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El cáncer aumenta cinco veces más rápido en los millennials

febrero 7, 2019

Los investigadores concluyeron que se debe al estilo de vida poco saludable de esta generación y sobre todo, al aumento de la obesidad, una condición que crece en todo el mundo. En Colombia, al menos el 60 por ciento de la población sufre de sobrepeso u obesidad.

Semana

Para nadie es un secreto que el aumento de la obesidad en todo el mundo y el estilo de vida poco saludable, hacen parte de las preocupaciones más grandes de la medicina y la salud de la vida moderna. Sin embargo, un reciente estudio de la  American Cancer Society, publicado esta semana en The Lancet Public Health, revela un panorama alarmante: que la epidemia de la obesidad en los últimos 40 años, está influyendo en que las generaciones más jóvenes en todo el mundo presenten un riesgo más temprano y duradero al cáncer a lo largo de su vida.

Según los científicos, esto obedece a que las nuevas generaciones han estado expuestas desde muy corta edad a carcinógenos como el tabaco, la radiación solar, las bebidas alcohólicas, las carnes procesadas y otras cuya evidencia es limitada como las emisiones de motor de gasolina y gases de soldadura y verduras encurtidas; pero también a su estilo de vida poco saludable. Así lo concluyeron tras estudiar el caso de más de 14 millones de personas y evidenciar que los cánceres relacionados con la obesidad, entre los que están incluidos el intestino, el útero y el páncreas, están aumentando significativamente en los menores de 50 años.

Para probarlo, los investigadores usaron la base de datos de la Asociación Norteamericana de Registros Centrales de Cáncer de Carolina del Norte y analizaron la información de 30 tipos de cánceres invasivos diagnosticados en pacientes de 25 a 84 años.  A pesar de que el cáncer afecta con mayor frecuencia a los adultos, al comparar los datos entre generaciones, descubrieron que desde 1995 hasta 2014 la incidencia aumentó significativamente entre los más jóvenes (25 a 49 años), especialmente en 12 tipos relacionados con la obesidad: el colorrectal, el adenocarcinoma del esófago, el de vesícula biliar, el gástrico, el de riñón, el de hígado y conducto biliar intrahepático, el mieloma múltiple, el de páncreas y el de tiroides. En mujeres, el del cáncer de mama y ovario y el de cuerpo uterino, que incluye el de endometrio y sarcoma uterino.

El cáncer de páncreas fue uno de los ejemplos más evidentes. Según las estadísticas del informe, entre 1995 y 2014, la enfermedad aumentó en un 0,77 por ciento anual entre los adultos de 45 a 49 años; un 2,47 por ciento entre los 30-34 años; y  un 4,34 por ciento entre jóvenes de  25 y 29 años. El cáncer de riñón, por su parte, tuvo el mayor incremento anual para los jóvenes estadounidenses: 6,23 por ciento entre 1995 y 2014.

Numerosos cánceres están asociados con el exceso de peso corporal, y la evidencia de estudios experimentales en ratones sugieren que la obesidad y una dieta que estimula hábitos y comportamientos que conducen al exceso de peso, aceleran la transición de múltiples etapas del tejido normal a la malignidad invasiva y la enfermedad metastásica, dicen los autores en el informe.

Aunque estudios anteriores ya habían informado sobre el aumento de las tasas de incidencia del cáncer colorrectal en adultos jóvenes de muchos países desarrollados, ninguno había examinado las tendencias de una lista completa de cánceres y las había comparado con los patrones de obesidad. Este es el primero en examinar el tema sistemáticamente y en concluir que hay 12 tipos de cánceres relacionados con la obesidad que podrían estar incidiendo en la salud de los adultos jóvenes.

La conclusión del estudio es alarmante pues según la Organización Mundial de Salud (OMS), la obesidad ha alcanzado proporciones epidémicas en las últimas décadas. Tanto que cada año mueren, como mínimo, 2,8 millones de personas a causa de esta condición. Lo que quiere decir que la carga futura de los cánceres relacionados con la obesidad podría verse exacerbada a medida que los más jóvenes envejezcan.

