Vitaminas y suplementos alimenticios que mejoran nuestro bienestar

mayo 24, 2019

La ingesta de proteína, presente en fuentes animales (carnes, pescados, huevos y marisco) y vegetales (sobre todo legumbres y frutos secos, además de cereales), a su vez, nos ayuda a mantener nuestra masa muscular y rendimiento en condiciones.

Vitaminas necesarias para nuestro bienestar
Algunos alimentos son imprescindibles para nuestro bienestar y por ello no debemos descuidar su consumo.

Algunos alimentos son imprescindibles para nuestro bienestar y por ello no debemos descuidar su consumo, aconsejan los expertos en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), entre ellos frutas y verduras (ricas en vitaminas, minerales y antioxidantes); legumbres (por sus prebióticos que cuidan nuestra flora intestinal), alimentos fermentados (los probióticos que aportan ayudan a calmar el estrés) y grasas saludables (como fuente de energía). Para evitar el envejecimiento precoz de nuestras células es importante consumir frutas y verduras de todos los colores porque así nos aseguraremos de obtener un aporte adecuado de los diferentes antioxidantes, minerales y vitaminas (sobretodo A, C y E).

“Así mismo, a la hora de cuidar nuestra piel por dentro, nos podremos beneficiar de algunos suplementos alimenticios, como triptófano, betacaroteno, melatonina, vitaminas A, C y E, bayas de Goji, germen de trigo, el oxidante quercetina, o extracto de las plantas Pensamiento Salvaje y Bardana”, aconseja la nutricionista clínica Carmen Escalada.

Europa enferma: afronta una epidemia de obesidad por los alimentos ultraprocesados

mayo 23, 2019

España, Chipre, Grecia y Portugal aparecen a la cabeza de los socios comunitarios con más porcentaje de niños con sobrepeso

El Periódico / EFE

Los malos hábitos alimenticios, como el creciente consumo de productos ultraprocesados, han provocado una epidemia de obesidad en Europa que no sólo aumenta el riesgo de sufrir enfermedades graves, sino que también supone un enorme coste y un grave desafío para los sistemas públicos de salud.

Más de la mitad de la población adulta de la Unión Europea sufre ya de sobrepeso u obesidad, mientras que uno de cada tres niños tiene esos problemas, según un estudio publicado el lunes por United European Gastroenterology (UEG), que reúne a las principales asociaciones en materia de salud digestiva.

Más de la mitad de la población adulta de la Unión Europea sufre ya de sobrepeso u obesidad.

Unas cifras alarmantes que “en el futuro próximo sólo van a crecer, conduciendo a uno de los mayores y más significativos desafíos de salud pública que enfrentamos hoy día”, advierte Markus Peck, responsable de asuntos públicos de UEG.

El documento advierte de que hay estudios que prueban que la obesidad puede aumentar en un 50 % el riesgo de padecer cáncer colorectal, especialmente en hombres.

Además, casi tres cuartas partes de todos los obesos sufren de hígado graso, algo que puede acabar provocando esteatohepatitis no alcohólica, una inflamación que puede degenerar en problemas mucho más graves.

En el informe se destaca que la incidencia de la obesidad infantil es mayor en los países del sur de Europa en los que la dieta mediterránea, rica en vegetales y con un consumo limitado de carnes rojas o azúcar, ha sido sustituida por productos procesados.

España y los niños con sobrepeso

Malta, Croacia, Italia, España, Chipre, Grecia y Portugal aparecen a la cabeza de los socios comunitarios con más porcentaje de niños con sobrepeso.

El informe alerta del círculo vicioso entre obesidad y pobreza: Hay estudios que relacionan tener unos ingresos bajos con ser obeso. Y, al tiempo, la obesidad puede tener efectos en la salud mental de los niños, provocando ansiedad y depresión, perjudicando el rendimiento educativo y, a la larga, su situación salarial.

También se destaca la importancia para el futuro del niño que tiene su alimentación en los dos primeros años de vida.

Además, la obesidad supone una pesada carga para la sociedad, no sólo por el coste de los tratamientos médicos que implica, sino por las pérdidas económicas derivadas de la falta de productividad laboral y la pérdida de calidad de vida.

Un coste que en este informe se cifra en 81.000 millones de euros al año en la Unión Europea.

No más alimentos industriales

El informe sienta en el banquillo de los acusados a los alimentos ultraprocesados, como la bollería industrial, los precocinados congelados, las carnes procesadas o las patatas fritas de bolsa.

Desde UEG se señala que esta comida, a menudo producida por grandes compañías, viene preparada para el consumo y es muy duradera, por lo que tiene una ventaja comercial frente a alimentos más sanos, pero también más perecederos.

El informe vincula el consumo de estos productos, que tienen a menudo altos contenidos de sal, azúcar añadido o grasas saturadas, con un aumento del riesgo de sufrir cáncer.

Los productos ultraprocesados suponen entre el 25 y el 50 % del total de ingesta energética diaria.

Por ello, la restricción de estos productos se cuenta entre las medidas reclamadas tanto a la Unión Europa como a los países miembros para reducir los riesgos, el coste y el impacto social de las enfermedades digestivas.

“Necesitamos que la Comisión Europea y los Gobiernos nacionales adopten ahora medidas para cambiar la forma en que compramos y consumimos alimentos”, afirma Peck, jefe de gastroenterología del Klinikum Klagenfurt.

