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Los impuestos sobre el azúcar no evitarán solos la obesidad infantil

mayo 2, 2017

Cataluña desafía al ‘lobby’ azucarero. Los expertos creen que urgen más medidas como la educación, el etiquetado y la promoción del deporte

El País, por Beatriz Portinari
La batalla contra la obesidad ha pasado a otro nivel en Cataluña con el impuesto a las bebidas azucaradas que entra hoy en vigor. Sin embargo, los nuevos precios quedan muy lejos del 20% impositivo que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS) para que realmente sea efectivo. ¿Cómo puede beneficiar esta medida a los niños, el sector más vulnerable, con elevadas tasas de sobrepeso? La idea es que un aumento del precio obligue a cambiar los hábitos de compra, empezando por una reducción del elevado consumo diario de bebidas azucaradas entre los más jóvenes. El bolsillo o la salud. Según los datos de la última Encuesta Nacional de Salud, dos de cada 10 niños españoles tienen sobrepeso y uno de cada 10 sufre obesidad; es decir, el 27,8% de los menores en nuestro país ya presenta algún tipo de problema de peso que con los años puede desembocar en diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares.

Más medidas, menos obesidad

Aunque el “impuesto saludable” de Cataluña es un primer paso, los expertos señalan que para conseguir una reducción real de la epidemia de la obesidad infantil serán necesarias medidas globales, interdisciplinares, que van desde la educación al etiquetado, de la promoción del deporte sin patrocinios encubiertos a la subvención del consumo de frutas y verduras, pasando por un control exhaustivo -que ahora no existe- del cumplimiento de la normativa publicitaria, como el código PAOS, que apenas se cumple. La revisión del contenido de las máquinas de vending en colegios, cancelar las excursiones a fábricas de comida rápida o de bebidas carbonatadas y la no inclusión de juguetes en los productos de menor perfil nutricional son otras medidas necesarias para que se observe un impacto real en la salud infantil.

“Centrar la atención solo en las bebidas azucaradas es un error. ¿Qué sucede con el resto de productos procesados? ¿Desde cuándo lo más saludable, como nos intenta vender la industria, son desayunos y meriendas con bollería, galletas y cereales hiperazucarados? El problema es que el consumidor no es consciente del riesgo para la salud que asume al comprar a sus hijos ciertos productos que son rápidos de cocinar incluso en casa, algo muy cómodo para el ritmo de vida que llevamos. Y tampoco es consciente del poder que tiene: si cambiase la demanda por alimentos frescos y saludables, la oferta tendría que cambiar porque lo que busca toda empresa es ganar dinero. Pero no podemos pedir que las multinacionales protejan nuestra salud porque eso es tarea de los gobiernos”, explica Miguel Ángel Lurueña, divulgador científico y autor del blog Gominolas de Petróleo.

Precisamente, en España el gobierno prometió el pasado diciembre aplicar la tasa a las bebidas azucaradas en todo el país. Pero las presiones del lobby azucarero consiguió, en apenas tres meses, que la propuesta quedase en un cajón. Tenemos reciente y cercano el caso de Portugal, que tras el anuncio de este tipo de impuestos perdió una inversión de 40 millones de una importante multinacional de bebidas carbonatadas. Tampoco hay que perder de vista que el sector de los refrescos aporta 12.000 millones de euros a la economía nacional (un 1,4% del PIB). Según las últimas cifras facilitadas por la Asociación de Bebidas Refrescantes (Anfabra), en España facturaron 4.500 millones de euros en 2015, un 2,8% más que el año anterior: los españoles cada vez consumen más este tipo de bebidas.

El caso de Ámsterdam

Un ejemplo de política de salud pública sin afán recaudatorio y realmente comprometida en la lucha contra la obesidad podría ser Ámsterdam, que después de analizar sus elevadas tasas de sobrepeso infantil diseñó un programa global para reducirlo, como fuera, barrio por barrio. Implicaron a colegios, profesores, entrenadores, padres, sanitarios: todos los colectivos en contacto con niños fueron movilizados para cambiar los hábitos de vida y contribuir a crear un entorno saludable.

Entre las medidas impulsadas por el Ayuntamiento de Ámsterdam se incluye la prohibición de llevar zumos a las escuelas (sustituidos por agua o leche), la sustitución de bollería industrial o casera por frutas en las celebraciones escolares, o la prohibición de los patrocinios de marcas de bebidas carbonatadas y comida rápida en eventos públicos. También se subvenciona el acceso a polideportivos y actividades deportivas para familias sin recursos; se imparten clases colectivas para aprender a cocinar de forma saludable, se garantiza que los niños tengan acceso a frutas y verduras en el colegio e incluso se estudia los patrones del sueño. El resultado: entre el año 2012 y 2015 se ha reducido un 12% la obesidad infantil, según los últimos datos del Amsterdam Healthy Weight Programme.

“Los datos de este proyecto son interesantes, pero sin un grupo de control no podemos valorar hasta qué punto el descenso de la obesidad ha bajado por todas esas medidas o porque cambiaron sus patrones de alimentación por otro motivo. Cuando es un fenómeno multifactorial como este, se necesitan más parámetros, como hacer un seguimiento en las tiendas de lo que compran ahora para saber si han cambiado también sus hábitos de alimentación en casa. En marzo se ha publicado otro estudio sobre un condado de Maryland, en Estados Unidos, cuyas políticas de reducción del consumo de bebidas azucaradas van acompañadas de toda una batería de medidas muy complejas. Al final, como escribí hace poco, redujeron el consumo de refrescos en un 20% y de zumos en un 15%, pero es un ejemplo de trabajo global contra la obesidad, no solo unos impuestos. La clave no es restringir sino dar alternativas saludables a la población”, apunta Luis Jiménez, autor de libros como La Guerra contra el sobrepeso y El cerebro obeso, donde analiza las razones del entorno obesogénico en el que vivimos y el funcionamiento del cerebro para adoptar hábitos saludables o no.

