60 metros aumentó 6,1 kilos.

Mapa de la obesidad en el mundo
La obesidad se refiere a un Índice de Masa Corporal (IMB) superior a 30 kg/m²

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El aumento fue prácticamente en todos los países, con las únicas excepciones de Corea del Norte, Nauru, los países del África Subsahariana, Japón, Singapur y varios países europeos en los que no aumentó en mujeres.

En la mayoría de los países ricos (europeos, norteamericanos y asiáticos) y en Oceanía el aumento por año fue menor desde 2000 hasta el momento actual, mientras que en Latinoamérica y el Caribe, en Europa central y del este, y el este y sudeste asiático, el aumento anual fue mayor desde 2000 a esta parte.

“Antes el obeso era el rico. En los últimos años la obesidad se traslada cada vez más a los pobres, porque comen alimentos de baja calidad y no hacen actividades físicas que los favorezcan”, explica Boissonnet.

China es el país el mayor número de personas que padecen obesidad -43,2 millones de varones y 46,4 millones de mujeres-, seguido por los Estados Unidos -41,7 millones de hombres y 46,1 millones de mujeres -.

España se encuentra en el puesto número 106 respecto a la obesidad femenina y en el 35 si tenemos en cuenta esta afectación par los hombres. En ambos sexos esta variable se encuentra por encima de la media mundial.

Evolución del Índice de Masa Corporal para hombres y mujeres en España, desde 1975 hasta 2014
El área coloreada representa el 95% del intervalo de credibilidad

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España, a la cabeza del ranking mundial en la técnica de reducción de estómago por endoscopía con sutura Apollo

noviembre 12, 2015

IMEO presenta los resultados del primer estudio con mayor número de pacientes que han recurrido a esta técnica: el 70% equilibró su metabolismo a los seis meses de tratamiento, al año el 90% de los que tenían sobrepeso lo perdieron por completo y en los casos de obesidad se logró perder una media de 64% del peso sobrante

  • El 52,7% de la población española de 18 y más años está por encima de su peso saludable, de ellos un 16,9% tienen obesidad. El problema se da en mayor medida entre los hombres y aumenta con la edad[1].
  • El 81% de los españoles fracasa al hacer una dieta, a pesar de que el 76% reconoce no estar contento con su peso actual, según datos de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad[2].

Dia de la obesidad 2015_IMEOCon el motivo del Día Mundial contra la Obesidad que se celebra 12 de Noviembre, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) hace públicos los resultados del primer estudio con mayor número de casos de pacientes que se han sometido a una reducción de estómago por endoscopia con sutura Apollo. Los datos son concluyentes: a la medida que se reduce la carga del sobrepeso o los niveles de obesidad en la persona, mejora la efectividad del organismo para utilizar la grasa como fuente de energía y se equilibra la sensación de hambre y ansiedad hacia los alimentos. Además, al finalizar el primer año de tratamiento el 90% de los pacientes que tenían sobrepeso lo perdieron por completo, mientras que en los casos de obesidad se logró perder una media de 64% del peso sobrante.

La cirugía de la obesidad requiere de un diagnóstico exhaustivo y detallado

La cirugía de obesidad requiere de un enfoque profesional multidisciplinar con diagnósticos previos exhaustivos y detallados, control nutricional semanal y educación emocional con psicólogo, para conseguir cambios profundos en los hábitos de los pacientes. “En IMEO estudiamos y analizamos las características particulares de cada paciente, desde el perfil genético, metabólico, hormonal y psicológico hasta sus hábitos sociales o preferencias gastronómicas, todo ello es sumamente importante a la hora de diseñar un tratamiento personalizado y un balance nutricional ajustado que permita alcanzar un peso saludable y obtener resultados a largo plazo”, explica Rubén Bravo, experto universitario en nutrición y portavoz del IMEO. Un análisis enfocado en la Biotecnología Intersticicial y la Genética, no sólo permite evaluar los resultados de ADN de los pacientes, sino también ayuda comprender los mecanismos que influyen en el paciente a la hora de gestionar su forma de comer, pudiendo incidir directamente en las predisposiciones existentes a través de la modificación de los hábitos de vida.

Gracias a la alta tecnología aplicada al diagnóstico y tratamiento de la obesidad, hoy en día podemos abordar el problema utilizando las técnicas más novedosas y avanzadas, como es la cirugía endoscópica con sutura Apollo que nos permite reducir el estómago, sin cortes y sin dejar cicatrices externas, pues accedemos al estómago a través de la boca, frunciéndolo en varios pliegues con diversos puntos, para disminuir la capacidad de la cavidad gástrica que acumulará menos cantidad de comida.

