Las espinacas son muy saludables, pero no por lo que piensas

CuidatePlus Marca, por María Sánchez-Monge

Popeye estaba equivocado: las espinacas no son una fuente de hierro tan buena como proclamaban las autoridades sanitarias apoyándose en los populares dibujos animados. Es cierto que contienen este mineral, pero en una proporción menor de la que se pensaba y, además, se absorbe con mayor dificultad que el procedente de la carne. El motivo es que se trata de hierro no hemo -el que está presente en los vegetales-, cuya biodisponibilidad se ve muy afectada por factores inhibidores o potenciadores. Por eso, se suele recomendar consumir al mismo tiempo alimentos ricos en vitamina Ccomo el pimiento rojo, el perejil, la col de bruselas, el limón o la naranja, para mejorar su absorción.

Las espinacas tienen un alto contenido de vitaminas y minerales.

Las espinacas contienen otros nutrientes muy beneficiosos. Su composición es la siguiente:

  • 90,7% agua.
  • 2,9% proteínas.
  • 0,5% grasas.
  • Aportan 31 Kcal por cada 100 gramos de porción comestible.
  • Son una buena fuente de fibra: 2,6 g por cada 100 g.
  • Son ricas en varios minerales; 100 g contienen: 90 mg de calcio, 4 mg de hierro, 54 mg de magnesio, 423 mg de potasio.
  • Aportan las siguientes vitaminas por cada 100 g: 542 microgramos de vitamina A, 30 mg de vitamina C, 2 mg de vitamina E, 140 microgramos de ácido fólico.

Estefanía Ramo, nutricionista de IMEO y experta en Tecnología de los Alimentos, recuerda que las recomendaciones de ácido fólico para adultos en condiciones normales oscilan, según la Fundación Española del Corazón, entre 180-200 microgramos al día, “por lo que se considera que las espinacas son una buena fuente de ácido fólico en nuestra dieta”.

La experta resume por qué hay que incluir este vegetal en un patrón de alimentación variado y sano: “Es un alimento lleno de nutrientes con la ventaja de que aporta muy pocas calorías. Su valor nutritivo se debe a su contenido en vitaminas y minerales”.

Ojo con los batidos detox de espinacas

No obstante, tal y como indica Laura Girona, portavoz del Colegio de Dietistas-Nutricionistas de Cataluña (Codinucat), no es conveniente exagerar sus propiedades saludables. “No existe evidencia científica para recomendar especialmente el consumo de espinacas. Ningún alimento por sí solo nos ayuda a prevenir patologías”.

Esta dietista-nutricionista alerta sobre una moda potencialmente peligrosa: los batidos detox, que se preparan con una cantidad muy elevada de vegetales de hoja verde. “Estos batidos no solo no producen un efecto beneficioso o protector para el cuerpo, sino que suponen un riesgo muy importante para la salud, entre otras cosas, por su elevado contenido en ácido oxálico”. El ácido oxálico es una sustancia que se ha asociado con la reducción de la absorción de minerales como el calcio, el hierro o el potasio.

Precaución en bebés y enfermos renales

No existe una recomendación de cantidad específica para el consumo de espinacas. “Recomendamos incluirlas, si gustan y no hay contraindicación patológica, en un patrón de alimentación saludable basado en alimentos de origen vegetal”, apunta Girona.

En todo caso, conviene tener en cuenta algunas restricciones y precauciones. “En pacientes con problemas renales y tendencia a la formación de cálculos no se recomienda el consumo habitual de esta verdura de hoja verde”, señala Andrea Marqués, nutricionista dietista especializada en gastronomía del IMEO. La razón hay que buscarla en el ya citado ácido oxálico que contienen, que “se combina con minerales como el magnesio, el hierro o el calcio y propicia la creación de cristales de oxalato que favorecen la formación de cálculos renales”.

Por otro lado, las espinacas son una fuente importante de vitamina K, fundamental en el proceso de coagulación sanguínea. Por eso, “los pacientes que consuman anticoagulantes orales, como el sintrom, no deben abusar de su consumo, ya que podría alterarse el proceso de coagulación si hay cambios muy bruscos en los niveles de vitamina K”, resalta Marqués.

