Posts Tagged ‘calorías vacías’

¿Por qué adelgazo cuando dejo de beber alcohol?

agosto 14, 2018

Estos líquidos despiertan el apetito pero no son saciantes

La Vanguardia, por Alejandra Sánchez Mateos

No es ningún secreto que el alcohol es uno de los mayores enemigos de nuestra figura. Más aún en verano, con las populares cañas en terrazas o los cócteles refrescantes que pueden tirar por tierra la puesta a punto. Pero, ¿cuáles son las verdaderas razones por las que el néctar de los dioses engorda tanto?

El problema de las ‘calorías vacías’

El alcohol contiene lo que se denominan calorías vacías, aquellas que no aportan a nuestro cuerpo ningún valor. En términos nutricionales, sería mejor comerse una hamburguesa que tiene macronutrientes (como proteínas y grasas), que beberse una copa. Otro de sus inconvenientes es que pueden facilitar el aumento calórico total y reducir la combustión de grasas.

Según un estudio realizado por la Universidad de California en Berkeley y San Francisco, el cuerpo considera el alcohol como la toxina que es y el hígado lo convierte en acetato, un químico que se libera en el torrente sanguíneo. Este proceso que inhibe el sistema metabólico.

Por ello, cuando tomamos estas bebidas junto a comidas pesadas, el hígado, que desempeña un papel fundamental en la digestión de grasas, da prioridad a deshacerse del “veneno”. Lo que retrasa el proceso de quema de carbohidratos, proteínas y lípidos y favorece su almacenamiento.

 

“Desde un punto de vista bioquímico, el etanol suprime a corto plazo la oxidación de los ácidos grasos”, asegura la Dra. Teresa Lajo, endocrinóloga de la clínica de medicina integral Nuosalud y autora del blog drateresalajo.es.

Más ganas de comer y más estrógenos

Una piña colada aporta unas 450 calorías, en su mayoría azúcar. Un estudio del National Health Interview Survey, descubrió que los hombres consumen 433 calorías extras los días que beben una cantidad moderada de alcohol (una o dos unidades), mientras que las mujeres alrededor de unas 300.

Asimismo, la ciencia ha comprobado que aumenta el apetito. De acuerdo con un estudio publicado en el American Journal of Nutrition, el alcohol es uno de los mayores impulsores de la ingesta excesiva de alimentos. Los investigadores observaron que las mujeres que bebieron “una infusión alcohólica”, equivalente a dos copas, comieron un 30% más que las que recibieron una solución salina.

“Beber alcohol induce a que comamos más, posiblemente porque el bienestar producido por su ingesta multiplica el de la comida”, indica Lajo.

Además, beber reporta otro inconveniente al género masculino: disminuye su rendimiento sexual. “Acelera la conversión de la testosterona y la androstendiona (uno de sus precursores) en estrógenos, la hormona femenina. Tomado en grandes cantidades disminuiría los niveles de testosterona en varones y tendría como efecto la disminución de la libido, impotencia…”, señala la endocrinóloga.

La moderación trae algún beneficio

Pese a la larga lista de contraindicaciones, el consumo limitado de algunas bebidas puede aportar algún beneficio.

“Está demostrado que el vino tinto tiene una gran capacidad antioxidante. Por lo que un vaso de esta bebida al día en mujeres y dos en hombres puede reportar beneficios. Recomiendo, dentro de las bebidas alcohólicas, el vino tinto. Si queremos es algo más refrescante, invito a tomar un tinto de verano con casera, por ser más baja en calorías”, explica la endocrinologa.

Pese a la larga lista de contraindicaciones, el consumo limitado de algunas bebidas puede aportar algún beneficio.

“Está demostrado que el vino tinto tiene una gran capacidad antioxidante. Por lo que un vaso de esta bebida al día en mujeres y dos en hombres puede reportar beneficios. Recomiendo, dentro de las bebidas alcohólicas, el vino tinto. Si queremos es algo más refrescante, invito a tomar un tinto de verano con casera, por ser más baja en calorías”, explica la endocrinologa.

Alimentos que no hay que comer para tener una dieta saludable

febrero 28, 2018

CuidatePlus, por Silvia García Herráez

El consumo de ciertos alimentos evita que tengamos una adecuada alimentación. Con el tiempo, todos tenemos la idea de mantener una dieta saludable. Bien sea porque nos lo recomienda el médico para evitar algunas enfermedades, o bien porque queramos hacer un cambio en nuestro aspecto físico y mantener así unos hábitos de vida saludable.

