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«La obesidad se ha convertido en una de las manifestaciones visibles de la pobreza»

agosto 18, 2015

«La comida es el pivote del día, un momento de encuentro. Si cambias el horario cambias los vínculos, las relaciones familiares y hasta el tipo de alimentos que comes»
Cecilia Díaz Méndez Directora del Grupo de Sociología de la Alimentación de la Universidad de Oviedo
El Comercio, por Laura Mayordomo

OVIEDO, 02-05-2013, FACULTAD DE ECONÓMICOS-CECILIA DÍAZ-ALIMENTACION. AUTOR JESUS DIAZ

OVIEDO, 02-05-2013, FACULTAD DE ECONÓMICOS-CECILIA DÍAZ-ALIMENTACION. AUTOR JESUS DIAZ

Desde su cargo como directora del Grupo de Sociología de la Alimentación de la Universidad, Cecilia Díaz (Parlero, Villayón, 1962) lleva años analizando los cambios alimentarios de la sociedad asturiana y española. Estos últimos, marcados por una crisis económica que no ha variado mucho los hábitos de alimentación pero sí los de consumo. Se buscan los comercios más baratos para hacer la compra y ganan peso las marcas blancas. Pero alimentarse es mucho más que eso. En Asturias, las comidas tienen «un componente de ritual».

Las industrias lácteas relacionan la caída en el consumo de leche en el último año con una «moda antileches».

¿Existe tal moda?
Me cuesta creerlo. No sé por qué se plantea en esos términos. Si ha habido cambios en los consumos de los lácteos han ido en la línea de sustituir unos productos por otros, no en la de eliminarlos.

¿Por ejemplo?
La preocupación por la salud lleva a la gente a consumir leches desnatadas o semidesnatadas, en lugar de las enteras. Es una tendencia que ya se dio en el resto de Europa. Las tendencias que hemos visto también revelan un mayor consumo de productos dulces lácteos, en los que se incluyen los yogures, probablemente por motivos de salud. Hay cada vez más una orientación hacia productos que se entiende que son saludables, que tienen alguna funcionalidad, como ayudar a combatir el colesterol. Los denominados ‘alicamentos’.

¿Comemos determinados alimentos porque están de moda?

No sé si se puede llamar moda a la preocupación por la salud, pero hay tendencias que se generalizan por ese motivo. Y no solo en los hogares de mayor renta. Lo peculiar es que la alimentación siempre se había visto como un hábito estable y por tanto ajeno a las modas. Ahora, en cambio, se están introduciendo en este campo, en el de los productos de alimentación elaborados, estrategias de marketing similares a las de otros productos.

¿Se mantiene el consumo de productos frescos?
Ahí tenemos una ventaja en comparación con otros países, porque aquí el comercio de proximidad existe, está a mano y ofrece buenos precios. Eso, que no sucede en todos los sitios, propicia que no haya una dificultad añadida en la compra. Si tienes acceso a esos alimentos tienes más facilidad para llevar una dieta saludable.

Dicen los médicos que está comprobado que a menor peso, mayor supervivencia. ¿Ha calado ese mensaje en los asturianos?
Claro que cala, pero si seguimos las encuestas de salud vemos que son los grupos mejor situados los que logran tener un peso cercano a lo que los médicos consideran adecuado y que eso no ocurre con los más desfavorecidos. Eso pasa en Asturias y en el resto de España.

De tres platos a uno

¿El plato preparado le ha ganado la batalla al plato de cuchara de toda la vida?
Según las encuestas, aumenta el consumo de platos preparados y, al mismo tiempo, hay una reducción del consumo de legumbres. Pero hay cambios más grandes, como haber pasado de comer tres platos -sopa, garbanzos, con compango, y postre- a uno solo. También a hacer cenas más ligeras. Son cambios importantes, pero no tienen por qué ser peores. Es algo que se aprecia en unos grupos sociales más que en otros.

No me diga más. En los jóvenes.
Sí, en los jóvenes.

Y mientras, los concursos de cocina triunfan en televisión…
Probablemente es una moda pasajera que, cuando deje de tener esa visión mediática, perderá fuelle. Lo que demuestran este tipo de concursos es el creciente interés por la alimentación. Por sacarla de la cocina, cuando hace años era una cuestión doméstica y femenina.