Asimismo, se desaconseja incluir las espinacas, las acelgas y las borrajas en la alimentación de los bebés menores de 1 año, no ofrecer más de un plato diario de estos vegetales de hoja ancha a los niños de 1 a 3 años y no consumirlos durante las infecciones bacterianas gastrointestinales.

Girona explica la razón de estas recomendaciones de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan): “Estos vegetales contienen una elevada cantidad de nitratos, que son una sustancia que el cuerpo convierte en nitritos, incrementando el riesgo de sufrir metahemoglobinemia en niños. La metahemoglobinemia es una enfermedad en la que la presencia de metahemoglobina en sangre está aumentada. Este tipo de hemoglobina tiene menor capacidad de transportar oxígeno, disminuyendo la llegada de éste a los tejidos, pudiendo producir cianosis (lo que se conoce como síndrome del bebé azul).

Cómo aprovechar mejor sus propiedades nutricionales

Las espinacas se pueden ingerir crudas o cocinadas. “Para preservar su riqueza nutricional, es preferible recurrir al vapor, microondas, rehogado o salteado frente a cocciones con más agua, como hervir, cocer o guisar”, recomienda la portavoz del Codinucat.

“Por su contenido en vitamina C, comerlas crudas (por ejemplo, en ensalada) sería la mejor manera de preservar esta vitamina. También los folatos se mantienen mejor en crudo”, apostilla Marqués. “Si las cocemos, minerales como el calcio, el hierro o el magnesio se absorberán mejor; sin embargo, perderemos gran parte de las vitaminas. Cuando las cocemos en agua abundante podemos aprovechar el agua de la cocción como base para un caldo de verduras”.

Ramo hace las siguientes propuestas culinarias para conseguir una mejor absorción del hierro:

  • Hamburguesa de espinacas a la plancha con rodajas de cebolla y tomate al natural acompañado de una limonada casera sin azúcar.
     
  •  Lomos de sardina (sin espina) al horno sobre cebolletas, pimientos asados, espinacas con tomillo y romero acompañado de un vasito de gazpacho suave con berberechos al natural.
     
  • Ensalada de espinacas con kiwi, naranja y un puñadito de pistachos acompañado de una tortilla francesa de jamón York.

Estas son algunas recetas sabrosas para degustar las espinacas:

Quesadilla de espinacas y queso

Estas deliciosas y saludables quesadillas se preparan con espinacas frescas y con dos tipos de queso: mozzarrella y feta. En un bol grande, ponemos las espinacas y las mezclamos con el queso rallado o cortado en trozos pequeños. Una vez que tenemos la unión hecha, le añadimos un poco de pimienta al gusto

Hamburguesa de espinacas y atún

Esta hamburguesa es saludable y rica en proteínas.el atún  es uno de los pescados azules más consumidos. Su carne posee un 12 por ciento de grasa, lo que lo convierte en un pescado graso, pero se trata de una grasa rica en ácidos grasos omega-3, que ayuda a disminuir los niveles de colesterol y de triglicéridos en sangre.

Timbal de espinacas son salmón

Para la elaboración de este plato, se cogen los filetes de salmón y se corta en láminas. A continuación, se sazona con sal y se pasa por una sartén con muy poco aceite, hasta que se dore. Por otro lado, en otra sartén se saltea el ajo muy picado con poco aceite. Cuando este empiece a coger color dorado, se añaden las espinacas y cuatro cucharadas de agua.

Ensalada templada de espinacas

Las espinacas son muy versátiles y, entre otras posibilidades, se pueden disfrutar crudas,como parte de muchas ensaladas o de acompañamiento. En esta ensalada se combinan con calabaza y con almendras, frutos secos muy ricos en nutrientes muy beneficiosos para la salud como carbohidratos, aminoácidos y ácidos grasos esenciales.

¿Tienes el colesterol alto? ¡Evita estos alimentos!