En América Latina, según el más reciente informe de la ONU sobre el panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional en América Latina y el Caribe, la situación no es menos alarmante: cada año hay 3,6 millones de obesos nuevos en la región. Y si se habla de niños menores de 5 años, la condición ya afecta al 7,3 por ciento, es decir a 3,9 millones. Una cifra que supera con creces el promedio mundial que es de 5,6 por ciento.

Según la OMS, el número de niños y adolescentes de edades comprendidas entre los 5 y los 19 años que presentan obesidad se ha multiplicado por 10 en el mundo en los cuatro últimos decenios; y el mismo organismo estima que en 2022 habrá más población infantil y adolescente con obesidad que desnutrición. Frente a este panorama, la  American Cancer Society  advierte que se necesitan estudios adicionales para dilucidar los responsables de esta tendencia, incluido el exceso de peso corporal y otros factores de riesgo, pues las cifras podrían detener o revertir el progreso que ha logrado la medicina en la reducción de la mortalidad por cáncer en las últimas décadas.

Según los científicos, también se necesitan más estudios que muestren si esta tendencia se está replicando en otras partes del mundo.Mientras tanto, hacen un llamado a la sociedad a plantear estrategias innovadoras para mitigar la morbilidad y la mortalidad prematura asociada con la obesidad, principalmente por parte de los proveedores de atención médica y los responsables de las políticas públicas.

Edulcorantes: ¿son buenos o malos?

enero 17, 2019

Un nuevo estudio revela nuevos efectos de los edulcorantes que dañarían la salud

Su Médico, por Ingrid Consuelo Silva Palma

De acuerdo con el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), el consumo de azúcar en exceso o que  supera los 50 gramos diarios, puede tener consecuencias nocivas para la salud, entre ellas, sobrepeso,obesidad, aumentar la sensación de hambre, ansiedadgrasa corporal y aumenta la probabilidad de desarrollar diabetes tipo 2, por lo anterior, se han buscado nuevas alternativas para sustituir el azúcar por otros elementos que aporten dulzor, por ejemplo, los edulcorantes.

Al respecto, un estudio publicado en The British Medical Journal (BMJ), reveló nuevos efectos negativos para la salud por el uso de edulcorantes; los investigadores llegaron a esta conclusión luego revisar más de 50 investigaciones que mostraban los efectos de estos sustitutos de azúcar.

Efectos de los edulcorantes que dañan la salud

El debate en torno al uso de edulcorantes como estrategia contra padecimientos como el sobrepeso, la obesidad y la diabetes mellitus,aun es cuestionable; se requeriría de nuevas investigaciones y metodologías consistentes.

Pese a lo anterior, algunos de los efectos negativos relacionados con su consumo y señalados por los investigadores en el estudio son:

Aumento de peso. Es uno de los efectos negativos relacionado con el uso de edulcorantes y se atribuye a la adopción de malos hábitos de los consumidores, quienes creen que con el consumo de edulcorantes pueden cometer excesos en su alimentación.

¿Mejores que el azúcar? El estudio que analizó un total de 56 investigaciones concluye que no hay pruebas contundentes sobre que los edulcorantes representen una mejor opción que el azúcar.

Aumento del apetito. En la revisión realizada por los investigadores también se registró que los encuestados referían un aumento de apetito por consumo de estos sustitutos y la causa probable que podría explicarlo es el desequilibrio en la microbiota.

Desequilibrio en la microbiota. Los edulcorantes pueden modificar la microbiota intestinal y aumentar la afinidad por el sabor dulce.

Entre las principales problemáticas identificadas hasta el momento, respecto a la investigación en torno al consumo de edulcorantes, están:

  • Duración. Los estudios abarcan períodos cortos (corta duración).
  • Población limitada. Se llevaron a cabo con pocos participantes.
  • Metodología. Existen diversas limitaciones metodológicas que a su vez limitan el grado de confianza de los estudios.

Los investigadores concluyen que el consumo de edulcorantes no mostró beneficios para la salud comparado con aquellas personas que no los consumieron.

