Enfadarse mucho es malo para la salud del corazón

Fit Activity/ Oki Diario, por I. García
discutir-640x360Estar de mal humor, mostrar una actitud hostil o permanecer siempre con una sensación de enfado, rabia o desconfianza son algunos de los estados que más pueden incrementar el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares. Así lo asegura la Sociedad Española de Hipertensión-Lida Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial. Por lo tanto, se puede decir que enfadarse mucho es malo para la salud del corazón.

Esta tendencia a sufrir patologías relacionadas con el corazón también es común entre aquellas personas que evitan relacionarse con los demás y que experimentan emociones negativas, sobre todo cuando ya padecen una enfermedad cardiovascular. El riesgo de padecer estas dolencias también se ven acentuadas con ciertos factores psicosociales, como es el estrés, carecer de respaldo social, un estatus socioeconómico bajo o la ansiedad. Desde la Sociedad Española de Hipertensión los definen como trabas para mejorar el estilo de vida de estas personas.El presidente de esta organización, Julián Segura, reconoce que la mayoría de estos aspectos de naturaleza psicosocial no se dan por separado, ya que se agrupan casi siempre en los mismos individuos.

En todo esto también desempeña un papel importante los hábitos de vida. Las personas que presentan un mayor riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular a consecuencia de los factores antes detallados, también cuentan con un estilo de vida poco aconsejable, con poco ejercicio, alimentación poco equilibrada y consumo de alcohol y tabaco. Tampoco es que sigan al pie de la letra las recomendaciones que les hacen llegar los profesionales.

En el caso de los pacientes con riesgo de sufrir patologías cardiovasculares, la prevención ocupa una labor fundamental. Con unos hábitos adecuados de salud se puede retrasar la aparición de la hipertensión en los pacientes, reduciéndose además la cantidad de medicamentos en personas con hipertensión.

Para reducir la presión arterial y conseguir un estilo de vida saludable lo aconsejable sería reducir la ingesta de sal, aumentar el consumo de verduras, frutas y alimentos bajos en grasa y ricos en ácidos grasos insaturados, practicar ejercicio físico con regularidad, reducir y controlar el peso, eliminar el tabaco y el alcohol, y en el caso de beber, procurar que se trate de bebidas fermentadas como la cerveza o el vino.

En lo que se refiere a las dietas, los expertos aconsejan evitar aquellas “generalizadas que cuantifican el consumo de calorías” y seguir los consejos personalizados de los profesionales sanitarios. A todo ello se le debe sumar la práctica de ejercicio con regularidad. No hace falta correr o practicar un deporte con cierta intensidad para aprovechar los beneficios de la actividad física, ya que sería suficiente con caminar. En definitiva se trata de llevar una vida lo más activa posible, en donde haya aficiones que precisen de un cierto esfuerzo, como pueda ser tener una mascota, la fotografía, además de incorporar una serie de rutinas como subir escaleras en lugar de coger el ascensor, acudir a trabajar en bicicleta o a pie y no en coche.

Para dejar de ser sedentario lo aconsejable seria hacer al día unos 10.000 pasos.

El tomate cocinado es mejor que el crudo

  • Hay cosas que comemos mal. ¿A que también pensaba que la forma óptima de preparar brócoli es cociéndolo? Alimentos, modo de empleo

El País, por Abigail Campos Díez
1434470254_422346_1434627645_noticia_normalSon pequeños detalles que impiden que saquemos todo el partido a los alimentos que consumimos. ¿Sabía que la fruta, al trocearse, pierde vitamina C? He aquí un listado de ocho cosas que todos consumimos mal. Poner remedio es la mar de sencillo.

1. Error: beber a toda prisa el zumo de naranja

“Tómate el zumo rápido, que se le van las vitaminas”. Que tire la primera piedra quien no haya pronunciado o escuchado esta frase en algún momento de su vida. Sin embargo, aunque esperáramos doce horas, la vitamina C seguiría ahí. Así lo han constatado varios estudios que en 2014 fueron revisados en un artículo que se publicó en la Revista Española de Nutrición Humana y Dietética. Según este trabajo, para que se produjera una disminución considerable de la vitamina C tendrían que darse “condiciones extremas”, como calentar el zumo a 120 ºC. “La vitamina C se conserva perfectamente en el zumo hasta 12 horas, aunque el sabor puede volverse más amargo”, sostiene el artículo, firmado por varios expertos.

