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El simple plan de 7 días para reducir el azúcar en tu dieta y adelgazar

noviembre 4, 2017

Aunque su sabor haya conquistado los paladares a lo largo de la historia y sea una de las sustancias más consumidas en todo el mundo, es de las más peligrosas para la salud

El Confidencial

Tomamos mucho más azúcar de la que necesitamos. Hay demasiados alimentos que, sin que seas consciente, contienen esta dulce sustancia. La identificamos en las bebidas azucaradas, los caramelos o la bollería, pero también está oculta en yogures de sabores, cereales, panes de molde o salsas como el kétchup.

Aunque su sabor haya conquistado los paladares a lo largo de la historia y sea una de las sustancias más consumidas en todo el mundo, lo cierto es que también es una de las más peligrosas para la salud. Proporciona calorías sin aporte nutritivo y su ingesta elevada está vinculada al aumento de peso y a enfermedades cardiovasculares, obesidad o diabetes tipo II.

Cuando aparezca la necesidad de tomar algo dulce, detente y piensa de dónde viene ese sentimiento. Puede que solo estés cansado o tengas sueño.

Al respecto, la ONU recomienda que limitemos su consumo por debajo del 5% (equivalente a unos 25 gramos o seis cucharaditas). Lo notaremos en la salud: tendremos menos caries dentales, más facilidad para conciliar el sueño y un peso más equilibrado, entre otros muchos beneficios.

Dado que el azúcar ha sido el culpable de la mayoría de las crisis de salud de los últimos años, es hora de tomar cartas en el asunto y comenzar a reducir su consumo. Brooke Alpert, autora de ‘The Sugar Detox’, ha ideado un plan de 7 días para romper tu adicción a esta sustancia poco a poco y para siempre.

Atento:

Lunes: hacer limpia en casa

Es hora de deshacerse de los brownies, del alijo de dulces que tienes en el cajón de la oficina y de las galletas de chocolate que guardas en el armario. También de esa barra de cereales aparentemente light y del zumo bajo en grasa. Además de quitarte el azúcar, recortarás un montón de calorías innecesarias de tu dieta.

Cuando aparezca la necesidad de tomar algo dulce, detente y piensa de dónde viene ese sentimiento. Las situaciones más comunes que han podido llevarte a desarrollar el antojo son las siguientes:

  • Tu nivel de azúcar en la sangre es demasiado bajo. Eso significa que es probable que te saltes comidas o que las espacies demasiado, o que no comas suficiente proteína para estabilizar el azúcar en sangre. Como remedio, combina un refrigerio azucarado con nueces mixtas similares a proteínas y frutas deshidratadas sin azúcar. Las grasas saludables en las nueces absorben lentamente los azúcares naturales de la fruta para que recuperes el equilibrio y los antojos desaparezcan.
  • Estás cansado. Tienes sueño, porque duermes mal y/o poco. En lugar de buscar algo azucarado para aumentar tu energía, opta por un café o un té; ambos son beneficiosos para la salud.
  • Tienes síndrome premenstrual o perimenopausia. En caso de que seas mujer, este puede ser tu caso. Niveles inadecuados de progesterona o estrógeno desencadenan los antojos de dulces, ya que dejan de producirse determinadas sustancias químicas necesarias para que el cerebro se sienta bien, como son la serotonina, la dopamina y la norepinefrina. Todo ello provoca insomnio, dolores de cabeza, fatiga o depresión leve. Si este es tu caso, trata de comer vainas de soja, pues contienen unos compuestos llamados isoflavonas que imitan al estrógeno. Si esto no reduce los antojos de azúcar, opta por productos dulces y sanos como una naranja o dos cuadraditos de chocolate negro.

Martes: tira los edulcorantes

Ya es hora de deshacerse de todos los edulcorantes que tengas por casa. Tu cuerpo es extremadamente rápido en la descomposición de azúcares simples como este. ¿El problema? Aunque no tengan apenas calorías, un consumo excesivo provoca picos de azúcar en sangre, lo que hace que quieras consumir más.

Limita asimismo el uso de endulzantes naturales como el agave o la miel: tu cuerpo los procesa de la misma manera. Al café, por ejemplo, puedes ponerle canela.

Cuidado con el vino tinto: puede tener fitoquímicos buenos para la salud, pero cuando tomamos alcohol, se convierte en azúcar en nuestro cuerpo

Los azúcares artificiales “son más dulces que el azúcar y tu cuerpo tiene la misma respuesta hormonal, como si fuera azúcar normal”, dice Alpert. “Por eso no los recomiendan para perder peso”.

Prueba con el extracto de vainilla, el coco o crea contraste con la sal (una pizca de esta sustancia puede endulzar el plato en cuestión; solo se puede aplicar a alimentos que no son naturalmente dulces, como la sopa de calabaza o las rodajas de fruta).