El Periodista Digital, por Ana González

El colesterol es una sustancia que está presente en nuestro organismo, forma parte de las membranas celulares y es necesario para la síntesis de algunas hormonas, de la bilis y del tejido nervioso. Sin embargo, cuando los niveles de colesterol en la sangre son elevados puede aparecer la hipercolesterolemia, factor de riesgo de otras enfermedades cardiovasculares, según cd.

Lácteos enteros
Caja señala que aunque la leche es rica en grasas saturadas, las cuales juegan un papel esencial en la subida del colesterol, los lácteos no intervienen tanto en la subida como otros alimentos, aunque sí conviene sustituir los productos enteros por lácteos semidesnatados o desnatados enriquecidos con vitaminas liposolubles.

Algunos ejemplos de lácteos enteros son la leche entera, la nata, la mantequilla y la margarina.

Quesos
Desde el IMEO indican que existe mucha diferencia a nivel de composición nutricional entre unos quesos y otros y Caja añade que dependiendo de la leche de procedencia y el tipo, el queso puede tener más o menos colesterol.

“De manera general, los que más grasas saturadas y colesterol tienen son los que han sido sometidos a un mayor proceso de curación y los de untar, como por ejemplo el gouda, el emmental, el queso de cabra curado, el parmesano y el brie”, señalan desde el IMEO.

Fiambres y embutidos
Estos productos, además de tener un exceso de sal, tienen elevadas proporciones de grasas saturadas y colesterol por lo que no resultan óptimos si lo que queremos es reducir los mismos.

Azúcar, productos azucarados, bollería industrial y productos ultraprocesados
A menudo, los productos con altas concentraciones en azúcar lo son también en grasas saturadas y trans.

Además, cuando hay abundante azúcar en el torrente sanguíneo, el efecto del colesterol LDL (conocido como colesterol malo) es más agresivo.

Respecto a la bollería industrial, el IMEO especifica que tiene mucha azúcar, harinas refinadas y grasas saturadas y es muy rica en grasas hidrogenadas o trans, cuyo efecto sobre el aumento del colesterol es más importante si cabe.

Muy Importante: Consulte siempre a su médico para conocer los detalles concretos de su perfil y si es aconsejable o no para usted.

Este artículo es el resultado de información compilada en la red, de la fuente o fuentes señaladas, y que considero interesante compartir con los seguidores de esta sección, por su alto interés divulgativo.

Autor: Ana González es profesora, experta en atención temprana por la Universidad Antonio de Nebrija e instructora de Yoga Federada, especialista en yoga infantil. Creadora del método Anamaste Yoga.

¿Qué puedes hacer para perder barriga y por qué deberías hacerlo ya?

El Mundo, por Gema García Marcos

Lo primero es obvio: comer bien. Para nadie es un secreto que donde verdaderamente se cincelan los abdominales es en la cocina, no en el gimnasio (pero una sin el otro, no funcionarían). Porque el objetivo, ya se sabe, no debería ser marcar secándonos cual uvas pasas para lucir ‘six pack’ en las redes, sino conseguir un ‘core’ fuerte (y sin grasa visceral) para que, entre otras cosas, cumpla con las funciones anatómicas que tiene encomendadas.

CUESTIÓN DE SALUD

Porque este fabuloso corsé que nos brinda de serie la naturaleza y que nosotros debilitamos, condenándole a una cadena perpetua de ‘setismo’, es el mejor garante de la salud de nuestra espalda. Sólo si lo mantenemos fuerte lograremos “salvaguardar nuestra postura de ‘homo erectus’ y evitar que terminemos convirtiéndonos en ‘homo informaticus’,explicó a ZEN Juan Manuel Gutiérrez Viñuales, doctor de la Unidad de Medicina del Deporte en el Hospital Sanitas La Moraleja (Madrid).

David Taylor Serrano, licenciado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte y entrenador personal (número de colegiado: 56.489), va más allá en su lista de piropos a un abdomen bien trabajado. “Cuando estamos en reposo, todo nuestro peso corporal recae sobre la columna vertebral y un abdomen fuerte minimiza esa carga, previniendo sobrecargas, contracturas y dolores; protege nuestros órganos internos, previniendo patologías tan extendidas como las hernias o el estreñimiento; minimiza el porcentaje de grasa en el contorno abdominal, manteniendo a raya enfermedades metabólicas como la diabetes, la obesidad, hipertensión, etc; mejora nuestra movilidad, destreza y agilidad, ayudándonos a ser más eficaces al realizar actividades cotidianas (trabajar, cuidar a nuestros hijos, tener relaciones sexuales, etc) o deportiva y optimiza nuestra respiración”.

