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Enfadarse mucho es malo para la salud del corazón

febrero 20, 2016

Fit Activity/ Oki Diario, por I. García
discutir-640x360Estar de mal humor, mostrar una actitud hostil o permanecer siempre con una sensación de enfado, rabia o desconfianza son algunos de los estados que más pueden incrementar el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares. Así lo asegura la Sociedad Española de Hipertensión-Lida Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial. Por lo tanto, se puede decir que enfadarse mucho es malo para la salud del corazón.

Esta tendencia a sufrir patologías relacionadas con el corazón también es común entre aquellas personas que evitan relacionarse con los demás y que experimentan emociones negativas, sobre todo cuando ya padecen una enfermedad cardiovascular. El riesgo de padecer estas dolencias también se ven acentuadas con ciertos factores psicosociales, como es el estrés, carecer de respaldo social, un estatus socioeconómico bajo o la ansiedad. Desde la Sociedad Española de Hipertensión los definen como trabas para mejorar el estilo de vida de estas personas.El presidente de esta organización, Julián Segura, reconoce que la mayoría de estos aspectos de naturaleza psicosocial no se dan por separado, ya que se agrupan casi siempre en los mismos individuos.

En todo esto también desempeña un papel importante los hábitos de vida. Las personas que presentan un mayor riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular a consecuencia de los factores antes detallados, también cuentan con un estilo de vida poco aconsejable, con poco ejercicio, alimentación poco equilibrada y consumo de alcohol y tabaco. Tampoco es que sigan al pie de la letra las recomendaciones que les hacen llegar los profesionales.

En el caso de los pacientes con riesgo de sufrir patologías cardiovasculares, la prevención ocupa una labor fundamental. Con unos hábitos adecuados de salud se puede retrasar la aparición de la hipertensión en los pacientes, reduciéndose además la cantidad de medicamentos en personas con hipertensión.

Para reducir la presión arterial y conseguir un estilo de vida saludable lo aconsejable sería reducir la ingesta de sal, aumentar el consumo de verduras, frutas y alimentos bajos en grasa y ricos en ácidos grasos insaturados, practicar ejercicio físico con regularidad, reducir y controlar el peso, eliminar el tabaco y el alcohol, y en el caso de beber, procurar que se trate de bebidas fermentadas como la cerveza o el vino.

En lo que se refiere a las dietas, los expertos aconsejan evitar aquellas “generalizadas que cuantifican el consumo de calorías” y seguir los consejos personalizados de los profesionales sanitarios. A todo ello se le debe sumar la práctica de ejercicio con regularidad. No hace falta correr o practicar un deporte con cierta intensidad para aprovechar los beneficios de la actividad física, ya que sería suficiente con caminar. En definitiva se trata de llevar una vida lo más activa posible, en donde haya aficiones que precisen de un cierto esfuerzo, como pueda ser tener una mascota, la fotografía, además de incorporar una serie de rutinas como subir escaleras en lugar de coger el ascensor, acudir a trabajar en bicicleta o a pie y no en coche.

Para dejar de ser sedentario lo aconsejable seria hacer al día unos 10.000 pasos.

Pasarse al vino blanco en verano no es tan buena idea

julio 7, 2015

1435851125_623069_1435852170_noticia_normalEl modo de elaboración del tinto lo hace más rico en antioxidantes, razón por la que algunos médicos recomiendan su consumo moderado

  • Cómo puede un vino de 8 euros ser mejor que uno de 1.000

El País, por Inés Romera
“Uy, el vino tinto es sanísimo. Una copita con la comida, mano de santo”. Vale, suena a remedio de la abuela, pero muchos médicos lo avalan. Sin embargo, nadie habla del blanco, que, por otro lado, apetece más que nunca en verano por su baja temperatura de consumo. ¿Qué ocurre con ese licor? ¿Acaso no iguala los aclamados poderes del bermellón?

¿Qué beneficios tiene el vino? Rubén Bravo, director del departamento de Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), explica: “El consumo moderado ayuda a prevenir enfermedades del corazón y mejora el sistema inmunitario o envejecimiento prematuro”. El especialista de IMEO también valora positivamente la huella nutricional del vino, gracias a su alto contenido en minerales como potasio, calcio o magnesio, y vitaminas hidrosolubles como la B1, B2, B5 y B6 (“las de este grupo intervienen en el funcionamiento del sistema inmunológico, nervioso y mantienen la salud de la piel y el tono muscular”), y en menor cantidad, ácido fólico, vitamina B12 y C. Pero hay más bondades: “Tiene una alta composición en resveratrol, un componente con demostradas propiedades antioxidantes”, añade. British Medical Journal (BMJ) estima que la cantidad recomendable de consumo para que repercuta positivamente en la salud es de una copa de vino diaria (5mng de alcohol).

El vino no es recomendable (ni tinto ni blanco) para una persona con insuficiencia cardíaca”

Esteban López de Sá, jefe de Cardiología del Hospital Universitario La Paz de Madrid

¿Qué hay de sus efectos preventivos en el sistema cardiovascular? Hay numerosos estudios en torno a los posibles beneficios del vino en nuestra salud, “pero no es tan sencillo”, precisa Esteban López de Sá, jefe de sección de Cardiología del Hospital Universitario La Paz de Madrid: “Estos estudios no se pueden hacer igual que cuando se prueba, por ejemplo, un medicamento. Son más bien asociaciones: se puede decir que había menos riesgo de padecer enfermedades coronarias como angina de pecho o infarto de miocardio en pacientes que consumían esa cantidad moderada de vino tinto. Pero eso no quiere decir que los médicos vayamos a recetarlo, y menos a alguien que no tiene el hábito de consumirlo. También hay que decir que, por ejemplo, su consumo no sería recomendable para una persona con insuficiencia cardíaca”. Hay incluso corrientes científicas que niegan sus beneficios.

¿Quiénes deben evitar su consumo? “Por ejemplo, deben evitarlo mujeres embarazadas o en periodo lactante, quienes toman determinados fármacos y, en ningún caso, pacientes con enfermedad hepática”, aclara Javier Graus, especialista en aparato digestivo del Hospital Ramón y Cajal, de Madrid.

