ONU urge a México a etiquetar alimentos por obesidad

AP / Telemundo 52

Representantes de la tres agencias de la ONU urgieron el lunes a México a adoptar un etiquetado frontal y de fácil comprensión de productos alimenticios como una de las medidas necesarias para revertir “la emergencia nacional por sobrepeso y obesidad”. 

El mensaje de las tres agencias -la de la Alimentación y Agricultura (FAO), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la agencia de la Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF)- tiene lugar cuando están en marcha dos debates importantes.

Por un lado, la Cámara de Diputados tiene previsto pronunciarse el martes sobre una reforma de la ley general de Salud que, de prosperar la iniciativa del gobierno, establecería de forma muy general que un producto debe dejar claro si tiene altas concentraciones de azúcar, grasas saturadas, sodio y calorías. De aprobarse por el pleno la modificación de la ley, la iniciativa iría al Senado. 

Por otro lado, el poder ejecutivo, en colaboración con la academia, está a punto de presentar las nuevas normas de etiquetado de alimentos que son directrices más detalladas que están al margen del trámite legislativo. 

Según indicaron las agencias de la ONU en un comunicado, el etiquetado claro, que oriente las compras del consumidor y que pueda ser comprendido por todos, incluidos los niños, es “una herramienta fundamental que conjuntamente con otras políticas e intervenciones complementarias han demostrado efectos positivos e importantes en la reducción del sobrepeso y obesidad”. 

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud 2012, México es uno de los países con mayor consumo de productos ultraprocesados en todo mundo. Además, según los parámetros de la OMS, entre el 58% y el 85% de los niños, niñas y adolescentes tienen un consumo excesivo de azúcares añadidos, y entre el 67% y el 92% lo tiene de grasas saturadas. 

Alejandro Calvillo, director de la ONG El Poder del Consumidor y participante en los debates con el gobierno sobre el nuevo etiquetado, confió en que las nuevas normas prosperen en línea con lo expresado por las agencias de la ONU, pero alertó de que la industria intentará bloquearlas ya que puede conllevar menos ventas para ciertos productos. 

Asimismo, indicó que de lograrse, la medida deberá ir acompañada por otras acciones para poder combatir con eficacia la obesidad, como aumentar el impuesto a las bebidas azucaradas, aplicar la regulación de alimentos y bebidas en escuelas para evitar la venta de la llamada “comida chatarra”, regular la publicidad y hacer campañas de revalorización de los alimentos mexicanos como el frijol y el amaranto.

Los 5 alimentos que contienen más vitamina E

La vitamina E aporta múltiples beneficios para la salud y los expertos recomiendan el consumo de 15 o 20 miligramos diarios de este nutriente.

Los Replicantes, por Yohanna Hernández Higueruela

Retrasa el envejecimiento, actúa como antioxidante, estimula el sistema inmunitario, ayuda a dilatar los vasos sanguíneos y evita la formación de coágulos de sangre en su interior. La vitamina E es uno de los nutrientes más poderosos que existen y los beneficios que aporta a nuestra salud son innumerables.

De hecho, muchos la conocen ya como ‘vitamina de la juventud’ o ‘vitamina del corazón’. Esta idea la defiende la directora de Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, Andrea Marqués, que señala que “esta vitamina previene el deterioro que supone el paso de los años en los músculos, piel, nervios y células sanguíneas“, asegura.

Sin embargo, la experta afirma que “según los estudios existentes hasta el momento, no existe asociación entre la ingesta de la vitamina y una disminución del riesgo cardiovascular, ni existe efecto preventivo sobre el cáncer o el desarrollo de cataratas“, niega.

Además, la nutricionista se muestra contundente respecto al consumo adicional de este nutriente: “No se recomineda tomar suplementos de vitamina E para prevenir la aparición de enfermedades“, explica, y añade que “la ingesta diaria recomendada es de 15 o 20 miligramos, aunque esta cantidad puede variar según las necesidades de cada persona“. 

Por ello, la forma perfecta de contar con una cantidad apropiada de este nutriente es consumirla de forma natural en los alimentos que tomamos de manera diaria. Pero,¿Qué alimentos se recomienda consumir para mantener una dieta rica en vitamina E? Con un consumo habitual de estos cinco alimentos que te recomendamos, la vitamina E estará muy presente en tu organismo y tu salud lo notará.

1 Aguacate

El aguacate aporta un mejor aspecto  a la piel

“El aguacate aporta un mejor aspecto  a la piel”

El consumo de este alimento ha crecido  exponencialmente durante los últimos años, y es que el aguacate está de moda. Las influencers lo toman a todas horas, existen multitud de recetas originales con este ingrediente, y su fama se ha trasladao incluso a la moda, pues ya se pueden encontrar aguacates en estampados de camisetas o incluso en pendientes y anillos.

