La obesidad altera el cerebro de los adolescentes

ABC

Según la OMS, el número de bebés y niños pequeños con sobrepeso u obesidad de cinco años o menos aumentó de 32 millones a nivel mundial en 1990 a 41 millones en 2016

Reducción de FA en pacientes obesos en comparación con los controles, y esqueleto de FA (verde), superpuesto a la media de las imágenes de FA en la muestra. – Study author and RSNA

La obesidad en los más jóvenes se ha convertido en un importante problema de salud pública, especialmente en algunos países, como EE.UU. donde porcentaje de niños y adolescentes afectados por la obesidad se ha más que triplicado desde la década de 1970, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. En el mundo, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el número de bebés y niños pequeños con sobrepeso u obesidad de cinco años o menos aumentó de 32 millones a nivel mundial en 1990 a 41 millones en 2016.

Y si bien la obesidad se asocia principalmente con el aumento de peso, la evidencia reciente sugiere que la enfermedad desencadena inflamación en el sistema nervioso que podría dañar regiones importantes del cerebro. Según un estudio presentado durante la reunión anual de la Sociedad Radiológica de América del Norte, los investigadores que han empleado técnicas de resonancia magnética para identificar signos de daño que pueden estar relacionados con la inflamación en el cerebro de adolescentes obesos.

En concreto, los científicos de la Universidad de São Paulo (Brasil) han utilizado una técnica denominada la imagen de tensor de difusión (DTI), que rastrea la difusión del agua a lo largo de los tractos de materia blanca portadora de señales del cerebro.

Para el nuevo estudio, los investigadores compararon los resultados de DTI en 59 adolescentes obesos y 61 adolescentes sanos, de 12 a 16 años. El parámetro que han empelado, llamado anisotropía fraccionada (FA), se correlaciona con la condición de la sustancia blanca del cerebro. Una reducción en FA es indicativa de un daño creciente en la sustancia blanca.

Los resultados mostraron una reducción de los valores de FA en los adolescentes obesos en regiones ubicadas en el cuerpo calloso, un paquete de fibras nerviosas que conecta los hemisferios izquierdo y derecho del cerebro. La disminución de FA también se encontró en la circunvolución orbitofrontal media, una región del cerebro relacionada con el control emocional y el circuito de recompensa. Ninguna de las regiones del cerebro en pacientes obesos había aumentado la FA.

«Hemos visto cambios cerebrales en adolescentes obesos relacionados con regiones importantes responsables del control del apetito, las emociones y las funciones cognitivas», afirma la coautora del estudio Pamela Bertolazzi.

Este patrón de daño se correlacionó con algunos marcadores inflamatorios como la leptina, una hormona producida por las células grasas que ayuda a regular los niveles de energía y las reservas de grasa. En algunas personas obesas, el cerebro no responde a la leptina, lo que hace que sigan comiendo a pesar de las reservas de grasa adecuadas o excesivas. Esta situación, conocida como resistencia a la leptina, hace que las células grasas produzcan aún más leptina.

El empeoramiento de la sustancia blanca también se asoció con los niveles de insulina, una hormona producida en el páncreas que ayuda a regular los niveles de azúcar en la sangre. Las personas obesas a menudo sufren de resistencia a la insulina, un estado en el que el cuerpo es resistente a los efectos de la hormona.

«Nuestros datos mostraron una correlación positiva entre los cambios cerebrales y las hormonas como la leptina y la insulina -señala Bertolazzi-. Además, encontramos una asociación positiva con marcadores inflamatorios, lo que nos lleva a creer en un proceso de neuroinflamación además de la resistencia a la insulina y la leptina».

«En el futuro, nos gustaría repetir la resonancia magnética cerebral en estos adolescentes después del tratamiento dirigido a la pérdida de peso para evaluar si los cambios cerebrales son reversibles o no», concluye.

La obesidad aumenta en un 20% el gasto sanitario, según sociedades médicas

20 minutos / EFE

Un informe alerta de que el sobrepeso y la obesidad, que afecta a 18 millones de españolesaumenta en un 20% el gasto sanitario en España y alcanza ya los 2.800 millones de euros anuales, un 7% del gasto nacional. 

