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Día Mundial de la Diabetes 2018: Cómo deberías comer si eres diabético

noviembre 14, 2018

El 13,8% de la población tiene diabetes tipo 2 y el 40% lo desconoce

La Vanguardia, por Laura Conde

Según un estudio elaborado en 2013 por la Sociedad Española de Diabetes, el más completo realizado hasta la fecha, un 13,8% de la población padece diabetes tipo 2, y alrededor de un 40% lo desconoce. Pese a que la detección precoz es un proceso sencillo, pues basta una analítica regular y una segunda prueba de confirmación, gran parte de la población vive ajena al hecho de que padece diabetes o prediabetes.

“Entendemos por diabetes unos valores de glucosa en sangre por encima de 125 mg, mientras que la glucemia basal alterada, conocida como prediabetes, que puede tratarse en principio únicamente con cambios en el estilo de vida, comprende valores de entre 100 y 125 mg”, explica José Ramón Calle, asesor médico de la Fundación para la Diabetes y especialista en Endocrinología del Hospital Clínico de San Carlos de Madrid.

La alimentación es un factor fundamental tanto en situaciones de diabetes como de prediabetes

La alimentación es un pilar fundamental tanto en situaciones de diabetes como de prediabetes. En primer lugar, si la diabetes va asociada a la obesidad es fundamental perder peso y, a su vez, eliminar los alimentos perjudiciales.

Se trata, según Calle, “de reducir los hidratos de carbono refinados, de absorción rápida, y apostar por los integrales. Los cereales, arroz y pasta no integrales o la patata, además de los zumos de fruta, disparan la glucosa de forma inmediata”. Dicho de forma gráfica: “si hablamos de glucosa en sangre, nos gustan mucho más las colinas que los picos”.

Por este motivo, a Manel Mata, médico de familia del Institut Català de la Salut, concretamente del centro de atención primaria de La Mina, en Barcelona, como médico de familia, le corresponde en muchas ocasiones cambiar algunas ideas preconcebidas en algunos de sus pacientes con diabetes sobre lo que significa comer sano.

“Algunos creen que comen sano porque comen mucha fruta, que en el caso de un diabético conviene consumir con moderación y apostar por las hortalizas y verdura. También se debe limitar el consumo de pan blanco o arroz, que a priori son sanos, pero tienen carbohidratos refinados y se dispara la glucosa”. En este sentido, “no hay nada peor para un diabético que un arroz hervido, que es casi como comer azúcar o dulces. Aunque suene raro, es preferible un plato pequeño de paella, ya que el aceite del sofrito retrasa la absorción de hidratos de carbono”.

Ante toda esta información, es fácil que los no diabéticos ni prediabéticos, es decir personas con unos índices de glucosa en sangre inferiores a 100 mg, puedan creer que si consumen hidratos de carbono de absorción rápida aumente el riesgo de padecer diabetes. Mata les tranquiliza. “Algunos deportistas, por ejemplo los ciclistas, comen abundante arroz y pasta antes de una etapa, pero su cuerpo reacciona ante los hidratos segregando de forma inmediata más insulina para almacenarlos y luego obtener energía durante toda la etapa”.

Sin embargo, es recomendable apostar siempre por los cereales integrales, ricos en fibra, aunque no seamos diabéticos. “Son útiles para regular el tránsito intestinal y se ha demostrado que contribuyen a prevenir diferentes tipos de cáncer”.

Es fundamental una detección precoz de la diabtes, que debería empezar en atención primaria y podría evitar, en buena parte de casos, complicaciones posteriores e incluso la necesidad de medicación. Lo explica Mata, que insiste en la necesidad por parte de los profesionales de atención primaria de “participar de forma proactiva en la detección precoz, pues existen una serie de indicios que pueden hacer sospechar que nos encontramos ante una diabetes tipo 2 o una prediabetes”.

“La obesidad es, sin duda, el principal factor de riesgo”, concretamente las medidas de la cintura: “la barriga”, señala Mata. Según los criterios oficiales de la OMS, el límite de la normalidad se encuentra en los 102 cm de cintura en los varones y los 88 cm en mujeres, aunque el doctor señala que, especialmente en el caso de las mujeres, hay que interpretar este dato con cautela.

“Cuando llegan a la menopausia, muchas mujeres superan esta cifra por cambios hormonales y siguen gozando de buena salud”, de manera que en atención primaria se sigue utilizando el Índice de Masa Corporal (IMC). “Cuando es mayor de 25 significa que existe un sobrepeso que debería hacer saltar las señales de alarma, y solicitar un análisis que incluya la glucemia en ayunas”.

Pero no solo el sobrepeso es un factor de riesgo para la diabetes. Existen otros indicios de esta enfermedad que a menudo se pasan por alto, pues, según Mata, el principal problema de la diabetes tipo 2 es que en la mayoría de casos “es prácticamente asintomática”. Para Calle, los principales síntomas de una posible diabetes son “el cansancio extremo, tener la boca seca y por tanto mucha sed y orinar con frecuencia”, algo que gran parte de varones de cierta edad suele asociar con problemas de próstata. Lo malo de estos síntomas es que, al instaurarse progresivamente, “transcurren de media siete años desde la aparición hasta el momento real del diagnóstico”, cuando en la mayoría de los casos ya se han presentado complicaciones derivadas de la enfermedad.

