Moe Azu, la japonesa que come por 12, arrasa peligrosamente en España

junio 26, 2017

¿Hay que aplaudir las locuras gastronómicas de la reina de los concursos de comida XXL?

PlayGround

Moe Azu es el nombre de guerra de Azuki Moeno, concursante en las competiciones de comer tanto y tan rápido como puedas y sucesora de la mítica Gal Sone.

Aterrizó en España la semana pasada para arrasar con cuánta comida se le pusiera por delante. Venía con una expedición de la televisión japonesa para rodar un programa especial sobre paellas y los medios españoles han alabado su gesta: 11 paellas para 2 o 3 personas en 3 días.

Pero, ¿estamos seguros que hay que aplaudir semejante locura gastronómica en los medios de comunicación?

A todas luces, la respuesta es un rotundo no.

 Nuestra nutricionista de cabecera, Jessica Gutiérrez del Pino, de Salud Nutritiva, observa así el caso: “Imagínate un montón de células grasas y glucosa viajando por el torrente sanguíneo. Se pueden generar placas de grasa en las arterias (ateromas) que pueden dar lugar a embolias y se da un aumento de la producción de insulina para salir en busca de toda esa glucosa. Con los años, esto puede provocar una resistencia a la insulina que puede derivar en diabetes”.

Pero hay algo mucho más inquietante en sus palabras: “No creo que sea posible que la gente que compite en estos concursos bastante a menudo no tenga sobrepeso u obesidad. Pueden intentar compensar esas ingestas de miles de calorías. La otra explicación es que sean bulímicos”.

Convertir una enfermedad en deporte podría sonar siniestro, pero podría ser la realidad de estos rivales delgados de Pantagruel: comer hasta reventar para poder vomitarlo todo.

“Es como tener bulimia controlada. Es una bulimia en la que te pagan por tenerla. Yo comercio con un desorden alimentario a cambio de dinero”, decía para AV Club Patrick Bertoletti, otro icono de las competiciones de tragar. En relación a esto, un artículo en The New Enquiry escrito por Yurina Ko que vivió en sus propias carnes la bulimia disfrazada de competición lo explica con detalles:

“Es una contradicción muy atractiva ver estas mujeres en acción. Mira cuánto puede comer a pesar de su apariencia. Mira su apariencia a pesar de todo lo que come. Hay una palabra en japonés que describe a estas mujeres a la perfección: kuishimbo. Significa alguien a quien le gusta comer, alguien que siempre está hambriento, y es una palabra que normalmente se usa para describir a los niños”, prosigue Yurina Ko.

“Existe una magia en la chica-pequeña-pero-gran-comedora. Está delgadísima, tiene aspecto de prepúber y también parece un niña respecto a su ignorancia de lo que constituye una comida apropiada. Y, sin embargo, es una adulta. Si sales con ella no pedirá solamente una ensalada sino cada plato del menú y suplicará por tomar postre. Después de disfrutar cada cucharada de esta comida gigante, todavía parece sana, pequeña y follable. Pero esta magia solamente existe en la tele, donde toda la fealdad puede editarse y dejarse fuera y las audiencias nunca sospecharían lo que ha ocurrido”.

Y lo que ha ocurrido, como describe Yurina Ko, es un vómito prolongado después de cada uno de esos atracones. Ella misma lo presenció cuando asistió como público al concurso Big Eaters World Championships que se celebró en Times Square en 2016 y en el que su marido trabajaba como coordinador. Allí vio como la concursante nipona, pequeña y delgada, empezaba a vomitar justo al terminar el concurso. Y también lo sabe porque lo sufrió en sus carnes: cuando llegó a Tokio siendo una adolescente le molestaba no tener el cuerpo delgado del resto. “Me dí cuenta cómo había chicas huesudas que podían comer y comer y permanecer esqueléticas. Si quería ser como ellas, tendría que producirme a mí misma. Así que escogí la bulimia”.

“Tenía aspecto de mujer pero comía como una niña que ignoraba por completo la nutrición y la lógica. Era la chica que amaba la comida, que siempre pedía los bocados más cárnicos y grasientos y luego todavía comía postre. Era la chica que comía dulces seguidos de batidos seguidos de un snack a medianoche y parecía que no comía nada. Era una contradicción y me gustaba lo que esto decía sobre mi personalidad”.

Yurina Ko confiesa que lo hacía para impresionar, por la atención y porque la gente se reía. Pero se dio cuenta que sufría un trastorno de la conducta alimenticia y tuvo que pasar un largo proceso para reeducar su forma de comer hasta curarse para que hoy recojamos su testimonio.

Cenar fruta… ¿engorda o adelgaza?

junio 20, 2017

Cada día se repite un mantra en tu dieta diaria y más aún en verano. ¿Cenar fruta engorda o adelgaza? Varios expertos analizan los pros y los contras de tomarla en las últimas horas del día. Descubre cuáles son las frutas que tienen más o menos calorías para ayudarte a perder peso 

Telva, por Clara Sánchez de Ron

En verano, es el momento de disfrutar de las frutas y más aún frescas y frías que tanto nos apetecen al final del día. Sin embargo, si estás siguiendo una dieta para adelgazar, debes prestar atención a las calorías que te aportan.
Y la duda que nos corroe es la siguiente, ¿la fruta nos hace engordar? ¿ayuda a adelgazar? Existen muchas opiniones al respecto de la mano de los número uno en nutrición.
Asi por ejemplo, la directora técnica del centro médico Felicidad Carrera, Leticia B. Carrera, asegura que para mantener tu figura o estar en tu peso, sería ideal una cena de frutas variadas con un yogur desnatado. Sin embargo, “si quieres perder peso de una manera más rápida, sería más efectivo y saciante ingerir sólo proteínas en la cena porque evita el riesgo de picar dos horas después de haber tomado únicamente fruta como cena y te ayudará a dormir mejor sin despertarte con un hambre voraz ya que a veces, sólo el hecho de estar a dieta, ya aumenta tu apetito”, confiesa la experta en nutrición.

