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Las profesiones que más engordan

marzo 7, 2018

Militares, cocineros, camioneros y oficinistas son los colectivos con más riesgo de subir de peso.

EFE / Canarias 7

Algunas profesiones implican mayor dificultad que otras para poder llevar un estilo de vida saludable debido a las condiciones laborales determinadas.

Entre estos ’trabajos que engordan’ están los que desempeña el personal de servicios de seguridad, los cocineros y manipuladores de alimentos, los camioneros y trabajadores en servicios de transporte, los oficinistas y también los cargos directivos que, en general, muestran más riesgo de aumentar de peso, según informa a Efe el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Los colectivos que se vinculan a un mayor riesgo de padecer obesidad tienen en común una serie de factores, como trabajar en un espacio de trabajo reducido que limita la movilidad, y la falta de actividad física regular o su mala planificación, según este instituto (www.imeoobesidad.com) .

Los profesionales que ejercen esas profesiones también

suelen tener hábitos no saludables, como fumar, dormir poco, trabajar bajo presión o estrés, una alimentación a base de menús suculentos, comida rápida, bocatas y fritos, acostumbran a picar entre horas y usan su tiempo libre y de ocio de modo más sedentario, de acuerdo a este centro.

Los expertos del IMEO explican a los profesionales con más riesgo de engordar cuáles son las conductas que deben seguir y evitar para que mantenerse en forma sea una misión posible:.

Oficinistas y cargos directivos

Para Escalada, el problema de este tipo de empleos está fundamentalmente “en el desorden en los horarios de comidas por la falta de tiempo y el lugar donde se realizan las ingestas principales, haciendo que afecte al metabolismo y que cueste bajar o mantenerse en el peso”.

Por ello Escalada aconseja:

1.- Es conveniente que organicen las comidas y eviten los picoteos y evitar ingerir más cantidad de alimento en la cena.

2.- Deberían realizar cinco comidas diarias: la primera, un desayuno que incluya un hidrato de carbono, un lácteo y una proteína, como por ejemplo, un café con leche desnatada, unas tostadas integrales con aceite y pavo.

3.- Deben hacer una comida a media mañana, en el trabajo. La opciones más cómodas y saludable es tomar una fruta, un puñado de frutos secos, una barrita de cereales, tortitas de maíz, arroz o avena, yogur líquido y una infusión.

4.- La comida de mediodía y la cena deben constar de una ración de verduras (cocinadas o en ensalada) y una ración de proteínas, en tanto que la merienda sería a base de un yogur líquido o infusiones sin azúcar.

5.- Deben introducir en su alimentación las legumbres (lentejas, garbanzos, quínoa, alubias), tomadas preferiblemente los días que vayan a hacer deporte tras el trabajo, en introducir hidratos de carbono: pasta, arroz, patata, cuscús, pan en todas sus modalidades.

6.- Es importante no utilizar fritos, empanados ni rebozados, a la hora de cocinar o elegir en un restaurante, así como evitar las salsas y apostar por las especias como aderezo, en vez de sal.

7.- Deben beber agua, no solo en las comidas, , sino también a lo largo de todo el día para mantenerse hidratado, porque suele ser uno de los factores que más se olvida.

Militares y servicios de seguridad

“Algunas de las principales causas que dificultan a estos dos colectivos el mantenimiento de un peso saludable y unos niveles adecuados de grasa son el estrés físico y el mental al que se ven sometidos, además del descontrol de horarios”, explica a Efe Mireia Elías, nutricionista del IMEO.

“Es fundamental que los militares y quienes trabajan en servicios de seguridad, eviten al máximo pasar más de tres horas sin comer, para no pasar mucha hambre ni picotear entre horas”, explica a Efe la nutricionista Mireia Elías.

“Por ello, es fundamental que eviten al máximo pasar más de tres horas sin tomar alimentos, ya que así conseguirán no llegar a las comidas principales con mucha hambre y/o ansiedad y evitarán picotear productos más calóricos e insanos entre horas”, señala.

“Además, el aporte energético continuo pero moderado va a evitar la ralentización del metabolismo y va a contribuir a unos mejores resultados en la práctica del ejercicio físico”, señala Elías.

“Otro factor que deberán evitar los militares y quienes trabajen en servicios de seguridad, es el descontrol de sus comidas, tanto en el trabajo como en su casa”, apunta esta nutricionista.

“Debido a los turnos rotatorios con los que suelen trabajar y la falta de tiempo que esto supone, es habitual que quienes se dedican a estas profesiones tiendan a comer cualquier cosa que encuentren”, recalca.

Por eso Mireia Elías recomienda:.

1.- Dedicar un día a la semana para planificar las comidas del resto de días e incluso, cocinar aquellas recetas que puedan llevar más tiempo.

2.- Deben evitar la ingesta de alimentos muy calóricos y que sacian poco, como cereales azucarados, zumos, lácteos azucarados, salsas, refrescos y bebidas alcohólicas.

3.- Deberán evitar el sedentarismo practicando de manera moderada, pero habitual, ejercicio físico, llevando una vida activa.

Cocineros y manipuladores de alimentos

“Durante su trabajo deben evitar al máximo picotear entre horas todos los platos que elaboran. Para ello, es esencial que establezcan un horario de comidas adaptado a su turno de trabajo”, señala a Efe Elías.

“Así se reducirán las horas que pasan sin comer y, por tanto, el hambre y ansiedad que tienen en esos momentos”, añade.

Los cocineros y quienes manipulan alimentos, “también deberán evitar la falta de planificación en las comidas, tanto las que se dan entre horas, como las principales. Estas últimas jugarán un papel clave ya que en muchos centros de restauración no se permite a los trabajadores introducir comida externa”, asegura.

Por ello, Elías aconseja para este colectivo:

1.- Las comidas que vayan a hacer fuera de la jornada laboral deben ser complementarias con las del trabajo, para que el aporte, tanto energético como nutritivo, sea el adecuado.

2.- Se debe evitar llegar al inicio del trabajo con mucha hambre, puesto que la gran disponibilidad de comida al alcance favorecerá el picoteo.

Los colectivos laborales con un mayor riesgo de padecer obesidad trabajan en un espacio reducido que limita la movilidad y suele faltarles una actividad física regular o la planifican mal, según información del Instituto Médico Europeo de la Obesidad.

3.- Evitar tomar alimentos que sacian poco y son muy energéticos, como los refrescos, postres azucarados y snack salados.