¿Algo más? Sí y bastante preocupante, además, porque lo alarmante no es que esa ‘tripa cervezera’ te estropee los posados sin camiseta, sino los problemas de salud que puede acarrearte. “Un alto porcentaje de grasa visceral -denominada así porque se acumula en el interior del abdomen alrededor de los órganos vitales- conlleva un alto riesgo para la salud que puede traducirse en enfermedades cardiovasculares, diabetes, hipertensión y algunos tipos de cáncer”, explica Rubén Bravo, especialista en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Más claro, agua.

DEPORTE

Matarse a hacer abdominales sin control no sirve para nada. Martín Giacchetta, cofundador de Boutique Gym y escultor de ‘six packs’, nos da su fórmula, que pasa por combinar cardio y de tonificación: “El aeróbico es esencial para hacer trabajar al corazón. Con el fortalecimiento conseguiremos aumentar la masa muscular, potenciando su función endocrina lo que nos ayudará a quemar más calorías hasta en reposo”.

¿Qué podemos hacer entonces para cubrir las sesiones de aeróbico? Un mínimo de 30 minutos de carrera, elíptica (o subir escaleras), bici estática, natación o remo tres veces a la semana. O, lo cuál resulta mucho más llevadero (y fácil), caminar todos los días todo lo que podamos y más.

¿Y las de fuerza? Fácil, también. Dedicar tres o cuatro días a la semana entre 10 y 15 minutos a fortalecer el abdomen con rutinas específicas que, por cierto, puedes hacer en cualquier sitio (¡no más excusas!). Ya sabes, los expertos de Harvard apuestan por las planchas por su efectividad y su manera de trabajar los músculos en su conjunto tal y como los utilizamos en nuestra vida cotidiana.

Pero hay vida más allá de las planchas, tal y como nos ha demostrado la entrenadora Noe Todea con sus tablas con bandas elásticas.

ALIMENTACIÓN

Aquí, una vez más, no queda otra que aplicar en sentido común. Todos sabemos lo que le viene bien a nuestro cuerpo y lo que le sobra. El problema es cuando flaquea la voluntad. Por si acaso, aquí va un recordatorio de lo que dicen nuestros expertos:

“Debemos de eliminar radicalmente los azúcares refinados; los fritos; las bebidas azucaradas y las excitantes; los zumos no naturales; la bollería y cualquier alimento rico en grasa”, explica María Amaro, experta en nutrición de Clínica Feel Good (Madrid).

Obviamente, también es básico renunciar a todo lo que provoque gases, como “los refrescos con gas -da igual que sean light- o los chicles, que nos llenan la tripa de aire”.

¿Qué hacemos entonces? “Hacer cinco comidas al día, despacio y masticando bien cada bocado; aumentar la ingesta de frutas y verduras y disminuir la de hidratos; tomar más pescado (sobre todo, azul) y menos carne (la que tomemos tendría que ser magra, de pavo o pollo) y tener una buena hidratación”.

¿Lo intentas?

Los expertos nos traen la mejor dieta tras el verano

Race Autoclub, por Daniel Panero

Tras el verano crece el número de personas que quieren perder peso, pero no todos lo hacen de forma correcta y queremos darte unas pistas.

El verano es un periodo bisagra. Lo es porque durante meses la población se preparada para la operación bikini y porque tras él aparecen las dietas para contrarrestar los excesos de las vacaciones. En esta etapa se multiplican las cervezas, las comidas familiares, los picoteos entre horas e incluso las copas en las festividades de los pueblos. Eso llega a su fin al mismo tiempo que llegan las temidas dietas, un extra más en la depresión posvacacional.