Respecto a si la fruta engorda más por la noche que durante el día, no es cierto necesariamente porque sus propiedades nutricionales no cambian. Eso sí, “lo que no es aconsejable es escoger aquellas frutas con un aporte alto en azúcares; ya que por la noche, ya en reposo, no hay opción de quemarlos y mi consejo es recurrir a frutas depurativas como la piña, la sandía, el melón, la papaya, la manzana o la pera” reconoce Itziar Digón, experta en Mindful Eating y nutrición.

En ese sentido, Digón reconoce que algunas frutas de verano como el melocotón, los albaricoques, las uvas o las cerezas aportan azúcares en exceso y la experta recomienda consumir una ración pero durante el día que es cuando nuestro metabolismo está más activo.

Otra de las doctoras que nos aporta su opinión y testimonio acerca de si la fruta engorda o adelgaza es Mar Mira de la Clínica Mira + Cueto quien nos asegura que “cenar fruta no engorda sino todo lo que hayamos dejado de movernos y lo que hayamos comido ese día. No podemos ingerir alimentos a lo loco y pensar que por cenar sólo fruta adelgazaremos”, afirma con rotundidad.

Tampoco faltan expertos en fitness como Jorge Romeral y Marta González Aller, del canal de Youtube 2beFit que recomiendan apostar por una cura depurativa de zumos por la mañana para saciarte y depurar tu cuerpo e incluso en la cena después de un día de excesos (dando como prioridad en ellos a frutas como la sandía, la manzana, las moras o el mango).

Porque este tipo de frutas son naturalmente ricas en potasio y bajas en sodio y eso hace que tengan propiedades diuréticas y que contribuyan así a paliar la retención de líquidos y la hinchazón.

“Además, la fruta rica en fibra favorece el tránsito intestinal, pues las largas jornadas sentados, recostados o tumbados ralentizarán el ritmo de nuestro sistema digestivo por lo que debemos elegir frutas y verduras incluso sin pelar y además, para favorecer las digestiones es ideal incluir papaya o piña en nuestra alimentación diaria ya que contienen papaína y bromelina respectivamente, que favorecen la digestión de las proteínas de los alimentos ingeridos”, explica Marta Gámez, directora técnica del Grupo NC Salud.

En lo que respecta a si la fruta tiene demasiado azúcar, Carmen Escalada, nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) asegura que la fructosa se tiene como un enemigo en las dietas de adelgazamiento y, aunque se trata de un azúcar que “cuenta en el porcentaje total que debemos ingerir al día, aporta otros nutrientes imprescindibles” como antioxidantes, minerales…

Así que como conclusión, no habría una razón de peso para no incluirla en tus cenas todos los días del año y más aún en verano.

Las frutas menos calóricas y que menos engordan

Sandía (30 kcl por 100 gramos).

Fresa (32 kcl por 100 gramos)

Melón (34 kcal por 100 gramos)

Melocotón (39 kcal por 100 gramos)

Papaya (43 kcal por 100 gramos)

Nectarina (44 kcal por 100 gramos)

Ciruela (46 kcal por 100 gramos)

Naranja y Níspero (47 kcal por 100 gramos)

Manzana y Albaricoque (48 kcal por 100 gramos)

Piña y Cereza (50 kcal por 100 gramos )

Frambuesa (52 kcal por 100 gramos)

Arándano y Pera (57 kcal por 100 gramos)

Las frutas más calóricas y que más engordan

La fruta además de azúcar e hidratos de carbono también tienen una proporción de grasa. Por ejemplo el coco tiene un 14% y el aguacate hasta un 35% de su composición.

– Caqui (70 kcal/ 100grm)

– Mango (73 kcal/ 100 grm)

– Plátano (85 kcal/ 100 gram)

– Chirimoya (94 kcal / 100gram)

– Coco (320 kcal/100grm)

Emociones que se esconden tras el sobrepeso y la obesidad

junio 18, 2017

Comer compulsivamente cuando sufrimos ansiedad; compensar la tristeza con dulces; asaltar el frigorífico y darnos un atracón…Conductas emocionales que influyen en el sobrepeso y la obesidad. Una dieta no es suficiente para bajar de peso si no se tratan también las emociones
Efe salud, por Ana Soteras
Cuando se celebra el Día Nacional de la Nutrición, 28 de mayo, el psiquiatra Javier Quintero aplaude que por primera vez se incluya el equilibrio emocional como una recomendación de estilo de vida en la Pirámide de la Alimentación Saludable de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) presentada recientemente.
“Me parece fundamental que en la base de la pirámide aparezca el equilibrio emocional, pero hay que profundizar un poco más. No se trata solo de una vida sana y estar tranquilo. Hay que gente que vive su sobrepeso de forma equilibrada, pero eso no quita que tenga un problema ejecutivo de fondo”, señala.
Desde hace diez años un equipo de profesionales de la salud mental capitaneado por Quintero trabaja con una máxima: “Si no se trabaja el aspecto emocional, lo demás no va a funcionar” en el abordaje de la obesidad y su antesala, el sobrepeso.
Si solo se trata el balance energético (consumo de energía y gasto) “se pueden hacer tantas dietas como queramos, que serán igual al número de fracasos a la hora de intentar modular su alimentación”, apunta el doctor.
Y bajo ese aspecto emocional hay circunstancias ligadas a la depresión, al trauma, a la adicción a la comida, al descontrol de los impulsos, a la desorganización en la forma de vida…
“Ni todos los pacientes están bien, ni todos están mal, pero por lo general se cae el mito del gordo feliz”, apunta el jefe de Psiquiatría del Hospital Infanta Leonor de Madrid.

La D.I.E.T.A que analiza las emociones

Los años de investigación del equipo de Quintero en la relación que tienen los diferentes trastornos de conducta y el sobrepeso y obesidad se han materializado en una herramienta, la D.I.E.T.A.
Se trata de una evaluación de los aspectos emocionales mediante la contestación de un cuestionario que cualquier persona puede acometer a través de la web de este equipo, http://www.somoscomocomemos.com, y conocer el perfil emocional del interesado.