4.- Deben evitar estos profesionales llevar una vida sedentaria fuera de su horario laboral, porque en la mayoría de la ocasiones su trabajo se desarrolla en espacios limitados y no requiere de ejercicio físico aeróbico, necesario para la bajada de la grasa corporal.

Servicios de transporte

“El mayor riesgo que conlleva esta profesión es la tentación de picar entre horas unida a la inactividad física, ya que quienes la desempeñan pueden llegar a pasar muchas horas de conducción, en las que el cansancio y el aburrimiento afloran”, indica a Efe Carmen Escalada, nutricionista clínica del IMEO.

“Lo ideal es llevar alimentos sanos en el medio de transporte donde se trabaja para tomarlos entre horas y evitar la ganancia de peso”, señala.

“Estos alimentos podrían ser un puñado de frutos secos naturales, piezas de fruta, embutido magro como jamón cocido, pavo, jamón serrano o lomo, y lácteos desnatados, en el caso de tener un medio de refrigeración” ejemplifica esta nutricionista.

Respecto a las comidas y cenas, Escalada señala que es importante organizar el menú semanal para no acabar comiendo cualquier cosa en cualquier lado.

“Por ello, la mejor opción sería llevarse un “táper” con una ensalada completa que incluya algo de proteína (huevo cocido, jamón en tacos, atún, queso blanco fresco) e incluso algún día en semana se pueden meter legumbres en la ensalada”, señala.

Escalada indica que si un profesional de la conducción come o cena en un restaurante, “puede elegir platos que contengan verduras y proteína (pollo, pavo, pescado, huevo, ternera…), que no lleven salsas ni aderezos y cuya técnica culinaria no sea freír, rebozar o empanar para evitar el exceso de calorías”.

Debido a la falta de actividad física cuando están sentados en su trabajo, esta nutricionista les sugiere:.

1.- Aprovechar los descansos para realizar paseos aunque solo duren unos 15-20 minutos, que ayuda a mantener el peso y a evitar la retención de líquidos.

2.- Es muy importante beber agua durante todo el día o infusiones sin azúcar,que se pueden llevar en un termo.

3.- Deben evitar la bebidas azucaradas como refrescos o zumos, bebidas energéticas y alcohólicas.

4.- Si el profesional necesita tomar alguna bebida con cafeína, son recomendables uno o dos cafés al día, tomados cada 8 horas, según el turno que se realice.

¿Por qué tengo que adelgazar si me gusto así?

junio 6, 2017

El Mundo Zen, por Gema García Marcos
“Estar gorda no es ser fea. Estar gorda no es ser una vaga. Estar gorda no es ser una mujer desesperada. Estar gorda no quiere decir no ser sexy»” pregona Tess Holliday, modelo XXL, madre y feminista. Con cerca de un millón y medio de seguidores en Instagram, la creadora del movimiento #EffYourBeautyStandards es una de esas diosas curvies que lo revientan en redes sociales. Tras etiquetas como ésta, se muestran, según explica Natalia Mehlman Petrzela, profesora asociada de Historia e investigadora de la Cultura del Fitness en New School (Nueva York), “tipos de belleza -alejados de los cánones establecidos en la actualidad- que apenas tienen cabida en las páginas de las revistas femeninas”.

Hermosas, sanas y felices, las curvies proclaman a los cuatro vientos lo orgullosas que se sienten de sus redondeces y lo hartas que están de tener que pasarse la vida dando explicaciones sobre sus kilos de más -algo que, por cierto, también padecemos las que los tenemos de menos-. Pero… ¿qué es exactamente una ‘curvy’ (si es que alguien lo sabe)? “Son mujeres con curvas, que presentan un sobrepeso que, normalmente, es inferior a un exceso de unos 15 kilos. Comen bien y hacen deporte, pero tienen tendencia a engordar por lo que deben cuidarse mucho simplemente para lograr mantenerse en ese ligero sobrepeso”, asegura Rubén Bravo, experto en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). Poseedoras de una masa muscular superior a la media, Bravo explica que para delimitar si sus kilos de más están dentro de lo saludable habría que fijarse en el porcentaje de grasa corporal que atesoran. “Depende de la edad, pero podría decirse que estaríamos ante un caso de sobrepeso cuando hay entre un 32 y un 38% de grasa. A partir de ahí, estaríamos hablando de obesidad”.

TENDENCIA GENÉTICA

Según su experiencia, “a la mayoría de las ‘curvies’ que hemos tratado en IMEO le gustaría estar más delgada. Pero la lucha es tan fuerte que acaban por tirar la toalla”. Su sobrepeso suele ser “de origen genético” y reaccionan de una forma emocional ante algunos alimentos, como el dulce: “Al probarlos, se les disparan ciertos neurotransmisores que les complican mucho la tarea de parar de comerlos. Cuando están tristes o muy contentas, buscan esos vínculos con la comida para calmarse o celebrarlo”.

Otra de las razones que explican su eterna lucha contra la báscula es “la dificultad que presentan para quemar la grasa”, ya que tienden a utilizar “el hidrato de carbono o el glucógeno como fuente de energía”. Para bajar de peso, no les queda otra que “limitar el consumo de pasta, arroz y azúcar para que su organismo comience a tirar de la grasa como fuente de energía”. La privación de estos alimentos -que tanto enganchan por la liberación de serotonina que se produce al consumirlos- les produce “una especie de síndrome de abstinencia que se prolonga incluso durante semanas”.

Más allá del beneplácito social, el experto del IMEO recalca que «lo aconsejable es llevar un estilo de vida saludable, comer equilibradamente, evitando alimentos ricos en azúcar y grasas saturadas, y realizar una actividad física con regularidad». Todo eso y aceptarse a uno mismo porque “nos aporta salud al reducir los niveles de estrés y de autoexigencia”. Y añade: “Es mucho peor mantenerse delgados a base de regímenes bestiales y de comer de forma desequilibrada”.

LOS IDEALES NO EXISTEN

Utilizar el exceso de kilos como único baremo para establecer el estado de salud de una persona nos puede dar un retrato tan irreal como inexacto: “El peso ideal no es un concepto médico y es imposible de definir. Además, también hay que tener en cuenta la composición corporal -cuánto tenemos de grasa y de músculo-, la distribución de la grasa y el patrón dietético saludable. Por ejemplo, hay personas delgadas con problemas de salud por su dieta y distribución de la grasa”, asegura María Ballesteros, coordinadora del área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN). Según el criterio que manejan en la SEEN, “el porcentaje de grasa corporal debería ser menor de un 25%, en el caso de los varones y de un 33%, en el de las mujeres”.

