5 medidas para no engordar en la cuarentena

Ahora que todos tenemos que estar durante varios días, comer de todo sin orden puede ser nuestro peor enemigo. Por eso te contamos cómo evitar engordar en la cuarentena.

As, por Laura Martín Sanjuan

A la hora de planificar la compra de alimentos para llenar la despensa a largo plazo, hay que considerar aquellos que tengan una vida útil muy amplia y también que sean no perecederos. “La recomendación principal sería hacer, para que no se nos olvide nada, una lista por grupos y, a partir de aquí ir clasificando los diferentes alimentos“, explica Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Para empezar, hay que considerar aquellos que tengan una vida útil muy amplia y también que sean no perecederos. “La recomendación principal sería hacer, para que no se nos olvide nada, una lista por grupos y, a partir de aquí ir clasificando los diferentes alimentos”, explica Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del Instituto.

5 medidas para no engordar durante la cuarentena

Di no a los congelados: “No hay que olvidar que muchos de estos productos utilizan como ‘conservadores’ altas cantidades de sal, azúcar añadido o grasas saturadas que son perjudiciales para la salud”, detallan.

Cocina para varios días: no comas varios días seguidos lo mismo, pero aprovecha el tiempo, los alimentos y los recursos. Si preparas lentejas, haz para más personas, así otro día no gastarás ni los mismos alimentos, ni luz ni nada. Y cuando lo saques del congelador una semana después, ya tendrás el menú preparado.

Más fruta: aprovechando que estás en casa, y que no va a haber desabastecimiento en los supermercados, aprovecha a consumir más fruta. Tienes más tiempo para estar en casa, puedes preparar un bol lleno de fruta fresca cortada, tendrás el postre listo, y snacks saludables para cuando te dé hambre.

Verduras siempre: niños y mayores, embarazadas, personas con problemas de salud, necesitan comer sano. Por eso aprovecha para hacer verduras a la plancha, o purés, que te permitirán comer de manera saludable con varios grupos de alimentos. Tendrás también para varios días y no tendrás que preocuparte.

Cuidado con los dulces y salados: comprar dulces, bollería, refrescos, salsas… estos días es un peligro. Está claro que te pueden apetecer, pero intenta que no sean a diario para evitar engordar en una semana lo que llevabas perdido semanas antes. Sobre todo, que ahora pasarás más tiempo en casa y no desgastarás, y tenerlos siempre a mano es una tentación. No hace falta que escondas el armario del chocolate, pero no lo visites cada día…

La obesidad y el exceso de azúcar afectan la memoria

Padecer sobrepeso y consumir en exceso azúcares y grasas saturadas contribuyen en el deterioro de la memoria

La Opinión, por Lorenza Amor

Una excesiva ingesta de grasas saturadas se relaciona con ciertos tipos de demencia. Foto Shutterstock

Mucho se ha hablado sobre las consecuencias negativas que tiene el sobrepeso y la obesidad en la salud, se trata de un padecimiento que se deriva en diversas enfermedades degenerativas como es el caso de la diabetes, la hipertensión, enfermedades cardiovasculares y en particular afecta directamente el funcionamiento cerebral. 

Diversos estudios a nivel internacional relacionan la obesidad con afectaciones directas en el cerebro y sobretodo vivir con sobrepeso se destaca por tener efectos negativos en ciertas funciones cognitivas como es el caso de la memoria y el aprendizaje. Tomando en cuenta que la obesidad es uno de los padecimientos más graves de salud y que lo padecen cerca de 600 millones de personas en el mundo, es un tema en el que hay que prestar especial atención.

El exceso de peso puede afectar directamente las funciones cerebrales ya que interviene  en la expresión y funcionamiento de determinados genes relacionados con la memoria, esto se debe a que deteriora la zona del hipocampo, ya que mata a las células nerviosas y también dificulta la comunicación entre neuronas. 