Así, se pide, entre otras medidas, que se limite la publicidad y la disponibilidad de la “comida basura”, en especial para los niños, que se impongan recargos fiscales a los refrescos azucarados, y que haya etiquetados más claros sobre valor calórico y nutricional.

Reducir producción de alimentos procesados

En general, UEG pide reducir la producción de productos procesados y más campañas educativas e incentivos para cambiar la cultura alimentaria hacia una más saludable.

“Nuestro objetivo debería ser lograr una transformación a nivel europeo hacia dietas saludables para 2050”, explica Peck.

Este experto recomienda así duplicar el consumo de frutas, verduras, nueces y legumbres, y reducir a la mitad el de carnes rojas o azúcar en los próximos 30 años.

También que el azúcar suponga menos del 10 por ciento de la ingesta total de energía diaria, y que las grasas saturadas no superen el 10 por ciento.

Cómo pasar de la negación a aceptar que has engordado

mayo 21, 2019

CuidatePlus, por Ana Callejo Mora

La distorsión de la imagen corporal que nos impide percibir la imagen real se debe a un mecanismo de defensa psicológico.

De la misma manera que hay personas que están muy delgadas, pero se ven gordas. ¿Hay otras con un exceso de peso que se ven delgadas? ¿Por qué se produce esa percepción distorsionada de la realidad? “Efectivamente, la distorsión de la imagen corporal constituye una de las manifestaciones centrales en los denominados trastornos de la conducta alimentaria (TCA) y está presente en ambas direcciones: tanto en la anorexia nerviosa, en la que la persona sobreestima su tamaño corporal, como en la “fatorexia”, un trastorno definido recientemente en el que las personas que lo padecen, generalmente con obesidadse perciben a sí mismas con un peso mucho menor al peso real, lo que conlleva importantes implicaciones médicas”, cuenta a CuídatePlus Ana Gutiérrez Frutos, psicóloga del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).
La percepción distorsionada del propio cuerpo es una cuestión compleja. Para comprenderla, dice esta experta, debemos tener en cuenta que nuestro cuerpo es mucho más que un peso, una altura y una imagen reflejada en el espejo, sino que cada uno de nosotros ha ido formando una representación, una imagen mental de nuestro propio cuerpo según nuestras sensaciones, actitudes y vivencias a lo largo de la vida. Concretamente, la distorsión de la imagen corporal en la fatorexia puede entenderse como un desajuste entre la imagen real y la imagen percibida, como mecanismo de defensa que protege a la persona del malestar al aceptar su propio yo.

Según Gutiérrez, “si bien llevar ropa demasiado ajustada en relación al tamaño del cuerpo, en ciertos casos prolongados en el tiempo, podría ser indicativo de una diferencia entre la imagen real y la percibida, nunca podríamos considerarlo como un síntoma concluyente, ya que puede haber múltiples explicaciones alternativas”.

¿A quiénes les cuesta más reconocer que han ganado peso?

Sistemáticamente, se ha demostrado que existen claras diferencias de género en la percepción y satisfacción en relación a la imagen corporal. “La presión sociocultural percibida por las mujeres hacia la búsqueda del ideal de belleza femenino se asocia a que tiendan a ser más críticas con su cuerpo y a percibir en mayor medida el aumento de peso. Esta diferencia suele mantenerse a lo largo de toda la vida, siendo las mujeres jóvenes las que presentan una mayor vulnerabilidad”, señala la psicóloga del IMEO.

Gutiérrez reconoce que, actualmente, dado que la fatorexia es una condición reciente que aún no ha sido clínicamente definida, no existen datos concretos sobre las franjas de edad en las que la percepción distorsionada del aumento de peso es mayor.

Cómo puede ayudar la familia y el entorno más cercano

“Como he comentado anteriormente, la percepción distorsionada del cuerpo es un fenómeno complicado. Al tratarse de un mecanismo psicológico de defensa en el que no se puede tolerar la imagen real en ese momento y dado que se basa en las experiencias y sensaciones vividas por la persona y no en lo objetivo, los esfuerzos por parte del entorno a través de comentarios o argumentos para hacerle cambiar de idea sobre su cuerpo no son eficaces”, dice Gutiérrez.

Cuando señalamos a alguien cercano de un cambio repentino en el peso, en cualquiera de las direcciones, en ocasiones, lo que queremos transmitir es una preocupación por cómo se encuentra esa persona. Por ello, aconseja la psicóloga, “es preferible sustituir los comentarios en referencia al físico por otros que comuniquen la preocupación real; en definitiva, que le preguntemos a la persona si se encuentra bien y si podemos serle de ayuda”.

El primer paso para volver al peso anterior

Cuando una persona que solía estar delgada ha engordado varios kilos y no es capaz de perderlos fácilmente, aceptar que ha engordado sería el primer paso para fijarse el objetivo de adelgazar.

Así lo defiende la experta del IMEO: “No es posible cambiar aquello de lo que no se ha tomado conciencia. Es necesario plantearse preguntas como ¿qué hábitos le han llevado al aumento de peso?, ¿con qué circunstancias se han relacionado? y ¿qué factores han influido?, entre otras. Bajo mi punto de vista, es fundamental que la pérdida de peso sea siempre desde un enfoque de autocuidado”.