Finalmente, Susan Swithers, investigadora de la Universidad de Pardue puntualizó:

“La ciencia ha demostrado que los sustitutos de azúcar no ayudan realmente mucho y que quienes los consumen a largo plazo terminan con resultados menos saludables que aquellas personas que no los usan”.

La mayoría de los restaurantes fomenta la obesidad

diciembre 14, 2018

El 90% de los menús que sirven establecimientos de seis países rebasan con creces la cantidad de calorías recomendadas por la OMS para una comida saludable, según advierten dos estudios internacionales liderados por científicos de Estados Unidos y el Reino Unido.

Cadena Ser, por Javier Gregori

Dos equipos internacionales de científicos ha analizado los menús que sirven en restaurantes de seis países (entre ellos, Estados Unidos, China o el Reino Unido) y éste ha sido el resultado: en más del 90% de los casos la comida servida contenía más de 600 calorías, el límite máximo recomendado por la OMS, la Organización Mundial de la Salud.

A tenor de estos datos, esta investigación advierte que comer fuera de casa aumenta el riesgo de padecer obesidad, un problema que se ha multiplicado por tres en el mundo en las últimas cuatro décadas según la OMS.

Menús no saludables

En concreto, en un estudio que publica el “British Medical Journal”, investigadores de la Universidad de Liverpool analizaron las comidas que se sirven en 27 grandes cadenas de restaurantes del Reino Unido y han detectado que el 89% de los platos superan, con creces, el límite saludable de calorías.

Mientras tanto, otro equipo internacional midió también las calorías de los menús más frecuentes en 116 restaurantes de Estados Unidos, Brasil, China, Finlandia, Ghana e India, y encontraron también que el 94% de los platos superaban el límite. Y eso que en este cálculo no se incluía el postre y ni la bebida.

Recomendaciones

Para poder frenar la epidemia de obesidad que ahora afecta a la población mundial, este grupo de expertos recomiendan a los restaurantes que ofrezcan porciones más pequeñas, reduciendo también, de forma proporcional, el precio del menú para hacerlo más atractivo a sus potenciales clientes.

Además, por otro lado, piden también a los gobiernos que obliguen a etiquetar toda la comida que se sirve ahora fuera de casa.

“Comer fuera ahora es muy común en todo el mundo, pero es importante tener en cuenta que es fácil comer en exceso”, ha advertido la directora de esta investigación, Susan B. Roberts, de la Universidad de Tufts (EEUU).

Y atención, porque en el 3% de los menús analizados en este centenar largo de restaurantes escogidos al azar acumulaban más de 2.000 calorías.

 

Las mejores películas de miedo para perder peso en Halloween 2018 según la ciencia

octubre 30, 2018

Okidiario

¿Te gustaría pasarlo realmente mal este próximo Halloween 2018 y que a la vez te sirva para quemar calorías? Si es tu caso, toma buena nota de esta lista con las mejores películas de miedo para perder peso según la ciencia. No es broma.

Recientemente hablábamos de un curioso estudio que investigaba la quema de calorías mientras se disfrutaba del cine de terror, publicado por periódicos británicos como The Guardian y The Telegraph y realizado por científicos de la Universidad de Westminster. Esto se debe a la elevada liberación que adrenalina, capaz de elevar el pulso cardíaco y el consumo de oxígeno.

¿Imaginabas que viendo cine de terror se podía perder peso? Pues ya ves que, aunque no sea mucho, este Halloween te puede resultar muy útil en muchos sentidos. Disfrutarás de tu género de películas favorito y te quitarás de encima unos gramitos, que siempre viene bien.

Las mejores películas de miedo para perder peso

En el estudio en cuestión, los investigadores se dedicaron a realizar una lista con las diez películas más eficaces para perder un poco de peso. Debido a la atmósfera de tensión y los efectos de imagen y sonido tan bruscos, nuestro cuerpo expulsa dióxido de carbono. Así que, una película de miedo se convierte en una especie de ejercicio.