El éxito de la subida de impuestos a productos no saludables en otros países está reflejado en el documento Adaptación Española a las Guías Europeas sobre Prevención de la Enfermedad Cardiovascular, con los siguientes datos: “Las estrategias de precios pueden conducir a una disminución de las ventas de alimentos no saludables y a un aumento de las ventas de frutas y verduras, mejorando el consumo de energía y nutrientes, el IMC y la salud. El impuesto a la grasa en Dinamarca originó una disminución de su consumo de un 10-15% y el impuesto a la comida basura en Hungría hizo que las ventas cayeran un 27%. El impuesto a las bebidas azucaradas en México provocó un descenso en las compras del 12%, con mayor intensidad en los hogares de nivel socioeconómico bajo, donde alcanzó el 17%”.

Países como Alemania se han atrevido a gravar las bebidas azucaradas con un 20% del precio, Inglaterra quiere sacar las máquinas de vending no saludables de los hospitales, Francia ha prohibido el “relleno gratis” de bebidas azucaradas, Chile obliga a advertir en el etiquetado los altos contenidos en grasas, calorías, sal y azúcar, prohíbe la publicidad atractiva para niños en estos productos e incluso ha retirado los juguetes dentro de huevos de chocolate. En España, las medidas eficaces y multidisciplinares contra la obesidad ni están ni se las espera.

La grasa abdominal de los hombres es más peligrosa para la salud que la de las mujeres

diciembre 1, 2016

Las mujeres suelen estar más preocupadas por la obesidad que los hombres, como demuestran las consultas en busca de una solución, pero sin embargo en ellos es más peligrosa para la salud la acumulación de grasa visceral en la zona del abdomen, ya que da lugar al síndrome metabólico asociado a una mayor prevalencia de patologías crónicas.

Europa Press, El Economista

Fat man holding a measuring tape

Fat man holding a measuring tape

“Limitan la calidad y las expectativas de vida”, ha reconocido la nutricionista Estefanía Ramo, del Instituto Médico para el Estudio de la Obesidad (IMEO), que cita entre estas patologías la hipertensión arterial, la diabetes tipo 2, el hígado graso o la cardiopatía coronaria.

En hombres empieza a desarrollarse a partir de los 35 años, acompañado por un cambio hormonal conocido como “hipogonadismo” relacionado con la disminución de de testosterona, mientras que en mujeres el golpe importante suele darse a partir de la menopausia, entre los 48 y los 52 años.

Además, también hay diferencias en el patrón alimentario de unos y otros, condicionado por factores sociales, culturales, económicos, religiosos y de género. Las desigualdades emergen durante la adolescencia que es el momento en el que empiezan a ser conscientes de los cánones de belleza actuales para los cuales el peso ideal es mucho más bajo para las mujeres que los hombres.

Las mujeres suelen presentan una mayor preocupación por la alimentación saludable, debido a la mayor presión que tradicionalmente se ha ejercido sobre ellas para que alcancen y mantengan un determinado peso e imagen corporal.

De igual modo, mientras ellas tienden a hacer cinco comidas al día de menor volumen, los hombres suelen realizar únicamente tres comidas principales pero más copiosas, lo que explica en parte por qué entre los casos de anorexia en adolescentes apenas el 10 por ciento son varones, según esta experta.

En lo que respecta al consumo de alimentos, en general los hombres tienden a optar por carnes, arroz, pasta, pan o alcohol. En cambio, las mujeres prefieren frutas, verdura, lácteos, pescados, huevos y productos reducidos en calorías o grasas, así como destinados al control del peso.

LOS HOMBRES COMEN MÁS PRODUCTOS PROCESADOS

Además, ellas eligen en mayor medida productos frescos, mientras que ellos optan con mayor frecuencia por ultra-procesados, como ‘comida rápida’, ‘snacks’, platos listos para calentar y productos animales reconstruidos. Esto se debe a que aún son muchas más las mujeres que saben y les gusta cocinar con respecto a los hombres.

Otra diferencia importante radica en lo que impulsa a comer a unos y otros. Mientras que los varones responden a una sensación fisiológica de hambre, las féminas tienden a comer de manera emocional, razón por la que son más vulnerables a subir de peso ante un incremento en los niveles de ansiedad.

En cuanto a las necesidades nutricionales, la regla básica establece que hay que consumir 0,8 gramos de proteína por kilogramo de peso y día, lo que hace que, dado que los hombres suelen tener un peso superior, su ingesta de alimentos proteicos, como es la carne, ha de ser superior al de las mujeres. No obstante, en ambos casos se debe llevar una alimentación en la que primen los vegetales, han recomendado.

Comer de ‘tupper’ nos acerca a la jornada laboral europea

noviembre 2, 2016

Saber Vvivir de TVE

Entorno a la fiambrera existen muchas prácticas que no son del todo correctas. Algunas personas cometen el error de pensar en ella como un plato único y por tanto más contundente, es decir calórico, otros la llenan con las sobras de la cena por ser más cómodo y también hay quien prefiere tirar de pasta y legumbres que son más rápidos de preparar. Además, a menudo se olvida llevar fruta o algún tentempié para las horas entre comidas, etc.
Con el fin de sacarnos de dudas, los expertos en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) han elaborado un esquema de menú de fiambrera equilibrado, variado y saludable para toda la semana, con opción hipocalórica en aquellos casos donde se propone perder peso.
En este programa de Saber Vivir de TVE interviene Rubén Bravo, portavoz del IMEO y experto en nutrición, quien destaca las ventajas de la fiambrera de cara a la jornada laboral y sugiere algunas opciones que nos ayudarán a desarrollar y mantener hábitos alimenticios saludables. Para ver el video, pulsa play.

