¿Puede un atleta ser vegano?

– Hay célebres casos de grandes deportistas que no comían derivados animales, pero la literatura científica no lo tiene claro. Los pros y los contras
– Diez errores de gimnasio: por esto no adelgaza
– Ser vegano no es lo que usted piensa
El País, por
atletas y veganos, foto by El PaísDurante décadas, los términos atleta y vegetariano se han considerado casi excluyentes, pero lo cierto es que cada vez más profesionales y aficionados al deporte mantienen su buen estado físico a base de dietas en las que no tienen cabida las proteínas animales. La historia de mayor éxito deportivo relacionada con este tipo de alimentación restrictiva es, sin duda, la de Carl Lewis, que la adoptó en 1990 (prescindía, también, de leche y huevos). Un año más tarde, durante el Campeonato Mundial de Tokio 1991, lograba el récord de los 100 metros. El hijo del viento, como se le conoce popularmente, ha reconocido: “Mi mejor año de competición en la pista fue el que seguí una dieta vegana [vegetariana estricta]”. No es el único. Un icono del running, Bart Yasso, es vegetariano. También lo son Scott Jurek, uno de los mayores ultramaratonianos de todos los tiempos, Brenda Brazier, triatleta Ironman, y el culturista Robert Cheeke, entre muchos otros. Entonces, parece que la respuesta a la pregunta es sencilla: “sí, se puede competir al más alto nivel deportivo alimentándose solo de vegetales”, dirán ustedes. Pues las cosas no están tan claras.

En 2009, la Asociación Americana de Diabetes (ADA) admitía: “Las dietas vegetarianas adecuadamente planificadas, incluidas las totalmente vegetarianas o veganas, son saludables, nutricionalmente adecuadas y pueden proporcionar beneficios para la salud en la prevención y en el tratamiento de ciertas enfermedades. Bien planificadas son apropiadas para todas las etapas del ciclo vital, incluido el embarazo, la lactancia, la infancia y la adolescencia, así como para los atletas”.

No obstante, la ADA, junto con los Nutricionistas de Canadá y el Colegio Americano de Medicina del Deporte, sostienen en un documento conjunto la necesidad de que los deportistas fieles a este tipo de dietas secunden una alimentación correctamente planeada. En el informe se insiste, además, en que este tipo de alimentación, libre de proteínas animales, puede ligarse a determinadas carencias como la vitamina B-12, importante para los atletas de resistencia, ya que afecta a la producción de glóbulos rojos. Primera pista: vegetarianismo, sí, pero tutelado por un especialista.

Pista número 1: vegetarianismo sí, pero tutelado por un especialista. Pista número 2: depende del tipo de competición que se practique

Algunos reputados expertos en nutrición y deporte, como Nancy Clark, han reconocido recientemente en The New York Times: “En la última reunión anual en San Francisco del Colegio Americano de Medicina del Deporte, se realizó una presentación sobre los atletas vegetarianos. Básicamente, concluía que no hay suficiente investigación para saber cómo este tipo de dieta afecta a los deportistas. Es posible que algunos tengan niveles bajos de creatina, un nutriente que se obtiene exclusivamente de la carne y que puede ayudar durante sesiones cortas de ejercicio intenso, como las carreras de velocidad. Pero no es necesario, en mi opinión, consumir suplementos del mismo. Mi sensación es que el entrenamiento duro supera todos los obstáculos. La dieta, si es saludable, no va a marcar muchas diferencias”. No es de la misma opinión Amil López Viéitez, doctora en Farmacia, nutricionista y autora de Dieta Coherente, que sí aboga por los suplementos nutricionales en el caso de los deportistas veganos, “para evitar carencias de vitamina B12, B2, hierro, calcio, vitamina D, cinc, omega-3, etcétera”.

“Así, por ejemplo, las mujeres atletas deben incluir alimentos ricos en calcio, como las algas (hiziki, wakame, arame, kombu), las legumbres, los frutos secos, semillas de sésamo y gomasio (sal de sésamo). Muy importante es, también, asociar la vitamina D al consumo de los lácteos. En el caso de su falta de ingesta, se recomienda la yema de huevo o de margarinas enriquecidas. Los niveles de hierro y vitamina B12 deben supervisarse analíticamente para reforzar la alimentación con alimentos enriquecidos en ambos nutrientes como legumbres, frutos secos, acelgas, espinacas, avena y perejil, acompañados de una ensalada aderezada con vinagre o con un zumo de naranja para favorecer su absorción”, prosigue la especialista.