¿Por qué se recomienda más el tinto que el blanco? El secreto está en la piel de las uvas con las que se elabora el vino, que es donde se encuentran esas sustancias tan beneficiosas. “La principal diferencia en la elaboración de tintos y blancos es que el blanco se hace simplemente estrujando y prensando las uvas blancas para extraer un líquido (el mosto blanco) que luego fermenta solo en el depósito hasta convertirse en vino”, explica Rafael Somonte, enólogo y director técnico de las Bodegas Dominio de Tares en el Bierzo, en León. “Sin embargo, en la elaboración del tinto, las pieles de la uva tinta, con su enorme contenido en polifenoles [componentes de origen natural con propiedades antioxidantes], se maceran junto con el mosto tinto dentro del depósito, durante alrededor de 20 días, para que con el paso del tiempo, la mayor parte de los componentes de la piel de la uva migren al mosto y se integren en él. Ese mayor contenido en polifenoles es lo que al final disfruta el consumidor en su copa”. Resumiendo: el vino tinto fermenta en contacto con los hollejos y las pepitas; y así, los pigmentos y diferentes elementos beneficiosos de la piel pasan al mismo.
stá claro que la cantidad de sustancias antioxidantes presentes en el vino tinto es mayor que en el blanco, destaca Vanesa León, nutricionista de la Asociación de Dietistas Nutricionistas de Madrid (ADDINMA). “En el tinto se mantiene la piel de la uva, que es donde hay mayor cantidad de antioxidantes, como el famoso resveratrol, que tanto interés científico despierta. Estas sustancias tienen la capacidad de reducir la oxidación de algunas grasas que circulan por la sangre, como el colesterol LDL [colesterol malo], y evitar así que se peguen a las paredes de las arterias. Además, el resveratrol tiene actividad antioxidante, es decir, previene del envejecimiento prematuro de las células del organismo. Eso sí, para conseguir ese beneficio deberíamos ingerir mucha más cantidad de la recomendada, por lo que la industria de la nutricosmética ya tiene en el mercado diversos preparados de resveratrol concentrado con mayores dosis que las presentes en el vino”, aclara la nutricionista.

¿Todos los tintos son iguales? “No exactamente”, observa Rubén Bravo. “Depende del tipo de uva que se utilice en su elaboración, las concentraciones de resveratrol serán más bajas o más altas. En concreto, aquellos que utilizan las uvas pinot noir, merlot o tempranillo tendrán más antioxidantes que los que utilizan otras variedades”.

¿Qué cantidad es la adecuada? La recomendación limita el consumo a una o dos copas diarias. Así, un consumo de unos 200-250 mililitros contribuye a la vasodilatación y aporta un efecto antioxidante, que se ha relacionado con una menor incidencia de infarto de miocardio y enfermedad coronaria en comparación con los abstemios, según explica la nutricionista Vanesa León. “Aumentar el consumo para beneficiarse de los antioxidantes puede, por el contrario, aumentar la tasa de mortalidad total y la debida a enfermedades cardiovasculares. En exceso, provoca intoxicación aguda o crónica, bajadas bruscas de tensión, alteraciones psicológicas y del ritmo cardíaco, lesiones neuronales a largo plazo, dependencia…”, enumera León. Javier Graus le da la razón: “El abuso comenzará a revertir los efectos positivos en negativos, sustituyendo el efecto revitalizante por somnolencia y dolor de cabeza, aumentando el riesgo de hepatotoxicidad, especialmente en las mujeres, pues estas tienen mayor sensibilidad a la toxicidad por alcohol que los hombres”.

7 síntomas de que tienes el colesterol por las nubes

marzo 3, 2015

La producción natural de colesterol por parte del hígado no supone un factor de riesgo, pero el proveniente de una dieta con elevados niveles de colesterol sí que lo es.
prevenir el colesterolDiario Panorama
Puedes vivir contento y feliz y, de repente, en la revisión de la empresa o en una analítica de control sin importancia descubres que tienes hasta el último vaso sanguíneo del organismo tapado con tanta grasa que estás a los pies de la tumba. Estos son los pistas e indicios para saber sobre el colesterol antes de que te den una pésima noticia.

Ya se sabe que más vale prevenir que curar. Para ir actuando contra las enfermedades coronarias, además de cuidar la dieta, hacer ejercicio moderado y demás consejos que todos sabemos ya, conviene conocer las pistas que deja en nuestro organismo, como por ejemplo el hecho de tener una alta concentración de colesterol plasmático. Poder vitar complicaciones y disfrutar de una mejor calidad de vida depende de saber interpretar los signos que nos deja nuestro cuerpo. Pero debes saber que el colesterol alto no tiene síntomas como tales, sino que deja pistas e indicios. Un análisis de sangre es la única forma certera de detectar un alto nivel de colesterol.

El colesterol es una sustancia vital para nuestro organismo ya que contribuye a la producción de hormonas y de vitamina D, además de ser un componente integral de las membranas celulares. La producción natural de colesterol por parte del hígado no supone un factor de riesgo, pero el proveniente de una dieta con elevados niveles de colesterol sí que lo es.

En realidad los signos de colesterol elevado están emparentados con los síntomas propios de una enfermedad vascular, ya que recordemos que una de las causas del origen de esta enfermedad es la concentración elevada de colesterol LDL -colesterol llamado malo producido por al dieta- en sangre. Te brindamos información sobre cuáles pueden ser los síntomas en la hipercolesterolemia.

1.- Adormecimiento de las extremidades: Puede deberse a causas neurológicas, como la migraña, pero conviene saber que puede deberse también a un problema circulatorio que no sea asociado, necesariamente, con el colesterol alto. Por ello, es muy difícil establecer si este síntoma es consecuencia de ello. Desde el punto de vista de la influencia de la nutrición, los problemas de circulación se pueden deber a falta de vitamina E, el exceso de sodio, la falta de potasio, el abuso de alimentos ácidos, poca fibra en la dieta o deshidratación.

2.- Hinchazón de extremidades: Es una consecuencia natural. La inflamación es un proceso de nuestro organismo que nos ayuda a defendernos cuando se ve agredido por un golpe o un traumatismo, o bien por la afección de una toxina o un agente infeccioso. A la hinchazón le suele acompañar el dolor y el enrojecimiento, como procesos naturales de reparación del daño.

Esta sería la inflamación aguda, pero el problema viene cuando esta inflamación en principio natural y buena, no sirve para eliminar el proceso que lo produce, aquí empiezan la Inflamación Silenciosa, asociada a problemas circulatorios en los que puede concurrir el colesterol alto.

Este tipo de inflamación no causa dolor por lo tanto no haces nada para detenerlo y está asociado a los hábitos alimenticios inadecuados por excesivo consumo de hidratos de carbono de absorción rápida y cereales refinados. O también al excesivo consumo de ácidos grasos omega 6, aceites de cómo el de girasol, soja, coco o maíz, el abandono de la dieta mediterránea y el consumo de comida industrializada y preparada que comemos y que contiene demasiado omega 6. Y Como resultado de este exceso de omega 6 los tejidos se taponan y se inflaman. La inflamación es el síntoma principal de muchas enfermedades, desde la enfermedad cardiovascular hasta la artritis, alergias o el asma.

