El IMEO avisa de la falta de legislación sobre la publicidad de productos con perfiles nutricionales inadecuados

marzo 22, 2017

Expertos en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) han avisado de que la falta de una normativa clara que regule la publicidad de productos con perfiles nutricionales inadecuados no sólo se da sólo en aquellos destinados a adultos, sino también en los destinados a los menores.

MADRID, 22 (EUROPA PRESS) / El Economista

Por ello, han reclamado una mayor concienciación por parte de los fabricantes de productos alimenticios en la promoción de ciertos grupos –light; bajos en grasa, sal o azúcares; enriquecidos con vitaminas y minerales; naturales o de elaboración casera; integrales o los que contienen aceites vegetales–, debido a que a menudo se recomiendan como saludables o para perder peso.

“Muchas veces caemos en las trampas del marketing y compramos un producto alimenticio porque damos fe al valor publicitario, que es más subjetivo, y no al nutricional, que es el valor real, descrito en el etiquetado y que afecta nuestra salud. A menudo nos dejamos llevar por la imagen atractiva del envase y ofertas del tipo ‘dos por uno’ o ‘la segunda unidad al 70 por ciento’, sin comprobar el aporte calórico, la cantidad de grasas y azúcares o los porcentajes y tipos de aceites vegetales que contiene un product”, ha recalcado el portavoz de la organización, Rubén Bravo.

Cuando se anuncian alimentos con supuestos valores nutricionales las industrias siempre están “bien cubiertas” en el marco legal que se les permite. Sin embargo, desde el punto de vista ético muchas veces son “confusos, sesgados y diseñados a conveniencia” para abaratar costes y crear adicciones, por lo que parece esencial educar nutricionalmente al consumidor.

“Un producto light es aquel que aporta, al menos, un 30 por ciento de kilo calorías menos que sus similares, pero no nos asegura un bajo aporte calórico y si se toma en cantidades puede elevar el riesgo a ganar peso. Otro recurso muy utilizado por la industria para convencernos que podemos tomar ampliamente sus productos y adelgazar es el empleo de los términos ‘bajo en grasas’ o ‘sin azúcares añadidos'”, ha alertado la nutricionista clínica del IMEO, Carmen Escalada.

Asimismo, prosigue, otros productos, especialmente refrescos o yogures, en los que se ha sustituido el azúcar por edulcorantes para que sean light, “no ayudan” a bajar de peso y, además, muestran otros efectos perjudiciales para la salud, como aumento de la tensión arterial o diabetes.

PAPILLAS DE CEREALES PARA BEBÉS

Del mismo modo, la experta ha comentado que, en muchas ocasiones, la publicidad de los productos alimenticios utiliza una determinada característica del mismo, como puede ser una suplementación en vitaminas o minerales, considerada por la gran parte de los consumidores como algo beneficioso, para ocultar otra que no lo sea tanto, como aceite de palma, azúcar o edulcorantes, conservantes o colorantes.

Uno de los mejores ejemplos a este respecto son las papillas de cereales para bebés, dado que la gran mayoría de ellas llevan el azúcar como ingrediente principal y, por tanto, en altas cantidades. “En muchas ocasiones nos las venden como ‘sin azúcar’, ya que sustituye esta por cereales hidrolizados. Estos no son más que los hidratos de carbono de cadena larga rotos en otros simples y, por tanto, más dulces”, ha apuntado la nutricionista del IMEO.

Del mismo modo, los derivados (pan, pasta) de cereales integrales son más recomendables que los refinados porque aportan menos fibra, vitaminas y minerales. Además, los cereales integrales sacian más y no elevan “tan bruscamente” los niveles de azúcar en sangre.

En España, si un producto aporta 3 gramos de fibra ya puede ser anunciado como ‘fuente de fibra’ y, si supera los 6 gramos, como “alto contenido en fibra”. Sin embargo, según los expertos de IMEO, esto no garantiza que el producto sea integral, ya que se le puede haber añadido posteriormente la fibra en forma de salvado.

“En ningún caso el etiquetado puede atribuir al alimento efectos o propiedades que no posee, ni tampoco insinuar que tiene características propias especiales como, por ejemplo, anunciar que una leche entera no lleva gluten cuando, por naturaleza, las leches no tienen gluten. No sólo debemos fijarnos en estas declaraciones, sino además en la lista total de ingredientes y las raciones de consumo ya que nos darán una idea mucho más real de si el alimento es o no saludable”, ha zanjado la nutricionista.

Sí, puedes ganar músculo con una dieta vegana

marzo 20, 2017

Los menús vegetarianos bien equilibrados son nutricionalmente adecuados y pueden disminuir la obesidad, las enfermedades coronarias y la presión sanguínea

La Vanguardia, por Rocío Navarro Macias

Entra en una sala de musculación y pregunta la dieta que siguen la mayoría de sus parroquianos. El pollo y el pavo seguro que serán un elemento frecuente en el menú de muchos de ellos. Hasta ahora, quienes buscaban sumar volumen a su musculatura confiaban su tarea a las pesas y las proteínas de origen animal. Sin embargo, no solo lo primero ha encontrado un sustituto en entrenamientos que recurren al propio peso del cuerpo, sino que la dieta vegetal se postula como una alternativa del filete a la plancha.
La ciencia ha demostrado que mejorar la salud muscular no está reñido con el veganismo. De hecho, esta opción culinaria cada vez gana más atletas, incluso olímpicos como el levantador de peso Kendrick Farris, que es vegano desde 2014. Según la Academia de Nutrición y Dietética estadounidense, menús vegetarianos bien equilibrados son nutricionalmente adecuados y pueden disminuir la obesidad, las enfermedades coronarias y la presión sanguínea.
Algunos atletas olímpicos, como el levantador de peso Kendrick Farris, se nutren de dietas veganas

