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Dejar el alcohol un mes beneficia su vida sexual

marzo 9, 2015

El País, por Ángeles Gómez López

Tal vez usted sea una de esas personas que ha decidido incorporarse al cada vez más numeroso colectivo de seguidores de estilos de vida saludables. Puede que se haya autoconvencido del bienestar que alcanzará esquivando hábitos tan poco convenientes como el sedentarismo, fumar, beber alcohol o la comida rápida. A lo mejor su médico ya le ha avisado de que sus costumbres le están pasando factura. Sea cual sea el motivo de su decisión, las posibilidades de éxito serán mayores si conoce cuál será la recompensa.

dejar el alcohol mejora la vida sexual, foto by El PaisEn esa nueva vida, el alcohol figura entre los primeros candidatos a desaparecer, una pérdida que pronto notará, porque las copas y las cañas provocan obesidad abdominal, y dejar de beber favorece la pérdida de esa grasa. “El cuerpo almacena las calorías del alcohol en forma de grasa, que es, sobre todo, visceral [en el abdomen] en los hombres a partir de los 30 años, y en las mujeres a partir de los 40. Pero al dejar de consumir alcohol, y con una dieta equilibrada y actividad física, se puede perder hasta un kilo a la semana”, destaca el experto en nutrición Rubén Bravo del Instituto Médico Europeo de la Obesidad. “Es cierto que no todas las bebidas contienen la misma cantidad de etanol ni poseen el mismo valor nutricional, y mientras que el vino tinto y la cerveza pueden reportar algún beneficio, las bebidas destiladas aportan muchas calorías muertas (entre 280 y 360 por copa)”, añade el experto.

El cerebro también responde inmediatamente a la falta de alcohol y no hace falta ser un gran bebedor para notarlo. El psiquiatra, Gabriel Rubio, coordinador del programa de Problemas Relacionados con el Consumo de Alcohol del Hospital 12 de Octubre, de Madrid, explica: “Las personas que beben mucho durante el fin de semana, aunque no lo hagan durante el resto de los días, los lunes y los martes se encuentran lentas y con el ánimo bajo. Sin embargo, al mes de no tomar nada de alcohol, admiten que mejora mucho su capacidad de atención y de concentración. Además, la calidad del sueño también se restablece”.

La reacción del cerebro a la falta de alcohol es diferente en las personas que los consumen diariamente (dos cervezas las mujeres y cuatro los hombres, según indica Rubio). “Porque la bebida diaria, y en cantidades importantes, activa los mecanismos de estrés de forma que al suprimir la ingesta, el cerebro reacciona con el síndrome de abstinencia y aparece irritabilidad, mala calidad de sueño y estado de ánimo bajo. Estos síntomas pueden prolongarse hasta 45 días, aunque suelen desaparecer a las dos semanas”.

Otros indicadores del impacto del alcohol sobre el organismo son los aumentos de las cifras de transaminasas (que revelan inflamación del hígado), del ácido úrico, del colesterol y de los triglicéridos, y de la tensión arterial. El internista Nicolás García González, de la Clínica Universitaria de Navarra, matiza que la susceptibilidad al alcohol y sus efectos “depende de cada persona, del patrón de consumo y del tipo de bebidas”. Pero, en líneas generales, los parámetros bioquímicos bajan al suprimir el alcohol. “Y es probable que, tras un mes sin beber, muchos de ellos se normalicen”, cuenta.

En la línea del riesgo cardiovascular, un trabajo de la Universidad de Rochester y publicado en la revista Atheroesclerosis concluye que este es menor en consumidores moderados diarios (dos bebidas por jornada durante toda la semana) que en los que se dan el atracón en el fin de semana (siete bebidas alcohólicas en dos días). Por lo que si usted pertenece a este segundo grupo, sepa que los beneficios para su corazón serán mayores si pasa un mes de privación.

El internista de la CUN también apunta que los bebedores de cantidades importantes suelen tener ciertas carencias nutricionales (porque el alcohol contribuye a la sensación de saciedad), sobre todo de algunos aminoácidos esenciales y vitaminas de los grupos B, C y E, pero “pronto se recuperan al interrumpir el consumo”.

