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La fórmula para estar en forma: 2-4-8

septiembre 17, 2014

Cometer no más de 2 excesos gastronómicos a la semana; comer menos a partir de las 4 de la tarde; y practicar 8 horas semanales de actividad física. Esta es la fórmula para evitar el sedentarismo y el sobrepeso, según el Instituto Médico Europeo de la Obesidad.

Lifestil de America economia, por Pablo Gutman
Ya se sabe que el exceso de sedentarismo contribuye al aumento de sobrepeso, pero los especialistas del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, IMEO, (www.imeoobesidad.com) han identificado uno de los patrones de conducta que más contribuyen a reforzar este comportamiento.

el sobrepeso dificulta el ejercicioSegún el IMEO este patrón consiste en una combinación de hábitos perniciosos como dormitar en exceso, seguir una alimentación caótica e improvisada, pasar demasiadas horas sentado frente al televisor, mantener actividades que apenas consumen energía y que promueven una modificación negativa en el biorritmo natural, comenzar el día pasada la media mañana, conciliar el sueño a altas horas de la madrugada, y mantener largos periodos sedentarios a lo largo del día.

De acuerdo a estos expertos, aunque este círculo vicioso puede exacerbarse en períodos como las vacaciones, cuando tenemos más tiempo libre y menos obligaciones, también se produce a lo largo del año de trabajo, cuando el ritmo de vida se acelera y el estrés fomenta el descontrol en nuestra vida o dificulta unos hábitos saludables.

Igualmente consideran como “personas de riesgo” de incurrir en estas conductas nocivas, a aquellas que están jubiladas, con algún tipo de incapacidad o desempleadas; o bien expuestas a situaciones que fomentan el sedentarismo, como el trabajo realizado desde casa, la adicción a un ocio relacionado con el ordenador o los programas televisivos, o el cuidado de los hijos,  que deja menos tiempo libre para hacer deporte.

Por esta razón, el IMEO ha ideado una “fórmula universal” que contribuye a mantener a raya el sedentarismo y los kilos de más, sin necesidad de realizar grandes sacrificios, y fundamentada en la identificación de los tres momentos clave que reinciden en el aumento del sobrepeso: los excesos gastronómicos, las ingesta tardía y la insuficiente práctica de actividad física.

Hábitos semanales más saludables

hábitos no saludables“Uno de los secretos de una vida saludable reside en la correcta proporción de estos tres elementos que hemos organizado en una sucesión numérica 2-4-8 que sirve de ayuda para recordar las tareas que debemos y no debemos hacer en términos de hábitos y que se aplica a modo de autocontrol semanal”, explica Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz de este instituto.

“En esta fórmula, el número 2 hace referencia al total de excesos gastronómicos permitidos; el 4 indica la hora de la tarde a partir de la cual conviene reducir la ingesta de alimentos; y el 8 representa las horas que debemos dedicar a la alguna actividad física a lo largo de la semana”, explica.

Según Bravo, los excesos son el primer ‘escalón’ de la fórmula, ya que limitar su número a dos para toda la semana nos hará reflexionar y ser más conscientes de nuestra elección.

No hay nada malo en premiarnos, de vez en cuando, con un trozo de pastel o pizza, pese su evidente desproporción de calorías, grasas y azúcares, siempre y cuando esto sea la excepción de la regla y no al revés”, añade.

Por otra parte, “los alimentos que consumimos nos aportan la energía vital que nuestro organismo gasta durante el día. Por esto la mayor ingestión debe tener lugar en el desayuno, a media mañana y en el almuerzo, y a partir de las cuatro de la tarde, conviene ingerir el 30% de las calorías diarias recomendadas”, señala.

“Lo peor es apostar por un ocio más pasivo relacionado con la televisión, el ordenador o la lectura, lo cual desaceleraría nuestro ritmo de vida habitual y se invertiría la proporción de tiempo destinado al descanso y a la actividad física, de modo que ya no quemaríamos grasas con la misma intensidad, y estaríamos promoviendo la atrofia muscular y disminuyendo nuestra efectividad metabólica”, según Bravo.

padres e hijos haciendo deporte“No se necesitan muchos recursos económicos o apuntarse a un gimnasio para disfrutar de alguna actividad física que nos guste, ejercite y ‘cargue las pilas’ de energía positiva. La clave está en tomarnos en serio nuestra agenda para aprovechar aquellas horas del día que podamos destinar un ocio más activo que implique el trabajo de los músculos””, recalca.