La primera película que aparecer en la lista como la número 10 y que te hace perder tanto peso como una caminata suave de media hora es la española [REC], con un total de 101 calorías por visionado.

Para seguir aumentando el estrés, nos vamos ahora con El proyecto de la bruja de Blair, que nos hará perder un total de 105 calorías. A esta le sigue un clásico fantástico, La masacre de Texas, que aumenta la cifra a 107 calorías.

Vamos aumentando la apuesta. En primer lugar, con un clásico moderno de bajo presupuesto, Paranormal Activity, que te permitirá quitarte unas 111 calorías. Y a esta le sigue Pesadilla en Elm Street. El bueno de Freddy Krueger te va a sacar sobre las 118 calorías.

Entramos ya en las cinco campeonas. La quinta sería Saw, la primera de la saga, que te va a librar de 133 calorías. Y ahora, las cuatro primeras, todas ellas grandes clásicos del terror. En cuarto lugar, encontramos Alien, el octavo pasajero, con un récord de 152 calorías.

Y llegamos al podio. En tercer lugar, la medalla de bronce es para todo un clasicazo, El exorcista, con 158 calorías. Le sigue en segundo lugar y medalla de plata Tiburón, con 161 calorías, y vence por goleada la medalla de oro, El resplandor, con un total de 184 calorías.

Eso sí, recuerda no hincharte a palomitas y bebidas azucaradas, de nada serviría el mal trago entonces.

La obesidad se convertirá en la principal causa de cáncer en las mujeres

septiembre 27, 2018

La obesidad superará al tabaquismo como la principal causa prevenible de cáncer en las mujeres en el Reino Unido, según un nuevo estudio.

CNN

Cancer Research UK estimó que 23.000 mujeres británicas sufrirán de cánceres relacionados con la obesidad para el año 2035, solo 2.000 menos que el número de casos causados ​​por fumar.

Para el año 2043 la obesidad se convertirá en la causa más común de cáncer en las mujeres si las tendencias actuales continúan, pudo determinar la organización benéfica.

Actualmente, fumar está relacionado con el 12,4% de los cánceres en las mujeres del Reino Unido, en comparación con el 7,5% que es causado por la obesidad, según el British Journal of Cancer.

La brecha entre las dos causas en los hombres es más amplia debido a que más hombres británicos fuman: el 17,7% de los cánceres entre los hombres son causados ​​por el tabaquismo en comparación con el 5,2% por la obesidad. Según el informe, es probable que un cambio similar en la causa principal de cáncer en hombres ocurra mucho más tarde.

La organización caritativa analizó los datos de incidencia de cáncer entre 1979 y 2014 para hacer las proyecciones y utilizó los resultados como un llamado adicional para campañas nacionales y legislación para reducir la prevalencia de obesidad siguiendo el plan utilizado para las campañas sobre el consumo de nicotina.

“La obesidad es una gran amenaza para la salud pública en este momento, y solo empeorará si no se hace nada”, dijo Linda Bauld, experta en prevención de Cancer Research UK.

“La disminución del tabaquismo es motivo de celebración. Muestra cómo décadas de esfuerzo para crear conciencia sobre los riesgos para la salud más acciones políticas fuertes —incluidas los impuestos, la eliminación del mercadeo del tabaco y la prohibición de fumar en lugares públicos cerrados— han dado sus frutos”, añadió.

Alerta por el azúcar escondido de los yogures para niños

septiembre 20, 2018

Alerta por el azúcar escondido de los yogures para niños

La Vanguardia, por Cristina Saez

Los yogures dirigidos a los niños contienen el doble de azúcar que los yogures naturales y son una fuente oculta de azúcares libres en la dieta infantil, alerta un estudio que publica la revista BMJ Open. Investigadores británicos de las universidades de Leeds y de Surrey han analizado 921 yogures y otros productos lácticos, como natillas o flanes, de los principales supermercados del Reino Unido y han visto que los yogures dirigidos a los más pequeños, así como los fermentados etiquetados como orgánicos o ecológicos son los que más destacan por su elevado contenido de azúcar.