Mata señala, además, que en la diabetes tipo 2 es posible que exista una pérdida de peso sin razón aparente, ya que “al eliminar la glucosa a través de la orina, el paciente puede adelgazar sin estar a dieta”, algo que también ocurre en la diabetes tipo 1. “Puede ocurrir que un niño beba y orine mucho, tenga mucha hambre, y, a pesar de que coma mucho, adelgace, pudiendo llegar incluso al coma si no se diagnostica a tiempo la enfermedad”.

También hay que fijarse en otros factores. “Si llega un paciente que no es obeso pero tiene familiares de primer grado con diabetes, es fundamental realizar el cribado”, explica Mata. Calle amplía el espectro “a las mujeres que han padecido diabetes gestacional durante el embarazo, a las que conviene vigilar más, y bebés que han nacido con más de 4 kg sin que los padres sean especialmente grandes”.

Si se dan todos estos factores, es fundamental realizar una analítica para valorar los niveles de glucosa en sangre. Para ambos expertos, lo deseable es diagnosticar la enfermedad cuando se encuentra en fase de prediabetes, ya que su aparición puede prevenirse con cambios en el estilo de vida. El tratamiento de la diabetes se aborda fundamentalmente desde tres frentes: “dieta, ejercicio y medicación”, afirma Calle.

El 50% de las frutas y verduras tiene pesticidas hormonales

julio 10, 2018

Una de cada dos piezas contiene restos de plaguicidas que alteran el sistema endocrino y favorecen enfermedades, desde la obesidad al cáncer.

Cuerpo mente, por Claudine Navarro

Si todavía no consumes productos ecológicos estás jugando a la ruleta rusa con la mitad del tambor lleno de balas. En España uno de cada dos vegetales frescos contiene por lo menos un pesticida y muchas piezas de fruta o verdura presentan un cóctel de 3 a 7 pesticidas. Y buena parte de estos pesticidas son disruptores endocrinos con capacidad para alterar tu organismo de muchas maneras.
Son los últimos y alarmantes datos oficiales disponibles, correspondientes al año 2015, pero la realidad es peor, según denuncia la organización Ecologistas en Acción en su informe “Directo a tus hormonas: guía de alimentos disruptores”.

Los alimentos que se venden en España están cargados con pesticidas, muchos de ellos con efecto hormonal

En los análisis realizados por el Ministerio de Agricultura la mitad de las muestras están contaminadas, pero las pruebas no buscaron todos los pesticidas que se están utilizando (por ejemplo, el glifosato, uno muy común y controvertido) y solo se consideraron como muestras contaminadas cuando el pesticida se encontraba por encima de cierta dosis mínima.
Por eso, según los análisis oficiales, el 98 % de las muestras cumplen con la normativa, pues las concentraciones de cada uno de los diferentes plaguicidas se hallan por debajo de los límites máximos legales.
Sin embargo, la ley actual no tiene en cuenta que en el caso de los disruptores endocrinos no existe una dosis segura. La cantidad más pequeña ya produce una acción indeseable.
Tampoco valoran que las mujeres embarazadas, los lactantes, los niños y los adolescentes son especialmente vulnerables a sus efectos.

38 pesticidas se comportan como hormonas en el cuerpo

El informe de Ecologistas en Acción se ha fijado especialmente en los pesticidas que son disruptores endocrinos.
De los 761 plaguicidas analizados por la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aecosán), por lo menos 38 poseen sustancias aún legales con capacidad para alterar el sistema hormonal.
A estas hay que sumar pesticidas cuyo uso está prohibido pero que se siguen encontrando en los alimentos, como el DDT o el endosulfán.

En frutas y verduras

Los alimentos más contaminados son, por desgracia, aquellos que deberíamos consumir en más cantidad y de los que esperamos un efecto más positivo sobre la salud.
En frutas y verduras se han encontrado 118 pesticidas diferentes, 38 de ellos con efectos hormonales.
Los tomates y los pimientos son los alimentos más contaminados, con 37 plaguicidas diferentes, 16 hormonales. Les siguen muy de cerca las peras con 35 plaguicidas.
Uno de los plaguicidas que se halló con más frecuencia fue el clorpirifós, Se encontró en 117 muestras de 20 alimentos diferentes, y en muestras de miel, zanahorias, patatas y piña estaba en niveles por encima de los permitidos.
Este insecticida afecta al sistema hormonal humano, se relaciona con graves daños en el cerebro infantil y puede alterar el ADN.
Entre las 1.273 muestras analizadas, 28 fueron de productos ecológicos y solo en uno de ellos se descubrió un plaguicida, en concreto, un melón de Murcia, seguramente por contaminación accidental desde un campo vecino.
Los análisis confirman, por tanto, que consumir frutas y verduras ecológicas es la única manera de librarse de los pesticidas.

