El tomate cocinado es mejor que el crudo

  • Hay cosas que comemos mal. ¿A que también pensaba que la forma óptima de preparar brócoli es cociéndolo? Alimentos, modo de empleo

El País, por Abigail Campos Díez
1434470254_422346_1434627645_noticia_normalSon pequeños detalles que impiden que saquemos todo el partido a los alimentos que consumimos. ¿Sabía que la fruta, al trocearse, pierde vitamina C? He aquí un listado de ocho cosas que todos consumimos mal. Poner remedio es la mar de sencillo.

1. Error: beber a toda prisa el zumo de naranja

“Tómate el zumo rápido, que se le van las vitaminas”. Que tire la primera piedra quien no haya pronunciado o escuchado esta frase en algún momento de su vida. Sin embargo, aunque esperáramos doce horas, la vitamina C seguiría ahí. Así lo han constatado varios estudios que en 2014 fueron revisados en un artículo que se publicó en la Revista Española de Nutrición Humana y Dietética. Según este trabajo, para que se produjera una disminución considerable de la vitamina C tendrían que darse “condiciones extremas”, como calentar el zumo a 120 ºC. “La vitamina C se conserva perfectamente en el zumo hasta 12 horas, aunque el sabor puede volverse más amargo”, sostiene el artículo, firmado por varios expertos.

2. Error: hervir el brócoli y prescindir del agua

Cocinar al vapor el brócoli no afecta en gran medida a la vitamina C, mientras que cocerlo en agua reduce significativamente su contenido, como sucede con su capacidad antioxidante (y también con la de otros vegetales), según varios estudios. “Lo más importante es tomarlo (como todo producto de horticultura) en su estado adecuado de maduración, preferentemente ecológico y comerlo en crudo o cocinado al vapor o cocido con muy poca agua, para conservar todas sus propiedades”, apunta la doctora Elena Soria, nutricionista de la Clínica Menorca. La doctora María José Crispín, nutricionista del mismo centro, sugiere, si se cuece, beber el caldo de la ebullición.

3. Error: añadir leche al té

El té tiene un efecto protector sobre el sistema cardiovascular, pero si lo tomamos con leche, ese súper poder queda anulado por completo, según una investigación publicada en European Heart Journal. El té por sí solo es un producto natural con un olor, color y sabor únicos, que al añadirle el jugo blanco se ven afectados. Además, la caseína de la leche [fosfoproteína asociada al calcio] alteraría o disminuiría las propiedades antioxidantes y anticancerígenas con las que cuenta”, apunta Isabel Artero, directora y fundadora del centro médico-estético Cuerpo Libre.

4. Error: tirar el liquidito del yogur

Una de las primeras cosas que la mayoría de los comensales hacen al abrir un yogur es tirar el líquido blanquecino que queda flotando en la parte superior. Error. Aunque su aspecto no sea muy apetecible, en realidad se trata de suero y su aporte en proteínas es muy importante. “Está formado fundamentalmente por agua y sales minerales y es rico en calcio y fósforo, razón por la cual no deberíamos desecharlo”, explica la nutricionista Isabel Artero. Mejor beberlo o mezclarlo con el yogur.

5. Error: cortar las fresas en trocitos

Pelar, cortar o modificar la forma de un fruto hace que las propiedades físico-químicas se modifiquen debido a reacciones enzimáticas (oxidación) relacionadas con el deterioro, según el Manual de conservación de frutas y hortalizas de la FAO. “El contacto con el aire produce oxidación y pérdida de vitamina C. También la luz influye en la pérdida de sustancias nutritivas de forma indirecta, favoreciendo una serie de reacciones que tienen lugar al estar el alimento en contacto con el aire. Afecta sobre todo a la provitamina A o beta-caroteno [que favorece la buena visión ante la luz tenue, entre otras propiedades]. La acidez contribuye a reducir las pérdidas de vitaminas y la oxidación”, detalla la doctora Crispín, quien recomienda preparar las fresas muy poco antes de su consumo, añadir unas gotas de zumo de limón y cubrir cuidadosamente el recipiente en la nevera hasta el momento de servir.

6. Error: no cocinar el tomate o servirlo sin aceite de oliva

El tomate, al igual que otros frutos y verduras, pierde sus micronutrientes (vitaminas, minerales) cuanto más tiempo esté sometido a temperaturas altas. Sin embargo, el estudio Propiedades funcionales y beneficios para la salud del licopeno, publicado en la revista Nutrición Hospitalaria, explica que, con el calor, el licopeno “intensifica su potencial antioxidante en comparación con el tomate no procesado (crudo), en el cual se recomienda, para su mejor aprovechamiento, cocinarlo preferentemente con aceite de oliva o, si se va a utilizar en ensalada, combinarlo con un aderezo que contenga grasa (aceite de oliva), conservando la piel y las semillas”.

7. Error: consumir el ajo justo después de picarlo

Cortar o machacar el ajo estimula el proceso que convierte los fitonutrientes de la enzima aliina en alicina, un compuesto al que se le atribuyen “efectos antibióticos, hipoglucemiante o antihipertensivo”, según detalla Isabel Artero. Para permitir la producción máxima de alicina, se recomienda esperar al menos 5 o 10 minutos antes de usarlo, según recomienda Academy of Nutrition and Dietetics.