“Aunque el yogur puede ser menos motivo de preocupación que los refrescos o los zumos de frutas, las principales fuentes de azúcares libre en la dieta de niños y adultos, lo que es preocupante es que este lácteo fermentado, que se percibe como un alimento saludable, puede ser una fuente oculta de azúcares añadidos a la dieta”, dicen los autores.

Se sabe que una ingesta elevada de este endulzante en la infancia está asociada a un riesgo elevado de padecer caries. También sobrepeso y obesidad, que son uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI, según la Organización Mundial de la Salud. Solo en 2016, más de 41 millones de menores de cinco años tenían sobrepeso o eran obesos. Sufrir de obesidad en la infancia predispone a tener esta enfermedad en la edad adulta que, a su vez, se asocia a otras dolencias como la diabetes y las patologías cardiovasculares.

En el estudio, los investigadores clasificaron en distintas categorías los yogures que se pueden encontrar en el supermercado, como natural, griego, de sabores, bebible, con bífidus, con frutas, orgánico o postres lácteos. También miraron preparados a base de soja o de queso fresco del tipo petit-suisse. Vieron que las cantidades de azúcar que contenían variaban enormemente tanto dentro de una misma categoría como entre categorías.

A excepción del yogur natural y el griego, la cantidad media de azúcar contenido en los productos de todas las categorías estaba por encima del límite que establece que un alimento es bajo en azúcar. De hecho, menos del 1% de los productos analizados se consideraron bajos en azúcar y ninguno de ellos pertenecía a la categoría infantil.

El machismo que encierran los estándares del aire acondicionado: se establecieron sólo teniendo en cuenta a los hombres

septiembre 17, 2018

La temperatura del aire acondicionado ha generado polémica sobre los estándares machistas que rigen en nuestro día a día y que son imperceptibles. Según un estudio, las mujeres tienen más frío que los hombres con una diferencia de tres grados centígrados. Los cálculos para establecer la franja de temperaturas se hicieron en los años 60 usando como modelos a los hombres.

La Sexta

Vuelve la guerra del aire acondicionado en la oficina. Esta vez ha sido Cynthia Nixon, actriz de ‘Sexo en Nueva York’ y candidata a gobernadora de este mismo estado, quien se ha quejado porque su oponente, Andrew Cuomo, quería celebrar un debate en una sala demasiado fría.
“Las mujeres pasan más frío que los hombres y pasan más calor”, explica Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz de IMEO, que además añade que “los hombres tienen más masa muscular, que es un gran quemador de calorías y gran generador de calor”.
El estándar de los 24 a 27 grados fue establecido en los años 60 y toma como referencia el metabolismo de un hombre de edad media, de unos 40 años y 70 kilos de peso. Una fórmula que deja fuera y con frío, las mujeres. “Los estándares están muy anticuados; es muy recomendable, y en algunos casos ya se está haciendo. que se empiecen a actualizar”, asegura Bravo.
Además, una temperatura no adecuada puede reducir hasta en un 38% la productividad. En España, el Instituto Nacional sobre Seguridad e Higiene en el trabajo indica que la temperatura debe mantenerse entre los 17 y 27 grados, evitando cambios bruscos o corrientes de aire.
“La normativa no establece rangos distintos para mujeres o varones”, asegura el secretario confederal de salud laboral de CCOO, Pedro J. Linares. Además, añade que “lo hace en función de la temperatura ambiente”.
Para los investigadores la solución pasa por crear más compartimentos en las oficinas y flexibilizar las condiciones térmicas.