Femenina, en su mayoría, sigue siendo, ¿no?
Sí, en torno al 77% de las personas que gestionan la alimentación en un hogar son mujeres. Lo que sí se aprecia también es que los que más se incorporan a la cocina son jóvenes con un nivel educativo alto.

¿Con un gusto culinario muy distinto al de sus padres?
Sí, la cocina cambia e incorpora cosas nuevas, se enriquece. Se produce una revisión de la cultura tradicional con la incorporación de productos y formas de alimentarse de otras culturas, como la asiática. Eso ha enriquecido mucho la dieta.

Porque lo que no ha cambiado es lo mucho que a los asturianos nos gusta comer.
Sí, el deleite, el placer ligado a la comida y no prescindir de la alimentación como una actividad social nos define. Mantenemos ese componente de ritual en las comidas. Por eso no nos gustan nada las comidas en solitario e incluso se altera la hora de comer para hacerlo en compañía, y así tenemos esos horarios tan caóticos. Un 25% de las personas que viven solas no comen solas. Los jóvenes van a casa de los padres y los mayores, a casa de sus hijos.

¿Veremos algún día a los españoles comiendo a las doce del mediodía, como en la mayor parte de Europa?
El tema de los horarios se ha debatido mucho y no ha calado. Puede parecernos muy racional el horario europeo, pero aquí no ha habido una respuesta contundente hacia el cambio. Eso indica que no es solo una cuestión de horario, sino que hay mucho en torno a eso. Y lo mucho que hay es por la comida. Es el pivote del día, un momento de encuentro. Si cambias el horario, cambias los vínculos y las relaciones familiares. Hasta el tipo de comida que comes.

¿Por qué cambiamos nuestros hábitos de alimentación?
Básicamente por cuestiones de salud y de dinero.

¿Qué productos se han dejado de consumir por culpa de la crisis?
Ha habido un trasvase hacia carnes más baratas. Se ha reducido el consumo de la de ternera y ha aumentado el de pollo. Sobre todo, en los hogares con menor renta. En éstos, las estadísticas oficiales revelan que se compra también menos pescado y fruta.

¿El cambio en el consumo de los hogares ha sido significativo?
No, la diferencia no es muy grande. Las estadísticas no ofrecen una imagen muy clara, porque el cambio es lento. No hemos reducido mucho nuestro gasto alimentario. Se restringe si hace falta, pero no se elimina lo fundamental. Las necesidades básicas, en este sentido, están cubiertas.

En la crisis, ¿se ha pasado hambre?
Las propias ONG han dicho que no. Y los pediatras. Cuando se hablaba de privación alimentaria se hablaba de escasez, de delgadez, sin embargo, en los países desarrollados se habla de malnutrición. No falta comida sino que se come mal y eso está dando lugar a más casos de obesidad. Está siendo una de las manifestaciones visibles de la pobreza. Todos los expertos dicen que hay que afrontar la obesidad, no la falta de alimentación.

Estigmatizados

El grupo que usted dirige analizó los casos de una treintena de familias, nuevas perceptoras de ayudas alimentarias de la Cruz Roja. ¿Qué conclusiones extrajeron?
No reveló un cambio importante en la dieta cotidiana, pero sí en la forma de organizar la alimentación. La gente cambia de comercio buscando el más barato y opta por marcas blancas, incluso compran distintos productos en distintos sitios en función del precio. Además de las ayudas de las instituciones, reciben ayudas de la familia o los vecinos. Y lo que hacen es gestionarlo conjuntamente para tratar de componer una dieta saludable.

Un estudio reciente reveló que, en familias con pocos recursos, los lácteos se reservaban a los niños.
Sí, nosotros también hemos constatado que, en las familias con hijos, éstos tienen prioridad. También, que siguen comprando productos que denoten una cierta normalidad, como chucherías, para que los niños no aprecien una situación de privación.

¿Estigmatiza ser perceptor de ayudas sociales?
Es algo que vimos en el estudio. La gente nos comentaba que intentaban ocultar que tenían un vale de alimentos dado por una ONG. Incluso estos vales se transformaron para evitar que se notase que era una ayuda. Eso ocurría sobre todo en pueblos pequeños. Las personas mayores solas que entrevistamos consideraban que recurrir al comedor social era lo último que les podía pasar. Hasta el punto de que ocultaban la situación a sus propios hijos. No hay que olvidar que se trata de nuevos usuarios de ayudas y que nunca antes se habían encontrado en una situación así. Asumirlo es duro.