A la vez el excesivo consumo de azúcar está altamente relacionado con serias consecuencias, por supuesto la más popular es un aumento de peso; sin embargo cuando analizamos la lista de efectos negativos, uno de las más graves es que causa una disminución considerable en el rendimiento intelectual, esto se debe principalmente a que provoca una reacción llamada hipoglucemia reactiva que se destaca por afectar al hipocampo, que también rige la concentración mental. Es por ello que uno de los mejores hábitos para cuidar nuestras funciones cognitivas es moderar significativamente el consumo de azúcares de absorción rápida, entre los que se destacan algunos hidratos de carbono y grasas que en muchas ocasiones consumimos de manera cotidiana como es el caso del pan blanco, patatas, sopas instantáneas, comidas rápidas, postres , galletas y cereales comerciales. 

Un estudio recientemente publicado por la revista Nurology establece que un alto consumo en azúcares o harinas refinadas, puede poner en riesgo la estructura y función cerebral es por ello que una de las principales consecuencias se refleja en un deterioro de la memoria. 

Por otra parte las investigaciones a nivel mundial han continuado y evolucionado, sobretodo aquellas realizadas por Investigadores del Instituto de Neurociencia de Princeton; quienes han comprobado los efectos negativos de las grasas en el cerebro, todos relacionados con afectaciones cognitivas en diferentes grados. Complementario el Hospital Brigham en Boston han asociado el origen de los problemas de memoria, con la ingesta de grasas trans las cuales se relacionan directamente con demencias y Alzheimer. 

Existen muchas bases científicas que comprueban los efectos de la obesidad en las funciones cognitivas y abren la puerta a establecer nuevos parámetros para potenciar aún más los beneficios de una alimentación equilibrada y consciente, enfatizando el gran valor de seguir las bases de tendencias de salud que promueven las bondades de gozar de los enormes beneficios de una dieta mediterránea o bien de los principios vegetarianos.

¿Por qué los hombres son más obesos que las mujeres?

Los rasgos específicos del sexo del sistema inmunitario explican la susceptibilidad de los hombres a la obesidad

ABC

Investigadores australianos han descubierto diferencias importantes entre el sistema inmunitario masculino y femenino, lo que puede explicar por qué los hombres son más susceptibles a la obesidad y a enfermedades asociadas al metabolismo, como las patologías cardíacas, ictus y diabetes.

Desde hace tiempo se sabe que los hombres tienen más probabilidades que las mujeres de desarrollar obesidad no saludable y enfermedades metabólicas relacionadas, mientras que las mujeres son más propensas a ciertas enfermedades autoinmunes como la artritis. Estos hallazgos sugieren que los sistemas inmunes masculino y femenino son diferentes, pero hasta ahora los científicos no estaban seguros de cómo.

Al analizar el tejido adiposo masculino y femenino, comúnmente conocido como grasa corporal, un equipo del Instituto Doherty y el Instituto Walter y Eliza Hall descubrieron diferencias sorprendentes en la cantidad y la función de una población de células inmunes llamadas células T reguladoras, o células Treg, entre ratones machos y hembras.

Las células Treg desempeñan un papel central en el cuerpo al amortiguar la inflamación, la autoinmunidad y mantener la salud de muchos tejidos, incluido el tejido adiposo.

Es importante destacar que el tejido adiposo no solo es un almacenamiento de energía, sino también un órgano endocrino que desempeña un papel crucial en la regulación del metabolismo, el apetito y la inflamación. También produce una variedad de hormonas diferentes.

Publicado hoy en « Nature», el artículo desvela, tras analizar sistemáticamente cada tipo de célula en el tejido adiposo, un nuevo tipo de célula del estroma o de conexión que se comunica con las células Treg y se encuentra solo en los hombres. Estas células estromales determinan cuántas células Treg pueden reclutarse para el tejido adiposo y cómo se activan.