Se analizan cinco dimensiones: D (desorganización); I (impulsividad); E (emocional); T (traumática) y A (adictividad) en diferentes niveles.
“Lo normal es que una o dos de las dimensiones sean las que se disparan y generalmente crean el problema” que lleva a comer descontroladamente y a engordar de forma insana, explica Quintero.
La D se refiere a una desorganización del estilo de vida que lleva a ejecutar hábitos poco sanos; la I se refiere a la impulsividad a la hora de comer, a la ausencia de autocontrol; la E es la emoción (que tiene dos partes: una relacionada con la ansiedad y otra con la depresión); la T es haber vivido una experiencia traumática; y la A es la adicción a la comida.
Sobre la adicción a la comida el especialista explica que determinados alimentos, en general los hidratos de carbono y los azúcares, unido a determinados hábitos de alimentación, pueden provocar una activación intensa y rápida de la dopamina, una hormona que regula el placer y todo lo que lo activa tiende a repetirse, creando una necesidad de comer para activar ese mecanismo de recompensa.
“En las personas con sobrepeso y/o obesidad se encuentran con mucha frecuencia problemas emocionales, cognitivos y/o psicológicos, que definen su patrón de alimentación. En general se producen dos tipos de problemas; los primarios (aquellos que actúan como desencadenantes y/o agravantes del sobrepeso) y los secundarios (repercusión del impacto que el exceso de peso puede tener, jugando entonces como un factor de cronicidad y ensombreciendo el pronóstico), explica somoscomocomemos.com.

Comer con cabeza

Más de 400 pacientes han sido evaluados en estos años de investigación: “El 80% de los pacientes con sobrepeso y obesidad tienen un trasfondo emocional”, apunta este especialista.
Para el doctor Quintero, los mensajes para prevenir el aumento en las tasas de sobrepeso y obesidad “no llegan a la población” que “come mal y más de los que debe” en una vida “tremendamente sedentaria” por lo que hay un claro desequilibrio entre ingreso y gasto.
“Hay mucho endocrino que aboga por comer con hambre pero yo abogo por comer con cabeza. Comer con hambre es una espiral que llega a confundir ansiedad o tristeza con hambre. Comer con cabeza es hacerlo de forma planificada, cinco veces al día, sin saltarse ninguna”, señala el psiquiatra quien concluye: “Con cabeza somos capaces de entender las emociones y buscar la solución”.

La dieta de los ‘millennials’: ¿Por qué hay que copiarla?

junio 17, 2017
Descubre los ‘superalimentos’ que consumen y que deberías incluir en tu lista de la compra
Diario de Ibiza

El estilo de vida de los más jóvenes ha variado mucho en los últimos años. El deporte y la vida sana son ahora la religión de los conocidos como ‘millennials’. Atrás queda la imagen de jóvenes atiborrándose de hamburguesas, pizzas y comida rápida. Hoy en día, los jóvenes buscan comer bien. Valoran el producto y la creatividad.

La sociedad moderna intercultural permite probar comidas de otras partes del mundo. Buscan alimentos naturales, exóticos y con múltiples propiedades. Una dieta sana repleta de ‘superalimentos’, alimentos cuyo alto valor nutricional los hace muy interesantes desde el punto de vista de la salud por su alta concentración de antioxidantes, grasas saludables o vitaminas.

Descubre los cinco ‘superalimentos’ que no faltan en la dieta de los ”millennials’ y que deberías incluir en la tuya:

1. Quinoa
Se trata de uno de los alimentos más completos que existen con excelentes propiedades nutricionales. Posee ocho aminoácidos esenciales para el ser humano. Contiene un excepcional equilibrio de proteínas, fibra, grasas no saturadas, minerales (hierro, calcio y fósforo) y vitaminas.Es  ideal para celiácos, diabéticos, vegetarianos, deportistas, niños y embarazadas. También ayuda a adelgazar, reducir el colesterol o el estreñimiento. Además, el cocinado de este cereal es muy sencillo, se cocina como el arroz. Se agrega agua, se deja hervir y se va reduciendo la temperatura. Se deja hasta que el agua se evapore y la quinoa esté suave. Ya sólo queda dejar reposar 5 minutos y listo.

La quinoa puede añadirse a sopas, usarse como cereales o pasta, añadir a la ensalada, a los zumos, a los purés. Un ‘superalimento’ por sus propiedades y sus múltiples maneras de consumo.

2. Chía:
Las semillas de chía están de moda. Las celebrities hablan de este ‘superalimento’ que está llegando a todos los rincones del mundo. Están repletas de vitaminas, minerales y ácidos grasos que ayudan a nuestro cuerpo a combatir las grasas. Libres de gluten, con Omega 3, fibra y antioxidantes. Ayuda a controlar los antojos y es una gran fuente de Omega 3, calcio, hierro, proteínas y potasio. Contiene hasta cinco veces más calcio que la leche y dos veces más potasio que los plátanos. Las semillas de chía se pueden incorporar a cualquier comida sin variar su sabor; a los purés, sopas, ensaladas, yogures, cereales e incluso a los pasteles.

3. Kale:
¿Te suena este alimento? Aunque no lo creas es la berza de toda la vida. En Estados Unidos recibe el nombre de kale. Se trata de un producto versátil, nutritivo y bajo en grasas saturadas. El kale o berza tiene un alto contenido en fibra, ácido fólico, proteína, hierro, magnesio, fósforo, calcio, potasio, magnesio y múltiples vitaminas. Además, contiene un bajo aporte calórico.

Puede consumirse de varias formas. Cruda en ensalada, junto con otras verduras, en forma de zumo con otros vegetales y frutas o cocida.

4. Seitán
Un alimento proteico con una fácil digestión y que la mayoría de personas toleran. El seitán es bajo en calorías y en grasas. Es muy beneficioso en casos de anemia o intolerancia a los lácteos por su alto contenido en hierro y calcio. Se puedo consumir y cocinar de la misma forma que la carne de vacuno.

5. Tofu
El tofu es un derivado de la soja. Es un alimento esencial en la cocina japonesa por su variedad de cocinado y el gran aporte de proteínas que supone. Es de los pocos alimentos proteicos que contiene a la vez mucho calcio. Para su consumo debemos cocerlo unos 10 minutos.

Su alto contenido en calcio lo convierte en un alimento ideal para las personas con problemas de huesos. Además, mejora la circulación, previene del cáncer, se usa en dietas de adelgazamiento y puede ser consumido por intolerantes a la lactosa.