Pero, más allá de su componente estético, gran parte del valor del aguacate reside en la cantidad de vitamina E que contiene: 3 miligramos por cada 100 gramos, lo que la hace merecer su título de alimento estrella.

Su composición rica en este nutriente aporta luminosidad e hidratación a la piel, y el resto de aceites naturales que contiene ayuda a reducir las arrugas y el envejecimiento de la piel. Además, también es rico en grasas insaturadas, potasio, vitaminas C y B y fibra.

2 Almendras

Las almendras son bajas en carbohidratos y contienen grasas saludables

“Las almendras son bajas en carbohidratos y contienen grasas saludables”

Los frutos secos tienen fama de ser altamente ricos en vitamina E, pero las almendras son, sin duda, las que cuentan con una concentración más alta: 24,2 miligramos por cada 100 gramos. De hecho, podríamos obtener la cantidad necesaria de vitamina E simplemente consumiendo 50 gramos diarios de almendras.

Pero este alimento tiene, además, muchas otras ventajas: son bajas en carbohidratos y a la vez altas en grasas saludables, proteínas y fibras, lo que las convierte en un alimento ideal para seguir una dieta equilibrada.

3 Espárragos

Los espárragos son diuréticos y ricos en fibra

“Los espárragos son diuréticos y ricos en fibra”

2,5 miligramos de vitamina E por cada 100 gramos hacen de los espárragos un alimento completo para introducir en nuestra dieta. Son diuréticos y ricos en fibras, por lo que previenen y evitan la retención de líquidos y el estreñimiento.

Aunque los beneficios son prácticamente equiparables en todos los tipos de espárragos, los verdes cuentan con una mayor concentración de estos micronutrientes.

4 Pipas de calabaza

Las pipas de calabaza previenen enfermedades cardiovasculares

“Las pipas de calabaza previenen enfermedades cardiovasculares”

Las pipas de calabaza tienen valores considerables de vitamina E: 13,66 miligramos por cada 100 gramos, lo que las convierten en un auténtico tesoro nutricional. De hecho, la Organización Munidal de la Salud ha recomendado en varias ocasiones su consumo.

Además de vitamina E, la presencia de ácidos grasos y antioxidantes ayudan a prevenir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, y son una gran fuente de triptófano, el aminoácido que estimula la producción de serotonina, la hormona de la felicidad.

5 Jengibre en polvo

El jengibre en polvo es una fuente inagotable de vitaminas

“El jengibre en polvo es una fuente inagotable de vitaminas”

El jengibre en polvo se sitúa en uno de los primeros puestos de alimentos ricos en vitamina E. Con 18 miligramos de este nutriente en tan solo 100 gramos, este ingrediente es perfecto para tomar en infusiones con agua y edulcorante entre horas.

Además, utilizarlo a la hora de cocinar e introducirlo en diferentes recetas también puede constituir una buena fuente de vitaminas, aunque su aporte será menor que si lo tomamos al natural. Eso sí, hay que tener en cuenta que se recomienda consumirlo con moderación y acompañado de otros alimentos, debido a su sabor picante y fuertemente aromático. 

La fórmula 3×3 de la nutrición infantil

Una medida eficaz para planificar el menú de los niños y prevenir el sobrepeso y la obesidad consiste en “comer en bloques 3×3”, combinando tres grupos de alimentos: proteínas, carbohidratos y grasa saludable, en cada una de las tres comidas principales, según los nutricionistas

EFE Salud, por Javier Tovar / Pablo Gutman

A veces un poco de imaginación es crucial para que los más pequeños tomen alimentos que, habitualmente, rechazan. Foto cedida por IMEO

El hecho de que un niño esté “gordito” no significa que esté bien nutrido, ni correctamente alimentado, sino más bien sería un aviso para tomar medidas de precaución, observan desde del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Añaden que la infancia es clave para prevenir el sobrepeso y la obesidad en la adolescencia y en la edad adulta, porque es cuando se crean los primeros patrones relacionados con la comida, el gusto por determinados sabores, como el dulce, y la preferencia o el rechazo de ciertos alimentos.

Un consejo muy práctico de este instituto para los padres a la hora de planificar el menú eficaz para los niños con exceso de apetito o ansiedad, consiste en “comer en bloques”.

En general, el IMEO aconseja combinar tres grupos de alimentos en cada comida: proteínas, hidratos de carbono y grasa saludable. Este sistema es aconsejable aplicarlo a partir de los tres años de edad hasta que lleguen a adultos, ya que es una manera muy sencilla de plantear las diferentes comidas principales del día y también los “snacks” (tentempiés).

