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Tras la navidad, barriga fuera chicos

enero 12, 2018

Recomendaciones. Ya las fiestas decembrinas son cosa del pasado, es hora de empezar a disciplinarse con la alimentación. Conozca los consejos de los expertos.

EFE/ El Nuevo diario
¿Por qué la obesidad masculina se sigue viendo como un mal menor y se presenta con eufemismos exculpatorios, como barriguita cervecera o la curva de la felicidad, que le ayudan a gozar de un mayor grado de aceptación social? ¿Por qué la obesidad del varón se acepta como algo normal y se justifica porque es sabido que los hombres beben más, frecuentan restaurantes por motivos de trabajo, comen durante las reuniones, hacen vida social en bares y apenas hacen dieta?

Rubén Bravo, portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) y experto en nutrición y gastronomía, no ofrece una respuesta para estas interrogantes, pero tiene claro que quitar importancia a un problema de salud, no hace que se resuelva por sí solo.

“El número de hombres que visita nuestras consultas en busca de solución a su estado de obesidad es significativamente menor (21%) que el de mujeres (79%)”, explica el experto.

“Pero entre 1975 y 2014 el número de hombres obesos se ha triplicado y la cantidad de mujeres obesas solo se ha duplicado”, señala Bravo en referencia a un estudio publicado en 2016, coordinado por el Imperial College de Londres y que involucró a 20 millones de hombres y mujeres adultos de 186 países. “Al analizar los datos estadísticos podemos corroborar que la obesidad masculina aumenta a un ritmo superior a la femenina en todo el mundo de manera general y que cada vez son más los hombres con altos niveles de grasa corporal y, por tanto, en riesgo de padecer todas las enfermedades que esto conlleva”, confirma a Carmen Escalada, nutricionista clínica del Imeo.

La naturaleza del sobrepeso se muestra de forma diferente entre ambos sexos, según los especialistas. En los hombres empieza a desarrollarse a partir de los 35 años, acompañado por un cambio hormonal conocido como hipogonadismo relacionado con la disminución de testosterona, mientras que en mujeres el golpe importante suele darse a partir de la menopausia, entre los 48 y los 52 años, según el instituto Imeo.

“El aumento de peso en hombres se caracteriza principalmente por la acumulación de tejido graso a nivel abdominal, lo que se denomina obesidad de tipo androide”, explica Estefanía Ramo, nutricionista. Esta grasa acumulada en la barriguita de los hombres es la grasa visceral (aquella que envuelve los órganos vitales) es la más peligrosa para la salud y la que va a dar lugar al síndrome metabólico (SM), asociado a una mayor prevalencia de patologías crónicas.

Algunas de las patologías asociadas al SM y que limitan las expectativas y calidad de vida de la persona son: la hipertensión arterial, la diabetes mellitus tipo 2 e insulino-resistencia, el hígado graso, la cardiopatía coronaria, el cáncer y las enfermedades respiratorias u osteoarticulares, según los expertos de Imeo.

Ramo traslada cinco claves nutricionales encaminadas a controlar la obesidad y prevenir el SM en los hombres, cuyo patrón alimentario, según indica, tiende a incluir carnes, arroz, pasta, pan o alcohol, así como comida rápida, snacks, platos listos para calentar y productos animales reconstruidos.

Recomendaciones

1 Aumente los alimentos de origen vegetal y la fibra soluble (frutas, verduras, legumbres, avena…) que ayudan a disminuir el colesterol.

2 Asegure el aporte de calcio, vitamina D, vitamina K y magnesio, para mejorar la salud ósea, aumentando el consumo de lácteos no enteros, pescados azules, verduras de hojas verdes o alimentos enriquecidos.

3 Recuerde los alimentos proteicos, dando prioridad a la proteína vegetal (legumbres, cereales, frutos secos) y a las carnes que sean magras, sin grasa.

4 Reduzca o modere el consumo de alimentos grasos, sobre todo de grasas saturadas (que inciden en el riesgo cardiovascular) y aumente el consumo de grasas poliinsaturadas, como los omega 3, que ayudan a prevenir las dolencias cardiovasculares y que se encuentran presentes en pescados azules, aceites vegetales o nueces.

5 Haga ejercicio físico. Esto es muy importante porque reduce la pérdida de músculo, aumenta el gasto calórico y fortalece los huesos, a la vez que mejora la salud cardiovascular, la presión arterial, la resistencia aeróbica y la autoestima.

Hipertensos y diábeticos: consejos alimenticios para los días festivos

enero 4, 2018

En fechas tan señaladas, en las que suelen producirse excesos es importante para el paciente que mantenga un buen hábito alimenticio, físico y de adherencia al tratamiento.

Correo Farmacéutico
Durante las fiestas navideñas cambian hábitos alimenticios y rutinas de actividad. Esto afecta a todos pero para pacientes que sufren hipertensión y diabetes hay que poner especial especial cuidado y diferentes expertos han explicado a CF pautas a seguir para no perder el ritmo y mantener a tono la salud estas Navidades.

Juan José López, miembro del área de Nutrición de la SEEN (Sociedad española de endocrinología y nutrición), afirma que “la alimentación en Navidad en pacientes con patologías metabólicas, como la diabetes o la hipertensión, no debería diferir mucho de la alimentación equilibrada“. No obstante, advierte en el caso del hipertenso hay que tener precaución con “la sal o alimentos con alto contenido en la misma (precocinados, snacks, conservas…)”. José Antonio Fornos, coordinador del grupo de trabajo de Diabetes de Sefac, añade a esta lista “los productos envasados”.

En el paciente diabético recomiendan reducir los alimentos que contienen hidratos de carbono de absorción rápida típicos de estas fechas (turrones y otros dulces de Navidad), a lo que Fornos suma el caso de los diabéticos con insulina: “Deben mantener un mayor control en las comidas copiosas y ajustar las dosis a estas comidas”. Desde Sefac, advierten que hay que vigilar los alimentos light o aquéllos aptos para diabéticos, pues pueden eliminar la carga de azúcares, pero producen una falsa confianza e inducir al consumo de una mayor cantidad de ellos.