Al igual que su colega del IMEO, Ballesteros incide en la importancia de “adoptar un estilo de vida saludable y no frivolizar con el peso. Es la salud y no la estética lo que está en juego”.

Hasta aquí, el punto de vista de los nutricionistas pero… ¿qué opinan los psicólogos sobre el asunto? “Una ‘curvy’ es una mujer real. Las mujeres tienen curvas; las niñas, no. Pero los modelos de comparación que nos mostraban los medios de comunicación hasta la fecha eran tallas 36. Es decir, mujeres con cuerpos de niñas”, explica Isabel Serrano, psicóloga de EnpositivoSí.

La apuesta mediática por una figura femenina escuálida y rectilínea marcó el comienzo de una lucha interna entre lo que muchas veían ante el espejo y lo que la sociedad consideraba como presuntamente bello. “Creamos el ideal del yo, ese que desearíamos ser y que es producto de la comparación con otros. Si la divergencia entre el yo real y el ideal es mucha, nos sentimos extraños en nuestro propio cuerpo”, aclara Serrano. La irrupción del fenómeno ‘curvy’, en cambio, ha logrado reducir “esa diferencia entre el yo real y el yo ‘curvy’ -aunque la hay-, permitiéndonos crear una imagen interna satisfactoria y una relación con uno mismo más positiva”.

Su compañero de gabinete, Jesús María Prada, coincide con ella: “Más allá de su cuerpo, lo que define a una ‘curvy’ es su actitud optimista ante la vida y su dinamismo. Son mujeres que quieren mostrar que se puede ser feliz sin cumplir los cánones de belleza actuales, que se puede ser atractiva sin estar a dieta permanente y que se sienten bien consigo mismas”.

ETIQUETAS PARA TODO

Reafirmación, búsqueda de aprobación… ¿qué hay detrás de este fenómeno? “Una mínima autoestima que significa la necesidad de aceptación de uno mismo, de lo bueno y de lo malo. Cuando nos nombramos ‘curvy’ y no nos decimos gorda o talla grande, nuestra autoestima sale mejor parada, también parece que nos podemos presentar ante los demás de otra manera… Es como si gritáramos: ‘¡Cuidado gente: soy curvy, no una foca!’. En el fondo, lo que subyace es el deseo de ser aceptados», afirma Isabel Serrano.

Dicho esto, la siguiente pregunta sería… ¿por qué nos ha entrado la manía de etiquetarlo todo? “Las etiquetas nos ayudan a organizar nuestro mundo interior desde el plano cognitivo y emocional, poner palabras a las cosas genera orden en nuestras vidas. No son necesariamente negativas; lo son si son limitantes y nos ceñimos sólo a ese concepto o se convierten en estereotipos que nos juzgan y con los que juzgamos”, relata Serrano. Aunque algo -o mucho- hay de marketing tras toda esta revolución aparentemente espontánea:”Nos guste o no, la sociedad nos clasifica y el marketing necesitaba una etiqueta que no tuviera connotación negativa, como tallas grandes, para que las mujeres reales pudieran comprar ropa sin sufrir una crisis depresiva posterior. Ahora se compra con mucha más soltura… ¡Las tallas a partir de la 44 son un batallón!”.

Curvies, fofisanos, flacas, gordibuenos… Etiquetados o no, Isabel Serrano y ZEN te suplicamos que te dejes de tonterías: “Quiere, respeta y cuida el cuerpo en el que vives y la persona que eres. Eso se llama autoestima y autovaloración». Amén.

Día mundial del deporte, ¿qué pasa si no hacemos ejercicio?

abril 5, 2017

El 73% de la sociedad está en riesgo de padecer enfermedades por no moverse.

Telva, por Gloria Vázquez Sacristán

Muchas veces nos referimos al ejecicio unicamente como un medio para conseguir nuestro fin físico (y estético) es decir, un aliado de nuestra dieta o es empujón para bajar esos 5 kilos que siempre molestan en nuestra báscula. Pero el ejercicio físico es mucho más que eso, puede ser nuestro pasaporte para una vida más saludable. Te explicamos por qué debes caminar media hora 5 días a la semana.

¿Por que debemos hacer deporte?

FOTO GUILLAUME REYNAUD

Cada día somos más conscientes de la importancia de hacer deporte. Pero muchas veces, la falta de motivación, tiempo o gimnasio hace que se nos complique nuestra rutina fitness.
Para ayudarte a concienciarte aún más, preguntamos al Dr. Vázquez, cardiólogo, los beneficios que reporta el ejercicio (dentro de los niveles adecuados a la forma y condición física de la persona) a nivel cardiovascular: “El deporte mejora las cifras de presión arterial (los hipertensos pueden llegar a ser normo-tensos haciendo deporte regularmente); mejora el metabolismo oseo y aumenta la flexibilidad articular y muscular. Es especialmente interesante en personas con ligero sobrepeso ya que el ejercicio acrecienta la resistencia a la insulina, reduce la grasa y aumenta el músculo. Entrenar beneficia a la frecuencia cardíaca consiguiendo que descienda a niveles más lentos, lo que supone un mejor rendimiento hemodinámico, es decir, mejorar el gasto cardíaco”.
Por su parte, el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, pone freno a nuestra pereza y nos ayuda a vencerla diciéndonos que: “la actividad física es esencial para el mantenimiento y mejora de la salud y la prevención de las enfermedades, para todas las personas y a cualquier edad. La actividad física contribuye a la prolongación de la vida y a mejorar su calidad, a través de beneficios fisiológicos, psicológicos y sociales, que han sido avalados por investigaciones científicas”.
Entre los múltiples beneficios, desde Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, destacan que: “La actividad física reduce el riesgo de padecer: Enfermedades cardiovasculares, tensión arterial alta, cáncer de colon y diabetes. Ayuda a controlar el sobrepeso, la obesidad y el porcentaje de grasa corporal. Fortalece los huesos, aumentando la densidad ósea. Fortalece los músculos y mejora la capacidad para hacer esfuerzos sin fatiga (forma física)” a nivel físico. Pero, tal y como ya hemos hablado en otras ocasiones, es muy beneficioso para “mejorar el estado de ánimo y disminuye el riesgo de padecer estrés, ansiedad y depresión; aumenta la autoestima y proporciona bienestar psicológico”.

No voy al gimnasio, ¿estoy en peligro?