Este instituto recomienda incluir un 55 % de carbohidratos, 30 % de proteínas y 15 % de grasas saludables, tanto en las comidas principales del día, como en las comidas de refuerzo, es decir en la de media mañana y la merienda.

Una dieta equilibrada puede facilitar que tengamos menos problemas de salud. Foto cedida por IMEO

“Como proteína se entiende todo tipo de carne magra, huevos, pescado o lácteos, mientras que los carbohidratos se obtienen de los cereales integrales (pasta, arroz) y de frutas y hortalizas, excepto las patatas, porque aumentan más rápidamente la glucosa en la sangre y suelen consumirse fritas, con sal, ketchup o mayonesa, una combinación que engorda”, explican.

Las grasas saludables son aquellas que no aumentan el exceso de peso ni el riesgo cardiovascular, y están presentes en aceites vegetales, aguacate, semillas, frutos secos, huevos o pescado azul.

Fórmula sencilla para evitar los kilos de más

Según esta fórmula del IMEO para la nutrición infantil, en el desayuno se pueden incluir unas lonchas de jamón dulce o serrano, una tostada o rebanada de pan integral con un chorro de aceite de oliva, y un plátano.

A la hora de comer, combinar pescado, pollo o pavo con un puré o parrillada de verduras, más un yogur 0 % de grasa o una pieza de fruta como postre.

“Para la cena, sería una opción tomar sardinas pasadas por la sartén, una taza de gazpacho y una fruta rica en vitamina C, en vez de un lácteo de postre para facilitar la absorción del hierro de las sardinas y limitar la del calcio”, según esta misma fuente.

El experto en nutrición, dietista y portavoz del IMEO Rubén Bravo explica las cuatro razones principales por las que el método de ‘comer en bloques’ ayuda a prevenir la obesidad y el sobrepeso en los niños.

Cada uno de los macronutrientes se digiere en zonas diferentes del sistema digestivo, proporcionando unos niveles de saciedad más elevados que si los tomáramos por separado.

Se ralentiza el paso de los nutrientes al torrente sanguíneo, ayudando a regular la ansiedad y el apetito, y a reducir la secreción de insulina y por lo tanto la aparición de diabetes tipo 2.

Desde el punto de vista organoléptico y gastronómico es más sencillo configurar platos más sabrosos, completos y deliciosos. Es más sencillo cubrir las necesidades nutricionales diarias, tanto en macro como en micronutrientes.

Bravo confirma a Efe que ‘Comer en bloques’ también puede serle útil a los padres para organizar las comidas de sus hijos tras las vacaciones estivales, y servirles como una orientación para alimentar a los pequeños durante el curso escolar.

“Esta indicación facilita mucho la labor de educación nutricional que cae principalmente sobre los hombros de los padres o tutores y que, a veces, están algo perdidos a la hora de diseñar los menús de los pequeños, o a escala familiar”, asegura.

Menú completo y saludable para el nuevo curso

Este experto propone el siguiente ejemplo de tres comidas principales y dos de refuerzo, basadas en la fórmula de ‘comer en bloques’, y recomendables para el nuevo curso escolar:

DESAYUNO
– Una rebanada de integral con tomate triturado, aceite de oliva y jamón serrano.
– Un zumo natural de 2 naranjas.

MEDIA MAÑANA
– Un cuenco con yogur desnatado de fresa, 5 piezas troceadas y coronado con 3 nueces picadas.

COMIDA
– Berenjena rellena de carne picada, cebolla y tomate, gratinada al horno con una loncha de queso light.
– Una pieza de fruta de postre.

MERIENDA
– Unas natillas de chocolate sin azúcares añadidos.
– Un pequeño puñado de cacahuetes.
– Una pieza de fruta de postre.

CENA
– Crema de verduras.
– Tostada de pan integral con aguacate y salmón ahumado.

Semillas de sandía: ¡Sorpresa nutricional!

El Centro Newspaper

Este fruto con pulpa roja y un 90 por ciento de agua nos hidrata y refresca al consumirla en las épocas de calor, pero también podemos degustar sus semillas, que ofrecen un potencial nutritivo tan interesante como desaprovechado.

Las semillas de sandía destacan por su alto contenido en magnesio, ácido fólico (vitamina B9), hierro y potasio. Foto cedida por IMEO

DESTACADOS.

+++ “Las semillas de la sandía, habitualmente apartadas por el consumidor, han cobrado importancia al conocerse sus características nutricionales saludables”, señala a Efe Sonia Peinado, dietista-nutricionista experta en condicionantes genéticos, nutricionales y ambientales en crecimiento y desarrollo.