La bebida también a tener en cuenta

Los expertos hablan también de la importancia de la bebida “especialmente en pacientes que consumen medicación”. En esta época hay un incremento del consumo de bebidas ricas en azúcares, algo que los afectados deben evitar, sobre todo las bebidas carbonatadas en el caso de los hipertensos y las azucaradas para diabéticos. Una de las consecuencias negativas para los hipertensos es la alteración de los efectos de los fármacos que toman con el consumo de bebidas alcohólicas, confirma López. En los diabéticos, cuenta la nutricionista Andrea Marqués que”el consumo de alcohol altera la secreción de insulina a nivel pancreático en el caso de diabetes tipo II derivada de obesidad, y es aún más perjudicial para este órgano en la diabetes tipo I”. Por ello, Juan José López recomienda es “el consumo de agua o una cantidad baja o moderada de alcohol, preferiblemente vino o cerveza (no más de dos vasos)”.

Pero las preguntas más recurrentes suelen ser sobre el menú. En este caso Francisco J. Tinahones, director UGCI Endocrinología y Nutrición incita a comer “ensaladas que deberían acompañar a los platos principales añadiendo ingredientes que son utilizados en estas fechas: mariscos, frutos secos, etc… Si el plato principal es carne o pescado, “debe servirse una cantidad moderada y, en los postres, también la fruta puede jugar un papel principal”.

A todo esto se suma un cambio de rutina. Acostarse más tarde es una de ellas y provoca en muchas ocasiones eludir una comida, habitualmente el desayuno. Pero lo destacado para los pacientes es la alteración en la toma de fármacos que según López “puede dar lugar a una descompensación de la enfermedad, que más tarde puede ser difícil de recuperar”.

Además, si se practicaba ejercicio físico, este suele verse disminuido, lo que deriva en “un aumento del peso que además, puede aumentar los niveles de colesterol sanguíneo, la tensión arterial, disminución en los niveles de vitaminas y minerales y de fibra” afirma Mireia Elías, nutricionista.

Pérdida de adherencia al tratamiento

Es importante mantener la rutina de la mediación para evitar un efecto desencadenado de crisis hipertensivas o bajadas de tensión que se asocian a mareos y pérdidas de conocimientos, y los diabéticos pueden sufrir hipoglucemias con efectos derivados, como bajadas de azúcar, que pueden resultar molestas y peligrosas. Sin embargo, José Antonio Fornos revela que “normalmente los que sufren diabetes que se administran insulina suelen ser cumplidores con las tomas”.

Desde la Seedo (Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad) confirman que el resultado final suele ser un incremento de peso en un alto porcentaje de la población, hay que tener en cuenta que si se calcularan las calorías de la mayoría de las comidas navideñas superan con creces las 3000 kilocalorías y un sujeto medio tiene unas necesidades de energía de unas 2000 kilocalorías/día. Además, los estudios analíticos realizados en torno a estas fechas revelan “un empeoramiento de los parámetros metabólicos relacionados con los lípidos, glucosa y ácido úrico”. Tinahones incide en la prevención para prevenir la obesidad, que es una de las consecuencias que se deriva de estos malos hábitos adquiridos. Asímismo, los resultados de los excesos derivan en una falta de adherencia al tratamiento.

Es mejor hacer predominar la calidad sobre la cantidad, eligiendo mejores alimentos en cantidades moderadas y plantear menús más saludables con verduras, legumbres, pescado y fruta de postre. Aplicando un poco de creatividad se pueden obtener “menús especiales de fiesta”. Desde IMEO (Instituto Médico Europeo de la Obesidad), la nutricionista Andrea Marqués, incide en las técnicas de cocinado. La idea es que éstas sean las grandes aliadas a la hora de elaborar platos sanos pero también sabrosos y atractivos.

Los sanitarios como aliados

Habitualmente, las páginas web de las sociedades científicas (Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, Sociedad Española de diabetes…) suelen ofrecer información a este respecto. Por otra parte, las sociedades de pacientes pueden ayudar a la hora de tomar las mejores de decisiones. Fornos hace referencia a las acciones llevadas a cabo en Pontevedra “Nosotros hemos hecho campañas informativas mediante la radio y las farmacias”. Por su parte Tinahones habla de una campaña denominada Prevención de la obesidad. Aligera tu vida con la colaboración del Ministerio de Sanidad. Está campaña intenta de una forma multifactorial luchar contra la obesidad. Si se consigue este objetivo decrecerá de forma muy significativa la prevalencia de diabetes e hipertensión. Sin embargo, en IMEO afirman que “los dietistas-nutricionistas tan sólo podemos realizar campañas informativas destinadas a los pacientes que sufren hipertensión o diabetes desde la sanidad privada”.

Además, los profesionales sanitarios pueden orientar a estas personas con enfermedades como la hipertensión y la diabetes los días previos a estos eventos. Del trabajo que llevan a cabo los expertos a este respecto habla Juan José “Se realizan estrategias de comunicación global adecuadas y basadas en información avalada científicamente” y destaca “el apoyo de estos pacientes de manera activa en la consulta de cara a la alimentación en las fechas navideñas” .

Cómo adelgazar tras el desfase navideño

enero 3, 2018

El Mundo, por Gema García Marcos

Te notas pesado. Te cuesta moverte. Sientes como si tu estómago fuera una lavadora en constante fase de centrifugado. De abrocharse los vaqueros -o de simplemente intentar entrar en ellos-, mejor ni hablamos. No, no se está sugestionando. Es que, tras tres semanas de desfases navideños -cuatro si sumamos la de las celebraciones previas a las fiestas-, ha alcanzado sus máximos históricos de peso. Puede que hayas engordado “entre uno y dos kilos”, según le advirtió Rubén Bravo, experto en Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), en estas mismas páginas a principios del mes de diciembre.

Tranquilo. Respire. Y, antes de lanzarse a la desesperada a ayunos inútiles que no harán más que minarte la salud y la moral, toma nota de los consejos del comité de sabios de ZEN.

GRASAS

Croquetas, quesos, cordero, salsas elaboradas con nata y mantequilla, mayonesa… Mantenerse alejado de la grasa resulta una misión imposible durante estas fechas. “Una vez al año, no hace daño”, nos autojustificamos. Puede que sea cierto, siempre y cuando el tema no se nos vaya de las manos.

Ana Albarsanz, experta en nutrición, explica que, con tanto exceso, “hemos sobrecargado y congestionado a tope a nuestro hígado, nuestro preciado órgano détox“. La mejor manera para limpiarlo es «ingerir alimentos que ayuden a depurar y eliminar toxinas». La lista de los más aconsejables: “Alcachofas, brécol, espinacas, rúcula, ajo, espárragos, apio, calabacín, berenjena, piña o sandía”. La mejor manera de tomarlos es “en crudo -ensaladas o batidos-, y siempre acompañado de una buena proteína como carne magra, pescado blanco, clara de huevo o para los vegetarianos con legumbre, tofu, quinoa o nueces”.