El problema es que hay productos que nos parecen muy atractivos y ricos, pero su consumo, sobre todo si es elevado y periódico, puede acarrear serios problemas para la salud. Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) afirma que “a largo plazo estos alimentos pueden repercutir negativamente en la salud, causando enfermedades como es la diabetes, colesterol alto, problemas cardiovasculares; provocando obesidad, desnutrición, falta de vitalidad y/o adicción”.

En este sentido, el experto en nutrición del IMEO incide en que debemos eliminar de nuestra dieta o consumir de forma esporádica estos alimentos si queremos tener una buena salud:

  • Bollería industrial: apenas aportan nutrientes, tienen un alto contenido en azúcar. Son muy ricos en precursores del colesterol malo (LDL) y además son adictivos.
  • Alimentos muy procesados: aquellos que están elaborados con ingredientes de muy baja calidad, ricos en azúcares, grasas saturadas, conservantes y químicos que a la larga podrían repercutir negativamente en la salud.
  • Alimentos cuya base de cocinado sea rebozados o fritos: absorben gran cantidad de grasas saturadas que se relaciona con efectos cancerígenos.
  • Embutidos demasiado grasos: principalmente por aportar grasas de origen animal (saturada).
  • Alimentos basados en harinas refinadas (pasta, arroz, la patata como tubérculo): hacen que el cuerpo capte azúcar en exceso, podrían alterar algunas funciones metabólicas y hormonales, además pueden resultar adictivos.
  • Alcohol: aporta calorías “vacías” y aumenta la sensación de hambre.

Alimentos recomendados

Por tanto, si queremos llevar una dieta sana y equilibrada, se deben ingerir aquellos que potencien el buen funcionamiento del organismo, como los que contienen más fibra. Bravo explica que “este tipo de alimentos se deben tomar a diario, excepto las legumbres que con tomarlas un par de días a la semana es suficiente. Además, su consumo se asocia sólo con beneficios para la salud, por ejemplo, aseguran una mayor longevidad y un equilibrio emocional”. En esta lista se incluirían:

  • Frutas y verduras: por cada caloría aportada hay una gran variedad de vitaminas y minerales; además son ricos en fibra y saciantes; ayudan a equilibrar los niveles de energía. Se deben consumir entre dos y tres piezas al día.
  • Legumbres: además de ser ricos en micronutrientes, aportan proteína que ayuda a mantener buena masa muscular.
  • Frutos secos en cantidad moderada: aportan grasas saludables beneficiosas para el funcionamiento cerebral, el sistema inmunitario, endocrino, hormonal y nervioso.
  • Cortes magros de carnes animales: presentan proteínas de alto valor biológico, ayudando a mantener un correcto perfil lipídico y niveles correctos de colesterol.
  • Pescado: aporta proteína y grasas saludables en forma de omega 3.

“Los beneficios de una dieta equilibrada son muy amplios y sería ideal complementar el cuidado de la alimentación con actividad física regular, manteniendo el control del estrés y otros hábitos de vida saludable, como dormir las 8 horas al día, no fumar, pensar en positivo, trabajar en el crecimiento personal e hidratarse adecuadamente”, concluye Bravo.

 

Citar las calorías en las botellas alcohólicas, medida deseable

mayo 11, 2015

Las etiquetas de este tipo de bebidas resultan pobres e incomprensibles para el público, y deberían incluir información nutricional, según los expertos consultados
Correo Farmacéutico, por Ana Callejo Mora
bebidas alcoholicasEl pleno del Parlamento Europeo se mostraba a favor, a finales de abril, de que el etiquetado de las bebidas alcohólicas que se comercialicen en la Unión Europea incluya información sobre su contenido calórico. Tal y como recogió entonces correofarmaceutico.com, en una resolución aprobada a mano alzada en Estrasburgo (Francia), los eurodiputados han encargado a la Comisión Europea que explore estas opciones y presente propuestas, como muy tarde, en 2016.

Un artículo de opinión publicado en el último número del British Medical Journal ha removido las aguas de nuevo. En éste, Fiona Sim, presidenta de la Royal Society for Public Health británica (Londres), señala que las “bebidas alcohólicas contribuyen a la obesidad y deberían incluir un recuento obligatorio de calorías”.

CF ha consultado a un experto en obesidad y otro en salud pública sobre los beneficios de una medida de este calibre, llegando a la conclusión de que aportaría una información valiosa tanto para el público general como para los profesionales sanitarios.