Suplementos en la dieta, ¿sí o no?

junio 15, 2017

Pueden ayudarnos a mejorar el rendimiento, proteger nuestros huesos o controlar el peso, pero, ¡ojo! siempre hay que consultar a un médico especialista

En forma HOLA, por Julia Girón

¿Debería tomar suplementos deportivos si hago deporte? Seguro que tú también te has planteado esta pregunta en algún momento; sobre todo si vas al gimnasio cada día, practicas running o deportes como el crossfit, donde el consumo de suplementos nutricionales está más extendido -según la última Encuesta sobre los Hábitos Deportivos en España, se estima que unos 360.000 deportistas toman algún tipo de suplemento deportivo-. Pero, ¿realmente son necesarios o una dieta equilibrada es suficiente para conseguir aumentar nuestra masa muscular, mejorar el rendimiento o recuperarnos tras el ejercicio? Una experta resuelve nuestras dudas.

La dieta no siempre es suficiente

Todo va a depender de nuestras necesidades, del deporte que practiquemos, del estilo de vida que llevemos… Por eso, aunque la mayoría de veces, una alimentación equilibrada es suficente para aportar todos los nutrientes que nuestro cuerpo necesita; puede ser que ese aporte suplementario se requiera en algún momento puntual, como puede ser una competición o, fuera del ámbito deportivo, para mejorar algún aspecto de nuestra salud.

La doctora María Amaro, de la Clínica Feel Good, nos explica: “Existen pruebas científicas y médicas que demuestran que algunos suplementos dietéticos benefician la salud en general y ayudan a controlar algunos trastornos. Algunos ejemplos son el calcio y la vitamina D, muy importantes para mantener los huesos fuertes y reducir la pérdida osea; algo que no sólo es vital en el deporte, sino en la vida. Otros, como el ácido fólico, disminuye el riesgo de ciertos defectos congénitos tomándolos antes y durante el embarazo; y los ácidos grasos omega 3 de los aceites de pescado podrían ayudar a algunas personas con enfermedad cardíaca”. Eso sí, puntualiza la experta, ya sea para resolver un problema de salud, para controlar el peso o para realizar deporte, los suplementos nunca deben autosuministrarse y es preciso consultar a un médico especialista.

Los mejores suplementos para deportistas

A veces se asocia el consumo de suplementos en el deporte con el consumo de proteínas para aumentar la masa muscular; pero, en función de la disciplina deportiva, se pueden necesitar suplementos diferentes. Por ejemplo, explica la Dra. Amaro, “alguien que se dedique a practicar culturismo o deportes de lucha querrá aumentar su masa muscular y mejorar la fuerza; por lo que la creatina será la más indicada. Por otra parte, una persona que practique running o deportes con gran consumo cardiovascular (un jugador de fútbol o uno de baloncesto) necesita aumentar su resistencia y cuidar de sus articulaciones; por lo que la cafeína y la glucosamina puede ayudar en ese sentido. En cualquier caso, al igual que ocurre con la dieta, la ingesta de suplementos debe ser un traje a medida y habría que diferenciar qué necesidades se tienen, el rango de edad… Los aportes suplementarios son diferentes”.

Según la experta, estos son los suplementos más indicados para deportistas y sus beneficios:

– La creatina. Mejora la fuerza, la masa muscular y está indicada para mejorar también el rendimiento de ejercicios de muy alta intensidad, como el crossfit. La creatina la podemos encontrar en carnes y pescados. En caso de tomar suplemento en batidos, pastillas o barras energéticas no debe sobrepasarse los 5 gramos al día y por ciclos. después de hacer ejercicio, si se toma acompañado de pasta mucho mejor.

– La cafeína. Para aumentar el rendimiento en un ejercicio de resistencia, la cafeína es un buen aliado. Tanto el café como el té verde contienen una alta cantidad. En cápsulas, lo normal sería tomar de 3 a 6 mg por kilos. El café, con 3 tazas diarias sería suficiente y se recomienda tomarlo antes de la competición.

– Los aminoácidos. Recuperan el músculo, potencian la formación de proteínas y dan un equilibro a la glucosa. Normalmente los encontramos en las proteínas del suero de la leche, huevos, carne y pescados. Los suplementos de aminoácidos pueden presentarse líquidos, en geles o cápsulas; cuyo consumo puede realizarse antes, durante o después de la actividad física. También en dosis diarias, pero no más de 20 gramos al día.

– La glucosamina. Sirve para el mantenimiento y fortalecimiento de las articulaciones. Sirve para minimizar el desgaste producido por la actividad y el riesgo de lesiones. Tiene cierta acción antiinflamatoria. Lo podemos encontrar en los crustáceos, hongos y en las menudencias cartilaginosas como los callos, orejas o el morro. En suplementos se encuentra en cápsulas y en polvos y la dosis recomendada diaria no debesuperar los 1500 miligramos.

– La glutamina. Es una ayuda para recuperar después del ejercicio. Sobre todo es indicado en atletas de maratón y largo recorrido. Su consumo en cantidades elevadas evita que las proteínas se degraden, mejorando el sistema inmunitario. La encontramos en las carnes, productos lácteos, verdura de hoja verde (no cocer) y los frutos secos. Una dosis de recuperación de cápsulas, batidos o barras energéticas sería de 8 gramos inmediatamente después de terminar el ejercicio. Si lo que pretendemos es evitar la degradación de las proteínas y mejorar nuestro sistema inmunitario, 20 gramos es una buena dosis.

– El ácido Omega 3. Para el ejercicio físico es esencial para aumentar la fuerza y el rendimiento aeróbico, además de poseer un efecto antiinflamatorio previniendo problemas de articulaciones y ligamentos. Su ayuda al sistema inmune contribuye a mejorar el rendimiento y reducir la fatiga. Colabora en una mejora del aporte de oxígeno a los músculos por su efecto reductor de la viscosidad sanguínea. Lo podemos encontrar en el salmón, atún, aceite o frutos secos entre otros. Como suplemento, en forma de cápsulas para tomar entre una y tres diarias el equivalente a 3.000 mg de aceite de pescado.

– Hierro. En el caso de la mujer deportista, existen algunos complementos que son más necesarios, como son los multivitamínicos para obtener un plus en el aporte de vitaminas cuando se siguen programas intensivos de ejercicio y, especialmente, el hierro. Un entrenamiento continuado y extenso puede reducir el suministro del ciclo menstrual y debilitar el sistema inmunológico; incluso causar anemias.