Además de incluir alimentos orgánicos en nuestra dieta -legumbres, semillas, jengibre, miso, chía, setas shiitake, hojas verdes, etc-, los expertos de Sha Wellness Clinic (El Albir, Alicante), sugieren que, durante estos días, “reduzcamos un poco las raciones, mastiquemos despacio y bebamos más agua».

María Amaro, nutricionista de la Clínica Feel Good (Madrid), alaba los beneficios del té verde «como bebida digestiva y quemagrasa”.

Los truquillos de toda la vida también ayudan a sobrellevar los empachos. María Amaro recuerda que “el bicarbonato, al neutralizar el ácido transformándolo en cloruro de sodio, produce un alivio inmediato y también combate las flatulencias». Eso sí, advierte de que no conviene abusar de él ya que “puede producir alcalosis, que es un desequilibrio grave para el organismo”. Además, está contraindicado “en personas que sufren gastritis, hipertensión o problemas cardiovasculares”. Digestiva y depurativa para el hígado, “el agua con limón nos aporta energía y mejora el estado de ánimo”.

ALCOHOL

Perjudiciales para la salud y cargadas de calorías vacías, las bebidas alcohólicas son de lo peor que le puede sentar a nuestro organismo. Y, si encima, nos ha dejado como secuela una resaca, el daño se multiplica. En este caso, Ata Pouramini, director de Quiropractic (Valencia) y autor de ‘Escuela de la Espalda’ y ‘Tú eres tu medicina’ -entre otros libros-, aconseja «no tomar paracetamol o ibuprofeno”. ¿Por qué? Lo argumenta: “El hígado ha sufrido mucho en la metabolización del alcohol y, si encima lo combinamos con medicamentos, podemos provocar un daño hepático”. Por este mismo motivo, indica la necesidad de dejar descansar a este órgano: “Está trabajando en la limpieza de las impurezas y los tóxicos del alcohol. Aunque sintamos vacío en el estómago, la comida debe ser ligera. Por supuesto, nada de grasas ni azúcares refinados”.

Rehidratarse es básico. “No se trata sólo de beber agua -insiste Pouramini- sino de tomar alimentos ricos en ella, por ejemplo, peras o caldos de verduras». Para desayunar, su recomendación es “una infusión de té con jengibre”. Si se añade “un huevo cocido, mucho mejor”.

Para contrarrestar las bajadas de azúcar y de minerales que provoca el alcohol, aconseja consumir ‘snacks’ revitalizantes de plátano o nueces”. En la comida, lo mejor son “las hojas verdes: espinacas y también achicoria”. Es preferible olvidarse del café, porque al ser diurético, “nos va a deshidratar más y no ayudará ni al esófago ni al estómago”. Para la cena, lo más indicado es una buena inyección de B12 “con atún, sardinas o algo de marisco”.

Ata PouraminI recomienda huir de otros consejos populares como ‘limpiarse en la sauna’. “La combinación de alcohol, altas temperaturas y sudor nos puede conducir a un nivel alarmante de deshidratación. Es un mal consejo, muy, muy peligroso”, advierte.

DULCE

A estas alturas de las fiestas navideñas, probablemente ya nos habremos puesto las botas de turrones, polvorones y mazapanes, “todos ellos ricos en calorías y grasas no saludables”, según señala la nutricionista María Amaro. Y todavía nos queda la gran traca final, el roscón de Reyes. “Es hipercalórico pero también muy nutritivo, ya que el 48% de su composición son hidratos de carbono -a diferencia de otros dulces navideños-, el 10% proteínas y el 42% grasas”, relata la experta en nutrición.

Una porción de roscón sin relleno tiene “unas 260 kcal”. Si, además, lleva nata, trufa o crema hay que sumar “unas 100 kcal más por cada trozo”. Si lo comparamos con las 120 kcal de un polvorón o las 85 de un pequeño mazapán -a las que hay que añadir el perjuicio que supone el derroche de grasas saturadas que llevan ambos en su composición-, el roscón, mucho más artesanal en su elaboración, se perfila como la opción más saludable a hora de comer dulce en Navidad.

Si te has pasado… Rosa Ordoyo, nutricionista de Clínicas Dorsia, recomienda “tomar al día siguiente caldos a base de cebolla, apio, puerro y pescado blanco. También, yogur, piña, zumos o licuados de naranja, manzana y zanahoria”.

EJERCICIO

No queda otra. Si pretendemos devolver a nuestro cuerpo a su estado original antes de los festejos, tenemos que ponernos las pilas con el deporte. Kilian Rodríguez Ordóñez, preparador físico de la plataforma Entrenarme y director del Centro Well (Barcelona), enumera cinco consejos para combatir el rastro de los excesos en nuestra figura:

1. Optimizar al máximo el tiempo de entrenamiento con el que contamos. Si vamos justos, es recomendable reducir la carga aeróbica e incorporar el trabajo de fuerza como parte principal de la sesión que estamos realizando.

2. Salir del umbral de confort, buscando nuevas emociones en nuestras rutinas. Una opción bastante recomendable es pasarse al HIIT (entrenamiento interválico de alta intensidad) para quemar más grasa y calorías durante y después del ejercicio. Pero, ojo, que esta alternativa sólo está indicada para personas con una buena condición física previa y no debería realizarse más de tres veces a la semana.

3. Combinar ejercicios específicos en zonas de nuestro cuerpo en la que nos interese profundizar con grandes grupos musculares para aumentar el gasto calórico.

4. Trabajar de manera funcional, utilizando como carga nuestro propio peso corporal, en lugar de trabajar con máquinas. De este modo, conseguiremos quemar más calorías.

5. Huir de gurús y dietas détox milagrosas. No hay más secreto que convertir en protagonistas de nuestra dieta a frutas, verduras y proteínas magras (pollo, pavo…).

Si el deporte no forma parte de tu vida, aprovecha los buenos propósitos del nuevo año y la mala conciencia que te provoca el aumento de peso para introducir, poco a poco, el movimiento en tu día a día. Camine, monta en bici… ¡Te cambiará la vida!

 

Las diez claves para no engordar en navidades sin tener que pasar hambre

diciembre 25, 2017

La Navidad puede convertirse en un momento de excesos en muchos aspectos, incluso en el de conseguir unos kilos de más.