“El etiquetado de las bebidas alcohólicas es muy pobre y sería deseable que se ampliara esta información y fuera más comprensible y explícita para la mayor parte del público. En cualquier producto alimentario hay muchos datos nutricionales en la etiqueta y no sucede lo mismo con el alcohol, que en España se vende en tiendas de alimentación”, reclama Joan Ramón Villalví, miembro de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas) y conocedor de las políticas relacionadas con bebidas alcohólicas. Además, “el volumen de alcohol debería estar más legible en la etiqueta”.
Rubén Bravo, portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), considera que “esta iniciativa es completamente favorable, pues nos permitiría a los especialistas recibir un apoyo añadido sobre las recomendaciones de bebidas alcohólicas, concienciando a nuestros pacientes y a la población en general sobre su consumo moderado y responsable”.

Villalví sostiene que “el público ignora la cantidad de calorías que comportan las bebidas alcohólicas. Si es un combinado con licor, su contenido calórico todavía es más alto”. Al respecto, Bravo cree “firmemente que si el consumidor conociera estas calorías reduciría la ingesta considerablemente, al añadir el efecto negativo del sobrepeso y la obesidad al efecto nocivo del exceso de alcohol”.

Además, de llegar a aprobarse esta medida, “podremos seleccionar entre la amplia oferta de bebidas aquéllas que se pueden consumir con más frecuencia. Es el caso del vino tinto, que aporta grandes beneficios para la salud si se consume en una cantidad de entre una y dos copas diarias. En el polo opuesto se hallan las denominadas bebidas espirituosas, que triplican las kilocalorías del vino sin aportar prácticamente ningún micronutriente -lo que se conoce como calorías vacías-“.

Marcar pautas
En opinión de Bravo, “es un error prohibir el consumo de las bebidas espirituosas, pues la población seguirá disfrutando de ellas”. Por eso, el portavoz del IMEO se inclina por “marcar una pauta para que aquellas personas que deseen seguir un estilo de vida más saludable pero sin renunciar a éste hábito puedan hacerlo. En este caso, una copa semanal sería un consumo adecuado”.

La regulación de alcohol y conducción como ejemplo exitoso

A. C. M. ¿Qué iniciativas en materia de alcohol están funcionando mejor? “El cambio en la regulación de alcohol y conducción es un ejemplo de éxito. Tenemos estudios recientes que muestran que la mayor exigencia en los controles de alcoholemia ha hecho que disminuyan los accidentes de tráfico”, afirma a CF Joan Ramón Villalví, miembro de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas). El experto en políticas relacionadas con el alcohol recuerda que las industrias (la patronal del vino, la de la cerveza y la de los licores) han sido muy poderosas evitando los últimos intentos de modificaciones regulatorias. Por ello, entre los retos para la salud pública en este campo se encuentran todavía el de regular la publicidad, que es muy intensa, y los canales de difusión. “En España, el acceso y la disponibilidad del alcohol son muy grandes, lo que se refleja en el botellón.”, señala Villalví. Y es que “muchas tiendas de ultramarinos abren toda la noche. Hay comunidades autónomas que han regulado el horario de venta de alcohol y otras que no lo han hecho. Y de las comunidades que lo han regulado, algunas lo cumplen y otras no. Se trata de un tema complejo”, concluye el miembro de Sespas.

La OMS recomienda reducir la ingesta de azúcar para combatir la obesidad

marzo 13, 2015

Radio Aragón / Reuters

Los adultos y niños deben reducir la cantidad de azúcar que consumen a diario, tanto en las bebidas gaseosas como en los alimentos dulces, para disminuir los riesgos de obesidad y caries dental, dijo la Organización Mundial de Salud.

Esta nueva recomendación de la OMS ha suscitado polémica en la sociedad y en los medios de comunicación, ya que la gran mayoría del azúcar consumido proviene de la industria alimentaria y el documental Fed Up ya puso el problema del azúcar escondido en el punto de la mira.

Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) advierte que muchas veces los productos light o de 0% no son libres de azúcar, porque utilizan edulcorantes que también aportan calorías o tienen 0% grasas y  no azúcares.

Los expertos a nivel mundial coinciden que para prevenir los altos índicces de sobrepeso y obesidad, hace falta de medidas drásticas. Entre ellas, la de disminuir a menos del 10 o hasta 5 por ciento la cantidad de ingesta diaria de energía, unos 50 gramos o 12 cucharaditas de azúcar para los adultos que es aproximadamente la mitad de la tasa actual que se consume en Estados Unidos y Sudamérica, dijeron a Reuters expertos de la OMS.