“Por último, el consumo abusivo de alcohol tiene un efecto negativo sobre la salud sexual”, afirma Ignacio Moncada, responsable de Urología del Hospital Sanitas La Zarzuela. “En bebedores crónicos, afecta a la conducción del impulso nervioso a través de los nervios y produce una neuropatía que dificulta la erección. En las borracheras (consumo agudo), el alcohol es un depresor del sistema nervioso central y produce menos erección y menos respuesta sexual”. Sin embargo, este es otro efecto que revierte la abstinencia. “Al mes de abandonar el consumo de alcohol, hay una recuperación notable de la afectación neurológica (y también de las alteraciones metabólicas que influyen en la respuesta sexual). Mejora la capacidad”. Así, durante un mes, notará los beneficios, y aunque luego vuelva a su consumo habitual, sepa que estos ayunos (alcohólicos) temporales (¿qué tal un mes al año?) son micro-inversiones en su salud y bienestar.

Extremadura, entre las regiones con más sobrepeso y obesidad en España

mayo 27, 2014

El tercer sábado del mayo es el elegido por la Unión Europea para llamar la atención sobre la obesidad. Una enfermedad que afecta cada vez más países desarrollados, como el nuestro. Extremadura, junto con Andalucía y las Canarias son entre las regiones que peores índices muestran. Hasta un 40 por ciento de los extremeños tiene sobrepeso y más del 20 por ciento sufre de obesidad.

Canal Extremadura

Los especialistas recomiendan tomarse en serio el problema de exceso de peso, antes de que se desencadene un problema de salud como hipertensión, colesterol alto o incluso un infarto, y una vez que se tome conciencia del problema acudir a un especialista.
Rubén Bravo, experto en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) enumera algunos errores muy comunes a la hora de enfrentar el problema. “Eliminar por completo los hidratos de carbono o alimentarse en base de proteínas es un error capital que se comete cada vez más”, señala el especialista.
Algunas personas creen que quitando las grasas del menú hará que se elimine la grasa del cuerpo, pero esto no es exactamente así. Hay grasas metabólicas que ayudan a que perdamos peso cuando las cantidades son moderadas y, además, son cardioprotectoras. Un ejemplo de esto son el aceite de oliva o las nueces.
Otro error muy común a la hora de practicar ejercicio físico es hacer abdominales para “disminuir la barriga”. Esto puede resultar muy perjudicial para una persona con importante obesidad abdominal y sería un ejercicio contraproducente y hasta peligroso en casos extremos, por lo que recomendamos que en una primera etapa, aquellas personas que deseen adelgazar, combinen ejercicio aeróbico y anaeróbico moderado. “Al subir cuestas, nadar o hacer un footing ligero al menos 30 minutos en la mayoría de los días de la semana, potenciamos la creación de masa muscular y facilitamos la quema de grasa visceral”, concluye Bravo.

Desayunar zumo de zanahoria y naranja, comer pescado azul y dar 2 sesiones de yoga semanales ayuda a prevenir la alergia

febrero 28, 2013

5,5 millones de españoles padecen alergias

Europa Press

El zumo de naranja y zanahorias es rico en vitaminas A y C y fortalece las defensasDesayunar zumo de zanahoria y naranja; comer entre tres y siete raciones de pescado a la semana; merendar fresas con zumo de naranja; ingerir cebollas, puerros y ajos; o practicar dos sesiones de yoga a la semana, ayuda a prevenir la aparición de la alergia, según ha informado el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Tras estudiar los efectos de las alergias que actualmente sufren 5,5 millones de españoles, un equipo de investigación del IMEO ha elaborado un plan estratégico nutricional y multidisciplinar, cuyo objetivo es preparar a la población para las alergias que, de forma inminente, se comenzarán a sufrir.

Así, basándose en la premisa que un sistema inmunitario reforzado responde mejor ante la amenaza de este mal común, el grupo de expertos ha diseñado una guía de consejos prácticos que se sirve de la “gran riqueza” del botiquín orgánico, suplementación ortomolecular –de micronutrientes–, técnicas de respiración y ritmonutrición.

Y es que, en ésta época del año, de tiempo cambiante, cuando la ola de frío retarda la llegada de la primavera, por regla general, hay un descenso en las defensas del sistema inmunológico, aumentando así los casos de algunas alergias, sobre todo las que guardan relación con la dificultad respiratoria, el asma o la rinitis.