Además, la subestimación del peso, en trastornos como la fatorexia, supone un inconveniente en la recuperación, en la medida en que la persona llega, incluso, a no estimar necesaria la búsqueda de ayuda profesional.

Consejos de actividad física para lucir un cuerpo fit en poco tiempo

mayo 20, 2019

“Las últimas tendencias en actividad física están tirando por tierra el hecho de que haya un exceso de deporte aeróbico intenso prolongado, porque se está viendo que el efecto principal sobretodo en personas que no tienen mucha masa muscular contribuye a la pérdida de ésta y no tanto a la de grasa”, apunta Jorge Martín Brañas, preparador físico y entrenador personal del IMEO. La recomendación general, en este sentido, es combinar musculación (pesas, máquinas o mancuernas) con un ejercicio aeróbico ligero y moderado y una dieta adaptada al entrenamiento, que en su conjunto contribuirá a mejorar y aumentar el tono muscular, perdiendo grasa. En este sentido, es imprescindible personalizar tanto la rutina deportiva, como la dieta y contar con ayuda profesional.

Durante un entrenamiento intenso la demanda de energía es más elevada, es decir, necesitamos más unidades de energía por segundo que cuando realizamos una actividad física moderada. En el caso de la musculación vamos a priorizar en el cuerpo que aumente la masa muscular, que mejore el tono evitando atrofia (desgaste, pérdida o disminución del músculo esquelético) priorizando durante todo el proceso el uso de grasa como fuente de energía.

Posteriormente, después de los ejercicios de tonificación, se puede realizar un ejercicio aeróbico moderado mejorar la actividad metabólica y el uso de la grasa corporal y visceral que tenemos almacenada como principal fuente de energía que el paciente va a notar como pérdida de volumen y tallas.

Para lograr un resultado visible a corto plazo debemos realizar ejercicios que combinan el trabajo del tren inferior con el del tren superior. “Muchos hombres centran su entreno en rutinas de torso, para lucir pecho, brazos y espalda, pero en el mismo tiempo descuidan la parte de piernas, cuando lo recomendable es que los vayamos trabajando en días alternos”, subraya el entrenador personal del IMEO. Si no tenemos mucho tiempo, es aconsejable trabajar los músculos grandes, como pectorales, dorsal, tríceps o pierna completa. Esto implica el trabajo de más grupos musculares, aunque en menor medida, aumentando la necesidad de quemar calorías, obligando al cuerpo a recurrir a nuestras reservas de grasa. Con lo cual, todos los ejercicios de pierna y cuádriceps, como sentadillas o zancadas, de pectorales anchos, al estilo press de banca con barra o mancuernas, ejercicios de dorsales tipo rem o peso muerto nos van a venir fenomenal para entrar en forma en poco tiempo.

Se recomienda dedicar más tiempo a las zonas que la persona quiere incidir más, siempre y cuando se realice el ejercicio adecuado. “Es un error común hincharse de abdominales para conseguir un abdomen plano, cuando la evidencia científica reivindica que se pierde mucho más grasa en esta zona con ejercicios amplios de pierna”, señala Brañas añadiendo que en el caso de los hombres es mucho más arriesgada esta práctica inadecuada, ya que cuando existe una grasa abdominal en exceso, podríamos generar problemas de espalda o, incluso, una hernia de hiato.

En cuanto al tiempo de la rutina, la recomendación general es comenzar con calentamiento de 5 a 10 minutos, seguir con la parte de tonificación o entreno muscular durante unos 40 minutos, a la que podemos añadir una actividad aeróbica ligera de 20 o 30 minutos, como footing en cinta o elíptica, si tenemos sobrepeso o poca capacidad respiratoria, procurando que la frecuencia cardíaca se mueva entre 130 y 140 latidos por minuto, ya que es allí donde, la evidencia científica nos indica que se pierden los  más grasa. En último, no debemos saltar los estiramientos al finalizar el entreno, de 5 a 10 minutos, para reducir paulatinamente el ritmo cardiaco, relajar el cuerpo y evitar contracturas o rotura de las fibras.

Boda a la vista: consejos para llegar en forma

mayo 17, 2019

Entre mayo y septiembre es cuando más ceremonias se celebran en nuestro país y el esfuerzo de llegar con el mejor aspecto físico posible no sólo se limita a la novia; por este motivo, los expertos del IMEO sugieren un calendario exprés para un planteamiento realista, saludable y sin margen de errores

     – La edad media en España a la hora de contraer el primer matrimonio es de 33 años para las mujeres y de 35 para los hombres y el número de ceremonias celebradas aumenta entre los meses de mayo y septiembre, según los últimos datos del INE.

     – La demanda de tratamientos médico-estéticos para perder peso, remodelación del cuerpo o rejuvenecimiento facial aumentan notablemente a partir del abril de cara a la época de ceremonias, según atestiguan expertos del IMEO.

Con las celebraciones de la primera comunión en mayo arranca la época de bautizos y bodas que, en su mayoría, se suceden en verano y alcanzan su auge en septiembre. Y no estaremos lejos de la verdad, diciendo que a la operación bikini le ha salido competencia, eso sí, cargada de glamour y exigencias en su busca de la belleza suprema, no solo en las formas, sino también desde el interior donde todo vale para estar a la altura de la novia. Por ello, no es de extrañar que cada vez son más las personas que acuden a los centros médicos y de estética en estas fechas para quitarse algunos kilitos de más o someterse a un retoque de última hora.