Miércoles: corta el gas

Las bebidas con gas no son buenas para tu salud, según asegura la experta en ‘Prevention’, pero además contienen mucha azúcar. Incluso las light. “Estas han sido endulzadas con jarabe, por eso están tan buenas”, añade.

Si estás habituado a consumir estas bebidas, lo mejor será que las reemplaces: te será más fácil eliminarlas de tu dieta. El psicólogo James Claiborn, autor de ‘The Habit Change Workbook’, sugiere optar por reemplazos que choquen con el comportamiento que se está tratando de cambiar. Piénsalo: si tus bebidas gaseosas son con cafeína, puedes sustituirlas por un café o un té.

Jueves: leer etiquetas

Comienza a leer las etiquetas de ingredientes de todo lo que consumas como si te fueras a examinar de ello. Cambia el yogur de sabores o la leche de almendras por las versiones simples.

Igual no lo sabes, pero algunos yogures de frutas con sabor contienen casi 6 cucharaditas de azúcar añadida en sus pequeños envases, que es la cantidad que la American Heart Association sugiere que consumas en un día entero. En su lugar, endulza tus comidas favoritas con frutas enteras. “Y estate atento: los aderezos, la salsa de pasta, las galletas, la mantequilla y las sopas son también fuentes comunes de azúcar oculta”.

Viernes: cuidado con los hidratos

“La harina blanca, el arroz blanco y el pan blanco son básicamente azúcar”, dice Alpert. De hecho, es posible que no pienses que eres goloso, pero si comes bagels y pasta regularmente, probablemente te estás engañando a ti mismo. “La pizza es básicamente un postre. Para tu cuerpo es como un trozo de pastel”, añade la experta.

La solución: come carbohidratos, pero siempre integrales. El arroz integral, el pan de grano germinado y la quinua se tienen que convertir en tus mejores amigos. Este es el esquema que tienes que grabarte a fuego:

  • Granos refinados: comer raramente.
  • Granos enteros: con moderación.
  • Legumbres: con moderación.

Sábado: modera el alcohol

Si eres de los que toma una copa de vino cuando sale o cena fuera, es hora de que, según Alpert, recuerdes que “el vino tinto puede tener fitoquímicos y beneficios para la salud, pero la verdad es que cuando tomamos alcohol, este se convierte en azúcar en nuestro cuerpo”.

Si decides tomar una bebida, elije una cerveza ligera, un vino o una copa de bebidas espirituosas (vodka, ginebra, ron, whisky escocés, bourbon), sin mezcla. La mayoría de los refrescos, incluso la tónica, tienen azúcar añadida o proceden de jugos de frutas. Y como último consejo, limita tus bebidas a un máximo de dos por semana.

Domingo: limita las frutas

La excesiva cantidad de azúcar presente en la fruta, derivada de la fructosa naturalmente presente en esta, desestabiliza los niveles en sangre y puede conducir al letargo, a caer en los antojos, a la falta de concentración o a acabar con un microbioma alterado. Por eso es bueno limitar su consumo o decidirse por las menos calóricas.

Adelantar la hora ayuda a reducir el riesgo de obesidad o diabetes

octubre 30, 2017

El cambio de horario tiene múltiples ventaja como, por ejemplo, anticipar las horas de comer

Diario Información/ EP
El jefe del Servicio de Pediatría y de la Unidad del Sueño del Hospital Quirónsalud Valencia, el doctor Gonzalo Pin, ha asegurado este jueves que adelantar la hora ofrece “numerosas ventajas” para la salud y podría ayudar a prevenir enfermedades como la obesidad o la diabetes.
Con el cambio horario que se produjo en la madrugada del sábado al domingo, el sol saldrá una hora antes, lo que facilitará un despertar “más acorde con los relojes biológicos”, proporcionando un inicio de jornada “más armónico desde el punto de vista fisiológico”.
También adelantará los horarios de alimentación y sueño, “lo que favorece ir a la cama antes y, por lo tanto, dormir más horas”. Asimismo, anticipar los horarios de comidas puede contribuir a la disminución de la obesidad y la diabetes 2, y un mayor tiempo de descanso favorece la reducción de la tasa de accidentes laborales y de tráfico, muchos de ellos relacionados con el déficit crónico de sueño.
Entre las desventajas de este nuevo horario, que nos acerca más al del sol, el especialista señala la pérdida de una hora de luz por la tarde, “pero solo los meses de mayor número de horas de sol, que comprende desde finales de marzo hasta finales de octubre”.
Por ello, por sus “múltiples ventajas”, el doctor Pin abogaría por mantener este horario a lo largo del año, “ya que los cambios no solo se producen en nuestros relojes, sino también en nuestros estilos de vida; y sus consecuencias, en nuestra salud”.