8. Error: primar la carne a la parrilla sobre la plancha o el wok

“Hay que tener cuidado con la elaboración de las carnes en barbacoas, ya que existen dos sustancias que están relacionadas con el riesgo de padecer cáncer. Son las aminas heterocíclicas (AHC) y los hidrocarburos aromáticos (HAP) que se formarían al someter las carnes a altas temperaturas (+ 150ºC) y por un tiempo prolongado”, señala Isabel Artero.

Según la Asociación Española contra el Cáncer, “es importante evitar alimentos a la parrilla, ya que la fuente calórica alcanza grandes temperaturas y, además, el alimento está en contacto directo con ella y se quema con mayor facilidad, produciéndose benzopirenos (sustancias cancerígenas)”.

Giuseppe Russolillo Femenías es presidente de la Fundación Española de Dietistas-Nutricionistas, recomienda limitar este tipo de técnica culinaria a una vez a la semana, como máximo. Y asegura que el salteado y la fritura, en wok o sartén, crea una capa protectora de las propiedades del alimento, “si se emplea una cantidad generosa de aceite de oliva virgen”.

Las dietas milagro: un riesgo para todos y una amenaza mortal para los obesos

  • El doctor Carlos Ballesta alerta del riesgo para la salud de las dietas milagro que, en personas obesas mórbidas, pueden ser mortales.
  • Ballesta trató al hombre más gordo el mundo, el cual pesaba casi 600 kilos y murió por la incomparable rapidez con que perdió 200 kilos.
  • Este tipo de tratamientos milagro “puede causar auténticos desajustes en sus cuerpos llegando a provocar la muerte”.

20 minutos / EFE
Manuel Uribe, foto by EFEEl doctor Carlos Ballesta, que trató a Manuel Uribe, el hombre más gordo del mundo según el Récord Guinness y que pesaba casi 600 kilos, alerta del riesgo para la salud de las dietas milagro que, en personas con un índice de masa corporal superior a 40, es decir, obesos mórbidos, pueden ser mortales.

Los expertos del Centro Laparoscópico Doctor Ballesta, con sedes en Barcelona y Granada, se pronuncian, sobre el reciente fallecimiento de este hombre a sus 48 años, conocido en su tierra natal de México como “Meme”, y quien obtuvo otro Guinness por la incomparable rapidez con que perdió 200 kilos.

En personas obesas, señala Ballesta, este tipo de tratamientos milagro pueden causar “auténticos desbalances en sus cuerpos llegando a provocar la muerte, ya que, de por sí, sus organismos están sometidos a una grave presión debido a su exceso de peso”.

Cuando yo y mi equipo viajamos a Monterrey para ver a Manuel, nos lo encontramos postrado en una cama con más de 500 kilos. Tenía unos antecedentes de una cirugía plástica mal efectuada que le había diseccionado parte del sistema linfático provocándole abultados ademas en las piernas que le impedían moverse. Quizá cada edema pudiera alcanzar los 70 kilos“, relata.

Ello le impedía moverse y, sin embargo, se nutría con una dieta demasiado hipercalórica para sus necesidades, por lo que su cuerpo había ido cogiendo peso hasta alcanzar la media tonelada, afirma Ballesta en declaraciones.

El especialista viajó a México en varias ocasiones para tratar a “Meme” y atendió allí las peticiones del Gobierno de Nuevo León para que se pudiera intervenir al paciente con un by-pass gástrico, realizado por laparoscopia.

“Contemplamos la posibilidad de trasladarlo a Barcelona en un Jumbo adaptado a sus necesidades y poder ofrecerle cirugía de máxima seguridad en la ciudad condal. Del mismo modo, barajamos también operarlo en Monterrey para minimizar la logística, aunque suponía un riesgo añadido para nuestro equipo al no disponer de todos nuestros avances”, prosigue.

Dieta milagrosa de la Zona

Uno de los miembros del equipo del doctor Ballesta, David Espriu, encargado de la organización de la operación, recuerda que supo “por boca de Manuel que iba a someterse a la dieta de la Zona, creada por el biólogo Barry Sears”.

Ballesta encomendó a su equipo de endocrinos que estudiaran dicha dieta, que prometía una bajada de peso milagrosa, y, tras un “concienzudo” análisis, se llegó a la conclusión de que no era recomendable pues anulaba ciertos alimentos y drenaba en exceso el líquido del cuerpo del paciente.

“Personalmente hablé con Manuel y le comenté de los riesgos de seguir un método no discutido científicamente y que podía empeorar su estado; le indiqué que no podríamos operarlo si no se sometía a los preparativos necesarios. Fue la última vez que hablé con él”, lamenta Ballesta.

Manuel Uribe murió el 26 de mayo a consecuencia de una descompensación corporal que le había afectado al sistema cardiovascular así como hepático y renal.

“Extremadamente peligrosas para la salud”

La doctora María Berrio, endocrina del hospital Inmaculada de Granada, insiste en que las dietas milagro pueden ser “extremadamente peligrosas para la salud” y cita entre ellas las hipocalóricas desequilibradas, las disociativas y las que excluyen nutrientes fundamentales.

Los expertos coinciden en que en personas con simple sobrepeso una dieta no llevada por un endocrino profesional y controlada periódicamente puede resultar perjudicial para la salud. Pero en pacientes con IMC superior a 40, es decir, obesos mórbidos, este tipo de tratamientos milagro “puede causar auténticos desajustes en sus cuerpos llegando a provocar la muerte“.

Berrio recalca que la única dieta válida para no perjudicar la salud es aquella que logra ponderar los alimentos en proporciones adecuadas a la situación de cada persona para lograr un ajuste de peso constante y equilibrado.