Cualquier proteína mejora la masa

Un estudio realizado por la Universidad Lowell de Massachusetts ha descubierto que los adultos que más proteínas consumen (bien sean de origen animal o vegetal) cuentan con mejor masa muscular y más fuerza. Para ello, el profesor Kelsey M. Mangan y su equipo analizaron casi 3000 hombres y mujeres de buena salud entre 19 y los 72 años. Los investigadores estudiaron las dietas de los participantes, al tiempo que midieron su masa muscular, fuerza y densidad ósea.
La ingesta total se estimó mediante un cuestionario de frecuencia alimentaria con seis categorías proteicas: comida rápida, lácteos grasos, pescado, carne roja, pollo, leche desnatada y legumbres. El cálculo se realizó entre los gramos consumidos por día y la masa magra muscular.
Los resultados confirmaron que la densidad de masa ósea no depende de la proteína, pero aquellos que toman menos cantidad de esta variedad tienen niveles más bajos de masa muscular apendicular esquelética y menor fuerza en los cuadriles que quienes consumían más.
“Sabemos que las proteínas pueden mejorar la masa muscular y la fuerza”, cuenta el Dr. Kelsey M. Mangan, director de la investigación en un comunicado. “Sin embargo, hasta ahora, no sabíamos si algunas fuentes eran mejores que otras para obtener resultados óptimos”, añade.

“Las proteínas pueden mejorar la masa muscular y la fuerza”
Dr. Kelsey M. Mangan
Director de la investigación de la Universidad Lowell de Massachusetts

¿Todas las proteínas son iguales?

El citado estudio alude a la proteína vegetal como una fuente que mejora la calidad de la masa muscular. Pero, ¿es igual de efectivo un filete que un trozo de tofu? “La principal diferencia entre la proteína de origen animal y la de origen vegetal es su calidad nutricional. Por este motivo, en las dietas vegetarianas es necesario que se combinen los alimentos vegetales a lo largo del día para conseguir proteínas vegetales completas”, cuenta Estefanía Ramo López, nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad.
La explicación es que las proteínas animales contienen todos los aminoácidos esenciales, mientras que las vegetales se tienen que combinar para conseguirlos.Sin embargo, existen alimentos de origen vegetal con una calidad comparable a las de la carne, la leche o el huevo. Asimismo, la experta indica que el primer grupo se asimila mejor que el segundo y presenta mayor digestibilidad (la cantidad que el cuerpo absorbe), pues esta última contiene antinutrientes, unas sustancias que impiden su asimilación.

Qué vegetales son los más proteicos

Los veganos tienen la receta bien aprendida: la soja, la quinoa y el amaranto son el dream team de la alimentación proteica, pues todos ellos contienen los aminoácidos esenciales para el organismo. “El resto no presenta esta cualidad. Pero este problema se puede resolver combinándolas para obtener proteínas de elevado valor biológico”, comparte Ramo.
Las legumbres deben combinarse con alimentos ricos en metionina, un aminoácido presente en los cereales y frutos secos. “El sésamo es la semilla más rica en este elemento”, comenta la nutricionista. Algunas propuestas que funcionan son la ensalada de garbanzos con nueces, la hamburguesa de lentejas con almendras o el cous cous con garbanzos. Otro de tándem que cumple este objetivo son los cereales y los frutos secos, en forma por ejemplo de pan de nueces.
“En las dietas vegetarianas es necesario que se combinen los alimentos vegetales a lo largo del día para conseguir proteínas vegetales completas”
De forma gráfica, 100 gramos de solomillo de ternera que contiene 20,4 gr proteínas sería equivalente a 100 gramos de lentejas crudas que cuentan con 24,2 gr. Por su parte, 100 gr merluza que integran 17,2 gr. de proteínas, son similares a los 13,8 gr proteínas de los 100 gr de quinoa cruda.

No solo proteína

Pese a la importancia de la proteína, la experta aclara que para que el músculo rinda y se recupere tras el ejercicio necesita una dieta con suficientes hidratos de carbono, proteínas, grasas, vitaminas y minerales. “Damos gran importancia a las proteínas, pero el tipo de ejercicio que da lugar al desarrollo muscular implica el metabolismo glucolítico, en el que los carbohidratos son esenciales”, explica.
La masa muscular necesita glucógeno (que se consigue a través de los hidratos de carbono para funcionar en el entrenamiento. “Si hay un déficit del mismo, no tiene suficiente energía para realizar trabajar con calidad ni desarrollar masa muscular”, concluye.
Para que el músculo rinda y se recupere tras el ejercicio necesita una dieta con suficientes hidratos de carbono, proteínas, grasas, vitaminas y minerales”.

La extraña dieta de Angelina Jolie y sus hijos a base de tarántulas y otros insectos

marzo 18, 2017

La actriz y sus hijos comen tarántulas y otros insectos
Telva, por Clara Sánchez de Ron