No solo hemos descubierto diferencias claves en las células Treg, sino también hemos identificado un tipo de célula del estroma que responde directamente a la hormona sexual masculina, la testosterona, y por lo tanto es específica de los hombres

Ajithkumar Vasanthakumar, primer autor del estudio, explica que el hecho de identificar estas diferencias entre las células Treg masculinas y femeninas es un avance notable, ya que los científicos no han podido comprender las diferencias entre los sistemas inmunes masculino y femenino.

«No solo hemos descubierto diferencias claves en las células Treg, sino también hemos identificado un tipo de célula del estroma que responde directamente a la hormona sexual masculina, la testosterona, y por lo tanto es específica de los hombres», señala Vasanthakumar, que añade que esta célula del estroma produce una molécula de señalización, IL-33, de la que dependen las células Treg. Por lo tanto, «se trata de una cadena de eventos completamente nueva que se regula de forma específica para cada sexo».Debido al aumento mundial sin precedentes de la obesidad y las enfermedades metabólicas, los hallazgos pueden ser importantes al considerar nuevos enfoques terapéuticos

Debido al aumento mundial sin precedentes de la obesidad y las enfermedades metabólicas, los hallazgos pueden ser importantes al considerar nuevos enfoques terapéuticos para este desafío.

«Ahora estamos explorando si mecanismos similares están en juego en las enfermedades autoinmunes y en los cánceres», afirma Axel Kallies, autor principal y jefe de laboratorio del Instituto Doherty.

«Durante demasiado tiempo, la fisiología masculina y el sistema inmunitario masculino se consideraron la ‘norma’ en la investigación y en los estudios clínicos. Nuestro trabajo muestra que existen diferencias importantes entre los sexos. Esto significa que las estrategias para tratar una variedad de enfermedades pueden tener que ser diferente entre hombres y mujeres».

“Premiamos a los niños con comida malsana y los castigamos con comida saludable”

Los nutricionistas Aitor Sánchez y Lucía Martínez han editado una guía infantil para orientar a los padres en la alimentación de sus hijos

La Vanguardia, por Lorena Ferro

La batalla para que los hijos coman bien es uno de los grandes dolores de cabeza a los que a menudo se enfrentan los padres. ¿Cómo conseguir que tomen fruta y verdura? ¿Se pueden esquivar los alimentos poco saludables? Los nutricionistas Aitor Sánchez Lucía Martínez intentan echar un capote a estos preocupados padres con ¿Qué le doy de comer? (Paidós).

Los dos expertos hacen una radiografía bastante pesimista sobre cómo alimentamos a nuestros niños. Basar la alimentación en productos frescos desde los seis meses de vida e involucrar a los niños en todo lo que tiene que ver con la alimentación desde edades tempranas son algunas de sus recomendaciones.

– ¿Lo hacemos muy mal con la alimentación de nuestros niños?

Aitor: Es objetivo que no lo estamos haciendo muy bien; ya no solo por las consecuencias, sino también por los consumos. En España superamos más del 40% entre sobrepeso y obesidad infantil. Hay malnutrición calórica y también desnutrición cualitativa porque faltan nutrientes que son importantes en el desarrollo. Los chavales de nuestro contexto no tienen un patrón de alimentación muy sano. Y los motivos son muy diferentes.

– ¿Cuáles?

A: Por un lado está el patrón dietético que se ha mantenido. En ocasiones estamos recibiendo recomendaciones bastante anticuadas. No tenemos la figura de la dietista-nutricionista en atención primaria, que sería fundamental. Un niño puede consumir el 90 % de los alimentos a partir de los 6 meses, salvo excepciones. Y hay una gran presión de la industria alimentaria, especialmente en los alimentos infantiles.

– ¿Qué alimentos habría que excluir al principio? A parte de los frutos secos…

A: Los frutos secos se pueden tomar teniendo cuidado en cómo se presentan. Los podemos dar machacados o en crema. Sí que hay que ir con cuidado con las uvas o los tomates cherry… por el riesgo de broncoaspiración. También hay que vigilar con las espinas o huesos fragmentables. Y es mejor esperar para dar las verduras de hoja verde, como las espinacas, que están muy contaminadas con nitratos. También los pescados azules de gran tamaño porque pueden estar contaminados con mercurio.