Persona con sobrepeso, en una imagen de archivo.
EUROPA PRESS

De hecho, según el informe Abordaje de la obesidad y la cirugía bariátrica, que cuenta con el aval de la Sociedad Española de Cirugía de la Obesidad (SECO) y de la Sociedad Española del Estudio de la Obesidad (SEEDO-SEO), el coste de la atención sanitaria a una persona obesa puede ser hasta de tres veces mayor que el de una persona en su peso óptimo. 

El incremento del gasto sanitario per cápita alcanza el 20%, según el documento difundido, entre otros, por el Hospital Universitario de Getafe, que señala que según los expertos, más de la mitad de la población española de entre 25 y 64 años padece sobrepeso (39,3%) u obesidad (21,6%), y es más común entre los hombres. 

El estudio subraya que la obesidad es “uno de los problemas de salud más importantes a los que hace frente el sistema sanitario” y la cirugía bariátrica/metabólica supone el método más barato y efectivo para hacerle frente, toda vez que supone una pérdida de peso en el paciente de hasta un 40% en la mayoría de los casos. 

Las técnicas más habituales en este tipo de cirugía son la gastrectomía vertical y el bypass gástrico, con una tasa de éxito del 80% y un riesgo de mortalidad muy bajo. Sin embargo, en España se realizan al año tan solo 6.000 cirugías de este tipo, es decir, tan solo un 5% de los candidatos a estos tratamientos son finalmente intervenidos.

Día Mundial de la Obesidad: la tasa de gente con kilos de más se ha duplicado desde 1980

El 12 de noviembre de todos los años está dedicado a informar y concienciar sobre una de las mayores lacras de la humanidad: los kilos de más. Sus efectos negativos no se limitan a lo visual, sino que ponen en riesgo la salud de todos

El Confidencial, por Álvaro Hermida

El almacenamiento de grasa corporal es un problema de salud mundial. Así como las terroríficas epidemias como el ébola, los esfuerzos que se llevan a cabo para ponerle freno no tienen el resultado deseado. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2014 más de 1.900 millones de adultos tenían sobrepeso y 600 millones eran, directamente, obesos. Lo peor es que esas cifras no han hecho más que aumentar, y el hecho de que hoy sea el Día Mundial de la Obesidad hace que nos encontremos en el momento perfecto para ver dónde estamos, de dónde venimos y, lo más importante, hacia dónde vamos.

Qué es la obesidad

A lo largo de los años se han dado multitud de definiciones de esta condición física. Actualmente, la más aceptada es que tanto obesidad como sobrepeso son el aumento anormal de grasa corporal que puede tener perjuicios para la salud.

Para clasificarlas, se utiliza el índice de masa corporal (IMC). Esta es una comparación estadística entre la altura de una persona y su peso. La fórmula que lo define es el peso de una persona dividido por el cuadrado de su altura en metros (kg/m²). Si bien otros factores tienen mucha relevancia individual y se ignoran con esta estadística (como la masa muscular, que es más pesada que la grasa), es una buena forma de establecer unos límites clasificatorios e informativos para la población. De hecho, como la propia Organización Mundial de la Salud aclara: “El IMC proporciona una útil referencia sobre el sobrepeso a un nivel de población total, dado que no diferencia entre sexos o edades. Dicho esto, se debe tener en cuenta que puede no corresponder al mismo nivel de ‘gordura’ para individuos diferentes“.

Según la OMS, los valores superiores a 25 se consideran sobrepeso, y aquellas personas que superen un índice mayor a 30 son considerados obesos. Por poner estos datos en perspectiva, podemos decir que un varón de 1’8 metros y 70 kilos tiene un IMC de 21,6. Si llega a los 81, alcanzará el sobrepeso; y si toca los 98, será considerado obeso.

Sus peligros

Junto con el tabaco, parece que hemos llegado todos nosotros a la conclusión de que estar obeso no es sano. La gente que la padece, según explican una grandísima cantidad de estudios científicos y confirma la OMS, tiene un riesgo mucho mayor de padecer enfermedades cardiovasculares, así como metabólicas (diabetes tipo II), problemas musculoesqueléticos como la osteoatritis y una mayor tasa de cáncer, en especial de colonmama endometrio.