+++ Una persona podría consumir hasta un puñadito al día de estas semillas, aunque fueran molidas, para favorecer su absorción; en crudo, después de ponerlas en remojo como se hace con la chía o el lino; o bien tostadas unos minutos en el horno a 160-170º centígrados y adicionándoles especias, sal y/o aceite, de acuerdo a Peinado.

+++ Contienen una moderada cantidad de minerales, también pueden tomarse en forma de aceites y harinas, usarse para elaborar panes o ‘snacks’ (tentempiés), y añadirse a yogures, granizados, tés fríos, ‘smoothies’ (batidos) o gazpachos (sopa fría de hortalizas), informa esta nutricionista.

Mucho se ha escrito sobre las cualidades de la sandía, ese fruto grande, carnoso y jugoso, compuesto en su mayor parte agua, con un bajo aporte energético y rico en vitamina A, en calcio, magnesio y potasio. Pero la mayoría de quienes lo consumimos arrojamos por desconocimiento a la basura uno de sus componentes más nutritivos: las semillas o pepitas.

“Estas semillas que causaban malestar o incomodidad al consumidor, que tendía a apartarlas o a comprar variedades de sandía sin semillas, han cobrado importancia al conocerse sus características nutricionales saludables”, señala a Efe Sonia Peinado, dietista-nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (www.imeoobesidad.com).

Destaca que las evidencias existentes sugieren que las semillas de sandía tienen una buena digestibilidad con baja cantidad de antinutrientes o sustancias que limitan la absorción de nutrientes, y una moderada cantidad de minerales.

Explica Peinado a Efe que “estas semillas destacan por su alto contenido en magnesio, ácido fólico (vitamina B9), hierro y potasio”, fundamentales para mantener el buen funcionamiento del organismo y prevenir algunas enfermedades.

“En su perfil proteico destacan aminoácidos como los ácidos glutámico y aspártico, la arginina y la leucina, cuyo contenido parece más estable cuando se las consume en forma de harina”, apunta.

ALGUNAS OPCIONES PARA AÑADIRLAS A LA DIETA.

“El consumo de semillas sin tratar podría causar molestias gastrointestinales y, por ello, hay que ser prudente al consumirlas, sin sobrepasar un puñadito al día y habiéndolas molido antes para favorecer su absorción”, señala Peinado.

La experta también puntualiza que para beneficiarse de su perfil nutricional sería preferible consumirlas “en forma de aceites y harinas”.

En caso de prepararlas en casa, se podrían consumir en crudo con un proceso de remojo previo similar al que se somete a otras semillas como la chía o el lino, o a las legumbres, según Peinado.

“También podríamos tostarlas en el horno a una temperatura que debería oscilar entre los 160-170ºC, adicionándoles especias, algo de sal y/o aceite”, sugiere.

Añade que al ser una semilla de pequeño tamaño, su tiempo de tostado no debería ser más que unos 7-8 minutos, evitando así tostarla demasiado y el típico olor a quemado.

TRES RECETAS NUTRITIVAS Y REFRESCANTES.

Las semillas de sandía también pueden utilizarse en forma de producto seco para su consumo ocasional para añadirlo a yogures o elaborar panes o ‘snacks’ (tentempiés), e incluirse en granizados, tés fríos, ‘smoothies’ (batidos) o gazpachos (sopa fría de hortalizas), según Peinado, que describe estas recetas:.

Té de sandía.

– Ingredientes: 2 litros de agua mineral, 3-4 cucharadas de semillas de sandía (un puñado pequeño) y 100-150g de sandía.

– Preparación: poner el agua a hervir, triturar las semillas con un mortero y añadirlas cuando el agua entre en ebullición, dejando que la mezcla hierva unos 20-30 minutos, y después que repose.

Triturar la sandía previamente cortada en una licuadora, colar el té de semillas y añadirle el licuado de la sandía. El resultado es una mezcla dulce que no requiere edulcorantes artificiales.

Granizado de sandía.

– Ingredientes (para dos personas): zumo extraído de 1 naranja, ½ sandía y edulcorante líquido o en polvo (al gusto).

– Preparación: Separar las semillas de la sandía para triturarlas y cortar la fruta a trozos. Mezclar todo con el zumo de naranja y guardarlo en el congelador durante una hora. Sacar la mezcla, triturarla y distribuirla en vasos, dejando reposar de nuevo en el congelador unos 30 minutos, y ya está listo para consumir.

‘Smoothie’ de sandía, nueces y yogur.

-Ingredientes: 300 gramos de sandía, 1 puñado de pepitas de sandía, 30 gramos de nueces peladas, 30 gramos de arándanos. 30 gramos de frambuesas, 60 gramos de tomate sin piel, 200 gramos de yogur 0% materia grasa, 60-70 mililitros de leche y Stevia o edulcorante al gusto.