El Diario, Marta Chavarrías

Desde el puente de la Constitución (6 de diciembre), hasta el Día de Reyes (6 de enero), podemos llegar a engordar entre 2 y 4 kilos las mujeres y entre 3 y 4 los hombres, en función de la complejidad física, el estilo de vida y la práctica deportiva, según el informe Cómo reducir a la mitad las calorías de la cesta de Navidad, publicado por el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). En solo dos días, Navidad y Fin de Año, podemos llegar a ingerir las mismas calorías que en una semana normal.

A la suma de unos kilos de más, los excesos navideños pasan factura también con otros problemas digestivos. Según la Sociedad Española de Patología Digestiva (SEPD), durante las Navidades aumenta de forma considerable el número de consultas por abusos con la comida, con problemas como la indigestión, acidez o cuadros de diarrea. El consumo de comidas con alto contenido en grasas hace que la digestión sea más lenta y que puedan presentarse trastornos digestivos, aunque sean leves.

Productos navideños, más calóricos

Las comidas navideñas suelen ser muy densas desde el punto de vista calórico, por la cantidad de grasas que se ingieren y porque son copiosas: sumando platos, se acaban consumiendo más cantidad de alimentos de la habitual. Además, el aporte calórico por cada 100 gramos de la cesta de Navidad se puede “disparar hasta el doble, para un mismo número de productos, pero de características diferentes”.

Según el estudio de IMEO, la diferencia en la cesta de Navidad puede llegar a ser del doble de calorías, pasando de casi 3.000 kilocalorías a más de 6.000 por cada 100 gramos del peso del producto comestible. Bebidas alcohólicas de alta graduación, productos de charcutería muy grasos y dulces típicos abundantes son algunos de los alimentos más típicos de estas fiestas.

Según los expertos de IMEO, los productos que más engordan son las bebidas alcohólicas de alta graduación, como el whisky y el ron, además de otros productos como quesos, embutidos, carnes grasas, patés de hígado y mermeladas azucaradas, así como los turrones y otros dulces típicos.

Las 10 claves para no engordar

No engordar en Navidad no quiere decir tener que renunciar a ninguna comida. Ni tampoco tener que sacrificarse sin probar los dulces más típicos. Una de las claves está en tomarse estos días como una suma y resta de calorías, es decir, la suma se guarda para los días especiales y la resta para el resto de días, en los que es aconsejable llevar una dieta más baja en calorías y equilibrada.

1. Consumir turrones y otros dulces de forma puntual

Solo los días festivos, en pequeñas cantidades. Lo más recomendable es tomarlos por la mañana, de manera moderada y en cantidades “muy pequeñas”. Esperar a comprarlos justo antes de los días señalados; hacerlo antes y guardarlos en la despensa puede conducirnos a tentaciones difíciles de evitar.

2. Aplicar el “efecto aperitivo”

Según el informe de IMEO se trata de, una media hora antes de la comida, tomar alimentos bajos en calorías para que el cuerpo tenga tiempo de segregar el estímulo de la saciedad. De esta manera, llegaremos a la comida con menos hambre.

3. Optar por carnes magras

Además, retirar las partes más grasas antes de cocinarlas.

4. No saltarse ninguna comida

Es importante desayunar, aunque nos despertemos tarde. Según la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) es importante tomar lácteos, cereales y fruta para desayunar, aunque sea más tarde de lo habitual. Saltarse una comida significa llegar a la otra con más hambre y, por tanto, tener menos control a la hora de comer.

Foto: Pixabay

5. Mejor el pescado que la carne

El pescado blanco o azul tienen un componente graso beneficioso, igual que el marisco. Para la SEEN, es mejor optar por el pescado que la carne.

6. Fruta de postre

Mejor que sean frutas como piña, naranja o kiwi. Contienen pocas calorías y son digestivas, muy recomendables para comidas copiosas. Es importante destacar que la fruta es mejor tomarla entera y no en zumo ya que de esta manera se toman menos calorías.

Incluso si el zumo es natural, por la cantidad de azúcar que contiene. Incluir fruta en las comidas navideñas es una buena medida para controlar el peso porque consumiremos menos alimentos demasiado calóricos. La fibra vegetal se absorbe más lentamente, por lo que tardaremos más en volver a tener hambre.

7. Equilibrar los excesos con comidas más ligeras y controlar las cantidades

Si hemos hecho una cena abundante, la comida deberá ser más ligera, a base de verduras y algo a la plancha. Es recomendable, según la SEEN, un cocinado sencillo y con aceite de oliva: asados en su jugo, cocidos, a la plancha o guisos con poca elaboración. Es importante vigilar las raciones de la comida y de la bebida de los menús especiales. Es conveniente controlar las cantidades que se sirven.

Foto: Wikimedia Commons

 

8. Atención a los alimentos “light”

Para los expertos de la SEEN, es mejor disfrutar con moderación del producto original que tomar cantidades descontroladas de productos con esta denominación.

9. Cuidado con el alcohol

Aunque no se mastique, el alcohol también engorda, y mucho con las denominadas “calorías vacías”. Una copa de vino puede llegar a tener entre 170 y 270 calorías (variará según el tipo de vino), lo que equivale a un bocadillo. Es preferible tomar alcohol acompañado de comida, nunca en ayuno. Es importante beber abundante agua, ya que no tiene calorías. Una buena medida es beber un vaso de agua antes de cada comida festiva.

10. No olvidarse de la actividad física

Es importante no dejar de lado la actividad física (andar, pasear, hacer excursiones, ir en bici…) los días no festivos.

Vida Saludable también en Navidad

diciembre 13, 2017

Asimismo, los europeos pueden ganar entre dos y cuatro kilos, esto varía en función de la complexión física, estilo de vida y práctica deportiva de la persona, y la ingesta calórica que, por regla general, es más elevada en estas fechas, según IMEO.

Econoticias/ Infosalus
Se aproximan las fechas navideñas, y con ellas las cenas en los días festivos, las comida de empresa, así como la ingesta de alimentos con un alto contenido en azúcares. Todo ello significa un aumento de peso, en concreto, en el caso de los españoles la media de sitúa en 3 o 5 kilos de más, según datos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Asimismo, los europeos pueden ganar entre dos y cuatro kilos, esto varía en función de la complexión física, estilo de vida y práctica deportiva de la persona, y la ingesta calórica que, por regla general, es más elevada en estas fechas, según IMEO.