Número a número

“Para implantar el 2-4-8 durante todo el año y en cualquier periodo, tenemos que instaurar sus indicaciones y filosofía en nuestros hábitos cotidianos, organizando nuestra agenda para planificar semanalmente los tiempos de actividad física, visitas al supermercado y días de excesos gastronómicos”, aconseja Bravo y explica cómo aplicar cada uno de los elementos de la fórmula:

El 2: “Dentro de un exceso gastronómico incluiríamos una cantidad elevada y fuera de lo habitual de comida, o bien un alimento que, sin ser excesivamente grande en tamaño, si lo es calóricamente”, explica.

Según Bravo “en el primer grupo podríamos incluir una hamburguesa con patatas, una pizza, un chuletón, un buen plato de pasta o arroz o una barbacoa. En el segundo grupo hablaríamos de un ‘bollo’, una bolsa de patatas fritas, unas palomitas con refresco de cola en el cine, una bolsa de dulces o un trozo de tarta”.

El 4: “”Nuestro cuerpo funciona sincronizando el biorritmo con los ciclos diurnos y nocturnos””, según Bravo.

Explica que entre las 6 y las 18 horas, se produce la “Fase Activa”, donde nos  predisponemos a funcionar con la máxima eficacia en tareas que requieran un esfuerzo mental o físico, soportamos mejor el estrés y la presión y somos más eficaces gestionando el trabajo, y en la que necesitamos más calorías provenientes principalmente de frutas, verduras y carbohidratos integrales.

“”De 18 horas a 6 de la mañana, en la “Fase de Reconstrucción”, nos predisponemos al descanso, crece la actividad de nuestros sistemas inmunitario y reconstructor, regenerando células, haciendo frente a virus o infecciones, reparando los tejidos y aceptando el sueño reconstituyente, y entonces el consumo calórico es menor, el metabolismo se ralentiza y son favorables los alimentos con contenido proteico””, señala.

El 8: “”La actividad física no requiere deporte, ni gimnasios necesariamente. He aquí algunas propuestas: subir escaleras en el Metro, trabajo o casa. Bajarnos una parada antes del autobús. Ir en bicicleta a trabajar. Pasear de forma acelerada. Montar en barca el fin de semana. Pasear con la bicicleta en familia. Jugar al futbol con los amigos. Practicar bailes de salón o apuntarse a ‘zumba’”, dice Bravo.

““Lo importante es moverse, motivarse y notar el efecto beneficioso del ejercicio para nuestro cuerpo y equilibrio emocional. Los expertos señalan que, en grupo y con música, la actividad física mejora de forma sobresaliente las situaciones de ansiedad y estrés””, concluye este especialista.

* Reportaje EFE

La ‘fórmula’ perfecta de unas vacaciones saludables: 2-4-8

agosto 19, 2014

Cometer no más de 2 excesos gastronómicos a la semana, reducir la ingesta de alimentos a partir de las 4 de la tarde y realizar 8 horas de actividad física semanales conciliaría hábitos saludables y espíritu vacacional, según expertos del IMEO

descanso pasivo y obesidad_bajaEl exceso de sedentarismo en vacaciones, sobre todo para los que se quedan en casa durante semanas, contribuye al aumento de sobrepeso. Es la conclusión a la que llegan los especialistas del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) al observar un patrón de conducta que resurge en épocas de vacaciones, y que consiste básicamente en entrar en un círculo pernicioso de dormitar en exceso, pasando demasiadas horas sentado frente al televisor, manteniendo actividades que apenas consumen energía, y que promueven una modificación negativa en el biorritmo natural, favoreciendo comenzar el día pasada la media mañana y la conciliación del sueño a altas horas de la madrugada, con largos periodos sedentarios a lo largo del día; una combinación de hábitos que no nos permitirá sacar el máximo provecho a nuestras vacaciones, y que agravará el Síndrome de Depresión Postvacacional y el sobrepeso.