“Si al factor estacional sumamos algunas malas prácticas como inactividad física y alimentación inadecuada, más estados anímicos de ansiedad y estrés, la probabilidad de convertirse en un ‘blanco’ para las alergias aumenta”, ha indicado el portavoz de IMEO y jefe del estudio, Rubén Bravo.

Por ello, el Instituto ha destacado la importancia de llevar a cabo determinados hábitos con el fin de prevenir la aparición de las alergias. En este sentido, ha recomendado reforzar el sistema inmune realizando cambios en el menú como, por ejemplo, incorporar al desayuno y a la merienda zumo de naranjas y zanahorias o un “puñado” de fresas, ya que estos alimentos son ricos en vitaminas A y C tienen un poder antiinfeccioso y antioxidante.

Asimismo, ha aconsejado tomar antibiótico natural para facilitar la descongestión –cebolla y ajos–, incrementar el consumo de pescado azul por su acción antiinflamatoria, e ingerir probióticos como el ‘kéfir’, por su alto contenido de bacterias que fortalecen las defensas naturales del organismo.

Del mismo modo, el IMEO ha abogado por reducir los niveles de estrés a través de la ritmonutrición, dado que ayuda a controlarlos acompasando las comidas con los ciclos vitales; disminuir la grasa de la zona abdominal, conservando la masa muscular; y acudir a un especialista en homeopatía para tratar no sólo los síntomas de una alergia, sino la raíz del problema hasta lograr su completa desaparición.

La obesidad puede causar también incontinencia urinaria

febrero 21, 2013
  • Según el Observatorio Nacional de la Incontinencia (ONI), las personas con obesidad tienen mayor riesgo de sufrir incontinencia urinaria, ya que los músculos del suelo pélvico se ven obligados a soportar una carga de peso mucho mayor. 
  • Los programas de reeducación alimentaria y ejercicios dimensionados, así como tratamiento de balón bástrico o la cirugía bariátrica pueden ser la clave para solucionar el problema y asegurar una mejor calidad de vida.Woman Reaching for Toilet Paper Roll on the Floor

El sobrepeso como elemento nocivo, particularmente cuando dicho exceso se ha transformado en gran obesidad y después en mórbida, representa un factor de agresión sobre órganos y sistemas de nuestro cuerpo.

Afecciones reumáticas, articulares, digestivas, respiratorias, circulatorias y cardiacas se llevan la palma de la repercusión y su padecimiento se agudiza con el sobrepeso. Y estas frases se repiten en las consultas médicas: “No tiene más remedio que bajar de peso”; “su salud se lo agradecerá”; “está quitando años a su vida”; “es absolutamente preciso que pierda kilos”;  “es muy probable que su tensión arterial se normalice con la desaparición del sobrepeso” ó “probablemente no necesite el fármaco para el colesterol al perder los kilos que le sobran”.

La obesidad también causa incontinencia

El aumento de la grasa abdominal plantea, especialmente en situaciones de obesidad mórbida, un incremento de presión intraabdominal sobre la vejiga. Los músculos del suelo pélvico se ven obligados a soportar mayor carga y es factible la aparición de incontinencia urinaria,  así como también la fecal en muchos casos.

Con el fin de prevenir posibles complicaciones y asegurar la calidad de vida de una persona con problemas de obesidad, el doctor Pedro Tormo, portavoz del Observatorio Nacional de la Incontinencia (ONI), pone el énfasis en los programas de reeducación alimentaria y ejercicios dimensionados,  contemplando también tratamientos más específicos, como la implementación del Balón Gástrico o, incluso,  la cirugía bariátrica. Además, considera que mientras se alcanzan los objetivos ponderales, “la reeducación vesical con ejercicios y el absorbente preciso van a mejorar la calidad de vida del paciente”, apunta el médico.

Bisabuelas pueden ser responsables de la obesidad

enero 28, 2013

Tóxicos a los que se expusieron nos hacen más susceptibles a enfermedades

Por BBC Mundo / elnuevodia.com

obesity.jpg_thinstockNo importa qué tan sana sea la vida que llevamos, los tóxicos medioambientales a los que se expusieron nuestras madres, abuelas e incluso bisabuelas durante el embarazo pueden influir en las enfermedades que desarrollemos.