Precaución con las dietas posvacacionales

“Hay un incremento de peso, lo que hace que se dispare el uso de dietas y las contrataciones en los gimnasios”, asegura Rubén Bravo, portavoz Instituto Médico Europeo de la Obesidad. No es para menos, en este tipo de metas la cabeza juega un papel fundamental. Septiembre es un mes clave para el inicio de una actividad y suele ir ligado a un aumento del estrés, un factor que no beneficia a la dieta y que puede desencadenar en una mayor frustración por parte de la persona que se somete al proceso de perder peso.

Pese a ser una etapa en la que aparecen elementos de riesgo como el cambio de rutinas o la depresión posvacacional es también el momento elegido por muchos españoles. “La gente tras el verano se pone muchísimo más a dieta. No hay nada peor que un bikini para verte todo lo que te sobra”, afirma María Domínguez Amaro, directora médico de Clínica Feel Good, especializada en ofrecer un tratamiento terapéutico especializado.

Ese cambio radical que sufre nuestra mente tras pasar de las vacaciones al trabajo y a la dieta hace que el entorno juegue un papel importante. “Puede ayudar para evitar la ingesta de comidas calóricas acompañando al individuo que está a dieta, colaborar a reducir el estrés sin preguntar continuamente por la comida y pueden ayudar a hacer más ejercicio físico. Eso siempre es una buena ayuda”, Javier García Campayo, miembro de la Sociedad Española de Psiquiatría.

Precaución con las dietas posvacacionales 2

Tras el verano son muy habituales también las dietas en las que se pretende un cambio radical de golpe, esfuerzos cortos que prometen perder peso de forma rápida. Este método es cada vez más recurrente, pero no lo más recomendable, según afirma la doctora Domínguez Amaro. “Se debe hacer una dieta en la que aprendas unos hábitos de vida saludable de por vida. Nunca hacer ayunos ni dietas de choque, eso solo te llevará a un rebote y siempre al mismo punto de partida”, sentencia.

Claves para perder peso
Uno de los aspectos que más determinan si una dieta da frutos o no es el ejercicio físico. Practicar deporte es un elemento clave a la hora de perder peso y es también una parte que en muchas ocasiones se descuida a la hora de enfrentar este tipo de procesos. No se trata de realizar maratones, sino de pequeñas rutinas que día a día influyen en la pérdida de calorías. “Caminar 20 o 30 minutos o subir escaleras”, afirma al respecto María Domínguez Amaro.

Javier García Campayo también da importancia al ejercicio pero añade además el aspecto emocional. “Estar a dieta genera estrés. Mucha gente está más irritable o triste y tiene cambios de ánimo. Se pueden utilizar técnicas como Mindfulness para combatir el estrés y evitar comer por razones emocionales, que es la principal causa del aumento de peso. Comer nos relaja”, añade.

Consejos para empezar la dieta
Tras el verano también son habituales las dietas de choque, un tipo de tratamiento que cada vez se utiliza más pero que los expertos no recomiendan por el temido ‘efecto rebote’. “Yo aconsejaría a la persona que quiere ponerse a dieta que acuda a un especialista para que le paute un plan personalizado y estable, cuya finalidad a largo plazo sea mejorar sus hábitos alimenticios, marcándose metas realistas”, asegura Rubén Bravo.

Precaución con las dietas posvacacionales 1

“Tras el verano se debe hacer una dieta en la que aprendas unos hábitos de vida saludables . Nunca hacer ayunos o dietas de choque, ya que eso solo te llevará a un rebote y siempre al mismo punto de partida”, afirma María Domínguez Amaro, que fija tres elementos que se deben eliminar de la dieta cuanto antes: “dulce, alcohol y comida basura”.

Una dieta básica, por Rubén Bravo*

Desayuno
Una rebanada de pan integral de centeno con tomate triturado y dos lonchas de jamón ibérico.
Un descafeinado.