En consulta, a partir de abril se dispara la demanda de tratamientos médico-estéticos, sobre todo aquellos enfocados en la pérdida de peso, la remodelación corporal o rejuvenecimiento facial, señalan los expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). “Lo que buscan, en general, los pacientes con este perfil son resultados visibles a corto plazo: perder peso, ya sea con dieta o cirugía mínimamente invasiva; reducir volumen o grasa localizada en zonas comprometidas; aumentar la masa muscular para dar un “toque fit” al cuerpo; eliminar la celulitis, flacidez o la indeseada piel de naranja; hacerse un aumento o corrección de pecho; y tratamientos de rejuvenecimiento facial”, enumera Rubén Bravo, portavoz del Instituto.

Es de suponer que tener un evento a la vista de tal magnitud dará mucho que hablar y a nadie le gustaría, por descontado, ser la figura de fondo y atrás en la foto de familia, debido a complejos no superados o comparaciones desfavorables. En estos casos, lo mejor es sacar provecho de la motivación extra para adquirir buenos hábitos en cuanto a la alimentación y el deporte, y preservarlos pasado el gran día.

Es muy importante dejar los caprichos de lado y centrarnos en establecer objetivos más realistas. Esto evitará que caigamos en frustraciones o problemas relacionados con deficiencias nutricionales, estreñimiento, pérdida de cabello, efectos rebote, anemias y/o bajadas de azúcar o tensión.

Sobreponiendo la salud ante cualquier capricho estético o cambio radical, los expertos del IMEO han confeccionado un Calendario provisional de tratamientos de belleza[1]que nos ayudará a plantearnos objetivos realistas y gestionar la cuenta atrás para un evento o ceremonia en cuanto a dieta, cirugía estética y de obesidad, suplementación vitamínica, terapias de bienestar y rutinas de fitness.

Calendario express para llegar en forma a una boda o evento

CUENTA ATRÁS PARA LA CEREMONIA de 1 a 4 meses

DIETA PARA PERDER PESO:

Para perder de 4 a 6 kg:
-Dieta con alta densidad de nutrientes;
-Dieta nórdica
Para perder de 10 a 12 kg:
-Dieta de los días alternos
-Dieta al estilo Royalty

CIRUGÍAS DE PÉRDIDA DE PESO MÍNIMAMENTE INVASIVAS

Si < 10 kg, Balón intragástrico de 6 meses.
Si > 10 kg, Sutura gástrica endoscópica de método Apollo sin incisiones externas de 18 meses.

TRATAMIENTOS DE ESTÉTICA Y CIRUGÍA PLÁSTICA
de 1 a 2 meses

Antiaging facial con:
-Ácido hialurónico para tratar arrugas y aportar elasticidad y volumen a la piel;
-Mesoterapia o rejuvenecimiento facial mediante micro inyecciones para combatir la flacidez;
-Vitaminas inyectadas para dar luminosidad de la piel y corregir pequeñas imperfecciones, como rojez o poros abiertos.

Aumento o corrección de pecho.

De 3 a 4 meses
Liposucción para eliminar la celulitis y grasa localizada rebelde.
BodyLifting para corregir flacidez de brazos, muslos, flancos, espalda y abdomen, producida por una gran pérdida de peso.

NUTRICOSMÉTICA  

Complementos vitamínicos y suplementos alimenticios para:

-Nutrir piel y cabello (colágeno, vitamina C y E, tipo Capivance);
– Reducir la ansiedad (Sereniten o Griffonia) y el estrés (Serotone);
-Disminuir la retención de líquidos (drenantes y diuréticos naturales);
-Mejorar la calidad del sueño (Melatonina) y favorecer la pérdida de peso.

FISIOTERAPIA

Técnicas con aparatología no invasiva:

-Diatermia para eliminar “las alas de murciélago” y reafirmar los brazos;
-Radiofrecuencia para regenerar y reafirmar la piel, tratar las bolsas y ojeras, redefinir el óvalo facial o reducir las líneas de expresión;
-Cavitación ultrasónica para combatir las adiposidades y la piel de naranja;
-Presoterapia y depresoterapia para estimular la circulación linfática y la producción de colágeno, evitando la flacidez cutánea;
-Láser metabólico para reducir la grasa hormonal y de reserva;
-Vela Smooth para remodelar la línea, reducir la celulitis y evitar la flacidez.

Fisioterapia, como masaje descontracturante, corrección postural, ejercicio terapéutico o estiramientos analíticos para tratar lesiones o conseguir equilibrio musculoesquelético.

Bienestar: drenaje linfático o masajes anti estrés y anticelulítico para tonificar el cuerpo, romper cúmulos de grasa localizada, eliminar retención de líquidos.