Las bebidas energéticas, en el punto de mira

¿Y qué hay de las bebidas energéticas? La experta alerta de los efectos negativos en la salud que tienen algunas de estas bebidas, a las que califica como un ‘cóctel explosivo nada recomendable’. “Muchas de ellas combinan la cafeína con la taurina. La cafeína es un estimulante del sistema nervioso central y cardíaco, y la taurina facilita la liberación de catecolaminas como la adrenalina o la dopamina y estimula la vasodilatación. Se ha demostrado que con una ingesta normal o moderada las consecuencia pueden ser contraproducentes al colocar el ritmo cardíaco a más de 200 pulsaciones. No existen dosis a partir de las cuales pueda afirmarse que son perjudiciales; ya que los efectos son casi inmediatos desde la primera lata que se consume.

¿Cuánto azúcar añadido consumimos en los alimentos?

junio 13, 2017

CuidatePlus, por Eva Martínez Arredondo

La cantidad diaria de azúcar recomendada según el último informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es por debajo del 10 por ciento del total de la energía (gasto calórico) de nuestra dieta, aunque lo ideal es no superar el 5 por ciento. “Para tener una referencia más clara, lo aconsejado sería no tomar más de 50 gramos de azúcares sencillos al día, es decir, unas 12 cucharadas de café”, explica Carmen Escalada, nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

En el caso de los niños propone “una ingesta de 37 gramos al día para una dieta de 1.700 calorías” aunque lo más importante es “adaptar el porcentaje al gasto energético de cada persona”. En este punto, Modesta Cassinello, farmacéutica y diplomada en Nutrición por la Universidad de Granada, considera esencial no acostumbrar a los más pequeños a sabores muy dulces y apostar por alimentos con alto valor nutricional. Por ejemplo, “un caramelo sólo contiene azúcar y colorantes mientras que una pieza de fruta tiene azúcar pero también vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes”, señala. “Debemos adaptarnos al sabor real de los alimentos porque la industria nos ha acostumbrado a aromas muy marcados y artificiales que, al final, se vuelven adictivos y, cuando tomamos fruta que contiene azúcar, no la percibimos como dulce”, añade Escalada.

Consejos para identificar los alimentos con más azúcar añadido

  • Leer bien las etiquetas. “El azúcar está presente de muchas maneras: glucosa, fructosa, jarabe, sirope, caramelo, dextrosa, melaza, almíbar, miel o jugos de caña y, todas ellas, sumarían en ese porcentaje que no podemos superar”, detalla la especialista de IMEO. Por ello, se deben reconocer las diferentes formas en las que aparece el azúcar añadido en los alimentos para así poder identificarlo. A veces, aparecen dentro de enunciados como “hidratos de carbono de los cuales azúcares son…x gramos”, recuerda Cassinello.
  • El orden de los ingredientes. “También es importante ver la lista de ingredientes porque la industria está obligada a que en sus etiquetados éstos aparezcan por orden decreciente, por tanto, si el azúcar (en cualquiera de sus formas) está en los primeros puestos, significa que dicho producto tiene una alta concentración”, detalla Escalada.
  • Los alimentos con más azúcar. Ambas expertas coinciden en que los productos procesados como las barras de cereales, las salsas, los gazpachos artificiales, los postres lácteos y los aperitivos salados y dulces son los que más azúcares añadidos contienen. A esta lista Escalada añade “los alimentos infantiles como mi primer yogurt o cacao para niños que contienen en el 99 por ciento de los casos muchos aditivos para que sean más adictivos”.
  • Cuidado con las bebidas. Los zumos preparados, los batidos y los refrescos energéticos para deportistas incluyen muchos azúcares según Cassinello. “Ojo con estas últimas, porque muchas veces los más pequeños las ingieren sin practicar actividad física”, comenta.
  • Los alimentos con menos azúcar. En general los productos frescos son los que menos azúcar añadido tienen. En este grupo, Escalada hace una distinción: “La carne, el pescado y los huevos no contienen ningún tipo de azúcar simple en su composición mientras que otros como la fruta, las verduras y los lácteos sí que tienen pero de forma natural”.
  • Y la fruta, ¿tiene demasiada azúcar? En ocasiones la fructosa se tiene como un enemigo en las dietas de adelgazamiento y, aunque se trata de un azúcar que “cuenta en el porcentaje total que debemos ingerir al día, aporta otros nutrientes imprescindibles”, matiza Escalada.

¿Qué pasa con el azúcar blanco y los edulcorantes?

A parte del azúcar añadido en sus diferentes formas, la sacarosa y otros edulcorantes también tienen un riesgo para la salud: “El hecho de que no tenga calorías no significa que sea beneficioso”, aclara Escalada. Esta experta aconseja evitar o prescindir totalmente de este tipo de productos pero mantener los alimentos como la fruta, la verdura y los lácteos que contienen azúcar de forma natural.

Por último, Cassinello apuesta por reducir al máximo tanto los edulcorantes como los productos procesados para que no se conviertan en un hábito diario. Además, propone alternativas saludables como “sustituir los cereales del desayuno por la tostada de pan”.

En qué consiste la dieta paleo: pros y contras

junio 12, 2017

As, por Javier Robledo Vico

Hay tantas dietas disponibles en internet que es complicado no perderse. Pese a que en Deporte y Vida no somos demasiado fanáticos de seguir dietas de moda ya que la mayoría pueden conllevar problemas para la salud, hemos estado investigando acerca de la dieta paleo, si es tan buena como dicen y qué supuestos beneficios puede tener para el organismo.

¿Qué es la dieta paleo?

Efectivamente, la dieta paleo hace referencia al paleolítico, buscando en ésta época cómo se alimentaban los hombres y las mujeres: más o menos, hace referencia a una “dieta de las cavernas”, en las que nuestros antepasados salían a cazar y se alimentaban buenamente de lo que podían, sobre todo carnes, pescado y vegetales.

El responsable de su popularidad fue el gastroenterólogo Walter L. Voegtlin, que pregonaba que la alimentación adecuada era aquella de hace más de 10.000 años, antes de que apareciese la agricultura. De hecho, fue en este punto donde sus defensores más defienden la dieta paleo, ya que consideran que enfermedades cardiovasculares o diabetes no existían en la época del paleolítico.