“Tenemos sólidas pruebas de que mantener la ingesta de azúcar a menos del 10 por ciento del total de energía ingerida reduce el riesgo de sobrepeso, obesidad y caries”, subrayó Francesco Branca, director del departamento de Nutrición para la Salud y el Desarrollo, en un comunicado.

Las recomendaciones de la OMS a los ministerios de salud se refieren a la glucosa y la fructosa, además de la sacarosa, añadidos a los alimentos procesados y bebidas, así como al azúcar que está presente de forma natural en la miel, en los jarabes y en los zumos de frutas.

La media actual en los países de Norteamérica y Centroamérica es de 95 gramos diarios por adulto, en América del Sur es de alrededor de 130 gramos y en Europa Occidental alrededor de 101 gramos”, dijo Francesco Branca, director del departamento de Nutrición para la Salud y el Desarrollo, en un comunicado.

“Una sola lata de refresco endulzado con azúcar contiene hasta 40 gramos (alrededor de 10 cucharaditas) de azúcar”, dijo la OMS.

Dejar el alcohol un mes beneficia su vida sexual

marzo 9, 2015

El País, por Ángeles Gómez López

Tal vez usted sea una de esas personas que ha decidido incorporarse al cada vez más numeroso colectivo de seguidores de estilos de vida saludables. Puede que se haya autoconvencido del bienestar que alcanzará esquivando hábitos tan poco convenientes como el sedentarismo, fumar, beber alcohol o la comida rápida. A lo mejor su médico ya le ha avisado de que sus costumbres le están pasando factura. Sea cual sea el motivo de su decisión, las posibilidades de éxito serán mayores si conoce cuál será la recompensa.

dejar el alcohol mejora la vida sexual, foto by El PaisEn esa nueva vida, el alcohol figura entre los primeros candidatos a desaparecer, una pérdida que pronto notará, porque las copas y las cañas provocan obesidad abdominal, y dejar de beber favorece la pérdida de esa grasa. “El cuerpo almacena las calorías del alcohol en forma de grasa, que es, sobre todo, visceral [en el abdomen] en los hombres a partir de los 30 años, y en las mujeres a partir de los 40. Pero al dejar de consumir alcohol, y con una dieta equilibrada y actividad física, se puede perder hasta un kilo a la semana”, destaca el experto en nutrición Rubén Bravo del Instituto Médico Europeo de la Obesidad. “Es cierto que no todas las bebidas contienen la misma cantidad de etanol ni poseen el mismo valor nutricional, y mientras que el vino tinto y la cerveza pueden reportar algún beneficio, las bebidas destiladas aportan muchas calorías muertas (entre 280 y 360 por copa)”, añade el experto.

El cerebro también responde inmediatamente a la falta de alcohol y no hace falta ser un gran bebedor para notarlo. El psiquiatra, Gabriel Rubio, coordinador del programa de Problemas Relacionados con el Consumo de Alcohol del Hospital 12 de Octubre, de Madrid, explica: “Las personas que beben mucho durante el fin de semana, aunque no lo hagan durante el resto de los días, los lunes y los martes se encuentran lentas y con el ánimo bajo. Sin embargo, al mes de no tomar nada de alcohol, admiten que mejora mucho su capacidad de atención y de concentración. Además, la calidad del sueño también se restablece”.

La reacción del cerebro a la falta de alcohol es diferente en las personas que los consumen diariamente (dos cervezas las mujeres y cuatro los hombres, según indica Rubio). “Porque la bebida diaria, y en cantidades importantes, activa los mecanismos de estrés de forma que al suprimir la ingesta, el cerebro reacciona con el síndrome de abstinencia y aparece irritabilidad, mala calidad de sueño y estado de ánimo bajo. Estos síntomas pueden prolongarse hasta 45 días, aunque suelen desaparecer a las dos semanas”.

Otros indicadores del impacto del alcohol sobre el organismo son los aumentos de las cifras de transaminasas (que revelan inflamación del hígado), del ácido úrico, del colesterol y de los triglicéridos, y de la tensión arterial. El internista Nicolás García González, de la Clínica Universitaria de Navarra, matiza que la susceptibilidad al alcohol y sus efectos “depende de cada persona, del patrón de consumo y del tipo de bebidas”. Pero, en líneas generales, los parámetros bioquímicos bajan al suprimir el alcohol. “Y es probable que, tras un mes sin beber, muchos de ellos se normalicen”, cuenta.