3.-Mareos: El colesterol alto es el preludio de las enfermedades coronarias. De este modo,los mareos y dolores de cabeza son síntomas de que algo no marcha del todo bien en nuestro corazón. Además, niveles altos de grasas en el plasma son un factor de riesgo de accidente cerebrovascular. Los mareos suelen concurrir unidos a una sensación de falta de fuerza, falta de equilibrio y visión difusa.

La razón es muy sencilla: La sangre no circula de manera fluida. Además, tu hígado esta inflamado, al inflamarse evita que la sangre que transporta la vena fluya de forma adecuada.

4.- Pérdida de equilibrio y problemas de oído: A veces se confunde con el vértigo, pero son situaciones distintas que vendrían definidas por mareos, inestabilidad y en ocasiones, desfallecimientos muy puntuales. Además de los problemas circulatorios en pequeños vasos sanguíneos que riegan el cerebro, esos problemas de equilibrio que a veces se confunden con los famosos vértigos, tienen que ver con problemas en el oído. ¿En el oído? Sí, y están relacionados también con el altos niveles de colesterol en sangre.

Y es que elevadas cifras de glucosa, colesterol y triglicéridos son responsables de diabetes, infartos y daño en el riñón, pero también es cierto que antes de que se presente cualquiera de estos problemas, su primera víctima puede ser el oído. Y con ello, el equilibrio. Además, antes provocaría ruidos o zumbidos en el oído (acúfenos) y disminución en la capacidad de distinguir sonidos (hipoacusia), todo provocado por los hábitos alimenticios que llevamos.

5.- Visión borrosa: Más de 153 millones de personas sufren defectos o errores de refracción como hipermetropía, miopía y astigmatismo. El 75% de las causas de ceguera son prevenibles o tratables lo señala la Organización Mundial de la Salud (OMS). ¿Por qué? Es sencillo: Factores como los valores altos del colesterol y de los triglicéridos elevados pueden dar síntomas de visión borrosa, por ello es importante tener un control médico y oftalmológico.

Ocurre por una leve arteriopatía carotídea, es decir, cuando las arterias carótidas resultan levemente estrechas y el riego sanguíneo principal al cerebro disminuye levemente por una ateroesclerosis por tabaquismo, hipertensión y lo que nos ocupa, colesterol alto. Hay que tener cuidado, puede ser un aviso de que puede ocurrir un accidente cerebral.

6.- Dolor en el pecho: No es lo mismo el dolor de pecho con 20 años que con 65. Así, existen una serie de factores denominados de riesgo, que en el caso de estar presentes cuando una persona sufre dolores en el pecho suponen mayor peligro. Entre estos factores se encuentran la hipertensión arterial, el colesterol elevado, la diabetes, el tabaco, así como el sobrepeso-obesidad y el sedentarismo.

Si se tratase de un dolor que persistiera más de tres minutos, se extendiese por casi toda la zona central del pecho y se presenta en una persona hipertensa y/o diabética, sedentaria y con sobrepeso entorno al 15% tendríamos que pensar en una consulta con su médico en cuanto tuviese ocasión, incluso aunque el dolor se hubiese producido en una ocasión aislada.

7.- Xantomas y agitación al caminar o realizar las actividades físicas diarias: Comenzamos por lo último. Si tras los días intensos en que se ha caminado más de la cuenta o se ha tenido más actividad laboral observas que te es difícil volver a la calma o continúas con cierta excitación podríamos pensar en el colesterol, aunque ya sabes que este factor descrito, por si mismo no significa mucho.

Otra cosa es la presencia de xantomas, que son afecciones cutáneas por las cuales ciertas grasas se acumulan debajo de la superficie de la piel. Son comunes, especialmente entre los adultos mayores y entre las personas con niveles altos de lípidos en la sangre. Los xantomas varían en tamaño. Algunos son muy pequeños, mientras que otros son mayores a 7.5 cm de diámetro. Pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, pero se observan con mayor frecuencia en los codos, las articulaciones, los tendones, las rodillas, las manos, los pies o los glúteos.

Un xantoma aparece como una inflamación o protuberancia bajo la piel y generalmente es plano, suave al tacto y de color amarillo, con bordes claramente definidos.

El cacao protege la memoria

octubre 27, 2014
  • Los flavonoides aumentan el flujo sanguíneo en un área cerebral asociada con la memoria
  • Sólo el chocolate negro contiene más cantidad de cacao y es capaz de proteger el corazón

El Mundo, por Laura Tardón
el cacao protege la memoriaHay placeres que no son pecado y el chocolate, en dosis moderadas, es uno de ellos. La revista científica Nature Neuroscience acaba de sacar a la luz un estudio que, por primera vez, comprueba en humanos los cambios cerebrales que se producen al tomar este capricho para el paladar. A través de imágenes realizadas con resonancia magnética, un equipo de investigadores de la Universidad de Columbia (Nueva York, Estados Unidos) ha visto que una zona muy concreta del cerebro, asociada al declive de la memoria por la edad, experimentaba una mayor vascularización, es decir, “recibía mayor aporte sanguíneo” y, por lo tanto, “más nutrientes” y registraba “más actividad metabólica”, lo que significa una mayor predisposición al proceso de memorización. Así lo explica en su artículo el principal autor de la investigación, Adam M. Brickman, profesor asociado de Neuropsicología del Instituto Taub de la Universidad de Columbia.

El área donde ocurren estos cambios se llama giro dentado, “una de las pocas regiones del cerebro adulto donde se lleva a cabo la formación de nuevos recuerdos”, aclaran los firmantes del trabajo estadounidense. Forma parte del hipocampo, zona clave para la memoria y el aprendizaje. Con el objetivo de examinar lo que sucede en los 2-3 centímetros que mide el giro dentado, este grupo de científicos, liderados por Brickman, ofreció una bebida de chocolate a 37 voluntarios sanos, cuyas edades oscilaban entre los 50 y los 69 años (es a partir de los 50 cuando surge el deterioro natural de la memoria, que es diferente a la alteración causada por el Alzheimer). De forma aleatoria, la mitad de ellos ingirió un preparado rico en flavonoides (900 miligramos), el principal ingrediente del chocolate, y el resto tomó otro ‘elixir’, pero con menor contenido de dicha sustancia (10 miligramos). Así lo hicieron día tras día durante un periodo de tres meses. Los participantes se sometieron a pruebas de resonancia magnética, antes y después del ensayo.