Precaución con las dietas posvacacionales 4

Media Mañana y Merienda
Una pieza de fruta.
Un lácteo 0%.
Una nuez.
Comida
250grs de verdura.
150grs de proteína magra como pescado, pollo, ternera magra…
2 veces a la semana legumbre.
Cena
150grs de verdura.
100grs de proteína magra como pescado, pollo, ternera magra…

*Portavoz Instituto Médico Europeo de la Obesidad

Los niños que desayunan bien rinden mejor en la escuela

No desayunar correctamente en edad escolar puede afectar a la concentración del niño y a su memoria

Chispa Tv, EFE

Los niños que desayunan bien rinden mejor en la escuela, ha dicho Rubén Bravo, naturópata experto en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Bravo ha recordado que el 8% de los niños españoles acuden al colegio sin haber desayunado, algo que a la larga eleva las cifras de obesidad infantil, y que sólo un 7,5% de los escolares toma un desayuno equilibrado compuesto por leche, fruta o zumo e hidratos de carbono.

Los niños que desayunan bien rinden mejor en la escuela. Foto Pixabay

 Uno de cada tres niños entre 3 y 12 años pesa más de lo que debería a su edad, según una investigación llevada a cabo con más de 26.000 menores en 29 ciudades españolas por la Fundación Thao (2011), y el sobrepeso y la obesidad provocan problemas óseos y musculares, hígado graso y casos de asma, según datos del IMEO recogidos este año.

El especialista ha animado en el lanzamiento de esta fórmula de desayuno saludable a que los padres compartan esta hora del día con sus hijos y les enseñen desde pequeños la importancia de estar bien alimentados, que también les ayudará a tener una mejor salud.

Bravo ha dicho que no desayunar correctamente en edad escolar puede afectar a la concentración del niño y a su memoria, así como a su actitud, ya que puede sentirse más cansado y nervioso.

Según el experto, si los niños no desayunan bien, no tienen suficiente energía y vitalidad para afrontar el esfuerzo físico e intelectual que les exigen las actividades escolares, y se genera un estado de ansiedad, que puede volverse agresividad al alcanzar la adolescencia.

Por el contrario, los que toman un desayuno saludable sacan mejores notas, tienen una actitud más positiva y una mejor forma física.

La fórmula del Desayuno 3S avalada por IMEO combina los tres elementos claves de la comida sana: sostenible, saludable y social, y se dará a conocer en una serie de talleres de cocina especializada en cuatro centros comerciales en Toledo, Ponferrada, Santander y Bilbao, donde alumnos de diferentes colegios experimentarán con una cocina buena para la salud, el medio ambiente y la familia. 

Cómo mejorar la calidad del sueño mediante la alimentación

Mi Mundo Philips

La alimentación y el sueño guardan una estrecha relación, afirman los expertos del Instituto Médico Europeo de Obesidad (IMEO), que relacionan las cenas copiosas con la falta de un sueño reparador.  Nos acostamos tras una cena pesada y nos cuesta dormir. Tampoco conviene irse a la cama con hambre, porque podremos acabar picando nada mas despertar y, en la mayoría de las ocasiones, no precisamente alimentos muy saludables.

La situación se complica cuando, además, nos encontramos con un exceso de peso corporal. Durante los últimos años, observan los expertos de IMEO en las consultas,  se han multiplicado notablemente los casos de personas con sobrepeso u obesidad que experimentan serios problemas para dormir. Así lo afirma Rubén Bravo, director del Departamento de Nutrición del Instituto, quien considera necesario profundizar más en salud del sueño, porque “falta información y consciencia sobre la repercusión de la falta de sueño a medio y largo plazo”.

Alimentación y sueño, entre los pilares fundamentales de la salud

La calidad del sueño, junto al ejercicio físico y la alimentación se configuran como los tres pilares fundamentales de la salud. Sin embargo, parece que “el sueño es el gran desconocido” y de él apenas se conocen sus efectos más allá “de la falta de vitalidad o la sensación constante de falta de sueño”, destaca Bravo. 

La realidad es que la falta de sueño continuada (privación crónica del sueño) puede ocasionar problemas cardiovasculares, hipertensión o dificultades cognitivas. Por las noches, además, puede generar problemas respiratorios a través de apneas del sueño, entre cuyos motivos puede estar el exceso de grasa en la zona abdominal o del cuello. Esta situación provoca que la gran mayoría de los pacientes con obesidad tengan también problemas de diferente magnitud a la hora de conciliar el sueño o encontrar un sueño reparador”, destaca Bravo.