De igual modo, la entidad asegura que se espera que los excesos navideños afecten en mayor parte a los hombres, que este año subirán entre 3 y 4 kilos de media, mientras que las mujeres aumentarán entre 2 y 3.

Sin embargo, mantener el peso y la forma física es posible a través de varios “trucos”, uno de ellos es que “antes de empezar a comer es ver bien lo que hay en la mesa, seleccionar lo que nos queremos comer y ponernos un poquito de cada cosa en nuestro plato, evitando así el picoteo constante”, ha recomendado María Sánchez Maroto, nutricionista de Zagros Sports.

Por todo ello, los expertos de Zagros Sports ofrecen ocho consejos de nutrición y entrenamiento para “afrontar el mes de las fiestas sin que estas pasen factura a la salud del organismo y la forma física”:

– Selección de los alimentos: tanto en los días festivos como durante el resto del mes, la selección de alimentos es clave para evitar un consumo extra de calorías.

Los platos precocinados y alimentos con alta concentración de grasas saturadas y azúcares refinados pasarán a un segundo plano para compensar los excesos en comidas familiares, de empresas, ect. A nivel práctico, los alimentos con menor aporte de nutrientes beneficiosos se pueden cambiar por otros.

Un ejemplo son las salsas que pueden ser sustituidas por especias o aliños más saludables, como una vinagreta ligera o zumo de limón o de naranja.

– Control de las cantidades: la dinámica de las comidas de Navidad implica múltiples y variados platos en la mesa y un clima distendido en el que no se está controlando cuántas porciones se come de cada plato.

Al mismo tiempo, comer despacio hace que los alimentos se asimilen mejor y la señal de saciedad llegue antes al cerebro.

– No olvidar las verduras: las verduras tienen que estar presentes en el menú de Navidad como fuente rica en fibra y en vitaminas y minerales. Hay muchas recetas elaboradas que llevan verduras y, siendo bajas en calorías, no restan sabor a las comidas o cenas, como por ejemplo una tarta de espinacas y queso feta.

– Ejercicio más intenso: durante todo el mes es recomendable aumentar la intensidad del ejercicio diario para quemar un mayor número de calorías y grasas acumuladas.

La exigencia del ejercicio en materia de resistencia cardiovascular y fuerza debe ser mayor para aumentar su efectividad. Cada persona establece el nivel de su alta intensidad acorde con su forma física y el desarrollo de sus cualidades.

El entrenamiento más adecuado es el interválico, es decir, intercalar trabajo cardiovascular con trabajo muscular para tonificar los músculos a la vez que se queman grasas. Se trata del ejercicio que reporta más beneficios en un menor margen de tiempo.

– Entrenamiento 4 días a la semana: a pesar de los días de fiesta, el director de Salud de Zagros Sports Puerta de Europa, Sergio Daza, sostiene que la frecuencia más adecuada de entrenamiento debería ser de cuatro días a la semana, entre 45 y 60 minutos cada sesión.

Para que los resultados sean visibles antes y después de las navidades se debe seguir el plan de la forma más rigurosa posible, con máxima motivación para conseguirlo.

– Cardio y ejercicios en circuito: sin olvidar el calentamiento y los estiramientos para preparar el cuerpo para la actividad y evitar lesiones, la parte principal del entrenamiento debe estar basada en 5 repeticiones de un circuito de 5 ejercicios con 1 minutos de descanso entre cada repetición y 20 minutos de trabajo cardiovascular como correr, nadar o montar en bici.

El circuito, con ejercicios como las sentadillas o las planchas para quemar grasa abdominal, es una de las maneras más eficaces de alcanzar la alta intensidad.

– Correcta hidratación: a pesar de que en invierno no sufrimos las consecuencias del calor, el cuerpo se puede deshidratar de la misma manera si no se toma la cantidad suficiente de líquidos.

Una correcta hidratación, sobre todo basada en el agua, es clave para asegurar el correcto funcionamiento del organismo y evitar lesiones.

El peligro de las navidades es que se cambia el agua por bebidas carbonatadas y alcohólicas, siendo el alcohol enemigo del deporte al provocar en el cuerpo un mayor estado de cansancio. Además, las bebidas azucaradas son uno de los principales causantes de los aumentos de peso.

– Retrasar las compras: teniendo el consumo de alimentos y el entrenamiento controlados, un truco que previene el picoteo y la ingesta de dulces es no comprarlos hasta que lleguen los días festivos.

“Aunque desde octubre los turrones y polvorones inundan los supermercados, debemos pensar bien las cantidades que necesitaremos y comprarlos en el momento justo”, ha aconsejado la nutricionista.

Etiquetados opacos, una traba para los enfermos

noviembre 24, 2017

La información contenida en el etiquetado nutricional es un asunto que genera cada vez más atención en los consumidores, instados por organizaciones de salud a fijarse en lo que comen.

Correo Faremacéutico, por Claudia Preysler
“Al leer el etiquetado, hay que prestar atención a cuatro componentes fundamentales: kilocalorías, grasas, azúcares y sal”. Esta es una de las diez recomendaciones que la Universidad de Navarra ofrece en su proyecto Por una comida sana, tú decides, elaborado por expertas de la Facultad de Farmacia y Nutrición. Sin embargo, conocer cuánto sodio o azúcar contienen los alimentos todavía es difícil. El pasado diciembre, el Ministerio de Salud empezó a aplicar la norma comunitaria 1169/2011, por la que se rige el etiquetado, que exige incluir, de manera obligatoria, la información nutricional y sustituir palabras como sodio por sal. Sin embargo, como asegura Ana Bermúdez, docente experta en Higiene Alimentaria del Ayuntamiento de Murcia, “todavía hay productos en los que no figura y aún no se ha aplicado ninguna sanción, pese a que las hay (…). España va un paso por detrás frente a Europa”, señala.

Aditivos y porcentajes

La opacidad de las etiquetas es una preocupación persistente, en el que numerosas instituciones relacionadas con la alimentación siguen indiciendo y que genera muchas consultas en farmacia. Como destaca Aquilino García, vocal de Alimentación del Consejo General de COF, “buena parte de los consejos farmacéuticos de salud que se dan cada año en farmacia son de nutrición”.

Más allá de la importancia que tiene para la salud conocer estos valores, las deficiencias en las etiquetas nutricionales supone un autenténtico problema para las personas que sufren alguna patología y deben moderar el consumo de algunas sustancias. Así lo han advertido sociedades como la de Nefrología (SEN), que el pasado octubre apeló a las organizaciones de consumidores para que exijan la incorporación del contenido en fósforo.