Cómo cocinar la carne para evitar el riesgo de cáncer

julio 16, 2018

Un estudio revela que no solo la cantidad de carne roja consumida es peligrosa para desarrollar cáncer, sino también el tipo de cocinado y el tiempo de cocción. Los datos indican que es más sano comerla poco hecha y evitar los embutidos

Alimente El Confidencial, por Julio Martín Alarcón

Hace unos años, la OMS incluyó a la carne roja y especialmente la procesada como un potencial riesgo para desarrollar cáncer. Nuevos estudios están demostrando que su consumo no solo se asocia a la cantidad, sino al tipo de cocinado y al propio tiempo de cocción. La evidencia científica de los estudios que se han publicado desde 2015 “señalan el consumo de carne roja como un claro factor de riesgo para diferentes tipos de cáncer, como son el de colon, el de estómago y el de páncreas”, explica a Alimente la experta Elena Boldo, que ha llevado junto a Marina Pollán, ambas del Centro de Epidemiología del Instituto Carlos III, entre otros investigadores, un nuevo estudio, este año sobre la incidencia del consumo de carne roja y el cáncer de mama: ‘Meat intake, methods and degrees of cooking and breast cancer risk in the MCC-Spain study‘ a partir de datos recopilados por el MCC sobre casos de cáncer colorrectal, cáncer de mama, cáncer gástrico, cáncer de próstata y leucemia linfática crónica (LLC) con un grupo de control.

“Cada cáncer es un mundo, por eso hacen falta más estudios ya que son prácticamente enfermedades diferentes que hay que estudiar una por una. Nosotros incluimos además de los factores ambientales y otros riesgos documentados, como el sobrepeso, la obesidad, el sedentarismo o el consumo de tabaco, la dieta y encontramos que había una correlación significativa en cuanto al consumo de carne roja y el cáncer de mama”, aclara la coautora del estudio.

Un aspecto crucial de este estudio estaba relacionado no solo con la cantidad ingerida de carne roja, sino con el tipo de cocinado y el tiempo de cocción. De hecho, el Instituto Nacional del Cáncer ya ha alertado de que existen mutógenos -sustancias cancerígenas- que se forman en la combustión de la leña o al calentar el aceite en una sartén y que se pueden impregnar en la carne, como son las aminas heterocíclicas y los hidrocarburos aromáticos policíclicos.

Elena especifica “que no solo se producen por la combustión, sino que están presentes también en la carne y se forman con más facilidad cuando está más cocinada“. Es decir, que cuanto más hacemos la carne, más riesgo hay de que estas sustancias potencialmente cancerígenas nos afecten. A priori, existe más riesgo con las barbacoas, las carnes a las plancha y en la sartén.

Los guisos, más peligrosos

En su estudio sobre la incidencia de la carne roja en el cáncer de mama, la experta señala que identificaron un mayor riesgo en el caso de los guisos “probablemente porque el estudio se ha realizado en España y la barbacoa es menos habitual en nuestro país que en otros lugares, como EEUU, por ejemplo”. Según sus hallazgos, las mujeres que consumen carne roja muy hecha tienen casi el doble de riesgo de desarrollar cáncer de mama que las que la consumen poco hecha. “Hace falta más estudios y evidencias sobre este aspecto, pero existe una relación clara”.

Los consejos son muy contundentes: cuanto menos carne roja se consuma, mejor. Si se hace, que sea poco hecha y cuidado con los guisos. Además, el estudio remarca que los alimentos procesados de carne como los embutidos, las salchichas o los ahumados son también potencialmente peligrosos, por lo que conviene reducir su consumo. Y no hay grandes diferencias entre la carne de vaca, de cerdo o de cordero.

En cuanto a las carnes blancas, como el pollo o el pavo, las investigadoras no encontraron una relación directa en cuanto a su consumo y la cocción, pero sí varios indicios respecto al tipo de cocinado. Concretamente cuando son empanadas o rebozadas y se ha reutilizado el aceite. Remarcan que es solo una hipótesis, pero que asocian a las frituras con estos aceites que acumulan sustancias cancerígenas. El empanado las hace más propensas a que los mutógenos se adhieran con mayor facilidad ya que se impregnan de más aceite. “No podemos afirmar todavía nada porque es solo una hipótesis, hacen falta más estudios”. Respecto al cáncer de mama, las investigadoras no hallaron datos que supusieran un mayor riesgo.