Chips, el aperitivo más adictivo

julio 17, 2015

Un nuevo libro explica por qué la patata chip engancha | El eslogan de Frito Lay reta al consumidor a “comer sólo una chip” | Según Harvard, la patata chip industrial es una de las comidas que más engorda | Cuanto más crujiente y ruidoso al comerse es la chip, más patatas se comen

La Vanguardia, por Andy Robinson
Patatas-chips_adictivasLos madrileños que tenían la costumbre de comer una ración de patatas fritas entre tres o cuatro personas con boquerones o mejillones y un vermut en los chiringuitos del parque del Retiro habrán visto que, tras las nuevas concesiones, la vieja patata frita procedente de las fábricas locales como La Zamorana de José Jiménez en Toledo, va siendo sustituida por la marca multinacional Frito Lay. Es la filial más lucrativa de la gigante Pepsico, cuyas patatas chips ya consolidan su implacable conquista del mercado global.

La llegada de Frito Lay al Retiro es simbólica porque la multinacional estadounidense no está demasiado interesada en el tradicional aperitivo madrileño, un precursor de un buen cocido o besugo, sino en rematar la conversión de España a la costumbre que ha transformado la cultura alimentaria estadounidense en los últimos 30 años: el snacking. “El snacking es comer en cualquier lugar y en cualquier momento, comer mecánicamente, sin pensar“, dijo Michael Moss, premio Pulitzer de The New York Times y autor de Salt, sugar fat (2013) una critica demoledora del papel de las grandes multinacionales de comida basura en la epidémica de obesidad que arrasa el mundo. “Ha sustituido las comidas en EE.UU. y las gigantes de la industria de alimentos procesados se mueven ya por el mundo para promocionar un modelo alimenticio tipo estadounidense”, añade.

La clave del snacking para megaempresas como Pepsico que necesitan expandir sus ventas y beneficios constantemente bajo fuertes presiones de los inversores en Wall Street, es crear adicción. Betcha can’t eat just one, (apostamos a que que no puedes comer solo una) es el famoso eslogan publicitario de las chips de Frito Lay. Es esta cualidad adictiva -garantía de ventas en ascenso permanente- lo que interesa mucho a Wall Street. La presidenta de Pepsico, Indra Noovi, ha comentado en alguna ocasión que su buena voluntad de reducir la cantidad de azúcar y grasa en sus productos (tanto bebidas como chips) choca contra las presiones desde Wall Street. “Frito Lay no es un imperio del mal. Hay voluntad de hacer productos más salubres pero los mercados bursátiles quieren productos que seduzcan a los consumidores. Y estos son los que llevan grasa, sal, azúcar”, dice Moss. Tras perder cuota de mercado a la Coca-Cola y ver estancarse su acción, Pepsico depende cada vez más de la venta de aperitivos, sobre todo patatas chips.

¿Cómo se hace una patata chip adictiva, según los requisitos de Wall Street? La respuesta se encuentra en el laboratorio de Frito Lay en Dallas (Texas), donde un centenar de científicos, psicólogos y expertos en marketing, dotados de un presupuesto de 30 millones de dólares anuales, desarrollan la fórmula más placentera de sal y grasa que combinan con el azúcar natural en el almidón de la patata. “He hablado con muchos de ellos. Son muy inteligentes y hacen muy bien su trabajo de crear productos irresistibles. No sólo quieren que nos guste su patata frita sino que queremos más y aún más”.

Existe una jerga científica para cada sensación. El momento exquisito en el cual la saliva se mezcla con la sal de la patata es la explosión de saliva y la sensación de grasa deshaciéndose es el efecto boca. Aunque el almidón no es dulce, el subidón de glucosa provoca nuevos ataques de hambre casi enseguida. De ahí: Betcha can’t eat just one. Según experimentos neurálgicos, un subidón de glucosa enciende el encefalograma cerebral igual que un chute de cocaina. Es el efecto deseado por Wall Street.