Las mujeres con menopausia pueden engordar entre 5 y 10 kilos

octubre 14, 2014

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En tres de cada cuatro mujeres el tamaño de la cintura aumenta durante la vida adultaLas mujeres con menopausia pueden engordar entre 5 y 10 kilos durante esta etapa por no llevar una alimentación adecuada y unos hábitos de vida saludables.
Coincidiendo con el Día Mundial de la Menopausia, que se celebrará este sábado, el Intituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) recordó que esta etapa es “crucial” para la mujer en el plano biológico porque es donde aumenta el riesgo de sufrir alteraciones físicas, mentales y emocionales, que pueden desencadenar en un aumento de peso significativo de hasta dos tallas de ropa.
Según explicaron los expertos, con la llegada de la perimenopausia, entre los 45 y los 50 años, el cuerpo femenino entra en “declieve” produciendo menos cantidad de estrógeno y progesterona, hormonas que inciden de forma directa en la acumulación de grasa y en la pérdida de masa muscular, algo que se irá acentuando con la edad.
Concretamente, el portavoz del IMEO, Rubén Bravo, dijo que la mujer sufre un desorden endocrino durante la menopausia que favorece la pérdida de masa muscular, así como el aumento de los adipócitos grasos en número y tamaño, junto a la ralentización de la tasa metabólica y la disminución del metabolismo basal, es decir, el cuerpo de la mujer durante esta nueva etapa pierde eficacia para utilizar la grasa almacenada como fuente de energía.
Asimismo, aseguró que estos desórdenes trascienden al perfil emocional de la mujer provocando, en muchos casos, ansiedad y depresión que pueden derivar en trastornos relacionados con la alimentación.
Para evitar este aumento de peso, los expertos recomendaron realizar ejercicio físico de manera habitual, al tiempo que destacaron la necesidad de incrementar la dosis de consumo de calcio.
También aconsejaron moderar el consumo de frutas, priorizar el consumo de verduras (espinacas, brócoli, calabaza, coliflor o berenjenas), así como aumentar el consumo de grasas saludables, como el aceite de oliva, y disminuir el consumo de grasas menos recomendadas, como embutidos, bollería y fritos, entre otras recomendaciones.

La fórmula para estar en forma: 2-4-8

septiembre 17, 2014

Cometer no más de 2 excesos gastronómicos a la semana; comer menos a partir de las 4 de la tarde; y practicar 8 horas semanales de actividad física. Esta es la fórmula para evitar el sedentarismo y el sobrepeso, según el Instituto Médico Europeo de la Obesidad.

Lifestil de America economia, por Pablo Gutman
Ya se sabe que el exceso de sedentarismo contribuye al aumento de sobrepeso, pero los especialistas del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, IMEO, (www.imeoobesidad.com) han identificado uno de los patrones de conducta que más contribuyen a reforzar este comportamiento.

el sobrepeso dificulta el ejercicioSegún el IMEO este patrón consiste en una combinación de hábitos perniciosos como dormitar en exceso, seguir una alimentación caótica e improvisada, pasar demasiadas horas sentado frente al televisor, mantener actividades que apenas consumen energía y que promueven una modificación negativa en el biorritmo natural, comenzar el día pasada la media mañana, conciliar el sueño a altas horas de la madrugada, y mantener largos periodos sedentarios a lo largo del día.

De acuerdo a estos expertos, aunque este círculo vicioso puede exacerbarse en períodos como las vacaciones, cuando tenemos más tiempo libre y menos obligaciones, también se produce a lo largo del año de trabajo, cuando el ritmo de vida se acelera y el estrés fomenta el descontrol en nuestra vida o dificulta unos hábitos saludables.

Igualmente consideran como “personas de riesgo” de incurrir en estas conductas nocivas, a aquellas que están jubiladas, con algún tipo de incapacidad o desempleadas; o bien expuestas a situaciones que fomentan el sedentarismo, como el trabajo realizado desde casa, la adicción a un ocio relacionado con el ordenador o los programas televisivos, o el cuidado de los hijos,  que deja menos tiempo libre para hacer deporte.

Por esta razón, el IMEO ha ideado una “fórmula universal” que contribuye a mantener a raya el sedentarismo y los kilos de más, sin necesidad de realizar grandes sacrificios, y fundamentada en la identificación de los tres momentos clave que reinciden en el aumento del sobrepeso: los excesos gastronómicos, las ingesta tardía y la insuficiente práctica de actividad física.

Hábitos semanales más saludables

hábitos no saludables“Uno de los secretos de una vida saludable reside en la correcta proporción de estos tres elementos que hemos organizado en una sucesión numérica 2-4-8 que sirve de ayuda para recordar las tareas que debemos y no debemos hacer en términos de hábitos y que se aplica a modo de autocontrol semanal”, explica Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz de este instituto.

“En esta fórmula, el número 2 hace referencia al total de excesos gastronómicos permitidos; el 4 indica la hora de la tarde a partir de la cual conviene reducir la ingesta de alimentos; y el 8 representa las horas que debemos dedicar a la alguna actividad física a lo largo de la semana”, explica.

Según Bravo, los excesos son el primer ‘escalón’ de la fórmula, ya que limitar su número a dos para toda la semana nos hará reflexionar y ser más conscientes de nuestra elección.

No hay nada malo en premiarnos, de vez en cuando, con un trozo de pastel o pizza, pese su evidente desproporción de calorías, grasas y azúcares, siempre y cuando esto sea la excepción de la regla y no al revés”, añade.

Por otra parte, “los alimentos que consumimos nos aportan la energía vital que nuestro organismo gasta durante el día. Por esto la mayor ingestión debe tener lugar en el desayuno, a media mañana y en el almuerzo, y a partir de las cuatro de la tarde, conviene ingerir el 30% de las calorías diarias recomendadas”, señala.