En la línea del riesgo cardiovascular, un trabajo de la Universidad de Rochester y publicado en la revista Atheroesclerosis concluye que este es menor en consumidores moderados diarios (dos bebidas por jornada durante toda la semana) que en los que se dan el atracón en el fin de semana (siete bebidas alcohólicas en dos días). Por lo que si usted pertenece a este segundo grupo, sepa que los beneficios para su corazón serán mayores si pasa un mes de privación.

El internista de la CUN también apunta que los bebedores de cantidades importantes suelen tener ciertas carencias nutricionales (porque el alcohol contribuye a la sensación de saciedad), sobre todo de algunos aminoácidos esenciales y vitaminas de los grupos B, C y E, pero “pronto se recuperan al interrumpir el consumo”.

“Por último, el consumo abusivo de alcohol tiene un efecto negativo sobre la salud sexual”, afirma Ignacio Moncada, responsable de Urología del Hospital Sanitas La Zarzuela. “En bebedores crónicos, afecta a la conducción del impulso nervioso a través de los nervios y produce una neuropatía que dificulta la erección. En las borracheras (consumo agudo), el alcohol es un depresor del sistema nervioso central y produce menos erección y menos respuesta sexual”. Sin embargo, este es otro efecto que revierte la abstinencia. “Al mes de abandonar el consumo de alcohol, hay una recuperación notable de la afectación neurológica (y también de las alteraciones metabólicas que influyen en la respuesta sexual). Mejora la capacidad”. Así, durante un mes, notará los beneficios, y aunque luego vuelva a su consumo habitual, sepa que estos ayunos (alcohólicos) temporales (¿qué tal un mes al año?) son micro-inversiones en su salud y bienestar.

El azúcar, una droga dulce que nos amarga la vida

marzo 10, 2014

Existen estudios que aseguran que el azúcar blanca genera tanta adicción como el tabaco o el alcohol. Sin embargo, ¿sabemos realmente lo perjudicial que puede resultar para nuestra salud su consumo excesivo?

QUE, por Arancha Cuéllar
azucar_refrescos-queHay estudios que sitúan los efectos del consumo excesivo de azúcar blanco a la altura de drogas tan adictivas como el tabaco o el alcohol. Quizás por ello, a nuestros niños les cueste prescindir de los bollos y a los adultos abandonar la costumbre de añadir dos cucharaditas al café de la mañana. Pero, ¿realmente sabemos qué efectos puede tener el consumo de azúcar en nuestro organismo?

Con moderación, puede que no sea un problema, sin embargo, el azúcar blanco no solo está en los sobrecitos del bar, también se oculta en numerosos productos que hacen que cada día lo consumamos en exceso sin saberlo. Por ello, podemos tener problemas de sobrepeso sin saber muy bien por qué. La Organización Mundial de la Salud (OMS) acaba de reducir a la mitad la recomendación diaria sobre el consumo de azúcar, que no debe superar el 5% de la ingesta habitual de alimentos, es decir, en un adulto, unas seis cucharadas de café al día (25 grs aproximadamente), incluyendo los alimentos que lo tengan ya incorporado.

Y es que en los supermercados existen numerosos alimentos que contienen grandes cantidades de azúcar y que probablemente ni imaginemos. Muchos de ellos tienen sabor salado y otros se esconden bajo falsas etiquetas de 0% o light, lo que conllevan a un engaño al consumidor. “Por ejemplo, yogures que se venden como 0% pero que contienen cuatro dedos de mermelada azucarada y que la gente los compra pensando que con ellos va a cuidar la línea. Aunque no tengan grasa, sí contienen mucho azúcar”, explica Rubén Bravo, nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Por otro lado, el azúcar refinado se esconde en conservas (por ejemplo de maíz), zumos envasados, refrescos, pan de molde, galletas, salsas como el tomate frito o el ketchup, embutidos, productos lácteos, pizzas, hamburguesas o platos precocinados.

Por supuesto, hay alimentos que no ocultan el exceso de azúcar. Es el caso de las chucherías, los chocolates y algunos cereales de desayuno: “En el caso de los cacaos, de cada 20 gramos, 14 son azúcar, y en el caso de algunos cereales azucarados para el desayuno, de cada 30 gramos, 13 son azúcar”, puntualiza este experto.

Luego están las bebidas light, que no contienen azúcar pero sí sustancias químicas endulzantes que en determinados países están prohibidas, ya que está demostrado que su consumo en exceso puede producir cáncer. Además, está comprobado que crean adicción. Tal y como explica este experto, “las personas que se habitúan a las bebidas azucaradas o endulzadas, no quieren ni probar el agua para hidratarse”.