Gracias a estas imágenes, los autores comprobaron “mejoras notables en la función del giro dentado entre quienes consumieron mayor proporción de flavonoides (confieren un característico sabor amargo y un toque áspero) en el cacao”, afirma Brickman. A este hallazgo se suman también resultados superiores en las pruebas de memoria que cada uno de los voluntarios tuvo que completar. “Si al inicio del estudio un participante tenía la memoria propia de sus 60 años, a los tres meses de ingerir chocolate rico en flavonoides, sus capacidades de recuerdo eran más propias de los 30 y 40 años de edad“, argumenta a EL MUNDO Scott A. Small, otro de los responsables de la investigación. Aun así, advierte, “nuestros hallazgos deben ser replicados en futuros trabajos, que cuenten con una muestra de participantes mayor”.

Para Guillermo García Ribas, coordinador del Grupo de Estudio de Conducta y Demencias de la Sociedad Española de Neurología (SEN), el estudio de Brickman es “interesante, está perfectamente documentado, comprueba en humanos lo que hasta la fecha sólo se había hecho en ratones” y viene a confirmar que, efectivamente, “sí hay factores dietéticos que tienen una influencia clara sobre las zonas del cerebro que se dedican a la memoria.

El cacao protege el corazón

No obstante, éste no es el primer trabajo que revela las bondades del chocolate en la salud, aunque cabe subrayar a los amantes de este dulce que no vale cualquier color. Sólo el negro contiene más cantidad de cacao, al menos un 70% y, en consecuencia, más flavonoides (el chocolate con leche tiene menos cacao y el blanco están ausentes). Estas sustancias se encuentran en numerosos alimentos, entre otros, la soja y el té verde, también en las frutas y verduras y en bebidas como el vino y la cerveza.
Ya en el siglo IV, los Incas, los Mayas y los Aztecas incorporaban el chocolate en sus dietas como fuente de poder, energía, curación y hasta virilidad. Cuentan las crónicas que para aumentar esta última cualidad, Moctezuma bebía este manjar en pequeñas cantidades hasta 50 veces al día.

Más de 2.600 años tiene la historia del cacao, llena de anécdotas y curiosidades. Dicen que Hernán Cortés lo convirtió en un componente esencial en la dieta de sus soldados, para su lograr mayor concentración mental y sensación de bienestar. Lo cierto es que la ciencia apoya este placer ‘prohibido’. En los últimos tiempos, numerosos estudios han demostrado que su consumo está asociado a una menor mortalidad cardiovascular y riesgo de diabetes, infarto de miocardio e ictus. Tiene un efecto similar a una baja dosis de aspirina: reduce los coágulos sanguíneos causantes de ataques al corazón y accidentes cerebrovasculares.

Esta sustancia ‘mágica’ mejora la biodisponibilidad de un potente vasodilatador (óxido nítrico) en las células de la pared de los vasos sanguíneos (células endoteliales). El óxido nítrico es un gas que, una vez liberado, genera un ensanchamiento y relajación de las células endoteliales y esto es lo que podría contribuir a una menor tensión arterial.

Un grupo de científicos del Instituto Nacional de Salud y Medioambiente en Bilhoven (Holanda) observó que, a largo plazo, la ingesta diaria de unos 4,5 gramos de chocolate negro (lo que equivale a una onza) tenían una tensión arterial menor en comparación con quienes tomaban menos cacao. Los expertos advierten que si se toma esta medida, habría que limitar las calorías que se ingieren en otros alimentos.

Eleva el ánimo

Además de proteger al corazón y aumentar el flujo sanguíneo que llega al cerebro, el dulce de los dioses es capaz de elevar el ánimo. Entre sus más de 300 componentes químicos, incluye el triptófano, un aminoácido que en el cerebro se transforma en serotonina, un neurotransmisor que interviene en procesos relacionados con el estado anímico. También contiene feniletilamina, asociado con el sistema de placer en el cerebro. Se conoce como el compuesto químico del enamoramiento.

Incluso hay evidencias sobre el efecto del chocolate en la protección de la piel frente a los rayos ultravioleta. Aunque los dermatólogos y oncólogos remarcan que ingerir esta sustancia no sustituye al fotoprotector habitual, sí apuntan que refuerza los cuidados contra el sol.

Varios estudios han confirmado sus propiedades como antioxidante. Un ejemplo es una revisión realizada en el Hospital de León y publicada en Nutrición Hospitalaria. Según sus conclusiones, “los flavonoides protegen al organismo del daño producido por agentes oxidantes, como los rayos ultravioleta, la polución ambiental, sustancias químicas presentes en los alimentos, etc.”. Su consumo regular ayuda a aumentar el tiempo necesario para producirse enrojecimiento cutáneo. Otros ensayos apuntan a una mejora en la apariencia de la piel y, al contrario de lo que se pueda pensar, sigue sin demostrarse que el chocolate per se sea perjudicial para el acné. Los expertos hablan de un conjunto de alimentos ricos en grasas y una tendencia acneica de casos individuales.

Otro estudio realizado también en la Universidad de Columbia en 2012 señalaba un dato curioso. Y es que el consumo de chocolate por habitante y año está relacionado con el número de premios Nobel que obtiene un determinado país. Lo atribuyen, de nuevo, a los flavonoides, que elevan la capacidad cognitiva y, en consecuencia, las posibilidades de obtener un premio de esta categoría.

El truco para beneficiarse de las ventajas que otorga este ‘elixir’ está en la moderación y en elegir el chocolate adecuado, sin azúcares añadidos o leche, sin manteca de cacao y con una etiqueta donde se especifique el porcentaje de cacao sólido.

Conoce el impacto de la ansiedad en cada órgano

julio 24, 2014

La tensión que produce afecta a nuestro cuerpo emocional y físicamente.

El Nuevo Día, por Francisca Vargas V./ El Mercurio, GDA

stop_ansiedad“La ansiedad es una respuesta fisiológica y emocional frente a un evento que interpretamos como amenaza y vendría a estar en la línea de lo que conocemos por miedo”, define la psicóloga Betania Cohen.

Explica, que es una respuesta de sobrevivencia que activa nuestro sistema hormonal y nervioso para poder escapar o hacer frente a una situación que es leída como una “amenaza”.

El problema está en que nuestro sistema nervioso ni nosotros dejamos de diferenciar las situaciones reales de las imaginarias, generando ansiedad crónica o patológica y ejemplifica diciendo que nos podemos poner tan ansiosos conversando con nuestro jefe, tal y como si estuviéramos en una guerra.

Por otro lado, la doctora Nelly Baeza, del programa de Salud Pública de la Universidad Central afirma que una persona con ansiedad, le invadirá una sensación de irrealidad, se sienten fuera de la situación, teme perder el control, conocimiento o enloquecer. Es decir, lo que sucede es que desencadena fuertes estados de estrés y éste a su vez, generan depresión o bien, se gatillan síntomas y enfermedades fisiológicas.