No queremos ser alarmistas, sólo queremos hacer un llamamiento a la falta de movimiento de nuestra sociedad. La batalla no es contra los kilos de más, en el sentido frívolo de la palabra, sino contra un mal de nuestra sociedad, el temido sedentarismo. Según un estudio publicado por el Ministerio de Salud, Educación y Deporte: “el 73% de los españoles está por debajo del umbral de actividad física que les ayudaría a alejar riesgos a la salud”. Y prosigue ” la prevalencia de algunas de las enfermedades crónicas más comunes (hipertensión, hipercolesterolemia, diabetes, depresión y ansiedad) se incrementa notablemente en la población inactiva, cuadruplicándose en algunos casos con respecto a la observada en la población que practica actividad física o deporte. Asimismo, el riesgo estimado de padecer algunas de estas enfermedades se puede llegar a duplicar como consecuencia de la inactividad física”.
¿Cuánto ejercicio tenemos que hacer? Según la Revista española de cardiología debemos “realizar actividad física de intensidad moderada durante un mínimo de 30 min 5 días por semana o de intensidad alta durante un mínimo de 20 min 3 días por semana mejora la capacidad funcional y se asocia a reducciones en la incidencia de enfermedad cardiovascular y mortalidad”.

Recomendaciones para hacer ejercicio

Acudimos a la Organización Mundial de la Salud para que nos ayude a establecer unos parámetros básicos para saber cuánto deporte, sin hablar de Hiits ni tábatas, debemos hacer para mantenernos en niveles óptimos de salud física, con el fin de prevenir todas las enfermedades que puede causar la ausencia del mismo.
“Para los adultos (18 a 64 años) la actividad física consiste en en actividades recreativas o de ocio, desplazamientos (por ejemplo, paseos a pie o en bicicleta), actividades ocupacionales (es decir, trabajo), tareas domésticas, juegos, deportes o ejercicios programados en el contexto de las actividades diarias, familiares y comunitarias”.

Con el fin de mejorar las funciones cardiorrespiratorias y musculares, se recomienda que:

– 150 minutos semanales a la práctica de actividad física aeróbica (en sesiones de 10 minutos de duración, como mínimo), de intensidad moderada.
– Otra opción es realizar 75 minutos de actividad física aeróbica vigorosa cada semana.
– Tercera opción, una combinación de actividades moderadas y vigorosas.
– Un plus para obtener mayores beneficios para la salud: los adultos de este grupo de edades aumenten hasta 300 minutos por semana la práctica de actividad física moderada aeróbica, o bien hasta 150 minutos semanales de actividad física intensa aeróbica, o una combinación equivalente de actividad moderada y vigorosa. Y, dos veces o más por semana, realicen actividades de fortalecimiento de los grandes grupos musculares.

Obesidad infantil en aumento, consejos sencillos para revertir la tendencia

julio 6, 2016


Radio Internacional de Francia, por Ivonne Sánchez
La obesidad infantil se está convirtiendo en uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI. Según datos de la Organización Mundial de la Salud en el 2010, había 42 millones de niños con sobrepeso en el mundo, de los cuales cerca de 35 millones viven en países en desarrollo. Una prevalencia que ha aumentado a un ritmo alarmante. Pero algunas medidas sencillas pueden revertir este problema.

El sobrepeso y la obesidad infantil van en constante aumento, así lo advierte desde hace algunos años la Organización Mundial de la Salud pero también otros organismos especializados en temas de nutrición.

Rubén Bravo, experto en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) señala porqué la obesidad infantil está en aumento: “El problema principal radica en el estilo de vida actual, se come mal y además ha aumentado muchísimo el sedentarismo y la falta de actividad física. Hemos cambiado la pelota y la bicicleta por la televisión y las videoconsolas”.

Según datos de este organismo, el 32 % de la población infantil toma sólo una fruta al día y el 36 % no realiza ninguna actividad física.

Combatir la obesidad infantil

Para combatir la obesidad infantil, se preconiza que los gobiernos impongan impuestos a las bebidas azucaradas y limiten la publicidad de alimentos poco saludables, pero el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) recomienda también algunas medidas  que pueden empezar en casa. Rubén Bravo: “Lo primero es hacer un buen desayuno, completo, tanto en proteínas como en hidratos de carbono, cereales integrales y grasas saludables como el aceite de oliva o los frutos secos. Segundo punto, reducir el exceso de azúcar oculto en alimentos. Otro punto, el realizar actividad física a diario, no necesariamente un deporte, pero actividad física como jugar más en la calle, montar en bicicleta.. Por último, inculcarle al niño una buena cultura nutricional, indicarle qué alimento ha de comer a diario y cuáles de vez en cuando”.

El problema de la obesidad infantil es que una vez adulto es muy probable que esa persona siga teniendo problemas relacionados con el peso, se calcula que el 60 % de los niños que tienen sobrepeso, cuando lleguen a la edad adulta mantendrán esa tendencia a la obesidad.

Entrevistado: Rubén Bravo, experto en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), España.

‘Food Trucks’, la “nueva oleada” de comida rápida que aleja de la dieta mediterránea

mayo 8, 2016

Europa Press
fotonoticia_20160504140120_1280Expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) han avisado de que los ‘Food Trucks’, es decir las furgonetas donde se venden alimentos preparados en la calle, es una “nueva oleada” de comida rápida que aleja a la sociedad de los patrones de la dieta mediterránea.

Y es que, el 90 por ciento de la oferta culinaria de los ‘Food Trucks’ son en hamburguesas, sándwiches, perritos calientes con salsas, patatas fritas, chips, helados, crepes, muffins, pizza, pasta precocinadas y platos de cocina nacional, criolla y asiática a base de fritos, empanados o rebozados.

Aunque en España este movimiento “no tiene los permisos necesarios” para vender comida en la calle, pueden ejercer su actividad en eventos privados, mercados o festivales de música. Normalmente es competencia de los ayuntamientos regular los ‘Food Trucks’ en su espacio público y no hace mucho París aprobó una normativa que les permite ejercer de forma rotatoria en medio centenar de puntos en la capital francesa.

“Los ‘Food Trucks’ encajan perfectamente en el estilo de vida americano que tan bien nos ha vendido la industria cinematográfica, pero distan mucho de la realidad de una sociedad castigada por altas tasas de obesidad e índices de mortalidad en materia de cáncer, enfermedad cardiovascular y respiratoria, Alzheimer o la diabetes”, ha comentado el experto en nutrición y portavoz del IMEO, Rubén Bravo.