Aunque verdaderamente existen pocos trabajos científicos con la dieta vegetariana y el deporte como protagonistas, uno de los últimos en llegar (el análisis de una triatleta vegana publicado en Cardiology el año pasado) concluye: “El caso clínico de una triatleta vegana solo puede proporcionar indicios de que una dieta vegetariana, por lo menos, no es perjudicial para la salud. Incluso en relación con un triatlón de larga distancia, los datos muestran que el rendimiento es similar a los conseguidos por deportistas que siguen una dieta mixta. Estas conclusiones no pueden extrapolarse a distancias cortas y competiciones olímpicas, dado que en ambas es necesario un rendimiento explosivo que requiere la intervención del ácido láctico”. Segunda pista: depende del tipo de competición que se practique.

Manuel Villanueva, director médico de Avanfi-tulesiondeportiva.com, reconoce la importancia del debate. “La alimentación es un factor muy importante a tener en cuenta para todas aquellas personas que tienen una actividad física moderada o elevada. Si este aspecto no se cuida, el rendimiento será pobre, aparecerá la fatiga, no se mejorará la forma física y se eleva el riesgo de sufrir lesiones o enfermedades”, dice. Para Antonio Ríos Luna, del equipo médico del club de fútbol AD Almería, es prioritario personalizar la nutrición en función de la actividad física. “Y al final de todo se trata, simplemente, de que el organismo pueda reponer sus reservas lo antes posible después de un esfuerzo intenso, y esté preparado así para el siguiente entrenamiento o competición”, insisten ambos expertos. Por lo que más allá de comer o no carne, para el doctor Álvaro Iborra estos son los errores esenciales en los que un atleta jamás debe caer: abusar de los azúcares de rápida absorción (chocolates o dulces), seguir comiendo igual en periodos de menos entrenamiento, no hidratarse correctamente y excederse en el consumo de alcohol y café.

¿Vegetariano y veloz? Ventajas y desventajas

Amil López, nutricionista
A favor del atleta vegano:

Gran aporte de fibra, vitaminas y minerales y enzimas vivas.
Reducido aporte de grasas saturadas y colesterol.
La ingesta de soja y derivados (tofu y tempeh), quínoa y amaranto aportan todos los aminoácidos esenciales.

En contra del atleta vegano:

Necesidad de combinar bien los alimentos para evitar carencias. Los cereales y las semillas carecen de lisina mientras que las legumbres y los frutos secos no contienen metionina, por lo que se deben de combinar ambos grupos de alimentos a lo largo del día para optimizar la composición proteica de la dieta.
Menor oferta de alternativas vegetarianas en los cáterin de las pruebas deportivas.
Posibilidad de déficit de micronutrientes que pueden afectar a las defensas como el cinc, ácidos grados omega-3; calcio, vitaminas B12 y D y hierro.

La obesidad infantil, una asignatura pendiente a retomar con la vuelta al cole

EL sobrepeso en la adolescencia es malo para la autoestimaPrestar especial atención al desayuno y a la cena ayudará a lidiar con el problema desde casa, según los expertos del IMEO que ofrecen ejemplos de menús para inculcar hábitos saludables a los menores

  • Uno de cada tres niños van al colegio sin desayunar y sólo un 8% realiza un desayuno completo, cifras que fomentan y explican parte del problema de la obesidad en edad escolar.[1]
  • Casi un 45% de los menores de entre seis y nueve años en nuestro país sufre exceso de peso.[2]

Según atestiguan los últimos datos, uno de cada tres niños van al colegio sin desayunar y sólo un 8% realiza un desayuno completo. Algo que a la larga engrosa las cifras de sobrepeso que hoy por hoy sitúan España a la cabeza de obesidad infantil en Europa.

“No hay que olvidar que los niños con sobrepeso y obesidad presentan más problemas óseos y musculares; tienen mayor riesgo de desarrollar diabetes, hígado graso y asma; entran en la pubertad antes que sus compañeros y en general muestran una autoestima más baja”, apostilla Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad. El comienzo del curso escolar es un momento crucial para lidiar con el problema desde casa, donde los menores realizan dos de las comidas más importantes del día –desayuno y cena–, y para buscar formas que nos permitan inculcarles hábitos saludables desde edad temprana. Con el fin de ayudar a los padres en esta tarea, el Departamento de Nutrición del IMEO ha elaborado un patrón nutricional, fácil de seguir, que propone ideas de menús para la primera y la última toma del día, ya que el almuerzo suele ir a cargo del centro educativo.