2. Error: hervir el brócoli y prescindir del agua

Cocinar al vapor el brócoli no afecta en gran medida a la vitamina C, mientras que cocerlo en agua reduce significativamente su contenido, como sucede con su capacidad antioxidante (y también con la de otros vegetales), según varios estudios. “Lo más importante es tomarlo (como todo producto de horticultura) en su estado adecuado de maduración, preferentemente ecológico y comerlo en crudo o cocinado al vapor o cocido con muy poca agua, para conservar todas sus propiedades”, apunta la doctora Elena Soria, nutricionista de la Clínica Menorca. La doctora María José Crispín, nutricionista del mismo centro, sugiere, si se cuece, beber el caldo de la ebullición.

3. Error: añadir leche al té

El té tiene un efecto protector sobre el sistema cardiovascular, pero si lo tomamos con leche, ese súper poder queda anulado por completo, según una investigación publicada en European Heart Journal. El té por sí solo es un producto natural con un olor, color y sabor únicos, que al añadirle el jugo blanco se ven afectados. Además, la caseína de la leche [fosfoproteína asociada al calcio] alteraría o disminuiría las propiedades antioxidantes y anticancerígenas con las que cuenta”, apunta Isabel Artero, directora y fundadora del centro médico-estético Cuerpo Libre.

4. Error: tirar el liquidito del yogur

Una de las primeras cosas que la mayoría de los comensales hacen al abrir un yogur es tirar el líquido blanquecino que queda flotando en la parte superior. Error. Aunque su aspecto no sea muy apetecible, en realidad se trata de suero y su aporte en proteínas es muy importante. “Está formado fundamentalmente por agua y sales minerales y es rico en calcio y fósforo, razón por la cual no deberíamos desecharlo”, explica la nutricionista Isabel Artero. Mejor beberlo o mezclarlo con el yogur.

5. Error: cortar las fresas en trocitos

Pelar, cortar o modificar la forma de un fruto hace que las propiedades físico-químicas se modifiquen debido a reacciones enzimáticas (oxidación) relacionadas con el deterioro, según el Manual de conservación de frutas y hortalizas de la FAO. “El contacto con el aire produce oxidación y pérdida de vitamina C. También la luz influye en la pérdida de sustancias nutritivas de forma indirecta, favoreciendo una serie de reacciones que tienen lugar al estar el alimento en contacto con el aire. Afecta sobre todo a la provitamina A o beta-caroteno [que favorece la buena visión ante la luz tenue, entre otras propiedades]. La acidez contribuye a reducir las pérdidas de vitaminas y la oxidación”, detalla la doctora Crispín, quien recomienda preparar las fresas muy poco antes de su consumo, añadir unas gotas de zumo de limón y cubrir cuidadosamente el recipiente en la nevera hasta el momento de servir.

6. Error: no cocinar el tomate o servirlo sin aceite de oliva

El tomate, al igual que otros frutos y verduras, pierde sus micronutrientes (vitaminas, minerales) cuanto más tiempo esté sometido a temperaturas altas. Sin embargo, el estudio Propiedades funcionales y beneficios para la salud del licopeno, publicado en la revista Nutrición Hospitalaria, explica que, con el calor, el licopeno “intensifica su potencial antioxidante en comparación con el tomate no procesado (crudo), en el cual se recomienda, para su mejor aprovechamiento, cocinarlo preferentemente con aceite de oliva o, si se va a utilizar en ensalada, combinarlo con un aderezo que contenga grasa (aceite de oliva), conservando la piel y las semillas”.

7. Error: consumir el ajo justo después de picarlo

Cortar o machacar el ajo estimula el proceso que convierte los fitonutrientes de la enzima aliina en alicina, un compuesto al que se le atribuyen “efectos antibióticos, hipoglucemiante o antihipertensivo”, según detalla Isabel Artero. Para permitir la producción máxima de alicina, se recomienda esperar al menos 5 o 10 minutos antes de usarlo, según recomienda Academy of Nutrition and Dietetics.

8. Error: primar la carne a la parrilla sobre la plancha o el wok

“Hay que tener cuidado con la elaboración de las carnes en barbacoas, ya que existen dos sustancias que están relacionadas con el riesgo de padecer cáncer. Son las aminas heterocíclicas (AHC) y los hidrocarburos aromáticos (HAP) que se formarían al someter las carnes a altas temperaturas (+ 150ºC) y por un tiempo prolongado”, señala Isabel Artero.

Según la Asociación Española contra el Cáncer, “es importante evitar alimentos a la parrilla, ya que la fuente calórica alcanza grandes temperaturas y, además, el alimento está en contacto directo con ella y se quema con mayor facilidad, produciéndose benzopirenos (sustancias cancerígenas)”.