Investigadores de la Universidad de Washington se dieron a la tarea de hacer una lista de químicos que encontramos a diario en el ambiente y que, debido a la epigenética, causan enfermedades generaciones después.

Dos trabajos liderados por el biólogo molecular Michael Skinner, publicados por separado en PLOS ONE y Reproductive Toxicology, indican que la exposición a plastificadores -presentes en botellas de plástico- y a hidrocarburos -como el combustible de aeronaves-, pueden ser una causa de obesidad tres generaciones más tarde.

También pueden influir en el desarrollo de enfermedades de riñón, próstata, testículos y ovarios, así como en anormalidades relacionadas a la pubertad.

“Es la primera vez que probamos estas dos exposiciones medioambientales y descubrimos que los dos (químicos) promueven enfermedades transgeneracionales”, le explicó Skinner a BBC Mundo.

Este fenómeno se debe a la “herencia transgeneracional epigenética”. Al mismo tiempo que los animales (incluidos los humanos) heredan características de las secuencias de ADN de sus padres, también tienen una herencia epigenética con la activación o desactivación de algunos genes.

Ni los hijos ni los nietos… los bisnietos

El especialista señaló que muchas de estas enfermedades sólo aparecieron tres generaciones más tarde. “Es interesante ver cómo estas dolencias no se manifestaron en la generación F1, que serían los hijos, sino en la de los bisnietos”.

“(El estudio hecho en ratones) sugiere que una exposición ancestral de tus abuelos y bisabuelos puede aumentar tu susceptibilidad a desarrollar obesidad”. Esto incluye aumento de peso, y una gran cantidad de acumulación de grasa en la zona del abdomen.

Si dos personas -una con tendencia a sobrepeso y otra no- llevan la misma dieta y realizan la misma cantidad de ejercicio, la que es más susceptible a ganar peso podría desarrollar obesidad, al contrario de la otra.

“Lo que pasa con la exposición de nuestros ancestros a estos tóxicos es que aumenta la susceptibilidad. Si sabes que eres susceptible a ganar peso, podrás tomar medidas para no ser obeso”, aclara Skinner.

Según los expertos, el período más sensible para la exposición es durante la formación del feto. “Cuando se está formando en masculino o femenino es cuando hay más sensibilidad a ser reprogramado. Esto es un fenómeno epigenético”, aclara Skinner.

Estas enfermedades se evidencian tres generaciones más tarde debido a que permanentemente cambiamos las células germinales. “En este caso particular es la esperma, que tiene una firma epigenética que, básicamente, se transfiere a toda la descendencia subsecuente”, explica el experto. “Es una forma hereditaria no genética”.

Altos índices de obesidad

Michael Skinner sugiere que los altos niveles de obesidad hoy en día podrían tener relación con la exposición de nuestros ancestros a tóxicos. Estos químicos pudieron haber originado una reprogramación en nuestros genes y nos hicieron más susceptibles a ganar peso; una combinación explosiva si lo combinamos con comida rápida y sedentarismo.

“Si te fijas en las tasas de obesidad de los años 50 y principio de los 60, eran relativamente bajas, cerca del 5%. Si miramos los niveles de obesidad hoy en día, tanto en niños como en adultos, ronda más el 30-40%”.

“En tres generaciones hemos visto un aumento dramático de la obesidad. Un factor que no puedes atribuirse a la genética o a ninguna otra cosa que no sea influencia medioambiental”.

El experto aclara que si bien la dieta, la nutrición y el ejercicio son cruciales para evitar la obesidad, no hay que ignorar los componentes ancestrales.

¿Cuánta grasa tienes?

junio 6, 2012

De cara a una dieta no basta con saber los kilos que nos sobran, hay que saber cuánta grasa tenemos en el cuerpo y dónde está distribuida.  Por esto hay pruebas, cada vez más avanzadas que diagnostican el grado de obesidad. Para mostrarnos cómo son estas pruebas, el equipo de reporteros del programa Saber Vivir de TVE han acudido al Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

“El estudio EIS es una prueba indolora, que no es molesta y que se realiza a través de unos electrodos”, explica Rubén Bravo, especialista en obesidad de este centro médico dedicado a la obesidad. Mediante una corriente eléctrica podemos analizar una serie de datos para literalmente medir la grasa corporal del paciente. Podemos obtener datos del estado emocional del paciente. La serotonina, por ejemplo nos indica los niveles de ansiedad que tiene la persona; la dopamina, si hay una tendencia depresiva y la leptina nos va a dar los niveles de hambre.