“Muchos niños omiten el desayuno por varios motivos: las prisas de los padres para ir a trabajar, porque en esta hora de la madrugada tienen más sueño que hambre o por estar hartos de comer el mismo plato cada día”, anota Bravo. En consecuencia, se enfrentan a “una falta de combustible” que les impide rendir bien durante las clases. Comenzar la jornada con el estómago vacío genera en el pequeño un estado de ansiedad que puede tornarse en agresividad cuando alcanza la adolescencia alterando su comportamiento lineal. Además, a la hora del descanso el hambre hará que el menor sea más susceptible a la bollería industrial y las chucherías que suelen estar presentes en las máquinas expendedoras y que provocan estímulos fuertes por las subidas de azúcar pudiendo inducir cierta “dependencia”. En este sentido, la infancia y la adolescencia son determinantes, ya que en esta edad se forman las células grasas que pueden convertir a un niño “rellenito” en obeso para toda la vida.

Un niño de 3 años, por ejemplo, necesita unas 1.300 calorías diarias, y si tiene 12 años, cerca de 2.200. Podemos calcular la cantidad de calorías recomendada, partiendo de una base de 1.000 calorías y añadiendo 100 por cada año de edad en el proceso de crecimiento. “La clave para proporcionar una equilibrada alimentación a nuestros hijos reside en la correcta distribución del Valor Energético Total (VET) en las 5 tomas que se realizan a lo largo del día”, recalca el experto del IMEO. En este sentido recomendamos que el desayuno represente un 30% del aporte total, la comida principal un 35%, la cena un 15%, mientras que los tentempiés de media mañana y tarde representen un 10% del VET cada uno.

 

[1] Según datos de la SEEN y el Ministerio de Sanidad y Política Social de España.

[2] Según el estudio ‘Aladino’.

La ‘fórmula’ perfecta de unas vacaciones saludables: 2-4-8

Cometer no más de 2 excesos gastronómicos a la semana, reducir la ingesta de alimentos a partir de las 4 de la tarde y realizar 8 horas de actividad física semanales conciliaría hábitos saludables y espíritu vacacional, según expertos del IMEO

descanso pasivo y obesidad_bajaEl exceso de sedentarismo en vacaciones, sobre todo para los que se quedan en casa durante semanas, contribuye al aumento de sobrepeso. Es la conclusión a la que llegan los especialistas del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) al observar un patrón de conducta que resurge en épocas de vacaciones, y que consiste básicamente en entrar en un círculo pernicioso de dormitar en exceso, pasando demasiadas horas sentado frente al televisor, manteniendo actividades que apenas consumen energía, y que promueven una modificación negativa en el biorritmo natural, favoreciendo comenzar el día pasada la media mañana y la conciliación del sueño a altas horas de la madrugada, con largos periodos sedentarios a lo largo del día; una combinación de hábitos que no nos permitirá sacar el máximo provecho a nuestras vacaciones, y que agravará el Síndrome de Depresión Postvacacional y el sobrepeso.

Por esta razón, los expertos de IMEO han creado una “fórmula” que permite mantener los kilos de más a ralla durante las vacaciones, sin necesidad de realizar grandes sacrificios que puedan lastimar nuestro espíritu vacacional. “Se trata, principalmente, de huir del sedentarismo e impedir que los excesos a la hora de comer se vuelvan algo habitual que deje consecuencias”, explica Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del instituto. Tras estudiar múltiples casos en consulta, se han identificado tres momentos clave que reinciden en el aumento de sobrepeso en verano: los excesos gastronómicos, las ingesta tardía y la insuficiente práctica de actividad física.

En este sentido, el secreto de unas vacaciones saludables residiría en la correcta proporción de éstos tres elementos que hemos organizado en una sucesión numérica 2-4-8 que sirve de ayuda para recordar las cosas que debemos y las que no debemos hacer en términos de hábitos saludables y que se aplica a modo de autocontrol semanal. El número dos hace referencia al total de excesos gastronómicos permitidos, cuatro indica la hora de la tarde a partir de la cual conviene reducir la ingesta de alimentos y ocho representa las horas que debemos dedicar a la alguna actividad física a lo largo de la semana. “Si logramos seguir esta regla de oro, planificando nuestro tiempo libre implantando un poco de disciplina, habremos conseguido nuestro propósito: disfrutar de unas vacaciones sin temor a subir de peso”, apostilla el experto.