Se disparan los tratamientos estéticos con “resultados visibles a corto plazo”

mayo 15, 2019

Se solicita perder peso con dieta o cirugía poco invasiva

Los tratamientos médico-estéticos que buscan “resultados visibles a corto plazo” son más demandados a partir del mes de abril. Esto es lo que revela Rubén Bravo, portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), quien destaca que sobre todo se solicita perder peso, ya sea con dieta o cirugía mínimamente invasiva; reducir volumen o grasa localizada en zonas comprometidas; y aumentar la masa muscular para dar un “toque fit” al cuerpo.
Le siguen “eliminar la celulitis, flacidez o la indeseada piel de naranja; hacerse un aumento o corrección de pecho; y tratamientos de rejuvenecimiento facial“, señala el experto destacando que, para conseguirlo, es muy importante dejar los caprichos de lado y centrarnos en establecer objetivos más realistas, ya que evitará que caigamos en frustraciones o problemas relacionados con deficiencias nutricionales, estreñimiento, pérdida de cabello, efectos rebote, anemias y/o bajadas de azúcar o tensión.
Los expertos del instituto recuerdan que la cirugía para perder puede ser solución, pero no hace milagros y requiere la implicación del paciente. Aunque algunas cirugías, como el balón intragástrico o la sutura gástrica endoscópica con el método Apollo, pueden encajar, si se tiene diez o más kilos de sobrepeso, no suceden por milagro y requieren un cambio urgente en del estilo de vida y hábitos.
Son técnicas poco invasivas que se realizan por medio de endoscopia por lo que no queda ninguna marca exterior y la recuperación suele conllevar no más de 2-3 días. “Eso sí, requieren una evaluación metabólica y algunas analíticas para evaluar los niveles de las hormonas relacionadas con la saciedad, el hambre y la ansiedad”, especifica Carmen Escalada, nutricionista clínica del IMEO.
Además, “habrá que tener en cuenta que tras ambas habrá que reintroducir los alimentos de manera progresiva por lo que el balón será necesario ponérselo con al menos un mes de margen y la sutura, con dos”, añade.
Por el contrario, y teniendo en cuenta los plazos contemplados, no se recomiendan el bypass, la gastroplastia vertical y la banda ya que en estos casos el tiempo de recuperación total puede ser más lenta, quedan pequeñas incisiones externas y la posibilidad de tolerar completamente todos los alimentos puede conllevar aproximadamente 4 semanas.

La dieta puede ayudarnos perder unos 4 o 6 kilos en un mes

“Ponerse en manos de un personal cualificado nos ayudará a adoptar un estilo de vida saludable donde las cantidades de comida y sus calorías se encuentren adaptadas al individuo y al ejercicio que realice y nos protegerá de errores, como caer en la trampa de las ‘dietas milagro’, fórmulas pseudo-científicas o informaciones poco fiables que circulan en la red”, recalca Estefanía Ramo, nutricionista del IMEO.
Teniendo en cuenta el tiempo restante de una cuenta atrás, sería prudente plantearnos una pérdida de peso moderada, de aproximadamente 1,5 kilos a la semana y no más de 6 kilos al mes procurando mantener esta pérdida lograda en el tiempo.
La dieta debe estar acompañada de ejercicio físico. “Las últimas tendencias en actividad física están tirando por tierra el hecho de que haya un exceso de deporte aeróbico intenso prolongado, porque se está viendo que el efecto principal sobretodo en personas que no tienen mucha masa muscular contribuye a la pérdida de ésta y no tanto a la de grasa“, apunta Jorge Martín Brañas, preparador físico y entrenador personal del IMEO.
La recomendación general, en este sentido, es combinar musculación(pesas, máquinas o mancuernas) con un ejercicio aeróbico ligero y moderado y una dieta adaptada al entrenamiento, que en su conjunto contribuirá a mejorar y aumentar el tono muscular, perdiendo grasa.

Rebote adiposo, una fase del desarrollo crítica para evitar la obesidad infantil

mayo 13, 2019

Sucede de forma natural entre los 5 y los 7 años, pero algunas veces se adelanta y puede provocar la enfermedad si no se vigila. ¿Es posible controlarlo desde casa, con una sencilla báscula?

El País, por Sarah Palanques Tost

La Iniciativa Europea de Vigilancia de la Obesidad Infantil, de la Organización Mundial de la Salud (OMS), acaba de sacar los colores a España; el país está entre los que más obesidad infantil tienen de la Unión Europea, y a la cabeza en casos graves. Y, mientras las causas del problema son bien conocidas -una mala alimentación y un estilo de vida sedentario son los principales culpables-, las soluciones se nos escapan. ¿Cómo sacar tiempo para cocinar platos sanos y variados, en lugar de optar por alimentos precocinados? ¿Cómo alejar a los niños de las pantallas y asegurarse de que tengan un mínimo de 60 minutos de actividad física al día? ¿Cómo controlar la publicidad de los alimentos procesados dirigidos a la infancia? Y entre tantas preguntas complejas, quizá se nos ha olvidado una herramienta que ha quedado relegada a las consultas de los pediatras pero que muchos tenemos aún en casa: la báscula.

Un estudio publicado recientemente en la revista Preventive Medicine Reports apunta a una idea muy preocupante si los datos de la OMS no cambian pronto. Un grupo de investigadores de Reino Unido hizo una revisión de 54 estudios internacionales que habían tomado mediciones de estatura y peso de niños, de entre 4 y 11 años, desde el año 2000. Su análisis revela que no se está pesando suficientemente a los niños, y eso dificulta que se lleve a cabo una actuación temprana contra la obesidad infantil. Esa es la mejor medida contra el problema, y dejar el control del peso exclusivamente en manos de los médicos puede ser insuficiente porque el problema puede gestarse entre las revisiones del médico.