Otra prueba muy útil en el diagnóstico de la obesidad es la que nos permite obtener una serie de datos metabólicos. Se realiza a través de un escáner llamado IDEXA, que nos va a dar los niveles de “grasa buena” y “grasa mala” -ésta suele ser la grasa visceral que se encuentra acumulada en la zona del abdomen-. Con la ayuda de esta tecnología podemos evaluar el riesgo cardiovascular de un paciente y, también, si existe una retención de líquidos importante.

Para ver el video entero, pulsa play.

¿Gordito pero feliz?

abril 28, 2011

17.04.2011 | Noticias y protagonistas
Según últimos estudios realizados, las personas con obesidad visceral o elevada acumulación de grasa abdominal presentan alteraciones hormonales características de un envejecimiento prematuro junto con alteraciones del estado de ánimo.
Nos comunicamos con Rubén Bravo, experto de nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, quien explica cómo afecta la grasa abdominal a la vida cotidiana.

Noticias & Protagonistas: Usted es especialista en nutrición y obesidad visceral, un tema que toma cada vez más importancia. ¿Es verdad que cada vez hay más chicos y adolescentes obesos?
Rubén Bravo: Es verdad, los datos se disparan, ya están en un 15 o 20% de los niños, y esto engrosará los datos actuales, que ya son alarmantes. Es un problema muy grave.

N&P: Se sabía desde hace tiempo que la grasa abdominal era nociva para la salud, pero en los últimos estudios realizados por ustedes aparecieron otros factores, incluso los emotivos. ¿Qué encontraron?
RB: Exactamente estamos viendo que la obesidad, esa grasa visceral detrás del abdomen, conduce a un círculo vicioso. Los pacientes se sentían depresivos, con ansiedad, estrés, y haciendo análisis bioquímicos vimos que en esos casos la dopamina, que es la hormona que produce estrés, era muy alta. Eso hace que la neurotoxina, un transmisor que regula los niveles de ansiedad, estuviera también muy desajustada, y esa ansiedad les hacía difícil seguir las dietas. Por un lado querían perder peso, pero al final su propia bioquímica interior se los impedía.

N&P: La dieta actual de gran parte de la humanidad induce la aparición de lo que algunos consideran una obesidad mórbida. En Estados Unidos es el lugar en el que se hace más visible, pero se está extendiendo por todo el orbe…
RB: Se está convirtiendo en la primera causa de muerte en los países desarrollados, no por la obesidad en sí misma, pero sí por las enfermedades que acarrea, como diabetes tipo II, o enfermedades degenerativas como el cáncer, el infarto tanto cerebral como de corazón, o la hipertensión, que no sólo llevan a la muerte a los 60 años, sino que además llegan a esa edad con muy baja calidad de vida y dependiendo de medicamentos para sobrellevar problemas de salud y anímicos también.

N&P:
¿Se da más en hombres que en mujeres?
RB: A partir de los 35 años los hombres acumulamos grasa visceral. Y con la mujer el proceso se da luego de la menopausia, alrededor de los 55 años, cuando llevan grasa a esa parte del cuerpo. El hombre tiene necesidad de comer mejor, de hacer deporte; a la mujer se le viene encima más de golpe, y se acompaña con una baja de la autoestima y un shock de dietas.

N&P:
Algo sucede con el ser humano, porque a pesar de la cuantiosa información, la mala conducta alimentaria y el rechazo a las frutas y verduras crece, mientras las cadenas de fast food florecen…
RB: Sí, algo pasa a nivel emotivo, ético, moral, basta ver la TV. La gente no está en equilibrio, no es alegre, no disfruta de la vida; vive con mucho estrés y muchas cosas se pagan con la comida, que se desnaturalizó muchísimo. No es como la de los abuelos, del huerto familiar; al tener que dar de comer a tanta gente, se llegaron a utilizar métodos que no son sanos, que están llenos de buen sabor y satisfacen, pero hacen mucho mal a la salud, engordan, como por ejemplo las hamburguesas, el exceso de grasas, de hidratos de carbono.