En una persona obesa interfieren dos mecanismos importantes que inciden en su necesidad de comer hasta “sentirse saciado”. En primer lugar, los receptores del estómago encargados de identificar la sensación de saciedad pierden sensibilidad después de realizar durante mucho tiempo ingestas excesivas y rápidas, disfuncionándose la secreción de ghrelina. En segundo lugar, a esto sumamos el mal funcionamiento de la leptina, una hormona que manda al cerebro la señal que ya tenemos reserva de grasa suficiente y que no hace falta seguir comiendo. Si sus niveles se reducen en el organismo, aumenta la sensación de hambre y apetito, disminuye el gasto calórico y reduciendo la sensación de saciedad.

“Hay ciertos hábitos que pueden incrementar la producción de leptina en nuestro cuerpo, como el consumo de proteínas de alta calidad biológica (lácteos, carne, legumbres y nueces) que deben representar un 30% de la ingesta diaria, alimentos ricos en omega 3 y zinc o la práctica regular de ejercicio físico”, revela Bravo.

Por tanto, la sensación de hambre, la tendencia a picar entre comidas, la dificultad de utilizar la grasa como fuente de energía, son datos completamente medibles y contemplados en el actual estudio. Su registro y evolución nos proporciona información sobre el metabolismo de cada paciente y nos da las claves para plantear un tratamiento multidisciplinar adecuado, en el que interviene un amplio equipo de especialistas, entre ellos nutricionistas, endocrinos, psicólogos, fisioterapeutas, entrenadores profesionales, esteticistas, médicos internistas, cirujanos y endoscopistas.

Muestra del estudio de IMEO realizado con 244 pacientes con sobrepeso elevado y obesidad, intervenidos con cirugía endoscópica de reducción del estómago con sutura Apollo

El estudio realizado por el IMEO contempla 244 casos, 205 mujeres y 39 hombres, entre 19 y 78 años de edad. Más de la mitad tenían entre 35 y 54 años de edad en el momento en que recurrieron a esta cirugía para solucionar su problema de sobrepeso u obesidad.

De todos ellos, 146 ya han finalizado el primer año del tratamiento, 26 han concluido el noveno mes, 35 han cumplido el sexto y el resto se encuentra en fase inicial, entre el primer y el quinto mes.

Los datos analizados corresponden a dos principales grupos de pacientes, aquellos con un sobrepeso elevado y los que entran en los diferentes rangos de obesidad.

Los resultados muestran una alta eficacia en la pérdida de peso en el primer grupo. El 90% de las personas con sobrepeso (34) han alcanzado su peso saludable a los doce meses del tratamiento.

El grupo compuesto por personas obesas (210) empezó con niveles de peso muy altos, donde en algunas ocasiones sobraban hasta 90 kilos. Al finalizar el primer año de tratamiento, las personas de este grupo habían perdido de media el 64% del peso sobrante, siendo menor este índice en los casos donde el peso que se tenía que perder superaba 50 kilos.

“Hemos observado que en estos casos los primeros 10-12 kilos se pierden en los primeros dos meses, pudiendo perder en seis meses unos 20 kilos y al finalizar el año alcanzar un peso considerado saludable, o en el caso de los obesos pasan al rango de sobrepeso”, resume Bravo.

Mejora de la Tasa Metabólica

En casi todos los casos estudiados se observó una mejora de la tasa metabólica[3], es decir, la efectividad del organismo para utilizar la grasa como fuente de energía. Los índices iníciales eran realmente bajos: 112 pacientes tenían un metabolismo lento e inefectivo, 131 lo tenían equilibrado y sólo uno tenía el metabolismo activo. Uno de cada cuatro pacientes tenía una tasa metabólica mínima equivalente a 1. Finalizado el tratamiento, los parámetros mejoraron considerablemente, pasando de 4,5 de media a 7 de media a partir del sexto mes del tratamiento, alcanzando unos niveles equilibrados.

Reducción notable de la sensación de hambre

En cuanto a la leptina[4], de los 244 pacientes sólo 37 tenían los índices iníciales dentro de la normalidad, 27 estaban levemente por encima, 4 tenían los niveles por debajo de lo normal y la gran mayoría, 185 pacientes, mostraban unos niveles exageradamente altos (entre 21 y 40) desvelando una resistencia a la leptina que no incide en un menor nivel de hambre, ni mayor gasto calórico sino todo lo contrario.