En productos de origen animal

Los pesticidas y otros compuestos tóxicos tienden a acumularse en los tejidos grasos de los animales. Y cuando estos se convierten en alimento de las personas, se acumulan en nuestras grasas, si seguimos una dieta omnívora.
En los análisis realizados por AECOSAN, en los filetes y lácteos como mantequilla y leche entera se encontraron incluso pesticidas prohibidos como el endosulfán y el DDT.
Los huevos no se libran: una muestra, por ejemplo, contenía clorpirifós, el insecticida neurotóxico y hormonal que se encuentra con más frecuencia en los alimentos.

En los cereales

Se han encontrado residuos de tres plaguicidas hormonales en muestras de arroz blanco procedentes de España y de Pakistán. Otro plaguicida, la deltametrina, se halló en copos de avena alemanes y en maíz argentino.
En el trigo se han hallado tres pesticidas: cipermetrina, deltametrina y clorpirifós-metil.

Los alimentos infantiles se salvan

La ley obliga a que los preparados para bebés –potitos, papillas, etc– estén completamente libres de pesticidas y los
análisis realizados prueban que los fabricantes cumplen.

En otros productos

Todos los productos alimentarios sin certificado ecológico pueden contener plaguicidas, pero es más probable un mayor grado de contaminación en productos importados de países menos exigentes que la Unión Europea.
En los análisis de Aecosán destaca en este sentido una muestra de té chino que contenía 13 plaguicidas distintos, 4 de ellos disruptores hormonales.

¿Qué hacen los pesticidas hormonales en tu cuerpo?

Desde principios del siglo XX se sabe que algunas sustancias químicas actúan en el cuerpo humano y en muchos animales como si fueran hormonas.
Se les llaman disruptores endocrinos porque alteran el delicado equilibrio que debe reinar en la producción de hormonas, de las que dependen muchos procesos fisiológicos y, por tanto, la salud.
Los efectos pueden ser más o menos inmediatos. Si la alteración se produce durante el desarrollo fetal, puede dar lugar a malformaciones y enfermedades irreversibles.
Uno de los trastornos más frecuentes es la criptorquidia (no descenso de los testículos) en niños, que puede requerir una intervención quirúrgica.
Algunos disruptores producen cambios epigenéticos, es decir, modificaciones en la expresión de los genes que se pueden transmitir a los descendientes, dando lugar a efectos adversos en los hijos y nietos.

Una amenaza para la fertilidad de las parejas

Los disruptores son sobre todo una amenaza para la fertilidad de las parejas. Disminuyen la calidad del semen y favorecen la infertilidad masculina, así como los ovarios poliquísticos, endometriosis, fibroides uterinos y abortos.
Se relacionan asimismo con los tumores hormono-dependientes de mama, ovarios, próstata, testículo y tiroides.
Algunas de las enfermedades típicas de los tiempos actuales son favorecidas por los disruptores endocrinos, que raramente son señalados como culpables.
Nos referimos a enfermedades como el síndrome metabólico, la obesidad y la diabetes. O trastornos neurológicos y del comportamiento como la falta de concentración, la pérdida de memoria la fatiga crónica, la fibromialgia y la esclerosis múltiple.

No existe una dosis inocua

Estudios como los del doctor Miquel Porta, científico del Instituto de Investigación Médica del Hospital del Mar, adherido a la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), muestran que la media de la población ya posee en su cuerpo un cóctel de disruptoresendocrinos en cantidades suficientes para producir efectos estrogénicos.
Por eso, tanto las organizaciones ecologistas como los científicos que estudian los disruptores endocrinos aseguran que no existe una dosis mínima inocua que se pueda aceptar como residuo en los alimentos y reclaman su prohibición.
Sin embargo, las leyes siguen hablando de dosis seguras. Aunque un Reglamento de 2009 prohibió la comercialización de disruptores endocrinos, la orden nunca se llevó a efecto porque no se establecieron los criterios científicos y legales para clasificar una sustancia como disruptora endocrina.
Una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de la Unión Europea obligó a la Comisión a presentar esa normativa y finalmente, el pasado mes de abril, fue aprobado un nuevo Reglamento (2018/605) que desvirtuó el de 2009, basado en el principio de precaución, y estableció unos criterios tan exigentes para la clasificación como disruptor endocrino que muy pocos serán prohibidos en los próximos años.