El estado actual de la obesidad en el mundo

Tenemos que tener en cuenta que siempre ha habido cierta prevalencia de esta enfermedad entre la población general. Es más común en áreas urbanas y, según explican desde la OMS, no es raro que en un mismo edificio de un país en vías de desarrollo y del tercer mundo, convivan puerta con puerta una familia con problemas de obesidad y otra con desnutriciónEn 1980 la tasa mundial de sobrepeso no superaba el 13,5%, y según datos de 2015 proporcionados por la OMS, hoy en día ha superado el 39%, más de una tercera parte de la población.

Según explican los investigadores Lindsay M. JaacksStephanie Vandevijvere y el resto de su equipo de la Harvard T. H. Chan School of Public Health, de Estados Unidos y de la Universidad de Auckland en Australia, los niveles y la distribución de la prevalencia de la obesidad en un país son ejemplo de su desarrollo económico. Según los investigadores, existen 4 fases diferentes. En la primera, característica de los países del tercer mundo, la obesidad infantil es muy reducida y, en adultos, las mujeres tienen niveles mucho más altos que los hombres. La segunda fase se caracteriza por una equiparación del número de obesos de ambos sexos y un aumento sustancial de la obesidad infantil. Por último, los países desarrollados (como España) tienen más varones obesos que mujeres con esa misma condición. Ese punto de inflexión se dio en Italia en el año 2013, en Francia en 2011, en España en 2009 y en Alemania en 1993. De hecho, “se espera que Estados Unidos y Reino Unido cumplan con los pronósticos antes de 2022“, explican los investigadores.

Como se explicaba al inicio, a nivel mundial hay 1,9 millardos de personas con sobrepeso y 600 millones con obesidad. Eso es más que preocupante, en el año 2014 el 39% de los adultos del planeta tenían más kilos de los que sería normal. A su vez, también supone un gran riesgo para las nuevas generaciones, sobre todo para las de los países desarrollados, dado que en 2013, explican desde la OMS, “42 millones de niños menores de 5 años eran obesos”.

Las perspectivas de futuro

Aunque los datos son más que limitados, pues al contrario que la mayor parte de enfermedades relevantes, no todos los obesos van al médico por su condición, se calcula, según datos del Centers for Disease Control (CDC) estadounidense, que en Estados Unidos un 39,3% de la población (un total de 93,3 millones de adultos) padece obesidad. El futuro no ofrece datos esperanzadores, ni para los habitantes del país norteamericano ni para el nuestro (dado que en una gran cantidad de datos macroeconómicos, los suyos son muy similares a los nuestros). Según el National Bureau of Economic Research de Estados Unidos, en el año 2025, el 83% de los varones y el 75% de las mujeres sufrirán sobrepeso u obesidad.

Qué podemos hacer

Muchas propuestas se han puesto sobre la mesa para luchar contra este tipo de problema de salud. La limitación del azúcar en los refrescos y la concienciación son las propuestas más comunes, pero otras vías son recomendables. Según la OMS, existen tres caminos claros:

  • Individual. A fin de cuentas nuestro cuerpo pertenece solo a una persona y la responsabilidad personal en la pérdida de peso es ineludible. Entre los aspectos clave está “la limitación de la ingesta de azúcares y grasas, el aumento de la actividad física regular (1 hora al día para los niños y 150 minutos semanales para los adultos) y un aumento del consumo de frutas, verduras, frutos secos, cereales integrales y legumbres”.
  • Social. Es imposible conseguir cambios de relevancia macroscópica sin un cambio en las políticas sanitarias de un país. Es por esto que la OMS recomienda “un apoyo por parte del sistema a los individuos que pretenden llevar a cabo los cambios en su estilo de vida antes mencionados a través de la colaboración de las entidades tanto privadas como públicas que tienen peso en este tipo de reformas”. Por otro lado, la organización internacional también recomienda que “los cambios de actividad física y dietéticos de la población deberían ser asequibles y accesibles para todos, especialmente para los individuos con menor poder adquisitivo”.
  • Sector privado. Es innegable que cada vez consumimos más alimentos preparados en masa por la industria. Esta puede llevar a cabo reformas que jueguen a favor de todos como “reducir los contenidos de azúcar, grasas y sal de los alimentos, asegurarse de que los alimentos sanos son una opción asequible, llevar a cabo campañas de marketing responsables, sobre todo aquellas en las que el público objetivo son niños y asegurarse de que un estilo de vida saludable es posible en el entorno laboral”.