Aunque también es frecuente que induzca el vicio por la comida. Así de problemática es la ansiedad y lo peor, es que no se reconoce como una enfermedad ni como una reacción inadecuada.

¿Qué pasa en nuestro cuerpo? 

“Los síntomas clásicos son manos sudorosas, aumenta la velocidad de las palpitaciones del corazón y se produce un estado generalizado de alerta, respiración agitada y en algunos casos mareos y temblores”, enseña la psicóloga.

Pero además, la ansiedad puede afectar gravemente nuestro cuerpo. ¿Qué ocurre realmente? Toma nota:

1. Garganta: La voz se vuelve ronca, pero también se produce tensión y rigidez, que resecan la garganta y dificultan el tragar.

2. Hígado: El sistema suprarrenal producirá en exceso cortisol, que a su vez, causará que el hígado genere más glucosa, generalmente se puede absorber esa cantidad extra de azúcar, pero para quienes tienen riesgo de sufrir diabetes, es grave.

3. Piel: Como respuestas al estrés se produce un cambio de flujo sanguíneo y aparece sudor frío o las mejillas se enrojecen. Además, el sistema nervioso simpático envía más sangre a los músculos, acelerando el envejecimiento de la piel, eccemas, aumenta la transpiración y la histamina, dando paso a inflamaciones, entre otras reacciones.

4. Bazo: Para distribuir más oxígeno al cuerpo y para enfrentar la ansiedad, el bazo libera glóbulos rojos y blancos adicionales y se incrementa el flujo sanguíneo entre un 300 y un 400% durante este proceso.

5. Músculos: El cuerpo se tensa creando presión en los grupos musculares grandes. Pero también, si la ansiedad es crónica la tensión provoca dolores de cabeza, rigidez en los hombros, dolor de cuello, incluso se corre el riesgo de trastornos osteomusculares crónicos.

6. Corazón: Aumenta la probabilidad de sufrir problemas cardiovasculares dado el aumento constante del ritmo cardíaco, la elevada presión sanguínea y la sobreproducción de cortisol. Como consecuencia, puede ser causante de hipertensión, arritmia, derrames y ataques al corazón.

7. Pulmones: Existe evidencia que hay una relación entre la ansiedad y el asma, ya que las personas con asma tienen más probabilidades de experimentar ataques de pánico.

8. Cerebro: Se afectan las áreas del cerebro que influyen en la memoria a largo y corto plazo y en la elaboración de sustancias químicas que pueden dar lugar a un desequilibrio. Además, puede activar de forma constante el sistema nervioso, que a su vez puede afectar a otros sistemas del cuerpo, generando reacciones físicas, como fatiga y desgaste, entre otras.

9. Sistema inmunitario: Es el que más sufre debilitándose sus funciones, dando paso a gripes y ser más susceptible a infecciones e inflamaciones.

10. Estómago: La digestión se desregula pudiendo tener efecto a largo plazo problemas en los intestinos y en la absorción de nutrientes, produciendo ardores, hinchazón, colitis y a veces, pérdida del control de esfínteres.

11. Metabolismo: Se desequilibra y puede causar sobrepeso y obesidad. Esto por la liberación constante de cortisol en el flujo sanguíneo que hace reducir la sensibilidad a la insulina. Además, de generar úlceras.

¿Qué hacer? 

La doctora Nelly Baeza propone comenzar desde la infancia y que como padres nos hagamos responsables de la ansiedad de los hijos y enseñarles que la vida es más que responsabilidades y éxitos.

“Debemos aprender a manejar el estrés, ya que a las personas ansiosas les paraliza, las llena de temores, pensamientos y no les permite actuar”, aconseja.

Para la psicóloga Betania Cohen lo importante es empezar a diferenciar situaciones reales de las imaginadas y poner acción frente a los problemas, en vez de quedarse en un estado de paralización, en la que a veces sólo deja ansiedad y miedo.

“También sirve aprender ejercicios de respiración, que contribuyen a inducir tranquilidad y mantener hábitos saludables, como hacer ejercicio, dormir entre 6 a 8 horas diarias, alimentarse de manera correcta, suplementarse naturalmente en caso de que exista ya un desgaste del organismo”, recomienda.

Esto es, porque de lo contrario se inducirá un círculo vicioso, donde si el organismo está descuidado, habrá cansancio u otra enfermedad lo que hará que no se podrá enfrentar de manera óptima los desafíos de la vida y eso generará más ansiedad.

“La clave está en tomar conciencia y despertar del automatismo en el cual la mayoría estamos, porque eso nos enferma y a la larga trae sufrimiento”, señala la psicóloga.

Por lo tanto, el tener conciencia de todos los daños que se producen en nuestro cuerpo a causa de la ansiedad y el estrés se puede tratar de elegir otro camino, lo que no quiere decir que sea más fácil, pero valdrá la pena vivir sin esos ataques de ansiedad que paralizan y enferman.

8 químicos en los alimentos que pueden hacerte daño

junio 26, 2014

A simple vista, muchos alimentos pueden parecer saludables, pero la mayoría de las personas no tiene grandes conocimientos acerca del tema de nutrición, y termina perjudicándose. Cuidado con estos 8 químicos en los alimentos que pueden hacerte daño.

Informe 21
8-quimicos-en-los-alimentos-que-pueden-hacerte-daño-5Hay muchas comidas que parecen saludables a simple vista, pero para cuidar tu salud es necesario ir más allá. Mientras la comida chatarra la reconocemos fácilmente, otras esconden su capacidad de dañar tu organismo. Los fabricantes utilizan diversos conservantes y químicos que son nocivos y que en muchos casos no conocemos. Mira a continuación estos químicos en los alimentos que pueden afectar tu salud.

8. Nitratos de la carne procesada

¿Te parece que naturalmente una salchicha podría tener ese color durante tantos días? El nitrato es utilizado comúnmente para mantener el color y sabor de las carnes procesadas, ya sea pescado, panchos o tocino. Este elemento es uno de los principales causantes de problemas al corazón y la diabetes. Para disminuir el riesgo es mejor consumir carnes no procesadas, o reducir su consumo.

7. Mercurio

El mercurio está presente sobre todo en el pescado, el cual es muy bueno para nuestra salud en otros sentidos, pero que gracias a este elemento debemos limitar en nuestras comidas. Algunos de los problemas que causa son la sensación de debilidad en los músculos, problemas de audición y visión y falta de coordinación. Sin embargo, no todos los peces tienen alto contenido de mercurio, solamente algunos entre los que se encuentran el tiburón y el pez espada.