Una situación que, a su juicio, podría mejorar “mucho” si cambia el patrón alimentario actual hacia uno más saludable, dando prioridad al consumo de frutas, verduras y legumbres frente al de carnes procesadas, grasas saturadas, azúcares y harinas refinadas.

APORTAN “DEMASIADAS” CALORÍAS

“En temas gastronómicos no deberíamos dejarnos influenciar del país que ha creado e implantado con tanto éxito conceptos como ‘comida rápida’ y ‘comida basura’, configuradas íntegramente de alimentos que componen la lista de los 35 más adictivos. Fomentar su consumo supondría un cortapisas para la dieta mediterránea y sería un mal ejemplo para los más jóvenes y su cultura alimentaria”, ha detallado el experto.

No obstante, tal y como ha puntualizado la nutricionista Estefanía Ramo, el principal problema de estos productos es que aportan “demasiadas” calorías y favorecen el exceso de peso entre quienes los consumen con cierta frecuencia.

De hecho, la experta ha asegurado que con sólo una comida se podría ingerir la totalidad de energía diaria necesaria. Por ejemplo, si una persona de 60 kilos toma un menú común de ‘Food Trucks’ compuesto por hamburguesa completa, patatas fritas, cola y muffin, equivalente a unas 1761,24 kilocalorías (Kcal), para quemarlo necesitaría caminar durante 8 horas y 20 minutos o jugar a fútbol 3 horas y 30 minutos.

En este sentido, los nutricionistas han avisado también de que el consumo frecuente de alimentos fritos, rebozados y empanados, que tienen más cantidad de grasas saturadas, podría incrementar los niveles de colesterol “malo” aumentando el riesgo de obesidad y enfermedades cardiovasculares.

Asimismo, según han advertido, los productos preelaborados y precocinados también llevan más sal, lo que influye negativamente en la hipertensión arterial y en la retención de líquidos. Otro inconveniente son los aditivos o condimentos fuertes que les añaden para estimular el apetito que con el tiempo pueden crear hábito.

TUPPER CONTRA ‘FAST FOOD’

Por todo ello, los expertos del IMEO han propuesto comparar una fiambrera preparada en casa con ensalada de pasta con verduras y un plato precocinado de macarrones a la boloñesa obtenido en un establecimiento de comida rápida.

“Aunque ambos platos tienen cantidades iguales (325g) y niveles de carbohidratos similares, ya que utilizan como ingrediente principal la pasta, la diferencia en calorías es significativa, teniendo casi el doble el plato de comida rápida”, ha enfatizado la experta en nutrición y gastronomía, Andrea Marqués.

En concreto, la ingesta recomendada diaria de una persona oscila entre 1800 y 2200 Kcal y puede variar según sexo, edad, peso o actividad física realizada. Si en algún momento dado uno se excede con ingestas pesadas o comida no tan saludable, convendría tomar medidas inmediatas, realizando una cena muy ligera o día siguiente depurativo para que la excepción no se convierte en regla, o realizar actividad física durante las próximas 24 horas.

Se estima que para eliminar el rastro de un helado (360Kcal) tendríamos que correr 30 minutos; de un chocolate de 100gr (522Kcal), hacer una hora de bicicleta; de una bolsa de chips (626Kcal), dos horas de remo; de una hamburguesa (633Kcal), un maratón de 10 kilómetros; y por cada ración de pizza (252Kcal), una hora de pesas.

¿Cuáles son los errores nutricionales más frecuentes que cometen los ‘runners’?

octubre 5, 2015

Las nociones sobre alimentación deportiva son muy limitadas y muchas personas reducen su objetivo de dieta a perder o ganar peso o músculo, pero esto no te hará ganar una carrera

El Confidencial
Runners¿Qué debes comer si quieres dar la talla en tu primer maratón o superar tu marca personal en la próxima carrera? Para un ‘runner’ abordar un desafío no sólo es una cuestión de entrenamiento y control mental, sino que una alimentación adecuada es la herramienta para alcanzar la forma física óptima que te ayudará a afrontar cada desafío con éxito. En ‘Dieta para runners’, la nutricionista Lucía Bultó Sagnier te da las claves para alimentarte eficazmente antes, durante y después de cada prueba.

Recogemos un extracto del libro en el que la autora explica los mayores errores nutricionales que cometen los deportistas:

Un día determinado, un individuo que no es atleta profesional, pero sí amante de los retos, se propone hacer una prueba de largo recorrido, incluso una prueba de las llamadas ‘extremas’. Correr, nadar, montar en bicicleta o una prueba combinada, la realidad es que cada vez hay más propuestas y más gente con ganas de abordarlas.

El deportista amateur ‘extremo’

En apenas cinco años se ha multiplicado casi por treinta el número de pruebas de larga distancia, dirigidas no solo a atletas y corredores profesionales, sino a ciudadanos “de a pie”, nunca mejor dicho, que se retan a sí mismos para practicar eventos deportivos de largo recorrido.

Este público, tanto femenino como masculino, pasa la mayoría de las veces del estrés laboral y familiar al deporte extremo. Es la tendencia (moda) de la actividad extrema: el deportista amateur con las exigencias del deportista profesional.

Todas estas pruebas tienen en común la larga duración en el tiempo y la exigencia de una buena forma física. Cuando el individuo en cuestión se propone este reto, su objetivo principal es acabar la prueba y, a poder ser, con “dignidad”, es decir, con un cierto grado de integridad física y moral. Sabe que la exigencia física es importante y ello forma parte del aliciente.

En cuanto a alimentación, hay tantos factores como tipos de ‘runner’: no todo el mundo come en casa ni parte del mismo peso y altura

El siguiente paso tras esta importante decisión es hacer un “examen de conciencia” de su punto de partida y de su forma física actual y valorar cómo y en cuánto tiempo puede mejorarla y optimizarla para afrontar el reto.

Sabe que le esperan unos meses de entreno, de puesta a punto, de sacrificios, de buscar tiempo para entrenar, conciliando trabajo y familia con todo ello. No es fácil, pero forma parte del reto.

En lo que se refiere al tema del entrenamiento, rápidamente encontrará colegas, amigos y expertos que hayan pasado por ello y no le será difícil programar un entreno que le lleve a preparar el evento. Buscará tiempo y combinará sus diferentes obligaciones al son del reto.

La clave del éxito

En cuanto a la alimentación, la cosa está más complicada. No todos parten del mismo peso, altura, musculación o resistencia. El amigo o experto que le va a ayudar con el entreno es físicamente diferente a él. Es consciente de que no le valen los mismos parámetros alimentarios. Hay numerosos detalles y circunstancias individuales que hacen que lo que le sirve a uno no le cuadre a otro.