El estudio realizado por el IMEO muestra la evolución en la mejora de los niveles de leptina. Mientras que en la fase inicial el promedio de los pacientes era de 27, al finalizar el primer año esta cifra disminuyo hasta 18,9, es decir, ha ido mejorando en aquellos casos que manifestaban una resistencia a la hormona, equilibrando la sensación de hambre.

[1] Según la Encuesta Europea de Salud en España 2014 realizada por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

[2] La ‘Encuesta XLS Medical sobre los factores de éxito y fracaso en el intento de adelgazar’ fue realizada a 2.944 personas.

[3] Se mide en una escala de 0 a 15, determinando si un metabolismo es lento e inefectivo (de 0 a 5), equilibrado (de 5 a 9), activo o hiperactivo (de 9 a 15).

[4] Los parámetros considerados normales de leptina varían entre 10 y 15. De 0 a 9 es considerado por debajo y entre 16 y 20 por encima de lo normal.

«La obesidad se ha convertido en una de las manifestaciones visibles de la pobreza»

agosto 18, 2015

«La comida es el pivote del día, un momento de encuentro. Si cambias el horario cambias los vínculos, las relaciones familiares y hasta el tipo de alimentos que comes»
Cecilia Díaz Méndez Directora del Grupo de Sociología de la Alimentación de la Universidad de Oviedo
El Comercio, por Laura Mayordomo

OVIEDO, 02-05-2013, FACULTAD DE ECONÓMICOS-CECILIA DÍAZ-ALIMENTACION. AUTOR JESUS DIAZ

OVIEDO, 02-05-2013, FACULTAD DE ECONÓMICOS-CECILIA DÍAZ-ALIMENTACION. AUTOR JESUS DIAZ

Desde su cargo como directora del Grupo de Sociología de la Alimentación de la Universidad, Cecilia Díaz (Parlero, Villayón, 1962) lleva años analizando los cambios alimentarios de la sociedad asturiana y española. Estos últimos, marcados por una crisis económica que no ha variado mucho los hábitos de alimentación pero sí los de consumo. Se buscan los comercios más baratos para hacer la compra y ganan peso las marcas blancas. Pero alimentarse es mucho más que eso. En Asturias, las comidas tienen «un componente de ritual».

Las industrias lácteas relacionan la caída en el consumo de leche en el último año con una «moda antileches».

¿Existe tal moda?
Me cuesta creerlo. No sé por qué se plantea en esos términos. Si ha habido cambios en los consumos de los lácteos han ido en la línea de sustituir unos productos por otros, no en la de eliminarlos.

¿Por ejemplo?
La preocupación por la salud lleva a la gente a consumir leches desnatadas o semidesnatadas, en lugar de las enteras. Es una tendencia que ya se dio en el resto de Europa. Las tendencias que hemos visto también revelan un mayor consumo de productos dulces lácteos, en los que se incluyen los yogures, probablemente por motivos de salud. Hay cada vez más una orientación hacia productos que se entiende que son saludables, que tienen alguna funcionalidad, como ayudar a combatir el colesterol. Los denominados ‘alicamentos’.

¿Comemos determinados alimentos porque están de moda?

No sé si se puede llamar moda a la preocupación por la salud, pero hay tendencias que se generalizan por ese motivo. Y no solo en los hogares de mayor renta. Lo peculiar es que la alimentación siempre se había visto como un hábito estable y por tanto ajeno a las modas. Ahora, en cambio, se están introduciendo en este campo, en el de los productos de alimentación elaborados, estrategias de marketing similares a las de otros productos.

¿Se mantiene el consumo de productos frescos?
Ahí tenemos una ventaja en comparación con otros países, porque aquí el comercio de proximidad existe, está a mano y ofrece buenos precios. Eso, que no sucede en todos los sitios, propicia que no haya una dificultad añadida en la compra. Si tienes acceso a esos alimentos tienes más facilidad para llevar una dieta saludable.

Dicen los médicos que está comprobado que a menor peso, mayor supervivencia. ¿Ha calado ese mensaje en los asturianos?
Claro que cala, pero si seguimos las encuestas de salud vemos que son los grupos mejor situados los que logran tener un peso cercano a lo que los médicos consideran adecuado y que eso no ocurre con los más desfavorecidos. Eso pasa en Asturias y en el resto de España.