6. Arsénico

El arsénico se encuentra naturalmente en las aguas subterráneas, desde donde llega a las plantas. Aunque la mayoría no tienen un alto índice de arsénico, el arroz es diferente porque requiere más agua para su crecimiento. De esta manera quienes consumen arroz más seguido (veganos y celíacos sobre todo), deben tener cuidado al comer estos alimentos, porque pueden causar problemas cardiovasculares y cáncer de piel.

5. Colorantes artificiales

Si tu hijo sufre de falta de atención, quizás quieras saber que los colorantes artificiales causan hiperactividad en la niñez y están relacionados con el Desorden de Déficit de Atención. Los padres deben limitar el consumo de productos con colorantes en sus hijos para no fomentar problemas en la educación y la vida diaria del niño.

4. Edulcorantes artificiales

Si tomas edulcorante artificial seguramente sea para adelgazar, pero no te engañes, en la mayoría de los casos solo hace que ganes más peso. Los edulcorantes no generan una sensación de saciedad, como lo hace el azúcar, lo que lleva a tener hambre más seguido. Además, son extremadamente dulces, lo que lleva a la dependencia y necesidad constante de consumirlos.

3. Colorante caramelo

Cada vez que tomas un refresco cola estás ingiriendo colorante caramelo, que contiene componentes de amoniaco que causan cáncer. En los últimos tiempos, el nivel de las sustancias cancerígenas ha aumentado por lo que es recomendable tener cuidado con estos productos.

2. Dioxina

La dioxina está presente en la carne y el pescado, así como otros alimentos, y es difícil saber cuánto consume cada persona. Este componente es altamente tóxico, pero todos estamos expuestos a él debido a que está presente en nuestra vida diaria.

1. Organofosfatos

Las plantas no crecen sin ayuda, y para esto los dueños de las granjas utilizan pesticidas que protegen sus productos. Los organofosfatos son uno de los tipos de pesticidas más utilizados en la actualidad, y está ligado al Desorden de Déficit de Atención en niños. Este pesticida llega a las frutas y verduras desde donde lo consumimos. Es por esto que se recomienda comer alimentos orgánicos o plantados en zonas libres de este elemento.

 

Tomar frutos secos reduce la probabilidad de sufrir obesidad

enero 11, 2014

La Razón / Reuters / EP

tomar frutos secos reduce la obesidadLas personas que toman con frecuencia frutos secos, tales como nueces, almendras o pistachos, tienen entre un 37 y 46 por ciento menos de probabilidad de padecer obesidad, según un reciente estudio de la ‘Loma Linda University’ de California (EEUU).

De hecho, los investigadores vieron que de los 803 participantes en el estudio, publicado en ‘PLOS ONE’, los que más frutos secos tomaban tienen un menor riesgo de tener un factor de riesgo conocido como síndrome metabólico, que está relacionado con un riesgo elevado de enfermedades de corazón y diabetes. En este sentido, un tercio de los participantes en la investigación tenían este síndorme.

Una persona padece síndrome metabólico cuando tiene tres o más factores asociados con enfermedades de corazón y diabetes. En este grupo se incluye a las personas obesas, que tienen una alta presión sanguínea, un colesterol alto y una cintura grande.

El director de esta investigación, el doctor Joan Sabaté, ha asegurado que el estudio muestra que “hay una asociación entre comer frutos secos y no estar gordo y tener una menor tendencia a tener un síndrome metabólico”. De hecho, el estudio muestra que, de casi 30 gramos de frutos secos consumidos a la semana, el riesgo de la persona de tener síndrome metabólico disminuía un 7 por ciento.

Por otro lado, las nueces tienen un alto nivel de grasas saturadas, que es considerada como la ‘grasa buena’ comparada con la grasa saturada de los productos que proceden de los animales. De este modo, Sabaté afirma que “la alta cantidad de proteínas que contienen las nueces también pueden llevar a la gente a sentirse más llena y a comer menos comidas poco saludables. Además, contienen otros nutrientes y componentes químicos de plantas beneficiosos para la salud”.

En general, las personas que participaron en el estudio que comieron muchos frutos secos (alrededor de 16 gramos por día) tenían un poco más de peso de lo normal, mientras que aquellos que comieron pocos o ningún fruto seco (menos de 5 gramos al día) tenían sobrepeso, en algunos casos en una gran medida.

Las personas que tomaron muchos frutos secos tenían un índice de masa corporal de 27. En cambio, los que tomaron pocos tenían un índice entre 29 y 30. ‘US Centers for Disease Control and Prevention’ determina que las personas con sobrepeso son las que tienen un índice de masa corporal entre 25 y 29,9 y a partir de 30 ya se considera obesidad.

De este modo, y pese a que “no hay una evidencia clara de que los frutos secos marquen la diferencia vistas entre las personas que les encantan y las que no, hay razones para creer que este alimento proporcione un beneficio directo”, indica Sabaté.

Cómo la obesidad afecta los puntos vitales del cuerpo humano

noviembre 18, 2013

Rubén Bravo del IMEOPunto de vista: Rubén Bravo
Portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, Especialista en Nutrición, Naturopatía y Análisis Hematológicos

  • “Cuando una sociedad es sofocada por enfermedades como la obesidad, se reduce su propio potencial”, sostiene el experto.
  • Cada 15 kg extras aumentan el riesgo de muerte temprana un 30 por ciento[1]. La obesidad severa acorta la vida de 8 a 10 años[2]

Cerebro y salud mental  

Las enfermedades cerebro y cardiovasculares son la principal causa de muerte en el mundo. En 2008 cobraron la vida de 17,3 millones de personas, lo cual representa un 30% de todas las defunciones registradas. Se calcula que en 2030 morirán cerca de 23,3 millones de personas a causa de estos males. Gran parte de estas muertes se puede prevenir actuando sobre los factores de riesgo, entre ellos las dietas malsanas, la obesidad, la inactividad física y el aumento de los lípidos.

cerebroLa obesidad eleva considerablemente la probabilidad de sufrir problemas de memoria o inestabilidad emocional y supone un incremento del riesgo de demencia en edad avanzada. Existen estudios que demuestran que en los adultos mayores obesos las regiones cerebrales que son fundamentales para la función cognitiva son más pequeñas, lo cual hace que sus cerebros parezcan hasta 16 años más viejos que los de otras personas de su misma edad con un peso normal.

A nivel psicológico y social la obesidad acarrea tales problemas como pérdida de autoestima, depresión, estrés, apatía, ansiedad o una sensación de discriminación a nivel laboral y sentimental.