Por esta razón, los expertos de IMEO han creado una “fórmula” que permite mantener los kilos de más a ralla durante las vacaciones, sin necesidad de realizar grandes sacrificios que puedan lastimar nuestro espíritu vacacional. “Se trata, principalmente, de huir del sedentarismo e impedir que los excesos a la hora de comer se vuelvan algo habitual que deje consecuencias”, explica Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del instituto. Tras estudiar múltiples casos en consulta, se han identificado tres momentos clave que reinciden en el aumento de sobrepeso en verano: los excesos gastronómicos, las ingesta tardía y la insuficiente práctica de actividad física.

En este sentido, el secreto de unas vacaciones saludables residiría en la correcta proporción de éstos tres elementos que hemos organizado en una sucesión numérica 2-4-8 que sirve de ayuda para recordar las cosas que debemos y las que no debemos hacer en términos de hábitos saludables y que se aplica a modo de autocontrol semanal. El número dos hace referencia al total de excesos gastronómicos permitidos, cuatro indica la hora de la tarde a partir de la cual conviene reducir la ingesta de alimentos y ocho representa las horas que debemos dedicar a la alguna actividad física a lo largo de la semana. “Si logramos seguir esta regla de oro, planificando nuestro tiempo libre implantando un poco de disciplina, habremos conseguido nuestro propósito: disfrutar de unas vacaciones sin temor a subir de peso”, apostilla el experto.

Los excesos son el primer ‘escalón’ de la fórmula, ya que limitar su número a dos para toda la semana nos hará reflexionar y ser más consientes de nuestra elección. No hay nada malo en premiarnos, de vez en cuando, con un trozo de pastel o pizza, pese su evidente desproporción de calorías, grasas y azúcares, siempre y cuando esto sea la excepción de la regla y no al revés. Pero sabiendo que 100gr de patatas fritas chips nos proporcionan unas 500Kcal, equivalentes a una tercera parte de la ingesta calórica diaria recomendada para una mujer y apenas nos llenarían el estómago, ¿los tomaríamos igualmente? Entre todos los nutrientes las grasas son con el menor poder saciante. Razón por la cual es más fácil ingerir mayor cantidad de chips, ya que la sensación de “estómago lleno” llega más tarde al cerebro.

Los alimentos que consumimos nos aportan la energía vital que nuestro organismo gasta durante el día. Por esto la mayor ingesta debe tener lugar en el desayuno y el almuerzo y un 25 por ciento de las calorías diarias recomendadas, a partir de las cuatro de la tarde.

8 horas de actividad física a la semana permiten tener los kilos de más a rallaLas altas temperaturas al exterior y la falta de mayores obligaciones, relacionadas con el cese laboral, no nos animan, precisamente a “ponernos a sudar”. Sin embargo, lo peor que podemos hacer es apostar por un ocio más pasivo relacionado con la televisión, el ordenador o la lectura; esto desaceleraría nuestro ritmo de vida habitual y se invertiría la proporción de tiempo destinado al descanso y a la actividad física, de modo que ya no quemaríamos grasas con la misma intensidad. Ilustrémoslo con un ejemplo[1]: un varón de estatura mediana que pesa unos 80 kilos quemaría alrededor de 80Kcal viendo una película que dura una hora y media. Si dedicara este mismo tiempo para dar un paseo sin prisas o bailar, quemaría unas 200Kcal.; ir en bicicleta, 250Kcal.; jugar baloncesto o nadar, unas 400Kcal.; patinar en la calle o correr, 500Kcal.; remar en canoa o kayak, 600 Kcal.; jugar voleibol en la playa, unas 1500Kcal.

“A menudo olvidamos que en verano nuestro principal activo es nuestro tiempo libre – recalca Bravo – y no se necesitan muchos recursos económicos para disfrutar de alguna actividad física que nos guste, ejercite y ‘cargue las pilas’ de energía positiva”. La clave está en tomarnos en serio nuestra agenda para aprovechar las horas de luz y calor moderado (entre las 8 y 12h y entre las 17 y 20h) para destinarlos a un ocio más activo que implique el trabajo de los músculos. Dedicar cuarenta minutos de actividad física por la mañana y completarla con otra media hora en la tarde es ideal para tonificar el cuerpo y favorece el descanso por la noche.

 

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[1] Para calcular el gasto calórico utilizamos la fórmula Cal aprox. quemadas = Actividad física x (Peso en Kg x 2,2) X Minutos de práctica y puede variar en función de otras características de la persona, como edad, sexo, altura o metabolismo basal.