No sólo de granos y cereales antiguos vive Angelina Jolie en su dieta. Acabamos de verla en Camboya compartiendo con sus hijos su gusto por los insectos cocinando tarántulas y escorpiones y disfrutándolos como un snack delicioso. He aquí algunas de sus propiedades y las razones por las que se han convertido en el nuevo tentempié sano ya no solo de Angelina Jolie y sus hijos sino también de celebrities como Salma Hayek quien más de una vez ha compartido vídeos en Instagram comiendo grillos.
Mientras la actriz Angelina Jolie y sus hijos han estado inmersos en el rodaje de “First They Killed My Father” han tenido tiempo para que tanto la protagonista de “Señor y Señora Smith” como su familia hayan probado las delicias de la dieta local de Camboya en el programa de la BBC de Yalda Hakim.
En el Jolie, de 41 años enseña a los gemelos Knox y Vivienne, de 8 años a comer arañas. E incluso todos se animan a cocinarlos en una sartén para luego disfrutarlos como tentempié. Y es que para Jolie no es extraño comer insectos. Ya lo hace habitualmente y sobre todo cuando los descubrió en Camboya por primera vez. “Primero empecé a probar los grillos, después grillos con cerveza y luego me atreví con las tarántulas”, ha asegurado la actriz. Pero es que además, esta pasión se la ha transmitido a sus hijos, sobre todo con Shiloh, de 10 años quien cocina una tarántula con ella sin dudarlo ni un segundo para comérsela posteriormente. En cuanto al sabor, el pequeño Knox aseguró que sabían a chips un poco insípidos.
La cuestión que vuelve a salir a colación es el valor nutricional de los insectos como fuente importante de proteínas pero que a día de hoy pocos se atreven a probar.
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) son de las fuentes de proteínas de mejor calidad. Como dato, 100 gramos de saltamontes tienen 20,6 gramos de proteínas, apenas lo mismo que un filete de ternera que contiene unos 25 gramos. Y otro de sus aportes interesantes es su cantidad de ácidos grasos y poliinsaturados en larvas y gran riqueza en aminoácidos esenciales que hacen que sean fáciles de digerir. Además, son muy ricos en calcio y tienen vitaminas del grupo B siendo también una fuente importante de magnesio.
Según la doctora Julieta Ramos-Elorduy, investigadora del Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) “las proteínas reparan y construyen nuestras las células, tejidos y órganos del cuerpo y además intervienen en el funcionamiento del sistema inmunológico que nos protege de las enfermedades. Los insectos aportan no sólo una gran cantidad de proteínas, sino que incluso pueden llegar a superar la calidad de las que proporcionan el pescado, el pollo y cualquier otra fuente proteínica”, apunta la experta.
No es extraño que cada día más, y en más países haya más afición por comer insectos o incluirlos en la dieta. En Japón, disfrutan de gusanos de seda y de abejas con salsa de soja como aperitivo.
Y en muchos países asiáticos se frien escorpiones, arañas y escarabajos como tentempiés o para acompañar verduras. Y en América, las hormigas, los escarabajos y las termitas se hacen asadas.

Peligrosa tendencia en EEUU: los obesos abandonan sus dietas y cada vez hay más

marzo 14, 2017

Perder kilos es difícil, pero mantener el peso deseado lo es mucho más. Luego de intentar y fracasar, las personas con sobrepeso pierden la confianza y se dejan estar

Infobae

La población con sobrepeso aumenta y, por primera vez, también la que abandona las dietas: es un cambio generacional (IStock)

Mientras la obesidad aumentó del 53% al 66% en una generación, la cantidad de adultos que hacen dieta para combatirla descendió del 56% de las personas con problemas de peso al 49%, según un estudio publicado en la Revista de la Asociación Médica de los Estados Unidos (JAMA). Los investigadores encontraron que entre 1988 y 2014 la tendencia a abandonar las dietas resultó estadísticamente significativa entre los hombres y las mujeres blancos, pero aun más importante entre las mujeres afroestadounidenses: del 66% al 55 por ciento.

El equipo de la Facultad de Salud Púbica de la Universidad de Georgia del Sur ofreció una interpretación: “Aumenta el peso corporal socialmente aceptable”. La tendencia al sobrepeso se ha mantenido en un ascenso estable, pero es la primera vez que se advierte que la aceptación del sobrepeso está en un camino similar.

El trabajo comparó datos de 27.350 personas tomados de la Encuesta de Salud Nacional y Análisis Nutricional, un proyecto sostenido de los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC). Durante el primer período que se estudió, 1988 a 1994, el 56% de los adultos obesos intentaron hacer algo al respecto y se sometieron a dietas; en cambio, entre 2009 y 2014 muchos más perdieron la confianza en esforzarse para tener una alimentación sana y el porcentaje descendió al 49.

Los autores apuntaron a un estudio que la revista académica Obesidad publicó en 2010, donde se relataba “un giro generacional en las normas sociales sobre el peso corporal”: la gordura se había normalizado, aseguraba. Entre 1998 y 2004 tanto los varones como las mujeres mostraron una declinación en la tendencia a considerarse con sobrepeso, aun si su índice de masa corporal lo indicaba. “Ese giro hace que la gente tienda menos que antes a querer bajar de peso, lo cual limita la efectividad de las campañas de salud pública a favor de la reducción de peso”.

Los autores del nuevo estudio reconocieron, además, otros factores por lo cual la cadena de acción del sobrepeso a la dieta se haya roto. La mala percepción del peso corporal propio puede reducir la motivación de las personas para hacer el esfuerzo de comenzar una dieta, observaron, pero también influyen la medicina preventiva y la experiencia.

El médico de cabecera, que debería aconsejar a los pacientes obesos que bajaran de peso, no lo está haciendo como antes. El otro factor de importancia es que muchos obesos han vivido así demasiados años y han intentado hacer dieta demasiadas veces, hasta que por fin perdieron la confianza en el método.

“Cuanto más tiempo han vivido los adultos con obesidad, menos podrían querer intentar bajar de peso”, escribieron. “En particular si lo han intentado muchas veces sin éxito”.

El éxito no radica en eliminar kilos, que en sí es muy difícil, sino en mantener un peso menor. El cuerpo está preparado para presentar obstáculos: el metabolismo cambia de manera tal que funciona igual con menos calorías y las hormonas se ajustan para aumentar el apetito y recuperar el volumen. Casi la totalidad de las personas que bajan de peso lo recuperan cinco años después de la dieta.

Jian Zhang, uno de los autores del estudio, explicó a la agencia Reuters que perder kilos “es un compromiso de por vida, y es doloroso, y muchos de nosotros lo hemos intentado y hemos fracasado, una y otra vez, y por fin dejamos de intentarlo”.

Con respecto a la falta de presión social, Zhang lo atribuyó a que se desvanece en la medida en que hay más personas obesas. También se puede pensar que influye, agregó, “el hecho de que los adultos con sobrepeso viven tanto, y a veces mas, que los adultos con peso normal”. Es decir que hacer dieta no les resulta necesariamente la mejor manera de mejorar la salud: el ejercicio, por ejemplo, puede ser más beneficioso que la restricción.

¿Puede una app darnos toda la información nutricional que necesitamos sobre lo que comemos?

marzo 12, 2017

Determina posibles alergénicos, averigua dónde se fabrica cada alimento y obtiene la información calórica y nutricional de más de 20 mil productos

La Vanguardia,  por Estefanía Grijota

La tecnología es un terreno en constante cambio y evolución. Hoy en día, en cuestión de pocos años, nos hemos visto envueltos en una gran revolución tecnológica que avanza a pasos de gigante y que, poco a poco, modifica nuestra forma de vivir. Y esto es lo que ocurre con las apps.