Qué puedes hacer tú

Los alimentos que elegimos son la principal vía de entrada de los disruptores endocrinos en nuestro cuerpo. Los expertos de Ecologistas en Acción ofrecen los siguientes consejos para reducir los riesgos:

  • Consume fruta y verdura a diario. Las autoridades sanitarias recomiendan un mínimo de 5 al día.
  • Elige alimentos sin plaguicidas, de temporada y locales. Consume alimentos con certificación ecológica, producidos sin plaguicidas sintéticos, siempre que sea posible.
  • Selecciona alimentos con menos plaguicidas. Si compras alimentos sin aval, procura que se encuentren entre los menos contaminados. Algunos de los menos contaminados son aguacates, cebollas, maíz, ciruelas y uvas pasas, piña, papaya, espárragos, col…
  • Lava y pela la fruta y la verdura. Si no son ecológicos, es la manera más eficaz de reducir la ingesta de pesticidas, pero también disminuye la de nutrientes. Cuando desees utilizar la piel es mejor recurrir a los productos ecológicos.
  • Cuida los alimentos para bebés. Evita los productos sin una garantía específica. Si quieres preparar tú mismo los platos, recurre a productos ecológicos. Si no son ecológicos, los alimentos infantiles elaborados son seguros.

Denuncian la venta de productos para bajar peso engañosos

abril 30, 2018

La Organización de Consumidores y Usuarios en España ha elaborado una lista con 23 artículos que no cumplen la legislación vigente

La Opinión de Murcia/ EP
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha presentado denuncias en 7 comunidades autónomas contra 23 productos dietéticos por hacer publicidad o presentar etiquetados engañosos que incumplen la legislación vigente al respecto.

Las denuncias se han interpuesto ante las direcciones generales de Consumo de Cantabria, Navarra, Murcia, Cataluña, Madrid, Castilla y León y Comunidad Valenciana, al ser donde tienen la sede las entidades encargadas de comercializar estos productos.

En concreto, los productos identificados son ‘2WD’, ‘Aspolvit’, ‘B.Slim’, ‘Café Verde’, ‘Café Verde Lipomodelador’, ‘Captalip’, ‘Carni Lean’, ‘Delicaslim’, ‘Dietabelt Reduexpress’, ‘Dren Green’, ‘Drenabeplus’, ‘Drenalight Hot’, ‘Drenat Plus’, ‘E*Lifexir’, ‘Fat Burner Plus’, ‘Garcinia Cambogia Plus’, ‘Lipo Less’, ‘OB3’, ‘Quema Rapid’, ‘Quema’, ‘Quema Fort’, ‘Slank Burner’ y ‘Termolip’.

Todos ellos están actualmente en el mercado y la normativa actual les prohíbe mencionar una finalidad sanitaria, por lo que no se pueden hacer reclamos que sugieran propiedades específicas adelgazantes (como “reduce“, “ayuda a controlar tu peso“, “vientre plano“).

La denuncia coincide con el inicio de una campaña de movilización puesta en marcha por la OCU, bajo el lema ‘Kilos de mentiras‘, con el objetivo de “luchar contra los engaños de estos adelgazantes trampa”.

Con este motivo, la organización ha visitado 80 establecimientos de cuatro tipos (farmacias, tiendas de ‘fitness’, herbolarios y centros para adelgazar) con el fin de conocer cómo funcionan las consultas relacionadas con la pérdida de peso.

De este modo, ha detectado que algunos establecimientos ofrecen publicidad de técnicas de diagnóstico o terapéuticas, como la banda gástrica virtual mediante sugestión hipnótica, que actualmente no cuentan con ningún fundamento científico en el control de peso y que en la mayoría de los casos son considerados pseudociencia.

Además, OCU ha comprobado que, de los 80 centros visitados, salvo en 12 farmacias (de un total de 28) y un centro de adelgazamiento, en el resto de los establecimientos el personal no contaba con identificación y, por tanto, no era posible saber el nivel de formación que tenían.

Por otro lado, y a pesar de que ninguno de los colaboradores que acudió a los centros necesitaba perder peso, en más de la mitad de los casos no hicieron ningún comentario al respecto. Incluso en cuatro de ellos les ofrecieron directamente productos para adelgazar.

No se pregunta por el estado de salud

En cuanto a las preguntas relacionadas con la salud, solo en 51 de los 80 centros visitados preguntaron si el cliente tenía alguna enfermedad, si se automedicaba, las horas de sueño o el ejercicio físico que realizaba. Además, solo 49 se preocuparon por conocer los hábitos dietéticos y en todos los casos, salvo en un centro para adelgazar de Madrid, las preguntas se formulaban oralmente, sin rellenar ningún formulario.

Al finalizar la consulta, en todos los establecimientos se ofrecieron consejos como comer menos o hacer ejercicio. Solo en 14 sugirieron hacer una dieta, casi siempre sacada de un cajón, presentadas como menús ya establecidos, pero en ningún caso adaptados a las necesidades y gustos de la persona.

Eso sí, en el 75 por ciento de los establecimientos visitados ofrecieron un producto para perder peso, que en muchos casos podía ser elegido por el propio cliente entre una lista de más de 100 productos a base de plantas medicinales sin eficacia demostrada u otras plantas que pueden suponer un riesgo si se usan de manera continuada, como el fucus.

“La venta y la manera de aconsejar de estos productos en estos centros es irresponsable, pues se comercializan como adelgazantes suplementos alimenticios sin ninguna garantía sobre su eficacia”, ha señalado la OCU.