Para seguir este tipo de dieta, únicamente tendríamos que alimentarnos de frutas, vegetales, carnes magras, pescados, nueces y semillas, y destierra de la alimentación todo lo que tenga que ver con lácteos, legumbres, almidones, azúcares, granos o alimentos procesados. Casi nada. Seguramente, el que nos esté leyendo debería tirar a la basura prácticamente toda su nevera. Sólo podríamos alimentarnos de aquello que nos da la naturaleza.

Por qué se defiende la dieta paleo

Los defensores de la dieta paleo mencionan que las dietas modernas, basadas en productos refinados y azúcares, son las responsables de una ingente cantidad de problemas de salud: a saber, el Alzheimer, la obesidad, el Párkinson, la diabetes o la infertilidad. Además, creen que las carnes que se consumían antiguamente provenían de animales salvajes alimentados de pasto u de otros animales salvajes, y por ende eran magras y contenían significantes cantidades de ácidos grasos esenciales.

¿Qué supuestos beneficios tiene?

Por una parte, la dieta paleo tiene beneficios perfectamente lógicos, asociados a un menor consumo de azúcares y alimentos procesados, y un mayor consumo de verduras y frutas, frutos secos o carnes de calidad. Esto, lógicamente, ayudaría enormemente a combatir problemas como la obesidad.

Sus defensores argumentan que es muy positiva para la función digestiva, y que la lucha contra las enfermedades crónicas comienza precisamente en el intestino. Profesan que al consumir constantemente alimentos que el cuerpo no tolera, se crea una irritación en el sistema digestivo, lo que provoca una cadena de problemas inflamatorios y auto-inmunes.

Asimismo, los defensores de este tipo de dieta creen que regula el azúcar en sangre, fundamental para prevenir enfermedades como la diabetes. En definitiva, la dieta paleo busca evitar alimentos que pueden producir inflamación en el cuerpo, como el gluten, los lácteos pasteurizados o los granos, aunque son temas que producen una gran controversia. También rechazan los alimentos altamente procesados, como puedan ser los edulcorantes artificiales, los aceites industriales, las grasas trans o los alimentos provenientes de animales que han ingerido hormonas o antibióticos.

Además, la dieta paleo cuenta con el respaldo del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, que la calificó en 2015 como una de las dietas más efectivas para lograr la pérdida de peso.

El estudio que la desmonta

Según publicó El Confidencial basándose en un estudio publicado en The Quarterly Review of Biology, la dieta paleo no es tan efectiva ya que obvia el papel fundamental que han tenido el almidón y los carbohidratos en el desarrollo del cerebro humano.

“Hasta ahora ha habido una gran atención en el papel que la proteína animal y la cocina han tenido en el desarrollo del cerebro humano durante los últimos dos millones de años, y la importancia de los carbohidratos, especialmente en forma de comidas ricas en almidón, ha sido totalmente pasada por alto”, señaló la doctora Karen Hardy, responsable de la investigación.

Elsa Pataky, Miranda Kerr y Jessica Alba siguen la regla 80/20 en su dieta

junio 8, 2017

Aunque hemos oído hablar de la dieta Dukan, la de la alcachofa o de la carísima Pronokal que le han hecho a famosas como Carlota Corredera perder varias decenas de kilos, lo cierto es que no todas las dietas funcionan igual ni en las mismas personas. Y sino que se lo digan a la mujer de Chris Hermsworth, que también tiene que cuidarse para lucir tipazo.

Según publica Informalia, Elsa Pataky es una de las celebrities (también la hacen Miranda Kerr o Jessica Alba) que en los últimos tiempos se ha apuntado a la conocida dieta 80/20. Pero, ¿en qué consiste? Lo primero que debes saber es que esta no es una dieta milagro, es decir, no perderás kilos de golpe y por supuesto, luego no volverás a recuperarlos en pocas semanas (el conocido y temido efecto rebote).

La dieta 80/20 es una dieta de mantenimiento que consiste en cuidar nuestra alimentación al máximo en el 80% de las ocasiones y nos permite momentos de relax en el otro 20%. Es decir, debes cuidarte durante la semana por ejemplo, y el fin de semana te puedes dar el capricho de tomar un dulce o una hamburguesa con tus amigos. Es el llamado por los americanos ‘cheating day’, un día trampa en el que no hay prohibiciones a la hora de comer.

Así, si haces 21 comidas a la semana (3 por día), 19 comidas, el 80%, deberán ser sanas mientras que las 3 comidas restantes, el 20%, no tendrás que preocuparte. Si haces 5 pequeñas comidas al día, entonces serán 7 las pequeñas comidas que podrás hacer sin preocuparte de lo que comes.

Y es que el cuerpo necesita también ciertos alimentos que no son considerados demasiado sanos, así que de vez en cuando debemos darnos un capricho, sin pasarnos por supuesto, porque quedará amortiguado por nuestra forma de comer habitual.

“Te portas bien durante la semana, comes tu pescado, verduras, haces ejercicio a diario. Pero, ¿a quién no le gusta darse un capricho? En ese día engañas un poco a tu cuerpo”, explica Pataky en su último libro. “Me puedo tomar lo que me apetezca, sin pasarme, pero dándome un capricho, porque es imposible ser muy estricto con la dieta o con una misma durante mucho tiempo”, añade la actriz.

Se trata de una dieta que lo que consigue es cambiar tus hábitos de alimentación y como consecuencia también de vida. Este método ayuda a aplicar el equilibrio y la moderación, un concepto que no existe en las dietas que están de moda. Lo que consigue es mantenernos en forma y además ayudarnos a perder los kilos que nos sobran, de forma progresiva y natural.

Fuente: Periodista Digital

¿Por qué tengo que adelgazar si me gusto así?

junio 6, 2017

El Mundo Zen, por Gema García Marcos
“Estar gorda no es ser fea. Estar gorda no es ser una vaga. Estar gorda no es ser una mujer desesperada. Estar gorda no quiere decir no ser sexy»” pregona Tess Holliday, modelo XXL, madre y feminista. Con cerca de un millón y medio de seguidores en Instagram, la creadora del movimiento #EffYourBeautyStandards es una de esas diosas curvies que lo revientan en redes sociales. Tras etiquetas como ésta, se muestran, según explica Natalia Mehlman Petrzela, profesora asociada de Historia e investigadora de la Cultura del Fitness en New School (Nueva York), “tipos de belleza -alejados de los cánones establecidos en la actualidad- que apenas tienen cabida en las páginas de las revistas femeninas”.