Según el pediatra y endocrinólogo del hospital madrileño La Luz-Quirón Salud Gilberto Pérez López, “diagnosticar la obesidad infantil cuando ya está establecida, en grados moderados-graves, significa que no hemos puesto medidas preventivas y tendremos enormes dificultades para la instauración de medidas terapéuticas”. Y si, tal y como alerta el estudio británico, a los 4 y 11 años se pesa menos a los niños de lo que se debiera, podríamos estar perdiendo una sencilla y poderosa arma de diagnóstico.

El pediatra del centro de salud oscense de Barbastro,Santy Conde subraya que uno de los trabajos más importantes que se realiza en la atención de la infancia y la adolescencia es identificar los períodos críticos que se asocian con el riesgo de desarrollo de obesidad infantil que tanto castiga a España, que son tres: los mil primeros días de vida (incluidos los 9 meses de embarazo), el rebote adiposo (entre los 5 y los 7 años) y la adolescencia. El rebote adiposo “es fisiológico (normal) y permite almacenar reservas para el crecimiento y desarrollo de la pubertad. Actualmente, sabemos que muchos de los niños que desarrollarán obesidad en nuestro país empiezan antes de los 6 años, con un rebote adiposo precoz, por lo que es en ese momento en el que deberíamos centrar nuestros esfuerzos”, especifica Conde. Si no se detecta en casa, cabe la posibilidad de que pase desapercibido en la consulta.

“Con las revisiones intentamos seguir al niño y alertar a los padres cuando empiezan a ganar peso, y detectamos hábitos o factores de riesgo aunque aún no haya ganancia de peso. Pero, en efecto, a menudo no es suficiente. Por ejemplo, para un niño que a los 4 años iba bien de peso y a los 6 años ha entrado en sobrepeso, llegamos tarde”, añade Conde.

Un problema invisible para algunos padres

No todo es una cuestión de plazos. Los pediatras consultados para este artículo coinciden en un factor nada desdeñable que promueve la obesidad infantil es que muchos padres no quieren reconocer que su hijo puede tener sobrepeso. “A veces no hay motivación en la familia para cambiar las cosas”, dice Conde. Por su parte, Pérez López cuenta que “en la consulta, cuando comentamos a los padres que el niño tiene sobrepeso u obesidad, la mayoría de las veces se sorprenden. Esto sólo sería una anécdota si en España, y en el resto del mundo, la obesidad infantil no fuese un problema de salud pública”.

El médico reflexiona sobre ésta problemática aprovechando la reciente publicación de un estudio español. Los investigadores analizaron la subestimación del exceso de peso infantil en la población española de 2 a 12 años, con hallazgos sorprendentes. “Algunos de los resultados señalan que el 90% de los padres de niños de entre 2 y 4 años con sobrepeso u obesidad pensaban que el peso de sus hijos que era normal. En el caso de los adolescentes (de 10 a 14 años), el 63% de los que mostraban sobrepeso y el 40% de los que tenían obesidad fueron identificados como normopeso por sus padres”, dice el experto.

Pérez López añade que el estudio detectó que las madres tenían más posibilidades de no identificar el exceso de peso en comparación con los padres, que los progenitores con sobrepeso u obesidad también eran más propensos a pasarlo por alto y que las familias con mayor nivel de estudios, y mejores niveles de renta, identificaban mejor el problema. A tenor de las cifras, resolver este fenómeno, quizá con una herramienta tan sencilla como una báscula doméstica, podría ayudar a resolver los graves problemas de salud que provoca la obesidad infantil.

El caso de la diabetes es especialmente llamativo, ya que su epidemiología acostumbra a agrupar a gente de edad avanzada pero, “hoy en día, cada vez vemos más casos en edades más jóvenes, ya no es raro verlos a partir de los 40 años, incluso al final de la adolescencia”, confirma Conde. Lo importante es que “el 70% de los casos de diabetes tipo 2 serían evitables a través de un estilo de vida saludable… pero casi 6 millones de españoles tiene esta enfermedad, según el estudio Di@betes, es una barbaridad”, exclama. La tendencia es preocupante, ¿pero podemos siquiera soñar en cambiarla solo con el uso de una báscula?

Tecnología al servicio de la salud infantil

“Yo recomendaría consultar con el pediatra en cualquier momento en que los padres puedan percibir que la constitución de su hijo está cambiando (ganando más peso que talla) o que vean que tienen problemas para mantener una alimentación saludable, independientemente de las revisiones”, apunta Conde. Una buena manera de percibir los cambios es usar aplicaciones para el móvil como Growin App, desarrollada por el endocrinólogo pediátrico del Hospital Infantil Miguel Servet de Zaragoza Antonio Arriba, junto a ingenieros de la Universidad de Zaragoza, y que sirve para monitorizar el crecimiento y el índice de masa corporal de los niños, así como para detectar los cambios.

El cualquier caso, la prevención siempre comienza en una serie de hábitos que no siempre se instalan en las familias con facilidad. “El manejo de un niño con sobrepeso requiere tiempo, motivación y perseverancia. Pero es una inversión que vale la pena hacer: dormir suficiente, disminuir el tiempo delante de las pantallas, mejorar la calidad y cantidad de los alimentos (hidratar con agua, comer al menos 5 piezas de frutas y verduras al día, y restringir los alimentos altos en azúcares y grasas ) de toda la familia, fomentar las actividades al aire libre, comer en familia, felicitarles cuando realizan avances… y los niños deben estar activos al menos 60 minutos por día”, añade Pérez López.