Lucía: También hay que excluir la bebida de arroz, la miel y la carne de caza.

A: La carne de caza por el plomo, la bebida de arroz por el arsénico y la miel por el botulismo.

– ¿Cuál es el primer paso para intentar que nuestros hijos coman bien?

L: No basar la alimentación en productos (elaborados) y hacerlo en alimentos frescos.

“El 95% de los productos destinados a público infantil son malsanos”

AITOR SÁNCHEZ Dietista-nutricionista y tecnólogo alimentario

– La pregunta del millón ¿Cómo conseguimos que coman y que lo hagan convencidos?

A: Si alguien responde a esta pregunta es un vendehumos. Hay familias que tienen que mejorar la relación con la comida, otras la compra, a otras familias igual les fallan los picoteos y a otras el clima del hogar. Nosotros proponemos analizar todas las perspectivas que tiene la alimentación en el hogar y dar propuestas para que todo el mundo pueda mejorar un poco. Cómo involucrar a los chavales a la hora de comprar y cocinar, cómo presentar los alimentos, cómo diseñar las comidas… Pero si tuviéramos que dar una clave probablemente sería dar ejemplo porque desde ahí se construye la educación alimentaria.

– ¿Cuál es el error más común que cometemos en alimentación infantil?

L: Depende un poco de la edad. En bebés, iniciar la alimentación sólida basada en productos infantiles industrializados como papillas de caja, potitos y todos los “mis primer”. Son alimentos muy azucarados con una textura que siempre es igual. Hay que darles alimentos. En niños más mayores el error es que si comen carne solo lo hagan en forma de salchicha o nugget, y el pescado en forma de varitas de merluza. O que si comen verdura solo sea escondida dentro de una croqueta o en una lasaña. En la adolescencia a esos malos hábitos se le puede añadir que consuman bebidas energéticas.

“Si empezamos a cambiar desayunos y meriendas comeremos mejor”

LUCÍA MARTÍNEZ Dietista-nutricionista

– La presión de la publicidad ¿hace que nos desviemos del buen camino?

A: Sí. Pero habría que reflexionar sobre por qué hemos permitido que sean estas entidades las que tengan la voz cantante en lanzar el mensaje infantil. Los países nórdicos llevan controlando la publicidad infantil hace muchos años. Los programas de educación escolar de Japón son de los más avanzados del mundo sobre cómo involucrar a los chavales en el desarrollo de comida saludable. Y las experiencias que está teniendo Chile para controlar la publicidad que aparece en el etiquetado son magníficas. Este país también controló que en los productos infantiles no se pudieran regalar juguetes. Se puede actuar. Si aquí no lo hemos hecho es porque los gobiernos no han querido.

– Se lo ponen difícil al consumidor… Es complicado ir con niños al supermercado.

A: Es que hay que saber en qué puntos tienes que involucrar a tu hijo al ir al supermercado. Quizás es en casa donde le tienes que hacer partícipe de la alimentación. Preguntarle qué postres o qué frutas quiere tomar. O hacer juntos la lista de la compra en casa y, cuando vayamos al supermercado, ir directamente a lo que nos interesa. Pero pecamos de hacerlos partícipes en las partes menos sanas. Vamos al súper y como premio le dejamos que se coja un dulce. O en el restaurante, si no ha incordiado mucho, le dejamos que se coma un helado. Involucramos a los chavales con la comida de una manera realmente incoherente: premiamos con comida malsana y los castigamos con comida saludable.

– Ahora están de moda las App que te dicen si un producto es saludable y los productos destinados al público infantil no sacan buena nota ¿Son peores que los de adultos?