Giuseppe Russolillo Femenías es presidente de la Fundación Española de Dietistas-Nutricionistas, recomienda limitar este tipo de técnica culinaria a una vez a la semana, como máximo. Y asegura que el salteado y la fritura, en wok o sartén, crea una capa protectora de las propiedades del alimento, “si se emplea una cantidad generosa de aceite de oliva virgen”.

La obesidad es tan mala como la superpoblación

Ipsnoticias

Los estadounidenses representan casi un tercio del peso de la población mundial, Don HankinsEl consumo excesivo y la obesidad, sobre todo en los países industrializados, amenazan no solo la salud de los individuos, sino también la misma sostenibilidad de la Tierra, alerta un estudio presentado en la conferencia Río+20.

La investigación elaborada por la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres (LSHTM, por sus siglas en inglés), y titulada “The weight of nations: an estimation of adult human biomass” (El peso de las naciones: Una estimación de la biomasa humana adulta), confirma que la población de Estados Unidos es la que presenta mayor sobrepeso del planeta.

De hecho, para que la población mundial tenga el mismo índice de biomasa entre personas de la misma edad que Estados Unidos, debería incrementarse en 58 millones de toneladas, lo que equivale a 935 millones de personas.

El aumento de la biomasa mundial por obesidad incrementa a su vez las exigencias de energía en 261 kilocalorías al día por adulto, lo que equivale a los requisitos de 473 millones de adultos.

El estudio, presentado este viernes 22 al cierre de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible, conocida como Río+20, advierte que la energía necesaria para mantener la biomasa creada por la obesidad agrava los problemas ecológicos causados por el aumento poblacional.

Los investigadores calcularon la energía alimentaria requerida para sostener la biomasa usando una fórmula y datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Ian Roberts, profesor de epidemiología y salud pública en la LSHTM y autor del estudio, alertó que la obesidad es una amenaza tan grande para el ambiente como la superpoblación.

“La gente tiende a pensar que la mayor amenaza para el ambiente es la creciente población en los países en desarrollo. Pero esta medición de la biomasa es más relevante”, dijo Roberts.

“Al considerar cuántas personas puede sostener el mundo, la pregunta no es cuántas bocas hay que alimentar, sino cuánta carne hay que alimentar”, añadió.

El estudio estima el promedio de biomasa mundial en 62 kilogramos. Los estadounidenses y canadienses en conjunto pesan un promedio de 80,7 kilos, y los europeos un promedio de 70,1 kilos.

La investigación además señala que, a pesar de solo constituir cinco por ciento de la población mundial, Estados Unidos responde por casi un tercio del peso mundial debido a la obesidad.

En contraste, Asia es hogar de 61 por ciento de la población mundial, pero solo representa 13 por ciento del peso de los habitantes del planeta.

“La creciente biomasa tendrá importante consecuencias para las exigencias mundiales de recursos, incluyendo la demanda de alimentos y la huella ecológica general de nuestras especies”, alertó Roberts.

El estudio sugiere que la tendencia mundial al aumento de la biomasa tendrá serias implicaciones en los recursos. El incremento del índice de biomasa recargaría las fuentes de energía del planeta en forma equivalente a la que lo harían 473 millones de personas.

La mayor demanda de comida disparará los precios de los alimentos. Dado el mayor poder de compra de los países industrializados, que también tienen un mayor promedio de biomasa, los peores efectos del aumento de precios los sufrirán los pobres del mundo.

El informe lamenta que el concepto de biomasa rara vez se aplique a la especie humana, aunque “las implicaciones ecológicas de la creciente biomasa son significativas y deben ser tomadas en cuenta a la hora de evaluar las futuras tendencias y la planificación de los futuros desafíos de recursos”.

Roberts señaló: “Tratar la gordura de la población podría ser fundamental para la seguridad alimentaria mundial y la sostenibilidad ecológica”.

El científico señaló que las personas hoy no necesariamente comen más que hace 50 años. El principal problema, dijo, es que “no movemos nuestros cuerpos tanto, pero estamos biológicamente programados para comer”.

Para combatir esta tendencia a la inmovilidad, sugirió que los urbanistas conciban las ciudades de manera de hacerlas más fáciles de transitar a pie o en bicicleta.

“Todos aceptan que el aumento poblacional amenaza la sostenibilidad ambiental. Nuestro estudio muestra que la gordura de la población es también una gran amenaza”, dijo Roberts.

“A menos que atendamos tanto el aumento de la población como la gordura, nuestras chances son escasas”, alertó.