Dinitrofenol: la peligrosa pastilla “quemagrasas” que vuelve a estar de moda entre los jóvenes

151214180109_dnp_624x415_thinkstock_nocreditBBC Mundo
Promete efectos adelgazantes de forma casi inmediata y es muy conocida entre quienes sufren trastornos alimenticios y también entre los culturistas, pues facilita el aumento de la musculatura corporal.

A menudo se comercializa como una “solución rápida” para adelgazar.

Se trata de un polvo amarillo cristalino y es un producto químico industrial que se vende –de forma ilegal y casi siempre a través de internet– en forma de cápsulas, polvo a granel y a veces como crema.

Responde al nombre 2,4-dinitrofenol, aunque es más conocido por sus siglas,DNP y, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) “ha causado enfermedades severas y muertes en varios países en los últimos tres años”.

Utilizado originariamente para la fabricación de explosivos, tiene efectos secundarios altamente peligrosos y puede llegar a matar.

Un químico venenoso

Su uso como medicamento adelgazante no es nuevo: en la década de 1930 se descubrió que aumentaba la tasa metabólica y que permitía perder peso.

Pero el alto número de efectos adversos y muertes hizo que la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) lo prohibiera en 1938 y lo catalogara como una “sustancia extremadamente peligrosa y no apta para el consumo humano“.

Sin embargo, su uso parece estar de nuevo en auge, especialmente gracias a la facilidad de la venta por internet, en donde se distribuye como una sustancia “quemagrasas”.

Efectivamente, según un estudio del departamento de Medicina de Emergencia delWhittington Hospital de Londres, publicado en 2011 por el Journal of Medical Toxicology, durante las décadas de 1960 hasta el final del siglo XX no se registraron muertes por DNP.

Pero los investigadores observaron un resurgimiento de casos fatales en la primera década de este siglo: 12 muertes entre 2001 y 2010, que reflejaban “el aumento de la disponibilidad del DNP en internet, comercializado particularmente para el uso de fisicoculturistas”.

Y en lo que va de 2015, sólo en Reino Unido, ha habido un aumento de casos de intoxicación, con un total de 30 casos, de los cuales 5 acabaron falleciendo, según los datos del último informe del National Poisons Information Service (NPIS).

De acuerdo con esa misma fuente, esto representa un incremento considerable, pues en 2014 sólo se dieron nueve casos por intoxicación por DNP en el país.

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Signos de intoxicación por DNP

  • Piel caliente y seca
  • Sed excesiva
  • Sudoración excesiva
  • Velocidad excesiva del ritmo cardíaco
  • Respiración agitada

Fuente: Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS)

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Por ese motivo el Departamento de Salud Pública de Inglaterra decidió lanzar una alerta el pasado 11 de diciembre, advirtiendo sobre el “resurgimiento” de este tipo de intoxicaciones, “cuyos principales afectados son adolescentes y jóvenes”.

“Esta droga, en mi opinión, debería ser clasificada como veneno. No hay ningún beneficio por tomarla, sólo grandes daños“, le contó el doctor Ryck Albertyn, anestesista y consultor del Worthin Hospital, Reino Unido, a la BBC.

Morir por adelgazar

Uno de los casos más recientes es el de la joven británica Eloise Aimee Parry, quien sufría bulima y murió a los 21 años en abril de 2015, tras ingerir el tóxico.

Su madre, Fiona Parry, le contó a la BBC que Eloise tomó ocho de estas pastillas y que los médicos “no pudieron hacer nada para salvar su vida”.

 

Parry pide ahora que se adopten medidas más severas contra las empresas que las distribuyen.

“La gente debería ser consciente de lo peligrosas que son estas píldoras. Verse bien nunca debería costar la salud o la muerte“, declaró la semana pasada a medios locales británicos.

Pero ha habido otro caso más reciente, también en Reino Unido: el de Rachel Cook, quien padecía un desorden alimenticio y que murió a los 25 años, en mayo de 2015.

Según una reciente investigación, Rachel, quien ya estaba muy delgada, tomó píldoras con DNP porque “quería quemar grasa y perder peso rápidamente”.