A: No pierdas tiempo en una App para que te diga si un producto envasado es saludable, porque es fácil deducirlo. El 95% de los productos destinados a público infantil, y puede que más, son malsanos. Por norma no son saludables. Y los productos sanos no se publicitan: las berenjenas, el calabacín, la patata… Nuestra compra debería estar basada en productos frescos. Y en los productos que son sanos no hay mucha duda: las judías o los garbanzos en bote, las judías verdes congeladas, los copos de avena… No pierdas tiempo mirando si el jamón cocido tiene una puntuación 70 en la App Yuca. ¡Come fruta!

“Si no puedes prescindir de las galletas, tienes un problema de alimentación”

AITOR SÁNCHEZ Dietista-nutricionista y tecnólogo alimentario

– ¿La lactancia materna es la mejor manera de iniciar la alimentación?

L: Obviamente, si podemos elegir escogeremos siempre lactancia materna siguiendo las recomendaciones de la OMS y el consenso científico.

– Y después, ¿la introducción directa de los alimentos sólidos o BLW (Baby Led Weaning) favorece que los niños coman mejor que si toman papillas?

A: Un niño que se educa así, explora, experimenta texturas y sabores, empieza a conocer la comida como algo que no siempre es igual, y tendrá una perspectiva un poco más abierta de la comida. Si le damos potitos, papillas leches de continuación, el niño es un agente pasivo. El BLW es el mejor método, pero también hay que valorar otras cosas, porque implica tiempo y dedicación. Y si la familia se va a preocupar por si se atraganta… quizás mejor hacerles una papilla casera.

– ¿Qué tipos de alimentos debemos priorizar?

L: La fruta, verduras y hortalizas. Si en casa consumimos carne y pescado, que sean frescos. Legumbres y frutos secos, que en el caso de niños muy pequeños pueden ser molidos o en crema. Aceite de calidad, es decir, de oliva. Y agua para beber.

– Ustedes son muy críticos sobre cómo se trabaja el tema de la alimentación en las escuelas.

A: La descripción objetiva es que se hace fatal, aunque hay escuelas infantiles que están mejorando. Nosotros damos herramientas para mejorar.

“No pierdas tiempo mirando si el jamón cocido tiene un 70 en la app Yuca. ¡Ve a la frutería y come fruta!”

AITOR SÁNCHEZ Dietista-nutricionista y tecnólogo alimentario

– ¿Son los desayunos y las meriendas lo que peor hacemos con los niños?

L: Son dos ingestas más propensas a ser cubiertas por productos malsanos y superfluos. La inmensa mayoría de personas no se plantearía darle a su hijo una palmera de chocolate de cena, pero se la damos de merienda tranquilamente. Y es igual de insana a las 5 de la tarde que a las 9 de la noche. Cambiar desayunos y meriendas puede ser un buen punto de partida para comer mejor.

– En el libro dicen que si el niño ha cenado bien es preferible que no desayune a que lo haga mal. Esto va en contra de muchas recomendaciones.

A: El niño ha cenado, no se ha movido absolutamente para nada… No hay ninguna necesidad de obligarle a tomar ninguna ingesta superflua si va a tomar algo a media mañana. Si fuese en otro contexto lo podríamos debatir. Si no ha cenado, si va a hacer un triatlón, hace 40 grados al sol y no está hidratado, vale. Pero va a estar sentado en un pupitre. ¿Para qué quieres meterle galletas, cereales de desayuno…?

– ¿Son peores que salir de casa en ayunas?

A: Decimos eso y damos alternativas viables: que se coma un plátano por el camino, o que picotee algo de fruta. Cualquier cosa es preferible a que le obligues a tomar leche chocolateada y galletas o una magdalena. Espérate, aprovecha que tenga hambre y que entonces tome algo saludable. El desayuno infantil más general en nuestro contexto es sinónimo de desayunar mal: galletas infantiles, cacao azucarado, cereales…

– En el libro ponen como tope tomar galletas tres veces al mes.

A: Si no puedes prescindir de las galletas, tienes un problema de alimentación importante en casa. Si tu familia no puede prescindir de un alimento que es malsano, hay un problema superior, independientemente del aporte nutricional que te esté dando.