En los laboratorios se va ampliando la gama de sabores adictivos: barbacoa mezquite, pepinillo deli, queso cheddar y nata, chili jalapeño. Se empieza también a cambiar la estructura química de al sal para crear un polvo muy fino absorbido rápidamente por la lengua. En el Reino Unido, donde Frito Lay controla la marca Walkers, los sabores que enganchan incluyen costillas barbacoa, filete y cebolla, y pavo relleno. Esto ayuda a que cada británico cada año consuma 150 paquetes de las llamadas ‘crisps’ al año. Luego está la textura. En los laboratorios de las corporaciones multinacionales como Frito Lay, la meta siempre es ser crunchy (crujiente) . “Se sabe que, cuanto más ruidoso es el sonido del crunch de una patata chip, más se comen”, dice Moss.

Moss califica la patata chip -inventada en Saratoga Springs (estado de Nueva York) en 1853- como el “producto mas icónico” de la estrategia de la industria de alimentos iniciada hace 40 años de cargar su productos con azúcar, sal y grasa en busca de adicción masiva, beneficios en aumento constante y subidas bursátiles. La estrategia coincide con la explosión de la obesidad en EE.UU. hasta la situación actual en la que el 35,7% de los estadounidenses son obesos, lo cual ha provocado una epidemia de diabetes. “La patata chip es el producto que más engorda”, dice.

Segun un estudio de la Universidad de Harvard, en el 2011 con la participación de 120.000 personas a lo largo de 20 años, la patata chip provocó mayor aumento de peso. Una ración de 15 patatas cada día se tradujo en un aumento de peso de 1,69 libras, mucho más que los dulces. En cuanto al otro ingrediente adictivo, la sal, hay unos 180 miligramos de sodio en una bolsa pequeña de patatas Frito Lay, por encima del máximo consumo de sodio diario recomendado.

Ahora que crece el miedo sobre el catastrófico coste de la epidemia de obesidad, los científicos en el laboratorio Dallas de Frito Lay se emplean a fondo para inventar fórmulas innovadores para un snacking más sano, sin renunciar a esos sabores y texturas explosivos y adictivos. Pero la teoría de Michael Moss es que “el problema es el snacking en sí”, dice. “Debemos ejercer un control; comer en un lugar determinado y no terminar la bolsa”. Una sugerencia: si va al Retiro, busque el viejo chiringuito (aún quedan) y comparta con sus amigos una ración de patatas artesanales con aceitunas o mejillones antes de ir a comer un cocido.

Entrevista con el creador de la “Dieta Flash”

noviembre 23, 2011

Vida y Estilo, canal Terra

A continuación publicamos una entrevista con el creador de la “Dieta Flash”, doctor Manuel Jiménez Ucero que ha sido difundida por el canal Terra.

Este médico advierte claramente que este régimen, basado en ingerir una mayor cantidad de proteínas y en suprimir los azúcares y las grasas en su fase inicial,  para que el organismo queme así las grasas del propio cuerpo, se debe hacer siempre “bajo la batuta de un director de orquesta”, afirma el experto.

Una dieta para un adelgazamiento rápido

– ¿Esta dieta está prescrita solo para problemas serios de obesidad?
– Por supuesto. Con ella se logra adelgazar  entre 10 y 30 kilos en tres o cuatro meses, con resultados espectaculares, como una notable mejoría  de la salud del paciente y de sus constantes vitales.

-Y además, parece una dieta rápida…
-Si se sigue bien, permite adelgazar unos diez kilos en el hombre y entre seis y ocho kilos en la mujer durante el primer mes.

-Parece ser que ahora están de moda las “dietas proteicas”…
– Bueno, bueno, ya hace 35 años que el doctor Blackburn, de la Universidad de Harvard, determinó  la  cantidad exacta de proteínas que necesitaba el ser humano para proteger su masa muscular en una dieta de proteínas.

-¿Y en qué consiste?
En su primera fase, en reducir  la ingestión de azúcares por debajo de los 50 gramos al día, una ausencia total de grasas y un correcto aporte de proteínas para el mantenimiento de la masa muscular.

-¿Por qué hay que reducir el azúcar y los alimentos que lo contienen?
-Porque, cuando  inicias cualquier dieta de adelgazamiento, el organismo consume en primer  lugar las reservas de azúcar  depositadas en forma de glucógeno en el hígado, el bazo y los músculos: es la reserva natural de energía que tiene el cuerpo para quemar, si le hace falta.