“Lo peor es apostar por un ocio más pasivo relacionado con la televisión, el ordenador o la lectura, lo cual desaceleraría nuestro ritmo de vida habitual y se invertiría la proporción de tiempo destinado al descanso y a la actividad física, de modo que ya no quemaríamos grasas con la misma intensidad, y estaríamos promoviendo la atrofia muscular y disminuyendo nuestra efectividad metabólica”, según Bravo.

padres e hijos haciendo deporte“No se necesitan muchos recursos económicos o apuntarse a un gimnasio para disfrutar de alguna actividad física que nos guste, ejercite y ‘cargue las pilas’ de energía positiva. La clave está en tomarnos en serio nuestra agenda para aprovechar aquellas horas del día que podamos destinar un ocio más activo que implique el trabajo de los músculos””, recalca.

Número a número

“Para implantar el 2-4-8 durante todo el año y en cualquier periodo, tenemos que instaurar sus indicaciones y filosofía en nuestros hábitos cotidianos, organizando nuestra agenda para planificar semanalmente los tiempos de actividad física, visitas al supermercado y días de excesos gastronómicos”, aconseja Bravo y explica cómo aplicar cada uno de los elementos de la fórmula:

El 2: “Dentro de un exceso gastronómico incluiríamos una cantidad elevada y fuera de lo habitual de comida, o bien un alimento que, sin ser excesivamente grande en tamaño, si lo es calóricamente”, explica.

Según Bravo “en el primer grupo podríamos incluir una hamburguesa con patatas, una pizza, un chuletón, un buen plato de pasta o arroz o una barbacoa. En el segundo grupo hablaríamos de un ‘bollo’, una bolsa de patatas fritas, unas palomitas con refresco de cola en el cine, una bolsa de dulces o un trozo de tarta”.

El 4: “”Nuestro cuerpo funciona sincronizando el biorritmo con los ciclos diurnos y nocturnos””, según Bravo.

Explica que entre las 6 y las 18 horas, se produce la “Fase Activa”, donde nos  predisponemos a funcionar con la máxima eficacia en tareas que requieran un esfuerzo mental o físico, soportamos mejor el estrés y la presión y somos más eficaces gestionando el trabajo, y en la que necesitamos más calorías provenientes principalmente de frutas, verduras y carbohidratos integrales.

“”De 18 horas a 6 de la mañana, en la “Fase de Reconstrucción”, nos predisponemos al descanso, crece la actividad de nuestros sistemas inmunitario y reconstructor, regenerando células, haciendo frente a virus o infecciones, reparando los tejidos y aceptando el sueño reconstituyente, y entonces el consumo calórico es menor, el metabolismo se ralentiza y son favorables los alimentos con contenido proteico””, señala.

El 8: “”La actividad física no requiere deporte, ni gimnasios necesariamente. He aquí algunas propuestas: subir escaleras en el Metro, trabajo o casa. Bajarnos una parada antes del autobús. Ir en bicicleta a trabajar. Pasear de forma acelerada. Montar en barca el fin de semana. Pasear con la bicicleta en familia. Jugar al futbol con los amigos. Practicar bailes de salón o apuntarse a ‘zumba’”, dice Bravo.

““Lo importante es moverse, motivarse y notar el efecto beneficioso del ejercicio para nuestro cuerpo y equilibrio emocional. Los expertos señalan que, en grupo y con música, la actividad física mejora de forma sobresaliente las situaciones de ansiedad y estrés””, concluye este especialista.

* Reportaje EFE

La buena educación alimentaria ayuda a reducir los casos de obesidad infantil

septiembre 16, 2014

Radio Exterior

En este programa de Radio Exterior, dedicado a la obesidad infantil que vuelve en el foco del debate con la vuelta al cole, Rubén Bravo del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) plantea el problema de la educación alimentaria. Los hijos toman ejemplo de los padres también en lo que se refiere a hábitos saludables y estos hay que inculcarlos desde temprana edad.
“Entre los 3 y 12 años es cuando podemos observar y corregir patrones de mala nutrición, raciones demasiado grandes, pereza en cuanto al deprote o algunas adicciones en la comida”, subraya Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del IMEO.
La importancia de un desayuno completo es ecencial para el buen rendimiento académico de los escolares. La cena es otra de las tomas que los pequeños realizan en casa, donde los padres puede influir positivamente.

Para escuchar las indicaciones nutricionales que se ofrecen en el programa, pulsa PLAY.

Conoce el impacto de la ansiedad en cada órgano

julio 24, 2014

La tensión que produce afecta a nuestro cuerpo emocional y físicamente.

El Nuevo Día, por Francisca Vargas V./ El Mercurio, GDA

stop_ansiedad“La ansiedad es una respuesta fisiológica y emocional frente a un evento que interpretamos como amenaza y vendría a estar en la línea de lo que conocemos por miedo”, define la psicóloga Betania Cohen.

Explica, que es una respuesta de sobrevivencia que activa nuestro sistema hormonal y nervioso para poder escapar o hacer frente a una situación que es leída como una “amenaza”.

El problema está en que nuestro sistema nervioso ni nosotros dejamos de diferenciar las situaciones reales de las imaginarias, generando ansiedad crónica o patológica y ejemplifica diciendo que nos podemos poner tan ansiosos conversando con nuestro jefe, tal y como si estuviéramos en una guerra.

Por otro lado, la doctora Nelly Baeza, del programa de Salud Pública de la Universidad Central afirma que una persona con ansiedad, le invadirá una sensación de irrealidad, se sienten fuera de la situación, teme perder el control, conocimiento o enloquecer. Es decir, lo que sucede es que desencadena fuertes estados de estrés y éste a su vez, generan depresión o bien, se gatillan síntomas y enfermedades fisiológicas.