Contamos con miles de aplicaciones, tanto para móviles como para tablets y ordenadores, que pueden utilizarse en cualquier ámbito de nuestra vida: salud, nutrición, fotografía, finanzas, citas, sexo… Incluso, un último informe elaborado por The App Date reveló en 2015 que, más de 27,7 millones de españoles usan apps a diario.

Una de las últimas aplicaciones que ha salido al mercado se denomina Sage Project, una app que deconstruye la comida, es decir, analiza el perfil nutricional básico de cada alimento y su contenido calórico, adaptados al peso, altura y estilo de vida de cada persona.

Dalit Shalom, ingeniera de Telecomunicaciones y directora del diseño del producto Sage Project comenta que el fin del producto es ayudar a las personas a tomar decisiones. “Sage pretende que las personas estén más informadas sobre lo que comen basándose en la transparencia de los datos de cualquier producto alimenticio”, explica. Para ello, descomprimen la información más profunda sobre el producto: de dónde proviene, con qué tipos de dieta encaja, qué ingredientes son aditivos y qué significan esos ingredientes.

Con esta aplicación no solo se puede saber exactamente lo que comes, sino comprobar el tipo y la cantidad de ejercicio que se debe hacer para perder las calorías que contiene, desde una sandía hasta una hamburguesa. Para Dalit lo más importante es un producto útil e intuitivo.

Para mostrar de forma directa la relación entre el alimento consumido y el tipo de ejercicio adecuado, la aplicación utiliza personajes de animación como una pera haciendo yoga o una sandía montando en bicicleta.

Sage Project piensa en la nutrición un los ingredientes como parte del conjunto de datos de un alimento. “Para las personas con intolerancias alimentarias o restricciones dietéticas específicas, buscar en tiendas o libros de recetas podría ser bastante difícil y, nuestra plataforma, lo hace más fácil”, comenta Dalit.

¿Hasta qué punto se debe confiar en este tipo de apps?

Por mucha información que una app nos pueda proporcionar, la consulta a un especialista en nutrición de manera personalizada debe ser lo más importante en términos de salud. Y a pesar de que esta aplicación utiliza a equipos de dietistas para deconstruir y configurar puntos de datos, el factor humano resulta imprescindible.

Rubén Bravo, portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) y experto en nutrición y gastronomía considera que “hay cuestiones de salud que no tiene en cuenta una app, como es la aparatología avanzada o las estimaciones de perfiles psicológicos orientados a evaluar tendencias en el comportamiento alimenticio”. “Un plan personalizado es uno que se adecúa a las necesidades de salud de un paciente para equilibrar algún parámetro como el colesterol, tensión arterial, ansiedad…y, a su estilo de vida”, añade.

Por otro lado, hay que ser consciente de quién está detrás de estos productos, como indica el doctor Adelardo Caballero, director del Instituto de Obesidad de Madrid (IOB): “Siempre hay que asegurarse de que hay profesionales de solvencia detrás de estas apps”. “En cuanto a la deconstrucción alimenticia, siempre se ofrecen datos aproximados y la realidad depende mucho de cómo estén cocinados y elaborados los alimentos”, expone el experto.

La dieta de Emma Stone para un cuerpazo en La La Land

marzo 9, 2017
  • Los ejercicios y las claves de su coach para ponerse en forma e interpretar a Mia
  • Jason Walsh, el entrenador de las celebrities y de Emma Stone ha revelado la dieta y la rutina de ejercicios de la actriz para meterse en el papel de Mia en La La Land

Telva, por Clara Sánchez de Ron

Últimamente, una de las películas que más está dando de qué hablar es La La Land y además una de las favoritas en los próximos premios Oscar. Pero sobre todo, se comenta cómo se han puesto en forma sus protagonistas Emma Stone y Ryan Gosling para meterse en el papel de ambos artistas y bailarines de pro. En ese sentido, centramos nuestra atención en la dieta y los ejercicios de Emma Stone para presumir de forma física en el taquillazo del año.
Sabemos que Stone es poco amiga de los gimnasios pero sin embargo todo ha cambiado cuando se ha puesto en manos del coach de fitness Jason Walsh quien ya ha revelado cómo se ha preparado la actriz para meterse en el papel que le ha valido un sinfín de premios este año.
Lo primero de todo, nada como cargarse de energía junto al entrenador de las celebrities y fundador del estudio de fitness Rise Nation. Este entrenador personal abrió su estudio el pasado año y centra sus clases en ejercicios como la escalada y las pesas y ya cuenta con fieles como Jennifer Aniston, Irina Shayk, Hilary Duff o Matt Damon, entre otros.

¿Cuáles son las claves del método Rise Nation?

Entre otros, el levantamiento de pesas y algunas variaciones interesantes de ejercicios para trabajar sobre todo la fuerza como movimientos complejos que incorporan a cada uno de los grupos musculares y que ayudan a trabajar el cuerpo en su totalidad. Su plan también consta de entrenamientos de bajo impacto y de ejercicios de escalada que queman el doble de calorías que otros menos efectivos, según Walsh.
Las clases, dirigidas en Hollywood en su estudio de entrenamiento personal, se centran principalmente en ejercicios de escalada y de levantamientos de pesas, que incorporan la forma innata del hombre al moverse como gatear, caminar, correr…
Y la fuerza en su plan de trabajo es más importante que los ejercicios cardiovasculares. “Hacer ejercicios de cardio es inútil si no se mueven de modo adecuado. Tener la fuerza significa que uno apoya el esqueleto y que es estable, lo que es muy importante para obtener resultados con cardio”. Además, mantenerse fuerte te ayuda a apoyar el sistema esquelético, estabiliza las articulaciones y hace que tu entrenamiento de cardio sea más eficaz. Si el entrenamiento de fuerza se hace correctamente, los ejercicios de cardio son secundarios según este coach.