No todos comen en casa; unos lo hacen en el restaurante; algunos, de táper. Se hacen ellos la comida, la compran hecha, entrenan a primera hora o a última…

Las nociones sobre alimentación deportiva son muy limitadas y solo saben que necesitan perder o ganar peso o músculo. ¿Suplementos, barritas, geles, isotónicos…? Solo saben que saben muy poco, pero a la vez están muy concienciados de que gran parte del éxito de su reto depende de su alimentación antes, durante y después de la prueba. Como nutricionistas con dilatada experiencia en el mundo del deporte, creemos que el éxito de un reto deportivo depende tanto del entreno como de la alimentación.

Estos son los errores nutricionales más frecuentes entre los deportistas:

Déficit en calorías

No siempre comer ligero es la mejor opción. Consecuencias: fatiga, bajo rendimiento, mareos, pérdida de masa muscular, desnutrición general y falta de aptitud y actitud frente a la competición.
Pauta: alimentación equilibrada entre gasto e ingesta.
Las nociones sobre alimentación deportiva son muy limitadas y solo saben que necesitan perder o ganar peso o músculo.

Déficit en alimentos ricos en carbohidratos

Las féculas son la base. Consecuencias: fatiga, bajo rendimiento, mareos y pérdida de masa muscular. Necesidades diarias: 50-60 % del aporte energético diario. Alimentos ricos en carbohidratos y féculas: pan, pasta, patata, arroz, cereales en general y frutas.

Exceso de proteínas

No caigas en este error. Consecuencias: dieta aterogénica (que favorece los problemas cardiovasculares), deshidratación, aumento de las necesidades de las vitaminas B6 y B12, descalcificación y posible aumento de peso.

Déficit en hierro

Motivo de gran cansancio. Consecuencias: anemia, bajo rendimiento, aparición precoz de fatiga y amenorrea (mujeres). Necesidades diarias: 10-12 mg al día (se puede aumentar en periodos de entrenamiento intenso o de competición hasta un máximo de 30 mg al día). Alimentos ricos: carnes rojas, hígado, foie gras, marisco, huevo, frutos secos y cereales de desayuno.

Déficit en calcio

Ojo con tus huesos, el calcio previene lesiones. Consecuencias: baja densidad ósea, calambres musculares, osteoporosis, mayor posibilidad de roturas y menor recuperación tras las lesiones. Necesidades diarias: 900-1.000 mg por día (1.500 mg en el caso de amenorrea en las mujeres). Alimentos ricos: todos los productos lácteos (también los bajos en grasa), excepto la mantequilla y la nata; el pescado pequeño, del tipo de las sardinillas; los frutos secos y las legumbres.

Déficit en ácido fólico

La fatiga llega antes de lo previsto. Consecuencias: anemia, cansancio y palpitaciones. Necesidades diarias: 300 mg al día (400-500 en ejercicios intensos). Alimentos ricos: carnes rojas y pescados, legumbres, huevos, verduras de hoja verde, levaduras y plátano.

La durísima ‘operación bikini’ de los famosos

julio 13, 2015

imagenHay que reconocerlo: llegamos tarde a la ‘operación bikini’. No hay nada más desastroso que ponerse el primer bañador del año y comprobar que, o se nos ha quedado pequeño, o vamos a tener que meter tanta tripa que corremos riesgo de sufrir un ictus. Deberíamos aprender de los famosos y de sus formas de perder peso. Si a ellos les funciona, ¿por qué a nosotros no? ¿Acaso nuestras células no son como las suyas? Hoy, dietas radicales en ‘Marabilias’.

Vozpopuli, por José Confuso
Cada día la sociedad nos recuerda que el mundo está hecho para los delgados. Las revistas, las campañas de publicidad, los telediarios, todo nos transmite el mismo canon físico, uno prácticamente irrealizable. Modelos esmirriadas, famosas con tallas por debajo de la 30, hombres de fuertes bíceps y piernas escuálidas, eso es lo que la sociedad dicta como aceptable y nosotros aquí estamos, haciendo caso como si no tuviésemos nada mejor que hacer. Sin duda, la obesidad y el sobrepeso son un mal aliado para mantener una buena salud y nadie mejor que un médico nos dirá cómo estamos, qué debemos hacer y qué consecuencias podemos evitar. Así es como se hace la ‘operación bikini’, no siguiendo los consejos de las famosas.

Si echamos un vistazo a algunas de las dietas que dicen haber seguido las celebrities, nos daremos cuenta, al instante y sin necesidad de tener conocimientos de nutrición, que algo están haciendo mal. Pero mal, mal, de saltarse toda la lógica del sistema digestivo humano. Los remedios milagrosos que algunos de los rostros populares más influyentes del mundo utilizan para perder peso de forma rápida y eficaz atentan contra todas las reglas que los profesionales nos han ido inculcando tras años de paciencia y perseverancia. Y no contentos con eso, corren a contarlo para que cualquiera pueda imitarlas, con los riesgos que puedan suponer para la salud. Debe ser que en Hollywood las cosas son tremendamente diferentes.

Hoy les hemos recopilado algunas de estas dietas increíbles con la idea de que no se vuelvan locos con la ‘operación bikini’ y hagan las cosas poco a poco. Ejercicio y comer bien, no hay más. Si empiezan ahora, para el año que viene podrán ser la envidia de la playa. Esto es lo que no deben hacer:

Adriana Lima

La ya conocida como la ‘dieta Victoria’s Secret‘ es la que sigue la modelo Adriana Lima cada vez que ha tenido que subirse a la pasarela para lucir los diseños de la marca de lencería. Es un régimen estricto para eliminar todo tipo de grasa corporal y consiste en alimentarse de batidos de proteínas y cuatro litros diarios de agua durante los nueve días previos al desfile. Dos días antes del evento, bajar a litro y medio de agua. Y doce horas antes, dejar de beber cualquier tipo de músculo. Y mientras tanto, realizar un intenso programa de ejercicio físico. La muerte en vida.

Jennifer López

¿Una dieta basada en comer fruta? Eso es para principiantes. Jennifer López pensó que lo de probar la dieta del pomelo estaría muy bien, pero eso de comer solo fruta y que siempre sea la misma no le convenció demasiado. En su lugar, lo sustituyó por aceite de pomelo -podría haberlo cambiado por beicon, ya puestos-. La cantante lo añade a todas sus comidas y cree que así adelgazará y se mantendrá en forma. Igual la pobre Jennifer no ha entendido nada, pero no seremos nosotros los que se lo expliquen.