UN PROBLEMA DE SALUD MUNDIAL

El exceso de azúcar blanco en el organismo supone una acumulación de grasas poco saludables que afectan al corazón, al sistema nervioso y al estado anímico de las personas. “Nada más ser consumida aporta vitalidad y alegría excesiva, pero, al cabo de un rato, la sensación es de tristeza absoluta. Si dejo de tomar azúcar y me siento un rato, al cabo de media hora el cuerpo ya me está pidiendo más”, matiza Bravo.

Esto es similar al efecto de euforia que provocan determinadas drogas como la cocaína. “El azúcar hace que te sientas más activo, más feliz y más calmado”, asegura. Esto es por la liberación de dopamina, betaendorfina y serotonina. Sin embargo, al cabo de un rato aparece la sensación de bajón.

Muchos deportistas que necesitan energía rápida ingieren grandes cantidades de azúcar que les permiten tener mucha vitalidad durante los siguientes 30 minutos. No obstante, se trata de una energía sin nutrientes, ni vitaminas, ni grasas beneficiosas.

Por otro lado, el azúcar blanco entra muy rápidamente en la sangre, lo que hace que se estimule la generación de insulina en el páncreas, un órgano que se vuelve menos eficiente a la hora de asimilar los alimentos, dando lugar a la diabetes de tipo 2. Esta enfermedad afecta, por cierto, al 14% de los españoles en edad adulta, según la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).

Por último, el exceso de azúcar es el culpable de la obesidad infantil. Batidos, bollos o comida rápida están al alcance de nuestros niños casi a las puertas de los colegios. Por supuesto, su sabor les resulta agradable al paladar prefiriéndolo sobre cualquier otro tipo de alimento más nutritivo.

ALTERNATIVAS AL AZÚCAR BLANCO PARA ENDULZAR PLATOS

Pero, ¿hay alternativas al azúcar blanco? La mayoría de expertos recomiendan otras formas de endulzar las comidas diferentes al azúcar blanco, es decir, el que procede de la remolacha y ha sido sometido a un proceso de refinamiento. Este azúcar es el peor, ya que aporta energía rápida, que estimula de forma acelerada la insulina, y que no contiene ningún tipo de nutrientes. Por ello, advierten, menos dañino es el azúcar moreno (azúcar integral), que procede de la caña de azúcar y cuya caloría no es tan vacía. “Contiene nutrientes como sodio o potasio”, matiza este nutricionista.

La sacarina no es considerada la mejor alternativa para endulzar, más que nada porque es un producto 100% químico, y el exceso de químicos en el cuerpo no suele conducir a nada bueno. “Los endulzantes químicos están en el origen de muchos cánceres o pancreatitis”, advierte. Por ello, quizás lo más saludable para dar un toque dulce a los alimentos sea el extracto de estevia, una planta natural de origen latinoamericano, que no aumenta el aporte calórico ni provoca una reacción glucémica, lo que permite su uso incluso en pacientes con diabetes de tipo 2.

En definitiva, son numerosos los alimentos que ocultan las calorías vacías del azúcar blanca y que se comercializan normalmente a pesar de las recomendaciones de los expertos que instan a la industria alimentaria a reducir el 30% de su contenido para combatir la diabetes y los problemas de sobrepeso.

De hecho, hay quienes sospechan que si no se prohíbe esta sustancia es porque hay una poderosa industria farmacológica detrás a la que le interesa seguir creando medicamentos para los enfermos de diabetes de tipo 2, una de las epidemias de los países desarrollados del siglo XXI.

Quizás la mejor recomendación que se puede hacer, entonces, es leer el etiquetado nutricional de los alimentos antes de lanzarnos a introducirlos en la cesta de la compra… ya que muchos podrían sorprendernos.

La carrera americana de la obesidad no tiene ganadores

julio 15, 2013
  • México superó en 2008 a Estados Unidos como país con más obesos
  • Los dos Estados aplican políticas de prevención y tratamiento, pero las personas con exceso de peso siguen en aumento

Carolina García / Raquel Seco / El País

Paciente obeso en consulta, C. Bautista, El paisEl dudoso mérito de tener el mayor porcentaje de ciudadanos con sobrepeso se disputa entre México y Estados Unidos. Las últimas cifras aparecidas en los medios mostraban que México superaba a su vecino del norte de acuerdo con datos de 2008, pero encuestas más recientes vuelven a situarlo en segundo lugar. Sea como sea, y aunque los porcentajes varían poco, su significado es preocupante: la proporción de personas con exceso de peso no deja de crecer.