Mapas de la obesidad: un comparativo entre estados de América y Europa

abril 25, 2018

Países como México y Estados Unidos muestran mucho más obesidad que  países europeos; Italia, Suiza y Dinamarca se destacan por su “fitness” 

Pijamasurf 

El mundo vive una epidemia de obesidad y los líderes en este problema global de salud son México y Estados Unidos, Turquía y algunos países del Caribe. Para calcular la obesidad se mide el índice de masa corporal: un índice de más de 30 es considerado una condición médica, la cual se denomina obesidad y supone un riesgo en relación con numerosas enfermedades como la diabetes, la osteoartritis y varias más. De 25 a 30 califica como sobrepeso y el rango normal es de 18.5 a 25.

Datos de la OMC del 2015 sugieren que México encabeza la lista de obesidad de América Latina con un 32.8% de la población incluido en esta categoría. Las cifras presentadas muestran los siguientes porcentajes de obesidad: Venezuela, 30.8%; Argentina, 29.4%; Chile, 29.1%; Uruguay, 23.5%. Al parecer, países caribeños como Barbados y las Bahamas tienen índices aún más altos. En el caso de Estados Unidos existen cifras contastantes. Según reportó el Center for Disease Control entre el 2009 y el 2010, el 32.2% de los hombres y el 35.5% de las mujeres tienen obesidad. Sin embargo, cifras del 2013-2014 recopiladas por el organismo State of Obesity aumentan la proporción al 37.9%.

Las cifras del siguiente mapa realizado por el sitio Terrible Maps dan cifras menores, aunque de todas maneras alarmantes. Vemos, por otro lado, que Europa en general se encuentra muy por debajo de los índices de Estados Unidos, el país que es conocido por su industria de comida rápida. Es interesante notar que Italia es, apenas después de Suiza y Dinamarca, el país de Europa occidental más fit, por así decirlo, algo que no sorprende cuando se considera el estereotipo de que los italianos se preocupan mucho por su apariencia -lo cual puede más que la pasta-. Los países del este de Europa, como Moldavia y Bosnia, son los que menos obesidad presentan, algo que quizás pueda tener que ver, del otro lado del espectro y al menos en cierta medida, con la pobreza.

IMEO avisa de que el Plan de Sanidad para reducir la sal, azúcar y grasas “no afecta” a la mayoría de zumos infantiles

abril 10, 2018

Un análisis a fondo realizado por expertos en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ha puesto de manifiesto que el Plan aprobado por el Ministerio de Sanidad para mejorar la composición de alimentos y reducir el contenido de sal, azúcar y grasas de cara a 2020 en más de 3.500 productos “no afecta” la mayoría de refrescos o zumos infantiles envasados, o disminuye la sustancia menos relevante en otros.

El Economista/ EP

“En países, como Canadá, el modelo voluntario hacia las empresas a la hora de reducir las cantidades de sal, azúcar y grasa en los alimentos industrializados ha fracasado”, ha explicado el portavoz del IMEO, Rubén Bravo. Asimismo, prosigue, en el caso del sodio, por ejemplo, se pedía disminuir la proporción en un 60 por ciento, cuando éste se utilizaba para mejorar el gusto, y en un porcentaje menor cuando desempeñaba un papel de conservación.

Ahora el organismo federal responsable de la salud pública canadiense exigirá que los alimentos que son ricos en estas sustancias se marquen en la parte delantera de sus envases y, si quieren evitar este logotipo negativo, los fabricantes tendrán que revisar y cambiar las recetas.

Otra medida adoptada por muchos países, tal y como ha argumentado el experto en Nutrición, es la subida de impuestos para aquellos productos que superan los 5 gramos de azúcar por cada 100 de producto. Dinamarca fue la primera en introducir el gravamen, si bien terminó eliminándolo dos años después tras ver que apenas tuvo efecto sobre el consumo de refrescos y bollería.

“Hay que aprender de los errores y buscar vías alternativas y eficaces para resolver un problema de salud que comienza por un cambio en los hábitos de consumo y por fomentar la cultura nutricional desde casa. Desde IMEO apelamos a la conciencia, tanto de las empresas como de las familias, a la hora de abordar el tema con responsabilidad, para que alimentación y salud vayan de la mano”, ha recalcado Bravo.

Además, ha asegurado que combatir desde la cesta de compra el excesivo consumo de sal, azúcar y grasas ayudará a prevenir tanto la obesidad, como enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, hipertensión o cáncer. Por todo ello y con el fin de afrontar el problema desde su raíz, los expertos del instituto ofrecen una serie de consejos prácticos, ejemplos saborizantes naturales y alternativas saludables a la hora de sustituir dichas sustancias o alimentos que muestran un contenido muy elevado.

“Combinados con otros potenciadores del sabor, como el glutamato y los edulcorantes, o las grasas, activan nuestra serotonina a nivel cerebral, desencadenando una sensación de placer y bienestar, con un efecto aditivo difícil de controlar en pacientes con ansiedad”, ha apostillado una nutricionista del IMEO, Andrea Marqués.