Un dato revelador en este sentido es que se encontró una mayor relación con la carne guisada que con la carne a la barbacoa, a la plancha o en contacto con el fuego a altas temperaturas. En este sentido, Elena Boldo matiza que la investigación estaba circunscrita a España y aquí hay una menor cultura de barbacoa que en otros países como EEUU, y en cambio un mayor consumo de embutidos, que son también un importante factor de riesgo. Sus recomendaciones son claras: consumir menos carne roja, si se hace que sea poco hecha y en cualquier caso hacer ejercicio, un aspecto que no se explica suficientemente lo importante que es para una buena salud, concluye la experta.

Los edulcorantes sin calorías también pueden conducir a la diabetes y la obesidad

abril 27, 2018
  • Los endulzantes artificiales alteran el metabolismo de la grasa y la energía
  • Además, el acesulfamo de potasio es capaz de dañar los vasos sanguíneos
  • Es la conclusión de un estudio que rastrea los cambios bioquímicos en el cuerpo

RTVE.es / EP

El consumo de edulcorantes artificiales sin calorías se ha incrementado en las últimas décadas. Thinkstock

El aumento de la conciencia de las consecuencias para la salud de comer demasiado azúcar ha impulsado un incremento en el consumo de edulcorantes artificiales sin calorías en las últimas décadas. Sin embargo, una nueva investigación encuentra que las alternativas al azúcar también pueden causar cambios en la salud que están relacionados con la diabetes y la obesidad, lo que sugiere que cambiar de refresco normal a uno ‘light’ puede suponer ir de mal en peor.

Los edulcorantes artificiales son uno de los aditivos alimentarios más comunes en todo el mundo, frecuentemente se consumen en la dieta y refrescos sin calorías y otros productos. Aunque algunos estudios previos han relacionado los edulcorantes artificiales con consecuencias negativas para la salud, la investigación anterior ha sido mixta y suscitó preguntas sobre posibles sesgos relacionados con el patrocinio del estudio.

Este nuevo trabajo es el examen más grande hasta la fecha que rastrea los cambios bioquímicos en el cuerpo, utilizando un enfoque conocido como metabolómica de alto rendimiento, sin sesgo, después del consumo de azúcar o sustitutos del azúcar, según sus autores.

Los investigadores también han analizado los impactos sobre la salud vascular mediante el análisis de cómo las sustancias afectan al revestimiento de los vasos sanguíneos. Los estudios se realizaron en ratas y cultivos celulares. “A pesar de la adición de estos edulcorantes artificiales sin calorías a nuestras dietas diarias, todavía ha habido un aumento drástico en la obesidad y la diabetes”, afirma el investigador principal Brian Hoffmann, profesor asistente en el Departamento de Ingeniería Biomédica en el Colegio Médico de Wisconsin y la Universidad de Marquette, en Estados Unidos.

“En nuestros estudios, tanto el azúcar como los edulcorantes artificiales parecen exhibir efectos negativos relacionados con la obesidad y la diabetes, aunque a través de mecanismos muy diferentes entre sí”, añade Hoffmann, que presentará la investigación en la reunión anual de la Sociedad Americana de Bioquímica y Biología Molecular durante la reunión de Biología Experimental 2018, que se celebra en San Diego, California, Estados Unidos.

Dietas altas en glucosa o fructosa (tipos de azúcar) o aspartamo o acesulfamo de potasio

El equipo alimentó diferentes grupos de ratas con dietas altas en glucosa o fructosa (tipos de azúcar) o aspartamo o acesulfamo de potasio (edulcorantes artificiales comunes sin calorías). Después de tres semanas, los investigadores observaron diferencias significativas en las concentraciones de sustancias bioquímicas, grasas y aminoácidos en muestras de sangre. Los resultados sugieren que los edulcorantes artificiales cambian la forma en que el cuerpo procesa la grasa y obtiene su energía.

Además, encontraron que el acesulfamo de potasio parecía acumularse en la sangre, con concentraciones más altas que tienen un efecto más dañino en las células que recubren los vasos sanguíneos.

“Observamos que, con moderación, su cuerpo tiene la maquinaria para manejar el azúcar, y es cuando el sistema se sobrecarga durante un largo periodo de tiempo cuando esta maquinaria se descompone -señala Hoffmann-. También observamos que reemplazar estos azúcares con edulcorantes artificiales no calóricos conduce a cambios negativos en el metabolismo de la grasa y la energía“.