El polvorín mediático estalló por el último informe de la FAO, que concluye, empleando datos de hace cinco años, que el 31,8% de estadounidenses tiene un Índice de Masa Corporal superior a 30 frente al 32,8% de los mexicanos. Las cifras variaron en las encuestas recientes: en 2010, EE UU registró un 35,7% de personas con obesidad y, en 2012, México volvió a quedar en segundo lugar, con 32,7%.

La Organización Mundial de la Salud aseguró en su último informe que la obesidad es la epidemia del siglo XXI. En 2030 puede haber en América Latina 191 millones de obesos, según las últimas proyecciones del Banco Mundial, lo que supone un incremento del 300% con respecto a 2005. Según el documento, el problema afecta también a otras zonas geográficas en desarrollo, ya que la mitad de los obesos del mundo se encuentran en nueve países: China, Estados Unidos, Alemania, India, Rusia, Brasil, México, Indonesia y Turquía.

La obesidad, afección relacionada con la diabetes tipo II, enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer, supone un coste anual de más de 150.000 millones de dólares, según el Centro de Prevención y Control de Enfermedades estadounidense. Las estimaciones prevén que este presupuesto aumentará a los 550.000 millones de dólares en 20 años, según concluyó un estudio elaborado por la Universidad de Duke (Carolina del Norte). En México, el coste ronda los 70.000 millones de pesos (5.000 millones de dólares), de acuerdo a cifras como las de la Fundación Mídete, que cree que para 2017 el coste puede duplicarse. En los últimos seis años, la diabetes se multiplicó por dos hasta alcanzar los 13 millones de afectados en México.

En EE UU, este problema de salud ha sido recientemente reconocido por la Asociación Americana de Médicos como enfermedad, un paso que ahora obliga a los médicos a comprometerse más con esta afección y a las aseguradoras a cubrir su tratamiento. Desde el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC, en sus siglas en inglés) se han elaborado varias campañas para promover la actividad física desde la infancia, eliminar alimentos hipercalóricos de las escuelas e implicar a los seguros sanitarios privados en el tratamiento de la enfermedad, entre otros. México se precia de un Acuerdo Nacional para la Salud Alimentaria, firmado el sexenio pasado por 15 dependencias públicas y organismos privados, que tiene como objetivos fomentar la actividad física, aumentar la disponibilidad de agua potable, disminuir el consumo de azúcar, grasas saturadas y sodio, mejorar el etiquetado de alimentos… El consumo de comida chatarra en escuelas, muy extendido, está dentro de los problemas a erradicar según el Pacto por México.

En los últimos meses, la Administración de Barack Obama ha centrado también su atención en las escuelas como forma de mejorar la dieta de los niños y su conducta hacia la comida. En los próximos meses, las escuelas estadounidenses no contarán con máquinas expendedoras que ofrezcan snacks o aperitivos con alto contenido graso. La batalla personal de Michael Bloomberg contra la obesidad ha sido patente los últimos meses. El alcalde de Nueva York lleva tiempo sumido en una reyerta judicial por su intención de prohibir las bebidas azucaradas gigantes después de que un juez federal determinara que este país las personas tienen libre albedrío para elegir lo que consumen. Una de las campañas más conocidas en México es la de la capital, que en abril imitó un programa anterior de Buenos Aires al animar a los restaurantes a retirar los saleros. México DF consume 11 gramos diarios de sal, más del doble de los cinco recomendados por la Organización Mundial de la Salud.

Coca-Cola ha tenido un papel relevante en los debates sobre el sobrepeso de ambos países. Organizaciones civiles aseguran que la compañía de refrescos ha emprendido, simplemente, una campaña de lavado de cara. En EE UU, este año anunciaba su compromiso con la lucha contra la enfermedad a través de dos anuncios, cuatro meses después de que las autoridades sanitarias de Nueva York dieran luz verde a la prohibición de los refrescos azucarados y de que Cambridge (Massachusetts) adoptara una medida similar. En la actualidad, Coca-Cola informa de las calorías en sus recipientes y en las máquinas expendedoras de su producto. En México, una asociación de consumidores ha denunciado la campaña publicitaria 149 calorías por “engañar a la población”. “Las calorías vacías, en especial las provenientes del azúcar y la fructuosa, contenidas en el refresco, incrementan el riesgo de daño metabólico“, critica El poder del consumidor. Además, la información calórica de la publicidad “toma como medida un envase de 355 mililitros, muy poco consumido en nuestro país” frente al de 600 mililitros.