Consejos para disfrutar de un sueño reparador

Según el doctor Esteban de Vicente, especialista en Neurofisiología de la Unidad del Sueño del Hospital Quirónsalud Torrevieja, para disfrutar de un descanso reparador es “muy útil” disponer de estrategias claras para mantener una “adecuada higiene de sueño”.

Alguno de los aspectos prácticos para mejorarlo son procurar normalizar el sueño habitual: con un mismo horario de sueño, no debemos dormir más de 20 minutos de siesta, de lo contrario, alterará nuestro reposo nocturno y no desplaza más de una hora el momento de levantarse tras haber trasnochado.
También respirar adecuadamente y explica una “sencilla técnica” podrá conseguirlo: colocar boca arriba y adoptar una postura cómoda, cerrar los ojos y relajar los músculos, respirando de forma pausada tres veces sin forzar la respiración y al final de la tercera, mantenerse sin tomar aire. Es importante no contener ni forzar la respiración y repetir el ciclo de seis a ocho veces.
Asimismo se refiere a mantener una alimentación adecuada: comer de forma equilibrada e hidratarse mucho. No fumar próximo a la hora de dormir; además, a partir de mediodía moderar el consumo de café, té, chocolate y bebidas refrescantes.
Además se recomienda acostarse una hora y media después de una cena normal y dos horas como mínimo si ha sido copiosa. Por último, se debe cenar de forma ligera con pocas grasas y calorías. La ingesta debe contener verduras (ricas en triptófano, aminoácidos precursores de serotonina y melatonina), pocas proteínas y lácteos. Evitar pasteles y moderar el consumo de alcohol.
Los últimos consejos son acondicionar el ambiente: la habitación debe tener una temperatura de 20-22º C; utilizar un colchón firme con sábanas lavables y transpirables y evitar las corrientes de aire para dormir. Realizar una ducha con agua caliente para relajarnos e intentar prepararnos para dormir y utilizar ropa cómoda de algodón son pautas que nos ayudarán a conciliar el sueño, según el especialista.

Moe Azu, la japonesa que come por 12, arrasa peligrosamente en España

junio 26, 2017

¿Hay que aplaudir las locuras gastronómicas de la reina de los concursos de comida XXL?

PlayGround

Moe Azu es el nombre de guerra de Azuki Moeno, concursante en las competiciones de comer tanto y tan rápido como puedas y sucesora de la mítica Gal Sone.

Aterrizó en España la semana pasada para arrasar con cuánta comida se le pusiera por delante. Venía con una expedición de la televisión japonesa para rodar un programa especial sobre paellas y los medios españoles han alabado su gesta: 11 paellas para 2 o 3 personas en 3 días.

Pero, ¿estamos seguros que hay que aplaudir semejante locura gastronómica en los medios de comunicación?

A todas luces, la respuesta es un rotundo no.

 Nuestra nutricionista de cabecera, Jessica Gutiérrez del Pino, de Salud Nutritiva, observa así el caso: “Imagínate un montón de células grasas y glucosa viajando por el torrente sanguíneo. Se pueden generar placas de grasa en las arterias (ateromas) que pueden dar lugar a embolias y se da un aumento de la producción de insulina para salir en busca de toda esa glucosa. Con los años, esto puede provocar una resistencia a la insulina que puede derivar en diabetes”.

Pero hay algo mucho más inquietante en sus palabras: “No creo que sea posible que la gente que compite en estos concursos bastante a menudo no tenga sobrepeso u obesidad. Pueden intentar compensar esas ingestas de miles de calorías. La otra explicación es que sean bulímicos”.

Convertir una enfermedad en deporte podría sonar siniestro, pero podría ser la realidad de estos rivales delgados de Pantagruel: comer hasta reventar para poder vomitarlo todo.

“Es como tener bulimia controlada. Es una bulimia en la que te pagan por tenerla. Yo comercio con un desorden alimentario a cambio de dinero”, decía para AV Club Patrick Bertoletti, otro icono de las competiciones de tragar. En relación a esto, un artículo en The New Enquiry escrito por Yurina Ko que vivió en sus propias carnes la bulimia disfrazada de competición lo explica con detalles:

“Es una contradicción muy atractiva ver estas mujeres en acción. Mira cuánto puede comer a pesar de su apariencia. Mira su apariencia a pesar de todo lo que come. Hay una palabra en japonés que describe a estas mujeres a la perfección: kuishimbo. Significa alguien a quien le gusta comer, alguien que siempre está hambriento, y es una palabra que normalmente se usa para describir a los niños”, prosigue Yurina Ko.