De tres platos a uno

¿El plato preparado le ha ganado la batalla al plato de cuchara de toda la vida?
Según las encuestas, aumenta el consumo de platos preparados y, al mismo tiempo, hay una reducción del consumo de legumbres. Pero hay cambios más grandes, como haber pasado de comer tres platos -sopa, garbanzos, con compango, y postre- a uno solo. También a hacer cenas más ligeras. Son cambios importantes, pero no tienen por qué ser peores. Es algo que se aprecia en unos grupos sociales más que en otros.

No me diga más. En los jóvenes.
Sí, en los jóvenes.

Y mientras, los concursos de cocina triunfan en televisión…
Probablemente es una moda pasajera que, cuando deje de tener esa visión mediática, perderá fuelle. Lo que demuestran este tipo de concursos es el creciente interés por la alimentación. Por sacarla de la cocina, cuando hace años era una cuestión doméstica y femenina.

Femenina, en su mayoría, sigue siendo, ¿no?
Sí, en torno al 77% de las personas que gestionan la alimentación en un hogar son mujeres. Lo que sí se aprecia también es que los que más se incorporan a la cocina son jóvenes con un nivel educativo alto.

¿Con un gusto culinario muy distinto al de sus padres?
Sí, la cocina cambia e incorpora cosas nuevas, se enriquece. Se produce una revisión de la cultura tradicional con la incorporación de productos y formas de alimentarse de otras culturas, como la asiática. Eso ha enriquecido mucho la dieta.

Porque lo que no ha cambiado es lo mucho que a los asturianos nos gusta comer.
Sí, el deleite, el placer ligado a la comida y no prescindir de la alimentación como una actividad social nos define. Mantenemos ese componente de ritual en las comidas. Por eso no nos gustan nada las comidas en solitario e incluso se altera la hora de comer para hacerlo en compañía, y así tenemos esos horarios tan caóticos. Un 25% de las personas que viven solas no comen solas. Los jóvenes van a casa de los padres y los mayores, a casa de sus hijos.

¿Veremos algún día a los españoles comiendo a las doce del mediodía, como en la mayor parte de Europa?
El tema de los horarios se ha debatido mucho y no ha calado. Puede parecernos muy racional el horario europeo, pero aquí no ha habido una respuesta contundente hacia el cambio. Eso indica que no es solo una cuestión de horario, sino que hay mucho en torno a eso. Y lo mucho que hay es por la comida. Es el pivote del día, un momento de encuentro. Si cambias el horario, cambias los vínculos y las relaciones familiares. Hasta el tipo de comida que comes.

¿Por qué cambiamos nuestros hábitos de alimentación?
Básicamente por cuestiones de salud y de dinero.

¿Qué productos se han dejado de consumir por culpa de la crisis?
Ha habido un trasvase hacia carnes más baratas. Se ha reducido el consumo de la de ternera y ha aumentado el de pollo. Sobre todo, en los hogares con menor renta. En éstos, las estadísticas oficiales revelan que se compra también menos pescado y fruta.

¿El cambio en el consumo de los hogares ha sido significativo?
No, la diferencia no es muy grande. Las estadísticas no ofrecen una imagen muy clara, porque el cambio es lento. No hemos reducido mucho nuestro gasto alimentario. Se restringe si hace falta, pero no se elimina lo fundamental. Las necesidades básicas, en este sentido, están cubiertas.

En la crisis, ¿se ha pasado hambre?
Las propias ONG han dicho que no. Y los pediatras. Cuando se hablaba de privación alimentaria se hablaba de escasez, de delgadez, sin embargo, en los países desarrollados se habla de malnutrición. No falta comida sino que se come mal y eso está dando lugar a más casos de obesidad. Está siendo una de las manifestaciones visibles de la pobreza. Todos los expertos dicen que hay que afrontar la obesidad, no la falta de alimentación.

Estigmatizados

El grupo que usted dirige analizó los casos de una treintena de familias, nuevas perceptoras de ayudas alimentarias de la Cruz Roja. ¿Qué conclusiones extrajeron?
No reveló un cambio importante en la dieta cotidiana, pero sí en la forma de organizar la alimentación. La gente cambia de comercio buscando el más barato y opta por marcas blancas, incluso compran distintos productos en distintos sitios en función del precio. Además de las ayudas de las instituciones, reciben ayudas de la familia o los vecinos. Y lo que hacen es gestionarlo conjuntamente para tratar de componer una dieta saludable.

Un estudio reciente reveló que, en familias con pocos recursos, los lácteos se reservaban a los niños.
Sí, nosotros también hemos constatado que, en las familias con hijos, éstos tienen prioridad. También, que siguen comprando productos que denoten una cierta normalidad, como chucherías, para que los niños no aprecien una situación de privación.