N&P: Ustedes afirman que existe una concepción equivocada en la gente, que en lugar de realizar una dieta apropiada, se lanza a una actividad rigurosa pasándose al otro extremo, ¿verdad?
RB: Sí. Normalmente cuando uno piensa en bajar la barriga, sale a correr y hace abdominales; lo vemos todos los días. Una dieta estricta no es comer poco sino retirar hidratos como arroz, pastas, pan, papas, zanahorias, con eso empezaríamos. Con esas dietas bajas quitamos proteínas, no quitamos peso, y cuando las hacemos mal lo que se baja es la  masa muscular que es la que, paradójicamente, quema calorías, por lo que terminamos a la larga con un metabolismo mucho menos efectivo.

N&P: ¿Y con el ejercicio físico?
RB: Con respecto al deporte, hay personas con grasa abdominal que tienen un alto índice de problemas vasculares, por lo que saturamos al corazón si lo ponemos a correr. Y hacer abdominales es otro error tremendo, porque esa grasa visceral está acotada por la masa muscular, y por arriba por el diafragma. Si metemos ese globo para adentro con los abdominales, hacemos que la grasa apriete los órganos, el hígado, el páncreas, las arterias principales que comunican el corazón con las piernas, y aceleramos la tendencia a la diabetes, al hígado graso, problemas de cáncer, comunicación entre hormonas y demás.  Sugerimos una dieta equilibrada retirando lo que se convierte en grasa, y el deporte moderado, los abdominales fuera hasta que nos quede muy poco, y realizar un ejercicio como caminar rápido, algo de levantamiento de pesas, natación ligera, poco a poco, hasta ir bajando.

N&P:
Hay más de 500 millones de gordos en el mundo, tanto en las sociedades desarrolladas como en las que no lo son tanto. ¿Cómo juega el alcohol en esta enfermedad?
RB: El alcohol representa calorías muertas. Una copa de alcohol son 400 calorías que equivale a un solomillo, esa ternera tan buena que tienen ustedes en Argentina. El tabaco también es importante, porque hace que nada funcione bien. El café, que tomamos a diario y varias veces, no hace que engordemos pero hace que no perdamos grasa. Esa grasa visceral se pierde cuando hay niveles bajos de insulina; si no, se usa la glucosa como fuente de energía, y el café la estimula. Deberíamos tender a un descafeinado, o a lo sumo tomar uno a la mañana, pero hay gente que toma cuatro o cinco por día y eso es malo en todo sentido. Quitarlo baja el volumen de ansiedad y permite eliminar grasas.

N&P:
En realidad, no imaginábamos lo del café…
RB: Pues tiene mucha influencia, porque además incrementa los niveles de insulina, que estimulan mucho. Cuando esos niveles bajan, lo sentimos y nos deprimimos. A la larga produce un trastorno bipolar: primero estoy contento y luego muy triste. Vamos creando situaciones de agresividad, un comportamiento casi bipolar que se ve continuamente.

Rubén Bravo de IMEO en Radio Extremadura

abril 7, 2011
Muchossex símbolos’ de los años 90, hoy lucen la antiestética barriga que caracteriza a los hombres a partir de los cincuenta años de edad. Entre los nuevos obesos de Hollywood se encuentran Val Kilmer, quien en su momento tuvo romances con Cher, Cindy Crawford y Drew Barrimore, Alek Baldwin, el ex marido de Kim Basinger y Mikey Rourke quien sigue en portada gracias al atractivo de su actual novia, la joven modelo rusa Elena Kuletskaya. ¿Por qué se exige tanto que la mujer esté delgada, y en cambio, al hombre se le perdona la tan denostada barriga, siendo la grasa visceral un factor de riesgo tan importante?, plantean la pregunta los especialistas del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

La grasa visceral elevada, que se acumula en el interior del abdomen alrededor de los órganos vitales, contiene un alto riesgo para la salud que se expresa en enfermedades cardiovasculares, diabetes, hipertensión y algunos tipos de cáncer. Representa un 20% de la grasa corporal total en el hombre y el 6% en la mujer. Del 30% al 60% de la grasa visceral se hereda genéticamente. Sin embargo, se puede neutralizar con una dieta equilibrada y actividad física regular.