“Existe una magia en la chica-pequeña-pero-gran-comedora. Está delgadísima, tiene aspecto de prepúber y también parece un niña respecto a su ignorancia de lo que constituye una comida apropiada. Y, sin embargo, es una adulta. Si sales con ella no pedirá solamente una ensalada sino cada plato del menú y suplicará por tomar postre. Después de disfrutar cada cucharada de esta comida gigante, todavía parece sana, pequeña y follable. Pero esta magia solamente existe en la tele, donde toda la fealdad puede editarse y dejarse fuera y las audiencias nunca sospecharían lo que ha ocurrido”.

Y lo que ha ocurrido, como describe Yurina Ko, es un vómito prolongado después de cada uno de esos atracones. Ella misma lo presenció cuando asistió como público al concurso Big Eaters World Championships que se celebró en Times Square en 2016 y en el que su marido trabajaba como coordinador. Allí vio como la concursante nipona, pequeña y delgada, empezaba a vomitar justo al terminar el concurso. Y también lo sabe porque lo sufrió en sus carnes: cuando llegó a Tokio siendo una adolescente le molestaba no tener el cuerpo delgado del resto. “Me dí cuenta cómo había chicas huesudas que podían comer y comer y permanecer esqueléticas. Si quería ser como ellas, tendría que producirme a mí misma. Así que escogí la bulimia”.

“Tenía aspecto de mujer pero comía como una niña que ignoraba por completo la nutrición y la lógica. Era la chica que amaba la comida, que siempre pedía los bocados más cárnicos y grasientos y luego todavía comía postre. Era la chica que comía dulces seguidos de batidos seguidos de un snack a medianoche y parecía que no comía nada. Era una contradicción y me gustaba lo que esto decía sobre mi personalidad”.

Yurina Ko confiesa que lo hacía para impresionar, por la atención y porque la gente se reía. Pero se dio cuenta que sufría un trastorno de la conducta alimenticia y tuvo que pasar un largo proceso para reeducar su forma de comer hasta curarse para que hoy recojamos su testimonio.

¿Cuánto azúcar añadido consumimos en los alimentos?

junio 13, 2017

CuidatePlus, por Eva Martínez Arredondo

La cantidad diaria de azúcar recomendada según el último informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es por debajo del 10 por ciento del total de la energía (gasto calórico) de nuestra dieta, aunque lo ideal es no superar el 5 por ciento. “Para tener una referencia más clara, lo aconsejado sería no tomar más de 50 gramos de azúcares sencillos al día, es decir, unas 12 cucharadas de café”, explica Carmen Escalada, nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

En el caso de los niños propone “una ingesta de 37 gramos al día para una dieta de 1.700 calorías” aunque lo más importante es “adaptar el porcentaje al gasto energético de cada persona”. En este punto, Modesta Cassinello, farmacéutica y diplomada en Nutrición por la Universidad de Granada, considera esencial no acostumbrar a los más pequeños a sabores muy dulces y apostar por alimentos con alto valor nutricional. Por ejemplo, “un caramelo sólo contiene azúcar y colorantes mientras que una pieza de fruta tiene azúcar pero también vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes”, señala. “Debemos adaptarnos al sabor real de los alimentos porque la industria nos ha acostumbrado a aromas muy marcados y artificiales que, al final, se vuelven adictivos y, cuando tomamos fruta que contiene azúcar, no la percibimos como dulce”, añade Escalada.

Consejos para identificar los alimentos con más azúcar añadido

  • Leer bien las etiquetas. “El azúcar está presente de muchas maneras: glucosa, fructosa, jarabe, sirope, caramelo, dextrosa, melaza, almíbar, miel o jugos de caña y, todas ellas, sumarían en ese porcentaje que no podemos superar”, detalla la especialista de IMEO. Por ello, se deben reconocer las diferentes formas en las que aparece el azúcar añadido en los alimentos para así poder identificarlo. A veces, aparecen dentro de enunciados como “hidratos de carbono de los cuales azúcares son…x gramos”, recuerda Cassinello.
  • El orden de los ingredientes. “También es importante ver la lista de ingredientes porque la industria está obligada a que en sus etiquetados éstos aparezcan por orden decreciente, por tanto, si el azúcar (en cualquiera de sus formas) está en los primeros puestos, significa que dicho producto tiene una alta concentración”, detalla Escalada.
  • Los alimentos con más azúcar. Ambas expertas coinciden en que los productos procesados como las barras de cereales, las salsas, los gazpachos artificiales, los postres lácteos y los aperitivos salados y dulces son los que más azúcares añadidos contienen. A esta lista Escalada añade “los alimentos infantiles como mi primer yogurt o cacao para niños que contienen en el 99 por ciento de los casos muchos aditivos para que sean más adictivos”.
  • Cuidado con las bebidas. Los zumos preparados, los batidos y los refrescos energéticos para deportistas incluyen muchos azúcares según Cassinello. “Ojo con estas últimas, porque muchas veces los más pequeños las ingieren sin practicar actividad física”, comenta.
  • Los alimentos con menos azúcar. En general los productos frescos son los que menos azúcar añadido tienen. En este grupo, Escalada hace una distinción: “La carne, el pescado y los huevos no contienen ningún tipo de azúcar simple en su composición mientras que otros como la fruta, las verduras y los lácteos sí que tienen pero de forma natural”.
  • Y la fruta, ¿tiene demasiada azúcar? En ocasiones la fructosa se tiene como un enemigo en las dietas de adelgazamiento y, aunque se trata de un azúcar que “cuenta en el porcentaje total que debemos ingerir al día, aporta otros nutrientes imprescindibles”, matiza Escalada.