-¿Y que pasa si no se se suministran?
– Cuando el cuerpo ha consumido todos los azúcares, que es lo que tiene más fácil,  inicia la combustión de las grasas en reserva, con lo que se empieza a adelgazar y el cuerpo produce acetona.

Ventajas e inconvenientes de la cetosis

— Pero siempre nos habían alertado que la acetona no era buena para el organismo…
Es cierto que el paciente puede notar debilidad, jaquecas o dolores musculares durante los primeros tres días, pero se le pasa rápido, y sus ventajas son enormemente superiores a sus inconvenientes.

-¿Qué suele recetar el médico en esos primeros días?
–  La subida de acetona en la sangre provoca su eliminación por la orina, con un incremento de la diuresis y un arrastre de iones minerales, por lo que el médico prescribirá la ingestión de 1,5 litros de agua al paciente y le dará un aporte de minerales necesarios para evitar estas carencias.

-¿Y eso es bueno?
– La cetosis moderada es un instrumento muy útil en el régimen de adelgazamiento, ya que la acetona produce un efecto importante en la reducción del apetito, hace desaparecer la ansiedad típica de otras dietas y produce un estado de bienestar en el organismo.

-¿Y cómo repercute en la pérdida de peso?
 -En esta etapa estricta, que pude oscilar entre una semana y un mes,  se pueden llegar a perder hasta dos terceras partes del total del peso sobrante, con lo que el estímulo y la alegría del paciente es evidente al observar los resultados obtenidos.

– ¿Qué peligro puede conllevar en el organismo el aumento de proteínas?
-Ninguno, porque los actuales regímenes nunca exceden el aporte de la cantidad de proteínas que necesita una persona para vivir sin pérdida de la masa muscular. Y ello equivale, aproximadamente, a entre 1 y 1,5 gramos por kilo de peso y día, que es la cantidad recomendada por la OMS.

La cultura del sobre

– ¿Esta dieta es partidaria de la “cultura del sobre”?
– Si, los sobres de proteínas han de tomarse durante un mes, a razón de cinco productos diarios, pero, en las siguientes fases, solo se utilizan dos productos proteicos diarios.

-Pero se resentirá el bolsillo…
– Con los sobres,  nos podemos gastar 105 euros a la semana (140 dólares),  pero tendremos que descontar la carne, huevos, pescado,  leche,  pan y chocolate, que están prohibidos (una media de 50 euros a la semana -67 dólares-); es decir, nos gastaremos 55 euros a la semana -74 dólares-, que multiplicados por cuatro semanas, sumarán un total de 220 euros -296 dólares-.

-¿Me puede poner un ejemplo de alguno de los  pacientes que mejor se ha adaptado a esta dieta?
–  Una de mis pacientes, Pilar, de 1,58 centímetros de estatura,  pesaba 92 kilos y  ha perdido 46 kilos en diez meses. Ahora pesa 46 y ha recobrado una piel con mayor suavidad y tersura y sus constantes vitales están dentro de la normalidad.

Las ventajas de la ‘Dieta Flash’

– Qué ventajas tienes su dieta sobre la Dieta Dunkan?
El inconvenientes de la Dieta Dunkan  es que todos los regímenes precisan  de un “director de orquesta” para  cumplir los objetivos y que no tengas que soportar la “vergüenza torera” de admitir que no has cumplido tus objetivos. Si te controla el doctor Dunkan, como hace con las celebrities, la dieta funcionará, peor dudo mucho que se consiga con la única ayuda de un libro.

-Además de los sobres, ¿prescribe alguna medicina a sus pacientes?
-Con esta dieta, añado el consumo de  complejos vitamínicos y minerales, ya que, al reducir el consumo de azúcar, el cuerpo empieza a quemar la grasa y se forman cuerpos cetónicos, que se eliminan por la orina con sus correspondientes sales minerales.

-¿Usted prohíbe la pasta de dientes con mentol o alcohol  y algunos antinflamatorios con lactosa, ¿no es eso muy drástico?
– Mire, hacer las cosas bien cuesta menos que hacerlas mal. La lactosa produce retención de líquidos y el alcohol activa nuestro  páncreas dormido, dispara la secreción de insulina y quema azúcar en vez de grasa.