– Preparación: cortar en trocitos la sandía, separar las pepitas y  triturarlas con un mortero. Triturar aparte las nueces (pero no del todo, pues sufrirán una segunda trituración), añadir en la licuadora o bol alto el resto de los ingredientes (leche, yogur, arándanos, frambuesa, tomate cortado y sandía) y tritura hasta conseguir una mezcla homogénea.

Añadir al final las nueces trituradas y las semillas de sandía junto con algo de hielo picado. Batir unos segundos más, añadir el endulzante y ya está listo.

Por Daniel Galilea.

EFE/REPORTAJES

El estudio que alerta que las dietas vegetariana y vegana pueden aumentar los accidentes cerebrovasculares (aunque son buenas para el corazón)

BBC Mundo, por Caroline ParkinsonEditora de Salud BBC

Las dietas veganas y vegetarianas reducen el riesgo de sufrir enfermedades coronarias, pero aumentan el de accidentes cerebrovasculares (ACV), según reveló un estudio de gran alcance.

Más allá de la dieta que uno elija, lo importante es que sea variada. Getty Images.

En la investigación, publicada en el British Medical Journal, participaron 48.000 personas durante 18 años.

Los veganos y vegetarianos tuvieron 10 casos menos de enfermedades coronarias cada 1.000 personas, en comparación con personas que consumían carne, pero tres casos más de accidentes cerebrovasculares.

Los expertos en nutrición involucrados señalaron que, más allá de la dieta que cada uno elija, comer una gran variedad de alimentos es lo mejor para estar saludables.

¿Qué añade este estudio?

Los investigadores analizaron datos del estudio EPIC-Oxford, el mayor proyecto de investigación a largo plazo centrado en la dieta y la salud.

La mitad de los participantes, reclutados entre 1993 y 2001, eran consumidores de carne, 16.000 eran vegetarianos o veganos, y 7.500 se describían a sí mismos como “pescetarianos” (vegetarianos que comen pescado).

Cuando se sumaron al estudio les preguntaron por su dieta, y luego les volvieron a hacer estas preguntas en 2010.

El historial médico, si fumaban o no y la actividad física también fueron factores que se tomaron en cuenta.

En total, hubo 2.820 casos de enfermedades coronarias y 1.072 de accidentes cerebrovasculares incluyendo 300 accidentes cerebrovasculares hemorrágicos, que ocurren cuando una arteria debilitada explota y comienza a sangrar en el cerebro.

El análisis reveló que los pescetarianos tenían un 13% menos de riesgo de sufrir enfermedad coronaria que los consumidores de carne, mientras que los vegetarianos y veganos tenían un 22% menos de riesgo.

Pero aquellos que seguían una dieta basada en vegetales tenían un 20% más de riesgo de desarrollar accidentes cerebrovasculares.

También es posible que el vínculo no esté relacionado con la dieta y sino con otros aspectos del estilo de vida.

¿Muestra entonces que las dietas veganas y vegetarianas son poco saludables?

Carne con papas
Image captionParte del riesgo es que muchas personas se limitan a cenar carne y papas todas las noches.

Frankie Phillips, doctora de la Asociación Dietética Británica, dice que no, porque este es un estudio observacional.

“Se observó qué comían los participantes y los siguieron durante años, por eso es una asociación, no un vínculo de causaefecto“, dice.

“El mensaje, para todos, es que tiene sentido seguir una dieta bien planificada y comer una variedad de alimentos”.

“Los consumidores de carne no tienen necesariamente una dieta variada, porque pueden cenar siempre carne con papas y no comer ningún vegetal”.

¿Ha cambiado lo que come la gente desde que empezó el estudio?

Los investigadores volvieron a contactar a los participantes del estudio en 2010 para preguntarles otra vez sobre su dieta.

Pero Phillips dice que las dietas veganas y vegetarianas han cambiado.

“Esta es información recogida hace un par de décadas. Es muy posible que la dieta vegetariana o vegana de hoy sea muy diferente a la de hace 20 o 30 años”, explica.

“Las tiendas de comida vegetariana y vegana también se han multiplicado. Ahora son más populares”.

Y sabemos más sobre los riesgos para la salud de comer demasiada comida procesada y carne roja, que han sido vinculados a un aumento del cáncer de colon.

¿Qué se debe comer, entonces?

Mujer con un plato
Image caption5 porciones de fruta y vegetales al día es una de las recomendaciones del Servicio de Salud de Reino Unido.