¿Qué pasa con el azúcar blanco y los edulcorantes?

A parte del azúcar añadido en sus diferentes formas, la sacarosa y otros edulcorantes también tienen un riesgo para la salud: “El hecho de que no tenga calorías no significa que sea beneficioso”, aclara Escalada. Esta experta aconseja evitar o prescindir totalmente de este tipo de productos pero mantener los alimentos como la fruta, la verdura y los lácteos que contienen azúcar de forma natural.

Por último, Cassinello apuesta por reducir al máximo tanto los edulcorantes como los productos procesados para que no se conviertan en un hábito diario. Además, propone alternativas saludables como “sustituir los cereales del desayuno por la tostada de pan”.

El hombre más obeso del mundo está listo para ser operado en México

mayo 9, 2017

Se someterá a una intervención quirúrgica para reducir el estómago en Guadalajara

El Mundo

Un mexicano que ha llegado a ser considerado como el hombre más obeso del mundo, al alcanzar un peso de casi 600 kilos, fue ingresado en un hospital de México para ser sometido a una cirugía de reducción estomacal.

Juan Pedro Franco, de 32 años, llegó a pesar 595 kilogramos, aunque, con la ayuda de tratamientos médicos, ya ha logrado perder 175 kilos, ha indicado José Castañeda Cruz, el cirujano responsable de operarle en un hospital privado de Guadalajara, en el estado de Jalisco.

“Su estado nos da una oportunidad para la cirugía. Ya ha perdido casi el 30% de su peso inicial, por lo que está listo para someterlo a una cirugía de obesidad con garantías”, ha contado Castañeda a los periodistas.

Y, aunque no ha descartado que la operación se complique, ha señalado que se ha ingresado a Juan Pedro con varios días de antelación para planificar mejor la intervención.

Cuando inició el tratamiento en diciembre, el cirujano explicó que el paciente llegó con obesidad extrema, diabetes e hipertensión descontroladas, además de una enfermedad crónica que le obstruía los pulmones, entre otras cosas.

Juan Pedro será intervenido dos veces: la primera este mes de mayo y la segunda en noviembre. Todo el procedimiento se denomina derivación biliopancreática tipo bypass gástrico en dos tiempos.

La primera cirugía servirá para quitar tres cuartas partes del estómago de Juan Pedro y reconfigurarlo dándole forma tubular, lo que permitirá ir reduciendo su ingesta de alimentos, ha detallado el cirujano.

La segunda cirugía servirá para dividir el estómago y hacer una modificación intestinal.

El especialista ha añadido que, “con una buena expectativa”, el paciente logrará reducir la mitad de su sobrepeso en los seis meses posteriores a la primera cirugía.

En mayo del año pasado falleció Manuel Uribe, otro mexicano que llegó a ser el más obeso del mundo en 2007, según el libro Guiness, al pesar 597 kilos.

Un 60 % de obesos atendidos por enfermeras de atención primaria pierde peso

noviembre 9, 2016

Fotolia_13580853_Subscription_Monthly_M_xoptimizadax--644x362Entre un 54 y un 60 % de los pacientes obesos que son atendidos por las enfermeras de la atención primaria logra disminuir de peso, según un estudio elaborado por la Asociación de Enfermería Familiar y Comunitaria de Cataluña (AIFICC).

La Vanguarida, EFE
El objetivo del estudio ha sido analizar la evolución clínica de los pacientes obesos que siguen una dieta en relación al número de visitas que hacen a la enfermería de la Atención Primaria, así como la relación entre obesidad y otras patologías como diabetes, hipertensión y dislipemia.

Sobre una muestra de 1.639 pacientes obesos de edades comprendidas entre los 30 y los 60 años y visitados en un área básica de salud urbana, el estudio ha comprobado que aquellos que mantenían el régimen de visitas a las consultas de enfermería, seguían mejor la dieta y conseguían bajar de peso.