¿Qué dieta ha seguido Emma Stone para La La Land?

Comer y beber con moderación son dos de las claves de Walsh para la preparación física deEmma Stone. Incluso, el experto en fitness asegura que el azúcar y el exceso de carbohidratos es la raíz de muchos casos de obesidad en Estados Unidos por lo que conviene mantenerlos a raya. Además, hay tres claves para estar en forma que son importantísimos que son entre otros: desayunar siempre, limitar los azúcares y los hidratos de carbono, dejar de consumir alcohol y azúcar y no comer tarde. Y una de sus máximas es la siguiente que se repite como un mantra: “Podrías perder peso inmediatamente si limitas el consumo de azúcar”, ha sentenciado el experto en fitness.

Cómo logró Japón tener uno de los índices de obesidad más bajos del mundo

marzo 6, 2017

BBC Mundo, por

_94956864_sushigettyLa lista de los 50 países del mundo con el índice de obesidad más bajo está poblada de naciones que luchan contra la pobreza, el hambre, la inseguridad o todo a la vez. Pero en el número 38, entre Mali y Zimbabwe, destaca un país que no encaja con el resto del cuadro: Japón.

Con sólo un 3,5% de obesidad entre la población adulta, Japón es, de lejos, la nación desarrollada con el índice más bajo.

Si se compara con otros miembros del G8, el grupo de países con las economías más industrializadas del planeta, las diferencias son enormes: Alemania, Francia e Italia tienen entre 21% y 22%, Reino Unido un 26% y casi en el otro extremo de la clasificación mundial está Estados Unidos, con un 33,6%.

El nivel de obesidad de Japón es tan bajo que el gobierno prefiere planificar sus políticas de acuerdo con el nivel de sobrepeso, para que los números sean más altos.

En BBC Mundo hablamos con Katrin Engelhardt, experta en nutrición para la región del Pacífico Occidental de la Organización Mundial de la Salud (OMS), sobre cómo Japón ha logrado mantener un nivel bajo de obesidad y sobrepeso en todas las edades de la población.

“Salud Japón 21”

_94956865_sumoreutersDetrás del “éxito japonés”, destaca Engelhardt, hay un gobierno comprometido en sus políticas a mantener a raya el sobrepeso, invirtiendo recursos sustanciales en programas de nutrición y de educación para la salud pero también en leyes específicas.

Todas estas medidas forman parte de una campaña nacional para la promoción de la salud llamada Salud Japón 21.

Entre esas medidas, la experta en nutrición destaca dos leyes que han sido exitosas en frenar la obesidad.

La ley Shuku Iku, para la educación de los niños

_94956863_japoncomidaepaEsta ley tiene un nombre bastante profundo“, explica Engelhardt. Shuku hace referencia a la comida, a la dieta y al comer e Iku hace referencia a la educación intelectual, moral y física.

El objetivo de esta norma es incrementar la información de los estudiantes sobre la cadena alimentaria, sobre la procedencia y la producción de los alimentos, y define la educación sobre nutrición desde los primeros años pre escolares hasta secundaria.

La ley Shuku Iku, vigente desde 2005, determina procesos como:

  • Los menús saludables en las escuelas.
  • La contratación de nutricionistas profesionales que además tienen titulación de profesores y dan clases específicas sobre alimentación.
  • La promoción de una cultura social alrededor de la comida: los niños ayudan a preparar y a repartir la comida en el colegio, cada día a la hora de comer transforman la clase en una suerte de restaurante, ayudan a poner la mesa, el mantel, se sirven unos a otros y comen juntos en la clase. Mantienen la idea de que “comer es un acto social”, dice Engelhardt.

Además, explica la experta en nutrición, en Japón no hay tiendas ni máquinas expendedoras de comida dentro de los colegios así que los alumnos difícilmente puedan conseguir tentempiés que no son saludables, como papas fritas o refrescos azucarados.

La ley Metabo, para controlar el peso en adultos

_94954122_cinturamedicion2Otra legislación que Engelhardt destaca para explicar el éxito japonés es la ley Metabo (de metabolismo), que anima a los adultos entre 40 y 75 años a hacerse una medición anual del contorno de la cintura.

Según la OMS una circunferencia de mas de 94 para los hombres y de más de 80 para las mujeres conlleva un mayor riesgo de complicaciones metabólicas, como enfermedades cardiovasculares.

Estas mediciones las promueve la administración pública de salud pero también las empresas.

“Los empleadores tienen un día anual claramente identificado en el que todo su personal debe medirse la circunferencia de la cintura”, explica la experta de la OMS.

Si las medidas no son saludables las empresas animan a los empleados a acudir a sesiones de ayuda y a hacer más ejercicio.

El objetivo de la ley es animar a los adultos a ser más conscientes de lo que es un peso saludable y a ser físicamente activos. En el marco de la Ley Metabo:

  • Las compañías promueven los descansos de los trabajadores para hacer ejercicio. Algunas compañías tienen gimnasios o canchas de badmington para que los empleados puedan hacer ejercicio fácilmente durante la hora del almuerzo o antes o después del trabajo.
  • Se anima a los empleados a acudir al trabajo caminando o en bicicleta y el gobierno promueve la seguridad de las vías para ciclistas para facilitar el ejercicio.

Comida tradicional y porciones pequeñas

_94954123_chefpreparandosushiPero además de las medidas legislativas, existen peculiaridades culturales que ayudan a los japoneses a mantener el peso a raya.

Igual que en otras sociedades asiáticas como Corea del Sur, -que también tiene un índice de obesidad muy bajo (4,6%), en Japón se le da mucha importancia a la comida tradicional.

El énfasis se pone en la comida fresca, de producción local“, destaca Katrin Engelhardt.

Los japoneses están muy orgullosos de los pequeños terrenos y de las huertas suburbanas donde producen sus alimentos de manera natural.

“En algunas culturas asiáticas la comida siempre se ha considerado como algo casi medicinal”, dice la experta en nutrición.

Además, destaca un factor cultural que también tiene su impacto: la predilección histórica por las porciones pequeñas.