Por último, hay una vertiente psicológica muy importante en una sociedad en que se da gran importancia a la imagen. Es habitual que se prejuzgue a las personas con obesidad. “Los niños con sobrepeso a menudo sufren burlas y comentarios negativos, y esto es particularmente dañino cuando proviene de otros miembros de la familia. Los niños y adolescentes con sobrepeso u obesidad tienen una baja autoestima, y tienen mayor riesgo de trastornos de la conducta alimentaria y ansioso-depresivos. Por ello, hay que recordarles lo mucho que les amas, reforzar sus cualidades positivas, no tolerar bromas y evitar la crítica”, concluye Pérez López.

Aviso sanitario por el ‘síndrome del arroz frito’: una intoxicación común pero desconocida

mayo 10, 2019

La bacteria Bacillus cereus es capaz de colonizar múltiples alimentos, provocando una gastroenteritis de 24 horas de evolución

El Español, por Roberto Méndez

Cada año, solo en Estados Unidos, decenas de miles de individuos sufren un tipo de intoxicación alimentaria relativamente común. Sin embargo, como gran parte de los casos son leves, no suelen informarse a las autoridades sanitarias, por lo que las estadísticas al respecto son complicadas.

Se trata del conocido como “síndrome del arroz frito”, un conjunto de síntomas causados habitualmente por la bacteria Bacillus cereus, el cual puede dar lugar a vómitos o diarrea según la toxina de la bacteria que provoque el contagio.

Según un reciente artículo de la revista Frontiers in Microbiology, 63.000 individuos de media sufren la intoxicación cada año en el país norteamericano. Pero, aunque suela causar síntomas leves y se suele resolver sin necesidad de tratamiento, podría prevenirse y evitar potenciales complicaciones.

Cómo reconocer el “síndrome del arroz frito”

A pesar de que la sintomatología de este tipo de gastroenteritis suelen resolverse tan solo con descanso e hidratación, conocerlos puede acortar temporalmente las molestias. Según la Foods & Drugs Administration de EEUU, B. cereus puede liberar dos tipos de toxinas; una de ellas produce diarrea, mientras que la otra produce vómitos.

En el primer caso, la toxina se libera a nivel del intestino delgado tras consumir el alimento, causando diarrea, calambres y sensación nauseosa, pero sin vómitos. Los síntomas suelen iniciarse a las 6 o 15 horas de haber consumido los alimentos contaminados, algo que puede hacer complicado sospechar el origen iniciar de la infección. Entre dichos alimentos destacan la carne, la leche, las verduras o el pescado. Pero, tras el paso de apenas 24 horas, los síntomas desaparecen.

En el segundo caso, la toxina es liberada en el alimento antes de ser consumido. Los alimentos sospechosos de la infección son aquellos ricos en almidón, donde destaca el arroz, razón por la cual esta intoxicación recibe el nombre de “síndrome del arroz frito”. En este caso los síntomas se inician tras tan solo 30 minutos, pero pueden dilatarse hasta 6 horas tras comer el alimento contaminado. No existe diarrea, pero sí náuseas y vómitos, los cuales ceden también tras el paso de 24 horas.

La realidad es que cualquier individuo es susceptible de contraer esta intoxicación alimentaria. Aunque su diagnóstico puede ser relativamente sencillo, gracias a pruebas de vómito o heces, la realidad es que no suele realizarse un diagnóstico tan específico debido a la corta duración de los síntomas. Sin embargo, si se trata de una intoxicación a gran escala, como las que suelen sufrir de vez en cuando algunos restaurantes, dicho diagnóstico sí sería recomendable, con el objetivo de identificar el alimento contaminado.

Potenciales complicaciones y prevención

En la gran mayoría de casos, el descanso y la correcta hidratación son suficientes para paliar los síntomas desencadenados por B. cereus. Aún así, en un escaso número de casos, pueden darse complicaciones como meningitis, gangrenas o celulitis. Sin embargo, estas complicaciones suelen ocurrir en individuos con un sistema inmune debilitado o inmunodeprimidos , como sería el caso de los pacientes con SIDA, individuos con diabetes mellitus, o aquellos tratados con fármacos inmunosupresores por alguna razón; o bien aquellos individuos que sufran heridas quirúrgicas o sean consumidores habituales de drogas.

Cuando se requiere tratamiento médico, se trata de un tratamiento sintomático, es decir, fármacos que favorezcan la rehidratación. En ocasiones se prescribirán también antibióticos cuando se trate de casos graves, o bien cuando la intoxicación perdura en el tiempo, siendo la vancomicina el fármaco más recomendado.

Finalmente, como consejos preventivos, según el Departamento de Salud de los Estados Unidos, mantener los alimentos calientes (más de 60ºC) o fríos (menos de 4ºC) es esencial para reducir el riesgo de contagio. Sin embargo, recalentar los alimentos o congelarlos cuando ya se habían dejado previamente a temperatura ambiente más de 2 horas puede ser inútil frente al contagio, dado que la bacteria coloniza el arroz sin cocer y puede sobrevivir a su cocción, pudiendo incluso crecer mejor a temperatura ambiente.

El arroz frito suele ser el principal causante de la enfermedad dado que, tras cocer el arroz, se suele dejar a temperatura ambiente más de dos horas para que se enfríe y posteriormente poder freírlo junto a otros ingredientes. Si se sospecha contaminación, debe desecharse cualquier alimento involucrado.