De hecho, según el estudio, el 60 % de los diabéticos perdió peso, así como el 54,2 % de los hipertensos y el 58 % de los dislipémicos.

El estudio también ha constatado la pérdida de peso en un 58 % de los fumadores activos y que, paradójicamente, aquellos que se iniciaron en el ejercicio físico presentaron una menor pérdida de peso.

El estudio concluye que “si bien es cierto, que hay que hacer ejercicio físico y éste es imprescindible para una buena salud y tiene demostrados beneficios, lo que realmente es efectivo para perder peso es hacer dieta, y mantenerla en el tiempo, lo que se consigue manteniendo las visitas regulares de seguimiento con la enfermera de primaria”.

La AIFICC ha recordado que la obesidad es un factor de riesgo importante de enfermedades como la diabetes, las patologías cardiovasculares o los trastornos del aparato locomotor, entre otros, que causan un elevado gasto sanitario, social e individual.

Aunque es posible prevenir y modificar la obesidad, casi la mitad de la población catalana de 18 a 74 años padece sobrepeso u obesidad, y esto afecta significativamente a la población infantil, según datos de la Encuesta de Salud de Cataluña. EFE

Por qué una dieta saludable puede incluir “una gran cantidad de grasa”

julio 19, 2016

Las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y el cáncer siguen siendo las principales causas de morbilidad y mortalidad en los países desarrollados.

Cadena Ser / EP

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Una dieta saludable puede incluir “una gran cantidad de grasa”. Una revisión de la evidencia disponible sugiere que una dieta mediterránea sin restricciones en el consumo de grasas puede reducir el riesgo de una persona de padecer diabetes, cáncer de mama y eventos cardiovasculares en comparación con otras dietas, como revelan en un artículo sobre su trabajo publicado en la revista Annals of Internal Medicine.

A pesar de los avances en el diagnóstico y el tratamiento, las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y el cáncer siguen siendo las principales causas de morbilidad y mortalidad en los países desarrollados. Las dietas occidentales típicas, que son elevadas en grasas saturadas, azúcar y granos refinados, se han relacionado con el desarrollo de estas patologías crónicas, pero la limitada evidencia sugiere que una dieta mediterránea, que es esencialmente de origen vegetal, puede ser una opción más saludable.

Los autores de este trabajo, expertos del Centro Médico Minneapolis VA, en Estados Unidos, revisaron la evidencia disponible para resumir el efecto de una dieta mediterránea sobre los resultados de salud y evaluar si las poblaciones de América del Norte serían propensas a adherirse a una dieta de este tipo.

Dado que no todos definen la dieta mediterránea de la misma manera, los científicos la definieron como una dieta que no tiene ninguna restricción en la ingesta total de grasas y incluye dos o más de siete componentes: alta proporición de grasa alta monoinsaturada-saturada (por ejemplo, usando oliva aceite como ingrediente principal de cocción), alto contenido de fruta y verdura, alto consumo de legumbres, ingesta elevada de grano y cereales, consumo moderado de vino tinto, consumo moderado de productos lácteos, y bajo consumo de carne y productos cárnicos con una mayor ingesta de pescado.

Algunos ensayos controlados aleatorios han comparado este tipo de dieta con todos los demás, pero pocos que sugieren que una dieta mediterránea sin restricción de la ingesta de grasa puede estar asociada con una menor incidencia de eventos cardiovasculares, cáncer de mama y diabetes tipo 2.

Los investigadores no encontraron estudios que cumplieron los criterios de inclusión para evaluar los resultados de adherencia. Sin embargo, datos de observaciones revelan que la incidencia total del cáncer y la mortalidad y la incidencia del cáncer colorrectal y de pulmón fueron más bajos en las personas con mayor adherencia a la dieta mediterránea en comparación con aquellos con los índices más bajos, pero no muestran asociación entre la adherencia a la dieta mediterránea y el riesgo de cáncer de mama.

Detectan importantes aumentos globales de obesidad y diabetes en los últimos 35 años

abril 8, 2016

– Los expertos conservan un determinado optimismo pero reconocen que es difícil cambiar el estilo de vida y de comportamiento forjado durante décadas.
– A pesar de que comer en exceso es el principal problema de salud, la falta de seguridad alimentaria aún requiere atención, sobre todo en África y Asia.
– Una quinta parte de la población mundial será obesa en 2025.