Aunque también es frecuente que induzca el vicio por la comida. Así de problemática es la ansiedad y lo peor, es que no se reconoce como una enfermedad ni como una reacción inadecuada.

¿Qué pasa en nuestro cuerpo? 

“Los síntomas clásicos son manos sudorosas, aumenta la velocidad de las palpitaciones del corazón y se produce un estado generalizado de alerta, respiración agitada y en algunos casos mareos y temblores”, enseña la psicóloga.

Pero además, la ansiedad puede afectar gravemente nuestro cuerpo. ¿Qué ocurre realmente? Toma nota:

1. Garganta: La voz se vuelve ronca, pero también se produce tensión y rigidez, que resecan la garganta y dificultan el tragar.

2. Hígado: El sistema suprarrenal producirá en exceso cortisol, que a su vez, causará que el hígado genere más glucosa, generalmente se puede absorber esa cantidad extra de azúcar, pero para quienes tienen riesgo de sufrir diabetes, es grave.

3. Piel: Como respuestas al estrés se produce un cambio de flujo sanguíneo y aparece sudor frío o las mejillas se enrojecen. Además, el sistema nervioso simpático envía más sangre a los músculos, acelerando el envejecimiento de la piel, eccemas, aumenta la transpiración y la histamina, dando paso a inflamaciones, entre otras reacciones.

4. Bazo: Para distribuir más oxígeno al cuerpo y para enfrentar la ansiedad, el bazo libera glóbulos rojos y blancos adicionales y se incrementa el flujo sanguíneo entre un 300 y un 400% durante este proceso.

5. Músculos: El cuerpo se tensa creando presión en los grupos musculares grandes. Pero también, si la ansiedad es crónica la tensión provoca dolores de cabeza, rigidez en los hombros, dolor de cuello, incluso se corre el riesgo de trastornos osteomusculares crónicos.

6. Corazón: Aumenta la probabilidad de sufrir problemas cardiovasculares dado el aumento constante del ritmo cardíaco, la elevada presión sanguínea y la sobreproducción de cortisol. Como consecuencia, puede ser causante de hipertensión, arritmia, derrames y ataques al corazón.

7. Pulmones: Existe evidencia que hay una relación entre la ansiedad y el asma, ya que las personas con asma tienen más probabilidades de experimentar ataques de pánico.

8. Cerebro: Se afectan las áreas del cerebro que influyen en la memoria a largo y corto plazo y en la elaboración de sustancias químicas que pueden dar lugar a un desequilibrio. Además, puede activar de forma constante el sistema nervioso, que a su vez puede afectar a otros sistemas del cuerpo, generando reacciones físicas, como fatiga y desgaste, entre otras.

9. Sistema inmunitario: Es el que más sufre debilitándose sus funciones, dando paso a gripes y ser más susceptible a infecciones e inflamaciones.

10. Estómago: La digestión se desregula pudiendo tener efecto a largo plazo problemas en los intestinos y en la absorción de nutrientes, produciendo ardores, hinchazón, colitis y a veces, pérdida del control de esfínteres.

11. Metabolismo: Se desequilibra y puede causar sobrepeso y obesidad. Esto por la liberación constante de cortisol en el flujo sanguíneo que hace reducir la sensibilidad a la insulina. Además, de generar úlceras.

¿Qué hacer? 

La doctora Nelly Baeza propone comenzar desde la infancia y que como padres nos hagamos responsables de la ansiedad de los hijos y enseñarles que la vida es más que responsabilidades y éxitos.

“Debemos aprender a manejar el estrés, ya que a las personas ansiosas les paraliza, las llena de temores, pensamientos y no les permite actuar”, aconseja.

Para la psicóloga Betania Cohen lo importante es empezar a diferenciar situaciones reales de las imaginadas y poner acción frente a los problemas, en vez de quedarse en un estado de paralización, en la que a veces sólo deja ansiedad y miedo.

“También sirve aprender ejercicios de respiración, que contribuyen a inducir tranquilidad y mantener hábitos saludables, como hacer ejercicio, dormir entre 6 a 8 horas diarias, alimentarse de manera correcta, suplementarse naturalmente en caso de que exista ya un desgaste del organismo”, recomienda.

Esto es, porque de lo contrario se inducirá un círculo vicioso, donde si el organismo está descuidado, habrá cansancio u otra enfermedad lo que hará que no se podrá enfrentar de manera óptima los desafíos de la vida y eso generará más ansiedad.

“La clave está en tomar conciencia y despertar del automatismo en el cual la mayoría estamos, porque eso nos enferma y a la larga trae sufrimiento”, señala la psicóloga.

Por lo tanto, el tener conciencia de todos los daños que se producen en nuestro cuerpo a causa de la ansiedad y el estrés se puede tratar de elegir otro camino, lo que no quiere decir que sea más fácil, pero valdrá la pena vivir sin esos ataques de ansiedad que paralizan y enferman.

La obesidad mata a una persona cada 20 minutos en España

junio 14, 2014

El exceso de peso contribuye a matar a una persona cada 20 minutos en España, desencadenando más de 25.000 muertes en total cada año.

Libertad Digital, Manuel Ansede

obesidad-corbisLa “mortalidad atribuible” a esta causa supuso alrededor de un 15% del total de muertes en el país, según calcula un nuevo estudio dirigido por el médico Javier Martín, del hospital madrileño Severo Ochoa.

Los autores del trabajo, recién publicado en la revista Medicina Clínica, consideran que estas cifras de mortalidad “convierten esta epidemia en un grave problema de salud pública que requiere medidas enérgicas para su control y, sobre todo, su prevención”. El propio Martín, por teléfono y recién salido del quirófano tras llevar a cabo una operación del aparato digestivo, apunta algunas de estas medidas, sin esconder nombres y apellidos: “Yo eliminaría las bebidas carbonatadas, como la Coca-Cola y la Fanta, que es un factor importantísimo en la obesidad juvenil. Y es necesario fomentar el deporte entre los adolescentes: que no jueguen a la PlayStation, que jueguen al fútbol“.