Lo que tenemos que entender, al igual de bien que comprendemos que la obesidad es mala, es que esta condición se puede prevenir y se puede remediar. Está en nuestras manos, ya sea con el esfuerzo personal como con nuestro voto y con la promoción de iniciativas sociales y políticas, hacer de la obesidad un problema del pasado.

España, a la cabeza de Europa en procedimientos endoscópicos y mejoras de las técnicas actuales contra la obesidad

La Vanguardia / Europa Press

En España se han implantado casi el doble de balones intragástricos – entre 2.500 y 2.750 – que en Reino Unido y quince veces más en lo que se refiere a reducciones de estómago por endoscopia – al rededor de las 1.300-, y con una importante diferencia en la contratación de procedimientos que países como Italia, Bélgica, Francia o Alemania, lo que la sitúa al país a la cabeza de Europa, según datos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), con motivo este martes del Día mundial de la Obesidad.

Obesidad, sobrepeso FLICKR/EMILIO LABRADOR – Archivo

Estos datos, que han sido suministrado por empresas proveedoras de tecnología médica mínimamente invasiva empleada para tratar la obesidad, muestra una consolidación de los los métodos endoscópicos con apoyo multidisciplinar, como el Balón Intragástrico o el Método Apollo Reforzado, “como técnicas seguras y efectivas en pacientes con obesidad moderada”, advierten desde IMEO.

Desde el instituto destacan el método Apollo para perder peso ya que ha demostrado, en un estudio realizado por IMEO con 109 pacientes con sobrepeso y obesidad, que reduce el tamaño del estómago hasta un 70 por ciento como la más segura en la actualidad. Su eficacia en personas que necesitan perder desde grasa localizada hasta 40 kilos fue científicamente demostrada en XVI Sesión Científica del Congreso Mundial de Cirugía Endoscópica en Seattle, Estados Unidos.

“Después de casi una década de investigación, hemos logrado mejorar la técnica convencional que se estaba aplicando hasta el momento, optimizando los resultados en cuanto a la pérdida de peso y minimizando el riesgo de complicaciones que podían surgir a raíz de la cirugía. Clave para la mejora fue la decisión de reforzarla, realizando cuatro líneas de sutura paralelas, de modo que las tensiones producidas por los movimientos peristálticos del estómago durante la digestión se distribuyen de forma más eficaz, minimizando las posibilidades de que las suturas se suelten, como ocurre con otros métodos menos precisos”, indica el doctor Javier Grau, cirujano endoscopista del IMEO.

A la hora de empezar el tratamiento los pacientes tenían entre 20 y 58 años de edad, en su inmensa mayoría (91%) eran mujeres y su peso inicial oscilaba entre 66 y 128 kilos. De todos ellos, el 40 por ciento tenía obesidad moderada o severa; el 29 por ciento, sobrepeso; y el 31 por ciento restante se encontraba dentro de su peso considerado normal, pero acumulando grasa localizada en ciertas zonas, muy difícil de perder.

Los resultados obtenidos muestran que 65,16 por ciento perdieron entre 15 y 40 kilos; el 47,42 por ciento logró perder del 70 al 100% de su exceso de peso y el 30 por ciento, la totalidad de kilos que les sobraban. Como un beneficio adicional sobre la salud, se obtuvo un descenso muy importante de los niveles de la hormona Leptina, que regula el apetito y el porcentaje de grasa corporal, siendo fundamental para perder peso.

Concluido el tratamiento, la resistencia a la Leptina mejoró de 1 hasta 21 unidades su factor en 7 de cada 10 pacientes. “Si a eso añadimos que las personas obesas suelen tener un metabolismo poco efectivo en el uso de grasa corporal como fuente de energía, incluso haciendo una dieta hipocalórica, entenderemos por qué les cuesta tanto trabajo perder peso”, explica Rubén Bravo, experto en nutrición del Instituto.

La obesidad cuesta a cada español 265 euros extra en impuestos

Un informe de la OCDE calcula que la obesidad y el sobrepeso están reduciendo la esperanza de vida de los españoles en 2,6 años y comiéndose un 2,9% del PIB.