Hermosas, sanas y felices, las curvies proclaman a los cuatro vientos lo orgullosas que se sienten de sus redondeces y lo hartas que están de tener que pasarse la vida dando explicaciones sobre sus kilos de más -algo que, por cierto, también padecemos las que los tenemos de menos-. Pero… ¿qué es exactamente una ‘curvy’ (si es que alguien lo sabe)? “Son mujeres con curvas, que presentan un sobrepeso que, normalmente, es inferior a un exceso de unos 15 kilos. Comen bien y hacen deporte, pero tienen tendencia a engordar por lo que deben cuidarse mucho simplemente para lograr mantenerse en ese ligero sobrepeso”, asegura Rubén Bravo, experto en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). Poseedoras de una masa muscular superior a la media, Bravo explica que para delimitar si sus kilos de más están dentro de lo saludable habría que fijarse en el porcentaje de grasa corporal que atesoran. “Depende de la edad, pero podría decirse que estaríamos ante un caso de sobrepeso cuando hay entre un 32 y un 38% de grasa. A partir de ahí, estaríamos hablando de obesidad”.

TENDENCIA GENÉTICA

Según su experiencia, “a la mayoría de las ‘curvies’ que hemos tratado en IMEO le gustaría estar más delgada. Pero la lucha es tan fuerte que acaban por tirar la toalla”. Su sobrepeso suele ser “de origen genético” y reaccionan de una forma emocional ante algunos alimentos, como el dulce: “Al probarlos, se les disparan ciertos neurotransmisores que les complican mucho la tarea de parar de comerlos. Cuando están tristes o muy contentas, buscan esos vínculos con la comida para calmarse o celebrarlo”.

Otra de las razones que explican su eterna lucha contra la báscula es “la dificultad que presentan para quemar la grasa”, ya que tienden a utilizar “el hidrato de carbono o el glucógeno como fuente de energía”. Para bajar de peso, no les queda otra que “limitar el consumo de pasta, arroz y azúcar para que su organismo comience a tirar de la grasa como fuente de energía”. La privación de estos alimentos -que tanto enganchan por la liberación de serotonina que se produce al consumirlos- les produce “una especie de síndrome de abstinencia que se prolonga incluso durante semanas”.

Más allá del beneplácito social, el experto del IMEO recalca que «lo aconsejable es llevar un estilo de vida saludable, comer equilibradamente, evitando alimentos ricos en azúcar y grasas saturadas, y realizar una actividad física con regularidad». Todo eso y aceptarse a uno mismo porque “nos aporta salud al reducir los niveles de estrés y de autoexigencia”. Y añade: “Es mucho peor mantenerse delgados a base de regímenes bestiales y de comer de forma desequilibrada”.

LOS IDEALES NO EXISTEN

Utilizar el exceso de kilos como único baremo para establecer el estado de salud de una persona nos puede dar un retrato tan irreal como inexacto: “El peso ideal no es un concepto médico y es imposible de definir. Además, también hay que tener en cuenta la composición corporal -cuánto tenemos de grasa y de músculo-, la distribución de la grasa y el patrón dietético saludable. Por ejemplo, hay personas delgadas con problemas de salud por su dieta y distribución de la grasa”, asegura María Ballesteros, coordinadora del área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN). Según el criterio que manejan en la SEEN, “el porcentaje de grasa corporal debería ser menor de un 25%, en el caso de los varones y de un 33%, en el de las mujeres”.

Al igual que su colega del IMEO, Ballesteros incide en la importancia de “adoptar un estilo de vida saludable y no frivolizar con el peso. Es la salud y no la estética lo que está en juego”.

Hasta aquí, el punto de vista de los nutricionistas pero… ¿qué opinan los psicólogos sobre el asunto? “Una ‘curvy’ es una mujer real. Las mujeres tienen curvas; las niñas, no. Pero los modelos de comparación que nos mostraban los medios de comunicación hasta la fecha eran tallas 36. Es decir, mujeres con cuerpos de niñas”, explica Isabel Serrano, psicóloga de EnpositivoSí.

La apuesta mediática por una figura femenina escuálida y rectilínea marcó el comienzo de una lucha interna entre lo que muchas veían ante el espejo y lo que la sociedad consideraba como presuntamente bello. “Creamos el ideal del yo, ese que desearíamos ser y que es producto de la comparación con otros. Si la divergencia entre el yo real y el ideal es mucha, nos sentimos extraños en nuestro propio cuerpo”, aclara Serrano. La irrupción del fenómeno ‘curvy’, en cambio, ha logrado reducir “esa diferencia entre el yo real y el yo ‘curvy’ -aunque la hay-, permitiéndonos crear una imagen interna satisfactoria y una relación con uno mismo más positiva”.

Su compañero de gabinete, Jesús María Prada, coincide con ella: “Más allá de su cuerpo, lo que define a una ‘curvy’ es su actitud optimista ante la vida y su dinamismo. Son mujeres que quieren mostrar que se puede ser feliz sin cumplir los cánones de belleza actuales, que se puede ser atractiva sin estar a dieta permanente y que se sienten bien consigo mismas”.

ETIQUETAS PARA TODO

Reafirmación, búsqueda de aprobación… ¿qué hay detrás de este fenómeno? “Una mínima autoestima que significa la necesidad de aceptación de uno mismo, de lo bueno y de lo malo. Cuando nos nombramos ‘curvy’ y no nos decimos gorda o talla grande, nuestra autoestima sale mejor parada, también parece que nos podemos presentar ante los demás de otra manera… Es como si gritáramos: ‘¡Cuidado gente: soy curvy, no una foca!’. En el fondo, lo que subyace es el deseo de ser aceptados», afirma Isabel Serrano.