Alberto Ortiz, jefe del Servicio de Nefrología de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, y miembro de la Junta Directiva de la SEN asegura a CF que “el paciente con una patología renal debería saber el contenido de sodio, potasio y fosfatos” que incluyen los alimentos. A juicio del experto, en especial, los fosfatos son “el gran problema”, y parte de la población general no tiene conciencia de que toma más de los necesarios. “Hay estudios que confirman que contribuyen a un envejecimiento acelerado. Para alguien a quien no le funcionan bien los riñones es un problema, porque no tiene cómo eliminarlo”, añade.

Ortiz subraya como dificultad añadida que el fosfato está en los aditivos alimentarios, y que, a veces, se camufla en nomenclaturas recogidas en la legislación europea. El especialista avisa de que está contenido encomponentes como el E-338, E-340 o E-341 que, por ejemplo, tienen las bebidas de cola (ver apoyo).

Más exigencias

Andrea Marqués, nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad(Imeo), plantea la necesidad de que la legislación sea más exigente con el etiquetado, para que los pacientes con patologías e intolerancias sean capaces de entenderlo e interpretarlo. “Se podrían incluir especificaciones como las de evitar su consumo si padece de… , o de alto contenido en”, propone Marqués, aunque añade que “las leyes de etiquetado son difíciles de cambiar”.En este sentido, Pilar León, vocal de Alimentación y Nutrición del COF de Madrid, apunta que “algunas empresas se están planteando poner semáforos con luz roja en aquellos ingredientes que puedan provocar algún problema” (ver gráfico).

Marqués también advierte de la necesidad de estar atento a la publicidad engañosa. Es el caso de ciertos productos etiquetados como “naturales” , que no les exime de llevar aditivos y saborizantes. “Natural no significa casero ni artesano, simplemente que se refiere a que no hay una elaboración masiva”, indica.

Especificar las cantidades es otro problema pendiente que señalan Marqués y Ortiz. Este último apunta que algunos productos indican el porcentaje de un ingrediente y nombran los que están contenidos, pero no especifican en qué cantidades, como es el caso de algunas carnes.

Por otra parte, León, recuerda que el etiquetado de los complementos nutricionales y medicamentos también merece un repaso, ya que muchas personas acuden a la farmacia a preguntar por su composición. “El problema reside cuando la intolerancia no es muy acusada; si el farmacéutico no avisa o pregunta a los usuarios, muchos no lo comentan. Aquí reside la importancia del consejo farmacéutico”, recalca.

Cómo alimentarse en la diabetes gestacional

noviembre 14, 2017

La diabetes gestacional es un tipo de diabetes que se diagnostica por primera vez durante del embarazo

El Observador

No debe ser causa de alarma ya que, si se tienen ciertos cuidados, no representa peligros para la mamá ni el bebé.

Dado que usualmente no presenta sintomatología, como rutina se les realiza a todas las mujeres embarazadas un estudio llamado prueba de tolerancia a la glucosa entre las semanas 24 y 28 de gestación para detectarla. Si no se toman ciertas medidas para tratar este tipo de diabetes, puede traer serias consecuencias a corto y largo plazo para mamá y bebé.

Algunos consejos alimentarios para mantener los niveles de glicemia controlados durante el transcurso del embarazo son los siguientes:

· Seguir una dieta equilibrada y variada: esto significa que incluya alimentos de todos los grupos en las proporciones adecuadas y distribuidos de forma equilibrada a lo largo del día, de modo que el azúcar en sangre permanezca más estable.

· Realizar un buen desayuno: ya que por la mañana los niveles de azúcar en sangre están más descompensados, se debe cortar con el ayuno nocturno, lo cual también mantendrá más estables los niveles de glicemia en el día.

· Incluir muchas frutas y verduras en todas las comidas: ya que aportan fibra, lo cual contribuye a que los niveles de azúcar no se eleven bruscamente después de comer.

· Limitar el consumo de alimentos y bebidas que contengan azúcares simples (productos de repostería, azúcar de mesa, refrescos, dulces, postres, golosinas, jugos) ya que elevan muy rápidamente los niveles de azúcar en sangre. Se pueden sustituir por edulcorantes o productos dietéticos sin azúcar.

· Consumir cantidades moderadas de carnes magras y grasas saludables, como la del pescado, los frutos secos, la palta o algunos aceites vegetales.

· Consumir cantidades moderadas de granos enteros como pan, cereales, pasta, arroz, vegetales con almidón como papa o boniato, maíz o arvejas.

· Hacer 4 comidas y 2 colaciones diarias. No saltearse comidas y no pasar largas horas sin ingerir alimentos.

· Hacer ejercicio moderado: los estudios muestran que contribuye a que el cuerpo procese la glucosa y los niveles de glicemia se mantengan de forma adecuada.

· Acudir periódicamente a un profesional de la salud que ajuste el menú de acuerdo a los niveles de glicemia, peso, preferencias, dificultades, etc.

Dieta Keto: ¿comer más grasa para perder grasa funciona?

octubre 31, 2017

Los expertos en nutrición hablan acerca de la dieta que ha hecho perder más de 25 kilos a Kim Kardashian
TELVA, por Clara Sánchez de Ron
Esta nueva versión más saludable de la dieta Dukan o la dieta Atkins, la dieta keto o cetogénica vuelve a estar en el punto de mira entre los expertos en nutrición para adelgazar de forma más rápida. Desde que celebrities como Kim Kardashian o Mick Jagger alabaran las bondades de este sistema o plan de nutrición para perder peso y ganar energía, no ha hecho más que salir a debate. Varios expertos en nutrición analizan los pros y los contras de esta dieta tan controvertida.

La dieta keto o cetogénica vuelve a vivir su etapa más dorada. Sobre todo desde que Kim Kardashian contara sus bondades como el régimen por excelencia que le ha ayudado a perder más de 25 kilos con la ayuda de un médico profesional.

Hace unos años, algunas de sus versiones eran motivo de debate y de cómo podían poner en peligro tu salud como la dieta Dukan o la dieta Atkins. Sin embargo, la dieta keto difiere de sus antecesoras por varios motivos.

La dieta keto o cetogénica se centra en la ingesta de más alimentos ricos en grasas buenas y proteínas (pescado azul, aguacate, aceite de coco y de oliva) con una restricción de la ingesta de hidratos de carbono (cereales, azúcar, e incluso de mucha cantidad de verduras y frutas) con el objetivo de generar el proceso de cetosis en sangre similar al ayuno.