Corazón, sistema cardiovascular y aparato respiratorio

La obesidad dificulta la respiración de la persona, causa una sensación repentina de fatiga y eleva el riesgo de asma alérgica en los menores y es lo que percibimos en primera vista, pero el problema es mucho más complejo. El exceso de grasa puede obstruir las arterias e incrementar la presión arterial, así como generar insuficiencia cardíaca, ateroesclerosis, enfermedad coronaria o infartos.

la obesidad afecta al corazónSe estima que la obesidad es un factor que aumenta por 5 la probabilidad de desarrollar un problema cardíaco y se considera que puede alterar la edad del corazón, aumentándola de 5 a 10 años. Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte hoy en día y sólo en la UE cobran la vida de 2 millones de personas cada año.

Hígado, intestinos, páncreas y aparato reproductivo

La obesidad causa daños difíciles de reparar a nuestros órganos y puede detonar un hígado graso o cáncer de colon. Se estima que el 90% de las personas con síndrome metabólico padece hígado graso. Está demostrado que el cáncer de colon es más frecuente en hombres con índices de masa corporal elevados que en los que están en su normopeso.

estómago e intestinosA la obesidad y al sobrepeso se le atribuyen del 7 al 41 por ciento de determinados cánceres, como el de mama, páncreas y colon. Actualmente el cáncer causa alrededor del 7,5 millones de muertes al año, aunque la previsión de la OMS es de 13,1 millones para el año 2030.

La disfunción del páncreas en las personas obesas conlleva al desarrollo de diabetes. Se considera que la obesidad es responsable del 44 por ciento de los casos mundiales de diabetes, una enfermedad que puede disminuir hasta en 30 años la esperanza de vida.

La obesidad también es un factor de riesgo de infertilidad.  Aumenta el riesgo de sufrir cáncer de próstata en los hombres y lesiones benignas y malignas en el útero, en el caso de las mujeres.

Tobillos, rodillas, cadera y columna vertebral 

Los huesos aportan rigidez a nuestra estructura. La obesidad castiga la estructura ósea y articular del cuerpo humano y dificulta su capacidad de movilización. En las personas con obesidad es más alto el riesgo de sufrir osteoporosis, artritis, atrofia muscular o hernia discal.

huesos y articulacionesEstudios recientes de la escuela de medicina de Harvard demuestran que la obesidad aumenta los niveles de grasa en la médula ósea y en la sangre, acelerando la degradación de los huesos. La osteoporosis provoca 1,5  millones de fracturas en EEUU al año, causando la muerte en un 20 por ciento de los casos.

En general, se estima que el 80 por ciento de los problemas degenerativos de articulaciones en los adultos se debe a la obesidad. La sobrecarga del propio peso agrava el dolor de espalda y los problemas en la zona lumbar. Se calcula que las mujeres obesas son un 21 por ciento más propensos a tener dolor de espalda baja, mientras que en los hombres la cifra es de un 16 por ciento.


[1] Según el informe de la OCDE sobre “La obesidad y la economía de la prevención”.

[2] Datos de la OCDE.

¿Por qué las mujeres sufren en mayor grado que los hombres de estrés?

octubre 15, 2013

Radio Aragón
¿Sabían que el 71 por ciento de las mujeres con obesidad padecen problemas emocionales y que su exceso de kilos podría estar relacionado con la ansiedad?

En este programa de Radio Aragón interviene como invitado especial Rubén Bravo, portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), que analiza los resultados de un reciente estudio de opinión realizado por el centro.  Según indica la encuesta, los hombres no se libran de la ansiedad y a ellos también les provoca problemas de obesidad, aunque en una menor medida. Un 49 por ciento de los representantes del sexo masculino entrevistados reconocen la importancia del factor emocional en el aumento de sobrepeso.
“Vivimos en una sociedad donde los niveles de estrés son muy altos y existe una tendencia sobre todo en las mujeres de buscar un refugio del malestar emocional en los ansiolíticos o alimentos antidepresivos”, señala Bravo.  De esto existe una explicación bioquímica en el cuerpo. El desgaste de algún neurotransmisor, como el serotonina que controla los niveles del estrés, sobre todo a partir de la tarde nos impulsa a buscar determinados alimentos, como l chocolate o el dulce, para aumentar los niveles de esta hormona y así recuperar la sensación de bienestar. Si nos acostumbramos a comer estos alimentos de forma abundante y descontrolada, es muy probable que a la larga nos enocntremos con problemas de sobrepeso u obesidad.
A diferencia de las mujeres, que son mucho más sensibles y alertas de cara a los posibles problemas que puedan surgir en la familia o el entorno laboral, los hombres emocionalmente son más lineales, más estables en los niveles de acetilcolina. Este neurotransmisor, dicho de otra forma, es el que marca la tendencia de “darle vuelta a las cosas” que en los varones no es tan acentuada. Los hombres no perciben las preocupaciones del mismo modo que las mujeres, ni les multiplican a niveles tan altos, por tanto tienen menos incidencia de trastornos alimenticios y obesidad a causa de problema emocional.
El IMEO, junto con el Instituto de Biomedicina, ha traído de Estados Unidos varios sistemas que, en parte, puedan contribuir en la solución del problema de ansiedad y estrés. El Electro intersticial escáner, por ejemplo, permite hacer un estudio de nuestros neurotransmisores emocionales en tiempo real y nos ayuda a visualizar los niveles de estrés, hambre y depresión. El Sistema de Biocoherencia Cardíaca, a cambio, consiste en trabajar sobre el corazón a través de la respiración para influir positivamente sobre la mente y así reducir los niveles de estrés en cuestión de 5 – 10 minutos. Éste último no es un tratamiento psicológico, pero sí es un entrenamiento, una forma de actuar donde estamos monitorizados por un ordenador que nos indica cómo lo estamos haciendo, de modo que a largo plazo podremos conseguir un control óptimo sobre nuestras propias emociones.

El 71% de las mujeres españolas señalan como principal causa del sobrepeso el factor emocional

octubre 10, 2013

Una técnica de adiestramiento del sistema cardiorespiratorio implementada por el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ayuda a combatir la ansiedad que en muchos casos es la principal causa de obesidad

  • El 53% de las personas que se ponen a dieta muestran síntomas de ansiedad, según un estudio elaborado por Nutrición Center.
  • El perfil asociado con mayores niveles de estrés es el de las mujeres, los separados, los estudiantes  y los desempleados, según la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés.
  • Según una encuesta realizada por el IMEO, el 71% de las mujeres españolas señalan como principal causa del sobrepeso el factor emocional, opinión que comparten el 49% de los hombres.

Un reciente estudio de opinión realizado por el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) pone en evidencia la importancia del factor emocional como detonante para generar el sobrepeso en personas adultas. El descubrimiento, aunque sólo confirmara algo que ya intuíamos, ha dado lugar a una búsqueda de soluciones científicas que podrían ser aplicadas en la práctica. Fruto de estos esfuerzos es el Sistema de Entrenamiento de Biocoherencia Cardíaca, un eficaz método de control del estrés que el IMEO, en colaboración con el Instituto de Biomedicina, ha traído de EEUU con el fin de combatir la ansiedad, que en muchos casos, es la principal causa de la obesidad.