 

“Sé que hay presión en la gente joven para estar delgados y muchos tomarán acciones drásticas para conseguirlo, pero esta no es la manera de hacerlo”, advirtió uno de los médicos forenses que analizó el caso de Rachel.

“Pero deben informarse sobre las inevitables consecuencias de tomar esta sustancia mortal”, agregó el experto.

Alerta mundial

“Algunas páginas web que venden estos productos se hacen pasar por empresas farmacéuticas”, advierte también la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN).

Y la OMS y la Interpol también dieron la voz de alarma este año y emitieron informes alertando sobre el aumento en el consumo de este tipo de sustancias.

 

“Es ilícita y potencialmente mortal”, declaró la Interpol en una Alerta Naranja mundial emitida en mayo de 2015, que distribuyó a sus 190 países miembros.

“Además de los peligros intrínsecos que conlleva, los riesgos vinculados a su consumo se ven agravados por las condiciones ilícitas de su fabricación”, dijo el organismo.

“El efecto adverso más común asociado al uso de DNP es la erupción cutánea“, aseguraron fuentes de AECOSAN.

“Otros efectos son la neuritis periférica, la gastroenteritis, la anorexia, las cataratas o la sordera permanente”, entre muchos otros.

Pero también hay efectos tóxicos: confusión, agitación, coma, convulsiones, hipertermia (potencialmente mortal), taquicardia, sudoración y colapso cardiovascular.

A día de hoy, no existe ningún antídoto para la intoxicación por DNP.

Por desgracia, su uso desregulado y a través de internet ha hecho que el peligroso polvo amarillo se vuelva a poner de moda, sobre todo entre jóvenes que, en muchos casos, desconocen los riesgos a los que se exponen.

“El público debería estar consciente y vigilante, especialmente respecto a la vulnerabilidad del uso de estas sustancias entre las personas con desórdenes alimenticios”, advierte el Dr. Albertyn.

 

 

Temporada alta de pastillas para adelgazar

  • La «operación bikini» comenzó en abril: desde entonces y hasta julio se vende el 42% de estos fármacos
  • Junio, el punto álgido: se dispensan 544.000 unidades y gastamos 10,3 millones de euros
La Razón, por J. V. Echagüe y F. Otero 

pastillas para adelgazar¿Cuándo podemos decir que comienza la «operación bikini»? Si usted tiene pensado anotar cada caloría ingerida a partir de hoy, debe saber que llega tarde. O al menos, así lo indican los hábitos de los españoles: ya desde el mes de abril y hasta julio incluido comienzan a incrementarse las ventas de productos para el control de peso, hasta el punto de que en ese periodo se producen el 42% de las ventas anuales. En todo caso, todavía está a tiempo. Los españoles preocupados por los kilos de más no pierden la esperanza incluso cuando ya tienen un pie y medio en la playa: el punto álgido de su consumo se produce durante el mes de junio. Así, el pasado año, se dispensaron en ese mes 544.000 unidades de las pastillas para adelgazar, facturándose 10,3 millones de euros en apenas 30 días. No en vano, estamos ante un producto estacional, con picos a lo largo del año. Y la antesala del verano supone el más acentuado de todos.

Descenso progresivo

Estos son algunos de los datos facilitados por la consultora IMS Health y que recogen la evolución en la venta de estos fármacos de venta libre en farmacias. En todo 2014, los usuarios adquirieron alrededor de 5,2 millones de unidades de estos productos, que lograron una facturación de 91,5 millones de euros. Una cifra elevada, cierto, pero que aún así supone un descenso de casi el 8% de unidades vendidas respecto al año anterior –entonces se vendieron 5,7 millones de unidades– y en torno a un 5% menos en el dinero recaudado –96,5 millones de euros–. De hecho, esta parece ser la tendencia también en el presente ejercicio. En lo que va de 2015 –de enero a abril–, los datos de IMS Health señalan un descenso en las ventas del 6% respecto al año anterior, así como un 7,4% menos de facturación. En cualquier caso, y a tenor de estas cifras, ¿podemos decir que hacemos un uso correcto?