Jennifer Aniston

Si buscan cualquier dieta en Google verán que entre la lista de famosas que la han realizado siempre está Jennifer Aniston. Debe ser que la imagen de la actriz vende bien y es garantía de confianza para los lectores. Evidentemente, Jennifer no las ha hecho todas, pero su entrenadora personal sí contó la última que estaba realizando. Entre las delicias, chilli deshidratado y agua caliente con limón. También algo de pollo, no se asusten. Al menos tiene una entrenadora que la controla y no hace locuras por su cuenta.

Kim Kardashian

Si queremos sensatez, acudir a Kim Kardashian igual no es la mejor solución. La socialité aprovecha para aumentar su trasero de forma quirúrgica, mientras se deja seducir por dietas como la del marisco, que consiste, como ya deben suponer, en comer marisco. Langosta, ostras, almejas y todos los ricos productos del mar. No sabemos cuántos días debe estar, ni si también los toma para desayunar, pero nos extraña que no haya terminar en un hospital por esta barbaridad.

Megan Fox

Cada cierto tiempo se pone de moda algún alimento concreto y lo invade todo. La actriz Megan Fox es muy aficionado al vinagre de manzana. Cree que tiene propiedades desintoxicantes que pueden ayudar mucho a su organismo, y por tanto, lo consume en cantidades industriales. Siempre hemos pensado que se trata de una invención que las celebrities sueltan en las entrevistas para ver la cara que se le queda a la gente. ¿De verdad tenemos que pensar que todo lo que come Megan Fox sabe a vinagre de manzana? Venga…

Beyoncé

¿Tienes un compromiso ineludible y necesitas caber en ese vestido que te compraste hace años, cuando pesabas unos cuantos quilos menos? Pues nada, solo tienes que seguir la dieta de Beyoncé. Consiste en pasar los días bebiendo una mezcla de miel, zumo de limón y pimienta y, por la noche, como regalo, un té laxante. Eso hizo para protagonizar la película Dreamgirls. Lo sorprendente es que pudiese levantarse por las mañanas para ir al rodaje.

Nicole Kidman

El método que utilizan las actrices para adentrarse en sus personajes es muy particular. Hay quien, para interpretar un papel de camarero, se pone a trabajar seis meses en un bar, y hay quien, como Nicole Kidman, pasa todo un rodaje comiendo tres huevos duros, uno por la mañana y dos por la noche. Con esta dieta, la actriz podría haber formado parte de la serie The Walking Dead, pero de zombi, claro. Esta dieta es peor que haber estado casada con Tom Cruise.

Sara Carbonero

No todas las famosas son tan poco conscientes con sus dietas. Para que no se asusten demasiado, en el otro extremo tenemos a Sara Carbonero, que para recuperar el peso después del embarazo se puso a hacer ejercicio y siguió una dieta rica en proteínas y baja en hidratos de carbono. Vamos, lo que todo el mundo hace para perder peso. Ni aceite de nada, ni huevos duros, ni beber líquidos hasta perder el conocimiento.

Chris Pratt

Y no crean que la ‘operación bikini’ es cosa de mujeres. Estamos muy acostumbrados a conocer las dietas de las famosas, pero, ¿qué pasa con ellos? ¿Acaso los hombres populares no siguen un estricto plan para mantenerse en forma? Uno de los cambios más espectaculares de los últimos años ha sido el del actor Chris Pratt, que pasó de pesar 130 quilos a convertirse en el sex symbol más taquillero de Hollywood. Para conseguirlo, eliminó toda la comida basura de su dieta y se centró en vegetales, frutas, semillas y nueces. Nada de alcohol y una dieta baja en hidratos de carbono. Y ejercicio los siete días de la semana. No hay más.

Crean una camiseta inteligente que ayuda a prevenir la obesidad infantil

septiembre 25, 2014
Mide la frecuencia pulmonar y cardiovascular y el gasto energético.

La Voz de Galicia, por  R. Romar

camiseta inteligente contra la obesidadUn niño puede correr de forma intensa durante media hora y apenas notar el esfuerzo, mientras que otro puede quedar totalmente agotado en un ejercicio moderado de diez minutos. Ni a uno ni a otro se le puede exigir el mismo rendimiento. Pero se hace, con el resultado inevitable en la mayoría de los casos de que al segundo chaval, con tendencia ya natural al sobrepeso, acaba aborreciendo el deporte y se convierte en presa fácil de la obesidad.

La solución para evitar que caiga en el desánimo pasa por pautar su actividad en función de su condición física. Y esto precisamente es lo que se ha conseguido gracias al desarrollo de una camiseta inteligente que permite monitorizar mediante sensores parámetros como la frecuencia cardíaca del niño, su capacidad respiratoria y su gasto energético durante la práctica deportiva, lo que luego permite a los pediatras, con un programa informático de análisis de señales, personalizar la dosis de ejercicio necesaria para prevenir la obesidad.

«En algunos casos puede que no se consiga que pierdan peso, pero sí mejoran su resistencia física, lo que es un indicativo de buena salud cardiovascular, un aspecto también importante», explica Empar Lurbe, coordinadora de la unidad de Nefrología Pediátrica del Hospital General Universitario de Valencia y responsable del programa de Ejercicio Físico del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn). Lurbe ha coordinado un equipo de pediatras que ha probado el efecto de la prenda inteligente durante varios años en más de 250 niños.

Incómodos calorímetros

El diseño tecnológico corresponde a la Universidad Politécnica de Valencia. «Incorporamos -resalta Lurbe- las nuevas tecnologías a la medicina para controlar mejor a los niños obesos». De paso también se les realiza un seguimiento cardiovascular.

«No se trata -advierte la especialista- de desarrollar actividad física, sino de hacerlo de acuerdo con lo que nuestro cuerpo, por constitución, capacidad y resistencia física, puede soportar y necesita para mantener un equilibrio». Hasta el momento, el control de la función cardio-respiratoria se realizaba mediante calorímetros (instrumentos que miden la energía que gasta un individuo) que los pacientes deben portar durante un tiempo determinado, pero con un manejo incómodo que hacen que los niños se los quiten porque les molesta, con lo que resulta casi imposible realizar un seguimiento en condiciones. Con las camisetas no solo se soluciona el problema, sino que los datos recogidos por los sensores ofrecen todo lo necesario para determinar qué tipo de ejercicio físico, durante cuánto tiempo y en qué condiciones debe hacerlo para obtener un resultado satisfactorio y tratar así de prevenir la obesidad.