De hecho, la recomendación general de la Organización Mundial de la Salud (OMS) limita la cantidad del azúcar, tanto añadida, como la presente de forma natural en los alimentos, al 10 por ciento de la ingesta calórica diaria, siendo lo deseado que ésta sea inferior del 5 por ciento para obtener beneficios para la salud.

“Hablamos de unos 25-50 gramos, equivalentes a 1-2 cucharadas soperas, dependiendo del peso y la edad de cada persona. Estas cantidades suelen superarse con frecuencia, debido a malos hábitos alimentarios, consumo frecuente de productos preparados, bollería industrial, zumos y refrescos con elevadas cantidades de azúcar añadido”, ha recalcado la experta.

Se estima que tres cuartas partes de la sal que se ingiere proviene de productos elaborados y procesados, si bien la recomendación de la OMS limita el consumo a los 5 gramos al día, que corresponden a 2 gramos de sodio y sería el equivalente de una cucharadita de café. En el caso de los niños menores de 14 años y en pacientes hipertensos esta cantidad se reduce a 3-4 gramos.

Respecto a la grasa, su consumo diario debe representar de 20 a 30 por ciento de la ingesta calórica total: entre 50 y 80 gramos en adultos y entre 30 y 40 gramos en niños. Sin embargo, las grasas saturadas que resultan perjudiciales para la salud y se encuentran en los lácteos enteros (mantequilla, nata, queso curado, leche entera), en las grasas vegetales de baja calidad (palma, palmiste, margarina) o en las carnes grasas (embutidos grasos, manteca de cerdo o de vaca) no deben superar el 10 por ciento de esa ingesta total, siendo ideal que fueran inferiores al 7 por ciento.

CONSEJOS PARA ENDULZAR LOS PLATOS SIN AZÚCAR

“Las opciones más utilizadas para endulzar un alimento sin añadirle azúcar son los edulcorantes y la miel, aunque últimamente se han ido introduciendo en nuestro entorno otros, como la panela (obtenida del jugo de la caña de azúcar, con minerales y vitaminas del grupo B) o el sirope de agave. A pesar de tener ventajas, no son la mejor opción, puesto que favorecen el desarrollo de numerosas patologías y mantienen el umbral del dulzor extraordinariamente alto, neutralizando el propio sabor del alimento”, ha argumentado una nutricionista clínica del IMEO, Carmen Escalada.

Por ello, ha asegurado que la manera “más sencilla” de endulzar los platos de manera saludable es usando fruta fresca, madura o deshidratada (manzana, plátano, higo y pera) o verduras dulces (calabaza, zanahoria y remolacha). Todas ellas se pueden emplear en recetas variadas para hacer masa de bizcochos, salsas o siropes, solas o mezcladas con leche o bebida vegetal, en ensaladas o guisos. Además, los platos quedan más coloridos y atractivos para los niños.

Otra opción para conseguir este efecto es recurrir a los frutos secos (almendras, avellanas, pistachos, nueces o castañas) y ciertas especias dulces (canela, vainilla, nuez moscada y jengibre). Además, hay hierbas aromáticas o especies picantes que pueden ayudar a reducir el consumo de sal en la dieta.

“En ensaladas o platos de carne y pescado se suele añadir albahaca, perejil, tomillo o romero, lo que aportaría un sabor fresco y refrescante al plato, pero también algunas propiedades medicinales, debido a su poder antiséptico, antiinflamatorio y antibacteriano”, ha aconsejado Escalada, para aseverar que la especies picantes como curri, pimienta roja, cayena, guindilla o chile son “ideales” para aderezar carnes adobadas, arroces, pescados o encurtidos, aportan sabon y pueden reducir la cantidad de alimento ingerida, debido a la presencia de capsaicina que ayuda a regular el apetito.

Respecto a las grasas, hay que evitar aquellas más perjudiciales para la salud como la de palma y los productos que tienden a contenerla, como ultraprocesados o bollería industrial. En este sentido, los expertos han recordado que el aceite de oliva virgen extra, por ser rico en grasas monoinsaturadas, ácido oleico y antioxidantes, ayuda a reducir el riesgo de enfermedades coronarias, así como los altos niveles de colesterol en la sangre, aunque se deben controlar las cantidades, porque es muy calórico.

“En general, recomendamos intentar evitar los productos procesados o elaborados ya que emplean la sal, el azúcar o las grasas como parte de su composición con el fin de aumentar su vida útil y hacerlos más apetecibles para los consumidores”, ha apuntado la nutricionista del IMEO Estefanía Ramo.

Por otra parte, prosiguen los alimentos de la dieta mediterránea con menor contenido de estas sustancias son las verduras y frutas frescas, el pescado blanco y azul, la carne magra, los cereales sin procesar, los frutos secos naturales, el aceite de oliva virgen extra y el agua.