La lucha contra la obesidad: de 6 meses de esperanza de vida a adelgazar 116 kilos

mayo 10, 2019

Miguel es un exbailarín que pesó 197 kilos. Su única posibilidad de salvar la vida era someterse a cirugía y a dieta

COPE, por Beatriz Pérez Otín y Miguel Palazón

Miguel es un exbailarín que a sus 40 años llegó a pesar 197 kilos y rozar con sus dedos la muerte… Sin embargo algo pasó, que le cambió la vida, y la manera de mirarse en el espejo.

Pesar 197 kilos es tener obesidad mórbida, una enfermedad mortal que, muy a nuestro pesar, cada vez está más presente en nuestra sociedad actual. Y lo sorprendente es que tiene más prevalencia en las zonas rurales que en las ciudades. Al menos es lo que revela un macroestudio de la revista Nature, que ha analizado el índice de masa corporal de más de 100 millones de personas durante más de 30 años. Entre las conclusiones: el peso medio de la gente ha aumentado entre cinco y seis kilos desde 1985 y este crecimiento se intensifica en las zonas rurales.

Miguel sucumbió a la obesidad cuando dejó su actividad profesional. Fue hace 13 años, y el diagnóstico fue cruel. Le dieron seis meses de vida si no ponía remedio. Se concienció. Utilizó la fórmula de la voluntad, el deporte y la medicina para sobrevivir. Adelgazó 116 kilos y volvió a nacer. Ahora, a sus 43 años, preside la Asociación Nacional de Obesidad y Sobrepeso. “Lo que nos pasa a todos los enfermos de obesidad -al principio de la misma- es que no le damos importancia, nos vamos dejando y no nos creemos que es una enfermedad crónica. Empezamos con unos kilitos de más y entramos en un bucle en que no encontramos o no queremos buscar salida y tomar una decisión. Nos dejamos de tal manera en que llegas a tener riesgo de morir”

ESCUCHA ESTA ENTREVISTA EN ‘LA NOCHE’ HACIENDO CLIC AQUÍ

¿Por qué engordo con la menopausia?

mayo 7, 2019

La Actualidad, por María Coronado

La Menopausia es una bajada brusca de las hormonas femeninas, que tienen que mantener cierto nivel en sangre. La función de producir hormonas las asume las glándulas suprarrenales. Cuando existe cualquier alteración metabólica en la mujer, es fácil que la menopausia se vea acompañada de síntomas variados: retención de líquidos, sofocos, insomnio, depresión, diversos dolores osteomusculares, etc.
Según el Instituto Médico Europeo de la obesidad (IMEO), las mujeres, durante la menopausia, podemos llegar a aumentar entre 5 y 10 kilos nuestro peso corporal. Tomando medidas podemos evitar que esto ocurra, y ganar en calidad de vida.
Una dieta básica sana regular el metabolismo, provocando la mayoría de las veces que la mujer vuelva a tener la menstruación, por ello, el ginecólogo nos diagnostica a sus pacientes con sobrepeso u obesidad, con el objeto de mejorar estos desarreglos hormonales a través de la alimentación. Una suplementación muy adecuada para evitar los trastornos es el aceite de onagra y la soja.
Lo que debemos tener claro, es que el cuerpo necesita menos aporte calórico, y que ello no supone tener que “comer menos”, se trata de “comer mejor”. Priorizar el consumo de determinadas verduras, como; espinacas, coliflor, brócoli, berenjena, ajo y cebolla. Tomar 2 piezas de fruta al día, pera, manzana. La naranja y las fresas son fuentes muy interesantes de bioflavonoides que nos van a permitir aliviar los síntomas como los sofocos. La granada y los arándanos son muy eficaces para prevenir infecciones de orina. En el desayuno es muy recomendable tomar avena, semillas de lino o pan de centeno integral. Consumir pescado azul, dos veces por semana, nos aportan proteínas y ácidos grasos omega-3 muy beneficiosos para el corazón. No despistarnos con la hidratación, beber 2 litros de agua diarios.
Y todo esto acompañado de ejercicio diario, lo ideal es practicar unos 45 minutos de ejercicio aeróbico al día.

LAS ALTERACIONES ENDOCRINAS DURANTE LA MENOPAUSIA SON:
• Van a aumentar los adipócitos grasos en nuestro cuerpo, a la vez que el metabolismo se va a volver más lento, por lo que nos cuesta más adelgazar que antes. Nuestro cuerpo va a necesitar menos cantidad de energía para mantenerse, y todo exceso que supere este nivel, se va a trasformar en grasa.
• Pérdida de fibra y tono muscular. Hay más grasa y menos músculo, perdemos firmeza y esa agilidad de la que disfrutábamos años antes.
• En muchos casos, algunos cambios emocionales. Aparece la dificultad para dormir, la ansiedad e incluso la depresión.
• Malestar emocional, ¿si como lo mismo que antes, por qué tengo grasa en el abdomen, mi cara está tan hinchada? Esto supone tener que tomar ciertas medicaciones como antidepresivos que, a largo plazo, también harán que nos veamos más hinchadas y cambiadas físicamente.

Nota del Editor:
María Coronado es Diplomada en Nutrición Humana y Dietética; y Lic. en Ciencias y Tecnología de los Alimentos de Centro Médico Águilas, de Murcia, España.