“La guía para comer bien” del Servicio Nacional de Salud (NHS, por sus siglas en inglés) de Reino Unido especifica el balance de alimentos que necesitas, sea cual sea tu dieta:

  • Come al menos 5 porciones de fruta y vegetales al día.
  • Prepara tus comidas en base a alimentos ricos en fibra y almidón como papas, pan, arroz o pasta.
  • No te olvides de las proteínas (carne sin grasa, pescado, mariscos, tofu o frutos secos sin sal).
  • Incluye lácteos o alternativas a los lácteos.
  • Alimentos altos en grasas, azúcares o sal deben comerse con menos frecuencia y en menor cantidad.

En particular quienes siguen dietas veganas o vegetarianas deben asegurarse de que consumen suficiente cantidad de ciertos nutrientes.

Por ejemplo, la gente que come normalmente carne, lácteos y pescado suele tener suficiente vitamina B12, necesaria para la salud de la sangre y el sistema nervioso.

Sin embargo, los veganos pueden sufrir deficiencias, aunque la vitamina B12 esté presente en alimentos como cereales fortificados para el desayuno y el extracto de levadura para untar.

El hierro es también más difícil de absorber de los alimentos vegetarianos. Por eso, aquellos que han optado por no comer carne deben asegurarse de incluir en su dieta alimentos como pan y harina integral, frutos secos y legumbres.

El mes pasado también se alertó a los veganos para se aseguren que estén consumiendo cantidades suficientes de otro nutriente llamado colina, importante para la salud del cerebro.

Los expertos nos traen la mejor dieta tras el verano

Race Autoclub, por Daniel Panero

Tras el verano crece el número de personas que quieren perder peso, pero no todos lo hacen de forma correcta y queremos darte unas pistas.

El verano es un periodo bisagra. Lo es porque durante meses la población se preparada para la operación bikini y porque tras él aparecen las dietas para contrarrestar los excesos de las vacaciones. En esta etapa se multiplican las cervezas, las comidas familiares, los picoteos entre horas e incluso las copas en las festividades de los pueblos. Eso llega a su fin al mismo tiempo que llegan las temidas dietas, un extra más en la depresión posvacacional.

Precaución con las dietas posvacacionales

“Hay un incremento de peso, lo que hace que se dispare el uso de dietas y las contrataciones en los gimnasios”, asegura Rubén Bravo, portavoz Instituto Médico Europeo de la Obesidad. No es para menos, en este tipo de metas la cabeza juega un papel fundamental. Septiembre es un mes clave para el inicio de una actividad y suele ir ligado a un aumento del estrés, un factor que no beneficia a la dieta y que puede desencadenar en una mayor frustración por parte de la persona que se somete al proceso de perder peso.

Pese a ser una etapa en la que aparecen elementos de riesgo como el cambio de rutinas o la depresión posvacacional es también el momento elegido por muchos españoles. “La gente tras el verano se pone muchísimo más a dieta. No hay nada peor que un bikini para verte todo lo que te sobra”, afirma María Domínguez Amaro, directora médico de Clínica Feel Good, especializada en ofrecer un tratamiento terapéutico especializado.

Ese cambio radical que sufre nuestra mente tras pasar de las vacaciones al trabajo y a la dieta hace que el entorno juegue un papel importante. “Puede ayudar para evitar la ingesta de comidas calóricas acompañando al individuo que está a dieta, colaborar a reducir el estrés sin preguntar continuamente por la comida y pueden ayudar a hacer más ejercicio físico. Eso siempre es una buena ayuda”, Javier García Campayo, miembro de la Sociedad Española de Psiquiatría.

Precaución con las dietas posvacacionales 2

Tras el verano son muy habituales también las dietas en las que se pretende un cambio radical de golpe, esfuerzos cortos que prometen perder peso de forma rápida. Este método es cada vez más recurrente, pero no lo más recomendable, según afirma la doctora Domínguez Amaro. “Se debe hacer una dieta en la que aprendas unos hábitos de vida saludable de por vida. Nunca hacer ayunos ni dietas de choque, eso solo te llevará a un rebote y siempre al mismo punto de partida”, sentencia.

Claves para perder peso
Uno de los aspectos que más determinan si una dieta da frutos o no es el ejercicio físico. Practicar deporte es un elemento clave a la hora de perder peso y es también una parte que en muchas ocasiones se descuida a la hora de enfrentar este tipo de procesos. No se trata de realizar maratones, sino de pequeñas rutinas que día a día influyen en la pérdida de calorías. “Caminar 20 o 30 minutos o subir escaleras”, afirma al respecto María Domínguez Amaro.

Javier García Campayo también da importancia al ejercicio pero añade además el aspecto emocional. “Estar a dieta genera estrés. Mucha gente está más irritable o triste y tiene cambios de ánimo. Se pueden utilizar técnicas como Mindfulness para combatir el estrés y evitar comer por razones emocionales, que es la principal causa del aumento de peso. Comer nos relaja”, añade.