Finamente, han recomendado tener “especial cuidado” con los aperitivos salados, las bebidas refrescantes, los néctares, bollería y pastelería, el pan de molde o envasado, galletas y cereales con importantes cantidades de azúcar, helados y polos comerciales, cremas y salsas procesadas, platos preparados y rebozados, derivados cárnicos ricos en grasa en los que la sal se emplea de conservante.

Si comes entre horas, incluye estos alimentos en tu dieta y evitarás 365 calorías extra cada día

febrero 26, 2018

¿Sabías que elegir bien puede ahorrarte 45 minutos de ‘running’?

HOLA, por Elena M. Medina

Según un estudio reciente publicado por expertos en nutrición y gastronomía y titulado Estado de situación sobre el desayuno en España, el tiempo que dedicamos de media a desayunar en nuestro país es de apenas 10 minutos. Después de esta rápida primera comida tenemos que esperar varias horas hasta la hora de comer. Y en el horario de oficina la espera no suele ser fácil ya que las situaciones de estrés y ansiedad pueden jugar en nuestra contra a la hora de controlar el apetito. La tentadora idea de saciar el hambre a media mañana va cobrando fuerza a medida que avanzan los minutos y en este sentido la máquina expendedora es una opción fácil y rápida a la que se suele recurrir con demasiada frecuencia.

Si esta situación te resulta familiar ha llegado el momento de cambiar de hábitos y abrazar las bondades de la comida saludable y desterrar las chocolatinas, patatas fritas o barras energéticas con alto porcentaje de azúcar de tu día a día, dejando hueco a la fruta, frutos secos, zanahorias…

Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, nos alerta de los peligros de recurrir asiduamente a los snacks poco saludables: “El consumo continuado de estos alimentos puede provocar en nuestro organismo sobrealimentación y desnutrición, es decir una alta ingesta de calorías vacías de los nutrientes mínimos necesarios que necesita nuestro organismo para sobrevivir”, además de propiciar enfermedades como la diabetes tipo 2 y aumentar los niveles de colesterol.

Si entre horas se despierta tu apetito, deja a un lado la comida poco saludable y centrate en las ventajas de optar por los snacks benficiosos para tu organismo. “Las frutas, los frutos secos en una cantidad moderada, las barritas bajas en azúcares simples y grasas saturadas y los lácteos desgrasados son buenas opciones para saciar el hambre a media mañana o media tarde”, recomienda el experto.

Para comer sano no es imprescindible recurrir a exóticos superalimentos, estas alternativas las podrás encontrar con facilidad en casa o en cualquier supermercado y, además de los beneficios que aportan a tu organismo, te ayudarán a ahorrar calorías si eres de las que come entre horas. Tal y como explica el experto en nutrición Rubén Bravo, “la cifra que deberíamos dedicar a esta ingesta entre comidas es de unas 150-200 calorías para no pasarnos”.

Al calcular cuantas calorías se consumen tomando los snakcs más habituales de la máquina expendedora, como una bolsa pequeña de patatas (unas 228 calorías los 45 gramos), un refresco azucarado (unas 140 calorías por lata) o una chocolatina (una de 45 gramos de chocolate con leche tiene 234 calorías), la cifra asciende a 602 calorías, casi el cuádruple del total recomendado.

Sin embargo, al sustituir estos alimentos por un montón moderado de frutos secos (el equivalente a 50 pistachos, tiene apenas 130 calorías), una macedonia de frutas casera (una taza de fruta de diversos tipos tiene aproximadamente 77 calorías), o un puñado de zanahorias troceadas (alrededor de 30 calorías por zanahoria), estaríamos reduciendo la cifra a 237 calorías, logrando un ahorro calórico de 365 calorías, apróximadamente lo que se quema corriendo durante 45 minutos a una velocidad de 8 kilómetros por hora.

Más energía en la oficina

Dejar a un lado los alimentos ultraprocesados y nocivos para nuestra salud no solo se reflejará en el ahorro calórico sino también en nuestro estado de ánimo. “Muchos estudios asocian el consumo frecuente de grasas saturadas, harinas refinadas y azúcares a la depresión y falta de vitalidad“, sostiene el portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad.

 

 

Los casos de obesidad se han multiplicado por 6 en 40 años

febrero 20, 2018

Antena 3

Según la Organización Mundial de la Salud, el número de obesos adultos en el mundo se ha multiplicado por seis en los últimos 40 años. Ha pasado de 100 millones a 671. En estos 40 años ha aumentado de forma muy notable hasta afectar al 19% de la población. La obesidad infantil se ha convertido en uno de los mayores desafíos para la salud en este siglo.

La obesidad es considerada la epidemia del siglo XXI. Más de la mitad de la población adulta tiene problemas de sobrepeso, según la OMS en los últimos 40 años el número de obesos se ha multiplicado por seis en el mundo.

Son varias las causas que provocan este exceso de grasa que puede provocar enfermedades como la hipertensión arterial y diabetes.

En nuestro país, aproximadamente el 20% de los españoles, unos nueve millones de personas, padecen obesidad y en el caso de niños y adolescentes, la situación es también preocupante.