“En Japón en los eventos familiares, en la cocina tradicional, se sirven muchos platos en porciones pequeñas, con muchos vegetales y con mucha comida fresca”, explica Engelhardt.

Mientras que por ejemplo en las islas del pacífico que tienen los índices de obesidad más altos del mundo, Tonga, Palau, Nauru, Niue y Cook Islands (más del 40%), las porciones son gigantescas, y eso, además, se combina con un nivel de actividad extremadamente bajo.


¿CUÁLES SON LOS PAÍSES DE AMÉRICA LATINA CON EL ÍNDICE DE OBESIDAD MÁS BAJO?

1. Haití:6,7%

2. Honduras: 12,3%

3. Bolivia: 12,4%

4. Nicaragua: 12,6%

5. Guatemala:13,4%

¿CUÁLES SON LOS PAÍSES DE AMÉRICA LATINA CON EL ÍNDICE DE OBESIDAD MÁS ALTO?

1. Argentina: 26,7%

2. Chile: 24,8%

3. México: 23,7%

4. Uruguay: 23,5%

5. Venezuela:21,9%


Pueden consultar aquí las cifras globales de obesidad de la OMS.


Qué es la ‘dieta militar’ y por qué no todos debemos seguirla

marzo 4, 2017

Un ayuno breve tiene consecuencias que no te imaginas

La Vanguardia, por Rocío Navarro Macías

img_msanoja_20170227-134537_imagenes_lv_otras_fuentes_istock-519788470-kqhb-u42253445971jcg-992x558lavanguardia-webSe acerca la primavera y también el firme propósito mejorar la forma física de cara al verano. Es el momento de elegir la fórmula para plantarle cara a la báscula. Existen dietas que consiguen reducir hasta cuatro kg en tres días. Pero pese a que estas pautas pueden resultar atractivas no siempre están justificadas y cuentan con una lista de contras a tener en cuenta.

Una de ellas es la dieta militar, un plan nutricional que establece un límite diario de calorías entre 860 y 1150. Está considerada un tipo de ayuno: se ingiere menos alimento de lo que el cuerpo consume, por lo que el organismo se nutre de las reservas de grasa.

Deberían abstenerse las personas sin exceso de peso, los diabéticos tipo 1 o 2, las mujeres embarazadas o lactantes, los menores de 18 años y los mayores de 65”, dice Rubén Bravo, experto en nutrición y gastronomía del Instituto Médico Europeo de la Obesidad.

Asimismo, la comunidad médica alerta de que estas rutinas alimenticias no favorecen una pérdida saludable o sostenible de peso. Entonces, ¿tienen algún beneficio? Hemos valorado con el especialista las dos caras de las dietas hipocalóricas y estos son los resultados.

Pueden mejoran la salud cardiovascular

“Desde el año 2007 diversos estudios y declaraciones apuntan a que el semiayuno o las dietas hipocalóricas cortas aportan algunos beneficios para la salud en personas con exceso de peso”, señala Bravo. El Dr. Benjamin Home, director de epidemiología cardiovascular y genética del Instituto del Corazón del Centro Intermountain en EEUU, realizó un estudio a un grupo de mormones de Utah, pues son la comunidad norteamericana con menos mortalidad cardiovascular.

Los investigadores entrevistaron a 200 personas que se sometieron a una prueba de diagnóstico llamada angiografía, un examen de rayos X de los vasos sanguíneos y del corazón que puede determinar si una persona tiene una enfermedad coronaria.

Los resultados demostraron que las personas que ayunaban regularmente tenían un 58 % menos riesgo de enfermedad coronaria en comparación con aquellos que dijeron que no ayunaban.

Pueden mejoran el estado de ánimo

Otro estudio publicado en JAMA Internal Medicine indicó que restringiendo las calorías de la dieta en un 25%, puede mejorar el humor, la calidad del sueño y la vida sexual. Se reclutaron 220 hombres y mujeres con un índice de masa corporal normal (entre 22 y 28) y una edad media de 38 años y se dividieron en dos grupos. El primero tuvo que reducir su ingesta de calorías un 25 % durante dos años, y el segundo pudo limitar las que quisiesen al día. Ambos tuvieron que rellenar cuestionarios sobre su estilo de vida.

Quienes redujeron de forma obligatoria su dieta perdieron una media de 7,7 kg. Los que tuvieron libertad, menos de medio. Aunque los participantes tenían un peso normal y saludable, los investigadores creen que los beneficios se extenderían a la población con sobrepeso y obesidad basándose en estudios previos.

Reajuste de los sistemas

En 2015 el Dr. Pablo Saz Peiró realizó un análisis de diversos estudios científicos y publicó un informe sobre las indicaciones terapéuticas del ayuno, declarando que “la reacción del cuerpo mientras está viviendo de las reservas, siempre que se disponga de ellas, provoca un efecto de reequilibrio que reajusta muchos sistemas”.

Desnutrición leve

Estas dietas limitan la ingesta de alimentos básicos para las funciones cognitivas como aquellos ricos en grasas omega 3 como el salmón, la quinoa o el aguacate. “Si se prolongan en tiempo pueden provocar una desnutrición severa”, alerta el experto.

Bravo manifiesta que cuando existe un seguimiento profesional estas dietas podrían prolongarse hasta una o dos semanas, siempre que haya exceso de grasa corporal y las pautas alimenticias cubran las necesidades mínimas diarias en micronutrientes. “En personas sanas con exceso de peso que decidan practicarlas por su cuenta, no deberían extenderse más de 2 o 3 días”, añade.

Efecto rebote

Uno de los grandes contras de estas dietas es que si la transición no se realiza de forma controlada puede recuperarse más peso del que se ha perdido. “Para evitar el efecto rebote, y problemas digestivos, habría que realizar una pauta alimenticia progresiva, incorporando poco a poco todos los grupos de alimentos en sus cantidades adecuadas. Éste proceso debería durar entre una y dos semanas”, recomienda Bravo.