EP, 20 minutos
Embarazo y diabetesDos artículos publicados en The Lancet revelan incrementos dramáticos en todo el mundo en el índice de masa corporal (IMC) y la diabetes tipo 2. En concreto, muestran que entre 1975 y 2014 el mundo hizo una transición en la que la obesidad es ahora más común en adultos que la falta de peso y durante aproximadamente el mismo periodo de tiempo, de 1980 a 2014, la proporción global de adultos con diabetes es más del doble entre los hombres y aumentó en casi un 60% entre las mujeres.
Los autores mencionan el territorio estadounidense de Samoa y Samoa independiente por su alta prevalencia en ambos trastornos. Como investigador que ha estudiado estos fenómenos en samoanos desde 1976, el doctor Stephen McGarvey aportó gran cantidad de datos sobre las tendencias temporales a ambos informes y ayudó a escribir el documento de la diabetes, además de ver en los datos globales algunos de los mismos patrones que ha detectado en las islas.
Las tasas ya estaban subiendo en Samoa Americana a mediados de la década de 1970, cuando McGarvey comenzó su investigación, y han continuado elevándose. En su mayor parte las influencias a los incrementos de estos trastornos han sido las mismas que han jugado un papel fundamental en muchas otras partes del mundo en desarrollo, según destaca McGarvey, que imparte una clase en la Universidad Brown, en Providence, Estados Unidos, llamada Global Health Nutrition.

La “transición nutricional”
Uno de ellos es la llamada “transición nutricional”, un término acuñado por Barry Popkin, de la Universidad de Carolina del Norte. Las cadenas globales de suministro de alimentos han dado en muchos lugares el acceso a alimentos procesados y preparados con altas cantidades de calorías y grasas, subraya McGarvey.
En Samoa, por ejemplo, este experto vio una proliferación de pequeñas empresas familiares en las que las personas cocinan pollo frito para su venta. Esta tendencia de alimentación ha llevado a un aumento en la disponibilidad de aceite de cocina importado barato y piezas de pollo congeladas.
A medida que las economías se han modernizado, coches y autobuses han sustituido a la actividad de andar y el trabajo ha pasado a menudo de trabajo de subsistencia exigente físicamente a trabajos industriales y de servicios relativamente sedentarios, alerta el doctor. Es también probable que los estilos de vida familiar se estructuren menos en torno a la laboriosa cocina casera de comida tradicional.
En resumen, como en los samoanos, cada vez hay más lugares, como los países occidentales, donde la comida ha pasado de ser cocinada por uno mismo y de elaboración propia a más de calorías y práctica. Al mismo tiempo, la globalización de la alimentación ha dejado claro que todavía algunas personas se han quedado atrás, con muchos todavía que no tienen suficiente comida.
A pesar de que comer en exceso se ha convertido en el principal problema de salud, dice McGarvey, la falta de seguridad alimentaria aún requiere atención, sobre todo en África central y el sur de Asia. El estudio sobre el IMC de The Lancet señala que en 2014, el 8,8% de los hombres y el 9,7% de las mujeres presentaba todavía bajo peso, mientras que el 10,8% de los hombres y el 14,9% de las mujeres eran obesos.
Las tendencias globales sobre el IMC y la diabetes, especialmente en el mundo en desarrollo, van en contra de los objetivos establecidos por la Organización Mundial de la Salud para frenar los aumentos en 2025 a los niveles de 2010. McGarvey señala que él y sus colegas conservan un determinado optimismo pero reconoce que es difícil cambiar el estilo de vida y de comportamiento que se ha ido forjando durante décadas. “La mayoría de la gente cree que esto va a ser muy difícil. Podemos tardar en conseguir salir, ya que nos costó tiempo entrar”, afirma.

Hallan nuevos vínculos entre hormonas del corazón, obesidad y diabetes

febrero 18, 2016

Este descubrimiento ha sido posible gracias a un estudio cuyos resultados han sido publicados en la revista Obesity
Correo Farmacéutico / EP
obesity--644x362Un nuevo estudio de investigación pone de manifiesto una importante relación entre las proteínas secretadas por el corazón y la obesidad, la intolerancia a la glucosa y la resistencia a la insulina. Los resultados, publicados en la revista Obesity, ofrecen un nuevo enfoque para el tratamiento de trastornos metabólicos, como la diabetes tipo 2, dirigiéndose a la vía que controla la concentración de las proteínas en la sangre.

“Nuestros resultados ilustran cómo se altera la regulación de los péptidos natriuréticos (PN) cardiacos en la obesidad, la resistencia a la insulina y la diabetes tipo 2”, afirma la coautora del estudio, Sheila Collins, profesora en el Centro de Investigación de Diabetes y Obesidad del Sanford Burnham Prebys Medical Discovery Institute (SBP), en La Jolla, California, Estados Unidos.

“Cuando examinamos el tejido graso (adiposo) de pacientes con estas afecciones metabólicas, encontramos niveles elevados del receptor que eliminan los PN de la circulación, lo que sugiere que si podemos aumentar los niveles de PN y/o reducir el nivel de su receptor de liquidación, podemos corregir algunas de estas enfermedades”, augura.