Dicho esto, la siguiente pregunta sería… ¿por qué nos ha entrado la manía de etiquetarlo todo? “Las etiquetas nos ayudan a organizar nuestro mundo interior desde el plano cognitivo y emocional, poner palabras a las cosas genera orden en nuestras vidas. No son necesariamente negativas; lo son si son limitantes y nos ceñimos sólo a ese concepto o se convierten en estereotipos que nos juzgan y con los que juzgamos”, relata Serrano. Aunque algo -o mucho- hay de marketing tras toda esta revolución aparentemente espontánea:”Nos guste o no, la sociedad nos clasifica y el marketing necesitaba una etiqueta que no tuviera connotación negativa, como tallas grandes, para que las mujeres reales pudieran comprar ropa sin sufrir una crisis depresiva posterior. Ahora se compra con mucha más soltura… ¡Las tallas a partir de la 44 son un batallón!”.

Curvies, fofisanos, flacas, gordibuenos… Etiquetados o no, Isabel Serrano y ZEN te suplicamos que te dejes de tonterías: “Quiere, respeta y cuida el cuerpo en el que vives y la persona que eres. Eso se llama autoestima y autovaloración». Amén.

En Argentina piden regular la venta de alimentos para contener la epidemia de obesidad infantil

junio 2, 2017

Este país ocupa el segundo lugar en América latina y el Caribe por su tasa en menores de 5 años; aconsejan etiquetar los alimentos procesados de acuerdo con su contenido de sodio, grasas, azúcares agregados y calorías, y estudiar gravámenes

La Nación, por Nora Bär

Y a nadie duda de que el sobrepeso y la obesidad son un problema monumental. En ocho años (entre 2005 y2013), esta patología aumentó un 43% en el país y actualmente la padece casi el 60% de la población mayor de 18.

Pero si hay un grupo en el que este cuadro es particularmente preocupante es el de los chicos: la Argentina ocupa el segundo lugar en América latina y el Caribe por su tasa de sobrepeso en menores de 5 años (alrededor del 10% de ese segmento de edad), según el Panorama de Seguridad Alimentaria y Nutricional elaborado recientemente por la OPS/OMS y la FAO.

Y en los estudiantes de 13 a 15 años, afecta a uno de cada tres, según la Encuesta Mundial de Salud Escolar realizada en 2012.

Para enfrentar este verdadero tsunami sanitario, la Organización Panamericana de la Salud, Unicef y la Dirección de Relaciones Internacionales de la Presidencia de la Cámara de Diputados de la Nación convocaron desde ayer a las Jornadas sobre políticas regulatorias para la prevención del sobrepeso y la obesidad en la niñez y la adolescencia. En la actividad, que finaliza hoy, participan nutricionistas, representantes de sociedades científicas, legisladores, cámaras de empresas productoras de alimentos, otras agencias del sistema de Naciones Unidas como la FAO y el Banco Mundial, la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires y ONG con el objetivo analizar ejemplos exitosos de otros países de la región y diseñar un marco regulatorio que permita promover los alimentos más saludables.

“Creemos que en la Argentina hay mucho espacio para establecer regulaciones que ayuden a controlar este problema”, afirmó Sebastián Laspiur, consultor nacional de enfermedades no transmisibles de la OPS.

Para las agencias sanitarias internacionales, el aumento rampante de la obesidad se debe a un cambio en el patrón de consumo de alimentos naturales y comidas caseras hacia productos ultraprocesados con alta cantidad de azúcares agregados, grasas saturadas y sal, y bajo valor nutricional. La Argentina se encuentra en los primeros puestos de la región por el consumo de estos productos.

“Tenemos que tratar de que los consumidores migren hacia los alimentos naturales y la cocina casera”, dijo el doctor Fabio Da Silva Gomes, asesor regional de OPS en nutrición y actividad física. Según el especialista, en América latina todavía un 70% de los alimentos se preparan en casa.

Medidas ya probadas en otros países en pos de este objetivo, como Chile y México, incluyen el etiquetado frontal de alimentos (identificando claramente cuáles son altos en sodio, en grasas, en azúcares o en calorías); la regulación de la publicidad dirigida a los niños (evitando el agregado de personajes o juguetes que puedan incentivar la compra); la protección de los entornos escolares (tanto prohibiendo la comercialización de comestibles ultraprocesados como asegurando la provisión de alimentos seguros en los comedores escolares) y las políticas fiscales para gravar las bebidas azucaradas y otros alimentos no saludables.

La literatura científica abunda en evidencias que indican que la obesidad tiene un alto impacto no solo sanitario, sino también económico y social. “Aumenta el riesgo de padecer asma, diabetes tipo 2, apnea del sueño y enfermedades cardiovasculares -detalló la doctora Maureen Birmingham, representante para Argentina de OPS/OMS-. Afecta el crecimiento y el desarrollo psicosocial durante la adolescencia generando discriminación, baja autoestima, exclusión social y depresión y, con el tiempo, compromete la calidad de vida y la longevidad. Está asociada además con 14 tipos de cáncer y enfermedades osteoarticulares.”

Para el doctor Adolfo Rubinstein, “Hay que hacer foco en la obesidad infantil porque ése el principal problema. El Estado tiene un rol indelegable. Estamos profundmente convencidos de que éste es uno de los ejes estratégicos sobre los que debemos trabajar”.

Y coincidió Da Silva Gomes: “Es prioritario actuar en los primeros años de la vida, que es cuando «se forma el paladar» y se adquieren hábitos que luego es muy difícil cambiar”.

En este momento, hay más de 100 proyectos en agenda para legislar la venta de alimentos “ultraprocesados” , aunque, según aclaró la diputada Graciela Cousinet, presente en las jornadas, “Ninguno está en condiciones de ir a sesión plenaria”.

La Coordinadora de Industrias de Productos Alimenticios (Copal), que participó en la reunión, hizo saber a través de un comunicado que “comparte la preocupación por los actuales índices de obesidad y las enfermedades crónicas relacionadas, y entiende que la industria ocupa un papel fundamental en la búsqueda de la solución al problema de la obesidad y del sobrepeso”.

Y más adelante agrega que, dado que la obesidad tiene un origen multifactorial, “el éxito de las acciones para prevenirla dependerá del trabajo articulado entre los sectores público y privado, entre los gobiernos, la sociedad civil, la industria y todas las partes involucradas, comprometidos a resolver este problema global”.