Consejos para empezar la dieta
Tras el verano también son habituales las dietas de choque, un tipo de tratamiento que cada vez se utiliza más pero que los expertos no recomiendan por el temido ‘efecto rebote’. “Yo aconsejaría a la persona que quiere ponerse a dieta que acuda a un especialista para que le paute un plan personalizado y estable, cuya finalidad a largo plazo sea mejorar sus hábitos alimenticios, marcándose metas realistas”, asegura Rubén Bravo.

Precaución con las dietas posvacacionales 1

“Tras el verano se debe hacer una dieta en la que aprendas unos hábitos de vida saludables . Nunca hacer ayunos o dietas de choque, ya que eso solo te llevará a un rebote y siempre al mismo punto de partida”, afirma María Domínguez Amaro, que fija tres elementos que se deben eliminar de la dieta cuanto antes: “dulce, alcohol y comida basura”.

Una dieta básica, por Rubén Bravo*

Desayuno
Una rebanada de pan integral de centeno con tomate triturado y dos lonchas de jamón ibérico.
Un descafeinado.

Precaución con las dietas posvacacionales 4

Media Mañana y Merienda
Una pieza de fruta.
Un lácteo 0%.
Una nuez.
Comida
250grs de verdura.
150grs de proteína magra como pescado, pollo, ternera magra…
2 veces a la semana legumbre.
Cena
150grs de verdura.
100grs de proteína magra como pescado, pollo, ternera magra…

*Portavoz Instituto Médico Europeo de la Obesidad

Volver al cole en positivo

El retorno al cole y a la rutina diaria después de la desconexión y las vacaciones veraniegas es cuestión de todos: niños y padres. Puede convertirse en un aterrizaje suave o en algo tedioso. He aquí algunos consejos lanzados por expertos para volver a las clases de forma agradable

EFE Reportajes, por Javier Tovar/ María Jesús Ribas

En la vuelta al cole de los niños, los padres deben implicarse a fondo/Foto MediQuo

Al volver al cole después de la larga pausa estival, los niños pueden presentar síntomas que van desde el cansancio, falta de atención y la apatía hasta la ansiedad o la irritabilidad, según la médica de medicina general Esther Méndez, del servicio de consulta con médicos y especialistas MediQuo.

“Una de las principales alteraciones que notan los niños es el cambio de horarios, pues en verano se han acostumbrado a retrasar la hora de ir a dormir y levantarse más tarde. El reajuste a los nuevos ritmos de vigilia y a las nuevas rutinas dura un promedio de 10 días”, según esta facultativa.

Las rutinas, límites y horarios pueden ser los grandes aliados de las familias durante la “vuelta al cole”, añade esta médica que forma parte de un servicio médico 24/7 de consulta directa con médicos y especialistas de la salud.

La doctora Méndez asegura que “aplicando en familia unos sencillos consejos, y haciendo partícipes a los hijos de estas tareas y decisiones, se conseguirá mejorar su rutina en el día a día, algo necesario para los niños en la vuelta al cole”.

1.- Cambiar las rutinas diarias con antelación

“Hay que establecer las horas de acostarse y levantarse a las que se desea llegar, empezando diez días antes de las clases y realizando cambios progresivos, cada dos días, de unos quince minutos, dependiendo de la situación de partida”, recomienda Esther Méndez.

Añade que es importante cumplir estas horas incluso el fin de semana, y remarca un consejo: evitar el uso de las pantallas digitales antes de acostarse.

2.- Preparar juntos el material escolar 

La doctora recomienda ir con los niños a buscar el material escolar y marcarlo, forrar con ellos los libros y garantizar que los tengan a su alcance para que puedan empezar a hojearlos.

Además, hay que “ayudarles a buscar una buena mochila. Lo ideal es que sea ortopédica, con tirantes acolchados, sujeciones para poder repartir el peso y que no sobrepase el 10-15 % de la altura del niño. También hay que cuidar el calzado y el uniforme o chándal escolar”.

3.- Escuchar a los hijos de forma activa 

vuelta al colegio
Escuchar a los hijos activamente, con consciencia plena, contacto visual, sonrisa ligera, una postura corporal receptiva y sin distracciones es muy recomendable/Foto cedida por IMEO (Instituto Médico Europeo de la Obesidad)

Para la médica de MediQuo es vital escuchar a los hijos activamente, con consciencia plena, contacto visual, sonrisa ligera, una postura corporal receptiva y sin distracciones.