– Y proponen prescindir de los zumos, que favorecen aparición de caries ¿También si son naturales?

A: Sí sí. Da lo mismo si el zumo se ha exprimido en Murcia o en tu casa. El problema es que tiene azúcar libre, y eso lo vuelve cariogénico. Además es poco saciante, hace que los niños tomen más azúcar del que deben… Los zumos están completamente desaconsejados como bebida ocasional, y no sustituyen a la fruta.

– Dennos una propuesta de desayuno o merienda saludable y que sea atractiva.

A: Un plátano, una tostada de pan con tomate y, si eres más instagramer y tienes más tiempo, le puedes poner aguacate, un bol de yogur (puede ser de soja) con nueces y canela. Macedonia. Un huevo revuelto. Judías… Los niños de Japón desayunan arroz, los británicos alubias, en Costa Rica frijoles, y en la mayoría de sitios africanos, fruta. Es Europa la que ha decidido desayunar chococrispies. Hay que preguntarse por qué en España hay que recomendar galletas de dinosaurios en lugar de comida. Y las galletas no son dieta mediterránea. Pero nuestra dieta tiene muchos alimentos superfluos que la hacen malsana.

Acostar a los niños pronto ayuda a regular la vida del menor y controlar otros factores, como la obesidad

Según una reciente investigación, la hora de acostarse de los menores de 6 años se asoció con un aumento de peso. Sin embargo, el responsable del estudio alerta: «Si acuestas a tus hijos antes, ¿cambiaría algo? Eso es algo que no sabemos»

ABC

Un nuevo estudio ha intentado relacionar cómo acostarse una hora más tarde provoca un mayor riesgo de obesidad para los niños menores de 6 años. Sin embargo, los investigadores dicen que «los padres no deberían apresurarse a dormir más temprano a los menores», sino que deberían centrarse en mantener una rutina regular a la hora de programar las cenas y la hora de dormir.

La « CNN» se hace eco de un estudio liderado por el Dr. Claude Marcus, profesor de pediatría en el Instituto Karolinska en Suecia y autor de esta investigación recogida en la revista «Pediatrics».

Los investigadores monitorearon el peso, la altura y la circunferencia de la cintura de los 107 niños suecos que participaron en la investigación, todos ellos menores de seis años. El sueño se midió durante siete días consecutivos una vez al año mediante el uso de un rastreador situado en la muñeca de cada menor.

Los investigadores descubrieron que los niños que habitualmente se iban a dormir tarde (a partir de las 21:00 horas), tenían una cintura más ancha y un IMC (índice de masa corporal) más alto.

«Esta hora de acostarse tarde fue un factor que realmente se destacó. Se asoció con un aumento de peso», dijo el Dr. Marcus. «Sin embargo, lo que podemos ver es solo una asociación. Si acuestas a tus hijos antes, ¿cambiaría algo? Eso es algo que no sabemos», puntualiza.

Marcus sugirió que permanecer despierto más allá de las 21:00 horas podría ser una señal de un estilo de vida general que expone a los niños a un mayor riesgo de sobrepeso, en lugar de que su aumento de peso esté directamente relacionado con su hora de acostarse.

Señaló que la hora de irse a dormir de los niños en todo el mundo varía ampliamente, ya que los menores en lugares como España y algunas partes de Asia habitualmente se quedan despiertos mucho más tarde. «Mi hipótesis personal es que esto es más un indicador de una vida más irregular», reconoce el responsable.

La Dra. Nicole Glaser y el Dr. Dennis Styne, ambos endocrinólogos pediátricos de UC Davis Health en Sacramento (California, EE.UU.), opinaron en torno a esta investigación que era posible que la obesidad y el sueño inadecuado podrían ser consecuencias de otros factores como el «exceso» del tiempo de pantallas, la falta de ejercicio o los hábitos de salud de la familia». Además, recordaron que algunas regiones del cerebro involucradas en la regulación de los ciclos de sueño y vigilia también influyen en la alimentación. Por tanto, «el sueño y la regulación del peso corporal están intrínsecamente relacionados en múltiples niveles».