El 20 % de los productos que se consumen son alimentos ultraprocesados. “Este tipo de preparados estimulan el apetito de manera intensa y si a esto se suma la falta de tiempo. El resultado es una alimentación poco saludable”, apunta Carmen Escalada, nutricionista clínca del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Los horarios tampoco ayudan a mantener una dieta adecuada. Con todos estos factores los expertos recomiendan ser conscientes de los alimentos que consumimos, mantenerse activos y descansar lo suficiente.

Etiquetados opacos, una traba para los enfermos

noviembre 24, 2017

La información contenida en el etiquetado nutricional es un asunto que genera cada vez más atención en los consumidores, instados por organizaciones de salud a fijarse en lo que comen.

Correo Faremacéutico, por Claudia Preysler
“Al leer el etiquetado, hay que prestar atención a cuatro componentes fundamentales: kilocalorías, grasas, azúcares y sal”. Esta es una de las diez recomendaciones que la Universidad de Navarra ofrece en su proyecto Por una comida sana, tú decides, elaborado por expertas de la Facultad de Farmacia y Nutrición. Sin embargo, conocer cuánto sodio o azúcar contienen los alimentos todavía es difícil. El pasado diciembre, el Ministerio de Salud empezó a aplicar la norma comunitaria 1169/2011, por la que se rige el etiquetado, que exige incluir, de manera obligatoria, la información nutricional y sustituir palabras como sodio por sal. Sin embargo, como asegura Ana Bermúdez, docente experta en Higiene Alimentaria del Ayuntamiento de Murcia, “todavía hay productos en los que no figura y aún no se ha aplicado ninguna sanción, pese a que las hay (…). España va un paso por detrás frente a Europa”, señala.

Aditivos y porcentajes

La opacidad de las etiquetas es una preocupación persistente, en el que numerosas instituciones relacionadas con la alimentación siguen indiciendo y que genera muchas consultas en farmacia. Como destaca Aquilino García, vocal de Alimentación del Consejo General de COF, “buena parte de los consejos farmacéuticos de salud que se dan cada año en farmacia son de nutrición”.

Más allá de la importancia que tiene para la salud conocer estos valores, las deficiencias en las etiquetas nutricionales supone un autenténtico problema para las personas que sufren alguna patología y deben moderar el consumo de algunas sustancias. Así lo han advertido sociedades como la de Nefrología (SEN), que el pasado octubre apeló a las organizaciones de consumidores para que exijan la incorporación del contenido en fósforo.

Alberto Ortiz, jefe del Servicio de Nefrología de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, y miembro de la Junta Directiva de la SEN asegura a CF que “el paciente con una patología renal debería saber el contenido de sodio, potasio y fosfatos” que incluyen los alimentos. A juicio del experto, en especial, los fosfatos son “el gran problema”, y parte de la población general no tiene conciencia de que toma más de los necesarios. “Hay estudios que confirman que contribuyen a un envejecimiento acelerado. Para alguien a quien no le funcionan bien los riñones es un problema, porque no tiene cómo eliminarlo”, añade.

Ortiz subraya como dificultad añadida que el fosfato está en los aditivos alimentarios, y que, a veces, se camufla en nomenclaturas recogidas en la legislación europea. El especialista avisa de que está contenido encomponentes como el E-338, E-340 o E-341 que, por ejemplo, tienen las bebidas de cola (ver apoyo).

Más exigencias

Andrea Marqués, nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad(Imeo), plantea la necesidad de que la legislación sea más exigente con el etiquetado, para que los pacientes con patologías e intolerancias sean capaces de entenderlo e interpretarlo. “Se podrían incluir especificaciones como las de evitar su consumo si padece de… , o de alto contenido en”, propone Marqués, aunque añade que “las leyes de etiquetado son difíciles de cambiar”.En este sentido, Pilar León, vocal de Alimentación y Nutrición del COF de Madrid, apunta que “algunas empresas se están planteando poner semáforos con luz roja en aquellos ingredientes que puedan provocar algún problema” (ver gráfico).

Marqués también advierte de la necesidad de estar atento a la publicidad engañosa. Es el caso de ciertos productos etiquetados como “naturales” , que no les exime de llevar aditivos y saborizantes. “Natural no significa casero ni artesano, simplemente que se refiere a que no hay una elaboración masiva”, indica.

Especificar las cantidades es otro problema pendiente que señalan Marqués y Ortiz. Este último apunta que algunos productos indican el porcentaje de un ingrediente y nombran los que están contenidos, pero no especifican en qué cantidades, como es el caso de algunas carnes.

Por otra parte, León, recuerda que el etiquetado de los complementos nutricionales y medicamentos también merece un repaso, ya que muchas personas acuden a la farmacia a preguntar por su composición. “El problema reside cuando la intolerancia no es muy acusada; si el farmacéutico no avisa o pregunta a los usuarios, muchos no lo comentan. Aquí reside la importancia del consejo farmacéutico”, recalca.