“En la conversación, es importante atender a sus inquietudes o miedos previos a la vuelta al colegio, y es recomendable emitir palabras de refuerzo o cumplidos, y hacerles preguntas para que ellos detecten nuestro interés”, apunta.

4.- Plantear lo bueno que tiene la vuelta al cole 

“También es primordial hablarles de las cosas positivas que implica el inicio del nuevo curso, como reencontrarse con sus amigos, conocer niños, aprender nuevas cosas, hacer excursiones y, después, resumir juntos las conclusiones a las que se llega entre todos”, asegura.

5.- Consensuar la actividad extraescolar 

“Al elegir las actividades extraescolares y de las tardes que realizarán los niños es importante recordar que la más idónea para ellos es aquella que les guste y en la que se desempeñen bien. Así, potenciarán sus puntos fuertes, aumentando su seguridad”, señala.

6.- Preparar los nuevos horarios en equipo 

“Una tarea recomendable para las primeras semanas es realizar en familia un horario para cada niño que incluya: la merienda, las actividades extraescolares, los deberes, el ocio, el baño, la cena y la hora de ir a dormir”, según esta doctora.

“Es importante que los padres lo hagan conjuntamente con sus hijos y que pongan cariño al prepararlo, para que los niños tomen conciencia de la actividad que toca en cada momento y lo apliquen con más ganas”, indica, y recalca que los niños necesitan ver el horario “de una manera explícita”.

7.- Acompañarlos el primer día 

Aconseja también acudir con los hijos al colegio el primer día de clase y explicarles las actividades que harán y quien les recogerá en la salida, haciendo que el momento de la separación sea lo menos traumático posible.

“A la hora de recogerles hay que ser puntuales y hacerlo de forma alegre, prestando atención a todo lo que tengan que explicar. Hay que contarles, de forma divertida, alguna anécdota para que se animen también a contar sus experiencias”, plantea.

Por su parte, desde la Clínica Mayo (Rochester, Minnesota, EEUU) sugieren soluciones para tres aspectos que pueden experimentar los niños y suelen pasar inadvertidos para sus padres:

8.- Cultivar una imagen corporal saludable

“Muchos estudiantes sienten la presión de verse de cierta manera, ya que las imágenes de los medios, así como sus compañeros y sus padres pueden tener un impacto en la forma en que se sienten acerca de sus propios cuerpos”, explica el doctor Sandeep Kumar, especialista en pediatría y adolescencia en este centro médico.

Kumar recomienda a los padres “concentrarse en los logros de sus hijos en vez de en su apariencia, y fomentar en los niños unos hábitos alimenticios saludables, la actividad física y las amistades positivas, para ayudar a que desarrollen una imagen corporal saludable”.

9.- Etiquetar el material escolar 

“Si tenemos las pertenencias de nuestros hijos marcadas con etiquetas, será mucho más fácil recuperarlas cuando las pierdan u olviden, sobre todo los uniformes”, señala la doctora Esher Méndez.

10.- Efectuar un repaso previo 

La doctora de MediQuo también sugiere revisar con los niños las tareas o cuadernillos ‘para las vacaciones’ que tengan que entregar el primer día de colegio, y repasar juntos algunos conceptos aprendidos durante el curso previo, ya que eso puede ayudarles a empezar las clases con mayor seguridad.

11.- Fomentar la autonomía 

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Hay que fomentar en los niños hábitos alimenticios saludables, actividad física y amistades positivas/Foto cedida por IMEO

“El objetivo final de la educación de los hijos es conformar adultos independientes y responsables. Para lograrlo, los niños necesitan apoyo y aliento, pero también necesitan oportunidades de tomar sus propias decisiones y cometer sus propios errores”, señala Jennifer Wickham, consejera profesional licenciada de la Clínica Mayo.

“Los padres no deben apresurarse a resolver los problemas con que se encuentren los pequeños, ya que la mejor solución para muchos contratiempos no graves, como un desacuerdo con un amigo o una tarea inacabada, puede ser la que se les ocurra a sus hijos, que ayuda a crecer y les enseña aquello de lo que son capaces”, según Wickham.

12.- Desarrollar un plan para los conflictos 

“Los años escolares permiten a los estudiantes aprender a gestionar las relaciones fuera de su familia, lo que a veces implica que tengan que afrontar conflictos o desacuerdos con un compañero o un maestro”, señala Jessie Wolf, trabajadora social clínica con licencia en la Clínica Mayo.

Esta experta sugiere a los padres que “tengan un plan para los conflictos del ámbito educativo y dialoguen con sus hijos para ayudarles a desarrollar y procesar soluciones. Pero es clave no intervenir para resolver y proteger a sus hijos del conflicto, a menos que sea un problema serio que requiera de la participación parental”, concluye.