PN son hormonas producidas por el corazón que se conocen sobre todo por su capacidad para influir en la presión arterial. Cuando el corazón detecta una presión elevada, libera los PN, que van a los riñones, provocando que el cuerpo libere sal y agua del torrente sanguíneo para reducir la presión arterial. Los PN provocan una respuesta a la presión arterial mediante la señalización a través de un receptor activo (NPRA) y se eliminan de la sangre gracias a un receptor de limpieza (NPRC). Ambos receptores contribuyen al nivel de actividad de los PN.

Hace casi dos décadas, se encontraron inesperadamente los receptores de PN en el tejido adiposo humano, planteando la posibilidad de que los niveles de PN pueden jugar un papel adicional en el metabolismo y la obesidad. De hecho, estudios posteriores han demostrado que los niveles circulantes de PN son más bajos en individuos obesos y aquellos con factores de riesgo metabólicos, incluyendo niveles altos de glucosa. Más recientemente, la investigación ha demostrado que las personas obesas presentan altos niveles del receptor de eliminación en el tejido adiposo.

“Hemos examinado los niveles de NPRA y NPRC en tejido adiposo y esquelético en individuos con una gama de valores de índice de masa corporal (IMC) y sensibilidad a la insulina –afirma el coautor del estudio, Richard Pratley, director del Instituto de Diabetes del Hospital de Florida e investigador en el Florida Hopsital-SBP Translataional Research Institute for Metabolism and Diabetes (TRI) –. Hemos encontrado que altos valores de IMC se asocian con niveles elevados del receptor de liquidación en el tejido adiposo”.

SE ABRE LA POSIBILIDAD DE DISEÑAR FÁRMACOS PARA LA OBESIDAD
“También nos fijamos en los niveles de receptores de los PN en pacientes con diabetes tipo 2 después de tomar pioglitazona, un fármaco empleado para mejorar la sensibilidad a la insulina y controlar el azúcar en sangre en pacientes con diabetes tipo 2. Curiosamente, hemos visto que estos pacientes tuvieron una reducción significativa en el nivel del receptor de eliminación en el tejido adiposo, lo que refuerza aún más la relación entre los PN, la resistencia a la insulina y la obesidad”, añade.

“En general, nuestros resultados sugieren que los fármacos que se dirigen a la vía que conducen a un aumento de los niveles de NP pueden ser una nueva forma de tratar los trastornos metabólicos, incluyendo la obesidad, la resistencia a la insulina y potencialmente la diabetes tipo 2”, señala Collins y explica que como ya existen medicamentos aprobados por la agencia norteamericana del medicamento para el control de azúcar en la sangre y se conoce su impacto en los niveles de NP, es posible rediseñar estos fármacos para dirigirse específicamente a otras enfermedades metabólicas como la obesidad.

Comer patatas en el embarazo aumenta el riesgo de diabetes

enero 16, 2016

Los expertos recomiendan sustituir las patatas por otros vegetales, legumbres o granos integrales

EFE Londres
_patatas_b27e891dLas mujeres que consumen patatas de forma habitual corren un riesgo mayor de sufrir diabetes durante el embarazo, según un estudio que publica hoy la revista British Medical Journal (BMJ).

A lo largo de diez años los científicos han estudiado la dieta de 21.000 embarazadas, 854 de las cuales desarrollaron diabetes durante la gestación.

El estudio constata que el consumo de patatas, tanto hervidas, como al horno y fritas, está “significativamente relacionado” con la diabetes durante el embarazo.

Aquellas mujeres que consumen a la semana una patata hervida o al horno, 237 mililitros de puré de patatas o bien 113 gramos de patatas fritas tienen un 20% más de posibilidades de sufrir esas complicaciones.

Las que consumen más de cinco de esas raciones a la semana corren un riesgo 50% veces mayor.

“A pesar de que las patatas son ricas en vitamina C, potasio, fibra alimentaria y algunos fitoquímicos, pueden tener efectos negativos en el metabolismo de la glucosa, al contrario que otros vegetales”, señala el estudio.

Eso es debido a que las patatas contienen grandes cantidades de almidón, que se absorbe rápidamente.

A la luz de esas conclusiones, los expertos recomiendan sustituir las patatas por otros vegetales, legumbres o granos integrales antes del embarazo para rebajar el riesgo de sufrir diabetes.

Según el servicio de salud del Reino Unido (NHS, en inglés), el 18% de las británicas embarazadas desarrollan diabetes durante la gestación, una condición que suele manifestarse tras las 28 semanas de embarazo y desaparece tras el parto.

Esas mujeres, sin embargo, corren un mayor riesgo de volver a desarrollar diabetes en el futuro.