El análisis de Martín convierte al exceso de peso en “la segunda causa de muerte evitable derivada de hábitos personales“, sólo superada por el tabaquismo. “En pocos años”, opinan los autores, “la obesidad y el sobrepeso pasarán a convertirse en la primera causa”, ante la reducción en el consumo de tabaco y la llegada de una nueva generación de niños gordos. Más del 26% de la población infantil tiene exceso de peso.

Obesidad y cáncer

Los autores señalan a los kilos de más como uno de los principales culpables de miles de muertes por infarto, derrame cerebral, diabetes y varios tipos de cáncer asociados al sobrepeso y la obesidad, como el de hígado, el de colon y el de mama. “Una de cada seis muertes ocurridas entre los 35 y los 79 años puede ser atribuida al exceso de peso”, alertan en su estudio. Más del 50% de estas muertes se debería a enfermedades cardiovasculares, el 15%, a tumores y un 12%, a la diabetes.

Martín aclara que su estudio no pretende señalar a un único culpable de estas 25.000 muertes, sino dejar claro que el exceso de peso actúa de forma sinérgica con otros factores de riesgo, como el tabaco y el alcohol, para desencadenar lo que en muchos casos es un suicidio a cámara lenta, cigarro a cigarro, refresco a refresco y bollo a bollo.

“Estos datos nos ayudan a demostrar que la obesidad no es un problema estético: es una enfermedad. Todavía se dice que labarriguita cervecera aparece por vivir feliz, cuando lo que pasa es que la obesidad mata”, clama indignado el endocrinólogo Albert Goday, vicepresidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad y ajeno al nuevo estudio.

Gordos y pobres

Goday cree que las muertes reales asociadas al exceso de peso podrían ser aún más numerosas. Las estimaciones de Martín emplean los datos de 2006 de la Encuesta Nacional de Salud, en la que los ciudadanos no se someten a la báscula y al metro, sino que ellos mismos dicen cuánto pesan y cuánto miden. “Todo el mundo declara un peso menor que el real y una altura mayor”, sostiene Goday, jefe del Servicio de Endocrinología del Hospital del Mar, en Barcelona.

El equipo de Martín cruzó esos datos de exceso de peso con los ficheros de defunciones del Instituto Nacional de Estadística y con los riesgos relativos asociados al sobrepeso y la obesidad, centrándose en individuos de entre 35 y 79 años.

“Ahora, la obesidad se relaciona con estratos socioeconómicos y culturales bajos, al contrario que en otras épocas, que era un signo de opulencia. Ahora es más caro comer sano que comer insano, porque la verdura y la fruta no son baratas”, apunta Goday. En España, la frecuencia de personas obesas es mayor en Murcia, Extremadura, Canarias y Andalucía.

Impuesto del 20% a las bebidas azucaradas

El endocrino también exige a las autoridades medidas más contundentes para luchar contra el exceso de peso, como reducir los impuestos de frutas y verduras y aumentarlos en el caso de bollería y bebidas azucaradas. Países como Finlandia, Hungría y Francia han implantado estos impuestos a los refrescos hipercalóricos en los últimos tres años. La Organización Mundial de la Salud sostiene que “el impuesto debe ser de al menos un 20% para tener un impacto en la obesidad y en las enfermedades cardiovasculares”. Sin embargo, Goday admite que este camino está plagado de minas. “La industria azucarera es más potente que la del tabaco”, remacha.

El médico Enrique Galve, de la Sociedad Española de Cardiología, también se muestra inquieto por la epidemia. “Estoy preocupado, porque nuestro país ha ido a más en sobrepeso y obesidad. Cada vez a edades más tempranas tenemos niños que se comen los Donettes en el colegio en vez de un bocadillo de atún, que sería mucho más sano”, sostiene. El cardiólogo aboga por subir los impuestos a los establecimientos de comida rápida y también pide limitar el contenido de grasas trans o de azúcares de determinados alimentos, “igual que se limita la velocidad en una carretera”.

Pese a las campañas de empresas como Coca-Cola para pregonar que el consumo de bebidas azucaradas no está asociado con el exceso de peso, una reciente revisión de estudios científicos financiada por la Organización Mundial de la Salud ha dejado claro que “el consumo de bebidas azucaradas se asocia a obesidad”.

Día Europeo de la Obesidad 2014

mayo 15, 2014

Obesidad: un problema de hambre y ansiedad

Para muchas personas con exceso de peso la cuestión no es qué comer, sino cuándo parar de comer, recalcan los expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), ofreciendo algunas pautas para controlar el apetito y la ansiedad

  • En el mundo 1 400 millones de personas tienen sobrepeso, de los cuales 500 millones son obesos, y unos 870 millones afectados por la desnutrición y el hambre[1].
  • En Europa Occidental la cifra media del nivel de obesidad es de 18,5%. El 24,1% de los adultos españoles sufren problemas de obesidad[2].
  • En España el 53,7 % de los adultos y el 27,8% de los niños (de 2 a 17 años) tiene sobrepeso u obesidad, según la última Encuesta Nacional de Salud[3].

Dia Obe 2014 bajaDe cara al Día Europeo de la Obesidad que la UE celebra el próximo sábado 17 de mayo[4], el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) inicia una campaña informativa y de carácter social en señal de apoyo a los que hoy se enfrentan a las consecuencias de esta enfermedad metabólica crónica que durante las últimas décadas ha alcanzado niveles de pandemia. Sólo en España, uno de cada dos adultos y uno de cada tres menores presentan problemas de exceso de peso.