¿Estigmatiza ser perceptor de ayudas sociales?
Es algo que vimos en el estudio. La gente nos comentaba que intentaban ocultar que tenían un vale de alimentos dado por una ONG. Incluso estos vales se transformaron para evitar que se notase que era una ayuda. Eso ocurría sobre todo en pueblos pequeños. Las personas mayores solas que entrevistamos consideraban que recurrir al comedor social era lo último que les podía pasar. Hasta el punto de que ocultaban la situación a sus propios hijos. No hay que olvidar que se trata de nuevos usuarios de ayudas y que nunca antes se habían encontrado en una situación así. Asumirlo es duro.

Un estudio identifica seis tipos diferentes de personas obesas

abril 22, 2015
  • Jóvenes bebedores, personas de mediana edad infelices o con problemas de salud felices, mujeres jóvenes y ancianos ricos sanos e individuos con mala salud.
  • El objetivo de este estudio por la universidad de Sheffield (Reino Unido) es lograr un enfoque de asistencia sanitaria selectiva.
  • “Un sólo enfoque en el conjunto de un único grupo no es eficaz, todos somos diferentes y distintas políticas de promoción funcionan”, explica el doctor Green.

20 minutos

91874-597-438Hombres jóvenes que son grandes bebedores, personas de mediana edad que son infelices y ansiosos, individuos mayores que a pesar de vivir con problemas de salud física son felices, mujeres más jóvenes sanas, ancianos ricos saludables e individuos con muy mala salud. Esos son los seis tipos de personas obesas identificados por una investigación realizada por la Universidad de Sheffield, en Reino Unido.

Los autores buscaron la manera de abordar el problema de la obesidad en el país, que cuesta los 6.000 millones de libras esterlinas (más de 8.300 millones de euros) al Sistema Nacional de Salud cada año, y vieron que en la actualidad las personas son tratadas igual sin tener en cuenta su estado de salud, dónde viven o sus características de comportamiento. La investigación, dirigida por el doctor Mark Green, de la Escuela de Salud e Investigación Relacionada (ScHARR, por sus siglas en Inglés) de la Universidad de Sheffield, halló que aquellos que tienen un índice de masa corporal (IMC) de 30 o más encajan realmente en uno de los seis grupos y que las estrategias para afrontar con éxito la pérdida de peso deben adaptarse según el grupo al que pertenecen.

Los científicos destacaron la importancia de que los responsables políticos de la salud reconozcan diferencias en los individuos con obesidad y dirijan o adapten las intervenciones en consecuencia. El enfoque no sólo puede ser más eficaz para ayudar a las personas a lograr un estilo de vida más saludable, sino que un enfoque de asistencia sanitaria selectiva también podría hacer un uso más eficiente de los servicios del Sistema Nacional de Salud.

“Todos somos diferentes” El doctor Green explica: “Las políticas destinadas a combatir la obesidad y fomentar estilos de vida saludables a menudo se enfocan en personas sólo porque son obesas. Pero un enfoque sólo en el grupo en su conjunto no es muy eficaz. Todos somos diferentes y distintos enfoques de promoción de la salud funcionan para personas diferentes”.

“Nuestra investigación mostró que los de los grupos que hemos identificado son propensos a necesitar muy diferentes servicios y responderán de manera muy diferente a las distintas políticas de promoción de la salud. En el futuro, esperamos que los médicos tenga en cuenta estos seis grupos al ofrecer asesoramiento a sus pacientes”, añade.

Los investigadores sugirieron que los mensajes sobre la reducción de alcohol podrían ayudar a combatir la obesidad en los adultos jóvenes, mientras que para las personas de mediana edad que son infelices y están ansiosos se debería dirigir una intervención que implique el aumento de ejercicio mezclado con asesoramiento psicosocial. Las mujeres sanas jóvenes pueden no necesitar ninguna intervención, según los autores del trabajo.

Para aquellos en el grupo de peor salud, el estudio mostró que los consejos sobre el ejercicio pueden no tener objetivos razonables y se necesiten otros mucho más modestos; y para los ancianos sanos ricos, la pérdida de peso de podría ser una prioridad.

Los investigadores utilizaron los datos del Estudio de Salud de Yorkshire que incluyen a 4.144 individuos obesos y esperan que los hallazgos, publicados en Journal of Public Health, proporcionen consejos para los políticos y lleven estudios futuros sobre la lucha contra la obesidad.