Correo Farmacéutico, por L. G. Ibañez

Los españoles viven 2,6 años menos como consecuencia de la obesidad y el sobrepeso.  Así lo constata el informe La pesada carga de la obesidad publicado por la OCDE este jueves. Según el estudio el sobrepeso se come el 9,7% del gasto sanitario español y reduce la productividad laboral en el equivalente a 479.000 trabajadores a tiempo completo. Esto es, las consecuencias de la obesidad y el sobrepeso trascienden la salud y suponen una reducción del PIB español del 2,9%. Dicho en plata, para poder cubrir los costes que genera la obesidad cada español estaría en la práctica pagando 265 euros adicionales en impuestos.

El informe de la OCDE explica que España ha adoptado algunas políticas interesantes para reducir la epidemia de obesidad, como el etiquetado de alimentos voluntario en la parte frontal de los paquetes y restricciones sobre la obesidad así como impuestos sobre la bebidas azucaradas (en Cataluña), pero insiste en que “cabría hacer más”.Y en ese más, la OCDE propone “un paquete combinado que incluyera el etiquetado de los menús, la prescripción médica de actividad física y programas de bienestar en el centro de trabajo”.

Según sus cálculos, medidas como esas podrían llegar a prevenir hasta 96.000 casos de enfermedad no transmisibles de aquí a 2050 y ahorro 32 millones de euros al año en España en costes sanitarios, además de ampliar la productividad en el equivalente a 4.000 trabajadores extra al año a tiempo completo.

Reducción calórica

Además, se propone que España introduzca medidas como una reducción calórica del 20% en los alimentos de alto contenido en azúcar, sal, caloría y grasas saturadas, lo que podría llegar a prevenir 472.000 casos de enfermedades no transmisibles de aquí a 2050. En términos económicos, una medida de estas características ahorraría 169 millones de euros al año en costes sanitarios en España y aumentaría la productividad en el equivalente a 13.000 trabajadores a tiempo completo al año.

Cómo perder 80 kilos en 2 años, testimonio de una paciente

RFI, por Ivonne Sánchez

En casos de obesidad extrema, cuando se busca reducir más de la mitad del peso corporal del paciente, una opción que se propone es la cirugía de reducción de estómago. Pero es necesario un enfoque global que abarque también un apoyo nutricional y psicológico para que esta operación sea un éxito a largo plazo. RFI propone el testimonio de una paciente que llevó a cabo dicha intervención quirúrgica y que benefició de un seguimiento post operatorio.

Seguramente ha escuchado hablar de las cirugías de reducción de estómago. ¿En qué casos es recomendable? ¿Cuáles son las técnicas? ¿Qué se debe tomar en cuenta antes de llevar a cabo esta operación?

Además de la cirugía en sí, es indispensable contar con un apoyo nutricional pero también psicológico ya que en la obesidad crónica intervienen muchos factores.

El Instituto Médico Europeo de la Obesidad en España atiende, además de personas con sobrepeso, a pacientes con obesidad severa y en algunos casos, cuando se trata de reducir más de la mitad del peso corporal del paciente, propone cirugías de reducción de estómago para disminuir la capacidad de ingesta de alimentos.

Hay varios tipos de cirugías de reducción, desde el “bypass gástrico” que consiste en quitar una parte del intestino, hasta la más común y un poco menos agresiva que es la manga gástrica en la que el estómago se ve reducido en gran parte y se queda en forma de tubo. Es este tipo de intervención la que lleva a cabo este instituto del IMEO.

Entre sus pacientes, Eva Lerma, joven española de 30 años que tenía un sobrepeso de 80 kilos, correspondiente a una obesidad mórbida tipo IV. Hace un poco más de dos años, pesando 140 kilos, Eva Lerma acudió a este instituto para someterse a una reducción de estómago. Ahora Eva pesa alrededor de 60 kilos.

La operación no es una píldora mágica

Además de la operación, es indispensable un apoyo nutricional y psicológico para que este tipo de intervención tenga éxito. Y es sólo para personas cuya masa corporal es muy elevada, con un IMC (Indice de Masa Corporal) superior a 35. O que tengan un sobrepeso de más de 35 kilos. Escuche aquí el testimonio de Eva Lerma, en esta versión larga de nuestro programa: http://www.rfi.fr/es/salud/20190829-manga-gastrica-una-cirugia-para-reduccion-el-estomago-bypass-gastrico-obesidad

Entrevistados: Rubén Bravo, experto en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad y Eva Lerma, paciente que se sometió a dicha operación. Fuente: RFI, realizado por Ivonne Sánchez