“Estamos muy por encima de la media europea en términos de obesidad y eso tiene su explicación”, señala Rubén Bravo, portavoz del IMEO y experto en nutrición. Nuestro modo de vida, del que tanto presumimos en España, contempla mucha vida social, reuniones gastronómicas, picoteos y horarios de comer innecesariamente tardíos. La disminución de la actividad física en las últimas décadas y las altas dosis de estrés por la incertidumbre económica, son otros factores que inciden en el aumento de la obesidad.

Organismos internacionales, como la OMS, llaman la atención sobre un hecho innegable: los habitantes de los países con altos ingresos que muestran sobrepeso hoy, lo han desarrollado durante los últimos 15 años.  La fácil proliferación de la denominada comida rápida, con demostrado efecto negativo para la salud endocrino-metabólica, no es el único indicador de que algo falla en nuestra primordial relación con la comida. La cuestión no es sólo qué comer, sino cuándo parar de comer. Hoy en día consumimos mucho más calorías que necesitamos, unas 3437 calorías de media por habitante[5]. Sin embargo, la mayoría de los hombres y las mujeres no necesitan más unas 2500 y 2000 calorías al día, respectivamente. Por esta razón y con el motivo del Día Europeo de la Obesidad, el equipo de expertos de IMEO ofrece una serie de pautas que nos ayudarán a controlar la sensación de hambre y ansiedad y, también, bonos ayuda en determinados tratamientos para las personas con escasos recursos y una obesidad severa.

Pautas para controlar la sensación de hambre

taperEs muy importante saber distinguir entre el hambre que surge a raíz de una necesidad fisiológica y la ansiedad, que podemos describir como un ‘hambre psicológico’, nutrido muchas veces por el estrés, la tendencia depresiva, la glotonería o el simple aburrimiento. Por esta razón, lo mejor es asegurarnos de no tener hambre, realizando entre 5 y 7 ingestas diarias. Las personas que por motivos de trabajo se ven obligados a desayunar o cenar respectivamente muy temprano o tarde deberían aumentar las ingestas habituales con una post cena –que puede consistir en un yogurt antes de ir a la cama– y un segundo tentempié a media mañana. No perdamos de vista que el hambre producido por realizar pocas ingestas al día es el aliado perfecto para la ansiedad y los atracones psicobioquímicos.

Combinar los tres macronutrientes en cada comida principal, incluyendo siempre proteínas, carbohidratos y grasas saludables, es otra forma de asegurarnos que a lo largo del día no tengamos hambre. Así mismo, se recomienda evitar los dulces y los hidratos de carbono simples o refinados que no sean integrales o con alto contenido en fibra. En este sentido, es esencial planificar nuestra alimentación y así evitar tener que improvisar cuando sentimos hambre. Siempre es mejor llevarnos la fiambrera, la pieza de fruta, el bocadito o el yogurt al trabajo que sacar productos de la máquina (chocolatinas, dulces, bollería industrial) por ser una opción fácil.

Finalmente, recordar que evitando el exceso de cantidad y las comilonas favorecemos la rigidez gástrica. Es un aspecto sumamente importante, porque a más cantidad de alimentos por comida, más flexible y elástico se hace el estómago, encontrando la sensación de saciedad cada vez más tarde y necesitando cantidades mayores para eliminar la sensación de hambre. Cuando se ingieren  alimentos, el estómago se dilata y estimula una serie de mecanismos situados en sus paredes que transmiten información a una zona llamada “centro de la saciedad”, que es una de las encargadas de indicarnos que ya hemos comido bastante. “Si acostumbramos al estómago a recibir las cantidades justas de comida, se volverá más rígido y nos será mucho más fácil controlar el apetito”, explica Bravo.

En el caso de las personas con bajos ingresos y una obesidad importante, donde la dieta no es suficiente para solucionar el problema, el IMEO ofrece, dentro del marco de la actual campaña por el Día de la Obesidad, un bono ayuda por el valor de 3.000 euros durante el mes de mayo en el tratamiento de Manga Gástrica, un tratamiento integral con una duración de dos años. Esta técnica laparoscópica de mínima invasión muestra resultados excelentes y en un 72% de los casos se logra la pérdida total de sobrepeso. Reduce tanto el apetito, como la sensación de hambre y es un gran avance en la lucha contra la obesidad severa. Además, regula el metabolismo de la glucosa, la secreción de insulina y la función del páncreas.

Pautas para controlar la sensación de ansiedad

IMEO promueve los habitos saludablesComo pautas generales para rebajar la ansiedad, recomendamos no saltarse las comidas y evitar dietas impersonales, demasiado estrictas o que limiten nuestra vida social, porque a largo plazo fracasan. Eliminar la cafeína presente en el café, en el té o en las bebidas energéticas también es positivo para disminuir el estrés. No obstante, incluir todos los días de 2 a 4 onzas de chocolate con 70% de cacao puro o más potenciará nuestro bienestar emocional. Dormir de 7 a 8 horas al día favorece el biorritmo de vitalidad diurna y descanso nocturno.

“Desde IMEO recomendamos a las personas que intuyen que comen por ansiedad hacerse un control de los niveles de serotonina, acetilcolina y dopamina cerebral, ya que estos neurotransmisores son habitualmente los responsables del estrés y la ansiedad”, sugiere Bravo. Es un diagnóstico que nos da la imagen exacta del estado en el que se encuentran estas tres hormonas, de modo que hay que realizarlo antes y después de un régimen o tratamiento concreto. Si se dan niveles bajos, podemos corregirlos en tres fases.

En primer lugar, mejorando nuestros hábitos a nivel nutricional y de actividad física. “Realizar ejercicios con regularidad potencia la necesidad de descanso, aumentando los niveles de melatonina, al igual que la sensación de plenitud, pues nuestra dopamina se ve estimulada tras la actividad física”, añade el experto.