Relacionan la obesidad con un mayor nivel de aluminio en el cuerpo

Noticiasdelaciencia

Los médicos de la RUDN (Rusia) han encontrado que las personas obesas tienen una mayor concentración de aluminio en su cuerpo. Una hipótesis es que el aluminio puede afectar el metabolismo y provocar obesidad. El artículo fue publicado en Journal of Trace Elements in Medicine and Biology.

Más de dos mil millones de personas sufren obesidad. La razón principal es comer en exceso y vida sedentariа, aunque otros factores, como la predisposición genética y las condiciones ambientales, pueden provocar sobrepeso. Los estudios muestran que los oligoelementos que ingresan al cuerpo pueden desempeñar un papel, en particular, el mercurio, el cadmio, el plomo y los compuestos de estaño. El aluminio también se considera un metal tóxico que puede causar inflamación y estrés oxidativo en las células, por lo que los médicos bajo el liderazgo de Anatoly Skalny, jefe del Departamento de Elementoología Médica de la Universidad RUDN, han decidido examinar si existe una conexión entre este metal y el sobrepeso.

El estudio incluyó a 206 personas con peso normal como grupo de control y 205, en el que se registró un índice de masa corporal (IMC) elevado. Si el IMC en una persona supera los 30, entonces se cree que esta persona tiene sobrepeso. En el grupo control, el IMC ascendió a 22.5, y 33.3 en el grupo experimental.

Cada sujeto fue interrogada si tenía hipertensión, diabetes, aterosclerosis, esteatohepatitis no alcohólica, malos hábitos, si vivía cerca de fuentes de emisión de metales o tenía implantes metálicos. Luego, se tomaron muestras de orina y cabello de todos los participantes y se analizaron mediante espectrometría de masas con plasma acoplado inductivamente, lo que hace posible encontrar elementos químicos en las muestras, incluso si contienen muy poco.

Resultó que los niveles promedios de aluminio en el cabello y la orina de las personas con sobrepeso fueron significativamente más altos que en el grupo de control – en un 31% y 46%, respectivamente. Al mismo tiempo, el contenido de metal no se correlacionó con la hipertensión, la aterosclerosis y otras enfermedades. La relación entre el aluminio elevado y el sobrepeso se observó solo si se encontraba en la orina. La relación entre el aumento del IMC y el aluminio en el cabello no fue estadísticamente significativo, es decir, la correlación también podría ser el producto de desviaciones aleatorias.

Los microelementólogos de la RUDN han concluido que en caso de obesidad el contenido de aluminio en el cuerpo se aumenta en realidad. Pero no está claro cuál de estos es en primer o en segundo lugar: quizás las personas con obesidad solo consuman una gran cantidad de aluminio con los alimentos, pero por otro lado, es posible que el aluminio cambie el metabolismo, lo que causa la obesidad. Anatoly Skalny y sus colegas están planeando más investigación para encontrar respuestas a estas preguntas. (Fuente: RUDN)

¿Cómo afecta la obesidad a la hora de tener relaciones sexuales?

20 minutos, por Nani F. Cores

  • Las alteraciones vasculares y metabólicas pueden causar disfunción eréctil en hombres y disfunción sexual femenina.
  • El sobrepeso también está relacionado con la pérdida de autoestima y los problemas reproductivos.
Personas con obesidad UNIVERSIDAD DE GRANADA – Archivo

Además de haber sido bautizada como ‘la Woody Allen del siglo XXI’, Lena Dunham, creadora y protagonista de la mítica serie Girls, ha pasado también a la historia (al menos a la historia de la televisión) por vivir su sobrepeso y su sexualidad de la manera más honesta y libre posible. Inspirándose en su propia autobiografía y a través del personaje de Hannah Horvath, esta actriz y guionista estadounidense no tuvo problema en desnudarse en numerosos episodios de sus seis temporadas para abogar por los cuerpos no normativos, defender un sexo nada estilizado y un apetito (sexual) insaciable.