Los excesos son el primer ‘escalón’ de la fórmula, ya que limitar su número a dos para toda la semana nos hará reflexionar y ser más consientes de nuestra elección. No hay nada malo en premiarnos, de vez en cuando, con un trozo de pastel o pizza, pese su evidente desproporción de calorías, grasas y azúcares, siempre y cuando esto sea la excepción de la regla y no al revés. Pero sabiendo que 100gr de patatas fritas chips nos proporcionan unas 500Kcal, equivalentes a una tercera parte de la ingesta calórica diaria recomendada para una mujer y apenas nos llenarían el estómago, ¿los tomaríamos igualmente? Entre todos los nutrientes las grasas son con el menor poder saciante. Razón por la cual es más fácil ingerir mayor cantidad de chips, ya que la sensación de “estómago lleno” llega más tarde al cerebro.

Los alimentos que consumimos nos aportan la energía vital que nuestro organismo gasta durante el día. Por esto la mayor ingesta debe tener lugar en el desayuno y el almuerzo y un 25 por ciento de las calorías diarias recomendadas, a partir de las cuatro de la tarde.

8 horas de actividad física a la semana permiten tener los kilos de más a rallaLas altas temperaturas al exterior y la falta de mayores obligaciones, relacionadas con el cese laboral, no nos animan, precisamente a “ponernos a sudar”. Sin embargo, lo peor que podemos hacer es apostar por un ocio más pasivo relacionado con la televisión, el ordenador o la lectura; esto desaceleraría nuestro ritmo de vida habitual y se invertiría la proporción de tiempo destinado al descanso y a la actividad física, de modo que ya no quemaríamos grasas con la misma intensidad. Ilustrémoslo con un ejemplo[1]: un varón de estatura mediana que pesa unos 80 kilos quemaría alrededor de 80Kcal viendo una película que dura una hora y media. Si dedicara este mismo tiempo para dar un paseo sin prisas o bailar, quemaría unas 200Kcal.; ir en bicicleta, 250Kcal.; jugar baloncesto o nadar, unas 400Kcal.; patinar en la calle o correr, 500Kcal.; remar en canoa o kayak, 600 Kcal.; jugar voleibol en la playa, unas 1500Kcal.

“A menudo olvidamos que en verano nuestro principal activo es nuestro tiempo libre – recalca Bravo – y no se necesitan muchos recursos económicos para disfrutar de alguna actividad física que nos guste, ejercite y ‘cargue las pilas’ de energía positiva”. La clave está en tomarnos en serio nuestra agenda para aprovechar las horas de luz y calor moderado (entre las 8 y 12h y entre las 17 y 20h) para destinarlos a un ocio más activo que implique el trabajo de los músculos. Dedicar cuarenta minutos de actividad física por la mañana y completarla con otra media hora en la tarde es ideal para tonificar el cuerpo y favorece el descanso por la noche.

 

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[1] Para calcular el gasto calórico utilizamos la fórmula Cal aprox. quemadas = Actividad física x (Peso en Kg x 2,2) X Minutos de práctica y puede variar en función de otras características de la persona, como edad, sexo, altura o metabolismo basal.

La carrera americana de la obesidad no tiene ganadores

  • México superó en 2008 a Estados Unidos como país con más obesos
  • Los dos Estados aplican políticas de prevención y tratamiento, pero las personas con exceso de peso siguen en aumento

Carolina García / Raquel Seco / El País

Paciente obeso en consulta, C. Bautista, El paisEl dudoso mérito de tener el mayor porcentaje de ciudadanos con sobrepeso se disputa entre México y Estados Unidos. Las últimas cifras aparecidas en los medios mostraban que México superaba a su vecino del norte de acuerdo con datos de 2008, pero encuestas más recientes vuelven a situarlo en segundo lugar. Sea como sea, y aunque los porcentajes varían poco, su significado es preocupante: la proporción de personas con exceso de peso no deja de crecer.

El polvorín mediático estalló por el último informe de la FAO, que concluye, empleando datos de hace cinco años, que el 31,8% de estadounidenses tiene un Índice de Masa Corporal superior a 30 frente al 32,8% de los mexicanos. Las cifras variaron en las encuestas recientes: en 2010, EE UU registró un 35,7% de personas con obesidad y, en 2012, México volvió a quedar en segundo lugar, con 32,7%.

La Organización Mundial de la Salud aseguró en su último informe que la obesidad es la epidemia del siglo XXI. En 2030 puede haber en América Latina 191 millones de obesos, según las últimas proyecciones del Banco Mundial, lo que supone un incremento del 300% con respecto a 2005. Según el documento, el problema afecta también a otras zonas geográficas en desarrollo, ya que la mitad de los obesos del mundo se encuentran en nueve países: China, Estados Unidos, Alemania, India, Rusia, Brasil, México, Indonesia y Turquía.