Qué beber, si practicamos deporte en el invierno

febrero 27, 2014

¿Es necesario ingerir líquidos durante el ejercicio?, ¿qué cantidad?, ¿es mejor tomar agua o bebidas isotónicas?, ¿qué diferencia hay?… Tome nota de lo que recomiendan los especialistas.

Subetudeporte, por Ágata Alvárez

BEBIDAS ISOTÓNICASMucha gente se pregunta si debería beber si hace ejercicio y qué beber: beber es necesario, vital e imprescindible si estamos entrenando, y el agua sigue siendo la mejor hidratante ya que nos ayuda a eliminar toxinas y a regular la temperatura corporal.

Para mantenerse bien hidratado durante el ejercicio físico, el Colegio Americano de Medicina Deportiva recomienda que:

  • Se tome aproximadamente 2 o 3 vasos  de agua durante las dos o tres horas antes del entrenamiento.
  • Se puede beber entre  ½  y 1 vaso  de agua cada 15 a 20 minutos durante el tiempo que dure al actividad.

La cantidad puede variar dependiendo del tamaño de la persona y el clima en el que se haga el ejercicio físico. Ahora en invierno la hidratación sigue siendo importante, pero las necesidades de líquido suelen disminuir porque normalmente se suda menos. Según la velocista y saltadora Loles Vives: “hay personas que pese al frío siguen teniendo tasas de sudoración altas y necesitan hidratarse casi igual que en verano”. Por eso hay que prestar atención al hecho de ir muy abrigado, a veces se utiliza un tipo de prendas poco transpirables con las que se suda incluso más y en estos casos también la hidratación es importante y debe cuidarse: “Aunque haga frío siempre se suda algo. Incluso los nadadores especialistas de aguas abiertas sufren deshidrataciones” , asegura la deportista además bióloga especialista en nutrición deportiva. Se pueden tomar aproximadamente 2 o 3 vasos  de agua después del entrenamiento por cada 0,5 kg de peso que se pierda durante los ejercicios. Sin embargo, si se hace ejercicio durante más de 60 minutos se puede recurrir a una bebida isotónica para recuperar la hidratación tras largas sesiones o actividad muy exigente asegura Loles Vives, recordwoman mundial 60m y primera mujer española en romper la barrera de los 12 segundos en 100 metros.

Una hora de ejercicio intenso suele producir un gasto energético de unas 750Kcal. “Todo depende de las características de la persona y la intensidad del ejercicio” confirma Rubén Bravo, nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Las bebidas isotónicas pueden ayudar a mantener el equilibrio electrolítico del organismo y darle un poco más de energía porque contienen sodio, azúcar y minerales. Las bebidas rehidratantes o deportivas pueden hacerse en casa, sólo hace falta: sal, bicarbonato sódico y azúcar en un zumo de frutas natural. Otra cosa muy distinta son las bebidas energizantes, una bebida energética suele aportar unas 150 Kcal, están compuestas por taurina, cafeína y azúcares simples. Son potentes estimuladores de la insulina, cuya función es acelerar el uso de nuestra glucosa para generar energía, por lo que desde el Instituto Médico Europeo de la Obesidad se desaconseja estas bebidas en aquellas personas que busquen la pérdida de grasa corporal realizando actividad física, al igual que en personas con riesgo cardiovascular, ya que éstas bebidas aumentan considerablemente el ritmo cardiaco.

¿Se puede hacer ejercicio si hemos bebido la noche anterior? El ejercicio físico aumenta la velocidad de metabolización del alcohol, pero esto no se aprecia hasta pasadas al menos dos horas nos asegura Rubén Bravo. Si se consumen un par de copas o más, el hígado las metaboliza en acetato, un elemento residual utilizado por el cuerpo utiliza en lugar de las grasas como combustible.

La práctica de ejercicio físico ayudaría al organismo a quemar más rápido el acetato y volver a la normalidad. Si hemos bebido más de la cuenta en la cena, han pasado unas 7 horas durante cuales hemos dormido, pero aún sentimos la resaca, estaría bien procurarnos una buena hidratación y media hora de ejercicio moderado. Correr en la cinta o en el parque,  pedalear (ir en bici o utilizar la estática), hacer remo o el patinaje son buena opción, ya que estimularían el aparato cardiorrespiratorio y nos ayudaría a eliminar las toxinas del organismo.

Descubierta la molécula responsable de los beneficios del ejercicio

enero 18, 2014

descubierta_molecula_responsableAunque está claro que el ejercicio mejora la salud y la longevidad, los cambios que se producen en el cuerpo para facilitar dichos beneficios no estaban tan claros. 

Imfarmacias.es
Un equipo de investigadores norteamericanos ha descubierto una molécula que se genera durante el ejercicio y que contribuye a los efectos beneficiosos del ejercicio sobre el metabolismo, según publica la revista Cell Metabolism. Así, estudios iniciales del laboratorio de Spiegelman, que colaboró en dicha investigación, han demostrado que la proteína denominada PGC-1alfa regula genes metabólicos en el músculo y contribuye a la respuesta de éste al hacer ejercicio. En el estudio identificaron el ácido beta aminoisobutírico (BAIBA) como uno de esos metabolitos y encontraron que aumenta la expresión de los genes que están involucrados con la quema de calorías en las células de grasa. También redujo el aumento de peso y ayudó a equilibrar los niveles de azúcar en sangre en ratones. Los hallazgos sugieren que BAIBA puede contribuir a la protección frente a las enfermedades metabólicas inducida por el ejercicio.

“La manipulación de BAIBA o las enzimas que generan BAIBA puede tener un potencial terapéutico. La quema de grasa es probable que influya en múltiples aspectos de la salud metabólica relacionados con la diabetes, enfermedades cardiacas y otras condiciones”, apuntó Robert Gerszten, de la División de Cardiología y Cardiovascular del Centro de Investigación en el Hospital General de Massachusetts y la Escuela de Medicina de Harvard, en Estados Unidos. Los análisis realizados en estudios sobre el ejercicio en humanos y participantes en el Estudio del Corazón de Framingham revelaron que los niveles de BAIBA aumentan durante el ejercicio y se asocian inversamente con factores de riesgo metabólicos. En concreto, se correlacionaron inversamente con los niveles de azúcar en sangre en ayunas, insulina, triglicéridos y colesterol total.