En este programa de Esquina Viva, de Radio Extremadura, Rubén Bravo, nutricionista y naturopata del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) nos ofrece algunos consejos para quemar la grasa visceral y evitar la tan denostada barriga.

La barriga envejece y resta felicidad

abril 5, 2011

Las personas con mucha grasa abdominal presentan las alteraciones hormonales características de un envejecimiento prematuro junto con cambios del estado de ánimo

Foto y texto EFE / Madrid

Las personas con obesidad visceral o elevada acumulación de grasa abdominal presentan las alteraciones hormonales características de un envejecimiento prematuro junto con alteraciones del estado de ánimo, ha explicado hoy el doctor Rubén Bravo, especialista en nutrición y obesidad visceral. Este experto ha indicado que la grasa visceral aumenta la producción de la hormona del estrés, el cortisol, y reduce los niveles de endorfinas, que son las hormonas que facilitan la sensación de felicidad y bienestar.

Bravo, del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), ha comentado que el déficit de la dopamina en el organismo favorece la depresión, mientras que la disminución de serotonina eleva los niveles de ansiedad. Ambas carencias indican aumento de riesgo de infarto de corazón -3,4 veces mayor-, problemas de hipertensión, cáncer de próstata y colon, hipercolestoremia o una tendencia para desarrollar enfermedades degenerativas, como párkinson o demencia senil.

La grasa visceral elevada, que se acumula en el interior del abdomen alrededor de los órganos vitales, contiene un “alto riesgo” para la salud que se expresa en enfermedades cardiovasculares, diabetes, hipertensión y algunos tipos de cáncer. Bravo ha explicado que un estilo de vida sedentario seguido por estrés, tabaco, grandes dosis de café y alcohol, además de una alimentación inadecuada, hace, entre otras cosas, que se acumule en el interior del abdomen, alrededor de los órganos vitales, una especie de grasa que no siempre está a la vista.

Más difícil de perder

“En el 82% de los hombres que acuden al Instituto Médico Europeo de la Obesidad, la principal grasa corporal es la visceral. Respecto las mujeres, este porcentaje asciende a un 34%, con una prevalencia de las que están en la edad de la menopausia, donde se observa esta migración de la grasa hacia el abdomen”, ha subrayado. El doctor ha apostado por una medicina preventiva, porque los riesgos de salud relacionados con la grasa abdominal extra aumentan con la edad, a partir de los 35 años en los hombres y de los 55 años en las mujeres.

El especialista en Nutrición ha recordado que la grasa visceral se puede acumular rápidamente y es más difícil de perder que la subcutánea, ya que rodea los órganos internos y sirve como reserva de energía. Sin embargo, es posible eliminarla, consiguiendo una pérdida de medio kilo por semana, si se hace una dieta apropiada y se combina con ejercicios adecuados. “Muchos hombres se equivocan en pensar que haciendo abdominales, reducirán la grasa acumulada en la zona de la barriga, más bien sería un ejercicio contraproducente y hasta peligroso en casos extremos”, ha explicado Bravo.

Ejercicio aeróbico

En la primera etapa hay que hacer un ejercicio mixto, aeróbico y anaeróbico moderado y, según el experto, “al subir cuestas, nadar o hacer un footing ligero al menos 30 minutos en la mayoría de los días de la semana, potenciamos la creación de masa muscular y facilitamos la quema de grasa visceral“. Estos ejercicios se pueden complementar con una dieta antiinflamatoria que ayuda a prevenir las enfermedades degenerativas y alivia el trabajo del páncreas, el intestino y el hígado graso.

Bravo ha apuntado que la grasa visceral es muy activa y genera un constante bombeo de sustancias tóxicas en el torrente sanguíneo, un proceso que conduce a la acumulación de ácidos grasos libres en el hígado y otros órganos, desequilibrando la regulación insulínica del organismo, el azúcar sanguíneo y el colesterol.

Publicado en ABC