La propuesta del experto

img_msanoja_20170227-134537_imagenes_lv_otras_fuentes_istock-526655611-kqhb-656x449lavanguardia-webFrente a estas dietas de acción rápida existen otras alternativas más saludables con resultados que insisten en un cambio de hábitos. “Es el caso de la Dieta de los Días Alternos, recomendada para personas a las que les cuesta perder peso y han fracasado con las dietas hipocalóricas habituales”.

Según cuenta el especialista, esta opción combina Días Detox, Días de Régimen y Días Sociales para los fines de semana, incorporando superalimentos en los menús cotidianos que han demostrado evidencias de prevención frente a diferentes enfermedades.

“Se divide en tres fases: La primera de pérdida rápida de peso, la segunda de pérdida moderada y la última de mantenimiento, lo que enseña a sus seguidores a mejorar sus hábitos saludables de vida” concluye Bravo.

Polémica en Holanda: critican a la hija de los reyes por sobrepeso

marzo 3, 2017

Tanto las redes sociales como la prensa internacional se han hecho eco de la evolución física de Amalia de los Países Bajos, llegando incluso hasta el insulto.

El Español, por Lara Fernández
actualidad_197490999_30082607_1706x1280Tanto la prensa extranjera como las redes sociales han sido implacables con el aspecto físico de la joven, llegando incluso a descalificar a la heredera hablando de “la princesa con sobrepeso” y convirtiéndola en Trending Topic (términos más utilizados en la red social Twitter) y provocando que más de un periodista holandés tuviera que salir en defensa de la primogénita del rey Guillermo (49).

Las últimas imágenes de la Familia Real de los Países Bajos no han ayudado. Su posado en la nieve mostraba a una Amalia que lucía la misma cazadora negra que vistió su madre durante uno de sus embarazos, lo que ha contribuido a acrecentar las críticas acerca del volumen adquirido por la adolescente, cuya belleza y constitución física son equiparables a las de su alegre progenitora.

actualidad_197490987_30082279_1706x960No ha sido la única royal europea que ha tenido que aguantar críticas sobre su aspecto físico. Una de las princesas que peor lo pasó por esta cuestión fue Victoria de Suecia (39), tanto que su problema derivó en un trastorno alimenticio. Su obsesión con perder peso haciendo caso a´si a los comentarios ofensivos llegó al punto de rozar la anorexia.

De una vez por todas: cómo repartir los hidratos, proteínas y grasas a lo largo del día

febrero 27, 2017

Distintos expertos en nutrición construyen la guía definitiva para saber qué hay que comer en cada momento de la jornada

El País, por Elena Horrillo

1487854557_032508_1487935451_noticia_normal_recorte1“Desayuna como un rey, almuerza como un príncipe y cena como un mendigo”. Este es uno de los dichos del refranero español que nos dictan cómo tenemos que repartir la comida a lo largo del día. Otro: “De grandes cenas están las sepulturas llenas”. Estas recomendaciones de la cultura popular nos dejan clara una tendencia a optar por cenas frugales, desayunos copiosos y almuerzos equilibrados. ¿Tiene algún sentido que el modo en que nos alimentamos dependa de la hora del día?

Juan Antonio Madrid, catedrático de Fisiología y director del laboratorio de Cronobiología de la Universidad de Murcia, una disciplina que entronca con la fisiología, la endocrinología y la medicina, asegura que sí: “No solo es importante controlar la cantidad y el tipo de alimento que ingerimos, sino también cuándo lo ingerimos. El momento del día o de la noche en el que nos alimentamos influirá en cómo vamos a aprovechar y metabolizar el alimento. Por un lado el apetito cambia a lo largo del día y la noche, de acuerdo con nuestros ritmos circadianos, determinados principalmente por factores externos como la luz solar, pero por otro, la ingestión de alimento a horas inadecuadas, puede alterar el funcionamiento de nuestro relojes biológicos”.

“Estos ritmos son progresivos, no es darle a un botón”, matiza Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), adelantándose a una de las críticas más habituales que se realizan a esta corriente de la nutrición. “Nuestro cuerpo no se reinicia a una hora en concreto convirtiendo, por ejemplo, todos los carbohidratos no utilizados en grasa”. De hecho, a este respecto el dietista-nutricionista Aitor Sánchez cuenta en su libro Mi dieta cojea (Paidós): “Los hidratos de la cena repondrán el glucógeno gastado durante el día en nuestra actividad cotidiana. Es así, siempre y cuando hayamos practicado algo de actividad física durante el día y no lo hayamos repuesto en otras comidas. […] Si tomamos un exceso de hidratos con las reservas medio llenas, guardaremos el exceso en grasa, independientemente de que sea por la noche o no”.

“Todas las comidas deben tener un poco de proteína, un poco de carbohidratos y un poco de grasa, lo que cambian son los porcentajes”, asegura Bravo. Para Madrid, “queda aún mucho por estudiar en relación con la cronobiología de los diferentes nutrientes”, pero mientras tanto, expertos en nutrición nos dan algunas pistas sobre cómo combinar los alimentos en esos momentos del día en los que nos preguntamos: ¿y a esta hora, qué como?

Desayuno: priorice los hidratos integrales

Para Rubén Bravo, en el terreno nutricional hay dos fases diferenciadas durante el día: activación y recuperación. Ambas estarían marcadas por la luz solar y durarían aproximadamente unas 12 horas cada una: de 6 de la mañana a 6 de la tarde la primera y de 6 de la tarde a 6 de la mañana la segunda. Este experto afirma que los carbohidratos son preferibles por la mañana por una cuestión de “demanda energética: aportan más energía y más rápida que las grasas o las proteínas”: por ejemplo, tomar una tostada o unos copos de avena. El experto recomienda que provengan de productos integrales, es decir, los elaborados a partir del grano entero del cereal y que se encuentran en el pan, la pasta o los cereales integrales. Para Sánchez esta segunda parte es la más importante: “En lugar de centrar tanto la atención en el momento de consumo (mañana, tarde o noche), hemos visto que es más conveniente considerar la situación de partida de cada persona. Pero si tuviéramos que remarcar algo desde el punto de vista de salud, sería recordar que lo crucial es que esos hidratos de carbono sean de calidad”.