¿Qué es peor, azúcar o edulcorantes artificiales?

Entonces, ¿qué es peor, azúcar o edulcorantes artificiales? Los investigadores advirtieron que los resultados no proporcionan una respuesta clara y la pregunta merece mayor estudio. Se sabe bien que el alto contenido de azúcar en la dieta está relacionado con resultados negativos en la salud y el estudio sugiere que los edulcorantes artificiales también lo hacen.

La obesidad entorpece el sentido del gusto

marzo 23, 2018

Reduce la cantidad de papilas gustativas en la lengua

La Razón

Estudios previos han indicado que el aumento de peso puede reducir la sensibilidad al sabor de los alimentos y que este efecto se puede revertirse cuando se pierde peso, pero no está claro cómo surge este fenómeno. Ahora, un estudio publicado en la revista de acceso abierto ‘PLOS Biology’ por Andrew Kaufman, Robin Dando y colegas de la Universidad de Cornell, en Ithaca, Nueva York, Estados Unidos, muestra que la inflamación, impulsada por la obesidad, en realidad reduce la cantidad de papilas gustativas en las lenguas de los ratones, informa Europa Press.

Una papila gustativa comprende aproximadamente de 50 a 100 células de tres tipos principales, cada una con diferentes roles en la detección de los cinco sabores principales (sal, dulce, amargo, ácido y umami). Las células de las papilas gustativas cambian rápidamente, con una vida útil promedio de solo 10 días. Para explorar los cambios en las papilas gustativas en la obesidad, los autores alimentaron a ratones con una dieta normal compuesta de un 14 por ciento de grasa o con una dieta obesogénica que contenía un 58 por ciento de grasa. Como era de esperar, después de 8 semanas, los roedores alimentados con la dieta obesogénica pesaban aproximadamente un tercio más que los que recibieron comida normal. Pero sorprendentemente, los ratones obesos tenían un 25 por ciento menos de papilas gustativas que los animales delgados, sin cambios en el tamaño promedio o la distribución de los tres tipos de células dentro de las papilas gustativas individuales.

La renovación de las células de la papila gustativa normalmente surge de una combinación equilibrada de muerte celular programada (un proceso conocido como apoptosis) y la generación de nuevas células a partir de células progenitoras especiales. Sin embargo, los científicos observaron que la tasa de apoptosis aumentó en ratones obesos, mientras que el número de células progenitoras de las papilas gustativas en la lengua disminuyó, lo que probablemente explica la disminución neta en el número de papilas gustativas.

Los ratones que eran genéticamente resistentes a la obesidad no mostraron estos efectos, incluso cuando se les alimentó con una dieta alta en grasas, lo que implica que no se debe al consumo de grasa en sí, sino a la acumulación de tejido adiposo (grasa). Se sabe que la obesidad está asociada con un estado crónico de inflamación de bajo grado y el tejido adiposo produce citoquinas proinflamatorias, moléculas que sirven como señales entre las células, incluyendo una llamada TNF-alfa. Los autores encontraron que la dieta alta en grasas elevó el nivel de TNF-alfa que rodea las papilas gustativas; sin embargo, los animales que fueron genéticamente incapaces de producir TNF-alfa no tuvieron reducción en las papilas gustativas, a pesar de subir de peso. Por el contrario, la inyección de TNF-alfa directamente en la lengua de ratones delgados condujo a una disminución en las papilas gustativas, a pesar del bajo nivel de grasa corporal. «Estos datos juntos sugieren que la adiposidad total derivada de la exposición crónica a una dieta alta en grasas se asocia con una respuesta inflamatoria de bajo grado que causa una interrupción en los mecanismos de equilibrio del mantenimiento y la renovación de las papilas gustativas –apunta Dando–. Estos resultados pueden apuntar a nuevas estrategias terapéuticas para aliviar la disfunción del sabor en poblaciones obesas». EP