Cenas cortas hacen vidas largas

-¿Y qué pasa cuando superamos todas las fases y nos equilibramos de peso?
–  Entonces sigue siendo necesario comer cinco veces al día,  empezando por los alimentos más energéticos por la mañana e ir reduciendo   conforme pasa la jornada en cantidades proporcionales. Yo siempre digo que “cenas cortas hacen vidas largas”.

-¿Frutas después de comer o de cenar?
Las frutas o postres hay que tomarlos a media mañana o media tarde.   El mito del zumo de naranja por la mañana es erróneo,  porque te inyectas azúcar en vena. Lo necesario son las frutas acuosas y ácidas como la naranja completa, el kiwi, la mandarina, los fresones y la piña poco verdes y la verdura, cuanto más verde,  mejor.

-¿Se puede tomar chocolate negro?
–  Yo aconsejo el chocolate negro porque contiene un aminoácido que es el triptófano,  por el que el cuerpo genera serotonina y melatonina, dos neurotransmisores que propician tranquilidad y el sueño nocturno.

-¿Y qué dieta aconseja para estar en forma, aunque no se sea un gran obeso?
–  Si una persona quiere perder tres kilos para la “operación bikini”, que haga la dieta que quiera, incluso la dieta Dunkan, que es la  es la hija ilegítima de la Atkins. No hay ninguna dieta mala.

-¿El alcohol es muy perjudicial para las dietas?
–  El alcohol tiene un  alto valor energético: si hacemos una semana de dieta sin alcohol y otra semana de dieta con alcohol, se engorda el doble de lo que se ha adelgazado la anterior semana.

Consejos para no engordar

-¿Qué consejos nos da para no engordar, doctor Jimeno?
-Yo aconsejo comer en plato grande la verdura, la ensalada, el pescado  o el marisco y, en  plato pequeño, las legumbres,  la fécula (patatas) y el arroz.

-Y por último, ¿qué garantiza su “Dieta Flash”? 
-Pues una pérdida inmediata de peso, la normalización de  la glucosa,  el colesterol y el ácido úrico y la mejoría y el rejuvenecimiento físico.

Ellos también se dan atracones

noviembre 2, 2011
  • Un estudio muestra la incidencia de estos trastornos en los varones
  • Las personas con este problema tienen menos rendimiento laboral
  • El tratamiento se orienta a mejorar el control con la alimentación

Ángeles López | El Mundo.es

Si es de los que se pasan todo el día picando, o de los que, al llegar la noche, se da una opípara cena con alimentos hipercalóricos y no puede dejar de comer, quizás tenga un trastorno de la alimentación. Si, por ser hombre, no ha pensado nunca que esto pueda ser un problema, a pesar de tener sobrepeso u obesidad, no se engañe, debería consultar con un médico. Los trastornos por atracón, aunque son más frecuentes entre las mujeres, también afectan a los varones. Sin embargo, son pocos los estudios que incluyen al genéro masculino cuando se trata de analizar estas alteraciones de la nutrición. Esto es lo que denuncia un estudio, publicado en la revista ‘International Journal of Eating Disorders’, en el que también se muestra cómo afectan estos trastornos al rendimiento laboral.

Son difíciles de reconocer, porque cuando una persona se da un atracón de comida no suele pensar que tenga un problema. Sin embargo, a diferencia de la anorexia o la bulimia, ésta es una enfermedad de adultos. “Explorar su incidencia en la población es difícil. Habitualmente se producen por haber realizado una dieta restrictiva o de aquellas que contienen sólo un alimento. Ése es el factor precipitante”, señala Luis Beato, jefe de Sección de la Unidad de Trastornos Alimentarios del Hospital General de Ciudad Real.

Se considera que una persona tiene un trastorno por atracón cuando recurrentemente tiene una ingesta excesiva de comida, con un alto contenido calórico (normalmente carbohidratos) en ausencia de una conducta compensatoria, como el vómito, el empleo de laxantes o el ayuno, típicos de la bulimia o la anorexia. Normalmente está asociado a los cuadros de ánimo, como ansiedad o estrés, que la persona calma con la comida. La ingesta produce estimulación del sistema parasimpático que produce un efecto sedante. “Y los alimentos más gratificantes son los que tienen hidratos de carbono, porque son los que mejor se absorben y pasan antes a la sangre, por lo que sancian más”, explica Beato.