Si, a pesar de ello seguimos con ansiedad, podemos pasar a la siguiente fase, recurriendo a la fitoterapia, la suplementación ortomolecular o la naturoparia. En estos casos en IMEO utilizamos un producto conocido como frijol terciopelo (Mucuna Pruriens) que proviene de las semillas de la planta en la que se concentra su molécula activa, la L-Dopa, que favorece el buen funcionamiento del sistema nervioso.

También podemos tomar Griffonia, unas semillas africanas ricas en hidroxitriptófano que son un regulador emocional excelente. Esta planta natural permite reducir los estados de ansiedad y depresivos sin afectar al funcionamiento natural del cerebro. Su principal ventaja es que no crea adicción, algo que sí hacen muchos antidepresivos sintéticos.

Si después de todo, la ansiedad persiste, habría que dar el salto a un tratamiento psicológico-psiquiátrico.

[1]El estado mundial de la agricultura y la alimentación 2013: sistemas alimentarios para una mejor nutrición, de la FAO

[2] Países como Francia (15,6%), Italia (17,2%), Grecia (17,5%), Alemania (21,3%) o Portugal (21,6%) tienen menos índices de obesidad, mientras que otros, como Reino Unido (24,9%) o Irlanda (24,5%), tienen porcentajes de obesidad adulta ligeramente superiores a los de España. El Estado de la Comida y la Agricultura: sistemas de alimentación para una mejor nutrición, informe de la FAO.

[3] Encuesta Nacional de Salud de España de periodicidad quinquenal. Datos correspondientes a 26.502 entrevistas realizadas hasta el junio de 2012.

[4] El Día Europeo de Obesidad se celebra el tercer sábado de cada mes de mayo desde el año 2010 cuando fue instaurado oficialmente en la sede del Parlamento Europeo de Estrasburgo.

[5]Boletín de la Organización mundial de la Salud, febrero 2014.

Siete de cada diez embarazadas no practican el ejercicio físico recomendado

enero 13, 2014

Según un estudio de la UGR, las españolas multiplican por tres su inactividad física durante la gestación, lo que puede generar complicaciones en el embarazo y el parto

Ideal.es
obesidad y embarazoLa mayoría de las embarazadas no hace nada de ejercicio, lo que no sólo repercute en su salud, sino que les dificulta el parto. Un reciente estudio de la Universidad de Granada, realizado en colaboración con el servicio de Ginecología y Obstetricia del hospital de la ciudad, estimó en el 68% el número de mujeres que no llegan a practicar la gimnasia mínima recomendada para el tiempo de la gestación. La cifra, según los especialistas, pone de manifiesto la desinformación existente en este ámbito entre la población femenina que opta por la maternidad. Prueba de ello es que la inactividad física de las mujeres se triplica durante el embarazo.

España, en general, tampoco parece ser un país muy dado a hacer deporte, ni siquiera con fines terapéuticos. Un estudio realizado hace algo más de un año por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), basado en la realización de encuestas, reveló que el 24% de los españoles se reconocen como sedentarios, porque no realizan ni siquiera dos horas de ejercicio a la semana.

La Organización Mundial de la Salud recomienda que se practique al menos media hora diaria de caminata cinco días a la semana. Los datos recogidos por el hospital granadino indican que el 20% de las mujeres no practica ningún tipo de actividad física en su tiempo libre. Son dos de cada diez, que en los meses de la gestación pasan a convertirse en casi siete de cada diez.

Los resultados obtenidos por la Universidad de Granada, publicados en la revista ‘International Journal of Ginecology and Obstetrics’, se basaron en el seguimiento practicado a 1.175 mujeres sanas. Para obtener estos datos, los científicos recopilaron información un año antes de que se quedaran embarazadas y después, durante el embarazo, entre las semanas 20 y 22 de gestación.

Según descubrieron, el nivel de estudios, la existencia de otros hábitos de vida saludables y la adquisición de buenas prácticas durante el embarazo, como dejar de fumar al saberse en estado, favorecen la práctica de ejercicio sano en los meses previos a la maternidad. De ahí, que en su informe, y dada las carencias detectadas en lo referente a educación en salud, defendieran «la necesidad de intervenir y fomentar unos estilos de vida saludables en el embarazo, en beneficio tanto de la mujer como de su hijo».

Control del corazón y el peso

El ejercicio no debe interrumpirse por el hecho de estar embarazada, sino que simplemente ha de adaptarse a la nueva situación. Los especialistas afirman que la actividad física ideal es la que ejercita el corazón, permite controlar el exceso de peso, mantiene el cuerpo flexible y prepara la musculatura para el momento del parto. Tampoco es cuestión de ponerse a realizar el deporte que nunca se ha hecho, pero si son recomendables actividades como caminar, bailar y nadar, salvo en las últimas seis semanas para evitar el riesgo de infecciones. Ejercicios de estiramiento y yoga –siempre con lógica, sin intentar alcanzar lo que nunca se pudo– ayudan a sentirse flexible y fortalecen los músculos.

La puesta a punto del corazón y los músculos posibilita un parto más saludable, incluso menos trabajoso, porque permite a la mujer enfrentarse al momento de dar a luz sin un peso excesivo y en mejores condiciones físicas. El ejercicio continuado ayuda a prevenir, además, otras complicaciones típicas del embarazo, como la aparición de hipertensión arterial y la diabetes gestacional, que generalmente se supera con el parto, aunque está comprobado que muchas mujeres acaban desarrollándola al cabo de 5 o 10 años. El ejercicio debe ser, en todo caso, controlado y ajustado a las condiciones de cada una. Una gimnasia exagerada, más allá de lo que se está habituada, también puede llevar a perder el embarazo en el primer trimestre y a sufrir una bajada del azúcar en la sangre. La matrona o el ginecólogo pueden ayudar a la gestante a planificar su actividad física.