¿En qué consiste esa cetosis? Te preguntarás. En que las reservas de grasa de tu cuerpo se convierten en cetonas que a su vez alimentan a los músculos y al cerebro frente a los carbohidratos. ¿El resultado? La rápida quema de grasa y pérdida de peso exprés si la comparamos con otras dietas tradicionales.

En este sentido, la dieta keto tiene sus admiradores y detractores. Entre sus admiradores, se encuentran la experta en nutrición Susie Burrell, porque asegura que resulta idónea no sólo para adelgazar sino para reducir el picoteo de dulce, la inflamación cerebral y aliviar el dolor en personas con enfermedades crónicas.

“Durante la cetosis, hay una disminución en la producción y la utilización de glucosa y como consecuencia en la descomposición de las proteínas (que se encuentran en los músculos) son utilizados como energía”, asegura la también nutricionista de celebrities como Jessica Alba: Kelly Leveque a propósito de esta dieta. “Por lo tanto, tu cuerpo quema grasa sin sacrificar ningún músculo”, apostilla en defensa de la dieta keto frente a las dietas bajas en grasas. Y es por esta razón por lo que muchas personas se están apuntando a dietas cetogénicas para perder peso sin perder la masa muscular y acelerar su metabolismo.

¿Qué comer en la dieta keto?

La dieta cetogénica o dieta keto aboga por la ingesta de alimentos ricos grasas buenas del 60 por ciento al 75 por ciento (nueces, aceite de coco, aguacate, pescado azul…) combinada con ingredientes ricos en proteínas en un 15 o 30 por ciento y que los carbohidratos se limiten a hojas y verduras verdes sin exceder al 20 por ciento de las calorías ingeridas en cada ingesta.

Dieta Keto: ventajas e inconvenientes

Aunque la experta en nutrición Susie Burrell asegura que “no existen evidencias de que la dieta keto dañe seriamente la salud”, la dieta keto tiene sus pros y sus contras. Entre sus beneficios, se encuentra la reducción de los niveles de glucosa en sangre, mejorar dolencias como el hígado graso y la pérdida significativa de peso en menos tiempo. Sin embargo, el problema ocurre cuando la cetosis no se controla correctamente y las cetonas empiezan a dañar la masa muscular y a provocar otras alteraciones a nivel orgánico.

“Seguir esta dieta puede provocar a corto plazo mareo y dolor de cabeza, ya que nuestro cerebro necesita energía en forma de glucosa para funcionar; mal olor de aliento, orina y sudor debido al exceso de cuerpos cetónicos eliminados por estas vías de excreción; y estreñimiento severo, por la carencia de fibra”, apunta en contra de la misma, la nutricionista Andrea Marqués del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Entre otros de sus inconvenientes es que puede desencadenar piedras en el rinón, aumentar los niveles de acidez en sangre, pérdida de masa muscular… así que conviene tomar tus precauciones consultando a tu médico y no seguir esta dieta a la ligera.

Sin embargo, Julia Jiménez, nutricionista de Neolife, asegura que la dieta keto sí es eficaz para tratar dolencias como la epilepsia, el Alzhéimer e incluso el cáncer. “Las células dependen de la respiración celular como fuente de energía y durante periodos de privación de alimentos o en ausencia de glucosa, estas células también pueden recurrir a la cetosis como fuente de energía adicional. Las células malignas y tumorales no pueden servirse de la cetosis para obtener energía porque carecen de la capacidad de utilizar los cuerpos cetónicos y dependen en gran medida de la glucólisis para la producción de energía, incluso en estados elevados de oxígeno” asegura en defensa de la misma.

Dicho de otro modo, porque la dieta keto logra este estado metabólico, bien por un aporte insuficiente de alimentos porque la cantidad de energía de la dieta es menor que la requerida, bien por una restricción de alimentos ricos en azúcares eliminando o restringiendo los carbohidratos y aumentando el consumo de alimentos ricos en proteínas o en grasas. Así que es cierto que la dieta keto promete adelgazar, combatir el acné, mejorar la salud cardiovascular y hasta equilibrar los niveles hormonales… pero es imprescindible seguirla con la ayuda de un profesional.

Un menú tipo de la dieta keto

Desayuno: Huevos revueltos con aceite de coco o mantequilla o un café con un poro de leche desnatada y un toque de aceite de coco o ghee.

Comida: Pechuga de pollo con mantequilla de hierbas y verduras a ser posible de hoja verde o una ensalada de atún con queso.

Cena: Una hamburguesa de queso baja en hidratos de carbono o un filete de ternera y aguacate.

Ten en cuenta de que la dieta keto no es para ti si no estás preparado para dejar de comer pan, cereales o grandes cantidades de frutas y verduras o azúcar durante un largo período de tiempo. Aunque, todo hay que decirlo, algunas de sus recetas son de lo más apetitoso como un plato de atún con queso, aguacate y salsa de tomate pero no es nada fácil restringir los carbohidratos de tu dieta todos los días y es más complicado de lo que pueda parecer.

Y ten en cuenta que las dietas cetogénicas utilizan alimentos ricos en grasas como nueces, aguacate, aceite de oliva, de coco, pescados grasos y queso para reemplazar los hidratos de carbono.

Así que ya sabes, nada mejor que ponerte en manos de un experto para poderla llevar a cabo con suplementos que preserven tu salud y no dañar tu sistema digestivo ni tu metabolismo.

Y es sumamente necesario que la dieta esté regulada, guiada y estructurada por médicos especialistas. “Esta dieta no es para tomarse a la ligera y hay profesionales de la salud que trabajan específicamente en ella”, dice el profesor Thomas Seyfried, de la Universidad de Boston.

Sin embargo, otros expertos siguen incidiendo en que, para que nuestro cuerpo funcione correctamente, necesitamos ingerir grasas (buenas) todos los días. Ayuda a que tengamos energía pero también (y aunque parezca paradójico) a perder peso y a una mejor absorción de nutrientes y vitaminas.