BioFeedbackLa técnica consiste en adiestrar nuestro sistema cardiorespiratorio, para de forma inversa, crear una reacción positiva sobre nuestro cerebro emocional, desbloqueando el cerebro racional y propiciar una claridad mental superior junto a la estabilidad emocional, permitiéndonos enfrentarnos a situaciones de estrés y adversidad con una firmeza superior. El método compagina tres disciplinas: diagnóstico de los neurotransmisores que regulan el estrés, la ansiedad y el apetito; fórmula de bionutrición para regular el biorritmo y una serie de sesiones de adiestramiento tutorizadas con diferentes niveles de ejercicios que se pueden practicar desde casa o el trabajo a diario hasta conseguir un control óptimo sobre nuestras emociones.

Hasta el momento, la coherencia cardíaca se utilizaba en el ámbito militar y empresarial con el fin de mejorar el rendimiento físico de soldados americanos y para adiestrar la inteligencia emocional de altos cargos directivos para poder actuar en situaciones críticas evitando una reacción temporal de bloqueo. Es ahora cuando el método cobra fuerza en el tratamiento de personas con problemas de obesidad relacionada con el estrés y la ansiedad, pero también será de gran ayuda para deportistas, ejecutivos, opositores, amas de casa o personas con una autoexigencia superior.

El término Biocoherencia Cardíaca describe un estado de alta eficiencia psicológica, donde nuestros sistemas neurovegetativo, hormonal, inmunitario y cardiovascular están interrelacionados entre sí para trabajar de forma coordinada y equilibrada. El cerebro humano, como un verdadero maestro de orquesta, controla la parte fisiológica, pero también la emocional, afinando los diferentes sistemas para luchar y conseguir una armonía completa entre ritmo cardiaco, respiración, glándulas hormonales, sistema nervioso, etc. El problema se plantea cuando por causas internas o externas, sentimos “emociones dañinas”, como son la ansiedad, el estrés, depresión, exceso de hambre o insomnio. En estas circunstancias el cerebro emocional influencia de forma negativa sobre nuestro cuerpo, creando reacciones que perjudican nuestra salud a medio plazo, produciendo un desorden en el ritmo cardiorespiratorio y en el sistema nervioso que conducirán al bloqueo del cerebro racional, perdiendo por lo tanto la Biocoherencia Cardíaca.

“El concepto generalizado de estrés y ansiedad que teníamos ha evolucionado con el tiempo”, señala Rubén Bravo, portavoz del IMEO y técnico en Biocoherencia Cardíaca por el Instituto de California Hearthmath, especializado en Neurocardiología. Ahora, gracias a los avances de la biomedicina y la tecnología aplicada a la salud podemos evaluar mejor los efectos negativos que sufre nuestro cuerpo como consecuencia del desgaste emocional. Una persona sometida a estrés no tarda en percibir en un período de tiempo corto los síntomas que se manifiestan a nivel fisiológico y afectivo: ansiedad hacia la comida, irritabilidad, dolores de cabeza, hinchazón abdominal, problemas de sueño, falta de vitalidad o disminución del deseo sexual. A medio plazo, los efectos se presentan a nivel cognitivo y conductual, traduciéndose en problemas de memoria, déficit de atención, trastornos alimenticios, aumento de peso y obesidad, disfunción eréctil en los hombres y una mayor exposición a enfermedades. A largo plazo, el estrés y la ansiedad pueden acarrear serios problemas de salud, como el cáncer, Alzheimer, demencia senil, mal de Crohn, fibromialgia, depresión, problemas del sistema inmune o accidente cerebrovascular.

Young woman seen through heart shaped graphic.Por todo ello, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad ha instaurado en su centro de Madrid esta puntera tecnología en tres grados –básico, medio y avanzado– que corresponden a un nivel de dominio en la gestión de las propias reacciones, emociones, impulsos o pasiones. Cualquier persona puede someterse a un control de evaluación para obtener su certificado. Este singular título cobra cada vez más importancia en los procesos de selección para puestos directivos y ejecutivos en las principales empresas y multinacionales de nuestro país.

Hombres versus Mujeres: ¿Por qué ganamos peso?        

Business PresentationEn un estudio de opinión, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad recoge la opinión de 82 personas sobre los ‘culpables’ habituales del sobrepeso en nuestro día a día. Los encuestados, residentes en España y escogidos al azar, son 45 mujeres y 37 hombres que han sido invitados a identificar y enumerar por orden y importancia las posibles causas de los kilos de más: el estado emocional, la falta de planificación a la hora de comer y la tendencia genética.

El 71 por ciento de las mujeres y un 49 por ciento de los hombres han señalado en su respuesta el factor emocional como principal desencadenante del sobrepeso. La ansiedad, el estrés o el descontento con la propia imagen corporal son, a veces, los detonantes que nos impulsan a comer más de la cuenta o de forma compulsiva. Es un patrón conocido entre los expertos como ‘sobrepeso emocional’.

La falta de planificación a la hora de comer ocupa segundo lugar en las respuestas de los hombres donde el 35 por ciento le dan una mayor importancia. Las mujeres lo sitúan en tercer lugar, ya que tan sólo un 9 por ciento de ellas considera que la ausencia de hábitos saludables a la hora de comer –horarios fijos, menú variado, alimentos nutritivos y de calidad y un racionamiento adecuado– a la larga nos puede pasar factura en términos de ‘sobrepeso ocasional’. “Es un patrón que reincide más en hombres que en mujeres, porque suele ser la madre la que se encarga de hacer la comida para toda la familia, de modo que si se diera el caso de sobrepeso, sería un problema de falta de educación nutricional”, señala Bravo. Si una persona no planifica con tiempo las comidas que corresponderían a una alimentación equilibrada y saludable, se vería obligado a improvisar, preparando lo que haya en la nevera, comiendo cuando y de lo que más le gusta o apostando por comida rápida, rica en grasa y azúcares que nos proporcionaría demasiada energía de golpe”.

La incidencia genética en la obesidad es otro de los factores sugeridos en la encuesta que ocupa inmerecidamente el tercer lugar en las respuestas de los entrevistados, siendo de primordial importancia sólo para el 20 por ciento de las mujeres y el 16 por ciento de los hombres. La sensación de hambre, el deseo de picar entre comidas, la dificultad para utilizar la grasa como fuente de energía o la predisposición a recuperar el peso perdido son parte del ‘sobrepeso que heredamos’ en nuestro ADN.