La obesidad, afección relacionada con la diabetes tipo II, enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer, supone un coste anual de más de 150.000 millones de dólares, según el Centro de Prevención y Control de Enfermedades estadounidense. Las estimaciones prevén que este presupuesto aumentará a los 550.000 millones de dólares en 20 años, según concluyó un estudio elaborado por la Universidad de Duke (Carolina del Norte). En México, el coste ronda los 70.000 millones de pesos (5.000 millones de dólares), de acuerdo a cifras como las de la Fundación Mídete, que cree que para 2017 el coste puede duplicarse. En los últimos seis años, la diabetes se multiplicó por dos hasta alcanzar los 13 millones de afectados en México.

En EE UU, este problema de salud ha sido recientemente reconocido por la Asociación Americana de Médicos como enfermedad, un paso que ahora obliga a los médicos a comprometerse más con esta afección y a las aseguradoras a cubrir su tratamiento. Desde el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC, en sus siglas en inglés) se han elaborado varias campañas para promover la actividad física desde la infancia, eliminar alimentos hipercalóricos de las escuelas e implicar a los seguros sanitarios privados en el tratamiento de la enfermedad, entre otros. México se precia de un Acuerdo Nacional para la Salud Alimentaria, firmado el sexenio pasado por 15 dependencias públicas y organismos privados, que tiene como objetivos fomentar la actividad física, aumentar la disponibilidad de agua potable, disminuir el consumo de azúcar, grasas saturadas y sodio, mejorar el etiquetado de alimentos… El consumo de comida chatarra en escuelas, muy extendido, está dentro de los problemas a erradicar según el Pacto por México.

En los últimos meses, la Administración de Barack Obama ha centrado también su atención en las escuelas como forma de mejorar la dieta de los niños y su conducta hacia la comida. En los próximos meses, las escuelas estadounidenses no contarán con máquinas expendedoras que ofrezcan snacks o aperitivos con alto contenido graso. La batalla personal de Michael Bloomberg contra la obesidad ha sido patente los últimos meses. El alcalde de Nueva York lleva tiempo sumido en una reyerta judicial por su intención de prohibir las bebidas azucaradas gigantes después de que un juez federal determinara que este país las personas tienen libre albedrío para elegir lo que consumen. Una de las campañas más conocidas en México es la de la capital, que en abril imitó un programa anterior de Buenos Aires al animar a los restaurantes a retirar los saleros. México DF consume 11 gramos diarios de sal, más del doble de los cinco recomendados por la Organización Mundial de la Salud.

Coca-Cola ha tenido un papel relevante en los debates sobre el sobrepeso de ambos países. Organizaciones civiles aseguran que la compañía de refrescos ha emprendido, simplemente, una campaña de lavado de cara. En EE UU, este año anunciaba su compromiso con la lucha contra la enfermedad a través de dos anuncios, cuatro meses después de que las autoridades sanitarias de Nueva York dieran luz verde a la prohibición de los refrescos azucarados y de que Cambridge (Massachusetts) adoptara una medida similar. En la actualidad, Coca-Cola informa de las calorías en sus recipientes y en las máquinas expendedoras de su producto. En México, una asociación de consumidores ha denunciado la campaña publicitaria 149 calorías por “engañar a la población”. “Las calorías vacías, en especial las provenientes del azúcar y la fructuosa, contenidas en el refresco, incrementan el riesgo de daño metabólico“, critica El poder del consumidor. Además, la información calórica de la publicidad “toma como medida un envase de 355 mililitros, muy poco consumido en nuestro país” frente al de 600 mililitros.

Una iniciativa de ley presentada en el Senado mexicano buscó el año pasado gravar con un 20% de impuesto a las bebidas gaseosas, pero se topó con el argumento de que la tasa impediría a millones de familias con mínimos ingresos acceder a uno de los pocos productos que pueden permitirse. En zonas rurales a veces es complicado conseguir agua potable, pero los refrescos azucarados se venden en cualquier tienda.

Los restaurantes McDonald´s y las cafeterías Starbucks de EE UU, entre otras cadenas de comida rápida, ya incluyen la información calórica en sus menús tras un aviso por parte del Tribunal Supremo. La cadena de hamburgueserías también ha anunciado que detallará el aporte energético en sus establecimientos de México.