«No hay un dato exagerado de consumo de pastillas milagrosas para adelgazar. De hecho, lo que consume la gente suelen ser píldoras con agentes depurativos o las que tienen un efecto saciante, por tener un componente hiperproteico», explica a LA RAZÓN Antonio Villarino, presidente de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación. Así las marcas más vendidas en farmacia son Arkocap (497.000 unidades), Lipograsil (400.000), Super Premium (367.000), XLS (358.000) y Alli (118.000). Con todo, la marca que más factura, y con gran diferencia respecto al resto, es XLS (17,6 millones de euros en 2014), seguida de Alli (6,9), Arkocap (6,5), Super Premium (6,4) y Lipograsil (5,1 millones).

«No son peligrosos, salvo algunos que si se toman en grandes cantidades pueden causar deshidratación», asegura Villarino. Y es que lo que «realmente preocupa» a los dietistas «son las dietas milagro, que están muy extendidas. La gente tiene ciertos reparos a tomar pastillas, pero no tanto a hacer algún tipo de regímenes alimenticios».

«Realmente, en la actualidad no hay un problema con las pastillas milagrosas para adelgazar, como las conocidas como Rainbow Pills, que fueron en los años 90 una auténtica epidemia», afirma por su parte Alberto Goday, vicepresidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO). «Los problemas de obesidad son muy serios y a día de hoy todavía no hay algo que lo pueda solucionar: no hay soluciones milagrosas», añade. Pero en lo que respecta a los productos que se dispensan en botica, «todos tienen todas las garantías, pues pasan muchísimos controles y evaluaciones. En los productos de nutrición y complementos alimenticios también se vigila que no tengan sustancias prohibidas porque si no, se retiran».

En todo caso, no dejamos de buscar productos que aminoren –o que, directamente, hagan de-saparecer casi por arte de magia– un tejido adiposo excesivo. Y lo que es más preocupante: con tal de que cumplan su labor, no miramos lo que compramos.

Los riesgos

«Al margen de las pastillas peligrosas, hoy proliferan sobre todo productos a base de plantas. Y la gente cree que, por ser natural, es bueno. Pero hay plantas que pueden matar. Luego están los quemagrasas, que aparecen como productos de parafarmacia», dice el vicepresidente de la SEEDO. Lo que no hay que olvidar es que la gente «busca hacer en un mes todo lo que no ha hecho durante el año para la ‘‘operación bikini’’. Y aquí es donde aparecen esas nuevas dietas, que son un fraude».

Además, Alberto Goday recuerda que, si bien la ley se cumple a rajatabla en cuanto a los medicamentos que se dispensan en farmacia, sí que existe una mayor laxitud en lo que respecta a los «productos naturales». «La legislación es menos estricta, como también ocurre con las sustancias que toman los deportistas en los gimnasios», aclara.

¿Conclusión? Como afirma Antonio Villarino, «para bajar de peso no hay milagros». Y es que, en lo que respecta a la dieta, quimeras, las justas. «La fórmula es llevar a cabo dietas hipocalóricas y realizar ejercicio físico. Y siempre a largo plazo».

Un mercado negro de anfetaminas en la red

Como sucede con los estupefacientes o la viagra, el mercado negro de internet es prolífico en cuanto a la venta de productos supuestamente adelgazantes. «Las pastillas más peligrosas son las que sólo se pueden conseguir por prescripción médica, aunque hay gente que las busca a través de internet y en mercados no regulados. Tenemos las anfetaminas, que tienen un gran poder adictivo, y producen en los pacientes un síndrome de abstinencia escandaloso que requiere terapia», asegura Pepe Alcocer, médico de Narconon. Tampoco hay que pasar por alto las hormonas, «que no se puede decir que sean adictivas, pero sí vuelven ‘‘loco’’ al organismo. Al darle de forma artificial hormonas a nuestro cuerpo, éste deja de producirlas». «Las hormonas tiroideas pueden descontrolar todo nuestro sistema y causar hiperteroidismo», afirma, por su parte, Antonio Villarino.