Sin embargo, fuera de cámara, la realidad es bastante distinta. Aunque no puede considerarse una regla de tres ni afecta, por supuesto, a todas las personas con exceso de peso, los estudios realizados hasta la fecha señalan una relación directa entre los trastornos asociados a la obesidad y una vida sexual más limitada.

El sobrepeso y, sobre todo, la obesidad es un factor que afecta tanto a las ganas de practicar sexo como a la propia autoestima y que se manifiesta en un alto porcentaje de hombres y mujeres. En la actualidad, un 25% de la población en España es obesa o tiene problemas de sobrepeso y según un reciente estudio del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM) de Barcelona, el pronóstico para la próxima década resulta bastante desolador: en 2030 podría haber en nuestro país un 80% de hombres y un 55% de mujeres obesos.

No está por tanto de más abordar cómo la obesidad puede influir en la respuesta y la vivencia sexual de todas estas personas así como las principales consecuencias que acarrea según los especialistas:

Disfunción eréctil y disfunción sexual

Las alteraciones vasculares y metabólicas relacionadas con el sobrepeso (hipertensión arterial, colesterol…) pueden causar disfunción eréctil en hombres y disfunción sexual femenina, tanto por la propia enfermedad como por algunos de los medicamentos que se utilizan como los antihipertensivos. Además, la obesidad es uno de los principales factores de riesgo para desarrollar diabetes tipo 2. Cuando hay resistencia a la insulina descienden también los niveles de la testosterona lo que producen también problemas para lograr la erección. Según los expertos, en las mujeres esta misma patología lleva consigo un aumento de las infecciones vaginales por hongos y una disminución del flujo sanguíneo del clítoris, lo que reduce la excitación y la capacidad para llegar al orgasmo.

Disminución del deseo sexual

Se ha comprobado que el aumento de grasa corporal provoca una disminución de los niveles de testosterona lo que produce, en consecuencia, una disminución del deseo sexual (ya que es la hormona encargada de regularlo). Además la apnea del sueño, alteración asociada con frecuencia al sobrepeso y la obesidad, también se relaciona con disfunciones sexuales.

Pérdida de autoestima

El aspecto psicológico también representa un factor importante en este descenso de la sexualidad. Cuando una persona está convencida de que no se adecúa a los modelos estéticos del juego de la seducción baja la autoestima y la aceptación del cuerpo y tienden a reducirse o directamente rechazarse los encuentros de pareja.

Encuentros sexuales más limitados

Si la capacidad para el ejercicio cardiovascular se reduce a consecuencia de los problemas de peso resulta también más complicado tener encuentros sexuales apasionados y largos así como llevar a cabo determinadas posturas.

Problemas reproductivos

La obesidad también afecta a la reproducción. En mujeres está asociada con el aumento de la probabilidad de padecer ovarios poliquísticos, lo que dificulta el embarazo. Y en el caso de los hombres, los espermatozoides son mucho más lentos.

¿Se puede mejorar?

Las alteraciones que la obesidad causa en la vida sexual pueden ser reversibles si se busca ayuda de un especialista y se ponen en marcha tratamientos globales como una dieta equilibrada, ejercicio físico, fármacos e, incluso, cirugía. Los expertos inciden en que no solo debe tratarse por las disfunciones sexuales que van asociadas sino por tratarse de una enfermedad muy grave.

Contar con apoyo de un psicólogo también puede ser clave para tratar la baja autoestima, la aceptación de uno mismo y otras patologías relacionadas con el aspecto psicológico.

Además, se aconseja vivir una sexualidad que vaya más allá del propio coito, buscar prácticas sexuales que se adapten a la obesidad y dar rienda suelta a la fantasía y el erotismo.