Existen diferentes modalidades de este trastorno. “Por un lado está la ingesta compulsiva, que se caracteriza por picar durante todo el día. Otra versión es la ingesta por descontrol, que es cuando planificas comer algo y acabas comiendo más de lo previsto. Y luego está la ingesta nocturna, que es la más difícil de tratar porque el paciente no es consciente de que se levanta por la noche y come, es similar a un trastorno del sueño, la persona está como sonámbula e ingiere lo que no se permite comer durante el día”, aclara este psiquiatra.

Menos rendimiento laboral

Aunque las que acuden a la consulta suelen ser en su mayoría mujeres, este problema también afecta a los hombres. Tal y como explica Ruth R. Striegel, de la Universidad Wesleyan (Connecticut, EEUU) y autora del estudio mencionado, “los trastornos por atracón están estrechamente relacionados con la obesidad y el exceso de peso al igual que con el inicio de hipertensión, diabetes y alteraciones psiquiátricas. Sin embargo, la mayor parte de la evidencia sobre el impacto de los atracones está basada en muestras femeninas, como la mayoría de los estudios sobre trastornos de la alimentación, que reclutan a mujeres”.

Por este motivo, la Dra. Striegel ha llevado a cabo su trabajo con la participación de 21.743 hombres y 24.608 mujeres que completaron un cuestionario sobre comportamientos y actitudes relacionados con la salud y sobre su funcionamiento psicosocial. El riesgo de sufrir un trastorno por atracón se midió utilizando cuatro preguntas: “¿Alguna vez come algo que otros consideran inusualmente una gran cantidad de comida?; ¿en el pasado mes, sintió haber perdido el control con la comida?; ¿cuántas veces ha comido algo que otras personas consideran una canitdad exagerada?; ¿en el último mes, cuántas veces ha perdido el control con la alimentación?”.

Tras analizar los datos, los investigadores detectaron que el 7,5% de los hombres y el 11,19% de las mujeres sufrían un trastorno por atracón. Estas personas tenían más sobrepeso u obesidad que el resto de los participantes y se encontró también una mayor, aunque moderada, incidencia de depresión y estrés, sobre todo en las mujeres. Otro factor que sí que tuvo una fuerte asociación con los problemas de alimentación fue la pérdida de días de trabajo debido a enfermedad y la disminución de la productividad laboral, algo que afectó sobre todo a los varones.

“Más allá de los problemas de depresión, ansiedad y obesidad, el trastorno por atracón también está asociado con un deterioro en el rendimiento laboral […] Se necesitan campañas de Salud Pública para incrementar la concienciación sobre el deterioro psicosocial asociado con estos trastornos y valorar las actitudes negativas o falsas ideas sobre el trastorno por atracón y su tratamiento”, señalan los autores.

Además, las personas que tienen este problema deben saber que existen tratamientos eficaces. Así lo demuestran diferentes investigaciones sobre este tema, la última, publicada en ‘Behaviour Research and Therapy’, ha sido realizada por especialistas del Departamento de Psiquiatría de las universidades de Yale y de Pennsylvania (EEUU). En este estudio se constata que establecer un programa terapéutico consistente en sesiones de terapia cognitiva y una dieta baja en calorías, logra una remisión de este trastorno y una pérdida de peso en al menos el 30% de los pacientes que lo siguen.

En nuestro país se está aplicando algo similar, un tratamiento orientado a aumentar el control de la persona sobre su alimentación y a incorporar unos hábitos de ejercicio en su vida. Como señala Beato, “sabemos que hay que evitar el efecto yo-yo de las dietas. Lo mejor es que la dieta y la actividad física sean compatibles con su vida”.

Para las personas que picotean todo el día, se plantea la ingesta de cinco o seis comidas al día, sin pasar más de tres horas entre ellas, para retrasar el estímulo de gratificación que obtienen con el atracón. Se trata de aumentar el control de la persona sobre su alimentación, y con ello su autoestima. “Si consigue esto empezará a incorporar hábitos como la ingesta de verduras, la toma de desayunos completos, etc. Cuando ocurre esto, el paciente no tiene la sensación de alimentos prohibidos. Lo importante es no obsesionarse con la pérdida de peso, entonces será, precisamente, cuando empiece a perder peso”, aclara este especialista.