Por otro lado, la alimentación diaria influye a su vez en la calidad, la duración y la profundidad del sueño cada noche. Y en este sentido, hoy traemos algunas claves para lograr un verano descansado y lleno de vitalidad, en base a la experiencia de Rubén Bravo.

¿Qué alimentos benefician tu sueño y descanso diario?

En los meses de verano, nuestra alimentación suele sufrir algunas variaciones debido a los cambios de horario o el calor. Normalmente, las altas temperaturas provocan una reducción del apetito y es muy importante no descuidar la calidad de los alimentos que consumimos.

La alimentación rica en vegetales y hortalizas es muy recomendables a la hora de preparar las cenas en verano. Por ejemplo “un tazón de gazpacho o salmorejo, acompañado de una pieza de fruta puede ser una buena opción; también los pescados blancos y azules cocinados de forma saludable o las carnes bajas en grasas saturadas” y en medida moderada. Además, prescindir de las especias también puede ser una buena manera de alcanzar un sueño reparador.

Si seguimos estos consejos, no solo podremos propiciar la conciliación del sueño, sino también estaremos adaptando nuestra alimentación a una rutina más saludable. Algo que, a su vez, nos aportará vitalidad y energía para afrontar el día y nos ayudará a tener felices sueños por la noche.

Consejos para que la alimentación y la actividad física vayan de la mano

Si sólo queremos seguir unos buenos hábitos sin cerrarnos en una dieta como tal, las nutricionistas del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) Estefanía Ramo y Sonia Peinado ofrecen algunos consejos a nivel general que nos ayudarán a conseguir nuestra meta:

ALIMENTACIÓN

Cuidarse también es entre los propósitos de Ellos a lo largo del año.
  • Es primordial que tu dieta sea equilibrada y sana, por lo que deberías centrarte en productos frescos y evitar los precocinados, bollería industrial y bebidas graduadas que aportan calorías vacías.
  • Para bajar de peso sin pasar hambre debes consumir cantidades adecuadas a tu índice de tasa metabólica, determinado por edad, sexo y ejercicio que realices.
  • Prioriza técnicas culinarias sencillas como plancha, horno, vapor o cocción limitando la cantidad de grasas vegetales saludables a 2 cucharadas soperas al día, siendo preferible el aceite de oliva, evitando rebozados y frituras.
  • Las proteínas han de suponer entre el 12 y el 15% de la energía total de la dieta. Requerimientos cubiertos por la ingesta razonable de carne, huevos, pescado y productos lácteos, priorizando los subtipos menos grasos.
  • Para alcanzar las ingestas diarias recomendadas de micronutrientes, consume 5 raciones de fruta y verdura entre ambos grupos; también nos aportaría fibra y facilitará el tránsito intestinal.
  • Es conveniente distribuir las tomas en 4-5 al día o hacer más comidas en menores cantidades que nos ayudará a evitar atracones. 

ACTIVIDAD FÍSICA

El deporte es básico para una Operación bikini de éxito.
  • Si eres principiante, debes comenzar el ejercicio de forma gradual y no forzada; trabajar la masa muscular sin excesivo peso para evitar lesiones que promuevan el abandono.
  • Bebe agua antes, durante y después del entrenamiento para optimizar rendimiento y evitar deshidratación, fatiga, debilidad o calambres musculares. 
  • Combina ejercicios aeróbicos y de fuerza para bajar peso quemando grasa. La intensidad y el tiempo de entrenamiento determinan su efectividad, por ello es tan importante consultar a un entrenador.
  • El déficit de vitaminas y minerales que regulan el metabolismo suele ser consecuencia de dietas muy restrictivas, entrenamientos no adecuados o de abuso con complementos alimenticios, por esto asegúrate un correcto aporte.
  • Sintonizar las tomas diarias con los horarios de entrenamiento para una buena recuperación después del gasto energético realizado y para que nutrición y deporte vayan siempre de la mano.
  • Practica deporte mínimo 3 días a la semana, alternando tipo de entreno. Puedes completar la rutina con estiramientos en casa o caminatas.