Una iniciativa de ley presentada en el Senado mexicano buscó el año pasado gravar con un 20% de impuesto a las bebidas gaseosas, pero se topó con el argumento de que la tasa impediría a millones de familias con mínimos ingresos acceder a uno de los pocos productos que pueden permitirse. En zonas rurales a veces es complicado conseguir agua potable, pero los refrescos azucarados se venden en cualquier tienda.

Los restaurantes McDonald´s y las cafeterías Starbucks de EE UU, entre otras cadenas de comida rápida, ya incluyen la información calórica en sus menús tras un aviso por parte del Tribunal Supremo. La cadena de hamburgueserías también ha anunciado que detallará el aporte energético en sus establecimientos de México.

¿Cuánto engorda el alcohol?

agosto 31, 2012
 Acabamos con la duda que os reconcome todos los fines de semana cuando tomáis una copa

Reista GQ / por David López Palomo

Seguramente algún fin de semana, mientras bebías una copa de terraceo, te has preguntado: “¿Cuánto engorda el ron-cola que me estoy bebiendo?”. De hecho, es muy probable que alguno de tus amigos listillos se haya lanzado a sentar cátedra sobre la relación entre el consumo de alcohol y la grasa que acumulamos: “Cené cerveza durante un mes y perdí siete kilos”. Cuidado.

Pues bien, para que nadie se lleve a engaño, le hemos pedido a Rubén Bravo (especialista en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad) que nos explique cuál es la bebida que más calorías tiene, cómo afecta a nuestro cuerpo y de qué manera se puede eliminar lo acumulado durante la noche del sábado.

Empecemos pues por lo primero: lo que más engorda son los licores dulces (383 kcal), seguidos del whisky y el ron (244 kcal ambos); el coñac (243 kcal), el aguardiente (222 kcal), el vino blanco (85 kcal), el rosado (74 kcal) y por último el tinto y el cava (65 kcal ambos). Un escalón por debajo estarían la cerveza, el vino seco y la sidra, que son las que menos alcohol tienen y por tanto menos calorías aportan (todos los datos corresponden a consumos de 100 ml). Para que os hagáis una idea el cuerpo necesita entre 2.000 y 2.500 calorías al día (no confundir con Kcal).

Explicado esto, la otra gran pregunta que cabe hacerse es: ¿por qué engorda tanto? Pues bien, el alcohol, por su alto valor calórico,nos hace recibir muchísima energía de golpe. Una energía que, según explica Rubén Bravo, “si no quemamos en las horas próximas a la ingesta se almacena rápidamente en forma de grasa. A esto hay que añadirle que las espirituosas normalmente se mezclan con bebidas carbonatadas que contienen gas y azucar; y además por la noche, que, para más INRI, es cuando nuestro cuerpo necesita menos energía.”.

Por menorizando el tema de los refrescos, una Coca-Cola o una Fanta tienen unas 110 calorías por cada 100 ml. Es decir, mucho más que el vino rosado o el blanco, pero menos que el whisky o el ron. “El problema de muchas de estas bebidas, entre las que se incluyen las light y las zero, es que muchas llevan cafeína, teína o taurina, que obligan a crear insulina; y por lo tanto aceleran en un 32% la velocidad en que el hidrato se convierte en grasa”, ratifica el nutricionista del Instituto Médico Europeo de Obesidad (IMEO).

Además, este tipo de grasas son muy perjudiciales para el cuerpo humano. Rubén Bravo las denomina grasa visceral: “Son de alto riesgo para la salud porque generan un continuó bombeo de sustancias tóxicas en el torrente sanguíneo, lo que se traduce en que pueden provocar enfermedades cardiovasculares, diabetes, hipertensión, colesterol e incluso algunos tipos de cáncer”.

En última instancia y siempre con precaución, la única forma de eliminarlas es haciendo deporte. Para acabar con este tipo de grasas que rodean a los órganos internos del cuerpo deberíamos llevar una dieta adecuada y hacer ejercicio (subir cuestas, nadar o correr) al menos cuatro días a la semana.

Para acabar, acabemos con una cita resumen de Bravo que sirva para ser recordada a la hora de beber: “Consume alcohol con moderación, despacio, disfrutando e intentando no mezclarlo con bebidas que contengan demasiada azúcar”. Palabra de un nutricionista.