Ángela Quintas, química y experta en Nutrición Química, explica detalladamente el proceso por el que, tras el consumo de hidratos, nuestro organismo normaliza los niveles de glucosa en sangre: “Cuando estos se elevan, después de desayunar, las células beta del páncreas secretan insulina para volver a normalizarlos. Para conseguirlo, una parte de esa glucosa se almacenará en el hígado y en el músculo en forma de glucógeno para ser utilizado más adelante, cuando sea necesario. El resto se convertirá en grasa mediante la lipogénesis”. Por eso Quintas recomienda además acompañar estos hidratos con algo de proteína. “Estas estimulan la secreción de una hormona llamada glucagón que tiene un efecto antagónico a la insulina, lo que atenúa el pico de insulina que se produciría al ingerir los hidratos de carbono solos”.

Para picar por la mañana: carbohidratos con proteínas

Además del desayuno, la comida y la cena, es recomendable adaptar lo que tomamos a media mañana y a media tarde a nuestros ritmos. Bravo recomienda: “A mitad de mañana, una pieza de fruta, que es un aporte sano de carbohidratos, acompañada de un yogur”. Según Ángela Quintas, un yogur natural (o cualquier otro lácteo) contiene hidratos y proteínas, que atenúan la elevación repentina de la insulina (el subidón de azúcar).

Antes de entrenar: carbohidratos

Si queremos aumentar músculo, simplemente hacer deporte por diversión o el esfuerzo que llevaremos a cabo va a ser intenso, es recomendable comer algo antes de empezar, e incluso, durante. Como ya contamos en Buenavida, la fruta es casi siempre una buena opción, también los copos de avena o una barrita de quinoa; todos aportan hidratos de carbono con un buen índice glucémico, es decir, la intensidad con el que los hidratos elevan la glucosa en sangre. Eso sí, siempre, dejando al menos 30 minutos antes de empezar a entrenar. Si se entrena por las mañanas, hacerlo en ayunas solo vale si nuestro objetivo es perder grasa y la actividad que realizamos es de intensidad moderada, según cuenta este estudio de la Universidad K.U. Leuven (Bélgica).

Al terminar la sesión: proteínas

Sea a la hora que sea, especialmente si la actividad deportiva que realizamos es de alta intensidad, ya sean los llamados HIIT (High Intensity Interval Training, entrenamientos con intervalos de alta intensidad), crossfit o una rutina de fuerza potente, “es recomendable ingerir proteína después, para ayudar a recuperación del músculo aportándole los aminoácidos esenciales que nuestro cuerpo no puede fabricar”, asegura Quintas. Según un estudio realizado por la universidad canadiense de McMaster, lo recomendable, con actividad física moderada, serían unos 20-30 gramos de proteína que es la que podemos encontrar en unos 100-150 gramos de carne o pescado, unos tres huevos, una lata de atún o, si la pereza nos puede, suplementos de proteína como batidos o barritas. Sin embargo, si la actividad física que se realiza está destinada a ganar músculo, las proteínas adquieren un papel más importante. En una revisión del Journal of Sports Sciences se asegura que, con entrenamientos intensos, la cantidad de proteínas recomendada al día estaría cercana a los 2 gramos por kilo de peso para minimizar la pérdida muscular (es decir, si pesa 75 kilos debería ingerir alrededor de 150 gramos de proteína). Y como apunte, si con tu entrenamiento no buscas pérdida de grasa, acompañar la proteína de un poco de carbohidratos que te ayudará a recuperar el glucógeno empleado.

A partir de las 6 de la tarde: aumente las grasas

En esta parte del día entramos, según Bravo, en “la fase de recuperación”, por lo que aconseja darle prioridad a las proteínas y las grasas “que aportan más reparación celular”. Las primeras, son fundamentales para la vida celular y realizan, entre otras, funciones estructurales que aportan resistencia y elasticidad a los tejidos así como labores defensivas. Las grasas, por su parte, son imprescindibles para la absorción de importantes vitaminas como la A, D, E y K, suministran ácidos grasos esenciales y forman parte de la estructura de algunos compuestos esenciales como las hormonas esteroides y los ácidos biliares. Aunque, preferiblemente que sean mono o poliinsaturadas, es decir, las presentes en aceite de oliva, frutos secos o pescados azules.

Así que, para merendar, “un yogur y unas nueces y para cenar, por ejemplo, un pescado azul, una carne animal que sea magra como el pollo o el pavo o añadiendo un poco de aguacate a una ensalada”, ilustra Bravo. Aunque este especialista anima a incluir todos los nutrientes en cada comida, y acompañar esta ingesta principal de proteínas con un aporte pequeño de hidratos de carbono (por ejemplo, un pedazo de pan integral) Madrid recomienda evitar los carbohidratos simples, presentes en bollería y dulces, que el cuerpo convierte en energía con más facilidad: “Estudios controlados en el laboratorio han mostrado que si tomamos una bebida azucarada por la mañana, la glucosa se metaboliza más rápido y su elevación sanguínea es menor que si la tomamos por la noche. La noche aumenta la resistencia a la insulina, hormona necesaria para la utilización de la glucosa por los tejidos”. Para Sánchez, la conveniencia de tomar carbohidratos (siempre que sean de calidad) depende de si hemos llenado o no los depósitos de glucógeno en nuestro cuerpo: “Los hidratos de la cena repondrán el glucógeno gastado durante el día en nuestra actividad cotidiana. Es así, siempre y cuando hayamos practicado algo de actividad física durante el día y no lo hayamos repuesto en otras comidas”.

En un ataque de hambre a medianoche: carbohidratos y proteínas

A veces nos despertamos en mitad de la noche, ya sea por un mal sueño, por hambre o simplemente por algún ruido que nos desvela y entonces nos dirigimos a la nevera y la escrutamos sin saber muy bien qué elegir. “Lo recomendable sería hacer una ingesta de que contenga hidrato de carbono y proteína para evitar un pico de insulina que me impediría volver a dormir. Una buena opción sería un lácteo”, explica Quintas.