La obesidad eleva un 30% el riesgo de cáncer de mama

octubre 24, 2017

Seguir una dieta rica en frutas, verduras, fibra, aceite de oliva, cereales integrales y pescado rebaja las posibilidades de padecer un tumor en el pecho, principalmente en mujeres postmenopáusicas

La Razón, por Raquel Bonilla

Ya lo decía Hipócrates… «Que el alimento sea tu medicina». A pesar de que todos los expertos coinciden en afirmar que el cáncer es una enfermedad multicausal que no depende únicamente de un factor, hay evidencias científicas que avalan el papel que juega la alimentación en su desarrollo. «En el cáncer de mama los elementos más determinantes son hormonales y reproductivos. Sin embargo, hay otros factores claves como el consumo de alcohol, que está relacionado directamente con un 7% de los tumores de pecho, mientras que la obesidad en las mujeres postmenopáusicas eleva un 30% las posibilidades de padecer este tipo de neoplasia», confirma Carlos A. González, ex coordinador del Estudio Prospectivo Europeo sobre Cáncer y Nutrición, EPIC, en España.

Precisamente es el proyecto EPIC el que durante los últimos años ha arrojado más resultados sobre la relación que existe entre cáncer y alimentación. Y entre las conclusiones más relevantes destaca el hecho de que «un consumo alto de frutas, fibras, aceite de oliva y cereales integrales reduce hasta un 40% el riesgo de padecer cáncer de mama», asegura González, quien matiza que hay que distinguir entre las neoplasias mamarias que tienen receptores negativos de progesterona –en cuyo caso el efecto de la dieta es más protectora–, de aquellos que tienen receptores de progesterona positivos, en los que el efecto hormonal es tan fuerte que la dieta no logra tener tanto “poder”».

A pesar de la creencia popular, «no existen alimentos “mágicos” o dietas que sean capaces de curar o prevenir el cáncer de mama, tal y como se dice de la dieta alcalina o de las dietas anticáncer, que carecen por completo de respaldo científico», advierte Francisco Botella, miembro del Área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, SEEN. De hecho, tan sólo la Dieta Mediterránea cuenta con el aval de la Organización Mundial de la Salud, pues «hay evidencias suficientes de que al evitar la obesidad, también ayuda a reducir el riesgo de padecer hasta 13 tipos de tumores», confirma González.

En una despensa anti cáncer de mama no deben faltar los alimentos frescos, como frutas, verduras y hortalizas, así como los cereales integrales y las fibras, evitando los productos refinados, los azúcares, el alcohol y las grasas saturadas. «Existen ciertas áreas de investigación con vegetales del género brassica (coles, repollo, brócoli), con ciertos pigmentos vegetales antioxidantes (carotenos), semillas de lino, centeno, alfalfa y legumbre que de forma individual pueden ser positivos, pero sobre todo por su interrelación con la flora intestinal. En los próximos años podrán presentarse resultados interesantes», adelanta Botella.

Una vez que aparece el cáncer de mama, la dieta es clave para mejorar el tratamiento, ya que «siempre se trabaja por evitar la desnutrición del paciente y minimizar las náuseas, el estreñimiento, la diarrea o la mala absorción de nutrientes que puede provocar la quimioterapia o la radioterapia», explica Pedro Robledo, jefe del Servicio de Dietética y Nutrición de MD Anderson Cancer Center Madrid. Y el futuro es prometedor, ya que, según Robledo, «la inmunoterapia ha estimulado el conocimiento y el aprendizaje de nuevas áreas de información nutricional a nivel molecular y genético como la nutrigenómica, que en breve nos orientarán sobre componentes fitoquímicos y nutrientes capaces de tener actividad terapéutica sobre el cáncer o sus síntomas».

Por estas razones deberás eliminar el pan blanco de tu dieta

octubre 23, 2017

“Comer pan blanco es como comer azúcar”, asegura Miguel A. Martínez González

Ideal
Cada vez más estudios y organismos desaconsejan el consumo de pan blanco por los perjuicios que tiene para nuestra salud. Entre ellos que, en efecto -y no es un mito-, el pan blanco engorda. Sí, el pan blanco está relacionado con el sobrepeso.

Miguel Ángel Martínez-González es catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Navarra. Así explica el efecto que provoca la ingesta de pan blanco en nuestro organismo: “El pan blanco está compuesto fundamentalmente por almidón, un polisacárido que ha sido sometido a un proceso de fermentación y que nuestro cuerpo transforma rápidamente en azúcar. Comer pan blanco es como comer azúcar. De hecho, si lo tienes un poco de tiempo en la boca, comienza a saber dulce”.

Tradicionalmente, el pan (sin distinción) se ha situado en la base de la pirámide alimentaria junto a los cereales, la pasta y el arroz. Es un alimento que, casi sin querer, aparece en cada una de nuestras comidas. Sin embargo, ante la actual epidemia de obesidad que sufre nuestro país (según la Encuesta Europea de Salud de 2014, más del 53% de la población adulta en España tiene sobrepeso) esto carece de sentido. “El pan blanco es una bomba para la salud de aquellas personas que tienen sobrepeso y obesidad“, afirma de forma tajante. La realidad es que, pese a que el consumo de pan se ha ido reduciendo sobremanera en los últimos años, los españoles consumen unos 35 kilos de pan por persona al año, según el Informe del Consumo de Alimentación en España 2015, elaborado por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. De esos 35 kilos, el pan blanco sigue siendo nuestro preferido y abarca el 75% del total que compramos.

El pan blanco es un alimento que se elabora con harina refinada y que ha perdido muchas de las propiedades que posee el grano entero. De hecho, para su elaboración se utiliza fundamentalmente el endospermo, cuyo componente principal es el almidón.

“Es un alimento que se elabora con harina refinada y cuyo nutriente principal es un carbohidrato de absorción rápida. Este tipo de nutrientes son un factor de riesgo cardiovascular. Hay estudios de caso y controles de infarto de miocardio en los que, efectivamente, aparece un alto consumo de pan blanco”, apunta el catedrático de la Universidad de Navarra.

Tal y como apuntan los expertos, el pan es un alimento “prescindible”. Pero si tienes que tomar alguno, que sea integral. ¿Por qué? ¿Tiene menos calorías? En realidad, no tiene nada que ver con eso. “Han conseguido que la gente se obsesione con las calorías para que así algunas marcas puedan vendernos mierda baja en calorías. Pero está injustificado evaluar si un alimento es sano o insano sólo a través de sus calorías”, señala el autor de Mi Dieta Cojea.

¿Significa todo esto que podemos atiborrarnos de pan integral? De ninguna manera. “El mensaje no debería ser: ‘Españoles, dejen de tomar harinas refinadas y tomenlas integrales’. La idea es: si quieres consumir pan, poca cantidad y al menos que sea integral“, finaliza Sánchez.